La Revolución en Marcha
Entre 1934 y 1938, Alfonso López Pumarejo gobernó Colombia bajo el lema 'Revolución en Marcha', el intento más sistemático de la República Liberal por modernizar el Estado: reforma constitucional que consagró la función social de la propiedad, Ley 200 de tierras, impuesto progresivo sobre la renta y nuevos derechos laborales y sindicales, todo ello dentro de un reformismo cuyos límites estaban inscritos en su propio diseño.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- 7 de agosto de 1934 – 7 de agosto de 1938
- Dónde
- Colombia, Bogotá, Cundinamarca, Tolima, Sumapaz, Valle del Cauca, Antioquia, Costa Caribe, Cauca, Honda
- Protagonistas
- Alfonso López Pumarejo, Darío Echandía, Alberto Lleras Camargo, Enrique Olaya Herrera, Jorge Eliécer Gaitán, Rafael Uribe Uribe, Laureano Gómez, Partido Liberal, Partido Conservador, Iglesia Católica
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- La hegemonía conservadora de casi medio siglo había dejado al Estado colombiano sin instrumentos modernos de intervención económica ni de protección laboral, y el retorno liberal de 1930 abrió la ventana para reformas estructurales postergadas.
- El conflicto agrario en la zona cafetera de Cundinamarca y Tolima había desbordado el orden rural: arrendatarios se negaban a cumplir obligaciones con las haciendas, colonos invadían latifundios en Sumapaz y el Partido Comunista y la UNIR de Gaitán organizaban las movilizaciones.
- El sistema fiscal colombiano, basado en el impuesto de aduanas, trasladaba la carga tributaria a las clases populares vía consumo importado, mientras los grupos privilegiados tributaban al mínimo, inequidad denunciada desde 1914 por Rafael Uribe Uribe.
- El contexto internacional de recuperación posdepresiónmediante políticas keynesianas estimuló a varios gobiernos latinoamericanos a adoptar reformas similares de intervención estatal y redistribución fiscal.
- López Pumarejo diseñó una estrategia de integración del movimiento inconforme al Estado liberal, incorporando jóvenes intelectuales de izquierda a la burocracia para canalizar la energía crítica dentro del orden liberal y evitar una ruptura social mayor.
Consecuencias
- El Acto Legislativo 01 de 1936 —la reforma más importante a la Constitución de 1886 en sus más de cien años de vigencia— consagró la función social de la propiedad, el derecho de huelga, el trabajo como obligación social y la asistencia pública como deber del Estado, transformando el marco constitucional colombiano.
- La Ley 200 de 1936 legalizó los títulos imperfectos de los terratenientes mediante el criterio de destinación económica, dejando los latifundios en lo esencial intactos y frustrando una redistribución real de la tierra, aunque atenuó temporalmente el malestar rural.
- Muchos terratenientes expulsaron preventivamente a arrendatarios, aparceros y colonos de sus haciendas por temor a reclamaciones de derechos, y en algunas zonas convirtieron arrendatarios en jornaleros asalariados, transformando las relaciones laborales rurales sin alterar la estructura de tenencia.
- La reforma tributaria de 1935 introdujo el impuesto progresivo sobre la renta, pero gravó desproporcionadamente a la industria manufacturera, generando una resistencia empresarial que calificó de 'bolchevique' la legislación sindical y laboral asociada.
- El reconocimiento constitucional y legal del sindicalismo fue real, pero subordinado: el Estado se erigió en mediador de los conflictos laborales y utilizó ese rol tanto para proteger derechos como para contener y disciplinar la acción sindical, incluida la militarización de Barrancabermeja durante una huelga petrolera.
- El impulso reformista decayó antes de terminar el mandato: el propio López describió el resultado como 'descomposición, desaliño y pérdida de energía', y la reversión de varias medidas comenzó durante el gobierno de Eduardo Santos (1938–1942), consolidando los límites estructurales del reformismo liberal.
La clave interpretativa
Por qué importa
La Revolución en Marcha fijó el horizonte del reformismo liberal colombiano del siglo XX: demostró que era posible modernizar el Estado y ampliar derechos sin desmantelar el latifundio ni romper con la élite terrateniente, y que esa ecuación producía transformaciones reales pero acotadas. Su legado es ambivalente: sentó bases constitucionales e institucionales que perdurarían décadas, pero al domesticar el movimiento inconforme y legalizar los títulos imperfectos de los grandes propietarios, cerró el camino a una reforma agraria genuina y aplazó conflictos que reaparecerían con mayor violencia en la segunda mitad del siglo.
Desarrollo histórico
La historia completa
La Revolución en Marcha
Entre el 7 de agosto de 1934 y el 7 de agosto de 1938, Alfonso López Pumarejo gobernó Colombia bajo un lema que él mismo acuñó y que se volvió inseparable de su figura: la Revolución en Marcha. Bajo ese nombre se agruparon la reforma constitucional de 1936, la Ley 200 de tierras, una reforma tributaria que introdujo el impuesto progresivo sobre la renta, un nuevo marco de derechos laborales y sindicales, y un ambicioso programa de laicización y modernización educativa que dejó como emblema físico la Ciudad Universitaria de Bogotá. Fue el intento más sistemático que emprendió la República Liberal por adaptar el Estado colombiano al siglo XX: consagrar la función social de la propiedad, autorizar la intervención estatal en la economía, elevar a rango constitucional el derecho de huelga y arrebatar a la Iglesia el monopolio de la vida cultural y educativa. Fue también un reformismo cuyos límites estaban inscritos en su propio diseño y cuya reversión comenzó antes de que terminara el mandato que le dio nombre.
El mundo del que brotó el proyecto
La Revolución en Marcha no fue una irrupción sino la maduración de una trayectoria. Cuando López Pumarejo asumió, hacía apenas cuatro años que el Partido Liberal había vuelto al poder tras casi medio siglo de hegemonía conservadora. Su antecesor, Enrique Olaya Herrera, había iniciado una modernización institucional cuyo alcance suele subestimarse y sobre la cual López construiría su propio programa, radicalizándolo. Ya en 1933, bajo Olaya, había circulado un proyecto agrario que, de haberse aprobado, habría revertido a la Nación más de las tres cuartas partes de la propiedad privada rural del país por carecer de títulos originales de concesión. El Congreso lo derrotó; la Ley 200 de 1936 tomaría el camino opuesto.
