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Biografía

Pastor Alape

Posconflicto

N. 1959

17 min de lectura29 documentos
Nacimiento1959
FallecimientoSin fecha registrada
RolesComandante del Bloque Magdalena Medio de las FARC-EP · Suplente del Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Lugar principalColombia
Período históricoPosconflicto2016–presente
03

La biografía

Félix Antonio Muñoz Lascarro, conocido en la vida clandestina y pública como Pastor Alape, es una de las figuras que mejor permite entender la mutación de las FARC-EP: de comandante militar del Bloque Magdalena Medio y suplente del Secretariado, a negociador en La Habana, y de allí a gestor institucional de la reincorporación tras el Acuerdo del Teatro Colón. Su trayectoria condensa la conversión del capital armado en autoridad civil que exigió el proceso de paz, con las tensiones que ese tránsito arrastra: la coexistencia entre la legitimidad frente a la base guerrillera y la interlocución permanente con el Estado, los organismos internacionales, la Jurisdicción Especial para la Paz y los familiares de las víctimas. Alape no es el negociador estelar de las cámaras —ese lugar lo ocuparon Iván Márquez, Jesús Santrich, Rodrigo Londoño—, pero es una de las bisagras sin las cuales la implementación del Acuerdo, y sobre todo su sostenibilidad hacia adentro de la antigua guerrilla, no se entiende. Su figura permite leer, sin ilusiones, el techo real de lo que un mando individual podía hacer en el posacuerdo colombiano.

02

Línea de vida

  1. 1959

    Nacimiento en el Magdalena Medio

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    Félix Antonio Muñoz Lascarro nació en 1959 en la región del Magdalena Medio, territorio marcado por colonizaciones campesinas, conflictos agrarios y ausencia jurisdiccional del Estado, contexto que moldearía su incorporación temprana a las FARC-EP.

  2. 2008

    Designación como suplente del Secretariado

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    Tras la muerte de Manuel Marulanda Vélez, el Secretariado reorganizó la cúpula de las FARC-EP: Alfonso Cano asumió la comandancia, Pablo Catatumbo ingresó como miembro pleno y Pastor Alape fue designado suplente del Secretariado junto con Bertulfo Álvarez, reconociendo su autoridad orgánica construida al frente del Bloque Magdalena Medio.

  3. 2012

    Incorporación como negociador en La Habana

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    Cuando la mesa de negociaciones se instaló en Oslo el 18 de octubre de 2012 y comenzó a funcionar en La Habana el 19 de noviembre, Alape se integró como uno de los negociadores relevantes de las FARC-EP, junto con Mauricio Jaramillo, Joaquín Gómez, Carlos Antonio Lozada y Pablo Catatumbo, en una estrategia de Rodrigo Londoño para involucrar a los mandos territoriales en el proceso.

  4. 2016

    Acto público de perdón en Apartadó por la masacre de La Chinita

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    El 30 de septiembre de 2016, en el colegio San Pedro Claver de Apartadó, Iván Márquez y Pastor Alape encabezaron un acto de perdón ante más de 500 personas por la masacre de La Chinita (1994), precedido de tres encuentros con víctimas. La vocera Luz Estela Flores recordó que quedaron más de 17 mujeres viudas desamparadas. El periódico El Tiempo tituló: 'Víctimas de La Chinita ven sinceridad en el perdón de las Farc'.

  5. 2016

    Firma del Acuerdo Final e inicio de la reincorporación

    Leer contexto

    Tras la derrota del plebiscito del 2 de octubre de 2016 y la renegociación del texto, el Acuerdo Final fue firmado el 24 de noviembre de 2016 en el Teatro Colón de Bogotá. Alape asumió el papel de interlocutor central del proceso de reincorporación, articulando los 24 Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR) con el gobierno, la ONU, la Misión de Verificación y la Jurisdicción Especial para la Paz.

  6. 2021

    Balance del posacuerdo: más del 90% en el proceso de paz

    Leer contexto

    Cinco años después de la firma, más del 90% de quienes se desmovilizaron y entregaron sus armas continuaron en el proceso de paz. Las FARC-EP se transformaron en el partido Comunes. Sin embargo, cerca de 292 excombatientes en reincorporación habían sido asesinados según datos de la ONU hasta octubre de 2021, evidenciando las limitaciones estructurales del posacuerdo que Alape gestionó.

Un cuadro del Magdalena Medio

Alape es hijo del Magdalena Medio, una región cuya biografía política pesa tanto en la suya como la propia. La franja central del país, entre las cordilleras Oriental y Central, articula municipios de Antioquia, Bolívar, Boyacá, Caldas, Cesar, Magdalena y Santander a lo largo de unos 386 kilómetros del río. Colonizada desde el siglo XIX por oleadas campesinas —hacia 1920-1930 el sector santandereano sumaba cerca de 100.000 habitantes—, quedó marcada por conflictos por la tierra que el Estado nunca resolvió: su presencia se redujo al ámbito militar y dejó un vacío jurisdiccional que las organizaciones irregulares ocuparon primero como árbitros de disputas agrarias y luego como poderes territoriales en propiedad.

