Manuel Pérez Martínez
Crisis y narcotráfico
1943–1998
La biografía
Manuel Pérez Martínez, "el cura Pérez", fue el sacerdote español que comandó el Ejército de Liberación Nacional durante los años en que esa guerrilla pasó de la casi extinción a convertirse en la segunda organización armada de Colombia. Nacido en Alfamén, Zaragoza, en 1943, y muerto en la selva colombiana el 14 de febrero de 1998, sus casi treinta años en el monte encarnaron —más que ningún otro individuo— la fusión entre teología de la liberación y lucha armada que definió al ELN como fenómeno singular en el mapa insurgente latinoamericano. Bajo su mando, entre mediados de los años ochenta y su muerte, el ELN multiplicó por diez su tamaño, tejió una economía de guerra sostenida por la renta petrolera de Arauca y sobrevivió a los procesos de paz de tres gobiernos sin desmovilizarse. Ese resultado —crecimiento militar y rigidez estratégica al mismo tiempo— es inseparable de la biografía de un hombre que llegó a Colombia como cura obrero y murió como uno de los últimos comandantes históricos de la guerra colombiana.
Línea de vida
- 1968
Militancia en Golconda y trabajo pastoral en Cartagena
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Junto con los sacerdotes españoles Domingo Laín y José Antonio Jiménez Comín, trabajó en los barrios pobres de Cartagena y se vinculó al movimiento Golconda, cuyo manifiesto de 1968 —suscrito por unos sesenta sacerdotes— denunciaba la dependencia económica, la pobreza, la ausencia de reforma agraria y la violencia institucionalizada, y proponía que la Iglesia rompiera la dicotomía entre lo sobrenatural y lo temporal.
- 1969
Expulsión de Colombia e ingreso clandestino al ELN
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Los tres sacerdotes españoles fueron expulsados de Colombia a finales de los años sesenta por su militancia pastoral y política. Lejos de regresar a España, volvieron clandestinamente al país para incorporarse al ELN, decisión que Pérez explicó como influida en gran parte por el precedente de Camilo Torres: que un sacerdote hubiera pasado por esa guerrilla les hizo creer que la participación de cristianos era posible sin traumatismos mayores.
- 1973
Supervivencia a la Operación Anorí y crisis del ELN
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Entre agosto y el 19 de octubre de 1973, la Operación Anorí diezmó al ELN: murieron Manuel y Antonio Vásquez Castaño, el pie de fuerza se redujo de 270 a menos de 70 combatientes en un año y Fabio Vásquez Castaño abandonó la conducción. Pérez sobrevivió a esa crisis y a los operativos urbanos de 1977, consolidándose como uno de los cuadros de la corriente interna de 'Replanteamiento' que reconstruiría la organización.
- 1983
Reunión de Héroes y Mártires de Anorí: refundación y expansión
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La Reunión Nacional de Héroes y Mártires de Anorí formalizó la refundación del ELN y adoptó una estrategia de desdoblamiento hacia zonas de riqueza minera y petrolera. Ese mismo año, Occidental Petroleum anunció el descubrimiento del campo de Caño Limón en Arauca, con reservas estimadas de hasta mil millones de barriles, abriendo la fuente de financiación que multiplicaría por cinco el tamaño del ELN entre 1983 y 1986. Pérez, junto con Nicolás Rodríguez Bautista (Gabino), asumió la conducción de la organización.
- 1986
Comandancia del ELN en plena expansión petrolera
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Bajo la dupla Pérez-Gabino, el ELN superó los 600 guerrilleros, abrió frentes en Valle del Cauca, Huila, Chocó, Boyacá, Santander, Cesar, Antioquia, Guajira y Cauca, y consolidó el Frente Domingo Laín en Arauca como eje de la economía de guerra sustentada en extorsión a contratistas del oleoducto Caño Limón-Coveñas y secuestros. La campaña 'Despierta, Colombia, nos están robando el petróleo' encuadró los sabotajes como discurso de soberanía nacional.
- 1998
Muerte en la selva colombiana
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Manuel Pérez Martínez murió el 14 de febrero de 1998 tras cerca de treinta años en las filas del ELN, organización que había llegado a comandar y que al final de los noventa contaba con cinco frentes de guerra, cuarenta frentes rurales, siete estructuras urbanas y más de 3.500 combatientes. Su muerte puso fin a la presencia del último representante visible del vínculo entre sacerdotes católicos y el ELN, y cerró el ciclo histórico que había abierto Camilo Torres en 1966.
El sacerdote que llegó por Camilo Torres
Pérez pertenecía a una generación española de clero joven marcada por el Concilio Vaticano II y por la ola de renovación pastoral que ese concilio autorizó. La corriente que lo formó no fue la del seminario tradicional español, sino la de los curas obreros, los sacerdotes que asumían el trabajo asalariado y la vida en barrios populares como parte de su ministerio, y que en América Latina desembocaría muy pronto en la teología de la liberación. Esa teología —articulada a fines de los sesenta— postulaba la opción preferencial por los pobres y ubicaba la explotación producida por estructuras económicas injustas dentro de la categoría teológica del pecado. De ahí a leer la lucha revolucionaria como coherente con el Evangelio había un paso, y Pérez, como muchos de su generación, lo dio.
