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Hecho histórico · Constitución de 1991 · 1991–2002

Apertura económica y reformas neoliberales en Colombia (1990–1993)

Entre 1990 y 1993, el gobierno de César Gaviria desmanteló el régimen proteccionista vigente desde los años cincuenta, flexibilizó el mercado laboral, reformó el sistema financiero y otorgó autonomía al Banco de la República, todo ello en simultáneo con la promulgación de la Constitución de 1991, que consagró un Estado Social de Derecho con amplia carta de derechos sociales. La colisión entre ajuste estructural y pacto constitucional configuró el andamiaje económico e institucional con el que Colombia entró al siglo XXI.

Apertura económica y reformas neoliberales en Colombia (1990–1993)
28 de diciembre de 1990 – 23 de diciembre de 1993
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
28 de diciembre de 1990 – 23 de diciembre de 1993
Protagonistas
César Gaviria Trujillo (presidente de Colombia, 1990–1994), Virgilio Barco Vargas (presidente de Colombia, 1986–1990; impulsor inicial del programa de modernización económica), Rudolf Hommes (ministro de Hacienda del gobierno Gaviria), Armando Montenegro (director del Departamento Nacional de Planeación), Horacio Serpa (copresidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Partido Liberal), Álvaro Gómez Hurtado (copresidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Movimiento de Salvación Nacional), Antonio Navarro Wolff (copresidente de la Asamblea Nacional Constituyente, AD M-19), Banco de la República (autoridad monetaria autónoma desde la Constitución de 1991), CONPES (Consejo Nacional de Política Económica y Social, autor del documento de modernización de febrero de 1990), Banco Mundial (codiagnosticador de las reformas estructurales)
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Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. Crisis de violencia política y deslegitimación institucional acumulada durante el gobierno Barco (1986–1990), con cerca de 13.635 víctimas por criminalidad política, el exterminio de más de mil militantes de la Unión Patriótica y el terrorismo del narcotráfico, que generaron presión para reformar el Estado.
  2. Diagnóstico compartido por el gobierno colombiano y el Banco Mundial sobre la necesidad de reformas estructurales ante los problemas de productividad y competitividad del aparato productivo nacional, protegido desde los años cincuenta por un régimen arancelario de sustitución de importaciones.
  3. Aprobación en febrero de 1990 del documento CONPES 'Programa de modernización de la economía colombiana', que abrió formalmente el debate sobre la apertura bajo el gobierno Barco y fue acelerado por la administración Gaviria.
  4. Bonanza exportadora previa (crecimiento promedio del 16,2% anual entre 1985 y 1990) que el gobierno interpretó como base suficiente para sostener una liberalización comercial acelerada.
  5. Presión política del movimiento de la 'séptima papeleta' y el clima de crisis institucional de 1990, que impulsaron simultáneamente la convocatoria de una Asamblea Constituyente como respuesta a la ilegitimidad del orden político vigente.
  6. Decisión estratégica del establecimiento político de responder a la crisis con reforma institucional del Estado e internacionalización de la economía, descartando la reforma agraria y la redistribución social como salidas.
28 de diciembre de 1990 – 23 de diciembre de 1993Apertura económica y reformas neoliberales en Colombia (1990–1993)

Consecuencias

  1. Ruptura de acuerdos oligopólicos en sectores como aviación, cerveza, industria automotriz, alimentos y metalmecánica, con un crecimiento de la inversión privada superior al 14% en 1992 como respuesta defensiva de las empresas ante la nueva competencia.
  2. Promulgación de la Constitución de 1991, que combinó apertura económica con expansión de derechos sociales, creó la Corte Constitucional, la Fiscalía General de la Nación, la Defensoría del Pueblo y la acción de tutela, y restringió el uso presidencial del estado de sitio.
  3. Debilitamiento estructural del sindicalismo colombiano: entre 1990 y 1994 entraron en receso o fueron liquidados cerca de 514 sindicatos con aproximadamente 95.229 afiliados, dejando la representación sindical en apenas el 6% de la población económicamente activa.
  4. Autonomía del Banco de la República consagrada en la Constitución de 1991, que desplazó la política monetaria y cambiaria del control del Ejecutivo a una junta técnica independiente, con consecuencias de largo plazo sobre el manejo de tasas de interés.
  5. Política de altas tasas de interés del Banco de la República para defender la banda cambiaria, que llevó las tasas domésticas a niveles de tres y cuatro veces los índices de inflación, haciendo insostenible la posición de los deudores y sembrando las condiciones de la crisis financiera y recesión de 1998–1999.
  6. Tensión estructural entre el Estado Social de Derecho consagrado en la Constitución de 1991 y el ajuste estructural neoliberal, tensión que se manifestaría en disputas judiciales, presupuestales y políticas durante las décadas siguientes.
  7. Descentralización fiscal consolidada en la Constitución, con transferencias a municipios y departamentos calculadas sobre los ingresos corrientes de la nación, que redistribuyó recursos pero también generó presiones sobre las finanzas del gobierno central.
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La clave interpretativa

Por qué importa

La apertura económica de 1990–1993 no fue solo una reforma arancelaria: fue la reconfiguración simultánea del Estado, el mercado laboral, el sistema financiero y la autoridad monetaria en un lapso de tres años, ejecutada en paralelo con la redacción de una Constitución que prometía exactamente lo contrario en materia de derechos sociales. Esa contradicción fundacional —ajuste estructural inscrito en el mismo momento histórico que el Estado Social de Derecho— no se resolvió sino que se institucionalizó, y explica décadas de litigios constitucionales, crisis fiscal y precarización laboral. La aceleración del proceso, los errores de política macroeconómica que frenaron la bonanza exportadora y la liberalización financiera sin red de seguridad sembraron además las condiciones directas de la peor recesión colombiana del siglo XX, la de 1998–1999.
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Desarrollo histórico

La historia completa

Apertura económica y reformas neoliberales en Colombia (1990–1993)

Entre agosto de 1990 y diciembre de 1993, el gobierno de César Gaviria Trujillo condujo la transformación económica más profunda que Colombia hubiera emprendido desde la posguerra. En poco más de tres años se desmontó el régimen arancelario proteccionista vigente desde los años cincuenta, se flexibilizó el mercado laboral con la Ley 50 de 1990, se reformó el sistema financiero y cambiario, se otorgó autonomía al Banco de la República en el marco de la nueva Constitución y se privatizó parcialmente la seguridad social con la Ley 100 de 1993. El conjunto —que la retórica oficial llamó "apertura" y "modernización", y que la literatura crítica denomina neoliberalismo colombiano— no fue un programa único aplicado en un momento único, sino una secuencia acelerada de decisiones que colisionó, casi desde el nacimiento, con el pacto de derechos sociales inscrito en la Constitución de 1991. De esa colisión —Estado Social de Derecho frente a ajuste estructural— salió el andamiaje con el que Colombia entró al nuevo siglo, y en cuyas grietas se incubaría la recesión de 1998-1999.

