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Biografía

Carlos Holguín Mallarino

Regeneración

1832–1894

19 min de lectura30 documentos
Nacimiento1832
Fallecimiento1894
RolesDesignado en ejercicio de la Presidencia de Colombia (1888–1892) · Diplomático (legaciones en Madrid y Londres)
Lugar principalPopayán
Período históricoRegeneración1886–1929
03

La biografía

Entre la muerte de la Constitución de Rionegro y la consolidación doctrinaria del régimen que Miguel Antonio Caro llevaría hasta el umbral de la guerra de los Mil Días, hay cuatro años que suelen pasar de puntillas en los manuales: los que van de 1888 a 1892. Los ocupó, como designado en ejercicio, Carlos Holguín Mallarino, y en ese intervalo aparentemente administrativo la Regeneración dejó de ser una coalición bipartidista para volverse hegemonía conservadora. Holguín no fue el ideólogo del régimen —ese lugar correspondía a Caro—, tampoco su figura tutelar, papel reservado a Núñez, pero fue el operador ejecutivo sin el cual la transferencia del poder de los liberales independientes a un conservatismo puro no se habría consumado en esos términos. Su nombre, familiar y a la vez borroso, es el de la bisagra: el gestor que un régimen necesita cuando ya tiene doctrina y arquitectura, pero le falta quien administre, día a día, la máquina del Estado.

Nacido en 1832 y muerto en 1894, Holguín perteneció a esa generación caucana que hizo de las guerras civiles del siglo XIX su escuela política y de la prensa su segunda tribuna. Vivió con la intensidad de su siglo: periodista polémico, diplomático de largas legaciones europeas, congresista y, finalmente, titular del poder ejecutivo entre 1888 y 1892 en reemplazo de Rafael Núñez. Su presidencia no fue elección directa sino designatura, esa figura constitucional del régimen regeneracionista que permitía al Congreso nombrar a quien ejercería el ejecutivo en las frecuentes ausencias del titular. Ausencias que Núñez, retirado en El Cabrero, en Cartagena, convirtió en costumbre, gobernando a distancia mediante instrucciones epistolares y visitas ocasionales a la capital, mientras la administración cotidiana quedaba en manos de sus designados sucesivos.

Hay algo característicamente colombiano en su trayectoria: pertenece a una red familiar densa —los Holguín, los Mallarino, los Caro— que atravesaba la vida pública del siglo XIX como si el Estado fuera prolongación del salón. Su hermano Jorge Holguín Mallarino sería a su vez figura política de peso, autor de Desde cerca: asuntos colombianos, publicado en París en 1907 y dedicado en buena parte al endeudamiento externo del país. El apellido compuesto "Holguín y Caro" delata el tipo de entrelazamiento —familiar, matrimonial, generacional— que explicaba en Colombia por qué los cargos directivos pasaban de mano en mano dentro de las mismas casas. Holguín fue producto y agente de ese sistema, tan cómodo en las tertulias familiares como en los despachos ministeriales.

Su peso histórico, en cambio, no descansa en el linaje sino en el momento. Le tocó administrar el paso del régimen entre dos umbrales: el de 1886, cuando la nueva Constitución acababa de fundar el orden centralista y católico, y el de 1892, cuando ese orden pasaría a manos de Caro y radicalizaría su rostro. En ese intersticio, Holguín gobernó, promulgó leyes represivas decisivas, cerró prensa opositora, consolidó la primacía conservadora dentro de la coalición nacionalista y sostuvo la ficción de que la Regeneración seguía siendo un proyecto bipartidista cuando en la práctica ya no lo era.

02

Línea de vida

  1. 1832

    Nacimiento en el Cauca

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    Nació en 1832 en el entorno caucano que produjo buena parte de la élite conservadora del siglo XIX colombiano, en una red familiar que incluía a los Mallarino y los Caro.

  2. 1855

    Contexto familiar: gobierno Mallarino

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    Manuel María Mallarino, figura próxima a Holguín por apellido y red familiar, firmó el 3 de septiembre de 1855 un contrato con la Compañía Sainte Rose para amortizar deuda externa mediante la venta de hasta 30.350.250 hectáreas de tierras baldías, modelo de las operaciones fiscales que Holguín aprendería a considerar naturales.

  3. 1857

    Formación diplomática en Europa

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    Holguín se desempeñó como representante diplomático de Colombia en Madrid y Londres, aprendiendo el idioma técnico de la deuda externa, las conversiones de bonos y la negociación con acreedores británicos, competencia que lo distinguiría dentro del régimen regeneracionista.

  4. 1886

    Consolidación institucional de la Regeneración

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    La Constitución de 1886, obra en lo esencial de Miguel Antonio Caro, estableció el régimen centralista, presidencialista y católico sobre el que Holguín gobernaría. El Concordato de 1887 completó el armazón entregando a la Iglesia control sobre la educación pública.

  5. 1888

    Acceso a la designatura: caída de Payán

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    La Ley 40 del 4 de mayo de 1888 revocó el nombramiento del designado Eliseo Payán en la operación conocida como 'payanización'. Holguín accedió al ejecutivo ese mismo año como designado, marcando el momento en que el control del poder pasó efectivamente a manos conservadoras con la anuencia de Núñez.