Llegó a Colombia hacia finales de los años sesenta, en un momento en que el clero colombiano tenía fama de ser, política y teológicamente, más conservador que el promedio latinoamericano. Se instaló en Cartagena junto con otros dos sacerdotes españoles, Domingo Laín y José Antonio Jiménez Comín, los tres para trabajar en los barrios pobres de la ciudad. Se vincularon al movimiento Golconda, la red de sacerdotes progresistas colombianos que en 1968 —reunidos en la finca del mismo nombre— firmaron un manifiesto en el que unos sesenta clérigos denunciaban la dependencia económica, la ausencia de reforma agraria, la pobreza estructural y lo que llamaban "violencia institucionalizada". El texto proponía romper la dicotomía entre lo sobrenatural y lo temporal: la Iglesia debía comprometerse con la realidad social o traicionar su vocación.
La militancia pastoral y política de los tres españoles en Cartagena resultó incompatible con el orden eclesiástico y estatal colombiano. Fueron expulsados del país a finales de los años sesenta. La expulsión, sin embargo, no fue una derrota que los devolviera a España: fue el detonante que los llevó de vuelta a Colombia, esta vez fuera de los hábitos y camino del monte.
La pieza que hacía imaginable ese salto tenía nombre propio: Camilo Torres Restrepo. El sacerdote bogotano había dicho su última misa el 27 de julio de 1965 y se había incorporado al ELN, entonces una guerrilla de dos años de existencia fundada en San Vicente de Chucurí. Camilo murió el 15 de febrero de 1966 en su primer combate, y esa muerte —lejos de cerrar una historia— la abrió. Su caída conmovió las conciencias de religiosos en Colombia y en el mundo, y articuló redes católicas camilistas que sostendrían el legado del ELN durante décadas. El propio Pérez explicaría más tarde que la decisión de él y sus dos compañeros de unirse al ELN se apoyó, en gran parte, en el precedente de Camilo: que un cura hubiera pasado por esa guerrilla les hizo creer que la participación de cristianos era posible sin traumatismos mayores. No entraron a fundar; entraron a continuar.
La guerrilla que encontró en 1969
El ELN al que Pérez, Laín y Jiménez se sumaron era una organización joven y ya en crisis. Se había fundado en 1964 en la región de San Vicente de Chucurí y Simacota, en Santander, por un núcleo de jóvenes colombianos que en 1962 habían viajado a Cuba y recibido entrenamiento guerrillero. Su primera acción de visibilidad fue la toma del casco urbano de Simacota, el 7 de enero de 1965, protagonizada por 22 combatientes. Doctrinariamente adoptó el foquismo cubano —la tesis de que un pequeño núcleo armado, moviéndose en el campo, podía desencadenar la revolución—, lo que la distanciaba del modelo de guerra popular prolongada del EPL maoísta y de la línea del Partido Comunista que seguían las FARC. Se definía como un movimiento de liberación nacional inspirado en la Revolución cubana, con un híbrido entre marxismo-leninismo y cristianismo comprometido que Camilo Torres había personificado durante sus meses en la organización.
Santander no había sido escogida al azar. En San Vicente de Chucurí quedaban exintegrantes de la guerrilla liberal de los años cincuenta encabezada por Rafael Rangel —entre ellos "La Mona Mariela"—, había cercanía a Barrancabermeja con su combativo sindicalismo petrolero, y estaba también Bucaramanga, epicentro estudiantil. El caldo social de la región alimentaba una organización que se pensaba a sí misma como puente entre obreros, campesinos y universitarios.
La muerte de Camilo en 1966 dejó al ELN sin su intelectual público más visible, y los años siguientes fueron de deriva. Se impuso una línea militarista, marcada por fusilamientos internos y por la lógica de supervivencia. En 1973 el golpe fue casi terminal. Entre agosto y el 19 de octubre de ese año, durante el gobierno de Misael Pastrana Borrero, el Ejército ejecutó la Operación Anorí, un cerco de aproximadamente 48 días sobre las cuadrillas de los hermanos Vásquez Castaño en el nordeste antioqueño. Manuel y Antonio Vásquez Castaño murieron en la operación; Fabio Vásquez Castaño, comandante histórico, sobrevivió con paradero incierto y terminaría abandonando la conducción del grupo. El saldo del año siguiente a Anorí fue devastador: cerca de sesenta bajas guerrilleras, deserciones masivas, y una reducción del pie de fuerza de 270 a menos de 70 combatientes. A eso se sumó, en 1977, el llamado "Febrerazo" o "Anorí urbano": un operativo simultáneo de allanamientos y capturas que desintegró buena parte de la red de apoyo del ELN en Bogotá y otras ciudades. Al año siguiente fue asesinado José Manuel Martínez Quiroz, jefe nacional de la Red Urbana.
Este era el ELN al que Pérez había regresado clandestinamente al final de los sesenta y en el que sobrevivió los años setenta: una guerrilla al borde de la extinción, replegada en montañas de Santander, con menos combatientes que un pelotón de infantería regular. Los tres sacerdotes españoles cumplirían todos los códigos guerrilleros —muerte en el monte, en combate o por enfermedad— y de ellos solo Pérez llegaría a comandar la organización. Jiménez y Laín cayeron antes; el Frente Domingo Laín, uno de los pilares del ELN en Arauca, tomaría el nombre del segundo.
Del replanteamiento a la comandancia
Entre 1977 y 1983, el ELN se refundó. La corriente interna que lideró el proceso se llamó a sí misma "Replanteamiento", y su tarea fue doble: sacar a la organización de la lógica foquista militarista que la había llevado a Anorí, y reconstruir una base social y política a partir de sus escombros. Se realizaron la Primera Reunión Urbana Nacional en 1977 y la Segunda Reunión Nacional de Responsables en 1978. El triunfo de la Revolución Sandinista en Nicaragua, en julio de 1979, funcionó como estímulo ideológico externo: los sandinistas habían derrotado a Somoza combinando lucha armada con inserción de masas, algo que el ELN, encerrado en su foco, no había hecho. El propio proceso interno reconoció que "la lejanía de las luchas de las masas" había sido causa de la casi derrota.
