Josefa Acevedo de Gómez
Nueva Granada
1803–1861
La biografía
Josefa Acevedo de Gómez (Santafé de Bogotá, 23 de enero de 1803 – Pasca, 19 de enero de 1861) fue una escritora, ensayista, poeta y biógrafa de la primera República. La historiografía la reconoce como la primera escritora civil de la época republicana en Colombia, una caracterización más precisa que presentarla sin matices como “la primera prosista”. Hija de José Acevedo y Gómez —el “Tribuno del Pueblo”— y esposa, hasta su separación, del jurista Diego Fernando Gómez, publicó manuales, poesía, biografías y textos narrativos e históricos. El Ensayo sobre los deberes de los casados (1844), el Tratado sobre economía doméstica (1848) y los póstumos Cuadros de la vida privada de algunos granadinos (1861) muestran una obra más amplia que la sola descripción de la casa. La reedición de 2017 del Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional amplió su circulación, pero no inició su recuperación ni puso fin a un olvido absoluto.
Línea de vida
- 1803
Nacimiento en Santafé de Bogotá
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Nació el 23 de enero de 1803 en una familia criolla letrada y políticamente activa. Recibió formación doméstica y recordó más tarde las limitaciones educativas que afrontaban las mujeres de su época.
- 1817
Muerte del padre y escritura temprana
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Tras la reconquista, José Acevedo y Gómez murió en los Andaquíes. En su autobiografía, Josefa contó que durante aquella represión escribió elegías y una especie de diario hoy perdido; el alcance emocional se conoce por ese testimonio retrospectivo.
- 1822
Matrimonio con Diego Fernando Gómez
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Se casó el 9 de abril, a los diecinueve años, con un primo de su padre dieciocho años mayor. En El Chocho, Gómez amplió su formación en gramática, geografía, aritmética, historia, francés y literatura.
- 1833
Separación y continuidad del proyecto literario
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Después de unos once años de vida conyugal y del nacimiento de su hija Rosa, la pareja se separó. Josefa continuó su proyecto creador sin padre ni esposo proveedores y publicó durante las décadas siguientes.
- 1844
Ensayo sobre los deberes de los casados
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Publicó con apoyo económico de su sobrina Dolores Neira su primer libro conocido. El manual aconseja a esposas y esposos, reproduce algunas jerarquías de género y también critica la educación desigual y el despotismo masculino.
- 1848
Tratado sobre economía doméstica
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La Imprenta de José A. Cualla publicó el tratado de 87 páginas sin el nombre de la autora. Josefa explicó que escribía para comunicar conocimientos útiles y aumentar sus medios de subsistencia.
- 1854
Poesía, biografías y legitimación autorial
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Publicó Poesías de una granadina y la Biografía del doctor Diego Fernando Gómez; durante la década también aparecieron biografías familiares, el Oráculo de las flores y de las frutas y artículos de prensa.
- 1861
Muerte y publicación póstuma de los Cuadros
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Murió en Pasca el 19 de enero, cuatro días antes de cumplir cincuenta y ocho años. Ese año la Imprenta de El Mosaico publicó póstumamente los ocho Cuadros de la vida privada, con prólogo de José María Vergara y Vergara.
- 2017
Nueva edición de los Cuadros
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El Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional incorporaron los Cuadros a la Biblioteca Básica de Cultura Colombiana. Fue un reconocimiento y una ampliación de acceso importantes dentro de una recepción que ya incluía antologías, ediciones y estudios anteriores.
Una hija del 20 de julio
Josefa nació el 23 de enero de 1803 y tenía siete años durante los sucesos del 20 de julio de 1810, en los que su padre desempeñó un papel central. Su familia pertenecía a una élite criolla involucrada en la política y la cultura escrita, pero no es posible reconstruir qué comprendió la niña de aquellas jornadas ni convertir una frase de su padre en recuerdo suyo. La fuente autobiográfica ofrece un indicio más directo: Josefa contó que a los doce años componía versos aun antes de dominar la escritura y que, durante la represión posterior, escribió elegías y una especie de diario hoy perdido.
El hogar de los Acevedo Tejada combinó actividad política, lectura y educación doméstica. Catalina Sánchez de Tejada, madre de Josefa, ha sido descrita por sus biógrafas como una mujer de cultura excepcional para su época y preocupada por la formación de sus hijos. Josefa aprendió en casa y recordó más tarde que su educación se resintió de un tiempo en el que no había establecimientos de enseñanza para mujeres como ella. También dejó una imagen ambivalente de su madre: le reconoció lecciones de moral, religión y gobierno doméstico, pero narró tensiones alrededor de su inclinación literaria. Es más seguro hablar de formación familiar y autodidacta que afirmar que nunca tuvo contacto con ninguna institución o que la cultura materna puede medirse frente a una “media” femenina desconocida.
