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Hecho histórico · Frente Nacional · 1958–1974

Pacto de Sitges y fundación del Frente Nacional (1957–1958)

Entre 1956 y 1958, las cúpulas del liberalismo y el conservatismo colombianos negociaron en el exilio español los pactos de Benidorm y Sitges, ratificados por plebiscito el 1 de diciembre de 1957, que instituyeron el Frente Nacional: un régimen de gobierno compartido de dieciséis años que puso fin a la dictadura de Rojas Pinilla y a la violencia bipartidista, pero constitucionalizó la exclusión de toda fuerza política ajena a los dos partidos históricos.

Pacto de Sitges y fundación del Frente Nacional (1957–1958)
24 de julio de 1956 (Pacto de Benidorm) – 20 de julio de 1957 (Pacto de Sitges) – 1 de diciembre de 1957 (plebiscito) – 7 de agosto de 1958 (posesión de Lleras Camargo)
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
24 de julio de 1956 (Pacto de Benidorm) – 20 de julio de 1957 (Pacto de Sitges) – 1 de diciembre de 1957 (plebiscito) – 7 de agosto de 1958 (posesión de Lleras Camargo)
Dónde
Madrid, Colombia, Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Sur del Tolima, Benidorm, España, Sitges, España, Tierradentro, Cauca
Protagonistas
Alberto Lleras Camargo, Laureano Gómez, Gustavo Rojas Pinilla, Mariano Ospina Pérez, Guillermo León Valencia, General Gabriel París (jefe de la Junta Militar), María Eugenia Rojas de Moreno, Junta Militar de Gobierno (1957–1958), Partido Liberal Colombiano, Partido Conservador Colombiano
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. La violencia bipartidista de los años cuarenta y cincuenta, que había costado decenas de miles de vidas y hacía insostenible la competencia electoral abierta entre liberales y conservadores.
  2. El autoritarismo creciente del régimen de Rojas Pinilla: clausura de la prensa opositora en agosto de 1955, construcción de una base populista propia a través del SENDAS y maniobra reeleccionista mediante una Asamblea Constituyente controlada en marzo de 1957.
  3. La crisis económica del régimen —caída del precio del café desde 1955, déficit de 80 millones de pesos, deuda comercial vencida de casi 500 millones de dólares— que erosionó el respaldo de cafeteros e industriales.
  4. El alejamiento progresivo de los apoyos civiles de Rojas: el ospinismo pasó a la oposición a fines de 1956, y para marzo de 1957 el régimen solo contaba con burocracias militares y civiles leales.
  5. La huelga nacional de mayo de 1957, que reunió a empresarios, sindicatos, estudiantes, partidos y sectores religiosos, y fue el factor decisivo en la caída del régimen militar.
  6. La tesis política de larga data —asociada a Alfonso López Pumarejo desde 1945— de que las diferencias ideológicas entre los dos partidos habían desaparecido y que el gobierno compartido bipartidista era la fórmula para estabilizar el país.
24 de julio de 1956 (Pacto de Benidorm) – 20 de julio de 1957 (Pacto de Sitges) – 1 de diciembre de 1957 (plebiscito) – 7 de agosto de 1958 (posesión de Lleras Camargo)Pacto de Sitges y fundación del Frente Nacional (1957–1958)

Consecuencias

  1. Caída de Rojas Pinilla el 10 de mayo de 1957 y entrega del poder a una Junta Militar de Gobierno que cumplió su función de tránsito: disolvió la Asamblea Constituyente reeleccionista, levantó la censura de prensa e investigó la corrupción del régimen anterior.
  2. Ratificación popular del Frente Nacional mediante el plebiscito del 1 de diciembre de 1957, con 4.169.294 votos a favor (81,93% de participación sobre 5.386.931 cedulados), la mayor participación registrada en un referendo colombiano hasta ese momento.
  3. Inauguración del sufragio femenino en Colombia: las mujeres votaron por primera vez en una consulta nacional en el plebiscito de 1957.
  4. Instauración de un régimen de gobierno compartido de dieciséis años (1958–1974) con alternancia presidencial estricta entre liberales y conservadores y reparto igualitario de cargos en el Congreso, gabinetes, asambleas, concejos y rama judicial.
  5. Constitucionalización de la exclusión política: al reservar por norma constitucional todos los cargos a los dos partidos históricos, el Frente Nacional bloqueó el acceso legal al poder de cualquier tercera fuerza —comunistas, gaitanistas, rojistas, movimientos regionales—, sembrando la exclusión que alimentó la posterior insurgencia armada.
  6. Rehabilitación institucional de las Fuerzas Armadas, cuya reputación había sido dañada durante el período Rojas, gracias al comportamiento de la Junta Militar como poder de transición que cumplió sus compromisos y entregó el gobierno a los civiles.
  7. Inicio de procesos parciales de desmovilización guerrillera en el sur del Tolima y el Cauca, aunque muchos excombatientes terminaron cooptados por gamonales locales en lugar de reintegrarse plenamente a la vida civil.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

El Frente Nacional es el dispositivo institucional que define la política colombiana de la segunda mitad del siglo XX: resolvió la guerra bipartidista mediante un pacto de élites negociado en el exilio y ratificado por plebiscito, pero al constitucionalizar el duopolio liberal-conservador cerró el espacio legal a cualquier oposición organizada fuera de esas dos etiquetas. Esa clausura —no la pobreza ni la violencia residual por sí solas— es el factor estructural que explica por qué Colombia fue el único país de América Latina donde las guerrillas de los años sesenta no fueron derrotadas ni se disolvieron, sino que se perpetuaron durante décadas. El plebiscito de 1957 es además el momento fundacional del sufragio femenino colombiano, aunque el derecho llegó otorgado por las élites y no conquistado por un movimiento sufragista.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

Pacto de Sitges y fundación del Frente Nacional

El Frente Nacional fue el arreglo institucional con el que las cúpulas del liberalismo y del conservatismo colombianos pusieron fin a la dictadura militar de Gustavo Rojas Pinilla y a la violencia partidista de los años cincuenta, mediante un régimen de gobierno compartido durante dieciséis años. Sus dos piezas fundacionales fueron los pactos firmados en España por Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez: el de Benidorm, el 24 de julio de 1956, y el de Sitges, el 20 de julio de 1957. El plebiscito del 1 de diciembre de 1957 los ratificó con 4.169.294 votos a favor y 206.864 en contra, y el 7 de agosto de 1958 Lleras Camargo se posesionó como primer presidente del acuerdo. En ese arco de veinticinco meses Colombia salió del gobierno militar, restauró el poder civil, incorporó por primera vez a las mujeres al sufragio nacional y ató la política a un duopolio partidista milimétricamente repartido. La operación resolvió el problema que sus arquitectos se habían planteado —la guerra entre liberales y conservadores— y al mismo tiempo constitucionalizó la exclusión de cualquier fuerza ajena a esas dos etiquetas.

