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Ensayo · La Violencia · 1946–1957

Jorge Eliécer Gaitán y el populismo colombiano truncado

El asesinato de Gaitán el 9 de abril de 1948 es el punto de partida de una pregunta historiográfica mayor: ¿truncó el magnicidio un populismo interclasista viable, o la coalición oligárquico-eclesial-militar y el techo geopolítico de la Guerra Fría lo habrían bloqueado de todos modos?

14 min de lectura2.995 palabras49 documentos67 fragmentos
Jorge Eliécer Gaitán y el populismo colombiano truncado
Actualizado 30 de julio de 2026
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Orientación para entrar

La respuesta en breve

La tesis

El magnicidio del 9 de abril de 1948 fue el mecanismo más eficiente —no el único posible— de cierre del ciclo populista colombiano. La coalición oligárquico-eclesial-militar ya operaba antes del asesinato: el Congreso de mayoría liberal rechazó en 1947 las reformas bancaria y agraria de Gaitán, la CTC lo acusaba de fascista, la Iglesia había creado FANAL y la UTC como diques sindicales paralelos, y Alfonso López Pumarejo había propuesto en 1946 una coalición bipartidista de contención. Sin embargo, la conquista electoral de 1947 y la amplitud de la coalición popular gaitanista abrían una ventana de conflicto real cuyo desenlace no estaba automáticamente escrito: un gobierno gaitanista instalado en 1950 habría obligado a las élites a una ruptura institucional abierta —golpe, fraude o guerra civil declarada— con costos políticos y hemisféricos muy distintos a los de un magnicidio atribuible a un desequilibrado. La bala le ahorró a la coalición esa operación.

La tensión

La historiografía oscila entre dos posiciones estructuralmente opuestas. La tesis del destino frustrado sostiene que Colombia iba camino de un populismo interclasista comparable al peronismo o al aprismo, y que el magnicidio truncó esa modernización política, explicando la anomalía bipartidista hasta 1991, la ausencia de reforma agraria efectiva y la deriva hacia el conflicto armado prolongado. La tesis del bloqueo estructural replica que el populismo era improbable más allá del magnicidio: el propio Congreso liberal hundió las reformas gaitanistas en 1947, la CTC lo combatía desde adentro, la Iglesia construía sindicatos paralelos desde 1946, y el techo geopolítico de la Guerra Fría —ilustrado por el caso Árbenz en Guatemala en 1954— habría operado con igual o mayor fuerza sobre un gobierno gaitanista. El nudo del debate es si la eliminación física de Gaitán fue condición necesaria para bloquear el ciclo populista —lo que convierte el 9 de abril en punto de bifurcación continental— o si fue apenas el detonante más eficiente de un cierre que la estructura ya garantizaba por otras vías.

Temas
Populismo latinoamericano de posguerraBipartidismo colombiano y pacto de élitesLa Violencia y el BogotazoReforma agraria y estructura de la propiedad ruralGuerra Fría y anticomunismo en América LatinaFrente Nacional y exclusión política
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Ensayo completo

La lectura

¿Habría gobernado Gaitán? Colombia entre el magnicidio y el techo estructural, 1944-1958

¿Qué murió realmente el 9 de abril de 1948 en la carrera séptima de Bogotá? ¿Un hombre, un movimiento, un ciclo político continental, o apenas la ilusión de que Colombia podía tener el populismo que Argentina, Brasil y Perú sí conocieron? La pregunta ha rondado a la historiografía colombiana desde que Jorge Eliécer Gaitán cayó bajo las balas de Juan Roa Sierra, y de la manera en que se responda depende el modo entero de leer los setenta años siguientes: si Colombia perdió una modernización política por una contingencia trágica, o si estaba amarrada, por su coalición oligárquica, su Iglesia beligerante y su lugar en la Guerra Fría, a un cauce bipartidista del que Gaitán no habría podido sacarla aunque hubiera respirado hasta los ochenta años.

La formulación clásica —"si Gaitán hubiera vivido"— parece nostalgia de tertulia, pero encierra un problema historiográfico serio. Si el 9 de abril truncó un ciclo populista viable, entonces la fragilidad institucional posterior —la persistencia del bipartidismo decimonónico hasta 1991, la ausencia de una reforma agraria efectiva, la conversión de La Violencia en conflicto armado prolongado— se explica por una contingencia: la bala que disparó Roa Sierra. Si, en cambio, el proyecto gaitanista habría sido estrangulado de todos modos por la coalición oligárquico-eclesial-militar y por el techo geopolítico de la Guerra Fría, entonces la anomalía colombiana no es la muerte de un hombre sino la solidez de un pacto de clases que ningún líder solo podía romper.

¿Puede una bala explicar setenta años? El asesinato como coartada explicativa permite imaginar un populismo colombiano frustrado sin examinar si la coalición que lo enfrentaba no lo habría estrangulado igualmente. Y a la inversa: el determinismo estructural absuelve al magnicidio de su función política concreta, presentándolo como accesorio de un desenlace ya escrito. Ambas lecturas son perezosas. La coyuntura colombiana entre 1944 y 1948 era, como toda coyuntura verdaderamente crítica, abierta y cerrada a la vez: había estructuras que fijaban un techo bajo, y había una movilización popular que empujaba ese techo hacia arriba con una fuerza que las élites no habían enfrentado nunca antes.