El país que recibía la reforma

Cuando Gaviria se posesionó el 7 de agosto de 1990, el país llegaba exhausto a la transición. El gobierno de Virgilio Barco Vargas (1986-1990) había sido el más violento de la historia reciente medido en cualquier indicador serio de derechos humanos: un promedio de 2.093 asesinatos políticos anuales, frente a 788 en el cuatrienio Betancur, y más de 21.500 homicidios totales por año. Cerca de 13.635 víctimas fueron atribuidas a la criminalidad política y el conflicto social durante ese período. El exterminio de la Unión Patriótica —el partido nacido en 1984 de la negociación entre las FARC y el gobierno Betancur— dejó más de mil líderes y militantes asesinados desde septiembre de 1986, cuando cayeron los congresistas Pedro Nel Jiménez y Leonardo Posada Mendoza, hasta finales de la década. La matanza convivió, paradójicamente, con el éxito electoral del partido: en 1988 la UP y sus coaliciones se llevaron el 10% de los mil cargos de alcalde del país.

A la violencia paramilitar contra la izquierda se sumó el terrorismo del narcotráfico. La sede del diario El Espectador fue dinamitada; también las de Vanguardia Liberal y del Departamento Administrativo de Seguridad. El asesinato del candidato presidencial Luis Carlos Galán el 18 de agosto de 1989 en Soacha reactivó la estrategia de extradición, que terminó fallando como sostén político: no contó con respaldo mayoritario y no logró someter a los carteles. Persistían además interrogantes serios sobre la infiltración del narcotráfico en el Ejército y la Policía, y una complicidad ya documentada entre narcotraficantes y paramilitares.

De esa crisis simultánea —violencia política, terrorismo, deslegitimación institucional— brotaron dos respuestas paralelas que Gaviria heredaría y aceleraría. La primera, la reforma institucional: la propuesta de convocar una Asamblea Constituyente, desarrollada bajo Barco e impulsada por el movimiento de la "séptima papeleta" en marzo de 1990, se formalizó mediante decretos de estado de sitio expedidos primero por Barco y luego por Gaviria, ambos avalados por la Corte Suprema de Justicia. La segunda, la reforma económica: en febrero de 1990, el CONPES aprobó el documento Programa de modernización de la economía colombiana, primer texto oficial en abrir el debate sobre la apertura. La respuesta del establecimiento a la crisis no sería la reforma agraria ni la redistribución social —caminos discutidos y descartados—, sino esa dupla: reforma institucional del Estado más internacionalización gradual de la economía.

Gaviria heredó ambos proyectos y decidió acelerarlos.

Del gradualismo Barco al big bang Gaviria

El Programa de modernización del CONPES había sido concebido como una liberalización gradual, con un cronograma extendido para desmontar aranceles y permitir que el aparato productivo se ajustara. La administración Gaviria, con Rudolf Hommes en el Ministerio de Hacienda y Armando Montenegro en el Departamento Nacional de Planeación, decidió comprimir el calendario. Entre 1990 y 1992 se redujeron drásticamente los aranceles, se eliminaron licencias previas de importación, se liberalizó el régimen de inversión extranjera y se abrió el mercado cambiario a los intermediarios financieros. El discurso oficial prometía gradualidad; los actos administrativos entregaron aceleración.

Las cifras revelan el cambio de escala. Las exportaciones colombianas habían crecido a un ritmo notable del 16,2% anual promedio entre 1985 y 1990, uno de los períodos más dinámicos del comercio exterior colombiano. La lógica del gradualismo original suponía apoyarse en ese impulso. Ocurrió lo contrario: las importaciones de bienes menores saltaron al 40,7% en 1991 y luego colapsaron al 6,9% en 1992. Ese vaivén no reflejaba una estrategia gradualista sino errores de política macroeconómica —particularmente en el manejo cambiario— que sacrificaron a la vez la gradualidad y la política cambiaria que había inspirado las primeras fases del programa. La bonanza exportadora se frenó no por la apertura arancelaria en sí, sino por la revaluación y las señales contradictorias que rodearon el proceso.

La aceleración tuvo, no obstante, una racionalidad política. Gaviria desactivó la oposición mediante una operación de gabinete: incorporó representantes de la AD-M19 —tras la desmovilización del M-19 en marzo de 1990—, del Partido Conservador y de sectores liberales opositores, prometiéndoles gradualidad. La promesa se cumplió en el discurso; en los decretos, no. Cuando la aceleración fue evidente, el arco de apoyo ya estaba tendido y la Asamblea Constituyente absorbía la atención pública.

El resultado inmediato fue una ruptura de acuerdos oligopólicos que llevaban décadas configurando el capitalismo colombiano. La apertura, combinada con la integración acelerada con Venezuela en 1991-1992, introdujo competencia significativa en aviación, cerveza, industria automotriz, alimentos y metalmecánica. Las empresas nacionales, colocadas súbitamente frente a productos importados y a la posibilidad de socios venezolanos, reaccionaron con inversión defensiva: la inversión privada creció más del 14% en 1992 respecto al año anterior, con recambio de equipos, cambios en la administración y reestructuraciones internas. Aquella inversión no fue expansión ofensiva hacia mercados externos; fue supervivencia ante la nueva competencia doméstica.

La Asamblea Constituyente: el otro pacto simultáneo

Mientras el Ministerio de Hacienda desmontaba aranceles, en el Capitolio Nacional se reunía la Asamblea Nacional Constituyente. Su presidencia fue colegiada y sin precedentes en la historia colombiana: Horacio Serpa por el Partido Liberal, Álvaro Gómez Hurtado por el Movimiento de Salvación Nacional y Antonio Navarro Wolff por la AD M-19. La composición plural —resultado de la elección del 9 de diciembre de 1990— reunía a una fracción amplia del país político, con la excepción notable de la guerrilla no desmovilizada: las FARC y el ELN no participaron, un vacío que limitaría desde el origen el alcance de la Constitución como instrumento de paz integral.

La Constitución promulgada el 4 de julio de 1991 hizo dos cosas simultáneas. Consolidó, por un lado, la descentralización política y administrativa que había arrancado con la elección popular de alcaldes en 1986: fijó un sistema de transferencias basado en un porcentaje de los ingresos corrientes de la nación —tras un debate intenso entre Hommes y los constituyentes, que propusieron inicialmente usar el IVA como base—, creó mecanismos de participación directa como la iniciativa popular, la tutela y las acciones populares, restringió el uso presidencial del estado de sitio (mecanismo que había estado vigente más del 80% del tiempo entre 1958 y 1990) e instituyó una jurisdicción nueva: la Corte Constitucional, la Fiscalía General de la Nación, la Defensoría del Pueblo y el Consejo Superior de la Judicatura. Eliminó, además, las restricciones a la competencia política heredadas del Frente Nacional.

Pero la Constitución no produjo, como esperaban algunos, una visión minimalista del Estado. Su composición plural obligó a un texto compuesto: apertura económica en los artículos 333 y siguientes sobre libertad económica, sí, pero también expansión de derechos sociales, económicos y culturales, con la tutela como mecanismo cotidiano de acceso ciudadano a esos derechos. Lo que emergió fue una senda de reestructuración estatal más que de retirada: un Estado que se replegaba como productor directo pero se expandía como regulador, garante formal de derechos y árbitro de un mercado ampliado.

