Privacidad y medición

¿Nos permite medir el uso del archivo?

Usamos Google Analytics para conocer, de forma agregada, qué páginas se leen y mejorar la navegación. Google Tag Manager no se carga hasta que usted lo acepte. Puede rechazarlo o cambiar su decisión después. Más información sobre privacidad y analítica.

Ensayo · Constitución de 1991 · 1991–2002

El paramilitarismo del Magdalena Medio (1982-1992)

¿Fue el paramilitarismo colombiano del Magdalena Medio un producto endógeno de ganaderos, militares y narcotraficantes, o un nodo articulado con circuitos transnacionales de violencia privatizada —mercenarios israelíes y británicos, rutas de armas por el Caribe, geopolítica tardo-fría— cuya impunidad no fue falla técnica sino acuerdo interestatal tácito?

15 min de lectura3.287 palabras37 documentos62 fragmentos
El paramilitarismo del Magdalena Medio (1982-1992)
Actualizado 28 de julio de 2026
01

Orientación para entrar

La respuesta en breve

La tesis

El paramilitarismo del Magdalena Medio no fue ni producto puramente endógeno ni importación mercenaria, sino el resultado de dos umbrales sucesivos de profesionalización superpuestos sobre una matriz local preexistente. La coalición fundacional de 1982 —oficiales del Batallón Bárbula, ganaderos como los Pérez y el marco legal del Decreto 3398 de 1965— fue transformada cualitativamente en 1984-1985 por el ingreso del narcotráfico (Rodríguez Gacha y el Cartel de Medellín como financiadores dominantes) y en 1987-1989 por la instrucción táctica del excoronel israelí Yair Klein, los mercenarios británicos de David Tomkins y las armas israelíes canalizadas vía Antigua. La impunidad de esos operadores extranjeros —Klein nunca extraditado, Tomkins y McAleese sin consecuencias penales en sus países de origen— no fue falla técnica sino expresión de un cálculo interestatal en el que la guerra sucia colombiana resultaba funcionalmente útil a varios actores del sistema internacional.

La tensión

La lectura endógena sostiene que las reuniones de 1982 en Puerto Boyacá, la fachada legal de Acdegam (fundada en 1984) y la alianza narco-paramilitar sellada tras la interceptación del cargamento de Rodríguez Gacha en diciembre de 1984 bastan para explicar el fenómeno, y que Klein y los británicos fueron habilitadores tardíos, no causas. La lectura transnacional replica que sin el financiamiento masivo del narcotráfico y sin la doctrina táctica importada —'táctica inglesa' orientada al exterminio, formaciones de combate, contrainteligencia— los grupos de Puerto Boyacá habrían permanecido como autodefensas rurales incapaces de sostener una ofensiva exportable a Urabá, Córdoba y los Llanos. Un tercer eje, menos explorado, señala que la presencia de un delegado de Texas Petroleum en las reuniones fundacionales de 1982 anticipa una responsabilidad corporativa transnacional estructural y anterior a Klein, comparable a los casos Chiquita Brands y Drummond que llegaron a tribunales estadounidenses décadas después. El nudo irresoluble es la impunidad: el general Farouk Yanine Díaz fue absuelto por la Justicia Penal Militar y ascendido a los más altos cargos castrenses pese a las acusaciones del desertor Diego Viáfara; Klein fue procesado en Colombia pero nunca extraditado; los mercenarios británicos no enfrentaron consecuencias en sus países de origen. La historiografía nacionalista ha tendido a leer esa impunidad como déficit institucional colombiano, mientras la lectura transnacional la interpreta como evidencia de un acuerdo tácito en el que varios Estados —Israel, Reino Unido, y por omisión Estados Unidos— encontraron conveniente no perseguir a los operadores de una guerra sucia anticomunista en el corazón de América del Sur.

Temas
Mercenariado transnacional y privatización de la violencia en la posguerra fríaNarcoparamilitarismo y captura del Estado en ColombiaDoctrina contrainsurgente y responsabilidad militar en el Magdalena MedioResponsabilidad corporativa transnacional en el conflicto armado colombianoImpunidad estructural e intersticio interestatal en crímenes de guerra
02

Ensayo completo

La lectura

¿Fue el paramilitarismo del Magdalena Medio (1982-1992) un producto endógeno de las élites locales o un nodo de circuitos transnacionales de violencia privatizada?

En diciembre de 1982, el mayor Óscar de Jesús Echandía, alcalde militar de Puerto Boyacá, declaró que la región había quedado "limpia de guerrilla". La frase —que la Comisión de la Verdad calificaría décadas después como apología de la guerra contra la población civil— cerraba un año en el que oficiales del Batallón Bárbula, ganaderos del Magdalena Medio, familias campesinas y hacendados se habían reunido para dar forma a un cuerpo armado que la ley colombiana, bajo el parágrafo 3 del artículo 33 del Decreto Legislativo 3398 de 1965, autorizaba. Diez años más tarde, ese cuerpo se había reproducido en Urabá, Córdoba, los Llanos y el Putumayo, había recibido instrucción de un excoronel israelí y de un equipo de mercenarios británicos, había participado en el magnicidio de Luis Carlos Galán y había dejado a su paso al menos dieciocho masacres. La pregunta que ordena esta ficha es doble: qué causó esa mutación, y si la impunidad de los mercenarios extranjeros que la profesionalizaron responde a fallas técnicas o a un acuerdo interestatal tácito.

¿Qué se juega en la respuesta?

De la respuesta se sigue el reparto de la responsabilidad histórica y jurídica. Si el paramilitarismo es un producto endógeno —ganaderos que se defienden, oficiales que los apoyan, narcos que capitalizan—, la responsabilidad se agota dentro de las fronteras colombianas y explica por qué la reparación, la memoria y la justicia se han movido casi exclusivamente en clave nacional. Si, en cambio, se trató de un nodo articulado con circuitos internacionales —el mercenariado israelí y británico, las rutas de armas por el Caribe, la geopolítica tardo-fría de la contrainsurgencia, la extraterritorialidad de empresas como Texas Petroleum—, entonces Colombia participó de un mercado global de violencia cuyo funcionamiento hay que reconstruir para entender por qué las causas judiciales contra los operadores extranjeros terminaron archivadas o irrelevantes.