Dos posiciones han organizado la discusión. La primera, que puede llamarse la tesis del destino frustrado, sostiene que Colombia iba camino de un populismo interclasista comparable al peronismo argentino o al aprismo peruano, y que el magnicidio truncó esa modernización política. Bajo esta lectura, el 9 de abril es un punto de bifurcación continental: sin él, Colombia habría conocido una reforma agraria moderada, una industrialización sustitutiva con alianza obrero-empresarial, una relación directa entre líder y masas que habría erosionado el bipartidismo, y una integración institucional de las clases populares que se le negó bajo el Frente Nacional. La ausencia de ese represamiento populista explicaría, según esta tesis, la fragilidad estructural del Estado colombiano y su deriva hacia la violencia armada como sustituto de la política.

¿Pero era Colombia realmente ese país en ciernes? La segunda posición, más severa, sostiene que el populismo era estructuralmente improbable más allá del magnicidio. Sus argumentos se refuerzan entre sí. La coalición oligárquico-eclesial-militar tenía instrumentos institucionales suficientes para bloquear el programa gaitanista sin necesidad de recurrir al asesinato: el Congreso de mayoría liberal ya había rechazado en 1947 las dos reformas centrales de Gaitán —la bancaria y la agraria—; la CTC, dirigida por sus propios copartidarios, lo acusaba públicamente de "fascista" y "divisionista"; la Iglesia había creado en 1946 organizaciones sindicales y agrarias paralelas para blindar al mundo obrero y campesino de cualquier movilización autónoma; y Alfonso López Pumarejo, expresidente liberal y patriarca del reformismo de los años treinta, había sugerido a comienzos de 1946 una coalición bipartidista de contención contra el gaitanismo, materializada bajo Ospina Pérez. Nada de eso requirió la muerte de Gaitán: todo estaba en marcha antes del 9 de abril.

A este bloqueo interno se suma el techo geopolítico. Colombia terminó la Segunda Guerra Mundial como el país más cooperador de Suramérica con Estados Unidos, y el ascenso del gaitanismo coincidió con el inicio de la Guerra Fría. En abril de 1948, cuando Gaitán fue asesinado, se celebraba en Bogotá la Novena Conferencia Internacional de Estados Americanos, la misma que transformó el Movimiento Panamericano en la Organización de Estados Americanos. Los motines del 9 de abril fueron atribuidos nacional e internacionalmente a un complot comunista, y algunos comunistas locales alimentaron esa narrativa al izar una bandera soviética en Barranquilla. En ese escenario, ¿qué margen tenía un gobierno gaitanista? La misma presión hemisférica que seis años después derribaría a Jacobo Árbenz en Guatemala, y con menos margen: Colombia no tenía frontera con México ni distancia burocrática con Washington, y su ejército no tenía tradición de autonomía frente al Departamento de Estado.

El Programa del Colón de 1945 proponía limitar la tenencia de tierra a un máximo de mil hectáreas y revertir al Estado las tierras tituladas pero no explotadas, con el argumento —tomado del reformismo agrario de las primeras décadas del siglo XX— de que el trabajo, y no el simple título, debía originar la propiedad. Era un programa moderado para los estándares del populismo continental, más cerca de la ley 200 de 1936 que de la reforma cardenista mexicana, y aun así fue rechazado por el Congreso de mayoría liberal en 1947, junto con la reforma bancaria destinada a popularizar el crédito. Los dos proyectos con los que Gaitán pensaba traducir su fuerza electoral en transformación institucional fueron enterrados por sus propios copartidarios antes de que él fuera candidato viable a la presidencia. ¿Qué le quedaba entonces por hacer desde el Ejecutivo que no le hubiera sido bloqueado ya desde el Congreso?

La fractura del campo popular era todavía más reveladora. La dirección de la CTC —principal central obrera del país, forjada bajo la República Liberal— apoyó en las presidenciales de 1946 al candidato oficial Gabriel Turbay contra Gaitán, acusándolo de fascista y divisionista, mientras la mayoría de sus afiliados votaba por él en las grandes ciudades industriales, con la sola excepción de Medellín. La respuesta gaitanista fue promover, en alianza con sectores conservadores, la creación de la Central Nacional de Trabajadores como contrapeso. La escena revela una paradoja letal: el líder que aspiraba a organizar a las clases populares carecía de un instrumento sindical cohesionado, y para construirlo se aliaba tácticamente con sus enemigos ideológicos, sacrificando la palanca obrera que Perón sí tuvo en la CGT argentina o Vargas en el sindicalismo brasileño. Gaitán compensaba esa debilidad con acción directa —la marcha, la manifestación en la plaza pública—, desplazando el escenario de la lucha reivindicativa de la fábrica a la calle. Era una estrategia poderosa en la oposición; era frágil como base de un gobierno.

La Iglesia Católica no esperó el magnicidio para movilizarse. Ya en 1946 había creado FANAL, la Federación Agraria Nacional, como instrumento sindical rural bajo tutela eclesiástica, y estaba consolidando la Unión de Trabajadores de Colombia como alternativa católica a la CTC. Estas organizaciones fueron pensadas explícitamente como medidas preventivas contra la dominación comunista del movimiento laboral y agrario, pero funcionaban también como diques contra cualquier movilización popular autónoma, gaitanista incluida. La Iglesia colombiana venía actuando con preocupación anticomunista desde 1930, y el ascenso de Gaitán, con su discurso de "restauración moral de la república" —que ella misma habría podido reclamar como suyo si no viniera de un abogado penalista de origen popular—, la puso en alerta desde muy temprano.