Su formación no quedó encerrada en una sola etapa. Empezó en la casa paterna, continuó mediante lecturas propias y se amplió después del matrimonio: Diego Fernando Gómez la instruyó en gramática, geografía, aritmética, historia y francés y orientó sus lecturas. Josefa siguió escribiendo tras la muerte del padre y la separación del esposo. Esa trayectoria ayuda a entender tanto sus manuales sobre matrimonio y economía doméstica como sus poemas, biografías, artículos y relatos. La propuesta de dividir la enseñanza de las niñas por clases sociales que se le había asociado pertenece a Nociones de urbanidad y buenas maneras, no a una obra de Acevedo.
El padre prócer y la sombra larga del exilio
José Acevedo y Gómez (1772-1817) no fue solo el "Tribuno" de una jornada memorable; fue, hasta su muerte prematura, un hombre de gobierno en la primera República. En 1814, los comisionados políticos del gobierno general de las Provincias Unidas lo nombraron subpresidente y jefe superior político de la Villa de Zipaquirá y Nemocón, con el encargo específico de regular el abasto, mantener el orden político y económico y velar por que los bienes de los enemigos —es decir, de los realistas— estuvieran a buen recaudo. El cargo tenía la aridez administrativa de la guerra: no era gloria, era logística.
Las cartas de José Acevedo y Gómez documentan su compromiso político y las dificultades materiales de la familia durante la Independencia. En ellas declaró estar dispuesto a perder fondos en España para que la patria rompiera con la Península y expresó preocupación por bienes familiares capturados en el mar. Esos escritos permiten describir el ambiente político en que creció Josefa; no prueban, por sí solos, que ella heredara una identidad o una psicología determinadas. Sus propias memorias, sus elegías y las biografías familiares son fuentes más directas para estudiar cómo elaboró después ese pasado.
La reconquista de 1816 obligó a José Acevedo y Gómez a huir y murió en 1817 en la región de los Andaquíes. Josefa tenía catorce años. En su nota autobiográfica, redactada décadas después, relacionó la represión, la desaparición del padre y la muerte de personas conocidas con una etapa de intensa escritura sentimental: elegías, apuntes sobre las “tiranías” de los expedicionarios y una suerte de diario que no se conserva. La pérdida fue decisiva en la memoria que ella construyó, pero el alcance psicológico exacto debe atribuirse a su testimonio retrospectivo, no presentarse como diagnóstico.
Un matrimonio de la élite
Josefa se casó el 9 de abril de 1822, a los diecinueve años, con Diego Fernando Gómez, primo hermano de su padre y dieciocho años mayor que ella. Según su propia autobiografía, ninguno de los dos estaba enamorado al aceptar el enlace: él quería establecerse y ella deseaba encabezar una familia. Gómez ya tenía un hijo de cinco años, a quien Josefa acogió, y la pareja tuvo tres hijas; la primera murió antes de cumplir dos años. Estos datos permiten situar el matrimonio dentro de las convenciones de su medio sin convertirlo en ejemplo automático de todos los arreglos matrimoniales de la élite.
Los esposos se instalaron en la hacienda El Chocho, cerca de Fusagasugá. Gómez era abogado y ocupó cargos públicos; también intervino de manera concreta en la educación de Josefa, enseñándole varias materias y guiando sus lecturas. En 1832 fue incluido entre los ciudadanos designados para reorganizar una academia bogotana, pero ese nombramiento ocurrió diez años después de la boda y no explica el origen del matrimonio. Josefa afirmó que durante once años atendió la propiedad, la crianza, la familia y la beneficencia, y que leía y escribía por la noche; la pareja se separó hacia 1833, poco después del nacimiento de Rosa.
El matrimonio amplió la formación de Josefa, pero no puede reducirse a un “permiso tácito” concedido por el apellido de Gómez. La documentación muestra una relación más compleja: el esposo actuó como tutor intelectual durante los primeros años, mientras ella administraba la hacienda y escribía en los márgenes del trabajo doméstico; después de la separación, sostuvo su proyecto creador sin padre ni marido proveedores. Publicó primero de forma anónima o mediante iniciales, buscó apoyos familiares y editoriales y terminó reivindicando su autoría. El capital social fue importante, pero no sustituye su trabajo ni explica por sí solo la continuidad de la obra.
