Golpe de Rojas Pinilla y amnistía a las guerrillas (1953)
El 13 de junio de 1953, el teniente general Gustavo Rojas Pinilla derrocó a Laureano Gómez con el respaldo del ospinismo y el liberalismo, y ofreció una amnistía a las guerrillas bipartidistas que desmovilizó a miles de combatientes. El proceso resultó en una pacificación fallida: los programas de rehabilitación nunca arrancaron, las tierras prometidas no se entregaron, y el asesinato posterior de Guadalupe Salcedo selló la traición a los guerrilleros amnistiados, sembrando las condiciones del bandolerismo y de la guerra siguiente.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- 13 de junio de 1953
- Dónde
- Bogotá, Llanos Orientales, Casanare, Meta, Arauca, Vichada, Tolima, Sumapaz, Tame, Orocué, Monterrey, Guariamena
- Protagonistas
- Gustavo Rojas Pinilla, Laureano Gómez, Roberto Urdaneta Arbeláez, Mariano Ospina Pérez, Eduardo Franco Isaza, Dumar Aljure, Juan de la Cruz Varela, Jorge Eliécer Gaitán, Guadalupe Salcedo Unda, General Alfredo Duarte Blum, Isauro Yosa (Mayor Lister), María Eugenia Rojas de Moreno
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- La violencia bipartidista había alcanzado su clímax tras el Bogotazo de 1948, con regiones enteras —Llanos Orientales, Tolima, Sumapaz— fuera del control estatal y cifras masivas de muertos y desplazados.
- El proyecto de reforma constitucional corporativista de Laureano Gómez alarmó al ospinismo cafetero y al liberalismo, que orquestaron el golpe como salida pactada de élites para frenar la deriva autoritaria sin alterar el orden agrario.
- La guerrilla liberal de los Llanos había alcanzado su mayor cohesión militar hacia 1952-1953, con capacidad para tomarse pueblos y bases militares, lo que hacía urgente una solución negociada.
- Rojas Pinilla gozaba de popularidad dentro de las Fuerzas Militares y tenía fuertes lazos con el ospinismo, lo que lo convirtió en el instrumento idóneo para una transición que los partidos no podían gestionar directamente.
- El agotamiento generalizado de la sociedad colombiana ante años de violencia creó un clima favorable al discurso de conciliación nacional y paz que Rojas enarboló al asumir el poder.
Consecuencias
- En seis semanas se desmovilizaron alrededor de 3.220 guerrilleros en todo el país, incluyendo contraguerrilla conservadora, en el mayor proceso de desarme que había conocido Colombia hasta entonces.
- Los programas de rehabilitación prometidos —el Instituto de Colonización e Inmigración y la Oficina de Rehabilitación y Socorro— fracasaron: a los seis meses los campesinos encontraron sus tierras ocupadas o vendidas y las promesas incumplidas.
- El incumplimiento de los pactos de amnistía motivó el rearme de sectores desmovilizados liberales del Tolima, convirtiendo a buena parte de la guerrilla liberal en bandolerismo endémico.
- Los comunistas, que rechazaron la amnistía plena, reencuadraron su resistencia como 'autodefensa' territorial; Juan de la Cruz Varela en el Sumapaz e Isauro Yosa en el Tolima prefiguraron la estrategia que daría origen a las guerrillas de los años sesenta.
- Guadalupe Salcedo, símbolo de la desmovilización, fue asesinado en Bogotá poco después de la caída de Rojas Pinilla en 1957, confirmando la traición del Estado a los guerrilleros amnistiados.
- La Segunda Ley del Llano, aprobada cinco días después del golpe, quedó suspendida como programa político, pero su contenido —reforma agraria, autoorganización campesina— señalaba las demandas irresueltas que alimentarían conflictos posteriores.
La clave interpretativa
Por qué importa
El golpe de 1953 y la amnistía que lo siguió constituyen el gran punto de inflexión de La Violencia: demostraron que las élites bipartidistas podían pactar el fin de la guerra entre sí, pero no podían —o no querían— resolver las causas agrarias y sociales que la habían generado. El fracaso de la rehabilitación y el asesinato de Salcedo sellaron una lección que las guerrillas de la siguiente generación no olvidarían: que entregar las armas sin garantías estructurales equivalía a la derrota. En ese sentido, la pacificación fallida de 1953 es el eslabón directo entre La Violencia clásica y el conflicto armado que definiría la segunda mitad del siglo XX colombiano.
Desarrollo histórico
La historia completa
El golpe del 13 de junio de 1953 y la amnistía a las guerrillas
En la mañana del 13 de junio de 1953, el teniente general Gustavo Rojas Pinilla, comandante de las Fuerzas Militares, desalojó del poder al presidente Laureano Gómez. El golpe fue breve, casi cortés, y contó con la bendición del ospinismo cafetero y el respaldo del liberalismo: no fue una ruptura del orden institucional sino un acuerdo entre sectores de las élites bipartidistas para sacar al país de la guerra sin tener que discutir el orden agrario que la había parido. Cinco días después, en los Llanos Orientales, la asamblea de comandantes guerrilleros aprobaba la Segunda Ley del Llano; en semanas, miles de hombres entregaban las armas al ejército; en meses, los programas de rehabilitación se habían desmoronado; y en 1957, poco después de la caída de Rojas, Guadalupe Salcedo aparecía acribillado en Bogotá. Entre esas cuatro fechas se juega la pacificación fallida de mediados del siglo XX: un desarme sin garantías que convirtió a buena parte de la guerrilla liberal en bandolerismo endémico y dejó, en los enclaves comunistas que se negaron a entregarse, la semilla de la guerra siguiente.
