Idea · La Violencia
Repertorio de protesta
Conjunto acotado de formas de acción colectiva —huelgas, mítines, ocupaciones de tierras, guerrillas, masacres— que los actores sociales y políticos colombianos aprendieron, ensayaron y heredaron; durante La Violencia (1946-1958) ese repertorio sufrió su transformación más profunda al bifurcarse entre la protesta civil y la violencia armada.
Trayectoria de una idea
- 1924
Primeras rutinas del repertorio urbano
- 1928
Huelga de las bananeras y tono revolucionario
- 1931
Marco legal del repertorio sindical: Ley 83
- 1936
Ley 200 y función social de la propiedad
- 1947
Huelga general fallida de la CTC
- 1948
El Bogotazo: insurrección urbana sin conducción
- 1949
Cierre de canales institucionales y llamado a la autodefensa
- 1952
Repertorio de contraprotesta: Pájaros, chulavitas y bombardeo de Yacopí
- 1952
Leyes del Llano y guerrilla como gobierno paralelo
- 1952
Conferencia Boyacá: primer intento de alianza guerrillera
La lectura
El repertorio de protesta en Colombia no es una lista de técnicas sino una memoria colectiva en acción: cada generación hereda las rutinas que la anterior ensayó, las adapta a sus condiciones y las transmite transformadas. Entre 1924 y 1952, ese repertorio recorrió un arco que va de la huelga de tranviarios y la liga campesina hasta la guerrilla con leyes propias y el bombardeo aéreo de poblaciones civiles, pasando por la mayor insurrección urbana del siglo XX latinoamericano. Lo que La Violencia reveló es que el repertorio no es neutral: cuando los canales institucionales se cierran, las rutinas pacíficas no desaparecen sino que son desplazadas por otras que hablan el mismo idioma de la disputa pero con el vocabulario de las armas. La bifurcación entre protesta civil y violencia armada que se produjo entre 1946 y 1958 no fue un accidente sino el resultado de decisiones políticas —el cierre del Congreso, la policía sectaria, la impunidad de los Pájaros— que convirtieron la violencia en la única gramática disponible para amplios sectores de la población rural. Esa herencia marcó de forma duradera la manera en que Colombia disputó desde entonces el poder, la tierra y la palabra pública.
En Colombia, el repertorio de protesta —el conjunto acotado de formas de acción colectiva que un pueblo aprende, ensaya y hereda— sufrió entre 1946 y 1958 la transformación más profunda de su historia moderna. La huelga, la manifestación estudiantil, el mitin de plaza y la ocupación de tierras, que habían madurado en las tres décadas anteriores, no desaparecieron: fueron cercadas. Junto a ellas, o en su lugar, se instaló un repertorio armado —guerrillas liberales, autodefensas campesinas de orientación comunista, guardias cívicas, chulavitas, Pájaros— que hizo de la violencia política una gramática ordinaria de la vida rural colombiana. Ese desplazamiento, ni total ni irreversible pero sí decisivo, es la marca que La Violencia imprimió sobre la manera en que se disputó desde entonces el poder, la tierra y la palabra pública.
Definición del concepto
La noción de repertorio proviene de Charles Tilly, quien la entendió como un conjunto limitado de rutinas aprendidas, compartidas y ejecutadas a través de un proceso de elección relativamente deliberado. Quienes protestan no improvisan desde cero: escogen dentro de un catálogo históricamente disponible. Se marcha porque se sabe marchar, se ocupa una hacienda porque otros la ocuparon antes, se llama a huelga porque el sindicato existe. El repertorio es memoria en acción.
Aplicado a Colombia, y en particular a la historia del conflicto armado, el concepto ha servido para nombrar las modalidades recurrentes que asumió la acción colectiva —también la insurgente— cuando los canales institucionales se estrecharon. Su virtud analítica es doble: permite ver que una huelga bananera, una marcha estudiantil y una emboscada guerrillera pertenecen todas a la historia de la protesta, y obliga a preguntar por qué, en determinados momentos, unas rutinas se marchitan y otras florecen. La Violencia colombiana es el laboratorio por excelencia de esa pregunta: allí, en un lapso de doce años, el repertorio no se amplió por acumulación sino que se bifurcó por cierre.
Antecedentes: huelgas, ligas y sindicatos (1924-1945)
El repertorio que llegó a 1946 no había nacido ayer. En la década de 1920, mientras el país completaba su tardía integración al mercado mundial del café y el petróleo, las ciudades vieron encadenarse formas de acción hasta entonces raras: la huelga de tranviarios de 1924 en Bogotá, la de obreros de la cervecería Bavaria en 1928 y, en el mismo año, la conmoción sangrienta de las bananeras. En varias de esas jornadas los estudiantes se sumaron en solidaridad con los obreros, ensayando una alianza intersectorial que sería recurrente en el siglo. La protesta urbana empezaba a tener rostro, prensa y liderazgos.
Al comenzar los años treinta, el movimiento campesino había ganado peso propio. Figuras como María Cano, Ignacio Torres Giraldo, Erasmo Valencia y José Gonzalo Sánchez —este último surgido del movimiento indígena del sur— mediaron entre las luchas rurales y las corrientes socialistas y comunistas emergentes. Las huelgas de las bananeras, la primera huelga petrolera en Barrancabermeja y las movilizaciones de braceros y marineros del río Magdalena agrupados en FEDENAL adquirieron por momentos un tono revolucionario, no solo reivindicativo. La huelga dejaba de ser un instrumento para pedir salarios y empezaba a ser también un pulso por el orden político.
Marco legal e institucional del período liberal
El Partido Liberal, que retomó el gobierno en 1930 tras casi medio siglo de hegemonía conservadora, comprendió el potencial de esa energía y decidió administrarla. Fomentó la organización sindical para ensanchar su base electoral y disponer de un contrapeso popular frente a la Iglesia y los gremios patronales. La Ley 83 de 1931 abrió el cauce legal. La Ley 200 de 1936, durante el gobierno reformista de Alfonso López Pumarejo, buscó apaciguar a los trabajadores rurales insurgentes reconociendo por primera vez que la tierra tenía una función social. La Ley 6ª de 1945 cerró el ciclo con carácter ambivalente: protegía la organización sindical, pero introducía mecanismos de injerencia y control estatal que ataban al sindicalismo al gobierno de turno.
