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Biografía

Domingo Laín Sáenz

Frente Nacional

1940–1974

17 min de lectura43 documentos
Nacimiento1940, Valfarta, Huesca, España
Fallecimiento1974, Colombia (frentes del ELN en Santander)
RolesSacerdote católico · Misionero en Colombia
Lugar principalColombia
Período históricoFrente Nacional1958–1974
03

La biografía

Domingo Laín Sáenz fue un sacerdote español que en 1969 dejó los barrios pobres de Cartagena por las montañas de Santander para incorporarse al Ejército de Liberación Nacional, la guerrilla más joven y menos numerosa del país. Murió en las filas del ELN en 1974, sin haber cumplido treinta y cinco años, tras un tránsito breve y radical que lo convirtió, junto a Manuel Pérez Martínez y José Antonio Jiménez, en la tríada de curas extranjeros que encarnó en Colombia la deriva armada de la teología de la liberación. Su nombre pesa hoy menos por lo que hizo en vida —una militancia guerrillera de pocos años, sin batalla célebre— que por lo que su figura vino a significar después: el Frente Domingo Laín, la estructura del ELN que operó en Arauca durante décadas, fijó su recuerdo en la geografía del conflicto colombiano. Comprenderlo exige ver a la vez al cura obrero formado en la Europa posconciliar, al misionero desplazado a un país cerrado políticamente por el Frente Nacional, y al militante que encontró en el precedente de Camilo Torres Restrepo la traducción teológica de la lucha armada.

02

Línea de vida

  1. 1940

    Nacimiento en Valfarta, Aragón

    Leer contexto

    Nació en Valfarta, provincia de Huesca, en el Aragón rural de posguerra. Se formó como sacerdote en el seminario de Zaragoza en los años en que el Concilio Vaticano II (convocado en 1962) comenzaba a transformar la Iglesia desde adentro, abriendo el clero al compromiso con el mundo temporal y con los pobres.

  2. 1965

    Llegada a Colombia y trabajo pastoral en Cartagena

    Leer contexto

    Llegó a Colombia a mediados de los años sesenta, empujado por la lógica misionera posconciliar. Trabajó en los barrios pobres de Cartagena junto a los también sacerdotes españoles Manuel Pérez Martínez y José Antonio Jiménez, enfrentando cotidianamente la desigualdad estructural del país bajo el Frente Nacional.

  3. 1968

    Participación en el movimiento Golconda

    Leer contexto

    Laín, Pérez y Jiménez participaron en la órbita del Manifiesto de Golconda, suscrito en julio de 1968 por unos sesenta sacerdotes que analizaron la dependencia económica, la pobreza, la ausencia de reforma agraria y la violencia institucionalizada, y exigieron a la Iglesia romper la dicotomía entre lo sobrenatural y lo temporal.

  4. 1969

    Expulsión de Colombia y decisión de ingresar al ELN

    Leer contexto

    Los tres sacerdotes españoles fueron expulsados de Colombia a finales de la década de 1960 por las autoridades civiles y eclesiásticas. Tras su expulsión, tomaron la decisión colectiva y deliberada de regresar clandestinamente para incorporarse al ELN, atraídos por el precedente de Camilo Torres Restrepo en esa organización.

  5. 1970

    Incorporación clandestina al ELN

    Leer contexto

    Regresó a Colombia de forma clandestina junto a Pérez y Jiménez para unirse al ELN. Según el testimonio posterior de Manuel Pérez, la presencia y el paso de Camilo Torres en la organización fue un factor determinante: 'la participación de cristianos en el ELN era posible sin muchos traumatismos' por ese precedente.

  6. 1974

    Muerte en las filas del ELN

    Leer contexto

    Murió en 1974, tras apenas unos años de militancia guerrillera, en un ELN diezmado por la Operación Anorí (agosto-octubre de 1973), que había dejado cerca de sesenta bajas y la muerte de los hermanos Vásquez Castaño. Las circunstancias exactas de su muerte no quedaron registradas con precisión documental.

  7. 1984

    El ELN bautiza con su nombre el Frente Domingo Laín en Arauca

    Leer contexto

    En los años ochenta el ELN consolidó en Arauca —región petrolera fronteriza con Venezuela, históricamente ausente del Estado— el Frente Domingo Laín, que llegó a ser una de sus estructuras más poderosas y autónomas. El nombre fijó el recuerdo de Laín en la geografía del conflicto colombiano mucho más que cualquier acción que él hubiera protagonizado en vida.

Un cura aragonés en la Colombia del pacto bipartidista

Laín nació en 1940 en Valfarta, un pueblo pequeño de la provincia de Huesca, en el Aragón rural que salía todavía magullado de la Guerra Civil. Se formó como sacerdote en el seminario de Zaragoza en unos años en que la Iglesia española empezaba a moverse por dentro: la larga hegemonía nacionalcatólica convivía con las primeras corrientes de cura obrero, con la lectura de los pensadores sociales europeos y con el eco creciente de un concilio ecuménico que Juan XXIII había convocado en 1962 y que Pablo VI llevaría a término. Cuando Laín se ordena, la Iglesia universal está reescribiéndose a sí misma. El Concilio Vaticano II abre la puerta a que el clero encare "el mundo" en términos nuevos: no ya como territorio a evangelizar desde una distancia sacramental, sino como historia concreta en la que el evangelio se juega. Esa apertura trajo, como consecuencia inmediata en Colombia y en el resto del continente, una crisis de vocaciones y un número alto de deserciones sacerdotales entre 1962 y 1970. También trajo, para los que se quedaron, un mandato de compromiso terrenal que muchos leyeron como llamado directo al trabajo con los pobres.

