Idea · Posconflicto
Garantías de no repetición
Las garantías de no repetición son el compromiso jurídico y político de que los crímenes atroces no vuelvan a ocurrir: el cuarto componente de la reparación integral en el derecho internacional de los derechos humanos. En Colombia, ese compromiso ha sido invocado en la Ley de Justicia y Paz de 2005, la Ley de Víctimas de 2011 y el Acuerdo Final de La Habana de 2016, generando el andamiaje institucional más ambicioso de América Latina, pero sobre condiciones materiales que apenas ha logrado transformar.
Trayectoria de una idea
- 1993
Pronunciamiento interamericano sobre Colombia
- 2001
Codificación internacional de la responsabilidad estatal
- 2002
Base legal para negociar con paramilitares
- 2005
Ley de Justicia y Paz: primera arquitectura transicional
- 2011
Ley de Víctimas: giro hacia los excluidos
- 2016
Acuerdo Final y creación del SIVJRNR
- 2017
Puesta en marcha institucional del SIVJRNR
- 2019
Posesión de magistrados de la JEP
- 2022
Informe final de la Comisión de la Verdad
La lectura
Las garantías de no repetición nacen en el derecho internacional como obligación técnica del Estado responsable de violaciones graves, pero en Colombia adquieren una densidad histórica singular: el país las ha invocado tres veces —en 2005, en 2011 y en 2016— sobre una violencia que no cesa de reinventarse. Cada ciclo legislativo ha producido un diseño más sofisticado que el anterior, desde la ambigua Ley de Justicia y Paz hasta el SIVJRNR del Acuerdo Final, pero ninguno ha logrado cerrar la brecha entre el andamiaje normativo y las condiciones estructurales —concentración de la tierra, economía cocalera, porosidad territorial del Estado— que alimentan la repetición. La experiencia paramilitar enseñó que la no repetición se pervierte cuando se subordina a la reincorporación sin desmantelar las estructuras criminales; la Comisión de la Verdad enseñó que nombrar lo ocurrido es condición necesaria pero no suficiente para que no vuelva a ocurrir. El concepto vive, así, en una tensión constitutiva: es al mismo tiempo el horizonte más exigente de la justicia transicional colombiana y el espejo más fiel de sus límites.
Las garantías de no repetición son el compromiso jurídico y político de que los crímenes atroces no vuelvan a ocurrir: el cuarto componente de la reparación integral, junto a la verdad, la justicia y la reparación material. En Colombia, ese compromiso adquiere un peso singular porque el país lo ha invocado —en la Ley de Justicia y Paz de 2005, en la Ley de Víctimas de 2011, en el Acuerdo Final de La Habana de 2016— sobre una historia en la que la violencia se repite. Su formulación colombiana, más ambiciosa que cualquier antecedente latinoamericano, arma un andamiaje institucional sofisticado —la Jurisdicción Especial para la Paz, la Comisión de la Verdad, la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas— sobre unas condiciones materiales que apenas ha logrado alterar: la concentración de la tierra, la economía de la coca, la porosidad territorial del Estado y la persistencia de actores armados sustitutos. La brecha entre el diseño y el terreno es el asunto real de este concepto en Colombia.
Qué se promete cuando se promete la no repetición
En el vocabulario del derecho internacional de los derechos humanos, las garantías de no repetición son medidas orientadas a evitar que las violaciones vuelvan a producirse. No son un gesto simbólico ni una promesa retórica: forman parte del núcleo de obligaciones que un Estado asume cuando reconoce que ha habido violaciones graves, cometidas por sus agentes o toleradas por su omisión. Su genealogía moderna se rastrea en los Principios Joinet, adoptados por Naciones Unidas en el marco del trabajo sobre impunidad de Louis Joinet, que en sus principios 36 a 39 organizaron el catálogo reparatorio: restitución, indemnización, rehabilitación, medidas simbólicas y garantías de no repetición. Theo van Boven aportó, en paralelo, una gramática similar sobre el derecho de las víctimas a un recurso efectivo y a la reparación.
La codificación más técnica llegó con los Artículos sobre Responsabilidad del Estado por Hechos Internacionalmente Ilícitos, elaborados en 2001 por la Comisión de Derecho Internacional de Naciones Unidas y recomendados a los gobiernos por la Asamblea General en 2002. Su artículo 31 fija una obligación categórica: el Estado responsable debe reparar íntegramente el perjuicio causado, incluidos el daño material y el moral. Ese armazón normativo internacional, construido en clave de responsabilidad estatal, es el que Colombia ha traducido a su ordenamiento con una particularidad incómoda: la mayor parte de la violencia colombiana fue perpetrada por actores no estatales —guerrillas y paramilitares—, o por agentes del Estado que actuaron por fuera de sus deberes. Esa distancia entre el marco jurídico —pensado para hechos ilícitos del Estado— y la realidad de un conflicto poliactor obliga a Colombia a inventar mediaciones cada vez que aterriza el concepto. Ninguna de ellas ha resultado del todo satisfactoria: cada nueva ley, cada nuevo proceso, redescubre el mismo problema y lo resuelve de manera provisional, mediante ficciones jurídicas que atribuyen al Estado la carga reparatoria de daños causados por otros, o que crean regímenes especiales para actores privados que se han sometido voluntariamente al derecho transicional.
El sistema interamericano fue moldeando esas mediaciones. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos emitió en 1993 su Segundo Informe sobre la Situación de los Derechos Humanos en la República de Colombia, un pronunciamiento que instaló la mirada de la región sobre el caso y anticipó buena parte de las exigencias que treinta años después seguirían pendientes. La Corte Interamericana, por su parte, condenó al Estado colombiano en una serie sostenida de sentencias —desde los casos 19 Comerciantes y Mapiripán hasta los pronunciamientos sobre la Comuna 13 y el Palacio de Justicia— y fue perfilando, en cada una, un catálogo de garantías de no repetición cada vez más específico: depuración de fuerzas de seguridad, formación en derechos humanos, controles al acceso a las armas, protección de líderes sociales. Ese acervo jurisprudencial es hoy la caja de herramientas contra la cual se mide el desempeño interno.
Antes de La Habana: la promesa administrada
Colombia no llegó al Acuerdo de 2016 con las manos vacías. Llegó, más bien, con dos experiencias previas que enseñan a la vez cómo se enuncia la no repetición y cómo se pervierte.
La primera fue la Ley 975 de 2005, la Ley de Justicia y Paz, aprobada por el Congreso el 22 de junio de ese año durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez y en el marco de las negociaciones con las Autodefensas Unidas de Colombia. El punto de partida formal del proceso había sido el Acuerdo de Santa Fe de Ralito, firmado el 15 de julio de 2003 entre el Alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, y una nómina paramilitar encabezada por Carlos Castaño, Vicente Castaño, Salvatore Mancuso, Ramiro Vanoy y Hernán Hernández. Para llegar allí, el Congreso había aprobado la Ley 782 de 2002, que prorrogaba y modificaba la Ley 418 de 1997 eliminando el requisito de reconocimiento del carácter político de la organización con la que se negociaba: sin esa reforma, no habría existido base legal para dialogar con las autodefensas.