La disyuntiva es tramposa. El material histórico no revela una alternativa binaria sino una articulación: dos umbrales sucesivos de profesionalización, ninguno reductible al otro, superpuestos sobre una matriz endógena que los precede y los sobrevive. El fenómeno se explica mal como brote autóctono, y peor como importación mercenaria. Se explica mejor como el modo específico en que una contrainsurgencia local se enganchó, en dos momentos sucesivos, con recursos que circulaban por otras partes del sistema mundial.

¿Cuáles son los términos del debate?

La lectura endógena tiene fundamentos sólidos. Sostiene que el paramilitarismo nació de la coalición entre ganaderos amenazados por la extorsión y el secuestro guerrilleros, oficiales del Ejército formados en la doctrina contrainsurgente y un marco legal —el Decreto 3398 de 1965— que autorizaba al Estado a armar civiles. En esta versión, las reuniones de 1982 en Puerto Boyacá, con Gonzalo y Henry Pérez, Nelson Lesmes, la familia Loaiza, los hermanos Parra y oficiales del Batallón Bárbula como el coronel Jaime Sánchez Arteaga y el propio mayor Echandía, bastan para explicar el fenómeno: una élite regional resolvió por la fuerza la amenaza a su modelo de acumulación, y el resto —el narcotráfico, los mercenarios, las rutas caribeñas— fueron habilitadores, no causas.

La lectura transnacional, en cambio, señala que sin la llegada del excoronel israelí Yair Klein a Puerto Boyacá entre enero y marzo de 1988, sin el equipo británico dirigido por David Tomkins que lo siguió, sin las armas israelíes canalizadas vía Antigua bajo el esquema del gobierno de Vere Bird Jr., y sin el financiamiento masivo de Gonzalo Rodríguez Gacha y el Cartel de Medellín, los grupos de Puerto Boyacá habrían seguido siendo autodefensas rurales incapaces de sostener una ofensiva. Fue el enganche con circuitos globales de mercenariado —los mismos que abastecieron a las contras nicaragüenses, operaron en el sur de África y treinta años más tarde encontrarían en compañías como Executive Outcomes su forma corporativa— lo que convirtió a esas autodefensas en una máquina de guerra exportable.

Ninguna de las dos lecturas se sostiene por sí sola. La endógena no explica el salto cualitativo entre las patrullas armadas de 1983 y las estructuras que en 1989 planificaban con precisión la masacre de La Rochela, entrenaban a los sicarios de Galán y coordinaban con Fidel Castaño las primeras masacres del eje bananero de Urabá. La transnacional, tomada en solitario, ignora que la coalición de ganaderos, militares y campesinos ya estaba armada, coordinada y matando cuando Klein llegó, y que su modelo organizativo —los Núcleos Veredales de Autodefensa, la fachada legal de Acdegam, la parapolítica embrionaria de Henry Pérez— era una invención local sin equivalente en la doctrina israelí ni británica.

¿Cómo se articularon los dos umbrales de profesionalización?

Primer umbral: la fusión narco-paramilitar (1984-1985)

En diciembre de 1984, fuerzas paramilitares al mando de Henry Pérez interceptaron cerca de Puerto Boyacá un cargamento de cocaína de Gonzalo Rodríguez Gacha. La incautación desencadenó una reunión entre ambos y, pocos meses después, un acuerdo. El contexto lo hacía inevitable: Rodríguez Gacha estaba trasladando sus instalaciones de producción al Magdalena Medio bajo presión de las FARC, y desde los años setenta él, Pablo Escobar y otros socios del Cartel de Medellín habían venido comprando tierras en la región, convirtiéndose en ganaderos y terratenientes con intereses coincidentes con los de la coalición fundacional. La alianza tuvo un efecto estructural inmediato: los aportes de ganaderos y militares, que hasta entonces resultaban insuficientes para sostener una ofensiva contra la guerrilla, quedaron desbordados por la escala financiera del narcotráfico. Ahí las autodefensas dejan de ser un fenómeno de contención local para volverse una fuerza ofensiva.

Este primer umbral cambia los términos del debate: cuando Klein llegó a Puerto Boyacá en 1988, el problema del déficit armamentístico y organizativo ya estaba resuelto por vía del narcotráfico. Rodríguez Gacha era, para entonces, el principal financiador de la expansión paramilitar, lo que había producido incluso un distanciamiento respecto de los promotores originales, militares y ganaderos. Acdegam, fundada en 1984 tras el secuestro del padre de Henry Pérez por las FARC, había pasado de ser una asociación de servicios de salud a una fachada legal para canalizar recursos hacia entrenamiento, sueldos, armas y municiones. La estructura política, económica y militar del paramilitarismo estaba, en lo esencial, construida.

Segundo umbral: el nodo transnacional (1987-1989)

Klein y los mercenarios británicos no aportaron la existencia del paramilitarismo ni su capacidad económica, sino su doctrina táctica. Klein, excoronel de las Fuerzas de Defensa Israelíes y directivo de la empresa Punta de Lanza (Hod Hajanit, Spearhead), fue contactado en Colombia por Izhack Soshani Meraiot, representante de las Industrias Israelíes de Equipos Aéreos con presencia en el país desde 1980. Meraiot lo presentó a un espectro de potenciales clientes que incluía bananeros, la Policía, el DAS y ganaderos. Los cursos que Klein dictó en Puerto Boyacá entre enero y marzo de 1988 —financiados principalmente con dineros de Rodríguez Gacha y el Cartel de Medellín— transmitieron lo que los propios desmovilizados describieron como "táctica inglesa" orientada al exterminio del enemigo: contrainteligencia, infiltración de la guerrilla, formaciones de combate (cadena de tiradores, línea en U, diamante) y ejercicios de supervivencia extrema como el llamado "Túnel de la Muerte". Poco después llegó el equipo dirigido por David Tomkins, con experiencia en explosivos y operaciones encubiertas, encargado de preparar un ataque contra la dirigencia de las FARC en Casa Verde que finalmente no se ejecutó.

En paralelo, el gobierno de Antigua compró armas a Israel en un esquema en el que participaron Klein y Vere Bird Jr., y en el que la ruta hacia Colombia y su destino en Urabá quedaron implicados: es el episodio conocido como el caso Galil vía Antigua. El testimonio de Marcelino Panesso añadió que entre 1987 y 1988 el propio Rodríguez Gacha acudía al centro de formación Las Galaxias, en Puerto Boyacá, para entrenar a sus escoltas.

