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Hecho histórico · Crisis y narcotráfico · 1974–1990

Bonanza marimbera y emergencia del narcotráfico (1976–1980)

Entre 1976 y 1980, la Sierra Nevada de Santa Marta y la península de La Guajira se convirtieron en el primer gran distrito exportador de drogas ilegales de Colombia, generando un flujo masivo de capitales ilegales que penetró la economía, la política y la vida institucional del país. La bonanza marimbera sentó las bases estructurales —rutas, operadores, tolerancias y complicidades— sobre las que se edificaría el posterior poder de los carteles cocaineros.

Bonanza marimbera y emergencia del narcotráfico (1976–1980)
1976–1980
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
1976–1980
Dónde
Sierra Nevada de Santa Marta, La Guajira, Riohacha, Barranquilla, Magdalena, Colombia, Estados Unidos, Santa Marta, Costa Caribe colombiana, México, Miami
Protagonistas
Alfonso López Michelsen, Julio César Turbay, Jimmy Carter, Peter Bourne, Hernando Giraldo Serna, Camilo Zúñiga Chaparro, Donald Steinberg, Samuel Santander Lopesierra ('El Hombre Marlboro'), Lewis Tambs, DEA (Drug Enforcement Administration), Banco de la República de Colombia, Fuerzas Armadas de Colombia
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. La fumigación con herbicidas tóxicos de plantaciones mexicanas de marihuana, impulsada por Washington a finales de los sesenta, desplazó la producción hacia Colombia, que contaba con geografía privilegiada y tradición de contrabando.
  2. La Sierra Nevada de Santa Marta ofrecía condiciones agronómicas excepcionales —diversidad de pisos térmicos, suelos vírgenes, difícil acceso— que favorecían el cultivo masivo y clandestino de marihuana.
  3. La península de La Guajira disponía de numerosas ensenadas y puertos bajo autonomía indígena wayuu, con acceso directo al Caribe y rutas cortas hacia Florida y las Bahamas, sin control efectivo del Estado nacional.
  4. Una tradición histórica de contrabando tolerado en La Guajira —whisky, cigarrillos, armas, café, ganado— había generado rutas, operadores, infraestructura logística y una cultura del riesgo que facilitaron la integración de la marihuana como mercancía exportable.
  5. El colapso de economías agrarias legales en la región —la crisis algodonera del Cesar en 1978, el retiro de la Frutera Sevilla del Magdalena, la caída del café en la Sierra— dejó a campesinos y finqueros sin alternativas rentables, haciendo del cultivo ilícito una opción irresistible.
  6. La política cambiaria del gobierno de López Michelsen, que permitía al Banco de la República comprar dólares sin restricciones ('ventanilla siniestra'), facilitó el ingreso y lavado de capitales ilegales al sistema financiero formal.
1976–1980Bonanza marimbera y emergencia del narcotráfico (1976–1980)

Consecuencias

  1. Por primera vez circularon en Colombia, con volumen y continuidad, capitales de origen ilegal capaces de mover economías regionales enteras, comprar tierras, financiar campañas políticas locales y armar cuerpos privados de seguridad.
  2. La bonanza generó violencia armada en la región de Santa Marta, elevó las tasas de homicidio e impidió la celebración de eventos culturales como el Reinado Reina del Mar entre 1976 y 1978.
  3. Surgieron las primeras estructuras de violencia privada en la Sierra Nevada —como Los Chamizos de Hernán Giraldo Serna—, que constituyeron el sustrato organizativo del paramilitarismo costeño y antecedieron en veinte años a las Convivir de 1994.
  4. La presión diplomática estadounidense llevó al gobierno de Turbay a firmar un tratado de extradición con Estados Unidos, aceptar fumigaciones con paraquat y militarizar la lucha antidrogas, configurando una matriz de política antinarcóticos —extradición, fumigación aérea, controles financieros bajo presión externa— que marcaría las décadas siguientes.
  5. Al declinar la bonanza a comienzos de los ochenta —por el surgimiento de variedades más potentes en Estados Unidos y la competencia internacional—, la infraestructura de rutas, operadores y complicidades quedó intacta y fue reconvertida hacia el tráfico de cocaína, sentando las bases del posterior poder de los carteles.
  6. La penetración de capitales marimberos en la política regional generó una 'clase emergente' de traficantes con vínculos en el Congreso y los gobiernos locales, inaugurando el fenómeno de captura del Estado por economías ilegales que se profundizaría con el ciclo cocainero.
  7. El Estatuto de Seguridad de Turbay (Decreto 1923 de 1978), concebido para combatir la subversión, concentró la represión en sindicalistas, estudiantes y campesinos, dejando operar sin obstáculo central las redes económicas y políticas del narcotráfico en la Costa Atlántica.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

La bonanza marimbera fue el episodio fundacional en que el narcotráfico dejó de ser un fenómeno marginal para convertirse en un factor estructural de la economía y la política colombianas: ensamblió rutas, capitales, violencia privada y complicidades institucionales en un mismo circuito exportador. Su legado no fue la marihuana sino la infraestructura —financiera, logística, armada y política— que la reconversión hacia la coca heredó intacta, haciendo de ese período el verdadero punto de origen del poder de los carteles y de la captura territorial del Estado que definiría a Colombia durante las décadas siguientes.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

La bonanza marimbera

Entre 1976 y 1980, la Sierra Nevada de Santa Marta y la península de La Guajira se convirtieron en el primer distrito exportador de drogas ilegales de la historia colombiana. La marihuana cultivada en la vertiente norte de la Sierra y embarcada por decenas de ensenadas guajiras abasteció una porción decisiva del mercado estadounidense y arrastró consigo una transformación silenciosa: por primera vez circularon en Colombia, con volumen y continuidad, capitales de origen ilegal capaces de mover economías regionales enteras, comprar tierras, financiar campañas locales y armar cuerpos privados de seguridad. La bonanza no inventó el contrabando —lo había en La Guajira desde hacía siglos— ni fabricó por sí sola el ciclo cocainero que la sucedería, pero fue el episodio en el que las rutas, los operadores, las tolerancias institucionales y las complicidades políticas de la Costa Atlántica se ensamblaron en un mismo circuito exportador. Cuando cayó, hacia comienzos de los ochenta, dejó intacta esa infraestructura, y la reconversión hacia la coca encontró el terreno labrado.

