León XIII
Regeneración
1810–1903
La biografía
Gioacchino Vincenzo Raffaele Luigi Pecci —León XIII para la historia— rigió la Iglesia católica entre 1878 y 1903 y fue, para Colombia, algo más que un papa: el árbitro romano que legitimó la arquitectura confesional de la Regeneración. Bajo su pontificado se firmaron el Concordato de 1887 y el Convenio de Misiones de 1902, los dos instrumentos jurídicos que anudaron el Estado colombiano a la Santa Sede durante buena parte del siglo XX. Su encíclica Rerum Novarum, promulgada en 1891, sembró además el vocabulario con el que la Iglesia colombiana disputaría la cuestión social hasta bien entrado el siglo. En un continente que caminaba mayoritariamente hacia la secularización, León XIII proveyó a Rafael Núñez y a Miguel Antonio Caro el respaldo canónico que les permitió invertir el rumbo y consagrar el catolicismo como fundamento del orden público. Sin ese aval no habría habido Constitución de 1886 tal como se conoció; sin la política concordataria de su pontificado, la Iglesia colombiana no habría llegado al siglo XX con el poder que tuvo.
Línea de vida
- 1810
Nacimiento en Carpineto Romano
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Gioacchino Vincenzo Raffaele Luigi Pecci nació el 2 de marzo de 1810 en Carpineto Romano, un pueblo del Lacio entonces incorporado al efímero imperio napoleónico.
- 1837
Ordenación sacerdotal y formación diplomática
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Ordenado sacerdote tras formarse en el Colegio Romano y la Academia de Nobles Eclesiásticos, cantera diplomática del papado, donde adquirió derecho canónico, teología tomista y conocimiento de la Curia.
- 1843
Nuncio apostólico en Bruselas
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Enviado como nuncio a Bruselas, capital de un joven Estado católico con constitución liberal, donde aprendió la coexistencia entre catolicismo y liberalismo constitucional y estableció contactos con las cortes de Londres y París.
- 1846
Arzobispo de Perugia
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Nombrado arzobispo de Perugia, sede que ocupó más de tres décadas; allí publicó cartas pastorales de tono social que anticiparon los temas de la Rerum Novarum y fue creado cardenal en 1853.
- 1878
Elección como papa
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El 20 de febrero de 1878, dos semanas después de la muerte de Pío IX, el cónclave lo eligió papa con 68 años, en lo que muchos esperaban fuera un pontificado de transición; gobernaría la Iglesia durante veinticinco años.
- 1879
Encíclica Aeterni Patris
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Promulgó la encíclica Aeterni Patris, que fijó a santo Tomás de Aquino como referencia filosófica obligatoria del catolicismo moderno y promovió el tomismo como base intelectual de la Iglesia.
- 1885
Arbitraje en el conflicto hispano-alemán por las Carolinas
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Arbitró el conflicto entre Alemania y España por las islas Carolinas, posicionando al papado como interlocutor moral de los Estados incluso sin soberanía territorial propia.
- 1887
Firma del Concordato con Colombia
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Bajo su pontificado se firmó el Concordato de 1887 con Colombia durante la presidencia de Rafael Núñez, instrumento que reforzó el vínculo constitucional de 1886, ató la educación pública a los preceptos eclesiásticos, abolió el divorcio civil y otorgó a la Iglesia prerrogativas sobre el estado civil de las personas.
- 1891
Promulgación de la Rerum Novarum
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El 15 de mayo de 1891 promulgó la encíclica Rerum Novarum, que abordó la cuestión obrera, condenó los abusos del liberalismo económico y el socialismo revolucionario, defendió el derecho de los trabajadores a asociarse y a recibir un salario justo, y dio nacimiento a la doctrina social de la Iglesia.
- 1902
Convenio de Misiones con Colombia
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Bajo su pontificado se firmó el Convenio de Misiones de 1902, segundo gran instrumento jurídico que anudó el Estado colombiano a la Santa Sede y completó el andamiaje concordatario de la Regeneración.
- 1903
Muerte en el Vaticano
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Murió el 20 de julio de 1903 en el Vaticano, tras un pontificado de veinticinco años que transformó las relaciones de la Iglesia con los Estados modernos y dejó una huella duradera en América Latina, especialmente en Colombia.
La semblanza: un papa entre dos mundos
Pecci nació el 2 de marzo de 1810 en Carpineto Romano, un pueblo del Lacio entonces incorporado al efímero imperio napoleónico. Murió el 20 de julio de 1903 en el Vaticano, tras un pontificado de veinticinco años que solo el de Pío IX, su antecesor inmediato, había superado en longitud dentro de la memoria moderna. La cifra no es anecdótica: la duración de ambos pontificados —treinta y dos años el uno, veinticinco el otro— explica en buena medida por qué la impronta del siglo XIX romano sobre la Iglesia latinoamericana fue tan honda y persistente.