Un episodio marginal pero revelador cerraría el proceso. En una negociación entre Gaviria, Navarro Wolff, Gómez y otros líderes, los constituyentes acordaron su propia inhabilitación para las siguientes elecciones parlamentarias. El acuerdo, presentado como gesto de desprendimiento, tuvo un efecto práctico: el Congreso elegido después no incluyó a los principales artífices del texto constitucional, y buena parte de la implementación quedó en manos de otra generación política.

La Ley 50: flexibilizar antes que la Constitución

La primera reforma estructural del gobierno Gaviria fue la Ley 50 de 1990, expedida el 28 de diciembre de ese año, siete meses antes de la Constitución. La secuencia importa. Cuando la Asamblea Constituyente empezó a sesionar en febrero de 1991, la flexibilización laboral ya era ley: el Estado Social de Derecho se pactaría después sobre un mercado de trabajo que ya había sido reconfigurado.

La ley introdujo la flexibilización de la contratación —modalidades a término fijo renovables, ampliación de las causales de despido, reducción de la estabilidad reforzada— y creó los Fondos de Cesantías, mecanismo que trasladó la administración de las cesantías desde las empresas empleadoras a compañías administradoras especializadas. La transición obligó a las empresas del sector productivo y comercial a endeudarse para consignar las cesantías retroactivas acumuladas, y desplazó de manera permanente la relación entre el trabajador, sus ahorros y su empleador. La ley incluyó también elementos favorables al trabajador —ampliación de derechos de maternidad, vacaciones y primas—, pero el balance neto para el movimiento sindical fue devastador.

Entre 1990 y 1994 entraron en receso o fueron liquidados cerca de 514 sindicatos colombianos, con aproximadamente 95.229 afiliados. Para el mismo período, el sindicalismo representaba escasamente el 6% de la población económicamente activa. La combinación de la Ley 50, la reestructuración empresarial forzada por la apertura y el derrumbe simultáneo del bloque socialista —que retiró referentes ideológicos y solidaridades internacionales— profundizó una crisis del sindicalismo que ya se venía manifestando desde mediados de los ochenta. La negociación colectiva en Colombia, tradicionalmente centrada en la empresa y no en la rama —a diferencia de varios países europeos—, quedó especialmente vulnerable a esa reestructuración: al debilitarse cada sindicato de empresa, se debilitaba de hecho todo el sistema. El empresariado ganó margen para establecer nuevas formas de relación laboral sin mediación sindical, y esa asimetría se instalaría como rasgo permanente del mercado de trabajo colombiano durante los siguientes treinta años.

Cuando la Constitución de 1991 consagró el derecho de asociación sindical, la huelga y la negociación colectiva como derechos fundamentales, lo hizo sobre un sindicalismo que ya estaba en repliegue histórico. El pacto constitucional garantizaba formalmente lo que la ley económica había vaciado en la práctica.

La reforma financiera y la autonomía del Banco de la República

Ese mismo vaciamiento por decreto se estaba produciendo, en clave monetaria, dentro del sistema financiero. El gobierno redujo los encajes bancarios, autorizó la participación de instituciones financieras en el mercado cambiario, amplió la gama de productos ofrecidos por los intermediarios y desplazó el modelo desde la banca especializada —bancos comerciales, corporaciones financieras, corporaciones de ahorro y vivienda con nichos separados— hacia un esquema de banca multipropósito. El objetivo declarado fue reducir el costo de la intermediación y aumentar la competencia; el efecto acumulado fue una liberalización profunda del sistema.

La Constitución de 1991 completó el rediseño con el cambio en la autoridad monetaria. La Junta Monetaria, creada por la Ley 21 de 1963, tenía un objetivo explícito: promover el crecimiento y alinear las políticas cambiaria y monetaria con el gasto fiscal. Su creación había trasladado los poderes desde la junta del Banco de la República —entonces con mayoría de miembros de la banca privada— a un organismo público más cercano al Ejecutivo. Treinta años después, la Junta cedió el paso a un Banco de la República autónomo. La independencia se materializó en la nueva Junta Directiva: el Ministro de Hacienda quedó como único voto nominalmente favorable al gobierno, mientras los demás codirectores eran designados por periodos escalonados por distintos presidentes. La política monetaria y cambiaria dejaba de ser instrumento del gasto fiscal para convertirse en atribución de un cuerpo técnico blindado.

La combinación fue potente. Y, con el tiempo, riesgosa. El Banco defendía una banda cambiaria con altas tasas de interés. El sistema financiero liberalizado, por su parte, emitía crédito en un contexto de entrada masiva de capitales. Las tasas domésticas alcanzaron niveles de tres y cuatro veces los índices de inflación. La política —diseñada para contener presiones devaluacionistas— hizo insostenible la posición de los deudores en moneda local. Los efectos positivos de la mayor competencia bancaria fueron neutralizados por el mayor riesgo derivado del deterioro económico y de la caída en la calidad crediticia. En el sistema UPAC —el que financiaba la vivienda desde 1972 mediante corrección monetaria—, esa política sembró el detonante de la crisis hipotecaria que estallaría al final de la década. El descubrimiento de los pozos petroleros de Cusiana y Cupiagua, anunciado con euforia en 1991-1992, añadió otra presión revaluacionista: los ingresos futuros de divisas prometían encarecer aún más el peso frente al dólar, y con ello la competitividad de los sectores productivos transables.

El sector agrario: la primera víctima estructural

Ningún sector recibió el ajuste con menos herramientas que el agro. El PIB agropecuario, que había crecido 5,9% en 1990 —o 5,1% si se excluye el café—, se hundió a -2,0% en 1992 y promedió apenas 2,52% anual entre 1990 y 1994, muy por debajo del 4,26% de crecimiento del PIB general. La cifra no es un accidente estadístico: es la firma de una recesión sectorial severa, ocurrida mientras la economía en su conjunto crecía.

Varios vectores confluyeron. La abrogación del Pacto Internacional del Café en 1989 y la liberalización del mercado mundial arrastraron los precios internacionales del grano a la baja —una caída cercana al 54%— y redujeron significativamente la participación del café en el PIB colombiano. Fedecafé, que había operado durante décadas como intermediario redistributivo entre los productores y el mercado mundial, vio erosionarse el control sobre el sector, coincidiendo con el surgimiento de protestas cafeteras que expresaron el descontento del corredor cafetero tradicional. La apertura comercial, además, redujo el ingreso del sector agrario que competía con importaciones —cereales, oleaginosas, algunos productos pecuarios— sin que existiera capacidad institucional para transferir con rapidez recursos y trabajadores hacia sectores exportadores. En economía teórica, ese es el escenario en que las pérdidas de reasignación productiva superan los beneficios de menores precios al consumidor; en el campo colombiano, fue el escenario que se materializó.

La agroindustria azucarera del Valle del Cauca ilustró la contracara. Con apoyo del gobierno nacional e inversión privada, la caña pasó de unas 76.000 hectáreas en 1987 a cerca de 186.000 en 1999, concentrando más del 80% de la producción nacional. Lo que ganó la agroindustria de exportación con capital, tecnología y respaldo estatal fue territorio y capacidad instalada; lo que perdió la pequeña y mediana producción campesina y étnica —sin esos apoyos, expuesta a la competencia importada— fue mercado, cultivo y presencia.

