Ensayo · Transversal · —
La trata negrera por Cartagena y el régimen esclavista neogranadino
Entre 1580 y 1640 entraron por Cartagena de Indias no menos de 110.000 africanos esclavizados, más que por ningún otro puerto del Caribe o de Brasil en ese período, convirtiendo a la ciudad en el principal puerto negrero del imperio hispánico. Sin embargo, esa centralidad ha sido sistemáticamente atenuada en el relato nacional colombiano, operando como dispositivo de blanqueamiento histórico que naturaliza desigualdades raciales y regionales vigentes.
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La respuesta en breve
El régimen esclavista neogranadino fue una variante regional del sistema atlántico que compartió su gramática jurídica y comercial, pero cuya combinación específica —puerto redistribuidor de escala imperial, cuadrilla minero-aluvial en el Pacífico y sociedad urbana de castas en Cartagena— produjo una sociedad afrodescendiente cualitativamente distinta a la de la plantación antillana: con mayor reproducción demográfica, automanumisión territorial y autonomía cimarrona negociada. La invisibilización de esa centralidad en el relato nacional no es un olvido accidental sino un mecanismo activo de blanqueamiento histórico que naturaliza como rezago del desarrollo lo que es en realidad la huella estructural de una geografía esclavista que el republicanismo nunca desmanteló, perpetuando las divisiones raciales y económicas entre el altiplano andino y los litorales.
La historiografía se divide entre quienes asimilan el caso neogranadino al patrón atlántico general —tratando la trata cartagenera como variante menor del mismo fenómeno estudiado en el Caribe insular y las cuadrillas del Chocó como equivalentes funcionales del ingenio azucarero— y quienes, siguiendo a Germán Colmenares, Nina S. de Friedemann, Adriana Maya Restrepo y Alfonso Múnera, insisten en la singularidad radical del régimen hispano-portuario y minero-aluvial. El primer polo señala que los mecanismos de palmeo, carimba, subasta por 'piezas de indias' y clasificación por castas eran atlánticos, no locales, y que los asientos portugueses operaban en la misma arquitectura contractual que abastecía a Veracruz o Buenos Aires. El segundo polo replica que la sintaxis fue otra: la ausencia de clase propietaria residente en el litoral pacífico, la automanumisión sabatina, la reproducción demográfica sostenida —que contrasta con la mortalidad catastrófica de Saint-Domingue o Jamaica— y la negociación colonial con palenques como San Basilio configuraron una sociedad que el modelo de plantación no puede explicar. Una tensión adicional, señalada por Orlando Fals Borda frente a otras interpretaciones, concierne a la propia figura de Benkos Biohó: si fundó el palenque de Matuna o el de San Basilio, y qué implica esa disputa para la genealogía del cimarronaje caribeño colombiano.
Ensayo completo
La lectura
Entre 1580 y 1640, por el puerto de Cartagena de Indias entraron bajo registro no menos de 110.000 africanos esclavizados, más que por ningún otro puerto del Caribe o de Brasil en ese período. Si se suman los ingresos posteriores y las estimaciones que incorporan el contrabando, la cifra para los dos siglos largos de trata hacia la Nueva Granada asciende a cerca de 350.000 personas: el 22 por ciento de todos los africanos introducidos en la América española. Cartagena fue el principal puerto negrero del imperio hispánico y uno de los mayores del Atlántico. Y sin embargo, en el relato nacional colombiano —el que se enseña, el que se conmemora, el que organiza la memoria pública— esa centralidad aparece atenuada, decorativa, casi anecdótica. Cabe preguntarse dos cosas: qué tipo de sociedad produjo esa trata masiva por un puerto hispano y no por un archipiélago de plantaciones, y por qué su magnitud fue empujada al margen de la historia que Colombia cuenta sobre sí misma.
Lo que se juega en la respuesta
El régimen esclavista americano suele leerse a través del modelo que fijaron las Antillas inglesas, francesas y holandesas a partir del siglo XVII: la plantación azucarera, la hacienda como unidad autárquica, la mortalidad brutal compensada por importación continua, la sociedad bipolar de amo y esclavo sin apenas intersticios. Ese modelo, refinado en Barbados, Saint-Domingue y Jamaica, se convirtió en la plantilla implícita con la que la historiografía atlántica pensó todo lo demás. Cartagena y el Pacífico neogranadino no encajan en ese molde. No hubo economía de plantación dominante, no hubo mortalidad de tipo antillano en las primeras generaciones, no hubo una clase de plantadores residentes en el litoral. Hubo, en cambio, un puerto redistribuidor de escala imperial, un tejido urbano de castas dentro de las murallas y sus arrabales, y cuadrillas mineras dispersas en las selvas aluviales del occidente. La consecuencia teórica es incómoda: el concepto de esclavismo americano tal como se ha enseñado necesita desagregarse.
Lo que se juega al responder no es solo taxonómico. La forma en que se recuerda —o no se recuerda— la trata cartagenera condiciona la manera en que se explica la distribución actual de la riqueza y la pobreza en Colombia. Cuando el Pacífico aparece en el discurso público como una región rezagada, como un problema de desarrollo, como una geografía por integrar, se está omitiendo que esa marginalidad tiene una fecha de fundación y un régimen de producción que la generó. La invisibilización no es neutra: naturaliza.
