Privacidad y medición

¿Nos permite medir el uso del archivo?

Usamos Google Analytics para conocer, de forma agregada, qué páginas se leen y mejorar la navegación. Google Tag Manager no se carga hasta que usted lo acepte. Puede rechazarlo o cambiar su decisión después. Más información sobre privacidad y analítica.

Biografía

Eliseo Payán

Estados Unidos de Colombia

17 min de lectura26 documentos
NacimientoSin fecha registrada
Fallecimiento30 de junio de 1895
RolesGeneral del Ejército · Doctor en Jurisprudencia
Lugar principalCauca, Colombia
Período históricoEstados Unidos de Colombia1863–1885
03

La biografía

Eliseo Payán fue el militar y jurista caucano que llegó a la vicepresidencia de la República en 1886, en el instante exacto en que el país abandonaba el federalismo de los Estados Unidos de Colombia para entrar en la Regeneración. Su nombre, hoy oscurecido, condensa una paradoja mayor de la política colombiana del siglo XIX: haber alcanzado el vértice del poder justo cuando el proyecto que lo había formado —el liberalismo caucano de las guerras civiles federales— agonizaba. En marzo de 1887, encargado del ejecutivo por ausencia de Rafael Núñez, Payán intentó gobernar con criterio propio y suavizar el rigor del régimen. Un año después, la Ley 40 de 4 de mayo de 1888 lo apartó del cargo y lo obligó a abandonar Bogotá con prohibición expresa de establecerse en el Cauca. La palabra payanización quedó en el vocabulario político como sinónimo del personalismo con que se ejercía la presidencia; el hombre, en cambio, regresó a su hacienda cerca de Buga, donde murió el 30 de junio de 1895, ya sin partido y sin república federal a la cual servir.

02

Línea de vida

  1. 1840

    Bautismo de fuego en la Guerra de los Supremos

    Leer contexto

    Payán inició su carrera militar bajo las órdenes de José María Obando durante el alzamiento de caudillos provinciales contra el gobierno de José Ignacio de Márquez, primer eslabón de su larga trayectoria al servicio del liberalismo caucano.

  2. 1854

    Combate contra el golpe de Melo

    Leer contexto

    Se unió a la coalición constitucionalista encabezada por José Hilario López para derrotar el gobierno de facto del general José María Melo, consolidando su posición dentro del bando liberal-constitucionalista.

  3. 1860

    Campaña en el Valle del Cauca junto a Mosquera

    Leer contexto

    Cuando Tomás Cipriano de Mosquera desconoció al gobierno de Mariano Ospina Rodríguez, Payán operó militarmente en el Valle del Cauca como uno de los jefes del frente rebelde liberal-mosquerista, mientras Obando combatía en el sur entre Popayán y Pasto.

  4. 1876

    Prisionero y fugado en la guerra contra la rebelión conservadora

    Leer contexto

    Durante la guerra de 1876–1877, librada principalmente en el Cauca y el Tolima, sirvió al presidente Aquileo Parra, fue hecho prisionero y logró fugarse, añadiendo una capa más a su leyenda de resistencia y astucia.

  5. 1879

    Pronunciamiento y derrocamiento del gobernador Garcés

    Leer contexto

    Organizó un ejército, derrocó al gobernador del Cauca de apellido Garcés y entregó el mando civil a Ezequiel Hurtado, elegido presidente del Estado Soberano del Cauca, ilustrando los mecanismos de la política regional bajo el federalismo.

  6. 1885

    Apoyo a Núñez en la guerra civil

    Leer contexto

    Respaldó a Rafael Núñez frente al levantamiento del liberalismo radical, giro significativo tras cuatro décadas al servicio de jefes liberales, que lo colocó del lado del gobierno victorioso en el momento fundacional de la Regeneración.

  7. 1886

    Designado vicepresidente por el Consejo Nacional de Delegatarios

    Leer contexto

    El Consejo Nacional de Delegatarios lo nombró vicepresidente junto a Núñez como presidente, por un período de seis años, sin voto popular directo. Su elección respondía a una lógica de equilibrio: representar al liberalismo caucano dentro del nuevo régimen centralista.

  8. 1887

    Ejerce la presidencia encargada e inicia la 'payanización'

    Leer contexto

    Asumió el ejecutivo por ausencia de Núñez e intentó suavizar el rigor del régimen con medidas de corte liberal, política que sus adversarios bautizaron como 'payanización' y que la prensa conservadora interpretó como intento de liberalización del gobierno.

  9. 1888

    Destitución por la Ley 40 y destierro del Cauca

    Leer contexto

    El 4 de mayo de 1888 el Congreso aprobó la Ley 40, que revocó su nombramiento y lo obligó a abandonar Bogotá con prohibición expresa de establecerse en el Cauca, poniendo fin definitivo a su carrera política.