El contexto internacional pesaba. En 1934 el mundo salía lentamente de la Gran Depresión mediante políticas de corte keynesiano que estimulaban la demanda agregada, y varios gobiernos latinoamericanos ensayaban reformas afines. El impuesto de aduanas —eje del sistema fiscal colombiano— gravaba las mercancías de consumo masivo importadas, con lo que la carga recaía sobre las clases populares mientras los grupos privilegiados tributaban al mínimo. Rafael Uribe Uribe ya había denunciado esa inequidad en un discurso programático publicado en 1914, proponiendo el impuesto sobre la renta como el más justo, equitativo y moral. Dos décadas después, ese diagnóstico se volvía política de Estado.
En el campo, la presión era más urgente que la doctrina. El epicentro del conflicto agrario estaba en la zona cafetera de Cundinamarca y Tolima: allí se concentraban 75 de las 153 agremiaciones campesinas con personería jurídica registradas hasta 1939. La fuerza de trabajo permanente de las haciendas cafeteras eran arrendatarios que, a cambio de una parcela de pan coger, debían trabajar una parte de su tiempo en los cafetales del propietario. Sus reivindicaciones eran precisas: poder sembrar café en sus parcelas, mover libremente sus productos, cambiar la obligación de trabajo por renta en dinero o en especie, cobrar las mejoras y pactar condiciones para el desalojo. En Sumapaz, colonos sin tierras empezaron a invadir latifundios; en Cundinamarca, Tolima y el norte del Valle del Cauca, arrendatarios se negaban a pagar las obligaciones contraídas con la hacienda, alegando propiedad de las parcelas. Las sentencias judiciales que exigían a los propietarios demostrar la titularidad —la llamada "prueba diabólica"— alimentaron esas invasiones. El Partido Comunista y la UNIR de Jorge Eliécer Gaitán organizaban las movilizaciones y las conectaban con luchas políticas de mayor escala. Cuando López Pumarejo llegó a la presidencia, el orden rural cafetero ya estaba desbordado.
La elección misma se dio en un tablero peculiar. La UNIR proclamó la abstención en las presidenciales de 1934, y el Partido Conservador —bajo la estrategia abstencionista que mantendría durante todo el gobierno— tampoco compitió con fuerza, presentándose como garante de su propia supervivencia política y denunciando falta de garantías. López llegó al poder por alianzas tácticas internas del liberalismo, no por un mandato mayoritario disputado.
Un gabinete joven y un lenguaje socializante
La primera decisión del nuevo gobierno fue una señal. López no llamó a los grandes líderes históricos del Partido Liberal, sino a jóvenes intelectuales: Alberto Lleras Camargo tenía 28 años; Plinio Mendoza Neira, Antonio Rocha, Jorge Soto del Corral y Darío Echandía eran todos menores de 38. Varios se decían de izquierda o habían militado en ella. López les pidió que no abandonaran el lenguaje socializante en el que se habían formado, y esa consigna revela buena parte del método: el reformismo lopista consistió, entre otras cosas, en integrar a la burocracia estatal a los cuadros del movimiento inconforme, ofreciéndoles puestos y protagonismo a cambio de que canalizaran la energía crítica hacia dentro del orden liberal. Antonio García lo describiría con precisión: López no era un revolucionario sino un reformista que consolidó el poder de la élite burguesa liberal y desplazó la hegemonía del partido hacia la ocupación burocrática del Estado. Pragmático, sí, pero también con un estilo de gobierno que —observaría el mismo García— estimulaba "deformaciones absolutistas".
Nacido en Honda, Tolima, el 31 de enero de 1886, en el seno de una familia bogotana de tradición —su abuelo Pedro A. López era bogotano raizal—, López Pumarejo llegó al poder con la convicción de que el orden liberal solo sobreviviría si aprendía a hablarles a los sectores populares y a las clases medias urbanas sin desplazar del partido a su fracción terrateniente. Esa ecuación —atraer a los de abajo sin romper con los de arriba— es la clave para entender por qué la Revolución en Marcha fue tan ambiciosa en su forma y tan acotada en su fondo.
La reforma constitucional de 1936
El 10 de septiembre de 1934, apenas un mes después de la posesión, el ministro de Gobierno Darío Echandía presentó al Senado los primeros proyectos de reforma constitucional. El resultado, dos años después, fue el Acto Legislativo 01 de 1936: la modificación más importante que la Constitución de 1886 recibió en sus más de cien años de vigencia.
Su núcleo doctrinal fue la consagración de la función social de la propiedad, principio que sentó las bases para reformar el régimen sobre la tierra y para autorizar la intervención estatal en la economía. La reforma facultó al Estado a intervenir en la explotación de industrias o empresas —públicas y privadas— con el fin de racionalizar la producción, la distribución y el consumo de las riquezas, o para dar al trabajador la justa protección a que tiene derecho. Los artículos 17, 18 y 19 definieron el trabajo como obligación social, elevaron el derecho de huelga a rango constitucional —con excepción de los servicios públicos— y establecieron la asistencia pública como obligación del Estado.
En materia religiosa, la reforma suprimió los artículos que declaraban al catolicismo religión de la nación —entre ellos el 38— y los que otorgaban prerrogativas a la Iglesia. Instituyó la libertad de conciencia, de cultos y de instrucción, y entregó al Estado la inspección y vigilancia de los institutos docentes públicos y privados. Pero el gesto tuvo un límite deliberado: la libertad de cultos no podía ser contraria a la moral católica ni a las leyes, y el Concordato de 1887 —junto con la Convención de Misiones de 1902, renovada sin cambios en 1928— siguió intacto. En los territorios nacionales, donde el Estado colombiano casi no existía, el dominio eclesiástico siguió incólume. La laicización fue proclamada en la letra y contenida en la práctica.
La Ley 200 y la política de tierras
Si la reforma constitucional dio el andamiaje doctrinal, la Ley 200 de 1936 fue el terreno donde se midió la voluntad reformista. Su reputación popular como "reforma agraria" oscurece lo que efectivamente hizo. Su objetivo central no era redistribuir tierras sino estimular la productividad y modernizar el campo, consolidando un desarrollo capitalista de las relaciones rurales.
La ley operó sobre tres piezas. La primera fue la extinción del dominio: las tierras que permanecieran incultas durante diez años continuos revertirían al Estado. Era, en teoría, su disposición más radical; en la práctica, nunca llegó a aplicarse. La segunda fue la reducción del plazo de prescripción adquisitiva de treinta a cinco años para ocupantes de buena fe que cultivaran tierras incultas ajenas, con lo que se reconocieron derechos a colonos que hubieran trabajado la tierra durante ese período. La tercera —la más consecuente— resolvió a favor de los terratenientes el problema de los títulos: en lugar de exigir los títulos originales de concesión (la "prueba diabólica" que había hundido el proyecto de Olaya de 1933), la ley aceptó la demostración de destinación económica del predio, y con ese solo cambio legalizó de un plumazo la enorme masa de títulos imperfectos que sostenía el latifundio colombiano.