Los términos del debate
La discusión sobre el esclavismo neogranadino se ha movido entre dos polos. En un extremo, una tradición que asimiló el caso colombiano al patrón atlántico general, tratando la trata cartagenera como una variante menor del mismo fenómeno estudiado en el Caribe insular, y leyendo las cuadrillas mineras del Chocó y Barbacoas como equivalentes funcionales de la plantación. En el otro, una lectura que insiste en la singularidad radical del régimen hispano-portuario y minero-aluvial.
La primera lectura tiene la ventaja de la economía teórica: los mecanismos jurídicos y comerciales de la esclavitud fueron atlánticos, no locales. El palmeo medía el cuerpo esclavizado para clasificarlo; la carimba lo marcaba al hierro con la coronilla real; la subasta pública lo vendía por lotes o "piezas de indias"; la clasificación registraba casta, edad, sexo y señales tribales inscritas en la piel; el examen de la dentadura replicaba el que se hacía con los caballos. Nada de esto era exclusivo de Cartagena. Los precios funcionaban con lógica atlántica, y los asientos portugueses —el de Baez Cutinho entre 1603 y 1611, que introdujo por Cartagena 12.000 esclavos; el de Antonio Fernández D'Elvas entre 1615 y 1621, con otros 5.000— operaban en la misma arquitectura contractual que abastecía a Veracruz o Buenos Aires. Un adulto vendido por la Compañía de Portugal costaba en promedio 270 pesos, con variaciones según casta, sexo, edad y forma de pago minuciosamente registradas en las patentes de venta. La rutinización administrativa alcanzó tal grado que la Corona llegó a imprimir formularios: la trata era, para el aparato imperial, un procedimiento burocrático estandarizado.
La segunda lectura acepta esa gramática común pero insiste en que la sintaxis fue otra. El puerto hispano no era un puerto de destino agrícola; era un nodo de redistribución. Los africanos desembarcados en Cartagena no se quedaban mayoritariamente en Cartagena: eran conducidos en pequeños grupos por los ríos Magdalena y Cauca hacia Santa Fe, Antioquia, Cali, Popayán y el Chocó, y desde el Pacífico se articulaban circuitos fluviales por el San Juan hasta el puerto de Charambirá y por el Atrato hacia Urrao y Santa Fe de Antioquia. La cuadrilla minera, no la hacienda, fue la unidad productiva dominante en el occidente, y tenía una economía distinta a la del ingenio azucarero. La ciudad portuaria produjo, además, un espacio social peculiar: el arrabal de Getsemaní, tolerado fuera de la muralla, poblado por descendientes libres de esclavos dedicados a oficios artesanales y domésticos, que prestaban servicios de milicia a la Corona en tiempos de peligro. Esta sociedad urbana de castas no tuvo equivalente pleno en la plantación antillana.
La tensión entre ambas lecturas es real y no se resuelve declarándolas complementarias. El régimen esclavista neogranadino fue una variante regional del sistema atlántico —comparte con él la gramática jurídica, comercial y coercitiva— pero una variante cuya combinación específica de elementos produjo una sociedad afrodescendiente cualitativamente distinta y una geografía de desigualdad que sobrevivió a la abolición.
La evidencia: puerto, cuadrilla, ciudad
La escala de Cartagena como puerto se aprecia en el detalle. Entre 1585 y 1595 llegaban en promedio setenta barcos por flota bianual; entre 1618 y 1624 fueron introducidos 29.574 esclavos. La ciudad funcionaba como el eslabón americano de la Carrera de Indias, y su posición estratégica facilitaba tanto la trata legal como el contrabando de holandeses, franceses e ingleses. Desde 1589 se documentan embarcaciones negreras sin registro o con licencias parciales, y el presidente González constató que las autoridades locales eran "más que complacientes" con este tráfico irregular. La complicidad institucional no era una desviación del sistema: era parte del sistema. El régimen esclavista neogranadino se sostuvo tanto en la legalidad imperial como en redes informales de poder local, un rasgo que anticipa la debilidad crónica del Estado central para imponer decisiones sobre los circuitos económicos del litoral.
Los africanos embarcados provenían del sector costero entre la boca del Senegal y Benguela en Angola, con factorías europeas de captación en Cacheu, Cabo Verde, Luanda y en el reino del Kongo. Las patentes de venta —conservadas de manera privilegiada en el archivo de Popayán— registraban una a una las características de los esclavizados: precio de adultos y muleques, embarcación, sexo, edad, casta y señales o marcas distintivas de los grupos tribales en distintas partes del cuerpo. La designación de casta, con todas sus limitaciones, refiere más al puerto de embarque que a la etnia precisa, pero permite reconstruir a grandes trazos la procedencia africana. Registros análogos existían en los centros mineros y en las ciudades por donde pasaban los mercaderes de la carrera. La trata dejó una huella documental extraordinariamente densa: testamentarías, cartas de libertad, registros de asiento, partidas de bautismo, defunción y matrimonio, expedientes judiciales. La memoria administrativa de la esclavitud fue meticulosa; la memoria pública, por contraste, ha sido selectivamente amnésica.