En ese vacío de mando y en esa reorientación política se consolidó el liderazgo de Pérez junto con el de Nicolás Rodríguez Bautista, Gabino, un cuadro joven que había ingresado al ELN a los catorce años. La dupla Pérez-Gabino conduciría al ELN durante quince años. Su tarea inmediata fue recoger militantes en sectores que el ELN casi no había trabajado: cristianos vinculados a comunidades de base, sindicalismo independiente, campesinado costeño. Pérez se movió con el Frente Camilo Torres, que operaba en los límites entre Santander, sur de Bolívar y Cesar, y participó en la organización de campesinos y de sindicalistas mineros, palmeros y trabajadores de compañías lecheras del sur y centro del Cesar. Desde Barrancabermeja el Frente Camilo Torres se proyectó hacia la Serranía del Perijá y hacia municipios como Curumaní, Chimichagua y Pailitas.
La refundación tuvo su acto formal en la Reunión Nacional de Héroes y Mártires de Anorí, en 1983. Allí el ELN adoptó una estrategia de desdoblamiento —similar a la que las FARC habían decidido un año antes en la Séptima Conferencia— para doblar las estructuras existentes y expandirse hacia zonas de riqueza minera y explotación petrolera, buscando nuevas fuentes de financiación con apoyo de la población. La reunión dio el mandato; la coyuntura dio el objeto. En julio de 1983, apenas semanas antes de la reunión guerrillera, la compañía Occidental Petroleum había anunciado el descubrimiento del campo de Caño Limón, en Arauca, con reservas estimadas de hasta mil millones de barriles. Colombia volvería a ser exportador de petróleo en 1986. Y el ELN estaba en Arauca.
Petróleo, cinco frentes y una guerra que crece
La coincidencia entre la reunión de Anorí y el hallazgo de Caño Limón —ambos en 1983— es uno de esos cruces históricos en los que una decisión política se encuentra con una oportunidad material y el resultado desborda a cada uno de los factores. El oleoducto Caño Limón-Coveñas, de 800 kilómetros, se construyó en un tiempo récord de aproximadamente dos años cruzando la cordillera hasta la costa atlántica. Las contratistas alemana Mannesmann e italiana Sicim, encargadas de los tramos de construcción, se convirtieron en objetivos de extorsión y secuestro del ELN, que obtuvo así ingresos sin precedentes en su historia. El Frente Domingo Laín asumió el protagonismo en Arauca y, bajo su tutoría, se crearon frentes satélite alrededor del oleoducto: el Efraín Pabón Pabón, entre el sur de Norte de Santander y el norte de Boyacá, conformado entre 1985 y 1989 con las finanzas del oleoducto; el Armando Cacua Guerrero; y otras estructuras que terminaron integrando el Frente de Guerra Nororiental, consolidado en Arauca, Catatumbo, Santander y Cesar.
Entre 1983 y 1986, el ELN multiplicó por cinco su número de combatientes. Superó los 600 guerrilleros sin contar estructuras urbanas y abrió frentes en Valle del Cauca, Huila, Chocó, Boyacá, Santander, Cesar, Antioquia, Guajira y Cauca. En 1990 tenía presencia continua en toda la frontera nororiental con Venezuela, desde Arauca hasta La Guajira. Al final de los noventa contaba con cinco frentes de guerra, cuarenta frentes rurales, siete estructuras urbanas y más de 3.500 combatientes. En una década y media, una organización de menos de setenta hombres se había convertido en un ejército irregular con presencia en la mitad del país.
La expansión se apoyó en dos prácticas que Pérez, como comandante y como sacerdote, avaló y encuadró teóricamente: el secuestro y la voladura de infraestructura petrolera. La campaña "Despierta, Colombia, nos están robando el petróleo" convirtió los sabotajes al oleoducto en un discurso de soberanía nacional; los atentados al kilómetro 1000 de Caño Limón, atribuidos al Frente Domingo Laín, se leían internamente como golpes contra la entrega del subsuelo a multinacionales. El secuestro, empleado como fuente complementaria de financiación desde los años ochenta, se justificaba con la misma lógica redistributiva. Del ELN de los años ochenta y noventa se dijo con frecuencia que era la más ideológica de las guerrillas colombianas; también fue, en Arauca, la organización armada que entre 1979 y 1988 ejecutó 27 de los 39 ataques bélicos registrados en el departamento.
Aquí conviene detenerse. El crecimiento del ELN bajo Pérez es inexplicable sin la renta petrolera; cualquier organización armada instalada en Arauca en 1983 habría podido apalancarse en Caño Limón. Pero la escala del crecimiento y su carácter socialmente sostenido —el hecho de que la extorsión y el secuestro no aislaran al ELN de las bases sindicales y campesinas de la región, como sí ocurrió a otras guerrillas en otros territorios— no se explican solo por el dinero. La legitimidad moral que Pérez aportaba a la organización, heredada de Camilo Torres y del Manifiesto de Golconda, hizo políticamente sostenible ante sindicalistas petroleros, campesinos del Cesar y redes camilistas urbanas una economía de guerra que, sin ese envoltorio ideológico, se habría leído como pura depredación. Pérez no era el motor único del crecimiento, pero era la bisagra que convertía la renta en proyecto. Sin la teología, el ELN habría tenido dinero sin legitimidad popular; sin el petróleo, legitimidad sin escala. La combinación fue histórica.