  6. 1890

    Renovación de la designatura con candidatos exclusivamente conservadores

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    Al vencerse su primer período, los dos candidatos considerados para la designatura eran ambos conservadores, siendo uno de ellos el propio Holguín. La coalición bipartidista del Partido Nacional había mutado sin declaración formal en hegemonía conservadora.

  7. 1891

    Clausura definitiva de El Zancudo

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    El periódico satírico El Zancudo, cuyo caricaturista Alfredo Greñas había representado a Holguín como esqueleto junto a Núñez en un cementerio de liberales, fue clausurado definitivamente el 4 de octubre de 1891, tras una primera clausura de seis meses desde agosto de 1890. La represión de la prensa opositora fue rasgo definitorio de su administración.

  8. 1892

    Fin de la designatura y sucesión por Caro

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    Holguín entregó el poder en 1892. Miguel Antonio Caro, principal ideólogo del conservatismo regeneracionista, fue su sucesor, radicalizando el régimen hasta el umbral de la guerra civil de 1899.

  9. 1894

    Muerte

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    Carlos Holguín Mallarino murió en 1894, el mismo año que Rafael Núñez, cerrando la generación fundadora de la Regeneración.

Formación caucana

Holguín se formó en el Cauca de mediados del siglo XIX, la región que produjo también a Julio Arboleda, a Sergio Arboleda, a Manuel María Mallarino —figura mayor del conservatismo civilista al que lo unían los apellidos— y a José María Rojas Garrido, entre otros. Era un territorio donde los apellidos definían facciones y donde la política se aprendía en las tertulias familiares antes que en las aulas. Popayán, ciudad episcopal y letrada, y Cali, entonces todavía villa provincial, marcaban los polos de esa geografía. Nóvita, en el Chocó, entraba en los itinerarios administrativos y comerciales de la élite caucana, cruzada de minería aurífera y curatos. Era un mundo pequeño, replegado sobre sí mismo, en el que las familias principales se conocían de infancia y se enfrentaban en las guerras civiles con la familiaridad de quien se ha sentado años antes en la misma mesa.

El siglo XIX colombiano trituraba talento joven en guerras civiles y ministerios efímeros, y Holguín se movió temprano en ambos escenarios. Fue conservador desde el comienzo, en la variante caucana que combinaba defensa del orden social, catolicismo militante y desconfianza del federalismo radical. La generación anterior de su familia había gobernado ya, y esa herencia política pesaba de un modo casi doméstico. Manuel María Mallarino, cuya cercanía nominal marcaba a Holguín desde el apellido, ocupó la presidencia y firmó el 3 de septiembre de 1855 un contrato con la Compañía Sainte Rose para amortizar deudas externas mediante la venta de hasta 30.350.250 hectáreas de tierras baldías. La cifra da la medida de las decisiones fiscales de la época y del tipo de operaciones que Holguín aprendería a considerar naturales dentro del oficio de gobernar.

Durante ese mismo gobierno se firmó, el 9 de julio de 1856, el tratado de amistad, navegación y comercio con Ecuador, y estallaron los sucesos del Melón de Panamá el 15 de abril de ese año. El mundo del que Holguín salió era ese: uno donde la deuda con Inglaterra, la vecindad con Ecuador, el istmo de Panamá y las banderías internas se cruzaban como hilos de una misma madeja, y donde un Mallarino podía sentarse en la silla presidencial y decidir el destino de millones de hectáreas con la firma de un contrato. La política, en ese Cauca, no era una vocación abstracta: era un oficio que se veía practicar en casa desde niño.

Su formación fue letrada —era un mundo en el que se llegaba al poder escribiendo—, jurídica en su base y periodística en su ejercicio. La prensa fue su primer campo de batalla. En un país donde los partidos se hacían y deshacían en los periódicos, saber escribir con eficacia polémica valía tanto como ganar una elección. Los conservadores caucanos publicaban hojas volanderas, respondían a los liberales de Cali y Popayán, y armaban en cada polémica una posición doctrinaria que luego trasladarían al Congreso. Holguín aprendió esa técnica pronto: la argumentación breve, el sarcasmo medido, la capacidad de fijar al adversario con un epíteto. Esa formación polémica lo acompañaría hasta el final, incluso cuando ya administraba el Estado y firmaba decretos, y explica en parte por qué toleraría tan mal la sátira ajena cuando le tocó el turno de gobernar.

Los años previos a la diplomacia lo vieron oscilar entre la redacción y el Congreso, entre el ataque impreso y el discurso parlamentario. El paso por la prensa no era, en su caso ni en el de sus contemporáneos, una etapa juvenil que se dejara atrás: era una condición permanente. Un conservador letrado del siglo XIX escribía siempre, aunque estuviera en un ministerio o en una legación. La pluma seguía en el bolsillo, dispuesta a responder al adversario del día. Esa continuidad entre gabinete y periódico explica por qué las clausuras posteriores tuvieron para él el sabor doble de la medida administrativa y del ajuste de cuentas entre publicistas.