La movilización social del Magdalena Medio se desplegó, además, casi enteramente al margen del bipartidismo tradicional —con la excepción de La Dorada y Puerto Salgar—, y esa autonomía política le dio a la región una identidad marcada por el conflicto social antes que por la afiliación partidista. En los años ochenta, coincidiendo con las conversaciones del gobierno de Belisario Betancur, brotaron alternativas políticas locales —el FILA en 1978, el FAM en 1984, la Unión Patriótica en 1985, el Frente Popular— que integraron a pescadores, obreros, mineros, campesinos, maestros y mujeres organizadas en asambleas populares. Ese fue el ecosistema en el que se formó Pastor Alape: no la guerrilla mítica de las selvas del sur, sino una insurgencia enclavada en una región de agroindustria, petróleo, ríos navegables, pesca y minería, disputada palmo a palmo con paramilitares desde los años ochenta.

Nacido en 1959, Alape se incorporó a las FARC muy joven y ascendió dentro de una estructura ya formalizada. Para 1982 las FARC-EP contaban con estado mayor general, código militar, escuela de formación y programa político; los años siguientes, con la Séptima Conferencia —que agregó el "Ejército del Pueblo" al nombre y planteó una transformación político-militar de fondo—, consolidaron una organización jerárquica descendente: Comandante en Jefe del Estado Mayor Central, Secretariado, siete bloques de al menos cinco frentes cada uno, estados mayores de frente, frentes, columnas, compañías, guerrillas y escuadras de unos doce combatientes. En esa arquitectura, el Bloque era el nivel intermedio que coordinaba varios frentes en una región y respondía al Secretariado. Alape hizo carrera en el Bloque Magdalena Medio hasta comandarlo, cargo desde el cual gestionó la guerra —con toda su carga de responsabilidades sobre acciones armadas, secuestros, extorsiones y confrontación con paramilitares y fuerza pública— en una de las regiones más disputadas del país.

Del terreno al Secretariado

El ascenso de Alape a la cúpula nacional se produjo en un momento de reordenamiento interno de las FARC-EP. Tras la muerte de Efraín Guzmán en 2003, la organización reformó su estructura: amplió el Estado Mayor Central a 31 integrantes y elevó el Secretariado de siete a nueve miembros, incorporando entonces a Iván Ríos. Ese ensanchamiento del alto mando —producido, notablemente, fuera de una conferencia guerrillera, por decisión del propio mando ante circunstancias internas— muestra que las FARC recurrían a las conferencias para redefiniciones estratégicas grandes, pero también podían reconfigurar la cúpula por vía interna cuando la coyuntura lo imponía.

El segundo momento decisivo llegó con la muerte de Manuel Marulanda Vélez, "Tirofijo", por falla cardíaca —no en combate, como intentó sostener por un tiempo la propaganda oficial—. El Secretariado acordó unánimemente que Alfonso Cano encabezara la organización como nuevo comandante del Estado Mayor Central. En esa misma reorganización, Pablo Catatumbo ingresó como miembro pleno del Secretariado, mientras que Bertulfo Álvarez y Pastor Alape fueron designados suplentes. La distinción entre integrante pleno y suplente no era menor: instalaba una jerarquía dentro de la propia cúpula, una franja de mandos con voz y participación pero sin la misma plenitud decisoria. Alape se ubicaba, entonces, en el escalón inmediatamente inferior a los históricos, pero dentro del núcleo duro. Esa posición —construida a lo largo de dos décadas en el terreno, sancionada por el mecanismo formal de sucesión— sería la base de todo lo que vendría después.

Que el ascenso ocurriera por mecanismos internos acordados, y no por imposición ni por vacío, importa para leer su rol posterior. Alape no fue un improvisado ni un delegado técnico: llegó al Secretariado con legitimidad orgánica y con la autoridad que da haber comandado un bloque en guerra. Esa legitimidad sería, más tarde, su principal activo cuando le correspondiera pedir a sus subordinados que entregaran las armas y creyeran en un Estado con el que llevaban décadas peleando.

La Habana: negociador de segundo círculo, mando de primera línea

La mesa de negociaciones entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC-EP se instaló formalmente en Oslo el 18 de octubre de 2012 y comenzó a funcionar el 19 de noviembre de ese mismo año en La Habana, donde permaneció hasta el cierre del proceso. El equipo inicial de las FARC lo componían Iván Márquez, Jesús Santrich, Andrés París, Marco León Calarcá y Rodrigo Granda, entre otros. Pastor Alape no figuró en ese primer círculo mediático, pero se integró como uno de los negociadores relevantes de la organización, junto con Mauricio Jaramillo, Joaquín Gómez, Carlos Antonio Lozada y Pablo Catatumbo.