El comandante ante los procesos de paz
Esa misma fusión explica la rigidez con la que Pérez enfrentó los sucesivos intentos de negociación política. Durante el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986), el ELN fue por primera vez reconocido como fuerza beligerante en Colombia, fruto de la política negociadora del presidente. Pero mientras las FARC firmaban los acuerdos de La Uribe y el M-19 y el EPL entraban en procesos de tregua, el ELN se mantuvo al margen: su reconstrucción interna estaba apenas empezando, su reunión estratégica era ese mismo año, y su comandancia no estaba dispuesta a canjear una recomposición todavía frágil por una desmovilización política.
En los años siguientes, mientras el M-19, el EPL, el Quintín Lame y el PRT se desmovilizaban entre 1990 y 1991, el ELN se afianzaba en el nororiente y crecía. Bajo la conducción de Pérez, la organización desarrolló una doctrina de negociación que rechazaba la lógica de "entregar armas a cambio de reformas" y proponía en cambio una Convención Nacional: un mecanismo de diálogo amplio con la sociedad civil, previo a cualquier acuerdo de desarme, en el que se discutiera el modelo de país. La fórmula tenía raíces conceptuales en el pensamiento de Camilo Torres sobre poder popular, abstención electoral y democracia directa, ideas incorporadas al cuerpo ideológico del ELN.
Durante el gobierno de Ernesto Samper (1994-1998), el proceso tomó forma más concreta. En 1997 se autorizaron diálogos regionales entre gobernadores y grupos armados y se afianzó la Oficina del Alto Comisionado para la Paz. Ese año, en Viana, España, delegados del ELN y del gobierno firmaron un preacuerdo con acompañamiento internacional de España, México, Costa Rica y Venezuela; España como facilitador y anfitrión. El preacuerdo contemplaba una Convención Nacional simultánea a la terminación de la confrontación armada, e incluía un convenio por la vida y la humanización de la guerra en el marco del Derecho Internacional Humanitario, orientado a proteger a la población civil mientras persistiera el conflicto.
Pérez firmó como parte de la dirección del ELN. Pero el preacuerdo de Viana no prosperó, y su fracaso se atribuye a varias razones: la debilidad política del gobierno Samper, hundido por el proceso 8.000; la falta de consenso interno en el ELN entre quienes veían la negociación como oportunidad y quienes la leían como riesgo; y la propia arquitectura del proceso, que anteponía la Convención Nacional a cualquier cese al fuego, un secuencial que el Estado colombiano no estaba dispuesto a aceptar. La rigidez estratégica del ELN —esa insistencia en no separar lo político de lo militar, en no desmovilizar antes de haber transformado— fue precisamente el precio de la fusión que Pérez encarnaba. Un comandante puramente militar habría negociado mejor; un cura sin poder militar no habría tenido con qué negociar; Pérez, siendo las dos cosas, negociaba con condiciones que ningún gobierno colombiano de esa década estaba en capacidad de conceder.
La red: cristianos, sindicatos, montaña
La biografía política de Pérez es incomprensible si se la aísla de la red humana en la que operó. Domingo Laín, español como él, murió en combate antes de que la guerrilla creciera; su nombre marcó al frente araucano que fue eje de la expansión petrolera. José Antonio Jiménez Comín corrió una suerte similar. Los tres cumplieron el arco completo del militante: expulsión, retorno, monte, muerte en el monte. Ninguno regresó a España.
Junto a Pérez, Gabino encarnó la generación colombiana joven que asumió la conducción tras la crisis de los setenta; Antonio García y Francisco Galán completaron el círculo de comandancia que definiría al ELN de los años ochenta y noventa. Ninguno de ellos era sacerdote, pero todos operaban dentro del marco político-ideológico que la presencia de Pérez —y antes de Camilo Torres— había normalizado en la organización: el ELN era una guerrilla marxista donde la referencia cristiana no era ornamento sino cimiento.
Hacia afuera, la red se extendía sobre bases sociales concretas. En Barrancabermeja y su zona de influencia, el sindicalismo petrolero de la USO había sido interlocutor histórico del ELN; en el sur del Cesar y la Serranía del Perijá, los sindicatos mineros, palmeros y de compañías lecheras se organizaron en parte al calor del Frente Camilo Torres. En Arauca, el Frente Domingo Laín tejió relaciones con comunidades campesinas y con los sectores más movilizados de una región que la bonanza petrolera había transformado a la vez en riqueza y en zona de guerra. En las ciudades, las Comunidades Eclesiales de Base y las redes de solidaridad católica que se reclamaban herederas de Camilo Torres proveyeron cuadros, refugio y traducción política. Que Pérez fuera cura no era anécdota curricular: era el pasaporte simbólico que permitía a esas redes hablar con la guerrilla sin sentir que traicionaban su fe.
La muerte y la memoria
Pérez murió el 14 de febrero de 1998 —un día antes del aniversario número treinta y dos de la muerte de Camilo Torres— en la Serranía de San Lucas, víctima de hepatitis. Tenía 54 años y llevaba casi treinta en la montaña colombiana. La coincidencia de fechas no pasó inadvertida dentro del ELN, que la incorporó al panteón interno de la organización.
Su muerte no cerró un ciclo del ELN, pero sí cerró uno específico: el de la presencia de sacerdotes españoles en su comandancia, y con él, el del vínculo directo entre Golconda, el Concilio Vaticano II y la conducción de la guerrilla. Ninguno de los tres curas españoles que llegaron a fines de los sesenta regresó a España; ninguno se desmovilizó; ninguno murió fuera del monte. La generación clerical que había hecho del ELN un caso único en el continente se agotó biológicamente con Pérez.
