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Idea transversal

Democracia restringida

La democracia restringida nombra el régimen colombiano que conservó las formas de la democracia liberal —elecciones, Congreso, prensa, tribunales— mientras clausuraba sistemáticamente su sustancia mediante el cierre a terceras fuerzas, el estado de excepción casi permanente y el clientelismo como sustituto de la competencia programática. El término se acuñó para caracterizar el Frente Nacional (1958-1974), pero describe una manera de gobernar rastreable desde la Constitución de 1886 hasta la Constituyente de 1991.

3.657 palabras72 documentos82 fragmentos citados
Democracia restringida

Trayectoria de una idea

  1. 1886

    La Constitución de 1886 establece el molde restrictivo

  2. 1956

    Pacto de Benidorm: las élites bipartidistas acuerdan compartir el poder

  3. 1957

    Pacto de Sitges y plebiscito fundacional del Frente Nacional

  4. 1958

    Inauguración formal del Frente Nacional y su mecánica de cierre

  5. 1964

    La exclusión rural genera insurgencia armada

  6. 1970

    El fraude percibido del 19 de abril consolida el mito del sistema cerrado

  7. 1978

    Estatuto de Seguridad: la democracia restringida en su versión represiva

  8. 1991

    La Constituyente clausura formalmente el ciclo de la democracia restringida

03

La lectura

La democracia restringida no fue una anomalía transitoria en la historia colombiana sino una forma de gobierno con raíces profundas en la Constitución de 1886 y una arquitectura perfeccionada durante el Frente Nacional: el Estado funcionaba, las elecciones se celebraban y la prensa criticaba, pero el espectro de lo posible estaba cuidadosamente acotado por el diseño institucional. Su rasgo más duradero no fue la represión abierta sino la sustitución de la competencia ideológica por el clientelismo, convirtiendo a los partidos en federaciones de caudillos locales cuya fortaleza residía en el control del presupuesto público y no en plataformas programáticas. El cierre sistemático a terceras fuerzas tuvo consecuencias que sus arquitectos no calcularon: la exclusión de la ANAPO en 1970 engendró el M-19, la reforma agraria bloqueada alimentó a las FARC y el ELN, y el estado de sitio casi permanente normalizó prácticas represivas que el Estatuto de Seguridad de 1978 llevaría a su expresión más cruda. La paradoja final del sistema fue que la Constitución de 1991, concebida para superarlo, tuvo que nacer del mismo instrumento excepcional —el estado de sitio— que había sido uno de sus pilares, revelando hasta qué punto la democracia restringida había colonizado los propios mecanismos de su eventual reforma.

En el vocabulario político colombiano, democracia restringida nombra un régimen que conserva las formas de la democracia liberal —elecciones, Congreso, prensa, tribunales— mientras clausura sistemáticamente su sustancia: la posibilidad de que fuerzas nuevas accedan al poder, de que el conflicto social se exprese en las urnas o de que la ciudadanía vote sin cortapisas. El término se acuñó para caracterizar el Frente Nacional (1958-1974), el pacto de alternancia y paridad bipartidista entre liberales y conservadores, pero su alcance analítico es mayor: describe una manera colombiana de gobernar que se rastrea desde la Constitución de 1886 hasta la Constituyente de 1991, y que combinó tres piezas persistentes —cierre a terceras fuerzas, estado de excepción casi permanente y clientelismo como sustituto de la competencia programática—. Entender esa arquitectura es entender por qué la insurgencia armada de los años sesenta encontró terreno fértil, por qué el fraude percibido de 1970 marcó a una generación y por qué la Constitución de 1991 nació, paradójicamente, del mismo estado de sitio que pretendía superar.

Una categoría en disputa

La expresión describe algo más específico que una democracia imperfecta. En su acepción colombiana, señala un régimen en el que las élites bipartidistas se garantizaron el monopolio del poder mediante un diseño jurídico deliberado —paridad milimétrica en el gabinete, en las asambleas departamentales, en los concejos, en la burocracia— y neutralizaron la competencia política sustituyéndola por reparto burocrático. Alfonso López Michelsen, uno de sus críticos más agudos desde adentro del propio Partido Liberal, lo formuló sin eufemismos: el Frente Nacional era una especie de régimen de partido único sin oposición real, en el que resultaba impensable cualquier propuesta que careciera de consenso bipartidista.

Esa lectura, sin embargo, no agota el fenómeno. La democracia restringida colombiana no fue una dictadura civil ni una autocracia electoral al estilo cono-sur. Hubo elecciones periódicas, alternancia formal, prensa que criticaba a los gobiernos y un movimiento como la Alianza Nacional Popular (ANAPO) que en 1970 obtuvo una votación masiva por vías legales. Lo que se restringía era el espectro de lo posible: qué podía discutirse, quién podía ganar, qué reformas cabían dentro del pacto. De ahí que el concepto se use para nombrar simultáneamente un diseño institucional —el Frente Nacional y sus prórrogas—, una práctica política —el clientelismo como forma de gobierno— y una estructura jurídica —el estado de sitio como régimen permanente—.

El molde previo: la Constitución de 1886

Antes de que se hablara de democracia restringida, el molde ya estaba puesto. La Constitución de 1886, elaborada bajo el liderazgo de Rafael Núñez y Miguel Antonio Caro, consolidó el régimen de la Regeneración con un diseño que restringía deliberadamente la participación política. Limitó el sufragio en elecciones nacionales mediante requisitos de alfabetismo y propiedad, convirtió muchos comicios directos en indirectos, abolió el derecho a poseer y traficar armas y, mediante una cláusula transitoria, autorizó al gobierno a regular la prensa y castigar sus abusos hasta que el Congreso expidiera una ley de la materia. El Concordato de 1887 completó el edificio: estableció el catolicismo como religión oficial, devolvió a la Iglesia propiedades confiscadas, ató la educación pública a los preceptos eclesiásticos y abolió el divorcio.

Ese marco sostuvo la hegemonía conservadora hasta 1930 y, con reformas parciales, siguió vigente hasta 1991. La Guerra de los Mil Días (1899-1903) y la separación de Panamá fueron, en buena medida, respuestas armadas al carácter excluyente de la Regeneración. La lección de largo plazo es que Colombia entró al siglo XX con una carta que había normalizado la idea de que la democracia se podía —y se debía— administrar desde arriba, mediante restricciones al voto, alianzas con la Iglesia y facultades excepcionales del Ejecutivo. El Frente Nacional, medio siglo más tarde, no inventó ese hábito: lo perfeccionó.

De la Violencia al pacto: Benidorm, Sitges y el plebiscito

Entre finales de los años cuarenta y mediados de los cincuenta, la confrontación bipartidista había desangrado al país. La Violencia —desatada tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948— y la posterior dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla convencieron a las cúpulas liberal y conservadora de que la única forma de recuperar el poder era compartirlo. El acuerdo se gestó en el exilio y por escrito.

