Ensayo · República Liberal · 1930–1946
La Revolución en Marcha (1934-1938)
Entre 1934 y 1938, Alfonso López Pumarejo impulsó en Colombia la llamada Revolución en Marcha, la reforma más tibia del ciclo reformista latinoamericano: no redistribuyó tierra, no desafió el orden cafetero y revirtió sus propios avances en 1944. La pregunta es si esa moderación fue impuesta por un campo institucional bloqueado o fue una autolimitación constitutiva de la élite reformadora.
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La respuesta en breve
La tibieza de la Revolución en Marcha no admite explicación monocausal, pero sí admite jerarquía: la autolimitación de élite fue constitutiva. López diseñó reformas con horizonte capitalista-modernizador que nunca pretendieron desmantelar el latifundio ni desafiar el poder cafetero-bancario; la Ley 200 de 1936, lejos de ser una reforma agraria frenada por sus enemigos, resolvió en favor de los terratenientes el problema jurídico que la Corte Suprema les había creado desde 1926, mientras vestía esa solución con un artículo radical de extinción de dominio destinado a no aplicarse. Sobre esa base, el bloqueo estructural —coalición de Iglesia, APEN, ala santista del liberalismo, conservatismo abstencionista y gamonalismo territorial— operó con eficacia porque no encontró un sujeto social autónomo capaz de cobrarle al reformador el precio de retroceder: sin partido de masas, sin centrales campesinas independientes y con la CTC bajo tutela liberal, la reversibilidad del ciclo estaba inscrita en su arquitectura desde el principio.
La historiografía oscila entre dos polos que el material obliga a matizar. Un polo estructuralista sostiene que la moderación lopista no fue elección sino piso: la coalición episcopal-oligárquica, el conservatismo abstencionista y el gamonalismo territorial habrían bloqueado cualquier reforma más audaz, haciendo inútil criticar a López por tibio. El polo de la autolimitación de élite replica que la Ley 200 no fue una reforma frenada sino una ley que, tal como fue redactada, benefició principalmente a los terratenientes al sustituir el requisito de título por el criterio de destinación económica; que la política laboral buscó consolidar un mercado interno, no constituir una clase obrera con poder propio; y que la dependencia fiscal del café hacía intocable el orden cafetero-bancario por razones de voluntad, no solo de resistencia externa. Un tercer eje, comparativo, señala que la diferencia decisiva con el cardenismo, el varguismo y el Frente Popular chileno no fue el grado de bloqueo institucional —todos enfrentaron resistencias oligárquicas— sino la ausencia colombiana de un sujeto social autónomo: sin PRM, sin corporativismo sindical, sin frente popular formalizado, la reforma quedó atrapada en el Congreso y fue reversible sin costo político, como lo demostró la Ley 100 de 1944, sancionada por el propio López, y la Pausa de Santos (1938-1942). La discusión sobre si las reformas del 36 'permanecieron prácticamente sin aplicación' durante décadas o tuvieron efectos locales reales sigue abierta en la historiografía agraria.
Ensayo completo
La lectura
¿Por qué la Revolución en Marcha fue la más tibia del ciclo reformista latinoamericano?
Entre 1934 y 1938, mientras Lázaro Cárdenas repartía cuarenta y cinco millones de hectáreas en México y nacionalizaba el petróleo, mientras Getúlio Vargas construía en Brasil el Estado corporativo del Estado Novo, mientras Víctor Raúl Haya de la Torre agitaba desde el exilio un aprismo antiimperialista continental y mientras Pedro Aguirre Cerda ganaba en Chile la presidencia con el Frente Popular, Alfonso López Pumarejo puso en marcha en Colombia una reforma que sus contemporáneos llamaron Revolución en Marcha y que sus lectores conservadores denunciaron como el preludio del bolchevismo tropical. Cuatro años después, sin haber redistribuido tierra, sin haber tocado el orden cafetero, sin partido propio y sin sujeto social autónomo que lo sostuviera, López anunciaba él mismo la pausa. La reforma constitucional de 1936 se mantuvo en los códigos; la Ley 200 del mismo año quedó atrapada en jueces municipales y en la interpretación de los gamonales; y para 1944, en un segundo gobierno debilitado, el propio López sancionaba la Ley 100 que revertía en buena medida lo suyo.
¿Fue tibieza estructural o autolimitación de élite? La pregunta no es de matiz: decide si el ciclo colombiano tenía otro desenlace posible o si estaba escrito desde adentro. Y decide, con eso, una lectura entera del siglo XX colombiano.
Colombia compartió con México, Brasil, Perú y Chile la coyuntura internacional que hizo posible el reformismo latinoamericano de los años treinta: el derrumbe de 1929, la recuperación bajo lógicas keynesianas, el margen fiscal ampliado por la política del buen vecino de Franklin D. Roosevelt, el clima ideológico de frentes populares y corporativismos, la presión obrera urbana y las tensiones en el campo. En ese tablero común, cada país produjo su propio experimento. El colombiano fue, sin discusión, el que menos alteró la estructura de propiedad, el que menos duró, el que menos partido de masas dejó tras de sí y el que revirtió sus avances con menor costo político. ¿Por qué?
Una respuesta habitual señala que la timidez de la reforma dejó intactas las estructuras agrarias y preparó por omisión la radicalización gaitanista y La Violencia. Es una lectura teleológica que funciona hacia atrás: si en 1948 el 9 de abril arrasó el centro de Bogotá, si La Violencia produjo más de doscientas mil víctimas y el desplazamiento de más de dos millones de personas, entonces algo se dejó sin resolver en los años treinta. La Ley 200 no fue reforma redistributiva sino ajuste de títulos, y ese ajuste selló el latifundio en lugar de disolverlo.
Otra respuesta desplaza la responsabilidad hacia el campo institucional. La Iglesia y el bipartidismo funcionaron como amortiguadores de cualquier movilización que pudiera empujar a López más allá. La Arquidiócesis de Medellín envió a las parroquias antioqueñas un comunicado en defensa de los propietarios frente al proyecto agrario; el conservatismo practicó abstención electoral sistemática durante los gobiernos de López y Santos, negándose a legitimar el régimen; los gamonales locales, articulados con jueces de distrito y policías municipales, burlaron la Ley 200 en la mayoría de los casos donde se intentó aplicar. En esta lectura, la moderación lopista no fue elección sino piso: un reformador con más ambición habría chocado con el mismo muro. Y su versión endurecida dice más: la moderación no fue opción ideológica sino producto de un campo bloqueado, y por lo tanto criticar a López por tibio es voluntarismo.