Gabino asumió la comandancia formal en su reemplazo, y el ELN entró en las negociaciones fallidas con el gobierno de Andrés Pastrana con una arquitectura estratégica que Pérez había dejado firme y que no cambió: Convención Nacional primero, desmovilización después. Esa fórmula, sostenida durante los años siguientes, mantendría al ELN al margen de las desmovilizaciones sucesivas del paramilitarismo y de las FARC, y lo convertiría, entrado el siglo XXI, en la única guerrilla histórica colombiana que no firmó la paz.
El juicio sobre Pérez sigue abierto y probablemente lo estará por décadas. Para las redes cristianas comprometidas con la teología de la liberación fue un mártir tardío, el sacerdote que llevó la coherencia hasta el fondo. Para las víctimas del secuestro, de la voladura de oleoductos, de la extorsión a comerciantes y ganaderos del Cesar y Arauca, fue el jefe de una organización cuya legitimidad ideológica no atenuaba el daño concreto. Para la historia del conflicto armado colombiano, es la figura que muestra hasta qué punto la especificidad del ELN —su durabilidad, su carácter federado, su terquedad negociadora— fue producto de una fusión ideológica que ninguna otra guerrilla del hemisferio logró sostener con esa intensidad.
Un cura español, expulsado de Cartagena a fines de los sesenta, terminó comandando durante quince años a la segunda guerrilla de un país que no era el suyo, en nombre de un sacerdote colombiano muerto dos años antes de su llegada. Esa frase, escuetamente descriptiva, resume por qué la biografía de Manuel Pérez Martínez es también un capítulo de la historia religiosa, política y militar de Colombia en la segunda mitad del siglo XX. La organización que dejó atrás sigue existiendo, todavía en armas, todavía citando a Camilo Torres. La huella que él imprimió —doctrinal, moral, estratégica— está en el hecho de que, un cuarto de siglo después de su muerte, el ELN continúe siendo reconocible como lo que Pérez hizo de él.
Conexiones del archivo
Red histórica
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
41 documentos · 50 fragmentos01De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · Página 2561 cita
[1]paz. El 14 de febrero de 1998. Manuel Pérez Martínez, conocido como «el cura Pércz», mudó después de permanecer cerca de treinta años en las fuerzas guerrilleras y de haber comandado durante un buen tiempo al ELN. Pérez, un sacer- dote español que cambió los hábitos por el conflicto armado en Colombia. ingresó a dicho…
p. 256
02De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · Página 2561 cita
[2]proceso de paz. El 14 de febrero de 1998. Manuel Pérez Martínez, conocido como «el cura Pércz», mudó después de permanecer cerca de treinta años en las fuerzas guerrilleras y de haber comandado durante un buen tiempo al ELN. Pérez, un sacer- dote español que cambió los hábitos por el conflicto armado en Colombia.…
p. 256
03Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · Páginas 80, 83, 1243 citas
[3]de sus ceni zas. Valga apuntar que, por esas ironías de la historia, la caída de Camilo Torres había conmovido profunda aunque silenciosamente las conciencias de monjas y sacerdotes en Colombia y el mundo. Al emerger la teología de la liberación Camilo apareció como ejemplo de entrega cristiana; para muchos era un…
p. 80
[23]mal armados. El asunto de la línea política quedó pendiente hasta que en abril, con el prestigio fresco de las acciones de Sima- cota y Papayal, que tranquilizaron a los cubanos, ordenó absorber y reorgani- zar el aparato clandestino urbano y disolver las JMRL; su dirigencia se resignó. Según Vásquez, “estaba…
p. 83
[39]busca ron obtener, por medio del terror, la ventaja táctica configurando una clase política municipal subalterna, práctica que remonta a la época de la Violen cia. Recientemente el tema se ha ilustrado con el "clientelismo armado" del ELN en Arauca (Peñate, 1998), al cual vale abrir un paréntesis porque trae a…
p. 124
04Sociology in ColombiaJanneth Aldana Cedeño · 2023 · Página 681 cita
[4]him to join the Ejército de Liberación Nacional (National Liberation Army)— ELN, a guerrilla founded in 1965 with strong influence of the rebel move - ment that was victorious in the Cuban Revolution. He only lasted there four months, as he died in an ambush in February 1966 (Broderick, 2013). It is worth noting that…
p. 68
05Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · Páginas 48, 1782 citas
[5]radicalizarse, generando un conflicto que fue aprovechado por terceros. Camilo Torres Restrepo es un triste ejemplo de cómo un clérigo brillante, sensible y comprometido por el cambio social termina cediendo —acorralado— ante la tentación de tomar las armas. De hecho, Camilo Torres Restrepo ingresa a la guerrilla del…
p. 48
[13]veredales y mercadeo de productos, a lo largo y ancho del país. Sacerdotes, religiosas, laicas y laicos acompañaron al campesinado, sus luchas, movilizaciones y reivindicaciones. Hubo amenazas, persecusión, encarcelamientos y hasta expulsion del país para sacerdotes y religiosas que habían llegado de España. También…
p. 178
06El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · Página 1982 citas
[6]de la liberación. La misma corriente teológica que había defendido el padre Camilo Torres Restrepo y la que siguieron entusiastas sacerdotes de Latinoamérica desde los años sesenta. Implicó la opción preferencial por los pobres y su desarrollo humano, en el cual se incluía la liberación del pecado, y uno de los…
p. 198
[7]de la liberación. La misma corriente teológica que había defendido el padre Camilo Torres Restrepo y la que siguieron entusiastas sacerdotes de Latinoamérica desde los años sesenta. Implicó la opción preferencial por los pobres y su desarrollo humano, en el cual se incluía la liberación del pecado, y uno de los…