En julio de 1956, en la localidad española de Benidorm, Alberto Lleras Camargo, en representación del liberalismo, y Laureano Gómez, jefe del ala más intransigente del conservatismo, suscribieron una declaración conjunta que afirmaba el principio de cooperación política entre los dos partidos. Un año después, el 20 de julio de 1957, ambos firmaron en Sitges el pacto que daría forma concreta al nuevo arreglo: alternación presidencial y paridad estricta en todos los cargos públicos, sometido a plebiscito nacional.

Rojas Pinilla había abandonado el poder el 10 de mayo de 1957, dejando el gobierno en manos de una junta militar de transición. El 1 de diciembre de ese año, los colombianos aprobaron masivamente en las urnas el Frente Nacional. Fue un plebiscito con dos particularidades históricas: por primera vez las mujeres colombianas ejercieron el derecho al voto y, también por primera vez, una reforma constitucional de fondo se sometía a consulta popular directa. La ciudadanía convalidó lo que las élites ya habían pactado.

El 4 de mayo de 1958, Alberto Lleras Camargo ganó las elecciones presidenciales con 2.482.948 votos frente al candidato disidente Jorge Leiva. El 7 de agosto tomó posesión y quedó inaugurado formalmente el primer período del Frente Nacional. El régimen contemplaba cuatro presidencias sucesivas —dieciséis años— con alternancia obligatoria entre liberales y conservadores. La modificación constitucional se concibió como temporal.

La mecánica del cierre: paridad, familias, clientelismo

Sobre el papel, el Frente Nacional era un acuerdo de reconciliación. En la práctica, fue un dispositivo de exclusión. La paridad no se limitaba a la Presidencia: se extendía al gabinete, a las gobernaciones, a las alcaldías de designación, a las asambleas departamentales, a los concejos municipales, a las contralorías, a los cargos de la rama judicial. Cada silla del Estado tenía color asignado. Cualquier fuerza política que no fuera liberal o conservadora quedaba, por diseño, fuera del reparto.

La consecuencia previsible fue el vaciamiento ideológico. Al desaparecer la contienda entre partidos —ambos gobernaban siempre, ambos se repartían siempre—, la vida política interna se organizó en torno a lo que se llamó familias políticas: linajes de parentela y de lealtades construidos a lo largo de carreras, que operaban simultáneamente como clanes y como maquinarias electorales. Cuatro familias estructuraron el período: los Lleras y los López por el liberalismo; los Ospina y los Gómez por el conservatismo. Sus enfrentamientos, alianzas y treguas reemplazaron a la vieja confrontación bipartidista. Distinguir entre ellas en términos de modernizadores y tradicionalistas resulta difícil: aunque las casas liberales impulsaron con más soltura ciertas innovaciones institucionales, el gamonalismo terminó opacando cualquier debate programático.

Sin competencia ideológica, la política se convirtió en administración de favores. El clientelismo dejó de ser un vicio marginal para convertirse en la mecánica interna del régimen: la burocracia estatal pasó a ser la depositaria de la reproducción electoral, los partidos se transformaron en federaciones de caudillos locales y el control del presupuesto público sustituyó a las plataformas. En un país con desarrollo regional desigual, atraso rural y desempleo estructural, la maquinaria de clientelas funcionó como un sistema de seguridad social deformado: los partidos actuaban como intermediarios que distribuían bienes escasos —empleos, contratos, servicios, tierras— entre grupos subordinados a cambio de fidelidad electoral. Desde abajo, la fidelidad tenía racionalidad económica: para un pequeño productor, la victoria del partido propio en la estructura local de poder podía significar el acceso a aliados que favorecieran sus intereses en la acumulación de capital o en el acceso a la tierra.

Sobre este entramado, el Congreso perdió peso propio. A partir de 1968 entregó voluntariamente su función legislativa al Ejecutivo mediante la concesión reiterada de facultades extraordinarias, y quedó desprovisto de sus poderes presupuestales sustantivos. El poder legislativo real emigró a los decretos presidenciales.

Las oposiciones que el sistema no dejó crecer

El Frente Nacional no impidió que surgieran oposiciones; impidió que llegaran al poder. Dentro del propio liberalismo, Alfonso López Michelsen fundó el Movimiento Revolucionario Liberal (MRL) como corriente disidente. El MRL fue el paraguas bajo el cual el Partido Comunista Colombiano, ilegalizado como fuerza autónoma, consiguió alguna participación en corporaciones públicas. Las juventudes del MRL llegaron a proclamarse marxistas-leninistas. Sin embargo, la trayectoria del propio López Michelsen —que terminó reincorporándose al liberalismo oficial y llegó a la Presidencia en 1974— ilustra el techo estructural de la disidencia: para tener incidencia real había que volver al redil bipartidista.

Otras fuerzas tuvieron incidencia electoral limitada. El Movimiento Obrero Independiente Revolucionario (MOIR) no logró consolidar votación. El Partido Comunista debió camuflarse bajo denominaciones alternas. Los líderes de estas corrientes recurrieron una y otra vez a coaliciones con las facciones tradicionales para acceder a cuerpos colegiados. El diseño mismo del Frente Nacional estimulaba el faccionalismo interno de los dos partidos en lugar de premiar la aparición de terceras fuerzas.

La excepción notable fue la ANAPO, el movimiento del general Rojas Pinilla que capitalizó el descontento urbano de los estratos bajos, los desempleados y los inmigrantes rurales acumulados en los tugurios de las grandes ciudades. En las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970, la ANAPO estuvo a punto de romper el pacto por vías legales.

El 19 de abril de 1970

El resultado oficial de esos comicios dio la Presidencia al conservador Misael Pastrana Borrero con 1.625.025 votos frente a 1.561.468 de Rojas Pinilla. La diferencia fue estrecha —apenas unos sesenta mil sufragios— y el proceso quedó marcado por un apagón nacional durante el conteo cuyo momento resultó, cuando menos, sospechoso. Amplios sectores concluyeron que se había cometido un fraude para impedir el triunfo de la ANAPO.

Rojas Pinilla llamó a sus seguidores a la calma y no impugnó formalmente el resultado. Pero el episodio quedó grabado como prueba definitiva del carácter cerrado del sistema. Para la izquierda, 1970 demostró que la alternancia real por vía electoral no era posible dentro del marco frentenacionalista. De ese diagnóstico salió un nuevo grupo insurgente: Jaime Bateman y otros militantes fundaron el Movimiento 19 de Abril, el M-19, que tomó la fecha como nombre propio para denunciar el fraude y el cierre del sistema político colombiano. La violencia insurgente encontró, en un resultado electoral disputado, uno de sus mitos fundacionales.

La reforma agraria bloqueada y el rearme campesino

El otro gran flanco de la democracia restringida fue el rural. Bajo el Frente Nacional se aplicó el modelo de desarrollo económico acelerado diseñado por el economista Lauchlin Currie, que apostaba por concentrar la agricultura en grandes propietarios capitalistas y acelerar la industrialización, desestructurando la producción campesina a pequeña escala. La reforma agraria impulsada por Carlos Lleras Restrepo, que buscaba democratizar el acceso a la tierra, fue saboteada por sectores influyentes de ambos partidos, que se unieron transversalmente para bloquearla. La Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), impulsada inicialmente desde el propio Estado, se radicalizó, se desprendió de la tutela oficial y adelantó una reforma agraria de hecho mediante invasiones y tomas de tierras que la convirtieron en factor desestabilizador.