El aparato conservador desplegaba en simultáneo su propia máquina. En Boyacá, el gobernador Valderrama emprendió antes de 1948 una campaña de revancha partidista: se colocaron simpatizantes conservadores en la policía departamental, se destituyó a funcionarios liberales, se intimidó a portadores de cédula liberal, y latifundistas aprovecharon el clima para recuperar tierras perdidas durante las reformas agrarias de los años treinta. La violencia sectaria no fue consecuencia del 9 de abril; fue una realidad regional preexistente que el magnicidio nacionalizó. En las elecciones de 1946, con el liberalismo dividido entre Turbay y Gaitán, el conservador Mariano Ospina Pérez ganó la presidencia con el 41% de los votos y activó, ahora desde el Ejecutivo, la coalición de contención que López Pumarejo había sugerido meses antes.

Y sin embargo, contra ese cerco, la máquina gaitanista siguió creciendo. En las elecciones para representantes de 1947, las listas de Gaitán barrieron el país y él quedó convertido en jefe único del Partido Liberal, desplazando a la dirección tradicional que lo había combatido. En las de concejales de octubre de ese mismo año, el liberalismo obtuvo 738.233 votos contra 571.301 del conservatismo, ratificando su mayoría en los cuerpos colegiados. Gaitán entraba en 1948 como candidato virtualmente seguro para las presidenciales de 1950, con un movimiento que había integrado a tenderos, artesanos, obreros industriales, mujeres organizadas en comités de barrio bajo el liderazgo de figuras como Georgina Ballesteros, y masas campesinas cuyo peso electoral ya había sido decisivo en su nominación de 1946. La dicotomía entre "país político" y "país real", sintetizada en su frase célebre —"el pueblo no tiene dos partidos, sino que ha sido partido en dos"—, había construido una nueva fuerza histórica que trascendía las líneas partidistas tradicionales.

¿Y qué pasaba mientras tanto en el resto del continente? Los populismos coetáneos exhiben lo que a Colombia le faltaba. El peronismo se construyó sobre una CGT robusta que Perón había capturado desde la Secretaría de Trabajo antes de llegar a la presidencia. El varguismo se apoyaba en un aparato estatal corporativo construido pacientemente durante quince años. El aprismo tenía detrás décadas de organización partidaria autónoma frente al bipartidismo civilista. El cardenismo operaba dentro de un partido de Estado con hegemonía casi total. El MNR boliviano, en 1952, coronaba una insurrección popular armada. Y aun así, con esas bases, cuatro de esos proyectos fueron derribados o doblegados por la conjunción de reacción interna y presión hemisférica.

El gaitanismo carecía de casi todos esos soportes. Su partido —el Liberal— era el mismo que había bloqueado sus reformas en 1947. Su central obrera —la CTC— lo llamaba fascista. Su Iglesia le construía sindicatos paralelos. Su empresariado urbano —representado políticamente por Ospina— estaba en el gobierno adversario. Su fuerza consistía en una movilización popular directa, sin intermediación institucional sólida, y en un liderazgo carismático unipersonal. Gaitán puede calificarse con más precisión como representante del ala izquierdista del Partido Liberal que como un líder de izquierda pura; su distinción entre socialismo y comunismo era de procedimiento, no de fines; era desde su tesis de grado un reformista, no un revolucionario, que apostaba por la vía política y parlamentaria. Esa moderación, que hacía posible su proyecto en la superficie, lo dejaba dependiente de instituciones —el Congreso, el partido, la administración— que le eran hostiles.

Imaginemos entonces el escenario: un gobierno gaitanista instalado en agosto de 1950. Habría enfrentado cuatro cercos simultáneos. El primero, un Congreso donde su mayoría liberal seguía siendo la misma que había hundido sus proyectos tres años antes: la jefatura única del partido no garantizaba disciplina de bancada frente a reformas que amenazaban intereses de los propios parlamentarios liberales, muchos de ellos terratenientes o vinculados a la banca. El segundo, una Iglesia con FANAL y la UTC ya operando en el campo y en las fábricas, dispuesta a caracterizar cualquier reforma agraria como antesala del comunismo y a movilizar a los curas párrocos —que en Colombia decidían votos rurales— contra el gobierno. El tercero, un aparato militar y policial que en Boyacá ya operaba como instrumento de violencia sectaria conservadora, y que difícilmente habría obedecido a un Ejecutivo empeñado en aplicar el tope de mil hectáreas contra los latifundistas del altiplano. El cuarto, un Departamento de Estado que en abril de 1948 estaba redactando en Bogotá misma la carta de la OEA, y que ya identificaba al comunismo como la nueva amenaza continental.

¿Qué margen quedaba entonces? El populismo colombiano no dependía de la vida de un hombre, pero tampoco era un destino sellado. Las estructuras oligárquicas, eclesiales y geopolíticas fijaban un techo bajo para cualquier reforma; pero la conquista electoral de 1947 y la amplitud de la coalición popular gaitanista abrían una ventana de conflicto real cuyo desenlace no estaba automáticamente escrito. Si Gaitán llegaba a la presidencia en 1950 con la mayoría que había construido, las élites bipartidistas habrían enfrentado un ejecutivo popular con legitimidad electoral incontestable, y el cierre de su proyecto habría requerido entonces una ruptura institucional abierta: golpe militar, fraude electoral, guerra civil declarada. El costo político y hemisférico de esas rupturas no era el mismo que el de un magnicidio atribuible a un desequilibrado.

La bala del 9 de abril fue, en ese sentido, el mecanismo más eficiente —no el único posible— de cierre del ciclo populista colombiano. Le ahorró a la coalición la operación abierta de derrocar a un presidente legítimamente electo con una mayoría popular, con todo lo que eso habría implicado en términos de deslegitimación interna y ruido internacional. Le ahorró también el desafío de sostener durante cuatro años un cerco institucional contra un movimiento en ascenso, sin garantía de que las contradicciones internas del gaitanismo —la debilidad sindical, el liderazgo unipersonal, la moderación programática— fueran suficientes por sí solas para desactivarlo. El magnicidio no fue la única vía disponible para las élites, pero fue, en términos estratégicos, la más barata.

