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Hecho histórico · Frente Nacional · 1958–1974

Cristianismo radical y teología de la liberación en Colombia (1965–1968)

Entre 1965 y 1968, una franja del clero colombiano rompió con el orden eclesial y político establecido: Camilo Torres fundó el Frente Unido, dejó el sacerdocio, se incorporó al ELN y murió en combate, mientras sacerdotes y seminaristas seguían su ejemplo y la Conferencia Episcopal de Medellín daba carta canónica a la teología de la liberación. El proceso rehízo simultáneamente el campo eclesiástico, el político y el guerrillero colombiano.

Cristianismo radical y teología de la liberación en Colombia (1965–1968)
Marzo de 1965 – agosto de 1968
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
Marzo de 1965 – agosto de 1968
Dónde
Colombia, Bogotá, Santander, San Vicente de Chucurí, Medellín, Bucaramanga, Roma, América Latina, Bélgica (Lovaina), Cuba
Protagonistas
Camilo Torres Restrepo, Orlando Fals Borda, Manuel Pérez Martínez, Domingo Laín, Germán Guzmán Campos, Guillermo León Valencia, Fabio Vásquez Castaño, Monseñor Luis Concha Córdoba, ELN (Ejército de Liberación Nacional), Universidad Nacional de Colombia, II Conferencia Episcopal Latinoamericana (Medellín, 1968)
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. El Frente Nacional bipartidista bloqueaba sistemáticamente cualquier expresión política por fuera del liberalismo y el conservatismo, empujando a sectores radicalizados hacia la acción extraparlamentaria.
  2. El estado de sitio permanente y la legislación de 1965 que autorizaba someter civiles a corte marcial por delitos vagos criminalizaron la disidencia y cerraron la vía pacífica de transformación social.
  3. La formación sociológica y ecuménica de Torres en Lovaina, avanzada del catolicismo renovador, lo llevó a desarrollar posiciones autónomas respecto a la jerarquía eclesiástica y a concebir el Evangelio como exigencia de ruptura con el orden injusto.
  4. El Concilio Vaticano II (1962–1965) abrió debates teológicos que una franja del clero latinoamericano radicalizó ante la realidad del subdesarrollo, la violencia rural y la exclusión social.
  5. La Revolución Cubana y el modelo foquista ofrecieron a los jóvenes disidentes un referente concreto de transformación revolucionaria, al que el ELN —fundado en 1964— daba expresión armada en Colombia.
Marzo de 1965 – agosto de 1968Cristianismo radical y teología de la liberación en Colombia (1965–1968)

Consecuencias

  1. Camilo Torres murió el 15 de febrero de 1966 en Patio Cemento (Santander) en su único combate, convirtiéndose en mártir cuya figura fue apropiada por el ELN como emblema fundacional y fuente de legitimidad ideológica.
  2. El ELN incorporó las propuestas del Frente Unido —poder popular, abstención electoral, democracia directa— a su cuerpo doctrinario, transformando el proyecto pluralista de Torres en ideario guerrillero.
  3. Varias cohortes de sacerdotes, monjas y seminaristas, entre ellos los españoles Manuel Pérez Martínez y Domingo Laín, ingresaron al ELN o a proyectos de inspiración cristiana, marcando durante décadas la identidad de esa organización.
  4. El ELN entró tras la muerte de Torres en un período de rivalidades intestinas, ajusticiamientos internos y paranoia colectiva que estuvo cerca de disolverlo, aunque redes camilistas espontáneas sostuvieron su legado.
  5. La II Conferencia Episcopal Latinoamericana de Medellín (1968) dio carta canónica a la teología de la liberación, institucionalizando a escala continental el giro que Torres había encarnado de forma radical.
  6. El movimiento Golconda (1968) reunió a unos sesenta sacerdotes colombianos que firmaron un manifiesto acusando a la Iglesia de haber sacralizado la dominación oligárquica, expresión directa del clima abierto por el camilismo.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

El ciclo 1965–1968 es el momento en que el catolicismo colombiano —históricamente el más conservador del continente— produjo su propia fractura radical: un sacerdote sociólogo demostró que la fe podía traducirse en proyecto político pluralista y, al agotarse ese proyecto, en incorporación a la lucha armada. La apropiación póstuma de Torres por el ELN fijó durante décadas una singularidad estructural de esa guerrilla respecto a las demás insurgencias colombianas: su permeabilidad al pensamiento cristiano social y su reclutamiento entre cuadros eclesiásticos. Al mismo tiempo, el proceso alimentó la corriente que en Medellín se institucionalizó como teología de la liberación, con consecuencias que excedieron ampliamente las fronteras colombianas.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

Cristianismo radical y teología de la liberación en Colombia (1965-1968)

Entre marzo de 1965 y agosto de 1968, Colombia fue el escenario donde el catolicismo social se rompió contra sus propios límites. En ese trienio, un sacerdote sociólogo formado en Lovaina fundó un movimiento pluralista, dejó la sotana, se incorporó a una guerrilla castrista, murió en su único combate y fue convertido en mártir; sesenta sacerdotes se reunieron en una finca para firmar un manifiesto que acusaba a la Iglesia de haber sacralizado la dominación oligárquica; y la II Conferencia Episcopal Latinoamericana, reunida en Medellín, dio carta canónica a lo que empezaba a llamarse teología de la liberación.

Lo que conecta esos episodios no es la biografía de Camilo Torres Restrepo sino el proceso por el cual una franja del clero colombiano —tradicionalmente reputado como el más conservador del continente— asumió que el Evangelio exigía romper con el orden establecido. Ese proceso rehízo a la vez tres campos: el eclesiástico, el político y el guerrillero. Y lo hizo en un país gobernado bajo estado de sitio permanente, donde la vía electoral estaba blindada por el pacto bipartidista del Frente Nacional y donde las insurgencias armadas modernas apenas cumplían un año de existencia pública.