En paralelo, el Estado se enfrentó a las llamadas repúblicas independientes: colonias agrícolas campesinas de orientación comunista establecidas en Marquetalia, El Pato, Guayabero, Sumapaz y el Ariari, donde el control estatal era mínimo. Álvaro Gómez Hurtado, hijo de Laureano, las denunció en el Congreso y las convirtió en objetivo militar. En mayo de 1964, bajo el gobierno del conservador Guillermo León Valencia, el Ejército lanzó la Operación Marquetalia. Manuel Marulanda Vélez y la mayoría de sus hombres, aunque en inferioridad numérica, lograron escapar al cerco militar. Las autodefensas se transformaron entonces en guerrilla móvil mediante la creación del Bloque Sur, y en 1966 se constituyeron oficialmente como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Tanto el sociólogo Pierre Guilhodes como el propio ideólogo de las FARC, Jacobo Arenas, sostuvieron que Marquetalia fue el detonante: sin esa agresión, afirmó Arenas, probablemente las FARC no habrían nacido.

Ese mismo año 1964, un grupo de estudiantes que había recibido entrenamiento en Cuba en 1962 regresó al país y fundó el Ejército de Liberación Nacional. A finales de 1965, el sociólogo y capellán de la Universidad Nacional Camilo Torres —que había proclamado que las vías legales están cerradas para el cambio político y social en Colombia— colgó los hábitos y se unió al ELN en las montañas de Santander. Murió en combate en febrero de 1966, en la acción de Patio Cemento.

La amnistía que Alberto Lleras Camargo había ofrecido a los grupos alzados al comienzo del Frente Nacional fracasó porque los guerrilleros habían aprendido a desconfiar: gobiernos anteriores no cumplían y terminaban ejecutando a los amnistiados. La lección quedó incorporada al repertorio insurgente durante décadas.

Conviene, sin embargo, matizar. Hasta finales de los años setenta, las guerrillas de los sesenta —FARC, ELN, EPL— fueron organizaciones marginales en la política nacional. El conflicto de la época fue mucho más dinámico en lo social —invasiones campesinas, huelgas, movilizaciones urbanas, MRL, ANAPO— que en lo armado. La violencia insurgente masiva es un fenómeno posterior, alimentado por decisiones contingentes de actores concretos: la Operación Marquetalia, el fraude percibido de 1970 y, sobre todo, el Estatuto de Seguridad de 1978.

El estado de sitio como columna vertebral

Bajo el Frente Nacional, y también antes y después, Colombia gobernó con el estado de excepción encendido casi de manera permanente. Lo que la Constitución de 1886 concebía como facultad extraordinaria para circunstancias graves se convirtió en régimen ordinario de gobierno. Diversos analistas caracterizaron ese uso como sucedáneo del régimen militar: sin cuartelazo, el Ejecutivo disponía de facultades legislativas amplias, podía restringir garantías y transfería competencias a las Fuerzas Armadas.

El resultado fue una institucionalidad hermética desde el punto de vista político y anómala desde el punto de vista jurídico. Las garantías constitucionales existían formalmente, pero podían suspenderse por decreto durante períodos prolongados. La justicia militar absorbió competencias que correspondían a la justicia ordinaria. El Congreso, ya debilitado por la entrega de facultades extraordinarias desde 1968, se encontró legislando en los márgenes de un Ejecutivo que gobernaba por decreto.

Esa continuidad del régimen de excepción es probablemente la variable explicativa más profunda de la democracia restringida colombiana. El bipartidismo del Frente Nacional fue una forma —la más elaborada— de un déficit estructural más antiguo: un Estado que nunca construyó legitimidad suficiente para gobernar sin poderes de emergencia.

El Estatuto de Seguridad y la escalada represiva

En 1978, con la llegada del liberal Julio César Turbay Ayala a la Presidencia, esa lógica alcanzó su expresión más nítida. Mediante el Decreto 1923 del 6 de septiembre de 1978, expedido con base en un estado de sitio vigente, Turbay dictó el Estatuto de Seguridad. La norma instrumentalizó en Colombia la Doctrina de Seguridad Nacional, la matriz contrainsurgente que se había extendido por el Cono Sur, y trasladó a comandantes militares la jurisdicción penal para juzgar ciertos delitos que antes correspondían a la justicia ordinaria.

El Estatuto amplió las penas para delitos políticos, tipificó nuevas conductas, sancionó formas de protesta social y permitió a alcaldes y gobernadores aplicar arresto hasta por 180 días contra dirigentes sociales, sin orden judicial previa. La cifra que dejó la aplicación de la norma es elocuente: aproximadamente 16.000 personas fueron detenidas por razones políticas durante su vigencia. Hubo torturas documentadas, desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales.

La Doctrina de Seguridad Nacional aportó, además, una categoría con consecuencias devastadoras: la del enemigo interno. La sospecha se extendió más allá de los combatientes guerrilleros para alcanzar a líderes sindicales, estudiantiles, sociales y campesinos de izquierda. Las Fuerzas Armadas, amparadas en ese marco legal, promovieron también la creación de estructuras de civiles armados —juntas de autodefensa— cuyo potencial se revelaría plenamente en los años ochenta con la aparición de los primeros grupos paramilitares contemporáneos.

El efecto del Estatuto sobre la insurgencia fue paradójico. La escalada represiva no aisló a las guerrillas; les dio credibilidad entre los sectores que eran blanco de la represión. Las movilizaciones aumentaron, la actividad insurgente creció y la violación sistemática de derechos humanos se convirtió en tema central de la campaña presidencial de 1982. El Partido Liberal, al que pertenecía Turbay, perdió credibilidad y se fracturó en dos facciones —una oficialista encabezada por López Michelsen y una disidencia—, división que contribuyó decisivamente a la derrota liberal ese año y al ascenso del conservador Belisario Betancur, que hizo de la paz su bandera.

El desmontaje que no fue: 1974-1986

Aunque la alternancia presidencial obligatoria terminó en 1974 con la elección de Alfonso López Michelsen, la lógica frentenacionalista no se desmontó de golpe. La paridad burocrática se prorrogó por reformas sucesivas; la práctica del reparto milimétrico siguió operando en gabinetes y administraciones; el estado de sitio continuó siendo herramienta habitual de gobierno. En departamentos como Caldas, la lógica del reparto se prolongó informalmente hasta entrado el siglo XXI mediante alianzas como la Coalición Barcoyepista, activa desde 1978, que distribuía cargos entre liberales y conservadores con exclusión sistemática de terceros.

La transición formal a un régimen sin paridad obligatoria se completó hacia 1986, pero para entonces la maquinaria clientelista, el vaciamiento programático de los partidos y la centralidad del Ejecutivo en decreto de excepción se habían convertido en hábitos difíciles de revertir. La descentralización política, con su símbolo mayor —la elección popular de alcaldes, cuyo primer ejercicio en Pereira, por ejemplo, fue la victoria del liberal Jairo Arango Gaviria en 1988—, empezó a agrietar el edificio, pero no alcanzó a sustituirlo.