Una tercera respuesta invierte el eje. López se autolimitó porque dependía de banqueros y cafeteros, porque priorizó el equilibrio fiscal sobre la redistribución, y porque su reforma nunca fue equivalente al cardenismo aunque compartiera el clima. La Federación Nacional de Cafeteros, fundada en 1927, controlaba las divisas de un sector que hacia esa fecha representaba cerca del 15% del ingreso nacional; ningún gobierno podía diseñar política agraria contra ese poder sin diseñar también su propia caída fiscal. Y una cuarta subraya la ausencia estructural: la Revolución en Marcha fue proyecto de élite ilustrada sin partido de masas, y esa carencia explica la reversibilidad rápida. Cárdenas tenía al PRM y a las centrales campesinas; Vargas construyó el corporativismo sindical; Aguirre Cerda tenía Frente Popular con socialistas, comunistas y radicales. López tenía al Partido Liberal, que seguía siendo el mismo partido de terratenientes, comerciantes y letrados que había gobernado desde 1930 con Enrique Olaya Herrera, y cuya ala santista lo abandonó apenas la reforma empezó a incomodar.
Hay lecturas más frontales todavía: la oligarquía colombiana fue incapaz de tolerar incluso un capitalismo modernizante y bloqueó el New Deal tropical vía coalición episcopal-oligárquica; confundió deliberadamente reforma con comunismo; la rigidez aristocrática ante reformas moderadas anticipa el carácter excluyente del régimen y prepara La Violencia. Y otra, opuesta, más fría: no hubo revolución alguna, sino modernización conservadora destinada a desactivar amenazas mayores, y la pausa de finales de 1936 selló los límites que estaban puestos desde el principio.
Cada una de estas lecturas se sostiene sobre evidencia real. Ninguna, por sí sola, explica el conjunto. Conviene entonces mirar la evidencia por dentro.
La reforma constitucional de 1936, impulsada principalmente por Darío Echandía y tomada como referencia la Constitución de la Segunda República Española, consagró la función social de la propiedad, el derecho de huelga —salvo en servicios públicos—, la intervención estatal en la economía, la protección especial al trabajo como obligación social, y restableció el sufragio universal devolviendo el voto a pobres y analfabetos. Fue una reforma de vocabulario constitucional profundo. Pero su fórmula clave —la intervención del Estado para "racionalizar la producción, distribución y consumo de las riquezas"— quedó formulada de manera vaga en cuanto a sus límites y su dirección, lo que dejó a la reforma dependiente de una voluntad política sostenida que no existía en el aparato liberal.
Con la Ley 200 la evidencia se endurece. En 1926, la Corte Suprema había establecido —reiterándolo en 1934— que los terratenientes debían acreditar títulos que se remontaran a concesión de la Corona o de la República, prueba que la mayoría no podía presentar. Un proyecto agrario elaborado en 1933 bajo Olaya Herrera desafiaba la base misma de la propiedad privada: de haberse aprobado, más de tres cuartas partes de la propiedad habrían revertido a la Nación. La Ley 200 de 1936 hizo lo contrario. Sustituyó el requisito de título por el criterio de la destinación económica: quien probara que la tierra estaba en explotación era su dueño legítimo. Incluía, sí, un artículo sexto sobre extinción de dominio de predios incultos, calificado como el más radical del texto, pero su aplicación práctica fue escasa o nula. Donde se intentó aplicar la ley, los terratenientes locales —que controlaban gobiernos municipales, policía y jueces de distrito— impusieron la interpretación que los favorecía. La norma protegió en alguna medida a colonos y ocupantes al establecer trabas al lanzamiento, pero benefició sobre todo a los grandes propietarios al resolverles el problema de los títulos.
Esta ambivalencia es decisiva. La Ley 200 no fue una reforma agraria frenada por sus enemigos: fue una ley que, tal como fue redactada y sancionada, subsanaba la principal vulnerabilidad jurídica de los terratenientes. El artículo radical existía; la ley entera, no. Y cuando López volvió a la presidencia en 1942, en un contexto de crisis política, sancionó en 1944 la Ley 100 que revirtió lo poco redistributivo del 36: protegió a los terratenientes de las pretensiones de aparceros que se declaraban colonos, autorizó en los contratos prohibir el cultivo de productos de subsistencia, exigió abandono inmediato de la tierra al expirar los contratos y amplió el plazo para la extinción de dominio.
En materia laboral la asimetría con el resto del ciclo latinoamericano se atenúa parcialmente. Durante el primer López, el Estado adoptó por primera y única vez una política de neutralidad activa en los conflictos laborales: la policía y el ejército no intervinieron contra las organizaciones populares en huelgas, y el gobierno presionó a las empresas para que hicieran concesiones. La Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC) se consolidó bajo su patrocinio. Pero la Ley 83 de sindicalización estableció multas bajas para los patrones infractores y mantuvo el derecho de las empresas a contratar nuevos trabajadores durante las huelgas, limitando de hecho la capacidad de negociación. La protección legal amplia —prohibición del paralelismo sindical, prohibición de nuevos contratos durante huelgas— solo llegó con el Decreto 2350 de 1944 y la Ley 6 de 1945, cuando el ciclo ya cerraba. Y la lógica de la política laboral era clara: crear canales de negociación obrero-patronal y ampliar la demanda solvente para consolidar un mercado interno para la industria de bienes de consumo. Reforma con horizonte capitalista, no con horizonte de poder popular.
Y luego está la cuestión cafetera, que atraviesa todo. La Federación Nacional de Cafeteros, fundada en 1927 con poderes especiales que consolidaron su monopolio sobre las divisas del sector, fue más la legalización de un poder económico ya existente que una innovación institucional. La secuencia fiscal de los años siguientes lo confirma: primas al productor financiadas por el Estado, una devaluación temporal y discriminatoria, y luego una devaluación definitiva con certificados de cambio negociables libremente que hundió el peso frente al dólar en pocos meses. Los dividendos del café permitieron al Estado superar las crisis fiscales crónicas del siglo XIX y sostener el gasto público que a su vez alimentaba la industrialización. Un reformador que tocara ese sector tocaba su propia base fiscal, y ningún reformador colombiano estaba en condiciones —ni tenía voluntad— de hacerlo.