Laín llegó a Colombia a mediados de los años sesenta empujado por esa lógica misionera. El país al que arribó vivía bajo el Frente Nacional, el pacto que liberales y conservadores habían firmado en 1958 para poner fin a la Violencia bipartidista y que gobernaría hasta 1974. El acuerdo, aprobado por referéndum y por reforma constitucional, establecía la alternancia presidencial cada cuatro años entre los dos partidos —Alberto Lleras Camargo, Guillermo León Valencia, Carlos Lleras Restrepo, Misael Pastrana Borrero fue la sucesión ordenada— y repartía en partes iguales los gabinetes, las asambleas departamentales, los concejos y los cuerpos legislativos. Ningún partido distinto podía acceder legalmente a la presidencia ni a la representación en esos organismos. Alfonso López Michelsen —quien lo había combatido antes de acomodarse a él— llegó a describir el sistema como un régimen de partido único sin oposición real, en el que era impensable cualquier propuesta fuera del consenso bipartidista. La caracterización tenía la carga interesada de quien la formulaba, pero apuntaba a algo cierto: el Frente Nacional anuló la competencia política, sustituyó el sectarismo de la Violencia por un clientelismo de dimensiones alarmantes y convirtió a los partidos tradicionales en federaciones de caudillos locales que administraban el presupuesto público para reproducir electores. La contienda programática se apagó; la lucha ideológica se replegó fuera de las urnas.

Ese fue el suelo que Laín pisó. Un país donde la reforma agraria seguía siendo tema aplazado, donde la Iglesia mantenía un peso institucional considerable pero empezaba a fracturarse por dentro, y donde los canales institucionales estaban cerrados con llave para quien pensara distinto. La contradicción central del Frente Nacional no tardó en hacerse visible: había traído paz entre los partidos históricos al precio de excluir a todos los demás. Las guerrillas comunistas de los años cuarenta y cincuenta, cuyos dirigentes quedaron por fuera del poder compartido, se negaron a acogerse a la amnistía y permanecieron armadas después de 1958, mientras la mayoría de las guerrillas liberales y conservadoras sí se desmovilizaron. El ELN se fundaría en 1964 y realizaría una acción pública temprana con la toma del casco urbano de Simacota, en Santander; las FARC nacerían en el mismo ciclo. La Guerra Fría y la Revolución Cubana de 1959 aportaron el vector externo. El Frente Nacional aportó el vector interno: la clausura de la política legal como camino de transformación.

El Manifiesto de Golconda y el trabajo en Cartagena

Laín no llegó al ELN de una vez. Su primera estación colombiana fue la pastoral urbana en Cartagena, donde trabajó en los barrios pobres junto a Manuel Pérez Martínez y José Antonio Jiménez, los otros dos sacerdotes españoles que compartirían con él la ruta hasta la guerrilla. Cartagena, con su casco colonial turístico y su cinturón de miseria alrededor, era en los sesenta una radiografía brutal de la desigualdad colombiana. El trabajo con familias sin agua, sin alcantarillado, sin tierra, fue para los tres la traducción cotidiana de lo que el Concilio les había mandado hacer. Fue también su vía de contacto con el movimiento que marcaría su generación clerical: Golconda.

En julio de 1968, unos sesenta sacerdotes se reunieron en una finca llamada Golconda y suscribieron un manifiesto que analizó, con lenguaje directo, la dependencia económica del país, la pobreza estructural, la ausencia de reforma agraria y lo que llamaron la violencia institucionalizada. El texto le pedía a la Iglesia romper la dicotomía entre lo sobrenatural y lo temporal, es decir, dejar de leer el reino de Dios como asunto de la otra vida para asumirlo como transformación histórica. Golconda no era una organización guerrillera, ni siquiera un movimiento político en sentido estricto: era una declaración de intenciones de un sector del clero colombiano y misionero que quería empujar a la Iglesia hacia la opción preferencial por los pobres antes de que esa expresión se codificara en la teología de la liberación. Laín, Pérez y Jiménez firmaron o participaron en la órbita del manifiesto. El obispo Gerardo Valencia Cano, de Buenaventura, y otras figuras del catolicismo social colombiano rodearon la iniciativa.

Golconda articuló, en Colombia, la corriente que Camilo Torres Restrepo había prefigurado unos años antes. Torres, sociólogo formado en la Universidad de Lovaina —donde recibió la influencia de la Democracia Cristiana y una primera aproximación al marxismo—, fundador de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional y capellán de esa misma casa de estudios, había sido destituido de la capellanía por su enfrentamiento con la jerarquía eclesiástica, había dejado los hábitos para hacer política revolucionaria, había creado el Frente Unido —el movimiento que trató de canalizar el inconformismo popular por fuera del bipartidismo— y, tras declarar que "las vías legales están cerradas" para el cambio en Colombia, se había incorporado al ELN a finales de 1965. Murió el 15 de febrero de 1966, en Patio Cemento, Santander, en su único combate. Aquella muerte, y el modo en que fue leída por el catolicismo social del continente, sería el eje que orientaría después el itinerario de Laín.