El país al filo del colapso
A comienzos de 1953, Colombia llevaba casi cinco años atrapada en una violencia bipartidista que había cambiado de escala. La confrontación entre liberales y conservadores, alimentada desde el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en 1948 y desatada plenamente durante el gobierno de Mariano Ospina Pérez, se había vuelto endémica: pueblos incendiados, éxodos campesinos, cuadrillas armadas por ambos partidos y regiones enteras —los Llanos Orientales, el sur del Tolima, buena parte del viejo Caldas y de Santander— fuera del control efectivo del Estado.
Laureano Gómez, elegido en 1950 sin oposición liberal, había profundizado la senda autoritaria. Enfermo, delegaba el mando en el designado Roberto Urdaneta Arbeláez, mientras impulsaba un proyecto de reforma constitucional de corte corporativista que alarmaba tanto a los liberales como al ospinismo, el ala pragmática del propio conservatismo. La violencia oficial en el campo se había recrudecido, pero la guerrilla liberal, lejos de ceder, había alcanzado su punto de mayor cohesión militar en los Llanos, con capacidad para tomarse pueblos como Orocué y bases como Palanquero.
El movimiento armado más numeroso y mejor equipado del país operaba entonces en Casanare, Vichada, Meta y Arauca, bajo el mando de figuras que la prensa oficial retrataba como bandoleros y que en sus territorios funcionaban como autoridades de facto: Guadalupe Salcedo, Eduardo Franco Isaza, Eduardo Nossa, Dumar Aljure, Bernardo Giraldo, José Alvear Restrepo, Plinio Murillo. En el Tolima, guerrillas liberales dirigidas por hacendados colonos convivían y competían con núcleos comunistas surgidos de las ligas agrarias, encabezados por hombres como Isauro Yosa. En el Sumapaz, el veterano dirigente agrario Juan de la Cruz Varela, de estirpe gaitanista, había ido convergiendo con los comunistas hasta encabezar el enclave de la región.
Ese era el mapa cuando Rojas Pinilla resolvió actuar. Comandante popular dentro de las Fuerzas Militares, vinculado políticamente al ospinismo, encarnaba una salida que muchos empezaban a ver como la única viable: interrumpir la deriva de Gómez, ofrecer una tregua a las guerrillas y devolverle al país un piso mínimo de orden.
El 13 de junio: un golpe sin resistencia
El movimiento militar del 13 de junio de 1953 desalojó a Gómez del Palacio de San Carlos sin combate. Fue, en rigor, un golpe pactado: Ospina Pérez y el ala ospinista del conservatismo lo habían orquestado con las Fuerzas Militares, y el liberalismo lo saludó con alivio. La consigna no era refundar el país sino desmontar la maquinaria autoritaria que Gómez había ensamblado y frenar su reforma constitucional.
Rojas presentó el golpe como una respuesta a la violencia que los dos partidos habían llevado al extremo, y prometió un gobierno de conciliación nacional, paz y justicia. Su discurso —modesto, católico, apelando a la doctrina social de la Iglesia, al legado bolivariano, a valores como la lealtad y la moderación— fue recibido con entusiasmo por sectores muy amplios de la opinión. La fórmula "ni victoria ni derrota" para los partidos, y "paz, justicia y libertad" para el pueblo, cristalizó un ánimo real de agotamiento.
Pero el nuevo régimen nació con una autonomía muy relativa. Las decisiones económicas y sociales quedaron en manos de políticos y ejecutivos de la burguesía agroexportadora, y la coalición de partidos que había hecho posible el golpe esperaba usar al general como transición ordenada, no como sustituto del bipartidismo. Rojas, por su parte, empezaría a explorar en los meses siguientes la idea de un movimiento político propio —el Movimiento de Acción Nacional (MAN), y luego la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT)— que se ubicara "por encima" de los partidos, en una lógica que evocaba, sin decirlo, al peronismo argentino que gobernaba entonces en el Río de la Plata.
El capital político inmediato del régimen, sin embargo, no se jugaba en Bogotá sino en los Llanos. Y allí la coyuntura ofrecía una oportunidad inédita.
La Segunda Ley del Llano y el sobresalto de la paz
El 18 de junio de 1953, cinco días después del golpe, y sin saber aún hasta dónde llegaría el nuevo gobierno, los comandantes guerrilleros de los Llanos Orientales aprobaron la Ley que organiza la Revolución en los Llanos Orientales de Colombia, conocida como la Segunda Ley del Llano. El texto, de 224 artículos, era el intento más ambicioso de estatalidad insurgente que había producido la guerrilla liberal: nombraba a Guadalupe Salcedo comandante supremo de las fuerzas revolucionarias y a Eduardo Franco Isaza jefe del estado mayor; codificaba disposiciones sobre reforma agraria —con propiedad individual y granjas colectivas—, control del ganado, organización de Fuerzas Armadas y "Estado" revolucionarios en los Llanos, y medidas de atención a la población civil.
Su contenido tenía filo social. Establecía contribuciones obligatorias para sostener la revolución y ordenaba la confiscación de bienes a los seis meses de incumplimiento; disponía que el sostenimiento militar saldría preferentemente de hatos con más de 500 reses, marcando así una postura más exigente con los grandes propietarios ganaderos. Contemplaba, además, contactos con otros grupos armados del país y declaraba formalmente la revolución contra el gobierno. La ley señalaba un umbral: la vieja alianza que había convertido a los guerrilleros en guardianes de los hatos de los hacendados liberales se estaba resquebrajando, y ahora las armas apuntaban a defender también la tierra y a los peones.
No todos estuvieron de acuerdo. Franco Isaza, considerado el idealista del grupo, se retiró de la reunión por diferencias con los comandantes de orientación comunista, dejando a Salcedo —que apoyaba la ley— como jefe supremo. Aprobada la norma, los comandantes se dispersaron por sus territorios para informar a sus seguidores.
