Cierre formal del Frente Nacional y elecciones presidenciales de 1974
El 21 de abril de 1974, Alfonso López Michelsen ganó la presidencia en las primeras elecciones sin alternación obligatoria desde 1957, clausurando formalmente el mecanismo bipartidista del Frente Nacional; sin embargo, el desmonte fue gradual y la paridad en el gabinete se mantuvo hasta 1978, dejando como herencia el clientelismo, la exclusión política y un conflicto armado en ascenso.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- 21 de abril de 1974
- Protagonistas
- Alfonso López Michelsen, Álvaro Gómez Hurtado, Alberto Lleras Camargo, Laureano Gómez, Carlos Lleras Restrepo, Misael Pastrana Borrero, Guillermo León Valencia, Gustavo Rojas Pinilla, Julio César Turbay, Jaime Bateman, María Eugenia Rojas de Moreno, Israel Santamaría
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- El Pacto de Sitges (1957) y el plebiscito del 1 de diciembre de 1957 establecieron la alternación presidencial y la paridad burocrática entre liberales y conservadores por dieciséis años, creando un sistema de cierre institucional con fecha de vencimiento formal en 1974.
- La reforma constitucional de 1968, impulsada por Carlos Lleras Restrepo, diseñó un desmonte gradual que prolongó la paridad cuatro años más allá del fin formal del Frente Nacional, hasta el 7 de agosto de 1978, y consagró la obligación permanente de ofrecer al partido derrotado una participación adecuada y equitativa en el ejecutivo.
- La crisis de legitimidad generada por las elecciones del 19 de abril de 1970, en las que la ANAPO denunció fraude tras la suspensión del conteo público y la proclamación de Pastrana sobre Rojas Pinilla por apenas 63.557 votos, erosionó la credibilidad del sistema bipartidista y estimuló la abstención y la vía armada en sectores de izquierda.
- La trayectoria de López Michelsen como fundador del MRL y crítico más severo del Frente Nacional lo convirtió en el candidato que canalizó el deseo de cambio del electorado, ofreciendo con el lema 'la esperanza' un retorno al reformismo liberal de los años treinta.
Consecuencias
- López Michelsen ganó con aproximadamente tres millones de votos y una ventaja de cerca de un millón doscientos mil sufragios sobre Gómez Hurtado, pero debió gobernar como 'gobierno puente', manteniendo la paridad liberal-conservadora en el gabinete hasta el 7 de agosto de 1978 en virtud de la reforma constitucional de 1968.
- El desmonte gradual de la paridad concluyó en la rama ejecutiva al finalizar el gobierno de López Michelsen, pero su sucesor Turbay Ayala convirtió la cláusula de participación adecuada y equitativa en una coalición casi igualitaria, configurando según Daniel Pécaut un Frente Nacional de hecho en reemplazo del Frente Nacional de derecho.
- El gobierno de López Michelsen no cumplió la mayoría de sus promesas de reforma política y social, lo que generó creciente descontento que culminó en el Paro Cívico Nacional de septiembre de 1977.
- Las elecciones de 1974 no desmantelaron el clientelismo estructural intensificado durante dieciséis años de reparto burocrático, ni reintegraron a las terceras fuerzas excluidas institucionalmente, perpetuando la debilidad programática de los partidos y la lógica de mediación clientelar como forma deformada de acceso a bienes y servicios públicos.
- La sombra del fraude de 1970 y la desconfianza en la vía electoral consolidaron al M-19, cuya primera acción de notoriedad fue el robo de la espada de Bolívar en enero de 1974, meses antes de las elecciones, marcando el inicio de un ciclo de conflicto armado urbano que definiría la década siguiente.
La clave interpretativa
Por qué importa
Las elecciones de 1974 representan el momento en que Colombia cerró formalmente el experimento del Frente Nacional, pero el cierre fue más nominal que real: la paridad burocrática continuó hasta 1978, el clientelismo quedó arraigado como práctica de gobierno y la exclusión de terceras fuerzas alimentó la legitimidad de la lucha armada. El episodio ilustra cómo los pactos de élites diseñados para estabilizar una democracia pueden, al desmontarse, dejar estructuras de exclusión y corrupción más duraderas que el acuerdo mismo.
Desarrollo histórico
La historia completa
Elecciones presidenciales de 1974 y cierre formal del Frente Nacional
El 21 de abril de 1974, los colombianos eligieron por primera vez en dieciséis años a un presidente sin la obligación constitucional de alternar entre los dos partidos tradicionales. Alfonso López Michelsen, candidato liberal, se impuso a Álvaro Gómez Hurtado con cerca de tres millones de votos y una diferencia aproximada de un millón doscientos mil sufragios, en una contienda que también midieron María Eugenia Rojas de Moreno por la ANAPO y Hernando Echeverri Mejía por la Unión Nacional de Oposición. El resultado clausuró el mecanismo de alternación pactado en 1957 entre Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez, pero no clausuró el Frente Nacional como sistema: el propio López bautizó su gobierno como "gobierno puente" porque el desmonte de la paridad seguía en marcha y una norma constitucional de 1968 lo obligaba a repartir el gabinete por mitades con los conservadores hasta 1978. El cierre fue formal antes que material. Lo que se despedía en las urnas ese domingo de abril quedaba prolongado en el reparto burocrático, en el clientelismo intensificado durante dieciséis años y en la exclusión estructural de terceras fuerzas: tres herencias que definirían la política colombiana de la década siguiente y darían marco al ascenso posterior del conflicto armado.
El acuerdo de 1957 y su desmonte diferido
Para entender qué se cerraba en 1974 hay que retroceder al verano de 1956. El 26 de julio de ese año, en la localidad española de Benidorm, Laureano Gómez y Alberto Lleras Camargo firmaron una declaración conjunta que sentaba el principio de cooperación entre liberales y conservadores tras casi una década de violencia partidista y bajo la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla. Un año después, el Pacto de Sitges dio forma jurídica al acuerdo: el poder se compartiría en partes iguales durante dieciséis años, con alternación presidencial cada cuatro. El 1 de diciembre de 1957, un plebiscito ratificó el arreglo, en la misma jornada en que las mujeres colombianas votaron por primera vez.