Prensa, diplomacia, poder

La carrera de Holguín antes de 1888 combinó las tres pistas clásicas del hombre público conservador del siglo XIX: prensa, diplomacia y congreso. Fue redactor y publicista, animador de periódicos conservadores en el largo pulso contra los radicales, y luego representante diplomático de Colombia en Europa, con destinos en Madrid y Londres. Las legaciones londinenses tenían durante todo el siglo una función precisa: negociar con los tenedores de bonos británicos la deuda externa colombiana, asunto crónico desde la independencia. El Council of Foreign Bondholders publicó desde 1868 informes recurrentes sobre Colombia, y el país sostenía además una dependencia significativa del comercio con Gran Bretaña, respaldada por un tratado favorable a los ingleses. La misión de Juan de Francisco como Ministro Plenipotenciario en Londres —encomendada por el presidente Mariano Ospina Rodríguez y presentada ante la Reina Victoria el 25 de junio de 1857 para negociar con el súbdito británico James Mackintosh— era la clase de encargo en el que se formaban los diplomáticos colombianos de la segunda mitad del siglo. Holguín conoció ese oficio de cerca.

Las legaciones europeas fueron para él algo más que un cargo: fueron la escuela que le enseñó a mirar Colombia desde afuera. En Madrid negoció asuntos consulares y de reconocimiento, en un vínculo que arrastraba todavía el peso simbólico de la antigua metrópoli y que requería un tacto particular. En Londres pulsó el ánimo de los acreedores británicos y aprendió el idioma técnico de la deuda perpetua, los cupones vencidos y las conversiones. Los diplomáticos colombianos del período viajaban con instrucciones escuetas, presupuestos precarios y la obligación de improvisar frente a burocracias imperiales acostumbradas a tratar con potencias mayores. Las salas de espera, los oficios sin respuesta, los almuerzos con banqueros escépticos formaban parte del aprendizaje tanto como los despachos formales.

Esa experiencia dejó en Holguín una convicción difícil de disimular: que la política interior colombiana no podía separarse del vínculo financiero con Europa, y que gobernar Colombia significaba, entre otras cosas, saber conversar con Londres. Cuando volvió al país, esa mirada exterior lo distinguía de los conservadores puramente domésticos y le daba, dentro del régimen naciente, un lugar propio como intermediario natural con los intereses extranjeros. Manejaba un vocabulario técnico —el de las conversiones, los rendimientos, los sindicatos de tenedores— que pocos entre sus correligionarios dominaban con soltura, y esa competencia se convertiría, ya en la designatura, en una ventaja política silenciosa.

La coyuntura decisiva llegó en 1888. Núñez había ganado su cuarta elección presidencial en 1886, respaldado por el Partido Nacional, esa coalición conservadora-liberal que apenas duró unos meses antes de disolverse en su componente conservador. La Constitución acababa de ser sancionada el 5 de agosto de 1886 por el designado José María Campo Serrano, tras haber sido dada el 4 de agosto y suscrita por los delegatarios del Consejo Nacional Constituyente. El texto era, en lo esencial, obra de Miguel Antonio Caro: régimen centralista, presidente elegido por voto directo, período de seis años, división del país en departamentos, libertad de cultos condicionada a que no fueran contrarios a la moral cristiana ni a las leyes, y educación pública organizada en concordancia con la Religión Católica según su artículo 41.

Ese armazón se completó con el Concordato firmado en 1887. Devolvió a la Iglesia propiedades confiscadas por los gobiernos anticlericales de mediados de siglo. Otorgó efectos civiles al matrimonio católico, y con ello eliminó en la práctica el divorcio civil. Entregó a los ordinarios diocesanos, mediante sus artículos 12 y 13, la inspección y revisión de textos en materia de religión y moral en todos los centros de enseñanza. Ese control eclesiástico sobre la educación pública se mantendría, prácticamente sin fisuras, hasta 1930.

Sobre esa arquitectura, Núñez gobernaba a distancia y necesitaba delegar. Su primer designado, Eliseo Payán —de origen liberal independiente, caucano como Holguín—, no encajaba en la deriva del régimen. La Ley 40 del 4 de mayo de 1888 revocó su nombramiento y le impuso el alejamiento de la capital con prohibición de establecerse en el Cauca. Fue la operación conocida como la "payanización": desplazamiento personalista, hecho a la medida de la voluntad presidencial, para apartar a un designado incómodo. La destitución de Payán abrió la vacante. Holguín ocupó la designatura ese mismo año y ejerció el poder ejecutivo hasta 1892.

Los términos exactos de esa transición son reveladores. Hasta mediados de 1888, la Regeneración había mantenido la ficción de coalición bipartidista, con un designado de origen liberal independiente al lado del presidente conservador-nacionalista. Con la caída de Payán y el ascenso de Holguín, el control del ejecutivo pasó de hecho a manos de los conservadores con la anuencia expresa de Núñez, y los independientes de origen liberal prácticamente desaparecieron del escenario político como fuerza autónoma. Cuando en 1890 se venció el primer período de Holguín, los dos candidatos considerados para la designatura eran ya conservadores: el mismo Holguín y un general abogado antioqueño. La coalición había mutado sin ruido y sin declaración: el Partido Nacional era, para todos los efectos, el Partido Conservador.

En el terreno concreto de las medidas de gobierno, la administración de Holguín se define por dos frentes que se refuerzan mutuamente. El primero fue la política monetaria heredada. El Banco Nacional, creado por Núñez en 1881 durante su primera presidencia con el fin de centralizar la emisión, había recibido con el decreto 104 del 19 de febrero de 1886 la facultad de emitir papel moneda de curso forzoso, tras el triunfo de la Regeneración en la guerra de 1885. La ley 57 de 1887 le otorgó el privilegio exclusivo de emisión.