Sus efectos fueron desiguales y en varios puntos paradójicos. Temerosos de que arrendatarios, aparceros y colonos pudieran reclamar derechos sobre parcelas trabajadas durante años, muchos terratenientes los expulsaron preventivamente de sus haciendas. La aplicación varió radicalmente según la región: los grandes propietarios controlaban gobiernos municipales, policía y jueces de distrito, y allí donde eran fuertes, la ley se burló o se reinterpretó; solo donde eran débiles, los colonos consiguieron prevalecer. El plazo de diez años para explotar los predios de forma capitalista empujó en algunas zonas la conversión de arrendatarios en jornaleros asalariados, transformando la relación laboral rural sin tocar la estructura de la tenencia.
Contra la promesa nominal, la Ley 200 dejó los latifundios en lo esencial intactos y ofreció a los terratenientes una legalización general de sus títulos, algo que el proyecto de Olaya de 1933 no habría concedido. En lugar de redistribución, la política agraria colombiana se decantó, como venía haciéndolo, por la adjudicación de baldíos y la colonización de nuevos territorios: el latifundio quedó a salvo y la presión social se derivó hacia la frontera agrícola. La ley cumplió, eso sí, una función política inmediata: al reconocer una porción menor de las tierras en conflicto, atenuó el malestar rural y quitó combustión a las movilizaciones que la habían hecho necesaria.
El impuesto sobre la renta y la resistencia industrial
La reforma tributaria de 1935 introdujo el impuesto progresivo sobre la renta como respuesta a la inequidad de un sistema fiscal que recaía sobre las clases populares vía aduanas y dejaba prácticamente indemnes a los grupos privilegiados. El proyecto elaborado por una misión especializada contempló tarifa progresiva, renta global —prescindiendo de la distinción cualitativa entre rentas de trabajo, de capital y mixtas— y mecanismos de control para evitar la evasión, pero esta versión no obtuvo acogida en el Congreso. La reforma efectivamente promulgada tuvo un sesgo notorio: puso a la industria manufacturera a pagar más impuestos directos que ningún otro sector del país.
La reacción fue rápida y elocuente. Industriales de distintos partidos se agruparon alrededor del diario liberal de derechas La Razón para combatir la reforma, y calificaron de "bolchevique" la legislación sindical y laboral que la acompañaba. Los grandes industriales antioqueños conservadores opusieron sus propias resistencias. La reforma tributaria mostró así una de las paradojas estructurales del reformismo lopista: gravaba con más fuerza al sector que teóricamente encarnaba la modernización capitalista que el propio López promovía, mientras la renta agraria —el ingreso de la fracción terrateniente del liberalismo, aliada del gobierno— quedaba mucho menos expuesta.
Trabajo, sindicalismo y los límites de la mediación
En el terreno laboral, la Revolución en Marcha rompió con la tradición represiva. Fue la primera —y por mucho tiempo única— vez que la policía y el ejército no intervinieron sistemáticamente contra las organizaciones populares en conflictos rurales y sindicales; el gobierno ensayó una posición de mediador, no de brazo armado del patronato. El derecho de huelga entró a la Constitución en 1936, con la salvedad de los servicios públicos. En zonas petroleras, la nueva legislación tuvo efectos tangibles: la Unión Sindical Obrera obtuvo reconocimiento jurídico y empresas como la Tropical se vieron obligadas a negociar con los trabajadores.
Pero la mediación tenía sus condiciones. Cuando la negociación con la Tropical se rompió, el mismo gobierno militarizó Barrancabermeja y declaró ilegal una huelga de 5.000 trabajadores. En el caso de la Federación Nacional del Transporte Marítimo y Fluvial, Fedenal, el respaldo estatal se ofrecía a cambio de frenar la actividad huelguística: mediación sí, pero subordinada. El paquete completo de derechos laborales —vacaciones, cesantías, indemnización por accidentes, salario mínimo, regulación del trabajo nocturno, prohibición del uso de esquiroles en huelgas legales, inmunidades para líderes sindicales— se consolidaría con más fuerza durante el segundo gobierno de López, pero la lógica ya estaba en marcha en el primero: se reconocían derechos y se dotaba al Estado de herramientas para contener el conflicto, incluida la prohibición de huelgas bajo estado de sitio y la prioridad concedida a los sindicatos de empresa por encima de las federaciones. El reconocimiento sindical fue real; la subordinación política del sindicalismo al Estado liberal, también.
La escuela como territorio en disputa
La educación fue el frente cultural más ambicioso de la Revolución en Marcha, y quizás el más resistido. Durante casi medio siglo, el artículo 41 de la Constitución de 1886 había dirimido en favor de la Iglesia Católica el control de la educación pública y la vigilancia de la privada. Reformar el sistema educativo suponía, por lo tanto, disputarle a la Iglesia el terreno donde su influencia era más honda.
En diciembre de 1934, apenas iniciado el mandato, la Ley 12 creó la Campaña de Cultura Aldeana y Rural, un programa dirigido a llevar alfabetización, salud básica y educación cívica a las zonas rurales. En 1935, otra ley abordó la reforma universitaria, retomando el proyecto que Germán Arciniegas había presentado sin éxito al Congreso en 1932 —inspirado en los principios del movimiento estudiantil de Córdoba de 1918— e integrando facultades y escuelas dispersas en una Universidad Nacional dotada de autonomía. El símbolo material del proyecto fue la Ciudad Universitaria en Bogotá, cuya construcción arrancó en este período en medio de fuertes resistencias políticas: el diario El Siglo difundió acusaciones de lucro personal contra sus impulsores.
El programa educativo contempló la toma de las escuelas normales departamentales por el gobierno central, la creación de liceos nacionales de enseñanza secundaria y la garantía del acceso igualitario de hombres y mujeres a todos los niveles educativos. Durante el gobierno de López, la Universidad Nacional abrió por primera vez sus puertas a las mujeres, permitiéndoles participar plenamente en la vida universitaria. La orientación general —fe en la razón, en la ciencia como fuerza liberadora, en la adaptación de la educación al proceso de industrialización que empezaba a transformar al país— chocaba de frente con la cosmovisión católica que había gobernado las aulas durante generaciones.
La reacción eclesiástica fue directa. El arzobispo de Bogotá, monseñor Ismael Perdomo, dirigió una comunicación formal al ministro de Educación Germán Arciniegas protestando por las conferencias que Luis López de Mesa dictaba en la Universidad Nacional sobre evolución darwiniana. No fue un episodio aislado: expresaba la convicción de la jerarquía de que la reforma educativa amenazaba el fundamento mismo del orden confesional colombiano. En respuesta —o al menos coincidiendo con esos años— surgió la moderna universidad privada católica: la Universidad Javeriana fue refundada en 1932 y la Universidad Bolivariana de Medellín en 1936. La disputa por la educación no se resolvió a favor del Estado; se bifurcó en dos sistemas paralelos que convivirían durante décadas.