Fue entonces cuando llegaron los primeros comunicados sobre lo ocurrido en Bogotá. La sorpresa fue completa. Los helicópteros del ejército, que hasta días antes habían sido máquinas de bombardeo, ahora repartían mensajes amistosos sobrevolando los hatos. Los guerrilleros, incrédulos, no acababan de creer que la guerra pudiera terminar así. La Segunda Ley del Llano, redactada como programa de una revolución en marcha, quedó suspendida en el aire desde el momento mismo de su firma.
El desarme en los Llanos: la apuesta de Salcedo
Las negociaciones fueron conducidas por el general Alfredo Duarte Blum, oficial de línea que se movió por los Llanos concentrando a los jefes principales en Monterrey (Casanare) y recibiendo las armas en Tame. Los guerrilleros llaneros no llegaron desnudos a la mesa: exigieron apoderados civiles, pusieron restricciones al desarme y presentaron un pliego de condiciones que la propaganda oficial minimizó pero que traducía la desconfianza acumulada. Durante la entrega de armas en Tame retuvieron unas ochenta bombas, espoletas y cerca de cuatro toneladas de dinamita con dos detonadores, con el argumento —tan pragmático como significativo— de que el ejército no estaba capacitado para manejar ese arsenal.
Salcedo fue el primero de los grandes comandantes en rendirse. Aceptó un salvoconducto militar, se comprometió a ayudar en la pacificación de la región y persuadió a cerca de cinco mil guerrilleros de que depusieran las armas. La cifra global que la propaganda oficial atribuyó al proceso en todo el país, incluida una contraguerrilla conservadora, rondó los 3.220 desmovilizados en seis semanas.
La decisión de Salcedo fue todo menos ingenua, y también todo menos indiscutible. Su preocupación central —compartida por muchos comandantes— era menos económica que política: no ser tratados como bandoleros, sino reconocidos como revolucionarios. Consideró que al menos esa demanda sería satisfecha, y sobre ese cálculo apostó. Condicionó públicamente su no retorno a la lucha armada a la existencia de "justicia, libertad, trabajo y entendimiento", entregó a sus hombres y regresó a su finca en Guariamena, cerca de Orocué.
Desde Venezuela, adonde había marchado al exilio, Franco Isaza pasaría más de un año lanzando reproches amargos: Salcedo, decía, había traicionado la revolución al rendirse sin garantías suficientes para el pueblo llanero. Varios comandantes se negaron a deponer las armas y siguieron en las sabanas. La guerrilla se disolvía, pero no unánimemente, y la pregunta de quién había cedido demasiado quedaría flotando durante años.
Tolima y Sumapaz: dos formas de entregarse
Fuera de los Llanos, la amnistía siguió una geografía más accidentada. Las primeras rendiciones incondicionales se produjeron en el Tolima central, con apoyo activo de caciques políticos locales, terratenientes y comerciantes, y fueron amplificadas por la propaganda del régimen como ejemplo para presionar al resto. Allí, los frentes guerrilleros más articulados formularon un programa de contenido democrático como respuesta a la oferta oficial.
Pero el sur del Tolima y el Sumapaz eran otro país. En esa geografía convivían dos familias guerrilleras de raíces sociales distintas: las liberales, organizadas por hacendados que habían colonizado tierra en la región y orientadas por la dirección del Partido Liberal —conocidas como "Limpios"—; y las comunistas, formadas por jornaleros y campesinos vinculados a ligas agrarias, con figuras como Isauro Yosa y un programa que reivindicaba derechos sobre baldíos —"Comunes"—. Ambas se disputaban el control territorial desde comienzos de los años cincuenta, y esa hostilidad no se disolvió con el golpe: se recompuso.
Los "Limpios" fueron sensibles al llamado del gobierno; los "Comunes" desconfiaron desde el primer momento. En el Sumapaz, Juan de la Cruz Varela ensayó una fórmula intermedia y políticamente calculada: el 31 de octubre de 1953 entregó hombres —1.200, según la prensa— para neutralizar la presión militar, pero conservó las armas útiles para prevenir la reacción latifundista. No fue una rendición sino el inicio de lo que en la región se llamó la "tregua": Varela mantuvo el control político de la zona sin desarmarse efectivamente, y en ese gesto ambiguo se prefiguraba una estrategia que los comunistas afinarían en los años siguientes bajo el nombre de autodefensa.
Mientras las guerrillas liberales entregaban armas por reconocimiento político, los comunistas reencuadraban su resistencia como defensa territorial y colonizadora. Tras la desmovilización de los liberales, el Mayor Lister —seudónimo de Isauro Yosa— entró desde El Davis a Villarrica e impulsó una intensa actividad proselitista comunista en zonas hasta entonces bajo la influencia agraria de Varela. La región se estaba reorganizando políticamente en el mismo momento en que la propaganda oficial celebraba su pacificación.
Las promesas de tierra: el ICI y la Oficina de Rehabilitación
Para dar sustancia a la amnistía y persuadir a los reticentes, el gobierno prometió tierra para los campesinos y titulación de baldíos para los colonos. El Decreto 1894 de julio de 1953 creó el Instituto de Colonización e Inmigración (ICI), con el coronel Cuervo Araoz como gerente. Al año siguiente se estableció, dependiente del Servicio Nacional de Asistencia Social (SENDAS), la Oficina de Rehabilitación y Socorro, dirigida por María Eugenia Rojas de Moreno, hija del presidente.
El diseño era vistoso, pero el andamiaje era frágil. El ICI fue liquidado apenas un año y medio después de constituido, arrastrado por los ambiciosos y fallidos planes de colonización de su gerente; en marzo de 1956 sus funciones, bienes y deudas se transfirieron a la Caja Agraria. La Oficina de Rehabilitación operó con presupuestos raquíticos y campañas publicitarias desproporcionadas frente a la escala real del problema. El propio Ministro de Guerra y los generales que habían firmado los acuerdos reconocerían, en los meses siguientes, que las promesas no se estaban cumpliendo.