Desde Cartagena, la distribución interna organizaba el país. Popayán se consolidó como nodo relevante en la introducción de cuadrillas al Chocó, y familias como los Mosquera Figueroa controlaban cerca de doscientos esclavos en la región. Las cuadrillas mineras oscilaban típicamente entre cincuenta y doscientos esclavos, aunque podían llegar a varios cientos, y su lógica económica generaba una tensión particular: solo las más numerosas podían autoabastecerse mediante cultivos y pastoreo, destinando parte de la fuerza de trabajo a la agricultura. El costo anual por cabeza rondaba los dieciséis o diecisiete patacones de oro en las minas autosuficientes y llegaba a treinta en las que dependían de suministros externos. Los propietarios y supervisores no residían en las minas: vivían en Buga, Cartago, Cali, Anserma, Popayán y Santa Fe de Bogotá, en parte por la creencia de que el clima húmedo era letal para los blancos. Esta ausencia de clase propietaria residente en el litoral pacífico es un rasgo estructural del régimen: la explotación se organizaba a distancia, y los esclavizados quedaban en un aislamiento territorial que la plantación antillana, con sus amos residentes y sus mayorales in situ, no reproducía del mismo modo.
La consecuencia demográfica fue notable. Para 1782, la población negra representaba casi el 75 por ciento del total de habitantes del Chocó, y los blancos apenas el 2 por ciento, sobre unos 35.000 pobladores. La minería aluvial, a diferencia del ingenio azucarero antillano, permitió una reproducción demográfica sostenida: no reprodujo la mortalidad catastrófica que en Saint-Domingue o Jamaica obligaba a importar continuamente para mantener la fuerza de trabajo. Además, en el Pacífico se consolidó una práctica que definió la región: la automanumisión. Los esclavizados trabajaban para sí mismos un día a la semana —usualmente los sábados— y ahorraban para pagar su propia libertad. Este mecanismo produjo, a lo largo de generaciones, una población libre de color territorialmente arraigada, cuya presencia continua en las cuencas del San Juan y el Atrato explica la formación de una autonomía territorial que no tuvo equivalente en las Antillas.
La sociedad urbana de Cartagena completa el cuadro. Los censos muestran una composición diversa —blancos, libres de color, esclavos, eclesiásticos, indios—, y aunque los porcentajes exactos merecen cautela, la presencia masiva de los libres de color en la vida urbana está fuera de discusión. Getsemaní fue el arrabal donde se sedimentó ese estrato: artesanos, domésticos, milicianos. En su parroquia se registraron expósitos entre los niños de color bautizados, evidencia de las tensiones no resueltas de esa vida urbana. La evangelización, encarnada por Pedro Claver —el santo "esclavo de los esclavos", en la fórmula que consolidó la Compañía de Jesús tras su restauración en 1883— y por Alonso de Sandoval, operó dentro del sistema, no contra él: Claver evangelizó a los africanos sin denunciar la institución, y su gesto de sentar a sus traductores negros en lugares prominentes o entregarles regalos escandalizó a los españoles locales precisamente porque atenuaba las jerarquías sin abolirlas. Los jesuitas emplearon mano de obra africana en procesos cerámicos con técnicas europeas, produciendo objetos que fusionaban tradiciones europeas, americanas y africanas. La ciudad amurallada, el arrabal y la misión componían un dispositivo urbano donde la africanía era omnipresente y donde, sin embargo, la estructura racial se mantenía intacta.
La agencia esclavizada como motor del régimen
Un régimen basado en la coacción produce inevitablemente su contrario. En la Nueva Granada la resistencia adoptó formas que fueron más allá del gesto individual y llegaron a modificar las condiciones jurídicas del sistema. Benkos Biohó —también documentado como Domingo Bioho— es la figura emblemática. Lideró grupos de cimarrones y fundó el palenque de Matuna, que alcanzó tal envergadura que fue proclamado "rey del arcabuco" y su comunidad eligió en cabildo sus propias autoridades según mérito y servicio, modelo copiado por palenques posteriores en la zona de Loba y Mompox. La comunidad ejerció influencia regional al punto de atraer enfermos desde el fuerte de Tenerife. El testimonio de Francisco Angola en 1634 documenta también el Palenque del Limón cerca de Cartagena, con momentos de coexistencia pacífica con sus vecinos y momentos de confrontación abierta.
San Basilio de Palenque, el caso más conocido y el único que ha llegado hasta el presente con lengua y cultura propias identificables, capituló con las autoridades coloniales bajo condiciones mediadas por el Ilustrísimo Casiani, que permitieron a sus habitantes establecer su población en la falda de la montaña de María. La negociación dice mucho: el orden colonial no logró exterminar a los palenques y tuvo que reconocerlos como interlocutores. La resistencia forzó la concesión. En el interior de los palenques, el desequilibrio demográfico de género se resolvió mediante normas de convivencia sexual, complementadas por incursiones para capturar mujeres en haciendas vecinas.
La resistencia adoptó también formas íntimas y trágicas. En África, muchos se suicidaban al ser aprehendidos; en los barcos negreros se colgaban redes para impedir que se lanzaran al mar; en América, los expedientes judiciales registran casos de infanticidio y suicidio motivados por el deseo de librarse —o de librar a los hijos— de la esclavitud. Estos actos no son marginales al régimen: son testimonio de que los esclavizados nunca aceptaron su condición como natural, y su presión constante —fuga, palenque, negociación, ahorro sabatino, sublevación— fue el motor que arrancó las sucesivas concesiones del orden colonial y luego republicano.
