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Hecho histórico · Constitución de 1991 · 1991–2002

Muerte de Pablo Escobar y reconfiguración del narcotráfico (1993)

El 2 de diciembre de 1993, el Bloque de Búsqueda de la Policía Nacional abatió a Pablo Escobar en Medellín, cerrando la era del cartel-empresa hipercentralizado y desencadenando una reconfiguración que ruralizó el narcotráfico, lo acopló a los actores armados del conflicto y convirtió a los aliados paramilitares de la cacería en la base de las futuras AUC.

Muerte de Pablo Escobar y reconfiguración del narcotráfico (1993)
2 de diciembre de 1993
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
2 de diciembre de 1993
Protagonistas
Pablo Escobar, César Gaviria, Virgilio Barco, Luis Carlos Galán, Ernesto Samper, Carlos Castaño, Gonzalo Rodríguez Gacha, Fidel Castaño, Diego Fernando Murillo Bejarano (Don Berna), Cartel de Medellín, Cartel de Cali, Los Pepes (Perseguidos por Pablo Escobar)
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. La política de sometimiento voluntario a la justicia del gobierno Gaviria, respaldada por la prohibición constitucional de extradición de 1991, permitió a Escobar recluirse en La Catedral bajo sus propias condiciones, desde donde continuó dirigiendo homicidios y negocios, haciendo insostenible el acuerdo.
  2. El asesinato de Gerardo Kiko Moncada y Fernando Galeano dentro de La Catedral —tras el robo de aproximadamente veinte millones de dólares perpetrado por un sicario de Escobar— rompió la lealtad interna del cartel y empujó a los sobrevivientes de esos círculos empresariales a aliarse con los enemigos históricos de Escobar.
  3. La fuga de Escobar de La Catedral el 21 de julio de 1992, precipitada por un procedimiento de la Fiscalía General que él conoció mientras estaba recluido, reactivó la persecución estatal y la guerra terrorista, creando las condiciones para la formación de Los Pepes.
  4. La confluencia de intereses entre el Estado colombiano, el Cartel de Cali, los hermanos Castaño y los sobrevivientes de los círculos empresariales del cartel de Medellín produjo una alianza paralegal —Los Pepes— que combinó inteligencia criminal con apoyo institucional del Bloque de Búsqueda y asesoría de la DEA y la CIA para cerrar el cerco sobre Escobar.
  5. La presión sostenida de Estados Unidos sobre el gobierno colombiano para perseguir a los carteles, materializada en apoyo operativo, entrenamiento y presencia física de Navy SEALs en la sede del Bloque de Búsqueda, inclinó la balanza hacia la opción de eliminar a Escobar en lugar de negociar su rendición.
2 de diciembre de 1993Muerte de Pablo Escobar y reconfiguración del narcotráfico (1993)

Consecuencias

  1. La muerte de Escobar dejó el campo libre al Cartel de Cali, que expandió su poder e infiltró la política hasta financiar parcialmente la campaña presidencial de Ernesto Samper en 1994, desencadenando el escándalo del Proceso 8000 y una crisis institucional de largo alcance.
  2. Los hermanos Castaño regresaron al sur de Córdoba con el armamento, los hombres y los contactos institucionales acumulados durante Los Pepes, sentando las bases de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU) y, en 1997, de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que combinaron discurso contrainsurgente con control de corredores y rentas del narcotráfico.
  3. El narcotráfico se atomizó y ruralizó: desaparecidas las grandes organizaciones verticalmente integradas, el negocio se acopló a las economías de guerra de guerrillas y paramilitares, con las FARC monopolizando el comercio de pasta de coca en sus territorios y los paramilitares controlando corredores de exportación.
  4. Los cultivos de coca se dispararon de aproximadamente 37.500 hectáreas en 1992 a cerca de 101.800 en 1998, con Putumayo como epicentro —de 2.200 hectáreas en 1991 a 19.000 en 1998—, convirtiendo a Colombia en el primer productor mundial de hoja de coca en 1997 y desplazando a Perú y Bolivia.
  5. La impunidad selectiva de Los Pepes —solo Fidel Castaño fue condenado, y no por los crímenes específicos del grupo— consolidó una red de vínculos entre fuerzas de seguridad, narcotraficantes y paramilitares que se expresaría en escándalos institucionales sucesivos durante la década siguiente.
  6. Don Berna quedó en posición privilegiada dentro del reacomodo criminal de Medellín, con líneas abiertas a la Policía y a la DEA, prefigurando el modelo de control territorial disperso y cooperación con la fuerza pública que caracterizaría a la Oficina de Envigado en los años posteriores.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

La muerte de Escobar no clausuró el narcotráfico colombiano sino que lo transformó: eliminó la amenaza del cartel-empresa con vocación política nacional y la sustituyó por una integración estructural del negocio en las economías de guerra rurales y en el conflicto armado, un cambio que condicionó dos décadas de violencia territorial. La alianza paralegal que hizo posible la victoria —Los Pepes, el Cartel de Cali, los Castaño, Don Berna— no fue desmantelada tras cumplir su función sino que capitalizó el triunfo para construir el proyecto paramilitar de las AUC, lo que convierte el 2 de diciembre de 1993 en el punto de origen de uno de los ciclos más cruentos del conflicto colombiano. El hecho revela además la tensión irresuelta entre eficacia operativa y Estado de derecho: la decisión de ganar la guerra contra Escobar con aliados criminales hipotecó la capacidad del Estado para romper el ciclo de violencia que pretendía cerrar.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

Muerte de Pablo Escobar y reconfiguración del narcotráfico (1993)

El 2 de diciembre de 1993, hacia el mediodía, una unidad del Bloque de Búsqueda de la Policía Nacional abatió a Pablo Escobar Gaviria sobre los tejados de una casa del barrio Los Olivos, en Medellín. Con él terminaban dieciséis meses de cacería, cuatro años de terrorismo urbano contra el Estado colombiano y una forma específica de hacer narcotráfico: la del cartel-empresa de proyección política nacional, con capacidad para asesinar candidatos presidenciales, dinamitar aviones, chantajear a la Asamblea Constituyente y dictar los términos de su propia reclusión. Lo que no terminaba —y en muchos sentidos apenas empezaba— era el negocio. En los cinco años siguientes, la caída del Cartel de Medellín desencadenó una reconfiguración en dos tiempos: primero una breve reconcentración en manos del Cartel de Cali, que aprovechó el vacío para expandir su influencia política hasta financiar la campaña presidencial de Ernesto Samper en 1994; después una atomización estructural que ruralizó el negocio, lo acopló a los actores armados del conflicto —FARC, paramilitares— y desplazó la producción cocalera hacia la frontera sur, sobre todo Putumayo, Caquetá y Guaviare. El narcotráfico dejó de ser una amenaza terrorista contra la élite urbana para convertirse en el combustible de una guerra territorial de dos décadas.