El bloque opositor y el liberalismo contra sí mismo
Ninguna de estas reformas ocurrió sin resistencia. El Partido Conservador, replegado en la abstención electoral, encontró en Laureano Gómez —que fundó el diario El Siglo en 1936— su tribuna más implacable. La estrategia opositora, según el balance que después haría Otto Morales Benítez, apuntaba a rechazar propuestas de entendimiento, desacreditar al presidente, dividir grupos liberales para debilitar al régimen y unificar a la oposición contra el Ejecutivo. La Iglesia sumó su peso institucional. Y a esa alianza confesional-conservadora se sumó un actor decisivo: la Acción Patriótica Económica Nacional, la APEN, que agrupó a conservadores y liberales opositores para impedir lo que consideraban "doctrinas conculcadoras de la propiedad". El bloque incluía sectores empresariales urbanos y rurales que veían en la Ley 200, en la reforma tributaria y en la legislación laboral una amenaza directa.
Pero la presión más consecuente vino de dentro del propio liberalismo. Los sectores moderados, encabezados por Eduardo Santos y Luis Cano y respaldados por El Tiempo y La Razón, apoyaban la dirección reformista pero ejercían un freno constante en nombre del pragmatismo. No eran una oposición frontal; eran una moderación interna que iba reajustando permanentemente los alcances del proyecto.
En diciembre de 1936, apenas promulgada la reforma constitucional, el propio López decretó la "pausa". El gesto suele atribuirse a la presión externa —la APEN, la Iglesia, los conservadores— pero se explica también, y quizás sobre todo, por el temor del presidente a que la polarización se transformara en guerra abierta y por la conciencia de que su propia base liberal estaba cediendo. Un año después, las elecciones parlamentarias de 1937 confirmaron el diagnóstico: el ala santista triunfó sobre el lopismo, y el impulso reformista quedó formalmente contenido antes de que terminara el mandato. El propio López describiría el desenlace de su gobierno como "descomposición, desaliento y desorden".
Por qué las reformas fueron lo que fueron
La Revolución en Marcha suele explicarse como un choque entre modernizadores liberales y una reacción conservadora-eclesiástica. Esa lectura captura parte del cuadro pero pierde el mecanismo interno. Las reformas fueron reales —modificaron la Constitución, cambiaron el régimen fiscal, reconocieron derechos laborales, laicizaron formalmente el Estado, transformaron la universidad— y al mismo tiempo estaban acotadas desde el diseño. La Ley 200 legalizó los títulos imperfectos de los terratenientes en lugar de revertir tierras al Estado. La reforma tributaria gravó a la industria manufacturera con más peso que a la renta agraria. La laicización dejó intacto el Concordato y mantuvo la cláusula de la moral católica como límite a la libertad de cultos. La legislación laboral reconoció el derecho de huelga, pero también lo suspendió bajo estado de sitio y dio prioridad a los sindicatos de empresa sobre las federaciones.
Esa acotación no es un fracaso del proyecto: es su forma. López gobernó con un objetivo explícito de armonía social, atrayendo a sectores populares y a la clase media urbana sin desplazar a la fracción terrateniente del Partido Liberal. Su método fue la domesticación —el término lo describe con precisión— del movimiento inconforme mediante la incorporación de sus cuadros al Estado y la traducción de sus demandas en legislación contenida. Como observó Antonio García, no se trató de una revolución sino de la consolidación del poder de una élite burguesa liberal, cuya hegemonía se desplazó hacia la ocupación burocrática del aparato estatal.
Esa lectura, sin embargo, corre el riesgo de escamotear a los actores que forzaron la mano del gobierno. Los colonos de Sumapaz que invadían latifundios, los arrendatarios cafeteros de Cundinamarca y Tolima que se negaban a pagar obligaciones a las haciendas, los trabajadores petroleros de Barrancabermeja organizados en la USO, las bases campesinas que el Partido Comunista y la UNIR articulaban con la política nacional: fueron ellos quienes convirtieron el problema agrario y laboral en un problema de Estado. La Ley 200 y la legislación laboral no fueron concesiones graciosas de una élite ilustrada, sino respuestas a conflictos que ya desbordaban el orden. La iniciativa real, en muchos casos, estuvo fuera del gabinete lopista.
La reversión: de la pausa a la Ley 100
El sucesor de López fue Eduardo Santos, presidente entre 1938 y 1942, cuyo gobierno se recuerda como una prolongación de la "pausa" en clave institucional: no reversión frontal, pero sí enfriamiento. La reforma agraria dejó de aplicarse con energía; la disposición sobre extinción de dominio de tierras incultas —que debía activarse a los diez años— nunca se ejecutó.
El desenlace llegó con el propio López. Elegido para un segundo mandato entre 1942 y 1945, en un contexto de crisis política y debilitamiento del Ejecutivo, sancionó la Ley 100 de 1944, que revirtió gradualmente los avances de la Ley 200 de 1936. La nueva ley protegía a los terratenientes frente a las pretensiones de aparceros y colonos, autorizaba en los contratos de aparcería la prohibición de cultivar productos de subsistencia, estipulaba el rápido avalúo y pago de mejoras y exigía que los trabajadores abandonaran la tierra inmediatamente al expirar los contratos. Su propósito de fondo era negar a arrendatarios y aparceros el derecho a convertirse en propietarios, blindando a los terratenientes contra las expectativas de ascenso social del campesinado. La impulsaron la Asociación Patronal Económica Nacional, la Sociedad de Agricultores de Colombia y la Federación Nacional de Cafeteros, cuya alianza logró inclinar la balanza del Estado a su favor. López renunció a comienzos de 1945; lo sucedió Alberto Lleras Camargo, y con él terminó el ciclo reformista lopista.
La reversión no fue un accidente de coyuntura. Fue el desenlace previsible de un proyecto que nunca rompió con la fracción terrateniente del liberalismo. La élite bipartidista fue incapaz de sostener el consenso reformista que había hecho posible las leyes de los años treinta, y las mismas fuerzas que habían promovido la modernización defensiva se plegaron a la restauración cuando el conflicto social volvió a arreciar.