Durante el gobierno de Holguín ese sistema funcionó dentro del límite de doce millones de pesos que el Congreso había fijado en 1887, límite que Núñez respetaba con disciplina y que Caro luego violaría con emisiones secretas. El sistema producía descontento en los sectores comerciales y bancarios acostumbrados al predominio del crédito privado y al libre ejercicio de la usura. Sus críticos —no solo liberales— argumentaban que el papel moneda era intrínsecamente sin valor, constituía un préstamo forzoso arbitrario, expulsaba capitales, destruía el hábito del ahorro y forzaba la inversión improductiva; los defensores respondían que aumentaba el circulante, bajaba la tasa de interés y liberaba capital hacia otros sectores. Holguín administró el sistema sin romperlo, y esa disciplina fiscal —invisible en los grandes relatos del período— fue una de sus contribuciones específicas a la Regeneración.

Pero un régimen no se sostiene solo con equilibrios contables. La estabilidad monetaria que Holguín cuidaba tenía como reverso una disciplina política que había que garantizar por otros medios, y ahí entraba el segundo frente de su gobierno, el que definiría su memoria dura: la Ley 61 de 1888, conocida como la "Ley de los Caballos". Su texto facultaba al Presidente de la República para reprimir administrativamente crímenes y ofensas contra el Estado que afectaran el orden público, con la potestad de imponer confinamiento, expulsión del territorio, prisión o pérdida de derechos políticos por el tiempo que considerara necesario. Era, en esencia, la formalización del arbitrio ejecutivo sobre los adversarios. Junto con el artículo K del capítulo de Disposiciones Transitorias de la Constitución de 1886 —el famoso "artículo K"—, la Ley 61 conformó el aparato jurídico que permitió al régimen dictar decretos para "reprimir los abusos de la prensa" y perseguir liberales durante toda la Regeneración. La ley fue promulgada durante el gobierno de Holguín y aplicada durante su gobierno. No se le puede eludir esa autoría.

Bajo su amparo, la prensa opositora comenzó a caer. El caricaturista Alfredo Greñas, animador principal del periódico satírico El Zancudo, sufrió el rigor de la maquinaria: encarcelado primero en el Panóptico de Bogotá, luego trasladado a las bóvedas de Cartagena y finalmente desterrado mediante telegrama firmado por Núñez desde Cartagena, en aplicación de la "Ley K". El Zancudo fue clausurado por seis meses desde agosto de 1890 —bajo el gobierno de Holguín— y reapareció el 22 de febrero de 1891 con un texto irónico titulado "Y resucitó entre los muertos", alusivo a la Regeneración. La clausura definitiva llegó el 4 de octubre de 1891, todavía durante la administración Holguín. En otro periódico, El Mago (1891-1892), Holguín aparecía representado como un esqueleto junto a Núñez, entre tumbas de liberales muertos en la guerra. La caricatura no lo perdonaba, y él no perdonaba a la caricatura.

Todos esos elementos —la designatura, la Ley 61, la clausura de El Zancudo, el ascenso doméstico de los conservadores— configuran la trayectoria específica de Holguín. Al vencerse su período en 1892, el poder pasó a Miguel Antonio Caro, en el contexto de las elecciones de ese año, en las que ambas facciones conservadoras respaldaron la candidatura de Núñez para presidente pero se dividieron en torno a la vicepresidencia. Núñez fue elegido por cuarta vez, pero no ejerció el cargo: murió en 1894, y Caro, que como vicepresidente ya gobernaba en las ausencias del titular, asumió el control completo del gobierno en Bogotá.

Núñez, Caro y la red familiar

Lo que hizo Holguín cobra su sentido pleno solo cuando se lo mira en el triángulo que formaba con las tres figuras que lo rodearon en distintos momentos: Núñez, Caro y su propia parentela extendida.

Con Rafael Núñez la relación fue la del lugarteniente leal frente al caudillo distante. Núñez, cartagenero, prefirió gobernar desde El Cabrero, delegando cada vez más el ejercicio cotidiano del poder en sus designados. Holguín no fue una excepción a esa lógica sino su cumplimiento más acabado: conservador, gestor eficaz, sin ambición doctrinaria propia, capaz de administrar el aparato sin disputarle al titular el liderazgo simbólico. Su lealtad fue funcional al proyecto regeneracionista: mientras Payán —independiente, potencialmente autónomo— había resultado incómodo, Holguín no. Su designatura consolidó el modelo de un ejecutivo bicéfalo en el que Núñez conservaba la investidura y Holguín aplicaba las decisiones.