El giro a la derecha de la política nacional entre 1938 y 1946 suspendió primero y revirtió después las reformas agrarias y laborales del lopismo. Cuando en 1947 se levantó el censo sindical, el país tenía 165.595 afiliados —el 85% varones— en 892 organizaciones activas de 1.610 censadas, una tasa de sindicalización que apenas rozaba el 5%. La Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC), ligada al liberalismo y con influencia comunista, era la fuerza mayoritaria. Ese era el repertorio urbano heredado: modesto en cobertura, pero con rutinas consolidadas de huelga, marcha, mitin y negociación.
La huelga fallida de 1947
En mayo de 1947, la CTC convocó una huelga general cuyos motivos declarados —el costo de vida y la persecución sindical— encubrían el propósito real de desestabilizar al recién estrenado gobierno conservador de Mariano Ospina Pérez. La huelga fracasó por completo. Su derrota desacreditó a la central y erosionó la confianza en el instrumento más ambicioso del repertorio obrero: la huelga política.
Los meses siguientes fueron una sucesión de conflictos localizados: paro de trabajadores municipales de Bogotá el 4 de febrero de 1948, conflicto laboral en el Magdalena el 11 de febrero, atentado dinamitero contra el gerente de la Tropical Oil Company el 14, sabotajes a redes telegráficas, oleoductos y líneas férreas. Un desgaste del orden público sin construcción de alternativa.
El 9 de abril de 1948 y el Bogotazo
El 9 de abril de 1948, cuando salía de su oficina hacia el almuerzo, Jorge Eliécer Gaitán fue asesinado en pleno centro de Bogotá de un disparo de revólver. Era el jefe único del liberalismo, la esperanza populista de una reforma social que llevaba una década aplazándose y el único de los grandes caudillos populares latinoamericanos de la época —junto a Lázaro Cárdenas, Juan Domingo Perón, Getulio Vargas o Víctor Raúl Haya de la Torre— que murió asesinado antes de agotar su ciclo político.
La reacción fue inmediata y monumental. En horas, el centro de Bogotá ardía: el sistema de tranvías fue destruido, iglesias y archivos eclesiásticos incendiados, negocios asociados al conservatismo saqueados. La ciudad quedó por varios días en manos de una multitud sin dirección. Aunque hubo instigación de sectores conservadores y liberales, ninguna organización asumió el mando ni articuló un programa. Lo que pudo ser una revolución se disolvió en una explosión invertebrada de furia.
El Bogotazo coincidió con la instalación en la ciudad de la IX Conferencia Panamericana, cuyo objetivo era fundar la Organización de los Estados Americanos. La coincidencia dio al episodio proyección internacional inmediata: al día siguiente, buena parte de la prensa conservadora y la Iglesia atribuyeron el estallido al comunismo internacional; el diario caleño El Relator llegó a informar que Colombia había roto relaciones con la Unión Soviética.
Como forma de acción colectiva, el 9 de abril fue paradójico. Movilizó a decenas de miles de personas y demostró la fuerza latente de la rabia popular, pero al carecer de conducción se agotó en el saqueo y la destrucción. La multitud se diluyó sin haber tomado nada duradero. Varios jefes liberales se reunieron con Ospina Pérez y aceptaron colaborar con su gobierno; el gaitanismo perdió a su cabeza y con ella su capacidad de representación autónoma dentro del liberalismo. El repertorio urbano insurreccional —la toma de la ciudad por la multitud armada de lo que encuentra— quedó, en la memoria política colombiana, marcado por su propio fracaso: nunca más volvió a ensayarse con esa amplitud.
Mientras Bogotá se replegaba, el campo se encendía. En los Llanos, el 9 de abril mismo, Eliseo Velásquez atacó Puerto López al frente de una partida de guerrilleros liberales: uno de los primeros signos de que el conflicto tenía otro escenario y otras armas. En 1949, el ejecutivo clausuró el Congreso, poniendo fin al entendimiento mínimo entre los partidos tradicionales. Los canales institucionales de la protesta se cerraron. La Violencia, ya en curso desde antes del magnicidio, se aceleró e intensificó hasta arrojar más de doscientas mil muertes en la década siguiente.
Repertorio de contraprotesta: guardias cívicas, Pájaros y chulavitas
La violencia conservadora durante La Violencia no fue una respuesta espasmódica ni el simple abuso de una policía sectaria. Tuvo forma, actores y rutinas propias, y funcionó como un repertorio: aprendido, compartido, deliberado.
Las guardias cívicas fueron grupos de conservadores armados con fondos de gremios, ganaderos y hacendados que asumieron funciones correspondientes al Estado, desde la represión hasta la administración de justicia sumaria. Su acción se concentró en los liberales gaitanistas del campo y de los pueblos. Al lado, y con perfil más difuso, operaron los Pájaros: mercenarios que actuaban de forma individual, rápida, "volante" —de allí el nombre—, yendo de un centro a otro para realizar sus "trabajitos". Su geografía fue el norte del Valle, Risaralda, Caldas y el Quindío. Su jefe emblemático, León María Lozano, alias el Cóndor, ejerció control territorial sobre esa franja del país durante años, protegido por una red de complicidades que incluía notarios, jueces y miembros de la rama judicial. Los Pájaros fueron absueltos una y otra vez ante pruebas fehacientes; la impunidad no era falla del sistema sino parte del repertorio.
El tercer nombre —"chulavitas"— fue el mote con que los liberales bautizaron a las fuerzas de policía movilizadas contra ellos durante la primera ola de La Violencia. Venía de una vereda del municipio boyacense de Boavita, conservadora hasta la médula desde 1837, de donde se reclutaba a agentes de adhesión partidaria incondicional. En su nombre estaba condensado un diagnóstico: el aparato policial del Estado se había convertido en brazo armado del Partido Conservador.
Prácticas y simbología de la violencia
Las prácticas de este repertorio fueron distintivas y cargadas de simbolismo. En el Sumapaz y el Tolima, los cadáveres se transportaban en volquetas para arrojarlos por precipicios y ríos: el puente natural de Pandi sobre el Sumapaz, el sector de Profundos entre Villarrica y Cunday, se convirtieron en fosas comunes a cielo abierto. Las mutilaciones corporales adquirieron nombres propios —el "corte de mica" es el más recordado— y, como ha argumentado la antropóloga María Victoria Uribe, el rito de la masacre operaba bajo una lógica de matar, rematar y contramatar cuya función era simbólica antes que táctica: representar el dominio y acallar al adversario político no solo en el cuerpo sino en la memoria del sobreviviente.
A comienzos de 1952, la región de El Líbano en el Tolima fue escenario de una operación militar recordada como uno de los episodios más cruentos del período. El 2 de diciembre del mismo año, la Fuerza Aérea bombardeó la población liberal de Yacopí, en Cundinamarca, destruyendo sus dieciséis manzanas para cortar el apoyo civil a la guerrilla que operaba en la zona.
