Ezequiel Moreno Díaz
Regeneración
1848–1906
La biografía
Fray Ezequiel Moreno Díaz, agustino recoleto español, obispo de Pasto entre 1896 y 1906, es la figura donde el catolicismo ultramontano colombiano encontró su formulación más nítida y su ejecución más eficaz. A él se atribuye la sentencia que resume una época —"el liberalismo es pecado"— y bajo su báculo la diócesis de Pasto se convirtió, durante los años de la Regeneración tardía y la Guerra de los Mil Días, en el laboratorio donde la alianza entre el Concordato de 1887, el púlpito y el Partido Conservador operó con la menor mediación imaginable. Canonizado por la Iglesia católica en 1992, Moreno pesa en la historia de Colombia menos por lo que escribió en tratados que por lo que hizo funcionar: un dispositivo pastoral, jurídico y político que tradujo el confesionalismo del texto constitucional al confesionario del último pueblo del sur andino.
Línea de vida
- 1848
Nacimiento en Alfaro, La Rioja
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Nació el 9 de abril de 1848 en Alfaro, comarca riojana de tradición católica firme, en el seno de una familia modesta. Ingresó muy joven al convento de agustinos recoletos de Monteagudo, en Navarra, donde se formó en teología moral tridentina y en la lectura del Syllabus errorum de Pío IX como brújula doctrinal contra el mundo moderno.
- 1870
Misión en Filipinas
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Partió a Filipinas, entonces bajo dominio español, donde los recoletos administraban un vasto territorio de misión. Trabajó allí hasta 1885 en curatos y provincias, aprendiendo a administrar un territorio con las herramientas del confesionario, la escuela parroquial y la alianza con la autoridad civil, en un régimen todavía intacto de cristiandad colonial.
- 1888
Llegada a Colombia tras el Concordato
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Fue destinado a Colombia en 1888, año en que el país acababa de firmar el Concordato con la Santa Sede y la Regeneración de Núñez y Caro comenzaba a rearmar la relación entre el Estado y la Iglesia. Llegó al escenario latinoamericano donde el reflujo católico frente al liberalismo decimonónico era más profundo e institucionalmente respaldado.
- 1893
Vicario Apostólico de Casanare
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Fue nombrado vicario apostólico del recién establecido Vicariato Apostólico de Casanare, asignado a los agustinos recoletos. Organizó el territorio en cinco distritos misioneros, articulando misión religiosa, escuela confesional y disciplinamiento social de llaneros e indígenas bajo el marco del Concordato y el Convenio de Misiones.
- 1896
Nombramiento como obispo de Pasto
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Fue trasladado a Pasto, sede episcopal estratégica en el suroccidente andino, con población densa y tradición católica arraigada. Allí desplegaría la totalidad de su programa pastoral: cartas pastorales combativas, el manual antiliberal 'Las enseñanzas de la Iglesia sobre el liberalismo' como guía del clero diocesano, y el uso sistemático del confesionario y la excomunión como instrumentos de disciplinamiento político.
- 1899
Guerra de los Mil Días y función política del episcopado
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Al estallar la guerra en octubre de 1899, Moreno utilizó su autoridad pastoral para reforzar la condena moral de los alzados liberales y bendecir la resistencia conservadora. La excomunión se convirtió en arma de guerra; la diócesis de Pasto no fue neutral en el conflicto que se libró hasta 1903 y que fue una de las guerras civiles más largas y sangrientas de la historia colombiana.
- 1902
Juramento antiliberal de julio de 1902
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En pleno desenlace de la Guerra de los Mil Días se emitió un juramento formal para los liberales que quisieran renegar, en el que el arrepentido condenaba 'sin reserva alguna y de corazón todo tipo de liberalismo religioso o político y todas aquellas falsas libertades que amenazan y perjudican nuestra fe católica'. El liberalismo se trataba, literalmente, como una herejía de la que había que retractarse por escrito.
- 1906
Fin del episcopado y muerte
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Ejerció el episcopado en Pasto hasta 1906, año de su muerte. Su gestión dejó una diócesis saturada de confesionalismo y una polémica doctrinal con Rafael Uribe Uribe que se prolongaría durante las tres primeras décadas del siglo XX como el gran debate público sobre la relación Iglesia-política en la Colombia regeneradora.
- 1992
Canonización por la Iglesia Católica
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Fue canonizado por la Iglesia Católica en 1992, consagrando su figura en el santoral universal. La canonización contrastó con la valoración historiográfica crítica de su papel político, que lo sitúa como ejecutor más resuelto de la alianza Concordato-púlpito-Partido Conservador en una diócesis periférica y estratégica del sur andino colombiano.
El fraile antes del obispo
Nació el 9 de abril de 1848 en Alfaro, en La Rioja española, comarca de tradición católica firme y de familias modestas de las que salían, con regularidad, vocaciones religiosas. Ingresó muy joven al convento de agustinos recoletos de Monteagudo, en Navarra, casa madre de una orden que en el siglo XIX vivía una segunda juventud misionera después de las secularizaciones liberales que la habían golpeado en España. Los agustinos recoletos —conocidos en Colombia como candelarios por su vinculación al santuario de la Virgen de la Candelaria del Desierto de la Candelaria en Boyacá— habían hecho de la evangelización de indígenas y de la restauración del orden católico frente al liberalismo su bandera institucional, y a esa bandera Moreno se afilió con temprana convicción.
