Retorno conservador e inicio de la violencia bipartidista (1946–1947)
La división del Partido Liberal entre Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán permitió en 1946 el triunfo del conservador Mariano Ospina Pérez con solo el 41% de los votos, poniendo fin a dieciséis años de hegemonía liberal. Entre 1946 y 1947, la conservatización del aparato estatal —policía, alcaldías, gobernaciones— desató en regiones como Boyacá y Santander un ciclo de despojo y violencia bipartidista que estructuraría los quince años siguientes.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- 5 de mayo de 1946 – 1947
- Dónde
- Bogotá, Boyacá, Santander, Norte de Santander, Tolima, Valle del Cauca, Antioquia, Caldas, Cali, Medellín, Casanare, Pasto
- Protagonistas
- Mariano Ospina Pérez, Jorge Eliécer Gaitán, Gabriel Turbay, Laureano Gómez, Alfonso López Pumarejo, Alberto Lleras Camargo, Eduardo Santos, Enrique Olaya Herrera, Partido Liberal, Partido Conservador, Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC), Central Nacional de Trabajadores (CNT)
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- La división del Partido Liberal entre el candidato oficial Gabriel Turbay y el disidente Jorge Eliécer Gaitán, cuya suma de votos superaba a Ospina pero cuya separación le entregó la victoria al conservatismo, replicando en sentido inverso el patrón de 1930.
- La maniobra de Laureano Gómez, quien promovió la candidatura tardía de Ospina Pérez el 24 de marzo de 1946 —mes y medio antes de las elecciones— sabiendo que su propia postulación habría unificado al liberalismo en su contra.
- El agotamiento del ciclo reformista liberal: la Ley 100 de 1944 revirtió la reforma agraria de 1936, el movimiento obrero entró en desintegración tras la huelga de FEDENAL y la Ley 6ª de 1945, y el liberalismo llegó a la campaña sin programa ni conducción unificada.
- La memoria acumulada de agravios conservadores durante la hegemonía liberal (1930–1946), que en regiones como Boyacá y Santander alimentó una lógica de restitución violenta en cuanto el partido recuperó el control del aparato estatal.
- La abstención de Alfonso López Pumarejo, quien declaró públicamente que no apoyaría a ninguno de los dos candidatos liberales ni asumiría el papel de árbitro, dejando al partido sin figura de autoridad capaz de unificarlo.
Consecuencias
- La conservatización sistemática del aparato estatal —gobernaciones, alcaldías, policía— a partir de 1946, que en Boyacá, Santander y otras regiones se tradujo de inmediato en despojos, expulsiones y asesinatos de campesinos liberales, activando el ciclo de violencia bipartidista.
- La proclamación de Gaitán como jefe único del Partido Liberal tras el barrido de las listas gaitanistas en las elecciones parlamentarias de marzo de 1947, que reconfiguró el bipartidismo al incorporar una base popular urbana y campesina transpartidista.
- El fracaso de la huelga general de la CTC en mayo de 1947 y la destrucción progresiva del movimiento obrero organizado, que perdió capacidad de presión política justo cuando la violencia estatal se intensificaba.
- La erosión del gobierno de Unión Nacional: ante la falta de garantías y la conservatización de los cuerpos de orden público, los liberales comenzaron a retirarse del gabinete paritario en 1947, profundizando la polarización.
- El establecimiento de las condiciones estructurales que harían del Bogotazo del 9 de abril de 1948 un umbral y no un origen: la violencia rural, la retórica sectaria de Laureano Gómez y la exclusión del gaitanismo del pacto de élites ya estaban en marcha antes del asesinato de Gaitán.
La clave interpretativa
Por qué importa
El bienio 1946–1947 no fue una simple alternancia electoral sino el momento en que una minoría conservadora con vocación de reconquista territorial utilizó el control del Estado para desencadenar una violencia sistemática que mataría a cientos de miles de colombianos en los años siguientes. Comprender este período es indispensable para entender que La Violencia no comenzó con el Bogotazo sino con la lógica de revancha partidista que el retorno conservador puso en marcha desde las gobernaciones y los cuarteles de policía. Además, el ascenso de Gaitán como jefe liberal en ese mismo bienio representa el único intento serio del siglo XX colombiano de construir una coalición popular transpartidista, cuyo fracaso —sellado con su asesinato en 1948— cerró por décadas la posibilidad de una reforma política desde abajo.
Desarrollo histórico
La historia completa
Retorno conservador y primeros años de la violencia bipartidista (1946–1947)
El 5 de mayo de 1946, Mariano Ospina Pérez, empresario antioqueño del café con fama de moderado, ganó la presidencia de Colombia con el 41% de los votos y puso fin a dieciséis años de gobiernos liberales. No lo hizo por mayoría propia: los dos candidatos liberales enfrentados, Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán, sumaron entre ambos más votos que él. El retorno conservador fue hijo de la división del partido rival. Y sin embargo, lo que se abrió en esos meses no fue una alternancia cualquiera. Entre 1946 y 1947 se activó una recomposición del aparato estatal —gobernaciones, policía, alcaldías— que en departamentos como Boyacá y Santander se tradujo casi de inmediato en despojos, expulsiones y asesinatos de campesinos liberales. Una minoría electoral con vocación de reconquista territorial, una oposición liberal que se fragmentaba mientras Gaitán la absorbía desde abajo y una retórica sectaria alimentada por Laureano Gómez desde El Siglo y por sectores del clero: la conjunción de esos tres factores encendió el ciclo de violencia bipartidista que estructuraría los quince años siguientes y del que el Bogotazo, en abril de 1948, sería umbral y no origen.
Cuando el liberalismo llegó al poder en 1930, tras la división conservadora que favoreció a Enrique Olaya Herrera, comenzó una hegemonía de dieciséis años que alcanzó su cima reformista con el primer gobierno de Alfonso López Pumarejo (1934–1938) y la llamada Revolución en Marcha. La Ley 200 de 1936, dictada bajo ese impulso, procuró apaciguar a los trabajadores rurales insurgentes mediante la legalización del statu quo en el campo y abrió una brecha —limitada, pero real— en el orden latifundista. Ese impulso se agotó rápido. Ya durante el gobierno de Eduardo Santos (1938–1942) las élites regionales lograron vetar los efectos más transformadores de la reforma, y en el segundo mandato de López Pumarejo la reversión se hizo ley.