El Frente Nacional impuso una paridad exhaustiva. No solo la presidencia rotaba entre los dos partidos —Lleras Camargo, Guillermo León Valencia, Carlos Lleras Restrepo y Misael Pastrana Borrero se sucedieron en ese orden entre 1958 y 1974—, sino que también los gabinetes, las asambleas departamentales, los concejos municipales, el Senado, la Cámara y los cargos de nombramiento ejecutivo se repartían por mitades. Ningún tercero cabía institucionalmente en ese esquema.
La reforma constitucional de 1968, impulsada por Carlos Lleras Restrepo, diseñó el aterrizaje. Fortaleció el poder presidencial, incorporó la figura de la emergencia económica como situación de excepción, prolongó el período de los representantes a cuatro años y —decisivo para 1974— extendió la paridad cuatro años más allá del término formal del Frente Nacional. Aun después de 1974, la obligación de repartir el gabinete entre liberales y conservadores continuaría hasta el 7 de agosto de 1978. La misma reforma consagró, además, que incluso después del desmonte pleno el partido tradicional derrotado tendría derecho a una "participación adecuada y equitativa" en el ejecutivo, cláusula que quedaría anclada como norma permanente.
El desmonte fue gradual y con secuencia clara: primero se levantó la paridad en asambleas departamentales y concejos municipales, después en el Senado y la Cámara, y por último en la rama ejecutiva, esta última con vencimiento el 7 de agosto de 1978. Las elecciones de 1974 caían en el punto medio de esa transición. Se competía libremente por el ejecutivo, pero el ganador tendría que gobernar con las manos atadas por el reparto obligatorio.
Otro proceso, menos visible, se había consolidado en paralelo. Desde 1968, el Congreso venía cediendo funciones legislativas al ejecutivo mediante la concesión de facultades extraordinarias, y quedaba especialmente desprovisto de sus poderes presupuestales. La rama que en teoría debía dinamizarse con la reapertura de la competencia partidista llegaba a 1974 disminuida frente a un presidente cada vez más fuerte.
La crisis de 1970 y la sombra del fraude
El sujeto que llegaba a las urnas en 1974 no era el mismo que había ratificado el plebiscito trece años antes. El Frente Nacional había perdido legitimidad en un episodio muy concreto: las elecciones del 19 de abril de 1970, la última contienda con alternación obligatoria activa. Compitieron cuatro candidatos: Misael Pastrana Borrero, respaldado por el ospinismo y el liberalismo unido en el marco del acuerdo bipartidista; Gustavo Rojas Pinilla por la ANAPO; Evaristo Sourdís, candidato de la Costa Atlántica; y Belisario Betancur, por un sector antioqueño del conservatismo. La contienda real la protagonizaron los dos primeros.
Durante el conteo de esa noche, los primeros datos parciales daban ventaja a Rojas Pinilla. El presidente saliente, Carlos Lleras Restrepo, suspendió la transmisión pública de los escrutinios. Al día siguiente, se proclamó ganador a Pastrana con 1.625.025 votos frente a 1.561.468 de Rojas: una diferencia de apenas 63.557 sufragios. La ANAPO denunció fraude. Hubo manifestaciones callejeras, apedreamiento de transporte público y saqueos en varias ciudades, aunque de magnitud limitada porque Rojas Pinilla optó por llamar a la calma antes que reclamar su victoria por la fuerza, decisión que sus propios seguidores criticaron como debilidad.
Ese episodio dejó dos huellas duraderas que llegarían intactas a 1974. La primera: la convicción, en sectores radicales del anapismo y de la izquierda extraparlamentaria, de que la vía electoral era un callejón cerrado. La segunda: el nombre y el mito fundacional del Movimiento 19 de Abril. El M-19 se nutrió después de un núcleo heterogéneo —anapistas radicales, guerrilleros escindidos de las FARC encabezados por Jaime Bateman Cayón, militantes comunistas— y entre sus figuras iniciales estuvieron el representante a la Cámara Israel Santamaría, el senador Carlos Toledo Plata y Andrés Almarales. Su primera acción de notoriedad sería precisamente en enero de 1974, meses antes de las elecciones: el robo de la espada de Bolívar en la Quinta de Bogotá, precedido por una campaña publicitaria en prensa con avisos del tipo "Contra gusanos y parásitos… Espere: M-19".
De 1970 a 1978, casi todos los grupos de izquierda distintos del Partido Comunista impulsaron campañas de abstención con consignas como "No vote", "Abstención revolucionaria" y "El poder sale del fusil". Esa fue la lectura radical del episodio. El Partido Comunista tomó el camino inverso: participar electoralmente a través de la Unión Nacional de Oposición.
Un liberal disidente en el poder
Alfonso López Michelsen llegaba a la candidatura liberal con una trayectoria peculiar, casi impensable dentro de la ortodoxia bipartidista que ahora lo postulaba. Hijo del último presidente de la República Liberal, Alfonso López Pumarejo, había crecido en la sombra larga de la Revolución en Marcha, aquel intento reformista de los años treinta que quedó inconcluso y del que él parecía convocado a ser, tarde o temprano, el heredero político. Su formación intelectual, su paso por el derecho constitucional y su condición de miembro de una de las familias fundacionales del liberalismo del siglo XX no lo colocaban, sin embargo, en la fila obediente del oficialismo. Fue fundador y líder del Movimiento Revolucionario Liberal entre 1960 y 1967, la principal disidencia liberal contra el Frente Nacional. El MRL había acogido a intelectuales marxistas, escritores de izquierda, políticos sectarios opuestos a los pactos con el conservatismo y estudiantes idealistas; incluso albergó en su interior al Partido Comunista, y López manipuló ese apoyo comunista con habilidad táctica, sin dejarse absorber por él ni permitir que su movimiento se dejara reducir a una etiqueta ideológica única. Fue, durante esos años, el crítico más severo del sistema frentenacionalista, denunciando la alternación como un dispositivo para blindar a las élites y despolitizar a la ciudadanía.