El mundo del que brota: Iglesia conservadora, Frente Nacional y Vaticano II

La Iglesia colombiana llegó a los años sesenta cargando dos siglos a la vez. Aún no había resuelto los problemas del XIX —el diálogo con la modernidad liberal, la separación entre lo temporal y lo sagrado— cuando le cayeron encima los del XX: subdesarrollo, urbanización acelerada, violencia rural endémica. El Concilio Vaticano II, convocado por Juan XXIII y clausurado en 1965, no ofrecía directivas claras para esa doble emergencia, y la Doctrina Social de la Iglesia se limitaba a orientaciones demasiado generales para un país donde el catolicismo era religión de Estado y donde el clero mantenía —y mantiene— la reputación de ser política y teológicamente más conservador que el promedio latinoamericano.

Sobre ese fondo eclesial se montaba una arquitectura política igualmente cerrada. El Frente Nacional, pactado en 1958 entre liberales y conservadores para poner fin a la Violencia, establecía la alternancia obligatoria en la Presidencia y el reparto milimétrico de la burocracia. Su efecto no buscado —o quizá sí— fue la exclusión sistemática de cualquier expresión política que no cupiera en el bipartidismo. Las clases subordinadas quedaron sin canal institucional; una franja de marginalidad ideológica se radicalizó; los presidentes gobernaron mediante estado de sitio. En 1965, Guillermo León Valencia legalizó grupos de autodefensa e introdujo legislación que autorizaba al ejército a arrestar y someter a corte marcial a civiles por delitos vagos como "alterar el desarrollo pacífico de la actividad social" —una fórmula que en la práctica cubría cualquier huelga o manifestación. Durante la mayor parte de los veinticinco años siguientes, el país vivió bajo estado de excepción.

A esa asfixia se sumaba el impulso venido de fuera. La Revolución Cubana, triunfante en enero de 1959, ofrecía a los jóvenes cuestionadores de la política tradicional una energía y un modelo. En 1962, un grupo de estudiantes colombianos viajó a la isla; algunos recibieron entrenamiento guerrillero. De ese núcleo saldría la brigada que en 1964 fundó el Ejército de Liberación Nacional en la región de San Vicente de Chucurí, Santander, escogida por su geografía selvática y por su memoria armada: allí habían operado las guerrillas liberales de Rafael Rangel durante la Violencia, y aunque Rangel había muerto en 1960, algunos de sus antiguos compañeros, como "La Mona Mariela", figuraban entre los fundadores del ELN. El 7 de enero de 1965, veintidós guerrilleros tomaron el casco urbano de Simacota, asesinaron a miembros de la fuerza pública, saquearon la Caja Agraria y convocaron a la población a la plaza para difundir el mensaje político del grupo. Fue la primera acción pública del ELN y el bautizo de fuego de las insurgencias modernas de izquierda en Colombia.

Faltaba una figura que trenzara las tres cuerdas: la Iglesia dividida ante el Vaticano II, el sistema político criminalizando la disidencia y el modelo revolucionario disponible al otro lado del Caribe.

Camilo Torres antes de 1965: sociólogo, sacerdote, capellán

Camilo Torres Restrepo se había ordenado sacerdote en agosto de 1954. Poco después viajó a Bélgica para hacer estudios de posgrado en sociología en la Universidad de Lovaina, entonces avanzada del pensamiento católico renovador. Allí recibió la influencia de la Democracia Cristiana y de un ambiente ecuménico que orientaría toda su obra posterior: una sociología comprometida con la reforma social y una teología abierta al diálogo con otras tradiciones. Su tesis sobre la proletarización de Bogotá —publicada póstumamente, en 1987— era ya un ejercicio de análisis estructural aplicado al país. En 1955 fundó, con otros colegas, el Equipo Colombiano de Investigación Socio-Económica.

Regresó a Colombia en 1959. Fue nombrado capellán de la Universidad Nacional y participó, junto con Orlando Fals Borda, en la fundación de los departamentos de sociología y trabajo social de esa universidad —el primer programa académico de la disciplina en el país. Desde esa doble condición de sacerdote y sociólogo se involucró en los debates centrales de la naciente ciencia social colombiana.

Integró la comisión que estudió la situación de Marquetalia, uno de los enclaves campesinos que el Estado consideraba "repúblicas independientes"; la acompañaban monseñor Germán Guzmán Campos, Gerardo Molina, Hernando Garavito Muñoz, Fals Borda, Gustavo Pérez Ramírez y Eduardo Umaña Luna. En 1963, en la memoria del Primer Congreso Nacional de Sociología reunido en Bogotá, publicó "La violencia y los cambios socio-culturales en las áreas rurales colombianas". En paralelo, la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional sacaba a la calle la monografía colectiva La Violencia en Colombia, firmada por Guzmán, Fals Borda y Umaña Luna, cuyo segundo tomo, aparecido en 1964, agotó dos ediciones en pocos meses. Torres estuvo muy cerca de esa elaboración.

En 1962 fue destituido de la capellanía de la Universidad Nacional. La causa próxima fue un sermón en que sugirió que los estudiantes revolucionarios muertos en combate iban al cielo; la causa profunda fue el choque entre su lectura sociológica de la violencia y una jerarquía eclesiástica que no estaba dispuesta a que un sacerdote nombrara así el conflicto. La destitución no lo apartó del debate público: lo empujó hacia él.

1965: el Frente Unido y la utopía pluralista

En marzo de 1965, Torres creó el Frente Unido de los Pueblos y lo presentó como "movimiento pluralista para la toma del poder". No era un partido convencional. Era un intento —descrito por Fals Borda con precisión— de articular fuerzas y organismos civiles diversos alrededor de objetivos comunes de transformación radical: reforma agraria, reforma urbana, ruptura del bipartidismo. La utopía pluralista bebía de dos fuentes que en Torres se habían fundido: sus convicciones ecuménicas religiosas, heredadas del ambiente de Lovaina, y su formación sociológica en el catolicismo renovador europeo. Fals Borda lo llamaría después el campeón que la generación de la Violencia encontró en el momento crítico de la campaña presidencial de 1965.