La Ley 100 de 1944, sancionada bajo López, revirtió en la práctica la Ley 200: protegió a los terratenientes frente a arrendatarios y aparceros, les permitió prohibir cultivos de subsistencia en los contratos de aparcería y garantizó el desalojo inmediato de los trabajadores al vencer los plazos. Fue la evidencia de que los propietarios de tierras habían recuperado poderes y de que las reformas del primer lopismo tenían techo. Esa recuperación se dio en medio de una crisis política aguda: el 10 de julio de 1944, el coronel Diógenes Gil protagonizó en Pasto un intento de golpe de Estado contra López, síntoma del desgaste del gobierno y de la virulencia de la oposición conservadora encarnada por Laureano Gómez. En 1945, agotado y con una situación económica adversa, López presentó renuncia y fue reemplazado por Alberto Lleras Camargo, quien clausuró de hecho el ciclo reformista.
Bajo Lleras Camargo se selló el giro. La huelga de la Federación Nacional del Transporte Marítimo y Fluvial (FEDENAL), a finales de 1945, terminó con la destrucción del sindicato más combativo del país. La Ley 6ª del mismo año concedió beneficios materiales y fuero sindical a los trabajadores organizados, pero limitó al mismo tiempo el poder efectivo del movimiento obrero. El movimiento laboral, que en los años treinta había sido palanca de las reformas, entró en un proceso de desintegración que se prolongaría entre el Congreso Obrero de Medellín de agosto de 1946 y el IX Congreso de la CTC en Cali, en diciembre de 1947. Cuando llegó la campaña electoral de 1946, el liberalismo gobernante ya no tenía movimiento social propio, ni programa reformista, ni una clara conducción interna. Tenía dos candidatos.
Gabriel Turbay fue el candidato oficial del Partido Liberal, respaldado por la maquinaria del partido y por el Partido Comunista, cuya alianza con el liberalismo se expresaba también en el interior de la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC). Jorge Eliécer Gaitán, en cambio, se lanzó como candidato disidente, sostenido por una base popular urbana —obreros, artesanos, comerciantes— y campesina que desbordaba las lealtades tradicionales del partido. Su discurso, que contraponía a "la oligarquía" de ambos partidos con el pueblo —"el pueblo no tiene dos partidos, sino que ha sido partido en dos", proclamaba—, despertaba un sentimiento de clase y una desconfianza hacia los poderosos que ni Turbay ni el aparato liberal podían absorber.
Durante las primeras semanas de abril de 1946 hubo negociaciones entre ambos para unificar la candidatura. Fracasaron. La arrogancia de Turbay, su convicción de que la disciplina del partido debía imponerse sobre el fenómeno gaitanista, chocó con el temor de Gaitán de perder a sus seguidores si cedía. López Pumarejo, la figura de mayor autoridad moral en el liberalismo, declaró públicamente que no apoyaría a ninguno de los dos y que no asumiría el papel de capitán de campaña alguna: una abstención que dejó al partido sin árbitro.
Los conservadores leyeron la situación con precisión. Habían alimentado la ruptura liberal durante meses, y solo el 24 de marzo de 1946 —mes y medio antes de la elección— lanzaron la candidatura de Ospina Pérez. La maniobra fue de Laureano Gómez, jefe indiscutido del laureanismo desde El Siglo, quien sabía que su propia candidatura habría unificado al liberalismo en su contra. Ospina ofrecía un perfil incómodo de refutar: empresario cafetero, católico, tolerante en el trato, dispuesto a gobernar con un gabinete paritario de Unión Nacional. La estrategia funcionó con precisión matemática. Sumadas, las papeletas de Turbay y Gaitán superaron a las de Ospina; separadas, no alcanzaron.
El patrón repetía, con roles invertidos, la elección de 1930: entonces había sido la división conservadora entre Guillermo Valencia y Alfredo Vásquez Cobo la que abrió el paso a Olaya Herrera; ahora era la división liberal la que devolvía el poder al conservatismo. Con una diferencia crucial: los conservadores de 1946 llegaban con dieciséis años de agravios acumulados y con Laureano Gómez preparando la retaguardia.
Ospina Pérez asumió la Presidencia el 7 de agosto de 1946 con una consigna que era también una necesidad. Gobernar con el 41% en un país donde el 55% del electorado era liberal exigía cooptación. La fórmula de Unión Nacional —gabinete paritario con participación de ambos partidos— fue presentada como gesto de moderación y aceptada por sectores del liberalismo que buscaban preservar cuotas de poder. Encontró afinidad, además, en los grupos empresariales, que veían en Ospina a uno de los suyos.
La coalición nació tensionada por dos frentes. Por dentro, Laureano Gómez, cuya candidatura habría dinamitado la elección pero cuya maquinaria había hecho ganar a Ospina, no aceptaba la lógica del pacto: exigía la reconquista integral del poder para el conservatismo y consideraba la Unión Nacional una concesión intolerable. Por fuera, Gaitán rechazaba la coalición como una traición de las élites liberales, un pacto oligárquico contra el pueblo. La idea misma de una coalición bipartidista contra el gaitanismo había sido sugerida a comienzos de 1946 por López Pumarejo, y bajo Ospina se materializó como pinza política: dejar a Gaitán fuera del gobierno y, al mismo tiempo, dividirle la base liberal atrayendo a los santistas y a los lopistas moderados hacia el gabinete.
Los gaitanistas respondieron con una oposición intransigente. En el Congreso desplegaron la llamada "conspiración de los gases", una campaña en la que acusaron a ministros conservadores de favorecer negocios con compañías petroleras, con la intención de desprestigiar al presidente y su gabinete. El partido liberal y la CTC abrigaban la esperanza de que Ospina renunciara presionado por la oposición, como López lo había hecho un año antes. No renunció. Y mientras la contienda parlamentaria se desgastaba en escándalos, en el territorio ocurría algo más consistente y más grave.