El mundo del que brota el hecho: guerra sucia, sometimiento y ruptura interna

La muerte de Escobar se explica por lo que ocurrió entre agosto de 1989 y julio de 1992. El 18 de agosto de 1989, el candidato presidencial Luis Carlos Galán fue asesinado en Soacha, muy probablemente por orden de Escobar. El magnicidio —uno de cuatro candidatos presidenciales caídos entre 1989 y 1990, en medio de la ola sostenida de crímenes contra la Unión Patriótica desde 1986— desencadenó una contraofensiva estatal sin precedentes. El presidente Virgilio Barco restableció la extradición por decreto de estado de sitio, tres años después de que la Corte Suprema declarara inexequible la Ley 27 de 1980 en diciembre de 1986 y de que el propio Barco intentara mantenerla vigente con la Ley 68 de 1987. La guerra abierta entre "los extraditables" y el Estado colombiano, con Medellín como escenario principal, dejaría entre 1989 y 1993 una modalidad híbrida de violencia: sicarios adolescentes reclutados en las comunas por unos cien dólares por asesinato, carros bomba, secuestros de figuras públicas, atentados contra instituciones. El aparato militar del Cartel de Medellín combinó sicariato urbano y estructuras paramilitares rurales antiguerrilla en lo que las investigaciones posteriores describirían como la mayor ofensiva terrorista contra el Estado colombiano de que se tenga noticia.

Contra ese fondo, el gobierno de César Gaviria diseñó una salida. La política de sometimiento voluntario a la justicia ofrecía a los narcotraficantes rebajas sustanciales de penas a cambio de colaboración y, sobre todo, la no extradición. La Constitución de 1991 selló la operación al prohibir explícitamente la extradición de nacionales, prohibición precedida por presiones documentadas: las Autodefensas de Puerto Boyacá llegaron a filmar a un abogado del Cartel de Medellín entregando 3.900 dólares a un miembro de la Asamblea Constituyente para que votara en contra, y el exparamilitar Ariel Otero afirmó que el cartel presionaba directamente al cuerpo constituyente. Escobar se entregó al día siguiente de aprobada la prohibición constitucional, en junio de 1991, tras condicionar los términos de su reclusión. La prisión, apodada La Catedral, quedó en Envigado, fue acondicionada con sus propios recursos y desde allí siguió ordenando homicidios y dirigiendo negocios.

La política se hundió por dentro. El detonante fue el robo de aproximadamente veinte millones de dólares pertenecientes a Fernando Galeano, perpetrado por un sicario de Escobar apodado Tití, que entregó el dinero al patrón. Cuando el ala empresarial del cartel —los hermanos Galeano y los Moncada— reclamó, Escobar asesinó dentro de La Catedral a Gerardo Kiko Moncada y a Fernando Galeano. La ejecución rompió la lealtad interna: sobrevivientes de esos círculos empresariales huyeron y comenzaron a buscar aliados entre los enemigos históricos de Escobar. Advertido además de un procedimiento de la Fiscalía General que le habría llegado por vías internas, Escobar se fugó de La Catedral el 21 de julio de 1992.

Lo que siguió fueron dieciséis meses de cacería en los que confluyeron tres actores. El Bloque de Búsqueda, cuerpo especializado con mayor contingente de la Policía Nacional pero también con presencia del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y el DAS, operaba desde la Escuela Carlos Holguín, cerca del estadio Atanasio Girardot, con apoyo y entrenamiento de la CIA, la DEA y la Fuerza Aérea de Estados Unidos, y con presencia física de Navy SEALs en la sede. En paralelo, entre finales de 1992 y comienzos de 1993, se articuló una alianza inédita: los Perseguidos por Pablo Escobar, Los Pepes, que empezaron su campaña activa en enero de 1993. Confluían en ellos las Autodefensas Campesinas de Puerto Boyacá, los Tangueros de Fidel y Carlos Castaño Gil, los sobrevivientes de las familias Galeano y Moncada, y el Cartel de Cali. Fidel Castaño fue reconocido como líder. Diego Fernando Murillo Bejarano, alias Don Berna, aparece como figura vinculada al grupo y, según el agente veterano de la DEA Chris Feistl, "uno de los principales hombres de enlace" entre Los Pepes, la Policía colombiana y la agencia estadounidense.

Los Pepes ejecutaron una campaña de terror que mató a cientos de personas —abogados, financiadores, subalternos de Escobar, familiares— y sostuvieron una relación operativa con el Bloque de Búsqueda que la propia Procuraduría documentó: sus miembros visitaban la Escuela Carlos Holguín. Al menos un telegrama de la DEA de febrero de 1993 muestra que agentes estadounidenses estaban al tanto de esos vínculos. El 14 de abril de 1993, el ministro de Defensa Rafael Pardo fue informado de que un oficial de alto rango de la Policía mantenía contacto con Castaño; pidió relevarlo y suspender las comunicaciones. La colaboración, sin embargo, continuó hasta la muerte de Escobar. Mientras el fiscal Gustavo de Greiff buscaba negociar rendiciones, Estados Unidos presionaba por perseguir a los carteles y el Bloque de Búsqueda combinaba operaciones legales con información suministrada por una alianza de narcotraficantes rivales y paramilitares.

La reconstrucción del 2 de diciembre y la victoria compartida

Escobar fue localizado y abatido en Medellín el 2 de diciembre de 1993 por una unidad del Bloque de Búsqueda de la Policía Nacional, en una casa del barrio Los Olivos. La información que permitió cerrar el cerco provino, entre otras vías, de Los Pepes, cuyos aportes de inteligencia habían venido estrechando el radio de acción del cartel durante todo el año. El desenlace específico —los impactos, la controversia sobre si el disparo fatal fue un tiro de gracia policial o un suicidio— quedó abierto en el debate público y no se resuelve aquí. Lo que sí queda claro es la doble autoría del operativo: la victoria fue estatal y estuvo respaldada por Washington, pero se apoyó de manera decisiva en una alianza paralegal de narcotraficantes y paramilitares que capitalizaría de inmediato la caída del enemigo común.

La distribución de esa victoria se leería en los meses siguientes. Los hermanos Castaño consideraron su participación en Los Pepes como una "pausa" y regresaron al sur de Córdoba con armamento nuevo, hombres reforzados y algunos exintegrantes del cartel de Escobar que prefirieron unirse a sus filas. Fidel Castaño murió aproximadamente un mes después de Escobar; el liderazgo pasó a Carlos y Vicente Castaño. Don Berna quedó en posición privilegiada dentro del reacomodo criminal de Medellín, con líneas abiertas a la Policía y a la DEA. Ninguno pagó por Los Pepes en términos judiciales: solo Fidel, Carlos y Vicente Castaño y Eugenio León García Jaramillo, alias Taxista, fueron formalmente investigados; únicamente Fidel fue condenado, y por promoción y financiación de grupos armados al margen de la ley, no por los crímenes específicos. Los procesos contra oficiales del Bloque de Búsqueda involucrados con Los Pepes, pese a las evidencias reunidas por De Greiff, nunca prosperaron.