Los actores de veto operaban en paralelo. La APEN articuló a opositores de las reformas tributaria y agraria con el propósito declarado de impedir "doctrinas conculcadoras de la propiedad". La Iglesia intervino en el debate legislativo: el comunicado de la Arquidiócesis de Medellín fue presentado por el representante Heliodoro Ángel Echeverri como prueba de la injerencia clerical a favor de los terratenientes. La postura eclesiástica no era homogénea —el arzobispo de Bogotá, Ismael Perdomo, había adoptado a partir de 1930 un tono más conciliador—, pero otros prelados continuaron atacando al liberalismo, al socialismo y al comunismo desde el púlpito. En el flanco político, el ala santista del Partido Liberal triunfó en las elecciones parlamentarias de 1937, corroborando la reorientación moderada del liberalismo antes de que Eduardo Santos ganara la presidencia en 1938 con abstención conservadora y programa explícito de moderación —la Pausa continuada.
Y falta el sujeto ausente, que es donde la comparación latinoamericana revela lo específico de Colombia. El Partido Comunista respaldó abiertamente a López sin condiciones; se habló de un "frente popular" pero el propio López tuvo que aclarar que tal frente era un embeleco, una coalición propagandística de grupos marginales que nunca se constituyó formalmente. La UNIR de Jorge Eliécer Gaitán, fundada como proyecto independiente de los partidos tradicionales, proclamó la abstención electoral en 1934 y 1935 pero terminó absorbida cuando Gaitán fue elegido representante a la Cámara por el liberalismo, muriendo políticamente en los brazos del oficialismo liberal. La CTC se consolidó bajo tutela liberal, y durante la administración Santos se procuró expulsar a los elementos comunistas y radicales, política que para 1941 había consumado la división sindical. La táctica lopista de incorporar intelectuales y líderes de izquierda al aparato estatal funcionó como mecanismo de domesticación del movimiento inconforme antes que como palanca de transformación.
¿Qué se sigue de todo esto? Que la tibieza de la Revolución en Marcha no admite explicación monocausal, pero sí admite jerarquía. La autolimitación de élite fue constitutiva: López diseñó reformas con horizonte capitalista-modernizador que nunca pretendieron desmantelar el latifundio ni desafiar el poder cafetero-bancario. La Ley 200 es la prueba más clara, porque resolvió en favor de los terratenientes el problema jurídico que la Corte les había creado, mientras vestía la solución con un artículo radical destinado a no aplicarse. La política laboral operó dentro de la lógica de consolidar un mercado interno, no de constituir una clase obrera con poder propio. La reforma constitucional consagró principios amplios cuya vaguedad los condenaba a depender de una voluntad política que el mismo partido gobernante no estaba dispuesto a sostener.
Pero el bloqueo estructural fue real e independiente de esas intenciones. La coalición de Iglesia, APEN, ala santista del liberalismo, conservatismo abstencionista y gamonalismo territorial operó antes de que López anunciara la pausa en diciembre de 1936. Incluso una reforma más audaz habría encontrado ese muro. La abstención electoral conservadora sistemática buscaba deslegitimar al régimen liberal en su conjunto; el balance que Otto Morales Benítez hizo de la estrategia opositora —divorciar al presidente del país, rechazar entendimientos, desacreditar al mandatario, deslindar grupos liberales, unificar la oposición— muestra un adversario que operaba con inteligencia de largo plazo.
Lo que hizo la convergencia de autolimitación y bloqueo políticamente indolora fue un tercer factor que rara vez se nombra con la crudeza que merece: la ausencia de un sujeto social autónomo capaz de cobrarle a López el precio de retroceder. Cárdenas tenía tras de sí campesinos organizados en ligas, sindicatos petroleros combativos y un partido de Estado en formación. Vargas construía sindicalismo corporativo desde arriba pero con base social real. Aguirre Cerda gobernaba con un Frente Popular que incluía comunistas y socialistas con base electoral propia. Haya de la Torre, aunque proscrito, tenía un aprismo con militancia disciplinada. López tenía al PCC alineado sin condiciones, a la UNIR absorbida, a la CTC en tutela y a una clase obrera todavía pequeña frente al peso campesino. Cuando llegó la Pausa, no hubo fuerza organizada que la cobrara. Santos ganó en 1938 con abstención conservadora y con votos liberales moderados, y no tuvo que derogar nada: bastó con ignorar.
Lo distintivo de Colombia frente al ciclo latinoamericano no fue la ausencia de un Cárdenas. Fue la ausencia de un sujeto social autónomo capaz de desbordar al reformador desde abajo. Sin ese desbordamiento posible, el reformador podía ser tan moderado como sus élites lo exigieran, y las élites lo exigían mucho. La estructura agraria local se transformó más por las luchas campesinas y el avance del capital sobre el agro que por la legislación misma. Donde hubo cambio, no lo hizo la ley; donde no lo hubo, la ley no lo forzó.
Esta lectura obliga a matizar cada una de las tesis contendientes. La tibieza sí preparó la radicalización gaitanista, pero no por omisión mecánica: la preparó porque cerró la vía institucional a una redistribución que quedó postergada hasta 1961 con la Ley 135, y porque cooptó a los cuadros que en otras coyunturas habrían construido un partido popular. La Iglesia y el bipartidismo sí funcionaron como amortiguadores, pero no como muro absoluto: fueron condición necesaria del bloqueo, no suficiente. La dependencia de banqueros y cafeteros sí operó como constricción, pero fue constricción aceptada por un gobierno que compartía con la Federación de Cafeteros los cuadros técnicos y la visión del desarrollo. La ausencia de partido de masas sí explica la reversibilidad, pero no fue accidente: fue decisión estratégica del liberalismo lopista, que prefirió cooptar la izquierda antes que construirle un cauce autónomo.
La versión más dura —que la oligarquía confundió deliberadamente reforma con comunismo para bloquear el New Deal tropical— captura algo real pero exagera la coherencia del adversario. Los desfiles de camisas negras y camisas pardas por Bogotá durante los años treinta, la Falange como referencia de Laureano Gómez, la denuncia constante del "frente popular" inexistente, funcionaron como movilización ideológica efectiva. Pero la oligarquía colombiana no bloqueó una modernización que estaba en marcha: negoció los términos de una modernización que ya venía diseñada para no tocar sus intereses centrales. El industrialismo protegido de los años cuarenta, sostenido por la política del buen vecino y por las restricciones de la Segunda Guerra, avanzó sin obstáculos porque no amenazaba la estructura agraria.