El régimen que había que desmontar

El golpe militar del 13 de junio de 1953 llevó al general Gustavo Rojas Pinilla a la presidencia con el respaldo inicial del liberalismo, que celebró la caída de Laureano Gómez, y del conservatismo ospinista, adversario interno del laureanismo. Ese consenso duró poco. Hacia 1955 el régimen empezó a asfixiar a la prensa opositora: en agosto de ese año fueron clausurados El Tiempo, El Espectador y El Siglo, y aunque los dos primeros reaparecieron a comienzos de 1956, el gesto marcó el viraje autoritario. El SENDAS, dirigido por María Eugenia Rojas de Moreno, hija del presidente, distribuyó alimentos y beneficios en barrios populares de Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, tejiendo una base social propia entre los sectores más pobres al margen de los partidos históricos.

Ese caudal popular no compensó el desgaste con las élites. La caída del precio del café desde 1955 erosionó el respaldo de cafeteros e industriales, el ospinismo se pasó a la oposición hacia fines de 1956 y clero, estudiantes y sindicatos fueron distanciándose. Para marzo de 1957, Rojas gobernaba apoyado apenas en burocracias militares y civiles, un núcleo de conservadores independientes y liberales gaitanistas. Fue entonces cuando el régimen intentó su jugada decisiva: la Asamblea Nacional Constituyente que él mismo había convocado decretó su disolución y su reemplazo por una nueva asamblea de noventa miembros —un tercio de nombramiento presidencial directo y los demás designados por juntas locales controladas por la propia corporación saliente—, mecanismo diseñado explícitamente para asegurar su reelección para el período 1958-1962.

La maniobra activó al bipartidismo. Los pactos entre Lleras y Gómez, que hasta entonces habían sido gestos diplomáticos con eco limitado, se convirtieron en plataforma de derrocamiento.

Benidorm: el pacto en el exilio

Laureano Gómez se hallaba exiliado en Benidorm, en la costa alicantina, cuando Alberto Lleras Camargo viajó a buscarlo con mandato expreso de la Convención Liberal para negociar un acuerdo bipartidista contra Rojas. El encuentro se cerró el 24 de julio de 1956, fecha escogida por su coincidencia con el aniversario del natalicio de Simón Bolívar: un guiño simbólico al republicanismo bolivariano frente al militarismo del régimen.

El texto de Benidorm fue todavía un documento programático más que un diseño institucional. Planteó la necesidad de una acción conjunta de los dos partidos históricos para restablecer la normalidad jurídica, exigió el pronto retorno al gobierno civil y abrió la posibilidad —sin definirla— de formar gobiernos bipartidistas. Su fuerza estaba menos en las cláusulas que en la fotografía: los dos hombres que se odiaban desde los años cuarenta, cuyo choque había alimentado la peor fase de la violencia partidista, firmando juntos contra la dictadura. Lleras representaba la fracción liberal que había perdido el poder en 1946; Gómez, la fracción conservadora derrocada en 1953. Cada uno era, para el otro, símbolo de sus propias derrotas. Que aceptaran hablar en Benidorm ya era un hecho político.

Entre Benidorm y el segundo pacto pasaron doce meses decisivos. El ospinismo, que hasta 1956 mantenía su propia línea, fue integrándose al bloque opositor: el 20 de marzo de 1957 se firmó un nuevo acuerdo bipartidista que incorporó formalmente al sector conservador de Mariano Ospina Pérez a la coalición contra la reelección de Rojas y a favor de la restauración democrática. Ese mismo mes, la maniobra de la Asamblea reelectora radicalizó al bipartidismo. En mayo estalló la huelga nacional que reunió a empresarios, sindicatos, estudiantes, partidos y sectores religiosos —una coalición social de un ancho inédito en el siglo colombiano— y precipitó la caída del régimen.

En la madrugada del 10 de mayo de 1957, tras negociaciones celebradas en la casa del banquero Álvarez Restrepo en las que participó el general Gabriel Navas Pardo como emisario del propio Rojas, el presidente dimitió y entregó el poder a una Junta Militar de Gobierno. La violencia callejera de las jornadas anteriores —con muertos en el centro de Bogotá y en ciudades del interior— quedó fijada en la memoria como el precio de la caída, pero políticamente lo que se había producido era la victoria de la coalición civil sobre el régimen militar.

Sitges: el diseño institucional

Con Rojas fuera, la negociación entre Lleras y Gómez cambió de naturaleza. Ya no se trataba de tumbar una dictadura sino de definir cómo se compartiría el poder. Lleras viajó por segunda vez a España y el 20 de julio de 1957 —otra vez una fecha patriótica: el aniversario del Grito de Independencia— firmó con Gómez el Pacto de Sitges, en la costa catalana.

Sitges fijó los principios que después el plebiscito convertiría en norma constitucional. Estableció la paridad estricta entre liberales y conservadores en los cuerpos colegiados —Congreso, asambleas departamentales, concejos municipales—, en el gabinete ministerial y en la administración pública. Introdujo la alternancia presidencional entre los dos partidos. Contempló la realización de un plebiscito nacional como vía para rehacer las instituciones y darle rango constitucional al arreglo. Y ratificó la coalición bipartidista como fórmula de gobierno para superar la violencia y bloquear cualquier retorno del militarismo o del caudillismo populista.