El Frente Unido tuvo un impacto que las pequeñas cifras de la izquierda colombiana no habían conocido. Torres convocaba multitudes. Su tesis central —que la vía electoral no era solución a la injusticia social, que "el aparato electoral está en manos de la oligarquía" y que el abstencionismo era, en consecuencia, posición revolucionaria— resonó en amplios sectores populares urbanos. El pluralismo era doctrinalmente ambicioso: Torres pretendía articular a la izquierda no comunista, a sectores del liberalismo disidente, al catolicismo social, a los movimientos estudiantiles. En un país donde el Frente Nacional había cerrado la política, un movimiento que se autodenominaba pluralista y llamaba a la abstención suponía un desafío directo al pacto.

La jerarquía respondió. El cardenal Luis Concha Córdoba, arzobispo de Bogotá, envió a Torres una carta en que le comunicaba sus objeciones: las directivas pontificias vedaban al sacerdote intervenir en actividades políticas y en cuestiones puramente técnicas y prácticas de acción social. Concha declaraba cerrado el asunto pero dejaba sus puertas abiertas para conversaciones futuras —una fórmula diplomática que sonaba a ultimátum cortés. La opción de Torres fue clara: pidió su reducción al estado laical. Celebró su última misa el 27 de julio de 1965.

El desprendimiento del sacerdocio no cerró el Frente Unido; lo dejó, sin embargo, sin ancla institucional. Y expuso a Torres a otro tipo de atracción. Fabio Vásquez Castaño, uno de los fundadores del ELN, seguía con atención el crecimiento del FUP. Un movimiento capaz de convencer a multitudes de que la política electoral era una farsa y el abstencionismo una virtud revolucionaria era exactamente el tipo de fenómeno que una guerrilla foquista, minoritaria y en busca de legitimidad social, necesitaba capitalizar. Vásquez atrajo deliberadamente a Torres a las filas del ELN para aprovechar el masivo movimiento político que este encabezaba.

Del FUP al ELN: la incorporación de octubre de 1965

En octubre de 1965, Camilo Torres se incorporó al ELN en un campamento cercano al río Opón, en Santander, donde operaba Vásquez. La decisión tuvo detrás una lógica declarada —la desilusión ante la imposibilidad de realizar cambios por vía pacífica, la exclusión del aparato bipartidista, la convicción de que el poder no se transfería, se tomaba— y una lógica no declarada: el ELN aprovechaba a un hombre cuyo proyecto político era irreductible a la lógica del foco guerrillero. El FUP era pluralista; el ELN adoptaba el modelo castrista según el cual un núcleo político-militar podía impulsar la revolución, en contraste con la "guerra popular" que ensayaba por entonces el EPL. Eran gramáticas distintas.

Dos tribunales especiales llamaron a Torres a juicio por subversión, atentado a la seguridad del país y asociación para delinquir. Ya estaba en la montaña.

El ELN lo aprovechó torpemente. Lo envió al frente de combate sin mayor entrenamiento militar. El 15 de febrero de 1966, en un lugar conocido como Patio Cemento, cerca de San Vicente de Chucurí, murió en un enfrentamiento con el ejército. Fue su único combate. Habría participado contra las órdenes de los líderes guerrilleros, que trataron de impedírselo sin éxito. Tenía treinta y siete años y llevaba cuatro meses en la guerrilla.

El Departamento de Estado de Estados Unidos evaluó la muerte, en marzo de 1966, como un golpe severo para las fuerzas combativas de la extrema izquierda colombiana, aunque estimó que el ELN continuaría sus operaciones. Ambas cosas resultaron ciertas, pero de manera oblicua: el ELN entró en un período inmediato de rivalidades intestinas, ajusticiamientos internos y paranoia colectiva que estuvo cerca de disolverlo. Y la figura de Torres, sustraída al cuerpo del hombre real, empezó a hacer un trabajo que ninguna estrategia militar le hubiera podido asignar.

El mártir: capital simbólico y absorción guerrillera

Camilo Torres muerto fue más útil al ELN que Camilo Torres vivo. Sus propuestas ideológicas —poder popular, abstención electoral, democracia directa— fueron incorporadas al cuerpo doctrinario de la organización, que hasta entonces había sido más un ensamblaje foquista de inspiración cubana que un programa articulado. Un capítulo de la historia oficial del ELN llegaría a titularse "Los hijos de Camilo somos de liberación o muerte", fórmula que resume con precisión clínica la operación: apropiación institucional de la figura como mártir fundacional, expropiación póstuma del proyecto pluralista que Torres había defendido en vida.

La atracción se extendió mucho más allá del núcleo original. Varias cohortes de sacerdotes, monjas y seminaristas fueron atraídas por su ejemplo hacia el ELN y hacia proyectos de inspiración cristiana y social. Los sacerdotes españoles Manuel Pérez Martínez —el futuro "cura Pérez", que llegaría a comandar el ELN—, Domingo Laín y José Antonio Jiménez ingresaron a la guerrilla en un ambiente en el que Camilo había conmovido las conciencias de sacerdotes en Colombia y el mundo, y en el que la teología de la liberación empezaba a presentarlo como ejemplo de entrega cristiana. El cristianismo influyó durante décadas en la dirigencia del ELN, marcando una diferencia estructural con las otras guerrillas colombianas.

La composición social del ELN reforzó esa deriva. Su base de reclutamiento en el origen fue fuertemente estudiantil —estudiantes de la Universidad Nacional y de la Universidad Industrial de Santander—, con incorporación posterior de campesinos y de remanentes de las guerrillas liberales de la región. El movimiento estudiantil universitario, cerrado el canal electoral por el Frente Nacional, empezó a lo largo de 1966 a apoyar públicamente a los movimientos armados, y varios de sus dirigentes ingresaron directamente al ELN. La guerrilla mantuvo mayor cercanía con sindicatos petroleros y sectores de la Iglesia católica que con el campesinado, lo que constituiría una debilidad estructural persistente pero que en el corto plazo la hizo especialmente permeable a la sensibilidad católica social.

El legado se fracturó. Por un lado, el ELN capitalizaba a Torres como emblema y absorbía cuadros cristianos a su aparato militar. Por otro, sectores del clero colombiano tomaban la muerte de Camilo como un llamado a repensar el papel de la Iglesia, sin traducirlo necesariamente en incorporación a la lucha armada. Esa segunda deriva tuvo nombre propio: Golconda.