Que a Gaitán lo mataran en 1948, mientras en el mismo ciclo Cárdenas murió de viejo, Haya de la Torre murió proscrito pero de causas naturales y Vargas se suicidó ya destituido, dice mucho: sugiere que el sistema colombiano tenía menos capacidad de absorción institucional que sus pares y prefería la eliminación física a la incorporación pactada. El asesinato del 9 de abril truncó la única pregunta contrafáctica que valía la pena hacerle al ciclo: si el gaitanismo, con su desplazamiento del eje obrero desde la negociación sindical hacia la acción directa en la plaza pública, habría desbordado el techo estructural o habría replicado la trayectoria lopista dentro de un Partido Liberal que seguía siendo el de sus terratenientes y sus banqueros.
El juicio central queda cerrado. La Revolución en Marcha fue reformismo capitalista modernizador que se autolimitó desde el diseño, encontró bloqueo estructural real pero no absoluto, y quedó reversible porque nunca construyó el sujeto social que la hiciera irreversible. La pausa de diciembre de 1936, el triunfo santista de 1937, la presidencia de Santos en 1938 y la Ley 100 de 1944 sancionada por el propio López son cuatro momentos de una misma línea descendente, no accidentes sucesivos. Y esa línea tiene un rasgo que la separa nítidamente del resto del ciclo continental: se traza sin que el reformador tenga que pagar el precio político de trazarla. En México, la sucesión de Cárdenas fue disputada entre facciones que se reclamaban herederas; en Brasil, el varguismo dejó una arquitectura sindical y una identidad política que sobrevivió al propio Vargas y regresó al poder por vías democráticas; en Chile, el Frente Popular fundó una tradición de coaliciones de centro-izquierda que atravesó cuatro décadas. En Colombia, la reforma terminó y no dejó heredero.
Cuando Alberto Lleras Camargo asumió la presidencia en 1945 con gabinete de coalición liberal-conservadora, el ciclo reformista había terminado sin haber tocado el latifundio, sin haber redistribuido riqueza, sin haber construido partido popular y sin haber dejado una institucionalidad reformista que sobreviviera al reformador. Lo que quedó fue otra cosa: un país donde el conflicto agrario acumulado explotaría en La Violencia, donde el gaitanismo tendría que irrumpir desde fuera del sistema porque el sistema no le había hecho lugar, y donde el Frente Nacional de 1958 cerraría, con miedo mutuo de las dos élites, la puerta que la Revolución en Marcha nunca había abierto de verdad.
La ironía última es que el propio López, en su segundo gobierno, sancionó la ley que revertía su propia obra, y que ningún sector organizado dentro del liberalismo lopista se lo impidió. Una revolución cuyo autor firma su propio retroceso sin costo político es una revolución que nunca fue tal, y ese es el nombre exacto de lo que ocurrió en Colombia entre 1934 y 1944. El resto —la Ley 135 de 1961, el fracaso del Incora, la persistencia del latifundio hasta el siglo XXI, el desplazamiento como forma crónica de reforma agraria al revés— son consecuencias que la historia colombiana ha estado pagando desde entonces.
Archivo documental
Documentos usados en esta lectura
60 documentos · 84 fragmentos de referencia01Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 9, 232 fragmentos
[1]encaminadas a fortalecer meca- nismos y un nuevo derecho interamericano. En la reforma constitucional de 1936 se con- sagraron, entre otras materias, la funcién social de Ja propiedad, se abrid el camino de la intervencién del Estado «en la explotacién de industrias o em- presas publicas y privadas, con el fin de…
p. 9
[55]Gémez, un demagogo: pero de plaza y no de parlamento, y de izquierda, no de derecha. Su oratoria vindicativa e incendiaria, diri- gida contra «las oligarquias» (tanto conservadoras como liberales), reanudaba, en palabras, el refor- mismo liberal de la «Revolucién en Marcha», inte- rrumpido por la «pausa» del gobierno…
p. 23
02La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1821 fragmento
[2]de la su b versión socialista en el contexto del partido liberal de g o bierno. Con la hegemonía, se reforma un poco más la Con s titución «clerical y goda» que habían expedido Núñez y Caro en 1886. El reformador del momento es el doctor Darío Echandía, quien encuentra bases para su tarea en la Consti - tución de la…
p. 182
03Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 8551 fragmento
[3]hacerse sentir, muy marcadamente, los elementos políticos, y emocionales. La intervención se convierte en el eje de la política del liberalismo. La reforma constitucional de 1936 dio entrada al inter- vencionismo entre los cánones fundamentales, y le quiso imprimir un tipo: El Estado puede intervenir por medio de…
p. 855
04El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 49, 604 fragmentos
[4]pretendió renovar las estructuras de un Estado anquilosado, con rezagos colonialistas, excluyente y violento. Quiso intentar su “New deal”. Pragmático y dogmático, ningún otro presidente en la historia colombiana ha sido tan controvertido. Llamando a su gobierno la “Revolución en Marcha”, buscó la armonía social…
p. 49
[5]pretendió renovar las estructuras de un Estado anquilosado, con rezagos colonialistas, excluyente y violento. Quiso intentar su “New deal”. Pragmático y dogmático, ningún otro presidente en la historia colombiana ha sido tan controvertido. Llamando a su gobierno la “Revolución en Marcha”, buscó la armonía social…
p. 49
[53]de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…
p. 60
[54]de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…
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05Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 201, 2042 fragmentos
[6]cam bios no fueron muy dr á sticos. Entre é stos estuvieron una reforma constitucional que dio otra vez el voto a pobres y analfabetos. El sufragio universal estuvo acompa ñ ado de la movilizaci ó n del elec torado, que se acostumbr ó a hacer manifestaciones callejeras para respaldar un gobierno que promet í a educaci…
p. 201
[25]ó o no, pero el periodo siguiente fue el de mayor desarrollo de la gran propiedad y estas normas impulsaron la intensa colonizaci ó n, que convirti ó inmensos territorios bald í os y de selva, sobre todo en las zonas bajas, en los Llanos Orientales, el Caquet á, el Magdalena Medio o Urab á, en propiedades privadas…
p. 204
06No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 35, 452 fragmentos
[7]las tierras improductivas, sus alcances estaban diri- gidos a estimular la productividad y la modernización rural, pero no a «adelantar una reforma agraria redistributiva» 50, lo que permitió con el tiempo perpetuar el modelo de acumulación de tierra. La aplicación de esta Ley 200, como ocurrió a lo largo del siglo…
p. 45