Su incorporación respondió a una estrategia deliberada de Rodrigo Londoño, "Timochenko", como comandante en jefe: casi todos los miembros del Secretariado terminaron cumpliendo el papel de negociadores, y decenas de otros jefes guerrilleros se alternaron en subcomisiones o como equipo de apoyo. Nombres como Bernardo Salcedo, Rubén Zamora, Hermes Aguilar, Olmedo Ruiz, Jairo Quintero, Benkos Biohó, Sergio Marín y el Sargento Pascuas rotaron por La Habana. La lógica era doble: aprovechar el conocimiento territorial de cada mando para las discusiones específicas —sustitución de cultivos, reforma rural, reincorporación, víctimas— y, sobre todo, involucrar a la estructura media de la guerrilla en el proceso para prevenir disidencias. Un acuerdo firmado únicamente por el círculo mediático corría el riesgo de ser desconocido por los bloques territoriales; un acuerdo en cuya construcción habían participado los comandantes de esos bloques, en cambio, quedaba amarrado hacia adentro.

Alape encarnó esa lógica con particular claridad. Su peso en el Magdalena Medio y sus años en el Secretariado como suplente le daban interlocución directa con las estructuras que debían implementar lo pactado. Su presencia en La Habana no fue la de una estrella negociadora al modo de Márquez. Fue la de un cuadro que traducía los acuerdos al lenguaje de los comandantes territoriales, los mismos que después tendrían que ejecutarlos. Sería miope, sin embargo, reducir esa función a la de mero puente: Alape participó en la formulación sustantiva de asuntos que serían centrales después, en particular los referidos a reincorporación y reconocimiento de responsabilidades, dos ejes en los que su nombre reaparecería con insistencia en los años siguientes.

Apartadó, 30 de septiembre de 2016

El giro más visible de Alape hacia el terreno de la responsabilidad pública ocurrió pocos días antes del plebiscito. El 30 de septiembre de 2016, en el colegio San Pedro Claver de Apartadó, ante más de 500 personas, Iván Márquez y Pastor Alape encabezaron un acto público de perdón dirigido a las víctimas de la masacre de La Chinita, cometida por las FARC en ese barrio de Apartadó en 1994. Fue uno de los primeros actos formales de reconocimiento colectivo de responsabilidad por parte de comandantes de las FARC, y llegó en un momento cargado: Colombia votaría el 2 de octubre el plebiscito con el que se pretendía refrendar lo acordado en La Habana.

El acto no fue improvisado. Estuvo precedido por tres encuentros entre víctimas y comandantes, el primero de ellos con carácter de reclamo directo. En esos encuentros los representantes de las FARC afirmaron no haber sido los autores materiales de la masacre, pero señalaron que respondían por ella en tanto había sido perpetrada por la organización. Esa distinción —entre autoría material y responsabilidad orgánica— es la misma matriz que después estructuraría los reconocimientos de macrocaso ante la Jurisdicción Especial para la Paz. Luz Estela Flores, una de las voceras de las víctimas, recordó en el acto que quedaron más de 17 mujeres viudas desamparadas por la masacre. El Tiempo cubrió el encuentro con un titular significativo: "Víctimas de La Chinita ven sinceridad en el perdón de las Farc".

Que Alape fuera uno de los rostros de ese acto no es casual. Su perfil —mando duro, con años de guerra encima, con autoridad ante la base guerrillera— daba peso a un gesto que, hecho por figuras periféricas, habría sonado a formalidad. Apartadó fue el ensayo público de la transición que Alape encarnaría los años siguientes: reconocer para transitar, en lugar de negar para preservar.

El plebiscito, la X Conferencia y la refrendación en el Teatro Colón

Los dos meses siguientes a Apartadó concentran, en un lapso brevísimo, el pulso del proceso. La Ley 1806 que reguló el plebiscito había sido sancionada el 24 de agosto de 2016, fijando el umbral aprobatorio en más del 13% del censo electoral —al menos 4.536.992 votos por el Sí— y en superar al No. Entre el 17 y el 23 de septiembre de 2016, las FARC-EP celebraron su X Conferencia Nacional Guerrillera en los Llanos del Yarí, el máximo nivel de dirección de la organización, donde se ratificó el Acuerdo y se selló, orgánicamente, el paso al desarme. Una semana después, el acto de Apartadó. El 2 de octubre, la votación.

El plebiscito fue derrotado. En el Eje Cafetero, el rechazo superó el promedio nacional: 60,13% en Quindío, 57,9% en Caldas, 55,69% en Risaralda. La derrota no fue solo aritmética: fue política y comunicativa. Juan Carlos Vélez, gerente de la campaña del No, admitió tras la votación que la estrategia buscó indignar al electorado más que discutir el texto, y que se recurrió a mensajes segmentados y distorsiones deliberadas de los contenidos del Acuerdo. El país que en las encuestas había apoyado el acuerdo terminó desmovilizándose o votándolo en contra por razones que, en muchos casos, no correspondían al texto real.

La respuesta no fue el colapso sino la renegociación. Un texto revisado se firmó el 24 de noviembre de 2016 en el Teatro Colón de Bogotá y fue ratificado por el Congreso. Para Alape y el resto del Secretariado, la derrota del plebiscito significó que la transición debía hacerse en un país partido por la mitad respecto al acuerdo mismo, con una oposición política que llegaría al poder dos años después con Iván Duque. Ese contexto —un Acuerdo firmado pero políticamente contestado desde el primer día— condicionaría todo el trabajo posterior de Alape como gestor de la reincorporación.