La lógica del diseño era doble. Por un lado, eliminar los incentivos a la guerra bipartidista: si liberales y conservadores tenían garantizado por adelantado el mismo número de curules, ministerios y gobernaciones, la elección dejaba de ser una cuestión de supervivencia para cada partido y la violencia partidista perdía su combustible. Por otro, blindar el sistema contra terceras fuerzas: al reservar por vía constitucional todos los cargos electivos y de designación a los dos partidos históricos, cualquier otro actor —el Partido Comunista, los gaitanistas tardíos, los rojistas populares, los movimientos regionales— quedaba fuera del juego legal aunque conservara votantes. El monopolio dejaba de ser un hecho sociológico y se volvía regla jurídica.

Detrás del diseño había una tesis política de larga data. Alfonso López Pumarejo, dos veces presidente y figura mayor del liberalismo del siglo XX, venía defendiendo desde 1945 la idea del gobierno compartido bipartidista, con el argumento de que las diferencias ideológicas entre los dos partidos prácticamente habían desaparecido. En Sitges esa tesis se traducía en arquitectura constitucional: si los partidos ya no se distinguían sustantivamente, podían coadministrar el Estado sin tensión ideológica. El problema —invisible para los firmantes pero central en la historia posterior— era que fuera del bipartidismo existían actores sociales y políticos que sí sostenían diferencias sustantivas y que quedaban ahora sin cauce electoral.

La Junta Militar como puente

Entre mayo de 1957 y agosto de 1958 gobernó una Junta Militar de Gobierno, integrada por cinco oficiales de las Fuerzas Armadas entre quienes figuraba el general Gabriel París como jefe. Su función fue estrictamente de tránsito, y en eso cumplió con notable fidelidad.

La Junta presentó al asumir un programa de catorce puntos con compromisos precisos: respetar las obligaciones internacionales, mantener el orden interno, terminar la censura de prensa, cooperar con los partidos, supervisar elecciones limpias y restaurar el gobierno civil. Los cumplió. Disolvió la Asamblea Nacional Constituyente reeleccionista, desactivó la oficina de censura, investigó denuncias de corrupción del régimen anterior y avanzó ofertas de amnistía a los combatientes guerrilleros. En el sur del Tolima, la desmovilización logró que jefes liberales como Leopoldo García —alias General Peligro— entregaran las armas, aunque muchos de ellos terminaron convertidos en agentes al servicio de los gamonales locales. En Tierradentro, en las montañas del Cauca, los primeros contactos con grupos armados tuvieron lugar el 31 de julio y el 1 de agosto de 1957 en el caserío de El Carmen, cerca de Belalcázar.

En lo económico, la Junta heredó una situación crítica: un déficit de 80 millones de pesos del año anterior, un déficit corriente de 15 millones mensuales durante 1957 y una deuda comercial vencida cercana a los 500 millones de dólares con firmas extranjeras. Respondió con nuevos impuestos a las exportaciones de café y recortes significativos al gasto militar. La combinación de austeridad fiscal y saneamiento institucional le devolvió a las Fuerzas Armadas la reputación erosionada durante los últimos años de Rojas y estabilizó las variables macroeconómicas lo suficiente para entregar el país sin crisis abierta al gobierno civil.

Políticamente, la Junta se limitó a administrar el espacio y dejó que los actores civiles definieran los términos del retorno democrático. Fue durante su mandato, el 20 de julio de 1957, cuando se firmó el Pacto de Sitges, y fue ella la que después convocó, ejecutó y sancionó los resultados del plebiscito.

El plebiscito del 1 de diciembre de 1957

La ratificación popular del pacto se hizo mediante el Decreto 247 de 1957, expedido por la Junta Militar bajo el amparo del estado de sitio. La convocatoria fue impugnada ante la Corte Suprema de Justicia por el ciudadano Pedro Nel Rueda Uribe por inconstitucional, pero la Corte se inhibió de resolver y el proceso siguió su curso.

El plebiscito se celebró el 1 de diciembre de 1957 sobre un texto de catorce artículos. Siete se referían específicamente a la paridad bipartidista y los demás regulaban aspectos complementarios de la reforma constitucional. El artículo 2 estableció que participarían las mujeres y varones mayores de veintiún años: por primera vez en la historia colombiana las mujeres votaban en una consulta nacional. El artículo 13 dispuso que en adelante las reformas constitucionales solo podrían tramitarse por el Congreso, cerrando la vía de las asambleas constituyentes que Rojas había utilizado. El sistema aprobado repartía por mitades iguales entre liberales y conservadores los cargos en corporaciones públicas, gabinete ministerial, instancias de gobierno, administración pública y rama judicial. La alternancia presidencial se fijó inicialmente por doce años; una decisión posterior, en 1958, la amplió a dieciséis y estableció el turno estricto entre los dos partidos.

Los resultados fueron abrumadores: 4.169.294 votos por el sí y 206.864 por el no, sobre una población cedulada de 5.386.931, con una participación del 81,93%, la más alta registrada en un referendo colombiano hasta ese momento. El general París pronunció el 18 de octubre de 1957 un discurso preparatorio, y Lleras Camargo, en agosto de ese año, había señalado ante la Asociación Profesional Femenina de Antioquia que el sufragio se le concedía a la mujer colombiana sin lucha ni petición de su parte: una fórmula que describía con exactitud el carácter otorgado del derecho, ganado no por una movilización sufragista sino por decisión de las élites bipartidistas.

El resultado tenía dos lecturas simultáneas. Ratificaba una demanda social genuina: cinco millones de personas votaron, en su inmensa mayoría por el sí, después de una década larga de violencia partidista y cinco años de gobierno militar. La opción por el duopolio civil frente al militarismo y frente a la continuación de la guerra entre liberales y conservadores fue popular, informada y masiva. Al mismo tiempo, el plebiscito consagraba un texto negociado en el exilio por dos caudillos sin mandato electoral vigente, y lo hacía bajo estado de sitio, con un decreto de la Junta Militar cuya constitucionalidad la propia Corte Suprema no quiso examinar. Fue una constituyente sin constituyentes: la ciudadanía aprobó o rechazó en bloque un texto en cuya redacción no había participado.

La disputa por la primera presidencia

Con el plebiscito ratificado, quedó abierta la pregunta de quién estrenaría el sistema. Como los primeros cuatro años correspondían al conservatismo por acuerdo entre los negociadores, el candidato inicial fue el conservador Guillermo León Valencia. Su candidatura fracasó rápidamente. Laureano Gómez la vetó argumentando ostensiblemente que los principales apoyos de Valencia venían de los conservadores que lo habían derrocado en 1953 —los ospinistas—, pero el fondo era una fractura más antigua: la división entre laureanistas y ospinistas tenía bases regionales y filosóficas de larga data, con los conservadores moderados —los nacionalistas— anclados en Antioquia y los ideológicos concentrados en Cundinamarca, Boyacá y Santander.