  10. 1895

    Muerte en su hacienda cerca de Buga

    Leer contexto

    Falleció el 30 de junio de 1895 en predios de su hacienda cerca de la población vallecaucana de Buga, sin partido y sin la república federal a la cual había servido durante décadas.

El indio Payán: un letrado-militar en la aristocracia del Cauca

Payán se formó como jurisconsulto —se doctoró en jurisprudencia— pero ejerció más la milicia que el derecho. Esa doble condición, de letrado con espada, era típica del patriciado caucano decimonónico y explica que en distintos momentos ocupara la presidencia del Consejo de Estado sin haber hecho carrera de abogado en sentido estricto. La toga le dio investidura; los grados militares, poder efectivo.

Sus contemporáneos, sin embargo, lo llamaban el indio Payán. El apodo, despectivo, aludía a su ascendencia indígena y funcionaba como recordatorio permanente de una anomalía: que un hombre de ese origen hubiera trepado hasta las más altas dignidades del Estado colombiano. El sistema republicano toleraba tales ascensos, pero los rodeaba de un menguado respeto social. En la aristocracia payanesa —terrateniente, minera, esclavista desde la colonia y unida por alianzas matrimoniales tempranas con españoles avecindados— Payán fue siempre un intruso ilustrado, útil por sus méritos militares y por su formación jurídica, nunca reconocido como par. Esa fragilidad de base social pesaría décadas más tarde, cuando el régimen que lo elevó necesitara desecharlo: no había clan familiar detrás capaz de convertir la destitución en escándalo.

El Popayán en que se formó era, con todo, un centro de poder considerable. Sede colonial de la gobernación y de las Cajas reales, capital de una élite que había construido su riqueza sobre la frontera minera del Pacífico y sobre el tributo de comunidades indígenas, la ciudad conservó durante la Independencia y buena parte del siglo XIX una preeminencia política y económica sobre el conjunto del Cauca. Pero esa preeminencia declinaba. La manumisión de los esclavos, el descenso sostenido de la producción minera y la sucesión de conflictos civiles fueron erosionando la base material de la aristocracia payanesa, que sobrevivió apoyándose en las tierras y en el trabajo indígena mientras Cali, más al norte, se consolidaba como polo agrario y comercial ascendente. Payán vivió toda su carrera dentro de esa tensión: el mundo señorial que le había dado forma se disolvía bajo sus pies.

La escuela de la guerra: de Obando a Mosquera

Payán entró en política por donde entraban entonces todos los caucanos con vocación pública: por las armas. Su bautismo de fuego fue la Guerra de los Supremos de 1840, el alzamiento de caudillos provinciales contra el gobierno de José Ignacio de Márquez que abrió el largo itinerario de guerras civiles colombianas del siglo XIX. Sirvió allí bajo las órdenes de José María Obando, el jefe caucano por antonomasia, y quedó adscrito desde muy joven a la rama liberal-popular que dominaría la política regional durante décadas.

Catorce años después, en 1854, combatió al lado de José Hilario López contra el gobierno de facto del general José María Melo, el militar bogotano que había protagonizado el golpe del 17 de abril de aquel año. La coalición constitucionalista, que reunió a liberales gólgotas, conservadores y militares como López, aplastó al melismo en pocos meses; Payán quedó dentro del bando vencedor y ganó reconocimiento entre los mandos liberales del sur.

Su tercera guerra fue la de 1860-1862, la más decisiva para su generación. Cuando Tomás Cipriano de Mosquera, entonces gobernador del Estado del Cauca, desconoció formalmente al gobierno de Mariano Ospina Rodríguez mediante decreto del 8 de mayo de 1860, Payán engrosó las filas mosqueristas. Mientras Obando peleaba en el sur, entre Popayán y Pasto, Payán operó en el Valle del Cauca, sector clave del frente rebelde. La victoria de Mosquera y la instauración del régimen federal de los Estados Unidos de Colombia, sancionado por la Constitución de Rionegro de 1863, encontraron a Payán como uno de los oficiales de confianza del nuevo orden en el Estado Soberano del Cauca.

La cuarta guerra lo confirmaría en ese lugar. Durante la rebelión conservadora de 1876-1877 —un conflicto de once meses librado principalmente en el Cauca y el Tolima, que costó al erario el 118% del presupuesto nacional aprobado para 1878— Payán sirvió al presidente Aquileo Parra. Fue hecho prisionero y logró fugarse, episodio que sumó una capa más a la leyenda de resistencia física y astucia que lo acompañaría hasta el final. En esa misma guerra, Julián Trujillo, otro caucano, ganó la gloria militar que lo llevaría a la presidencia nacional en 1878.