A los seis meses de la desmovilización, los programas de rehabilitación seguían sin arrancar. Los campesinos que regresaron a sus tierras las encontraron ocupadas o vendidas. Las quejas se multiplicaron. Los que en 1949 y 1950 habían huido de la violencia oficial y en 1953 confiaron en la palabra del general, se encontraron en 1954 sin armas, sin tierra y sin interlocutor. El desarme había funcionado; la reincorporación, no.
Detrás del fracaso técnico había una decisión política de fondo: el nuevo régimen podía ofrecer una amnistía, pero no podía —o no quería— tocar las estructuras de propiedad que estaban en la raíz del conflicto. Las élites bipartidistas que habían patrocinado el golpe habían pactado desactivar la guerra, no redistribuir la tierra. Y sin redistribución, la pacificación era una pausa, no una salida.
La segunda violencia: rearme, ilegalización y Villarrica
En septiembre de 1954, la Asamblea Nacional Constituyente ilegalizó al Partido Comunista Colombiano. La decisión, alineada con el clima anticomunista de la Guerra Fría y con las resoluciones de la X Conferencia Panamericana celebrada ese año en Caracas, tuvo consecuencias inmediatas sobre el mapa insurgente: profundizó la línea que separaba a las guerrillas liberales reinsertadas —muchas ya colaborando activamente con el gobierno— de las autodefensas campesinas de influencia comunista, que conservaban sus armas.
Ese mismo año, Rojas permitió una incursión del ejército contra el Sumapaz cerca de Villarrica, que dejó varios campesinos muertos y abrió una fase abiertamente militar contra los enclaves rojos del oriente del Tolima. La operación desplazó población, dispersó refugiados y empujó a núcleos de resistencia comunistas y liberales provenientes de Huila, Cundinamarca y Tolima hacia el oriente, en lo que se llamó "columnas de marcha": una segunda oleada de colonización, esta vez armada y perseguida, que iría poblando las zonas remotas donde una década más tarde nacerían nuevas guerrillas.
Al mismo tiempo, y ya sin la disciplina del mando insurgente, el país se llenó de cuadrillas. Algunos jefes guerrilleros amnistiados murieron a manos del propio ejército o de rivales políticos. Otros —o sus lugartenientes— rehicieron pequeñas bandas y volvieron al monte. En el sur del Quindío operaba la cuadrilla de Chispas —Teófilo Rojas—, integrada mayoritariamente por jóvenes hijos de jornaleros; su jefe previo, Leonidas Borja alias El Lobo, había aceptado la amnistía de 1953, pero Chispas la rechazó y siguió armado. En otros corredores del centro cafetero apareció Sangrenegra —Jacinto Cruz Usma—, y con ellos toda una generación de figuras que la prensa empezó a llamar bandoleros: no ya guerrilleros con proyecto político, sino jefes locales de violencia sin bandera, encadenados a lealtades de vereda, venganzas familiares y economías de coacción.
La conversión de la guerrilla liberal en bandolerismo no fue solo un cambio de etiqueta. Fue el resultado de tres procesos entrelazados: el incumplimiento estatal, que dejó a los desmovilizados sin herramientas para reincorporarse; la muerte o marginación de los mandos con capacidad de encuadramiento político; y la persistencia de una violencia local —cuentas pendientes, tierras despojadas, enemistades sedimentadas— que ya no necesitaba consignas de partido para reproducirse.
Entre 1954 y 1957, el país vivió lo que se dio en llamar la segunda violencia: una nueva ola de venganza, bandidaje y sadismo protagonizada por grupos formados en la guerra partidista, avivada tanto por el laureanismo desplazado como por los enclaves comunistas perseguidos. Coexistió, paradójicamente, con la propaganda oficial de la paz alcanzada.
La caída de Rojas y el asesinato de Salcedo
El régimen de Rojas Pinilla se erosionó por dentro y por fuera. La represión a la prensa —clausura de El Tiempo, El Espectador y El Siglo en agosto de 1955— y la muerte del estudiante Uriel Gutiérrez y doce compañeros más durante las manifestaciones del 8 y 9 de junio de 1954 —las primeras protestas urbanas de envergadura desde el 9 de abril de 1948— cerraron rápidamente el espacio de la conciliación inicial. La ANAC había reelegido a Rojas el 3 de agosto de 1954 para el período 1954-1958, y el 7 tomó posesión; pero la legitimidad de origen se fue disolviendo en denuncias de gasto excesivo en obras públicas, malversación de fondos y una gestión económica cada vez más frágil.
En el terreno político, el intento de construir un movimiento propio —el MAN, la CNT y, más adelante, ya fuera del poder, la ANAPO— chocó con la resistencia del bipartidismo. En julio de 1956, en Benidorm, el liberal Alberto Lleras Camargo y el conservador Laureano Gómez firmaron el pacto que abrió el camino a una alianza entre el liberalismo y el sector laureanista para enfrentar al régimen militar, prefigurando el Frente Nacional. El aislamiento de Rojas se completó cuando la Iglesia, los gremios y la clase política tradicional convergieron contra él.
El 10 de mayo de 1957, Rojas fue depuesto. El poder pasó a una junta militar de transición que devolvió, en los meses siguientes, el gobierno al bipartidismo. Y en algún momento poco después de esa caída, Guadalupe Salcedo fue asesinado en circunstancias que nunca terminaron de esclarecerse.
Según su abogado, Salcedo fue acribillado a sangre fría, desarmado, con las manos en alto, junto a uno de sus acompañantes. La versión oficial habló de un operativo en el que hubo resistencia; los investigadores especiales que se anunciaron no llegaron a esclarecer el caso. El símbolo, sin embargo, fue inequívoco. El hombre que había persuadido a cinco mil guerrilleros de entregar las armas, que había apostado por el reconocimiento político como sustituto de las garantías materiales, y que había regresado a su finca de Guariamena confiando en la palabra del Estado, moría en circunstancias que confirmaban punto por punto los reproches que Franco Isaza le había hecho desde el exilio.