Un territorio hecho para exportar

La geografía de la bonanza no fue casual. En menos de cincuenta kilómetros, la Sierra Nevada despliega pisos térmicos que van del bosque seco tropical a la nieve, y esa escalera vertical permite a un mismo cultivador sembrar en varias franjas altitudinales al tiempo, sobre suelos vírgenes y en pendientes de acceso difícil. Al norte, la península de La Guajira desciende hacia un litoral fragmentado en ensenadas, bahías y caletas que miran directamente al Caribe: la ruta más corta hacia la Florida y las Bahamas se traza desde allí sin obstáculo natural apreciable.

A esa ventaja física se sumaba una condición histórica más importante. La Guajira había sido, desde la Colonia, un territorio de contrabando tolerado. Ingleses, franceses, holandeses, españoles y estadounidenses habían intercambiado allí, a lo largo de los siglos, mercancías cuya composición variaba con los intereses de cada nación. En las décadas previas a la bonanza el patrón se había estabilizado: entraban whisky, cigarrillos y armas de fuego, y salían café y ganado. Los puertos de la Alta Guajira, situados en territorio de las comunidades wayuu, operaban bajo autonomía indígena, lo que en la práctica excluía al Estado nacional del control de esos embarcaderos. Los gobernantes locales admitían el comercio ilegal como una realidad económica de peso.

Ese contrabando había dejado además una marca cultural. El whisky escocés y el acordeón —introducido también por las rutas del contrabando— se habían vuelto centrales en la fiesta vallenata que se consolidaba en el Magdalena Grande. Y había producido una estructura social propia: las mujeres wayuu tenían un papel decisivo como comerciantes, propietarias de establecimientos, dueñas de vehículos de transporte y arrendadoras de espacios para almacenar mercancía. Sobre ese sustrato, la marihuana no aterrizó como una novedad radical, sino como una mercancía más, de mayor rentabilidad, integrada a circuitos que ya sabían moverla.

El detonante externo

La chispa vino de afuera. A finales de los sesenta, el gobierno mexicano —a instancias de Washington— fumigó con herbicidas tóxicos las plantaciones de marihuana que abastecían al mercado estadounidense. La represión desplazó la producción, y Colombia, con su geografía privilegiada y su tradición de contrabando, quedó en la posición para recibirla. Durante los años siguientes, la Sierra Nevada se convirtió en el sustituto de la sierra mexicana. La variedad que se impuso —conocida en Estados Unidos como Colombian Gold y en Santa Marta como santamarta golden— alcanzó reputación y precio.

En la Sierra Nevada y sus estribaciones guajiras, la respuesta campesina fue masiva. Los cultivadores locales encontraron en la marihuana una planta agronómicamente atractiva: ciclo corto, capacidad de prosperar en suelos vírgenes recién desmontados, precios de mercado sin comparación con ningún cultivo lícito. La combinación era irresistible en una región donde la frontera agrícola de la Sierra se estaba colonizando y donde otras economías empezaban a fallar. Hacia 1974, aproximadamente el 80% de los finqueros de La Guajira sembraban marihuana. La cifra —anterior al pico exportador— muestra hasta qué punto el cultivo había penetrado la estructura agraria antes incluso de que la bonanza alcanzara su fase más visible.

La crisis de los cultivos legales aceleró el desplazamiento. En el Cesar, la economía algodonera que se había expandido desde los años cuarenta en Agustín Codazzi y luego en San Diego, La Paz, Valledupar, El Copey y Bosconia, colapsó en 1978: llegó la roya, los precios cayeron un 31% en menos de seis meses y no se recuperaron. En el Magdalena, la reactivación bananera coincidió unos años con la bonanza pero se apagó a finales de la década, cuando la Frutera Sevilla, filial de la United Fruit Company, trasladó sus operaciones a Urabá. El café, tradicional en las estribaciones de la Sierra, fue reemplazado directamente por marihuana en muchas fincas. La bonanza no solo llegó: fue absorbida por una economía regional que se estaba quedando sin alternativas.

La cadena exportadora

El circuito completo tuvo una geografía interna clara. La producción se concentró sobre todo en la Sierra Nevada y sus estribaciones, y el embarque se distribuyó entre las playas y ensenadas de la costa —desde Palomino y Dibulla hasta el litoral guajiro— y los puertos de la Alta Guajira bajo control wayuu. Riohacha, Maicao, Santa Marta y Barranquilla operaron como centros logísticos y financieros; Miami, la Florida y las Bahamas fueron el destino y la escala.

Sobre esa cadena crecieron los operadores. Algunos venían del contrabando tradicional y trajeron consigo rutas, embarcaciones, contactos y una cultura del riesgo ya aprendida; otros aparecieron durante la bonanza misma, en la Sierra y en los pueblos costeros, atraídos por la escala del negocio. Los mayoristas del otro extremo del corredor operaban desde el sur de la Florida: en el juicio que se le siguió en 1984, el importador Donald Steinberg, radicado en Miami, describió el desembarco de un cargamento de 50.000 kilos de Colombian Gold que vendió por 25 millones de dólares y del que obtuvo una utilidad de dos millones. La cifra ilustra el orden de magnitud individual del negocio; multiplicada por las decenas de operaciones simultáneas, insinúa por qué durante esos años se habló, sin exageración, de una bonanza.