Golconda: la Iglesia se acusa a sí misma (1968)

En 1968, aproximadamente sesenta sacerdotes colombianos se reunieron en la finca Golconda y suscribieron el documento que tomaría ese nombre. El grupo tuvo como figura fundadora a monseñor Gerardo Valencia Cano, obispo de Buenaventura, conocido como el "Obispo Rojo" —una excepción vivencial dentro del episcopado colombiano y una contradicción, hecha carne, en el catolicismo nacional. Valencia Cano lideró también una segunda reunión del grupo ese mismo año, en Viotá, Cundinamarca.

El Manifiesto de Golconda hizo lo que hasta entonces ningún documento colectivo del clero colombiano había hecho: diagnosticar la situación del país en categorías estructurales. Habló de dependencia económica, pobreza, ausencia de reforma agraria y violencia institucionalizada. Y dio un paso más: identificó que la Iglesia católica había sacralizado la dependencia externa y la dominación interna de las oligarquías nacionales como expresión de la voluntad de Dios. Era una autocrítica de una crudeza inédita. El documento rechazó el imperialismo neocolonial, la burguesía nacional y el maridaje entre Iglesia y Estado, y planteó que la Iglesia debía romper con la dicotomía entre lo sobrenatural y lo temporal para comprometerse con la realidad concreta del hombre, superando la acción paternalista que había sido su modo dominante de intervención social.

El grupo era diverso. Convivían tendencias radicales que terminaron defendiendo la lucha armada con otras que nunca acudirían a ella. Golconda fue, en gran medida, un intento de recoger el pensamiento de Camilo Torres y su llamado a un cambio profundo y urgente de las estructuras socioeconómicas y políticas del país, pero desde dentro de la Iglesia y no desde la montaña. La figura de Camilo inspiró a muchos participantes a título individual; el grupo, sin embargo, no era la prolongación clerical del ELN sino un intento de recuperar la dimensión reformista y pluralista que la guerrilla había descartado.

La jerarquía respondió con un contradocumento que dejó planteadas las diferencias entre las dos corrientes. El episcopado, en el que ganaría peso creciente Alfonso López Trujillo —futuro cardenal y adversario doctrinario de la teología de la liberación—, no estaba dispuesto a firmar un diagnóstico que llamaba a la propia Iglesia sacralizadora de la dominación. La distancia entre Golconda y la cúpula episcopal se convirtió en una fractura permanente.

Golconda tuvo vida efímera. Las disensiones internas, la falta de organización sólida y el desgaste que suponía la presión eclesiástica la disolvieron pronto. Pero la firma no podía deshacerse: por primera vez en la historia del catolicismo colombiano, un grupo significativo de sacerdotes había suscrito colectivamente un documento que acusaba a su propia Iglesia de complicidad estructural con la injusticia.

Medellín 1968: la carta canónica

En agosto de 1968, Pablo VI viajó a Bogotá para el Congreso Eucarístico Internacional —fue el primer papa que visitó América Latina— y a continuación se celebró en Medellín la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. La coincidencia geográfica fue simbólicamente ordenada: la Iglesia romana llegaba al continente en el momento en que el continente exigía a la Iglesia una posición.

Medellín produjo un conjunto de documentos que dieron carta canónica a lo que las periferias sacerdotales venían formulando por su cuenta. La opción preferencial por los pobres, la denuncia de la violencia institucionalizada como pecado estructural, la defensa de la liberación integral del hombre —no solo espiritual sino histórica— quedaron consignadas en textos episcopales. La teología de la liberación, cuya formulación sistemática correspondería sobre todo al peruano Gustavo Gutiérrez y cuya voz pastoral más audible sería la del brasileño Helder Câmara, tuvo en Medellín su acta de nacimiento oficial. La comunidad cristiana de base —pequeñas células solidarias inspiradas en principios de igualdad y equidad— se consolidó como su soporte pastoral privilegiado.

La recepción colombiana de Medellín fue tensa. El clero mayoritario mantuvo su reputación conservadora; los sectores que habían firmado Golconda encontraron respaldo doctrinal parcial pero no protección institucional; el episcopado, con figuras como el propio Concha Córdoba y más adelante Aníbal Muñoz Duque, gestionó la novedad con reservas. La distancia entre el documento y su aplicación sería, en Colombia, una constante.

Consecuencias: fractura y persistencia

En el corto plazo, las consecuencias fueron ambiguas para todos los actores. El ELN salió tocado: la muerte de Torres desencadenó una crisis interna con ajusticiamientos y paranoia colectiva que casi lo disolvió, aunque simultáneamente le dio un mártir cuya invocación permitiría reconstituirlo. La Iglesia colombiana quedó fracturada entre una jerarquía mayoritariamente conservadora y una minoría clerical que asumía la teología de la liberación como agenda pastoral. El Frente Nacional siguió operando hasta 1974 sin modificaciones sustantivas; el problema agrario que Torres había denunciado en sus estudios sociológicos permaneció intocado.

A mediano plazo, la teología de la liberación se convirtió en corriente estable dentro del catolicismo latinoamericano, con Colombia como uno de sus escenarios matriz pero no como su bastión más fuerte: Perú, Brasil, El Salvador y Nicaragua alcanzarían mayor desarrollo. El ELN mantuvo durante décadas una dirigencia con componente cristiano, con Manuel Pérez Martínez como caso paradigmático, lo que le imprimió un perfil doctrinario diferenciable del de las FARC. Golconda, aunque efímero como grupo, dejó tradición: los sacerdotes que se formaron en su órbita mantendrían durante los años setenta y ochenta un catolicismo social crítico.

A largo plazo, el legado de Camilo Torres se fracturó de manera irreversible. Una parte fue absorbida por el ELN, que lo canonizó como mártir fundacional al costo de vaciar su proyecto pluralista original. Otra parte fue institucionalizada por la teología de la liberación, que lo apropió como ejemplo de entrega cristiana sin asumir necesariamente su opción por la lucha armada. Una tercera parte quedó en el campo académico, donde la sociología colombiana lo mantuvo como referente fundacional junto con Fals Borda. Las tres apropiaciones son parciales y están en tensión; ninguna agota al personaje.