Reincorporación: el oficio de la posguerra

Firmado el Acuerdo, se crearon 24 Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR) en distintas zonas del país, con el objeto de facilitar las primeras fases de adaptación de los antiguos combatientes a la vida civil. En esos espacios se concentraron los desmovilizados durante el proceso de dejación de armas, y desde ellos se articularon después los proyectos productivos, los procesos de formación y las rutas de reincorporación individual y colectiva.

Alape ocupó el papel central que su trayectoria anunciaba. Se convirtió en interlocutor visible del proceso frente al gobierno, primero con la administración Santos y luego —en condiciones mucho más adversas— con la de Duque, cuyo consejero para la Estabilización y la Consolidación, Emilio Archila, condujo la política pública en un marco de tensión permanente. Alape recorrió los ETCR, visitó los proyectos productivos, asistió a los actos de reconocimiento, dialogó con las víctimas y sostuvo la interlocución con la Agencia para la Reincorporación y la Normalización, con la ONU, con la Misión de Verificación, con la Jurisdicción Especial para la Paz. El comandante del Bloque Magdalena Medio pasó a ser, en cuestión de meses, un funcionario de facto de la paz.

Los resultados agregados dan cuenta de un proceso que, en su núcleo, se mantuvo: más del 90% de quienes se desmovilizaron y entregaron sus armas continuaron en el proceso de paz. Las FARC-EP se transformaron en partido político —Comunes, tras un cambio de denominación desde el original nombre que preservaba las siglas— y no se registró una disidencia de carácter propiamente político. Hubo, sí, una excepción importante en un sector del Frente 1, encabezado por "Gentil Duarte", y luego el rearme de figuras como Iván Márquez y Jesús Santrich, que a partir de 2019 anunciaron el retorno a las armas y conformaron estructuras armadas al margen del Acuerdo. Pero esas rupturas no arrastraron al grueso de la organización desmovilizada.

Sostener ese 90% no fue trivial. En las zonas donde operaban las FARC-EP surgieron o se fortalecieron disidencias, grupos paramilitares de nueva generación, el ELN y estructuras del narcotráfico, generando un entorno de violencia sistemática contra líderes sociales y excombatientes. La respuesta institucional a esa violencia fue insuficiente. Desde la firma del Acuerdo en 2016 hasta octubre de 2021, cerca de 292 excombatientes de las FARC-EP en proceso de reincorporación habían sido asesinados; otras estimaciones elevaban la cifra por encima de 300 en el mismo período.

Las causas del asesinato de firmantes están documentadas y son, en buena medida, políticas. Las disidencias persiguieron a excombatientes por dos razones principales: su participación en programas de sustitución de cultivos ilícitos —el PNIS—, que las disidencias perciben como un obstáculo para sus intereses económicos, y su oposición al reclutamiento forzado o a retomar las armas. Entre 2016 y 2020 fueron asesinados 113 líderes sociales en Putumayo, Caquetá y Guaviare, muchos de ellos promotores o firmantes del PNIS. El expresidente César Gaviria señaló, además, que una parte de esa violencia se explicaría por los conflictos agrarios no resueltos y por la no incorporación de "terceros civiles" a la justicia transicional, factores estructurales que ningún gestor individual del proceso podía neutralizar.

Es ese el marco en el que hay que leer el trabajo de Alape en el posacuerdo. Su presencia constante en los ETCR, sus declaraciones a los medios cada vez que caía un firmante, su interlocución con la Unidad Nacional de Protección, con la Fiscalía y con la fuerza pública no fueron un juego de imagen: fueron el único vínculo real que muchos excombatientes tenían con una interlocución de alto nivel que denunciara y visibilizara la sangría. La reincorporación adquirió, en escenarios urbanos como Bogotá, dimensiones de crisis humanitaria cuando confluyeron miles de desplazados y desmovilizados con trayectorias y expectativas radicalmente distintas.

La JEP y el trabajo de la verdad

Paralelamente al oficio de la reincorporación, Alape se convirtió en una de las figuras centrales de la comparecencia de las FARC-EP ante el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, compuesto por la Jurisdicción Especial para la Paz, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas y la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad. Como antiguo miembro del Secretariado, quedó incluido entre los máximos responsables llamados a rendir cuentas en los grandes macrocasos abiertos por la JEP, especialmente el que investiga los secuestros cometidos por las FARC.

Su comparecencia siguió la línea inaugurada en Apartadó: reconocer la responsabilidad orgánica, aportar verdad, participar en actos de contrición. Los reconocimientos colectivos de los antiguos miembros del Secretariado —Rodrigo Londoño, Pablo Catatumbo, Julián Gallo (antes Carlos Antonio Lozada), Rodrigo Granda, Pastor Alape, entre otros— constituyen uno de los ejercicios de justicia transicional más significativos del país. La Comisión de la Verdad, en su informe final entregado en 2022, reconoció además que la implementación del Acuerdo dio lugar a nuevas dinámicas del conflicto armado en el posacuerdo, un reconocimiento institucional del hecho de que la paz firmada no equivalió a la paz alcanzada.