El dinero que retornaba a Colombia encontró un mecanismo institucional para lavarse. El Banco de la República compraba dólares sin restricciones —lo que se conoció más tarde como la "ventanilla siniestra"—, y a ese canal se sumaron amnistías tributarias y una laxitud sostenida frente a exportaciones ficticias o sobrefacturadas. La política cambiaria del gobierno de Alfonso López Michelsen, concebida en clave macroeconómica para monetizar divisas, funcionó de hecho como la puerta por la que los capitales marimberos entraron al sistema financiero formal sin obstáculo relevante. Ni el gobierno ni las élites empresariales interpretaron inicialmente lo que estaba ocurriendo: la idea dominante era que el problema de las drogas correspondía a Estados Unidos, no a Colombia.

El shock cultural en la Costa

En la vida cotidiana costeña, la bonanza se hizo visible por sus efectos ostentosos. Los "guajiros" —la categoría con la que en el Caribe se englobaba a los nuevos ricos del negocio— aparecieron con carros de lujo, casas desproporcionadas, fiestas de escala inédita. En Santa Marta, la violencia asociada al tráfico rompió la relativa paz que la región Caribe había mantenido durante los años de La Violencia bipartidista. Las tasas de homicidio subieron y la inseguridad pública alcanzó niveles que llegaron a cancelar eventos culturales emblemáticos: el Reinado Reina del Mar, principal certamen local, no pudo celebrarse entre 1976 y 1978.

Ese ambiente incubó las primeras estructuras de violencia privada de la Sierra Nevada. Hernán Giraldo Serna y Adán Rojas —ambos originarios del interior del país, llegados a la Sierra en los sesenta huyendo de la violencia bipartidista— organizaron desde finales de esa década grupos armados formados esencialmente por miembros de sus familias. La banda de Giraldo, conocida como Los Chamizos, buscaba imponer control en un territorio cuyas playas, bahías y ensenadas tenían valor estratégico para los embarques. Estos cuerpos operaron desde el comienzo como seguridad privada de las nacientes mafias regionales y, en operaciones puntuales, en coordinación con la fuerza pública. Al comenzar la década siguiente, cuando las Convivir de 1994 les dieron un marco legal, esa base ya llevaba veinte años construyéndose. Constituyó, en la Sierra Nevada y su piedemonte, el sustrato organizativo del paramilitarismo de la Costa.

Washington ve el problema, Bogotá lo niega

La primera señal de que Estados Unidos había cambiado la mirada llegó en diciembre de 1975, cuando la DEA lanzó la Operation Stopgap: vuelos de agentes sobre el litoral guajiro para detectar embarcaciones sospechosas y alertar a la Guardia Costera. En 1977, la embajada estadounidense en Bogotá comenzó a enviar cables sobre el programa antinarcóticos, reuniones con el presidente López y la corrupción asociada al tráfico. La percepción en Washington era que el flujo colombiano había alcanzado dimensiones que exigían intervención directa. Hacia 1978, la DEA calculaba haber contribuido a reducir en un tercio el volumen de marihuana que llegaba desde Colombia. Cifra propia de la agencia, pero que revela la escala en que Estados Unidos leía el problema.

El giro coincidió con la administración de Jimmy Carter en Washington y con el tránsito, en Bogotá, del gobierno de López al de Julio César Turbay Ayala, que se posesionó el 7 de agosto de 1978. Turbay recibió simultáneamente dos exigencias norteamericanas: militarizar la respuesta y firmar un tratado de extradición. A las dos accedió. Aceptó también, sobre los cultivos, la propuesta estadounidense de fumigar con paraquat.

La política antidrogas tomó entonces forma nítida en la Costa. La represión, las fumigaciones y la interdicción marítima elevaron los costos del negocio en la Sierra Nevada y en sus rutas guajiras. Fue el comienzo del declive. Las Fuerzas Armadas, sin embargo, no ocultaron sus reservas sobre esta guerra: temían la impopularidad de aplicarla y la corrupción que podía sembrar en sus filas. En 1981 consiguieron que la responsabilidad principal recayera en la Policía Nacional. Washington, mientras tanto, había detectado también los canales financieros —la ventanilla siniestra, las amnistías tributarias, las exportaciones sobrefacturadas— y comenzó a presionar por reformas de los códigos penales y por controles al lavado. Años más tarde, ya con el ciclo cocainero pleno, el embajador Lewis Tambs acuñaría el término "narcoguerrilla", útil a la doctrina de vincular subversión y narcotráfico en una sola política. Pero la matriz de esa estrategia —militarización, extradición, fumigación aérea, controles financieros bajo presión externa— se armó en la Costa entre 1978 y 1980.

El Estatuto de Seguridad

La respuesta interna de Turbay, sin embargo, no se dirigió principalmente contra los marimberos. El 6 de septiembre de 1978, un mes después de la posesión, el gobierno expidió el Decreto 1923: el Estatuto de Seguridad. Se lo había propuesto López y López lo había rechazado. Turbay lo asumió como marco de gobierno.

El Estatuto instrumentalizó en Colombia la Doctrina de Seguridad Nacional que circulaba por América Latina bajo las dictaduras del Cono Sur. Amplió la competencia de la jurisdicción penal militar para juzgar civiles, creó nuevas figuras penales, aumentó las sanciones para delitos políticos, estableció mecanismos de censura y habilitó arrestos y detenciones de dirigentes sindicales, sociales, estudiantiles y campesinos. Bajo su vigencia se institucionalizó la tortura y se produjeron detenciones masivas: solo en Bogotá más de cinco mil personas fueron detenidas y torturadas por militares, y a lo largo de todo el período unas dieciséis mil detenciones por razones políticas. La lógica era la del "enemigo interno": huelgas, manifestaciones y hasta ciertas campañas electorales eran leídas como focos de subversión, y la neutralidad ciudadana quedaba, por definición, excluida.