El gobierno de Unión Nacional no impidió que Ospina Pérez ejerciera, allí donde le convenía, las prerrogativas del ejecutivo conservador. En Boyacá, donde los liberales habían ganado por estrecho margen las elecciones departamentales, Ospina nombró como gobernador al conservador Alfredo Rivera Valderrama, un funcionario dispuesto a emprender una revancha directa, simple y brutal. El nombramiento no era una anomalía sino una lógica: el sistema político colombiano, con su tradición del "ganador se lleva todo" y su cadena vertical de nombramientos —el presidente designa gobernadores, los gobernadores designan alcaldes—, había hecho de cada cambio de partido en el poder un cambio de personal en todo el aparato estatal. Los liberales lo habían hecho desde 1930; los conservadores lo harían con mayor virulencia en 1946.
La revancha en Boyacá se ejecutó con método. Los funcionarios liberales fueron destituidos. Las filas de la policía nacional destacada en el departamento se llenaron con simpatizantes conservadores dispuestos a ejecutar órdenes partidistas, en especial en municipios de voto dividido. Los portadores de cédulas liberales fueron intimidados. Los latifundistas boyacenses, muchos de los cuales habían perdido tierras o influencia bajo las reformas del primer lopismo, encontraron en la nueva correlación de fuerzas la ocasión para recuperar sus dominios o para crear nuevos latifundios. Campesinos liberales fueron desposeídos de sus parcelas, sus propiedades destruidas, sus vidas amenazadas. Muchos fueron asesinados. Otros huyeron hacia las tierras bajas, sobre todo hacia Casanare, provincia periférica de Boyacá con escasa presencia estatal, cuyo destino quedó marcado desde entonces por los eventos violentos de la cordillera.
La motivación de los conservadores boyacenses y santandereanos no era abstracta. Cargaban la memoria fresca de la persecución liberal sufrida en los años treinta, cuando el ascenso de Olaya Herrera y los primeros gobiernos liberales habían desplazado a funcionarios y agraviado a comunidades conservadoras en esas mismas regiones. En 1946 se activaba una lógica de restitución con intereses, alimentada por una retórica que Laureano Gómez y sectores del clero habían mantenido en circulación durante toda la República Liberal.
A partir de 1947, la conservatización se generalizó. No solo los cuerpos de orden público, sino las instituciones políticas en su conjunto fueron ocupadas por personal conservador. Las autoridades civiles y policiales se hallaban parcializadas a favor del partido de gobierno, y la Iglesia, cuyas prerrogativas legales sobre el currículo educativo y el matrimonio civil los conservadores defendían frente al laicismo liberal, respaldaba la persecución. El 6 de noviembre de ese año, el ministro de Gobierno José Antonio Montalvo pronunció un discurso en el que afirmó que el gobierno debía defender con "sangre y fuego" las instituciones democráticas, la autoridad del presidente y la policía. Los líderes liberales lo interpretaron como la confirmación de que los conservadores pretendían destruirlos. El gobierno se apresuró a distribuir el texto del discurso para desmentir esa lectura, pero la frase quedó grabada. Ante la falta de garantías, los liberales comenzaron a retirarse del gobierno de Unión Nacional. La pinza empezaba a cerrarse.
Mientras el aparato estatal se conservatizaba, Gaitán ganaba el partido. Las elecciones parlamentarias de marzo de 1947 fueron una demostración inequívoca: las listas gaitanistas barrieron, y Gaitán fue proclamado jefe único del Partido Liberal. Turbay, derrotado en la presidencial, murió en el exilio poco después. El liberalismo oficial —el de Eduardo Santos, el de los directorios departamentales, el de la CTC— quedó absorbido por un movimiento que ya no encajaba en las coordenadas del bipartidismo tradicional.
La base social del gaitanismo desbordaba al liberalismo de siempre. Incorporaba a sectores populares urbanos que las élites de ambos partidos habían mantenido a distancia de las decisiones: obreros no sindicalizados, artesanos, pequeños comerciantes, trabajadores informales. Sumaba, además, a campesinos que provenían tanto de familias liberales como conservadoras, unificados por la experiencia común de la exclusión política y del despojo agrario. El discurso de Gaitán no negaba el liberalismo, pero lo trascendía: proponía una coalición popular contra la oligarquía bipartidista, y su método privilegiaba la plaza pública —la marcha, la manifestación, la oratoria masiva— sobre la negociación sindical con el Estado. Las demandas laborales, en su lengua, se convertían en lucha política.
Su relación con el movimiento obrero organizado fue tensa. La CTC, controlada por liberales oficialistas y comunistas, había apoyado a Turbay en 1946, aunque la mayoría de sus afiliados simpatizaba con Gaitán. Durante la campaña, la CTC llegó a denunciarlo como "fascista" y "divisionista". Gaitán respondió impulsando, en alianza con sectores conservadores anticomunistas, la creación de la Central Nacional de Trabajadores (CNT), pensada como contrapeso ideológico y organizativo. La CTC, herida por la derrota electoral y por la deserción de sus bases, intentó recuperar iniciativa con una huelga general en mayo de 1947, formalmente contra el alto costo de la vida y la persecución sindical, pero orientada en realidad a desestabilizar al gobierno de Ospina. La huelga fue un fracaso completo y desacreditó a la central. Antes, huelgas de trabajadores liberales en Bogotá, Cali y otras ciudades ya le habían dado a Ospina la excusa para declarar por primera vez el estado de sitio.
Gaitán, ideológicamente, era reformista y no revolucionario. Desde sus primeras épocas había rechazado las tácticas comunistas y se mantenía en el ala izquierda del liberalismo sin proponer una ruptura con el orden institucional. Pero su método —la movilización popular directa, la ruptura del pacto de élites— era percibido por conservadores, laureanistas y por buena parte del propio liberalismo oficial como una amenaza al régimen. Y esa percepción movía, más que sus ideas, la decisión de contenerlo por todos los medios.