Lo que ocurrió después es elocuente. El levantamiento urbano del 9 de abril careció de organización: la multitud permaneció varios días sin dirección política, los jefes liberales negociaron con Ospina Pérez y aceptaron colaborar con su gobierno, y la revuelta se diluyó en las ciudades. En los campos, en cambio, la violencia se extendió y profundizó por una década larga, causando aproximadamente 200.000 muertos y desplazando a más de dos millones de personas. En el Tolima, el 42,6% de la población sufrió exilio permanente o transitorio, y el 42,82% de las propiedades fue abandonado, con el 46% de esos abandonos concentrado entre 1955 y 1956, en pleno régimen militar de Rojas Pinilla. Terratenientes de Boyacá recuperaron tierras reformadas; latifundistas de otros departamentos crearon nuevos latifundios sobre parcelas de campesinos liberales despojados; la Fuerza Aérea bombardeó el 2 de diciembre de 1952 el pueblo de Yacopí en Cundinamarca, destruyendo dieciséis manzanas del centro poblado para eliminar el apoyo a una guerrilla liberal. La violencia no fue el fracaso del gaitanismo: fue la ejecución, por medios armados y territoriales, del cierre que las élites bipartidistas habían iniciado por vías institucionales antes del 9 de abril.

El desenlace confirma la naturaleza del pacto. El golpe militar de junio de 1953 no fue una iniciativa autónoma de las Fuerzas Armadas —esa vía era rara en Colombia, a diferencia del resto del continente— sino que fue organizado por el ospinismo cafetero con apoyo del liberalismo, para frenar los excesos del régimen de Laureano Gómez. Cuando Gustavo Rojas Pinilla intentó, ya como presidente, construir un proyecto populista propio de corto alcance, se encontró con que las élites habían reorganizado su bloque de poder y fabricaron entre 1957 y 1958 el Frente Nacional, que inhibió toda expresión del conflicto social y excluyó de la política a las clases subordinadas. La opción populista, en cualquier variante, quedó cerrada. Lo que Gaitán había amenazado con abrir por vía electoral, y lo que Rojas intentó abrir por vía militar, fue clausurado por el pacto oligárquico de alternancia bipartidista.

¿Se agota ahí la pregunta? No del todo. Ignoramos qué gobierno concreto habría sido el gaitanista de 1950-1954: si habría insistido en la reforma agraria de mil hectáreas hasta la ruptura, o si —consciente de la debilidad de su base sindical y del cerco hemisférico— habría replegado su programa a reformas simbólicas para sobrevivir, como hicieron tantos populistas continentales cuando llegaron al poder. Queda por ver si la CTC habría vuelto a él una vez perdida la protección estatal liberal, o si la CNT habría consolidado un sindicalismo gaitanista competitivo. Y está abierta la reacción de un Departamento de Estado que en 1948 aún no había definido con la nitidez de 1954 su doctrina anticomunista continental: Gaitán habría gobernado antes de Árbenz, no después, y la ventana de tolerancia hemisférica era distinta.

Más incómoda todavía es la duda sobre si la ausencia de un represamiento populista explica por sí sola la persistencia anómala del bipartidismo decimonónico colombiano hasta 1991 y la fragilidad estructural del Estado. Esa correlación es sugestiva pero no probada: otros países latinoamericanos que sí conocieron populismos exitosos tampoco resolvieron sus fragilidades estructurales por esa vía, y Colombia tenía particularidades geográficas, cafeteras y regionales que hacían su trayectoria menos comparable de lo que la nostalgia populista supone. Las precarias comunicaciones entre la costa Caribe y el interior andino, el declive del río Magdalena, la dispersión de las regiones cafeteras, explican por qué la violencia sectaria se propagó por los Andes y el piedemonte llanero pero no replicó ese patrón en la costa. Ese mismo país fragmentado habría sido difícil de gobernar populistamente desde Bogotá, aun con Gaitán vivo.

Lo que sí queda establecido es lo siguiente. El magnicidio del 9 de abril no fue un accidente que interrumpió un destino escrito, ni tampoco un episodio irrelevante en una estructura que se habría cerrado sola. Fue el mecanismo específico y eficiente mediante el cual una coalición oligárquico-eclesial-militar, que ya operaba contra el gaitanismo por vías institucionales desde 1946, resolvió a bajo costo político un problema que las urnas le estaban planteando con una fuerza creciente. Gaitán no habría hecho la revolución colombiana; probablemente ni siquiera la reforma agraria completa. Pero habría obligado a las élites a pagar un precio abierto por bloquearlo, y ese precio —no la revolución imposible, sino el conflicto explícito— es lo que la bala de Roa Sierra les ahorró.

¿Habría gobernado Gaitán? La pregunta, formulada así, todavía admite respuestas: sí, probablemente habría llegado; no, probablemente no habría gobernado como su movimiento esperaba. Lo que la documentación no puede cerrar es qué forma exacta habría tomado la clausura de su proyecto, ni qué Colombia habría dejado detrás de sí un enfrentamiento abierto en lugar de un magnicidio.