Su pertenencia a una familia letrada y políticamente conectada facilitó contactos y acceso a la cultura escrita, una ventaja vedada a muchas contemporáneas. A la vez, Josefa describió restricciones económicas reales: explicó que escribía también para aumentar sus medios de subsistencia y temía perder los costos de impresión. Tras separarse, vivió largos periodos fuera de Bogotá y siguió produciendo y publicando. Su trayectoria no fue la de una heroína aislada de toda red ni la de una autora cuya clase y matrimonio hacían inevitable el éxito; fue una negociación sostenida entre privilegios, dependencias, límites de género y trabajo intelectual propio.
La escritura como territorio
Josefa empezó a publicar libros en la década de 1840, cuando el campo literario de la Nueva Granada todavía era pequeño y dominado por hombres. Aída Martínez la caracteriza como la primera escritora civil de la República; otros repertorios institucionales la llaman la primera mujer escritora de la época republicana. La fórmula señala una primacía en la tradición civil republicana, no que fuese literalmente la única mujer que escribía ni que toda la literatura colombiana comenzara hacia 1830. Sus publicaciones abarcaron manuales, poesía, biografías, artículos, relatos y textos históricos, a veces sin su nombre completo.
Su primer libro publicado fue el Ensayo sobre los deberes de los casados, escrito para los ciudadanos de la Nueva Granada, aparecido en 1844 con apoyo económico de su sobrina Dolores Neira. El Tratado sobre economía doméstica para el uso de las madres de familia y de las amas de casa siguió en 1848: fue impreso por José A. Cualla, tenía 87 páginas y no llevaba el nombre de la autora. Josefa declaró que la movían el deseo de comunicar a otras mujeres lo que consideraba útil y la necesidad de aumentar sus medios de subsistencia. El Tratado, por tanto, no fue su primer libro publicado ni apareció todavía firmado con su nombre.
El Ensayo sobre los deberes de los casados organiza consejos para esposas y esposos y expone las contradicciones de su pensamiento sobre género. Acepta jerarquías propias de su época, pero también critica la educación desigual de las mujeres y el despotismo masculino dentro del matrimonio. El Tratado de 1848 codifica la administración del tiempo, el dinero, las provisiones y los bienes del hogar mediante explicaciones y episodios narrativos. Algunos asuntos reaparecen en Cuadros de la vida privada, especialmente en “Anjelina”; hay continuidad temática, aunque eso no convierte todos los libros en un sistema cerrado ni permite reducirlos a la vida de la élite.
No fue Josefa quien propuso dividir la educación de las niñas en tres clases y renunciar a la igualdad democrática: ese pasaje pertenece a Nociones de urbanidad y buenas maneras, un volumen distinto. Sus textos sí contienen posiciones contradictorias. En el Ensayo reproduce nociones de inferioridad femenina y, al mismo tiempo, denuncia la desigualdad educativa y el autoritarismo de algunos maridos. En otro pasaje advierte que los hombres quieren a las mujeres “ilustradas, pero no literatas”. La evidencia permite hablar de negociación crítica con el orden de género, no de simple rechazo a la igualdad.
Los Cuadros de la vida privada
Cuadros de la vida privada de algunos granadinos, copiados al natural para instrucción y divertimento de los curiosos fue escrito hacia 1860 y publicado de manera póstuma en 1861 por la Imprenta de El Mosaico, con un prólogo biográfico de José María Vergara y Vergara. El volumen reúne ocho textos y combina relato, biografía, memoria familiar, historia y observación de costumbres. Puede leerse dentro del desarrollo del costumbrismo, pero su mezcla de formas impide tratarlo como un muestrario homogéneo del género o fechar su publicación en 1858, año de fundación de El Mosaico.
Los ocho cuadros incluyen “El triunfo de la generosidad sobre el fanatismo político”, “El soldado”, “Valerio o el calavera”, “Anjelina”, “La caridad cristiana”, “El pobre Braulio”, “La vida de un hombre” y “Mis recuerdos de Tibacui”. Sus protagonistas pueden ser célebres, olvidados o ficticios, y los temas van de la intimidad familiar y la enfermedad a la guerra, el reclutamiento y el fanatismo político. La crítica ha destacado que Josefa también cuestionó desigualdades de clase, aspectos del sistema colonial y problemas sociales de su tiempo. No hay base para explicar esas elecciones por una supuesta identificación psicológica con el destino de su padre.
La oposición tajante entre costumbristas hombres que escribían “desde la calle” y Josefa confinada a la casa no se sostiene. Su obra atendió espacios domésticos, pero también episodios de la Independencia, biografías de figuras públicas, conflictos políticos, reclutamiento y diferencias sociales. A la inversa, la vida familiar del siglo XIX no estaba aislada de la esfera pública. Catherine Davies ha mostrado cómo las biografías de Josefa convirtieron la familia republicana en escenario de historia nacional: lo doméstico se politiza y las mujeres aparecen en el centro de la formación de ciudadanos y memorias patrióticas.