El tránsito de Golconda a la guerrilla no fue automático. La mayoría de los firmantes del manifiesto siguió trabajando en pastorales urbanas, comunidades cristianas de base, catequesis con inflexión social. Pero un sector minoritario —el que incluyó a los tres sacerdotes españoles— radicalizó la lectura hasta considerar que el trabajo pastoral era insuficiente frente a lo que Golconda había llamado violencia institucionalizada. Cuando Laín, Pérez y Jiménez fueron expulsados de Colombia a finales de los sesenta, en un episodio que la jerarquía y el gobierno gestionaron sin publicidad excesiva, quedaron a la vez desprendidos de su misión oficial y liberados de la disciplina eclesiástica para tomar otra decisión.

El regreso, el ELN y el peso de Camilo

Los tres regresaron a Colombia clandestinamente para incorporarse al ELN. La decisión fue colectiva y deliberada, y el testimonio posterior de Manuel Pérez la explicó sin adorno: creyeron que "la participación de cristianos en el ELN era posible sin muchos traumatismos, por la presencia y el paso de Camilo en la organización". Es la frase clave para entender por qué el destino de Laín fue el ELN y no otra guerrilla o la vuelta a Europa. Las FARC eran, y siguieron siendo, una organización marxista-leninista sin componente teológico; el Ejército Popular de Liberación, de matriz maoísta, tampoco ofrecía un lugar simbólico para el cristianismo militante. Solo el ELN, fundado en el híbrido entre marxismo-leninismo y teología de la liberación, había recibido a un sacerdote como Camilo Torres, y era, por lo tanto, el único terreno donde la incorporación armada de un cura no resultaba doctrinalmente violenta.

Cuando Laín se une a la guerrilla, en el tramo final de los sesenta o los primeros setenta, el ELN venía de una fase turbulenta. La muerte de Torres en 1966 —una decisión que un observador atribuyó a la torpeza de haber enviado al frente de combate a un hombre sin entrenamiento militar— había dejado a la organización en un declive marcado por rivalidades intestinas, paranoia interna y fusilamientos de miembros propios bajo la comandancia de Fabio Vásquez Castaño. El Frente Unido del Pueblo, que Torres había impulsado como brazo político legal, se había desintegrado; el ELN, replegado en las montañas de Santander, entre Simacota, San Vicente de Chucurí, El Carmen de Chucurí y las veredas de Santa Helena del Opón, había perdido buena parte del ímpetu inicial. La entrada de los tres sacerdotes españoles —y de las cohortes de monjas, seminaristas y sacerdotes que el ejemplo de Torres siguió atrayendo durante años— cumplió, en ese contexto, una función de sostenimiento simbólico. El ELN necesitaba mantener viva su identidad cristiana para seguir existiendo; los sacerdotes radicalizados necesitaban un mártir que hiciera la lucha armada teológicamente coherente. La atracción fue mutua.

Laín, Pérez y Jiménez pasaron de las homilías en los barrios de Cartagena al monte con una rapidez que a los observadores externos les pareció desconcertante y que, vista desde adentro, tenía su lógica: eran hombres formados para la entrega absoluta, entrenados desde el seminario en la disciplina y en la subordinación a una autoridad superior, y su transferencia de esa disciplina de la Iglesia a la guerrilla fue menos traumática de lo que un observador secular habría anticipado. Cumplieron los códigos guerrilleros hasta el final. Los tres murieron en las filas del ELN, en el monte, en combate o por enfermedades que el aislamiento y la falta de atención médica volvían mortales. Ninguno regresó a España; ninguno abandonó la organización.

La muerte en 1974 y el vacío biográfico

Laín murió en 1974, tras apenas unos años de militancia guerrillera. Las circunstancias exactas —el frente, el lugar, la causa inmediata— no quedaron registradas con la precisión que sí tiene la biografía de Camilo Torres o la que después tendría la de Pérez. Su vida como guerrillero fue corta y silenciosa: no hay una acción militar célebre que lleve su nombre, no dejó escritos programáticos que la organización canonizara, no tuvo el gesto teatral del sacerdote-mártir cayendo en su primer combate como Torres. Su muerte fue una entre las muchas que el ELN sufrió en el ciclo que culminó, en octubre del año anterior, con la Operación Anorí.

Anorí es el marco que da contexto al final de Laín. Ejecutada por el Ejército durante el gobierno de Misael Pastrana Borrero, la operación se extendió por aproximadamente cuarenta y ocho días entre agosto y el 19 de octubre de 1973 y dejó como saldo la muerte de los hermanos Manuel y Antonio Vásquez Castaño, cerca de sesenta bajas guerrilleras y una deserción sensible entre los combatientes sobrevivientes. Fue el golpe más contundente en una serie de crisis internas y militares que venía afrontando la organización, y casi la exterminó. Los remanentes se replegaron a las montañas de Santander, a las zonas de San Vicente y El Carmen de Chucurí, para reorganizarse desde casi cero. Laín murió en el año inmediatamente posterior a ese desastre, en un ELN reducido a mínimos, disperso y en supervivencia. Su muerte, como la de tantos otros, quedó absorbida en la penumbra de esa reconstrucción.

La paradoja de su biografía es exactamente esa: la vida corta y la huella larga. Laín no fue un comandante, no fue un ideólogo con obra escrita, no fue tampoco un mártir con día de calendario. Fue, en términos estrictos, un militante más. Pero el ELN, en su búsqueda de figuras que anclaran su identidad cristiana después de la muerte de Camilo, encontró en su recuerdo un vehículo útil, y decidió bautizar con su nombre uno de sus frentes.