Hacia 1967, agotado el ciclo natural de la disidencia y desgastadas sus posibilidades electorales, el MRL llegó a su fin como movimiento organizado y López se reintegró al liberalismo oficial. La reintegración no fue una capitulación silenciosa: negoció su regreso con una posición política de peso, y aceptó luego la gobernación del recién creado departamento del Cesar, entre 1967 y 1968, y después la Cancillería en el gobierno de Lleras Restrepo. Ese tránsito del margen al centro le dio, hacia 1974, un capital político doble: seguía siendo reconocido como el disidente que había desafiado el pacto bipartidista, y a la vez podía ofrecerse como el hombre capaz de gobernar dentro de las reglas del sistema. Siete años después de disolver el MRL, ese mismo hombre que había atacado el Frente Nacional aparecía como candidato del liberalismo dentro del último ciclo del acuerdo. La paradoja era ostensible, pero también era su fuerza: el electorado veía en él la promesa de recomponer el hilo interrumpido del reformismo liberal de los años treinta, la Revolución en Marcha de su padre, con el añadido de una biografía personal que lo distinguía de la generación gris de los repartidores burocráticos. Su lema de campaña fue de una sola palabra: "la esperanza".
El principal rival era Álvaro Gómez Hurtado, hijo de Laureano Gómez, el mismo Laureano que había sido derrotado por Rojas Pinilla en 1953 y firmante después de los pactos de Benidorm y Sitges. El duelo tenía una simetría genealógica notable: dos hijos de expresidentes rivales, cargando cada uno el peso de una tradición familiar y de una versión del país. También compitieron María Eugenia Rojas de Moreno, hija del general Rojas Pinilla, por una ANAPO golpeada tras la muerte política de su padre, y Hernando Echeverri Mejía por la UNO, coalición donde el Partido Comunista concentraba su apuesta electoral.
La reapertura de la competencia entre los dos partidos tradicionales, tras dieciséis años de alternación forzada, estimuló al electorado. López obtuvo aproximadamente tres millones de votos y superó a Gómez Hurtado por cerca de un millón doscientos mil. Fue un triunfo aplastante, que el propio López interpretó como un "mandato claro" en el campo político, aunque ese mandato político —lo advertiría después— no coincidía con el mandato constitucional que lo esperaba.
El artículo 120 y el "gobierno puente"
La disposición constitucional aprobada en la reforma de 1968 obligaba al presidente a ofrecer al partido tradicional derrotado una "participación adecuada y equitativa" en el gobierno. Durante el desmonte del Frente Nacional, esa fórmula significaba, en la práctica, paridad. López Michelsen, pese al millón doscientos mil votos de ventaja sobre Gómez Hurtado, debía repartir su gabinete por mitades con los conservadores hasta el 7 de agosto de 1978.
De ahí el nombre que él mismo eligió para su administración: "gobierno puente". En el mensaje al Congreso del 20 de julio de 1977, López describiría su período como el tránsito institucional previsto por el constituyente durante el desmonte del acuerdo bipartidista. La expresión era exacta y, en cierto modo, resignada: reconocía que el mandato de las urnas quedaba subordinado al mandato de la Constitución. El "cierre" del Frente Nacional en 1974 era, en esa dimensión, un cierre a medias.
El artículo que consagraba esa "participación adecuada y equitativa" tendría, además, una vida larga. No se agotaba con el desmonte del Frente Nacional en 1978: quedaba como norma permanente. Julio César Turbay Ayala, sucesor de López, convertiría esa exigencia constitucional en una participación casi igualitaria a todos los niveles del ejecutivo, configurando el reemplazo de un Frente Nacional de derecho por un Frente Nacional de hecho. La ausencia de mayorías políticas sólidas y la lógica del reparto burocrático harían que la coalición turbayista fuera más administrativa que programática. Pero eso vendría después. En 1974, la cláusula todavía era paridad expresa.
Clientelismo, exclusión y debilidad partidista
Detrás del ordenamiento jurídico operaba otra estructura, más silenciosa y más resistente. El Frente Nacional intensificó el clientelismo preexistente en lugar de reducirlo. Durante dieciséis años, las candidaturas y los cargos públicos se repartieron milimétricamente entre miembros de familia, subalternos políticos y cuadros partidistas de poca monta, lo que aseguró la mala calidad de la administración pública y aumentó la corrupción y la venalidad. El reparto burocrático se volvió la práctica central de la generación gobernante y configuró, a partir de los años setenta, lo que se conocería como "clientelismo moderno".
Ese sistema funcionaba, en la sociedad colombiana de la época, como una forma deformada de seguridad social: los partidos actuaban como intermediarios que distribuían bienes y servicios escasos a cambio de apoyo electoral, y el mecanismo se alimentaba del atraso y el desempleo de vastos sectores de la población. Un liberal que aspiraba a un empleo, un contrato, una plaza en la administración departamental, tramitaba su acceso por vía del gamonal, del diputado o del ministro liberal; un conservador hacía lo propio por su cauce. Las elecciones de 1974 no tocaron esa maquinaria: solo cambiaron el nombre en la cabeza del ejecutivo.
La paridad y la alternación habían tenido, además, un efecto estructural sobre los partidos mismos. Al suprimir la competencia interpartidista real durante dieciséis años, las organizaciones se volvieron intermitentes, menos activas y orientadas casi exclusivamente al proceso electoral. Se alejaron de la formulación de políticas y se concentraron en la administración del reparto. Los partidos que llegaron a 1974 eran maquinarias burocráticas más que aparatos programáticos, y sus cuadros medios se profesionalizaron en la mediación clientelar antes que en el debate público.
El tercer efecto, más grave en el largo plazo, fue la exclusión. Al reservar la totalidad de curules y cargos ejecutivos a liberales y conservadores, el Frente Nacional redujo drásticamente el espacio institucional para cualquier fuerza ajena al bipartidismo. Durante esos dieciséis años, los partidos distintos a los dos tradicionales fueron prácticamente inexistentes en términos institucionales, aunque sí participaron electoralmente con diversas candidaturas. La consecuencia fue una configuración doble: por un lado, el reparto blindaba a las élites tradicionales; por otro, canalizaba parte de la oposición hacia los márgenes del sistema, donde el desencanto podía derivar en abstención, en radicalización o en la búsqueda de vías extrainstitucionales.