[9]para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición se pone como ejemplo que la luz eléctrica llegó primero al ingenio La Manuelita que a Cali, y que este tuvo primero una red ferroviaria hacia Buenaventura que hacia la ciudad. 13 Tomo Colombia adentro. Relatos territoriales del conflicto armado,…
p. 35
07Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 4451 fragmento
[8]situación de los últimos en la medida en que la Corte Suprema de Justicia por sentencia de 1926, reiterada en 1934, había establecido que en caso de litigio, quien pretendiera ser propietario de un predio debía exhibir títulos que se remontaran a concesión de la Corona o de la República, y muchísimos terratenientes…
p. 445
08Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 2761 fragmento
[10]modalidad de la legislación colombiana. Al hacerlo, desafiaba la tenue base con que se había consolidado gran parte de la propiedad privada y señalaba el camino hacia una reforma radical de las estructuras agrarias colombianas. De acuerdo con un observador de la época, si el proyecto de 1933 hubiera sido convertido en…
p. 276
09Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 47, 532 fragmentos
[11]se valieron de mecanismos como el uso de la fuerza policial al servicio de hacendados, en razón del carácter local que esta fuerza mantuvo hasta su nacionalización, en 1960 70. Contrario a lo definido por la Corte, El gobernador de Cundinamarca, por ejemplo, ordenó a las autoridades de Sumapaz que actuaran bajo el…
p. 47
[59]guerras de «limpios», como se conocía a los liberales, y «comunes», como se denominaba a los comunistas. La vio- lencia se atenuó 95 tras el pacto bipartidista que dio origen al Frente Nacional. Algunos autores señalan una tercera ola desde principios de los años sesenta, con la persecución al campesinado comunista…
p. 53
10Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 22, 242 fragmentos
[12]lograron permanecer en las tierras que habían trabajado, pero bajo condiciones que no son del todo claras 22. En algunos lugares, los terratenientes sencillamente no expulsaron a los colonos de tierras cuyo estatus legal seguía sin definirse. Los terrate- nientes también consiguieron arrebatar tierras a los colonos,…
p. 24
[79]Depresión que, al aumentar los precios de los productos importados, los había puesto por fuera del alcance de la 1nayoría de los consu1nidores y estünuló así la demanda de productos locales, disponibles a precios mucho más b~jos. Es de anotar que el Par- tido Conservador ejercía un proteccionisn1o con1ercial que rigió…
p. 22
11Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 205, 2252 fragmentos
[13]amplitud; ni facultad para proteger al colono de buena fe contra la sentencia judicial inapela ble, que lo condena a entregar su trabajo y su esfuerzo colonizador a la destrucción ordenada por el dueño de un título, aunque coloque al poder ejecutivo ante sucesos dramáticos como los que han venido oscurecien do cada…
p. 205
[15]del grado de polarización política del país y del descontento creciente de un sector de las Fuerzas Armadas contra López (Archila, 1991). López dimitió finalmente a comienzos de 1945 y lo sucedió en el cargo Alberto Lleras Camargo. La llegada de Lleras, que hasta el momento se des empeñaba como Ministro de Hacienda de…
p. 225
12El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 3831 fragmento
[14]La movilidad geográfica y ocupacional ahondó las líneas de estratificación vertical dentro del campesina- do y reforzó las tendencias individualistas. La fragmentación geográfica y política de estos movimientos y la pluralidad y especificidad local de las demandas facilitó a las clases domi- nantes enfrentar la…
p. 383
13Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 4241 fragmento
[16]café pre sionaron leyes que revivieron y extendieron los sistemas laborales de dependencia en las grandes propiedades. La Ley 100 de 1944 protegía a los terratenientes de las pretensiones de los aparceros que se declaraban colonos. Los autorizaba en los contratos de aparceria a prohibir el cultivo de productos de…
p. 424
14Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 4971 fragmento
[17]conflicto y sus víctimas, Contribución al entendimiento del conflicto armado en Colombia, desde abajo, Bogotá: Desde abajo, 2017 (tercera reimpresión), 366. 971 Múnera, Alfonso. Fronteras imaginadas. La construcción de las razas y de la geografía en el siglo XIX colombiano. Bogotá: Planeta, 2005, p. 103. 498…
p. 497
15El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · p. 321 fragmento
[18]de precios que encarecía notablemente la tasa salarial, consti- tuyéndose en impedimento para la acumulación de capital. 16. Jorge Enrique Gutiérrez Anzola, Violencia y Justicia. Ediciones Tercer Mun- do, 1962. 30 dustriales sobre la agricultura; por ello, la legislación entró co- mo elemento que contribuyó a la…
p. 32
16¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 741 fragmento
[19]estallido re- volucionario en los países latinoamericanos”. Ciertamente, durante la Violencia, la confrontación en algunas zonas del país se entrelazaba con la “revancha terrateniente”, una suerte de venganza por las luchas campesinas de las décadas de 1920 y 1930. 21 La 21. Las reivindicaciones de líderes y…
p. 74
17Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 971 fragmento
[20]Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:21:44 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. COLOMBIA SIGLO XX 98 mayoría en el Senado, actuaban con conocimiento de causa: expulsados de las alcaldías municipales durante el gobierno de Olaya Herrera y enfrentados a un…
p. 97
18Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 15, 842 fragmentos
[21]Conservador. De manera que los principales enemigos de López venían no de una izquierda radical, sino de la derecha, lo cual refleja bien el sentir político de las clases dirigentes, en las que su conservatismo y apego a la tradición reflejaba posiciones fuertemente clasistas. Acosado por la oposición, López declaró…
p. 84
[48]Valle y parte de Cundinamarca, lo que permitió a esas zonas conocer un desarrollo muy significativo; el transporte ferroviario mejoró las comunicaciones, al menos entre los puntos de producción y los puertos desde donde era embarcado el grano hacia el exterior. No menos importante, los dividendos generados por el café…
p. 15
19Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2461 fragmento
[22]profunda. 1938 Eduardo Santos, presidente de la República; anuncia un gobierno de moderación y ecuanimi- dad («la pausa», después de las reformas sociales). Censo nacional: 8”701.816 habitantes; Bogotá, 340.000. Inauguración del edificio de la Bibliote- ca Nacional. 1939 Jorge Eliécer Gaitán, ministro de Educación.…
p. 246
20Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 2181 fragmento