El proyecto original del gobierno Uribe —bautizado de alternatividad penal— fue duramente criticado como una invitación a la impunidad: buscaba motivar la desmovilización a cambio de penas bajas sin que los actores del conflicto resarcieran los daños. La discusión pública, y la movilización de organizaciones de derechos humanos y de víctimas, forzó una transformación del proyecto y, sobre todo, hizo emerger en el campo jurídico colombiano el discurso de la justicia transicional: el balance entre el propósito político de alcanzar la paz y el imperativo normativo de proteger los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación.
El resultado fue ambiguo. La Ley 975 contempló penas alternativas de cinco a ocho años —incluso para autores de masacres—, con posibilidad de cumplimiento en lugares distintos a las cárceles convencionales, como granjas agrícolas. Limitó su alcance a los excombatientes postulados a Justicia y Paz y dejó por fuera a terceros civiles responsables, a militares, a mandos medios y a patrulleros, cubiertos por la amnistía de la misma ley. La consecuencia, subrayada después por los propios balances estatales, fue el no desmonte de las estructuras que hicieron posibles los crímenes: no se investigó ni sancionó al conjunto de responsables directos e indirectos.
El proceso mismo se volvió cifra desconcertante. Se registraron más de 31.000 exparamilitares desmovilizados, muy por encima de los cerca de 15.000 integrantes reales de las estructuras: familiares, cercanos y personas vinculadas de manera irregular engrosaron las listas para acceder a los beneficios económicos y jurídicos previstos. El impacto sobre la violencia fue heterogéneo: entre 2004 y 2005, la tasa de homicidios cayó en algunas zonas y aumentó en otras —el Bloque Bananero registró un alza del 56%—. Desde 2006 se documentó la emergencia de grupos posdesmovilización que operaron entre 2006 y 2015 con rupturas y continuidades respecto a las antiguas estructuras paramilitares. En Barranco de Loba y San Martín de Loba se registraron en 2011 reincidencias delincuenciales de desmovilizados de las AUC. Un desmovilizado de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio lo formuló con crudeza: los procesos habían sido, dijo, "realmente apaciguamientos". La frase condensa un diagnóstico difícil de refutar: el Estado había comprado silencio y quietud territorial, no transformación.
La segunda experiencia previa fue la Ley 1448 de 2011, la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, expedida durante el primer gobierno de Juan Manuel Santos. Su giro fue conceptual: desplazó el énfasis del desmovilizado a la víctima, ofreció instituciones para identificar y reparar daños derivados del conflicto armado interno, y transformó al Grupo de Memoria Histórica —creado en el marco de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación de la Ley 975— en el Centro Nacional de Memoria Histórica. Entre 2008 y 2011, el Grupo ya había publicado investigaciones sobre casos emblemáticos —Trujillo, Bojayá, La Rochela, El Salado, Bahía Portete—; el CNMH heredó ese acervo y lo amplió. A diferencia de las políticas anteriores, centradas en incorporar actores armados a la institucionalidad mediante amnistías y esquemas de desmovilización, la Ley 1448 se dirigió a los excluidos del orden político y a quienes padecieron las violencias, convirtiendo a las víctimas en nuevos protagonistas del debate público.
Ese doble legado —la lección paramilitar sobre lo que ocurre cuando la no repetición se subordina a la reincorporación, y el aprendizaje victimocéntrico de la Ley 1448— sería la materia prima con la que Sergio Jaramillo, Humberto de la Calle y el equipo negociador del gobierno Santos llegarían a La Habana.
El Punto 5: arquitectura de un sistema
El Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera fue firmado el 24 de noviembre de 2016 entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC-EP encabezadas por Rodrigo Londoño, Timochenko. Su Punto 5, dedicado a las víctimas, creó el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición (SIVJRNR), una arquitectura compuesta por tres entidades: la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición (CEV), la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD). La CEV y la UBPD fueron diseñadas con carácter extrajudicial; la JEP constituye el componente judicial del sistema.
La innovación conceptual del SIVJRNR fue tratar la no repetición no como un capítulo más, sino como la finalidad transversal a la que sirven los otros tres: la verdad ilumina lo que no debe repetirse, la justicia sanciona lo repetible, la reparación restituye a quienes lo vivieron. El Acuerdo incorporó, además, un capítulo étnico que estipulaba la incorporación de la perspectiva étnica y cultural en el diseño de los mecanismos judiciales y extrajudiciales, y garantizaba el derecho a la participación y consulta de los pueblos étnicos: una respuesta al hecho de que el conflicto había victimizado de manera desproporcionada a comunidades indígenas y afrocolombianas.
El régimen sancionatorio de la JEP fue objeto de intensa discusión pública. Contempla penas de prisión de entre quince y veinte años para quienes no confiesen crímenes graves que les sean demostrados, con condiciones distintas y menos gravosas para quienes reconozcan verdad y responsabilidad. Se aplica tanto a miembros de las FARC-EP como a agentes del Estado, militares y policías, y durante las negociaciones el Gobierno se comprometió a que estos últimos no recibirían un trato más gravoso que los guerrilleros desmovilizados, una diferencia significativa respecto a procesos anteriores.
La puesta en marcha del sistema fue rápida, aunque su asentamiento resultaría más lento y accidentado. La JEP fue creada mediante el Acto Legislativo 1 de 2017. El 15 de enero de 2019, en un acto que la propia presidenta de la Jurisdicción, Patricia Linares Prieto, describiría como el sello de la primera etapa del proceso, el presidente Santos posesionó a treinta magistrados y magistradas y al Director de la Unidad de Investigación. Poco después, el 1 de marzo de ese año, se incorporaron cuatro nuevos magistrados —Bobadilla, Cifuentes, Chalela y García Cadena—, completando treinta y cinco de los treinta y ocho previstos. Bajo la presidencia de Linares, luego reemplazada por Roberto Vidal, la JEP abrió los primeros macrocasos: el 01 sobre secuestro cometido por las FARC-EP, el 03 sobre las ejecuciones extrajudiciales conocidas como falsos positivos, el 07 sobre reclutamiento de niñas y niños, entre otros que llegaron al menos hasta el 08. Cuenta con salas de justicia y con el Tribunal para la Paz como órgano de cierre, integrado por varias secciones, incluida una eventual Sección de Estabilidad y Eficacia.
La Comisión de la Verdad fue organizada por el Decreto 588 de 2017, con un mandato temporal y extrajudicial. Bajo la presidencia del sacerdote jesuita Francisco de Roux, la CEV desarrolló procesos de consulta previa con comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras —aprobando un protocolo con metodología psicoancestral, psicocultural y psicoespiritual— y con pueblos indígenas, cuyos acuerdos fueron protocolizados el 19 de enero de 2019 en la Mesa Permanente de Concertación. Su metodología reconoció, desde el inicio, que las verdades que produciría serían fragmentarias y condicionadas: no estableció responsabilidades penales individuales —esa era tarea de la JEP— sino responsabilidades históricas, éticas y políticas de carácter colectivo.