El estado de sitio bajo el cual se expidió el Estatuto se mantuvo seis años ininterrumpidos. Turbay lo levantó a menos de tres meses de dejar el gobierno, en 1982, argumentando que la subversión había sido controlada. La afirmación no resistió la prueba de los hechos. Las FARC, que a comienzos del gobierno tenían nueve frentes, terminaron con veintisiete; el ELN, el M-19 y el EPL también se expandieron. Diseñado para exterminar la insurgencia, el Estatuto produjo el efecto contrario: la fortaleció.

En lo que toca a la bonanza marimbera, el desajuste del Estatuto fue de otra clase. La represión estatal se concentró en el enemigo interno subversivo, no en las redes económicas y políticas del tráfico. Mientras militares detenían sindicalistas y estudiantes en Bogotá y torturaban en los sótanos del Cantón Norte, en la Costa las rutas seguían operando, los capitales seguían entrando por la ventanilla siniestra y los operadores marimberos consolidaban sus vínculos con la política regional. Turbay libró dos guerras a la vez —una contra la subversión, otra contra las drogas— y las libró por separado, sin ver que la segunda estaba tejiendo, en la Costa Atlántica, un poder económico y territorial de largo aliento. El Estatuto no fracasó solo militarmente. Fracasó, sobre todo, en identificar cuál era la amenaza institucional que estaba emergiendo bajo su vigilancia.

La política capturada

Porque en esos mismos años la bonanza empezaba a comprar política regional. La descripción exacta de esa penetración es difícil para el período 1976-1980, pero los casos que emergerían con nitidez en los años siguientes permiten trazar la línea. Samuel Santander Lopesierra, "el Hombre Marlboro", terminaría ocupando curules en el Congreso colombiano antes de ser extraditado a Estados Unidos, donde purgó una pena de cerca de veinte años. Alex Durán Fernández, representante a la Cámara por el Magdalena, sería asesinado en 1994 en un contexto explícitamente asociado a los nexos entre narcotráfico y política costeña. Jorge Gnecco Cerchar, exdiputado del Cesar —ganadero, palmicultor, transportador de carbón—, sería asesinado en 2001; había auspiciado la Convivir Guaymaral, considerada célula madre del paramilitarismo cesarense. El clan Gnecco seguiría, décadas después, ejerciendo influencia política en el departamento.

La secuencia importa. La bonanza marimbera no produjo directamente estos casos, pero abrió el ciclo en el cual la clase emergente del tráfico penetró la vida pública regional. Algunos operadores venían del contrabando tradicional y ya tenían red política, dinero para financiar campañas locales y presencia territorial reconocida. Otros la construyeron con las utilidades de la marihuana. En los pueblos del Magdalena, La Guajira y el Cesar, comprar concejales, alcaldes y luego diputados era una operación de escala menor comparada con las ganancias en juego. Ese aprendizaje —que el poder político local se compraba, y que el nacional se disputaba— fue una de las herencias más duraderas del período.

El fin de la bonanza

El declive comenzó por varios frentes a la vez. En Estados Unidos apareció la sinsemilla, una variedad interna más potente y barata, cultivada bajo condiciones controladas en el propio territorio norteamericano. La producción doméstica estadounidense, que en 1978 no alcanzaba el 10% del consumo interno, creció hasta cubrir alrededor del 30%. La marihuana colombiana perdió competitividad. Al mismo tiempo, nuevos productores entraron al mercado mundial. Y desde el otro lado, la represión —vuelos de la DEA, fumigación con paraquat, interdicción marítima, presencia del ejército— encareció el negocio para los operadores colombianos.

Alrededor de 1980, los precios de la marihuana colombiana comenzaron a caer. La bonanza no terminó de golpe, pero la lógica económica que la había sostenido se quebró. La represión desplazó cultivos hacia otras regiones —el Cauca fue uno de los destinos— y, más importante, empujó a los operadores a explorar otra mercancía. Las mismas rutas de embarque en la Sierra y La Guajira, las mismas embarcaciones, los mismos contactos en la Florida, los mismos canales financieros en el Banco de la República servían para la cocaína. Y la cocaína, cuya demanda en Estados Unidos se disparó justo entonces, ofrecía márgenes muy superiores por kilo.

El área cultivada de coca en Colombia creció de forma acelerada: de 2.500 hectáreas en 1981 pasó a 17.600 en 1985. En 1984, Colombia ocupaba el tercer lugar mundial en superficie cultivada —detrás de Bolivia y Perú— pero el primero en exportaciones de cocaína procesada. Los traficantes colombianos accedieron al mercado estadounidense de cocaína en el momento preciso en que su demanda se disparaba, y ese acceso —en buena medida fortuito, pero apoyado en la infraestructura ya montada por la bonanza— los situó en posición dominante. Los carteles que se organizarían alrededor de Medellín y Cali eran, en parte, herederos operativos de una red exportadora que la marihuana había ensamblado años antes.

Un umbral, y su forma

Es tentador leer la bonanza marimbera como el laboratorio deliberado del narcotráfico colombiano, la fase de aprendizaje planeada de un ciclo mayor. La lectura simplifica demasiado. La bonanza no fue una arquitectura criminal consciente sino la superposición azarosa de varias dinámicas: una crisis agraria que dejaba sin alternativas a campesinos guajiros y magdalenenses; una geografía privilegiada para exportar hacia Estados Unidos; una tradición secular de contrabando que ya toleraba el comercio ilegal; una autonomía indígena sobre puertos que impedía al Estado controlarlos; una política cambiaria que absorbía dólares sin preguntar; una demanda estadounidense que la represión mexicana había redirigido hacia Colombia.