[23]1938 a 1942. Sale electo con los votos liberales y la abstención que hizo el conservatismo de participar en el debate electoral, fiel a una costumbre muy co- mún en la nación hace ya algunos años. Se posesiona el 7 de agosto y comienza un gobierno del que Alberto Lleras dijo, durante el sepelio del doctor Santos, "fue…
p. 218
21Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 661 fragmento
[24]docentes públicos y privados, en orden a procurar el cumplimiento de los fines sociales de la cultura y la mejor formación intelectual, moral y física de los educandos” (art. 14). Las anteriores disposiciones, que tenían que ver con la Iglesia Católica, se desarrollaron luego con la firma del Concordato que negoció en…
p. 66
22Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 25, 342 fragmentos
[26]his domestic policies as proceeding “without pause or haste,” and though he ignored López’s reforms, he did not repeal them. In spite of the war, conditions continued to improve in the territories but at a slower pace. 34 In 1941 Colombia ratified a treaty with Venezuela that settled once and for all its southern and…
p. 25
[81]the fact of being a Liberal was sufficient motive to place their lives in danger.” 14 In Meta unfulfilled promises of the Revolución en Marcha, widespread, un- controlled banditry on the plains, the high cost of living, and raucous political squabbling between nearly evenly divided Liberals and Conservatives created a…
p. 34
23Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 319, 3262 fragmentos
[27]Molina, Las Ideas Socialistas, pp. 303 y ss.; e Ignacio Torres G., Los Inconformes, Vol IV, pp. 284-286. Los diplomáticos norteamericanos reseñaron el origen de grupos fascistas pero sin considerarlos como una seria amenaza (NAW 821.00/1122 y 1215). Denunciaron también conspiraciones conservadoras (821.00/ 1099).…
p. 319
[39]'minoría' comunista y de "poner al descubierto... al grupo de agitadores que es el verdadero y laborioso responsable de la crisis de nuestras organizaciones proletarias". El Espectador, y con él el grueso del liberalismo, defendía "una sindicalización entendida y practicada con un rígido criterio de disciplina, bajo…
p. 326
24Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 1611 fragmento
[28]s, dio pie a toda cl ase de vers ion es co n spirativas, en las que el pr esi dent e aparecía como el << idiota útil> > de los co muni stas, el Keren s ki colombiano. La rápida evolución del ca mp o republica- no español hacia la h ege monía d e la izquierda marxista, primero soc ialista y lu ego co muni s ta, pu so a…
p. 161
25Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 1251 fragmento
[29]«Toda ten- dencia al intervencionismo de Estado prepara el advenimiento integral del socialismo; toda tendencia a robuste- cerda individualidad favorece el afian- zamvento de la democración. Reunidos algunos opositores en la Acción Patrió- fica Económica Nacional ¡APEN), quisie- ron impedir el trienio de las doctrinas…
p. 125
26De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 86, 1142 fragmentos
[30]un Estado liberal, en 1938. El rencor, la hostilidad y la mentalidad de asedio son carac- teríst icas notablemente ausentes en esta carta pastoral. Como tema para ser aborda- do por un arzobispo, la educación era un territorio seguro y no amenazante; la carta tenía, por supuesto, ramificaciones políticas indirectas…
p. 86
[69]en Colombia. Sin duda alguna, los ataques contra la Iglesia ocurridos en 1948 fueron evi- dentes; pero estos ataques fueron llevados a cabo, probablemente. por ciudadanos colombianos comunes y corriente y no por una banda misteriosa de comunistas internacionales agazapada en Bogotá. La Iglesia decidió culpar a los…
p. 114
27De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 86, 1142 fragmentos
[31]entre Iglesia y Estado: un Estado liberal, en 1938. El rencor, la hostilidad y la mentalidad de asedio son carac- teríst icas notablemente ausentes en esta carta pastoral. Como tema para ser aborda- do por un arzobispo, la educación era un territorio seguro y no amenazante; la carta tenía, por supuesto, ramificaciones…
p. 86
[70]de todos los males en Colombia. Sin duda alguna, los ataques contra la Iglesia ocurridos en 1948 fueron evi- dentes; pero estos ataques fueron llevados a cabo, probablemente. por ciudadanos colombianos comunes y corriente y no por una banda misteriosa de comunistas internacionales agazapada en Bogotá. La Iglesia…
p. 114
28Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 390, 4162 fragmentos
[32]constitucional en 1936— y a celebrar contratos colectivos con las empresas. La Ley 83 estableció multas relativamente bajas a los patrones que violaran el derecho de sindicalización y mantuvo el derecho de las empresas a contratar nuevos trabajadores durante los períodos de huelga, recortando de hecho la capacidad de…
p. 416
[44]el Banco Agrícola Hipotecario. En el frente externo, el Gobierno adoptó nuevas disposiciones proteccionistas a fines de 1931 que reforzaban el arancel de mayo de dicho año, pero trató de defender por algún tiempo la tasa de cambio, considerándola una señal de “estabilidad monetaria” o, como lo expresaron las…
p. 390
29Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 327, 3454 fragmentos
[33]momentos por la intervención del Estado para sentar a las partes en la mesa de negociaciones. Aunque lo anterior debe ser la regla y no la excepción en el Estado ideal democrático-burgués, aquí fue por primera y única vez que la policía y el ejército no inter- vinieron contra las organizaciones populares cuando…
p. 345
[34]momentos por la intervención del Estado para sentar a las partes en la mesa de negociaciones. Aunque lo anterior debe ser la regla y no la excepción en el Estado ideal democrático-burgués, aquí fue por primera y única vez que la policía y el ejército no inter- vinieron contra las organizaciones populares cuando…
p. 345
[42]gran expansión del grano entre 1900-1925, los expor- tadores cafeteros se convirtieron con rapidez en el grupo más decisivo en poderío económico y financiero que existía en el país. El nacimiento en 1927 de la Federación Nacional de Cafe- teros sólo fue la legalización de un poder que ya de hecho se había forjado y…
p. 327
[43]gran expansión del grano entre 1900-1925, los expor- tadores cafeteros se convirtieron con rapidez en el grupo más decisivo en poderío económico y financiero que existía en el país. El nacimiento en 1927 de la Federación Nacional de Cafe- teros sólo fue la legalización de un poder que ya de hecho se había forjado y…
p. 327
30Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 181 fragmento
[35]las dificultades que tuvieron para actuar en el ámbito político colombiano; aunque, participaron de la “crisis del sistema conservador”, como lo demostró la creciente actividad huelguística en los años veinte y treinta. 50 El incipiente peso de los movimientos políticos de izquierda permitió que estos se replegaran al…
p. 18
31La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 841 fragmento