Cinco guerras, cinco jefes liberales: Obando, López, Mosquera, Parra y el propio Trujillo en la sombra. Payán no era un jefe de bando ni un ideólogo, sino un soldado con investidura de doctor cuya lealtad se pactaba con el general en turno y no con un programa. Esa maleabilidad —fruto del caudillismo regional más que de una convicción federalista coherente— sería a la vez la razón de su ascenso y la fuente de su vulnerabilidad futura.

Al mando del Cauca: el pronunciamiento de 1879

En 1879, ya con los galones de general, Payán protagonizó su primer gesto propio de poder político. Organizó un ejército y derrocó al gobernador del Cauca, un tal Garcés, en un pronunciamiento armado que terminó con la entrega del mando civil a Ezequiel Hurtado, elegido presidente del Estado. El episodio ilustra con precisión los mecanismos de la política caucana durante los Estados Unidos de Colombia: los cambios de gobierno regional podían resolverse por levantamiento militar, y un general con tropa suficiente podía imponer al presidente estatal sin pasar por urnas creíbles.

El caso Garcés tiene, además, una zona gris reveladora. Un Modesto Garcés figuraba, junto con el propio Payán, Elías Reyes, Santiago Eder, Tomás Joaquín Renjifo y otros próceres del Valle, como accionista de una compañía de ferrocarril caucana en que participaban los políticos y empresarios más importantes de la región. Si aquel Garcés derrocado y este Garcés inversionista eran la misma persona —cosa que no puede afirmarse con certeza—, tendríamos el retrato exacto de una élite regional donde los mismos hombres compartían mesa en directorios ferroviarios y se enfrentaban con las armas por el control del gobierno estatal. En cualquier caso, el listado de accionistas ferroviarios confirma que Payán no era un militar suelto: pertenecía, aun sin apellido patricio, al círculo económico que planeaba el desarrollo material del Cauca.

Esos años de fines del decenio de 1870 fueron también los del bienio de Trujillo en la presidencia nacional (1878-1880), durante el cual el gobierno central chocó con los Estados de Cauca y Magdalena, cuyos ejércitos fueron derrotados en operaciones puntuales. El federalismo empezaba a resquebrajarse desde su propio corazón caucano. Payán maniobraba en ese terreno inestable: general de un Estado soberano que ya no controlaba plenamente sus asuntos, socio en empresas ferroviarias de una región cuya economía señorial se hundía, aliado circunstancial de presidentes liberales que perdían el timón del país.

El giro de 1885: apoyo a Núñez

En 1885 estalló la última gran guerra civil del régimen federal. El liberalismo radical, marginado del poder por la coalición nuñista, se levantó contra el gobierno de Rafael Núñez. La derrota radical, sellada en Humareda y en La Ciénaga de la Enea, dio a Núñez la ocasión histórica para proclamar, desde el balcón del palacio de San Carlos, que la Constitución de Rionegro había dejado de existir.

Payán respaldó a Núñez. Fue, tras cuatro décadas al servicio de jefes liberales, un giro considerable —aunque no del todo insólito en su generación, en la que muchos militares caucanos migraron hacia el nuñismo o hacia la independencia liberal—. No conviene, sin embargo, leer ese apoyo como una traición pura al federalismo. Núñez había sido presidente liberal en 1880 y 1884, se presentaba aún como reformador del liberalismo antes que como fundador de un régimen conservador, y su convocatoria a un pacto nacional podía verse, desde el Cauca, como la salida menos mala a una guerra que amenazaba con arrasar la región por enésima vez. Payán apostó por la estabilidad, y esa apuesta lo colocó, por primera vez en su vida, del lado del gobierno victorioso en el momento fundacional de un régimen.

La vicepresidencia de 1886: útil al equilibrio

Consumada la derrota radical, Núñez convocó en Bogotá un Consejo Nacional de Delegatarios integrado por tres representantes de cada Estado. Su tarea nominal era refrendar un acuerdo constitucional que había sido sometido a los concejos municipales; su tarea real, redactar una nueva constitución que sepultara el federalismo. La obra fue en gran medida de Miguel Antonio Caro, el humanista bogotano que representaba el ala más reaccionaria del pensamiento conservador y cuya influencia, aunque no absoluta, resultó determinante. La Constitución de 1886 abolió el sistema federal, centralizó el poder en el gobierno nacional, dividió el territorio en departamentos, estableció un ejecutivo fuerte con período de seis años y elección directa, y fijó las bases del concordato con la Santa Sede que se firmaría en 1888.