Un régimen específico, invisibilizado por razones actuales
El régimen esclavista neogranadino fue una variante regional del sistema atlántico. Compartió con él la gramática jurídica de la trata, los mecanismos de mercadeo, las clasificaciones raciales, la coacción física. Pero su combinación específica de tres elementos —el puerto redistribuidor de escala imperial, la cuadrilla minera aluvial dispersa en selvas, y la ciudad de castas con arrabales tolerados y libres de color en función miliciana— produjo una sociedad afrodescendiente cualitativamente distinta de la que engendró la plantación antillana. Más urbana en un extremo (Cartagena, Mompox, Popayán), más rural y aislada en el otro (Chocó, Barbacoas, río San Juan), con reproducción demográfica sostenida en lugar de dependencia de reposición atlántica, con automanumisión como práctica extendida y con palenques que capitularon en lugar de ser exterminados. La dimensión afrodescendiente de Cartagena es, además, cronológicamente anterior al despegue de las plantaciones antillanas del siglo XVII, lo que obliga a reordenar la genealogía caribeña: el modelo hispano-portuario no fue una variante tardía del modelo plantador, sino su predecesor.
La invisibilización de esta centralidad en el relato nacional no es un descuido. Es una operación con función. El siglo XIX republicano heredó del orden colonial un problema irresuelto: qué hacer con las poblaciones libertas sin tierra ni herramientas. La ley de libertad de vientres del Congreso de Cúcuta fue una concesión mínima, tímida y costeada por el Estado, arrancada por la presión esclavista y por el compromiso con sectores del partido realista. Estableció el concierto forzoso de manumisos: los hijos de esclavas nacidos tras la ley serían libres al cumplir 18 o 21 años, pero debían permanecer bajo tutela de los amos de sus madres como indemnización por gastos de crianza. Una ley posterior extendió ese control sobre los libertos de entre 18 y 25 años. La abolición definitiva de mediados de siglo incluyó la compra estatal de esclavos a sus dueños como mecanismo de indemnización a los propietarios, pero no contempló la concesión de tierra ni herramientas a los liberados. El resultado no tardó en confirmarse: los libertos entraron al servicio de sus antiguos dueños en régimen de peonaje, y el terraje —pago de arrendamiento de tierra en especie o trabajo— se consolidó como mecanismo de captación de mano de obra negra.
La continuidad estructural entre esclavitud y postemancipación es más explicativa de la desigualdad contemporánea que la esclavitud misma. Cada transición jurídica reprodujo la expropiación fundamental: sin tierra ni herramientas, la libertad quedó anclada en la dependencia laboral. En el Valle del Cauca, los cimarrones asentados en el valle del río Cauca fueron despojados de sus tierras desde finales del siglo XIX y comienzos del XX. En el Pacífico, hasta muy avanzado el siglo XX, la noción de "tierras baldías" fue la que rigió la relación jurídica del Estado con la región, ignorando siglos de apropiación territorial afrodescendiente. Solo con la Constitución de 1991 y la Ley 70 de 1993 se reconoció la titularidad colectiva de comunidades negras: un reconocimiento tardío que es la evidencia jurídica de una omisión de dos siglos.
Nombrar la centralidad de la trata cartagenera y del régimen minero-esclavista del Pacífico obliga a reconocer que las desigualdades actuales entre Andes y litorales no son fallas del desarrollo, ni resultado de geografías adversas, ni consecuencia de culturas menos productivas. Son la huella territorial de una economía esclavista que la república no desmontó. La asignación racializada del trabajo colonial —indígenas en el altiplano bajo régimen de resguardo, esclavizados africanos en el litoral y el Pacífico minero— sedimentó una geografía humana que aún hoy se lee en las identidades regionales colombianas. El giro espacial del poder económico hacia el occidente minero durante los siglos XVII y XVIII, impulsado por el oro neogranadino y por la mano de obra esclavizada, redefinió qué regiones lideraban la formación del país; ese liderazgo se reorganizó después con la abolición y con el ascenso del interior cafetero, dejando al Pacífico —cuyo trabajo había sostenido la economía colonial— en posición periférica. Es la misma región cuya cocina, cuyos cultivos introducidos, cuyos saberes sobre el medio tropical constituyen la infraestructura invisible de buena parte de la cultura material de los litorales colombianos, y cuyo linaje esclavista se ha borrado con el mismo gesto con que se borró el puerto que la hizo posible.
Cartagena fue, durante más de un siglo, uno de los mayores puertos negreros del Atlántico, y la sociedad colombiana se hizo, en buena parte, con las manos y en la ausencia forzada de quienes cruzaron sus muelles.