Esa impunidad selectiva no fue un accidente. Fue la condición operativa de la victoria: no se podía perseguir a Escobar con el Cartel de Cali, los Castaño y Don Berna, y después juzgar a esos mismos aliados por los métodos con los que ayudaron a matarlo. El resultado es que el Estado colombiano no salió del ciclo con un aparato antinarcóticos fortalecido, sino con una red de vínculos entre fuerzas de seguridad, narcotraficantes y paramilitares que en los años siguientes se expresaría en escándalos sucesivos.

Las causas del giro: por qué el 2 de diciembre reconfigura el negocio

Conviene separar lo que ese día cierra de lo que abre. Cierra una fórmula: la del cartel-empresa hipercentralizado, con un solo hombre en la cima, capaz de responder al Estado con guerra abierta y de intentar someterlo mediante terrorismo. La fórmula ya había fracasado antes del 2 de diciembre —había fracasado con la fuga de La Catedral y la reactivación de la persecución—, pero el 2 de diciembre la hace irreversible. La estructura que Escobar encarnaba dependía de él: sin su capacidad de coacción, sin su red de sicarios reclutados en las comunas, sin su dinero, la organización se desarma en semanas.

Lo que abre es una redistribución del negocio en tres direcciones simultáneas, y aquí conviene no confundir la simultaneidad con la coincidencia. En primer lugar, el Cartel de Cali —dirigido por Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela— quedó con campo libre. Nunca había sido perseguido con la intensidad del de Medellín durante la política de sometimiento; había participado en la financiación de Los Pepes y había convergido con el Estado en el objetivo común. Al desaparecer Escobar, expandió su control del negocio y profundizó su penetración política, incluyendo la financiación parcial de la campaña presidencial de Ernesto Samper en 1994. Esa hegemonía duró poco: entre 1994 y 1995, el Cartel de Cali fue desvertebrado. Con él terminó la era de las grandes organizaciones verticalmente integradas del narcotráfico en Colombia.

En segundo lugar, en Medellín, la Oficina de Envigado —estructura sicarial con orígenes en los años ochenta, en la propia época de Escobar— se impuso como poder criminal dominante bajo el liderazgo de Don Berna. Su fuerza no venía de la integración vertical al estilo de Escobar sino de una red de alianzas con bandas de distintas zonas de la ciudad y del Valle de Aburrá. Era un modelo distinto: control territorial disperso, cooperación con la fuerza pública, perfil bajo frente al Estado central.

En tercer lugar, y este es el movimiento más decisivo en el largo plazo, los sobrevivientes rurales de Los Pepes convirtieron el capital acumulado durante la cacería en un proyecto paramilitar propio. Los hermanos Castaño regresaron al sur de Córdoba y, hacia mediados de la década, lideraron la conformación de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, las ACCU. Desde 1994, las ACCU iniciaron un proceso de "confederación" con estructuras paramilitares de Urabá, el norte y Bajo Cauca antioqueño, Córdoba y el Darién. Para 1996, el Bloque Sinú de Salvatore Mancuso ya había estrechado vínculos con los Castaño. En 1997, la reunión de jefes de nueve organizaciones paramilitares dio nacimiento a las Autodefensas Unidas de Colombia, las AUC, como culminación del proceso de unificación liderado por Carlos Castaño.

Este tercer movimiento merece un subrayado. Los ganadores de la guerra sucia contra Escobar no se retiraron con la victoria: la capitalizaron. El armamento, los hombres, los contactos institucionales y la legitimidad tácita ganada como aliados del Estado sirvieron de base para un proyecto de otra escala. El discurso contrainsurgente antiguerrilla se combinó con el control de corredores y rentas del narcotráfico, asegurando territorios en función de las etapas de la cadena productiva de la coca. La reconfiguración del negocio no fue únicamente una consecuencia del vacío dejado por Escobar: fue en parte un efecto deliberado de quienes ganaron la guerra contra él y decidieron no soltar el aparato armado que habían construido para derrotarlo.

La frontera cocalera: el desplazamiento del negocio hacia el sur

Mientras en las ciudades se reacomodaba la superestructura del narcotráfico, en el campo ocurría un cambio más silencioso y más profundo. Las hectáreas cultivadas de coca en Colombia pasaron de aproximadamente 37.500 en 1992 a cerca de 101.800 en 1998. En 1997, Colombia se convirtió en el primer productor mundial de hoja de coca, desplazando a Perú y Bolivia, donde los cultivos se reducían por presión antinarcóticos y crisis de precios.

El caso paradigmático fue Putumayo. Tenía 2.200 hectáreas en 1991; llegó a 7.000 en 1997, a 19.000 en 1998 y, en el año 2000, concentraba el 40,43 % del total nacional. A partir de 1990, tras una plaga que exterminó la variedad "caucana", se introdujeron variedades más resistentes —boliviana y peruana, esta última conocida como Tingo María— junto con agroquímicos que intensificaron el rendimiento. Guaviare y Caquetá siguieron trayectorias comparables. Miles de campesinos migraron a esas zonas, atraídos por una economía de bajos costos de inversión inicial, altas ganancias por hoja o pasta y ausencia estatal casi total.

Aquí es donde la reconfiguración post-Escobar se entrelaza con el conflicto armado. Los grupos guerrilleros, y en particular las FARC, incrementaron su presencia en casi todas las áreas de cultivo durante la última década del siglo XX, monopolizando el comercio de pasta de coca en los territorios bajo su control. La ofensiva militar de las FARC entre 1995 y 1997 —la serie de golpes que inclinaron temporalmente la balanza en su favor y que incluyó las tomas de Las Delicias, Patascoy y El Billar— fue posible en parte gracias a los recursos obtenidos de su participación en esa economía. La relación causal es una hipótesis interpretativa, no un hecho comprobado, pero la coincidencia temporal entre la expansión cocalera y la mejora en la capacidad militar guerrillera es demasiado nítida para pasarse por alto.

Los paramilitares hicieron un movimiento simétrico. La expansión de las ACCU y luego de las AUC durante la segunda mitad de los noventa siguió, en parte, la geografía de los corredores del narcotráfico. Donde había cultivos, laboratorios, rutas o puertos, había disputa territorial con las FARC. El negocio se acopló así a un conflicto armado que ya llevaba tres décadas —el ELN, las FARC, los paramilitares, el Ejército, todos operando desde antes de la muerte de Escobar— y le dio a ese conflicto una intensidad financiera nueva.