p. 198
07Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Página 2151 cita
[8]observant of official Roman Catholicism are the rural and urban population groups of the Carib- bean and Pacific lowlands, where the presence of the institutional church is weakest. Moreover, because free unions and households headed by women tend to outnumber conventional family units in the lowlands, a formal Roman…
p. 215
08No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1121 cita
[9]monte. El sacerdote Camilo Torres, ya despojado de la sotana, se integró a sus filas como combatiente raso y se había convertido en un líder político de izquierda con amplia influencia, que en contrapeso al Frente Nacional creó un movimiento llamado el Frente Unido. Torres pasó de rechazar la violencia a tomar las…
p. 112
09Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · Página 3451 cita
[10]de gracia que le pegaban al Cristo en San Martín de Loba el Viernes Santo, que era la señal indispensable para que el sacerdote procediera con la última palabra en el Sermón de las Siete Palabras (a veces no sonaba el tiro a tiempo o se atascaba la vieja escopeta de la curiosa ceremonia, lo que provo- caba siempre la…
p. 345
10El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Página 1052 citas
[11]texto se planteaban reivindicaciones sociales y económicas que se pueden catalogar de reformistas, con muy poco de “comunismo”. 1 El ELN se hizo más popular con el ingreso a sus filas de Camilo Torres Restrepo, sacerdote que rompía con la tradición conser- vadora y reaccionaria de la Iglesia. Torres Restrepo sacudió…
p. 105
[12]texto se planteaban reivindicaciones sociales y económicas que se pueden catalogar de reformistas, con muy poco de “comunismo”. 1 El ELN se hizo más popular con el ingreso a sus filas de Camilo Torres Restrepo, sacerdote que rompía con la tradición conser- vadora y reaccionaria de la Iglesia. Torres Restrepo sacudió…
p. 105
11Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · Página 681 cita
[14]pú- blicas. Gobernadores, miembros de consejos locales, alcaldes y hasta senadores se han visto sometidos a la justicia guerrillera, la cual puede llegar al asesinato (ejecución revolucionaria) de la persona implicada. La citación a empleados públicos por corrupción de parte de los mucha- chos, como se llama…
p. 68
12Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Página 2501 cita
[15]incipientes estructuras urbanas de la organización que más tarde se conocería como ELN. Los primeros núcleos se organizaron como redes logísticas en Bucaramanga, donde mantenían contactos con la Asociación Universitaria de Santander (AUDESA), con jóvenes de la Universidad Industrial de Santander (UIS) y con miembros…
p. 250
13Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 561 cita
[16]per- tenecientes a sectores radicales del movimiento estudiantil fueron fundamentales en el origen del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en 1964. El grupo se asentó en la región de Simacota, Santa Helena del Opón y San Vicente de Chucurí, territorios cargados de cacao y cafetales en medio de bosques de robles.…
p. 56
14El modelo paramilitar de San Juan Bosco de La Verde y ChucuríÁlvaro Villarraga Sarmiento, Camilo Ernesto Villamizar Hernández · 2019 · Página 322 citas
[17]de San Vicente–, y fue exterminada por las Fuerzas Militares a comienzos de los años sesenta. Desprendido de la segunda, está el grupo de bandoleros comandado por Polo Millán y que operó como grupo de asaltantes o “matarifes a sueldo”, y que fue exterminado por el Ejército con la muerte de su jefe a fines de los años…
p. 32
[18]de San Vicente–, y fue exterminada por las Fuerzas Militares a comienzos de los años sesenta. Desprendido de la segunda, está el grupo de bandoleros comandado por Polo Millán y que operó como grupo de asaltantes o “matarifes a sueldo”, y que fue exterminado por el Ejército con la muerte de su jefe a fines de los años…
p. 32
15Una guerra sin edad. Informe nacional de reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes en el conflicto armado colombianoCentro Nacional de Memoria Histórica; Katherine López Rojas (coord.); Andrés Felipe Aponte; Carolina Lozano Rodríguez; Linda Lorena Sánchez Avendaño · 2017 · Página 761 cita
[19]y del Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), que motivados por la Revolución Cubana se insertaron en las ten- siones del mundo rural. Así, instauraron un foco revolucionario en Magdalena Medio como lugar estratégico 45, a partir de las re- des guerrilleras liberales que tenían contacto con una población campesina…
p. 76
16Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · Página 471 cita
[20]students, who received train- ing in Cuba in 1962, returned to Colombia and officially began the ELN’s insurgency struggle in 1964. The FARC emerged under the leadership of the Communist Party and operated with the support of peasants who sought refuge from the repression of La Violencia. The FARC was largely made up…
p. 47
17Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · Página 1041 cita
[21]mediados de la década se estaban organizando dos grupos de tipo ar- mado: el Ejército de Liberación Na- cional, de inspiración castrista y reclu- tado casi exclusivamente entre estu- diantes de la Universidad Nacional y la de Santander. Como consecuencia de una disidencia dentro del partido comunista, en parte…
p. 104
18Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Página 2621 cita