Su formación no fue la del intelectual de cátedra sino la del misionero de frontera: latín, teología moral tridentina, catecismo, disciplina de la vida conventual y, sobre todo, la lectura del Syllabus errorum de Pío IX (1864) y de los decretos del Concilio Vaticano I (1869-1870) como brújula doctrinal contra el mundo moderno. Ese marco —que condenaba en bloque el liberalismo, el naturalismo, el racionalismo y el socialismo— no era en Moreno un adorno de biblioteca sino una gramática de acción. De ahí saldría, décadas más tarde, la fórmula pastoral que lo hizo célebre.
Partió muy joven a Filipinas, entonces todavía bajo dominio español, donde los recoletos administraban un vasto territorio de misión. Trabajó allí entre 1870 y 1885, en curatos y provincias, en un archipiélago donde la Iglesia colonial ejercía funciones cuasi-estatales y donde el fraile parroquial concentraba autoridad espiritual, judicial y educativa. La experiencia fue decisiva: Moreno aprendió allí, en un régimen todavía intacto de cristiandad colonial, cómo se administra un territorio con las herramientas del confesionario, la escuela parroquial y la alianza con la autoridad civil. Cuando llegue a Colombia, no traerá teoría: traerá práctica.
De Casanare a Pasto: el aprendizaje colombiano
En 1888 fue destinado a Colombia, país que acababa de firmar el Concordato con la Santa Sede y donde la Regeneración de Rafael Núñez y Miguel Antonio Caro comenzaba a rearmar la relación entre el Estado y la Iglesia después de casi tres décadas de radicalismo liberal. Moreno llegó, pues, al escenario latinoamericano donde el reflujo católico frente al liberalismo decimonónico era más profundo y más institucionalmente respaldado: mientras el resto de América Latina consolidaba la separación entre el poder civil y la Iglesia, Colombia, por la vía de la Constitución de 1886 y el Concordato de 1887, hacía el camino inverso.
En 1893 se estableció el Vicariato Apostólico de Casanare, asignado a los agustinos recoletos. Moreno fue nombrado vicario apostólico y, pocos años después, obispo titular. Casanare —los llanos orientales, tierra de vaqueros, indígenas y frontera— era la región donde los jesuitas coloniales habían tenido sus reducciones antes de la expulsión borbónica del siglo XVIII, y donde el Estado colombiano de fines del XIX carecía casi por completo de presencia. Los recoletos organizaron el territorio en cinco distritos —Támara, Nunchía, Moreno, Orocué y Chámeza—, cada uno atendido por dos misioneros que visitaban los pueblos entre cuatro y seis veces al año, apoyados por las Hermanas Dominicanas de la Presentación de Tours, que enseñaban en las escuelas y atendían a los enfermos en las poblaciones más grandes.
Casanare fue la escuela colombiana de Moreno. Allí ensayó lo que después perfeccionaría en Pasto: la articulación entre misión religiosa, escuela confesional y disciplinamiento social de los llaneros e indígenas, en un vicariato que operaba bajo el marco del Concordato y del Convenio de Misiones que sellaba la delegación en las órdenes religiosas de la tarea evangelizadora en territorios de frontera. En 1896 fue trasladado a Pasto, sede episcopal mucho más importante, con población densa, tradición católica arraigada y una posición estratégica en el suroccidente andino. Allí desplegaría la totalidad del programa.
Pasto: la diócesis como laboratorio
Pasto no era una diócesis cualquiera. Era la capital de un territorio —el altiplano nariñense, la vertiente andina hacia el Ecuador— habitado desde tiempos prehispánicos por los pastos y los quillasingas, con presencia histórica del Imperio inca en las estribaciones cordilleranas, y con una sociedad colonial y republicana marcada por el aislamiento geográfico, la persistencia de la lengua y la costumbre indígenas y una obediencia religiosa profunda. El desarrollo artesanal de la ciudad apenas rebasaba la satisfacción de las necesidades elementales, muy lejos del dinamismo manufacturero de otras ciudades coloniales; su gravitación era la del centro eclesiástico y burocrático de una región de frontera.
En el suroccidente colombiano —Cauca y Nariño— la educación estaba orientada, ya antes de Moreno, por congregaciones católicas. En 1890 la Asamblea del Cauca había adoptado la Ordenanza número 9 para fundar escuelas públicas para varones en todas las capitales de provincia bajo la dirección de los Hermanos Cristianos, con el argumento de que la instrucción, para ser "sólida y cristiana", debía impartirse en establecimientos conducidos por instituciones religiosas donde se formaba "el corazón de la niñez". Cuando Moreno llegó a Pasto encontró una sociedad predispuesta y un aparato escolar ya confesionalizado; su tarea no fue fundar sino saturar.