El Frente Domingo Laín y la sombra de un nombre

El Frente Domingo Laín se consolidó en Arauca, en el nororiente colombiano, en los años ochenta, y llegó a ser una de las estructuras más poderosas y autónomas del ELN. La región —Saravena, Tame, Arauquita, Fortul— reunía las condiciones que la organización necesitaba: frontera con Venezuela, presencia campesina en proceso de organización, ausencia histórica del Estado, y desde 1983 el flujo creciente de las regalías petroleras del complejo de Caño Limón. El ELN se sembró allí invocando su doble raíz —la Revolución cubana y la teología de la liberación— y construyó bases sociales sólidas en un territorio donde ni el bipartidismo del Frente Nacional ni sus herederos habían logrado penetrar más allá de las cabeceras municipales.

El Frente Domingo Laín fue, sin embargo, mucho más que una estructura territorial exitosa. Fue también, paradójicamente, un foco de oposición interna dentro del propio ELN. Su enfrentamiento con la Dirección Nacional alcanzó su punto más álgido alrededor del II Congreso de la organización, en 1989, en un pulso que se relacionaba con la presencia de Manuel Pérez en la cúpula y con lo que él representaba como portador de la influencia cristiana en la organización. El frente que llevaba el nombre del cura aragonés fue así uno de los focos internos que cuestionó la conducción del último cura sobreviviente de la tríada. La ironía es doble: el nombre de Laín, canonizado por la organización, terminó designando una estructura que discutía la orientación de sus propios compañeros de origen.

Poco antes del II Congreso, el Frente Domingo Laín asesinó al obispo de Arauca, Jesús Armando Jaramillo, argumentando que había incurrido en "delitos contra la revolución". El gesto —matar a un obispo desde un frente que llevaba el nombre de un sacerdote— condensó una de las contradicciones más agudas de la trayectoria del catolicismo armado en Colombia: la guerrilla que había nacido de la ruptura con la jerarquía eclesiástica, que se había nutrido de curas rebeldes, terminaba ejecutando a un jerarca por razones estrictamente políticas. La memoria de Laín, congelada en un nombre de frente, se distanciaba así de su biografía real: el cura que había trabajado en los barrios de Cartagena no habría reconocido, probablemente, la lógica que ordenó ese asesinato.

La red: Golconda, los tres españoles, el largo brazo de Camilo

Ubicar a Laín exige ver la red en la que se movió, porque su itinerario no fue una decisión individual sino un fenómeno colectivo. Los tres sacerdotes españoles —Laín, Pérez, Jiménez— llegaron juntos, trabajaron juntos, fueron expulsados juntos, regresaron juntos y se incorporaron juntos al ELN. Formaron parte del mismo movimiento, Golconda, junto a sacerdotes colombianos como Germán Guzmán Campos, precursor de la teología de la liberación por su trabajo pastoral y académico con campesinos e indígenas en el Tolima, y en el mismo círculo de reflexión que involucraba a Gerardo Valencia Cano en Buenaventura. Compartieron el marco doctrinal —el Concilio Vaticano II, el Manifiesto de Golconda, la lectura de Torres— y la experiencia de un país cerrado por el Frente Nacional.

Pérez, el sobreviviente más notable de la tríada, permaneció cerca de treinta años en el ELN, estuvo largo tiempo al frente del Frente Camilo Torres —que operaba entre Santander, el sur de Bolívar y Cesar y fue importante en la organización de campesinos y sindicalistas—, llegó a comandar la organización durante un buen tiempo y murió el 14 de febrero de 1998, en una coincidencia de fecha con la muerte de Camilo Torres que la simbología del ELN no dejó pasar. Con Pérez terminó la presencia clerical prominente en la cúpula del ELN. Jiménez, más discreto, siguió el mismo destino en el monte. Laín, muerto veinticuatro años antes que Pérez, quedó fijado en su nombre de frente.

Alrededor de la tríada se articuló, durante los años sesenta y setenta, lo que después se llamaría redes camilistas espontáneas: seminaristas, monjas, sacerdotes en tensión con sus superiores, laicos comprometidos con comunidades cristianas de base. Esas redes mantuvieron la conexión entre catolicismo social y ELN, y explican por qué la organización, aun después de golpes como Anorí, no perdió del todo su capacidad de reclutamiento en sectores religiosos.

El Frente Nacional como suelo, no como semilla

Volver al comienzo permite calibrar el peso explicativo del Frente Nacional en la biografía de Laín. No fue causa suficiente: los sacerdotes españoles llegaron a Colombia con una formación europea que ya los inclinaba al catolicismo social, y su radicalización tuvo motores autónomos —el Concilio, la crisis de vocaciones, el trabajo directo con la pobreza urbana, la Revolución Cubana como horizonte imaginario, el magnetismo de Camilo Torres— que el sistema político colombiano no explica por sí solo. Tampoco fue causa exclusiva: el germen de la rebelión existía antes de 1958, en las guerrillas liberales y comunistas de los años cuarenta, y el ELN de 1964 se explica tanto por Cuba como por el bipartidismo colombiano.