El conservatismo llegó al año electoral fragmentado en seis facciones. Tres eran favorables al Frente Nacional: laureanistas, ospinistas y valencistas. Tres lo rechazaban: leyvistas —seguidores de Jorge Leyva, cercano a Gómez pero opuesto a los términos del acuerdo—, rojistas y alzatistas, estos últimos alineados con Gilberto Alzate Avendaño. En las elecciones de corporaciones públicas del 16 de marzo de 1958 el conservatismo obtuvo el cuarenta por ciento de los votos, dividido entre laureanistas, ospinistas y leyvistas; los ospinistas, apoyos de Valencia, no solo fueron superados por el laureanismo sino que aventajaron a los leyvistas por apenas cincuenta mil votos.

Ante la imposibilidad de un candidato conservador de consenso, los dos partidos acordaron que el primer presidente sería el liberal Alberto Lleras Camargo, con el turno conservador aplazado al siguiente cuatrienio. La solución era funcional pero mostraba una tensión inicial del sistema: el laureanismo mantenía su capacidad de veto, el ospinismo su base electoral, y el conservatismo entero era incapaz de producir el candidato unitario que el diseño del pacto requería.

Dos días antes de las elecciones presidenciales, el 2 de mayo de 1958, se produjo un intento serio de golpe de Estado. El teniente Alberto Cendales Campuzano y sus cómplices lograron apresar a cuatro de los llamados Quíntuples —los cinco dirigentes que encabezaban el proceso de transición— y al propio Lleras Camargo en vísperas de la elección. El golpe fue derrotado antes del mediodía siguiente y varios de sus participantes buscaron refugio en las sedes diplomáticas de El Salvador, Guatemala, Paraguay y Perú. La sacudida convenció a los arquitectos del Frente Nacional de que el peligro militar no había desaparecido. Prorrogaron indefinidamente la reforma del ejército, la policía y los aparatos de inteligencia, y Lleras se comprometió a extender el perdón y olvido a todos los militares, individual e institucionalmente, como parte del pacto con las Fuerzas Armadas.

En las elecciones del 4 de mayo de 1958, Lleras Camargo obtuvo 2.482.948 votos frente a los 614.861 de Jorge Leyva, postulado por el sector conservador que rechazaba el acuerdo bipartidista. La cifra de Leyva, minoritaria pero significativa, era la medida de la disidencia conservadora que el sistema no había logrado integrar.

La inauguración del 7 de agosto de 1958

Lleras Camargo se posesionó el 7 de agosto de 1958. Su discurso fue explícito sobre los límites del proyecto: reconoció que el Frente Nacional significaba el regreso al poder civil pero no la conquista de la paz, y anunció que el gobierno debía enfocarse en una intensa campaña de pacificación de duración imprevisible.

Las primeras medidas trazaron el perfil del período. Se conformó la Comisión Investigadora de las Causas Actuales de la Violencia, encargada de diagnosticar el fenómeno que el pacto pretendía cerrar. Se creó el Plan Nacional de Rehabilitación para las zonas más golpeadas y se fortalecieron las Juntas de Acción Comunal como estructura de organización local. Se impulsó una reforma social agraria alentada desde la Alianza para el Progreso, la estrategia estadounidense de contención hemisférica frente a la Revolución cubana. Se devolvió al Congreso la función legislativa que el Ejecutivo había usurpado desde 1949 y se restablecieron las libertades públicas y sindicales, aunque sin restaurar la unidad del sindicalismo, fragmentado por la violencia y las persecuciones anteriores.

Una decisión temprana fue el llamamiento a juicio del general Rojas Pinilla ante el Congreso por los delitos cometidos durante su dictadura; el proceso se inició en enero de 1959. Simultáneamente, Colombia rompió relaciones diplomáticas con Cuba, se incorporó a la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio y se integró al pacto de la Alianza para el Progreso. La política exterior del Frente Nacional se alineó de entrada con Washington, y la doctrina de seguridad nacional —que definía los problemas sociales como fuente de subversión y el mantenimiento del statu quo como imperativo estratégico— fue adoptada por los gobiernos liberales y conservadores del período con la misma naturalidad que en Argentina o Brasil.

Lo que quedó cerrado y lo que quedó abierto

En el balance inmediato, el Frente Nacional cumplió con creces el objetivo que se había fijado. La violencia bipartidista entre liberales y conservadores —que había matado a más de doscientos mil colombianos en la década anterior— perdió su motor institucional. Sin premio electoral en juego, los directorios departamentales y municipales dejaron de ser plataformas de guerra. La reputación de las Fuerzas Armadas, gravemente dañada durante los últimos años de Rojas, se rehabilitó bajo la Junta y quedó sujeta al poder civil restablecido. Las mujeres accedieron por primera vez al sufragio nacional y se restauraron libertades públicas suspendidas durante casi una década.

Pero el diseño arrastraba costos estructurales que en 1958 apenas empezaban a manifestarse. La amnistía ofrecida a los grupos alzados en armas fracasó parcialmente: las autodefensas del Sumapaz, vinculadas al Partido Comunista, la rechazaron —el PC había sido declarado ilegal en 1954 y sus militantes habían aprendido a desconfiar de los pactos gubernamentales— y esa negativa las expuso a nuevas ofensivas militares que precipitarían su transformación en guerrillas revolucionarias. En el sur del Tolima, jefes liberales desmovilizados como Teófilo Rojas —alias Chispas— retomaron las armas convenciendo a sus antiguos camaradas de que la paz era una ilusión, y el asesinato de Jacobo Prías Alape —alias Charro Negro—, jefe comunista muerto a manos de guerrillas liberales, empujó a los grupos comunistas de regreso a la lucha armada. En Tolima, Cauca, Huila y Valle la violencia residual persistió durante años, ejercida por una constelación de actores heterogéneos —bandoleros, pájaros, autodefensas comunistas, insurgencias efímeras— a la que se sumaron también agentes de las fuerzas legales del Estado.