El artículo 41 de la Constitución de 1886 y el artículo 12 del Concordato de 1887 le entregaban el marco jurídico: la educación pública debía organizarse y dirigirse conforme a los dogmas y la moral de la religión católica. El artículo 38 declaraba al catolicismo religión de la nación. La instrucción primaria era gratuita pero no obligatoria, y el conjunto del sistema de enseñanza quedaba, en la práctica, bajo supervisión eclesiástica. Moreno operó este marco con una determinación que lo distinguió incluso de sus colegas del episcopado.
Su labor pastoral en Pasto tuvo tres pilares. El primero fueron las cartas pastorales, algunas de las cuales se contaron entre los documentos eclesiásticos más combativos contra el liberalismo publicados en Colombia durante la Regeneración. El segundo fue la organización sistemática del clero diocesano en torno a un manual único de doctrina antiliberal: Las enseñanzas de la Iglesia sobre el liberalismo, texto que debía guiar a los sacerdotes desde los púlpitos y confesionarios de los municipios más apartados. El tercero fue la utilización activa del confesionario y de la excomunión como instrumentos de disciplinamiento político. En Pasto, la triada Concordato-púlpito-partido funcionaba con la fricción mínima que la geografía y la sociedad permitían.
"El liberalismo es pecado"
La fórmula por la que Moreno pasó a la historia —el liberalismo entendido no como opción política legítima sino como falta moral objetiva— no era, en rigor, invención suya. Estaba ya en el Syllabus de Pío IX, en las condenas del Concilio Vaticano I y en los decretos del Concilio Plenario de los Obispos Latinoamericanos celebrado en Roma en 1899. Lo que Moreno hizo, y por lo que se le recuerda, fue traducir esa doctrina universal a la lengua directa de la predicación de pueblo, sin atenuantes ni matices teológicos, en el momento preciso en que Colombia se deslizaba hacia la guerra civil.
El aparato doctrinal era de aplicación nacional. Las enseñanzas de la Iglesia sobre el liberalismo —el texto que "demostraba" la naturaleza pecaminosa del liberalismo y explicaba cómo tratarla en el confesionario— circuló como guía obligada del clero colombiano y fue glosado por muchos obispos en sus "cuestiones de púlpito y confesionario". Pero fue en Pasto donde la fórmula alcanzó la mayor saturación pastoral documentada: donde el fiel liberal, al arrodillarse frente al confesor, se encontraba ante un régimen sacramental que le exigía la abjuración explícita de su filiación política como condición para la absolución.
El corolario administrativo llegó en julio de 1902, en pleno desenlace de la Guerra de los Mil Días: un juramento formal para los liberales que quisieran renegar, en el que el arrepentido condenaba "sin reserva alguna y de corazón todo tipo de liberalismo religioso o político y todas aquellas falsas libertades que amenazan y perjudican nuestra fe católica". El liberalismo se trataba, literalmente, como una herejía de la que había que retractarse por escrito.
La retórica antiliberal más intensa del país tenía, sin embargo, su epicentro sociológico en Antioquia y en Medellín, donde el aislamiento geográfico había forjado históricamente una mentalidad proclive al ultramontanismo. El arzobispado de Bogotá, por su parte, era el verdadero nodo de poder político-electoral: desde 1886 la sede primada se convirtió en centro de actividad conservadora en época de elecciones, y allí se escogía habitualmente al candidato presidencial del Partido Conservador. Moreno, en Pasto, no era la cúspide de la maquinaria: era su ejecutor más resuelto en una diócesis periférica y estratégica. Pero esa periferia era, en 1899, el sur donde la guerra iba a arder.
La polémica con Uribe Uribe
La formulación morenista del liberalismo como pecado no quedó sin réplica. El general Rafael Uribe Uribe —antioqueño, católico practicante, jefe militar liberal y futuro parlamentario— publicó un folleto que se convirtió en la respuesta política y doctrinal más lúcida al confesionalismo militante del episcopado. Su argumento no era anticlerical, y ese es su rasgo distintivo: Uribe Uribe sostuvo que la Iglesia colombiana estaba obrando en contra de las propias enseñanzas del papa León XIII, y citó las encíclicas papales para demostrar los peligros de mezclar religión y política y para defender que la posición liberal no era enemiga de la fe sino contraria a la alianza de la Iglesia con el Partido Conservador.
La distinción es fina y política a la vez. Uribe Uribe denunció la persecución "político-religiosa" que sufrían los liberales en pueblos y zonas rurales, y señaló que, a diferencia de los liberales urbanos —quienes contaban con mayor educación y medios de defensa—, los del campo estaban expuestos a una opresión que el clero no se atrevía a ejercer en las ciudades o que allí encontraba resistencia organizada. La denuncia apuntaba, sin nombrarla, a la geografía moral de Moreno: pueblos, veredas, confesionarios de doctrina, indígenas y campesinos sin protección letrada frente al párroco.