Pero el Frente Nacional operó como el suelo sin el cual la radicalización de Laín no habría cuajado en la forma específica en que cuajó. Al cerrar los canales de la política legal, al convertir la reforma en vía muerta, al sustituir la contienda programática por el clientelismo, el pacto bipartidista dio la razón —o al menos, hizo verosímil— al diagnóstico de Torres cuando declaró que "las vías legales están cerradas". Ese diagnóstico, incorporado al cuerpo ideológico y doctrinario del ELN —con sus propuestas de poder popular, abstención electoral y democracia directa—, fue el que Laín encontró ya elaborado cuando ingresó a la organización. No tuvo que construirlo; solo tuvo que asumirlo.

El Frente Nacional fue también lo que empujó al gobierno colombiano a expulsar a los tres sacerdotes españoles. En un país donde la Iglesia estaba orgánicamente vinculada al Estado bipartidista, la presencia de curas extranjeros denunciando la violencia institucionalizada desde los barrios pobres de Cartagena era un problema político que se resolvió administrativamente. La expulsión, lejos de desactivar la radicalización, la aceleró: los sacó a los tres del marco pastoral y los devolvió libres para tomar la decisión colectiva de regresar al monte.

Una figura tallada por lo que vino después

La huella de Laín es asimétrica respecto a su biografía. Vivió poco, militó poco, no dejó obra. Pero su nombre designó, durante décadas, a una de las estructuras militares más poderosas del ELN, y esa estructura protagonizó episodios que redefinieron el conflicto en el nororiente colombiano: el asesinato del obispo de Arauca, las tensiones internas del II Congreso, la disputa por las regalías petroleras, la construcción de bases sociales en Saravena y Tame.

La discusión sobre Laín, cuando existe, oscila entre dos lecturas. Una lo inscribe en la genealogía del cura obrero europeo que se hizo latinoamericano por completo: la biografía de un aragonés que aprendió que la geografía de su fe era más ancha que su pueblo natal, y que llevó hasta el final la disciplina sacerdotal transferida a la disciplina guerrillera. La otra lo lee como caso ilustrativo de la deriva armada de la teología de la liberación, un desvío en el que una teología que quiso ser opción preferencial por los pobres terminó siendo, en algunos de sus practicantes, opción por la lucha armada, con las consecuencias que esa opción trajo en términos de violencia contra la propia jerarquía y contra sectores populares.

Las dos lecturas capturan aspectos reales. La primera acierta en describir la coherencia biográfica de un hombre que no traicionó su compromiso —ni con la Iglesia, en su lectura, ni con los pobres, en su interpretación de ese compromiso— y que pagó con la vida la consecuencia de sus premisas. La segunda acierta en señalar que la trayectoria del ELN, incluida la del frente que llevó el nombre de Laín, incluyó episodios como el asesinato del obispo Jaramillo que no pueden leerse como continuación natural del Manifiesto de Golconda.

En cualquiera de las dos lecturas, el marco es el mismo. El Frente Nacional cerró la política, el Concilio abrió la Iglesia, Camilo Torres tendió el puente entre ambas cosas, y Domingo Laín Sáenz —un cura de Valfarta de treinta y cuatro años cuando lo mataron— lo cruzó sin mirar atrás. Su nombre sigue nombrando una guerrilla en Arauca cinco décadas después. Es más de lo que hicieron muchos de los presidentes del bipartidismo que gobernaron el país durante los años en que él vivió.

04

Conexiones del archivo

Red histórica

05

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

43 documentos · 53 fragmentos
01Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · Página 781 cita
[1]

ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 4 T erritorial Rule during the National Front and Its Aftermath, 1958–1978 The threat posed by Rojas Pinilla’s populist leanings and his increasingly inde- pendent actions proved to be the final outrage that drove Liberal and Conserva- tive leaders to…

p. 78
02Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · Página 4102 citas
[2]

de aquélla a despecho de la modificación "temporal" a la Constitución), con alternación en el mando y una estricta paridad en el gabinete, las asambleas departamentales y los concejos. Paralelamente se restablecieron las libertades públicas y las sindicales —aunque sin restaurar la unidad del sindicalismo —y se…

p. 410
[3]

de aquélla a despecho de la modificación "temporal" a la Constitución), con alternación en el mando y una estricta paridad en el gabinete, las asambleas departamentales y los concejos. Paralelamente se restablecieron las libertades públicas y las sindicales —aunque sin restaurar la unidad del sindicalismo —y se…

p. 410
03Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · Página 2401 cita
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salido de control en las regiones, y que luego le devolviera el poder a los sectores moderados de las élites políticas liberales y conservadoras. Sin embargo, el plan no salió como lo esperaban. El proceso de pacificación arrojaba resultados más bien pobres y, más grave aún, Rojas no daba señales de querer devolver el…

p. 240
04Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · Página 422 citas
[5]

planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…

p. 42
[6]

planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…

p. 42
05Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Página 1411 cita
[7]

the rest. Altogether the urban population was now close to equaling that of the countryside. This shift meant that a greater percentage of Colom- bians would have access to education and social benefits and also that the pace of all sorts of change was likely to accelerate, with con- sequences difficult to foresee.…

p. 141
06Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Página 2341 cita
[8]

ir í a de 1958 a 1974. De este modo la alianza se volvi ó de hierro y el Frente Nacional se convirti ó, como lo se ñ al ó el liberal Alfonso L ó pez Michelsen, en una especie de r é gimen de partido ú nico, sin oposici ó n, que volv í a impensable cualquier pro puesta que no contara con el consenso general. REFORMISMO…

p. 234
07Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · Página 2931 cita
[9]