Conviene precisar el orden causal: los actores armados no crearon la economía cocalera. La expansión de los cultivos en el sur del país fue, en su origen, un proceso autónomo impulsado por migración campesina, ausencia institucional y desplazamiento geográfico de la producción desde Perú y Bolivia. Ese proceso habría ocurrido con Escobar vivo o muerto. Lo que la reconfiguración post-1993 aportó fue el marco superior: al desaparecer el cartel-empresa centralizado, la coca campesina del sur dejó de tener un solo comprador dominante que pudiera imponer precios y disciplinar la cadena. La producción se multiplicó, los intermediarios se diversificaron, y los actores armados —tanto guerrilla como paramilitares— encontraron espacio para insertarse como reguladores locales del negocio, cobrando gramaje, protegiendo cultivos, controlando rutas.

La tercera generación: atomización y Cartel del Norte del Valle

El desmantelamiento del Cartel de Cali entre 1994 y 1995 no produjo un cuarto gran cartel de reemplazo. Produjo una tercera generación del narcotráfico caracterizada por la atomización. El actor más visible del interregno fue el Cartel del Norte del Valle, que tomó el control de las zonas que quedaron disponibles tras la caída del de Cali. Sus dos precursores y jefes máximos, Orlando Henao Montoya e Iván Urdinola Grajales, murieron en prisión durante los años noventa: Henao asesinado por un medio hermano de Helmer Herrera, y Urdinola al parecer envenenado.

La estructura que emergió alrededor del Norte del Valle no era ya la del cartel clásico. Se organizó en torno a jefes en tensión permanente entre sí. Diego León Montoya, alias Don Diego, y Wílber Varela, alias Jabón, consolidaron cada uno estructuras armadas propias —Los Machos y Los Rastrojos, respectivamente— que se enfrentarían más tarde en una guerra interna sangrienta. Ese fue el patrón dominante en la segunda mitad de la década: pequeñas organizaciones con capacidad militar propia, disputas violentas por rutas y corredores, y apoyo en estructuras armadas ilegales para el control territorial. La verticalidad de Escobar o de los Rodríguez Orejuela dio paso a una geometría fragmentada, más difícil de golpear con operativos únicos pero también más difícil de proyectar políticamente a escala nacional.

En Medellín, la Oficina de Envigado siguió su trayectoria propia bajo Don Berna, con un poder que en 2007 le permitió, por ejemplo, ordenar el asesinato de Pacho Cifuentes por oponerse a entregar el control de las rutas del norte del Chocó. Tras la desmovilización paramilitar entre 2003 y 2008, la sucesión de Don Berna al mando desató disputas internas —alias Valenciano y alias Sebastián, cuyas detenciones en noviembre de 2011 y agosto de 2012 desactivaron parcialmente el conflicto— y abrió la puerta al ingreso de los Urabeños, o Autodefensas Gaitanistas de Colombia, a la ciudad. Esa fase pertenece a un ciclo posterior; lo que interesa aquí es que ya en los años inmediatamente siguientes a la muerte de Escobar, Medellín se había reorganizado bajo una lógica de red de bandas coordinadas, no de cartel jerárquico.

La violencia urbana de esa transición dejó huellas específicas. El 15 de noviembre de 1992, poco antes de la muerte de Escobar, una docena de agentes de policía ejecutó a siete jóvenes y a una niña de ocho años llamada Johanna en el barrio Villatina; los jóvenes pertenecían a un grupo de iglesia y no eran pandilleros. El episodio ilustra la práctica de ejecuciones extrajudiciales que acompañó la guerra sucia urbana, y que no terminó con Escobar. En la Comuna 13, entre enero y noviembre de 2003, en el marco de la desmovilización del Bloque Cacique Nutibara en diciembre de ese año, los homicidios con arma blanca se duplicaron, pasando del 8,6 % al 15,0 % del total: un cambio de método cuya coincidencia temporal con los preparativos de desmovilización es sugestiva.

Las consecuencias inmediatas y las de fondo

A corto plazo, la muerte de Escobar produjo tres efectos verificables. Terminó el narcoterrorismo del Cartel de Medellín: los carros bomba, los magnicidios, los atentados masivos contra instituciones desaparecieron del repertorio. El Estado colombiano recuperó el monopolio de la coacción en las ciudades principales, al menos en el sentido literal de que ninguna organización volvió a desafiarlo con guerra abierta al estilo de Escobar. Y el Cartel de Cali quedó como principal beneficiario inmediato, con una influencia política que se manifestaría con toda su magnitud en la crisis de legitimidad del gobierno de Samper y en la ruptura de la certificación estadounidense sobre Colombia en 1996 y 1997.

A mediano plazo, la política de sometimiento a la justicia quedó desprestigiada: había servido para desarticular al Cartel de Medellín, pero al costo de dejar operar al de Cali durante años. La extradición volvió al centro de la agenda; sería restablecida constitucionalmente en 1997 y aplicada masivamente en la década siguiente. Los procesos judiciales contra los aliados paralegales del Estado durante la cacería —Los Pepes, oficiales del Bloque de Búsqueda— no prosperaron, y dejaron un precedente de impunidad selectiva difícil de deshacer.

A largo plazo, y esta es la consecuencia más importante, el narcotráfico dejó de ser una amenaza terrorista dirigida contra la élite y el Estado central, y se convirtió en la infraestructura financiera del conflicto armado. Las FARC, que en los años ochenta habían tenido una relación ambigua y ocasionalmente conflictiva con los carteles, se involucraron sistemáticamente en la economía cocalera durante los noventa. Los paramilitares, nacidos como estructuras contrainsurgentes financiadas por narcotraficantes y ganaderos, se consolidaron como actores del negocio con proyecto político propio, hasta el punto de que la desmovilización de las AUC en la primera década del siglo XXI destapó una red de vínculos con la clase política —la parapolítica— comparable en escala al proceso 8.000 de Samper, aunque de naturaleza distinta.

La tolerancia estatal a la corrupción del narcotráfico de organizaciones distintas a Escobar durante la cacería facilitó el establecimiento de una red extensa de vínculos entre las fuerzas de seguridad y los carteles. Esa red no se limitó al momento operativo de 1992-1993: siguió operando en la selección de qué se perseguía y qué se toleraba durante los años siguientes, y esa selección tuvo consecuencias territoriales, políticas y militares.

Por qué el 2 de diciembre sigue importando

Se ha vuelto costumbre leer la muerte de Escobar como el fin del narcotráfico colombiano, o al menos de su etapa heroica y catastrófica. La lectura sirve para el cine y para las memorias oficiales; sirve peor para entender el país. El 2 de diciembre de 1993 no cerró el narcotráfico: cerró una forma específica de hacerlo, la del cartel-empresa con proyección política nacional y capacidad terrorista, y redistribuyó el negocio en formas más adaptadas al terreno colombiano de fondo, un terreno de conflicto armado rural, ausencia estatal en las periferias y economías campesinas capturadas por actores ilegales.