[22]rojo del presidente Mao•> y a un Che Guevara y a un Ho Chih M in transformados en íconos sicodélicos. Legitimidad elusi va En Co l ombia este \· oluntarismo tocó tan gencialme nte la s uni - versidades, d o nd e apenas es tudiaba un J '3ó de la población entre 1 R y 2 ~ aiios. D e estos ambient es qu edarían una…
p. 262
19Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 2501 cita
[24]de dife- rentes tendencias de la izquierda y la política tra- dicional, y sobre todo captó la atención de gran- des multitudes y las convenció de que la vía electoral no era una solución a la injusticia social y que el abstencionismo era una posición revolu- cionaria, de enfrentamiento y de lucha toda vez que «el…
p. 250
20Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · Páginas 122, 2052 citas
[25]En forma muy secundaria, los guerrilleros del ELN apelaron al secuestro con fines económicos y al asalto bancario. El segundo tipo de recurso no fue muy reiterado, debido a la debilidad de las redes guerrilleras urbanas. Al primero se apeló muy esporádicamente, en razón a que los guerrilleros de la época consideraban…
p. 122
[30]en 1973, al sufrir graves derrotas propiciadas por la persecución militar del Estado. 10 Estas derrotas por poco llevan a la extinción del grupo, el cual en solo un año pasó de tener 270 guerrilleros a menos de 70 (Medina, 1990). Por lo anterior, el período 1973-1983 es de crisis en la organización. Esto forzó un…
p. 205
21Memoria de la infamia. Desaparición forzada en el Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Liz Yasmit Arévalo Naranjo, Andrés Prieto Ruiz · 2017 · Página 2481 cita
[26]listos para regresar al país con el propósito de dar vida a un singular movimiento guerrillero. Entre ellos había impor- tantes líderes estudiantiles y campesinos como Víctor Medina Morón, Fabio Vásquez Castaño, Heriberto Espitia, Ricardo Lara Parada, Luis Rovira, Mario Hernández y José Merchán. El primer foco…
p. 248
22Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 631 cita
[27]desconocido. (Fuente: Observatorio de Memoria y Conflicto -CNMH) 117 Velandia, Mi contribución a la Verdad del Conflicto. 118 Cuatro hijos de la familia Vásquez Castaño (Fabio, Jairo, Manuel y Antonio), nacidos todos en Calarcá (Quindío), pertenecieron al ELN. Manuel y Antonio murieron en la Operación Anorí (1973). 64…
p. 63
23La paz en ColombiaFidel Castro Ruz · 2008 · Páginas 94, 952 citas
[28]posiblemente organizando cuadrillas de guerrille- ros’.” “En la noche como es su costumbre, Marulanda prendió la radio para escuchar noticias y se enteró de la muerte de Manuel y Antonio, hermanos de Fabio Vásquez Cas- taño. Noticia que lo puso triste y caviloso, pues había seguido por las informaciones radiales, el…
p. 94
[29]se encuentra en otro lugar del país, posiblemente organizando cuadrillas de guerrille- ros’.” “En la noche como es su costumbre, Marulanda prendió la radio para escuchar noticias y se enteró de la muerte de Manuel y Antonio, hermanos de Fabio Vásquez Cas- taño. Noticia que lo puso triste y caviloso, pues había seguido…
p. 95
24En medio del Magdalena MedioAlfredo Molano Bravo · 2009 · Página 331 cita
[31]la toma de la población de Simacota en 1964. Dos años después de algunas acciones más espectaculares que militares, como el ataque a un tren, relatado por la revista Sucesos de México, se unió a sus fi- las el cura Camilo Torres Restrepo, que traía tras de sí una larga cola de sindicalistas, estudiantes y católicos de…
p. 33
25Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 80, 982 citas
[32]iniciales también se cuenta la toma de oficinas del Ministerio de Trabajo el 2 de mayo de 1978 198. Mientras estas guerrillas urbanas eran fundadas, el ELN afrontaba numerosas crisis internas que se agravaron con los sucesivos golpes que recibieron por parte de la fuerza pública. El más contundente de ellos fue la…
p. 80
[33]energía, y acciones de propaganda, «muchas panfletarias que hacíamos en la ciudad; presencia urbana en barrios (sector de Aguablanca, comunas 18 y 20); allí hacíamos pintas; esa era la actividad nuestra en la ciudad» 273. Entre tanto, el ELN venía de un proceso de reconstrucción con el protagonismo de una corriente…
p. 98
26Todo pasó frente a nuestros ojos. El genocidio de la Unión Patriótica 1984-2002Vladimir Melo Moreno (Relator); Andrés Fernando Suárez, Carmen Andrea Becerra (Correlatores); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2018 · Página 241 cita
[34]fervor revolucionario provocado por el triunfo de la revolución sandinista en Nicaragua en 1979; de la lectura del paro del 14 de septiembre de 1977 como una situación prerrevo- lucionaria y de la reacción frente a las violaciones de los derechos humanos y de la ofensiva militar del Estado durante la vigencia del…
p. 24
27La maldita tierra. Guerrilla, paramilitares, mineras y conflicto armado en el departamento de CesarCésar Molinares Dueñas, Nathan Jaccard · 2016 · Página 301 cita
[35]de la denominada 31 1 El primero de la lista Reunión Nacional de Héroes y Mártires de Anorí. Ahí la organi- zación decidió “doblar las estructuras existentes con el propósi- to de extender su presencia principalmente hacia las zonas con elevada riqueza minera y de explotación petrolera” (Fundación Ideas para la Paz,…
p. 30
28Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · Página 391 cita
[36]década de los ochenta. Durante estos años, el ELN sufrirá la enésima fisura, en esta ocasión, de la facción 16 de Marzo, si bien, por otro lado, va a experimentar dos novedades de gran importancia. Por primera vez, fruto de la política negociadora de Belisario Betancur, el ELN pasa a ser reconocido como fuerza…
p. 39
29Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 5451 cita