La polémica entre monseñor Moreno y el general Uribe Uribe se convirtió en el gran debate público sobre la relación Iglesia-política en la Colombia de la Regeneración, y se prolongó, más allá de la muerte del obispo, durante las tres primeras décadas del siglo XX. Del lado episcopal la posición fue defendida también por Rafael María Carrasquilla, rector del Colegio del Rosario, que desde su cátedra difundió las condenas del Syllabus y redactó escritos contra el liberalismo y el socialismo. Del lado liberal la línea de Uribe Uribe sería continuada por publicistas que retomaron su método: citar las encíclicas contra el clero colombiano, distinguiendo doctrina universal y política de partido.
La Guerra de los Mil Días en el sur
La guerra estalló en octubre de 1899, iniciada por la facción belicista del Partido Liberal contra el gobierno conservador de Manuel Antonio Sanclemente y su vicepresidente José Manuel Marroquín, quien terminaría asumiendo la presidencia durante el conflicto. Se libró entre 1899 y 1903 y fue una de las guerras civiles más largas y sangrientas de la historia colombiana. Sus causas fueron acumulativas: exclusión política sistemática del liberalismo bajo el régimen regenerador, manipulación electoral, deterioro económico, y la percepción liberal de que la vía institucional estaba cerrada. Contó con apoyo externo de Venezuela, Ecuador y Nicaragua, y sus jefes militares principales fueron el general Gabriel Vargas Santos como director supremo, y los generales Rafael Uribe Uribe y Benjamín Herrera al frente de las tropas.
La batalla más larga y mortífera se libró entre el 11 y el 26 de mayo de 1900 en Palonegro, con cifras de bajas que se reportan de forma dispar —una estimación cifra en 5.000 los liberales muertos, 3.000 los conservadores y cerca de 7.000 los heridos—. La guerra fue señalada después como uno de los factores que contribuyeron a la pérdida de Panamá el 3 de noviembre de 1903, aunque la separación respondió a un cuadro causal más amplio.
Pasto y el suroccidente fueron escenario activo del conflicto. Y aquí es donde el episcopado de Moreno reveló su función política más allá de la controversia doctrinal: la Iglesia diocesana no fue neutral. El obispo utilizó su autoridad pastoral, en plena guerra, para reforzar la condena moral de los alzados en armas liberales y para bendecir la resistencia conservadora. La excomunión, que en tiempos ordinarios era instrumento sacramental, se convirtió en arma de guerra: en julio de 1900, en Fusagasugá —fuera de la jurisdicción de Moreno pero en el mismo registro pastoral nacional—, religiosos católicos excomulgaron a mujeres liberales que habían apoyado a las tropas rebeldes. El episodio es revelador porque muestra la contestación desde abajo: entre el 6 y el 22% de las fuerzas en campaña estaba compuesto por mujeres, según estimaciones que varían por región y momento del conflicto, y esa participación popular femenina en el liberalismo armado fue justamente lo que el clero castigó con la sanción canónica más grave a su disposición.
En Pasto, la infraestructura pastoral construida por Moreno —clero disciplinado en torno al manual antiliberal, confesionario como filtro político, escuela como reproductor doctrinal— convirtió a la diócesis en retaguardia orgánica del gobierno conservador. Cuando el juramento de abjuración liberal se emitió en julio de 1902, encontró en Nariño el terreno mejor preparado.
El Concordato como arquitectura
Comprender a Moreno exige comprender la arquitectura jurídica que hacía posible su acción. El Concordato con la Santa Sede, negociado durante la presidencia de Rafael Núñez y firmado y aprobado entre 1887 y 1888, no fue un simple acuerdo diplomático: fue el reordenamiento constitucional de las relaciones entre el Estado colombiano y la Iglesia católica que rigió el país hasta bien entrado el siglo XX.
Sus disposiciones fundamentales establecieron el catolicismo como religión oficial, otorgaron a la Iglesia el control predominante sobre la educación pública, abolieron el divorcio y compensaron a la Iglesia por la desamortización de bienes eclesiásticos ocurrida a mediados del siglo XIX bajo los gobiernos radicales, sea mediante devolución de propiedades sea mediante pagos anuales perpetuos. La Iglesia obtuvo, además, fuero eclesiástico, autonomía de gobierno, ventajas fiscales y una posición jurídica de privilegio frente a la competencia de otras iglesias que la protegía del pluralismo religioso que empezaba a asomar en el continente.
En materia educativa el intercambio fue explícito: la Iglesia hizo concesiones sobre sus derechos económicos históricos a cambio del monopolio del aparato escolar oficial. El arreglo produjo un fenómeno paradójico —que la Iglesia colombiana, al descansar sobre el aparato educativo del Estado, no desarrolló un aparato propio de evangelización ni una labor intelectual autónoma de defensa de la fe—, pero garantizó por décadas que la formación de los colombianos pasara por manuales y maestros bajo supervisión clerical. Para 1921, ya bien avanzado el siglo, el Ministerio de Instrucción Pública distribuía a los escolares del país 19.899 catecismos del padre Astete frente a solo 15.600 libros laicos: una cifra que basta para medir la textura confesional de la escuela colombiana en el largo régimen abierto por el Concordato.
Moreno no diseñó esta arquitectura, pero fue uno de sus operadores más resueltos. Su episcopado ilustra el modo en que el marco jurídico nacional se traducía, en una diócesis específica, en una cultura política del territorio.