La crisis de legitimidad y la Constituyente de 1991

A finales de los años ochenta, la democracia restringida enfrentó una crisis de legitimidad simultánea desde varios frentes. La violencia narco-paramilitar impulsada por el Cartel de Medellín —atentados, secuestros, asesinato de jueces, derribo de un avión comercial— evidenció la incapacidad del sistema político para conjurar la crisis. La guerra sucia contra la Unión Patriótica, el asesinato del candidato presidencial del M-19 Carlos Pizarro tras la desmovilización de su organización y la ola de magnicidios del período preconstituyente terminaron por convencer a amplios sectores de que el diseño heredado —Constitución de 1886, prácticas frentenacionalistas, estado de sitio permanente— era ya insostenible.

La convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente fue impulsada por el presidente César Gaviria en ejercicio de las facultades del artículo 121 de la Constitución de 1886 y del Decreto 1038 de 1984, un estado de sitio vigente desde seis años atrás. La paradoja es exacta y merece ser dicha así: la Constitución que pretendía superar el régimen de excepción nació del régimen de excepción. Las elecciones para la Constituyente se realizaron en diciembre de 1990, casi al mismo tiempo que el bombardeo militar a Casa Verde frustraba las posibilidades de diálogo con las FARC.

La Asamblea Nacional Constituyente tuvo una composición sin precedentes. Ninguna fuerza política dominó el proceso, y su presidencia colegiada quedó integrada por Horacio Serpa por el liberalismo, Álvaro Gómez por el Movimiento de Salvación Nacional y Antonio Navarro por la Alianza Democrática M-19 —el brazo político del grupo insurgente que se había desmovilizado meses antes—. Ese trío simbolizaba, en la práctica, el intento de incorporar al sistema a las fuerzas que la democracia restringida había excluido.

El 19 de junio de 1991, la Asamblea aprobó el artículo 35 de la nueva Constitución, que prohibía la extradición de colombianos por nacimiento, con 51 votos a favor, 13 en contra y 5 abstenciones. Al día siguiente, Pablo Escobar se entregó a las autoridades. Era la evidencia más cruda de las presiones bajo las que se redactaba la carta.

La Constitución de 1991 se sancionó el 4 de julio de ese año. Reemplazó a la de 1886 tras 105 años de vigencia, amplió los derechos fundamentales, incorporó mecanismos de participación directa, creó la Corte Constitucional, redefinió las facultades del estado de excepción para limitarlas y sirvió de incentivo para la integración de grupos guerrilleros desmovilizados a la vida política. Pero las FARC y el ELN continuaron en armas, la maquinaria clientelista se adaptó al nuevo marco y el uso de figuras de excepción —conmoción interior, estados de emergencia— continuó siendo recurrente. La democracia restringida no desapareció en 1991: se transformó.

Huella y disputa

Como categoría analítica, democracia restringida sigue en disputa. Algunos autores la usan para señalar el diseño específico del Frente Nacional; otros la extienden a todo el ciclo 1886-1991; otros más la aplican a fenómenos posteriores. Su fuerza descriptiva reside en que nombra lo que la retórica oficial nunca aceptó: que Colombia sostuvo, durante décadas, elecciones sin competencia real, alternancia sin apertura, Congreso sin poder legislativo sustantivo y garantías constitucionales periódicamente suspendidas.

Su fuerza explicativa es más discutida. Reducir la insurgencia armada a un producto mecánico del cierre bipartidista simplifica un fenómeno atravesado por decisiones contingentes —Marquetalia, el fraude de 1970, el Estatuto de Seguridad— y por factores externos como la Revolución Cubana y la Doctrina de Seguridad Nacional. Al mismo tiempo, ignorar el marco estructural de exclusión política vuelve incomprensible por qué esas decisiones tuvieron los efectos que tuvieron. La violencia insurgente colombiana no fue destino inevitable del Frente Nacional, pero tampoco fue accidente: fue el desenlace probable de un sistema que se cerró demasiado, demasiado tiempo, ante actores sociales que buscaron —primero por la vía política, luego por la armada— forzar su apertura.

La huella más honda del régimen quizá sea otra: la de haber instalado en la cultura política colombiana la sensación de que el poder se pacta arriba y se administra abajo mediante favores. El clientelismo sistémico, las familias políticas como forma de organización partidista, la centralidad del Ejecutivo, el recurso reflejo al estado de excepción —todo eso sobrevivió al Frente Nacional, sobrevivió a la Constitución de 1991 y sigue siendo materia de debate en la Colombia contemporánea. Que un concepto acuñado para nombrar el arreglo de 1958 conserve tanto poder descriptivo tres décadas después de su desmonte formal dice, por sí solo, algo sobre la persistencia de aquello que pretendía nombrar.

04

En el archivo

1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

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Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Frente Nacional: pacto bipartidista de 1958-1974 que constituyó la expresión institucional más acabada de la democracia restringida, al garantizar la alternancia y paridad entre liberales y conservadores excluyendo a terceras fuerzas
  2. 02Clientelismo: práctica política que la democracia restringida convirtió en mecánica de gobierno, sustituyendo la competencia programática por la distribución de cargos y favores burocráticos como instrumento de reproducción electoral
  3. 03Estado de sitio: herramienta jurídica utilizada de manera casi permanente durante y después del Frente Nacional, que configuró una institucionalidad hermética y anómala, funcionando como sucedáneo del régimen militar
  4. 04Alfonso López Michelsen: crítico interno del sistema desde el Movimiento Revolucionario Liberal, quien calificó el Frente Nacional como un régimen de partido único sin oposición real, aunque terminó reincorporándose al liberalismo oficial
  5. 05Bipartidismo: estructura política de liberales y conservadores que el diseño de la democracia restringida preservó y fortaleció, organizando la vida política en torno a cuatro familias políticas (los Lleras, los López, los Ospina y los Gómez)
  6. 06Constitución de 1886: marco jurídico elaborado por Rafael Núñez y Miguel Antonio Caro que estableció el molde restrictivo de la participación política colombiana, vigente hasta 1991 y antecedente directo del Frente Nacional
06

Documentos y fragmentos citados

72 documentos · 82 fragmentos

01Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 781 cita
[1]

ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 4 T erritorial Rule during the National Front and Its Aftermath, 1958–1978 The threat posed by Rojas Pinilla’s populist leanings and his increasingly inde- pendent actions proved to be the final outrage that drove Liberal and Conserva- tive leaders to…

p. 78
02Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 601 cita
[2]

acuerdo político fue la reorganización del país luego del período presidencial del general Gustavo Rojas Pinilla, cuyo mandato se había convertido en un tercer partido capaz de desplazar a los dos tradicionales. Este hecho, unido al deseo de terminar con el periodo conflictivo de la Violencia, generada por la…

p. 60
03Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 2271 cita
[3]

con el exiliado dirigente conservador Laureano Gómez. Con él firma, el 24 de julio de 1956, aniversario del natalicio del Libertador, el Pacto de Benidorm que ase- guró la unión de los dos partidos en contra de la administración militar imperante, que sería el primer paso que cristalizaría la no muy larga lucha al…

p. 227
04De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · p. 581 cita
[4]