Salcedo se convirtió en el símbolo del guerrillero amnistiado y traicionado. Los insurgentes de las décadas siguientes lo recordarían como advertencia: la memoria de Guariamena entraría en el cálculo de cada mesa de negociación posterior, un pésimo referente que pesaría en el ánimo de los guerrilleros que rechazaron las amnistías del Frente Nacional y de los que vendrían después.
Lo que quedó
El balance material de la Violencia que la amnistía prometía cerrar es de una magnitud que ninguna oficina de rehabilitación estaba en condiciones de absorber. Se ha estimado en cerca de 393.648 el número de parcelas despojadas, concentradas en Valle del Cauca, Tolima, Cundinamarca, Caldas y Santander. En el Tolima, el 42,82% del total de propiedades —40.176 predios pertenecientes a 32.400 propietarios— fueron abandonadas transitoria o permanentemente, y el 46% de ese abandono se produjo precisamente entre 1955 y 1956, en pleno proceso de "pacificación". El desplazamiento tomó dos rutas: la migración hacia las ciudades —Bogotá pasó de menos de 500.000 habitantes a comienzos de los años cuarenta a 1.300.000 en 1960— y la colonización espontánea más allá de la frontera agrícola.
En ese segundo movimiento, en las columnas de marcha que huían de Villarrica y del Sumapaz hacia el oriente, apoyadas por el Partido Comunista, se estaba fraguando otra cosa. Los núcleos comunistas que rechazaron la amnistía de 1953 —desconfiando, con razón, de que los "Limpios" pudieran ser usados por el gobierno para exterminarlos— llegarían al Frente Nacional armados, con unos pocos cientos de combatientes en comunas agrícolas de regiones montañosas remotas, y desde allí se proyectarían, una década más tarde, hacia la fundación de las FARC.
El resto de las fuerzas guerrilleras se desmovilizaría con el Frente Nacional en 1958. Pero las amnistías posteriores heredarían el aprendizaje amargo de 1953: los guerrilleros habían descubierto que los pactos no se cumplían, y aprenderían a diseñar sus rendiciones —o sus rechazos— sobre esa base. Cada nueva mesa arrastraría la memoria de Guadalupe Salcedo.
Mirado desde hoy, el golpe del 13 de junio y su amnistía condensan una lección incómoda. No fueron, primariamente, un fracaso técnico: la voluntad política inicial existía, y el aparato de propaganda estaba a la altura. Fueron un fracaso estructural. Las élites bipartidistas que patrocinaron el golpe diseñaron un desarme sin reforma agraria y sin garantías institucionales; el régimen militar, atrapado entre su dependencia de esas élites y su tentación populista, no logró —ni quiso— alterar ese diseño; y el movimiento insurgente, fragmentado entre liberales dispuestos a entregarse por reconocimiento y comunistas convencidos de que la única defensa era territorial, no llegó nunca a negociar en bloque. La amnistía funcionó como desarme; no funcionó como reincorporación. Y la distancia entre esas dos palabras —desarme y reincorporación— es, en buena medida, la distancia que separa el fin de una guerra de la construcción de una paz.
En esa distancia siguen ocurriendo los procesos colombianos de dejación de armas más de setenta años después. El 13 de junio de 1953 no fue el punto en que el país se acercó a la salida y la desperdició por torpeza; fue el punto en que quedó a la vista, para quien quisiera verlo, qué era exactamente lo que ninguna amnistía podía resolver sin tocar la tierra.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 39, 462 citas
[1]población civil que buscaba su seguridad al lado de quienes tenían las armas. Por ello, la columna per- dió movilidad y tuvo que afrontar problemas de protección a la gente que se había sumado a la marcha Ese tiempo se constituyó en una especie de escuela de entrenamiento que hizo posible la etapa propiamente…p. 39
[55]de la carre- tera entre San Juan de Arama y Piñalito hubo tendencia hacia la concentración de mejoras (Molano, 1989, p. 297). El Incora, más o menos en 1971, abandonó los programas de vías, crédito y asistencia y conservó solamente la titulación de baldíos fuera del área reservada de La Macarena (Molano, 1989, p.…p. 46
02Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 4931 cita
[2]la violencia contra el adversario. La confrontación durante estos años llegó a su climax, las estadísticas sobre muertes violentas, masacres políti- cas y éxodos, así lo permite observar. Ni siquiera el relevo en el mando presidencial de Roberto Urdaneta ante una enfermedad de Gómez, repercute en un cambio de am-…p. 493
03Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 1121 cita
[3]estaba con un uniforme liviano, de tierra caliente, y con una chompa de cuero color café, con la que había llegado de Melgar. ¿Cuáles fueron los cambios que se produjeron entre la mañana del 13 de junio y la mañana del 14? Arturo Abella los resume así: el general Gustavo Rojas Pinilla pasó de comandante de las Fuerzas…p. 112
04Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 396, 4064 citas
[4]dominantes. En verdad, el golpe militar de junio de 1953 fue organizado por el ospinis- mo cafetero y apoyado por el liberalismo. La autonomía del ré- gimen militar fue relativa en sus comienzos, cuando las decisio- nes económicas y sociales estuvieron en manos de los políticos y ejecutivos de la burguesía…p. 396
[5]dominantes. En verdad, el golpe militar de junio de 1953 fue organizado por el ospinis- mo cafetero y apoyado por el liberalismo. La autonomía del ré- gimen militar fue relativa en sus comienzos, cuando las decisio- nes económicas y sociales estuvieron en manos de los políticos y ejecutivos de la burguesía…p. 396
[48]alimentos adelantada por un nuevo instituto, el Sendas, cuya directora, María Eugenia Rojas de Moreno, ordenó repartir víve- res en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barran- quilla. 12 Tal conducta despertó un gran apoyo para el régimen dentro de estas capas desclasadas de la población y explicaría en…p. 406
[49]alimentos adelantada por un nuevo instituto, el Sendas, cuya directora, María Eugenia Rojas de Moreno, ordenó repartir víve- res en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barran- quilla. 12 Tal conducta despertó un gran apoyo para el régimen dentro de estas capas desclasadas de la población y explicaría en…p. 406
05Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2241 cita
[6]ú n partido pol í tico [...] Paz, derecho, libertad, justicia para todos [...] y de manera especial para las clases menos favorecidas de la fortuna, para los obreros y menes terosos. La patria no puede vivir tranquila mientras tenga hijos con hambre o desnudos ”. En este momento la ret ó rica de la paz llegaba a los…p. 224
06Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 1731 cita
[7]Rojas invoked Catholic religious and social doctrine to inspire unity. Honoring the legacy of Simón Bolívar, the military government also extolled the ideas of “loyalty, honesty, modesty, strength, and moderation.”31 Together, these virtues would help Colombia move beyond la Violencia, toward some higher, albeit…p. 173
07Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 152, 154, 1583 citas
[8]la Asamblea Nacional Constituyente legitimó el régimen de Gustavo Rojas Pinilla. 7 de agosto de 1954: El teniente general, jefe supremo Gustavo Rojas Pinilla, reelegido por la ANAC para un período de 4 años, toma posesión del cargo. En el desfile, generales Muñoz, Berrío y Rafael Calderón Reyes, Lucio Pabón Núñez y…p. 152
[25]hacia Ríochiquito, en el Cauca, por el filo de la cordillera central. Los que tomaron el camino del Sumapaz fue- ron acogidos por un veterano líder agrario de estirpe gaitanista, Juan de la Cruz Várela, llevado gradualmente por la Violencia a hacer la causa co- mún con sus antiguos rivales, los co- munistas. Varela,…p. 154
[37]donde lle- gaban el conflicto del cual precisamen- te venían huyendo. Quedaría por verse, entonces, la eficacia de un nuevo organismo estatal ligado a las tareas de la reconstrucción económica y pobremente presupues- tado, pero rodeado de una campaña publicitaria comparable sólo a la que había recibido el proceso de…p. 158
08Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 315, 3222 citas
[9]propiedad individual al lado de la Granja o Colonia Colectiva. Y en la reglamentación de la ganadería se ordenó el pago de contribuciones para la revolución o su confiscación, en caso de no pago a los seis meses; el sostenimiento de la guerrilla se sacaría preferentemente de estos hatos y de aquellos donde hubiera más…p. 315
[15]m b ia La guerrilla de los Llanos se conformó a comienzos de los cincuenta, cuando el liberal Elíseo Velásquez se alzó en armas para defenderse de la per secución del régimen conservador. En los Llanos se integraron las guerrillas liberales con una heterogénea composición social: campesinos desplazados de sus…p. 322
09Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 190, 2382 citas
[10]El logro parcial o total de estos objetivos en cualquiera de las regiones convulsionadas, sería utilizado como arma de presión a las guerrillas del Llano, las más numerosas, las más temidas y de mayor significación en el contexto nacional. Hay que recordar que cuando llegaron los primeros comunicados a los Llanos, los…p. 190
[12]reestructuración organizativa y de la dirección que se plasmó en la elección de Guadalupe Salcedo como Comandante en Jefe de las guerrillas, y Franco Isaza como Jefe del Estado Mayor; una serie de medidas urgentes sobre “la vida y las necesidades de la población, alma de la Revolución”; y un determinado número de…p. 238
10Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 53, 57, 69, 854 citas
[11]the Pacification of the Llanos, 1953–1957 57 about the military situation. “The llanero,” he said, “is convinced that only the army can defend his life and property and guarantee for his children the pros- perity of the land. Many of the bandits have already deserted and are joining the other side. The next months…p. 57
[16]differences between those commanders who identified themselves as Communists and those who were fundamentally Liberals. As a result he withdrew from the meeting, leaving Guadalupe, who supported the law, as jefe supremo de los guerrillas liberales del Llano. Where this new compact might have led can never be known,…p. 53
[17]may lie in the fact that the greatest preoccupation of the insurgents was that they be considered “revolutionaries” and not be stigma- tized as bandoleros, and that Guadalupe was satisfied that at least this demand would be met. 16 As one of the first commanders to surrender, he agreed to help the army in pacifying…p. 69
[30]turned in their arms, the initiative passed to the Communists, who chose not to accept the government’s offer and regarded their resistance as “self-defense.” Juan de la Cruz Varela in the Sumapaz coffee-growing region of Cundinamarca pioneered this strategy. While pledging support for pacification, Varela…p. 85
11No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 601 cita
[13]eran importantes, el movimiento gue- rrillero más numeroso y mejor armado estaba en Casanare, Vichada, Meta y Arauca 108. Su capacidad militar les dio para tomarse bases militares como las de Palanquero, en Cundinamarca, y pueblos como Orocué, en Casanare. Al comienzo, los hacendados apoyaron a las guerrillas, pero…p. 60
12Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 47, 512 citas
[14]batallones del Ejército. Aunque la operación fue un fracaso militar, desen- cadenó la “rebelión llanera” que se prolongó hasta mediados de 1952 (Molano, 1986). Durante esta rebelión, numerosas victorias en contra de la Poli- cía y el Ejército consagraron a Guadalupe Salcedo, Eduardo Fran- 20 Todas las entrevistas…p. 47
[39]comu- Barrancabermeja (Santander), Franco en Urrao (Antioquia), Juan de la Cruz Varela en la región del Sumapaz y en el Tolima José María Oviedo Arboleda y Leopoldo García. Todos ellos pactaron la paz y regresaron a la actividad agrícola (Colombia Nunca Más, 2011). 51 Procesos de colonización y semillas del…p. 51
13Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 611 cita
[18]El jefe insurgente Guadalupe Salcedo dialoga de igual a igual con el general Duarte Blum. Herrera habia padecido atroces vejamenes a manos de los agentes de seguridad en los dias de su cau- tiverio. Agosto 19. En rueda de prensa con periodistas norteamericanos, Rojas afirma que no ha incorpo- rado a los liberales a su…p. 61