Este repertorio de contraprotesta se alimentaba del miedo, del ánimo de venganza y del fanatismo religioso, instrumentalizados desde la dirección del Partido Conservador. Sacerdotes del Tolima, Antioquia y los Llanos documentaron ante el gobierno que los ataques indiscriminados, los incendios de casas, el robo de animales, los asesinatos y las violaciones estaban produciendo, por sí solos, más combatientes que cualquier propaganda comunista.
Guerrillas liberales y autodefensas comunistas
La respuesta llegó por vías paralelas pero distintas. En los Llanos Orientales, en Santander, en Antioquia, en el Sumapaz y en el sur del Tolima se levantaron partidas armadas cuya composición, ideología y forma organizativa variaban tanto como la geografía. Hacia 1952, Colombia podía contar con hasta 20.000 hombres levantados en armas; aproximadamente la mitad se concentraba en los Llanos.
Las guerrillas liberales llaneras, bajo el mando de Guadalupe Salcedo, fueron la fuerza más numerosa y visible. Salcedo se convirtió en símbolo nacional de la resistencia armada, y bajo su liderazgo se expidieron dos "Leyes del Llano": textos normativos que buscaban regular los procesos agrarios, imponer disciplina interna, prohibir quemas y evitar los abusos de los comandantes sobre la población civil. Fue una innovación notable en el repertorio: la guerrilla no era solo un grupo armado sino un intento de gobierno paralelo con reglas escritas. La legitimidad se construía en el mismo gesto con que se peleaba.
En el sur del Tolima y zonas aledañas, la dinámica fue otra. Allí las guerrillas —de orientación comunista— tenían antecedentes claros en las Ligas Campesinas de los años treinta y en la organización paciente del Partido Comunista en Viotá, Tequendama y el Sumapaz, bajo la influencia de figuras como Juan de la Cruz Varela. La conformación de los grupos armados no fue una improvisación de 1948 sino la militarización de estructuras agrarias preexistentes, forzada por el desplazamiento y el reagrupamiento campesino en zonas montañosas. Cuando Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial a fines de 1949, el Partido Comunista ordenó a sus miembros alzarse en armas para defenderse: fue el nacimiento formal del concepto de autodefensa, que después imitarían jefes liberales.
El 15 de agosto de 1952, la Conferencia Nacional Guerrillera —conocida como Conferencia Boyacá— reunió a delegados de los Llanos, Santander, Antioquia y Sumapaz en el primer intento formal de alianza entre las corrientes liberal y comunista. La convergencia fue frágil. El escepticismo de la élite liberal frente a cualquier convergencia con el comunismo, y las diferencias de proyecto entre guerrillas de defensa partidaria y guerrillas con vocación de transformación agraria, marcarían la historia posterior de la insurgencia colombiana.
Este repertorio armado rural tuvo rasgos característicos: territorialidad —control efectivo de zonas donde el Estado había desaparecido—, normatividad interna con códigos y prohibiciones, base social campesina extensa, combinación de acción militar con administración de justicia, y una densa relación con el desplazamiento forzado, que le proporcionó a la vez sus reclutas y sus refugios.
Desplazamiento y colonización armada
La otra cara del repertorio armado fue la huida masiva. Los bombardeos aéreos y las operaciones de "tierra arrasada" desplazaron a más de cinco mil personas hacia el Alto Sumapaz, el Duda, El Pato y las zonas aledañas a los ríos Ariari y Guayabero. El período entre 1947 y 1962 registró uno de los procesos migratorios más importantes hacia la Amazonia occidental, y su causa principal fue La Violencia. Campesinos expulsados de sus tierras buscaron refugio en las selvas del piedemonte, donde se organizaron bajo esquemas de autodefensa que regulaban desde la distribución de tierras hasta las disputas familiares.
Estas comunidades de colonos armados constituyeron un fenómeno nuevo en el repertorio colombiano: no eran ni guerrilla en el sentido convencional ni simples migrantes, sino sociedades enteras que se retiraban del alcance del Estado para reproducirse en sus márgenes. El Partido Comunista, con paciencia organizativa, tejió su influencia en esos enclaves. De esa trama —tras la Operación Marquetalia de 1964— nacerían las FARC.
Camilo Torres Restrepo caracterizó ese proceso como la formación de una subcultura rural de carácter revolucionario: no una masa amorfa sino un campesinado reconfigurado, con memoria de agravio, experiencia armada y organización propia.
Gobierno de Rojas Pinilla y política de amnistía
El 13 de junio de 1953, las Fuerzas Militares bajo el mando del teniente general Gustavo Rojas Pinilla derrocaron al gobierno de Laureano Gómez. Fue el único cuartelazo del siglo XX colombiano, y sus impulsores civiles —una coalición de sectores conservadores moderados y liberales— buscaban un árbitro capaz de cerrar el ciclo de La Violencia sin ceder el poder a la oposición.
La primera medida sustantiva fue la amnistía, lanzada hacia julio. Aviones militares sobrevolaron las zonas guerrilleras del Llano, Antioquia y Tolima lanzando panfletos con las condiciones del gobierno: garantías, perdón, tierras. En los Llanos se ofreció además un intercambio explícito de armas por tierras en el Ariari; Guadalupe Salcedo y sus principales lugartenientes se asentaron en Cubarral, San Antonio y San Martín. Entre julio y septiembre de 1953, más de diez mil guerrilleros de diversas regiones —no solo llaneros— aceptaron los términos. Salcedo, personalmente, persuadió a unos cinco mil hombres de deponer las armas confiando en la palabra del Estado.
Fue un episodio extraordinario dentro del repertorio: la desmovilización masiva como acción colectiva. Miles de combatientes eligieron simultáneamente pasar del alzamiento a la negociación, un gesto que solo se explica por el prestigio momentáneo del régimen y por el agotamiento profundo de la guerra.
La amnistía tuvo respuestas diferenciadas. Las guerrillas de autodefensa comunista en el Sumapaz, el Tequendama y el sur del Tolima no entregaron las armas. En Villarrica, la estructura de los grupos permaneció intacta. Y en septiembre de 1954, la Asamblea Constituyente convocada por Rojas ilegalizó al Partido Comunista de Colombia. La medida endureció la posición de las autodefensas y precipitó el escalamiento militar. A mediados de 1955, Villarrica y otros municipios del oriente tolimense fueron declarados por el gobierno "zonas de operaciones militares" —o "zonas rojas"—, donde se aplicó una política de tierra arrasada con bombardeos y ametrallamientos que desplazaron a nuevas oleadas de campesinos hacia las zonas de colonización.