La microfísica del poder eclesiástico regenerador
La Iglesia bajo la Regeneración no era un actor externo que "influía" en la política: era, en la práctica, un poder político directo en estrecha alianza con el Partido Conservador. Intervenía lanzando condenas contra el liberalismo, orientaba a sus fieles durante los comicios y contribuía a la elección de representantes conservadores para cargos públicos. El arzobispo de Bogotá llegó a definir la política, con franqueza doctrinal, como "el arte de gobernar" para mantener la seguridad pública, y a sostener que era obligación estricta del clero participar en política para luchar contra los enemigos del orden, del Estado y de la Iglesia, a saber, los liberales.
En este cuadro nacional, Moreno operaba la microfísica: el nivel del párroco de pueblo, el confesor, el catequista, la maestra de escuela dirigida por religiosas. Un obispo con su determinación en una diócesis con la geografía y la sociedad de Pasto lograba lo que ningún decreto podía imponer desde Bogotá: la penetración capilar de la doctrina antiliberal en el tejido cotidiano de la vida rural. La fórmula "el liberalismo es pecado" no operaba solo como sentencia teológica; operaba como criterio práctico de acceso a los sacramentos, a la escuela, al matrimonio, al entierro cristiano, al pequeño crédito parroquial, a la reputación en el pueblo. En una sociedad donde la Iglesia gestionaba tantos umbrales de la vida civil, hacer del liberalismo un pecado equivalía a hacerlo, en la práctica, un obstáculo social.
Esta microfísica explica por qué la denuncia de Uribe Uribe se concentró en la persecución rural. Un liberal en Bogotá podía sostener su posición desde un periódico, un club, un despacho de abogados; un liberal en un pueblo de Nariño se encontraba solo frente a un cura armado con un manual doctrinal, un confesionario y la autoridad canónica para negarle la absolución hasta que abjurara por escrito. La asimetría era la esencia del sistema.
Los últimos años y la muerte
Hacia 1905 Moreno enfermó gravemente de cáncer. Regresó a España, a la casa madre de los agustinos recoletos en Monteagudo, buscando el retiro para morir. Falleció el 19 de agosto de 1906 en Monteagudo, después de dos años en los que la guerra colombiana había terminado —el tratado de Neerlandia de octubre de 1902 y los acuerdos posteriores cerraron el conflicto— y en los que la hegemonía conservadora se estabilizaba bajo el régimen del general Rafael Reyes.
Murió sin haber conocido el fin del ciclo político que había servido. La República Conservadora se prolongaría hasta 1930, cuando la división interna del Partido Conservador —a la que contribuyó la incapacidad del arzobispo primado de Bogotá para decidir entre dos candidatos conservadores en las elecciones de ese año— permitió el retorno del liberalismo al poder y la lenta erosión del monopolio educativo confesional. Pero la matriz confesional de la sociedad colombiana, cimentada bajo la Regeneración y sostenida por hombres como Moreno, sobreviviría al fin de la hegemonía conservadora y llegaría, en muchos aspectos, hasta la Constitución de 1991.
La segunda vida: de intransigente a santo
La historia de Ezequiel Moreno tuvo un segundo tiempo, póstumo y ascendente. Su proceso siguió las etapas formales sucesivas de la Iglesia: siervo de Dios, venerable, beato. La beatificación llegó de manos de Pablo VI en 1975. La canonización la pronunció Juan Pablo II en octubre de 1992, presentándolo como modelo pastoral y misionero.
La elevación a los altares de un obispo cuya obra pública más recordada fue una consigna de guerra civil —"el liberalismo es pecado"— plantea de suyo una cuestión histórica. La Iglesia canonizó la santidad personal de fray Ezequiel: su austeridad, su celo pastoral, su entrega a la misión de frontera en Casanare y Filipinas, su humildad, su muerte edificante. La historiografía política, por su parte, retiene otra cosa: al operador ultramontano que en Pasto llevó al grado más alto de saturación pastoral la fórmula confesional del episcopado colombiano y que hizo de su diócesis una retaguardia orgánica del gobierno conservador durante la Guerra de los Mil Días.
Ambas figuras son la misma persona, y la tensión no se resuelve suprimiendo una de las dos. Moreno fue un religioso de convicción íntegra y de vida personal irreprochable según los patrones de su orden y de su tiempo. Y fue, también, uno de los actores más consecuentes de un régimen político-eclesiástico que trataba la disidencia política como falta moral, que excomulgaba a mujeres liberales por apoyar a sus maridos alzados en armas, y que exigía juramentos de abjuración a ciudadanos por su afiliación partidaria. Ambas cosas son historia colombiana.
La huella
Lo que quedó del episcopado de Ezequiel Moreno no fue una obra escrita monumental ni una teología original. Quedó un método pastoral. Quedó la memoria —hasta bien entrado el siglo XX— de una diócesis donde la alianza Iglesia-Partido Conservador funcionaba con menor mediación que en cualquier otro lugar del país. Quedó la fórmula misma, que sobrevivió a su autor y siguió circulando por los púlpitos colombianos, con variantes, durante las tres primeras décadas del siglo XX, alimentando el bipartidismo confesionalizado que llegaría hasta la Violencia de mediados de siglo.