La red intelectual y sus intersticios
La sociabilidad intelectual neogranadina fue predominantemente masculina, pero la red concreta de Josefa fue más extensa que la sola condición de esposa de un académico. En su hogar y en su correspondencia aparecen Rufino Cuervo, Luis Vargas Tejada, Juan Francisco Arganil, José Hilario López, Tomás Cipriano de Mosquera, José de Obaldía y Anselmo Pineda, entre otros. Publicó artículos en periódicos, escribió biografías de familiares y políticos y mantuvo relación editorial con José María Vergara y Vergara. Estas conexiones no anulan las barreras de género; muestran las estrategias mediante las cuales participó en los circuitos públicos de su tiempo.
No hay evidencia suficiente para afirmar que Josefa asistiera regularmente a tertulias, salones o cenáculos literarios. Sí la hay de que sostuvo correspondencia con dirigentes, recibió a personas de la vida pública, publicó en prensa y obtuvo apoyos para llevar libros a imprenta. Vergara y Vergara prometió publicar una biografía de Diego Fernando Gómez en su periódico y prologó los Cuadros póstumos; el volumen salió de la Imprenta de El Mosaico. Su acceso al campo intelectual fue condicionado y a veces indirecto, pero no meramente marginal ni dependiente de la benevolencia abstracta de varones sin nombre.
Soledad Acosta de Samper, nacida en 1833, desarrolló después una obra mucho más extensa en narrativa, historia, ensayo y periodismo y defendió de manera explícita la capacidad intelectual femenina. La crítica puede situar a Josefa como precursora de la profesionalización de las escritoras colombianas, pues sostuvo un proyecto creador, buscó remuneración y construyó legitimidad pública varias décadas antes. Sin embargo, no se ha demostrado una relación causal directa entre ambas autoras ni que Acosta necesitara de un “terreno abierto” personalmente por Acevedo. Es más preciso hablar de antecedentes y trayectorias distintas dentro de una historia larga de escritura femenina.
La denominación de “primera escritora civil de la República” distingue a Josefa de antecesoras coloniales vinculadas a la vida religiosa, entre ellas Francisca Josefa del Castillo. Esa fórmula es una categoría historiográfica, no la prueba de un vacío de dos siglos en el que ninguna otra mujer hubiera escrito. También evita una comparación moral simplista entre una monja que habría escrito sólo por obediencia y una autora republicana enteramente autónoma. Lo comprobable es que Acevedo construyó una obra secular sobre familia, historia, política, costumbres y memoria y procuró reconocer públicamente su autoría.
La casa como jurisdicción
Los textos de Josefa se escribieron dentro de normas republicanas que asignaban a las mujeres responsabilidades de esposa, madre y administradora del hogar y limitaban su intervención pública. El Ensayo sobre los deberes de los casados participa de ese lenguaje normativo, pero no lo reproduce sin fricción: aconseja a hombres y mujeres, critica el despotismo masculino y señala la desigualdad de su educación. La casa fue un tema central, aunque no un recinto cerrado ni el único objeto de la autora. En sus biografías, la formación doméstica de los hijos se enlaza con la ciudadanía y la memoria familiar con la historia nacional.
El Tratado de 1848 convirtió la administración del tiempo, el dinero, los vestidos, los muebles y las provisiones en conocimiento impreso dirigido a madres y amas de casa. El Ensayo trasladó los conflictos conyugales al terreno de la argumentación y el consejo. Los Cuadros hicieron literatura con experiencias privadas, episodios históricos y problemas sociales. A ese conjunto se suman poesía, artículos, biografías y Recuerdos nacionales. La noción de “casa como jurisdicción” puede ser una lectura fértil si no borra esa diversidad ni confunde la tematización de lo doméstico con permanencia fuera de la esfera pública.
La crítica reciente interpreta esa escritura como una estrategia de entrada en el espacio público. Ana María Agudelo señala que Josefa trabajó con las disposiciones de género de su época para legitimarse como autora e intervenir en asuntos políticos; Catherine Davies observa que sus biografías situaron la familia en el centro de la política republicana. Son interpretaciones sustentadas en los textos, no una teoría emancipatoria formulada literalmente por Acevedo. La autora recurrió a la modestia, al servicio familiar y a la utilidad moral como lenguajes de autorización, al tiempo que dejó constancia de su ambición literaria, sus lectores y la economía de publicar.
Su precedente fue concreto, no una revolución total: publicó de manera sostenida en un medio adverso a las mujeres “literatas”, afirmó la autoría de un corpus variado y trató la escritura como trabajo capaz de producir reconocimiento e ingreso. No cambió por sí sola el estatuto jurídico de las mujeres ni deshizo las jerarquías que también aparecen en sus obras. Su importancia está precisamente en esa tensión histórica entre adaptación y desplazamiento de los límites disponibles.