La propaganda posterior —tanto de simpatizantes como de sectores conservadores— homogeneizó y simplificó el movimiento católico de cambio social de las décadas siguientes, identificándolo indiscriminadamente con revolución, socialismo e izquierda. Esa simplificación dificultó durante mucho tiempo la comprensión histórica del fenómeno, que fue más plural, más contradictorio y más doctrinalmente sofisticado de lo que sus caricaturas admitieron.

Roma castigó la teología de la liberación durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI; López Trujillo lideró desde Colombia esa contención doctrinaria. El ELN sobrevivió pero sin convertirse en el brazo armado del catolicismo social que su apropiación de Camilo insinuaba: se convirtió, más bien, en una organización guerrillera con capa doctrinaria cristiana que envejeció mal. La Iglesia colombiana mantuvo su perfil conservador, con excepciones cada vez más escasas.

Quedaron, sin embargo, marcas duraderas. La posibilidad de que un sacerdote nombre desde el púlpito la injusticia como pecado estructural, la existencia de comunidades cristianas de base, la persistencia de un catolicismo social crítico en universidades y parroquias periféricas provienen, en línea directa, del trienio en que Camilo Torres pasó del Frente Unido al ELN, sesenta sacerdotes firmaron el Manifiesto de Golconda y los obispos latinoamericanos, reunidos en Medellín, aceptaron que la opción por los pobres era una obligación evangélica y no una elección política.

La muerte de Torres cerró el FUP como proyecto autónomo y abrió dos derivas divergentes: una teología de la liberación que lo canonizó como mártir y una guerrilla que lo había aprovechado deficientemente en vida. Entre esas dos derivas se mueve, todavía, la memoria colombiana del cristianismo radical.