Fue el mismo Consejo Nacional de Delegatarios el que designó, en 1886, a Rafael Núñez como presidente y a Eliseo Payán como vicepresidente por un período de seis años. Ni Núñez ni Payán llegaron al cargo por voto popular: fueron nombrados por una asamblea de delegados en la que el nuñismo tenía mayoría cómoda. La elección de Payán obedecía a una lógica de equilibrio. Núñez, cartagenero, independiente venido del liberalismo, necesitaba junto a sí a un liberal caucano de trayectoria militar para señalar que la Regeneración no era todavía un régimen conservador pleno sino un pacto entre independientes y conservadores moderados. Payán cumplía perfectamente el requisito: general veterano, jurista, hombre del sur, símbolo viviente de la incorporación del liberalismo caucano al nuevo orden.

Ni el presidente ni el vicepresidente ejercieron el cargo desde el primer día. Ante la ausencia simultánea de ambos, el designado José María Campo Serrano ocupó la presidencia desde abril de 1886 hasta enero de 1887 y sancionó la Constitución el 5 de agosto de aquel año. La distancia física de Payán respecto de Bogotá durante los meses fundacionales del régimen es un dato pequeño, pero significativo: llegaba tarde a un edificio institucional que ya había sido diseñado y amueblado sin él.

La payanización: gobernar como liberal en un régimen que ya no lo era

En algún momento de 1887, Payán asumió efectivamente el ejecutivo por encargo, ante la ausencia de Núñez. Y comenzó a gobernar. No con retórica ni con proclamas, sino con actos concretos que la prensa conservadora bautizó pronto como payanización: una política que sus adversarios interpretaron como intento de liberalización del régimen, es decir, de suavizar el rigor de las medidas nuñistas contra la prensa, contra el liberalismo radical y contra la oposición en general.

Ahí se hace visible en toda su dimensión la contradicción estructural de su trayectoria. El sistema lo había elevado precisamente porque necesitaba un vicepresidente liberal para legitimar la transición; pero ese liberalismo tenía que ser decorativo, símbolo sin sustancia. Cuando Payán intentó convertir el símbolo en política, ejercer con criterio propio las atribuciones del cargo y modular en clave liberal el gobierno de la Regeneración, chocó frontalmente con la maquinaria conservadora que Caro había construido y con el propio Núñez, que no toleraba desviaciones respecto de la línea trazada.

Para febrero de 1888, la inestabilidad del país se atribuía públicamente a la política de liberalización iniciada por el vicepresidente Payán. La acusación allanó el camino a la solución legal. El 4 de mayo de 1888 el Congreso aprobó la Ley 40, que revocó el nombramiento de Payán y lo apartó definitivamente de cualquier opción de poder dentro del régimen. La comisión que estudió el proyecto caracterizó el telón de fondo como una seria perturbación para la paz y la concordia, fórmula lo bastante elástica para justificar cualquier medida sin necesidad de acreditar delito alguno. Payán fue obligado a abandonar Bogotá y se le prohibió establecerse en el Cauca, por temor a las reacciones que él y sus partidarios pudieran organizar en su feudo regional.

La payanización pasó al léxico político colombiano como ejemplo dramático del personalismo en el ejercicio del poder presidencial. La lectura, aunque cierta en el plano descriptivo, oculta lo esencial: el conflicto entre Núñez y Payán no fue un choque de caracteres, sino la fricción inevitable entre un régimen recién fundado, decidido a consolidar su hegemonía, y un vicepresidente cuya utilidad simbólica se agotaba en el instante en que dejaba de ser decorativo. La destitución no fue un accidente de temperamento; fue la lógica del sistema desprendiéndose del contrapeso que lo había legitimado. Sin la voluntad real de Payán de gobernar como liberal no habría habido pretexto para la Ley 40; pero sin la necesidad estructural del régimen de clausurar toda desviación, esa voluntad habría sido negociada, no expulsada.

Tras la salida de Payán, Carlos Holguín asumió la presidencia. Desde mediados de 1888 el poder pasó efectivamente a manos de los conservadores con la anuencia de Núñez, los liberales independientes quedaron marginados de los cargos de mayor relevancia, y el partido independiente se disolvió prácticamente como fuerza autónoma. En 1890, los dos candidatos a la presidencia fueron de probada estirpe conservadora. El pacto original de la Regeneración —esa alianza entre nuñistas independientes y conservadores moderados que Payán había encarnado— se disolvió sin ruido. Núñez sería elegido una cuarta vez en 1892, aunque no ejercería el cargo y moriría en 1894, dejando a Caro el control completo del gobierno.