Con Miguel Antonio Caro la relación fue más compleja. Caro era el ideólogo puro del régimen, gramático, católico integral, tradicionalista de fondo, y llevaba ya años produciendo la arquitectura jurídica —la Constitución de 1886, el Concordato de 1887— sobre la que Holguín se apoyaba. El vínculo familiar entre los Holguín y los Caro añadía una capa a esa proximidad política: el patriciado conservador se sostenía tanto en las ideas como en los parentescos. Cuando Holguín entregó el poder en 1892, la continuidad con Caro no fue accidental: fue la culminación lógica de la deriva iniciada en 1888. Pero también hubo diferencia de temperatura. Caro insistiría en políticas que estrechaban aún más el acceso liberal al poder y contribuirían al clima de tensión previo a la guerra civil de 1899. Las emisiones secretas del Banco Nacional bajo su gobierno excedieron en más de nueve millones de pesos el límite que Núñez había respetado y provocaron finalmente que el Congreso aboliera el Banco, lo reemplazara con una sección del Ministerio de Hacienda encargada de la amortización gradual del papel moneda y prohibiera nuevas emisiones salvo en caso de guerra. Holguín no llegó a esos extremos.

En la red familiar —los Mallarino, los Holguín, el vínculo con los Caro— encarnó la faceta patrimonial de la política colombiana. Su hermano Jorge, autor de Desde cerca en 1907, prolongó la presencia familiar en la vida pública, y esa continuidad tenía poco de excepcional: los cargos se transmitían entre parientes —hijos, hermanos, primos, cuñados, sobrinos— como herencias familiares de influencia, tanto entre los Ospina en Antioquia como entre los Arboleda y los Mallarino en el Cauca. Holguín fue tan producto de esa lógica como agente de ella.

En el plano más amplio del elenco político, gobernó un país en que el liberalismo radical estaba excluido, los militaristas liberales eran reprimidos por considerárselos subversivos y los independientes habían perdido cualquier autonomía. Sergio Arboleda representaba el ala más tradicionalista del conservatismo caucano; José María Rojas Garrido, ya en el ocaso de su vida, encarnaba una elocuencia liberal cada vez más silenciada. Rafael Reyes, futuro presidente y hombre de una generación posterior, comenzaba a construir su capital político. Y en la disidencia conservadora, en Antioquia, Marceliano Vélez lideraba en 1891 una facción separada del Partido Nacionalista que lo nominó para presidente en boleta propia: el faccionalismo interno del conservatismo, que años después estallaría con el Manifiesto de los 21 en 1896 y con la fórmula Sanclemente-Marroquín de 1898, comenzaba ya a fisurar la unidad del régimen bajo la presidencia formal de Holguín.

El eslabón de la hegemonía

Medir el legado de Holguín exige distinguir tres capas.

En la inmediata, la de sus años de gobierno, dejó dos huellas concretas de signo opuesto. La positiva —desde la lógica del régimen— fue haber consolidado la transferencia del poder al conservatismo puro sin fracturas visibles y haber gestionado el sistema monetario dentro de los límites legales sin producir la crisis fiscal que Caro sí produciría después. La negativa fue la Ley 61 de 1888, que institucionalizó el arbitrio ejecutivo sobre los opositores y sentó el precedente jurídico que permitiría el destierro de Santiago Pérez por decreto número 1227 del 14 de agosto de 1893 —ya bajo Caro—, la clausura del Relator ese mismo año y, en general, la persecución de la disidencia que empujaría al partido liberal a la guerra civil de 1895 y luego a la de 1899. Los fusilamientos y destierros de líderes liberales, la clausura frecuente de periódicos, la manipulación electoral sistemática y la exclusión de los liberales del Congreso configuraron un régimen que el propio Holguín ayudó a armar en su versión operativa, aunque otros lo endurecerían.

En la estructural, la de la Regeneración como sistema, ocupa un lugar preciso: fue el eslabón que hizo la transición entre el proyecto bipartidista original de Núñez y el conservatismo militante de Caro. Sin su gestión de 1888-1892, la coalición nacionalista habría podido durar más, o habría podido romperse con un conflicto abierto entre facciones. Holguín permitió que la transición ocurriera sin ruido, que Payán quedara neutralizado, que los independientes se disolvieran y que Caro heredara un aparato ya afinado. La hegemonía conservadora, que se mantendría hasta 1930, tuvo en esos cuatro años su punto de consolidación operativa. La Constitución de 1886, en su esencia, se mantuvo vigente hasta la de 1991: sobre ella se organizó toda la vida institucional colombiana del siglo XX, y Holguín fue uno de los primeros administradores en darle contenido cotidiano.

En la memoria, ha sido un fantasma discreto. El recuerdo del período se concentra en Núñez —figura fundacional, poeta, ideólogo del "regreso al orden"— y en Caro —cerebro doctrinario del régimen, gramático, tradicionalista integral—, dejando a Holguín en un segundo plano administrativo, casi como un paréntesis entre dos titulares. No produjo una doctrina, no dejó un cuerpo de escritos comparable al de Caro, no fue el arquitecto del edificio constitucional. Pero firmó las leyes decisivas que dieron forma coercitiva al régimen, administró el paso de la coalición a la hegemonía, negoció con las facciones internas y preparó el terreno para la fase más dura de la Regeneración. Su relativa invisibilidad encubre una responsabilidad fundacional: la de haber sido el primer eslabón institucionalizado del autoritarismo que desembocaría, más de una década después, en la guerra de los Mil Días.