05

La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

07

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

38 documentos · 62 fragmentos
01Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2121 cita
[1]Finalmente se ordenó sacerdote en agosto de 1954. Con posterioridad estudió sociología en la universidad belga de Lovaina y recibió la influencia de la Democracia Cristiana. Una tímida aproximación al marxismo le sirvió para abrazar la causa que nunca abandonaría: la de los oprimidos. En 1955 fundó el Equi- po…p. 212
02Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 4291 cita
[2]United States and Belgium, where he undertook graduate study in sociology at the University of Louvain. Returning home in 1959, he was named chaplain of the National University. A Time of Transition, 1957–1965 | 411 Almost immediately he became embroiled in controversy. During his first year he won student sympathies…p. 429
03El socialismo raizal y la Gran Colombia bolivarianaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 341 cita
[3]Socialismo y participación, Nº 99. Lima, Perú, marzo 2005, Esp. 29 – 34. Orlando Fals Borda, “Prólogo a El Nariño de Jorge Zalamea”, Apuntes para una interpretación. Pasto, Gobernación de Nariño, 2006, Esp. 10 – 14. Camilo vive: vigencia de su ideario La plataforma de 1965 Cuando Camilo Torres creó el Frente Unido de…p. 34
04Camilo TorresGerman Guzman · 1969 · p. 1, 2562 citas
[4]GERMAN GUZMAN CAMILO TORRES has achieved a place among those martyrs to radical social reform who symbolize the aspirations of many of today’s most vital social leaders, especially among the young. The scion of an influential middle class family, he chose to work as a priest for the oppressed majority of his fellow…p. 1
[19]some areas around them. In a very short time he earned the first positions. No one could prevent him from partici¬ pating in the action which cost him his life. He wanted to obtain his own arms from the enemy. To all the arguments they gave him, he responded, “Do you all think I came here to be treated as useless…p. 256
05La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1, 19, 2053 citas
[5]D e la subversión y la finali D a D histórica Orlando Fals Borda Bogotá, D. C., 2008 Colección 2 l a s ubversión en c olombia 1º Edición española, 1967 Universidad Nacional de Colombia/ Tercer Mundo Bogotá, Colombia. 2º Edición Española, 1968. Idem. 3º Edición Inglesa, 1969. Columbia Univesity Press, New York 4º…p. 1
[7]reaccionaria total en el par - tido liberal, destacando la necesidad de renovar la lucha por los ideales originarios. Mientras tanto, el ala del partido que ingresó al «sistema» se erosionó ideológicamente, al anqui - losarse y petrificarse el Frente Nacional. Al momento crítico de la campaña presidencial de 1965, la…p. 205
[56]de un creciente número de colombianos de otras capas sociales identificados con, el mismo pueblo en su inusitado esfuerzo de superación. Este es el esfuerzo que debe ir determinando el otro impulso creador trascendente, aquél que llevaría hacia la transfiguración de Colombia. Escribir un libro no es un simple acto de:…p. 19
06Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 32, 74, 80, 834 citas
[6]mal armados. El asunto de la línea política quedó pendiente hasta que en abril, con el prestigio fresco de las acciones de Sima- cota y Papayal, que tranquilizaron a los cubanos, ordenó absorber y reorgani- zar el aparato clandestino urbano y disolver las JMRL; su dirigencia se resignó. Según Vásquez, “estaba…p. 83
[23]de sus ceni zas. Valga apuntar que, por esas ironías de la historia, la caída de Camilo Torres había conmovido profunda aunque silenciosamente las conciencias de monjas y sacerdotes en Colombia y el mundo. Al emerger la teología de la liberación Camilo apareció como ejemplo de entrega cristiana; para muchos era un…p. 80
[31]de San Vicente de Chucurí (Santander), donde se guía viva la memoria nueveabrileña de Rafael Rangel y su guerrilla;1 6 los campesinos aportaron a la Brigada que también empezó a llamarse Frente, sus jóvenes y aún sus niños. Por entonces se enrarecieron las relaciones con las jm rl que mantenía el aparato urbano. 1…p. 74
[55]futuro de una Colombia transformada. Se tiene un ejemplo en la interpretación del sacerdote y sociólogo Camilo To- rres Restrepo, personaje muy cercano a la elaboración del libro La Violencia pez Pumarejo en carta del 25 de agosto de 1952 al expresidente Ospina Pérez; citada en Franco Isaza, (1959, p. 290). 9 Una…p. 32
07Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 76, 85, 933 citas
[8]si éstas son, y han sido, escuetas proposiciones del estado de Derecho El padre Camilo Torres es llevado en hombros por una multitud entusiasta al llegar a Bogota, procedente de Lima. Torres también tuvo contactos y muy fructiferas experiencias fuera de Colombia. (simples formulas juridicas) y, en la realidad social,…p. 93
[18]por el papado progresista de Juan XXiIll y la convocato- tia del Concilio Vaticano Il, y particularmente en América Latina por la reunién de la Conferen- cia Episcopal Latinoamericana de Medellin, en 1965. Camilo Torres, socidlogo y capellan de la Universidad Nacional, colgé los habitos para hacer politica…p. 76
[50]electoral, campo en el que fueron devorados por una abstencién cada vez mayor. En elecciones posteriores, al término formal del Frente Nacional, tanto liberales como conservadores se vieron obli- gados a recurrir a los viejos temas del sectarismo y de los odios heredados para combatir esa absten- cién. Ese doble…p. 85
08Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 260, 265, 2743 citas
[9]de las tropas especializadas del Ejército y la Policía participaron directamente en la acción y otros mil aseguraron el área. Más de dos mil curiosos, como testigos mudos del inusitado despliegue de artillería pesada y vehículos blindados, se apostaron en las esquinas o en las bocacalles durante toda la tarde a…p. 265
[21]y lo hizo desviar el tiro. Entretanto, algunos campesinos que viven en las proximidades, al escuchar disparos, corrieron al puesto de Policía Nacional y notificaron al personal que ahí se encontraba, el cual lanzó una alerta a través de la red táctica de radio rural recientemente instalada y proporcionada por AID. […]…p. 274
[60]diario; cartas y comunicados iban y venían pidiendo el cese de las hostilidades en la región y reclamando el apoyo a los campesinos de las autodefensas; desde Francia, un grupo de intelectuales y políticos, encabezado por los escritores Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir y el dirigente comunista Jacques Duclos, en…p. 260
09Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2501 cita
[10]de dife- rentes tendencias de la izquierda y la política tra- dicional, y sobre todo captó la atención de gran- des multitudes y las convenció de que la vía electoral no era una solución a la injusticia social y que el abstencionismo era una posición revolu- cionaria, de enfrentamiento y de lucha toda vez que «el…p. 250
10The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 1561 cita
[11]issued in 1965, after the Colombian cardinal Luis Concha Córdoba expelled Torres from the priest- hood and before Torres left Bogotá to join guerrilla commander Fabio Vásquez, one of the founders of the Ejército de Liberación Nacional (Army of National Liberation), at a jungle camp near Opón, Santander. The expelled…p. 156
11Sociology in ColombiaJanneth Aldana Cedeño · 2023 · p. 681 cita
[12]him to join the Ejército de Liberación Nacional (National Liberation Army)— ELN, a guerrilla founded in 1965 with strong influence of the rebel move - ment that was victorious in the Cuban Revolution. He only lasted there four months, as he died in an ambush in February 1966 (Broderick, 2013). It is worth noting that…p. 68