Más profundo era el cierre político. Al reservar por vía constitucional los cargos electivos y de designación a los dos partidos históricos, el Frente Nacional levantó una barrera estructural contra la organización y participación de terceros. Comunistas, gaitanistas tardíos, rojistas populares, movimientos regionales y disidencias de todo tipo quedaron fuera del juego legal aunque conservaran votantes. La lógica bipartidista, que en la Convención Liberal y en la sala de Gómez en Benidorm parecía la única opción realista, se convertía en camisa de fuerza para todo actor exterior al duopolio. El reparto burocrático milimétrico, además, estimuló el clientelismo a niveles alarmantes y volvió la distribución de cargos —no la deliberación programática— la lógica central de la política colombiana.

La dimensión internacional reforzó esa exclusión. La transición coincidió con la reconfiguración de la política estadounidense hacia América Latina en clave de contención anticomunista. La embajada de Estados Unidos en Bogotá siguió de cerca el proceso electoral y político de 1957-1958, registrando conversaciones con líderes liberales y observando los resultados. La adopción de la doctrina de seguridad nacional por los sucesivos gobiernos del Frente Nacional convirtió la exclusión de la izquierda en política de Estado con respaldo externo, y reencuadró el pacto colombiano —originalmente diseñado para cerrar la guerra entre liberales y conservadores— como muro anticomunista en el hemisferio.

El Frente Nacional se prolongó formalmente hasta 1974 en su alternancia presidencial y hasta 1978 en aspectos de su paridad burocrática. Cuatro presidentes se turnaron en la Casa de Nariño en el orden pactado. Pero mucho antes de su expiración legal, el sistema había producido los actores que ocuparían el vacío que él mismo dejaba: las FARC surgidas de las autodefensas comunistas cercadas militarmente, el ELN nacido en el entusiasmo por la Revolución cubana y en la certeza de que el bipartidismo era irreformable desde adentro, el EPL articulado a la disidencia comunista pro-china, y más tarde el M-19 con su lectura del fraude electoral de 1970 como demostración final del cierre. El tratamiento meramente militar de los reductos campesinos residuales de la época de La Violencia, la limitada capacidad de inclusión política del régimen y los rezagos no procesados de los años cincuenta se combinaron para producir un ciclo insurgente que la pacificación de 1958 no había siquiera anticipado.

Por qué sigue importando

El Frente Nacional es la matriz institucional de la Colombia contemporánea. Su arquitectura definió el modo en que el país transitó del período de La Violencia hacia el conflicto armado de la segunda mitad del siglo XX, y estableció patrones de gobernabilidad que sobrevivieron a su desmonte formal: la centralidad del bipartidismo, el reparto burocrático como lógica política, el clientelismo como sistema, el recurso al estado de sitio como forma normal de gobierno.

Su ambigüedad fundacional sigue siendo el problema no resuelto. Fue simultáneamente una respuesta genuina a la violencia bipartidista —refrendada masivamente por una ciudadanía que en 1957 eligió el duopolio como alternativa al militarismo y a la guerra partidista— y un mecanismo de cierre oligárquico que constitucionalizó la exclusión de toda tercera fuerza. Los dos rostros son inseparables: la pacificación que ofrecía era estructuralmente incompleta desde su diseño, porque solo contemplaba la reconciliación entre los dos actores que sus arquitectos consideraban legítimos.

La Constitución de 1991, con su apertura a la participación de terceras fuerzas y su rediseño del régimen político, se explica en buena medida como intento de superar los límites del arreglo de 1957. El proceso de paz con las FARC en La Habana entre 2012 y 2016 abordó explícitamente el cierre político como uno de los factores de origen del conflicto. El debate sobre la representación de las regiones, los pueblos étnicos, las víctimas y las disidencias en las instituciones colombianas sigue siendo, en última instancia, un debate sobre lo que Benidorm y Sitges dejaron fuera. El pacto que pacificó a los partidos fue también el que dejó sin lugar a todo lo demás, y esa herencia doble —lo que se cerró en 1957 y lo que quedó por resolver— sigue operando bajo la política colombiana de este siglo.