En dieciocho meses, la combinación de instructores extranjeros, dinero del narcotráfico y una matriz local ya armada produjo tres efectos verificables. Primero, mandos medios paramilitares profesionalizados que replicarían el modelo en otras regiones. Después, una capacidad ofensiva selectiva de alto perfil, cuya expresión más notoria fue el magnicidio de Galán en agosto de 1989. Y, finalmente, la primera evidencia pública —con el "dossier paramilitar" publicado por Semana en mayo de 1989 sobre la base del testimonio del desertor Diego Viáfara— de que la estructura de Puerto Boyacá había dejado de ser un fenómeno regional para convertirse en una red tentacular que había absorbido grupos menores a lo largo del valle central del Magdalena y hasta el Caribe.

¿Y el eslabón empresarial?

En las reuniones fundacionales de 1982 en Puerto Boyacá habría participado un delegado de Texas Petroleum. El dato, con frecuencia soslayado, importa por lo que arrastra: la dimensión transnacional no fue un añadido de 1987 sino un componente de la matriz original. La industria petrolera opera en el Magdalena Medio desde comienzos del siglo XX y hacia los años ochenta sus imperativos de seguridad sobre oleoductos, estaciones y personal expatriado la habían convertido en una demandante estructural de protección privada, en una región donde la extorsión y los atentados guerrilleros contra la infraestructura formaban parte del paisaje. La coalición ganadera y militar que se armó en 1982 encontró en ese entorno empresarial un interés convergente: proteger la explotación petrolera equivalía a proteger el modelo territorial que ganaderos y oficiales querían asegurar.

Ese eslabón anticipa la lógica de los casos posteriores que sí llegaron a los tribunales estadounidenses: los pagos de Chiquita Brands a las AUC entre 1997 y 2004, y las acusaciones contra Drummond por su relación con paramilitares en el César. La secuencia sugiere que la presencia empresarial extranjera en el Magdalena Medio no fue un componente accesorio sino parte del suelo sobre el que la coalición fundacional pudo prosperar, y que la responsabilidad corporativa transnacional en el paramilitarismo colombiano tiene una genealogía más larga y más profunda de lo que las causas judiciales de los años dos mil llegaron a reconstruir. Aquí es donde la investigación disponible se queda más corta: no se conoce con precisión ni la identidad del delegado, ni el peso específico de la contribución petrolera al financiamiento inicial, ni las cadenas de decisión corporativas que la habrían autorizado. Es, quizá, el hueco documental más productivo del expediente.

¿Qué pasó tras la muerte de Rodríguez Gacha (1989-1992)?

El asesinato de Rodríguez Gacha en diciembre de 1989 no interrumpió la dinámica. Al contrario: los grupos que hasta entonces operaban dispersos en el sur de Córdoba, el norte de Urabá y el nordeste antioqueño comenzaron a coordinarse alrededor del Clan Castaño con la intención declarada de configurarse como tercer actor armado nacional. Henry Pérez y su padre habían comprado tierras en Urabá desde 1987 y en 1988 habían asesorado a Fidel Castaño en la ejecución de las primeras masacres del eje bananero. Manuel de Jesús Pirabán, alias Jorge Pirata, que había estado bajo las órdenes de Pérez en la provincia de Rionegro, en Cundinamarca, llegó a los Llanos Orientales en el marco de esa expansión y fue actor central en el surgimiento de las Autodefensas de San Martín en el Meta. Junto a este grupo operaron las Autodefensas de El Dorado, los Carranceros (ACMV) y, en Casanare, los Buitragueños (ACC). En 1987 los hermanos Fidel, Vicente y Carlos Castaño habían fundado en Córdoba las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU), estructura que exportaría el modelo al resto del país.

Que este proceso continuara y se acelerara tras la muerte del principal financiador externo demuestra que la matriz endógena tenía una dinámica de reproducción propia. Pero que se ejecutara con el arsenal, la doctrina y las técnicas incorporadas entre 1987 y 1989 demuestra que el nodo transnacional dejó un sedimento estructural que ya no podía desmontarse.

¿Fue la impunidad una falla técnica o un acuerdo tácito?

El caso Klein permite formular con precisión el problema. El excoronel israelí fue procesado en Colombia y fugitivo durante años; llegó a ser detenido en Rusia en 2007 a solicitud del gobierno colombiano; su extradición fue denegada por consideraciones vinculadas a su nacionalidad y a la política exterior israelí. Tomkins, McAleese y otros mercenarios británicos no enfrentaron consecuencias penales significativas en sus países de origen por su participación en el entrenamiento del paramilitarismo colombiano. Las armas israelíes que circularon vía Antigua no dieron lugar a un procesamiento coherente de la red comercial que las movió.

Del lado colombiano, el general Farouk Yanine Díaz, acusado directamente por el desertor Diego Viáfara de promover y formar grupos paramilitares desde la base militar de Puerto Boyacá, fue absuelto por la Justicia Penal Militar y solo llamado a indagatoria nuevamente en junio de 2008, cuando la Fiscalía reabrió el caso. Entre tanto, ocupó cargos de la más alta jerarquía: inspector general de las Fuerzas Militares en 1989, jefe del Estado Mayor Conjunto entre 1991 y 1992, delegado ante la Junta Interamericana de Defensa en Washington. La justicia castrense, que asumió competencia sobre los procesos contra militares acusados de vínculos con el MAS bajo el criterio de que los uniformados en servicio activo prestaban servicio permanentemente, funcionó como el mecanismo institucional que blindó a los mandos.

La lectura minimalista sostendría que se trata de la inercia de sistemas judiciales sobrecargados, de la fragilidad de la evidencia transnacional, de las asimetrías clásicas del derecho internacional. Pero la sincronía de los archivos —causas colombianas contra militares transferidas a la justicia militar, causas europeas contra mercenarios que jamás avanzaron, causas israelíes que no se iniciaron, causas antiguanas ahogadas en la irrelevancia del microestado caribeño— sugiere algo distinto: una convergencia funcional. Para Israel, mantener a Klein fuera de una corte extranjera protegía tanto la reputación de sus fuerzas de reserva como los circuitos comerciales de su industria de defensa; para el Reino Unido, no perseguir a Tomkins y McAleese preservaba la política de tolerancia hacia sus operadores privados de seguridad en la transición posguerra fría; para Estados Unidos, la guerra sucia colombiana era funcional a una estrategia antinarcóticos que los propios militares colombianos aceptaban a regañadientes, viendo a las guerrillas como su verdadero adversario y a Rodríguez Gacha como aliado ideológico anticomunista; para el Estado colombiano, la extradición de mercenarios habría implicado abrir el archivo de la complicidad institucional, un costo que ningún gobierno estuvo dispuesto a asumir. La impunidad, en esa lectura, no es el resultado de un fracaso judicial: es el acuerdo tácito que hace posible el modelo.