En este terreno la figura de Alape adquiere su matiz más difícil. La distancia entre el comandante que ordenó y participó en operaciones armadas del Bloque Magdalena Medio durante décadas y el gestor que hoy pide perdón a las víctimas es la misma distancia que exige la justicia transicional: no cancela el pasado, lo somete a una economía distinta de reconocimiento y sanción propia. La JEP no absuelve; sanciona con restricciones efectivas de derechos a cambio de verdad plena, reparación y garantías de no repetición. Alape se movió en ese marco, no fuera de él.

Interlocuciones

Dentro de las FARC-EP, la cadena de mando de Alape lo vinculó primero con Manuel Marulanda Vélez y con Jorge Briceño, "Mono Jojoy", como referentes históricos, y después, en el Secretariado ampliado, con Alfonso Cano y con la generación que lo acompañaría hasta el final del proceso: Rodrigo Londoño, Pablo Catatumbo, Carlos Antonio Lozada, Joaquín Gómez, Rodrigo Granda. Su ruptura con Iván Márquez y Jesús Santrich, que en 2019 volvieron a las armas, marcó una divisoria clara: Alape se quedó del lado de la implementación.

Frente al Estado cruzó tres gobiernos. Con Santos cerró la negociación e inauguró la implementación. Con Duque sostuvo la reincorporación en condiciones de hostilidad política, en medio del ascenso de las disidencias y de la violencia contra firmantes. Con Gustavo Petro —primer presidente colombiano proveniente de la izquierda armada de los años ochenta— entró en una nueva fase en la que la reincorporación se articula con la Paz Total y con nuevas mesas de diálogo con el ELN y con las disidencias, un escenario en el que su rol muta hacia el de asesor y garante de un proceso que ya no es únicamente el suyo. Al mismo tiempo, sostuvo interlocución con los ETCR de Mesetas, Icononzo, Anorí y el Sur de Bolívar, con las Naciones Unidas, con las víctimas organizadas —desde La Chinita hasta las asociaciones de familiares de secuestrados— y con los medios que cubren cada aniversario del Acuerdo con un balance en el que su nombre reaparece.

Alape en la biografía del país

Que Alape sea hoy una figura reconocible del posacuerdo colombiano no obedece al brillo personal ni al carisma mediático. Obedece a una acumulación: la del cuadro territorial que subió hasta el Secretariado por vías orgánicas, la del negociador de segundo círculo que participó en la construcción sustantiva del Acuerdo, la del comandante que se plantó en Apartadó a reconocer responsabilidades cuando aún no era popular hacerlo, la del gestor que sostuvo la reincorporación en cinco años en los que asesinaron a casi 300 de sus compañeros firmantes.

Esa acumulación conviene leerla sin inflarla. La tesis de que su liderazgo individual explicaría el sostenimiento del 90% del proceso desmovilizado no resiste el contraste con el material: la persistencia de la reincorporación se debe también, y probablemente en mayor medida, a factores estructurales —la arquitectura del Acuerdo, la vigilancia internacional, la existencia misma de los ETCR, el trabajo cotidiano de miles de firmantes anónimos— que ningún gestor podía monopolizar. Al mismo tiempo, la lectura contraria —según la cual Alape sería una figura decorativa producto de la ingeniería organizacional de Timochenko— tampoco se sostiene: sin cuadros con legitimidad interna probada, la traducción de los acuerdos a los territorios habría fallado, como fallaron otros procesos históricos precisamente por no tener quién hiciera ese trabajo de puente.

Alape encarna la transición pero no la determina. Su figura permite leer las tensiones reales del posacuerdo colombiano: el pragmatismo estatal que exige rendición de cuentas sin garantizar seguridad efectiva, el pulso entre una implementación institucional lenta y una violencia territorial acelerada, la coexistencia de una JEP que avanza con una realidad de campo donde matan a firmantes por sustituir coca. Y permite leer, también, el fraccionamiento interno de las FARC no como anomalía sino como resultado previsible de un proceso que puso a cada mando ante la disyuntiva de sostener el Acuerdo o abandonarlo: Márquez y Santrich lo abandonaron, Alape se quedó, y en esa elección —con todas las consecuencias que arrastra— reside una parte del significado histórico que su nombre ya tiene.

A más de una década del arranque de La Habana, y con la Paz Total del gobierno Petro reconfigurando el mapa, la posición de Alape se ha decantado hacia un rol de mando civil consolidado del partido Comunes y de veterano de un proceso que sigue en marcha. Su biografía continúa —los procesos ante la JEP siguen abiertos, la reincorporación sigue exigiendo interlocución, la violencia contra firmantes no ha cesado— pero su lugar en la historia reciente del país ya está fijado. Es el cuadro del Magdalena Medio que llegó al Secretariado, se sentó en La Habana, pidió perdón en Apartadó, sostuvo la reincorporación en su tramo más duro y compareció ante la justicia transicional sin romper con ella. Esa secuencia, escrita en el lenguaje seco de los hechos, es el capital histórico con el que su nombre entra al archivo de la Colombia posacuerdo.