% de los puestos de mando. Lo que en ese momento fue obvio (aunque pudo haber traído consecuencias indeseables como el ambiente de exclusión y la división de los partidos) es que todo estaba diseñado para funcionar a nivel de coalición previa. La tesis pierde de vista que, en el momento, la urgencia era terminar de…

p. 293
08Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · Página 4971 cita
[10]

los partidos por su capacidad para administrar el clientelismo, fenómeno permanente de la política que tomó ribetes dramáticos en Colombia durante el periodo frentenacionalista. El gamonalismo y el clientelismo obnubilaron por completo la contienda programática y la lucha ideológica, los partidos fueron asimilándose y…

p. 497
09No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 112, 1372 citas
[11]

cerveza, decía: “es que a nosotros en la escuela de guerra nos enseñan que el comunismo hay que atacarlo porque es una plaga”» 385. El Frente Nacional produjo una abulia política manifestada en la abstención. Los partidos se fueron homogeneizando a tal punto que coloquialmente se decía que la diferencia entre…

p. 137
[15]

monte. El sacerdote Camilo Torres, ya despojado de la sotana, se integró a sus filas como combatiente raso y se había convertido en un líder político de izquierda con amplia influencia, que en contrapeso al Frente Nacional creó un movimiento llamado el Frente Unido. Torres pasó de rechazar la violencia a tomar las…

p. 112
10Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · Página 2322 citas
[12]

inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…

p. 232
[13]

inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…

p. 232
11La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · Página 3461 cita
[14]

(2004) en: GMH, op. cit. (2013, 112) 565 Paul Oquist, Violencia y conflicto y política en Colombia, 322, en GMH, ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Informe General, 115. 347 A N EX O por el Partido Comunista, y las autodefensas del Sumapaz se negaron a aceptar la amnistía, con lo cual se expusieron a…

p. 346
12Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · Página 761 cita
[16]

por el papado progresista de Juan XXiIll y la convocato- tia del Concilio Vaticano Il, y particularmente en América Latina por la reunién de la Conferen- cia Episcopal Latinoamericana de Medellin, en 1965. Camilo Torres, socidlogo y capellan de la Universidad Nacional, colgé los habitos para hacer politica…

p. 76
13Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · Página 1181 cita
[17]

elite bipartisan agreement. How would the politically unaligned or disenchanted engage politically after the 1958 102 Chapter Five implementation of the National Front? Part of the answer came in the form of a revolution on the not- so- distant island of Cuba, months after implementation of the National Front. The…

p. 118
14Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Páginas 247, 2502 citas
[18]

doso, el de la paridad entre los dos partidos, y buscó afianzar el poder civil, restringiendo el que tenían las fuerzas militares. Contó con la oposición de sectores disidentes de ambos parti- dos: el Unionismo de Ospina Pérez y Alzate Avendaño y el Movimiento Revolucionario Li- beral (MRL) de Alfonso López Michelsen.…

p. 247
[47]

de dife- rentes tendencias de la izquierda y la política tra- dicional, y sobre todo captó la atención de gran- des multitudes y las convenció de que la vía electoral no era una solución a la injusticia social y que el abstencionismo era una posición revolu- cionaria, de enfrentamiento y de lucha toda vez que «el…

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15Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Página 2551 cita
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mé tod o aceptado para fijar la base de dicha renta. Bien recibida por la opi- nión pública, para los empresarios era el mal menor frente a la agi- 255 256 Mar co Palacios tación social a lr ed edor de la reform a agraria. Y log rar on desmon- tarla en la legislatura de 1979. La mecánica política del FN Bajo el FN la…

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16Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · Página 681 cita
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pú- blicas. Gobernadores, miembros de consejos locales, alcaldes y hasta senadores se han visto sometidos a la justicia guerrillera, la cual puede llegar al asesinato (ejecución revolucionaria) de la persona implicada. La citación a empleados públicos por corrupción de parte de los mucha- chos, como se llama…

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17El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · Página 1982 citas
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de la liberación. La misma corriente teológica que había defendido el padre Camilo Torres Restrepo y la que siguieron entusiastas sacerdotes de Latinoamérica desde los años sesenta. Implicó la opción preferencial por los pobres y su desarrollo humano, en el cual se incluía la liberación del pecado, y uno de los…

p. 198
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de la liberación. La misma corriente teológica que había defendido el padre Camilo Torres Restrepo y la que siguieron entusiastas sacerdotes de Latinoamérica desde los años sesenta. Implicó la opción preferencial por los pobres y su desarrollo humano, en el cual se incluía la liberación del pecado, y uno de los…

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18Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · Página 481 cita
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radicalizarse, generando un conflicto que fue aprovechado por terceros. Camilo Torres Restrepo es un triste ejemplo de cómo un clérigo brillante, sensible y comprometido por el cambio social termina cediendo —acorralado— ante la tentación de tomar las armas. De hecho, Camilo Torres Restrepo ingresa a la guerrilla del…

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19Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2121 cita
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Finalmente se ordenó sacerdote en agosto de 1954. Con posterioridad estudió sociología en la universidad belga de Lovaina y recibió la influencia de la Democracia Cristiana. Una tímida aproximación al marxismo le sirvió para abrazar la causa que nunca abandonaría: la de los oprimidos. En 1955 fundó el Equi- po…

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20Colombia amargaGermán Castro Caycedo · 2015 · Página 2571 cita
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sacar al hombre de la miseria moral y física —como un camino hacia Dios— y el de la vieja escuela, que básicamente se preocupa de lo espiritual”. Un signo del problema es el elevado número de seminarios que están siendo cerrados en todos los puntos cardinales del país, porque una parte de las comunidades y de las…