Archivo documental
Documentos usados en esta lectura
36 documentos · 61 fragmentos de referencia01La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 19, 23, 273 fragmentos
[1]puertos americanos ingresaron en esos años alrededor de 600 000 esclavos, de los cuales el mayor número, 196 000, lo hizo por Cartagena. Según el historiador Germán Peralta, en el período de poco más de medio siglo que va de 1580 a 1640, en el que Cartagena tuvo su mayor esplendor y crecimiento, entraron por este…
p. 27
[2]de los primeros de propiedad de la Corona española. Por su puerto salía rumbo a La Habana, Cuba, y de allí a España, la gran Flota de los Galeones, cargada de fantásticas toneladas de oro y plata. Se ha escrito bastante sobre esta caravana de imponentes barcos que surcó el mar Caribe a lo largo de dos siglos,…
p. 19
[7]“Our Rome”: “La primera ciudad de nuestro mar”, “nuestra Roma”. 19 Los sabios Juan y De Ulloa lo contaron: con el arribo de la Flota, Cartagena se convertía, como buen puerto del Caribe, en un lugar de jolgorios, en el que se abrían muchas tabernas y en el que el ambiente marinero se hacía sentir. La cosa llegaba al…
p. 23
02Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 241, 297, 3043 fragmentos
[3]una alternativa de empleo y de perma nencia en explotaciones agr í colas. Dentro del sistema defensivo del Imperio y la ruta de la Carre ra de Indias, Cartagena goz ó de una situaci ó n estrat é gica que favo rec í a no s ó lo la introducci ó n l í cita de esclavos y mercanc í as, sino que invitaba a su comercio il í…
p. 241
[11]de “ tres por dos ” 5 muleques de. “ tres por dos ”, 3 muleques ‘ ‘ dos por uno ”, 42 negros y negras “ piezas de india ” y. 35 negros “ piezas ” 2 a. ¡ ^ É lgraii c omer c io de es c lavos en Cartagena y otros puertos neogranadi- rSos - c omo Santa Marta y Rio h a ch a pone de mani f iesto la de c isiva parti c i pa…
p. 297
[42]í an introducido unos tres millones de esclavos a la Am é rica espa ñ ola, sin tener en cuenta el contrabando 40. Algunos estiman que del con tinente africano se extrajeron entre 50 y 200 millones de esclavos negros para ser conducidos al continente americano 41, de los cuales MANUAL DE HISTORIA I *319 [a gran ‘ mayor…
p. 304
03Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 41, 492 fragmentos
[4]muy elevadas y que, por lo tanto, las importaciones debieron ser cuantiosas comparadas con la población esclava supérstite. 7 V. E. Vila, op. cit. Tabla IV de la pág. 205. Según Jorge Palacios Preciado, en Cartagena de Indias, gran factoría de mano de obra esclava (Lecturas de Historia No. 4. Tunja, 1975), entre 1618…
p. 41
[8]de Popayán como centro del tráfico, allí se dejaron numerosas pa- tentes, casi todas en el original. Algo semejai1te debía ocurrir en los centros mineros y en algunas ciudades que tocaban los mercaderes de la carrera 23 • Las patentes enumeran uno por uno los esclavos vendidos y mencio- nan, además del precio de…
p. 49
04Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 321, 3342 fragmentos
[5]propósito. Los «asientos» y el contrabando El caso de Zaragoza y Remedios parece haber sido excepcional. Estos ya cimientos se beneficiaron con la política de las grandes licencias otorgadas a partir de 1570 y con los «asientos» inaugurados en 1587 con Pedro de Sevilla y Antonio Méndez Lamego^guienes se comprometían a…
p. 321
[14]indios de la provincia de Noanama. Aun más, había desplazado el pueblo indígena de Tadó hacia sus minas del río Iró154. Este monopolio derivaba,de la influencia política de la familia, al mismo tiempo que de la importancia de sus explotaciones. Cristóbal, Jacinto y Nico lás Mosquera Figueroa poseían títulos militares…
p. 334
05Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 150, 1522 fragmentos
[6]también se destacaron los funciona- nos, las comunidades religiosas y los artesanos. Durante el asiento de la Compañía de Cacheu, de los 425 compradores 31 adquirieron 10 o más esclavos y solamente uno compró más de 100. Esto hace evidente cierta amplitud de la trata, si bien esos 31 compradores adquirieron el 55.5%…
p. 150
[10]imposición de la coronilla real o marca -opera- ciones conocidas como de Palmeo y Carimba- se procedía a la subasta pública por lotes o por "piezas de indias" (34) y posteriormente a su dis- tribución e internación a los distintos sitios de trabajo. En el caso de la Nueva Granada, los esclavos eran conducidos en…
p. 152
06Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 96, 2742 fragmentos
[9]ancho de los siglos las transformaciones de la sociedad colonial, según la presencia o la ausencia de quienes llegaron a trabajar tanto en las minas y el servicio doméstico como en las estancias y el mundo urbano 38. La superposición de estos instru- mentos públicos y las testamentarías, las cartas, los registros de…
p. 96
[15]ensenada y la isla de Tumaco, conectado por un sendero y arrastradero terrestre entre las minas y el mar: una trocha unía las áreas mineras con Pasto. En la región minera del Raposo, el camino de Cali se prolongaba hasta el puerto –entonces fluvial– de La Buena Ventura. Más al norte la vía 277 Apuntes sobre el proceso…
p. 274
07Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · p. 731 fragmento
[12]50 200 2 100 51 180 3 105 52 170 4 110 53 155 5 115 54 140 6 120 55 125 7 130 56 110 8 140 57 95 9 150 58. 80 10. 160 59 65 11. 180 60 50 12 ° 200 61 ° 35 13. 230 62 ° 20 14. 270 63: 5. 290 64. t) buia aceite de coco para que se frotasen el cuerpo y diesen a su piel un negro lustroso. A cada momento se presentaban…
p. 73
08Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 59, 792 fragmentos
[13]productividad per cápita, sino más bien del hallazgo de nuevos yacimientos con una gran riqueza superficial y del aumento constante de la mano de obra. En ambos casos la tendencia al agotamiento producía una curva muy regular en todos los distritos mineros. El hallazgo inicial incitaba a la compra de esclavos, por lo…