Y quedó, sobre todo, la evidencia de que la Regeneración no fue solo un arreglo constitucional y un pacto de élites bogotanas. Fue también una capilaridad de curas y confesionarios que llegó al último caserío del sur andino, y esa capilaridad tuvo, en Pasto, un artífice de nombre propio. Comprender a Ezequiel Moreno es comprender que el confesionalismo colombiano no vivió solo en el Concordato ni en el discurso del arzobispo primado: vivió, sobre todo, en la boca del párroco de pueblo que le preguntaba al penitente si era liberal, y en la respuesta que ese penitente debía dar para poder confesarse. Esa microfísica —invisible en las constituciones y en los tratados diplomáticos, decisiva en la vida real de millones de colombianos— tiene, en la figura del obispo de Pasto entre 1896 y 1906, su documento humano más completo.
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Documentos y fragmentos citados
31 documentos · 42 fragmentos01De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · Páginas 41, 692 citas
[1]se le permite al clero que participe en esta cia. e de política, sino que es de su estricta obli- gación el hacerlo/? Aquí, pues. vemos el argumento no ólo contra el liberalismo (nada nuevo se ofrece realmente en este año), sino también el argumento para involucrarse en la políti- ca: el arzobispo definió la política…
p. 69
[8]tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991, fue notable por el nexo…
p. 41
02De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · Páginas 54, 692 citas
[2]buenas costumbres. no sólo se le permite al clero que participe en esta cia. e de política, sino que es de su estricta obli- gación el hacerlo/? Aquí, pues. vemos el argumento no ólo contra el liberalismo (nada nuevo se ofrece realmente en este año), sino también el argumento para involucrarse en la políti- ca: el…
p. 69
[4]54 Colombia 'durante este período -y que fue expresada de manera tan clara en las palabras del obispo de Pasto, citadas anteriormente-. Uribe Uribe trató de usar un lenguaje que el clero y sus feligreses pudieran entender, específicamente el lenguaje de la encíclica papal, no sólo para defender al liberalismo sino…
p. 54
03Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Página 1101 cita
[3]Vaticano Primero, del Concilio Plenario de Obispos 1.a tinoa- mericanos, y las enseñanzas del Syl/alms, rechazaban los conceptos básicos de libera li smo, naturalismo, socialismo y racionalismo. En julio de 1902 se emitió otro juramento para los li berales que qui- sieran renegar; el arrepentido condenaba < < sin…
p. 110
04Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · Página 1481 cita
[5]Uribe scoffed in an editorial; "among modem men only a Turk could conceive of such a thing!" Uribe Uribe accused the leaders of the Regeneration of reviving the religious question when all other bases of its support were crumbling, and added, as if to convince himself, that the poe ple "no longer hear them and their…
p. 148
05Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · Páginas 114, 2262 citas
[6]matrimonio civil eliminandose la fórmula-de la ab- jumción y descartándoseLa excomi= nión para los contrayentes; el estables cimiento de una comisión para impul- Peso Y carl Comcintanie nt de eerieros. Palrcar de Sar retos, Bogahl,! la y religión ESOS iso o Ses Ezapuíel Morews y Dz, ie de Comsemaro (18318031 y ng…
p. 226
[9]el restablecimiento de la pena de muerte, el fortalecimiento del Ejecuti- vo, el confesionaliemo, la eduración organizada conforme alos dogmas de la religión católica. La Constitución de 1886 y el Concordato de 1887 con frguraron el neevo arden, El liberalismo empezó a padecer los rigores de la discriminación; desespe…
p. 114
06Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Páginas 168, 1842 citas
[7]p í tulo sobre derechos del hombre y el ciudadano — desaparecieron las libertades de expresi ó n, imprenta, pensamiento y movimiento,, ¡ aunque se mantuvo la libertad de prensa “ en tiempo de paz ” y se concedi ó a los no cat ó licos el derecho a “ no ser molestados ” por ’ sus creencias — y lo reemplaz ó con f ó…
p. 168
[41]las ciudades la asistencia era de nueve a ñ os. La secundaria, en ciudades intermedias y grandes, qued ó en manos de colegios privados, usualmente religiosos, aunque edu cadores liberales abrieron instituciones privadas para los que no quer í an educaci ó n confesional. En Bogot á, Medell í n, Cali y otras ciudades,…
p. 184
07Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 1701 cita
[10]1991, cuando la Asam- blea Nacional Constituyente aprobó una nueva Carta. Bases económicas y religiosas Para llevar a cabo el proyecto de la Regeneración, Núñez tuvo que sentar unas bases económicas acordes con la centralización. Con el fin de tener una emisión de dinero que cubriese la totalidad del país, durante su…
p. 170
08La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · Página 1501 cita
[11]- cordato con la Santa Sede es aprobado en 1888, que concede a la Iglesia pleno control sobre la educación nacional, total autonomía de gobierno, el fuero eclesiástico antes disputado y ventajas fiscales. Dispone también que se indemnice a la Iglesia del perjuicio por la desamortización de sus bienes, mediante pagos…
p. 150
09Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · Página 2701 cita
[12]la Santa Sede en 1887, dar í an a la Iglesia Cat ó lica el control completo de la educaci ó n por lo menos hasta 1930, é poca en que los gobiernos liberales iniciaron una recupera ci ó n de las prerrogativas del Estado en materias educativas a. MANUAL DE HISTORIA III 279 5 ¡ 1 art í culo 41 de la Constituci ó n de…
p. 270
10Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · Página 3521 cita