Esa oposición, sin embargo, distaba de ser homogénea, y su historia ayuda a entender por qué el bipartidismo no producía un adversario único sino un archipiélago de disidencias sucesivas. El MRL había sido el principal cauce disidente dentro del propio liberalismo, activo entre 1960 y 1967, y su disolución no clausuró el impulso reformista sino que lo dispersó. La ANAPO, liderada por Rojas Pinilla, había competido en condiciones de paridad con el candidato oficial en 1970 y quedó marcada, después de aquella derrota controvertida, por una fractura interna entre el ala moderada y el sector radical que alimentaría al M-19. El Partido Comunista, a través de la UNO, escogió la vía electoral con resultados discretos pero sostenidos: obtuvo 120 concejales y 9 diputados en 1972, cifras que ascendieron a 179 concejales y 12 diputados en 1976. Se trataba de una presencia local y regional nada despreciable, sobre todo si se considera que se levantaba en un sistema institucionalmente cerrado a la competencia de terceros. En municipios como Cimitarra, la oposición había pasado por el MRL, después por la ANAPO y luego por el Partido Comunista, en una sucesión que muestra cómo los votantes disidentes reciclaban su lealtad conforme se agotaban las vías anteriores. Una lectura más fina del comportamiento electoral revela, además, la enorme variación territorial del bipartidismo: en el Tolima, municipios como Rioblanco y Piedras registraban porcentajes cercanos o iguales al 100% a favor del Frente Nacional, mientras en San Luis y Suárez la oposición superaba el 73% y el 86%. El país votaba de maneras muy distintas según el municipio, y ese mapa desigual desmentía la imagen de una nación uniformemente adherida al reparto.
Guerrillas al borde: el mapa armado en 1974
Un dato del período resulta contraintuitivo si se lo lee desde el presente. En 1974, mientras el sistema político se cerraba estructuralmente, las guerrillas colombianas estaban en su punto más débil.
El Ejército de Liberación Nacional apenas sobrevivía. La Operación Anorí, en 1973, había causado la muerte de Manuel y Antonio Vásquez Castaño, dos de los hermanos fundadores, y sumido a la organización en una crisis profunda. El Ejército Popular de Liberación se encontraba en situación semejante: al borde de la desaparición como consecuencia de los golpes militares recibidos. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia registraban un estancamiento operativo y eran vistas por el estamento militar como la menor de las amenazas guerrilleras, aunque su presencia empezaba a advertirse en regiones nuevas —en Urabá, por ejemplo, la actividad iniciada en Mutatá y Murindó desde 1969 se intensificaría a partir de 1974 con amenazas a hacendados y muertes de informantes.
El M-19 era todavía embrionario. En enero de 1974 se apoderó de la espada de Bolívar en la Quinta de Bogotá, tras una preparación cuidadosa que incluyó reconocimiento del sitio y la campaña publicitaria en prensa —"Contra gusanos y parásitos… Espere: M-19"—, única en la historia nacional. El 15 de febrero de 1974, en el octavo aniversario de la muerte de Camilo Torres, apareció el primer número de la revista Alternativa, que sería vitrina intelectual del nuevo grupo. Existe discrepancia sobre el año exacto de fundación formal del M-19 —algunos lo sitúan en 1974, otros en 1972—, pero en el momento de las elecciones era todavía un grupo de acciones simbólicas más que una organización armada consolidada.
Hasta finales de los años setenta, el conflicto colombiano fue mucho más dinámico en lo social y político que en lo estrictamente armado. La lucha guerrillera era marginal frente al alcance de la protesta social, y contrastaba con la presencia electoral acumulada por la izquierda legal a través de la UNO.
Esa constatación importa para leer 1974 con precisión. El diseño excluyente del sistema no producía todavía, en ese momento, un conflicto armado consolidado. Lo que sí producía era un caldo de cultivo: la desconfianza radical en la vía electoral tras el episodio de 1970, la abstención revolucionaria promovida desde entonces, la marginalidad institucional de fuerzas heterogéneas y una izquierda fragmentada que combinaba participación electoral y opción armada según sus vertientes. La consolidación posterior de las guerrillas dependería tanto de esa arquitectura excluyente como de coyunturas concretas y decisiones específicas que aún no habían ocurrido.
Presión social y promesas incumplidas
La otra dimensión del período, quizá la más viva en 1974, era la movilización social. En 1971 había estallado una huelga en la refinería de Barrancabermeja durante la cual el Ejército ocupó las instalaciones; 36 líderes sindicales, incluyendo la junta directiva de la Unión Sindical Obrera, fueron enjuiciados en un consejo verbal de guerra. Sectores influyentes de ambos partidos se unieron durante el gobierno de Lleras Restrepo para sabotear la reforma agraria, y esa frustración golpeó al movimiento campesino. A partir de 1974, los movimientos urbanos —los llamados "paros cívicos"— cobraron impulso y en algunos casos asumieron el aspecto de insurrecciones transitorias. El sindicalismo radical independiente, dirigido por comunistas y otros sectores de izquierda, había ganado fuerza desde 1965.
El punto más alto de movilización se alcanzaría en 1975, con 246 acciones registradas, y hasta 1977 se destacarían especialmente sectores a los que la huelga estaba legalmente prohibida: Magisterio, salud pública, telecomunicaciones, sistema judicial y bancario. El régimen del Frente Nacional no había estado a la altura de las reformas que esa presión demandaba. Para 1970, en doce años de acuerdo bipartidista, no se había cumplido ninguna promesa importante de reforma.
López Michelsen ganó en 1974 ofreciendo revertir precisamente esa esterilidad. Prometió reformas políticas y sociales; ofreció "la esperanza" de un regreso al reformismo de los años treinta. Pero su gobierno no cumplió la mayoría de esas promesas. El descontento acumulado desembocaría en el Paro Cívico Nacional de septiembre de 1977, la mayor protesta social del período, y en la escalada de conflictividad que definiría el paso al gobierno Turbay. El "gobierno puente" no fue solo un puente entre dos ordenamientos constitucionales: fue también el puente entre una promesa reformista y su incumplimiento.
Un cierre que no cerró
Vistas desde la distancia, las elecciones del 21 de abril de 1974 sellaron una paradoja. Formalmente, terminaron el mecanismo de alternación pactado en Sitges: por primera vez desde 1958, los dos partidos tradicionales compitieron sin garantía previa de reparto en la presidencia, y uno ganó de manera aplastante. Materialmente, sin embargo, el sistema del Frente Nacional se prolongó en tres dimensiones que la elección no tocó.