12De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 31, 123, 1413 citas
[13]de junio a Camilo, el cardenal Concha le manifestó las principales obje- ciones que tenia frente a sus prioridades y su programa: «Desde el principio de mi CAMILO y GERARDO 144 sacerdocio he estado absolutamente persuadido de que las directivas pontificias ve- dan al sacerdote intervenir en actividades políticas y en…p. 141
[35]estaba iniciando un proceso de modernización en el período del Vaticano 11, cnzos de la década de los sesenta. Carni lo creyó, a mediados de la misma I_'~~' que Bogotá estaba lista para una revolución urbana al estilo cubano, cuan- en realidad, semejante tipo de revolución no ocupaba un lugar importante en la de…p. 31
[39]«Obispo Rojo», perso- nificó otra contradicción en un país con una tradición y una historia de jerarquías eclesiásticas conservadoras. Este capítulo estudiará los proyectos teológicos, políticos y sociales de cada uno de estos dos hombres. Si bien exi ten muchas similitudes entre los dos, yo argumento en este capítulo…p. 123
13El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 1052 citas
[14]texto se planteaban reivindicaciones sociales y económicas que se pueden catalogar de reformistas, con muy poco de “comunismo”. 1 El ELN se hizo más popular con el ingreso a sus filas de Camilo Torres Restrepo, sacerdote que rompía con la tradición conser- vadora y reaccionaria de la Iglesia. Torres Restrepo sacudió…p. 105
[15]texto se planteaban reivindicaciones sociales y económicas que se pueden catalogar de reformistas, con muy poco de “comunismo”. 1 El ELN se hizo más popular con el ingreso a sus filas de Camilo Torres Restrepo, sacerdote que rompía con la tradición conser- vadora y reaccionaria de la Iglesia. Torres Restrepo sacudió…p. 105
14Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1541 cita
[16]existencia, de más de medio siglo. L A INTERVENCIÓN DE LA INSURGENCIA El ELN (Ejército de Liberación Nacional) entró en escena en el departamento de Santander a comienzos de los años sesenta. La base del grupo fueron estudiantes universitarios insatisfechos, algunos de los cuales habían viajado a la Cuba de Fidel…p. 154
15No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 77, 112, 1293 citas
[17]monte. El sacerdote Camilo Torres, ya despojado de la sotana, se integró a sus filas como combatiente raso y se había convertido en un líder político de izquierda con amplia influencia, que en contrapeso al Frente Nacional creó un movimiento llamado el Frente Unido. Torres pasó de rechazar la violencia a tomar las…p. 112
[44]y comprometido con los más pobres y necesitados. Sin embargo, la jerarquía eclesiástica colombiana emitió un contradocumento y con este dejó planteadas las diferencias entre las dos corrientes. De hecho, en 1968, el propio monseñor Valencia lideró una segunda reunión del grupo Golconda en Viotá, Cundinamarca, que…p. 129
[54]de matrices ideológicas que abogaban por cambios radicales y violentos del sistema. El inicio del Frente Nacional estuvo marcado por la violencia que se sostuvo durante finales de los años cincuenta en el sur del Tolima, Cauca, Huila y Valle, y que provenían tanto de actores ilegales (cuadrillas de «bandoleros»,…p. 77
16En medio del Magdalena MedioAlfredo Molano Bravo · 2009 · p. 331 cita
[20]la toma de la población de Simacota en 1964. Dos años después de algunas acciones más espectaculares que militares, como el ataque a un tren, relatado por la revista Sucesos de México, se unió a sus fi- las el cura Camilo Torres Restrepo, que traía tras de sí una larga cola de sindicalistas, estudiantes y católicos de…p. 33
17Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 122, 1442 citas
[22]En forma muy secundaria, los guerrilleros del ELN apelaron al secuestro con fines económicos y al asalto bancario. El segundo tipo de recurso no fue muy reiterado, debido a la debilidad de las redes guerrilleras urbanas. Al primero se apeló muy esporádicamente, en razón a que los guerrilleros de la época consideraban…p. 122
[25]liberalismo radical como una de las fuentes de inspiración del ELN y se desconoció que tal influjo es igualmente extensivo a toda la guerrilla colombiana. Véase Corporación Observatorio para La Paz (2001). 13 Un capítulo de la historia oficial del ELN se titula: “Los hijos de Camilo somos de liberación o muerte”,…p. 144
18Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1431 cita
[24]y por el trabajo social, todo ello animado por un notorio sentimiento antiimperialista. Estaban al tanto de las andanzas de Camilo Torres, quien en una ocasión visitó el seminario dejando la impresión de ser “un sacerdote progresista”. Su admiración por él aumentó cuando Cardenal leyó una copia de su discurso sobre la…p. 143
19Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 561 cita
[26]per- tenecientes a sectores radicales del movimiento estudiantil fueron fundamentales en el origen del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en 1964. El grupo se asentó en la región de Simacota, Santa Helena del Opón y San Vicente de Chucurí, territorios cargados de cacao y cafetales en medio de bosques de robles.…p. 56
20Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 28, 682 citas
[27]pú- blicas. Gobernadores, miembros de consejos locales, alcaldes y hasta senadores se han visto sometidos a la justicia guerrillera, la cual puede llegar al asesinato (ejecución revolucionaria) de la persona implicada. La citación a empleados públicos por corrupción de parte de los mucha- chos, como se llama…p. 68
[48]de corto alcance, como la que se dio en el primer n1andato de López Pumarejo. Durante el Frente Nacional, el Estado inhibió toda expre- sión del conflicto social y excluyó de la política a las clases subordina- das. Otra consecuencia de la guerra civil fue que bloqueó el camino al populismo en Colombia con la…p. 28
21El modelo paramilitar de San Juan Bosco de La Verde y ChucuríÁlvaro Villarraga Sarmiento, Camilo Ernesto Villamizar Hernández · 2019 · p. 322 citas
[28]de San Vicente–, y fue exterminada por las Fuerzas Militares a comienzos de los años sesenta. Desprendido de la segunda, está el grupo de bandoleros comandado por Polo Millán y que operó como grupo de asaltantes o “matarifes a sueldo”, y que fue exterminado por el Ejército con la muerte de su jefe a fines de los años…p. 32
[29]de San Vicente–, y fue exterminada por las Fuerzas Militares a comienzos de los años sesenta. Desprendido de la segunda, está el grupo de bandoleros comandado por Polo Millán y que operó como grupo de asaltantes o “matarifes a sueldo”, y que fue exterminado por el Ejército con la muerte de su jefe a fines de los años…p. 32
22Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 2621 cita
[30]rojo del presidente Mao•> y a un Che Guevara y a un Ho Chih M in transformados en íconos sicodélicos. Legitimidad elusi va En Co l ombia este \· oluntarismo tocó tan gencialme nte la s uni - versidades, d o nd e apenas es tudiaba un J '3ó de la población entre 1 R y 2 ~ aiios. D e estos ambient es qu edarían una…p. 262
23Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 1041 cita
[32]mediados de la década se estaban organizando dos grupos de tipo ar- mado: el Ejército de Liberación Na- cional, de inspiración castrista y reclu- tado casi exclusivamente entre estu- diantes de la Universidad Nacional y la de Santander. Como consecuencia de una disidencia dentro del partido comunista, en parte…p. 104
24¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 941 cita
[33]s ubver s iv os, entre l os que s e des tacó el Movimient o Obrero, E s tudiantil y Campe s ino (MOEC). C o n aquella lógica de la guerra fría, s umada al hech o de que el régimen había delegad o a la s fuerza s armada s el c o ntr o l ca s i ab so lut o de la s eguridad interna, el Gobiern o de Guillerm o León…p. 94