[13]aumentando equi- tativamente cuando mejore la situa- ción fiscal. Esta renta se destinará al auxilio de diócesis, cabildos, semina- rios, misiones y otras obras eclesiásti- cas. En resumen, la Iglesia hace conce- siones sobre sus derechos económicos a cambio del monopolio en el aparato educativo; esto significó un…
p. 352
11Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · Página 1281 cita
[14]amenazaran con abandonar la República. 129 Bfiíní dicerfiis ítraópits uí Crlrpois Gráfica 18 Fuente: Kalmanovitz, 2012. La República tuvo también una regla de sucesión clara pero sesgada del partido en el poder, con serios proble- mas en los derechos de la oposición, como los vetos a la participación liberal en el…
p. 128
12Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · Páginas 71, 3332 citas
[15]V que pertenecían a la derecha del par- tido de la derecha. Es decir, que esa división expresaba la antigua pugna conservadora entre históricos y nacio- nalistas, los problemas generacionales del partido y, por supuesto, las diver- gencias ideológicas. Los enfrentamientos con la Iglesia En las relaciones entre la…
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[16]y todavía más definidamente conserva- dor era el ejército. Desde mediados de 1888, pues, el poder pasó a manos de los conserva- dores, con la anuencia de Núñez. Don Miguel Antonio Caro mantuvo su pre- tensión de que se trataba de un nuevo partido, el «partido nacional», y el nombre se siguió usando. Pero los in-…
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13El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · Página 1261 cita
[17]perspectiva nacional, extraordinariamente matizada en las localidades, dos regímenes políticos dominaron el periodo. Como veremos en las páginas y capítulos siguientes, tuvieron implicaciones en el modelo económico. Desde 1850 hasta 1885 hay un predominio liberal con breves interregnos entre 1854 y 1861. El régimen…
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14Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · Página 441 cita
[18]dación de un régimen confesional. Las disposiciones constitucionales y concordatarias hicieron del catolicismo una pieza fundamental del andamiaje del Estado colombiano, lo que se vio reflejado de inme- diato en los planos educativo, moral, social y cultural. Además de su influencia en la sociedad y en el individuo,…
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15El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Página 442 citas
[19]de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…
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[20]de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…
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16La hegemonía conservadoraRubén Sierra Mejía (editor) · 2018 · Página 2711 cita
[21]Rosario de uno de sus más insignes discípulos, Francisco M. Rengifo, «Santo Tomás de Aquino ante la ciencia moderna», editada en 1913, previamente publicada por entregas en 1906 en la Revista del Rosario. Según reza la advertencia que abre el pequeño libro, en este se pretendía comprobar «que todo descubrimiento…
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17Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · Páginas 28, 3312 citas
[22]cuyo balance fue aterrador: en 220 combates se enfrentaron 75.000 soldados del Gobierno conservador y otro tanto de liberales, la mayoría constituidos en guerrillas. Estos sufrieron varias derrotas, pero la mayor e irreversible, fue la de la batalla de Palonegro, la más larga y mortífera, que duró 16 días (entre el 11…
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[42]de que en 1973, Pablo VI la declaró “siervo de Dios”. Se prosiguió con su exaltación de “venerable”, que le hizo San Juan Pablo II, el 22 de enero de 1991 y en Roma, ante 30.000 fieles, el 25 de abril de 2004, fue declarada beata de la Iglesia católica, luego de conocerse un milagro obrado por medio suyo, sobre…
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18Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · Página 201 cita
[23]requisitos para ser elector, permitió una alianza fugaz entre históricos conser- vadores y liberales. Cuando en noviembre de 1898 fracasó el intento de hacer aprobar una reforma electoral en el Congreso, los guerreristas liberales desple- garon sus velas y se hicieron a la mar. Entre tanto, en el conservatismo la…
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19Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · Página 441 cita
[24]util para hacer Ia lectura de Ia h istoria de Colombia hasta 1 980. El comienzo del siglo E l proyecto de construcci6n de un Estado colo m biano en el siglo x1x estuvo m a rcado por una alta i n esta b i l idad que se ex pres6, entre otras cosas, en Ia abunda ncia de constituciones politicas nuevas y reformadas 8, Ia…
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20Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · Página 681 cita
[25]cuencia ldgica, una inflacién que encarecié las im- portaciones y estimuld la especulacion, factores que complicaron todavia mas el mal estado del pais. En estas circunstancias, el grupo liberal llamado «autonomista», encabezado por el general Rafael Uribe Uribe, promovid la guerra contra los conser- vadores, la cual…
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21Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · Página 291 cita
[26]de paz para la Nación. Aquí algunos puntos fundamen- tales por lo menos para despertar ese interés en conocer más ampliamente ese hecho. ¿Dónde estalló? Estalló en el departamento de Santander y aunque el llamamiento a las armas era a nivel nacional, el conflicto se centró en su etapa inicial en esta región,…