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21La Colombia fuera de Colombia. Las verdades del exilioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1941 cita
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paz, fundamentalmente en el Tolima, acompañando a los campesinos, a los indígenas. Yo creo que él fue un precursor de la teología de la liberación y del nuevo pensamiento al interior de la Iglesia católica a partir de las comunidades de base. Asumió esa responsabilidad por convicción y combinaba la actividad pastoral…

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22Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · Páginas 80, 832 citas
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mal armados. El asunto de la línea política quedó pendiente hasta que en abril, con el prestigio fresco de las acciones de Sima- cota y Papayal, que tranquilizaron a los cubanos, ordenó absorber y reorgani- zar el aparato clandestino urbano y disolver las JMRL; su dirigencia se resignó. Según Vásquez, “estaba…

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de sus ceni zas. Valga apuntar que, por esas ironías de la historia, la caída de Camilo Torres había conmovido profunda aunque silenciosamente las conciencias de monjas y sacerdotes en Colombia y el mundo. Al emerger la teología de la liberación Camilo apareció como ejemplo de entrega cristiana; para muchos era un…

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23La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · Página 2051 cita
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reaccionaria total en el par - tido liberal, destacando la necesidad de renovar la lucha por los ideales originarios. Mientras tanto, el ala del partido que ingresó al «sistema» se erosionó ideológicamente, al anqui - losarse y petrificarse el Frente Nacional. Al momento crítico de la campaña presidencial de 1965, la…

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24Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Página 2651 cita
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de las tropas especializadas del Ejército y la Policía participaron directamente en la acción y otros mil aseguraron el área. Más de dos mil curiosos, como testigos mudos del inusitado despliegue de artillería pesada y vehículos blindados, se apostaron en las esquinas o en las bocacalles durante toda la tarde a…

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25Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · Páginas 122, 1472 citas
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En forma muy secundaria, los guerrilleros del ELN apelaron al secuestro con fines económicos y al asalto bancario. El segundo tipo de recurso no fue muy reiterado, debido a la debilidad de las redes guerrilleras urbanas. Al primero se apeló muy esporádicamente, en razón a que los guerrilleros de la época consideraban…

p. 122
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de la organización provino paradójicamente del Frente Domingo Laín, bautizado así en homenaje al sacerdote español. El punto más álgido del enfrentamiento se encuentra alrededor del II Congreso, realizado en 1989. Previo al evento, este frente asesinó al obispo de Arauca, Jesús Armando Jaramillo, argumentando que…

p. 147
26De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · Página 2561 cita
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paz. El 14 de febrero de 1998. Manuel Pérez Martínez, conocido como «el cura Pércz», mudó después de permanecer cerca de treinta años en las fuerzas guerrilleras y de haber comandado durante un buen tiempo al ELN. Pérez, un sacer- dote español que cambió los hábitos por el conflicto armado en Colombia. ingresó a dicho…

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27De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · Página 2561 cita
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proceso de paz. El 14 de febrero de 1998. Manuel Pérez Martínez, conocido como «el cura Pércz», mudó después de permanecer cerca de treinta años en las fuerzas guerrilleras y de haber comandado durante un buen tiempo al ELN. Pérez, un sacer- dote español que cambió los hábitos por el conflicto armado en Colombia.…

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28Sociology in ColombiaJanneth Aldana Cedeño · 2023 · Página 681 cita
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him to join the Ejército de Liberación Nacional (National Liberation Army)— ELN, a guerrilla founded in 1965 with strong influence of the rebel move - ment that was victorious in the Cuban Revolution. He only lasted there four months, as he died in an ambush in February 1966 (Broderick, 2013). It is worth noting that…

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29Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 1541 cita
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existencia, de más de medio siglo. L A INTERVENCIÓN DE LA INSURGENCIA El ELN (Ejército de Liberación Nacional) entró en escena en el departamento de Santander a comienzos de los años sesenta. La base del grupo fueron estudiantes universitarios insatisfechos, algunos de los cuales habían viajado a la Cuba de Fidel…

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30Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · Página 1431 cita
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y por el trabajo social, todo ello animado por un notorio sentimiento antiimperialista. Estaban al tanto de las andanzas de Camilo Torres, quien en una ocasión visitó el seminario dejando la impresión de ser “un sacerdote progresista”. Su admiración por él aumentó cuando Cardenal leyó una copia de su discurso sobre la…

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31Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · Página 3451 cita
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de gracia que le pegaban al Cristo en San Martín de Loba el Viernes Santo, que era la señal indispensable para que el sacerdote procediera con la última palabra en el Sermón de las Siete Palabras (a veces no sonaba el tiro a tiempo o se atascaba la vieja escopeta de la curiosa ceremonia, lo que provo- caba siempre la…