p. 59
[16]en los consumos que le valieron el nombre de “Pamplonita la loca”, la ciudad entró en un período de larga decadencia. Poblados como Vitoria o Guamocó podían desaparecer sin dejar rastro o convertirse en sombras. Durante el siglo xvi1 ciudades como Popayán, Medellín y Rionegro hicieron su fortuna con la internación de…
p. 79
09Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 781 fragmento
[17]conocimientos especialmente valo- rados por los amos eran los de los carpinteros, las parteras y los curanderos de picaduras de víboras. Las cuadrillas mineras llegaron a estar conformadas hasta por varios cientos de esclavos, aunque lo normal era que el tamaño de una cuadrilla oscilara entre los 50 y los 200…
p. 78
10Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 75, 984 fragmentos
[18]costos monetarios, no tanto las horas de trabajo de que disponía por ser dueño y señor de los esclavos. La dificultad mayor en el Chocó residía en el transporte tan costoso y en márgenes de intermediación muy altos para los comerciantes, por el alto riesgo de los viajes, antes de los cuales, como lo anota Colmenares,…
p. 75
[19]costos monetarios, no tanto las horas de trabajo de que disponía por ser dueño y señor de los esclavos. La dificultad mayor en el Chocó residía en el transporte tan costoso y en márgenes de intermediación muy altos para los comerciantes, por el alto riesgo de los viajes, antes de los cuales, como lo anota Colmenares,…
p. 75
[34]los patriarcas esclavistas, la aristocracia sin título de 'los Mosquera, Arboleda, Arroyo y sus parientes", opuestos al "partido de la canalla" que "abu- san de la libertad de prensa" colocando amigos en influencias en el gobierno. Las citas son de la correspondencia de Bolívar. (Halperín Donghi, op. cit., p. 64 a…
p. 98
[35]los patriarcas esclavistas, la aristocracia sin título de 'los Mosquera, Arboleda, Arroyo y sus parientes", opuestos al "partido de la canalla" que "abu- san de la libertad de prensa" colocando amigos en influencias en el gobierno. Las citas son de la correspondencia de Bolívar. (Halperín Donghi, op. cit., p. 64 a…
p. 98
11La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · p. 391 fragmento
[20]HÉROES DEL CHOCÓ 39 Las condiciones geográficas y climáticas se articulan con dinámicas pro- ductivas que han configurado las formas de poblamiento del Chocó. Desde el periodo colonial, se ha percibido al departamento como una despensa de recursos extractivos como el platino y el oro. Desde esta visión, se han ex-…
p. 39
12Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 3471 fragmento
[21]contaba con 600 esclavos importa - dos y en 1782 los negros ya representaban casi el 75 % de la población en el Chocó, de un total aproximado de 35. 000, mientras los blancos constituían apenas el 2 %, y el resto los indígenas. Los blancos eran dueños o supervisores de las minas, oficiales de la Corona, curas o…
p. 347
13Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 88, 952 fragmentos
[22]que, a partir de 1608, m uchos m ineros prefirieron explotar las m ás novedosas y m ejor em p la zadas m inas de G uam ocó. Sin em bargo, ya en 1660 los depósitos de G uam ocó y Z aragoza estaban agotados. Según las estadísticas oficiales de acuñación, en 1630 los distritos antioqueños p roducían la m itad de lo que…
p. 88
[61]la región que concurrían a ofrecer alim entos y otros servicios a la tripulación. D urante la década de los años 1770, la población cartagenera osciló alrededor de los 12.000 habitantes. A u n q u e la bien protegida bahía de C artagena le b rindaba gran d es ven ta jas com o puerto, el desarrollo de un centro de…
p. 95
14Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · p. 99, 1032 fragmentos
[23]así: Bioho, el Rey del Arcabuco Una vez con los malibúes y otras tribus exterminadas, subyugadas o acomodadas ante el poder del conquistador español, las tierras más accesibles a los ríos y caños empezaron a ocuparse por blancos y vecinos libres, esto es, personas que no eran esclavas ni estaban sujetas a servidumbre.…
p. 99
[30]cimarrón; otros se quedaron donde habita- ban, pero actuando como espías en apoyo de Bioho. El palenque de Matuna creció a tal punto que debió darse una organización social y política formal: Bioho fue proclamado " r e y del arcabuco" y la gente eligió en cabildo a sus propias autoridades según mérito y servicio.…
p. 103
15Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 1081 fragmento
[24]desde hace varios años, que tiene con ella varios hijos y que la “Losada manda las cuadrillas y maltrata a los esclavos”. Mosquera y Figueroa, por su lado, acusó en el proceso a los testigos, inclusive al cura de Nóvita, de vivir amancebados con las negras esclavas.¹ ⁰ ³ Ante formas tan extremas de explotación y…
p. 108
16Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 283, 297, 3033 fragmentos
[25]viento y marea; Park, Rafael Núñez. Notes to Pages – . Lemaître, Historia general de Cartagena, :–, and Juan José Nieto; Fals, El Presidente Nieto. . Pérez, El negro Robles. Although written in , this biography, the first book-length study on Robles, was only published in as part of a special…
p. 283
[57]of its inhabitants were white; . percent, free people of color; . percent, slaves; . percent, ecclesiastics; and . percent, In- dians (Meisel and Aguilera, ‘‘Cartagena de Indias,’’ ). . Fidalgo, ‘‘Expedición Fidalgo,’’ n; Bossa, Cartagena independiente, . . Padrón del barrio de Sto. Thoribio, año…
p. 297
[59]Cartegena remite a esta superioridad testimonio íntegro de los autos obrados contra una negra bozal nombrada María Gervasia Guillén por haberle aprendido varios géneros de ilícita introducción, in Colombia, AHNC, CO, NE, tomo , , fols. -v. . Colombia, APC, Libro de bautismos de pardos y morenos, –;…