La red: caudillos, socios y adversarios

Entender a Payán exige situarlo en la trama de relaciones que configuró su carrera. Su primera lealtad fue con Obando, jefe del liberalismo popular caucano, en cuyas filas hizo su aprendizaje militar en 1840. Su segunda gran alianza fue con Mosquera durante 1860-1862: allí Payán operó en el Valle del Cauca mientras el propio Mosquera dirigía la ofensiva contra Bogotá. Con José Hilario López combatió al melismo en 1854; con Aquileo Parra sirvió durante la guerra conservadora de 1876-1877; con Julián Trujillo compartió el escenario militar de esa misma guerra, aunque ambos representaban ya sensibilidades distintas dentro del liberalismo caucano.

En el terreno civil, su relación con Ezequiel Hurtado —presidente del Estado del Cauca tras el pronunciamiento de 1879— fue el arquetipo del pacto entre general y político civil: Payán tomaba el poder por la fuerza y lo entregaba a un civil legitimado por las urnas estatales. Con César Conto, gobernante liberal radical del Cauca en los años setenta, la relación ilustra los matices internos del liberalismo caucano, dividido entre radicales doctrinarios y federalistas pragmáticos como el propio Payán.

Su gran adversario final, Miguel Antonio Caro, encarnaba todo lo que Payán no era: bogotano, humanista sedentario, ideólogo del catolicismo político, artífice intelectual de una Constitución centralista. Entre ambos no hubo enfrentamiento personal ni duelo público; hubo, en cambio, la incompatibilidad estructural de dos proyectos de país. Núñez, por su parte, fue simultáneamente el hombre que lo elevó a la vicepresidencia y el que consintió su expulsión. La payanización es en el fondo el nombre del momento en que Núñez decidió que ya no necesitaba a Payán.

En el terreno económico, la sociedad ferroviaria caucana lo vinculaba con Santiago Eder —el industrial de origen europeo que sería protagonista del despegue azucarero del Valle— y con miembros de las familias Renjifo y Reyes, figuras del nuevo empresariado regional que iba desplazando al viejo patriciado payanés. Esa red comercial confirma que Payán no fue solamente un caudillo militar del sur: fue también, aunque con menor fortuna, un participante en la modernización material del Cauca.

Sus lugares fueron, sobre todo, tres. Popayán, la ciudad de su formación y de la aristocracia que nunca lo reconoció como par; Cali y el Valle del Cauca, escenario de sus campañas militares desde 1860 y de sus inversiones ferroviarias; y Buga, donde tenía la hacienda a la que se retiró después de 1888 y en cuyos predios murió. Bogotá, en cambio, fue siempre un destino incómodo: la capital lo recibió como vicepresidente por diez meses y lo expulsó con prohibición de regreso.

Retirada y muerte

Alejado del poder desde mayo de 1888, Payán volvió al Valle del Cauca. La prohibición de establecerse en el Cauca —entendido en su nomenclatura política como el antiguo Estado— era de aplicación imposible sin generar más ruido del que el régimen deseaba, y Payán terminó sus años en su hacienda cerca de Buga, en un exilio interior discreto. La Colombia de los años noventa era ya otra: la guerra de los Mil Días se preparaba en el horizonte, la Regeneración había mutado en un dominio conservador que se prolongaría hasta 1930, y los liberales independientes que habían soñado con un pacto de conciliación habían desaparecido como fuerza política reconocible.

Murió el 30 de junio de 1895 cerca de Buga, en predios de su hacienda. La fecha exacta de su nacimiento no ha sido establecida con seguridad; el silencio biográfico sobre sus primeros años es él mismo un signo de su posición ambigua en la élite: no había registro parroquial ilustre, ni álbum de familia, ni memorialista dedicado a fijar sus orígenes.

Huella: emblema de un federalismo derrotado

Payán dejó una palabra, payanización, y una ley, la 40 de 1888. Ambas lo definen mejor que cualquier retrato oficial: la palabra lo convierte en símbolo del personalismo presidencial, y la ley en víctima procesal del régimen que él mismo había ayudado a fundar. Ninguna estatua, ninguna avenida principal, ningún homenaje mayor perpetuaron su nombre en la memoria pública. La historiografía tradicional lo incluye entre las figuras de segundo orden de la transición regeneradora; la especializada, cuando lo trata, subraya sobre todo el episodio de 1887-1888 como muestra del carácter autoritario y personalista del régimen nuñista.

Esa lectura se queda corta. Payán no fue un mero incidente en la biografía de Núñez ni un vicepresidente indócil derrotado por la maquinaria del poder. Fue, más profundamente, la figura en la que se encarnó por unos meses la posibilidad —fallida, y quizás siempre imposible— de que la Regeneración fuera algo distinto de lo que terminó siendo: un pacto duradero entre liberales independientes y conservadores moderados, capaz de conservar del federalismo derrotado en 1885 algo más que su vocabulario. Su expulsión clausuró esa posibilidad. Desde mediados de 1888 en adelante, la Regeneración fue ya sin ambages un régimen conservador, y el propio Núñez consintió esa deriva.