En 2022 la Comisión entregó su informe final, titulado Hay futuro si hay verdad, un texto compuesto por once tomos en veinticuatro volúmenes que incluye hallazgos, conclusiones y recomendaciones para la no repetición. La propia CEV concibió el informe como su legado: un documento que exige decisiones éticas y políticas plasmadas en recomendaciones concretas, y que reconoce con humildad epistemológica que la explicación completa del conflicto permanece abierta. Sus críticos —principalmente desde posiciones de derecha— cuestionaron sesgos y encuadres; los balances académicos sostienen que la Comisión cumplió sus objetivos y tareas principales.
Lo que se cae por debajo del diseño
La sofisticación institucional del SIVJRNR contrasta con la fragilidad de las condiciones materiales que debían acompañarlo. El Acuerdo Final entendió esas condiciones: su Punto 1 sobre Reforma Rural Integral apuntaba directamente a la causa estructural más antigua del conflicto colombiano, la concentración histórica de la tierra y la exclusión territorial de los pobladores rurales, esa negación sistemática de derechos de propiedad, participación y servicios públicos básicos que las élites regionales habían aprovechado —usando la existencia misma de las guerrillas como coartada— para bloquear reformas agrarias y concentrar aún más la tenencia mediante el desplazamiento y el despojo. Sin transformación de esas condiciones, cualquier promesa de no repetición flotaba en el aire.
La implementación posterior mostró rápidamente los límites. La no repetición dependía de la provisión de bienes públicos —vías, salud, educación— y del cumplimiento del Punto 1, porque solo con una vida digna la paz se vuelve sostenible. Pero para 2018 los programas del Acuerdo se estaban reduciendo, en buena parte, a construcción de vías. La transformación integral de los territorios no llegó, y la incertidumbre entre los pobladores empujó a muchos a reactivar prácticas en torno a los cultivos de coca. Figuras conocidas de los bloques Oriental y Sur de las FARC-EP habían decidido, ya para ese año, volver a la clandestinidad y retomar las armas en zonas de la Orinoquía. En Putumayo, alrededor del 50% de los miembros de las FARC-EP que operaban en la región antes de la desmovilización permanecieron fuera del campamento de La Carmelita, cerca de Puerto Asís, en 2017.
Ese fracaso territorial no fue un accidente de gestión: fue el modo específico en que el Estado, otra vez, delegó en los cronogramas de obra pública lo que exigía una reforma política. Y las cifras del período posterior traducen esa delegación en violencia sostenida. Entre 2016 y 2020, según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), fueron asesinados 113 líderes sociales en los departamentos de Putumayo, Caquetá y Guaviare, entre ellos promotores y firmantes del Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS). Human Rights Watch documentó que grupos armados en Putumayo obligaban a comunidades a recoger cadáveres y atacaban a líderes comunitarios e indígenas. La sustitución voluntaria pactada en el Acuerdo, el PNIS, registraba una tasa de resiembra de apenas el 0,8%; la erradicación forzada, el 50%. La diferencia no es un detalle técnico: es el argumento cuantitativo más contundente contra la política antinarcóticos que sucedió al Acuerdo y a favor de la sustitución negociada que el Estado dejó languidecer.
A esa deriva se sumó una tensión política de fondo. Desde el inicio de la implementación, altos tomadores de decisiones del Estado se arrogaron el derecho de cambiar unilateralmente lo acordado, y en muchas ocasiones lo lograron, vulnerando el principio de que lo firmado no podía modificarse sin consentimiento de las partes. El gobierno de Iván Duque, iniciado en 2018 con la promesa explícita de "hacer trizas" el Acuerdo, sometió a la JEP y a la CEV a un asedio jurídico y político que erosionó recursos y legitimidad institucional. El posterior gobierno de Gustavo Petro, iniciado en 2022, reencuadró la implementación bajo la retórica de la "paz total", con resultados aún abiertos.
La cifra de reincorporación, en cambio, ofrecía un dato menos sombrío: más del 90% de quienes se desmovilizaron y entregaron sus armas continuaban en el proceso de reincorporación. Quienes retomaron las armas suelen caracterizarse como bandas criminales dedicadas al narcotráfico, distintas de las FARC-EP, una lectura que tiene la ventaja política de proteger el Acuerdo y la desventaja analítica de simplificar unas trayectorias armadas que combinan continuidades personales, rupturas ideológicas y adaptaciones económicas.
Repetición cultural: la no repetición como problema social
Si algo enseña la historia colombiana, es que la repetición de la violencia no es solo un fenómeno de estructuras armadas: es también un fenómeno cultural. La persistencia de la violencia política se sostiene en creencias, esquemas mentales, percepciones y afectos que generaron aceptación y connivencia con la violencia, configurando una pauta de dependencia cognitiva que normalizó la intolerancia, los recursos ilegales y la eliminación del contrario. Esa pauta cognitiva se transmite en la vida cotidiana: en el lenguaje con que se nombra al adversario, en el chiste que ridiculiza a la víctima, en el silencio prudente ante el atropello del vecino, en la aceptación tácita de que ciertos territorios y ciertos cuerpos valen menos. La no repetición, por eso, no puede ser tarea exclusiva de directamente implicados o de instituciones: es también una tarea de todos los ciudadanos, que deben despertar del letargo impuesto por el dominio, dejar la indiferencia y actuar contra la violencia.
Los balances territoriales lo confirman con cifras incómodas. La disposición a la reconciliación varía radicalmente entre regiones: en Antioquia, seis de cada diez hogares estarían dispuestos a reconciliarse con sus agresores; en Montes de María, seis de cada diez personas no lo estarían. Esa asimetría no se explica por un catálogo jurídico: se explica por la intensidad, la duración y el tipo de victimización, y por la solidez —o fragilidad— del tejido social que la violencia dejó a su paso. La reconciliación, entendida como poder vivir juntos en armonía, generar confianza entre ciudadanos e instituciones, reconstruir relaciones sociales y perdonar bajo la condición de que se respeten los derechos de las víctimas, no se decreta desde una oficina central.
La escuela aparece, en esta lectura, como espacio clave: debe acompañar a los jóvenes en la reflexión sobre esclarecimiento, convivencia y no repetición, aproximándolos a los hechos violentos no solo con la razón sino también con el corazón, promoviendo la convivencia como creación de un ambiente transformador. El aula funciona así como el laboratorio primero de la ciudadanía posconflicto: donde se aprende a discrepar sin eliminar, a escuchar sin condescender, a leer la historia reciente sin heredar sus rencores intactos. Los espacios de memoria, como el Salón del Nunca Más de Granada (Antioquia) —que alberga un bosque de árboles sembrados con mensajes de víctimas a sus familiares desaparecidos o asesinados—, funcionan como pedagogías situadas de la no repetición, más elocuentes muchas veces que cualquier declaración institucional. En esos lugares, la promesa deja de ser abstracta y adquiere el peso físico de un nombre grabado, de una fotografía sostenida, de un vecino que asume públicamente la pérdida que la política prefería administrar en silencio.