04

Conexiones del archivo

Red histórica

05

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

29 documentos · 37 fragmentos
01Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 38, 712 citas
[1]

aguas en la búsqueda de sus seres queridos. A medida que la guerra ha desescalado, las tamboras han vuelto a sonar, otra vez hay fiestas patronales y regresaron los festivales, los bailes cantados y los cantos bailados, reconstruyendo los vínculos entre las gentes. En las montañas santandereanas, en medio de la…

p. 38
[6]

167. 167 Entrevista 191-PR-03008. Exguerrilleros FARC, Bloque Magdalena Medio. 72 fiflćflTh fl. Thć Thfl presentación 73 Fortalecimiento insurgente y primera generación paramilitar (1983—1996) 74 fiflćflTh fl. Thć Thfl D e la mano de las negociaciones de paz que se llevaron a cabo durante el gobierno de Belisario…

p. 71
02En medio del Magdalena MedioAlfredo Molano Bravo · 2009 · Página 241 cita
[2]

motivo de la fiebre de la quina o cascarilla. El despoblamiento de nativos hecho por quineros y cazado- res fue, según Rodríguez Plata, (citado en Jacque April-Gniset, 1997, p. 11) alarmante: "De 15.000 en 1860 a 10.000 en 1880, a 5.000 en 1900, a 1.000 en 1910, a 500 en 1920, y dos docenas en 1925". Todavía en 1924,…

p. 24
03Huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010)Federico Andreu-Guzmán (relator); Carlos Miguel Ortiz (coordinador); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2014 · Página 1111 cita
[3]

Caldesa S.A. Puerto Nare ha sido uno de los municipios de mayor explotación de mármoles y calizas en el distrito minero que com- prende también los municipios de Puerto Berrío, Maceo y Puerto Triunfo. El Magdalena Medio es una región geográ fi ca que se encuentra ubicada en el centro de Colombia, entre las cordilleras…

p. 111
04Lucho Arango, el defensor de la pesca artesanalMelba Patricia Quijano Triana, Ledis Bohórquez Farfán, Clemencia Rodríguez · 2014 · Página 511 cita
[4]

el magdalena medio Grupo Regional de Memoria Histórica Universidad Pontificia Bolivariana – Seccional Bucaramanga© Atarraya en El Llanito que amenazan su existencia, procede a organizarse para movi - lizarse y defenderse, con justo derecho, porque es el derecho a reclamar su forma de vida. (Entrevista con Amparo…

p. 51
05La Rochela: Memorias de un crimen contra la justiciaGrupo de Memoria Histórica, Iván Orozco Abad (Relator), Gonzalo Sánchez G. (Coordinador) · 2010 · Página 2581 cita
[5]

Bolívar (San Pablo, Morales y Simití) y Cesar (Gamarra y San Alberto). La Rochela: memorias de un crimen contra la justicia 260 en la segunda estos provinieron principalmente del Bajo Magdale- na, Bolívar y las sabanas de Sucre y Córdoba. 3 Es imprescindible señalar que el Magdalena Medio adquirió su identidad por la…

p. 258
06Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · Páginas 27, 432 citas
[7]

guerrilla movement” (FARC-EP, 1999: 26). By the end of 1982, the guerrillas claimed to be a formidable force for and of the people, “with a centralized hierarchical structure, a general staff, military code, training school and political program” (Molano, 2000: 26–7). This has remained intact as the FARC-EP carry out…

p. 43
[8]

294; Feder, 1971: 189). Since its inception, the FARC-EP has developed into a complex force with 65 Commander-in-Chief of the Central High Command (Superior organism commanding the FARC-EP totality) Purpose: Organizes, orders, and rules over decisions relating to the entire movement and all its members The Secretariat…

p. 27
07El modelo paramilitar de San Juan Bosco de La Verde y ChucuríÁlvaro Villarraga Sarmiento, Camilo Ernesto Villamizar Hernández · 2019 · Página 3262 citas
[9]

“Vaya a la tienda y averigüe donde la señora esta, Gloria”. (…) Entonces me dijo: “Lo único que yo vi fue que pasó un furgón con dos muertos”. (CNMH, CV, Quintero, 2017, 29 de junio) La presencia de las FARC no fue de ninguna manera marginal y se sucedieron varios comandantes hasta la expulsión final de esta zona.…

p. 326
[10]

“Vaya a la tienda y averigüe donde la señora esta, Gloria”. (…) Entonces me dijo: “Lo único que yo vi fue que pasó un furgón con dos muertos”. (CNMH, CV, Quintero, 2017, 29 de junio) La presencia de las FARC no fue de ninguna manera marginal y se sucedieron varios comandantes hasta la expulsión final de esta zona.…

p. 326
08La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · Página 2841 cita
[11]