¿Qué saldo dejaron los dos umbrales?

El país llevaba la cuenta. Entre 1980 y 2012 se cometieron en Colombia 1.982 masacres, y los paramilitares firmaron el 58,9 % —contra el 17,3 % de las guerrillas y el 7,9 % de la Fuerza Pública, con un 0,6 % de acciones conjuntas entre paramilitares y militares que la estadística consigna aparte, como si esa distinción todavía significara algo—. En el Magdalena Medio, la estrategia consolidada desde 1983 dejó al menos dieciocho masacres y miles de desplazados. La de Segovia, el 11 de noviembre de 1988, mató a 46 personas en una sola noche. Urabá, el Magdalena Medio y el Alto Sinú y San Jorge fueron, entre 1980 y 1988, las tres regiones que más expulsaron población desplazada del país, en un mapa que coincide con exactitud con el del boom cocalero y el de la génesis de los primeros grupos paramilitares regionales.

El ataque a los jueces fue metódico. Entre 1979 y 1991 fueron asesinadas 290 personas en cumplimiento de funciones judiciales. Una encuesta de 1987 registró que uno de cada cuatro jueces —el 25,4 %— había recibido amenazas directas o contra sus familiares. La tasa promedio de asesinatos de funcionarios judiciales se quintuplicó en pocos años: de 2 muertes anuales entre 1979 y 1982 pasó a 10,5 entre 1985 y 1988. Asonal calculó 240 asesinatos entre 1987 y 1991. La masacre de La Rochela, el 18 de enero de 1989, condensó el método: doce miembros de una comisión judicial que investigaba la desaparición de diecinueve comerciantes fueron asesinados por los Masetos; en las confesiones de alias Negro Vladimir aparecen, planificando el operativo, socios de Acdegam, comandantes paramilitares y militares del Ejército, y una cifra concreta —veinte millones de pesos pagados a policías de Barrancabermeja por el itinerario de la comisión—.

Este saldo no es un decorado macabro: es la traducción empírica de los dos umbrales. Las autodefensas de 1982-1983 no tenían capacidad para atacar comisiones judiciales; las estructuras de 1988-1989 la tuvieron y la usaron.

Entonces, ¿qué fue el paramilitarismo del Magdalena Medio?

Ni un producto puramente endógeno de las élites locales ni un simple nodo de circuitos globales de mercenariado. Fue el modo específico en que una coalición local —Ejército, ganaderos, marcos legales heredados del Decreto 3398 de 1965— se articuló funcionalmente, en dos umbrales sucesivos, con recursos que circulaban por el sistema internacional: primero, con la escala financiera y territorial que aportó la fusión con el narcotráfico entre 1984 y 1985; después, con la doctrina táctica y las redes de armamento que aportaron los mercenarios israelíes y británicos entre 1987 y 1989. Ninguno de los dos umbrales creó el fenómeno; ambos lo transformaron cualitativamente. La coalición fundacional podría haber persistido como fenómeno regional acotado; la fusión narco lo escaló; el nodo transnacional lo profesionalizó y lo hizo exportable.

De esa articulación se sigue que las lecturas nacionalistas del conflicto —las que tratan al paramilitarismo como excepción colombiana— son insuficientes. Colombia se insertó, con cierto retraso pero con intensidad singular, en un mercado global de violencia privatizada que conectaba a Israel, Sudáfrica, Centroamérica y el Reino Unido, y cuyas expresiones contemporáneas incluyeron a las contras nicaragüenses, a las redes de apoyo a los contras en Honduras y Panamá y a los operadores privados que años después reaparecerían en escenarios africanos. Las pedagogías de la violencia —el ELN entrenado en Cuba, las FARC influidas por Vietnam, los paramilitares instruidos por instructores israelíes— fueron nodos de circulaciones transnacionales, no productos autóctonos aislados.

De esa articulación se sigue también que la impunidad de los mercenarios y la carrera ascendente de los oficiales colombianos comprometidos no fueron accidentes. Fueron el resultado esperable de un sistema en el que cada Estado involucrado tenía motivos concretos para no perseguir a los suyos. Esa convergencia de intereses estatales, más que cualquier deficiencia técnica de los sistemas judiciales, explica por qué el archivo de la guerra sucia colombiana permanece, en su dimensión internacional, intacto.

¿Qué queda abierto?

Los dos umbrales y la articulación funcional entre ellos están establecidos, pero quedan flancos. El volumen exacto del tráfico de armas vía Antigua y el destino final de todos los cargamentos no han sido reconstruidos con precisión, aunque el vínculo con Urabá está probado. La red de contactos entre las Industrias Israelíes de Equipos Aéreos, la empresa Punta de Lanza de Klein y las estructuras del DAS que aparecen entre sus potenciales clientes espera una reconstrucción detallada. La mafia de las esmeraldas y sus articulaciones vía Víctor Carranza y Gilberto Molina, la presencia empresarial extranjera más allá de Texas Petroleum y las conexiones sudafricanas siguen fuera del foco de los expedientes. Y la pregunta última —si el acuerdo interestatal tácito fue explícito en alguna reunión o si emergió como convergencia funcional entre burocracias autónomas— es la clase de pregunta que rara vez encuentra un papel firmado que la responda: los acuerdos de este tipo suelen leerse en su ejecución, no en su enunciación.

La narrativa excepcionalista del conflicto colombiano ha cumplido, mientras tanto, una función precisa: mantener a los operadores extranjeros del paramilitarismo fuera del foco y preservar la ficción de que la guerra sucia fue asunto interno. El paramilitarismo del Magdalena Medio no fue una excepción colombiana. Fue el modo colombiano de participar en un fenómeno mundial que apenas empieza a ser mirado como tal.