Por qué sigue importando
La Revolución en Marcha dejó huellas duraderas y ausencias todavía más largas. Consagró en el ordenamiento constitucional colombiano la función social de la propiedad y la intervención del Estado en la economía, dos principios que sobrevivirían a todas las reformas posteriores y llegarían intactos hasta la Constitución de 1991. Estableció el derecho de huelga como garantía constitucional. Introdujo el impuesto progresivo sobre la renta, base del sistema fiscal moderno. Abrió la universidad pública a las mujeres. Puso las bases físicas y jurídicas de la Universidad Nacional contemporánea. Y demostró que el orden confesional de 1886 podía ser modificado sin que el país se hundiera.
Al mismo tiempo, dejó sin resolver el problema que la había hecho necesaria. La tierra siguió concentrada. Los latifundios permanecieron. El modelo de acumulación latifundista se perpetuó bajo la forma de adjudicación de baldíos y colonización de nuevas fronteras, empujando el conflicto hacia territorios donde el Estado apenas existía. Las expectativas redistributivas que la Ley 200 despertó fueron cerradas por la Ley 100, y con ellas se selló el destino de la reforma agraria colombiana durante décadas. El campesinado que se había movilizado en Sumapaz, en Viotá, en el Tequendama, en la Costa Caribe y en el Cauca, aprendió que las ventanas institucionales podían abrirse y cerrarse en menos de una década.
Ese desenlace —reformas que institucionalizan el conflicto sin resolverlo, seguidas de una restauración que revierte lo ganado y consolida lo no tocado— es una de las estructuras que ordenaría la política colombiana durante todo el siglo XX. Entender la Revolución en Marcha en sus dos caras, como avance real y como contención deliberada, es entender por qué el problema agrario nunca dejó de ser el problema colombiano.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 149, 1712 citas
[1]ren dió los sec retos d e la l eng ua en clases particu lares con Miguel Antonio Caro, maes tr o del arte retórica. A las des tr ezas m ov ilizadoras de Ola ya y a la publicidad de sus reformas laborales, J.ú p ez añad ió un a hábil manipula ci ón lexico- 149 150 Marco Paúzcios gráfica de hondo ca lado popul ar. Como…p. 149
[41]resentida por lo s santistas. Esta l eg islación, que luego aprobaría el Co ngr eso, hubo de consagrar los derechos laborales y sindicales. Es tableció los derechos a vacaciones, ces antía s, accidentes de trabajo, salario mínimo, trabajo n octurno; prohibió el uso de esquiroles para rom - per la s huelgas legal es y…p. 171
02Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 721 cita
[2]crecimiento económico. Con este objeto trajo a su Gobierno un programa completo de reforma social y un nuevo grupo de intelectuales y administradores para que lo ejecutaran. Su primer gabinete no incluía ninguno de los grandes líderes del Partido Liberal. Estaba compuesto de jóvenes in- telectuales como Alberto…p. 72
03El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 492 citas
[3]pretendió renovar las estructuras de un Estado anquilosado, con rezagos colonialistas, excluyente y violento. Quiso intentar su “New deal”. Pragmático y dogmático, ningún otro presidente en la historia colombiana ha sido tan controvertido. Llamando a su gobierno la “Revolución en Marcha”, buscó la armonía social…p. 49
[4]pretendió renovar las estructuras de un Estado anquilosado, con rezagos colonialistas, excluyente y violento. Quiso intentar su “New deal”. Pragmático y dogmático, ningún otro presidente en la historia colombiana ha sido tan controvertido. Llamando a su gobierno la “Revolución en Marcha”, buscó la armonía social…p. 49
04Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 44, 52, 1153 citas
[5]ó, San Andr é s, and Guajira, a trip that initiated the extraordinary labors that he would continue during the L ó pez Pumarejo administration to promote and develop the territories. 61 Conclusion Overshadowed by the "Revolution on March" program of reforms embraced by L ó pez Pumarejo, the impact of Olaya Herrera's…p. 44
[18]with serious Indian problems, abandoned and ignored by the great centers of the country," remained a province within the department of Boyacá. Third, disregarding the fact that geographic isolation, tropical climate, and the sparse populations of the territories required special legislation, Article 2 implied that the…p. 115
[19]a, the places where they are created, and the functions that the respective employees perform." 21 Such glaring ambiguities would continue to inhibit effective government in the territories for the next fifty years. Church State Relations Despite efforts by radical Liberals, the Constitutional Reform of 1936 did not…p. 52
05Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 22, 24, 263 citas
[6]Depresión que, al aumentar los precios de los productos importados, los había puesto por fuera del alcance de la 1nayoría de los consu1nidores y estünuló así la demanda de productos locales, disponibles a precios mucho más b~jos. Es de anotar que el Par- tido Conservador ejercía un proteccionisn1o con1ercial que rigió…p. 22
[34]lograron permanecer en las tierras que habían trabajado, pero bajo condiciones que no son del todo claras 22. En algunos lugares, los terratenientes sencillamente no expulsaron a los colonos de tierras cuyo estatus legal seguía sin definirse. Los terrate- nientes también consiguieron arrebatar tierras a los colonos,…p. 24
[70]los arrendatarios, de manera que quedara asegurado el control de los terratenientes sobre la tierra. ¿Qué condiciones y actores condt~eron a la pr01nulgación ~el~ Ley 100 y a sus resultados (es decir, proveer un rnarco legal inst1tuo~nal adecuado para n1ediar, arbitrar o decidir el conflicto rural aprop1aclo Fracaso…p. 26
06Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 2131 cita
[7]desempeñarse en los más altos cargos. "La leyenda que él mismo contribuyó a difundir, Alfonso López Pumarejo Alfonso López Pumarejo 233 F ue un accidente el que hubiera nacido en Honda. Mi abuelo, Pedro A. López, era bogotano raizal. Los restos de su padre, Ambro- sio López, el organizador de las Ligas Demo- cráticas…p. 213
07Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 253, 2562 citas
[8]"Colombia S.A.", libro del sociólogo Antonio García, publicado en Manizales en 1934. Nueva Historia de Colombia. Vol. III te al oficialismo liberal. Aunque la UNIR había proclamado la abstención electoral en las elecciones de 1935, como lo había hecho en 1934 para las presidenciales, Gaitán flamantemente salió elegido…p. 253
[54]que tocaban los privilegios eclesiásticos. Algunos sectores terratenientes tradi- cionales no vieron con buenos ojos la ley de tierras. Incluso sectores empre- sariales, urbanos y rurales, agrupados en la APEN (Acción Patriótica Eco- nómica Nacional), que agrupaba con- servadores y liberales, se opuso tam- bién a la…p. 256
08Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 174, 189, 2253 citas