Sobre esa superposición se construyó, sin plan, una infraestructura: rutas, operadores, cuerpos armados, redes políticas locales, canales financieros. Cuando la marihuana dejó de ser rentable, esa infraestructura no desapareció: se reconvirtió. La transición a la cocaína fue más un legado no planificado que la fase siguiente de un proyecto único. Lo determinante fue que el Estado, en el momento en que podía haber intervenido, miró en otra dirección. Turbay concentró la fuerza contrainsurgente contra el enemigo interno subversivo y aceptó la política antidrogas como una demanda externa —fumigar, extraditar, militarizar— sin percibir que en la Costa Atlántica se estaba forjando una amenaza institucional distinta a la que el Estatuto perseguía. Las Fuerzas Armadas rehuyeron la responsabilidad. Las élites empresariales trataron el tema como un asunto ajeno. El sistema financiero cerró los ojos.

La bonanza marimbera importa hoy no porque haya sido el gran capítulo del narcotráfico colombiano —no lo fue: la escala de la cocaína dejaría a la marihuana en una nota de pie de página—, sino porque en esos cinco años la sociedad colombiana cruzó, sin advertirlo del todo, un umbral. Aprendió que la política se compraba con dinero ilegal. Aprendió que el Estado toleraba, en ciertas regiones, la existencia de cuerpos armados privados. Aprendió que las divisas ilegales podían lavarse en el banco central. Aprendió que la respuesta estatal a la ilegalidad podía dirigirse selectivamente contra los sindicatos y los estudiantes mientras la ilegalidad rentable seguía operando. Ese conjunto de aprendizajes —sociales, económicos, institucionales— sobrevivió al fin de la bonanza y quedó disponible para el ciclo siguiente. La Sierra Nevada y La Guajira habían servido de escenario, pero lo que allí se ensambló fue el modo colombiano de convivir con el narcotráfico durante las cuatro décadas siguientes.