03

Archivo documental

Documentos usados en esta lectura

37 documentos · 62 fragmentos de referencia
01Huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010)Federico Andreu-Guzmán (relator); Carlos Miguel Ortiz (coordinador); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2014 · p. 59, 632 fragmentos
[1]

y de control de población de los grupos paramilitares se daría simultáneamente con una intensi fi cación de las operaciones militares del Ejército en el Magdalena Medio. El Grupo de Me- moria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Recon- ciliación (CNRR) constataría que, en el Magdalena Medio, A partir de…

p. 63
[48]

paramilitares contra los miembros de las Fuerzas Ar- madas y la Policía Nacional señalados en el Informe de la Procura- duría General de la Nación. Poco después, todos los procesos con- tra los uniformados pasarían a la Jurisdicción Penal Militar, por decisión del Tribunal Disciplinario, el órgano judicial encargado…

p. 59
02Paramilitarismo. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera · 2018 · p. 46, 562 fragmentos
[2]

de las explicaciones, la idea de la no exis- tencia la sugiere el informe El orden desarmado. La resistencia de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare [ATCC] (2011). Para sus autores el modelo proyectado desde Puerto Boyacá se fraguó exclusivamente desde algunos batallones militares: Las Autodefensas de…

p. 56
[59]

paramilitarismo. Sin embargo, al referirse a sus orígenes y desarrollo plantea que los grupos de autodefensa son casi tan antiguos como las guerrillas, solo que no se transformaron en un gran movimiento, hasta los ochenta y en los noventa evolucionaron a convertirse en una organización con influencia nacional (2007).…

p. 46
03Isaza, el clan paramilitar. Las Autodefensas Campesinas del Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 491 fragmento
[3]

protección de bienes y tierras de los ganaderos, entre los cuales resaltan Evelio Monsalve, Alberto Villegas, John Yepes, Ignacio López y Carlos Salazar (Fiscalía Dossier ACMM, s. f.). Otros de los ganaderos reconocidos en la región que vivían entre La Estación Cocorná y Las Mercedes eran Gabriel Echeverry, Misael…

p. 49
04La Rochela: Memorias de un crimen contra la justiciaGrupo de Memoria Histórica, Iván Orozco Abad (Relator), Gonzalo Sánchez G. (Coordinador) · 2010 · p. 276, 2972 fragmentos
[4]

hijos, Henry y Marcelo Pérez, convocaron, junto con altos mandos del Batallón Bárbula, a los ganaderos para que colaboraran en la estructuración de un grupo de autodefensas en Puerto Boyacá. Su objetivo inicial era eli- minar cualquier influencia guerrillera de la región, comenzando por los cabecillas de la guerrilla…

p. 276
[38]

Eduardo Ramírez, 95 Hacia 1987 el paramilitarismo del Magdalena Medio comenzó a perturbar re- giones de Córdoba y Urabá. La expansión del grupo paramilitar comandado por Gonzalo y Henry Pérez a territorios que transcendían al Magdalena Medio tuvo cierta semejanza con el proceso de enquistamiento que años atrás…

p. 297
05El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · p. 60, 157, 1606 fragmentos
[5]

como no tenían armas, el Ejército se las prestaba y ellos entraban a hacer opera- ciones y eran puros ganaderos”. (CNMH, MNJCV, 2016, 22 de abril) Según declaraciones del mayor Echandía, al asumir la alcaldía “en coordinación con el comando del Batallón Bárbula”, adelantó conversaciones con ganaderos y campesinos de…

p. 60
[6]

como no tenían armas, el Ejército se las prestaba y ellos entraban a hacer opera- ciones y eran puros ganaderos”. (CNMH, MNJCV, 2016, 22 de abril) Según declaraciones del mayor Echandía, al asumir la alcaldía “en coordinación con el comando del Batallón Bárbula”, adelantó conversaciones con ganaderos y campesinos de…

p. 60
[23]

con dineros del narcotráfico aportados principalmente por Gonzalo Rodríguez Gacha y el cartel de Medellín. “Los pensamientos de Gon- zalo Pérez y Henry Pérez era ganarle la guerra a la guerrilla, y ganar terreno. Y con ese aliado que tenían en la época, con esa plata, pues era estar en todo el país, atacando a la…

p. 157
[24]

con dineros del narcotráfico aportados principalmente por Gonzalo Rodríguez Gacha y el cartel de Medellín. “Los pensamientos de Gon- zalo Pérez y Henry Pérez era ganarle la guerra a la guerrilla, y ganar terreno. Y con ese aliado que tenían en la época, con esa plata, pues era estar en todo el país, atacando a la…

p. 157
[33]

de julio) Después de los primeros dos cursos dictados por Klein entre enero y marzo de 1988, llegó otro grupo de Mercenarios británicos al mando de David Tom- kins, con gran conocimiento en explosivos y larga trayectoria en operaciones secretas contra el poder soviético. Este segundo grupo se enfocó en la prepara-…

p. 160
[34]

de julio) Después de los primeros dos cursos dictados por Klein entre enero y marzo de 1988, llegó otro grupo de Mercenarios británicos al mando de David Tom- kins, con gran conocimiento en explosivos y larga trayectoria en operaciones secretas contra el poder soviético. Este segundo grupo se enfocó en la prepara-…

p. 160
06El orden desarmado. La resistencia de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare (ATCC)Gonzalo Sánchez Gómez, Mario Aguilera Peña · 2011 · p. 661 fragmento
[7]

Militar indicó: [V]ale la pena comentar, que si bien s cierto el señor General pudo asistir a la reunión de campesinos de que da cuenta BAQUERO AGUDELO y tam- bién LUIS ALBERTO ARRIETA MORALES alias “PIRAÑA” para manifestarles su apoyo a fin de que no siguieran siendo víctimas de la guerrilla, y adoptaran una actitud…

p. 66
07Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 892, 9122 fragmentos
[8]

través de una carta de la Corporación Cívica de Seguridad de Bogotá al ministro de Defensa, tildaron los hallazgos de la Procuraduría de imprudentes e hicieron un llamado para que este ente de control se enfocara en investigar el accionar de los grupos armados insurgentes. Sin embargo, en ningún momento aportaron…

p. 892
[39]

con que paramilitares, en connivencia con miembros de la fuerza pública, perpetraron masacres en el nordeste y en el Urabá antioqueño en los años ochenta; 3) el trabajo manco- munado de agentes del Estado, narcotraficantes y paramilitares para lograr la muerte de Pablo Escobar en 1993; 4) el tránsito que…

p. 912
08Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 252, 2622 fragmentos
[9]

organismos de seguridad e inteligencia tenían como objetivo la contrainsurgencia, en un espectro difuso entre lo «militar» y aquello que consideraban como «quitarle el agua al pez». Por su parte, los políticos regionales tenían el interés de eliminar a los actores que amenazaban con arrebatarles el poder que…

p. 262
[11]

desarrollo de organizaciones que brindaban protección a quien pudiese pagarla 326 Una suerte de delegación hacia arriba que se ha manifestado en la adopción de recomendaciones y políticas de seguridad y defensa internacionales, especialmente estadounidenses, para definir y afrontar las responsabilidades estatales en…

p. 252
09Justicia. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoFrancisco Barbosa Delgado · 2018 · p. 1011 fragmento
[10]

de la tregua entre el Gobierno y las FARC. Las elites y los militares de la región compartían una ideología anticomunista y el propósito de erradicar a las guerrillas, junto con otros factores, como la falta de recursos de las unidades militares, hacía que se comprometieran con los intereses de las minorías de la zona…

p. 101
10Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 461 fragmento
[12]