Sus Aclaraciones al Congreso Nacional, publicadas en 1894 —el año mismo de su muerte y de la de Núñez—, fueron un intento tardío de intervenir en el debate sobre la política monetaria del régimen, tal vez para defender la ortodoxia fiscal de sus años de gobierno frente a las emisiones secretas que Caro ya practicaba. No inventó el papel moneda de curso forzoso ni inauguró el monopolio de emisión: heredó ambos y los administró. Que decidiera escribir sobre ello en el ocaso confirma hasta qué punto se sabía parte de un debate que había ocupado el centro de la política nacional durante toda la década, y hasta qué punto sentía necesidad de fijar su versión antes de que otra prevaleciera.

Murió ese mismo año, 1894, en el umbral de una crisis que no vería. Núñez moriría meses después. Caro asumiría el control completo del gobierno y radicalizaría el régimen hasta el punto de que la guerra civil se volvería inevitable. La fórmula Sanclemente-Marroquín de 1898, propuesta por los nacionalistas para mantener el proyecto regeneracionista frente a los liberales, prolongaría la ficción unos años más. La pérdida de Panamá en 1903 —consecuencia lejana de las políticas que Caro había profundizado— cerraría el ciclo.

Holguín no vio nada de eso. Su nombre quedó fijado en la memoria del país como el de un designado eficaz, un conservador leal, un gestor competente. Pero esa modestia biográfica encubre su lugar real. La Regeneración fue la Constitución de Caro y el carisma de Núñez, sí, pero también la Ley 61 de 1888, la clausura de El Zancudo, la neutralización de Payán, la consolidación del ejecutivo en manos conservadoras. Todo eso lleva la firma de Carlos Holguín. Que un régimen se recuerde por sus ideólogos y no por sus operadores es la ilusión óptica de siempre: una hegemonía no se construye únicamente con doctrinas y constituciones, sino con un designado leal que, cuatro años seguidos, firma los decretos que hacen falta.

04

Conexiones del archivo

Red histórica

05

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

30 documentos · 39 fragmentos
01Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Páginas 161, 2942 citas
[1]

de la paz y la concor- dia, y, en suma, una seria perturbación". Así resumió el telón de fondo la comisión que estudió el proyecto respectivo para alejar a Payán definitivamente de cualquier opción de poder dentro del régimen establecido. Ese propósito se materializó en la Ley 40 del 4 de mayo de 1888. Su artículo…

p. 161
[38]

C/marca (2) Santander (1) Boyacá (5) Cauca (6) Bolívar (2) Año y Origen del Mando 1832 1853 1854 1854 1851 1853 1855 1857 1861 1863 1864 1864 1872 1866 1867 1867 1868 1870 1869 1874 1876 1877 1870 1878 1880 1884 1886 1892 Encargo Elegido Golpe Encargo Encargo Encargo Elegido Elegido Encargo Encargo Encargo Elegido…

p. 294
02Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · Página 2751 cita
[2]

de fuerte autoridad, sería elegido por un período de seis años. Núñez no quiso firmar la constitución, considerando que defraudaba justas aspiraciones nacionales y que en sus folios quedaban envueltas futuras guerras civiles. Según Miguel Samper “así concluía una época tormentosa que había comprendido la estabilidad…

p. 275
03Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · Páginas 60, 712 citas
[3]

y todavía más definidamente conserva- dor era el ejército. Desde mediados de 1888, pues, el poder pasó a manos de los conserva- dores, con la anuencia de Núñez. Don Miguel Antonio Caro mantuvo su pre- tensión de que se trataba de un nuevo partido, el «partido nacional», y el nombre se siguió usando. Pero los in-…

p. 71
[20]

era irrevocablemente liberal. Los acontecimientos de fines de ese año no sólo lo entregaron, ob- jetivamente, en manos de los conser- vadores, sino que lo convencieron de que el radicalismo no debía volver a levantar cabeza. Y los elementos del pensamiento conservador, el autori- tarismo, la utilización del…

p. 60
04Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · Página 1001 cita
[4]

aplicaba a los liberales por motivos politicos. Con funda- mento en la autorizacién dada por el articulo «K» del Capitulo de Disposiciones Transitorias, el Go- bierno dictaba a su arbitrio decretos para «reprimir los abusos de la prensa», también con fines per- secutorios. Por decreto numero 1227 del 14 de agosto de…

p. 100
05La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · Página 1381 cita
[5]

fluencia política. Los conservadores también mantienen sus sociedades. A través de tales personeros, o por conducto de parientes en el ejército y en los partidos, los aristócratas del dinero en ambos partidos alcanzan a manipular a su arbitrio la maquinaria del Estado. Llegan a transmitirse los cargos directivos de la…

p. 138
06Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · Página 2231 cita
[6]

El presidente Mallarino —representante del Gobierno que había deportado a cientos de artesanos a las prisiones de Chagres—, firmó el 3 de septiembre de 1855 un contrato con la Compañía Sainte Rose, fundada en París el año anterior y representada en Bogotá por Stevenson Bushman, para amortizar con el dinero obtenido…

p. 223
07Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · Página 651 cita
[7]

hombres, de- muestra el animo de concordia que quiere estable- cer, a la vez que revela una plena seguridad en su gestion como gobernante. Al afo siguiente Obando es acusado ante el Congreso, en el cual es justo decir tenian asiento algunos espiritus en los cuales primaba una mente acalorada, y se decide someterle a…