05

La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

07

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

40 documentos · 52 fragmentos
01La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica, Lukas Rodríguez Lizcano · 2022 · p. 40, 432 citas
[1]menor a cincuenta kilómetros todos los pisos térmicos, lo que favorece la libre siembra y la producción de cultivos en laboratorios escondidos en la espesura de las montañas de la Sierra (Villarraga, 2009, p. 16). La SNSM se convirtió en un punto estratégico de disputa de los distintos actores armados para el control…p. 40
[44]eliminación de la estirpe de los Cárdenas (Tribunal Superior de Bogotá. Sala de Justicia y Paz, 2015, pp. 565-566). Así mismo, desde la década de los setenta, sobre la media montaña de la Sie- rra Nevada de Santa Marta, tanto en su vertiente occidental como en la norte, y como consecuencia de la bonanza marimbera,…p. 43
02Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 61, 674 citas
[2]Company y, por lo tanto, disfrutaba de un activo comercio con los Estados Unidos. Los barcos cargados de banano transitaban constantemente entre el puerto del golfo, situado en Turbo, y los puertos es- tadounidenses de Miami, Nueva Orleans y Houston. Ofrecían un transporte conveniente hacia el norte para la marihuana…p. 61
[3]Company y, por lo tanto, disfrutaba de un activo comercio con los Estados Unidos. Los barcos cargados de banano transitaban constantemente entre el puerto del golfo, situado en Turbo, y los puertos es- tadounidenses de Miami, Nueva Orleans y Houston. Ofrecían un transporte conveniente hacia el norte para la marihuana…p. 61
[14]los botes de la guardia costera de Estados Unidos. 16 El vendedor al por mayor radicado en Miami, Donald Steinberg, recordó haber descargado un envío de 12 Francisco E. Thoumi, Political Economy and Illegal Drugs in Colombia (Boulder, Colorado: Lynne Rienner, 1995), 126. 13 Como lo relató a Robert Sabbag el antiguo…p. 67
[15]los botes de la guardia costera de Estados Unidos. 16 El vendedor al por mayor radicado en Miami, Donald Steinberg, recordó haber descargado un envío de 12 Francisco E. Thoumi, Political Economy and Illegal Drugs in Colombia (Boulder, Colorado: Lynne Rienner, 1995), 126. 13 Como lo relató a Robert Sabbag el antiguo…p. 67
03Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 474, 4962 citas
[4]Los guajiros, triunfantes en su adaptación, estaban muy conscientes de los alcances económicos de sus tratos y contratos en sus actividades de contrabando sobre las playas del mar. Sabían cuánto significaban sus ganados en la sabana y se ufanaban de su arrogancia bélica en todo tiempo y lugar. Los espa- ñoles…p. 496
[46]trabajo con los negros de Palen- que, pero satisfacía una enorme urgencia. Quería ver a los indios guajiros de carne y hueso, bajo el sol, con mis pro- pios ojos y por fuera de las páginas satinadas de las revistas. En Cartagena, Barranquilla y Santa Marta, los tres puertos más importantes de Colombia sobre el Caribe,…p. 474
04Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 791 cita
[5]Guajira, Cesar y el Magdalena Medio. En 1974, aproximadamente 80% de los finqueros en La Guajira sembraban marihuana. Esa bonanza eco- nómica pronto se vio afectada por una quiebra a comienzos de los años ochenta,. cuando el precio de la marihuana colombiana empezó a caer con el surgimiento de una variedad más potente…p. 79
05La masacre de Bahía Portete: Mujeres Wayuu en la miraGrupo de Memoria Histórica, Gonzalo Sánchez G. (Coordinador), Pilar Riaño A. (Relatora), Jesús Abad Colorado L., María Luisa Moreno R., María Emma Wills O. · 2010 · p. 1081 cita
[6]transporte. Otros con- formaron bandas dedicadas al robo de mercancía. Las mujeres Wayuu se relacionan y cumplen un papel importante dentro de la economía del contrabando en su rol de comerciantes, es decir como dueñas de establecimientos de venta de comida, víveres, li- cores y gasolina, como propietarias de…p. 108
06Narcotráfico en Colombia: Economía y ViolenciaGustavo Duncan, Ricardo Vargas, Ricardo Rocha, Andrés López · 2005 · p. 1931 cita
[7]de posibilidades que permi- tieron la implantación con éxito del narcotráfico en Colombia, pero no contribuyen a dilucidar porqué el país se convirtió en un centro tan importante del narcotráfico. Para esto puede pen- sarse en otros dos factores, complementarios entre sí. El factor accidental, al cual se hizo ya…p. 193
07Marijuana Boom: The Rise and Fall of Colombia's First Drug ParadiseLina Britto · 2020 · p. 1941 cita
[8]of the drug business. In any case, many Colombians were persuaded and seduced by the allure of growing marijuana as a cash crop. To do so successfully, they relied on both the plant’s natural qualities and their own labor and agricultural traditions. Marijuana’s short growing cycle of five to nine months between…p. 194
08At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 2461 cita
[9]continuous evictions and land invasions. As we shall see, it was not until the entrance of coca production into the region that the balance of local power began to shift in favor of the settlers and the FARC. The Emergence of Coca Production in the Caguán Colombia ’ s involvement in the production of illegal narcotics…p. 246
09Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 1741 cita
[10]la noche. Somos, los indios más que hombres, una decisión frente al mundo... Antecedentes históricos y descripción general de la región La Guajira como zona de refugio, región capitalista y posible espacio de diversidad étnica Fueron múltiples los factores que se conjugaron a lo largo de los últimos 500 años para dar…p. 174
10Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 801 cita
[11]Marta desde los años cincuenta. Es claro que este narcotráfico seminal tejió fuertes redes con la política. Los casos más sobresalientes aparecerían más adelante, como el de Samuel Santander Lopesierra, más conocido como «El Hombre Marlboro», que ocupó curules en el Congreso y fue extraditado a los Estado Unidos,…p. 80
11Colombia amargaGermán Castro Caycedo · 2015 · p. 811 cita
[12]quedarme en el cuartucho. Después de las siete el calor sería salvaje y uno tenía que irse a buscar algún sitio donde soplara la brisa. A las once de la mañana vi a Moncho. Era un sábado y estaba en el patio de su casa sentado con cinco amigos alrededor de una mesa. Bebían whisky en copas pequeñas y lo pasaban con…p. 81
12Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · p. 1951 cita
[13]del Mar,” or that of the Carnival in Barranquilla, attracted regional and international participation, reinforcing a pattern also apparent during La Violencia: while the interior of the country plunged into political and eco- nomic violence, most of the North Coast found refuge in relative peace and pageants.8 The…p. 195
13No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 147, 1612 citas