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Archivo documental

Documentos usados en esta lectura

49 documentos · 67 fragmentos de referencia
01Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 387, 3964 fragmentos
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y la dignidad, mientras el país nacional se debatía en la miseria. En lo tocante al problema agrario, Gaitán, en el Programa del Colón, de 1945, 47 subrayaba la necesidad de limitar la extensión de la tenencia a un máximo de 1.000 hectáreas y de revertir al 46 Ver definición de populismo en Laclau, op. cit., p. 187.…

p. 387
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y la dignidad, mientras el país nacional se debatía en la miseria. En lo tocante al problema agrario, Gaitán, en el Programa del Colón, de 1945, 47 subrayaba la necesidad de limitar la extensión de la tenencia a un máximo de 1.000 hectáreas y de revertir al 46 Ver definición de populismo en Laclau, op. cit., p. 187.…

p. 387
[64]

dominantes. En verdad, el golpe militar de junio de 1953 fue organizado por el ospinis- mo cafetero y apoyado por el liberalismo. La autonomía del ré- gimen militar fue relativa en sus comienzos, cuando las decisio- nes económicas y sociales estuvieron en manos de los políticos y ejecutivos de la burguesía…

p. 396
[65]

dominantes. En verdad, el golpe militar de junio de 1953 fue organizado por el ospinis- mo cafetero y apoyado por el liberalismo. La autonomía del ré- gimen militar fue relativa en sus comienzos, cuando las decisio- nes económicas y sociales estuvieron en manos de los políticos y ejecutivos de la burguesía…

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02Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2291 fragmento
[3]

contradicciones y ca- rencia de coherencia política. Enfrentó las críticas del sector santista y de los conservadores, afrontó la generalización de la Violencia política, la cual no supo manejar, pues sus diálogos con el gobier- no habían resultado infructuosos. El país comen- zaba a desangrarse sin que se hiciera…

p. 229
03Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 91, 952 fragmentos
[4]

Unidos, construir una economía en diálogo con esta naturaleza y estos climas, convertir en una prioridad el bienestar del pueblo, afirmar unas tradiciones culturales, dejar que el país expresara su diversidad y su originalidad, y oponer con firmeza un criterio de dignidad al diálogo con los grandes poderes…

p. 91
[51]

ilustres y más influyentes se regó como pólvora, y así se instaló lo que los historiadores llamarían la Violencia en Colombia. Habían terminado los tiempos en que al pueblo colombiano se lo podía dominar por el discurso; a partir de entonces sólo se lo pudo dominar por la violencia. Los estudiosos de ese período nunca…

p. 95
04War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · p. 1111 fragmento
[5]

and trembling knees on the ground before yankee gold! His position in the face of the U.S. government and its intervention in Colombian affairs was his constant and permanent political position. It is enough to read a few phrases: Neither now nor ever will our nationalist spirit waver. We will defend it today and…

p. 111
05Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 51, 1052 fragmentos
[6]

anhelos reformadores de los pueblos; pensamos que es mejor luchar porque las fuerzas progresistas de Colombia inscriban en sus rodelas de batalla la lucha integral por las ideas nuevas, por la salud del proletariado y por la reivindicación necesaria de los actuales siervos del capitaP 6 • Desde sus primeras épocas…

p. 51
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liberales de Bogotá, Cali y otras áreas. Estas huelgas le dieron al presidente Ospina la excusa para declarar, por primera vez durante su administración, el estado de sitio. Entre el Congreso Obrero de Medellín, de agosto de 1946, y el1x Congreso de Cali, reunido en diciembre de 1947, el movimiento obrero continuó su…

p. 105
06Las ideas socialistas en ColombiaJorge Eliécer Gaitán · 2017 · p. 151 fragmento
[7]

técnica riñe con el desarrollo orgánico de un plan de temas. Acercarse a Las ideas socialistas en Colombia es poder ir al texto mismo de lo escrito por Gaitán a los 21 años. Es poder descubrir la forma como estructuraba su pensamiento y el orden del sentido que a sus ideas le daba a través de una formación filosófica…

p. 15
07Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 1701 fragmento
[8]

a scale that made cities the decisive centers of power and capital, as well as of electoral results, and Gaitán was directing his appeal to the middle sectorsto shopkeepers, artisans, and industrial and service workersto that whole stratum that the Bogotá aristocracy called "the lower depths of society." These middle…

p. 170
08Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 961 fragmento
[9]

puerta a él y a toda una generación ávida de darle una orientación más liberal al país. En lo que respecta a Gaitán, desde sus inicios en la política, quiso acercarse a los sectores populares. Lo hizo visitando las zonas pobres de la ciudad (La Perseverancia, Los Laches, Belén, Egipto, Cruces, 20 102. A nuestro…

p. 96
09Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1371 fragmento
[10]

to the social resentment of the middle and working classes against the mostly well-born and lighter-skinned figures who staffed the higher levels of government and of all the nation's institutions. When he pre- sented himself as candidate for president in 1946, Gaitan carried Bogota and several other large cities,…

p. 137
10El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 53, 604 fragmentos
[11]

de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…

p. 60
[12]

de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…

p. 60
[59]

estadounidense en Bogotá, al hacer el balance de la actuación colombiana respecto a los intereses de su nación durante la conflagración: Hemos obtenido todo lo que hemos solicitado a este país […] Co- lombia no ha regateado, sino que de todo corazón ha salido en apo- yo de nuestra política […] No existe país en…

p. 53
[60]

estadounidense en Bogotá, al hacer el balance de la actuación colombiana respecto a los intereses de su nación durante la conflagración: Hemos obtenido todo lo que hemos solicitado a este país […] Co- lombia no ha regateado, sino que de todo corazón ha salido en apo- yo de nuestra política […] No existe país en…

p. 53
11More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 45, 492 fragmentos
[13]

most doctores. Gaitan was the son of a poor Liberal fam- ily whose allegiance to the party had been the keystone of his upbring- ing. Yet he had also managed to leave Colombia as a young man for studies in Italy. While there, he traveled widely in Europe, immersing himself in the wider forces reshaping the postwar…