Los últimos años y la muerte en Pasca
Josefa murió en Pasca el 19 de enero de 1861, cuatro días antes de cumplir cincuenta y ocho años. En la década final había publicado, entre otras obras, biografías de su esposo y de sus hermanos, Poesías de una granadina, el Oráculo de las flores y de las frutas y Recuerdos nacionales. Poco antes de morir redactó una nota autobiográfica para reconocer sus obras y evitar atribuciones o negaciones de autoría. Los Cuadros de la vida privada aparecieron de forma póstuma ese mismo año. Esta cronología es más segura que calcular un número cerrado de constituciones o convertir todos los cambios políticos que presenció en influencia directa sobre cada texto.
Pasca fue el lugar de su muerte, pero no autoriza a imaginar un final de exclusión lejos de tertulias que “apenas la acogieron”. Josefa había vivido largos periodos en las haciendas El Chocho y El Retiro y agradeció haber pasado años fuera de las grandes poblaciones, en especial de Bogotá. También explicó que esa separación de la vida social le dejaba tiempo para escribir. El retiro rural aparece, por tanto, en su propia representación de vida; las fuentes disponibles no esclarecen por completo las razones inmediatas de su estancia final ni el detalle médico de su enfermedad.
La desaparición y el regreso
La recepción de Josefa fue desigual, pero no hubo una desaparición completa hasta 2017. José María Vergara y Vergara prologó los Cuadros póstumos; Isidoro Laverde Amaya la incluyó en Escritoras colombianas en 1882; su nieto Adolfo León Gómez publicó la autobiografía en 1910; Daniel Samper Ortega abrió con ella el volumen Varias cuentistas colombianas de su selección en la década de 1930, y Antonio Gómez Restrepo comentó sus obras en su historia literaria. Esos registros a menudo la agruparon o trataron como curiosidad y no evitaron su relegación, pero sí impiden narrar ciento cincuenta años de silencio total.
La marginación canónica ha sido estudiada de forma específica. Catherine Camacho sostiene que Acevedo fue reconocida en las décadas de 1850 y 1860 pero quedó fuera del canon durante buena parte del periodo posterior; recuerda que Gómez Restrepo calificó sus obras como “curiosidades bibliográficas” en 1938. A finales del siglo XX y comienzos del XXI aparecieron estudios de Flor María Rodríguez-Arenas, Aída Martínez Carreño, Ana Cecilia Ojeda Avellaneda, Rocío Serrano Gómez y otras investigadoras. Este proceso permite hablar de una recuperación lenta y crítica, no atribuir el olvido a la Hegemonía Conservadora mediante una cadena causal que las fuentes no demuestran.
En 2017, el Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional publicaron una nueva edición digital de los Cuadros de la vida privada dentro de la Biblioteca Básica de Cultura Colombiana, con presentación de Alberto Escovar Wilson-White. La edición facilita el acceso contemporáneo y constituye un reconocimiento institucional importante. No fue la primera reedición del libro, no inició los estudios sobre Josefa y tampoco garantiza un ingreso “irreversible” al canon. Su significado se entiende mejor como un eslabón reciente de una cadena que incluye ediciones, antologías y trabajos críticos anteriores.
Qué queda
Josefa Acevedo de Gómez no cabe bien en las etiquetas de feminista anticipada, dama obediente o autora exclusivamente doméstica. Fue una escritora de la primera República que publicó manuales con normas de género propias de su tiempo y también cuestionó la educación desigual, el despotismo conyugal, el reclutamiento, las jerarquías sociales y aspectos del orden colonial. Su corpus incluye el Ensayo sobre los deberes de los casados, el Tratado sobre economía doméstica, poesía, artículos, biografías, Recuerdos nacionales y los Cuadros. Es una fuente valiosa para la cultura política, familiar y literaria del siglo XIX, pero ninguna obra individual puede presentarse como acceso único e irremplazable a todas las casas de la temprana República.
Su lugar histórico se sostiene en hechos verificables. Fue reconocida por repertorios y estudios como la primera escritora civil de la República y construyó uno de los corpus femeninos publicados más tempranos de la Nueva Granada. Convirtió la experiencia familiar en manual, narración, memoria e historia y dejó una nota autobiográfica que defendía la atribución de sus obras. La crítica la considera precursora de la profesionalización de las escritoras en Colombia; esa precedencia no exige afirmar que causó la obra posterior de Soledad Acosta de Samper ni que trasladó por sí sola al español americano la posibilidad de escribir la vida privada.