25Una guerra sin edad. Informe nacional de reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes en el conflicto armado colombianoCentro Nacional de Memoria Histórica; Katherine López Rojas (coord.); Andrés Felipe Aponte; Carolina Lozano Rodríguez; Linda Lorena Sánchez Avendaño · 2017 · p. 761 cita
[34]y del Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), que motivados por la Revolución Cubana se insertaron en las ten- siones del mundo rural. Así, instauraron un foco revolucionario en Magdalena Medio como lugar estratégico 45, a partir de las re- des guerrilleras liberales que tenían contacto con una población campesina…p. 76
26De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 31, 1232 citas
[36]La Iglesia Católica Romana.-~' estaba iniciando un proceso de modernización en el período del Vaticano 11, cnzos de la década de los sesenta. Carni lo creyó, a mediados de la misma I_'~~' que Bogotá estaba lista para una revolución urbana al estilo cubano, cuan- en realidad, semejante tipo de revolución no ocupaba un…p. 31
[38]también conocido como el «Obispo Rojo», perso- nificó otra contradicción en un país con una tradición y una historia de jerarquías eclesiásticas conservadoras. Este capítulo estudiará los proyectos teológicos, políticos y sociales de cada uno de estos dos hombres. Si bien exi ten muchas similitudes entre los dos, yo…p. 123
27Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 2151 cita
[37]observant of official Roman Catholicism are the rural and urban population groups of the Carib- bean and Pacific lowlands, where the presence of the institutional church is weakest. Moreover, because free unions and households headed by women tend to outnumber conventional family units in the lowlands, a formal Roman…p. 215
28Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 387, 3902 citas
[40]modelo institucional de Iglesia imperante en Colombia y su ín- tima vinculación con el Estado: ade- más, debían añadirse los problemas tí- picos del Tercer Mundo (atraso eco- nómico y cultural, pobreza, injusticia, desigualdad social y económica, poca participación política de las masas po- pulares, etc.) para los…p. 387
[43]situa- ción de dependencia económica, cul- tural y política en la cual vive. La de- pendencia frente a centros extranjeros se traduce en la denominación interna ejercida por las oligarquías nacionales a lo largo de toda nuestra historia. Se- gún el documento, la Iglesia católica ha sacralizado esta dependencia exter-…p. 390
29Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 13, 482 citas
[41]hizo que en el imaginario popular —y aun académico— la teología de la liberación, y casi todas las acciones de cambio Presentación 13 social realizadas por iniciativa de agentes eclesiales (laicos, clérigos, religiosos y religiosas), se identificara con revolución, socialismo, izquierda y comunismo. Tales antecedentes…p. 13
[42]radicalizarse, generando un conflicto que fue aprovechado por terceros. Camilo Torres Restrepo es un triste ejemplo de cómo un clérigo brillante, sensible y comprometido por el cambio social termina cediendo —acorralado— ante la tentación de tomar las armas. De hecho, Camilo Torres Restrepo ingresa a la guerrilla del…p. 48
30El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · p. 1982 citas
[45]de la liberación. La misma corriente teológica que había defendido el padre Camilo Torres Restrepo y la que siguieron entusiastas sacerdotes de Latinoamérica desde los años sesenta. Implicó la opción preferencial por los pobres y su desarrollo humano, en el cual se incluía la liberación del pecado, y uno de los…p. 198
[46]de la liberación. La misma corriente teológica que había defendido el padre Camilo Torres Restrepo y la que siguieron entusiastas sacerdotes de Latinoamérica desde los años sesenta. Implicó la opción preferencial por los pobres y su desarrollo humano, en el cual se incluía la liberación del pecado, y uno de los…p. 198
31Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · p. 2931 cita
[47]% de los puestos de mando. Lo que en ese momento fue obvio (aunque pudo haber traído consecuencias indeseables como el ambiente de exclusión y la división de los partidos) es que todo estaba diseñado para funcionar a nivel de coalición previa. La tesis pierde de vista que, en el momento, la urgencia era terminar de…p. 293
32La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · p. 3461 cita
[49](2004) en: GMH, op. cit. (2013, 112) 565 Paul Oquist, Violencia y conflicto y política en Colombia, 322, en GMH, ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Informe General, 115. 347 A N EX O por el Partido Comunista, y las autodefensas del Sumapaz se negaron a aceptar la amnistía, con lo cual se expusieron a…p. 346
33More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 841 cita
[51]actions. President Guillermo Valencia legal- ized "self-defense" groups in 1965. He also introduced "state of siege" legislation that authorized troops to arrest and even court martial civil- ians deemed guilty of vague and generalized crimes, such as "altering the peaceful development of social activity." The wording…p. 84
34Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1181 cita
[52]elite bipartisan agreement. How would the politically unaligned or disenchanted engage politically after the 1958 102 Chapter Five implementation of the National Front? Part of the answer came in the form of a revolution on the not- so- distant island of Cuba, months after implementation of the National Front. The…p. 118
35Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 681 cita
[53]no proporcionaba alternativas formales, el liderazgo del movimiento estudiantil fue buscando soluciones, según los modelos ideológicos disponibles. […] Por ello, fueron surgiendo públicamente, a lo largo de 1966, comunicaciones formales estudiantiles que apoyaban los movimientos armados del país, “como único medio…p. 68
36When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 2973 citas
[57]Ibid.} p. 31. 20. Miguel Angel Gonzalez} ((La violencia en Colombian: AnAlisis de un libro (Bogota: Centro de Estudios Colombianos} 1962). Notes to Introduction 285 21. Gennan Guzman} La violencia, II} pp. 410-17. 22. Camilo TOITes Restrepo} HSocial Change and Rural Violence in Colom- bia/' in lIVing Louis Horowitz}…p. 297
[58]Ibid.} p. 31. 20. Miguel Angel Gonzalez} ((La violencia en Colombian: AnAlisis de un libro (Bogota: Centro de Estudios Colombianos} 1962). Notes to Introduction 285 21. Gennan Guzman} La violencia, II} pp. 410-17. 22. Camilo TOITes Restrepo} HSocial Change and Rural Violence in Colom- bia/' in lIVing Louis Horowitz}…p. 297
[59]Ibid.} p. 31. 20. Miguel Angel Gonzalez} ((La violencia en Colombian: AnAlisis de un libro (Bogota: Centro de Estudios Colombianos} 1962). Notes to Introduction 285 21. Gennan Guzman} La violencia, II} pp. 410-17. 22. Camilo TOITes Restrepo} HSocial Change and Rural Violence in Colom- bia/' in lIVing Louis Horowitz}…p. 297
37La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 11 cita
[61]?! 1*71 Vil CI MIIUL VtíllüLlU EL SIGLO' llm Errw fcTT^ Secu lentos soore la nrtín Xyueva PRENSA aWL - < ucercl Estudio de un Proceso Social lm Lacha coatí Armados SEGUNDA EDICION Mons. GERMAN GUZMAN ORLANDO FALS BORDA EDUARDO UMAÑA LUNA Va 0 alCrimi F2278 * a¿ Gánese la.G99 V. | os ém^mmí' Gritaban- n; n „ nh v -…p. 1
38La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social - Tomo IIGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 2019 · p. 21 cita
[62]La violencia en Colombia Estudio de un proceso social-Tomo II Monseñor Germán Guzmán Orlando Fals Borda Eduardo Umaña Luna Ediciones LAVP www.luisvillamarin.com La violencia en Colombia Estudio de un proceso social Tomo II © Monseñor Germán Guzmán, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna Colección Actores de la…p. 2