La primera fue jurídica. El artículo constitucional aprobado en 1968 obligaba al presidente electo a mantener la paridad en el gabinete hasta 1978, y consagraba después, como norma permanente, la "participación adecuada y equitativa" del partido derrotado. Ese esqueleto legal permitió que Turbay, en 1978, convirtiera una obligación morigerada en un reparto casi paritario de hecho. La segunda fue burocrática: el clientelismo intensificado durante dieciséis años había echado raíces en la maquinaria del Estado y en la relación entre partidos y sociedad. Ni López ni sus sucesores inmediatos lo desmontaron; lo administraron. La tercera fue política: el bipartidismo había excluido de manera prolongada a terceras fuerzas del acceso institucional al poder, y esa exclusión había producido, entre otras cosas, la radicalización de sectores que después de 1970 abandonaron la vía electoral.
Ninguna de esas tres dimensiones explica por sí sola lo que vendría después. El conflicto armado que se consolidaría entre finales de los años setenta y los ochenta no estaba ya inevitablemente decidido en 1974: las guerrillas eran débiles, la izquierda legal acumulaba concejales y diputados, y la protesta social buscaba todavía cauces institucionales. Pero las condiciones estructurales para que un ciclo posterior escalara estaban puestas. La incapacidad del gobierno López para procesar la presión reformista, la conversión del cierre formal del Frente Nacional en un Frente Nacional de hecho bajo Turbay, la profundización del clientelismo y la persistencia de la exclusión configurarían un decenio en el que las opciones extrainstitucionales encontrarían el aire que en 1974 apenas empezaban a respirar.
El "gobierno puente" fue, en ese sentido, un nombre acertado y ambiguo. Puente entre dos regímenes constitucionales, sí: entre la paridad obligatoria del Frente Nacional y la competencia formalmente abierta que llegaría en 1978. Pero también puente entre una arquitectura política pensada para pacificar a las élites después de la Violencia y otra arquitectura política, más compleja y menos reconocible, en la que las élites seguirían repartiéndose el ejecutivo mientras el país procesaba por otras vías —la protesta, el sindicato, el paro cívico, y en un margen todavía estrecho la guerrilla— los conflictos que el bipartidismo no había resuelto ni podía resolver.
Las elecciones de 1974 importan por eso. No porque hayan cerrado un ciclo, sino porque revelaron con nitidez lo que un cierre formal puede dejar intacto. En la ironía de un presidente electo por tres millones de votos que gobierna con la mitad de su gabinete asignada al partido derrotado hay una lección que trasciende la coyuntura: los sistemas políticos no se transforman por el mero vencimiento de una cláusula. Se transforman cuando cambian las prácticas, los repartos y las exclusiones que la cláusula amparaba. En Colombia, en abril de 1974, la cláusula empezó a vencer. Las prácticas, los repartos y las exclusiones apenas empezaban a echar raíces más hondas.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 781 cita
[1]ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 4 T erritorial Rule during the National Front and Its Aftermath, 1958–1978 The threat posed by Rojas Pinilla’s populist leanings and his increasingly inde- pendent actions proved to be the final outrage that drove Liberal and Conserva- tive leaders to…p. 78
02Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 2001 cita
[2]representative and democratic” systems, countries such as Colombia.18 The National Front, 1958–1960 Colombia’s democratic revival coincided with the remaking of U.S. policy toward Latin America. During the early 1950s, former president Alfonso López proposed a bipartisan power-sharing arrangement as a solution to the…p. 200
03Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 321 cita
[3]bipartidista ue some- proba copular mediante plebiscito de 1 de die 1957, En adelante, v hasta elañ las curules en las corporaciones pabli- serian repartidas por mitades propa bete ministerial, las diferentes Instan- das de gobierno, la administración publica y lamina judicial. Este sis 3 v fue aplicado Be o la dos…p. 32
04Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 119, 1472 citas
[4]entre sus seguidores. Por eso, desde antes de derrocar al “dictador”, ya habían hallado una fórmula para poner fin a las arraigadas luchas bipartidistas: conservadores y liberales se repartirían milimétricamente el poder. Por una parte, alternarían la Presidencia durante dieciséis años, de manera que cada partido…p. 119
[18]de los setenta. A comienzos de ella apareció un nuevo movimiento guerrillero, el M-19, que rápidamente acaparó la atención nacional. Su surgimiento dejó al descubierto la fragilidad de la democracia frentenacionalista. En las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970, la Anapo logró sus mejores resultados,…p. 147
05Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 4102 citas
[5]de aquélla a despecho de la modificación "temporal" a la Constitución), con alternación en el mando y una estricta paridad en el gabinete, las asambleas departamentales y los concejos. Paralelamente se restablecieron las libertades públicas y las sindicales —aunque sin restaurar la unidad del sindicalismo —y se…p. 410
[6]de aquélla a despecho de la modificación "temporal" a la Constitución), con alternación en el mando y una estricta paridad en el gabinete, las asambleas departamentales y los concejos. Paralelamente se restablecieron las libertades públicas y las sindicales —aunque sin restaurar la unidad del sindicalismo —y se…p. 410
06Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 422 citas
[7]planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…p. 42
[8]planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…p. 42
07Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1411 cita
[9]the rest. Altogether the urban population was now close to equaling that of the countryside. This shift meant that a greater percentage of Colom- bians would have access to education and social benefits and also that the pace of all sorts of change was likely to accelerate, with con- sequences difficult to foresee.…p. 141
08Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 223, 4282 citas
[10]fortalecer el poder presidencial; incluir la emergencia económica como una situación de excepción, que el Presidente de la República pudiera de - cretar; prolongar por cuatro años el período de los representantes al Congreso; prolongar la paridad de liberales y conservadores cuatro años más después de acabado el…p. 428
[11]tenidos en cuenta gracias a la creación de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (Anuc) y a que la reforma agraria recibió un gran impulso con el objetivo de entregar tierras a los campesinos. Otro asunto importante durante el gobierno de Lleras fue la reforma constitucional de 1968, pues, desde el inicio de…p. 223