14Del Llano llano. Relatos y testimoniosAlfredo Molano · 2008 · p. 691 cita
[19]doscientas armas que entregamos nos que damos con ochenta bombas porque eran muy peli grosas. Fue lo único que no se entregó: bombas y espoletas. Teníamos una casa llenita de dinamita, unas cuatro toneladas, y dos detonadores, cada detonador capacitado para reventar cien bombas. Eso quedó en nuestras manos. El…p. 69
15La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social - Tomo IIGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 2019 · p. 2131 cita
[20]condiciones al conocer la llegada del señor brigadier general Alfredo Duarte Blum, según la versión del mayor Hernán Padilla: " 1 ° Que la comisión que ellos nombraron para hablar con la presidencia, antes de hablar con ésta, nombraron a los doctores Renán Leguizamón y Julio Roberto Salazar Ferro como sus apoderados,…p. 213
16Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 2281 cita
[21]titular de El Tiempo: ((E l Regreso a la Norma- lidad en el Llano* y abajo una fotografia panorámica a ocho colum- nas con este pie: <<... con la Cordillera al fondo y la inmensidad de la región en torno s uyo, las guerrillas caminan en fila india hacia el puesto de las autoridades militares en Tauramena para deponer…p. 228
17Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 2191 cita
[22]surprise and incredulity. Still, in order to respond to the show of government goodwill and to gain time to permit internal consultations with their national command in Bogotá and to evaluate the general situation in the country, they ordered a suspension of guerrilla hostilities beginning June 22. The military…p. 219
18A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 21, 324 citas
[23]la exi gencia de los campesinos fue un plan de parcelación y de devolución de las tierras despojadas por los conservadores a sus legítimos propietarios. En la entrega de armas apareció Avenegra, que llegó de la región de Natagaima, donde lo habíamos dejado en el capítulo anterior. El Gobierno creó la Oficina de…p. 32
[24]la exi gencia de los campesinos fue un plan de parcelación y de devolución de las tierras despojadas por los conservadores a sus legítimos propietarios. En la entrega de armas apareció Avenegra, que llegó de la región de Natagaima, donde lo habíamos dejado en el capítulo anterior. El Gobierno creó la Oficina de…p. 32
[33]contra los conservadores y la policía chulavita. Los comunistas, orientados p o r el Partido, tenían u n program a social que reivindicaba los derechos a las tierras baldías y las garantías políticas a la oposición. Hacia finales de 1951 El Davis se dividió en dos sectores: El Davis propiam en te dicho, mandado por…p. 21
[34]contra los conservadores y la policía chulavita. Los comunistas, orientados p o r el Partido, tenían u n program a social que reivindicaba los derechos a las tierras baldías y las garantías políticas a la oposición. Hacia finales de 1951 El Davis se dividió en dos sectores: El Davis propiam en te dicho, mandado por…p. 21
19When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 1603 citas
[26]Violencia the concept of class struggle was U above the true level of consciousness and alien to the nature" of most men under arms. 48 Two weeks after it became apparent that Laureano G6mez would win the presidential election of 1949} the Colombian Communist party announced a policy of anned self-defense rAutodefensa…p. 160
[27]Violencia the concept of class struggle was U above the true level of consciousness and alien to the nature" of most men under arms. 48 Two weeks after it became apparent that Laureano G6mez would win the presidential election of 1949} the Colombian Communist party announced a policy of anned self-defense rAutodefensa…p. 160
[28]Violencia the concept of class struggle was U above the true level of consciousness and alien to the nature" of most men under arms. 48 Two weeks after it became apparent that Laureano G6mez would win the presidential election of 1949} the Colombian Communist party announced a policy of anned self-defense rAutodefensa…p. 160
20Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 451 cita
[29]la actitud de explotación y represión que a lo largo de la historia ha mostrado la oligarquía como constante” 41. La “segunda guerra” se explica igualmente por un acto injusto del Estado, que respondió a la organización pacífica de los campesinos con un operativo militar. Esa “segunda guerra” se desenvolvió en…p. 45
21De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · p. 50, 542 citas
[31]de fondo, había posturas políticas e ideológicas en lo que cada uno defendía. Por ejemplo, se puede resaltar la defensa, por parte de Los Limpios, de la propiedad privada y la pertenencia al Partido Liberal: “Señores Santarritunos: Están muy gloriosos porque es- tán con los hijueputas limpios. Les avisamos que tienen…p. 54
[35]del departamento (Medina, 2007, página 290). El conflicto entre los dos sectores tuvo que ver con varios aspectos. Primero, las mar- cadas diferencias políticas y organizativas que subyacían entre estas guerrillas. Así, las guerrillas liberales fueron organizadas y comandadas por Gerardo Loaiza y Leopoldo García,…p. 50
22Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 1471 cita
[32]otras manos y sin ninguna garantía recibida pese a lo prometido por el gobierno (Uribe 1990 p. 62). Ante este descontento con los pactos incumplidos la delincuencia se vuelve a apoderar de los campos o zonas rurales y la crueldad reaparece. Los grupos armados vuelven a organizarse. Ante lo anterior el gobierno militar…p. 147
23Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 861 cita
[36]lograr la entrega de las guerrillas liberales y comunistas y de los grupos armados conservadores, Rojas Pinilla ofreció, además de una amnistía general, entregar tierra a los campesinos y titular baldíos a los colonos. Para cumplir esta promesa, en julio de 1953 expidió el Decreto 1894 por el cual se creó el ICI…p. 86
24Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 1011 cita