La reconfiguración operó en dos tiempos. Hubo primero una breve reconcentración —el Cartel de Cali entre 1993 y 1995— que confirma que el vacío dejado por Escobar no produjo automáticamente atomización, sino que primero fue ocupado por el rival hegemónico. Fue después, con la caída de Cali, cuando la fragmentación se hizo estructural. Y ese segundo movimiento no fue espontáneo: los actores que lo capitalizaron —los Castaño, Don Berna, la Oficina de Envigado, más tarde el Cartel del Norte del Valle— eran, en buena parte, los mismos que habían participado como aliados del Estado en la cacería. La victoria contra Escobar no depuró el sistema: lo redistribuyó entre los ganadores.

En paralelo, una transformación autónoma —la migración cocalera hacia el sur, el paso de Colombia al primer lugar como productor mundial de hoja en 1997— ofrecía una base material inmensa para que esa redistribución se acoplara al conflicto armado. Las FARC financiaron con coca su ofensiva militar de mediados de los noventa; las AUC financiaron con coca su expansión territorial entre 1997 y 2002; el Estado enfrentaría, en la década siguiente, un conflicto armado con capacidad financiera superior a cualquier fase previa. El Plan Colombia, la política de seguridad democrática, las negociaciones de La Habana: todo el arco político de las dos décadas siguientes se estructuró en respuesta a un país cuya economía de guerra había sido rediseñada, en buena medida, por la caída de Escobar y por lo que hicieron con esa caída quienes se beneficiaron de ella.

Ese es el sentido histórico del 2 de diciembre de 1993. Fue un triunfo real del Estado colombiano y también un momento de captura del Estado por sus aliados de circunstancia. Fue el fin del narcoterrorismo urbano y el inicio de la narcotización del conflicto rural. Fue un cierre y una apertura simultáneos, y la ambigüedad de esa doble condición explica por qué la muerte del narcotraficante más poderoso del siglo XX en América Latina no produjo, contra toda intuición, el fin del narcotráfico colombiano, sino su forma más duradera.