Farc, incluidos casi todos los miembros del secretariado, cumplieron el papel de negociadores en la mesa. Los más determinantes en la negociación —además de Márquez y Santrich— fueron Mauricio Jaramillo, alias el Médico; Rodrigo Granda; Andrés París y Marcos Calarcá, que habían participado en la fase secreta, así como…

p. 284
09Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · Página 3131 cita
[12]

el 18 de octubre de 2012, y comenzó a funcionar el 19 de noviembre de ese mismo año. El Gobierno seleccionó un equipo negociador representativo en sus perfiles, conformado por el exministro y exvicepresidente de Colombia Humberto de la Calle;Luis Carlos Villegas, presidente de la andi y presidente del Consejo Gremial;…

p. 313
10Los procesos de paz en Colombia, 1982-2014 (documento resumen)Álvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · Página 2211 cita
[13]

los foros realizados y en otros espacios. Proponen un cese al fuego bilateral, un acuerdo de regulación humanitaria y, en pronunciamiento conjunto con el ELN, coinciden en la propuesta de convocar una ANC como mecanismo de refrendación de los acuerdos. Iván Márquez, integrante del Secretariado y vocero del equipo…

p. 221
11At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · Página 3051 cita
[14]

a backchannel contact with FARC leaders early on that resulted in ongoing secret preliminary talks with FARC leaders in Havana, Cuba in February 2012. By August, Santos and the FARC signed onto a formal document outlining the conditions of a formal peace process, the rules by which the negotiations would operate, and…

p. 305
12Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 66, 1872 citas
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tres ocasiones. El primer encuentro fue de reclamo porque yo quería preguntarles en la cara por qué me mataron a mi hijo. Ellos lloraron y nosotros también. Dijeron que ellos, los que estaban en esa reunión, no habían sido los autores materiales, pero que sí respondían por la masacre que había sido las FARC 520.…

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de las FARC se potenció luego de la Quinta Conferencia realizada en 1974, también en El Pato, en donde se afinó la táctica de expansión y desdoblamiento de la organización y se concibió la zona costera como un escenario estratégico en el cual se debía hacer presencia. La Sexta Conferencia, llevada a cabo en 1976 en el…

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13Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 801, 10672 citas
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de La Chinita ven sinceridad en el perdón de las Farc». 30 de septiem- bre de 2016. https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-16715706. ___. «Zenú, te van a quemar». 26 de agosto de 1996..https://www.eltiempo.com/ archivo/documento/MAM-481648. Entrevistas 001-VI-00001, 001-VI-00008, 001-VI-00010, 001-VI-00018,…

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Ilícitos (PNIS). Las disidencias perciben a los desmovilizados como un obstáculo para sus intereses 2780. La tercera causa de la persecución de las disidencias a los excombatientes es que varios firmantes del Acuerdo de Paz se oponen al reclutamiento forzado o a volver a tomar las armas, lo que hace que las…

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14Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Páginas 813, 8432 citas
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julio de 2016, había declarado exequible la ley estatutaria de plebiscito, aprobada en diciembre pasado por el Congreso y sancionada por el Presidente el 24 de agosto, con el número 1806, “Por medio de la cual se regula el plebiscito para la refrendación del Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la…

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cierta, solo que no murió, como muchos lo hubieran querido, en el campo de batalla y destrozado por la metralla; Marulanda murió de viejo, por una falla cardíaca, “[…] en brazos de su compañera y rodeado de su guardia personal y de todas las unidades que conformaban su seguridad, luego de una breve enfermedad. Le…

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15Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · Páginas 129, 1402 citas
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de falsos positivos». presentación 141 Posacuerdo: transición y riesgos de una paz inestable (2017—2022) 142 fiflćflff fl. fifl E l 2 de octubre del 2016, tras una semana de haberse firmado el Acuerdo de Paz con las FARC-EP en Cartagena, el plebiscito en el que se le preguntó a la ciudadanía «¿apoya usted el Acuerdo…

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región o por haber sido negligentes ante el actuar de estos. En Risaralda y en Quindío también se reportaron amenazas y algunos homicidios de alcaldes y concejales 430. En el Quindío, la ANUC registró cinco homicidios de dirigentes agrarios entre el 2000 y 2007, todos asesinados por las FARC-EP 431. Luego de la muerte…

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16Colombia: Background and U.S. RelationsJune S. Beittel · 2018 · Página 51 cita
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as his top priorities, although achieving the peace agreement remained clearly his major focus. In August 2016, the government and FARC negotiators announced they had concluded their talks and achieved a 300-page peace agreement covering six topics. The accord was subsequently narrowly defeated in a popular…

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17Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · Páginas 136, 3192 citas
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medias y falsas noticias para confundir a la opinión pública, como lo aseveró de forma explícita el coordinador de la campaña por el No a los Acuerdos de la Habana, posteriormente ajustados por los firmantes en el nuevo Acuerdo del teatro Colón, firmado el 24 de noviembre de 2016. 20 _______________ 1 Ver Grupo de…