[9]generaciones de ideología revolucionaria, sino en las ma nos de la élite burguesa de la Generación del Centenario” (García, 1983: 221). Algunos dirigentes buscaban un cambio revolucionario, pero ni el partido uni- rista ni el comunista estuvieron a la altura de la coyuntura, para impulsar una ideología liberal…p. 174
[16]1931). Era un proyecto que “desafiaba la tenue base con que se había consolida do gran parte de la propiedad privada y señalaba el camino hacia una reforma radical de las estructuras agrarias colombianas. De acuerdo con un observa dor de la época, si el proyecto de 1933 hubiese sido convertido en Ley, más de las tres…p. 189
[68]del grado de polarización política del país y del descontento creciente de un sector de las Fuerzas Armadas contra López (Archila, 1991). López dimitió finalmente a comienzos de 1945 y lo sucedió en el cargo Alberto Lleras Camargo. La llegada de Lleras, que hasta el momento se des empeñaba como Ministro de Hacienda de…p. 225
09Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 1151 cita
[10]institucionalidad se pretendió dar respuesta. En efecto, Colombia padecía desde hacía varios lustros de una larvada guerra civil que en los años ochenta y noventa tomó inusitado vigor. Diversos procesos de pacificación han logrado que algunos de los grupos armados se integren al sistema. No obstante, la guerra civil…p. 115
10Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 28, 1252 citas
[11]el período presidencial a cuatro años y pritibid su reelección immediata, cambió La fi- ura del vicepresidente por la de las wignatieras, establecióla responsa- bilidad del Ejecutivo, eliminó la pena de muerte, alorgó garantías a los ble- nes departamentales y municipales y reformó el estado de sitio. El período de…p. 28
[56]«Toda ten- dencia al intervencionismo de Estado prepara el advenimiento integral del socialismo; toda tendencia a robuste- cerda individualidad favorece el afian- zamvento de la democración. Reunidos algunos opositores en la Acción Patrió- fica Económica Nacional ¡APEN), quisie- ron impedir el trienio de las doctrinas…p. 125
11Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2041 cita
[12]López Pumarejo ante el presidente del Congreso, Laureano Gó- mez. Desde ese momento, López dejó claro su pro- pósito de adelantar la Revolución en Marcha. Senado de la República y sancionada por el presi- dente el día 30 del mismo mes y año, y aparecer en el Diario Oficial del 21 de enero de 1937, sólo empezó a regir…p. 204
12La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1821 cita
[13]de la su b versión socialista en el contexto del partido liberal de g o bierno. Con la hegemonía, se reforma un poco más la Con s titución «clerical y goda» que habían expedido Núñez y Caro en 1886. El reformador del momento es el doctor Darío Echandía, quien encuentra bases para su tarea en la Consti - tución de la…p. 182
13Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 91 cita
[14]encaminadas a fortalecer meca- nismos y un nuevo derecho interamericano. En la reforma constitucional de 1936 se con- sagraron, entre otras materias, la funcién social de Ja propiedad, se abrid el camino de la intervencién del Estado «en la explotacién de industrias o em- presas publicas y privadas, con el fin de…p. 9
14Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 8551 cita
[15]hacerse sentir, muy marcadamente, los elementos políticos, y emocionales. La intervención se convierte en el eje de la política del liberalismo. La reforma constitucional de 1936 dio entrada al inter- vencionismo entre los cánones fundamentales, y le quiso imprimir un tipo: El Estado puede intervenir por medio de…p. 855
15Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 1931 cita
[17]De los Derechos Civiles y Garantías Sociales, de la Constitución Colombiana de 1886, es reformada por el acto legislativo 01 de 1936 e incluye a los artículos 17, 18 y 19, que 192 Iván Alberto Díaz Gutiérrez APROXIMACIONES A LA HISTORIA DEL DERECHO EN COLOMBIA definirán al trabajo como obligación social, garantizarán…p. 193
16Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 2501 cita
[20]time he made the announcement. The consequence for Colom- bia had been, López said, “decomposition, discouragement, and disorder.” 127 The unhappiness that Alfonso López felt at the end of his 1934–1938 term was a function both of the opposition mounted by business interests threat- ened by his economic reforms, and…p. 250
17Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 120, 1242 citas
[21]los limitó a solo aquellos que no fueran contrarios a la moral cristiana y a las leyes (Artículo 40), y en su Artículo 38 estableció con claridad lo que será dominante durante los siguientes cincuenta años: “La Religión Católica, Apostólica, Romana, es la de la Nación; los Poderes públicos la protegerán y harán que…p. 120
[49]ejemplo de lo que llegó a generar estos desacuerdos fue la guerra civil de 1876: se gestó, entre otras razones, por el desacuerdo manifiesto del Partido Conservador y la Iglesia católica con las reformas educativas introducidas desde 1870 por el liberalismo radical en el poder, que impuso la enseñanza laica, la…p. 124
18Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 343, 354, 3573 citas
[22]5 de agosto de 1886, había sido san- cionada la constitución que encarnaba el pensamiento de la Regeneración. El trámite de la reforma fue el si- guiente. Un mes después de posesio- nado Alfonso López Pumarejo, el go- bierno puso sus cartas sobre la mesa en materia de reforma constitucional, por intermedio de su…p. 357
[38]mente las labores y con injerencia en los cuerpos de dirección de los dife- rentes estamentos universitarios: la Universidad abrió sus puertas a la mu- jer. Pero además, López dedicó todos sus esfuerzos a dotar a la Universidad de un campus, de una sede espaciosa que le permitiera futuros desarrollos. De allí la…p. 354
[57]mas que estaba adelantando. Existía otro sector que podría denominarse de centro, en el que acampaban perso- najes conocidos como Eduardo Santos o Luis Cano, quienes tanto en la pren- sa como en el Parlamento apoyaban los cambios pero ejercían ciertos fre- nos en nombre del pragmatismo. Es- pecialmente en la Cámara de…p. 343
19Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 272, 276, 2823 citas
[23]modalidad de la legislación colombiana. Al hacerlo, desafiaba la tenue base con que se había consolidado gran parte de la propiedad privada y señalaba el camino hacia una reforma radical de las estructuras agrarias colombianas. De acuerdo con un observador de la época, si el proyecto de 1933 hubiera sido convertido en…p. 276
[24]1932, p. 80; Santander, Informe del Secretario de Gobierno, 1936, pp. 18-19, y AHOH, caja 6, carpeta 46, comunicación del Procurador General al Ministro de Industrias, 4 de agosto de 1933. 221 EL ESTADO Y EL PROBLEMA AGRARIO, 1930-1936 222 De acuerdo con las consideraciones anteriores se contemplaron dos al-…p. 272