Los procesos de memoria histórica con enfoque de género y étnico refuerzan esa dimensión. Las desigualdades de género son uno de los engranajes que sostienen la guerra en Colombia, y la reparación integral —incluida la reparación simbólica del CNMH— pasa por atender esas desigualdades en el horizonte de la no repetición. El enfoque étnico, incorporado a la CEV a través del Capítulo Étnico del Acuerdo, del Decreto 588 de 2017 y de los procesos de consulta previa, permitió que narrativas y voces de los pueblos indígenas y afrocolombianos entraran al proceso de esclarecimiento como sujetos activos y no como meros objetos de un relato ajeno. Es una diferencia sutil que reordena todo el edificio: mientras el sujeto de la reparación siga siendo el ciudadano abstracto del contrato liberal, las violencias diferenciadas —contra mujeres, contra pueblos, contra territorios— seguirán tratándose como agravantes y no como estructuras. Reconocerlas como estructuras es la condición para desactivar su repetición.
La red conceptual e institucional
Las garantías de no repetición en Colombia son inseparables de una red de conceptos e instituciones que las hacen operar. El concepto mismo se articula con el de reparación integral, del que forma parte; con el de justicia transicional, que define el régimen jurídico excepcional bajo el cual opera; con el de memoria histórica, que aporta el sustrato narrativo y pedagógico; y con el de reforma estructural, sin la cual las garantías se vuelven declarativas. A esa nomenclatura básica se suman categorías operativas —enfoque diferencial, enfoque territorial, enfoque de género y étnico, centralidad de las víctimas— que reordenan la política pública alrededor de la idea de que la reparación es plural o no es. Y en el trasfondo, dos conceptos-límite: el de "conflicto armado interno", cuyo reconocimiento formal en la Ley 1448 abrió el marco jurídico actual y saldó una discusión política de dos décadas; y el de "sistema", que sustituye la lógica de programas aislados por una arquitectura donde cada pieza se justifica en función de las demás.
La red institucional es igualmente densa. En el nivel del sistema opera el SIVJRNR con sus tres entidades. En el nivel de la política pública, la Unidad para las Víctimas, la Agencia para la Reincorporación y la Normalización, la Unidad de Restitución de Tierras y la Agencia de Renovación del Territorio administran distintos componentes: registro y atención, tránsito de excombatientes a la vida civil, devolución de predios despojados, intervención territorial focalizada en los municipios PDET. Esa división del trabajo, técnica sobre el papel, produce en la práctica solapamientos, vacíos y disputas presupuestales que fragmentan la promesa reparatoria. En el nivel del acompañamiento, el ACNUR y el sistema interamericano han jugado roles específicos —el ACNUR, por ejemplo, acordó con el Gobierno colombiano facilitar la participación de exiliados y refugiados en los diálogos de La Habana en calidad de víctimas, un reconocimiento que quedó incorporado al Punto 5 del Acuerdo—. La cooperación internacional, canalizada a través de fondos multilaterales y de embajadas particularmente activas —la de Noruega, la de Suecia, la de la Unión Europea—, ha sostenido programas cuya viabilidad fiscal interna sería incierta.
En el nivel simbólico, el Museo de Memoria de Colombia, los espacios locales de memoria, las conmemoraciones públicas y las obras de arte y literatura funcionan como dispositivos de anclaje social de la no repetición. Que el Museo haya sido objeto de disputa política sobre su guion, su ubicación y su dirección es en sí mismo un dato sobre el estado del debate: la memoria oficial es tan disputada como los territorios materiales que la violencia se disputó. Y en el nivel personal, figuras como Francisco de Roux —cuya autoridad moral pesó sobre la CEV—, Patricia Linares y Roberto Vidal en la JEP, y las miles de víctimas y líderes que sostuvieron el proceso, encarnaron la promesa que las normas por sí solas no encarnan. El nombre propio importa aquí más de lo que la teoría institucional suele reconocer: en un país donde las instituciones son jóvenes y disputadas, la credibilidad de los procesos depende con frecuencia de la biografía de quienes los conducen.
Huella y disputa
Diez años después de firmado el Acuerdo Final, el balance de las garantías de no repetición en Colombia es un balance dividido, y esa división expresa menos una indecisión analítica que la naturaleza doble del proceso mismo.
Del lado de las conquistas: existe un sistema institucional que no existía antes; miles de comparecientes se han sometido a la JEP y han aportado verdad; la CEV entregó un informe monumental que fija un piso probatorio y narrativo para las generaciones futuras; el enfoque étnico y de género se incorporó al lenguaje oficial de la transición como no había ocurrido en experiencias anteriores; más del 90% de los excombatientes de las FARC-EP permaneció en el proceso de reincorporación; las víctimas se consolidaron como sujeto político con capacidad de interlocución. La Ley 1448 desplazó el eje de la política pública del victimario a la víctima, y ese desplazamiento resultó duradero.
Del lado de las deudas: las causas estructurales del conflicto —concentración de la tierra, exclusión territorial, economía de la coca, presencia diferencial del Estado— no fueron modificadas en profundidad; los líderes sociales siguen siendo asesinados a ritmo sistemático; los territorios que las FARC-EP dejaron fueron ocupados por disidencias, por el ELN, por grupos posparamilitares y por economías ilegales; las élites regionales conservaron o ampliaron su influencia sobre la implementación; la polarización política convirtió al Acuerdo mismo en un objeto disputado en cada campaña electoral, minando la continuidad que un proceso de esta envergadura exige.
La disputa sobre el legado sigue abierta. Para unos, el Acuerdo y su sistema constituyen la promesa más ambiciosa y mejor diseñada de la historia colombiana, cuyos fracasos son atribuibles a la falta de voluntad política de los gobiernos posteriores. Para otros, el sistema fue capturado desde el inicio por lógicas de impunidad selectiva y por un enfoque victimocéntrico que desdibujó las responsabilidades. Una tercera lectura, más atenta a las condiciones de fondo, sostiene que el Acuerdo entregó un instrumental valioso pero insuficiente: mientras la reforma agraria, la sustitución de cultivos y la protección territorial de líderes no ocurran, las garantías de no repetición seguirán operando como promesas cuyas condiciones de cumplimiento están fuera de su propio texto. Las tres lecturas comparten un punto que suele pasar desapercibido: todas presuponen que había algo importante que salvar, y esa presuposición, discutida hasta hace pocos años, hoy define el marco mismo del debate.
La historia larga de Colombia —desde las guerras del siglo XIX hasta los ciclos violentos del XX y las mutaciones del XXI— sugiere que la repetición no es un accidente sino una estructura. Romperla exige instituciones sofisticadas, verdad esclarecida y justicia proporcional. Pero exige también una transformación de las condiciones materiales que hacen posibles los ciclos, y una transformación de la cultura política que los tolera; dos tareas que no cabe delegar en ningún tribunal ni en ninguna comisión, porque pertenecen al pulso cotidiano de una sociedad consigo misma. La no repetición, en Colombia, es menos una meta que un umbral: el punto exacto en el que el país decide, en cada generación, si continúa la historia larga o si empieza otra.
En el archivo
1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Louis Joinet: jurista francés cuyos Principios, adoptados por Naciones Unidas, organizaron el catálogo reparatorio que incluye las garantías de no repetición en sus principios 36 a 39.
- 02Theo van Boven: jurista neerlandés que aportó una gramática paralela sobre el derecho de las víctimas a un recurso efectivo y a la reparación, complementando el marco Joinet.
- 03Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición (SIVJRNR): arquitectura institucional creada en el Punto 5 del Acuerdo Final de 2016 que convierte las garantías de no repetición en finalidad transversal de la JEP, la CEV y la UBPD.