p. 45
[52]

the Catholic hierarchy was viewed as closely allied with the Conservative cause. Swept up, Castro observed and then embraced what he later called the spontaneous combustion of the pueblo that had loved Gaitan as one of their own. Castro tried to steal some police boots, but they were too small for his feet. He grabbed…

p. 49
12Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 36, 412 fragmentos
[14]

por mandato de la ley la misma remuneración que la del hombre y gozar de las mismas garantías sociales. (…). El trabajo que se 29 realice fuera de las empresas o fábricas cualquiera que sea la forma contractual que se adopte debe estar jurídicamente protegido en igualdad de condiciones y en defensa especial de la…

p. 36
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del movimiento sindical, lo que llevó a la destrucción del sindicato más combativo del país en ese momento: FEDENAL. Pero no era el fin de la lucha, ya que Bogotá, Cali y Medellín, que eran en ese momento los centros urbanos más grandes del país, fueron escenarios de resistencias que se prolongaron hasta 1949, lapso…

p. 41
13Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 53, 562 fragmentos
[15]

guerras de «limpios», como se conocía a los liberales, y «comunes», como se denominaba a los comunistas. La vio- lencia se atenuó 95 tras el pacto bipartidista que dio origen al Frente Nacional. Algunos autores señalan una tercera ola desde principios de los años sesenta, con la persecución al campesinado comunista…

p. 53
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a López Pumarejo en su segunda administración 103 Murad y Fondo de Población de las Naciones Unidas, Estudio sobre la distribución espacial de la población en Colombia. 104 Archivo Gaitán. Gloria Gaitán abrió las puertas del archivo a la Comisión para hacer una búsqueda de documentos relacionados con este asunto en…

p. 56
14Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 4141 fragmento
[17]

no pocas circunstancias los llamados a paros generales de éstos. La respuesta de la CTC, y de los comunistas y lopistas que la apoyaban, aunque explicable no fue menos virulenta. A Gaitán lo acusaron de fascista y de títere de la reacción. Pero mientras los dirigentes rechazaban confiados el discurso gaitanista, las…

p. 414
15Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 2751 fragmento
[18]

propicio para el triunfo electoral del partido conser- vador que se había fortalecido en la oposición a López y que concurrió unificado alrededor de Mariano Os- pina Pérez a las elecciones de 1946. La campaña electoral acentuó la cri- sis de la CTC. Su organismo directivo apoyó, con una precaria mayoría, la…

p. 275
16Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 125, 1282 fragmentos
[19]

del pueblo. A la negociación de los sindicatos y el Estado —fórmula pri- vilegiada de la República Liberal— opone la acción directa: la marcha, la manifestación. Su escenario no es la fábrica sino la plaza pública. Lo que se perfila allí es, primero, una nueva estrategia —la lucha reivindicativa pasa por la lucha…

p. 128
[29]

en cierto modo, entre parénte- sis. Había incluso un no confesado te- mor a penetrar en su territorio. Esta situación ha comenzado a cam- biar aceleradamente en años recien- tes. La Violencia se ha desacralizado y constituye ya no sólo un referente histórico privilegiado sino, además, uno de los ejes de atracción de…

p. 125
17No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 49, 532 fragmentos
[20]

(1920-1958) 53 Los testimonios recogidos en comunidades por la Comisión de la Verdad permiten afirmar que efectivamente Gaitán y su movimiento, que incluía a sectores campesinos, obreros y pequeños propietarios, fueron objeto de una persecución implacable en varios de los municipios del centro del país. El asesinato…

p. 53
[33]

ideología de ultraderecha tenía audiencia y el anticomunismo, arraigo. Si bien en Bogotá los partidos mantenían las formas, en medio de una gran polarización política, en las regiones los episodios de violencia pasaron de ser esporádicos a reiterados. Probablemente uno de los episodios que marcaron el regreso de la…

p. 49
18Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 501 fragmento
[21]

1982. formaciones y conflictividades propias del mundo urbano en colombia 51 menesteres denigrantes» 78. Un año después, en febrero de 1946, en Anapoima el perso- nero municipal ordenó «retirar [de su] trabajo a todo el personal Gaitanista» 79. El 20 de marzo de 1947, en Icononzo, Juan de la Cruz Varela 80 dirigió a…

p. 50
19Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1491 fragmento
[22]

zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…

p. 149
20Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1151 fragmento
[23]

in 1950, but he was murdered in the center of Bogot á on April 9, 1948, a day that changed the history of the nation, much as the assassination of President Kennedy in 1963 changed U.S. society. The marginalized working class, people who felt that government, laws, and society were stacked against them, were stunned…

p. 115
21Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 281 fragmento
[24]

de corto alcance, como la que se dio en el primer n1andato de López Pumarejo. Durante el Frente Nacional, el Estado inhibió toda expre- sión del conflicto social y excluyó de la política a las clases subordina- das. Otra consecuencia de la guerra civil fue que bloqueó el camino al populismo en Colombia con la…

p. 28
22Una vida, muchas vidasGustavo Petro Urrego · 2021 · p. 1211 fragmento
[25]

los centros comerciales. Todo esto se dio gracias a un pacto entre empresarios y obreros. Cuando estas ideas se trasladaron a América Latina, que era la región ~ás atrasada en los años de la posguerra, surgió un pen- samiento propio, el de la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe). Desde el punto…

p. 121
23Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 145, 1572 fragmentos
[26]

gaitanismo y del 9 de abril sólo se puede captar cabalmente cuando se piensa en el contexto global de la Guerra Fría. Recordemos por tanto los elementos centrales de la configuración militar, política e ideológica del mundo al finalizar de la Segunda Guerra Mundial, cuando comenzó precisamente el ascenso vertiginoso…