Pacto de paz en Sitges 24 (Restrepo y Tamayo, s.f., página 8) entre el Partido Liberal y el Partido Conservador, el gobierno de la Junta Militar provisional implementó un nuevo proceso de desmovilización que puso al Tolima, nuevamente, como uno de los escenarios de dejación de armas. En el sur del departamento la…

p. 58
05Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 2001 cita
[5]

representative and democratic” systems, countries such as Colombia.18 The National Front, 1958–1960 Colombia’s democratic revival coincided with the remaking of U.S. policy toward Latin America. During the early 1950s, former president Alfonso López proposed a bipartisan power-sharing arrangement as a solution to the…

p. 200
06Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1191 cita
[6]

entre sus seguidores. Por eso, desde antes de derrocar al “dictador”, ya habían hallado una fórmula para poner fin a las arraigadas luchas bipartidistas: conservadores y liberales se repartirían milimétricamente el poder. Por una parte, alternarían la Presidencia durante dieciséis años, de manera que cada partido…

p. 119
07Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 321 cita
[7]

bipartidista ue some- proba copular mediante plebiscito de 1 de die 1957, En adelante, v hasta elañ las curules en las corporaciones pabli- serian repartidas por mitades propa bete ministerial, las diferentes Instan- das de gobierno, la administración publica y lamina judicial. Este sis 3 v fue aplicado Be o la dos…

p. 32
08El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 102, 1072 citas
[8]

la ingobernabilidad. Pero, por otro lado, Rojas siguió con el proyecto constituyente autoritario que había ya inicia do Gómez, y que en esencia excluía al Partido Liberal. A medida que las críticas contra su gobierno fueron arreciando se lanzó a una represión abierta, aunque no muy sistemática, que incluía cierres…

p. 102
[31]

como la de la reforma agraria, impidió la alineación total de los intereses de las élites agrarias con el Estado. Así, por ejemplo, vemos cómo en la Costa Atlántica los terratenien tes empezaron a armar a “pájaros” (es decir, matones a sueldo) para disparar contra los campesinos (Escobar, 1998), pero sin usar (to…

p. 107
09Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 422 citas
[9]

planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…

p. 42
[10]

planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…

p. 42
10Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1411 cita
[11]

the rest. Altogether the urban population was now close to equaling that of the countryside. This shift meant that a greater percentage of Colom- bians would have access to education and social benefits and also that the pace of all sorts of change was likely to accelerate, with con- sequences difficult to foresee.…

p. 141
11Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 4102 citas
[12]

de aquélla a despecho de la modificación "temporal" a la Constitución), con alternación en el mando y una estricta paridad en el gabinete, las asambleas departamentales y los concejos. Paralelamente se restablecieron las libertades públicas y las sindicales —aunque sin restaurar la unidad del sindicalismo —y se…

p. 410
[13]

de aquélla a despecho de la modificación "temporal" a la Constitución), con alternación en el mando y una estricta paridad en el gabinete, las asambleas departamentales y los concejos. Paralelamente se restablecieron las libertades públicas y las sindicales —aunque sin restaurar la unidad del sindicalismo —y se…

p. 410
12Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 207, 2172 citas
[14]

la época, situación que dificultará la reproducción histórica de las colec- tividades políticas como se verá más adelante. Para muchos de los liberales que han luchado por años contra la dictadura y la violencia conservadora, no parece legítimo que se conceda el gobierno a una reconocida minoría. Estas contradicciones…

p. 207
[19]

pen- samiento radical, confluyen para crear un ambiente de confrontación con el establecimiento, que se traduce en in- numerables actos de protesta contra el gobierno de Alberto Lleras, quien res- ponde en varias ocasiones utilizando medidas coercitivas. El divorcio entre el sistema de la coalición bipartidista y las…

p. 217
13Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 3151 cita
[15]

to coalition government —Treaty of Sitges (Spain) establishes National Front procedure SENA (“National Learning Service”) established —Tenth Salón Nacional de Artistas: Fernando Botero wins prize —National school of journalists established —Bogot á establishes Luis Ángel Arango Library, backed by Banco de la…

p. 315
14Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2471 cita
[16]

doso, el de la paridad entre los dos partidos, y buscó afianzar el poder civil, restringiendo el que tenían las fuerzas militares. Contó con la oposición de sectores disidentes de ambos parti- dos: el Unionismo de Ospina Pérez y Alzate Avendaño y el Movimiento Revolucionario Li- beral (MRL) de Alfonso López Michelsen.…

p. 247
15Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2341 cita
[17]

ir í a de 1958 a 1974. De este modo la alianza se volvi ó de hierro y el Frente Nacional se convirti ó, como lo se ñ al ó el liberal Alfonso L ó pez Michelsen, en una especie de r é gimen de partido ú nico, sin oposici ó n, que volv í a impensable cualquier pro puesta que no contara con el consenso general. REFORMISMO…

p. 234
16Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 4971 cita
[18]

los partidos por su capacidad para administrar el clientelismo, fenómeno permanente de la política que tomó ribetes dramáticos en Colombia durante el periodo frentenacionalista. El gamonalismo y el clientelismo obnubilaron por completo la contienda programática y la lucha ideológica, los partidos fueron asimilándose y…

p. 497
17No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1371 cita
[20]

cerveza, decía: “es que a nosotros en la escuela de guerra nos enseñan que el comunismo hay que atacarlo porque es una plaga”» 385. El Frente Nacional produjo una abulia política manifestada en la abstención. Los partidos se fueron homogeneizando a tal punto que coloquialmente se decía que la diferencia entre…

p. 137
18Mayorías sin democracia. Desequilibrio de poderes y Estado de derecho en Colombia, 2002-2009Mauricio García Villegas, Javier Eduardo Revelo Rebolledo · 2009 · p. 411 cita
[21]

del sentimiento de pertenencia al partido político, y la capacidad cohesionadora que ello implicaba, motivaron un cambio de estrategia en los partidos. La modorra de las ma- sas fue enfrentada con la proliferación de las viejas prácticas clientelistas. En estas nuevas circunstancias, la burocracia del Estado pasó a…

p. 41
19The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 3891 cita
[22]

was that it completely finished off our democ- racy. To begin with, it turned the country into so much booty to be dis- tributed. Two-facedness and bossism existed before then, of course, but they were not a systematic, institutionalized form of government, nor did they happen nationwide, as was imposed.... after the…

p. 389
20Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1001 cita
[23]

frontal contra el secuestro, justamente cuando jugaban el América y el Atlético Nacional, propiedad de los capos de Cali y de Medellín respectivamente. Esos sectores tampoco veían con buenos ojos la existencia de partidos de izquierda en la región, pese a que estos nunca fueron electoralmente exitosos. Entre 1958 y…

p. 100
21Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 621 cita
[24]

de las masas que no se someten a las autoridades y piden cambio político, (Lenin, 1978, vol. 22, p. 310). 70 G U E R R A F R ÍA Y R E V O L U C IÓ N que, en diciembre, en una convención en íbagué, su jefe y fundador López Michelsen, puso tierra de por medio con la Revolución cubana y con el PCC (al poco tiempo habría…

p. 62
22Counting the Dead: The Culture and Politics of Human Rights Activism in ColombiaWinifred Tate · 2007 · p. 591 cita
[25]