p. 65
08Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · Página 291 cita
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Santander. Bogotá: Planeta, 1989, p. 41. 2 Hugo Latorre Cabal, Mi novela. Bogotá: Ediciones Mito, 1961, p. 63. 3 Hugo Latorre Cabal, op. cit., p. 35. 4 José María Cordovez Moure, Reminiscencias de Santafé y Bogotá. Bogotá: Gerardo Rivas Moreno Editor, 1997, p. 414. 5 José María Samper, Los partidos en Colombia.…

p. 29
09Manual de arte del siglo XIX en ColombiaBeatriz González Aranda · 2017 · Páginas 364, 3702 citas
[9]

de agosto de 1890 El Zancudo fue clausurado por seis meses. Cuando reapareció, el 22 de febrero de 1891, publicó un saludo y un texto irónico: «Y resucitó entre los muertos», relativo a la Regenera- ción. Fue cerrado definitivamente por el Gobierno el 4 de octubre de 1891. 290 Ibidem, pág. 126. 291 Ibidem, pág. 100.…

p. 364
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que Mosquera, Murillo, Zaldúa, los Pérez… y otros muchos personajes, que por lo menos valían tanto como nosotros, no escaparon a la travesura del lápiz, sin que les acome- tiese el menor acceso de gota […]» 297. 296 Se refiere a la marca del aguardiente «Tres Puentes». 297 El Barbero, n. o 5, Bogotá, 24 de abril de…

p. 370
10Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · Página 1141 cita
[10]

pro- liferaron en la época, se podría inten- tar una síntesis diciendo que el perio- dismo de este período se destacó por su militancia, combatividad y extrema politización. Todas esas publicaciones contribuyeron a radicalizar posiciones y a exacerbar los ánimos de unos par- tidos que buscaron los campos de ba- talla…

p. 114
11Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Página 561 cita
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as libe rt ades individuales y e nton ces decayó el núm ero y vitalidad iconoclasta de periódicos y publicaciones. Los pasquines y perió- dicos irresponsables que florecieron durante el federali smo fue- r on sustituidos por pub li caciones o btu sas y tan sectarias. N úñ cz y Ca ro, d os hombr es provenient es de la…

p. 56
12Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · Páginas 114, 1282 citas
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amenazaran con abandonar la República. 129 Bfiíní dicerfiis ítraópits uí Crlrpois Gráfica 18 Fuente: Kalmanovitz, 2012. La República tuvo también una regla de sucesión clara pero sesgada del partido en el poder, con serios proble- mas en los derechos de la oposición, como los vetos a la participación liberal en el…

p. 128
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central de intervenir en la política de cada estado soberano en la década de los setenta, y la de unos estados intentando mani- pular la de los vecinos, trajo consigo un resquebrajamiento no sólo de la unidad política sino también del mercado interior, porque las rivalidades llevaron a implantar adua- nas que frenaban…

p. 114
13Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · Página 441 cita
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util para hacer Ia lectura de Ia h istoria de Colombia hasta 1 980. El comienzo del siglo E l proyecto de construcci6n de un Estado colo m biano en el siglo x1x estuvo m a rcado por una alta i n esta b i l idad que se ex pres6, entre otras cosas, en Ia abunda ncia de constituciones politicas nuevas y reformadas 8, Ia…

p. 44
14El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · Página 1261 cita
[15]

perspectiva nacional, extraordinariamente matizada en las localidades, dos regímenes políticos dominaron el periodo. Como veremos en las páginas y capítulos siguientes, tuvieron implicaciones en el modelo económico. Desde 1850 hasta 1885 hay un predominio liberal con breves interregnos entre 1854 y 1861. El régimen…

p. 126
15De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · Páginas 41, 442 citas
[17]

sociedad religiosas". El documen- to también señala cómo la Iglesia Católica es «[una] parte esencial del orden nacio- MICHAEL J. LAROSA La Constitución de J 886 fue, en gran medida, obra de Miguel Antonio Caro. el principal pensador conservador de la época. Firme defensor de la Iglesia y la fe católica, publicó un…

p. 44
[26]

tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991, fue notable por el nexo…

p. 41
16De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · Páginas 41, 442 citas
[18]

civil [...] y la sociedad religiosas". El documen- to también señala cómo la Iglesia Católica es «[una] parte esencial del orden nacio- MICHAEL J. LAROSA La Constitución de J 886 fue, en gran medida, obra de Miguel Antonio Caro. el principal pensador conservador de la época. Firme defensor de la Iglesia y la fe…

p. 44
[27]

papel político se man- tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991,…

p. 41
17Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · Páginas 26, 1212 citas
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Constitución de 1886 El liberalismo radical fue exciirido del gobrerao y duramente per ido, Proviamento a la elaboración de Ea Constitación.el Consejo Nacional de Delegatariós expidió un “acuendo so- bre reforma constitucional”, quese sometió a La aprobación de Los conve jos municipales, cuyos miembros provedean —…

p. 26
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Radical José María Rojas Garrido, al prociamar la unión liberal y lanzar la candidatura presidencial de Francisco Javier Zaldúa, en abril de 1881: «El partido conservador es el cancer de la República y es preciso extirparlo Ll I-fingnmas unjurmmento solemne: antes que permitir el triunfo conser vador, que no quede…

p. 121
18Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 2701 cita
[21]