p. 303
17Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 283, 297, 3033 fragmentos
[26]viento y marea; Park, Rafael Núñez. Notes to Pages – . Lemaître, Historia general de Cartagena, :–, and Juan José Nieto; Fals, El Presidente Nieto. . Pérez, El negro Robles. Although written in , this biography, the first book-length study on Robles, was only published in as part of a special…
p. 283
[58]of its inhabitants were white; . percent, free people of color; . percent, slaves; . percent, ecclesiastics; and . percent, In- dians (Meisel and Aguilera, ‘‘Cartagena de Indias,’’ ). . Fidalgo, ‘‘Expedición Fidalgo,’’ n; Bossa, Cartagena independiente, . . Padrón del barrio de Sto. Thoribio, año…
p. 297
[60]Cartegena remite a esta superioridad testimonio íntegro de los autos obrados contra una negra bozal nombrada María Gervasia Guillén por haberle aprendido varios géneros de ilícita introducción, in Colombia, AHNC, CO, NE, tomo , , fols. -v. . Colombia, APC, Libro de bautismos de pardos y morenos, –;…
p. 303
18Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 393, 3972 fragmentos
[27]constancia vencí los muchos horrores y dificultades que se encontraron así por parte de los negros del palenque de San Basilio, como por la suma espresura de árboles y brozas que con dificultad se descubría la claridad del sol; a que se agregaban las muchas barrancas, despeñaderos y anegadizos; y aprovechándome del…
p. 393
[47]o directamente de Irlanda a España. Y una cuarta fuente de abastecimiento operaba en Grecia, de donde los transportaban a Cerdeña, Mallorca y Menorca. Este comercio se especializó en introducir a los países árabes, y posteriormente a la América, esclavas para dedicarlas a la prostitución, de donde viene la frase…
p. 397
19Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 42, 51, 603 fragmentos
[28][54] Las mujeres negras en la historia de Colombia cimarrona, y formó palenque con otros grupos de ne- gros esclavos fugitivos 78. Mujer y familia en los palenques Esclavas o libres, las mujeres negras ingresaron activa- mente en los palenques, el fenómeno de resistencia a la esclavitud que duró tantos años como la…
p. 51
[36]las cadenas que arrastro, el silencio turban De esta soledad eterna Donde ni el viento se escucha... 106. Velásquez, "La esclavitud en la María de Jorge Isaacs" (1957), pág. 98. 107. Mina, op. cit., pág. 145. 108. Palacios, op. cit., pág. 50. [63] NINA S. DE FRIEDEMANN Y MÓNICA ESPINOSA ARANGO Muero sin ver tus…
p. 60
[46]noble rey en esa tierra" 48. Durante la trata europea de esclavos, se produjo una información más especializada sobre el sector costero en- tre la boca del río Senegal y Benguela en Angola, donde estaban situadas las factorías, la cual sustentó transaccio- nes comerciales. La descripción del África, de Leo Afri- canus…
p. 42
20Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 561 fragmento
[29]while common places of origin and the hardships of the slave ship may have had initial bonding effects on some slaves in the Americas, the day- to- day experiences people lived and shared, the family and kinship bonds they developed over time, and the strategies they used to create meaning for their lives all…
p. 56
21The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 112, 2722 fragmentos
[31]descendants of cimarrones, people who won their freedom by escape. They express pride in that past, especially through the heroic symbol of Benkos Biohó, the most famous leader of the communi- ties that later coalesced to become known as Palenke, where there is now a statue in his honor. Colombia’s palenques have…
p. 272
[55]Bogotá (an encomienda was a grant made by the crown, in which a Spaniard received the right to collect tribute, paid in labor and in goods, from a specific group of Indians). Yet priests received goods and labor from Indians too, and also meted out punishments, meaning that when a voice from the pulpit called for…
p. 112
22Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 521 fragmento
[32]origins or around common experiences focused on the devastating reality of displace- ment and dislocation. Independence from Spain did not result in an immediate and significant change for slaves or free blacks. Although Peninsulares (people from Spain) and patriots offered freedom to the slaves who fought among their…
p. 52
23Historia doble de la Costa. Tomo 4: Retorno a la tierraOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1621 fragmento
[33]tierra de hacienda, además de vivienda y / o comida. 2. Concierto forzoso. El fin de la esclavitud hizo nacer otro concierto que resultó forzoso, aunque teóricamente pudiera verse como una forma de trabajo libre. La ley del 21 de julio de 1821 que dispuso la libertad de vientres (los hijos de esclavos nacidos a partir…
p. 162
24¿Por qué fracasa Colombia?Enrique Serrano López · 2016 · p. 491 fragmento
[37]por la cual se les dejó libres. Esa condición de esclavos libres, de cimarrones al azar buscando horizonte, les permitió establecerse en este territorio inmenso donde hallaron un entorno suficientemente parecido al de su África nativa, es decir, una zona tropical húmeda con gran pluviosidad, que aunque no era de mucha…
p. 49
25Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 193, 1964 fragmentos
[38]las autoridades dispusieron que los indios vivieran en pueblos con arreglo a normas fijas: una plaza mayor de 180 varas en cuadro, con una iglesia «lo mejor que pudieren», con calles rectas de 14 varas de ancho y manzanas cuadradas igual- mente de 80 varas de lado, con una casa para el cacique que «sea mayor y mejor…
p. 196