- 04Ley 975 de 2005 (Justicia y Paz): primera experiencia colombiana de justicia transicional que enunció la no repetición pero no desmanteló las estructuras criminales, dejando una lección sobre los límites de la promesa subordinada a la reincorporación.
- 05Ley 1448 de 2011 (Ley de Víctimas): giro victimocéntrico que desplazó el énfasis al sujeto que padeció la violencia y consolidó el Centro Nacional de Memoria Histórica como repositorio de la memoria del conflicto.
- 06Francisco de Roux: presidente de la Comisión de la Verdad, cuyo liderazgo orientó la producción del informe 'Hay futuro si hay verdad' y los procesos de consulta con comunidades étnicas.
- 07Patricia Linares: primera presidenta de la JEP, cuya posesión anticipada y la de los 30 magistrados en enero de 2019 marcaron el inicio operativo del componente judicial del SIVJRNR.
- 08La Habana: ciudad donde se desarrollaron las negociaciones entre el gobierno Santos y las FARC-EP que culminaron en el Acuerdo Final de 2016 y el diseño del SIVJRNR.
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
55 documentos · 66 fragmentos
01Silenciar la democracia. Las masacres de Remedios y Segovia 1982-1997Centro Nacional de Memoria Histórica; Ronald Edward Villamil Carvajal, Vladimir Melo Moreno (relatores); Tatiana Rincón Covelli, Andrés Fernando Suárez (correlatores) · 2014 · p. 3401 cita
[1]Unidas el Conjunto de principios para la protección y la promoción de los derechos humanos mediante la lucha contra la impunidad —Principios Joinet—. Estos principios, como se señaló en una nota anterior, contemplaban (principio 36) como medidas de reparación, además de la indemnización, medidas de restitución y…
p. 340
02«¡Déjennos en paz!» La población civil, víctima del conflicto armado interno de ColombiaAmnistía Internacional · 2008 · p. 1101 cita
[2]por Hechos Internacionalmente Ilícitos, elaborados en 2001 por la Comisión de Derecho Internacional, contienen las normas que rigen la responsabilidad de los Estados. Dichos artículos, recomendados a los gobiernos por la Asamblea General de la ONU en 2002, codifican el derecho de la responsabilidad estatal. 92 En el…
p. 110
03El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen 1. Graves violaciones de derechos humanos: luchas sociales y cambios normativos e institucionales 1985-2012Centro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · p. 165, 2064 citas
[3]no repetición Comisión Interamericana de Derechos Humanos, (CIDH, 1993), Segundo Informe sobre la Situación de los Derechos Humanos en la República de Colombia, OEA/Ser.L/V/II. 84. Comisión Interamericana de Derechos Humanos, (CIDH, 1997), Caso 11. 227, Informe de Admisibilidad, 12 de marzo. Comisión Interamericana de…
p. 206
[4]no repetición Comisión Interamericana de Derechos Humanos, (CIDH, 1993), Segundo Informe sobre la Situación de los Derechos Humanos en la República de Colombia, OEA/Ser.L/V/II. 84. Comisión Interamericana de Derechos Humanos, (CIDH, 1997), Caso 11. 227, Informe de Admisibilidad, 12 de marzo. Comisión Interamericana de…
p. 206
[10]negociación con los paramilitares constituye uno de los hitos fundamentales de la actuación del Estado en relación con los derechos de las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos. La discusión que condujo a la adopción de esta Ley, y los debates posteriores relativos a su implementación, marcaron la…
p. 165
[11]negociación con los paramilitares constituye uno de los hitos fundamentales de la actuación del Estado en relación con los derechos de las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos. La discusión que condujo a la adopción de esta Ley, y los debates posteriores relativos a su implementación, marcaron la…
p. 165
04Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 1462 citas
[5]beneficios de las negociaciones de paz con los paramilitares. Esta se emitió el 22 de junio de 2005 por medio del Congreso de la República de Colombia, denominada Ley 975 de 2005 43 de Justicia y Paz, en la que se le dieron herramientas a la reincorporación de miembros de grupos armados organizados al margen de la…
p. 146
[6]beneficios de las negociaciones de paz con los paramilitares. Esta se emitió el 22 de junio de 2005 por medio del Congreso de la República de Colombia, denominada Ley 975 de 2005 43 de Justicia y Paz, en la que se le dieron herramientas a la reincorporación de miembros de grupos armados organizados al margen de la…
p. 146
05Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 3341 cita
[7]una invitación a la impunidad.4 En efecto, el proyecto buscaba motivar la desmovilización de los grupos armados a cambio de penas bajas, sin que los actores del conflicto contribuyeran a resarcir los daños que habían causado. En esencia, era un proyecto centrado en los victimarios. Después de un proceso de negociación…
p. 334
06¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 1741 cita
[8]aunque, como se ha mencionado, Gobiernos anteriores hubieran sugerido esta alternativa con respecto al paramilitarismo, lo cierto es que algunos de los elementos característicos del origen y accio- nar de estos grupos sembraban dudas acerca de la posibilidad de darles este tipo de reconocimiento. 121 Para zanjar ese…
p. 174
07Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 125, 2782 citas
[9]since become criminal bands with de facto power in many places throughout the country. Their campaign against leftist insurgents, campesinos, and unionists has been truly terrifying. Union leaders, human rights activists, and those who call for just wages, better working conditions, or land reform for the poor have…
p. 125
[21]Truth, Coexistence, and No- Repetition, on a temporary and extrajudicial basis, as part of the Comprehensive System of Truth, Jus- tice, Reparations, and No- Repetition—representing the significant institu- tional framework that took shape from the Peace Agreement. In this sense, in addition to the Commission for the…
p. 278
08Tierra y carbón en la vorágine del Gran Magdalena. Los casos de las parcelaciones de El Toco, El Platanal y Santa FeYamile Salinas Abdala, María Paula Hoyos, Ana María Cristancho · 2018 · p. 1971 cita
[12]repetición para garantizar que las organizaciones que perpetraron los crímenes investigados sean desmontadas y las estructuras que permitieron su comisión re- movidas, a fin de asegurar que tales crímenes no volverán a tener lugar (CConst, Sentencia T-821 de 2007, página 38). El no desmonte de esas estructuras se debe…
p. 197
09Histories of Perplexity: Colombia, 1970s–2010sLina Britto, A. Ricardo López-Pedreros · 2024 · p. 4271 cita
[13]1980s related to the armed conflict and its victims. However, unlike other Latin American countries that undertook memory struggles and campaigns once dictator - ships had already ended or when negotiated solutions to armed conflict had been reached, memory agents in Colombia began their struggle in the midst of an…
p. 427
10Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · p. 3451 cita
[14]a la víctima en el plano conceptual (¿Qué es una víctima? ¿Víctima de qué delitos y de cuáles victimarios? ¿Desde cuándo? ¿Qué es verdad, reparación y garantías de no repetición?), sino también construir una base de datos nacional, desarrollar los modelos de reparación individual y colectiva, crear el Grupo de Memoria…