[36]los arrendatarios y jornaleros de las grandes fincas de la región. Al comenzar la década del treinta el'movimiento campesino había adquirido una gran importancia po lítica; de su seno habían surgido un gran número de revolucionarios y todos los grandes luchadores de la época.tuvieron alguna relación con él movimeinto…
p. 84
32Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 51, 972 fragmentos
[37]anhelos reformadores de los pueblos; pensamos que es mejor luchar porque las fuerzas progresistas de Colombia inscriban en sus rodelas de batalla la lucha integral por las ideas nuevas, por la salud del proletariado y por la reivindicación necesaria de los actuales siervos del capitaP 6 • Desde sus primeras épocas…
p. 51
[38]socialistas; Armando Solano y Plinio Mendoza, de la izquierda liberal, y José U maña Berna!, el único liberal santista del comité. Las conclusiones del congreso reflejaron también la división polí~ca entre moderados e izquierdistas, así como los intereses pre- dommantemente políticos de los delegados. Uno de los…
p. 97
33Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 253, 2622 fragmentos
[40]"Colombia S.A.", libro del sociólogo Antonio García, publicado en Manizales en 1934. Nueva Historia de Colombia. Vol. III te al oficialismo liberal. Aunque la UNIR había proclamado la abstención electoral en las elecciones de 1935, como lo había hecho en 1934 para las presidenciales, Gaitán flamantemente salió elegido…
p. 253
[45]a través del envío de una misión naval al país, la dota- ción de equipo militar americano y el establecimiento de un pacto aéreo de defensa interamericana. En contra- prestación, los Estados Unidos, bajo la política del «buen vecino» enarbo- lada por el presidente Franklin D. Roosevelt, otorgó créditos al país, lo…
p. 262
34Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 1291 fragmento
[41]define the Colombian model, wherein families would work together to grow coffee for export and staples (beans, cassava, and plantains, among other products) for home consumption. Coffee production, which is extremely labor intensive, returned more revenues to the middlemen and merchants than to the farmers. In 1927,…
p. 129
35Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2091 fragmento
[46]planeados y apenas iniciados por la ante- rior administración se consolidaran. Al iniciarse la Segunda Guerra Mundial las exportaciones e im- portaciones colombianas se vieron afectadas; el gobierno concedió grandes subsidios, fijó arance- les y gravámenes, y dio cupos y permisos de ex- portación. El precio del café…
p. 209
36Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 2161 fragmento
[47]this industrial development, the most accelerated the country has experienced. There was the entrepreneurial experience that had been gained in the industries sporadically founded since the beginning of the twentieth century. There was devaluation, which made imports more expensive and native industry competitive.…
p. 216
37Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 171 fragmento
[49]el gobierno. Al inicio de 1933, Adolfo Hitler, en Alemania, liqui- daba la repdblica de Weimar y anunciaba el adve- nimiento del tercer imperio (Drittes Reich). Al co- mienzo de 1936, el ‘general Francisco Franco se pronunci6.contra el sistema:y.el gobierno de la Re- publica espafiola: advino asf la era del…
p. 17
38Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1491 fragmento
[50]zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…
p. 149
39Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1151 fragmento
[51]in 1950, but he was murdered in the center of Bogot á on April 9, 1948, a day that changed the history of the nation, much as the assassination of President Kennedy in 1963 changed U.S. society. The marginalized working class, people who felt that government, laws, and society were stacked against them, were stunned…
p. 115
40Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 4561 fragmento
[52]El Nuevo Tiempo, October 10, 1926. 90. El Nuevo Tiempo, March 8, 1927. 91. El Diario Nacional, March 21, 23, 25, 1927; El Nuevo Tiempo, March 23, 1927; Vanguardia Liberal, March 30, 31, 1927. 92. Vanguardia Liberal, March 26, 1927. 93. Vanguardia Liberal, April 4, 1927; Laureano Gómez, Obras completas, vol. 4, pt. 1,…
p. 456
41Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 157, 1612 fragmentos
[56]recientes. “La Violencia” se ha desacralizado y constituye ya no sólo un referente histórico privilegiado sino, además, uno de los ejes de atracción de la investigación social actual en el país. Gracias a este esfuerzo colectivo es posible emprender una nueva síntesis interpretativa del fenómeno, como la que nos hemos…
p. 157
[72]presidencial tenía una mira precisa: la organización de la retaliación; y desde allí habría de apuntalarse una de las medidas más directamente asociadas a la generalización de “La Violencia”: la renovación de la policía liberal y su sustitución por campesinos reclutados en las veredas boyacenses, especialmente en…
p. 161
42Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1371 fragmento
[57]to the social resentment of the middle and working classes against the mostly well-born and lighter-skinned figures who staffed the higher levels of government and of all the nation's institutions. When he pre- sented himself as candidate for president in 1946, Gaitan carried Bogota and several other large cities,…
p. 137
4330 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 1921 fragmento
[58]víctimas. Mi labor está cumplida. El fuego de mi juventud se ha puesto al servicio de la justicia. Este crimen no quedó en la sombra y yo estoy tranquilo. Yo no creo en la justicia mientras exista un régimen como este que nos avergüenza. (Aplausos) No es en demanda de castigo que he acudido. Tenía el único empeño de…
p. 192
44Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 1701 fragmento
[60]a scale that made cities the decisive centers of power and capital, as well as of electoral results, and Gaitán was directing his appeal to the middle sectorsto shopkeepers, artisans, and industrial and service workersto that whole stratum that the Bogotá aristocracy called "the lower depths of society." These middle…
p. 170
45Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 75, 1282 fragmentos
[61]del pueblo. A la negociación de los sindicatos y el Estado —fórmula pri- vilegiada de la República Liberal— opone la acción directa: la marcha, la manifestación. Su escenario no es la fábrica sino la plaza pública. Lo que se perfila allí es, primero, una nueva estrategia —la lucha reivindicativa pasa por la lucha…
p. 128
[64]país, Ospina Pérez en- vía el siguiente mensaje a los emba- jadores y cónsules de Colombia en el exterior: «Un desconocido dio muerte al doctor Gaitán; la multitud destrozó el cadáver del asesino que no ha sido identificado; se trata de un comunis- ta.» El general Marshall de inmediato difundió la versión de que el…