Seguridad Nacional de 1978. Por tanto, entre 1965 y 1989 el paramilitarismo fue legal aunque no lo eran los crímenes cometidos por estos grupos. Según Francisco Gutiérrez, este contexto histórico e institucional fue la cuna de las autodefensas colombianas. Estas surgieron directamente de la decisión y el patrocinio…

p. 46
11Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 144, 2384 fragmentos
[13]

paramilitar en los alrededores de Puerto Boyacá, Henry Pérez desempeñó un papel cada vez más importante en la coordinación e institucionalización del esfuerzo militar en esa región. Pensó que no bastaba sencillamente con dotar de armas a las milicias ciudadanas, in- cluso a milicias capaces de coordinar sus…

p. 238
[14]

paramilitar en los alrededores de Puerto Boyacá, Henry Pérez desempeñó un papel cada vez más importante en la coordinación e institucionalización del esfuerzo militar en esa región. Pensó que no bastaba sencillamente con dotar de armas a las milicias ciudadanas, in- cluso a milicias capaces de coordinar sus…

p. 238
[21]

Carranza y Molina quienes lo presentaron al grupo de traficantes de Medellín. Para mediados de los años ochenta, Rodríguez Gacha actuaba como una espe- cie de intermediario entre el cartel de Medellín y la mafia de las esmeraldas. 77 Esto resultó importante para Rodríguez Gacha cuando sus instalaciones de producción…

p. 144
[22]

Carranza y Molina quienes lo presentaron al grupo de traficantes de Medellín. Para mediados de los años ochenta, Rodríguez Gacha actuaba como una espe- cie de intermediario entre el cartel de Medellín y la mafia de las esmeraldas. 77 Esto resultó importante para Rodríguez Gacha cuando sus instalaciones de producción…

p. 144
121989María Elvira Samper · 2019 · p. 401 fragmento
[15]

de confianza y quien es uno de los fundadores de la Asociación Campesina de Ganaderos y Agricultores del Magdalena Medio, Acdegam, organización que nace en 1984 luego de que las Farc secuestran al padre de Pérez, Gonzalo de Jesús Pérez, el Viejo. En sus inicios aparece como una entidad que ofrece servicios de salud y…

p. 40
13Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 161, 1642 fragmentos
[16]

“idílica” de las FARC. En 1986, por ejemplo, Luis Rubio, político y jefe paramilitar, recordaba que las FARC “... tenían una buena colaboración del campesino, incluso de la persona común de aquí de la zona urbana, yo por ejemplo cuando fui a comprar una tierra yo tuve que ir a hablar con Ricardo Franco cerca al…

p. 161
[18]

armas, uniformes y alimentos), y las inversiones para consolidar una base social (droguerías, clínicas, escuelas y brigadas de salud). Los aportes de los ganaderos y las armas proveídas por el Ejército no bastaban para cubrir este esfuerzo de expansión. Poniéndolo en términos simples, había más necesidades que dinero.…

p. 164
14Justicia y Paz ¿Verdad judicial o verdad histórica?Iván Orozco Abad, María Victoria Uribe, Gina Cabarcas, Luis Carlos Sánchez Díaz · 2012 · p. 171, 1752 fragmentos
[17]

decir que no, pero ante un magistrado ustedes no van a salir con cuentos raros, no se los va a creer nadie”. Yo les digo así en la versión, esto no se lo cree nadie, que usted sea comandante y no… es su problema, el proceso es suyo”. 340 Capítulo 2 341 JUSTICIA Y PAZ: ¿Verdad judicial o verdad histórica? crimen…

p. 171
[62]

que el Frente Capital; mientras que otros retornaron a Urabá))*.))* Por ejemplo, en marzo del!"&&, fue capturado en el municipio de Chigoro- 348 Capítulo 2 349 JUSTICIA Y PAZ: ¿Verdad judicial o verdad histórica? d. El continuo paramilitares-autodefensas en la caracterización del Centauros El equipo del Despacho…

p. 175
15Gobernar en medio de la violencia. Estado y paramilitarismo en ColombiaJacobo Grajales · 2017 · p. 11, 1622 fragmentos
[19]

en Puerto Boyacá. Los orígenes del informe yacían en el testimonio de un desertor, Diego Viáfara, quien actuó como consejero municipal en este poblado. Viáfara les describió a los investigadores la forma de fi nanciación, la organización interna y las actividades de los grupos paramilitares. El informe hacía entonces…

p. 162
[51]

los militares, creados por el Ejército en el marco de su estrategia contrainsurgente. La tesis admitida comúnmente, por muchos autores de la época, fue que los grupos paramilitares eran el fruto de una estrategia estatal de privatización de la violencia. Así, para Carlos Medina Gallego, los paramilitares representaban…

p. 11
16Walking Ghosts: Murder and Guerrilla Politics in ColombiaSteven Dudley · 2004 · p. 50, 1482 fragmentos
[20]

and cattle rancher Victor Carranza, while the mighty drug lord Pablo Escobar and his crew floated wherever they wanted. On occasion the leaders made decisions together, but each one was responsible for financing his own army and running his own dirty war. Death squads split their time between caring for the…

p. 148
[50]

general who wanted to use it. As defense minister, Landazábal pushed through a law that forced male peasant farmers to “give 34 WALKING GHOSTS service” on weekends. “Our proposal has to be clear, simple, and widely known,” the general wrote in Armed Forces Magazine at the time, “to work shoulder to shoulder with those…

p. 50
17Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 911 fragmento
[25]

funcionarios del Estado del DAS, la dirección del DAS, estaba articulada con las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio [...] No pareciera que hubiese una responsabilidad institucional del liderazgo político y del liderazgo institucional de las Fuerzas Armadas, el nivel de articulación de la infraestructura…

p. 91
18No es un mal menor. Niñas, niños y adolescentes en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2281 fragmento
[26]

el cen- tro de formación Las Galaxias. Según su testimonio, entre 1987 y 1988, Gonzalo Rodríguez Gacha 618, alias el Mexicano, uno de los principales narcotraficantes de la época, acudió a los paramilitares para entrenar a sus escoltas. Panesso cuenta que fue él quien asumió dicha función: «Con los muchachos que iban…

p. 228
19Violencia paramilitar en la Altillanura: Autodefensas Campesinas de Meta y VichadaÁlvaro Villarraga Sarmiento (Director general); Centro Nacional de Memoria Histórica · p. 671 fragmento
[27]