09La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · p. 3461 cita
[12](2004) en: GMH, op. cit. (2013, 112) 565 Paul Oquist, Violencia y conflicto y política en Colombia, 322, en GMH, ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Informe General, 115. 347 A N EX O por el Partido Comunista, y las autodefensas del Sumapaz se negaron a aceptar la amnistía, con lo cual se expusieron a…p. 346
10Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · p. 441 cita
[13]Como sostiene Daniel Pécaut, “un Frente Nacional de hecho reemplaza al Frente Nacio nal de derecho”42. Es decir, la ausencia de unas mayorías políticas sólidas obligaron al nuevo presidente a conformar una coalición más burocrática que programática que, aunque partía de una norma constitucional aprobada en 1968 que…p. 44
11Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2491 cita
[14]Cali, Medellín, Bucaramanga, Pereira y Montería. Nace el Pacto Andino. Inau- guración del oleo- ducto Orito-Tumaco, 1970 Los ministros de Educación del Pacto Andino acuerdan el Convenio Andrés Be- llo para la integra- ción educativa, cien- tífica y cultural en la región. En unas reñi- das elecciones, el conservador…p. 249
12Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 2491 cita
[15]raíz del debate Vi- ves-Peñalosa, moviliza una fuerza de carácter típicamente regional. De otra, Belisario Betancur, que es un nombre que tiene importante acogida en el Viejo Caldas y en Antioquia, al igual que en ciertos grupos urbanos como los obreros sindicalizados. A Misael Pastrana le queda el apoyo del ospinismo…p. 249
13Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 362, 3902 citas
[16]ese robo no respondió con violencia. Y si a usted le roban las elecciones, su respuesta tiene que ser violenta […] Con esa actitud débil de Rojas, el pueblo recibió una ofensa. Su cobardía, su vacilación, se debilidad, todo, constituyó una afrenta a la voluntad popular. Nosotros protestamos con la gente. Pero no…p. 362
[52]convirtiéndose desde entonces en una de las estructuras más poderosas de esa organización. En simultánea con el surgimiento del M-19 hizo su aparición la revista Alternativa, con la consigna “Atreverse a pensar es empezar a luchar”, con los propósitos de aglutinar algunas fuerzas de la dispersa izquierda y como…p. 390
14Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 811 cita
[17]contaba con el respaldo del sector ospinista del conservatis- mo. Pero habia tres candidatos més. Dos de frac- ciones conservadoras: Evaristo Sourdis, candidato de la Costa Atlantica, y Belisario Betancur, repre- sentante de un sector antioquefo. Y ademas, por la ANAPO, el general Gustavo Rojas Pinilla. Rojas,…p. 81
15El Palacio de Justicia: una tragedia colombianaAna Carrigan · 2009 · p. 381 cita
[19]Rojas y el presidente saliente, Carlos Lleras Res- trepo. Pero cuando se reanudó el contco, la ANAPO había perdido la elección por un estrecho margen y el general se había retirado de la contienda. Envió mensajes que llamaban a sus partidarios a mantener la calma; mientras él regresaba a la comodidad de sus…p. 38
16Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 37, 412 citas
[20]elección en Santander. Lo mismo había ocurrido en el resto del país. El 19 de abril, por la noche, la gente se concentró en las casas de Anapo. Estaba convencida de que tema el poder... Yo me quedé en el INTRODUCCIÓN 39 comando de Bucaramanga tomando trago. Llegaron los conjuntos musicales. El pueblo bailó en las…p. 37
[53]en Piedecuesta, otro en San Gil y tres en Bucaramanga. Entonces viajé a Cali. Todavía corría el año 1973. Allá se realizó la primera conferencia en la que yo participé. Asistimos unas veinti cinco personas. Constituimos la primera dirección del movimiento. La integraban Jaime Bateman, Iván Ospina, Alvaro Fayad, Hélmer…p. 41
17Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 1311 cita
[21]de que votaran mayoritariamente por grupos de oposición; pero el posible fraude demostraba lo que habían dicho siempre los amigos de la lucha armada: que el establecimiento político no aceptaría por las buenas una derrota, que los votos no tenían fuerza solos, pues podían ser manipulados, y que ni siquiera un general…p. 131
18Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · p. 631 cita
[22]from la violencia, such as banditry and guerrilla activity, continued: “There is no doubt that in the nuclei of survivors of the old Lib- eral guerrilla groups there was enormous frustration. They joined the Movi- miento Revolucionario Liberal (Revolutionary Liberal Movement, mrl) in massive numbers and, in many…p. 63
19¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 81, 832 citas
[23]y 1975; la mayoría de ellas entre 1970 y 1973, cuando el movimiento 130 INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica el representante a la cámara Israel Santamaría, el senador Carlos Toledo Plata y un grupo de guerrilleros urbanos encabezados por Jaime Bateman Cayón, escindidos de las FARC, en 1974 conformaron…p. 83
[25]bipartidismo y de los canales institucionales diseñados para ello, poniendo incluso en riesgo la fórmula de alternación en el poder en la reñida competencia electoral por la Presidencia de la República entre el candidato oficialista y el de la Alianza Nacional Popular, ANAPO, en 1970. Por su parte, la ampliación…p. 81
20Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · p. 501 cita
[24]order to prevent the possible election of Rojas-Pinilla. The military was sent out to repress ANAPO rioters after the close election, which was fraudently won by the National Front candidate. The falure of ANAPO was the genesis for the development of the guerrilla group M-19. 23 The group was officially born in 1972…p. 50
21Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 601 cita
[26]Por eso, la elección de López Mi- chelsen en cierta forma retomaba el hilo perdido de la Revolución en Mar- cha. No sólo porque los liberales vol- vían a derrotar a los conservadores, ni tampoco por el hecho de que el pre- sidente elegido era el hijo del último mandatario de la República Liberal. Más que ello, López…p. 60
22Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 2641 cita
[27]en ejercicio, López Michelsen saldría a las calles y avenidas a disputar su as- piración con el hijo de otro ex presidente de la República. Alvaro Gómez Hurtado, heredero de quien fuera derrotado por el general Rojas Pinilla, sería el blanco de una ardiente campaña de su émulo y a la vez protagonista de similar…p. 264
23Huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010)Federico Andreu-Guzmán (relator); Carlos Miguel Ortiz (coordinador); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2014 · p. 331 cita