El programa de rehabilitación funcionó a medias. Benefició a algunos jefes guerrilleros —liberales, conservadores y comunistas— y llevó obras a ciertas comunidades, pero los recursos fueron capturados con frecuencia por el gamonalismo político local, y los más pobres quedaron por fuera. Quienes no atendieron la amnistía, o fueron traicionados después de acogerse a ella, retomaron las armas.
Poco después de la caída de Rojas Pinilla, en mayo de 1957, y del retorno del bipartidismo al poder, Salcedo fue asesinado. Se convirtió así en el emblema del insurrecto amnistiado traicionado, y su muerte fijó en la memoria política una advertencia que atravesaría las décadas siguientes: la desmovilización, en Colombia, no siempre protege.
Protesta urbana bajo el estado de sitio
Mientras el conflicto armado se reconfiguraba en el campo, la ciudad quedó sometida a un régimen que hacía imposible el repertorio civil clásico. El estado de sitio, herramienta constitucional pensada como excepción, se volvió norma. Su uso prolongado militarizó el sistema penal y trasladó el manejo de los conflictos sociales a la autoridad castrense. La respuesta estatal a la protesta fue primordialmente policial, penal y militar, con una desconfianza estructural hacia toda forma de movilización civil que recordaba —sin ser su continuación directa— el trato dado al movimiento obrero a finales de los años veinte.
El 8 y 9 de junio de 1954 se realizaron manifestaciones estudiantiles contra el régimen de Rojas Pinilla: las primeras protestas urbanas de gran visibilidad desde el 9 de abril de 1948. En ellas murió el estudiante Uriel Gutiérrez, y al día siguiente, en una segunda jornada de represión, cayeron otros estudiantes cuyo número exacto ha variado en los recuentos posteriores. Las muertes desataron un descontento amplio, especialmente en la dirigencia política de los dos partidos tradicionales, que empezó a converger contra el gobierno militar.
Rojas respondió con gestos conciliatorios —el 13 de junio de 1954 firmó un decreto que extendía el indulto a presos por delitos vinculados a extralimitación en el apoyo o adhesión al gobierno— pero la marea se le vino encima. En agosto de 1955, el régimen clausuró El Tiempo, El Espectador y El Siglo, tres de los diarios más importantes del país, de filiaciones distintas —los dos primeros liberales, el tercero conservador laureanista. La clausura de la prensa completó el cuadro: sin partidos que compitieran libremente, sin Congreso, sin sindicatos autónomos, sin prensa, el repertorio urbano civil quedaba reducido a la manifestación estudiantil y al comunicado clandestino.
En julio y agosto de 1957, ya derrumbado Rojas, el país empezó a ensayar otras rutinas. El 31 de julio y el 1 de agosto se realizó en el caserío de El Carmen, en las montañas de Tierradentro (Cauca), un encuentro entre autoridades y grupos armados que la historiografía de la Violencia pasó por alto durante décadas. Era el primer signo de que la desmovilización volvía a estar sobre la mesa, ahora en otro contexto político.
Frente Nacional y continuidad del conflicto armado
El pacto bipartidista del Frente Nacional, acordado en 1958, se propuso reducir los sectarismos que habían alimentado La Violencia mediante la alternancia obligatoria de liberales y conservadores en la presidencia y la paridad en todos los cargos. Fue el mayor esfuerzo institucional del siglo XX colombiano por reconstruir el marco de la política pacífica.
También fue una amnistía política sin verdad ni justicia. Los líderes guardaron silencio sobre las responsabilidades pasadas, priorizando la paz partidaria sobre cualquier ajuste de cuentas, mientras las operaciones militares en ciertas regiones continuaban. Durante los años sesenta, La Violencia siguió siendo parte del acontecer diario y de la sustancia del discurso político pueblerino y veredal.
La mayor parte de las fuerzas guerrilleras liberales y conservadoras se desmovilizaron con la entrada en vigor del pacto. Las guerrillas comunistas, en cambio, permanecieron armadas: habían quedado excluidas del poder compartido, y con ellas quedó excluida la cuestión agraria, una de las causas de fondo del ciclo. Las autodefensas campesinas del Sumapaz rechazaron la amnistía frentenacionalista, lo que las expuso a una nueva ofensiva militar y precipitó su transformación en guerrillas revolucionarias. Algunos de los combatientes del sur del Tolima que habían formado parte de las autodefensas durante La Violencia —entre ellos Manuel Marulanda Vélez— serían miembros fundadores de las FARC en 1964, tras la Operación Marquetalia.
Entre 1958 y 1966 se computaron 18.481 víctimas de la violencia política, y tres de cada cuatro se ubicaron en los departamentos donde se concentraba la llamada "segunda Violencia": Cauca, Huila, Tolima, Valle del Cauca y Viejo Caldas. El bandolerismo de los años sesenta, con raíces políticas profundas en la Violencia partidista, ocupó el vacío dejado entre las guerrillas desmovilizadas y las que seguían armadas.
El campesinado organizado en la ANUC recordaría durante los años setenta que el Frente Nacional había dejado sin resolver el problema agrario. La Violencia, mientras tanto, sería interpretada institucionalmente como una clave sociológica para examinar al campesinado —Camilo Torres, Orlando Fals Borda y Germán Guzmán inauguraron esa mirada— pero no para escrutar a los partidos, al Estado o a la Iglesia, como si estas instituciones hubieran sido entes separados sin interferencia mutua en la producción de la violencia. Ese sesgo interpretativo, del que Eric Hobsbawm no se sustrajo del todo al leer el bandolerismo colombiano como fenómeno prepolítico, ha sido revisado por la historiografía posterior.
Bifurcación del repertorio y proyección posterior
La Violencia no destruyó el repertorio de protesta colombiano ni lo reemplazó por otro: lo bifurcó. Por un lado, mantuvo o replegó las formas civiles urbanas —la huelga, la manifestación, el sindicato—, que sobrevivieron en condiciones difíciles bajo el estado de sitio y reaparecerían con fuerza en las décadas siguientes. Por otro, produjo o profundizó un repertorio armado rural con normatividad interna, territorialidad y continuidad generacional, capaz de transmitirse desde las Ligas Campesinas de los años treinta hasta las guerrillas de los sesenta a través de figuras concretas y de estructuras organizativas que nunca fueron desmanteladas del todo.