p. 75
46Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 691 fragmento
[62]prontitud en el des- monte de los aparatos liberales y al li- beralismo que pugna por pasar el cua- trenio con los menores golpes posi- bles, antes de recuperar la presiden- cia. El país se caldea y en los campos y pueblos comienza la Violencia. Jor- ge Eliécer Gaitán, dirigente indiscuti- do del partido, hace vibrar…
p. 69
47Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 911 fragmento
[63]Unidos, construir una economía en diálogo con esta naturaleza y estos climas, convertir en una prioridad el bienestar del pueblo, afirmar unas tradiciones culturales, dejar que el país expresara su diversidad y su originalidad, y oponer con firmeza un criterio de dignidad al diálogo con los grandes poderes…
p. 91
48Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 351 fragmento
[65]las FARC, sí articuló formas organiza- tivas agrarias, legales e ilegales, constituidas en los años precedentes. En este sentido, la base construida por el movimiento comunista en los núcleos agra- rios cafeteros de Cundinamarca posibilitó la conformación de las estructuras guerrilleras en la década de 1960. 1.…
p. 35
49La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 371 fragmento
[66]resistencia civil. La prensa liberal recrimina al gobernador tildándolo de débil e inoperante. El periodista "Ca- libán", de El Tiempo, con cabeza fría escribe en la "Danza de las Horas" que la causa de la violencia "es necesario buscarla también en las campañas de prensa que la estimulan sostenien- do todos los días…
p. 37
50La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social - Tomo IIGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 2019 · p. 4701 fragmento
[67]y se han ejecutado todas las locuras. A la oposición se le silencia con Consacá. Al desastre económico se le muestra el endriago de Consacá. A la disolución de los partidos, se les señala Consacá. A la república lacerada se le abate con los ramalazos de Consacá. Y, a la conciencia civil de Colombia, desfalcada por los…
p. 470
51Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · p. 1161 fragmento
[68]on the cover. The violence sparked by “el nueve de abril” (April 9) made the streets and the public sphere, which had shaped Gaitán into a popular icon, dangerous terrain to tread.36 Once the Cali daily El Relator restarted printing its newspaper on April 12, reports tracked and interpreted the violent fallout of…
p. 116
52Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 44, 452 fragmentos
[71]gadas de protegerlos. Las identidades partidistas estaban tan enraizadas que, con su proclividad sectaria, parecían funcionar como si fuesen identidades étnicas. No en vano el mote “chulativa”, con que los grupos liberales desig- naban las fuerzas de policía durante la primera ola de la Violencia; ese era el nombre de…
p. 45
[78]Y L U G A R E S D E U N C O N F L IC T O A R M A D O IN C O N C L U S O Oligarquía, populismo, clientelismo Interesa constatar que en Colombia nunca han sido derrotadas políticamente las clases dominantes y diligentes de la "república oligárquica”.28 Civilistas y antimilitaristas —desde la década de 1810 hasta fines…
p. 44
53Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 721 fragmento
[73]assistance, contin- ued to wait. Politics and Violence in Colombia, 1945–1948 For Colombian authorities, the Rio Pact embodied hemispheric solidarity. The conference also intensified their frustrations with U.S. foreign economic policy. Yet neither attracted much public attention in Colombia. The country’s domestic…
p. 72
54Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 861 fragmento
[74]partido opuesto al de gobierno; sin embargo, desde 1886 un rasgo dominante del sistema político colombiano fue la homogeneidad de la burocracia: apoyados en el centralismo extremo, los presidentes conservadores nombraban gobernadores, que, a su vez, nombraban alcaldes, que nombraban todos los empleados operativos del…
p. 86
55Counting the Dead: The Culture and Politics of Human Rights Activism in ColombiaWinifred Tate · 2007 · p. 551 fragmento
[75]generation to the next. Strong clientalist relationships led to intense rural and lower-class identi- fication with parties, as the vertically linked networks of privilege and patronage were the only channel connecting remote rural regions to national politics. One of the few significant differences between the two…
p. 55
56Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 491 fragmento
[76]gamonal regional, que articulaba «sus intereses con los de letrados, comerciantes y burócratas pueblerinos, y conformaron poderes locales con los que el Estado [central] se vio obligado a negociar» 71. De esta manera, el control del poder político y del Estado territorial se originaba en estas redes de base hacendil,…
p. 49
57Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · p. 411 fragmento
[77]Ia seriala el historiador A lvaro Tirado Mejia c u a n do se ref i e re a " s i glo y media d e bipartidismo " 1; I a historia del pals esta marcada par u na lucha entre elites para mantener el control del poder politico a traves de los partidos li beral y conservador 2 y en ella se han presenta do desde las mas…
p. 41
58Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 484, 4972 fragmentos
[80]época de la Violencia, que va de 1946 a 1957; después, el Frente Nacional, de 1958 a 1982 y, por último, el proceso de negociación, apertura política y reforma institucional que se viene desarrollando desde 1982. Cada uno de ellos se desenvuelve en el contexto de unos hechos y situaciones específicas, tiene unas…
p. 484
[83]los partidos por su capacidad para administrar el clientelismo, fenómeno permanente de la política que tomó ribetes dramáticos en Colombia durante el periodo frentenacionalista. El gamonalismo y el clientelismo obnubilaron por completo la contienda programática y la lucha ideológica, los partidos fueron asimilándose y…
p. 497
59El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 981 fragmento
[82]partido dominante reconocido como tal) (Gutiérrez, en prensa). Estaban demasiado faccionalizados, sufrían de una cantidad muy grande de fracturas territoriales e ideológi cas, y carecían del acceso a recursos claves (como por ejemplo una alianza orgánica con la Iglesia católica) que habían constituido un aspecto…
p. 98
60When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · p. 941 fragmento
[84]leaders during his year as president, Alberto Ueras indicted the whole political leadership of the nation. ((The barbarians aren't the campesinos)" he told them; ((rather, they are the ones who from above move the abominable machinery which produces the [partisan] effect. \\!hen you read in newspapers of the capital…
p. 94