ANAPO). Rojas Pinilla’s dream of returning to power was denied, however. Many analysts con- tend that Rojas was the winner of the presidential elections of April 19, 1970, but the minister of the interior named Conservative Misael Pastrana Borrero the new president after a suspiciously timed massive power outage.…

p. 59
23Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 1481 cita
[26]

cincuenta de la madrugada hubo un nuevo boletín: Pastrana 1 368 981 y Rojas 1 366 364, que dio lugar a cambios en las siguientes ediciones. Y así siguió la tendencia que dio oficialmente el triunfo a Pastrana. En sus Memorias políticas 96, el expresidente López Michelsen hace un largo relato sobre cómo transcurrió en…

p. 148
24Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2491 cita
[27]

Cali, Medellín, Bucaramanga, Pereira y Montería. Nace el Pacto Andino. Inau- guración del oleo- ducto Orito-Tumaco, 1970 Los ministros de Educación del Pacto Andino acuerdan el Convenio Andrés Be- llo para la integra- ción educativa, cien- tífica y cultural en la región. En unas reñi- das elecciones, el conservador…

p. 249
25El Palacio de Justicia: una tragedia colombianaAna Carrigan · 2009 · p. 381 cita
[28]

Rojas y el presidente saliente, Carlos Lleras Res- trepo. Pero cuando se reanudó el contco, la ANAPO había perdido la elección por un estrecho margen y el general se había retirado de la contienda. Envió mensajes que llamaban a sus partidarios a mantener la calma; mientras él regresaba a la comodidad de sus…

p. 38
26Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 1311 cita
[29]

de que votaran mayoritariamente por grupos de oposición; pero el posible fraude demostraba lo que habían dicho siempre los amigos de la lucha armada: que el establecimiento político no aceptaría por las buenas una derrota, que los votos no tenían fuerza solos, pues podían ser manipulados, y que ni siquiera un general…

p. 131
27La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 1481 cita
[30]

no cuenta con el apoyo de fracción alguna. Lá emergencia de ANAPO en la confrontación elec toral del 19 de abril de 1970 se ha constituido en un punto central de referencia para la apremiante campaña que ha emprendido el Llero-Lopismo a fin de retomar directamente el control del Estado. Las encuestas electorales (31)…

p. 148
28Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · p. 2881 cita
[32]

Comunista fue legalizado y actuó electoralmente bajo otras denominaciones. Para la elección intermedia funcionaron al menos cinco grandes maquinarias políticas: La Dirección Nacional Liberal, el Directorio Conservador Unionista, la Dirección Conservadora Independiente, la Alianza Nacional Popular y el MRL, el cual…

p. 288
29Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 2551 cita
[33]

mé tod o aceptado para fijar la base de dicha renta. Bien recibida por la opi- nión pública, para los empresarios era el mal menor frente a la agi- 255 256 Mar co Palacios tación social a lr ed edor de la reform a agraria. Y log rar on desmon- tarla en la legislatura de 1979. La mecánica política del FN Bajo el FN la…

p. 255
30El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 2491 cita
[34]

la siguiente manera: 256 a. El contenido de las transacciones pol í ticas en las sociedades divididas en clases, conduce a una instrumentalizaci ó n de quienes se hallan desprovistos del poder. b. El clientelismo es una forma de negociaci ó n, mediante la cual, las clases dominantes distribuyen los bienes y servicios…

p. 249
31Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3941 cita
[35]

colectividades tradicionales no era un simple resultado de la coincidencia entre la ideología de la clase dominante y la concepción del mundo social generada. por la experiencia cotidiana. La estructura clien telista de la política y la competencia entre los partidos por el control de los asuntos locales eran…

p. 394
32La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · p. 851 cita
[36]

embargo, las redes cliente- lares en Colombia no son homogéneas, pues en la práctica el clien- telismo se adapta a los diferentes retos que le implanta el sistema político. En ese orden de ideas, en este apartados se muestran las diferentes manifestaciones históricas en las que se ha representa- do el sistema político…

p. 85
33Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 322 citas
[37]

Estatuto) facilitó “el deslinde entre las acciones militares legítimas y las violatorias de los derechos humanos” (Leal, 2002,p. 27), acorde con los principios doctrinarios clásicos, sobreviniendo en el país las estra- tegias contrainsurgentes que fueron descritas por Daniel Feirstein (2009) como características en…

p. 32
[38]

Estatuto) facilitó “el deslinde entre las acciones militares legítimas y las violatorias de los derechos humanos” (Leal, 2002,p. 27), acorde con los principios doctrinarios clásicos, sobreviniendo en el país las estra- tegias contrainsurgentes que fueron descritas por Daniel Feirstein (2009) como características en…

p. 32
34Movimientos sociales, Estado y democracia en ColombiaMauricio Archila, Mauricio Pardo (Editores) · 2001 · p. 3671 cita
[39]

se adelantan cap- turas sin orden judicial, se aplica la sanción de arresto hasta por 180 días por alcaldes y gobernadores contra dirigentes sociales, dando como resultado detenciones arbitrarias y masivas, tortu- ras, restricciones a las garantías judiciales y al derecho al babeas corpus. La labor de las ONG de…

p. 367
35Normas y dimensiones de la desaparición forzada en Colombia. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica; Germán Lozano Villegas; Luz Janeth Forero M. · 2014 · p. 571 cita
[40]

o en contra de la nación, nunca neutrales, dada la visión que se hacía a través del prisma de la lucha contrainsurgente. En ese sentido, las huelgas, la manifestación social y las campañas electorales de ciertas condiciones eran consideradas como focos de con fl ictos y, por ende, sujetos de control estatal 64. La in…

p. 57
36Testigos olvidados. Periodismo y paz en ColombiaAndrés Felipe De Pablos, Luisa Fernanda Gómez · 2017 · p. 1, 34 citas
[41]

16 I. El gobierno de la paz y los enemigos agazapados (1982-1986) Durante la campaña presidencial para el período 1982-1986 la paz fue tema clave de discusión. Lo fue, sobre todo, por las denuncias de violaciones a los derechos humanos, el abuso y poder desmedido de las Fuerzas Armadas, las desapariciones y demás…

p. 1
[42]