Esta bifurcación estuvo condicionada por decisiones concretas: el cierre del Congreso en 1949, la ilegalización del Partido Comunista en 1954, la exclusión frentenacionalista del comunismo, la traición a los pactos de desmovilización simbolizada en el asesinato de Salcedo, la respuesta militar en Marquetalia. Cada una de esas decisiones cerró una puerta institucional y abrió una salida armada. Sobre esa herencia bifurcada se sostiene la trayectoria posterior del conflicto colombiano, desde el surgimiento de las FARC y el ELN en los años sesenta hasta los ciclos de movilización campesina, sindical y estudiantil de las décadas siguientes.
En el archivo
1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Charles Tilly — autor de la definición canónica de repertorio como conjunto limitado de rutinas aprendidas, compartidas y ejecutadas de forma relativamente deliberada
- 02Jorge Eliécer Gaitán — su asesinato el 9 de abril de 1948 desencadenó el Bogotazo, episodio que agotó y deslegitimó el repertorio insurreccional urbano en Colombia
- 03Violencia bipartidista — contexto histórico en el que el repertorio de protesta civil fue cercado y desplazado por repertorios armados entre 1946 y 1958
- 04Autodefensa campesina — forma emergente del repertorio armado defensivo, formalizada por el Partido Comunista en 1949 y adoptada luego por jefes liberales
- 05Sindicalismo — portador institucional del repertorio de huelga y negociación colectiva; la CTC concentraba el 85% de los 165.595 afiliados censados en 1947
- 06Guadalupe Salcedo — jefe guerrillero de los Llanos Orientales que innovó el repertorio armado con las Leyes del Llano, añadiéndole dimensión normativa y de gobierno paralelo
- 07María Cano — figura mediadora entre luchas rurales y corrientes socialistas en los años treinta, que contribuyó a consolidar el repertorio campesino-obrero
- 08Bogotá — escenario principal del Bogotazo y del repertorio urbano de huelga, mitin y manifestación estudiantil
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
57 documentos · 70 fragmentos
01Tomas y ataques guerrilleros (1965-2013)Mario Aguilera Peña (coordinador); Alba Lucía Vargas Alfonso, Luisa Marulanda Gómez, Luis Fernando Sánchez (coautores) · 2016 · p. 481 cita
[1]a las comisiones de ajusticiamiento que cumplen con la orden de ase- sinar a una persona por diferentes motivos (delación, deserción, relación con grupos paramilitares, informante, etc.). Otra dimensión de las incursiones armadas guerrilleras en espacios urbanos es la identificación de procedimientos ejecu- tados…
p. 48
02Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 3761 cita
[2]con una sólida estructura organizativa -consistente en congresos bianua- les, innumerables clubs y asociaciones, y confederación nacional-, su dinámica estaba todavía inscrita en la con- tradicción bipartidista. Así hubo, durante los años 20, una serie de "huelgas" estudiantiles exigiendo transformacio- nes…
p. 376
03La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 841 cita
[3]los arrendatarios y jornaleros de las grandes fincas de la región. Al comenzar la década del treinta el'movimiento campesino había adquirido una gran importancia po lítica; de su seno habían surgido un gran número de revolucionarios y todos los grandes luchadores de la época.tuvieron alguna relación con él movimeinto…
p. 84
04Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 2261 cita
[4]á tico, pero efectivo. Ese debate, en fOfembre de 1929, le dio publicidad a Gait á n, y lo convirti ó en el n ó rtf-voz m á s conocido del movimiento obrero. liberalismo fomenta la creaci ó n de un movimiento sindical \S? É 1 partido liberal lleg ó al gobierno en 1930 gracias a la divisi ó n |^ ¿ó nservatismo, y para…
p. 226
05Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 3101 cita
[5]los opre- sores de la clase trabajadora. El eclip- se de un movimiento laboral y la re- cuperación de la economía nacional y mundial a finales de los años 30 per- mitieron a la clase bipartidista domi- nante revertir gradualmente las polí- ticas de reforma social que había im- plantado ante la amenaza de los tra-…
p. 310
06Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 2841 cita
[6]Estos códigos no introdujeron cam- bios legales importantes. Tuvieron la virtud de concentrar y ordenar el mar- co normativo de las relaciones obrero patronales y de la actividad sindical. Conservaron el doble carácter de la ley 6. a ya que establecían elementos de protección a la organización sindi- cal a la vez que…
p. 284
07Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 3511 cita
[7]gaitanista dentro del sindicalismo. Aunque ya veíamos que la tasa de sindicalización había aumentado en los años de la segunda administración de López, llegando a ser del 25% en la industria manufacturera, todavía existían amplios sectores de trabajadores, especialmente los tradicionales como agricultura y minería, en…
p. 351
08Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 1051 cita
[8]liberales de Bogotá, Cali y otras áreas. Estas huelgas le dieron al presidente Ospina la excusa para declarar, por primera vez durante su administración, el estado de sitio. Entre el Congreso Obrero de Medellín, de agosto de 1946, y el1x Congreso de Cali, reunido en diciembre de 1947, el movimiento obrero continuó su…
p. 105
09La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 37, 472 citas
[9]resistencia civil. La prensa liberal recrimina al gobernador tildándolo de débil e inoperante. El periodista "Ca- libán", de El Tiempo, con cabeza fría escribe en la "Danza de las Horas" que la causa de la violencia "es necesario buscarla también en las campañas de prensa que la estimulan sostenien- do todos los días…
p. 37
[30]al- canza de parte y parte máximas expresiones de sevicia como ocurrió en El Líbano en 1952. Se sucede el incendio de El Tiempo, El Espectador, la sede de la Dirección Liberal Nacional y de las residencias de los doctores Alfonso López Pumarejo y Carlos Lleras Restrepo. Policía uniformada interviene directa- mente en…
p. 47
10Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 115, 2462 citas
[10]in 1950, but he was murdered in the center of Bogot á on April 9, 1948, a day that changed the history of the nation, much as the assassination of President Kennedy in 1963 changed U.S. society. The marginalized working class, people who felt that government, laws, and society were stacked against them, were stunned…
p. 115
[13]organized with Colombia, and Colombian military person- nel received training in the United States. Colombia was encouraged to freeze German assets, purge German pilots from its airline (which would be renamed “Avianca” during this time), and cooperate economically with Allied powers. The United States sought to…
p. 246
11El río: exploraciones y descubrimientos en la selva amazónicaWade Davis · 2017 · p. 2361 cita
[11]ora- toria se inflamaba y crecía su fama, la estructura empezó a resquebrajarse. En los barrios del norte, las dueñas de casa empezaron a quejarse de la altanería de las sirvientas. Los hombres de negocios del centro tuvieron que soportar 237 Eí ndi el desdén de los muchachos emboladores. Los mendigos escupían en las…