La infraestructura rural fue desatendida en el mismo período, y la migración de trabajadores agrarios hacia zonas de cultivo de coca creció de manera constante durante la década, especialmente en el sur del país. La correlación temporal entre el deterioro del agro legal y la expansión del agro ilegal es estrecha, aunque la relación causal completa —cuántos migrantes de la coca provenían directamente del sector agrario en crisis y cuántos de otros circuitos de exclusión— siga siendo objeto de debate. La apertura no destinó recursos serios a compensar a los perdedores de la reasignación, y esa omisión fue una decisión, no un descuido.

La Ley 100: la última pieza del ciclo

Si la Ley 50 había reconfigurado el trabajo y la reforma financiera había reconfigurado el crédito y la moneda, faltaba la pieza que reconfiguraría el aseguramiento colectivo. Esa fue la Ley 100.

El 23 de diciembre de 1993 se sancionó la Ley 100, que reestructuró el Sistema General de Seguridad Social en Salud y el Sistema General de Pensiones. La reforma trasladó al sector privado la administración de componentes que hasta entonces estaban totalmente a cargo de entidades públicas: la Caja Nacional de Previsión, el Instituto de Seguros Sociales y las Cajas de Previsión Municipales, Departamentales o de establecimientos públicos. En pensiones, se creó el régimen de ahorro individual con solidaridad, gestionado por Administradoras de Fondos de Pensiones privadas, paralelo al régimen de prima media administrado por el ISS. En salud, se estableció el modelo de aseguramiento con Empresas Promotoras de Salud como intermediarias entre los recursos públicos y los prestadores.

La justificación pública combinó dos argumentos. Uno, técnico: el sector privado podría cumplir mejor las funciones que entidades como el Seguro Social, deterioradas por décadas de clientelismo y corrupción. Otro, fiscal: los fondos privados de pensiones aliviarían la carga futura del Estado sobre las pensiones y generarían un mercado de capitales de largo plazo. Ambos argumentos tenían base real; ambos omitían una consecuencia estructural.

La Ley 100 completó el ciclo de reformas del período Gaviria: privatización y liquidación de empresas estatales, entrega de sistemas de salud y pensiones al capital privado, desmantelamiento del sistema proteccionista de aranceles y flexibilización laboral iniciada con la Ley 50 de 1990. El conjunto reproducía las tendencias adoptadas simultáneamente por otros gobiernos latinoamericanos —Menem en Argentina, Salinas en México, Fujimori en Perú—, aunque en Colombia las reformas convivieron con una Constitución más protectiva de derechos sociales que las de la mayoría de esos vecinos, generando una fricción que en otros países latinoamericanos fue menos aguda.

El sistema resultante tuvo consecuencias específicas. Los fondos de pensiones privados emergieron como uno de los grandes actores institucionales del capitalismo colombiano, canalizando ahorros forzosos de largo plazo hacia el mercado de capitales. En salud, la intermediación de las EPS abrió espacios a la contratación de servicios con terceros, entre ellos las Cooperativas de Trabajo Asociado, figura jurídica que en la práctica funcionó como mecanismo de flexibilización laboral encubierta: los trabajadores de la salud dejaban de ser asalariados con derechos plenos para convertirse en "asociados" de la cooperativa, sin vínculo laboral directo con la EPS ni con la institución prestadora, y por tanto sin acceso a estabilidad, prestaciones sociales completas ni negociación colectiva. El Ministerio de Protección Social autorizaría más tarde que las Empresas Sociales del Estado —hospitales públicos reconvertidos— contrataran también por esa vía, extendiendo el modelo al sector público. En algunas regiones del país, particularmente en zonas de expansión paramilitar como el Magdalena Medio, la Costa Caribe y el Urabá, notables locales vinculados a esas estructuras aprovecharon el marco cooperativo y contractual para acceder a contratos del régimen subsidiado de salud: la combinación de recursos públicos crecientes, capacidad de coacción territorial y opacidad administrativa convirtió el nuevo sistema en fuente de rentas que se sumarían al portafolio de la parapolítica de la década siguiente. El clientelismo previo del Seguro Social no desapareció; se recicló en formas contractuales más difíciles de rastrear.

La contradicción de fondo

Al cerrar 1993, el paquete de reformas estaba prácticamente completo. Colombia había hecho, en poco más de tres años, lo que otros países latinoamericanos hicieron en plazos comparables pero con menos contrapesos constitucionales. Queda por responder qué produjo, exactamente, esa combinación.

No produjo una retirada del Estado. La Constitución de 1991 amplió las funciones estatales al crear nuevas instituciones regulatorias, la Corte Constitucional, la Fiscalía, la Defensoría, el Consejo Superior de la Judicatura y un sistema de transferencias que fortaleció financieramente a municipios y departamentos. El Estado no se hizo pequeño; se recompuso. Se replegó como productor directo y como empleador —privatizaciones, liquidaciones, flexibilización— y se expandió como regulador y garante formal de derechos.

No produjo, tampoco, la competitividad exportadora prometida. La bonanza exportadora que Colombia venía experimentando desde 1985 no se aceleró tras 1990; se frenó, por errores de política macroeconómica que sacrificaron la política cambiaria. El crecimiento del PIB durante el cuatrienio fue impulsado principalmente por consumo suntuario —automóviles importados, bienes de lujo—, construcción y sector financiero, no por dinamismo industrial o agrario. El auge de la construcción, impulsado en parte por la amnistía patrimonial a capitales repatriados, contribuyó al repunte, pero sobre una base especulativa que resultaría frágil. El sector exportador perdió dinamismo entre 1991 y 1993, principalmente por menores ventas de café y petróleo, aunque las exportaciones no tradicionales crecieran parcialmente.

Sí produjo una recomposición del poder económico. El empresariado industrial protegido perdió renta arancelaria pero ganó flexibilidad laboral con la Ley 50 y acceso a capital financiero liberalizado. El sector financiero y los fondos de pensiones privados emergieron como beneficiarios institucionales del ciclo, desplazando al Estado como intermediario de la acumulación. El sindicalismo, el sector agrario campesino y las regiones sin capacidad de captar inversión defensiva quedaron en los márgenes del nuevo arreglo.

Y produjo, sobre todo, un desfase entre derechos formales y las condiciones materiales que debían sostenerlos. La Constitución de 1991 garantizó derecho a la salud, a la seguridad social, al trabajo digno, a la vivienda, a la alimentación. Las leyes económicas expedidas simultáneamente vaciaron parte del sustrato de esos derechos: el trabajo estable, el sindicato como interlocutor real, el aseguramiento público universal, la protección al productor agrario, la banca pública de fomento. El Estado Social de Derecho se expandió en su dimensión jurídica y jurisdiccional —la tutela como su instrumento cotidiano— sobre un piso económico que no lo sostenía con la misma solidez.