p. 345
11Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 211 cita
[15]última década, que por sí solas no cambiaron el rumbo del conflicto, pero que indudablemente sentaron las bases para afrontarlo con mayores posibilidades de éxito. Si la Constitución del 91 fue una apertura institucional para la insurgencia, la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras fue una incursión, incipiente…
p. 21
12Género y memoria histórica. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoLina María Céspedes-Báez · 2018 · p. 111 cita
[16]Tierras. En abier- to contraste con las regulaciones anteriores del conflicto, esta nor- ma pretendió ofrecer mecanismos e instituciones para identificar 12 Género y memoria histórica Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento histórico y reparar todos los daños derivados de los “hechos ocurridos a partir…
p. 11
13Sujetos victimizados y daños causados: Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoLina Rondón Daza, Liliana Cortés Gamba · 2018 · p. 321 cita
[17]una orientación a valorar el estado de fragilidad, en el trato que se da a la vida de los otros. Los informes del CNRR-GMH comenzaron documentando, a partir de procesos de reconstrucción de la memoria, casos em- blemáticos. En 2008-2010 se publicaron las investigaciones sobre los hechos ocurridos en los municipios de…
p. 32
14Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 7, 1492 citas
[18]Introducción y conocimientos previos: La docente presentará a los estudiantes el video ¿Qué dice el punto sobre Víctimas del Acuerdo de Paz? de la Oficina del alto Comisionado para la Paz (28:44 min). Actividades Los estudiantes se organizarán en grupos para responder las siguientes preguntas en sus bitácoras: ¿Qué es…
p. 149
[36]esta manera el informe contribuirá a la comprensión plena de los hechos, al papel de los actores, y a una reflexión sobre las alternativas que tenemos como sociedad para generar una agenda de paz y reconciliación. La escuela, como el espacio en el que los jóvenes reflexionan en torno al esclarecimiento, la convivencia…
p. 7
15The Face of Peace: Government Pedagogy amid Disinformation in ColombiaGwen Burnyeat · 2022 · p. 711 cita
[19]Democratic Opportunity to Build Peace,” determined the measures by which the FARC would transition into a political party— the heart of the guerrilla’s rationale for negotiating a peace deal— but also general reforms to the political system to broaden democratic participation. It stipulated that the FARC would be…
p. 71
16Exilio colombiano. Huellas del conflicto armado más allá de las fronterasCentro Nacional de Memoria Histórica, Juan Manuel Zarama Santacruz, Randolf Laverde Tamayo, Juan Pablo Luque · 2018 · p. 2881 cita
[20]exiliada retornada de la Unión Patriótica y Juan Carlos Villamizar exiliado retornado, quienes viajaron como tercera y cuarta delegación, respectivamente. Véase PNUD (2014, 01 de noviembre). 363 El Acnur y el Gobierno de Colombia acordaron “avanzar en un marco de coope- ración que incluye la facilitación para la…
p. 288
17JEP - Patricia Linares y los logros del Sistema Integral en 2020.htmlp. 11 cita
[22]JEP - Patricia Linares y los logros del Sistema Integral en 2020 Fuente oficial: Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). URL: https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/Destacan-logros-del-Sistema-Integral-de-Verdad%2C-Justicia%2C-Reparaci%C3%B3n-y-no-Repetici%C3%B3n-de-Colombia.aspx Fecha de consulta: 2026-08-10.…
p. 1
18Desaparición forzada. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoElsa Blair · 2018 · p. 151 cita
[23]en el futuro inmediato, por medio de acciones, programas y proyectos que den respuesta a las demandas inaplazables de las víctimas. Solo así se logrará dar cumplimiento a algunas de las tareas pendientes del Esta- do, si de verdad quiere contribuir a resarcirlas y a la búsqueda de la paz en el país; en cuanto a la…
p. 15
19Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 8481 cita
[24]diciembre de 2016, después de resolver varias demandas en su contra, y de un estudio profundo por parte de la Corte Constitucional, el Acto Legislativo N° 1 fue declarado exequible, mediante la Sentencia C-699/16. Dos días más tarde fue inscrita ante el Consejo Nacional Electoral la agrupación política de origen…
p. 848
20JEP - Declaración de Patricia Linares en la instalación de la jurisdicción.htmlp. 11 cita
[25]JEP - Declaración de Patricia Linares en la instalación de la jurisdicción Fuente oficial: Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). URL: https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/Comunicado-de-prensa-005.aspx Fecha de consulta: 2026-08-10. Contenido de la página Declaración de la Presidente de la Jurisdicción…
p. 1
21Comisión de la Verdad - metodología étnica.htmlp. 12 citas
[26]los Pueblos Étnicos. Respecto al Sistema integral de Verdad, Justicia y Reparación, que incluye a la Comisión de la Verdad, se acordó, entre otras cosas que: “En el diseño de los diferentes mecanismos judiciales y extrajudiciales acordados respecto a los pueblos étnicos se incorporará la perspectiva étnica y cultural.…
p. 1
[37]propias de las comunidades para el relacionamiento; se aprobó el protocolo y la metodología de trabajo integrando el concepto psicoancestral, psicocultural y psicoespiritual. Del mismo modo, se incorporó el principio de diversidad étnica y cultural de las comunidades Negras, Afrocolombianas, Raizales y Palenqueras. La…
p. 1
22La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · p. 3821 cita
[27]prisión entre quince y veinte años. Es un régimen sancionatorio especial, acordado para lograr la paz y dar tranquilidad a las víctimas, pero de ninguna manera —como queda visto— se trata de un régimen de impunidad. EL CUMPLIMIENTO DE UNA PROMESA A los militares y policías siempre les dije, desde cuando comenzamos las…
p. 382
23Colombia, así en la guerra como en la pazJorge Giraldo Ramírez · 2018 · p. 491 cita
[28]una especie de adenda sobre derechos humanos y una presentación de los principios y las generalidades. El título del documento ilustra su enfoque. Se encamina a darle cuerpo a la obsesión gubernamental de que las víctimas tienen que estar en el centro de la salida política del conflicto armado. Se trata de un acuerdo…
p. 49
24JEP - Cuatro nuevos magistrados llegan a la JEP.htmlp. 11 cita
[29]JEP - Cuatro nuevos magistrados llegan a la JEP Fuente oficial: Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). URL: https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/Nuevas-Posesiones-en-la-JEP.aspx Fecha de consulta: 2026-08-10. Contenido de la página Comunicado No. 7 Cuatro nuevos magistrados llegan a la JEP Bogotá, 1 de…
p. 1
25JEP - La JEP actuará con pleno rigor - declaración de Patricia Linares.htmlp. 11 cita
[30]JEP - La JEP actuará con pleno rigor - declaración de Patricia Linares Fuente oficial: Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). URL: https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/Comunicado-No.15.-La-JEP-actuar%C3%A1-con-pleno-rigor.aspx Fecha de consulta: 2026-08-10. Contenido de la página Comunicado No.15 La JEP…
p. 1
26JEP - En funciones 31 magistrados - perfil de Patricia Linares Prieto.htmlp. 11 cita