p. 145
[30]

recientes. “La Violencia” se ha desacralizado y constituye ya no sólo un referente histórico privilegiado sino, además, uno de los ejes de atracción de la investigación social actual en el país. Gracias a este esfuerzo colectivo es posible emprender una nueva síntesis interpretativa del fenómeno, como la que nos hemos…

p. 157
24Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 121, 2192 fragmentos
[27]

presidente y los partidos lo tenían claro. “No había encuestas, pero la movilización popular era elocuente. El gaitanismo era un movimiento muy organizado, con estructura de base muy potente que estaba rompiendo el esquema liberal-conservador”, afirma. Jursich indica que el político se acercaba a la izquierda en…

p. 219
[28]

que estaba rompiendo el esquema liberal-conservador”, afirma. Por su parte, Mario Jursich añade que, si bien Gaitán no logró romper con el muy arraigado elitismo, por su asesinato, su inédita forma de hacer política y relacionarse con la gente tuvo que ser replicada por los políticos de las siguientes décadas…

p. 121
25Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 1951 fragmento
[31]

de la costa con el interi or andino er an precarias. En la década de 1930 el río Magdal ena e mpezó a decaer y en 1950 ya no era el medio de transporte básico e ntr e las regiones a ndina s y el mundo. Estos factores d eben ayudar a exp li car por qué en la costa n o pudo replicar se el fenómeno de propagación…

p. 195
26Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2101 fragmento
[32]

rez puede ser el candidato conserva LA REP Ú BLICA LIBERAL: 1930-1946 211 dor ”. En efecto, el 24 de marzo, mes y medio antes de las elecciones, los conservadores lanzaron su candidatura, con el apoyo de Laurea no G ó mez, que sab í a que la suya habr í a producido la uni ó n liberal. Su campa ñ a trat ó de presentar…

p. 210
27Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 23, 342 fragmentos
[34]

Gémez, un demagogo: pero de plaza y no de parlamento, y de izquierda, no de derecha. Su oratoria vindicativa e incendiaria, diri- gida contra «las oligarquias» (tanto conservadoras como liberales), reanudaba, en palabras, el refor- mismo liberal de la «Revolucién en Marcha», inte- rrumpido por la «pausa» del gobierno…

p. 23
[39]

sentimientos, ampliaron en el pueblo la necesidad y vislumbraron la posibilidad de cumplir el ciclo de una posible re- dencién social, que ese dia, a la una y cinco de la tarde habia de frustrarse. Con su dialéctica y su verbo encendido, Gaitan anunciaba nuevos rumbos para la nacién. El pueblo, al escuchar su voz en…

p. 34
28De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 1051 fragmento
[35]

en el sector agrario, con FANAL en 1946, y en el de los trabajadores industriales a través de la UTe. Las acciones se llevaron a cabo, en gran parte, como medidas preventivas: para prevenir el surgimiento y la dominación de los comunistas. Para realizar una lectura clara y profunda del período histórico comprendido…

p. 105
29De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 1051 fragmento
[36]

con FANAL en 1946, y en el de los trabajadores industriales a través de la UTe. Las acciones se llevaron a cabo, en gran parte, como medidas preventivas: para prevenir el surgimiento y la dominación de los comunistas. Para realizar una lectura clara y profunda del período histórico comprendido entre J 930 y 1950, es…

p. 105
30Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 691 fragmento
[37]

prontitud en el des- monte de los aparatos liberales y al li- beralismo que pugna por pasar el cua- trenio con los menores golpes posi- bles, antes de recuperar la presiden- cia. El país se caldea y en los campos y pueblos comienza la Violencia. Jor- ge Eliécer Gaitán, dirigente indiscuti- do del partido, hace vibrar…

p. 69
31Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 721 fragmento
[40]

assistance, contin- ued to wait. Politics and Violence in Colombia, 1945–1948 For Colombian authorities, the Rio Pact embodied hemispheric solidarity. The conference also intensified their frustrations with U.S. foreign economic policy. Yet neither attracted much public attention in Colombia. The country’s domestic…

p. 72
32Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 451 fragmento
[41]

Valderrama, who immediately set about a revancha of Boyacá for his party using techniques, in the words of historian Richard Sharpless, that were “direct, simple, and brutal”: In swing vote areas the national police ranks were filled with Conserva- tive sympathizers willing to carry out the orders of Conservative…

p. 45
33Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 1271 fragmento
[42]

de las elecciones presidenciales eue se llevarían a cabo on junio de 1959; las parlamentarias se postergaron de marzo a juro de 1949 Terminada la Unión Nacional, en mayo de 1949, los liberales decidieron aprovechar su mayoría parlamentaria para contrarrestar La acción del presi- dente Presentaron un proyecto de re-…

p. 127
34Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 351 fragmento
[43]

las FARC, sí articuló formas organiza- tivas agrarias, legales e ilegales, constituidas en los años precedentes. En este sentido, la base construida por el movimiento comunista en los núcleos agra- rios cafeteros de Cundinamarca posibilitó la conformación de las estructuras guerrilleras en la década de 1960. 1.…

p. 35
35Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 291 fragmento
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llegó también la re vuelta. Mientras tanto, varios jefes liberales fueron a Palacio para hablar con el presidente sobre la difícil situa ción. Ospina continuó en el mando. Los liberales aceptaron colabo rar con él. Varios días permaneció la multitud ebria, sin que nadie la dirigiera. Se diluyó la revuelta en las…