16 I. El gobierno de la paz y los enemigos agazapados (1982-1986) Durante la campaña presidencial para el período 1982-1986 la paz fue tema clave de discusión. Lo fue, sobre todo, por las denuncias de violaciones a los derechos humanos, el abuso y poder desmedido de las Fuerzas Armadas, las desapariciones y demás…

p. 1
[66]

palabras, determinó que la Constituyente no podía quedar sujeta a los temas impuestos por el Gobierno o el poder político. Con este nuevo impulso para los procesos de negociación, el convocó al XII Pleno del Partido Comunista Marxista EPL Leninista los días 18, 19 y 20 de octubre, en el campamento de Labores. “Este…

p. 3
[67]

palabras, determinó que la Constituyente no podía quedar sujeta a los temas impuestos por el Gobierno o el poder político. Con este nuevo impulso para los procesos de negociación, el convocó al XII Pleno del Partido Comunista Marxista EPL Leninista los días 18, 19 y 20 de octubre, en el campamento de Labores. “Este…

p. 3
37Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 511 cita
[43]

durante más de una década. EL GOBIERNO DE JULIO CÉSAR TURBAY AYALA, 1978-1982 Antes de finalizar este primer capítulo, y aunque ya se han apuntado algunas de las cuestiones en torno a los diferentes gobiernos presidenciales que tienen lugar en Colombia desde los años ochenta, resulta necesario recoger de un modo algo…

p. 51
38La Rochela: Memorias de un crimen contra la justiciaGrupo de Memoria Histórica, Iván Orozco Abad (Relator), Gonzalo Sánchez G. (Coordinador) · 2010 · p. 2721 cita
[44]

miembros de las fuerzas armadas. En 1976, fue expedido el decreto 2578, que le concedía a los mayores del ejército y a inspectores de policía la facultad de sancionar con una multa a personas consideradas potencialmente criminales. El segundo decreto fue el 0070, promulgado en enero de 1978 que concedía a miembros de…

p. 272
39Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2721 cita
[45]

estado de sitio, la designación de alcaldes y gobernadores militares 770. El despliegue de las detenciones arbitrarias se justificó, de nuevo, en las acciones contrainsurgentes. A inicios de la década del setenta, las detenciones arbitrarias ya formaban parte de las modalidades de la fuerza pública. Un antiguo…

p. 272
40Conversaciones de honor: Memorias MilitaresMartín Nova · 2020 · p. 521 cita
[46]

que el manejo debía ser de manera amplia estatal, no solamente la aplicación de la fuerza y operaciones militares. Se percibe la participación de los ministerios en lo que es de su esencia y su responsabilidad. Y en cuanto a las Fuerzas Militares hay un margen de maniobra más amplio. Por ejemplo, el manejo por parte…

p. 52
41En medio del Magdalena MedioAlfredo Molano Bravo · 2009 · p. 371 cita
[47]

del modelo de sustitución de importaciones, y del otro, la crisis agraria. El resultado fue una ola de protestas y ma- nifestaciones en el nivel nacional que desembocaron en el Paro Cívico del 77, que costó la vida a 18 ciudadanos y la privación de libertad a 3.000. Los militares trataron de imponer el llamado…

p. 37
42Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 521 cita
[48]

la capacidad reivindicativa y de lucha de los campesinos, que se fueron radicalizando hasta desprenderse de la tutela del Estado de forma tal que se convirtieron en un elemento políticamente desestabilizador al adelantar una reforma agraria por su cuenta, de hecho, mediante invasiones, recupera- ción y toma de…

p. 52
43Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 281 cita
[49]

de corto alcance, como la que se dio en el primer n1andato de López Pumarejo. Durante el Frente Nacional, el Estado inhibió toda expre- sión del conflicto social y excluyó de la política a las clases subordina- das. Otra consecuencia de la guerra civil fue que bloqueó el camino al populismo en Colombia con la…

p. 28
44Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 931 cita
[50]

Revolucionario (MOIR), hasta las guerrillas, que emergieron en ese contexto de democracia restringida. Las FARC, el Ejército Popular de Liberación (EPL) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) tuvieron influencia en ese amplio y plural campo de la izquierda. Eran tiempos revolucionarios en los cuales la lucha…

p. 93
45La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · p. 3461 cita
[51]

(2004) en: GMH, op. cit. (2013, 112) 565 Paul Oquist, Violencia y conflicto y política en Colombia, 322, en GMH, ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Informe General, 115. 347 A N EX O por el Partido Comunista, y las autodefensas del Sumapaz se negaron a aceptar la amnistía, con lo cual se expusieron a…

p. 346
46Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · p. 471 cita
[52]

students, who received train- ing in Cuba in 1962, returned to Colombia and officially began the ELN’s insurgency struggle in 1964. The FARC emerged under the leadership of the Communist Party and operated with the support of peasants who sought refuge from the repression of La Violencia. The FARC was largely made up…

p. 47
47Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 71 cita
[53]

Beyond the political restriction of the National Front once mobilized peas- ants were further destabilized through a newly adopted economic model entitled accelerated economic development (AED). Developed by Nova Scotia-born economist Lauchlin Currie, AED depicted campesino production methods as perpetuating the…

p. 7
48La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · p. 361 cita
[54]

Álvaro Gómez Hurtado, hijo de Laureano Gómez, como “repúblicas independientes” en las que el Estado no ejercía ningún control. Y se convirtieron en un objetivo militar. En mayo de 1964, bajo el gobierno del también conservador Guillermo León Valencia, el Ejército lanzó una operación para acabar con el reducto…

p. 36
49A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 372 citas
[55]

f r e d o M o l a n o Perseguidas por tierra y aire por las ff. m m., lograron en seis meses escapar de la ofensiva e instalarse en las regiones altas del macizo de Sumapaz. Otras fueron evacuadas y fun daron colonizaciones en las vertientes del río Guayabero, del Ariari y de El Pato. Toda la vertiente del Orinoco.…

p. 37
[56]

f r e d o M o l a n o Perseguidas por tierra y aire por las ff. m m., lograron en seis meses escapar de la ofensiva e instalarse en las regiones altas del macizo de Sumapaz. Otras fueron evacuadas y fun daron colonizaciones en las vertientes del río Guayabero, del Ariari y de El Pato. Toda la vertiente del Orinoco.…

p. 37
50Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 1001 cita
[57]

destacamentos embrionarios y los grupos guerrilleros liberales, comandados por Gerardo Loaiza; se creó el Comando del Davis en lo alto del cañón del Cambrín, y se conformó un estado mayor unificado. Entre 1949 y 1964, el PCC, en consonancia con los cambios de la situación política nacional, va a desarrollar una…

p. 100
5130 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 2191 cita
[58]

de fundación fueron: ELN, 1962; Farc, 1964; EPL, 1967; M- 19, 1970. El M-19 se desmovilizó en 1990, el EPL en 1991 y las Farc-Ep en 2016. Todos fueron producto de la revolución cubana. Y, con alguna excepción, a partir de los años ochenta encontraron en el narcotráfico su fuente de financiamiento y expansión,…

p. 219
52Mujeres e insurrección en Colombia: Reconfiguración de la identidad femenina en la guerrillaMaría Eugenia Ibarra Meló · 2009 · p. 871 cita
[59]

ente, se transform an en una guerrilla de orientación com unista. Para el sociólogo francés Pierre G uilhodes y para Jacobo Arenas, el fallecido ideólogo de las FARC, la cam paña m ilitar em prendida por el Ejército colom biano contra la región de M arquetalia constituyó el detonante para la reactiva ción de las…

p. 87
53Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 761 cita
[60]

por el papado progresista de Juan XXiIll y la convocato- tia del Concilio Vaticano Il, y particularmente en América Latina por la reunién de la Conferen- cia Episcopal Latinoamericana de Medellin, en 1965. Camilo Torres, socidlogo y capellan de la Universidad Nacional, colgé los habitos para hacer politica…