[37]ganancias obtenidas del secuestro y de la extorsión a la compañía alemana Mannesmann y a la italiana Sicim –encargadas de la construcción del oleoducto Caño Limón-Coveñas–. Así lo relató a la Comisión un exguerrillero del ELN: 1707 Tribunal Administrativo de Cundinamarca, Sentencia Ernesto Sendoya Guzmán vs. la…
p. 545
30Violent Democratization: Social Movements, Elites, and Politics in Colombia's Rural War Zones, 1984-2008Leah Anne Carroll · 2011 · Página 2081 cita
[38]state oil enterprise, specifying the conditions for oil exploration in Arauca. In July 1983, after a long and arduous exploratory process and a $70 million investment, Occidental discovered oil, in Caño Limón (see fig. 6.1). By November tests had con- firmed that the find—reserves of up to one billion barrels—was one…
p. 208
31Detrás de la guerra en ColombiaAriel Ávila · 2019 · Página 1641 cita
[40]El ELN mantenía cuatro zonas donde ejercía una fuerte influencia. La primera era Arauca, donde el ELN aglutinó un importante crecimiento alrededor de la explotación petrolera. (Allí) el Frente de Guerra Nororiental logró un enorme crecimiento en los años 80 y sobre todo en los 90. La consolidación de los frentes…
p. 164
32La guerra escondida. Minas Antipersonal y Remanentes Explosivos en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica, Fundación Prolongar · 2017 · Página 591 cita
[41]atacar las bases de la economía na- cional, especialmente la infraestructura petrolera y la eléc- trica (Echandía, 2013, página 8). Para la consecución de este propósito, el peso de las operaciones armadas realizadas por este grupo recayó especialmente sobre los frentes de guerra nororiental y noroccidental. El…
p. 59
33Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 711 cita
[42]toma, la fuerza pública abandonó el lugar y las autoridades civiles quedaron solas. 164 Medina Gallego, «Arauca, colonización y conflicto». 165 Echandía Castilla, «Auge y declive del Ejército de Liberación Nacional (ELN)», 5. 166 Amaya et al., ¿Por qué es tan difícil negociar con el ELN?, 264. 167 Centro Nacional de…
p. 71
34Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · Página 831 cita
[43]de Caño Limón, en Arauca, y de la construcción del oleoducto hasta Coveñas. Su surgimiento tuvo lugar en Santander y desde allí irradió al Magdalena medio, Norte de Santander, Arauca, Casanare, la costa atlántica y regiones aisladas del occidente y sur de las montañas andinas. En 1990, el ELN actuó en toda la región…
p. 83
35Tomas y ataques guerrilleros (1965-2013)Mario Aguilera Peña (coordinador); Alba Lucía Vargas Alfonso, Luisa Marulanda Gómez, Luis Fernando Sánchez (coautores) · 2016 · Página 1541 cita
[44]explosivas en el oleoducto Caño Limón-Coveñas que iban a ser dinamitadas luego del ata- 155 2 Incursiones guerrilleras en cabeceras municipales y centros poblados (1965-2013): dimensión espacio-temporal, objetivos y repertorios que perpetrado contra el puesto de policía (Vanguardia Liberal, 1987, 17 de marzo, “17…
p. 154
361989María Elvira Samper · 2019 · Página 2031 cita
[45]la nómina de la empresa productora de aceites Las Palmas, al predio de la finca El Topacio del corregimiento La Palma; 10 militares muertos y 1 civil herido. 1 Santa Rosa del Sur (Bolívar) Asalto del Frente José Solano Sepúlveda del ELN a esta población; según la fuente 2 agentes de la Policía fueron sacados del…
p. 203
37Tierra y carbón en la vorágine del Gran Magdalena. Los casos de las parcelaciones de El Toco, El Platanal y Santa FeYamile Salinas Abdala, María Paula Hoyos, Ana María Cristancho · 2018 · Página 611 cita
[46]unificación por parte de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá. En seguida, se muestra el papel que desempeñaron las Convivir en la expansión y consolidación paramilitar. En la cuarta parte se identifican las alianzas con nar- cotraficantes y la maquinaria de muerte conformada por Jorge 40, comandante del…
p. 61
38La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica, Lukas Rodríguez Lizcano · 2022 · Página 571 cita
[47]su forma de operar y el despliegue en el territorio, tan- to como la relación con pobladores y los combates con estructuras paramilitares. 1.3.1 El ELN (Ejército de Liberación Nacional) El ELN ingresó a la zona norte del país a mediados de los setenta y se ubicó en la Serranía del Perijá: “Más o menos en lo que hoy…
p. 57
39Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · Página 2611 cita
[48]la Convención Nacional. 3. De manera simultánea a la búsqueda de solicitudes al conflicto político y social se determinarán los aspectos complementarios para desarrollar el proceso que conduzca a la terminación de la confrontación armada. Mientras ésta persista las partes acordarán un convenio por la vida y la…
p. 261
40Violence in Colombia: Building Sustainable Peace and Social CapitalWorld Bank (Caroline Moser et al.) · 2000 · Página 821 cita
[49]forces were left out of the dialogue process. Also, the Constitutional Reform of 1991 was partly a response to proposals from civil society and the guerrilla, and in 1997, Samper authorized regional dialogues between governors and armed groups. Rebuilding social and community institutions, or social capital, also runs…
p. 82
41Colombia: Essays on Conflict, Peace, and DevelopmentAndres Solimano (Editor) · 2000 · Página 581 cita
[50]Creation of the National Commission on Indigenous Policy (CONPAPI) with Office of Indigenous Affairs (DGAI) and Special Commission for Black Communities * 1993: Further Pact to Consolidate Peace signed between govern- ment and guerrilla groups to make further advances for national reconciliation * 1994: "Special…
p. 58