05

La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

07

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

48 documentos · 61 fragmentos
01Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 18, 1082 citas
[1]de mutuo acomodamiento, celebrado por el gobierno de César Gaviria, mediante el cual se aprobó, a cambio de la no extradición, el sometimiento voluntario de los narcotraficantes a la justicia, con grandes rebajas de penas por colaboración. Con la entrega de Pablo Escobar, el capo más famoso, y sus colaboradores…p. 108
[3]extradición y al día siguiente se entregó a la justicia Pablo Escobar Gaviria, cabeza del cartel de Medellín y autor de innumerables asesinatos y varios atentados terroristas en lugares públicos. Su fuga de la cárcel de lujo que había acondicionado con sus propios recursos, seguida por su persecución y muerte a manos…p. 18
02Plan Colombia: U.S. Ally Atrocities and Community ActivismJohn Lindsay-Poland · 2018 · p. 501 cita
[2]June 1991 Escobar surrendered to authorities on condition that he dictate the terms of his im - prisonment, which was in a compound dubbed “the Cathedral,” and from which he continued to carry out hom i cides and drug business. When he es - caped from confinement in July 1992, the hunt for him galvanized a power - ful…p. 50
03¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 105, 1072 citas
[4]fin del narcoterro- rismo. La prohibición constitucional de la extradición abrió el camino para la salida a la guerra del narcotráfico contra el Estado y viabilizó la implementación de la figura jurídica del sometimiento a la justicia como ruta para el desmantelamiento del Cartel de Medellín. Este aspecto será…p. 105
[38]de 1997), 9A. 160 INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica En 1995 se fundaron las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá –ACCU –, y en 1997 se dieron cita en un lugar de la región los jefes de nueve organizaciones paramilitares de distintos puntos de la geografía nacional para conformar las…p. 107
04Colombia, así en la guerra como en la pazJorge Giraldo Ramírez · 2018 · p. 371 cita
[5]la acción que ustedes sostienen», «no creemos que ustedes expresen una voluntad popular libre», es la hora de «una rectificación radical de años de equivocaciones». Pero las guerrillas no oyeron ni entendieron nada. Se encerraron en su mundo corporativo, se afianzaron como máquinas de guerra y renovaron sus planes…p. 37
05Pablo Escobar: Colombia's Hero or Villain? History of the Greatest Drug LordJ.D. Rockefeller · 2015 · p. 171 cita
[6]drug kingpins in exchange for them giving up drug trade and trafficking. He mounted a serious terror campaign that led to the killings of many authorities as well as innocent civilians. This managed to shift public opinion against him and resulted in breakdowns with alliances in the Colombian drug industry. In 1989,…p. 17
06Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · p. 264, 2852 citas
[7]el ala empresarial, compuesta por traficantes multimillonarios. Cualquier chispa estaba presta para hacer estallar un conflicto interno. La chispa llegaría con el robo de veinte millones de dólares a los hermanos Moneada por uno de los sicarios de Escobar. En ese punto a Escobar le tocó elegir entre los bandidos —…p. 264
[41]plata o plomo nacional tenía dentro de su lógica el control de los principales centros de producción y rutas del narcotráfico. A diferencia de los paramilitares de los ochenta, los señores de la guerra de las AU C habían logrado extender su control sobre el narcotráfico hacia las ciudades (Duncan, 2005). El nacimiento…p. 285
07Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 1142 citas
[8]de la venta de “seguridad” contra robos. Durante dicho periodo el valor de la “vacuna” exigida por las FARC, es de 6.000 millones de pesos y la de minas 115 Elementos p a ra una g e nealogía del p a ramilitarismo e n C olombia de oro se calcula que supera los 8.000 millones de pesos, y el de la protección a cultivos…p. 114
[9]de la venta de “seguridad” contra robos. Durante dicho periodo el valor de la “vacuna” exigida por las FARC, es de 6.000 millones de pesos y la de minas 115 Elementos p a ra una g e nealogía del p a ramilitarismo e n C olombia de oro se calcula que supera los 8.000 millones de pesos, y el de la protección a cultivos…p. 114
08Histories of Perplexity: Colombia, 1970s–2010sLina Britto, A. Ricardo López-Pedreros · 2024 · p. 2211 cita
[10]In 1991, another confidential report from U.S. Military Intelligence had called attention to the politician and lawyer Álvaro Uribe Vélez, described as a senator who was “dedicated to collaboration with the Medellín Cartel at high government levels,” noting that he was one of those politicians who has “attacked all…p. 221
09Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1591 cita
[11]cien dólares por asesinar a alguien, incluidos políticos y policías. La guerra entre el Estado y el cartel de Medellín, liderado por Escobar, se intensificó entre 1989 y 1990, periodo al que el historiador Marco Palacios se refiere como “de fuego cruzado”. 34 En agosto de 1989, mientras hacía campaña por la…p. 159
10El Bloque Mineros de las AUC. Violencia contrainsurgente, economías criminales y depredación sexualJuan Esteban Jaramillo Giraldo, José Manuel Hernández, Dairo Correa Gutiérrez · 2022 · p. 921 cita
[12]un cuerpo de operaciones especializado conformado por integran- tes de la Policía Nacional y el Ejército Nacional, que recibió apoyo y entrena- miento de agentes de la CIA (Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos), de la DEA (Departamento Antidrogas de los Estados Unidos), y de la Fuerza Área y el…p. 92
11Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · p. 103, 1262 citas
[13]tal in the training and financing of these groups, especially in the Atlantic Coast region. However, rivalries within the Medellín cartel and efforts by CIVIL-MILITARY RELATIONS IN COLOMBIA 114 Pablo Escobar to centralize his power contributed to many paramilitary groups breaking away from Escobar and working with the…p. 126
[56]aggravated by the weakening of the role of the state and the elimination of most of the agrarian institutions, has worsened the preva- lent climate of violence, forcing more and more agrarian workers to abandon their traditional crops and engage in drug production or join either the irreg- ular guerrilla armies or the…p. 103
12Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · p. 217, 2282 citas
[14]a las familias de sus dos víctimas, a sus contadores y miembros de su círculo de negocios cercano. «Lo matamos por su amistad férrea con los Castaño y porque militaba con nuestros enemigos acérrimos, los del Cartel de Cali», dijo “Popeye”, casi el único sobreviviente de los sicarios de Escobar. 141 Días después,…p. 217
[42]se instaló en San Onofre, en la costa sucreña, los mataban sin dejar uno vivo. 159 En 1993, Fidel vivía un momento contradictorio. Por un lado, estaba dispuesto a hacer la paz en Córdoba, siempre y cuando pudiera decidir sobre la vida de la gente, sintiendo que él podría montar un régimen de gobierno más realista y…p. 228
13No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 284, 2872 citas
[15]terrorista […]. Aunque ni la Policía Nacional de Colombia ni la Embajada de Estados Unidos aprueben las citadas acciones, quizá estas persuadan a Escobar por miedo a perder a miembros de su propia familia 846. 842 Pardo Rueda, La guerra sin fin, 51. 843 Bowden, Matar a Pablo, 219. 844 Ibid., 167. 845 Semana, «Fidel…p. 284
[17]de los Pepes. 860 DEA, «19930222» Telegrama, 1993 (NSA). 861 Ronderos, Guerras recicladas. 288 fifl prersnt Desde el 14 de abril de 1993 el ministro Pardo también fue informado de que uno de los oficiales de alto rango de la Policía mantenía contacto con Castaño. Aunque Pardo pidió que el oficial fuera relevado y que…p. 287
14The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 4251 cita
[16]one other thing, I need you to hand over Rafaelito Galeano, here’s Rey.’ Rey was the handle or nickname used by El Arete [Carlos Álzate Urquijo, one of Escobar’s closest henchmen; the alias literally means “earring”]. Back then I was called ‘Raúl.’ I remem- ber it like it was yesterday when El Arete, one of Escobar’s…p. 425
15Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 9151 cita