p. 76
54¿Un nuevo ciclo de la guerra en Colombia?Francisco Gutiérrez Sanín · 2020 · p. 381 cita
[61]

eran claramente reconocibles para las autoridades, para los políticos, para los adversarios y para los personeros del Estado que negociaban con ellas 17. Cierto: aunque todas las guerrillas colombianas de inspiración marxista fueron creadas en la década de 1960, durante varios lustros su existencia fue más bien…

p. 38
55Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 751 cita
[62]

exclusivamente en los lugares donde hasta mediados de la década de los sesenta persistía la acción de los bandoleros, sobre todo durante las cosechas cafeteras, y en las zonas de colonización donde el campesinado comunista había establecido colonias agrícolas. En estos primeros años del pacto bipartidista también hubo…

p. 75
56Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 841 cita
[63]

esos hechos, le argumentaban a los miembros de la guerrilla que, pues, no tenían cómo pagar, pues ellos no generaban, pues, unas acciones en contra [específicamente] de esas familias. Al parecer, les hacían como un estudio socioeconómico a dichas familias y otras sí se iban desplazadas» 228. El exterminio de la Unión…

p. 84
57Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · p. 1931 cita
[64]

el país. A pesar de lo corto del tiempo, su coordinador, Ricardo Santamaría, sostiene que hubo mucho interés, el cual se vio reflejado, por ejemplo, en el Una de las mayores paradojas de la Constitución de 1991 fue que esta nació con base en la controvertida figura del “estado de sitio”. En efecto, el presidente…

p. 193
58Colombia, así en la guerra como en la pazJorge Giraldo Ramírez · 2018 · p. 341 cita
[65]

a hacer una oposición seria. Replanteó toda la política de paz, en las que ofrecía garantías para la desmovilización a quien quisiera aceptarla y creó un programa especial destinado a superar las inequidades sociales en las zonas rurales, bajo la esquiva enseña de la rehabilitación. En la periferia colombiana no había…

p. 34
59Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 1602 citas
[68]

samente a miembros de la Asamblea Constituyente para asegurarse de que aprobaran el artículo 35 del nuevo documento, que prohibía la extradición. El artículo fue aprobado con facilidad, con 51 votos a favor, 13 en contra y 5 abstenciones. Los colombianos estaban tan hastiados del problema de la extradición y de la…

p. 160
[69]

samente a miembros de la Asamblea Constituyente para asegurarse de que aprobaran el artículo 35 del nuevo documento, que prohibía la extradición. El artículo fue aprobado con facilidad, con 51 votos a favor, 13 en contra y 5 abstenciones. Los colombianos estaban tan hastiados del problema de la extradición y de la…

p. 160
60Una conversación pendienteJuan Manuel Santos, Ingrid Betancourt, Juan Carlos Torres · 2021 · p. 851 cita
[70]

Era esperanzador ver a los tres copresidentes de la Asamblea, tan distintos, dándose la mano y liderando el proceso con convicción y convivencia. Nada menos que Álvaro Gómez, hijo del gran caudillo conservador Laureano Gómez, sentado al lado de Antonio Navarro, exguerrillero del M-19, la misma organización armada que…

p. 85
61Narcotráfico en Colombia: Economía y ViolenciaGustavo Duncan, Ricardo Vargas, Ricardo Rocha, Andrés López · 2005 · p. 2061 cita
[71]

necesidad de consolidar los acuerdos firmados con el M-19, abrieron la puer- ta a una reforma de la Constitución. Recién los narcotraficantes habían reconocido el triunfo del Estado, pero paradójicamente fue en buena medida la violencia generada por ellos lo que permitió el proceso que desembocó en la convocatoria de…

p. 206
629 de marzo de 1990Rafael Pardo Rueda · 2020 · p. 281 cita
[72]

día fue secuestrado y asesinado, también por orden de Pablo Escobar, el procurador general de la nación, Carlos Mauro Hoyos. Meses después, Pastrana fue elegido alcalde de la capital del país por elección popular. Era claro para todos que la democracia colombiana estaba en esos momentos en real peligro. Las causas,…

p. 28
63Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 1151 cita
[73]

institucionalidad se pretendió dar respuesta. En efecto, Colombia padecía desde hacía varios lustros de una larvada guerra civil que en los años ochenta y noventa tomó inusitado vigor. Diversos procesos de pacificación han logrado que algunos de los grupos armados se integren al sistema. No obstante, la guerra civil…

p. 115
64Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 1141 cita
[74]

anterior cuadro de Roberto Pizano titulado «Misa en el pueblo». El sentir religioso era muy fuerte entre el pueblo colombiano, y haciéndose eco del mismo el partido conservador basé uno de sus principios en la defensa de la moral cristiana y en la lucha contra el ateismo. A la derecha, el notable estadista Rafael…

p. 114
65Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · p. 441 cita
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util para hacer Ia lectura de Ia h istoria de Colombia hasta 1 980. El comienzo del siglo E l proyecto de construcci6n de un Estado colo m biano en el siglo x1x estuvo m a rcado por una alta i n esta b i l idad que se ex pres6, entre otras cosas, en Ia abunda ncia de constituciones politicas nuevas y reformadas 8, Ia…

p. 44
66Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 1151 cita
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no entiende de “intelectualidades”— y fue clausurada o cuando menos intervenida por el clero y su censura. La reacción de los liberales contra el “nuevo” gobierno de los conservadores provocó uno de los periodos de más intransigencia, represión y oscurantismo de la historia colombiana, el que va de 1886 a 1903; tres…

p. 115
67Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 351 cita
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for disturbance of the social order and public peace. A transitory clause that became especially odious to political dissidents in subsequent years authorized the government to regulate the press and punish abuses until Congress enacted a press law. The right to possess and traffic in arms was abolished. Suffrage in…

p. 35
68De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 411 cita
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tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991, fue notable por el nexo…

p. 41
69De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 411 cita
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papel político se man- tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991,…

p. 41
70Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 1891 cita
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que el surgimiento de una clase obrera, que solo viene a darse a principios del siglo XX, sin negar que el proletariado asalariado ya surgía en las postrimerías del si - glo XIX pero vinculado al comercio y a la explotación agrícola extensiva. 4. La regeneración hasta 1930 E n un artículo Melo 28 hace referencia a los…

p. 189
71La hegemonía conservadoraRubén Sierra Mejía (editor) · 2018 · p. 211 cita
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durante la campaña de 1930 en «Realidad republicana» y el capítulo final (xv) del segundo tomo de Orientación republicana. El trabajo de Catalina Brugman (2001), valioso desde el punto de vista documental y útil como síntesis histórica del periodo republicano de gobierno, pasa por alto este hecho y considera que el…

p. 21
72Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 801 cita
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fueron a pique y, en su forma original, resultó tan inadecuada a la realidad nacional (a pesar de reconocer mejor que la Cons- titución del 63 algunos aspectos bási- cos de esta realidad) como las anterio- res. Mientras no fue modificada, lo que ocurrió a consecuencia del gran fracaso representado por la guerra de los…

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