(Iepri, persona entrevista- da, Proyecto “Sistema político y Violencia 1970-1998”, 2000). Rodríguez Gacha tenía conflictos de distinta naturaleza con las FARC: en la época en mención, este narcotraficante había es- tructurado en los Llanos del Yarí un complejo de laboratorios para la producción de cocaína 11, había…

p. 67
20Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · p. 111, 122, 1453 fragmentos
[28]

de que no lo hubieran derrocado, y resentían que los gobiernos de Betancur y de Barco hubieran asumido políticas con las que ellos estaban en franco desacuerdo, como la de buscar una paz negociada con las guerrillas. Por eso aceptaron gustosos como aliado para su causa ideológica a Rodríguez Gacha, más anticomunista…

p. 145
[31]

la guerra entre Escobar y los Rodríguez Orejuela se extendiera hasta él, necesitaba protegerse de posibles atentados. Quizás por ello, según lo dijeron varios testigos, los israelíes habían traído consigo un aparato especial para detectar explosivos. 116 El excoronel Klein no tuvo problema en seguir entrenando a los…

p. 122
[32]

en febrero de 1988 se tuvo que declarar en bancarrota con una deuda de ocho millones de dólares que no podía pagar. Bird Jr había servido de garante de los préstamos personales de Safarti, y necesitaba dinero urgente para ayudarle y evitar hundirse juntos. 91 Safarti, además, ya tenía un contacto en Colombia, Eli…

p. 111
21El Placer: Mujeres, coca y guerra en el Bajo PutumayoMaría Clemencia Ramírez, María Luisa Moreno R., Camila Medina A. · 2012 · p. 332 fragmentos
[29]

huir de la persecución de la Policía Antinarcóticos en el Magdalena Medio y se llevó a cabo en sus inicios estableciendo una alianza con el Bloque Sur 12 Comisión Andina de Juristas, Putumayo. Serie informes regionales de derechos humanos, 102. 13 Medina Gallego, Carlos y Mireya Téllez Ardila, La violencia…

p. 33
[30]

huir de la persecución de la Policía Antinarcóticos en el Magdalena Medio y se llevó a cabo en sus inicios estableciendo una alianza con el Bloque Sur 12 Comisión Andina de Juristas, Putumayo. Serie informes regionales de derechos humanos, 102. 13 Medina Gallego, Carlos y Mireya Téllez Ardila, La violencia…

p. 33
22A las puertas de El UbérrimoIván Cepeda, Jorge Rojas · 2008 · p. 511 fragmento
[35]

el gobierno de la Isla de Antigua, un viejo protectorado británico ubicado en el Caribe, parte de Antigua y Barbuda, compró dos mil armas al gobier- no de Israel sin dar mayor explicación. Este hecho puso en alerta a las autoridades de varios países: el Ejército de Antigua, escasamente llegaba 58 E~te ¡'CC¡'O.{lII'…

p. 51
23Doble discurso, múltiples crímenes. Análisis temático de las ACMM y las ACPBCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández (coordinador) · 2021 · p. 1412 fragmentos
[36]

(CNMH, MNJCV, ACMM, 2017, 10 de noviembre) Nos enseñaron la táctica inglesa, que era para exterminar al enemigo de raíz. Haciendo contrainteligencia con la misma gente del casco urbano, in- filtrándonos, a veces, en la guerrilla, y así era como lográbamos darle baja al enemigo. Estrategia militar, para más exactitud.…

p. 141
[37]

(CNMH, MNJCV, ACMM, 2017, 10 de noviembre) Nos enseñaron la táctica inglesa, que era para exterminar al enemigo de raíz. Haciendo contrainteligencia con la misma gente del casco urbano, in- filtrándonos, a veces, en la guerrilla, y así era como lográbamos darle baja al enemigo. Estrategia militar, para más exactitud.…

p. 141
24Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 671 fragmento
[40]

propios intereses valiéndose de los ejércitos priva- dos del paramilitarismo (CNMH, 2019). En este periodo los principales grupos de autodefensas que actuaron en el departamento del Meta fueron las Autodefensas de San Martín, Autodefensas de El Dorado, y el grupo llamado Los Carranceros –también llamado Auto- defensas…

p. 67
25Plan Colombia: U.S. Ally Atrocities and Community ActivismJohn Lindsay-Poland · 2018 · p. 611 fragmento
[41]

to growers at the time. The farc, for its part, harassed competing banana growers. The payments to farc, often made by a former U.S. military pi lot who was a Chiquita man ag er in Colom - bia, continued through at least 1997. 26 These changes on the armed Left coincided with the growth of paramili - tary death squads…

p. 61
26Una guerra sin edad. Informe nacional de reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes en el conflicto armado colombianoCentro Nacional de Memoria Histórica; Katherine López Rojas (coord.); Andrés Felipe Aponte; Carolina Lozano Rodríguez; Linda Lorena Sánchez Avendaño · 2017 · p. 1041 fragmento
[42]

no estamos en favor ni en contra (…). Y terminaron di- ciendo que ellos eran respetuosos de las autoridades y se fueron” (CNMH, 2012, página 153). En Medellín, por ausencia de filtro y de criterios claros, el proceso de reclutamiento también fue un fracaso. (…) nosotros criticábamos (EPL) la flexibilidad con la que…

p. 104
27Memoria de la infamia. Desaparición forzada en el Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Liz Yasmit Arévalo Naranjo, Andrés Prieto Ruiz · 2017 · p. 3531 fragmento
[43]