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22Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · Página 4121 cita
[27]no fueron pocos los religiosos que decidieron castigar a las mujeres liberales con el azote de la excomunión. En Fu- sagasugá así lo hizo el padre Ángulo, quien encontró justo excomulgar a todas las mujeres liberales, en castigo por su apoyo al general Arístóbulo Ibáñez y a su tropa durante la toma de la población,…
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23Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · Página 1631 cita
[28]coraz6n de los poetas: Arturo Cova, Clemente Silva, Santos Luzardo... O Ladislao. Y sus monumentos: el solemne rio que abre los dias y las noches, la misterio- sa selva catedralicia, la columna estelar de la palmera, la llanura donde el viento se fatiga y donde el alba desem- boca «como una roja turba de leones». Y…
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24Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · Páginas 67, 732 citas
[29]mensaje a la asamblea, el gobernador se refería a tales escuelas cristianas como «esperanza segura de recuperación social», mencionando a la vez un mensaje de la asamblea de- partamental que, en 1890, había re- cordado cómo la «instrucción, para que sea sólida y cristiana», tendría que darse en establecimientos…
p. 73
[39]fun- cionar más que como complemento. El Estado estimula, protege y ayuda, pero ahí debe concluir el campo de su intervención. Ahora, más allá del complejo tejido interno de las justificaciones ideoló- gicas en que este precepto se apoya, hay que decir que su realización sig- nificó en el plano práctico la renuncia…
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25Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · Página 1651 cita
[30]lo demás Bogotá poseía molinos de trigo que empleaban fuerza hidráulica 149, y la producción de la chi- cha daba lugar a una actividad importante —el producto que en más volumen llegaba a la ciudad era la miel de caña, materia prima para esa fabricación— pero sus fun- ciones esenciales eran políticas y sociales, y…
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26Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · Páginas 17, 24, 343 citas
[31]Boyacá the Llanos of San Martín and Casanare re- spectively and ordered the national government to administer those regions as it judged convenient. Four months later, Decree 392 of January 17, 1893, declared each a “national intendancy” in which the chief administrative officer, or intendant, was appointed by the…
p. 17
[32]Casanare in Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos Orientales 24 1893 and assigned it to the care of the Augustinian Recoletos, also known as Candelarios. After Arauca was designated as a separate apostolic prefecture in 1916, the vicariate was left with some forty-five thousand square…
p. 34
[33]the vicariate was left with some forty-five thousand square kilometers un- der the rule of Bishop Santos Ballesteros, who resided in Támara. It was divided into five districts—Támara, Nunchía, Moreno, Orocué, and Chámeza—each served by two missionaries, who visited the towns within their districts four to six times a…
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27Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · Página 1301 cita
[34]rosario a lo largo del piedemonte andino, 128 están integradas a través de las localidades de mediana importancia como Guanare, Araure y Acarigua o también San Garlos y San Sebastián de los Reyes «a las regiones más pobladas políticamente dominantes y económicamente importantes, centradas en torno a ciudades como…
p. 130
28Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · Página 1301 cita
[35]rosario a lo largo del piedemonte andino, 128 están integradas a través de las localidades de mediana importancia como Guanare, Araure y Acarigua o también San Garlos y San Sebastián de los Reyes «a las regiones más pobladas políticamente dominantes y económicamente importantes, centradas en torno a ciudades como…
p. 130
29Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · Página 1901 cita
[36]organización social que, por más que trataban de ser controladas, terminaban por escaparse 2. Las misiones indígenas durante el siglo XIX en Colombia Cuando se hace referencia a las misiones indígenas en Colombia, generalmente se piensa en la época colonial y se asocian principalmente con la obra de los jesuitas en…
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30Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo García Rincón · 2022 · Páginas 1, 142 citas
[37]57 LAS ÓRDENES RELIGIOSAS Y LA SOCIEDAD NEOGRANADINA, SIGLOS XVI-XIX William Elvis Plata Introducción Las órdenes religiosas no solo fueron las grandes protagonistas del proceso de cristianización de la Nueva Granada en los siglos a, sino que, además, por lo mismo, adquirieron tal grado de XVI XVIII poder y de…
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[38]algunas regiones, como las actuales Antioquia y Santander, la influencia de las órdenes religiosas fue mucho más reducida, al punto de no existir sino muy pocos conventos y casas religiosas durante los siglos y. XVI, XVII XVIII Tan estrecho fue el vínculo de las órdenes con los poderes civiles, que su establecimiento…
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31Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · Página 1621 cita
[40]cordato de 1887: “En las universidades y en los colegios, en las escuelas y en los demás centros de enseñanza, la educación e instrucción pública se organizará y dirigirá en conformidad con los dogmas y la moral de la Religión Católica” (tomado de José David Cortés Guerrero, “Regeneración, intransigencia y régimen de…
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