p. 236
12Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 651 cita
[12]ties formed the basis of broader bilateral cooperation during the 1950s, but only after the two countries passed through the tumultuous postwar era. 2 Old Problems, New Possibilities, 1945–1950 The Ninth International Conference of American States opened in Bogotá on 30 March 1948. Diplomats gathered to form the…
p. 65
13Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1491 cita
[14]zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…
p. 149
14Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 1421 cita
[15]la oportunidad al servicio de buses para prestar el servicio de transporte en aquellas zonas. Con la consolidación del transporte automotor, hacia el año de 1940, el tranvía intentaba mantenerse como la primera opción del transporte público capitalino, y sus líneas siguieron extendiéndose desde la carrera 7º y 13º.…
p. 142
15Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 291 cita
[16]llegó también la re vuelta. Mientras tanto, varios jefes liberales fueron a Palacio para hablar con el presidente sobre la difícil situa ción. Ospina continuó en el mando. Los liberales aceptaron colabo rar con él. Varios días permaneció la multitud ebria, sin que nadie la dirigiera. Se diluyó la revuelta en las…
p. 29
16Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1051 cita
[17]104 contra todo lo que representaba el poder clerical-conservador de la época. Los símbolos del liberalismo, como el periódico El Tiempo, no sufrieron ningún daño, pese a que se encontraban en el epicentro de las revueltas. El gaitanismo parecía anunciar, así, su retorno al oficia- lismo liberal… Detrás de los actos…
p. 105
17Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 3751 cita
[18]thoroughly enraged, wanted to set fire to the building, but their leaders dissuaded them, so they turned instead to the building that housed the offices of Eco de Oriente. Smashing the doors open, they seized copies of the latest issue of the paper and burned them in the plaza. The crowd also demanded the resignation…
p. 375
18Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 691 cita
[19]prontitud en el des- monte de los aparatos liberales y al li- beralismo que pugna por pasar el cua- trenio con los menores golpes posi- bles, antes de recuperar la presiden- cia. El país se caldea y en los campos y pueblos comienza la Violencia. Jor- ge Eliécer Gaitán, dirigente indiscuti- do del partido, hace vibrar…
p. 69
19Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · p. 401 cita
[20]economic elites that dominated both polit- ical parties (Pearce 1990, 44). His candidacy expressed the frustration of mil- lions of Colombians disappointed with the failed reformist efforts of the López-Pumarejo government. In April 1948 Gaitan was assassinated in the streets of Bogotá. His death set off an incredible…
p. 40
20Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · p. 1161 cita
[21]on the cover. The violence sparked by “el nueve de abril” (April 9) made the streets and the public sphere, which had shaped Gaitán into a popular icon, dangerous terrain to tread.36 Once the Cali daily El Relator restarted printing its newspaper on April 12, reports tracked and interpreted the violent fallout of…
p. 116
21El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 742 citas
[22]una reunión en su despacho a los gremios, a los ganaderos y hacen- dados para proponerles la creación de un cuerpo de policía privado, con unas trescientas unidades dotadas y pagadas con fondos de los propietarios [...]” 23 Así grupos de conservadores armados empezaron a ejercer labo- res de “guardia cívica”. Policías…
p. 74
[23]una reunión en su despacho a los gremios, a los ganaderos y hacen- dados para proponerles la creación de un cuerpo de policía privado, con unas trescientas unidades dotadas y pagadas con fondos de los propietarios [...]” 23 Así grupos de conservadores armados empezaron a ejercer labo- res de “guardia cívica”. Policías…
p. 74
22Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 3911 cita
[24]caracterizaron por estar fundamentadas en la consideración de que las protestas y manifestaciones de traba - jadores, estudiantes, indígenas y campesinos eran alteraciones del orden público que requerían medidas de excepción 739. La respuesta a estas reivindicaciones fueron las medidas autoritarias dirigidas,…
p. 391
23Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 521 cita
[25]civiles conservadores contra los liberales. Esas aplanchadas eran hechas por los futuros Pájaros» 68. Si bien existen varias tipologías del denominado «bandolerismo», se asocia el bandolerismo político 69 con las agrupaciones violentas que reivindicaron una filiación política y usaron las armas en la aniquilación del…
p. 52
24Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 173, 1772 citas
[26]vereda, establecían estrictas líneas de demarcación política cuya transgresión tenía consecuencias fatales. Una corbata, una camisa o una puerta roja eran una invitación a la muerte; como también cargar una cédula de identidad que llevara el registro de determinadas elecciones. Y formas atroces de mutilación, de…
p. 173
[38]durante periodos relativamente largos, dada la coexistencia en su estructura productiva de una ganadería inmediatamente disponible para el consumo y terrenos aptos para el sembrado de cultivos de pan coger de retorno inmediato. En su conjunto, estas zonas pudieron haber llegado a albergar hasta 20. 000 hombres en…
p. 177
25Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 26, 38, 513 citas
[27]su proclividad sectaria, parecían funcionar como si fuesen identidades étnicas. No en vano el mote "chulativa”, con que los grupos libérales desig naban las fuerzas de policía durante la primera ola de la Violencia', ese era el nombre de una vereda conservadora del municipio boyacense de Boavita que desde 1837 había…
p. 38
[53]y de nuevo cuño, y, consecuente, se preci pitó al campamento madre del eln en las selvas del Opón? Según Camilo, La Violencia ha constituido para Colombia el cambio socio-cultural más impor tante en las áreas campesinas desde la Conquista efectuada por los españoles. Por conducto de ella las comunidades rurales se han…
p. 26
[64]de protesta social fue recibida con recelo, desconfianza, miedo y, como al final de la década de 1920, las respuestas primordiales volvieron a ser poli- civas, penales, militares. En un país cuyas clases dirigentes se precian de legalistas y civilistas, las situaciones extremas de la época de la Violencia pusieron en…
p. 51
26Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 48, 512 citas
[28]de malhechores sorprendió a la pequeña guarnición y después de haber asesinado a once personas, incendió la población y redujo a cenizas la iglesia y la casa cural. Poco después se trató de reedificar el pueblo, no lejos de las ruinas; pero una nueva incursión de los bandidos lo destruyó completamente 82. El terror y…
p. 51