[31]JEP - En funciones 31 magistrados - perfil de Patricia Linares Prieto Fuente oficial: Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). URL: https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/En-funciones-31-magistrados-de-la-JEP.aspx Fecha de consulta: 2026-08-10. Contenido de la página En funciones, 31 magistrados de la JEP La…
p. 1
27JEP - Tribunal Especial para la Paz - perfil de Patricia Linares Prieto.htmlp. 11 cita
[32]JEP - Tribunal Especial para la Paz - perfil de Patricia Linares Prieto Fuente oficial: Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). URL: https://www.jep.gov.co/JEP/Paginas/Tribunal-Especial-para-la-Paz.aspx/1000 Fecha de consulta: 2026-08-10. Contenido de la página…
p. 1
28JEP - versiones por reclutamiento y utilización de niñas y niños.htmlp. 11 cita
[33]JEP - versiones por reclutamiento y utilización de niñas y niños Fuente institucional: Jurisdicción Especial para la Paz. URL: https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/La-JEP-llama-a-versiones-a-exmiembros-de-las-Farc-por-reclutamiento-y-utilizaci%C3%B3n-de-ni%C3%B1as-y-ni%C3%B1os-en-el-conflicto-armado.aspx…
p. 1
29JEP - remisión del exsecretariado por secuestros.htmlp. 11 cita
[34]JEP - remisión del exsecretariado por secuestros Fuente institucional: Jurisdicción Especial para la Paz. URL: https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/Sala-Reconocimiento-jep-remite-exsecretariado-Farc-Tribunal-Paz-secuestros.aspx Fecha de consulta: 2026-08-11. Sala de Reconocimiento remite al exsecretariado de…
p. 1
30Convocatoria a la paz grande. Declaración de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No RepeticiónComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 16, 332 citas
[35]desapariciones y los secuestros se contaban por centenas; los desplazamientos, por cientos de miles, y todas las camas del Hospital Militar estaban copadas por heridos de guerra. Lo ganado con el Acuerdo de Paz de noviembre de 2016 es una realidad. Si bien no se dio la transformación participativa regional que se…
p. 16
[38]tiempo. Sabemos que muchas 34 fifl-flfifl - veces solo se puede llegar a afirmaciones condicionadas, en las que se asevera que la hipótesis que mejor explica es una, pero que hay otras que deben tenerse en cuenta. La Comisión tiene conciencia de que logra verdades importantes dentro de la infor- mación y los contextos…
p. 33
31Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 11 cita
[39]HAY FUTURO si hay verdad INFORME FINAL Comisión para el Esclarecimieto de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición COLOMBIA ADENTRO Relatos territoriales sobre el conflicto armado EL CAMPESINADO Y LA GUERRA COLOMBIA ADENTRO RELATOS TERRITORIALES SOBRE EL CONFLICTO ARMADO EL CAMPESINADO Y LA GUERRA Colombia.…
p. 1
32Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 11 cita
[40]HAY FUTURO si hay verdad INFORME FINAL Comisión para el Esclarecimieto de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición COLOMBIA ADENTRO Relatos territoriales sobre el conflicto armado CARIBE COLOMBIA ADENTRO RELATOS TERRITORIALES SOBRE EL CONFLICTO ARMADO HAY FUTURO si hay verdad INFORME FINAL CARIBE Colombia.…
p. 1
33Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. PacíficoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 11 cita
[41]HAY FUTURO si hay verdad INFORME FINAL Comisión para el Esclarecimieto de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición COLOMBIA ADENTRO Relatos territoriales sobre el conflicto armado PACÍFICO COLOMBIA ADENTRO RELATOS TERRITORIALES SOBRE EL CONFLICTO ARMADO PACÍFICO Colombia. Comisión de la Verdad, autor Hay futuro si…
p. 1
34Memorias plurales: experiencias y lecciones aprendidas para el desarrollo de los enfoques diferenciales en el Centro Nacional de Memoria Histórica. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoCentro Nacional de Memoria Histórica · 2018 · p. 181 cita
[42]con enfoque de géne- ro significa, entonces, dar cuenta en cada proceso de las relacio- nes y desigualdades entre hombres, mujeres y otras identidades de género para entender de qué forma han influido en los hechos y contextos examinados (dando forma y contenido a las violencias ocurridas en el marco del conflicto…
p. 18
35Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1891 cita
[43]calidad de vida, protección del medio ambiente e incluso la disminución de la producción de cultivos ilícitos 773. Sin embargo, para 2018, muchos veían con preocupación cómo perdían fuerza los programas del acuerdo y los mismos se reducían a la construcción de vías. En realidad, la idea de transformación integral de…
p. 189
36Borderland Battles: Violence, Crime, and Governance at the Edges of Colombia's WarAnnette Idler · 2019 · p. 3321 cita
[44]The so- called Comuneros, for instance, reportedly operating in rural areas, were said to comprise ex- FARC members of Ecuadorian nationality who remained outside of the demobilization process. 21 In Putumayo’s small towns, by 2017, a group labeled “Constru” had replaced the labels “Rastrojos” or “Águilas Negras” in…
p. 332
37Human Rights Watch - control armado sobre comunidades de Putumayo.htmlp. 11 cita
[45]abril de 2024, pero actualmente no forma parte de las negociaciones. Aunque las cifras oficiales de homicidios han descendido hasta su nivel más bajo en una década, los residentes de Putumayo dijeron a Human Rights Watch que los grupos armados a menudo obligan a las comunidades a recoger y enterrar los cadáveres de…
p. 1
38Una conversación pendienteJuan Manuel Santos, Ingrid Betancourt, Juan Carlos Torres · 2021 · p. 4141 cita
[46]más incluidos en la democracia. La reforma política y la reforma electoral, y las normas que abren el espacio para una reforma rural integral y un régimen de tierras más justo, están por aprobarse, y se deben aprobar. O sea que ahí hay una hoja de ruta avanzada para el nuevo gobierno, a la que habría que añadirle la…
p. 414
39¿Un nuevo ciclo de la guerra en Colombia?Francisco Gutiérrez Sanín · 2020 · p. 691 cita
[47]sepultada por los acontecimientos (mejor: quedó en manos de otras corrientes, básicamente del uribismo) No: el Acuerdo no les daba a las FARC ni el derecho ni la posibilidad —entre otras cosas por su enorme deuda humanitaria, su agudo aislamiento de cara a la opinión y su debilidad política— de tratar de cogobernar o…
p. 69
40Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 871 cita
[48]diplomática para convencer a la Comunidad Internacional, de lo bien fundado de su «Seguridad Democrática» y del proceso de paz con los narco-para-militares. Pero sin nombrar los puntos más polémicos de ese proceso de paz y causa de una de las mas grandes preocupaciones del pueblo colombiano, a saber: A) Estatuto…
p. 87
41Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 871 cita
[49]diplomática para convencer a la Comunidad Internacional, de lo bien fundado de su «Seguridad Democrática» y del proceso de paz con los narco-para-militares. Pero sin nombrar los puntos más polémicos de ese proceso de paz y causa de una de las mas grandes preocupaciones del pueblo colombiano, a saber: A) Estatuto…
p. 87
42Desmovilización y reintegración paramilitar. Panorama posacuerdos con las AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 332 citas