Las consecuencias diferidas

Los efectos plenos del ciclo se manifestarían más allá del período Gaviria. La administración Ernesto Samper Pizano (1994-1998), atravesada por la crisis política del Proceso 8.000, agravó los desequilibrios heredados con excesos de gasto público que culminaron en déficits fiscal y externo simultáneos, y con una caída del crecimiento promedio a 2,8% anual. La apertura de capitales había aumentado los riesgos macroeconómicos —entradas volátiles seguidas de salidas súbitas— que se concretarían en 1998-1999.

Aquel año la crisis se materializó. El PIB cayó aproximadamente 4,5%. El desempleo alcanzó el 22%, un techo histórico. La construcción se paralizó en las grandes ciudades, arrastrando al sistema UPAC —cuyos deudores no podían pagar cuotas que crecían a tres o cuatro veces la inflación— y forzando el rescate público del sistema financiero. La sequía de crédito internacional, combinada con la política monetaria del Banco de la República independiente que defendía la banda cambiaria con tasas altísimas, hizo imposible la reactivación. El narcotráfico y el lavado de dinero, factores presentes durante toda la década, habían contribuido a distorsionar la economía induciendo consumo suntuario, promoviendo competencia desleal mediante contrabando y dificultando el control de la inflación y el ajuste cambiario adecuado.

El paquete Gaviria no fue un big bang planificado sino una secuencia acelerada e internamente inconsistente. El gradualismo prometido cedió a decisiones dictadas por errores de política macroeconómica y por presiones externas. Su ambición fue real —integrar Colombia al comercio mundial, modernizar el Estado, ampliar derechos— y sus resultados fueron ambivalentes: consolidó una descentralización necesaria, creó una jurisdicción relevante y expandió mecanismos de participación; al mismo tiempo debilitó estructuralmente el sector agrario, precarizó el mercado de trabajo, entregó la seguridad social al sector privado y sembró los desequilibrios financieros que estallarían al final de la década.

La economía colombiana de los años dos mil y dos mil diez es hija directa de ese ciclo. El desempleo estructural ronda los dos dígitos y la informalidad laboral supera el 45%. El sistema de salud vive atrapado entre EPS insolventes y usuarios que litigan por tutelas para acceder a tratamientos que el aseguramiento privado no garantiza por vía administrativa. Dos regímenes pensionales incompatibles conviven sin haber sido reconciliados, y cada intento de reforma tropieza con la coalición de intereses que el propio diseño creó. El sector agrario depende de importaciones para cultivos básicos que hace tres décadas producía; la banca se concentró en unos pocos grupos financieros que absorbieron a los sobrevivientes de la crisis del 99. La Corte Constitucional, por su parte, expandió el contenido jurisprudencial de los derechos sociales sobre un piso material que no acompañó esa expansión.

De ahí un patrón que aún gobierna la vida cotidiana: el reconocimiento judicial de derechos sin transformación estructural de las condiciones que los harían sostenibles. Treinta años después, cada debate sobre reforma pensional, tributaria, agraria, sanitaria, laboral o sobre la autonomía del Banco sigue siendo una discusión sobre qué hacer con la herencia de 1990-1993. Aquel ciclo transformó al país sin resolver las tensiones que lo motivaron, y dejó la promesa del Estado Social de Derecho disputándose entre las páginas de la Constitución y los balances del Ministerio de Hacienda. La disputa no ha terminado; solo ha cambiado de actores.

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La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