[29]que llegaban hasta en pencas de mata de fique y daban plazos para abandonar los territorios. Estas acciones fueron resultado de una combinación de miedo, ánimo de venganza y fanatismo religioso, que fueron instrumentalizados desde la dirección del Partido Conservador. Bajo esta lógica de violencia, varios lugares en…
p. 48
27Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 731 cita
[31]decían: “Esta es la cabeza de mi papá, esto es…”, porque eran desmembrados todos, totalmente desmembrados, entonces así mismo reclamaban» 82. Las mutilaciones del cuerpo del adversario político fueron la regla. Las prácticas fueron tan extendidas y frecuentes que en Colombia se les pusieron nombres, como «corte de…
p. 73
28Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 1231 cita
[32]las ciudades y el desplazamiento de campesinos a otras zonas de su misma filiación partidista, hasta llegar a homogeneizar políticamente a veredas y regiones. (Sánchez y colaboradores 1984 p. 38). En esta Violencia clásica del 1950, la mayor parte de los enfrentamientos se llevaron a cabo entre la población civil y…
p. 123
29Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 511 cita
[33]par- tidista, electoral e ideológica, buscando, sobre todo, ejercer presión mediante el terror, no sólo contra liberales, sino contra todo aquello que a los ojos de los dirigentes conservadores, estaba en contra del orden, las instituciones, la nación y la Iglesia». Betancourt y García, Matones y Cuadrilleros. Origen…
p. 51
30Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 301, 3182 citas
[34]matriz de los procesos de conformación de las guerrillas campesinas, unas de origen liberal, otras comunistas; que tendrán un notorio protagonismo en algunas zonas del país. Por ello se hace mención de las guerrillas del Llano y sus dos leyes, que buscaban de alguna manera regular y ordenar los procesos agrarios en…
p. 301
[36]agrario del Alto Su- mapaz y Oriente del Tolima, liderado por Erasmo Valencia y Juan de la Cruz Varela, y de las relaciones de ellos con Gaitán, surgieran las guerrillas del Su- mapaz, grupos de autodefensa campesina que enfrentaron la opresión y per secución del régimen conservador y del proyecto de conservatización…
p. 318
31De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · p. 461 cita
[35]los Ariza, los Guerrero, los Loaiza, nosotros los Rubiano y muchos otros (…) al prin- cipio fuimos solo como 40 hombres, comandados por noso- tros los Rubiano y don Gerardo Loaiza, con sus cinco hijos y dos hermanos (…) y recuerdo que todo iba muy bien hasta que el Ejército nos derrotó en Herrera, que estaba en manos…
p. 46
32Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 53, 592 citas
[37]campesino. 60 fiflćflTh fl. ć fiThfl ć quedaba desheredado y que no podía acudir ante las autoridades, me decidí a buscar al Partido Comunista» 113. Es así como la respuesta de algunos campesinos gaitanistas a la violencia generali- zada fue emplear tácticas de autodefensa, apoyados por el PCC. En el partido pronto…
p. 59
[70]guerras de «limpios», como se conocía a los liberales, y «comunes», como se denominaba a los comunistas. La vio- lencia se atenuó 95 tras el pacto bipartidista que dio origen al Frente Nacional. Algunos autores señalan una tercera ola desde principios de los años sesenta, con la persecución al campesinado comunista…
p. 53
33Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 22, 262 citas
[39]el comunismo —aún alejado de la toma del poder político y más focalizado en la noción maoísta de guerra popular prolongada —, se va a afianzar sobre dos escenarios que, con posterioridad, serán claves en la emergencia guerrillera de las FARC, ya en la década de los sesenta: Tequendama y Sumapaz en Cundinamarca y el…
p. 22
[67]que llevaron a cabo los gobiernos, sobre todo de Lleras Camargo, y de su sucesor, el conservador Guillermo León Valencia (1962-1966), rápidamente experimentaron el desvanecimiento del efecto “luna de miel” sobre la gestión de una violencia que, si bien controlada entre 1959 y 1964, nuevamente presentaba exacerbados…
p. 26
34A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 212 citas
[40]contra los conservadores y la policía chulavita. Los comunistas, orientados p o r el Partido, tenían u n program a social que reivindicaba los derechos a las tierras baldías y las garantías políticas a la oposición. Hacia finales de 1951 El Davis se dividió en dos sectores: El Davis propiam en te dicho, mandado por…
p. 21
[41]contra los conservadores y la policía chulavita. Los comunistas, orientados p o r el Partido, tenían u n program a social que reivindicaba los derechos a las tierras baldías y las garantías políticas a la oposición. Hacia finales de 1951 El Davis se dividió en dos sectores: El Davis propiam en te dicho, mandado por…
p. 21
35Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2171 cita
[42]de los esp í ritus ”. Alfonso L ó pez, con autorizaci ó n del gobierno, que busc ó en varias ocasiones un acuerdo con la guerrilla que llevara a su desarme, se entrevist ó con algunos jefes guerrilleros sin ning ú n resultado. Sin embargo, las guerrillas segu í an aumentando: en los Llanos Orientales, dirigidas por…
p. 217
36Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 40, 482 citas
[43]entre 1930 y 1950, huían de la persecución conservadora. Algunos de estos liberales conformaron las guerrillas de Guadalupe Salcedo en la década de los cuarenta y los cincuenta 39. Por último, está el piedemonte norte. Villavicencio y Yopal se erigen como las ciu- dades referentes de los llanos orientales, y…
p. 40
[50]cuello.» El segundo «en una profunda herida sobre la garganta, muy cerca del tronco [...] corriendo con fuerza un machete afilado sobre la parte anterior del cuello.». Espejo y Rozo, «El léxico de la Violencia en Colombia en algunas obras de la literatura de violencia», 10. 66 Centro Nacional de Memoria Histórica,…
p. 48
37La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social - Tomo IIGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 2019 · p. 971 cita
[44]Por último, se controla el prestigio de los comandos, se prohíben las " quemas ", se vigila la "herranza de bestias" y se reglamenta el porte de armas, mediante los siguientes preceptos: " Art. 15. — Los comandos generales se harán cargo de elaborar los reglamentos respectivos de régimen interno, teniendo en cuenta…
p. 97
38Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 2322 citas
[45]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…
p. 232
[46]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…
p. 232
39Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 291 cita
[47]1 Por ejemplo: Eduardo Pizarro, Las FARC 1949-1966: de la autodefensa a la combinación de todas las formas de lucha (Bogotá: Tercer Mundo-IEPRI, 1991). 31 Primer Periodo conflictos agrarios de las décadas anteriores con la creación de las farc en 1964 y su evolución posterior: su arraigo campesino, la importancia de…
p. 29
40Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 391 cita