(Santander), y parte del área rural de Yondó, San José de Nus en San Roque, Maceo, Yondó y Puerto Berrío (todos municipios de Antioquia). La base principal del grupo estaba en la vereda La Corcovada de Cimita- rra, y contaban con otra base importante en Puerto Acuña. Este grupo que había tenido su origen en Puerto…

p. 353
28Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 1501 fragmento
[44]

afectando el 60 por ciento de los mu- nicipios del territorio nacional (ver Mapa 4). Al analizar la magnitud del desplazamiento a nivel regional, tres regiones sobresalen como las mayores expulsoras y represen- tan más de la mitad de los éxodos registrados en este periodo: Urabá; Magdalena Medio; y Alto Sinú y San…

p. 150
29En medio del Magdalena MedioAlfredo Molano Bravo · 2009 · p. 501 fragmento
[45]

convertiría en el principal acu- sador del general F aruk Yanine Díaz, absuelto en su momento por la Justicia Penal Militar y llamado, en junio de 2008, a inda- gatoria al reabrir la Fiscalía el caso. Hay que anotar dos hechos 52 EN MEDIO DEL MAGDALENA MEDIO significativos en esta historia. El primero es el nombre…

p. 50
30El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 1952 fragmentos
[46]

halagos a Yanine Díaz fue más allá que el presi- dente Betancur Cuartas cuando su discurso en Puerto Boyacá: ¡lo comparó con Simón Bolívar! En 2001, ya retirado, Bedoya Pizarro se presentó como candidato presidencial, luego de algunas vanas tentativas de enjuiciamiento 3 Cambio16, Bogotá, 2 de diciembre de 1996. 4…

p. 195
[47]

halagos a Yanine Díaz fue más allá que el presi- dente Betancur Cuartas cuando su discurso en Puerto Boyacá: ¡lo comparó con Simón Bolívar! En 2001, ya retirado, Bedoya Pizarro se presentó como candidato presidencial, luego de algunas vanas tentativas de enjuiciamiento 3 Cambio16, Bogotá, 2 de diciembre de 1996. 4…

p. 195
31No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2261 fragmento
[49]

los datos de la Comisión Andina de Juristas, mientras que para el periodo 1979-1982 se presentaban en promedio anual dos muertes de funcionarios judiciales, entre 1985 y 1988 este subió a 10,5 665. La Asociación Nacional de Funcionarios y Empleados de la Rama Judicial (Asonal) calculó, por su parte, 110 asesinatos…

p. 226
32El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen 1. Graves violaciones de derechos humanos: luchas sociales y cambios normativos e institucionales 1985-2012Centro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · p. 162 fragmentos
[52]

la violencia y sus actores. Según los estimativos del gobierno de Virgilio Barco Vargas, solo el 20 por ciento de los crímenes llegaban al co- nocimiento de las autoridades, y de estos solo el 4 por ciento obtenía una sentencia (Tirado, 1989, páginas 66 - 67). Se trata- ba, además, de un sistema asediado él mismo por…

p. 16
[53]

la violencia y sus actores. Según los estimativos del gobierno de Virgilio Barco Vargas, solo el 20 por ciento de los crímenes llegaban al co- nocimiento de las autoridades, y de estos solo el 4 por ciento obtenía una sentencia (Tirado, 1989, páginas 66 - 67). Se trata- ba, además, de un sistema asediado él mismo por…

p. 16
33Silenciar la democracia. Las masacres de Remedios y Segovia 1982-1997Centro Nacional de Memoria Histórica; Ronald Edward Villamil Carvajal, Vladimir Melo Moreno (relatores); Tatiana Rincón Covelli, Andrés Fernando Suárez (correlatores) · 2014 · p. 29, 1092 fragmentos
[54]

378. 27 Prólogo texto de “producción de cadáveres”, como ha sido señalado para otros contextos 5. Dicho de otro modo, la masacre no retorna como excepción, sino como modalidad o estrategia de guerra. Cabe advertir, sin embargo, que la puesta en relieve de la masa- cre no puede restarles visibilidad a las otras…

p. 29
[56]

de transporte público. 46 11 11 1988 Corregimiento La Cruzada (Re- medios) Olga Lucía Agudelo de Ba- rrientos Mujer 42 Ama de casa Acribillada en la puerta de su casa. 107 Las masacres de Remedios y Segovia, 1982 ‒ - 1997 N° Día Mes Año Lugar de ocurrencia Nombres y apellidos Sexo 1 11 11 1988 Zona urbana Segovia…

p. 109
34¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 171 fragmento
[55]

se puede conseguir derrotarla. Cabe añadir que la intensidad de la violencia no fue homogénea en el territorio colombiano. A pesar de que los 23.161 homicidios selectivos cometidos entre 1981 y 2012 se registraron en 950 municipios, el 85% del total de estos actos violentos ocurrió en 322 de ellos, lo que supone un…

p. 17
35Costos económicos y sociales del conflicto en Colombia: ¿cómo construir un posconflicto sostenible?María Alejandra Arias, Adriana Camacho, Ana María Ibáñez, Daniel Mejía, Catherine Rodríguez · 2014 · p. 211 fragmento
[57]

un consenso acerca del origen exacto de los grupos paramilitares. El gru - po Muerte a Secuestradores (mas) es visto por algunos como una de las primeras manifestaciones del paramilitarismo en el país. El mas se creó como respuesta al aumento de los secuestros, el robo de ganado y los co - bros de extorsiones por…

p. 21
36Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 172 fragmentos
[58]

los actores en confrontación van modificándose a medida que el con - flicto armado evoluciona y se prolonga su duración. En consecuencia con lo anterior, Mauricio Romero advierte sobre la com- plejidad de poder mantener diferencias claras en la caracterización de los pa- ramilitares y las autodefensas, proponiendo que…

p. 17
[60]

los actores en confrontación van modificándose a medida que el con - flicto armado evoluciona y se prolonga su duración. En consecuencia con lo anterior, Mauricio Romero advierte sobre la com- plejidad de poder mantener diferencias claras en la caracterización de los pa- ramilitares y las autodefensas, proponiendo que…

p. 17
37Carne es guerra. Veganismo y conflicto armado en ColombiaColectiva Dostristestigres, La Calderita Vegana · 2021 · p. 311 fragmento
[61]

hasta entonces empiezan a coordinarse alrededor del Clan Castaño en el sur de Córdoba, norte de Urabá y nordeste antioqueño, con intención de expandir el fenómeno a nivel nacional. Así, pasar del control mi - litar al control político, social y económico, intentan - do configurarse como un tercer actor 55 armado del…

p. 31