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otros más en los que algunos dirigentes fallaron en su compromiso de liderar los procesos, y de imprimirle autoridad y dirección a los mismos, dadas las posiciones de reconocimiento social y político que traían desde la guerra. El abandono por parte de los dirigentes es un reclamo muy corriente y doloroso para los…

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18Paz en Colombia: perspectivas, desafíos, opcionesMartha Nussbaum, Sara Victoria Alvarado (ed.), Eduardo A. Rueda Barrera (ed.), Pablo Gentili (ed.) · 2016 · Página 781 cita
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decenios. Entre las estrategias de la campaña del “No” se destacan la exas- peración del rencor, el estímulo de la revancha, la exigencia del castigo y la divisa según la cual “el fin justifica los medios”, que les permite poner en circulación fórmulas breves y efectivas contra el Acuerdo, cargadas de mentiras,…

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19Paz en Colombia: perspectivas, desafíos, opcionesSara Victoria Alvarado, Eduardo A. Rueda Barrera, Pablo Gentili (editores) · 2016 · Página 781 cita
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decenios. Entre las estrategias de la campaña del “No” se destacan la exas- peración del rencor, el estímulo de la revancha, la exigencia del castigo y la divisa según la cual “el fin justifica los medios”, que les permite poner en circulación fórmulas breves y efectivas contra el Acuerdo, cargadas de mentiras,…

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20Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · Página 3821 cita
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fa r c al parecer lograron evitar un reciclamiento significativo de miembros de su movimiento en redes criminales317 y no se produjo ninguna disidencia de carácter político, no lograron que el e l n participara de manera conjunta en las negociaciones o, al menos, en negociaciones paralelas. En el caso del equipo…

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21Una conversación pendienteJuan Manuel Santos, Ingrid Betancourt, Juan Carlos Torres · 2021 · Página 4141 cita
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más incluidos en la democracia. La reforma política y la reforma electoral, y las normas que abren el espacio para una reforma rural integral y un régimen de tierras más justo, están por aprobarse, y se deben aprobar. O sea que ahí hay una hoja de ruta avanzada para el nuevo gobierno, a la que habría que añadirle la…

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22No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 5651 cita
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en 2017 asesi- naron 207 personas; en 2018 a 298; en 2019 a 279; en 2020 a 310, y en 2021 a 168. Otro de los hechos que más alarmas generan es el asesinato de excombatientes de las FARC-EP, según la ONU, a octubre de 2021 casi 292 de ellos habían sido asesinados tras dejar las armas 1638. Para el expresidente César…

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23Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1681 cita
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sus- titución de cultivos, pactada en el Acuerdo, la resiembra llega solamente al 0.8%» 455 y, en los casos de erradicación forzada, la resiembra se incrementa al 50%, según cifras de Indepaz. Respecto a las víctimas del conflicto, la violencia en contra de líderes y lideresas que trabajaron en el propósito de la paz…

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24La Colombia fuera de Colombia. Las verdades del exilioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 2001 cita
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poder proteger sus vidas. El Acuerdo de Paz más reciente fue negociado en La Habana, Cuba, en 2012, y firmado finalmente en el Teatro Colón en Bogotá, en noviembre de 2016, entre las FARC-EP y el gobierno del presidente Juan Manuel Santos (dos periodos, 2010-2018), y constituye el marco de transición política más…

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25Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1841 cita
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hechos de violencia sistemática buscan limitar la organización y participación política, impedir la garantía de los derechos humanos y entorpecer los procesos de implementación del acuerdo, restitución de tierras, defensa del medio ambiente y sustitución de cultivos de uso ilícito. Un dirigente indígena del norte del…

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26Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 951 cita
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guerrilleros en las ciudades a llevar la guerra a las ciudades. Así se lo explicó a la Comisión un excombatiente de las FARC-EP que lideró la Red Urbana en Medellín y el posterior Frente Urbano Jacobo Arenas (Furja): «La Séptima Conferencia, que es vital en la conformación de FARC porque ahí es donde aparece el…

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27JEP - Patricia Linares y los logros del Sistema Integral en 2020.htmlPágina 11 cita
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JEP - Patricia Linares y los logros del Sistema Integral en 2020 Fuente oficial: Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). URL: https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/Destacan-logros-del-Sistema-Integral-de-Verdad%2C-Justicia%2C-Reparaci%C3%B3n-y-no-Repetici%C3%B3n-de-Colombia.aspx Fecha de consulta: 2026-08-10.…

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28Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · Página 1491 cita
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Introducción y conocimientos previos: La docente presentará a los estudiantes el video ¿Qué dice el punto sobre Víctimas del Acuerdo de Paz? de la Oficina del alto Comisionado para la Paz (28:44 min). Actividades Los estudiantes se organizarán en grupos para responder las siguientes preguntas en sus bitácoras: ¿Qué es…

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29Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 2421 cita
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no es vigente en el Tercer Foro de São Paulo. […] él dice: “No, la guerra armada ya no es vigente”. O sea, eso es anacrónico» 310. La búsqueda de salidas políticas al conflicto armado fue parte de la nueva agenda del gobierno colombiano a partir de 2009 que encontró finalmente una coincidencia estratégica entre…

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