El gaitanismo enfrentaba simultáneamente dos procesos contradictorios. Uno lo empujaba hacia la formación de un bloque popular transpartidista, capaz de romper los alineamientos heredados. Otro, opuesto, operaba como freno, arrinconando a Gaitán en su papel de simple jefe liberal y reduciendo su proyecto a una disputa dentro del bipartidismo. Ese segundo proceso fue funcional al gobierno de Ospina: mientras Gaitán fuera visto como jefe de partido, la Unión Nacional podía tratarlo como interlocutor de una facción; si se consolidaba como jefe de un movimiento popular transversal, el pacto de élites perdía sentido.
La violencia rural que se desencadenó entre 1946 y 1947 no fue uniforme ni obedeció a una orden central única. Fue el producto de la convergencia entre una política de reconquista burocrática desde arriba y una acumulación de agravios locales desde abajo. Sus primeros escenarios sostenidos fueron Boyacá y Santander, departamentos con larga tradición de violencia bipartidista desde los años treinta, donde el cambio de gobierno reactivó redes de venganza que habían quedado en suspenso.
En Boyacá, la revancha bajo Rivera Valderrama fue el laboratorio. La policía departamental, purgada y reconstruida con simpatizantes conservadores, actuó como brazo armado del partido. Los latifundistas, respaldados por las autoridades civiles, recuperaron tierras que habían perdido a manos de arrendatarios y aparceros amparados por la Ley 200. La policía partidizada abría el terreno; el latifundismo revanchista lo ocupaba. El resultado fue un desplazamiento sistemático de campesinos liberales, cuya ruta natural de huida fue Casanare y las tierras bajas de la vertiente oriental.
En Santander y Norte de Santander, la violencia siguió pautas semejantes, con la particularidad de que allí existían tradiciones de resistencia armada liberal desde las guerras civiles del siglo XIX, que la memoria colectiva mantenía viva. En Tolima, en el Valle del Cauca, en Caldas y Antioquia, los brotes fueron más dispersos en esta primera etapa, aunque acumulativos: los mecanismos que en Boyacá se ejecutaban con nitidez —captura de la alcaldía, de la policía, del juzgado— se replicaban con velocidades distintas en municipios de todo el país.
En el período 1942–1946 se acumularon agresiones contra campesinos gaitanistas que anticipaban la violencia posterior: robos de cédulas, constreñimiento electoral, encarcelamientos injustificados, apaleamientos, homicidios, agresiones físicas y desplazamientos. Después de 1946, la escala y la protección oficial de esas prácticas cambiaron. Lo que había sido violencia de partido, con la complicidad intermitente de autoridades locales, se convirtió en violencia con respaldo del Estado en departamentos enteros.
Entre 1930 —inicio del período conflictivo— y 1948 —momento de agudización con el Bogotazo—, 1946 aparece como el año en que la degradación acumulada de dieciséis años se convirtió en política activa de reconquista. Hubo violencia bipartidista antes: en los treinta, en las contiendas electorales del cuarenta. Lo distinto en 1946 fue la articulación de los tres elementos que definirían el ciclo: un gobierno minoritario dispuesto a compensar su déficit electoral con control burocrático agresivo, una oposición popular movilizada que rehusaba el pacto de élites y una retórica sectaria que convertía al adversario en enemigo.
Ninguna maquinaria de reconquista territorial funciona sin combustible ideológico. En 1946–1947, ese combustible lo proveyeron dos instituciones: la prensa conservadora, encabezada por El Siglo, y sectores del clero católico.
Laureano Gómez fundó El Siglo en 1936, en pleno auge del primer lopismo, como instrumento para contrarrestar la hegemonía liberal instalada desde 1930. Desde sus páginas, y desde sus conferencias y arengas, Gómez sembró durante toda la República Liberal un discurso antiliberal y anticomunista de alto voltaje, cuya matriz falangista —más cercana a la reconquista nacional-católica de Primo de Rivera que al fascismo italiano, aunque en el uso público la distinción se diluía— convertía la enemistad política en experiencia moral, casi teológica. Su capacidad para transformar el adversario en enemigo absoluto fue la clave de su eficacia.
Esa iniciativa periodística estaba desde antiguo vinculada a la defensa de la Iglesia. En 1909, el periódico La Unidad, su primer proyecto, había nacido en un clima de disputas anticlericales. La cercanía con el mundo eclesiástico se mantuvo a lo largo de su carrera. La Iglesia católica, cuyos privilegios legales y cuyo control sobre el currículo de la educación pública eran defendidos por el Partido Conservador como una de las pocas diferencias sustantivas con el liberalismo, respaldó la persecución contra los liberales y vio con buenos ojos el accionar de Gómez. Sacerdotes y obispos, en púlpitos y publicaciones diocesanas, contribuyeron al clima de polarización, presentando al liberalismo como fuerza descristianizadora y al comunismo —con el que se lo asimilaba con frecuencia— como amenaza al orden natural.
Sectores de las élites colombianas, tanto conservadoras como liberales, compartían nociones raciales que consideraban inferior la mezcla indígena y negra; el flujo de ideas del franquismo y del fascismo, incluyendo nociones de "pureza de raza", circulaba en las revistas y los círculos intelectuales de la época. Ese sustrato reforzaba la sensación, en los sectores conservadores, de estar librando una batalla civilizatoria y no solo política.
Cuando Gómez regresó de Madrid a fines de 1948, desató una campaña acusando al liberalismo de poseer 1.800.000 cédulas falsas y de estar dominado por los comunistas. Antes de ese regreso, ya desde 1946 y 1947, su prensa y su presencia en el laureanismo actuaban como polo de radicalización dentro del conservatismo: presionaban a Ospina para que abandonara la Unión Nacional, alimentaban la revancha en las regiones y proporcionaban a los alcaldes, gobernadores y policías conservadores un marco moral en el que la violencia contra el liberal era acto de restauración, no crimen.