El apodo de el indio Payán recuerda que su ascenso hasta la vicepresidencia fue también una anomalía sociológica: excepcionalmente, en la Colombia del siglo XIX, hombres de origen indígena podían llegar a las más altas dignidades políticas, aunque el sistema los rodeara de un menguado respeto y estuviera dispuesto, llegado el caso, a desecharlos con más facilidad que a un patricio. La fragilidad de su base social —sin clan familiar de peso, sin red matrimonial patricia, sin séquito ideológico— explica en parte por qué la Ley 40 pudo aprobarse sin escándalo mayor. Un vicepresidente de apellido Mosquera o Caro habría exigido otro trámite.

Queda, finalmente, la lectura larga. La carrera de Payán —de Obando a López, de Mosquera a Parra, de Núñez a la destitución— refleja no tanto convicciones federalistas coherentes cuanto la lógica del caudillismo regional en una economía señorial en declive, donde la lealtad militar era moneda de cambio y el poder se conquistaba por las armas antes que por el programa. En ese sentido, Payán es menos un estadista frustrado que un tipo social terminado: el general-jurista caucano cuya utilidad histórica se agotó cuando el país renunció al federalismo. La Constitución de 1886 no fue solo el fin del Estado Soberano del Cauca; fue también el fin de la posibilidad de que hombres como él —soldados regionales con doctorado, mediadores entre haciendas y ministerios— siguieran siendo actores centrales de la política nacional. Después vendrían los tecnócratas, los partidos disciplinados, los generales de otra escuela.

Su figura sobrevive, por eso, más como emblema que como estadista. Emblema de un federalismo caucano ya derrotado en 1885, cuya última expresión institucional fue la vicepresidencia de un general al que llamaron el indio y al que expulsaron por gobernar como lo que era. Emblema, también, de las contradicciones íntimas de la Regeneración, que necesitó del liberalismo para nacer y lo clausuró apenas hubo nacido. En el archivo de la historia colombiana, Eliseo Payán ocupa el lugar exacto de una bisagra: pequeña, decisiva, ignorada.

04

Conexiones del archivo

Red histórica

05

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

26 documentos · 32 fragmentos
01Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Páginas 159, 1612 citas
[1]

muerto cerca a la población vallecaucana de Buga, en predios de su hacien- da, el 30 de junio de 1895. Se doctoró en jurisprudencia, actividad que ejerció menos que la milicia, aunque llegó a ocupar, con los años, la presidencia del Consejo de Estado. Tuvo buen desempeño en el terreno de las armas, en el cual actuó…

p. 159
[21]

de la paz y la concor- dia, y, en suma, una seria perturbación". Así resumió el telón de fondo la comisión que estudió el proyecto respectivo para alejar a Payán definitivamente de cualquier opción de poder dentro del régimen establecido. Ese propósito se materializó en la Ley 40 del 4 de mayo de 1888. Su artículo…

p. 161
02El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · Página 1391 cita
[2]

cargos. Sólo excepcionalmente han conse- guido llegar algunos indios hasta las superiores dignidades de la política; y ello por medio de una extremada astucia, gobernando así el territorio que se les confiara. Ejemplo de 140 Efiínd Ridcernstfiatfi ello fue el antiguo presidente de Cundinamarca, conoci- do de todos por…

p. 139
03Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · Página 1811 cita
[3]

como una élite terrateniente, minera 181 Capítulo 7. El localismo de las élites caucanas en el siglo xix y comerciante, que se consolidaría hacia el siglo xviii, tal y como lo expusiera Colmenares (1975). La situación de las élites de Popayán fue diferente. Al contar con un importante número de comunidades indígenas,…

p. 181
04Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · Páginas 106, 1152 citas
[4]

La evolución de esta enorme y poderosa región hasta finales del siglo XIX estuvo determinada por los ciclos de la producción minera en sus zonas de influencia y por el desa- rrollo de las haciendas, basado en el trabajo de la mano de obra esclava. El poder y la riqueza que alcanzó a acumular hicieron de Popayán y de…

p. 106
[13]

más importante durante la Colonia y la primera parte de la República, marcó el curso de los pueblos indígenas. Es- tos debieron soportar en buena medida el peso del hundimiento 172 Cieza de León, Pedro. Crónica del Perú, Primera parte, p. 173. 173 González, Margarita (1979). El resguardo en el Nuevo Reino de Granada.…

p. 115
05Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · Página 211 cita
[5]

marcado carácter patrimonial. Terminada la conquista, y con ella la influencia de los caudillos de las huestes, nadie hubiera podido re- clamar privilegios que se extendieran a toda una provincia. Por e~ta razón el reparto de recursos -tierras, indios, minas- que~ó confinado a lo que.~ sería la jurisdicci~n de una…