p. 29
36Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 3051 fragmento
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of leading public figures to work together, and their willingness to enlist the citizenry in their partisan and personal struggles, spread violence and death over extensive portions of the nation. The armed struggle, first noted in sporadic incidents taking place in 1946, intensified over succeeding years, ul-…

p. 305
37La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 371 fragmento
[47]

resistencia civil. La prensa liberal recrimina al gobernador tildándolo de débil e inoperante. El periodista "Ca- libán", de El Tiempo, con cabeza fría escribe en la "Danza de las Horas" que la causa de la violencia "es necesario buscarla también en las campañas de prensa que la estimulan sostenien- do todos los días…

p. 37
38El río: exploraciones y descubrimientos en la selva amazónicaWade Davis · 2017 · p. 2361 fragmento
[48]

ora- toria se inflamaba y crecía su fama, la estructura empezó a resquebrajarse. En los barrios del norte, las dueñas de casa empezaron a quejarse de la altanería de las sirvientas. Los hombres de negocios del centro tuvieron que soportar 237 Eí ndi el desdén de los muchachos emboladores. Los mendigos escupían en las…

p. 236
39La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social - Tomo IIGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 2019 · p. 4701 fragmento
[49]

y se han ejecutado todas las locuras. A la oposición se le silencia con Consacá. Al desastre económico se le muestra el endriago de Consacá. A la disolución de los partidos, se les señala Consacá. A la república lacerada se le abate con los ramalazos de Consacá. Y, a la conciencia civil de Colombia, desfalcada por los…

p. 470
40Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1421 fragmento
[50]

masas que haya conocido la política colombiana. El crimen repercutió en todo el territorio nacional. Una revolución había comenzado. ¡A la carga! Gaitán no se equivocó cuando sentenció en uno de sus grandilocuentes discursos en la plaza pública: “Ninguna mano del pueblo se levantará contra mí y la oligarquía no me…

p. 142
41Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 3751 fragmento
[53]

thoroughly enraged, wanted to set fire to the building, but their leaders dissuaded them, so they turned instead to the building that housed the offices of Eco de Oriente. Smashing the doors open, they seized copies of the latest issue of the paper and burned them in the plaza. The crowd also demanded the resignation…

p. 375
42Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 2221 fragmento
[54]

agrario que se impone con la violencia partidista y abre las ventanas de un conflicto social y político de gran magnitud, que se expresará en la denominada Violen cia de los años cincuenta, de ingrata recordación para los colombianos. En esta década no hubo cambios en las líneas maestras de la política de baldíos y es…

p. 222
43¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 701 fragmento
[55]

de la Gobernación del Tolima, La Violencia en el Tolima (Ibagué: Gobernación del Tolima, 1959). humano” que dejó La Violencia. En primer lugar, estimaron “16.219 muertos entre 1949 y 1957, sin incluir los muertos habidos con fuer- zas regulares del Ejército, ni en masacres colectivas, que generalmente eran abandonados…

p. 70
44Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 4301 fragmento
[56]

la Violencia. Durante esta fase el ejército colombiano ·hizo frente a fieras organizaciones de bandidos en las zonas cafeteras centrales y, apoyado por grupos de contramsurgencia de Esta dos UnidoS, emprendió una ofensiva contra las comunidades rurales de orientación marxista en ciertas regiones aisladas y…

p. 430
45Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 511 fragmento
[57]

de malhechores sorprendió a la pequeña guarnición y después de haber asesinado a once personas, incendió la población y redujo a cenizas la iglesia y la casa cural. Poco después se trató de reedificar el pueblo, no lejos de las ruinas; pero una nueva incursión de los bandidos lo destruyó completamente 82. El terror y…

p. 51
46Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 41, 48, 743 fragmentos
[58]

la invasión a Cuba en 1960. Reelaborar la doctrina fue todavía más apremiante después de aquel fiasco. La doctrina de la contrainsurgencia quitaba todo énfasis a la guerra re- gular interestatal poniéndolo en la guerra irregular interna. En esta direc- ción, había que fortalecer unidades operativas orientadas por una…

p. 74
[63]

D E U N C O N F L IC T O A R M A D O IN C O N C L U S O 47 1903). La mentalidad castrense se coció a fuego lento en la represión a los trabajadores petroleros de Barrancabermeja y de la zona bananera de Santa Marta en la década de 1920; en la represión de los masivos motines del 9 de abril de 1948, achacados nacional…

p. 41
[66]

Armada y la Fuerza Aérea) mantuvieran una organización jerárquica y territorial y un tipo de equipamiento militar en función de la guerra regular. Con todo, do- minaba la inercia presupuestal que, si respondía a la larga tradición civilista, implicaba la debilidad fiscal puesto que las élites del poder no querían…

p. 48
47Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 2181 fragmento
[61]

Gaitán”—which translates (politely) in English as “that dark-skinned Gaitán”—a reference to his mixed-blood, mestizo features. On the day he was killed by an assassin’s bullet, Gaitán was working in his downtown office, preparing to compete in the 1950 presidential elections. His death touched off a wave of urban…

p. 218
48Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 371 fragmento
[62]

dando. En ellas tenían participación los Estados que habían sido sus fundadores en Washington, en 1899, cuando se celebró la Primera Conferencia, incluido el colombiano. En toda su historia, las conferencias se realizaron en diez oportu- nidades, de las cuales la última fue la verificada en Caracas, en 1954. El Movi-…

p. 37
49When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · p. 121 fragmento
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subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. COLOMBIA: POLITICAL DIVISIONS, CITIES, SELECTED TOWNS CARIBBEAN SEA PACIFIC OCEAN ECUADOR PERU 13 VENEZUELA BRAZIL EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:29:58 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to…

p. 12