[50]diseño de un nuevo programa de reintegración a la vida civil, destinado a los exintegrantes de grupos paramilitares y a la con - tinuación de la “desmovilización individual” de exguerrilleros. Su ejecución quedó a cargo del Ministerio del Interior y de Justicia, en coordinación para varios asuntos con el Alto Comi -…
p. 33
[51]diseño de un nuevo programa de reintegración a la vida civil, destinado a los exintegrantes de grupos paramilitares y a la con - tinuación de la “desmovilización individual” de exguerrilleros. Su ejecución quedó a cargo del Ministerio del Interior y de Justicia, en coordinación para varios asuntos con el Alto Comi -…
p. 33
43Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo IILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · p. 4031 cita
[52]una Colombia en paz con opor- tunidades y garantías para todos. Por el Gobierno Nacional: LUIS CARLOS RESTREPO Alto Comisionado para la Paz Por las Autodefensas Unidas de Colombia AUC: HERNAN HERNÁNDEZ RAMIRO VANOY LUIS CIFUENTES FRANCISCO TABARES ADOLFO PAZ JORGE PIRATA VICENTE CASTAÑO CARLOS CASTAÑO SALVATORE…
p. 403
44Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 1521 cita
[53]2008 2009 2010 2011 2012 20082009201020112012 Chocó 30 9 7 16 19 28 43 47 70 63 93 Cesar 25 15 14 21 23 23 60 56 76 92 92 Córdoba 28 15 21 23 24 25 54 75 82 85 89 Valle 42 16 20 20 26 32 38 48 50 61 76 Sucre 26 9 7 16 17 19 34 27 61 65 73 Meta 29 12 13 16 20 19 41 45 55 68 65 Bolívar 45 11 7 23 34 24 24 16 51 75 53…
p. 152
45Grupos Armados Posdesmovilización (2006 - 2015). Trayectorias, rupturas y continuidadesTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera Ramírez, Carlos Andrés Hoyos, Javier Benavides Torres, Jefferson Corredor Uyaban, Mateo Morales · 2016 · p. 11 cita
[54]INFORME DEL CENTRO NACIONAL DE MEMORIA HISTÓRICA Grupos Armados Posdesmovilización (2006 - 2015) Trayectorias, rupturas y continuidades Centro Nacional de Memoria Histórica Grupos Armados Posdesmovilización (2006 - 2015) Trayectorias, rupturas y continuidades Grupos Armados Posdesmovilización (2006 - 2015)…
p. 1
46Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUC. Región Caribe, Departamento de Antioquia, Departamento de ChocóÁlvaro Villarraga Sarmiento, Alberto Santos Peñuela, Priscila Zúñiga Jiménez, Margarita Jaimes Velásquez, Lukas Rodríguez Lizcano, Gisela Andrea Aguirre García, Camilo Villamizar Hernández · 2014 · p. 641 cita
[55]nado facilitando la captura de integrantes del mencionado grupo posdesmovilización (El Tiempo, 2011, febrero 4). Esta situación se ha relacionado, según conoció el área de DDR de la CNRR 74, con enfrentamientos entre grupos armados en la región, que ha lle - vado a la utilización irregular de la Policía en la…
p. 64
47Doble discurso, múltiples crímenes. Análisis temático de las ACMM y las ACPBCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández (coordinador) · 2021 · p. 5522 citas
[56]Un desmovilizado de las ACPB ilustra este punto: Porque se puede presentar en eventualidad que la guerrilla dice: la guerrilla fue desplazada de Puerto Boyacá, entonces queremos volver a nuestro sitio de origen. Y mi pregunta es si llegan unos guerrilleros acá, ¿ustedes todavía tienen el corazón paramilitar, o ellos…
p. 552
[57]Un desmovilizado de las ACPB ilustra este punto: Porque se puede presentar en eventualidad que la guerrilla dice: la guerrilla fue desplazada de Puerto Boyacá, entonces queremos volver a nuestro sitio de origen. Y mi pregunta es si llegan unos guerrilleros acá, ¿ustedes todavía tienen el corazón paramilitar, o ellos…
p. 552
48Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · p. 229, 2302 citas
[58]pluma por pluma”. C ULTURA POLÍTICA Y NO REPETICIÓN El argumento de este libro parte de la premisa de que las explicaciones sobre la persistencia en Colombia también tienen que ver con la cultura política y con la manera en que los intelectuales y las empresas ideológicas contribuyeron a moldearla. En otras palabras,…
p. 229
[59]pluma por pluma”. C ULTURA POLÍTICA Y NO REPETICIÓN El argumento de este libro parte de la premisa de que las explicaciones sobre la persistencia en Colombia también tienen que ver con la cultura política y con la manera en que los intelectuales y las empresas ideológicas contribuyeron a moldearla. En otras palabras,…
p. 230
49La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · p. 3291 cita
[60]pensar y conocer. Recobrar los impulsos evita la frialdad con nosotros mismos y permite recobrar los sentimientos compartidos con otros. Así podemos respetar el dolor ajeno y podemos acercarnos a otros. Sensibilizarnos ante el sufrimiento de una víctima no es posible si no podemos entender nuestro propio sufrimiento,…
p. 329
50Los retos de la justicia transicional en Colombia. Percepciones, opiniones y experiencias 2008. Panorama cualitativo y cuantitativo nacional, con énfasis en cuatro regionesIris Marín Ortiz · 2009 · p. 1681 cita
[61]violencia no se repitan Reconciliación es perdonar con la condición de que se respeten los derechos de las víctimas Reconciliación es poder vivir juntos en armonía Reconciliación es generar confianza entre ciudadanos y entre estos y sus instituciones Reconciliación es reconstruir las relaciones sociales Reconciliación…
p. 168
51Conversaciones de honor: Memorias MilitaresMartín Nova · 2020 · p. 361 cita
[62]bosque de 2.000 árboles que crecería frondoso con los recuerdos de una guerra y sus damnificados en sus raíces, escritos en papelitos. Cada afectado por la violencia escribía un mensaje a su familiar desaparecido, o a su familiar asesinado, para sembrarlo junto a un nuevo árbol que cuidaría las cuencas hídricas…
p. 36
52Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1031 cita
[63]subrepresentación de los territorios que han estado históricamente en la periferia y que tienen los indicadores más altos de pobreza multidimensional. Este modelo de ordenamiento territorial debe reconocer además las grandes des- igualdades que han caracterizado históricamente la configuración territorial colom- biana…
p. 103
53Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 3451 cita
[64]paz. Este giro hacia la negociación política para poner fin al conflicto armado abre grandes oportunidades al país para resolver, por vías democráticas, sus conflictos sociales acumulados. Es previsible que aumente la expresión abierta de conflictos, sobre todo en el campo, pues las élites regionales han aprovechado…
p. 345
54Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1681 cita
[65]sus- titución de cultivos, pactada en el Acuerdo, la resiembra llega solamente al 0.8%» 455 y, en los casos de erradicación forzada, la resiembra se incrementa al 50%, según cifras de Indepaz. Respecto a las víctimas del conflicto, la violencia en contra de líderes y lideresas que trabajaron en el propósito de la paz…
p. 168
55Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2051 cita
[66]ajustes de cuentas entre viejos grupos, más o menos vinculados a las antiguas FARC-EP, y en confusas circunstancias donde el Partido Comunes, conformado por antiguos miembros de las FARC-EP, y organizaciones de Derechos Humanos han denunciado la falta de garantías y protección por parte de Estado. No obstante, las…
p. 205