Sus contradicciones son parte de la evidencia. En materia matrimonial aceptó jerarquías convencionales y a la vez censuró abusos masculinos y desigualdades educativas; en sus relatos defendió ideales republicanos mientras cuestionaba diferencias de clase y problemas sociales. La frase contra la igualdad democrática no era suya y no puede integrar el balance de su pensamiento. Josefa trabajó dentro de lenguajes morales y domésticos disponibles, pero los usó para publicar, reclamar autoría e intervenir en discusiones públicas. Esa combinación de adaptación, crítica y ambición literaria ofrece una imagen más compleja que “autora sin ser rebelde” o “ilustrada sin ser demócrata”.
Conexiones del archivo
Red histórica
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
24 documentos · 33 fragmentos01Cuadros de la vida privada de algunos granadinosJosefa Acevedo de Gómez · 2017 · Páginas 1, 12, 173 citas
[1]situado el Centro Cultural Gabriel García Márquez en un inmueble diseñado por el arquitecto Rogelio Salmona. Pero la mayor parte de las mujeres no tu- vieron la oportunidad de formarse allí, este fue el caso de Josefa Acevedo, quien aprendió a leer y escribir en su casa gracias al interés de sus padres y en ese…
p. 12
[2]olvido a aquellos que ya nadie re- cuerda o que si lo hacen es para difamarlos. Otras histo- rias tienen que ver con sus preocupaciones personales, como el relato de Angelina que se expone en el «Cuadro cuarto» y que remite a dos de sus obras literarias previas a esta como lo son Deberes de casados y Tratado sobre…
p. 17
[10]JOSEFA DE ACEVEDO Y GÓMEZ literatura C u AD r OS DE l A V i DA pri VADA DE A l G un OS G r A n AD in OS JOSEFA DE ACEVEDO Y GÓMEZ C u AD r OS DE l A V i DA pri VADA DE A l G un OS G r A n AD in OS Acevedo de Gómez, Josefa, 1803-1861, autor Cuadros de la vida privada de algunos granadinos / Josefa Acevedo de Gómez;…
p. 1
02Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · Páginas 303, 3082 citas
[3]de sus hijas en un país re- volucionario[...] una educación exacta y delicada ha- bría puesto (a las mujeres) en parte a cubierta de los trabajos que las amenazan en todos los estados. Y finalmente de la abyección y abatimiento a que queda- rán reducidas en caso de abrazar el matrimonio, en el que por falta de…
p. 308
[27]que es coser con perfección" 15. En 1849, la señora Sixta Pontón, viuda del general Santander, en compañía de una de sus hijas, abre el Cole- gio del Sagrado Corazón; su programa ofrece moral prác- tica cristiana, idioma patrio, francés e inglés, aritmética práctica, teneduría de libros, geografía, piano, canto, no-…
p. 303
03Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Página 1001 cita
[4]nomo, sin sujeci ó n al Consejo de Regencia: el 29 de mayo Torres habl ó de “ nuestra independencia y libertad, esta independencia que deb í amos disfrutar desde [...] septiembre de 1808 [...] Ya est á muy cerca el d í a [...] en que se declare y reconozca que somos hom bres, que somos ciudadanos y que formamos un…
p. 100
04Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · Página 1591 cita
[5]de importantes haciendas y empresas económicas, fue lo que obligó a los comisionados políticos del Gobierno general de las provincias unidas a nombrar, en 1814, al coronel José Acevedo y Gómez como subpresidente y jefe superior político de la Villa de Zipaquirá y Nemocón para que regulara el abasto de los pueblos y…
p. 159
05Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · Página 1381 cita
[6]e enviara a C ádiz p o r requerim iento del gobierno fue ca p tu rad o p o r "u n poderoso enem igo en la m ar". Así, decía, "este gobierno bárbaro ha dejado a perecer mi fam ilia". A cevedo concluyó que estaba d isp u esto a p e rd e r los fondos que aú n tenía en E spaña, "con tal de q u e mi patria corte la cadena…
p. 138
06La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · Página 4221 cita
[7]Francisco Soto 1 1,9 La elección de la República Las elecciones bajo el Jano de poder Bolívar-Santander, 1818-1828 402 403 Bogotá Manuel Bernardo Álvarez 1 1,9 Policarpo Uricochea 1 1,9 Ángel Lastra 1 1,9 José Manuel Restrepo 1 1,9 Estanislao Vergara 2 3,8 Bogotá Votación 4.º diputado Votación 5.º diputado Votación 6.…
p. 422
07Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · Página 271 cita
[8]los veintiin miembros que debian formarla, todos ellos ilustres personajes de la época. La Academia habia dejado de funcionar y era necesario reorga- nizarla. El 25 de diciembre de 1832 se realiz6 la rea- pertura y se designo a once ciudadanos para ocu- par el lugar de los que habian fallecido, nombran- dose a los…