Al cerrarse 1947, la situación colombiana tenía cuatro rasgos definidos. El gobierno de Unión Nacional se erosionaba: los liberales abandonaban el gabinete por falta de garantías, y el laureanismo presionaba a Ospina desde la derecha. Gaitán era ya jefe único del liberalismo y encabezaba una oposición que rechazaba el pacto de élites y movilizaba a sectores populares transpartidistas. La CTC había fracasado en su intento de desestabilizar al gobierno mediante la huelga general de mayo, y el movimiento obrero se desintegraba. Y en el campo, sobre todo en Boyacá y Santander, la violencia bipartidista se había institucionalizado: policía partidizada, gobernadores de revancha, latifundistas repuestos, campesinos desplazados o asesinados.
Ese cuadro se prolongaría, con agravamientos sucesivos, hasta el 9 de abril de 1948, cuando el asesinato de Gaitán en Bogotá desataría el Bogotazo. La revuelta espontánea de aquel día no llegaría a transformarse en revolución: los líderes provinciales esperaron una decisión de las altas esferas del liberalismo o un comando nacional revolucionario que nunca existió. La reacción, sí, fue devastadora en Bogotá y en múltiples regiones. Ospina, forzado por la crisis, reconstituyó un gabinete de coalición nacional con participación liberal, y Darío Echandía fue nombrado ministro de Gobierno con el encargo de garantizar imparcialidad electoral y contener la violencia. No lo consiguió. En 1949, con el regreso de Laureano Gómez y su campaña frontal contra el liberalismo, la violencia se agravó hasta niveles inéditos, y el cierre del Congreso por orden del ejecutivo puso fin al mínimo entendimiento entre los partidos tradicionales.
El Bogotazo no fue el origen de la Violencia. Fue un umbral dentro de un proceso que llevaba ya dos años en marcha. Cuando se define 1946 como año cero del ciclo violento colombiano, es porque en ese año se activó el mecanismo institucional —policía chulavita, gobernaciones de revancha, alcaldías partidizadas— que convertiría los agravios locales en política estatal. La politización del aparato en favor del partido gobernante no era en sí una novedad: los liberales la habían practicado desde 1930. Lo nuevo fue la combinación de factores que en 1930 no existían y que en 1946 sí. Los conservadores llegaban con una minoría electoral, no con mayoría. Llegaban con dieciséis años de agravios acumulados en las regiones bipartidistas. Llegaban con Gómez dispuesto a radicalizar la revancha desde la trinchera de El Siglo. Y llegaban en un momento en que la reversión de las reformas agrarias, consumada por la Ley 100 de 1944, había dejado un campo cargado de tensiones estructurales que solo esperaban una señal política para desbloquearse. La división liberal entre Gaitán y Turbay entregó el poder a esa minoría, y esa minoría, dado su déficit de votos, no podía gobernar sin controlar el territorio. La violencia rural de 1946–1947 fue la forma en que un gobierno minoritario compensó su debilidad electoral con excedente de coacción. El mecanismo sobrevivió al propio Ospina, se profundizó bajo Laureano Gómez tras 1950 y terminó costando más de 200.000 muertos y el desplazamiento de más de dos millones de personas. Por eso este bienio pesa como pesa en la historia de Colombia.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 210, 2142 citas
[1]rez puede ser el candidato conserva LA REP Ú BLICA LIBERAL: 1930-1946 211 dor ”. En efecto, el 24 de marzo, mes y medio antes de las elecciones, los conservadores lanzaron su candidatura, con el apoyo de Laurea no G ó mez, que sab í a que la suya habr í a producido la uni ó n liberal. Su campa ñ a trat ó de presentar…p. 210
[17]ros sitios peque ñ os. Finalmente, en Bogot á, siguiendo a los jefes, una gran masa se acerc ó al Palacio de Gobierno, donde esperaron los resultados de las negociaciones con el presidente. Carlos Lleras y Dar í o Echand í a pidieron su renuncia, pero el presidente defendi ó su legitimidad, esperando la llegada de…p. 214
02Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 1191 cita
[2]en lo escuela del lica- nismo, contrael parecer de López Fu= mareo, declimo la idea de una cartdi- detura liberal, prefiriendo llegar al sobre los hombros de una Con- centración Patriótica Nacional; la ad- hesión del conservafismo republi- cano concretoel proposito Sobre esta base, la administración Cayo fue una…p. 119
03Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 881 cita
[3]prometedores, pero todavía insuficientes: si en 1935, al frente de la unir, no había logrado superar los 5000 votos, ahora contaba con un poco más de 350.000 electores, unos 60.000 menos que Turbay y unos 200.000 menos que el triunfador. Como en 1930, la división del partido en el poder le abrió las puertas a la…p. 88
04Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 268, 2752 citas
[4]propicio para el triunfo electoral del partido conser- vador que se había fortalecido en la oposición a López y que concurrió unificado alrededor de Mariano Os- pina Pérez a las elecciones de 1946. La campaña electoral acentuó la cri- sis de la CTC. Su organismo directivo apoyó, con una precaria mayoría, la…p. 275
[36]la clase obrera, en es- pecial la CTC, no haya sido consciente de las implicaciones de este paquete legal, no quiere decir que hubiera ba- jado sumisamente la cabeza. Las huel- gas del 45 (veintidós en total) serían prueba de ello. En especial se destaca la huelga de la FEDENAL de fines de ese año, que desarrollaremos…p. 268
05Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 1111 cita
[5]Bogotá con numerosas obras de infraestructura, urbanizando la ciudad con la creación de nuevos barrios y generando una amplia oferta de empleos en la ciudad. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Partido Liberal se dividió entre los dos candidatos liberales Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán. Para las…p. 111
06Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 721 cita
[6]assistance, contin- ued to wait. Politics and Violence in Colombia, 1945–1948 For Colombian authorities, the Rio Pact embodied hemispheric solidarity. The conference also intensified their frustrations with U.S. foreign economic policy. Yet neither attracted much public attention in Colombia. The country’s domestic…p. 72
07Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1371 cita
[7]to the social resentment of the middle and working classes against the mostly well-born and lighter-skinned figures who staffed the higher levels of government and of all the nation's institutions. When he pre- sented himself as candidate for president in 1946, Gaitan carried Bogota and several other large cities,…p. 137
08Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 315, 3222 citas
[8]success thanks to lengthy meetings held between the two candidates during early April. But Turbay’s arrogance—“I am more qualified than you to be president of the republic,” he told his rival at one point in their discussions—and Gaitán’s knowledge that by stepping aside, even with assur- ances of his party’s…p. 315
[37]November 6, José Antonio Montalvo uttered the phrase that ever after would be held up by Liberals as confirmation that the Conservatives intended to destroy them. “If the police are charged with maintaining public order,” said Montalvo, and “if the police are the government’s and the president’s best instrument for…p. 322
09Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 78, 912 citas
[9]si lo desean. A juzgar por algunas declaraciones que he visto reiteradas en estos días, tanto el doctor Turbay como el doctor Gaitán preferirían suceder al presidente Lleras sin mi voto. Además, debo decir que no me separé de la Presidencia de la República para salir a guerrear contra ninguna candidatura. No puedo…p. 78
[18]creyendo que se dirigían a él, le respondió: “Ahora no puedo, doctor Forero, espere hasta que se restablezca la normalidad”. Según testigos, hubo cuarenta disparos, treinta de revólver y diez de pistola. Jiménez falleció al instante y Soto del Corral (exministro liberal y quien había hecho la defensa del proyecto)…p. 91
10Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 1951 cita
[10]de la costa con el interi or andino er an precarias. En la década de 1930 el río Magdal ena e mpezó a decaer y en 1950 ya no era el medio de transporte básico e ntr e las regiones a ndina s y el mundo. Estos factores d eben ayudar a exp li car por qué en la costa n o pudo replicar se el fenómeno de propagación…p. 195
11Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 53, 562 citas
[11]guerras de «limpios», como se conocía a los liberales, y «comunes», como se denominaba a los comunistas. La vio- lencia se atenuó 95 tras el pacto bipartidista que dio origen al Frente Nacional. Algunos autores señalan una tercera ola desde principios de los años sesenta, con la persecución al campesinado comunista…p. 53
[19]a López Pumarejo en su segunda administración 103 Murad y Fondo de Población de las Naciones Unidas, Estudio sobre la distribución espacial de la población en Colombia. 104 Archivo Gaitán. Gloria Gaitán abrió las puertas del archivo a la Comisión para hacer una búsqueda de documentos relacionados con este asunto en…p. 56
12Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 14, 1282 citas
[12]del conservatismo, sí hay que de- cir que el partido liberal y la CTC abri- garon durante el cuatrienio la esperan- Capítulo 1 17 za de que Ospina renunciara presio- nado por la oposición política a su ges- tión. Dentro de esta táctica de oposi- ción intransigente a Ospina se puede inscribir la famosa «conspiración de…p. 14
[28]del pueblo. A la negociación de los sindicatos y el Estado —fórmula pri- vilegiada de la República Liberal— opone la acción directa: la marcha, la manifestación. Su escenario no es la fábrica sino la plaza pública. Lo que se perfila allí es, primero, una nueva estrategia —la lucha reivindicativa pasa por la lucha…p. 128
13Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 225, 2282 citas
[13]el ambiente de la república” (Henderson, 2006: 392), Ospina reaccionó tratando de convertir a la policía en un cuerpo uniformemente conservador y declaran do el estado de sitio en varias regiones del país. i A partir de 1947 se conservatizaron no solo los organismos de control del orden público, sino también las…p. 228
[51]del grado de polarización política del país y del descontento creciente de un sector de las Fuerzas Armadas contra López (Archila, 1991). López dimitió finalmente a comienzos de 1945 y lo sucedió en el cargo Alberto Lleras Camargo. La llegada de Lleras, que hasta el momento se des empeñaba como Ministro de Hacienda de…p. 225
14Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 232, 2352 citas
[14]Las autori- dades civiles y policiales se hallaban parcializadas, la Iglesia apoyaba la persecución contra los libera- les y veía con buenos ojos el accionar de Laurea- no Gómez. Actitudes intransigentes que sirvieron para que los miembros del partido liberal se alia- ran en torno a Gaitán para fortalecer a la…p. 235
[61]a las características regionales asumió sus propias modalidades. Sin em- bargo, al igual que en Bogotá, los movimientos carecieron de una or- ganización y dirección adecuadas; los espontáneos líderes se quedaron esperando la decisión radical de las altas esferas del liberalismo aposen- tadas en Bogotá o las…p. 232
15Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 358, 3833 citas
[15]bierno de unidad nacional, con la participación del centro libe- ral, que contribuyó a calmar un poco los ánimos. Pero esto no solucionó la violencia, que se fue agravando. Cuando Laureano 38 John D. Martz, Colombia, un estudio de política contemporánea, Bogotá, Uni- versidad Nacional, 1969, p. 75. 39 El Tiempo, 8 de…p. 383
[16]bierno de unidad nacional, con la participación del centro libe- ral, que contribuyó a calmar un poco los ánimos. Pero esto no solucionó la violencia, que se fue agravando. Cuando Laureano 38 John D. Martz, Colombia, un estudio de política contemporánea, Bogotá, Uni- versidad Nacional, 1969, p. 75. 39 El Tiempo, 8 de…p. 383
[54]y, como se verá, la renuncia final de López Pumarejo en 1945 estuvo rela- cionada con el desgaste político sufrido al arrastrar una situa- ción económica bastante adversa. Desarrollo industrial A pesar del clima tan inestable en el campo del comercio internacional y en el nivel de precios, la industria tuvo un de-…p. 358
16Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 231 cita
[20]Gémez, un demagogo: pero de plaza y no de parlamento, y de izquierda, no de derecha. Su oratoria vindicativa e incendiaria, diri- gida contra «las oligarquias» (tanto conservadoras como liberales), reanudaba, en palabras, el refor- mismo liberal de la «Revolucién en Marcha», inte- rrumpido por la «pausa» del gobierno…p. 23
17El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 602 citas
[21]de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…p. 60
[22]de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…p. 60
18Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 1571 cita
[23]recientes. “La Violencia” se ha desacralizado y constituye ya no sólo un referente histórico privilegiado sino, además, uno de los ejes de atracción de la investigación social actual en el país. Gracias a este esfuerzo colectivo es posible emprender una nueva síntesis interpretativa del fenómeno, como la que nos hemos…p. 157