[48]población civil que buscaba su seguridad al lado de quienes tenían las armas. Por ello, la columna per- dió movilidad y tuvo que afrontar problemas de protección a la gente que se había sumado a la marcha Ese tiempo se constituyó en una especie de escuela de entrenamiento que hizo posible la etapa propiamente…
p. 39
41Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 1011 cita
[49]como lo habían hecho muchos de los dirigentes de las guerrillas liberales que se habían dejado atraer por la euforia de los primeros meses del gobierno militar, cuando se anunciaba la suspensión de toda forma de persecución basada en razones políticas, y cuando se ofrecieron indultos y amnistías a los guerrilleros que…
p. 101
42Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 1751 cita
[51]Anual de Historia “Ernesto Restrepo Tirado” Panel 2 · Colonización, coca y movimiento social: el caso del Putumayo 175 iniciaron esfuerzos para colonizar esta parte de la Amazonia con el fin de ejer- cer su soberanía sobre esta área de frontera. 1947-1962: la colonización de la violencia Durante este periodo se…
p. 175
43Narcotráfico en Colombia: Economía y ViolenciaGustavo Duncan, Ricardo Vargas, Ricardo Rocha, Andrés López · 2005 · p. 391 cita
[52]que agrupaban a la pobla- ción, la mayoría de ellos familiares, paisanos, compañeros de colonización o expulsados de la violencia. Utilizaban el esquema de autodefensas campesinas como forma de protección contra la persecución del Estado o de miembros de partidos políticos antagonistas. Los habitantes de estas…
p. 39
44Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 611 cita
[54]El jefe insurgente Guadalupe Salcedo dialoga de igual a igual con el general Duarte Blum. Herrera habia padecido atroces vejamenes a manos de los agentes de seguridad en los dias de su cau- tiverio. Agosto 19. En rueda de prensa con periodistas norteamericanos, Rojas afirma que no ha incorpo- rado a los liberales a su…
p. 61
45Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 661 cita
[55]licize this policy, he sent air force planes over guerrilla strongholds in the Llanos, Antioquia, and Tolima to drop leaflets signed by his minister of war, General Alfredo Duarte Blum, announcing that Gómez had fallen and that the new gov- ernment would extend guarantees to all who wished to lay down their weapons.…
p. 66
46Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 1081 cita
[56]de las autoridades fuera evidentemente injusta. Guadalupe Salcedo era un guerrero vigoroso y leal con sus hombres, hábil estratega y memorable ser humano, firme en sus convicciones e implacable en el combate, que cuando fue llamado a la paz y a la concordia y se convenció de que la promesa oficial era sincera, actuó…
p. 108
47Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 511 cita
[57]comu- Barrancabermeja (Santander), Franco en Urrao (Antioquia), Juan de la Cruz Varela en la región del Sumapaz y en el Tolima José María Oviedo Arboleda y Leopoldo García. Todos ellos pactaron la paz y regresaron a la actividad agrícola (Colombia Nunca Más, 2011). 51 Procesos de colonización y semillas del…
p. 51
48Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · p. 521 cita
[58]hablaba hasta que acabara. Él era muy buena gente (…) era chiquitico, pero era bravo de la lengua” (CNMH, entrevista con abuela, 2012). 1.4. Colonización, continuidad de la Violencia, e influencia del movimiento comunista En este contexto, el municipio de Villarrica, ubicado al oriente del departamento del Tolima,…
p. 52
49Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1961 cita
[59]La Violencia. Muchos de los recursos destinados para estos fines terminaron siendo presa de los apetitos de los políticos locales, quienes, en forma antitécnica, y no pocas veces deshonesta, malograron una adecuada inversión en favor de las comunidades. En síntesis, la rehabilitación funcionó a medias: benefició a…
p. 196
50Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 1321 cita
[60]131 Tradiciones de resistencia y reconstrucción identitaria en el sur-occidente colombiano 3.4 Los desdoblamientos de la Violencia y sus efectos en el Cauca La caída del gobierno del general Gustavo Rojas Pinilla en mayo de 1957 abrió la posibilidad de establecer contactos entre las autorida des locales y los grupos…
p. 132
51Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 4061 cita
[61]alimentos adelantada por un nuevo instituto, el Sendas, cuya directora, María Eugenia Rojas de Moreno, ordenó repartir víve- res en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barran- quilla. 12 Tal conducta despertó un gran apoyo para el régimen dentro de estas capas desclasadas de la población y explicaría en…
p. 406
52Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2441 cita
[62]y 9 de junio de 1954 se cumplieron una serie de manifestaciones estudiantiles en contra del régimen —las primeras protestas urbanas que se presentaban desde el 9 de abril-, cuyo resultado fue la muerte del estu- diante Uriel Gutiérrez y doce compañeros más, lo que desató el descontento de ciertos sectores de la…
p. 244
53Normas y dimensiones de la desaparición forzada en Colombia. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica; Germán Lozano Villegas; Luz Janeth Forero M. · 2014 · p. 541 cita
[63]la normatividad internacional y colombiana sobre la desaparición forzada Presidente de la Republica, en virtud de la disposición constitu- cional, unida a un control formal que ejercía la Corte Suprema de Justicia al centrarse meramente en la existencia de facultad presi- dencial para tal declaratoria 58. Una gran…
p. 54
54Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 1921 cita
[65]en u11 centenar de poblaciones'. A la búsqueda de la Violencia Al llegar en 1958 el FN, la llamada <cgeneración de mayo)>, sur- gida de las jornadas contra la dictadura militar, era marginal en el personal político, extraído del mismo fondo de jefes, subjefes y lugartenientes que venían actuado desde las décadas…
p. 192
55La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · p. 3461 cita
[66](2004) en: GMH, op. cit. (2013, 112) 565 Paul Oquist, Violencia y conflicto y política en Colombia, 322, en GMH, ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Informe General, 115. 347 A N EX O por el Partido Comunista, y las autodefensas del Sumapaz se negaron a aceptar la amnistía, con lo cual se expusieron a…
p. 346
56Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 1721 cita
[68]poder. En estas últimas resultaba casi imposible hacer tabla rasa del pasado. Ni siquiera se podría afirmar que la Violencia perteneciera al reino del pa- Un ejemplo característico de amenaza y boleteo, firmado por Efraín González. "Las bandas apelaron a formas que le dieron a la Violencia un carácter visiblemente…
p. 172
57Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 2521 cita
[69]the crisis spawned by ANAPO's electoral successthese peasants undertook the popular path to agrarian reform under the direction of the National Peasant Association (ANUC). They reminded the nation that the National Front had left unresolved one of the fundamental components of the Violence, the agrarian problem. The…
p. 252