07

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

48 documentos · 66 fragmentos
01Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · p. 56, 712 citas
[1]elections. The UP was a political party established by the FARC in 1984 during the peace process with the Betancur administration. It was hoped that the party would be one step toward the gradual demobililzation of the guerrillas. However, the UP would be decimated by the end of the 1980s by paramilitary and military…p. 56
[23]of the economic groups, the Gaviria administration did employ various political strategies to reduce the existing opposition to its eco- nomic agenda. Gaviria and his advisors worked to “compensate” potential opponents of the reform process and co-opt others through political appoint- ments and promises that the…p. 71
02Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 261, 2642 citas
[2]permiso para la ejecución discreta de alla- namientos, confiscaciones y capturas en todo el país, se desencadenó una guerra sucia que alcanzó su clímax en el gobierno Barco. En principio, fue- ron asesinados más de mil líderes y miembros de la Unión Patriótica (UP), grupo político creado como resultado de los acuerdos…p. 261
[30]y judiciales tales como la Fiscalía General de la Nación, la Defensoría del Pueblo y el Consejo Superior de la Judicatura. Además, se puso en marcha la acción de tutela, mecanismo de protección de los derechos funda- mentales. Gobiernos posteriores al Frente Nacional EN Proclamación de la Constitución de 1991. En Pese…p. 264
03Hacer la guerra y matar la política. Líderes políticos asesinados en Norte de SantanderCarlos Andrés Pallares Rincón · 2014 · p. 1571 cita
[3]preparando con ánimo unitario y con la mejor bandera que ha tenido el partido en toda su historia a ofrecerle al doctor Virgilio Barco el triunfo del liberalismo en su departamento 163. Años más tarde, y con la certeza de la candidatura de Barco, los faccionalis- mos se apaciguaron provisionalmente y, haciendo causa…p. 157
04¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 1011 cita
[4]UP, luego de queJaime Pardo Leal también fuera asesinado; y Carlos Pizarro, excomandante de un M-19 que recogía un respetable apoyo popular tras su conversión en partido político. Al tiempo, el narcotráfico, en alianza con grupos políticos y paramilitares, venía de asesinar a los periodistas Guillermo Cano y Jorge…p. 101
05Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 4431 cita
[5]13.000 en 1987. 9 8. Juan Gabriel Tokatlian “La política exterior de Colombia hacia los Estados Unidos, 1978- 1990” en Carlos Gustavo Arrieta et al. (1991). Narcotráfico en Colombia. Dimensiones políticas, económicas, jurídicas e internacionales. Bogotá: Tercer Mundo, 321-322. El sistema de radares fue aceptado por…p. 443
06Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 562 citas
[6]number of human rights violations in Colombia, 1982– 1990, according to the Inter-American Commission on Human Rights President Political Assassinations Disappearances Deaths in Combat Kidnappings Total Murders Betancur 788.25 126.00 286.50 233.00 12,264.50 Barco 2,093.50 168.25 839.25 760.00 21,524.50 Source:…p. 56
[7]number of human rights violations in Colombia, 1982– 1990, according to the Inter-American Commission on Human Rights President Political Assassinations Disappearances Deaths in Combat Kidnappings Total Murders Betancur 788.25 126.00 286.50 233.00 12,264.50 Barco 2,093.50 168.25 839.25 760.00 21,524.50 Source:…p. 56
07El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 2342 citas
[8]de crimina- lidad política a la que se llegó en Colombia durante cada uno de los gobiernos de Virgilio Barco Vargas y César Gaviria Trujillo: “[...]de la administración Gaviria queda un saldo de 14 856 muertes violen- tas relacionadas con el conflicto social y político, así como 5 043 El terrorismo de Estado en…p. 234
[9]de crimina- lidad política a la que se llegó en Colombia durante cada uno de los gobiernos de Virgilio Barco Vargas y César Gaviria Trujillo: “[...]de la administración Gaviria queda un saldo de 14 856 muertes violen- tas relacionadas con el conflicto social y político, así como 5 043 El terrorismo de Estado en…p. 234
089 de marzo de 1990Rafael Pardo Rueda · 2020 · p. 281 cita
[10]día fue secuestrado y asesinado, también por orden de Pablo Escobar, el procurador general de la nación, Carlos Mauro Hoyos. Meses después, Pastrana fue elegido alcalde de la capital del país por elección popular. Era claro para todos que la democracia colombiana estaba en esos momentos en real peligro. Las causas,…p. 28
09Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 3301 cita
[11]más de medio sig lo transitando esta espiral de cri men-mo vimiento de opinión-represión-crimen. Pero, ya vi- mos, la repr esión no ha funcionado y ello obedece en alguna me- dida a que la población no confia en sus jueces y menos aún en sus po li cías. Si alguna conclusión se deriva de este último medio sig lo, es el…p. 330
101989María Elvira Samper · 2019 · p. 1531 cita
[12]del delito de enriquecimiento sin causa de particulares, entre otros, como también dos memorables discursos del presidente: la alocución por televisión del 18 de agosto de 1989 –día del asesinato de Galán– y la intervención de septiembre de 1989 ante la Asamblea General de la ONU, la militarización de las unidades…p. 153
11El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 1121 cita
[13]idea de que solamente así se podría construir un sistema político moderno y le gítimo.96 Fue entonces cuando se acabaron por fin todas las restric ciones institucionales a la competencia política establecidas durante el Frente Nacional (paradójicamente, este era el momento más alto de votación para los partidos…p. 112
12Gran Enciclopedia de Colombia - Economía 2José Antonio Ocampo (Dirección Académica); Patricia Correa, Luis Nelson Beltrán, Roberto Steiner S. y otros (autores de capítulos) · 2007 · p. 35, 982 citas
[14]eran industriales, apenas tres puntos porcentuales mas que en el periodo 1980-1985. Fl valor agregado de la industria se habia estacionado en 22 por ciento del pts, en tanto que la tasa de cambio real estaba en menos de ochenta puntos. Tomando como referencia el estudio del Banco Mundial y los diagnésticos oficiales,…p. 35
[17]menores aleanzo un 6,9 por ciento en 1992, muy inferior al prome- dio de 1985-1990 (16,2 por ciento anual) y, especialmente, al gran pico de 1991 (40,7 por ciento). De esta manera, no fue el gradualismo, sino los errores de la politica macroeco- nomica los que condujeron, no solo a sacrificar la gradualidad de la…p. 98
13Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 2102 citas
[15]Con el final de la Guerra Fría, y al presenciar una importante reforma política, los colombianos comenzaron a pensar que la paz podría regresar pronto al país. La paz y la prosperidad parecían ser el camino que tomaba el mundo a comienzos de los años noventa, época en la que los líderes de todo el mundo predicaban el…p. 210
[16]Con el final de la Guerra Fría, y al presenciar una importante reforma política, los colombianos comenzaron a pensar que la paz podría regresar pronto al país. La paz y la prosperidad parecían ser el camino que tomaba el mundo a comienzos de los años noventa, época en la que los líderes de todo el mundo predicaban el…p. 210
14Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 548, 5534 citas
[18]públi- cos. Lo anterior se confirma al caer la remuneración de los 558 ECONOMÍA Y NACIÓN asalariados en 1990 después de haber avanzado un poco hacia 1980, mientras que el excedente bruto de explotación, que con- tiene ganancias, intereses y rentas, toma el curso contrario: pier- de casi 5 puntos hasta 1980 pero…p. 548
[19]públi- cos. Lo anterior se confirma al caer la remuneración de los 558 ECONOMÍA Y NACIÓN asalariados en 1990 después de haber avanzado un poco hacia 1980, mientras que el excedente bruto de explotación, que con- tiene ganancias, intereses y rentas, toma el curso contrario: pier- de casi 5 puntos hasta 1980 pero…p. 548
[21]al feriar las participaciones de cada uno en los mercados repartidos en forma estable por la protección aran- celaría y ciertos arreglos oligopólicos espontáneos pero estables o frecuentemente organizados por las mismas entidades de con- trol público. Con la apertura y también con la integración que se adelantó…p. 553
[22]al feriar las participaciones de cada uno en los mercados repartidos en forma estable por la protección aran- celaría y ciertos arreglos oligopólicos espontáneos pero estables o frecuentemente organizados por las mismas entidades de con- trol público. Con la apertura y también con la integración que se adelantó…p. 553
15Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 241, 2752 citas