[38]como lo habían hecho muchos de los dirigentes de las guerrillas liberales que se habían dejado atraer por la euforia de los primeros meses del gobierno militar, cuando se anunciaba la suspensión de toda forma de persecución basada en razones políticas, y cuando se ofrecieron indultos y amnistías a los guerrilleros que…p. 101
25Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 652 citas
[40]despectivo respecto de los grupos armados, denominándolos “guerrillas rodadas”, mientras que utilizaba un vocabulario po- pulista en favor de la ciudadanía (Presidencia, 1954) entregando mercados, ofre- ciendo derechos a las mujeres e instando a la ciudadanía a apoyar al ejército con visión patriótica, de libertad y…p. 65
[41]despectivo respecto de los grupos armados, denominándolos “guerrillas rodadas”, mientras que utilizaba un vocabulario po- pulista en favor de la ciudadanía (Presidencia, 1954) entregando mercados, ofre- ciendo derechos a las mujeres e instando a la ciudadanía a apoyar al ejército con visión patriótica, de libertad y…p. 65
26Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 541 cita
[42]Canal Encuentro». 107 Semana, «El Tinigua». 108 Molano et al., Yo le digo una de las cosas: la colonización de la Reserva La Macarena. colonización, poblamiento e ímpetu organizativo (1953-1977) 55 Segunda oleada: las columnas de marcha La segunda oleada de poblamiento, iniciada también en los cincuenta, fue prota-…p. 54
27Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 551 cita
[43]violaban a las mujeres, haciéndoles todo lo que se les antojaba, y sin poder chistar palabra para evitar mayores tormentos [...] y yo entonces tenía sino escasos trece años, a mí me daba mucho miedo y me dolía todo lo que hacían, fue como me resolví a largarme de cerca de esas gentes tan malas, a ver si evitaba morir…p. 55
28Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 7811 cita
[44]amnis- tiado, Jacobo Prías Alape era miembro del Comité Central del Partido Comunista Colombiano. El contexto de ocurrencia de estos hechos, que se enmarcan en un proceso de pacificación violenta, fue descrito en una entrevista tomada por la Comisión: «Charro Negro era un indígena de aquí del sur del Tolima, era…p. 781
29Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 1081 cita
[45]de las autoridades fuera evidentemente injusta. Guadalupe Salcedo era un guerrero vigoroso y leal con sus hombres, hábil estratega y memorable ser humano, firme en sus convicciones e implacable en el combate, que cuando fue llamado a la paz y a la concordia y se convenció de que la promesa oficial era sincera, actuó…p. 108
30Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1861 cita
[46]y uno de sus acompañantes, y heridos tres agentes; luego, su abogado sostuvo que fue acribillado a sangre fría cuando se encontraba desarmado y con las manos en alto. En esa ocasión, como en tantas otras, se anunció la designación de investigadores especiales para esclarecer el suceso “hasta las últimas…p. 186
31Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 244, 2472 citas
[47]y 9 de junio de 1954 se cumplieron una serie de manifestaciones estudiantiles en contra del régimen —las primeras protestas urbanas que se presentaban desde el 9 de abril-, cuyo resultado fue la muerte del estu- diante Uriel Gutiérrez y doce compañeros más, lo que desató el descontento de ciertos sectores de la…p. 244
[59]doso, el de la paridad entre los dos partidos, y buscó afianzar el poder civil, restringiendo el que tenían las fuerzas militares. Contó con la oposición de sectores disidentes de ambos parti- dos: el Unionismo de Ospina Pérez y Alzate Avendaño y el Movimiento Revolucionario Li- beral (MRL) de Alfonso López Michelsen.…p. 247
32Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 3941 cita
[50]Rojas Pinilla’s administration. And in the case of the pájaros, the president was at least indi- rectly responsible for the resurgence. That frustrated and embittered increas- ing numbers of Colombians and helped pave the way for Rojas’s overthrow in early 1957. Rojas Pinilla did no better in handling Colombia’s…p. 394
33Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · p. 1291 cita
[51]housing, health, education, and infrastructure, from railroads, high- ways, and airports. He formed his own labor federation to compete with fed- erations directed by the Catholic Church and the Liberal party in order to build political support for his government. Influenced by the successful pro- gram of Juan Perón…p. 129
34Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 441 cita
[52]años treinta denunciada por parte de los conservadores (Guzmán, Fals Borda y Umaña, 1962). Como consecuencia de lo anterior, la arremetida latifundista tuvo, entre otros efectos, un despojo de tie- rras que el analista Paul Oquist calculó en 393.648 parcelas, princi- palmente en departamentos como Valle del Cauca,…p. 44
35¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 701 cita
[53]de la Gobernación del Tolima, La Violencia en el Tolima (Ibagué: Gobernación del Tolima, 1959). humano” que dejó La Violencia. En primer lugar, estimaron “16.219 muertos entre 1949 y 1957, sin incluir los muertos habidos con fuer- zas regulares del Ejército, ni en masacres colectivas, que generalmente eran abandonados…p. 70
36Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 59, 642 citas
[54]forma fraudulenta a precios irrisorios. El total de parcelas perdidas es de 393.648 123. La pérdida de parcelas se concentra en la zona donde más muertes ocurrieron, y donde también, en décadas anteriores, se habían presentado conflictos entre hacendados y colonos campesinos, en particular en el Valle del Cauca,…p. 64
[56]campesino. 60 fiflćflTh fl. ć fiThfl ć quedaba desheredado y que no podía acudir ante las autoridades, me decidí a buscar al Partido Comunista» 113. Es así como la respuesta de algunos campesinos gaitanistas a la violencia generali- zada fue emplear tácticas de autodefensa, apoyados por el PCC. En el partido pronto…p. 59
37Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 2322 citas
[57]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…p. 232
[58]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…p. 232