[33]más concretamente que cualquier otro estatuto previo los elementos comprendidos bajo el término «mejoras>>, cuya compensación se hacía obli- gatoria (véase Catherine LeGrand, «From Public Lands... », p. 430). La estipulación final sobre reembolso y derechos de compra se aplicaba solamente a los colonos que nunca…p. 282
20Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 363, 4102 citas
[25]nacional. Esta obligación se denominó “prueba diabólica”, puesto que para muchos propietarios era practicamente imposible cumplirla. “Estas sentencias —indica Albert Hirschman— hicieron temblar los cimientos del orden establecido. Acuciados por sus necesidades, los arrendatarios no fueron nada remisos para aprovechar…p. 363
[59]a comienzos de los años treinta y, ante todo, lograron articularse con los nuevos movimientos políticos, lo que amplificó considerablemente el impacto de sus luchas. El epicentro de los conflictos fue la zona cafetera de Cundinamarca y Tolima. En efecto, si se mide tomando como punto de referencia los sindicatos…p. 410
21No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 451 cita
[26]las tierras improductivas, sus alcances estaban diri- gidos a estimular la productividad y la modernización rural, pero no a «adelantar una reforma agraria redistributiva» 50, lo que permitió con el tiempo perpetuar el modelo de acumulación de tierra. La aplicación de esta Ley 200, como ocurrió a lo largo del siglo…p. 45
22Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 54, 3032 citas
[27]200 de 1936-- no será sino un apéndice de esa reforma constitucional. Ella pretendía presionar a los terratenientes para que modernizaran la producción agropecuaria mediante la distante amenaza de expropiación, sin que realmente buscara modificar sustancialmente la situación de colonos y arrendatarios.…p. 54
[42]6.000 trabajadores. La federación no sólo acabó con la competencia entre los braceros y demás personal poco calificado, sino que trajo un sustancial mejoramiento de las condiciones de vida de los afiliados. Desde el principio buscó la mediación oficial, apelando no pocas veces al mismo López, quien efectivamente…p. 303
23Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 337, 3454 citas
[28]y cómo se indemnizaba a los propietarios por la pér- dida de sus rentas. Nunca se pretendió eliminar a los terratenien- tes como clase, lo cual desentraña a cabalidad el alcance de la reforma vislumbrada por la "Revolución en Marcha". Se dirimía, además, la vía para el desarrollo del capitalismo en el campo; con base…p. 337
[29]y cómo se indemnizaba a los propietarios por la pér- dida de sus rentas. Nunca se pretendió eliminar a los terratenien- tes como clase, lo cual desentraña a cabalidad el alcance de la reforma vislumbrada por la "Revolución en Marcha". Se dirimía, además, la vía para el desarrollo del capitalismo en el campo; con base…p. 337
[39]momentos por la intervención del Estado para sentar a las partes en la mesa de negociaciones. Aunque lo anterior debe ser la regla y no la excepción en el Estado ideal democrático-burgués, aquí fue por primera y única vez que la policía y el ejército no inter- vinieron contra las organizaciones populares cuando…p. 345
[40]momentos por la intervención del Estado para sentar a las partes en la mesa de negociaciones. Aunque lo anterior debe ser la regla y no la excepción en el Estado ideal democrático-burgués, aquí fue por primera y única vez que la policía y el ejército no inter- vinieron contra las organizaciones populares cuando…p. 345
24Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 4451 cita
[30]situación de los últimos en la medida en que la Corte Suprema de Justicia por sentencia de 1926, reiterada en 1934, había establecido que en caso de litigio, quien pretendiera ser propietario de un predio debía exhibir títulos que se remontaran a concesión de la Corona o de la República, y muchísimos terratenientes…p. 445
25El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 333, 3862 citas
[31]de la Ley de Tierras 14• Los fundamentos teóricos, las bases ideológicas y los efectos prácticos de la Ley 200 han sido muy divulgados y analizados por diferentes especialistas, especialmente en el campo del derecho agrario. Esto nos permite tocarla sólo de pasada. En cuanto a modernizar el derecho dándole uniformidad…p. 386
[64]al ministro de Economía Nacional so- bre visitas practicadas a las haciendas «Ceilán» y «Liberia» en Viotá y «El Chocho» en Fusaga- sugá el 17 de noviembre de 1948, copia a máquina, s. f. 23 Boletín de la Oficina, octubre-diciembre, 1933. 331 EL CAFÉ EN COLOMBIA bres como el presidente López Pumarejo 24 • Al quebrarse…p. 333
26Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 501 cita
[32]jueces agrarios y estableció mecanismos para evitar la acumulación ociosa de baldíos, lo que a la larga les permitió a muchos campesinos hacerse con la propiedad de la tierra que ocupaban. Así se inició una tradición en el modelo de garantía del derecho a la tierra del campesinado que privilegió la entrega de baldíos…p. 50
27Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 23, 412 citas
[35]la que no respondia el régi- men vigente. Asimismo, el Estado debia reorganizar la tributacién segun los principios de la equidad so- cial, que no se hallaban presentes en el impuesto de aduanas, el cual, al gravar las mercancias im- portadas de consumo masivo, trasladaba la exac- cién a las clases populares y…p. 23
[36]riqueza escapaba facilmente al pago del mismo, que el principio de la progresién no se contenia en la ley vigente y que no existian mecanismos efec- tivos de informacién y de control sobre los contri- buyentes. El proyecto de reforma elaborado por la misi6n introducia cambios sustanciales, tales como los siguientes:…p. 41
28El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 4341 cita
[37]tiempo; el de la "revolución en marcha". 8 No fue ése el caso de los grandes industriales antioquefios, una buena parte de los cuales eran conservadores y dada la pugnidad de los treinta, antiliberales. Tampoco fue la situación de los industriales que, sin distin- gos de partido, se agruparon alrededor del periódico…p. 434
29En medio del Magdalena MedioAlfredo Molano Bravo · 2009 · p. 281 cita
[43]una industrialización creciente condujeron a las reformas laborales y agrarias del año 1936. Ambas tuvieron un profundo impacto en el Magdalena Medio, especialmente en las zonas petroleras. La reforma laboral tuvo como una de sus consecuencias el reconocimiento y la reglamentación de la actividad sindical. Cuando la…p. 28
30La biblioteca aldeana de Colombia y el ideario de la República Liberal, 1934-1947. Bibliotecas y cultura en AntioquiaHernán Alonso Muñoz Vélez · 2014 · p. 25, 662 citas
[44]anterior, crea dentro de su normativa la Campaña de Cultura Aldeana y Rural. Ley 12 de 1934, Diario Oficial No. 22765 del 20 de diciembre de 1934. 24 Tirado Mejía, “López Pumarejo: la Revolución en Marcha”, p. 305. 56 La biblioteca aldeana de Colombia y el ideario de la República Liberal, 1934-1947 Olaya Herrera se…p. 66