[20]The government and the international financial institutions, especially the World Bank, concluded that the lackluster performance and bleak prospects for productivity growth to a great extent reflected the economy's inadequate exposure to foreign competition and the prevalence of government intervention in the…p. 241
[42]the emphasis of the financial markets from specialization to a system of multipurpose banking. They also allowed the inter- national best-practice standards for the financial sector — known as Basel rules — to be applied along with enhanced supervision by the Banking Superintendency. In addition, Gaviria 's reforms…p. 275
16¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 1561 cita
[24]apoyo, aprobó la idea siempre que se resolviera una cuestión jurídica elemental: para que el decreto pasara la revisión de la Corte, las medidas tomadas debían estar claramente conectadas con los motivos que llevaron al presidente a decretar el estado de sitio. 61. Desde el Plebiscito de 1957 que dio origen al Frente…p. 156
17Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 173, 1772 citas
[25]que sirviera para implantar la paz y afrontar el estudio de temas tan críticos como la reforma a la justicia. El estado de sitio dio para todo. Según Alfonso Gómez Méndez, fue reiterado el abuso que se hizo de la figura y “nunca se adelantó juicio de responsabilidad a presidente alguno por esa violación manifiesta y…p. 173
[39]privada de Palacio. Fue una cena frugal, pero con ambiente tenso y con el presidente Gaviria muy reservado. Asistieron, además de los liberales López y Serpa, Antonio Navarro, Álvaro Gómez, Carlos Lleras de la Fuente y Rodrigo Marín y, por supuesto el ministro de la Calle. No hubo ningún acuerdo, pero Navarro y Álvaro…p. 177
18Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · p. 1931 cita
[26]el país. A pesar de lo corto del tiempo, su coordinador, Ricardo Santamaría, sostiene que hubo mucho interés, el cual se vio reflejado, por ejemplo, en el Una de las mayores paradojas de la Constitución de 1991 fue que esta nació con base en la controvertida figura del “estado de sitio”. En efecto, el presidente…p. 193
19Testigos olvidados. Periodismo y paz en ColombiaAndrés Felipe De Pablos, Luisa Fernanda Gómez · 2017 · p. 12 citas
[27]63 III. Bienvenidos al futuro (1990-1994) En los últimos días del gobierno de Virgilio Barco ya se habían iniciado diálogos de paz con las guerrillas, y Quintín PRT EPL Lame. Por esta razón, desde la hora cero del gobierno de César Gaviria, se buscó recobrar esos diálogos y reiniciar procesos de desmovilización y…p. 1
[28]63 III. Bienvenidos al futuro (1990-1994) En los últimos días del gobierno de Virgilio Barco ya se habían iniciado diálogos de paz con las guerrillas, y Quintín PRT EPL Lame. Por esta razón, desde la hora cero del gobierno de César Gaviria, se buscó recobrar esos diálogos y reiniciar procesos de desmovilización y…p. 1
20Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 2831 cita
[29]elegir a 70 miembros. El 4 de febrero de 1991, se instaló en el salón Elíptico del Congreso, la Asamblea. Tres constituyentes fueron elegidos como copresidentes: Alvaro Gómez Hurtado, Antonio Navarro Wolf y Horacio Serpa Uribe. El 4 de julio fue proclamada la nueva Constitución, que acentuó temáticamente los derechos…p. 283
21Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 247, 2742 citas
[31]firmadas y en parte incumplidas. Muchas de sus normas constitu í an una actualizaci ó n indispensable de una constituci ó n formalista, ya centenaria, convertida en obst á culo a la democracia: reemplaz ó a una constituci ó n que exist í a en buena parte en la medida en que su vigencia se suspend í a, de modo que se…p. 274
[62]dito Territorial y el Banco Central Hipotecario siguieron haciendo barrios obreros y linanciando vivienda de clase media y, sobre todo a partir de 1995, ■.i- entregaron subsidios de vivienda a m á s de un mill ó n de familias y continu ó el esfuerzo de convertir las ciudades llenas de tugurios de 1960 en ciudades con…p. 247
22Recentralisation in ColombiaJulián D. López-Murcia · 2022 · p. 761 cita
[32]and onwards (see Bonet et al. 2016). There were strong debates between members of the National Constituent Assembly (that was preparing the new Constitution) and the Minister of Finance of the Gaviria administration Rudolf Hommes (1990–1994) on the possibilities of increasing the percentage of the VAT 60 J. D.…p. 76
23Desafíos de la gobernabilidad democrática. Reformas político-institucionales y movimientos sociales en la región andinaMartín Tanaka, Francine Jácome · 2010 · p. 491 cita
[33]a los ciudadanos. La Constitución de 1991 consolidó el proceso de descentrali- zación política y administrativa que comenzó en el año de 1986 con la refor- ma que permitió la elección popular de alcaldes. Al igual, creó mecanismos de participación directa, como la iniciativa popular, y de comunicación directa con la…p. 49
24Colombia: The Politics of Reforming the StateEduardo Posada-Carbó (editor) · 1998 · p. 36, 2222 citas
[34]decade, although it is difficult to identify a radical shift in the dominant intellectual trends of the past. No minimalist view of the state emerged from the 1991 constitutional assembly - a reflection of the mixed composition of this assembly. Yet two major and closely interre- lated changes are worthy of attention.…p. 36
[66]reform that has been proposed to the Congress. Drug trafficking and money laundering remain a heavy burden on the Colombian economy, because they induce luxury consumption, pro- mote unfair competition through smuggling and undervaluation of imports, inhibit the control of inflation and an adequate foreign ex- change…p. 222
25Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1731 cita
[35]en los derechos políticos, sino que tenía que apoyarse también en el reconocimiento de los derechos sociales de los sectores populares. Acorde con esa interpretación de la democracia, López Pumarejo quiso poner en marcha el Estado social de derecho. La Constitución de 1991 profundizó aún más el signifi- cado de la…p. 173
26Paz en Colombia: perspectivas, desafíos, opcionesMartha Nussbaum, Sara Victoria Alvarado (ed.), Eduardo A. Rueda Barrera (ed.), Pablo Gentili (ed.) · 2016 · p. 701 cita
[36]Respecto al litigio incluyente, porque para lograr la eficacia de tales derechos y ante la ausencia de un Estado de bienestar que ad- ministrativamente los aplique, las personas tienen que hacer uso de acciones constitucionales como la tutela, acciones populares, recursos de petición, de grupo, entre muchas más que…p. 70
27Paz en Colombia: perspectivas, desafíos, opcionesSara Victoria Alvarado, Eduardo A. Rueda Barrera, Pablo Gentili (editores) · 2016 · p. 701 cita
[37]Respecto al litigio incluyente, porque para lograr la eficacia de tales derechos y ante la ausencia de un Estado de bienestar que ad- ministrativamente los aplique, las personas tienen que hacer uso de acciones constitucionales como la tutela, acciones populares, recursos de petición, de grupo, entre muchas más que…p. 70
28Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · p. 151, 1572 citas
[38]siquiera la totalidad del Congreso daba una verdadera discusión en esta, que es una pieza clave de la política pública. También sacó del limbo cierto autismo en los temas de orden público confinados al terreno de los militares y del presidente. Se había creado una especie de campana neumática consentida por todos. Los…p. 157
[43]revaluación del peso, lo cual se vería impulsado aún más por situaciones como el descubrimiento de los pozos petroleros de Cusiana y Cupiagua. El cierre, seguido de revaluación, haría que ningún sector se desarrollara. Proponía distinguir lo que depende de la inversión del Estado y lo que depende de buenas políticas.…p. 151
29A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 2601 cita
[40]and Ecuador, the govern - ment decided to remove the monetary authority from the bank in 1963. The idea of aligning exchange and monetary policies with fiscal expenditure pro - moted the creation of the Junta Monetaria. Before 1963, the board of the Banco de la República had a majority of members related to the banks…p. 260
30Mayorías sin democracia. Desequilibrio de poderes y Estado de derecho en Colombia, 2002-2009Mauricio García Villegas, Javier Eduardo Revelo Rebolledo · 2009 · p. 2211 cita
[41]y no los del gobierno. Lo anterior sin perjuicio de la obligación del Banco de coordinar sus decisiones con la política económica del gobierno. Entrevista a Salomón Kalmanovitz, Bogotá, mayo 14 de 2008. 221 La independencia del Banco de la República y la reelección presidencial Salomón Kalmanovitz (César Gaviria);…p. 221