p. 21
06Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · Página 2951 cita
[6]

y desorganizado de muchedumbres solía caracterizar la «batalla», diferen- ciada por uniformes heterogéneos del lado gubernamental y vestimenta cam- pesina por el de la revolución, cual- quiera que fuese el color político de uno y otro. El valor, el arrojo suicida, la fiebre del combate, la vocación he- roica, el…

p. 295
07Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · Página 681 cita
[7]

mas derramamientos de sangre. Acortadas en las «conferencias extra-ofi- ciales de Santa Ana», en diciembre de 1860, las ba- ses para un entendimiento entre las partes en con- flicto, Ospina las rechaz6 de plano, a pesar de que «Santander estaba literalmente ahogado en sangre; Obando combatia en el sur, entre Popayan y…

p. 68
08Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Páginas 29, 532 citas
[8]

ito disciplinado y, según se qu e jara el Secretario del Tesoro en 1 878, la operación costó el 1 18 % del presupuesto na- c i ona l apro bado para aquel año. El con fli cto duró 1 1 m eses y se libró principalmente en el Ca uca y cll o lima. Los clérigos de Palmira, Ca rta go y Tuluá abanderaron la causa…

p. 53
[29]

Faja Oriental>>permiten apreciar la comple- jidad interna de la s cuatro r eg iones. Por ejemplo, el Gran Cauca era extremadamente di verso por su base racial, sus tradiciones e idiosincrasias, sus ecosistemas y sus bases productivas. En el s ur, los altiplanos agrícolas de Past o, Túquerres e lpiales, pr esentaban…

p. 29
09Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Páginas 162, 1702 citas
[9]

Louis Herrera; Riascos ter- minó su campaña el 9 de diciembre de 1864, cuando desde el Valle de Upar envió al presidente provisional del Estado del Magdalena, Joaquín M. Vengoechea, su renuncia al mando de las fuerzas. La de 1869, en Boyacá, contra el presidente Feli- pe Pérez, derrocado del mando por un grupo re-…

p. 162
[27]

1991, cuando la Asam- blea Nacional Constituyente aprobó una nueva Carta. Bases económicas y religiosas Para llevar a cabo el proyecto de la Regeneración, Núñez tuvo que sentar unas bases económicas acordes con la centralización. Con el fin de tener una emisión de dinero que cubriese la totalidad del país, durante su…

p. 170
10Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · Página 1961 cita
[10]

maneras, los caucanos consideraban que debería ser una compañía nacional la que se encargara de la obra, por lo que se hizo un llamado a que se suscribieran acciones de un valor de mil pesos cada una. Entre los accionistas encontramos a los más importantes políticos y empresarios del momento: Modesto Garcés,…

p. 196
11Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · Página 1971 cita
[11]

y ganados. Así, la política se alimentó de formas múltiples de so- cialización, que se expresaron desde los inicios del siglo xix mediante sociedades masónicas, populares, religiosas, democráticas y de artesanos; algunas de ellas sirvieron de apoyo a dirigentes liberales, dentro de una visión más po- pulista del…

p. 197
12Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · Página 1131 cita
[12]

de la cual se había llegado al número de 36 provincias para el momento de ex- pedición de la nueva Constitución, dio paso a partir de este año a un proceso inverso, de agru- pación de las provincias en entidades de mayores dimensiones y capacidades, que fueron la antesala del federalismo. El vigoroso impulso federal…

p. 113
13Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2411 cita
[14]

de la Academia Nacional de Música por Jorge Price. 1883 Fundación del Banco de Crédito Hipotecario en Bogotá. Muere el pintor José María Espinosa en Bogo- tá. Similia similibus, de Teresa Tanco de Herrera, zarzuela colombiana. -1884 Rafael Núñez, presidente de la República. Ezequiel Hurtado, pri- mer designado, ejerce…

p. 241
14Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · Página 2751 cita
[15]

de fuerte autoridad, sería elegido por un período de seis años. Núñez no quiso firmar la constitución, considerando que defraudaba justas aspiraciones nacionales y que en sus folios quedaban envueltas futuras guerras civiles. Según Miguel Samper “así concluía una época tormentosa que había comprendido la estabilidad…

p. 275
15Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · Página 1231 cita
[16]

de otro lugar 46. La percepción de los vencedores de la Guerra Civil de 1884 a 1885 era que la constante inestabilidad política era la culpa - ble de todos los males que aquejaban el país. Y en especial, consideraban que la causa de esta inestabilidad era el sistema de gobierno federado. Entonces, una vez finalizada…

p. 123
16Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · Páginas 10, 972 citas
[17]