05

La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

07

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

43 documentos · 62 fragmentos
01Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 493, 4972 citas
[1]la violencia contra el adversario. La confrontación durante estos años llegó a su climax, las estadísticas sobre muertes violentas, masacres políti- cas y éxodos, así lo permite observar. Ni siquiera el relevo en el mando presidencial de Roberto Urdaneta ante una enfermedad de Gómez, repercute en un cambio de am-…p. 493
[43]los partidos por su capacidad para administrar el clientelismo, fenómeno permanente de la política que tomó ribetes dramáticos en Colombia durante el periodo frentenacionalista. El gamonalismo y el clientelismo obnubilaron por completo la contienda programática y la lucha ideológica, los partidos fueron asimilándose y…p. 497
02When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 1943 citas
[2]nation too seemed quiet. Laureano G6mez was gone} driven into exile a month earlier in a militaI)' coup led by Lieutenant General Gustavo Rojas Pinilla. Liberals like Echeverri} who greeted the fall of G6mez enthusiastically} repeated the line from the national anthem that went tithe terrible night has ended." And}…p. 194
[3]nation too seemed quiet. Laureano G6mez was gone} driven into exile a month earlier in a militaI)' coup led by Lieutenant General Gustavo Rojas Pinilla. Liberals like Echeverri} who greeted the fall of G6mez enthusiastically} repeated the line from the national anthem that went tithe terrible night has ended." And}…p. 194
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03¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 861 cita
[5]los diarios liberales El Tiem po y El Espectador a principios de 1 956 y la agresión de agentes del Estado al público en la plaza de toros de la capital ese mismo año. De esta manera, el régimen era criticado no solo como una dictadura militar, sino como una continuación de la represión de las administraciones…p. 86
04Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 244, 2472 citas
[6]y 9 de junio de 1954 se cumplieron una serie de manifestaciones estudiantiles en contra del régimen —las primeras protestas urbanas que se presentaban desde el 9 de abril-, cuyo resultado fue la muerte del estu- diante Uriel Gutiérrez y doce compañeros más, lo que desató el descontento de ciertos sectores de la…p. 244
[52]doso, el de la paridad entre los dos partidos, y buscó afianzar el poder civil, restringiendo el que tenían las fuerzas militares. Contó con la oposición de sectores disidentes de ambos parti- dos: el Unionismo de Ospina Pérez y Alzate Avendaño y el Movimiento Revolucionario Li- beral (MRL) de Alfonso López Michelsen.…p. 247
05Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 406, 4104 citas
[7]alimentos adelantada por un nuevo instituto, el Sendas, cuya directora, María Eugenia Rojas de Moreno, ordenó repartir víve- res en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barran- quilla. 12 Tal conducta despertó un gran apoyo para el régimen dentro de estas capas desclasadas de la población y explicaría en…p. 406
[8]alimentos adelantada por un nuevo instituto, el Sendas, cuya directora, María Eugenia Rojas de Moreno, ordenó repartir víve- res en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barran- quilla. 12 Tal conducta despertó un gran apoyo para el régimen dentro de estas capas desclasadas de la población y explicaría en…p. 406
[39]de aquélla a despecho de la modificación "temporal" a la Constitución), con alternación en el mando y una estricta paridad en el gabinete, las asambleas departamentales y los concejos. Paralelamente se restablecieron las libertades públicas y las sindicales —aunque sin restaurar la unidad del sindicalismo —y se…p. 410
[40]de aquélla a despecho de la modificación "temporal" a la Constitución), con alternación en el mando y una estricta paridad en el gabinete, las asambleas departamentales y los concejos. Paralelamente se restablecieron las libertades públicas y las sindicales —aunque sin restaurar la unidad del sindicalismo —y se…p. 410
06Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 781 cita
[9]pero la gente se acuerda de las cosas, las cosas. Y el pueblo lo que más recuerda del gobierno de Rojas fue lo que hizo su hija María Eugenia. Ella les repartía alimentos a los po bres, ropa, les regalaba en Navidad juguetes a los niños, ayudaba a los ancianos. Eso no iba a cambiar la estructura del Estado, obvio.…p. 78
07Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 227, 2302 citas
[10]la resistencia al gobierno militar, con el apoyo del Partido Liberal. En el conservatis- mo, el laureanismo hab í a sido el ú nico grupo de oposici ó n inicial. Para 1955 muchos alzatistas se hab í an separado del gobierno y a mediados de 1956 los ospinistas comenzaron a pasar a la oposici ó n, de modo que para fines…p. 227
[11]n. La anac, en la que hab í a una minor í a opositora fuerte, se reu ni ó en marzo de 1957 y busc ó dar todo el poder al rojismo. Para ello decret ó su disoluci ó n y su reemplazo por una nueva Asamblea Constituyente, de 90 miembros, la tercera parte de ellos nombrados por el presidente y los otros 60 por juntas…p. 230
08El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 1021 cita
[12]la ingobernabilidad. Pero, por otro lado, Rojas siguió con el proyecto constituyente autoritario que había ya inicia do Gómez, y que en esencia excluía al Partido Liberal. A medida que las críticas contra su gobierno fueron arreciando se lanzó a una represión abierta, aunque no muy sistemática, que incluía cierres…p. 102
09Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 181, 1912 citas
[13]decisión de Rojas de conformar y consolidar una alternativa a los partidos tradicionales lo acompañaría hasta la tumba. A tres años de iniciado su gobierno, el divorcio con las jerarquías liberal y conservadora era total. C AÍDA DE R OJAS, F RENTE N ACIONAL, VIOLENCIA Y BANDOLERISMO Al frente de la oposición al…p. 181
[49]teniente Alberto Cendales Campuzano, lograron apresar a cuatro de los Quíntuples y a Lleras Camargo, en vísperas de su elección. Antes del mediodía siguiente, los golpistas fueron derrotados en su intención, muchos detenidos, y algunos lograron el refugio en las sedes diplomáticas de El Salvador, Guatemala, Paraguay y…p. 191
10Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 66, 702 citas
[14]a la pre- sidencia de la Asamblea. 1957. Enero 27. El general Gabriel Paris da a conocer a la naci6n la «decisi6n irrevocable» de las Fuerzas Armadas de que Rojas siga en el poder hasta el afio 1962. Enero 29. Ospina Pérez se retira de la ANAC y junto con Alberto Lleras se pronuncia contra la de- claraci6n del general…p. 66
[41]dad institucional que, a su vez, permitié un notable desarrollo econémico y social. Al margen de las necesidades practicas de res- taurar la convivencia bipartidista y de librarse de la dictadura cada dia mas autocratica del general Gus- tavo Rojas Pinilla, habia, desde luego, algo mas: el reconocimiento filos6fico de…p. 70
11Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 397, 4012 citas
[15]resignation four days earlier, director of the Banco Cafetero. At the end of the conference Alvarez had the temerity to ask the president, “Why don’t you simply restore freedom?” Rojas ignored the question and asked the banker to organize a meeting of “leading Conservatives” to help him resolve the crisis. 106 Alvarez…p. 397