p. 27
08Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · Páginas 259, 5112 citas
[9]en esta situación era el he- cho de que los novios eran seleccionados en la mayoría de 190 Ibidem, pág. 161. 260 Bíndice Cnrdif Cnianonv los casos por los padres, quienes tenían en cuenta principal- mente motivaciones de índole social, política o económica: el matrimonio de una mujer era cosa de hombres, padre y…
p. 259
[26]al tedio de la vida doméstica, o a un matrimonio impuesto por su familia, o buscando en el silencio y recogimiento de la 305 Mantilla, Luis Carlos, op. cit., pág. 43. 512 Bíndice Cnrdif Cnianonv vida conventual un espacio para desarrollar sus aptitudes intelectuales, ya fuese en la lectura, en el aprendizaje del…
p. 511
09Motivo por el cual: artículos de costumbres IJosé Manuel Marroquín y otros autores · 2015 · Páginas 1, 122 citas
[11]JOSÉ MANUEL MARROQUÍN Y OTROS AUTORES MOT iv O p OR EL c UAL: ARTÍ c ULOS d E c OSTUM b RES i J OSÉ M ANUEL M ARROQUÍN Y OTROS AUTORES MOT iv O p OR EL c UAL: ARTÍ c ULOS d E c OSTUM b RES i Catalogación en la publicación – Biblioteca Nacional de Colombia Marroquín, José Manuel, 1827-1908 Motivo por el cual [recurso…
p. 1
[12]los escritores liberales para desdeñar el pasado colonial y los antiguos hábitos; y a los con - servadores, para vapulear las ilusiones modernas, el menosprecio de los liberales por la tradición y las reformas con las que alimenta - ron la fundación de las repúblicas. Para ambos, sin embargo, fueron útiles para…
p. 12
10Nociones de urbanidad y buenas manerasManuel Antonio Carreño, Rufino Cuervo y Barreto · 2016 · Página 1451 cita
[13]parte, los padres en lo gene- ral carecen de medios, y algunos hasta de voluntad, para enviar sus hijas a las escuelas, temerosos del riesgo siempre creciente a que están expuestas yendo quizá de grandes dis- tancias a los poblados, o estando recomendadas en ellos a personas desidiosas, todo lo cual presenta la…
p. 145
11Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · Página 1291 cita
[14]contertulios. De ella nace la publicacién del mismo nombre y el hoy tesoro inapreciable del «Museo de cuadros de costumbres», uno de cuyos mayores impulsores, editor, alma y genio fue José Maria Vergara y Vergara (1831-1872), figura de las mas queridas por aquellos dias, tanto por la activi- dad, las ideas y…
p. 129
12Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · Página 1091 cita
[15]Díaz, Eustacio Santamaría, José Caicedo' Rojas, Ricardo Carrasquilla, Rafael Pombo, Lorenzo María Lleras, Manuel María Madiedo, José Manuel Marroquín, Dotares Calvo de Piñeres, Januario Salgar, José David Guarín y Doña Soledad Acosta de Samper. Organizaron 81 agencias en todo el país y 17 en el exterior. "EL MOSAICO"…
p. 109
13Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · Páginas 219, 2822 citas
[16]de tendencia a lo monstruoso. Comparándola con Luisa Pérez, ideal martiano de poetisa americana, afirma el autor: Hay un hombre altivo, a veces fiero, en la poesía de ia Avellaneda: hay en todos los versos de Luisa un alma clara de mujer [...]. La Avellaneda es atrevidamente grande; Luisa Pérez es tiernamente tímida.…
p. 282
[17]inmensos de esta tierra tan rica y tan hermosa, son totalmente desconocidos en la actualidad. Los recuerdos tan originales, tan poéticos de los primitivos habitantes de América se van oscureciendo día por día; la varonil constancia de los compañeros de Colón, los preciosos episodios de la Conquista son casi de todo el…
p. 219
14Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · Página 521 cita
[18]estaba conformada por publicistas de la élite bogotana, afines a los nacientes partidos liberal y conservador, y tuvo como uno de sus objetivos prin- cipales las discusiones literarias y la conformación de una biblioteca nacional en la que se publicaran tanto las obras de los autores contemporáneos como las que habían…
p. 52
15Narradoras en ColombiaCarmiña Navia Velasco · 2021 · Páginas 8, 24, 573 citas
[19]estos interrogantes. Si partimos de una noción como la de campo literario descrita por Bourdieu (1995) en su obra Las Reglas del Arte, nos podemos preguntar si estas escritoras participaron activamente en el espacio literario o intelectual vigente en Colombia en los últimos años del siglo XIX: El campo literario es un…
p. 24
[23]Navia Velasco, Carmiña Narradoras en Colombia / Carmiña Navia Velasco. Cali: Programa Editorial Universidad del Valle, 2021. 186 páginas; 24 cm. -- (Colección: Artes y Humanidades - Estudios Literarios) 1. Mujeres como autoras - 2. Mujeres en la literatura - 3. Feminismo en la literatura - 4. Acosta de Samper,…