31Cuatro crisis que marcaron a Colombia: Memorias del fraude bancario de 1982, el apagón de 1992, la debacle financiera de 1999 y las negociaciones con el ELN en 2018Juan Camilo Restrepo · 2022 · p. 711 cita
[44]capitales que cada vez se veía inminente. Pero esta política de altas tasas de interés practicada por nuestro banco central llevó a que los intereses domésticos alcanzaran niveles astronómicos de tres y cuatro veces los índices de inflación. En esas condiciones era imposible, primero, reactivar la economía, que en ese…p. 71
32Álvaro Uribe: El Caballo de Troya del NeoliberalismoJuan Manuel López Caballero · 2009 · p. 301 cita
[45]el riesgo que, de no ser aprobado también ahí a pupitrazo, quede automáticamente acogida por decreto la versión inicial. País sin rumbo en el largo plazo y en el corto plazo navega errático. La gran consigna de modelo es desregularizar controles, liberar mercados y sobre todo el fi nanciero y el externo. Basta di-…p. 30
3325 años de luchas sociales en Colombia 1975-2000Mauricio Archila Neira, Álvaro Delgado G., Martha Cecilia García V., Esmeralda Prada M. · 2002 · p. 301 cita
[46]importaciones. pero desatendió la infraestructura. sobre todo la rural. que atravesó la peor recesión en muchos años. Mientras el PIB general creció en pro- medio 4,26% entre 1990 y 1994. el agropecuario lo hizo en 2,52% con cambios dramáticos como pasar de 5.9% en 1990 a -2.0% en 1992"". El crecimiento del PIB…p. 30
34Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 207, 2252 citas
[47]la expedición de la Ley 50 de 1990, la Constitución Política de 1991 (claramen - te Neoliberal como se desprende de su artículo 333 y s.s.) y la Ley 100 de 1993 que privatizó a la Seguridad Social, an - tes totalmente a cargo de entidades públicas como la Caja Nacional de Previsión, el Instituto de Seguros Sociales y…p. 225
[48]correlativa de los empleadores que años 206 Iván Alberto Díaz Gutiérrez APROXIMACIONES A LA HISTORIA DEL DERECHO EN COLOMBIA después darán el puntillazo, afortunadamente no final, pero sí muy intenso en la disminución de la favorabilidad de la legisla - ción laboral colombiana, lo cual viene a acrecentarse, mayor -…p. 207
35Movimientos sociales, Estado y democracia en ColombiaMauricio Archila, Mauricio Pardo (Editores) · 2001 · p. 52, 572 citas
[49]expresión, como ocurrió en el Ministerio de Hacienda y el DAÑE. Como señala Ríos en su artículo ya citado, "Entre 1990 y 1994 han entrado en receso o han sido liquidados en Colombia cerca de 514 sindicatos", con unos 95.229 afiliados. "Hoy escasamente está sindicalizado el 6% de la población económicamente activa".…p. 57
[50]Las nuevas relaciones de trabajo en Colombia [53 ] p a n d o un lugar central en el sistema de negociación, los conve- nios colectivos sectoriales, salvo en algunos sectores, han solido tener en la empresa un impacto menor que en otros países eu- ropeos, en particular en materia de salarios. La negociación colectiva…p. 52
36Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 881 cita
[51]de negociación. En la reforma laboral de 1965 se favorece menos e! sindicato de base. 151 152 HI~TORIA DEL 5!NUICAliSMO EN C:OUJMIIIA, 18)0-2()11 En el pasado se han destruido varios sindicatos industriales o gremiales con base en la preferencia que la ley da a los sindicatos de base. En 1961, el Ministerio del…p. 88
37Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 28, 892 citas
[52]Tierras (Himat). A este esfuerzo gubernamental se sumó la cons- titución de gremios en el sector; el primero la Fe- deración Nacional de Cafeteros, y luego el Fondo Nacional del Café (1927) y su centro de investiga- ción (Cenicafé) en Chinchiná (Caldas), el Instituto de Fomento Algodonero en 1948, Coltabaco, Pro-…p. 28
[53]exporta- ciones en la producción fueron los textiles, con- fecciones y cueros, productos químicos y caucho. La apertura se justificó en términos de mayor efi- ciencia (cambio técnico e innovación) que resul- ta al enfrentar los productores nacionales y los exportadores al mercado internacional (control de calidad y…p. 89
38Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1081 cita
[54]Gobierno nacional (a través de subsidios y otros apoyos financieros a la producción agroindustrial) y la inversión privada, y al finalizar la década había aumentado la superficie plantada: de aproximadamente 76.000 hectáreas en 1987 pasó a cerca de 186.000 en 1999 (otros cálculos más conservadores mencionan cerca de…p. 108
39La crisis agraria en Colombia, 1950-1980Santiago Perry · 1983 · p. 261 cita
[55]Celanese- e infinidad de empresas pequ�ñas; las ventas se redujeron en más del 20% en Coltej er, Fabricato, Tejicóndor y Celanese. Las tres primeras señalaban que mientras el mercado nacio nal se reducía en un 14 o/o, la oferta de géneros extranjeros crecía a un ritmo del 87 %. En 1980 entraron al país, legal mente y…p. 26
40At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 3251 cita
[56]neoliberal globalization. Since the 1990s, the hegemony of Viejo Caldas unraveled, giving way to endemic and powerful waves of cafetero protests that continue to paralyze Fedecafé ’ s control of the sector. The despotism that had been so effective in quelling labor unrest in Urabá gave way to unprecedented labor…p. 325
41"Patrones" y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960 – 2012)Absalón Machado Cartagena, John Jairo Rincón García · 2014 · p. 851 cita
[57]en los primeros años de la década de los noventa, participando aproximadamente con el 5, 1 % del PIB. Pero en los años siguientes, y hasta 2001, su partici- pación se redujo al 2, 7 %. Durante el período siguiente la partici- pación se recuperó levemente y alcanzó en 2005 el 2, 9 % (Barón, 2010). Este descenso también…p. 85
42Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 2221 cita
[58]el nuevo sector exportador aumentarán por encima del ingreso medio nacional, lo cual provoca una transferencia de recursos hacia actividades productoras de bienes de exportación. Por otra parte, el ingreso disminuirá en el sector competidor de las importaciones a causa de la incursión de productos extranjeros. Si…p. 222
43Histories of Perplexity: Colombia, 1970s–2010sLina Britto, A. Ricardo López-Pedreros · 2024 · p. 2181 cita
[59]a series of economic and social reforms, very similar to those pursued at the time by other Latin American governments, including the privatization and liquidation of state compa - nies, the surrender of the health and pension systems to private capital, the dismantling of a protectionist system of import tariffs, and…p. 218
44No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2381 cita
[60]esperaba que las cumpliera mejor que algunas entidades estatales que, como el Seguro Social, estaban carcomidas por el clientelismo y la corrupción. A este escenario com- plejo se sumaban violencias persistentes como las de la insurgencia y el narcotráfico, además de otras localizadas en regiones y ciudades como la…p. 238
45La economía de los paramilitares: Redes de corrupción, negocios y políticaMauricio Romero Vidal (coordinador y editor), Ariel Fernando Ávila Martínez, Vilma Liliana Franco R., Ángela Olaya, Hernán Pedraza Saravia, Bernardo Pérez Salazar, Juan Diego Restrepo E., Diana Torres · 2011 · p. 181 cita
[61]CTA/ 6 con el fin de racionalizar gastos con base en la flexibilización laboral. Como medi- da complementaria, el ministerio de Protección Social "[... ] abrió la posibilidad de que las Empresas Sociales del Estado (ESE), en vez de operar con una planta de personal propia, puedan (desarrollar sus fun- ciones mediante…p. 18
46Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 3631 cita
[63]importacio- nes, aunque la apertura de capitales con sus entradas, pero sobre todo salidas, aumentó los riesgos macroeconómicos que se concretaron más adelante. La administración Samper estuvo plagada de proble- mas que comenzaron con la denuncia de que su campaña había recibido financiación del Cartel de Cali y…p. 363
47Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 1221 cita
[64]in 1999, the economy fell into a great recession that crippled the construction sector, devastated manufacturing, and pushed people out of agriculture. The recession was characterized by an unemployment rate of more than 20 percent, resulting in social disruption, an increase in crime rates, and a general sense, at…p. 122
48Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1891 cita
[65]clima económico y político entre Washington y Bogotá dispararon una grave recesión que empezó seriamente en 1999 y duró cerca de cinco años. La economía colombiana decreció un 4,5% en este periodo, y el desempleo llegó al 22%. La construcción se detuvo prácticamente del todo en las grandes ciudades, y el panorama se…p. 189