[18]del Bloque de Búsqueda no fueron llevados a juicio, a pesar de las evidencias del fiscal Gustavo De Greiff 3292. Por los crímenes de los Pepes solo investigaron a Fidel, Carlos y Vicente Castaño y a Eugenio León García Jaramillo, socio de Escobar conocido con el alias de Taxista. Pero solo Fidel Castaño –quien murió…p. 915
16Grupos Armados Posdesmovilización (2006 - 2015). Trayectorias, rupturas y continuidadesTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera Ramírez, Carlos Andrés Hoyos, Javier Benavides Torres, Jefferson Corredor Uyaban, Mateo Morales · 2016 · p. 421 cita
[19]y continuidades la Constitución de 1991 y la recomposición de la alianza “narco- paras”. En ese momento, como resume María Teresa Ronderos (2014), el ambiente en el contexto de la Asamblea Nacional Cons- tituyente era de optimismo: “Con Escobar preso, la mayoría de las guerrillas en paz y las autodefensas principales,…p. 42
17Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 120, 1222 citas
[20]Don Berna (antiguo empleado de Galeano), y Carlos Mauricio García, alias Rodrigo Doble Cero (antiguo oficial del Ejército). Un exintegrante de Los Pepes le contó a la Comisión que a esa alianza se sumaron rápidamente agencias estadounidenses, desequilibrando a su favor la corre- lación de fuerzas y permitiéndoles dar…p. 120
[30]«Solución Amistosa. Masacre de Villatina». 384 Entrevista 379-VI-00007. Mujer, familiar de víctima de masacre de Villatina. el desmadre (1991-2002) 123 consumismo que les decía a los jóvenes de las comunas: “si ustedes no tienen una moto, si no tienen unos tenis de marca, si no se visten de tal forma, si no tienen una…p. 122
18"Falsos positivos" en Colombia y el papel de la asistencia militar de Estados Unidos, 2000-2010Movimiento de Reconciliación (FOR), Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) · 2014 · p. 311 cita
[21]L c arte L de m ede LL ín (1988-1994) Entre 1988 y 1994, los métodos de guerra sucia combinaron acciones encu- biertas de eliminación de cientos de civiles por parte de organismos estatales de seguridad y asesinatos selectivos perpetrados por paramilitares coordinados por agentes estatales. Este periodo coincide con…p. 31
19Colombia Elites and Organized CrimeHannah Stone · p. 391 cita
[22]intelligence forces: "Frequently I would go to the headquarters of the Search Bloc, near a car park by the Atanasio Girardot Stadium. The CIA (Central Intelligence Agency), the DEA and members of the Naval Special Forces [Navy Seals] of the United States were there. The ones I spoke to the most were th e men of the…p. 39
20Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 111, 1202 citas
[23]carga; de las cocinas o laboratorios químicos, a la venta directa de pasta y del alcaloide o a su trueque por armas. En esta confusa historia se fraguaron alianzas tran- sitorias y guerras locales episódicas entre guerrillas y organizaciones de nar- cotraficantes. Por entonces había llegado a su cénit el modelo…p. 120
[35]en acciones paramilitares anticomunistas en el Mag dalena Medio. En esas circunstancias, la dea ofreció pruebas de las activida des del cartel de Medellín y sus miembros se desbandaron a Panamá. Confiaban que el general Noriega que, complotaba con las operaciones de drogas y armas dé Oliver North para derrocar a los…p. 111
21Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1401 cita
[24]de objetivos militares, lo cual desencadenó en muchos desplazamientos de personas LGBT a ciudades como Medellín 378. La guerra en Medellín En la década de 1990, Medellín fue una de las grandes ciudades del país en que se evidenció una mayor expresión del conflicto armado y de la hibridación de las vio- lencias…p. 140
22Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1221 cita
[25]of about one hundred dollars to assassinate people, including police officers and politicians. The war intensified from 1989 to 1990, a period that historian Marco Palacios refers to as “the free fire zone.” 9 In August 1989, Luis Carlos Gal á n, while campaigning for the presidency in Soacha, just outside of Bogot…p. 122
23Mi vida y mi cárcel con Pablo EscobarVictoria Eugenia Henao · 2018 · p. 3061 cita
[26]horas, Juan Pablo y Nariz armaban modelos a escala de aeronaves o rompecabezas de miles de piezas. Escasamente bajaba a compartir con nosotros durante las comidas y en los horarios de los noticieros de televisión. Él creó su propio mundo en la más absoluta incertidumbre, al no saber cuándo terminaría el encierro…p. 306
24Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 2861 cita
[27]legítimos en el de- recho pri va d o. El estigma soc ial hizo aún m ás impenetrable el mi s- terio del la vado de dinero. Un cuadro de tantos matices requería respuestas más inteligen- tes que la mera militarización del conflicto que vino por la vía de la ayuda de lo s Estados Unidos. Los equipos militares aportados…p. 286
25Walking Ghosts: Murder and Guerrilla Politics in ColombiaSteven Dudley · 2004 · p. 1721 cita
[28]While he was happy to collect some of the proceeds, directly and indirectly, he didn’t like the trouble that came with them: the police, the U.S. Drug Enforcement Administration, and the squabbles over money and drug routes. One of his fellow commanders told me that the few who disobeyed his order with regard to the…p. 172
26More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 117, 1212 citas
[29]began to rob. For Pablo Escobar, the boys were a natural resource, like the creek water needed to turn coca leaves into cocaine. The comunas became a proving ground for the thugs Escobar needed to protect his interests and confront the authorities. 90 MORE TERRIBLE THAN DEATH The boys are known by their nicknames,…p. 117
[31]colleagues wanted revenge. On No- vember 15, 1992, a dozen police surrounded seven boys standing on a Villatina street corner. Nearby was Johanna, an eight-year-old girl with a cast on her broken leg. According to witnesses, the dozen police agents first demanded that the boys show them their identification cards.…p. 121
27Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2611 cita
[32]permiso para la ejecución discreta de alla- namientos, confiscaciones y capturas en todo el país, se desencadenó una guerra sucia que alcanzó su clímax en el gobierno Barco. En principio, fue- ron asesinados más de mil líderes y miembros de la Unión Patriótica (UP), grupo político creado como resultado de los acuerdos…p. 261
28La Rochela: Memorias de un crimen contra la justiciaGrupo de Memoria Histórica, Iván Orozco Abad (Relator), Gonzalo Sánchez G. (Coordinador) · 2010 · p. 3041 cita
[33]antiguos líderes de las autodefensas y otros actores cercanos a Henry Pérez, le atribuyen a él la orden de asesinato de su padre, y a su vez, les atribuyen la decisión del asesinato del mismo Henry Pérez a Ariel Otero y a la esposa de Pérez. En 1991, luego de la muerte de los Pérez, el liderazgo de las au- todefensas…p. 304
29Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 24, 2462 citas
[34]La frase no era cierta: no deseaban ni tumba ni cárcel, su propósito real era vivir en Colombia libremente, disfrutando de sus ganancias, habiendo sometido al Estado a sus dictados. En diciembre de 1986, la Corte Suprema declaró inexequible la Ley 27 de 1980, por la cual se había ratificado el tratado de extradición…p. 246
[57]al lado de los grandes carteles de Medellín y de Cali. De hecho, en la última década, los grupos armados incrementaron su presencia en casi todas las áreas de cultivo de coca en el país, al monopolizar el comercio de la pasta de coca en los territorios bajo su control (International Crisis Group, 2005). 2 Esta…p. 24
30Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2641 cita
[36]Verdad Abierta. 1 de febrero de 2015. Centro Nacional de Memoria Histórica. El Estado suplantado, las autodefensas de Puerto Boyacá. Bogotá: CNMH, 2019, p. 214. 369 Informe Confidencial del DAS del 20 de julio de 1988. Citado en: Equipo Nizkor y Derechos Human Rights. Proyecto Nunca Más. 2001. los entramados del…p. 264
31Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo I. Bloque Central Bolívar: origen y consolidaciónCentro Nacional de Memoria Histórica, Alberto Santos Peñuela · 2021 · p. 1391 cita
[37]el sur del Cesar, San Vicente de Chucurí y el valle del río Cimitarra. La consolidación de las ACCU bajo una estrategia similar ya había facilitado cierta hegemonía paramilitar en zonas limítrofes entre los departamentos de Antioquia, Sucre y el sur de Bolívar. Esto permitió establecer una especie de perímetro sobre…p. 139