p. 8
[25]mantuvo en alerta frente a la discriminación luchando por conseguir siempre ser escuchadas y ser reconocidas en pie de igualdad con los varones. Uno de los campos en los que la lucha fue más ardua fue en todo lo relacionado con la educación. La herencia del período de La Regeneración; herencia que, como vemos en el…
p. 57
16Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · Página 1141 cita
[20]P E R The experience of Soledad Acosta de Samper, a creole woman mem- ber of the literati, differed from that of Candelario Obeso. Her voice, as that of a white woman, lay on the border between creole men, non- creole women, and subaltern men. Her writing reflects the dilemmas and ambiguities of being subordinated…
p. 114
17Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · Página 401 cita
[21]el papel de los sexos, «deshaciendo la obra de la Providencia y haciendo desatinos por enmendar a Dios la plana». Durante el período conocido en la historia del país como «la hegemonía conserva- dora» de 1886 a 1930 no se presen- taron cambios en el estatus político de la mujer. Voces de mujeres y en favor de la mujer…
p. 40
18Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · Página 2091 cita
[22]were written from the perspective of strong female protagonists, and she generally tasked her female characters to “search for self- knowledge through experience.” 9 Acosta de Samper is considered a leading early pioneer in calling for equal treatment for women, and she insisted on the intellectual capacity of women…
p. 209
19Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · Páginas 545, 5552 citas
[24]ú blica, 4^ ed., M é xi c o, F. C. E., 1963, p é g. 118. La madre Castillo ha sido frecuentemente comparada con sor Juana In é s de la Cruz; en realidad, los posibles puntos de compa raci ó n entre las dos figuras no van m á s all á de su condici ó n com ú n de mujeres, de religiosas, de escritoras y de americanas.…
p. 545
[28]percusi ó n por el impulso que ella dio al periodismo que por la can tidad o calidad de libros que en ella se imprimieron. El primer peri ó dico bogotano 90 fue de ef í mera duraci ó n pues no lleg ó sino a tres n ú meros; se trata de la Gaceta de Santa] é (1785). El primero de importancia fue el Papel peri ó dico de…
p. 555
20Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · Página 2791 cita
[29]ilustración neograna- dina: Mutis, Zea, Matiz, Caldas, Ulloa, entre otros, además del mismo Rodríguez. El segundo periódico de importancia y el primero fundado y dirigido por particulares, Jorge Tadeo Lozano y su primo el presbítero José Luis de Azuola, tiene una orientación más específica y recibe sólo colaboraciones…
p. 279
21El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · Página 2781 cita
[30]vencedor» 184. Los años comprendidos entre 1850 y 1870, que verán surgir en la Nueva Granada una frondosa literatura política de carácter radical romántico y utópico, están marcados por 184 En Ángel y Rufino J. Cuervo, Vida de Rufino Cuervo y noticias de su época, ed. cit., vol. i, pág. 54. 279 Eí ndicersdita…
p. 278
22Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · Página 1771 cita
[31]mismo sentido, quienes la protagonizan, encarnan en sí mismos los ideales del héroe romántico. Quizás por es- ta razón y por las características ex- huberantes de nuestra geografía, el romanticismo se instaló de manera contundente en la Nueva Granada, generando un inusitado aumento en la producción literaria. Los…
p. 177
23La biblioteca aldeana de Colombia y el ideario de la República Liberal, 1934-1947. Bibliotecas y cultura en AntioquiaHernán Alonso Muñoz Vélez · 2014 · Página 1651 cita
[32]Cuentos de Perrault • Cuentos de Schmid • Aventuras del barón de Münchhausen • Aventuras de Till • Fábulas de Samaniego • Historias de Sófocles • La tienda del anticuario • Historias de Corneille • Entremeses de Cervantes • Historias de Aristófanes • Historias de Lord Byron • Historias de Tennyson • Leyendas de…
p. 165
24El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · Página 2191 cita
[33]cuadros de la vida suramericana (1869), sus Biografías de hombres ilustres o notables relativas a la época del descubrimiento, conquista y coloni- zación de la parte de América denominada actualmente EE. UU. de Colombia (1883), la Biografía del general Joaquín Acosta (1905) y la Biografía del general Antonio Nariño…
p. 219