el inicio de una guerra civil, en 1899. La “regeneración” política de Colombia inauguró un periodo de hegemonía conservadora durante la presidencia de Rafael Núñez y de Miguel Antonio Caro, quien como vicepresidente estuvo al mando durante las ausencias frecuentes de Núñez, y hubo de reemplazarlo cuando enfermó, en…

p. 270
19Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Páginas 170, 1732 citas
[22]

conservatismo siempre había previsto que a partir de la Regeneración podría recuperar el poder. Aunque en los primeros años, luego de promulga- da la Constitución, los independientes tuvieron acceso al gobierno y aun tuvieron vicepresidente, poco a poco las relaciones con el partido conser- vador se fueron relajando.…

p. 173
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1991, cuando la Asam- blea Nacional Constituyente aprobó una nueva Carta. Bases económicas y religiosas Para llevar a cabo el proyecto de la Regeneración, Núñez tuvo que sentar unas bases económicas acordes con la centralización. Con el fin de tener una emisión de dinero que cubriese la totalidad del país, durante su…

p. 170
20Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2411 cita
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de la Academia Nacional de Música por Jorge Price. 1883 Fundación del Banco de Crédito Hipotecario en Bogotá. Muere el pintor José María Espinosa en Bogo- tá. Similia similibus, de Teresa Tanco de Herrera, zarzuela colombiana. -1884 Rafael Núñez, presidente de la República. Ezequiel Hurtado, pri- mer designado, ejerce…

p. 241
2130 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · Página 1411 cita
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que éste tome el carácter de Cuerpo Legislativo, se llenarán por designaciones hechas por los Gobernadores de los Departamentos. Artículo *. Esta Constitución empezará a regir, para los Altos Poderes nacionales, desde el día en que sea sancionada; y para la Nación, treinta días después de su publicación en el Diario…

p. 141
22Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · Página 1971 cita
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organización política federalista a uno centralista. El catolicismo fue declarado como la reli- gión de la nación y la libertad de cultos se mantuvo mientras no fueran contra- rios a la moral cristiana ni a las leyes, además, se dictaminó que la educación pública sería organizada y dirigida en concordancia con la…

p. 197
23Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · Página 891 cita
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carry out the constitution and will of the people expressed in this act, concerning the form of provisional government that has been installed; and to defend our sacred Roman Catholic Apostolic Religion until the last drop of blood has been sacrificed.’” 4 Subsequent constitutions, including that of 1991, but with the…

p. 89
24Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · Página 2701 cita
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la Santa Sede en 1887, dar í an a la Iglesia Cat ó lica el control completo de la educaci ó n por lo menos hasta 1930, é poca en que los gobiernos liberales iniciaron una recupera ci ó n de las prerrogativas del Estado en materias educativas a. MANUAL DE HISTORIA III 279 5 ¡ 1 art í culo 41 de la Constituci ó n de…

p. 270
25Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · Páginas 60, 662 citas
[31]

paper money was intrinsically worthless and therefore violated the cardinal principle of all media of exchange. Moreover paper money constituted a forced loan extracted from individuals in an arbitrary, tyrannical manner by government. Unredeemable paper had caused much capital to flee the country, destroyed the habit…

p. 60
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of at- tempts to buy up the public debt outright or through the practice of secret emissions.P The split in the Nationalist party widened during the next few months, exacerbated by stormy congressional sessions and polemics in the press. Critics attacked many aspects of Care's government, but debate centered on the…

p. 66
26Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · Página 3081 cita
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1878, pp. 28—9, on 'Rec- lamacion del emprestito hecho por el estado a la nacion para gastos de guerra'. 10 R. Nunez,Mensaje, 1882 (Bogota, 1882), p. 4. 11 Ibid. p. 3. 12 R. Nunez, Mensaje, 1888 (Bogota, 1888), p. 5. 13 Ibid. pp. 5-6. 14 Ibid. pp. 6-7. 15 G. Torres Garcia, Historia de la moneda en Colombia (Bogota,…

p. 308
27A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · Página 981 cita
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tensions between legal and 80 Claudia Milena Pico et al. legitimate, between what was cultural and what was political, between public and private, between the state and the population, and between morality and legislation. The Ley de Caballo s (Law 61, 1888), one of the most important criminal regulations of the time,…

p. 98
28Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · Página 4271 cita
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c i o n e sdiplomáticas con l aGran Breta ña e r ae lasunto de l adeuda a lsúbditob r i t á n i c o James Mackintosh, con e lagravante de que Colombia dependía en gran medida de l aGran Bretaña en s u comercio e x t e r i o r.E lP r e s i d e n t eOspina,empeñado en s o l ucionarde unavezpor todase lproblema pe n…

p. 427
29Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · Página 1631 cita
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Méndez había desempeñado ya en 1810, con Simón Bolívar, la famosa misión en Gran Bretaña para solicitar respaldo financiero y político a la Independencia. 162 Nueva Historia de Colombia. Vol. III cincuenta años que van de 1880 a 1930. Quien esto escribe es inglés, y por eso tiene cierta ventaja en notar la presencia…

p. 163
30Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · Página 201 cita
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requisitos para ser elector, permitió una alianza fugaz entre históricos conser- vadores y liberales. Cuando en noviembre de 1898 fracasó el intento de hacer aprobar una reforma electoral en el Congreso, los guerreristas liberales desple- garon sus velas y se hicieron a la mar. Entre tanto, en el conservatismo la…

p. 20