[26]next planned and executed Rojas’s overthrow. It also settled on Guillermo León Valencia as the Conservative who would stand for election as the first coalition president. In the days immediately following Rojas Pinilla’s fall most Colombians, politicians and nonpoliticians alike, assumed that Valencia would indeed be-…p. 401
12Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1841 cita
[16]afectado por el precio decreciente del café, y su entusiasmo por la organización laboral asustó a los sectores más conservadores de la sociedad. Rojas Pinilla fue depuesto en 1957 con una huelga nacional, y una Junta Militar gobernó hasta las elecciones de 1958. Con todo, cabe anotar que en el siglo XX, el Ejército se…p. 184
13Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 601 cita
[17]acuerdo político fue la reorganización del país luego del período presidencial del general Gustavo Rojas Pinilla, cuyo mandato se había convertido en un tercer partido capaz de desplazar a los dos tradicionales. Este hecho, unido al deseo de terminar con el periodo conflictivo de la Violencia, generada por la…p. 60
14Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 227, 2472 citas
[18]con el exiliado dirigente conservador Laureano Gómez. Con él firma, el 24 de julio de 1956, aniversario del natalicio del Libertador, el Pacto de Benidorm que ase- guró la unión de los dos partidos en contra de la administración militar imperante, que sería el primer paso que cristalizaría la no muy larga lucha al…p. 227
[27]paz pública. Desde el año anterior venía un déficit muy cuan- tioso para la época, de 80 millones de pesos, a lo que sumaría el correspondiente al año 57, a razón de 15 millones por mes. Además, la deuda comercial vencida llegaba casi a los 500 millo- nes de dólares, proveniente de facturas comer- ciales, servicios,…p. 247
15Exilio colombiano. Huellas del conflicto armado más allá de las fronterasCentro Nacional de Memoria Histórica, Juan Manuel Zarama Santacruz, Randolf Laverde Tamayo, Juan Pablo Luque · 2018 · p. 801 cita
[19]Alianza Popular Revolucionaria Americana del Perú, huyeron hacia México en busca de refugio durante esa época. Véase Semana (1987, 23 de noviembre). 100 Dentro de estos casos se encuentra Carlos J. Villar Borda, considerado uno de los primeros periodistas exiliados de Colombia, quien buscó protección en España en…p. 80
16Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 215, 2182 citas
[20]viejo caudillo estaría dispuesto al acuerdo. Con el man- dato de la Convención Liberal, Lleras Ca margo fue a buscarlo hasta su exilio alicantino de Benidorm. El24 julio de 1956los dos jefes, ambos ausentes de la reunión del palacio presidencial la noche del IJogotazo, firmaron un comunicado conjunto que planteaba la…p. 215
[46]en manos de un conservador. El presidente electo se comprometió a extender el perdón y olvido a todos los militares, individual e institucionalmente. El realismo político y el fantasma de otro cuartelazo (hubo un intento serio el2 de mayo de 1958) llevaron a los fundadores del FN a pro- rrogar sin fecha la reforma del…p. 218
1730 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 2141 cita
[21]de su presupuesto de gastos generales en educación pública. Artículo 13: En adelante las reformas constitucionales solo podrán hacerse por el Congreso. La Junta Militar siguió legislando: Artículo 2: En el plebiscito tendrán derecho a participar las mujeres y varones colombianos mayores de 21 años”. El resultado del…p. 214
18Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 187, 1952 citas
[22]al laureanismo como el eje del partido conservador. Los posteriores resulta- dos electorales le darían la razón. El 20 de julio de 1957 se firma el Pacto de Sitges, entre Lleras Camargo y Laureano Gómez, acuerdo fundamen- tal que define los principios concep- tuales concretos sobre los cuales se van a construir las…p. 195
[25](España) Decreto 247 de 1957 Participantes Ex presidente Alfonso Ló- pez Pumarejo - Directorio Liberal de Antioquía Ex presidentes Alberto Lleras Camargo y Laurea- no Gómez Dirección Nacional Liberal y Dirección Nacional Conservadora de orientación Ospinista Ex presidentes Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez Junta…p. 187
19Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 192, 2002 citas
[23]representative and democratic” systems, countries such as Colombia.18 The National Front, 1958–1960 Colombia’s democratic revival coincided with the remaking of U.S. policy toward Latin America. During the early 1950s, former president Alfonso López proposed a bipartisan power-sharing arrangement as a solution to the…p. 200
[28]junta unveiled its fourteen-point program for Colombia. The military officers pledged to uphold Colombia’s inter- national obligations, maintain domestic order, end media censorship, cooperate with political parties, supervise fair elections, and restore civilian government. On all counts, the Colombian military…p. 192
20Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 781 cita
[24]ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 4 T erritorial Rule during the National Front and Its Aftermath, 1958–1978 The threat posed by Rojas Pinilla’s populist leanings and his increasingly inde- pendent actions proved to be the final outrage that drove Liberal and Conserva- tive leaders to…p. 78
21Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 1321 cita
[29]131 Tradiciones de resistencia y reconstrucción identitaria en el sur-occidente colombiano 3.4 Los desdoblamientos de la Violencia y sus efectos en el Cauca La caída del gobierno del general Gustavo Rojas Pinilla en mayo de 1957 abrió la posibilidad de establecer contactos entre las autorida des locales y los grupos…p. 132
22De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · p. 581 cita
[30]Pacto de paz en Sitges 24 (Restrepo y Tamayo, s.f., página 8) entre el Partido Liberal y el Partido Conservador, el gobierno de la Junta Militar provisional implementó un nuevo proceso de desmovilización que puso al Tolima, nuevamente, como uno de los escenarios de dejación de armas. En el sur del departamento la…p. 58
23Forgotten Peace: Reform, Violence, and the Making of Contemporary ColombiaRobert A. Karl · 2017 · p. 4181 cita
[31]noticieros,” January 24, 1958, 2, AGN.SIC.3.4(1/4).133, for quote. For additional examples, consult radioperiódico transcripts in AGN.PR.SIC.3.4(1/4), AGN.PR.SIC.5.6. 78. This point about the Civil Front’s evolution is suggested by Ronderos, Rebelión y amnistía, 116. 79. Speech by Major General Gabriel París, October…p. 418
24Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 581 cita
[32]La prensa realizó campañas, entrevistas y demás formas de moti- vación de la población femenina para participar activamente en el proceso plebiscitario, los comités femeninos de los partidos tradicionales realizaron campañas para promover la cedula- ción de las mujeres. En las declaracio- nes dadas a la prensa por las…p. 58
25Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 321 cita
[33]bipartidista ue some- proba copular mediante plebiscito de 1 de die 1957, En adelante, v hasta elañ las curules en las corporaciones pabli- serian repartidas por mitades propa bete ministerial, las diferentes Instan- das de gobierno, la administración publica y lamina judicial. Este sis 3 v fue aplicado Be o la dos…p. 32
26Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · p. 283, 2932 citas
[34]ese año. E L PRONUNCIAMIENTO DE LA JUSTICIA Dentro de este esfuerzo de indagar sobre la validez constitucional del Plebiscito de 1957, es pertinente ahora examinar el pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia sobre la demanda contra el decreto que ordenó la convocatoria popular. En efecto, el ciudadano Pedro Nel…p. 283