19More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 451 cita
[24]most doctores. Gaitan was the son of a poor Liberal fam- ily whose allegiance to the party had been the keystone of his upbring- ing. Yet he had also managed to leave Colombia as a young man for studies in Italy. While there, he traveled widely in Europe, immersing himself in the wider forces reshaping the postwar…p. 45
20Forgotten Peace: Reform, Violence, and the Making of Contemporary ColombiaRobert A. Karl · 2017 · p. 611 cita
[25]nurtured los nuevos, Gaitán had become Colombia’s most thrilling politician, the rare fi gure whose language aspired to transcend the basic cleavage of party. It had been Gaitán’s insurgent candidacy that tipped the 1946 election in favor of the Conservatives; and until April 9 it was Gaitán who seemed to be the…p. 61
21War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · p. 1111 cita
[26]and trembling knees on the ground before yankee gold! His position in the face of the U.S. government and its intervention in Colombian affairs was his constant and permanent political position. It is enough to read a few phrases: Neither now nor ever will our nationalist spirit waver. We will defend it today and…p. 111
22Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 1701 cita
[27]a scale that made cities the decisive centers of power and capital, as well as of electoral results, and Gaitán was directing his appeal to the middle sectorsto shopkeepers, artisans, and industrial and service workersto that whole stratum that the Bogotá aristocracy called "the lower depths of society." These middle…p. 170
23Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 91, 952 citas
[29]Unidos, construir una economía en diálogo con esta naturaleza y estos climas, convertir en una prioridad el bienestar del pueblo, afirmar unas tradiciones culturales, dejar que el país expresara su diversidad y su originalidad, y oponer con firmeza un criterio de dignidad al diálogo con los grandes poderes…p. 91
[62]ilustres y más influyentes se regó como pólvora, y así se instaló lo que los historiadores llamarían la Violencia en Colombia. Habían terminado los tiempos en que al pueblo colombiano se lo podía dominar por el discurso; a partir de entonces sólo se lo pudo dominar por la violencia. Los estudiosos de ese período nunca…p. 95
24Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 2191 cita
[30]presidente y los partidos lo tenían claro. “No había encuestas, pero la movilización popular era elocuente. El gaitanismo era un movimiento muy organizado, con estructura de base muy potente que estaba rompiendo el esquema liberal-conservador”, afirma. Jursich indica que el político se acercaba a la izquierda en…p. 219
25Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 51, 1052 citas
[31]anhelos reformadores de los pueblos; pensamos que es mejor luchar porque las fuerzas progresistas de Colombia inscriban en sus rodelas de batalla la lucha integral por las ideas nuevas, por la salud del proletariado y por la reivindicación necesaria de los actuales siervos del capitaP 6 • Desde sus primeras épocas…p. 51
[32]liberales de Bogotá, Cali y otras áreas. Estas huelgas le dieron al presidente Ospina la excusa para declarar, por primera vez durante su administración, el estado de sitio. Entre el Congreso Obrero de Medellín, de agosto de 1946, y el1x Congreso de Cali, reunido en diciembre de 1947, el movimiento obrero continuó su…p. 105
26Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 411 cita
[33]del movimiento sindical, lo que llevó a la destrucción del sindicato más combativo del país en ese momento: FEDENAL. Pero no era el fin de la lucha, ya que Bogotá, Cali y Medellín, que eran en ese momento los centros urbanos más grandes del país, fueron escenarios de resistencias que se prolongaron hasta 1949, lapso…p. 41
27Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 4241 cita
[34]café pre sionaron leyes que revivieron y extendieron los sistemas laborales de dependencia en las grandes propiedades. La Ley 100 de 1944 protegía a los terratenientes de las pretensiones de los aparceros que se declaraban colonos. Los autorizaba en los contratos de aparceria a prohibir el cultivo de productos de…p. 424
28Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 3101 cita
[35]los opre- sores de la clase trabajadora. El eclip- se de un movimiento laboral y la re- cuperación de la economía nacional y mundial a finales de los años 30 per- mitieron a la clase bipartidista domi- nante revertir gradualmente las polí- ticas de reforma social que había im- plantado ante la amenaza de los tra-…p. 310
29Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 34, 452 citas
[38]Valderrama, who immediately set about a revancha of Boyacá for his party using techniques, in the words of historian Richard Sharpless, that were “direct, simple, and brutal”: In swing vote areas the national police ranks were filled with Conserva- tive sympathizers willing to carry out the orders of Conservative…p. 45
[39]the fact of being a Liberal was sufficient motive to place their lives in danger.” 14 In Meta unfulfilled promises of the Revolución en Marcha, widespread, un- controlled banditry on the plains, the high cost of living, and raucous political squabbling between nearly evenly divided Liberals and Conservatives created a…p. 34
30"Falsos positivos" en Colombia y el papel de la asistencia militar de Estados Unidos, 2000-2010Movimiento de Reconciliación (FOR), Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) · 2014 · p. 231 cita
[40]en Colombia a. e jecuciones como expresión de “L a v io L encia ” y L a d octrina de s eguridad n aciona L, 1946-1988 El año de 1946 ha sido definido por parte de los historiadores modernos como el año en que se origina en Colombia un conflicto violento ininterrumpido hasta el día de hoy, en el que la violencia contra…p. 23
31No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 35, 492 citas
[41]para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición se pone como ejemplo que la luz eléctrica llegó primero al ingenio La Manuelita que a Cali, y que este tuvo primero una red ferroviaria hacia Buenaventura que hacia la ciudad. 13 Tomo Colombia adentro. Relatos territoriales del conflicto armado,…p. 35
[44]ideología de ultraderecha tenía audiencia y el anticomunismo, arraigo. Si bien en Bogotá los partidos mantenían las formas, en medio de una gran polarización política, en las regiones los episodios de violencia pasaron de ser esporádicos a reiterados. Probablemente uno de los episodios que marcaron el regreso de la…p. 49