32Democracia feroz. ¿Por qué la sociedad en Colombia no es capaz de controlar a su clase política?Gustavo Duncan · 2018 · p. 1941 cita
[39]como se analizará en la siguiente sección. L OS CAMBIOS EN EL NARCOTRÁFICO Y EN EL CONFLICTO La guerra del Estado contra Escobar se hizo en alianza con sus competidores en el narcotráfico. Desde finales de los años ochenta Escobar había agregado dentro de su lista de enemigos al Cartel de Cali y del Norte del Valle y…p. 194
33Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 1181 cita
[40]De acuerdo con el CNMH (2018) la inserción de la familia Castaño a comienzos de los ochenta en el sur de Cór- doba no se interpreta únicamente a razón de objetivos antisubversivos, sino como parte de una etapa de la larga colonización empresarial antioqueña, con la diferencia de que “a los tradicionales hacendados…p. 118
34Buenaventura: un puerto sin comunidadConstanza Millán Echeverría, Ludivia Serrato Martínez, Oscar Pérez, Clara Castro, Danelly Estupiñán, Adriel Ruiz · 2015 · p. 871 cita
[43]droga pertenecientes al Cartel de Medellín y al de Cali. Esta terce- ra generación 29 conformó el proceso de atomización de la mafia. En la tercera etapa del narcotráfico es reconocido el fortaleci- miento del Cartel del Norte del Valle, el cual para 1995 tomó el control del negocio en zonas que quedaron a su…p. 87
35Violent Democratization: Social Movements, Elites, and Politics in Colombia's Rural War Zones, 1984-2008Leah Anne Carroll · 2011 · p. 1471 cita
[44]they plummeted by the late 1980s as the market became glutted. 12 The coca-growing peasants process their own harvested coca leaves into a paste in primitive laboratories, usually using gasoline as a solvent. They then sell this paste to an intermediary from outside the region who 130 Violent Democratization…p. 147
36Narcotráfico en Colombia: Economía y ViolenciaGustavo Duncan, Ricardo Vargas, Ricardo Rocha, Andrés López · 2005 · p. 471 cita
[45]ilícitas en Colombia. Su impacto económico, político y social. Editado por Ariel, PNUD y DNE. 1997. Pp. 279 – 346. 19 Álvaro Camacho Guisado, (2001). “Narcotráfico, Coyuntura y Crisis: Sugerencias Para un Debate”. En Rafael Pardo (Ed.), El Siglo Pasado. Colombia: Economía, Política y Sociedad. Bogotá: Red Multibanca…p. 47
37Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 1692 citas
[46]citado en Mark Bowden, Killing Pablo, 271. Darío Betancourt, Mediadores, 113, encuentra que el cartel de Cali estaba compuesto por varias redes de traficantes que operaban en regiones geográficas entrecruzadas, ubicadas en las regiones del norte, el centro (Cali) y el Pacífico (Buenaventura). El mapa de la página 116…p. 169
[47]citado en Mark Bowden, Killing Pablo, 271. Darío Betancourt, Mediadores, 113, encuentra que el cartel de Cali estaba compuesto por varias redes de traficantes que operaban en regiones geográficas entrecruzadas, ubicadas en las regiones del norte, el centro (Cali) y el Pacífico (Buenaventura). El mapa de la página 116…p. 169
38"Patrones" y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960 – 2012)Absalón Machado Cartagena, John Jairo Rincón García · 2014 · p. 2781 cita
[48]im- puestas al cultivo de hoja, su procesamiento y comercialización, se rede fi nieron estructuras organizativas ma fi osas, así como espacios para la producción, dispersándose el cultivo por todo el país, a par- tir de condiciones favorables para su producción (productividad), procesamiento y comercialización. Entre…p. 278
39Nororiente y Magdalena Medio, Llanos Orientales, Suroccidente y Bogotá DC. Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento (coordinador), Alberto Santos Peñuela, Lukas Rodríguez Lizcano, Luisa Fernanda Hernández Mercado, Juanita Esguerra Rezk · p. 1521 cita
[49]Se presentó un cambio organizativo del narcotráfico en tan - to que se pasó de una estructura jerárquica a una de pequeños 304 305 CAPÍTULO III. SUROCCIDENTE NUEVOS ESCENARIOS DE CONFLICTO ARMADO Y VIOLENCIA Panorama posacuerdos con AUC carteles y grupos menos visibles y más fragmentados, lo cual dio lugar a una…p. 152
40Medellín: memorias de una guerra urbanaMarta Inés Villa Martínez, Ana María Jaramillo Arbeláez, Jorge Giraldo Ramírez, Manuel Alberto Alonso Espinal, Sandra Arenas Grisales, Pablo Bedoya Molina, Luz María Londoño Fernández · 2017 · p. 143, 1582 citas
[50]la ciudad (Tribunal Superior de Medellín, Sala de Justicia y Paz, 2016). La intervención del Ejército y la ofensiva paramilitar en la comuna 13, así como la desaparición y posterior asesinato de dos de sus máximos cabecillas, conocidos con los alias de Nando y Carlos el 27 de noviembre de 2001, ocasionó su derrota…p. 143
[60]cia de la Alcaldía de Medellín, quien actuó de manera independiente. Esta comisión logró un cese de los enfrentamientos entre estos bandos, pero esto no significó el fin de las acciones armadas de la disputa. Pocos meses después se reiniciaron los enfrentamientos, con el agravante del ingreso de un actor armado…p. 158
41Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 3311 cita
[51]de Cali y Medellín, a raíz de las contradicciones que se presentaron en el manejo de las relaciones con el Estado. Su expresión principal fue la organización del grupo de Los Pepes, los perseguidos por Pablo Escobar, una alianza de ex socios suyos entre los que se encontraban los cabecillas del lla- mado Cartel de…p. 331
42Petróleo, coca, despojo territorial y organización social en PutumayoEdinso Culma Vargas, Juliana Guerra Rudas, Rocío Londoño Botero · 2015 · p. 1871 cita
[52]1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 Putumayo 2.200 2.400 4.000 5.000 6.600 7.000 19.000 30.100 58.297 66.022 Total nacional 37.500 41.206 49.787 46.400 53.200 69.200 79.100 101.800 160.119 163.289 Compara- tivo (%) 5,87 5,82 8,03 10,78 12,41 10,12 24,02 29,57 36,41 40,43 Fuente: Vargas, 2004, página 267, con base en…p. 187
43Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1261 cita
[53]previas a la implementación en 1999 del sistema de Monitoreo de Cultivos de Coca coordinado por UNODC, su fuente son estudios realizados por Estados Unidos. 262 Uribe, «Evolución de los cultivos de coca en Colombia: 1986-2017». Razón Pública. tercer ciclo de afectaciones (1991-2020) 127 Miles de hectáreas sembradas…p. 126
44Guerra y violencias en Colombia: herramientas e interpretacionesJorge A. Restrepo, David Aponte (Editores) · 2009 · p. 3391 cita
[54]aquellos que sufren de dicha violencia, en particular a los más pobres. Cultivos ilícitos y narcotráfico en Colombia Los noventa se caracterizaron por una expansión de los cultivos de coca del orden del 286% (las hectáreas cultivadas pasaron de 37.500 en 1992 a 144.807 en 2001) aunque, durante este siglo, los cultivos…p. 339
45Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 2201 cita
[55]insumos, por parte de los narcotraficantes. Todo se enmarca en un cuadro de desempleo y pobreza créni- ca de la poblacién campesina, consecuencia de la falta de infraestructura, medios de transporte, crédito, apoyo tecnolégico y facilidades de comercializacién y merca- deo para los productos agropecuarios…p. 220
46Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1631 cita
[58]el deporte, los medios de comunicación, la banca, miembros del Ejército y miles de campesinos y de comerciantes. La corrupción del narcotráfico llegó a tal nivel que, incluso, un presidente de la República (Ernesto Samper) fue acusado de recibir enormes cantidades de dinero del cartel de Cali para financiar su campaña…p. 163
47Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. PacíficoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1571 cita
[59]Bloque Elmer Cárdenas. Miembros de la Oficina de Envigado –antigua ala sicarial del Cartel de Medellín– buscaron apropiarse de las salidas y rutas en Juradó y Bahía Solano controladas por antiguos socios de Pablo Escobar. Pacho Cifuentes consolidó desde el 2003 alianzas con el Cartel de Sinaloa para enviar aviones con…p. 157
48Desplazamiento forzado en la Comuna 13: La huella invisible de la guerraLuz Amparo Sánchez, Marta Inés Villa, Pilar Riaño · 2011 · p. 851 cita
[61]muerte de Pablo Escobar (en diciem- bre de 1993), la Operación Orión en la Comuna 13 (en octubre del 2002) y la desmovilización del Bloque Cacique Nutibara (diciembre del 2003), todas decisiones de los respectivos Gobiernos nacionales; Cesar Gaviria (1990-1994) y Álvaro Uribe (2002-2010). Capítulo 1 85 Gráfico 3.…p. 85