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32Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 561 cita
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per- tenecientes a sectores radicales del movimiento estudiantil fueron fundamentales en el origen del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en 1964. El grupo se asentó en la región de Simacota, Santa Helena del Opón y San Vicente de Chucurí, territorios cargados de cacao y cafetales en medio de bosques de robles.…

p. 56
33En medio del Magdalena MedioAlfredo Molano Bravo · 2009 · Página 331 cita
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la toma de la población de Simacota en 1964. Dos años después de algunas acciones más espectaculares que militares, como el ataque a un tren, relatado por la revista Sucesos de México, se unió a sus fi- las el cura Camilo Torres Restrepo, que traía tras de sí una larga cola de sindicalistas, estudiantes y católicos de…

p. 33
34Memoria de la infamia. Desaparición forzada en el Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Liz Yasmit Arévalo Naranjo, Andrés Prieto Ruiz · 2017 · Página 2481 cita
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listos para regresar al país con el propósito de dar vida a un singular movimiento guerrillero. Entre ellos había impor- tantes líderes estudiantiles y campesinos como Víctor Medina Morón, Fabio Vásquez Castaño, Heriberto Espitia, Ricardo Lara Parada, Luis Rovira, Mario Hernández y José Merchán. El primer foco…

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35Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 71, 802 citas
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1974, respectivamente 169. Pero la única causa de estos trágicos resultados no fueron los combates. Al interior de las propias filas guerrilleras no había un ambiente que propiciara la crítica política y, en algunos casos, se confundió la falta de resistencia física con falta de «compromiso ideológico». Estas…

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iniciales también se cuenta la toma de oficinas del Ministerio de Trabajo el 2 de mayo de 1978 198. Mientras estas guerrillas urbanas eran fundadas, el ELN afrontaba numerosas crisis internas que se agravaron con los sucesivos golpes que recibieron por parte de la fuerza pública. El más contundente de ellos fue la…

p. 80
36Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · Página 1041 cita
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mediados de la década se estaban organizando dos grupos de tipo ar- mado: el Ejército de Liberación Na- cional, de inspiración castrista y reclu- tado casi exclusivamente entre estu- diantes de la Universidad Nacional y la de Santander. Como consecuencia de una disidencia dentro del partido comunista, en parte…

p. 104
37Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 631 cita
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desconocido. (Fuente: Observatorio de Memoria y Conflicto -CNMH) 117 Velandia, Mi contribución a la Verdad del Conflicto. 118 Cuatro hijos de la familia Vásquez Castaño (Fabio, Jairo, Manuel y Antonio), nacidos todos en Calarcá (Quindío), pertenecieron al ELN. Manuel y Antonio murieron en la Operación Anorí (1973). 64…

p. 63
38La paz en ColombiaFidel Castro Ruz · 2008 · Páginas 94, 952 citas
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posiblemente organizando cuadrillas de guerrille- ros’.” “En la noche como es su costumbre, Marulanda prendió la radio para escuchar noticias y se enteró de la muerte de Manuel y Antonio, hermanos de Fabio Vásquez Cas- taño. Noticia que lo puso triste y caviloso, pues había seguido por las informaciones radiales, el…

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se encuentra en otro lugar del país, posiblemente organizando cuadrillas de guerrille- ros’.” “En la noche como es su costumbre, Marulanda prendió la radio para escuchar noticias y se enteró de la muerte de Manuel y Antonio, hermanos de Fabio Vásquez Cas- taño. Noticia que lo puso triste y caviloso, pues había seguido…

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39Beyond Bogotá: Diary of a Drug War Journalist in ColombiaGarry Leech · 2009 · Página 2161 cita
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75; travel to, 29, 36; Trinidad arrest in, 55 Ecuadorian Amazon, 28, 29, 40, 75, 109, 185, 190 Egorokera, Colombia, 159–63, 165 Egypt, 45 18th Brigade, Colombian Army, 111–12, 137, 138 Eisenhower administration, 40 El Amatillo, El Salvador, 12 El Bagre, Colombia, 89 El Cerrejón. See Cerrejón mine El Mozote massacre,…

p. 216
40Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · Página 831 cita
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de Caño Limón, en Arauca, y de la construcción del oleoducto hasta Coveñas. Su surgimiento tuvo lugar en Santander y desde allí irradió al Magdalena medio, Norte de Santander, Arauca, Casanare, la costa atlántica y regiones aisladas del occidente y sur de las montañas andinas. En 1990, el ELN actuó en toda la región…

p. 83
41Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 631 cita
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liberales y la población civil 142. De acuerdo con el relato, la cercanía se explica en que «en un principio no se dedicaron a matar gente» 143. En últimas, ante la ausencia del Estado, «la guerrilla encontró un discurso social para asentarse» 144. En Arauca, el grupo guerrillero, inspirado en la Revolución cubana y…

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42La maldita tierra. Guerrilla, paramilitares, mineras y conflicto armado en el departamento de CesarCésar Molinares Dueñas, Nathan Jaccard · 2016 · Página 301 cita
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de la denominada 31 1 El primero de la lista Reunión Nacional de Héroes y Mártires de Anorí. Ahí la organi- zación decidió “doblar las estructuras existentes con el propósi- to de extender su presencia principalmente hacia las zonas con elevada riqueza minera y de explotación petrolera” (Fundación Ideas para la Paz,…

p. 30
43Medellín: memorias de una guerra urbanaMarta Inés Villa Martínez, Ana María Jaramillo Arbeláez, Jorge Giraldo Ramírez, Manuel Alberto Alonso Espinal, Sandra Arenas Grisales, Pablo Bedoya Molina, Luz María Londoño Fernández · 2017 · Página 1141 cita
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pescaban (Daza, 2016, página 84). La ciudad adquirió cada vez mayor importancia para las guerrillas. En su XI Congreso, realizado en 1980, el PCML cambió el enfoque de guerra prolongada basado en una acumulación de fuerzas que iba del campo a la ciudad por el de un proceso insurreccional. La ciudad y no el campo se…

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