32El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 2601 cita
[42]del cambio tic gobierno. Durante ese lapso, Olaya Herrera nombró nuevos go bernadores en la mayoría del territorio nacional. Su ministro de gobierno, Carlos E. Restrepo (de origen conservador y fundador tic la tendencia republicana que intentaba ponerse por encima de los conflictos partidistas) se esmeró por lograr un…p. 260
33Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 181 cita
[43]y el Partido Conservador. La última de esas guerras, conocida como la guerra de los Mil Días, transcurrió entre 1899 y 1902 causando 100.000 muertes —sobre una población de menos de tres millones—, y suponiendo, además, la pérdida de Panamá. Es por esto que algunas voces, tomando como base lo anterior, entienden que…p. 18
34La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 211 cita
[45]al Presbítero Camilo Torres Restrepo, fraternal im- pulsador de todas las horas; a la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional que promovió la idea de la investi- gación; a la Fundación de la Paz con cuyo patrocinio fue posible realizar la labor; a don René Camargo, generoso auxiliar; al doctor Andrew Pearse…p. 21
35When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 1163 citas
[46]had been the scene of much political violence during and after the change of government in 1930. 13 Places like Saboya) in Boyaca) and Guaca) Piedecuesta) and Capitanejo) in Santander) became so famous for their political violence in the early thirties that one Liberal was moved to suggest that U the only way…p. 116
[47]had been the scene of much political violence during and after the change of government in 1930. 13 Places like Saboya) in Boyaca) and Guaca) Piedecuesta) and Capitanejo) in Santander) became so famous for their political violence in the early thirties that one Liberal was moved to suggest that U the only way…p. 116
[48]had been the scene of much political violence during and after the change of government in 1930. 13 Places like Saboya) in Boyaca) and Guaca) Piedecuesta) and Capitanejo) in Santander) became so famous for their political violence in the early thirties that one Liberal was moved to suggest that U the only way…p. 116
36Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 582 citas
[49]el conflicto entre facciones políticas (Pécaut, 1987) Luego de 1942, regresa nuevamente al poder Alfonso López Pumarejo, in- tentando reafirmar las anteriores reformas impuestas en su primer gobierno, sin embargo en esta ocasión va a recibir una mayor oposición, la cual se va a ver reflejada en la inestabilidad de la…p. 58
[50]el conflicto entre facciones políticas (Pécaut, 1987) Luego de 1942, regresa nuevamente al poder Alfonso López Pumarejo, in- tentando reafirmar las anteriores reformas impuestas en su primer gobierno, sin embargo en esta ocasión va a recibir una mayor oposición, la cual se va a ver reflejada en la inestabilidad de la…p. 58
37Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 3001 cita
[52]agudos que el Gobierno consideró necesario adoptar ciertas medidas. El segundo estatuto agrario importante adoptado en el curso de ocho años, la Ley 100 de 1944, suministra evidencias que corroboran los procesos descritos atrás. La ley se proponía defender a los terratenientes contra los arrendatarios y aparceros que…p. 300
38Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1371 cita
[53]administración, los trabajadores y los comunistas se la jugaron por apoyarlo y defenderlo políticamente, en especial después del intento de golpe de Estado del 10 de julio de 1944, cuando el presidente fue apresado por un movimiento militar en Pasto. Los militares demostraban así que no estaban al margen de los…p. 137
39Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 2151 cita
[55]luego trasladado a Bogotá, ciudad desde la que se hizo un periódico liberal de circulación nacional. El Tiempo, fundado en Bogotá en 1911, es hoy el diario de mayor circulación en el país y el de más influencia en la opinión pública, con una orientación abiertamente liberal. El Siglo, ahora conocido como El Nuevo…p. 215
40Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · p. 3451 cita
[56]febrero de 1889 el Dr. Laureano Gómez. Sus padres, don José Laureano - Gómez y doña Dolores Castró. El colegio de San Bartalomé le otorgó el diploma de bachiller en 1904, cinco años después se graduó com o ingeniero en la Facultad de Matemáticas e Ingeniería de la Universidad Nacional. En 1909 tres hechos enrutaron la…p. 345
41Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 151 cita
[57]cultural”. 43 Los presupuestos teóricos y este tipo de conclusiones del eximio representante liberal coincidían con las del líder conservador Laureano Gómez. Más allá del ámbito electoral y de las disputas por el poder local y nacional, los grupos dirigentes colombianos tienen claras coincidencias. Imbuido por la…p. 15
42Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 3191 cita
[58]Molina, Las Ideas Socialistas, pp. 303 y ss.; e Ignacio Torres G., Los Inconformes, Vol IV, pp. 284-286. Los diplomáticos norteamericanos reseñaron el origen de grupos fascistas pero sin considerarlos como una seria amenaza (NAW 821.00/1122 y 1215). Denunciaron también conspiraciones conservadoras (821.00/ 1099).…p. 319
43Counting the Dead: The Culture and Politics of Human Rights Activism in ColombiaWinifred Tate · 2007 · p. 551 cita
[59]generation to the next. Strong clientalist relationships led to intense rural and lower-class identi- fication with parties, as the vertically linked networks of privilege and patronage were the only channel connecting remote rural regions to national politics. One of the few significant differences between the two…p. 55
44Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 351 cita
[60]las FARC, sí articuló formas organiza- tivas agrarias, legales e ilegales, constituidas en los años precedentes. En este sentido, la base construida por el movimiento comunista en los núcleos agra- rios cafeteros de Cundinamarca posibilitó la conformación de las estructuras guerrilleras en la década de 1960. 1.…p. 35
45Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 691 cita
[63]prontitud en el des- monte de los aparatos liberales y al li- beralismo que pugna por pasar el cua- trenio con los menores golpes posi- bles, antes de recuperar la presiden- cia. El país se caldea y en los campos y pueblos comienza la Violencia. Jor- ge Eliécer Gaitán, dirigente indiscuti- do del partido, hace vibrar…p. 69