[39]las autoridades dispusieron que los indios vivieran en pueblos con arreglo a normas fijas: una plaza mayor de 180 varas en cuadro, con una iglesia «lo mejor que pudieren», con calles rectas de 14 varas de ancho y manzanas cuadradas igual- mente de 80 varas de lado, con una casa para el cacique que «sea mayor y mejor…
p. 196
[44]cien- to, los Estados Unidos con un 6 por ciento. Una al- tísima proporción, 34 por ciento, correspondió a las colonias antillanas británicas y francesas (la po- blación indígena del Caribe fue exterminada du- rante los primeros años de la Conquista y reem- plazada por población de origen africano) y el resto, el 6…
p. 193
[45]cien- to, los Estados Unidos con un 6 por ciento. Una al- tísima proporción, 34 por ciento, correspondió a las colonias antillanas británicas y francesas (la po- blación indígena del Caribe fue exterminada du- rante los primeros años de la Conquista y reem- plazada por población de origen africano) y el resto, el 6…
p. 193
26Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 711 fragmento
[40]los nobles, eran considerados vecinos y ten í an derechos similares a ellos, al menos frente a la ley: declaraban en juicio, pod í an ocupar cargos p ú blicos, ir a los colegios u ordenarse como sacerdotes. En esta sociedad, los indios, considerados vasallos libres del rey, estaban sometidos a una tutela minuciosa:…
p. 71
27Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 501 fragmento
[41]determinado entonces por un mar- cado descenso de la población tributaria que creó una situación de abundancia de tierras y escasez extrema de mano de obra. La producción de oro colapsó, lo que llevó a que en 1700 casi desapareciera por completo, de un nivel de 2 millones de pesos plata a principios del siglo. Sola-…
p. 50
28Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 761 fragmento
[43]En cierta manera, Popayán y su comarca, en la que predomina el elemento indígena, quedaban dentro de sus linderos. Pero la orientación política y económica de la ciu- dad, su función y su constitución social peculiares, llevan a darle cabida —a ella y a su umland indígena— en otra división, en el grupo caucano. La…
p. 76
29Manual introductorio. Biblioteca Básica de Cocinas Tradicionales de ColombiaGermán Patiño Ossa, Antonio Montaña, Lácydes Moreno Blanco · p. 301 fragmento
[48]grasa empacadas por la naturaleza. Los cocos que sobran, porque los pasajeros murieron antes de consumirlos, se tiran al mar Caribe una vez se avizora el puerto, y crecen entonces palmas en las costas. Si el español llegó con el cerdo, la vaca lechera, la cabra, las semillas; los negros llegan con su miseria, su…
p. 30
30Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 3591 fragmento
[49]elaboración propia con base en datos del RUV. Para entender dónde, cómo y por qué se presentan los ataques contra la integri- dad territorial de estas comunidades es importante abordar dos aspectos. Primero, el proceso de poblamiento de los territorios del pueblo afrocolombiano y el camino recorrido en su defensa y…
p. 359
31Buenaventura: un puerto sin comunidadConstanza Millán Echeverría, Ludivia Serrato Martínez, Oscar Pérez, Clara Castro, Danelly Estupiñán, Adriel Ruiz · 2015 · p. 401 fragmento
[50]sobre el mismo y la convivencia interétnica con la población indígena. La génesis del nuevo modelo de apropiación territorial de la re- gión se constituyó entonces a partir de un proceso de organización social que, desde el contexto de liberación, implicó configurar po- blamientos, apropiaciones territoriales,…
p. 40
32"Patrones" y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960 – 2012)Absalón Machado Cartagena, John Jairo Rincón García · 2014 · p. 4881 fragmento
[51]del Cauca ha sido visto como un departamento habitado por blancos y paisas. A juicio de los dirigentes afros, se ha querido mostrar que lo “afro se origina a partir del desplazamiento, presentándose a los negros como ve- nideros en el Valle” 325. A juicio de los dirigentes afrocolombianos, se considera que en el Paci…
p. 488
33Etnización de la negridad: La invención de las 'comunidades negras' como grupo étnico en ColombiaEduardo Restrepo · 2013 · p. 2401 fragmento
[52]las locaciones sociales referida a la sociedad de castas (conocida por algunos como pigmentocracia). En primer lugar, libre significaba una persona de descendencia africana que no era esclavo debido a que su madre era libre en el tiempo de su concepción o de que había obtenido su libertad a través de mecanismos…
p. 240
34Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. PacíficoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 381 fragmento
[53]% del total nacional) y 859.716 descendientes de hombres y mujeres traídos de África esclavizados (19,93% del total nacional) viven en cuarenta y cuatro municipios del Pacífico 34. Estos habitan organizados en territorios colectivos y resguardos indíge- nas que abarcan el 63% de toda la región (7.071.488 hectáreas),…
p. 38
35Historias del arte en Colombia. Identidades, materialidades, migraciones y geografíasOlga Isabel Acosta Luna, Natalia Lozada Mendieta, Juanita Solano Roa · p. 4501 fragmento
[54]proceso cerámico, sorteando las dificultades que implicó el uso de materiales y técnicas de fabricación propias de una tradición europea implantada en territorio americano, entonces con una mano de obra africana. De esto resultó la consolidación de una tradición (aunque adoptada por la sociedad criolla) que logró…
p. 450
36Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 3471 fragmento
[56]de Cartagena, puerto de entrada de negros esclavos para el reino y ade - más escenario de zambajes y mulatajes, se toleró un sitio de poblamiento con un estatus superior al de los palenques y las rochelas. Se trataba del arrabal de Getsemaní, situado fuera de la muralla de la ciudad, en el que se toleraba el…
p. 347