[28]grupo gue- rrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN). Omaira había sido una de las creadoras de las estructuras urbanas del ELN en la ciudad de Medellín 43. Años después, el ELN bautizaría a uno de sus frentes con el nombre de “Omaira Montoya Henao”. 3. Antecedentes El segundo semestre de 1977, el país vivía un…p. 33
2425 años de luchas sociales en Colombia 1975-2000Mauricio Archila Neira, Álvaro Delgado G., Martha Cecilia García V., Esmeralda Prada M. · 2002 · p. 161 cita
[29]parecia ser resulladO del aprovechamienlo de una oportunidad polilica afile la allemación. que no estaba en el pac1o orig•nal. en 1.1'1 momen10 de auge revolueionariO inlefnaCional. paso que pUdo ser alimenlado por la exclusión que s!AriO ae los clrculos ol;c;ales del l;berallsmo eo las elecc;ones de 1958 (/IJidem.…p. 16
25Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 2591 cita
[30]dar lugar a 16 años de monopolio autoritario. Aglutinó un grupo de modernizadores en el semanario La Calle, y luego creó la única disidencia li beral im - portante del FN, el MRL (196o-1967) que, según dijo en 1960, <•es- taba perdie nd o rápidame nte el carácter po li clasista del liberalismo clásico y eq ui va le,…p. 259
26Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 36, 424 citas
[31]entre el café y la guerra se explora en Charles Bergquist, Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910 (Durham, North Carolina: Duke University Press, 1978). 14 Esto se ha calculado con base en cien mil muertes en tres años, en un país de cinco millones de personas. 42 James D. Henderson Los casos de los dos conflictos…p. 42
[32]entre el café y la guerra se explora en Charles Bergquist, Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910 (Durham, North Carolina: Duke University Press, 1978). 14 Esto se ha calculado con base en cien mil muertes en tres años, en un país de cinco millones de personas. 42 James D. Henderson Los casos de los dos conflictos…p. 42
[35]5 Los colombianos tienen la capacidad de dejar atrás rápidamente la violencia civil, y eso fue lo que hicieron con la Violencia. Con cada día que desaparecía de la memoria, las deficiencias del acuerdo de poder compartido resultaban más evidentes. El sistema político colombiano adolecía de muchos defectos, y el Frente…p. 36
[36]5 Los colombianos tienen la capacidad de dejar atrás rápidamente la violencia civil, y eso fue lo que hicieron con la Violencia. Con cada día que desaparecía de la memoria, las deficiencias del acuerdo de poder compartido resultaban más evidentes. El sistema político colombiano adolecía de muchos defectos, y el Frente…p. 36
27Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 1521 cita
[33]ese precepto, López Michelsen tuvo que dar participación igualitaria en el gabinete a los conservadores, pese al aplastante triunfo liberal. Por eso lo llamó “gobierno puente”. La paridad establecida en el Frente Nacional se fue desmontando gradualmente; primero se hizo en las asambleas departamentales y en los…p. 152
28Colombia: The Politics of Reforming the StateEduardo Posada-Carbó (editor) · 1998 · p. 761 cita
[34]the distribution of bureaucratic and legislative posts, and alternation in the presidency. In this respect, the National Front was quite successful, in part be- cause of the conscious cultivation of a non-sectarian style by major party leaders.23 National Front presidents projected images of gov- ernmental rather than…p. 76
29La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · p. 851 cita
[37]embargo, las redes cliente- lares en Colombia no son homogéneas, pues en la práctica el clien- telismo se adapta a los diferentes retos que le implanta el sistema político. En ese orden de ideas, en este apartados se muestran las diferentes manifestaciones históricas en las que se ha representa- do el sistema político…p. 85
30Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 281 cita
[38]de corto alcance, como la que se dio en el primer n1andato de López Pumarejo. Durante el Frente Nacional, el Estado inhibió toda expre- sión del conflicto social y excluyó de la política a las clases subordina- das. Otra consecuencia de la guerra civil fue que bloqueó el camino al populismo en Colombia con la…p. 28
31Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · p. 2881 cita
[39]Comunista fue legalizado y actuó electoralmente bajo otras denominaciones. Para la elección intermedia funcionaron al menos cinco grandes maquinarias políticas: La Dirección Nacional Liberal, el Directorio Conservador Unionista, la Dirección Conservadora Independiente, la Alianza Nacional Popular y el MRL, el cual…p. 288
32La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 2011 cita
[40]miniscente a lo que el mismo Núñez describía sobre los pa r tidos en su día; y hay conservadores que se han movido hacia el clásico liberalismo. Pero casi ninguno se ha acercado rea l mente al pueblo, con el afán altruista de velar por sus graves necesidades y de brindarle las oportunidades de avance y superación,…p. 201
33Analytical Narrative on Subnational Democracies in Colombia: Clientelism, Government and Public Policy in the Pacific RegionAndrés Cendales, Angela Pinto, Jhon James Mora, Hugo Guerrero · 2019 · p. 261 cita
[41]at high levels it consists in power, prestige, social and political connections, positions, contracts, opportunities (bureaucratic, economic); in the middle levels: positions, contracts, political support and material resources to make pol- itics (money, gifts and other perks). In clientelistic bases, the counter-gift…p. 26
34El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 2491 cita
[42]la siguiente manera: 256 a. El contenido de las transacciones pol í ticas en las sociedades divididas en clases, conduce a una instrumentalizaci ó n de quienes se hallan desprovistos del poder. b. El clientelismo es una forma de negociaci ó n, mediante la cual, las clases dominantes distribuyen los bienes y servicios…p. 249
35Counting the Dead: The Culture and Politics of Human Rights Activism in ColombiaWinifred Tate · 2007 · p. 551 cita
[43]generation to the next. Strong clientalist relationships led to intense rural and lower-class identi- fication with parties, as the vertically linked networks of privilege and patronage were the only channel connecting remote rural regions to national politics. One of the few significant differences between the two…p. 55
36Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2471 cita
[44]doso, el de la paridad entre los dos partidos, y buscó afianzar el poder civil, restringiendo el que tenían las fuerzas militares. Contó con la oposición de sectores disidentes de ambos parti- dos: el Unionismo de Ospina Pérez y Alzate Avendaño y el Movimiento Revolucionario Li- beral (MRL) de Alfonso López Michelsen.…p. 247