[44]% de los puestos de mando. Lo que en ese momento fue obvio (aunque pudo haber traído consecuencias indeseables como el ambiente de exclusión y la división de los partidos) es que todo estaba diseñado para funcionar a nivel de coalición previa. La tesis pierde de vista que, en el momento, la urgencia era terminar de…p. 293
27Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1191 cita
[35]entre sus seguidores. Por eso, desde antes de derrocar al “dictador”, ya habían hallado una fórmula para poner fin a las arraigadas luchas bipartidistas: conservadores y liberales se repartirían milimétricamente el poder. Por una parte, alternarían la Presidencia durante dieciséis años, de manera que cada partido…p. 119
28Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 112, 1392 citas
[36](1957). Citado por Álvaro Delgado, “Anotaciones a la Política del Partido Comunista” Controversia, n.° 190 (2008). 94 En una decisión posterior, en 1958, se añadió la norma que obligaba a que los presidentes fueran alternativamente liberales y conservadores, y se amplió la duración del Frente Nacional con su…p. 139
[54]internacional por la defensa de la democracia y contra las políticas económicas y sociales del gobierno militar, influidas desde 1956 por un lenguaje populista y por algunos asesores socialistas. Pese a dar la prioridad a la lucha política, el PC era solidario con los grupos armados de autodefensa, y cuando estos…p. 112
29Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · p. 2401 cita
[37]salido de control en las regiones, y que luego le devolviera el poder a los sectores moderados de las élites políticas liberales y conservadoras. Sin embargo, el plan no salió como lo esperaban. El proceso de pacificación arrojaba resultados más bien pobres y, más grave aún, Rojas no daba señales de querer devolver el…p. 240
30Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1411 cita
[38]the rest. Altogether the urban population was now close to equaling that of the countryside. This shift meant that a greater percentage of Colom- bians would have access to education and social benefits and also that the pace of all sorts of change was likely to accelerate, with con- sequences difficult to foresee.…p. 141
31The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 3891 cita
[42]was that it completely finished off our democ- racy. To begin with, it turned the country into so much booty to be dis- tributed. Two-facedness and bossism existed before then, of course, but they were not a systematic, institutionalized form of government, nor did they happen nationwide, as was imposed.... after the…p. 389
32Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 1321 cita
[45]haber participado en las conversaciones. En las elecciones de corporaciones públicas realizadas el 16 de marzo, antes de las presidenciales, se demostró cómo el liberalismo había sido complaciente con su socio de coalición al tratarlo en igualdad de condiciones: obtuvo el sesenta por ciento de mayoría, mientras que el…p. 132
33El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 852 citas
[47]uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…p. 85
[48]uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…p. 85
34Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 601 cita
[50]Lleras Camargo (1958- 1962) sugería que el Frente Nacional inaugurado con su juramento significó el regreso al poder de los gobiernos civiles, pero no la conquista de la paz. Tras una década de desgarradora crueldad y cinco años de dictadura militar, la violencia política persistía –aunque en menor escala– por lo cual…p. 60
35Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 541 cita
[51]entre gru- pos insurgentes, como el Ejército Popular de Liberación (EPL), las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que llegaron a Antioquia en los años sesenta; sindicatos obreros de industrias manu- factureras, agroindustriales y madereras asentadas en Urabá;…p. 54
36La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · p. 3461 cita
[53](2004) en: GMH, op. cit. (2013, 112) 565 Paul Oquist, Violencia y conflicto y política en Colombia, 322, en GMH, ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Informe General, 115. 347 A N EX O por el Partido Comunista, y las autodefensas del Sumapaz se negaron a aceptar la amnistía, con lo cual se expusieron a…p. 346
37No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 771 cita
[55]de matrices ideológicas que abogaban por cambios radicales y violentos del sistema. El inicio del Frente Nacional estuvo marcado por la violencia que se sostuvo durante finales de los años cincuenta en el sur del Tolima, Cauca, Huila y Valle, y que provenían tanto de actores ilegales (cuadrillas de «bandoleros»,…p. 77
38¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 721 cita
[56]Ejército contra las denomi- nadas “repúblicas independientes” (1964 y 1966). Según otras versiones, el regreso de los grupos comunistas a la lucha armada tuvo inicio, por un lado, en el asesinato de uno de sus jefes principales, Jacobo Prías Alape, alias Charro Negro, por parte de las guerrillas liberales; y, por otro…p. 72
39Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 931 cita
[57]Revolucionario (MOIR), hasta las guerrillas, que emergieron en ese contexto de democracia restringida. Las FARC, el Ejército Popular de Liberación (EPL) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) tuvieron influencia en ese amplio y plural campo de la izquierda. Eran tiempos revolucionarios en los cuales la lucha…p. 93
40Mayorías sin democracia. Desequilibrio de poderes y Estado de derecho en Colombia, 2002-2009Mauricio García Villegas, Javier Eduardo Revelo Rebolledo · 2009 · p. 411 cita
[58]del sentimiento de pertenencia al partido político, y la capacidad cohesionadora que ello implicaba, motivaron un cambio de estrategia en los partidos. La modorra de las ma- sas fue enfrentada con la proliferación de las viejas prácticas clientelistas. En estas nuevas circunstancias, la burocracia del Estado pasó a…p. 41
41Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · p. 219, 2202 citas
[59]la sociedad”. Más que bancarrota ética se trata de un proceso de exacerbación moral que sacrifica todo valor a un objetivo único y superior. De allí que algunos marxistas, católicos, liberales sociales, nacionalistas, siguiendo una veta moralista pudieran terminar convirtiéndose en apologistas de la violencia,…p. 219
[60]la sociedad”. Más que bancarrota ética se trata de un proceso de exacerbación moral que sacrifica todo valor a un objetivo único y superior. De allí que algunos marxistas, católicos, liberales sociales, nacionalistas, siguiendo una veta moralista pudieran terminar convirtiéndose en apologistas de la violencia,…p. 220
42Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 2321 cita
[61]view the amnesty as a ploy of the government. The partisan violence soon regained its dynamic of past years. Former guerrillas, such as Teófilo Rojas ("Chispas"), found it easy to recruit new fighters and to convince old comrades that peace was an illusion and that they had to rearm. In Quindío the coffee growers and…p. 232
43Marijuana Boom: The Rise and Fall of Colombia's First Drug ParadiseLina Britto · 2020 · p. 2741 cita
[62]Liberals and Conservatives instituted the National Front in 1958 and made Colombia a wall of contention against Cuba’s influence in Latin America, the doctrine of national security had become foundational to the Colombian state. As in Argentina and Brazil, two pioneers of this doctrine, in Colombia, Liberal and…p. 274