[47]la mayor parte de la población el acceso a los servicios educativos ofrecidos por el Estado. En esta campaña alfabetizadora, se buscaría la igualdad de condiciones para hombres y mujeres, garantizándole a estas últimas el acceso a todos los niveles de la educación. De igual manera, el Estado utilizaría la escuela y la…p. 25
31Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 67, 91, 1083 citas
[45]de la historia, la cultura y los problemas de la nación. En su discurso de posesión se refirió al sistema educativo que re- cibía su gobierno con duras palabras de crítica: «En los talleres y en los campos ve- mos que nuestros hombres manejan sus instrumentos de trabajo al precio de un esfuerzo rutinario; el producto…p. 91
[48]fun- cionar más que como complemento. El Estado estimula, protege y ayuda, pero ahí debe concluir el campo de su intervención. Ahora, más allá del complejo tejido interno de las justificaciones ideoló- gicas en que este precepto se apoya, hay que decir que su realización sig- nificó en el plano práctico la renuncia…p. 67
[51]Esteban Jaramillo. En los años 30, se inició la aparición de la moderna universidad privada, con la Javeriana, fundada en 1932, y la Bolivariana, en 1936. versitaria los deportes, los servicios médicos y las residencias estudiantiles que formaron desde un comienzo par- te del campus universitario. El ambiente…p. 108
32Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 280, 3232 citas
[46]que.tambi é n compart í a la Iglesia 60. 60 Educaci ó n, n ú ms. 18 y 19, enero, febrero de 1935. 61 M istjzl U brutia, Historia del sindicalismo en Colombia, Bogot á, 1969, p á g. 229. En 1932, Germ á n Arciniegas present ó al Congreso Nacional el primer proyecto de reforma, proyecto que segu í a muy de cerca los…p. 323
[50]como resultado del plebiscito de 1958 los gobiernos del Frente Nacional aplicaron a educaci ó n e) 10% de los ingresos,' porcentaje que fue aumentado eri los posteriores presupuestos nacionales. La reforma adelantada en la d é cada de 1930-1940 fue cohe rente con el esp í ritu reformista de los gobiernos liberales.…p. 280
33Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 971 cita
[52]Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:21:44 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. COLOMBIA SIGLO XX 98 mayoría en el Senado, actuaban con conocimiento de causa: expulsados de las alcaldías municipales durante el gobierno de Olaya Herrera y enfrentados a un…p. 97
34Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 79, 842 citas
[53]Conservador. De manera que los principales enemigos de López venían no de una izquierda radical, sino de la derecha, lo cual refleja bien el sentir político de las clases dirigentes, en las que su conservatismo y apego a la tradición reflejaba posiciones fuertemente clasistas. Acosado por la oposición, López declaró…p. 84
[55]que se identificaba. Cada partido, más aún, cada tendencia partidista, poseía su propio periódico. López contaba con El Liberal, 86. Citado en Tirado, Álvaro, Velásquez, Magdala, La reforma constitucional de 1936, Bogotá, Fundación Friedrich Naumann, Oveja Negra, 1982, pp. 223-224. 87. Anales de la Cámara de…p. 79
35Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 661 cita
[58]un ciclo de conferencias en la Universidad Nacional. En la pri- mera conferencia se refirió al crosop- terigio, pez de aletas franjeadas, pro- bable transición entre los vertebrados marinos y los terrestres. Dos días des- pués, el ministro de Educación, Ger- mán Arciniegas, recibía una comuni- cación firmada por…p. 66
36Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 68, 239, 3103 citas
[60]de los conflictos (sobre lo cual existe, por lo demás, una amplia al campesino cafetero como un héroe nacional. El proceso de renovación, basado en los cultivos de caturra, se iniciaría en los años sesenta, tomando un gran impulso en la década del se- tenta. Cambios en la estructura de la producción Las haciendas…p. 239
[62]que, como Cundinamarca y Tolima, habían sido beneficiadas por los ferrocarriles. A ello se sumó la valorización de la co- secha cafetera gracias al aumento de los precios internacionales del grano, lo que pondría la cuestión de la utili- zación económica del suelo en el cen- tro de las discusiones sobre el proble- ma…p. 68
[71]los opre- sores de la clase trabajadora. El eclip- se de un movimiento laboral y la re- cuperación de la economía nacional y mundial a finales de los años 30 per- mitieron a la clase bipartidista domi- nante revertir gradualmente las polí- ticas de reforma social que había im- plantado ante la amenaza de los tra-…p. 310
37Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 421 cita
[61]de pro- piedad o de la institución de la familia, tales como están reconocidos y amparadas por la Constitución y leyes del país. 3. Promover, estimar o sostener huelgas violatorias de las leyes que las regula; y 4. Hacer apología de hechos definidos por las leyes penales como delitos. 56 Kalmanovitz, Economía y…p. 42
38La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 841 cita
[63]los arrendatarios y jornaleros de las grandes fincas de la región. Al comenzar la década del treinta el'movimiento campesino había adquirido una gran importancia po lítica; de su seno habían surgido un gran número de revolucionarios y todos los grandes luchadores de la época.tuvieron alguna relación con él movimeinto…p. 84
39Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 418, 4242 citas
[65]constrefiido por la estructura de la eco nomía exportadora de café, ignoran la dinámica tanto progresista como conservadora de la protesta deJos trabajadores en las grandes haciendas cafeteras (que conformaban, el sector más combativo del movimiento obrero a comienzos de 1M años treintas) y no aprecianru la magnitud…p. 418
[69]café pre sionaron leyes que revivieron y extendieron los sistemas laborales de dependencia en las grandes propiedades. La Ley 100 de 1944 protegía a los terratenientes de las pretensiones de los aparceros que se declaraban colonos. Los autorizaba en los contratos de aparceria a prohibir el cultivo de productos de…p. 424
40Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 4971 cita
[66]conflicto y sus víctimas, Contribución al entendimiento del conflicto armado en Colombia, desde abajo, Bogotá: Desde abajo, 2017 (tercera reimpresión), 366. 971 Múnera, Alfonso. Fronteras imaginadas. La construcción de las razas y de la geografía en el siglo XIX colombiano. Bogotá: Planeta, 2005, p. 103. 498…p. 497
41Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2041 cita
[67]ó o no, pero el periodo siguiente fue el de mayor desarrollo de la gran propiedad y estas normas impulsaron la intensa colonizaci ó n, que convirti ó inmensos territorios bald í os y de selva, sobre todo en las zonas bajas, en los Llanos Orientales, el Caquet á, el Magdalena Medio o Urab á, en propiedades privadas…p. 204