37El orden desarmado. La resistencia de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare (ATCC)Gonzalo Sánchez Gómez, Mario Aguilera Peña · 2011 · p. 481 cita
[45]a hacendados, ganaderos y negociantes de madera, en una época en la que a nivel nacional apenas empezaba a sen- tirse este fenómeno criminal. Por otro, se destacó el impacto que tuvo el conflicto en otros lugares aledaños a Cimitarra, que co- menzaron a ser objeto especialmente de tomas guerrilleras; nos referimos a…p. 48
38Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 2021 cita
[46]el largo plazo el rojismo hizo una contribución indudable al descongelamiento político del país, pues a través de la Anapo creó por primera vez la posibilidad de desplazamientos constantes de sectores conservadores hacia la izquierda, y en las elecciones de 1978 distintas coaliciones de ésta tuvieron en sus listas a…p. 202
39Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 931 cita
[47]Revolucionario (MOIR), hasta las guerrillas, que emergieron en ese contexto de democracia restringida. Las FARC, el Ejército Popular de Liberación (EPL) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) tuvieron influencia en ese amplio y plural campo de la izquierda. Eran tiempos revolucionarios en los cuales la lucha…p. 93
40No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 77, 1322 citas
[48]de matrices ideológicas que abogaban por cambios radicales y violentos del sistema. El inicio del Frente Nacional estuvo marcado por la violencia que se sostuvo durante finales de los años cincuenta en el sur del Tolima, Cauca, Huila y Valle, y que provenían tanto de actores ilegales (cuadrillas de «bandoleros»,…p. 77
[57]Ejército dentro de las instalaciones de la refinería. Por estos hechos se enjuició y condenó a través de un consejo verbal de guerra a 36 líderes de la huelga, incluyendo a los integrantes de la Junta Directiva de la Unión Sindical Obrera (USO). (Vega Cantor et al., Petróleo y protesta obrera, 277-350). 300 200 100 0…p. 132
41Hasta encontrarlos. El drama de la desaparición forzada en ColombiaMartha Nubia Bello Albarracín, Andrés Fernando Suárez, Mónica Márquez Ramírez · 2016 · p. 1001 cita
[49]venían enfrentando un desafío insurgente desde mediados de los años sesenta, con la aparición de las guerrillas de las FARC, el ELN y el EPL, lo que haría suponer que habría un contexto parti- cularmente proclive para la radicalización de los medios en la lucha contrainsurgente, dentro de los preceptos de la Doctrina…p. 100
42Tomas y ataques guerrilleros (1965-2013)Mario Aguilera Peña (coordinador); Alba Lucía Vargas Alfonso, Luisa Marulanda Gómez, Luis Fernando Sánchez (coautores) · 2016 · p. 831 cita
[50]cabeceras municipales y centros poblados 1965-2013”, CNMH-IEPRI, 2016 0 20 40 60 80 100 120 FARC ELN M-19 EPL 1965 1966 1967 1968 1969 1970 1971 1972 1973 1974 1975 1976 1977 1978 1979 1980 1981 1982 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006…p. 83
43Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 631 cita
[51]desconocido. (Fuente: Observatorio de Memoria y Conflicto -CNMH) 117 Velandia, Mi contribución a la Verdad del Conflicto. 118 Cuatro hijos de la familia Vásquez Castaño (Fabio, Jairo, Manuel y Antonio), nacidos todos en Calarcá (Quindío), pertenecieron al ELN. Manuel y Antonio murieron en la Operación Anorí (1973). 64…p. 63
44Leer es resistirMario Mendoza · 2022 · p. 531 cita
[54]fue protagonista de una historia que da para un magnífico guion de un thriller cinematográfico. * En los años setenta surgió el grupo guerrillero M-19. El golpe con el cual se dio a conocer este movimiento fue el robo de la espada de Bolívar en enero de 1974. Hay que recordar que, a diferencia de las FARC, cuyo origen…p. 53
459 de marzo de 1990Rafael Pardo Rueda · 2020 · p. 1791 cita
[55]donde confluimos distintas vertientes ideológicas y políticas que algunos meses más tarde darían lugar a lo que el país conoció como el Movimiento 19 de Abril, M-19. El contexto local era de una fuerte agitación social en la región, originada en un cambio dramático en la producción de la sal, que desde siempre se…p. 179
46Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 881 cita
[56]y Riosucio, entre otros, en donde promovió procesos exitosos de colonización y de 125 “Fallan en juicio por asalto de ‘Tirofijo’”, El Tiempo, abril 30 de 1972. La cursiva es nuestra. 126 Santrich, “La Operación Sonora”. 90 Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013 invasión de tierras. La…p. 88
47Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 4571 cita
[58]the cities, penetration of capitalism into agriculture, industrial development, growth of the service sector, increasing state intervention in economic and social domains, advances in literacy, increased student population, and changing customs. As limited as the National Front's democracy may be, it is nothing like…p. 457
48Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 1551 cita
[59]durante 36 horas, supuesta- m~nte d1alogando, lo cual fue una estrategia para conjurar el movi- miento. El Gobi~mo debió ceder respecto a los precios del transporte Y sólo se presentó cese de actividades en algunos sectores del Valle ó ' Sánchez Ángel (2009), p. 282. Alape (1980), p. 115. Pecaut {1973), p. 282. 273…p. 155
49Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2441 cita
[60]de la industria que no hab í a querido hacer. Esta ret ó rica respond í a a condiciones reales: para 1970, en doce a ñ os de Frente Nacional no se hab í a cumplido ninguna promesa importante de reforma. Los cambios exitosos en la gesti ó n p ú blica, como la devaluaci ó n gradual que permiti ó desde 1967 encontrar una…p. 244
50When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 2913 citas
[61]82.07 56.45 99.75 95.86 100.00 278 Opposi tion Candidate 16.41.41 66.80 21.79 17.37 18.08 96.18 8.70 5.91 73.32 41.60 17.92 25.45 54.05 43.54.21 14.11 Appendix D Tolimense Municipio Mariquita Melgar Natagaima Ortega Piedras Prado Purificaci~n Rioblanco Roncesvalles Rovira San Antonio San Luis Santa Isabel Su~ez Valle…p. 291
[62]82.07 56.45 99.75 95.86 100.00 278 Opposi tion Candidate 16.41.41 66.80 21.79 17.37 18.08 96.18 8.70 5.91 73.32 41.60 17.92 25.45 54.05 43.54.21 14.11 Appendix D Tolimense Municipio Mariquita Melgar Natagaima Ortega Piedras Prado Purificaci~n Rioblanco Roncesvalles Rovira San Antonio San Luis Santa Isabel Su~ez Valle…p. 291
[63]82.07 56.45 99.75 95.86 100.00 278 Opposi tion Candidate 16.41.41 66.80 21.79 17.37 18.08 96.18 8.70 5.91 73.32 41.60 17.92 25.45 54.05 43.54.21 14.11 Appendix D Tolimense Municipio Mariquita Melgar Natagaima Ortega Piedras Prado Purificaci~n Rioblanco Roncesvalles Rovira San Antonio San Luis Santa Isabel Su~ez Valle…p. 291