cido as{ a una alarma social que sélo por momentos se interrumpe...» Pero raz6n tenfan los radi¢ales para oponérsele y sospechar de su fidelidad al liberalismo si habjan leido un articulo suyo, publicado en Nueva York el 2 de noviembre de 1864, en el que decia: «En otra ocasi6n dije a ustedes que el elemento…

p. 97
[18]

el Senado de Plenipotenciarios, tom6 posesion de la jefatura del gobierno de la Union Colombiana el general Ju- lian Trujillo, el presidente de la corporacién, doctor Rafael Nunez, inaguro el periodo de la denominada «regeneracién», implicita en este enunciado suyo: hemos llegado a un punto en que estamos con-…

p. 10
17El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · Página 1261 cita
[19]

perspectiva nacional, extraordinariamente matizada en las localidades, dos regímenes políticos dominaron el periodo. Como veremos en las páginas y capítulos siguientes, tuvieron implicaciones en el modelo económico. Desde 1850 hasta 1885 hay un predominio liberal con breves interregnos entre 1854 y 1861. El régimen…

p. 126
18Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · Página 491 cita
[20]

of 'transferring to another country... depreciation of the currency is ruining us slowly'. To this observation was added 'the conviction that this country will never settle down'. In February, they blamed the instability on the policy of 'liberalization' begun by Vice-President Payan. Six months later, in August 1888,…

p. 49
19Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · Páginas 60, 712 citas
[22]

y todavía más definidamente conserva- dor era el ejército. Desde mediados de 1888, pues, el poder pasó a manos de los conserva- dores, con la anuencia de Núñez. Don Miguel Antonio Caro mantuvo su pre- tensión de que se trataba de un nuevo partido, el «partido nacional», y el nombre se siguió usando. Pero los in-…

p. 71
[26]

era irrevocablemente liberal. Los acontecimientos de fines de ese año no sólo lo entregaron, ob- jetivamente, en manos de los conser- vadores, sino que lo convencieron de que el radicalismo no debía volver a levantar cabeza. Y los elementos del pensamiento conservador, el autori- tarismo, la utilización del…

p. 60
20Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · Página 261 cita
[23]

Constitución de 1886 El liberalismo radical fue exciirido del gobrerao y duramente per ido, Proviamento a la elaboración de Ea Constitación.el Consejo Nacional de Delegatariós expidió un “acuendo so- bre reforma constitucional”, quese sometió a La aprobación de Los conve jos municipales, cuyos miembros provedean —…

p. 26
21De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · Página 441 cita
[24]

civil [...] y la sociedad religiosas". El documen- to también señala cómo la Iglesia Católica es «[una] parte esencial del orden nacio- MICHAEL J. LAROSA La Constitución de J 886 fue, en gran medida, obra de Miguel Antonio Caro. el principal pensador conservador de la época. Firme defensor de la Iglesia y la fe…

p. 44
22De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · Página 441 cita
[25]

sociedad religiosas". El documen- to también señala cómo la Iglesia Católica es «[una] parte esencial del orden nacio- MICHAEL J. LAROSA La Constitución de J 886 fue, en gran medida, obra de Miguel Antonio Caro. el principal pensador conservador de la época. Firme defensor de la Iglesia y la fe católica, publicó un…

p. 44
23La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · Página 1501 cita
[28]

- cordato con la Santa Sede es aprobado en 1888, que concede a la Iglesia pleno control sobre la educación nacional, total autonomía de gobierno, el fuero eclesiástico antes disputado y ventajas fiscales. Dispone también que se indemnice a la Iglesia del perjuicio por la desamortización de sus bienes, mediante pagos…

p. 150
24Making the Green Revolution: Agriculture and Conflict in ColombiaTimothy W. Lorek · 2023 · Página 301 cita
[30]

Cauca political region harbored a diverse population at that time. Tallies from the 1850s, unreliable as they are on their own, suggest a populace comprised of roughly 20 percent white (scattered in the principal towns), less than 10 percent Indigenous (or “civilized Americans,” mainly in the southern highlands),…

p. 30
25Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · Página 841 cita
[31]

cierre del primer ciclo minero, dieron paso a la formación de una sociedad tradicional, de voca- ción agrícola, de grandes y medianos propietarios, predominantemente mestizos, quienes debieron enfrentar algunas modalidades de campesinos negros, mulatos y blancos pobres, que de hecho se apropiaron de tierras…

p. 84
26Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · Página 2891 cita
[32]

su antiguo enemigo de 1841 y 1854, el general Tomás Cipriano de Mosquera. El conflicto con el presidente Ospina, suscitado en buena parte por él mismo, ¡iría a aliar a Nieto con Mosquera, y a convertir a éste en liberal! Nieto se aprestaba a defenderse. Mosquera, con su habitual arrogancia, ya amenazaba al gobier- no…

p. 289