[16]abogados de Escobar los habían sacado de la cárcel. El expediente había desaparecido 472. Los cultivos declarados ilícitos fueron profusos desde mediados de la década. Primero estuvo en auge la marihuana en la Sierra Nevada de Santa Marta, desde allí era exportada por rutas antiguas de contrabando de La Guajira y…p. 161
[31]presidente a esa reunión. Cuando terminó la reunión, López agradeció la invitación y se levantó y nos fuimos, no hizo el más mínimo comentario. No le podían presentar a un libe- ral como él hacer censura de prensa. Tiempo después, el Estatuto de Seguridad se lo propusieron a López y dijo que no» 425. Sin embargo,…p. 147
14¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 861 cita
[17]fue la aparición del narcotráfico. Los cultivos de mari- huana sustituyeron a los de café en La Guajira y en la Sierra Nevada de 63. Luis Alberto Restrepo, “Movimientos cívicos en la década de los ochenta”, en Al filo del caos. Crisis política en la Colombia de los años ochenta, eds. Francisco Leal Buitrago y León…p. 86
15Medellín: memorias de una guerra urbanaMarta Inés Villa Martínez, Ana María Jaramillo Arbeláez, Jorge Giraldo Ramírez, Manuel Alberto Alonso Espinal, Sandra Arenas Grisales, Pablo Bedoya Molina, Luz María Londoño Fernández · 2017 · p. 541 cita
[18]la puja, muchas veces exitosa, de conglomerados eco- nómicos no antioqueños para quedarse con empresas tradicionales, lo que condujo a la presencia de los grupos Santodomingo y Ardila Lulle en la región. Como reacción surgió un “sistema de propiedad cruzada” que mucho más tarde se conocería como Grupo de Empresas de…p. 54
16La crisis agraria en Colombia, 1950-1980Santiago Perry · 1983 · p. 1401 cita
[19]los 39. 940 millones de dólares que produce la venta al detal de todas las drogas en los Estados Unidos, los productores extranjeros solo reciben 2. 400 millo nes, y en dicho país se quedan con el 93 % restante. El fabuloso negocio que representa la cannabicultura ha llevado a que cada vez mayor cantidad de…p. 140
17Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 571 cita
[20]necesito. Le dije: listo. Yo voy a trabajar con usted. De eso se trata, yo voy. Entonces [me dijo:] ya no me haga más servicios en la cocina. Usted aquí va a coger es… es manejar un radio, y me empezaron a poner de punto, vigilante. (CNMH, MNJCV, 2017, 5 de septiembre) En Vistahermosa –así como en las márgenes del…p. 57
18Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 571 cita
[21]no muy lejana de lo destruido y deco- misado en México en seis años, de 1970 a 1976. Hubo protestas de cultivadores y políticos de la región contra los excesos de los militares, casos de corrupción de estos e inconformidad al interior de las fuerzas armadas por emplear a sus miembros en actividades de corte policíaco.…p. 57
19Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 102, 105, 1143 citas
[22]varios ministros. En ese momento, Co lombia ya era conocida en Estados Unidos por la alta calidad de su marihuana gracias, en parte, al efecto “colchón de aire”, es decir, a la fuerte represión a los cultivos en México. Pese a todo esto, el gobierno y las élites empresariales colombianas no se percataron del cambio de…p. 105
[24]en sus filas. De este modo, en 1981 las Fuerzas Armadas consiguieron que la Policía Na- cional fuese la fuerza encargada de combatir el narcotráfico. A partir de en- tonces esta hizo un complicado y costoso aprendizaje organizacional, cuyos hitos más importantes fueron la creación, en la División Operativa, de un…p. 114
[49]propicios para los cultivos ilícitos. El territorio de 1142 000 km2, poco menos del 60% del mexicano, está dividi do en cinco grandes regiones naturales: Caribe, Andina, Pacífica, Orinoquia y Amazonia. Aunque de c. 1970 al presente en todas se cultivan, procesan y transportan drogas ilícitas, los principales centros…p. 102
201989María Elvira Samper · 2019 · p. 231 cita
[23]tienen los laboratorios para procesarla, y controlan rutas y redes de exportación y distribución a los Estados Unidos. Para Washington el tráfico de drogas es un problema de seguridad nacional, y su concepción para combatirlo parte de la premisa de que la oferta crea la demanda, y de ahí que la solución empiece por…p. 23
21Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 3261 cita
[25]on Human Rights»», mayo de 1977, Colombia Documentation Project (NSA); Cable, Embajada de Estados Unidos en Colombia, «Falco- Bourne Visit-Narcotics Program», junio de 1977, Colombia Documentation Project (NSA); Cable, Embajada de Estados Unidos en Colombia, «Text of presidential Aide Memoire», febrero de 1978,…p. 326
22Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 1661 cita
[26]debajo de la mesa, evadiendo los altos gravámenes de importación que fijaba el gobierno, y creando así una ventana lucrativa para el mercado negro. Entonces surgió una nueva oportunidad. A finales de los sesenta, y a instancias de los Estados Unidos, el gobierno mexicano fumigó las plantaciones de marihuana con…p. 166
23More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 2781 cita
[27]for the drug war. It differed little from the Bush administration's plan. Of the $13 billion requested, President Clinton asked for a 1 -percent increase in spending on demand reduction. But he succeeded in getting some- thing that had eluded President Bush: an agreement by Colombia to drop its opposition to the use…p. 278
24Movimientos sociales, Estado y democracia en ColombiaMauricio Archila, Mauricio Pardo (Editores) · 2001 · p. 3671 cita
[28]se adelantan cap- turas sin orden judicial, se aplica la sanción de arresto hasta por 180 días por alcaldes y gobernadores contra dirigentes sociales, dando como resultado detenciones arbitrarias y masivas, tortu- ras, restricciones a las garantías judiciales y al derecho al babeas corpus. La labor de las ONG de…p. 367
25La Rochela: Memorias de un crimen contra la justiciaGrupo de Memoria Histórica, Iván Orozco Abad (Relator), Gonzalo Sánchez G. (Coordinador) · 2010 · p. 2721 cita
[29]miembros de las fuerzas armadas. En 1976, fue expedido el decreto 2578, que le concedía a los mayores del ejército y a inspectores de policía la facultad de sancionar con una multa a personas consideradas potencialmente criminales. El segundo decreto fue el 0070, promulgado en enero de 1978 que concedía a miembros de…p. 272
26Normas y dimensiones de la desaparición forzada en Colombia. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica; Germán Lozano Villegas; Luz Janeth Forero M. · 2014 · p. 571 cita
[30]o en contra de la nación, nunca neutrales, dada la visión que se hacía a través del prisma de la lucha contrainsurgente. En ese sentido, las huelgas, la manifestación social y las campañas electorales de ciertas condiciones eran consideradas como focos de con fl ictos y, por ende, sujetos de control estatal 64. La in…p. 57
27Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 861 cita
[32]Leyva y el General Abraham Barón Valencia que era el ministro de guerra de la época, el ministro de Defensa del gobierno López, pidieron endurecer las medidas. […] Un mes después de posesionado, el doctor Julio César Turbay aprobó el Estatuto de Seguridad que es uno de los hechos más vergonzosos de la historia…p. 86
28Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 2691 cita
[33]del p en- sami ento argentino de la <1seg uridad naci onah>. Segú n el presidente, esos asuntos debían ser abordados por una Asamblea Constituyente qu e má s ta rd e la Corte Suprema declararía inconstituciona l. En la s el ecc iones d e 1978, Turba y, el repre se ntant e por exce- lencia de la clase política li bera…p. 269
29Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 511 cita
[34]durante más de una década. EL GOBIERNO DE JULIO CÉSAR TURBAY AYALA, 1978-1982 Antes de finalizar este primer capítulo, y aunque ya se han apuntado algunas de las cuestiones en torno a los diferentes gobiernos presidenciales que tienen lugar en Colombia desde los años ochenta, resulta necesario recoger de un modo algo…p. 51
30Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 322 citas
[35]Estatuto) facilitó “el deslinde entre las acciones militares legítimas y las violatorias de los derechos humanos” (Leal, 2002,p. 27), acorde con los principios doctrinarios clásicos, sobreviniendo en el país las estra- tegias contrainsurgentes que fueron descritas por Daniel Feirstein (2009) como características en…p. 32
[36]Estatuto) facilitó “el deslinde entre las acciones militares legítimas y las violatorias de los derechos humanos” (Leal, 2002,p. 27), acorde con los principios doctrinarios clásicos, sobreviniendo en el país las estra- tegias contrainsurgentes que fueron descritas por Daniel Feirstein (2009) como características en…p. 32
31En medio del Magdalena MedioAlfredo Molano Bravo · 2009 · p. 371 cita
[37]del modelo de sustitución de importaciones, y del otro, la crisis agraria. El resultado fue una ola de protestas y ma- nifestaciones en el nivel nacional que desembocaron en el Paro Cívico del 77, que costó la vida a 18 ciudadanos y la privación de libertad a 3.000. Los militares trataron de imponer el llamado…p. 37
32"Falsos positivos" en Colombia y el papel de la asistencia militar de Estados Unidos, 2000-2010Movimiento de Reconciliación (FOR), Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) · 2014 · p. 251 cita
[38]6; “De los fines del Estado” (Boletín de Estrategia 001), en el mismo ejemplar, pp. 79 a 82; “Organización básica de la defensa nacional”, (Boletín estratégico 002), en Nº. 89, mayo-junio-julio-agosto 1978, Vol. XXX, pp. 227 a 236; “Generalidades sobre seguridad nacional”, (Editorial), en No.96,…p. 25
33El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 139, 1434 citas
[39]represión Al final del gobierno de Turbay Ayala la situación económica se agravaba: la tasa de crecimiento decaía de 8,9% en 1978, a 2% en 1982. La corrupción danzaba entre las instituciones del Estado, a pesar de que Turbay Ayala había ofrecido, en una de sus antológicas frases: “La reduciré a sus justas…p. 143
[40]represión Al final del gobierno de Turbay Ayala la situación económica se agravaba: la tasa de crecimiento decaía de 8,9% en 1978, a 2% en 1982. La corrupción danzaba entre las instituciones del Estado, a pesar de que Turbay Ayala había ofrecido, en una de sus antológicas frases: “La reduciré a sus justas…p. 143
[41]la creadora de la dicta- dura del general Rojas Pinilla. Pero unos pocos miembros de la élite política empezaron a preocuparse. El dirigente liberal Luis Carlos Galán expresó: El país tiende a vivir bajo autoridades cuya legitimidad se deriva cada vez menos de la soberanía popular y cada vez más de la fuerza armada.…p. 139
[42]la creadora de la dicta- dura del general Rojas Pinilla. Pero unos pocos miembros de la élite política empezaron a preocuparse. El dirigente liberal Luis Carlos Galán expresó: El país tiende a vivir bajo autoridades cuya legitimidad se deriva cada vez menos de la soberanía popular y cada vez más de la fuerza armada.…p. 139
34Gobernar en medio de la violencia. Estado y paramilitarismo en ColombiaJacobo Grajales · 2017 · p. 621 cita
[43]producción de la hoja de coca, de transformación de la pasta y de embarque del producto terminado. Esta última etapa del trá fi co les da un valor estratégico a las playas, bahías y ensenadas de la Sierra, en donde la montaña se sumerge en el mar, creando un medio geográ fi co idóneo para todas las formas del comercio…p. 62
35Histories of Perplexity: Colombia, 1970s–2010sLina Britto, A. Ricardo López-Pedreros · 2024 · p. 3881 cita
[45]then returned to the SNSM, strengthen - ing his grip over his territory. By the first half of the 1990s, he and some of his closer associates, like Jairo Musso, had already become very rich, basically through two operations: land accumulation through purchase or grabbing, and control of routes and laboratories of the…p. 388
36Tierra y carbón en la vorágine del Gran Magdalena. Los casos de las parcelaciones de El Toco, El Platanal y Santa FeYamile Salinas Abdala, María Paula Hoyos, Ana María Cristancho · 2018 · p. 261 cita
[47]Barranqui- lla, 2015, 13 de julio, radicado 2008-83160, Sentencia condenatoria contra Ferney Alberto Argumedo Torres). El auge de la marihuana coincidió con la reactivación de la in- dustria bananera en el Gran Magdalena hasta su declive a finales de los setenta por la competencia de la Frutera Sevilla, filial de…p. 26
37La maldita tierra. Guerrilla, paramilitares, mineras y conflicto armado en el departamento de CesarCésar Molinares Dueñas, Nathan Jaccard · 2016 · p. 711 cita
[48]y exalgodonero de Coda- zzi, recuerda esa prosperidad: “Uno se ganaba muchos millones y se los gastaba en carros nuevos, viajes, parrandas, ropa y los hijos de los algodoneros estudiaban en Inglaterra y Estados Unidos. También íbamos a Europa cada año. Uno se volvía loco cuando llegaban los millones por las cosechas”…p. 71
38Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 1631 cita
[50]Granada (204 personas), Argelia (202 personas) y Cocorná (190 personas). 163 Éxodo rentista: disputas por la tierra y el territorio con alto potencial de explotación económica. En una época carac- terizada por el boom del narcotráfico, la población fue expulsada principalmente de regiones ubicadas en el norte del…p. 163
39Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 921 cita
[51]coloni- zación campesina. En cambio, en las zonas dominadas por ejércitos de narcotraficantes, que fueron principalmente las zonas de sabana y los llanos orientales, en el Casanare y norte del Meta, se concentraron los laboratorios de procesamiento de cocaína y la infraestructura para su exportación. En 1984, Colombia…p. 92
40Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 2411 cita
[52]la violencia para eliminar a la mafia cubana de la que entonces dependían y accedieron de manera directa al mercado estadounidense. De forma simultánea, y sin que hubieran podido preverlo, las preferencias de los consumidores estadounidenses cambiaron de forma súbita y la demanda de cocaína se disparó. Así, los…p. 241