León XIII heredó de Pío IX una Iglesia acorralada. La Revolución Francesa había clausurado, apenas dos décadas antes de su nacimiento, la era milenaria del pacto entre altar y trono: templos y conventos habían sido saqueados, sacerdotes y religiosos asesinados o desterrados, y en el terreno de las ideas se habían instalado con fuerza el ateísmo, el agnosticismo y una crítica racionalista de la religión que la Iglesia sintió como amenaza existencial. Pío IX había respondido con la encíclica Quanta Cura y su Syllabus de 1864, síntesis de las posiciones teológico-políticas del catolicismo contra el liberalismo: allí se condenaba la idea de que el Papa y los ministros de la Iglesia debieran excluirse de la administración de las cosas temporales y se rechazaban los principios del Estado moderno que buscaban limitar la autoridad eclesiástica.
León XIII no abandonó esa fortaleza doctrinal —el Syllabus seguía siendo suyo—, pero modificó la táctica. Donde Pío IX se atrincheró, Pecci negoció; donde su antecesor había preferido el anatema, él prefirió el concordato. Sin renunciar a ninguna condena de fondo, buscó recomponer con los Estados modernos vínculos jurídicos que salvaran a la Iglesia de la marginación. Esta doble condición —heredero del Syllabus y arquitecto de una diplomacia paciente— explica su capacidad singular para tratar con gobiernos como el de la Regeneración colombiana: pudo bendecir su proyecto sin traicionar la doctrina antiliberal que lo sostenía.
Los orígenes: formación romana y aprendizaje diplomático
Pecci se formó en el ambiente que había reconstruido la Iglesia después del terremoto revolucionario. Estudió en el Colegio Romano y en la Academia de Nobles Eclesiásticos, la cantera diplomática del papado, y allí adquirió las herramientas que definirían su carrera: el derecho canónico, la teología tomista y el conocimiento minucioso de los engranajes de la Curia. En 1837 fue ordenado sacerdote, y su ascenso dentro del gobierno pontificio fue rápido.
Su verdadero aprendizaje como estadista de la Iglesia ocurrió lejos de Roma. En 1843 fue enviado como nuncio a Bruselas, capital de un joven Reino de Bélgica que era, en la Europa de entonces, un laboratorio singular: un Estado católico dotado de una constitución liberal que garantizaba libertades de culto, prensa y enseñanza. En ese cargo trató directamente con un régimen que había encontrado un modo de coexistencia entre catolicismo y liberalismo constitucional, y estableció además contactos con las cortes de Londres y París. Fue una escuela que muchos de sus predecesores no habían tenido, y su huella se advertirá después en la disposición del papa a firmar concordatos allí donde el enfrentamiento frontal parecía estéril.
De regreso en Italia, fue nombrado en 1846 arzobispo de Perugia, sede que ocupó durante más de tres décadas y que le sirvió de retiro relativo durante los años más beligerantes del pontificado de Pío IX. Allí gobernó una diócesis, publicó cartas pastorales de tono social —anticipando temas que luego cristalizarían en la Rerum Novarum— y quedó a resguardo de las tormentas romanas. En 1853 fue creado cardenal. En 1877, Pío IX lo llamó de vuelta a Roma como camarlengo, el cardenal encargado de administrar los asuntos temporales de la Iglesia durante la sede vacante.
El 20 de febrero de 1878, apenas dos semanas después de la muerte de Pío IX, el cónclave lo eligió papa. Tenía 68 años, una edad avanzada para la época que hizo pensar a muchos electores en un pontificado de transición. Se equivocaron: reinaría un cuarto de siglo.
La trayectoria: un pontificado de veinticinco años
El pontificado de León XIII comenzó bajo la sombra de una derrota reciente e irreversible. En 1870, apenas ocho años antes de su elección, el joven Reino de Italia había ocupado Roma y anexado los Estados Pontificios, poniendo fin a más de mil años de soberanía temporal del papado. Pío IX se había declarado entonces "prisionero del Vaticano", y León XIII heredó esa condición sin resolverla: durante todo su reinado se negó a reconocer al Estado italiano y a la vez rehusó las opciones más radicales que algunos católicos intransigentes reclamaban. La llamada "cuestión romana" quedaría abierta hasta los Pactos de Letrán de 1929, ya bajo Pío XI.
Frente al mundo, sin embargo, León XIII no se replegó. Su estrategia diplomática fue de reconstrucción metódica: firmó concordatos, restableció jerarquías eclesiásticas, arbitró conflictos internacionales —como el que enfrentó a Alemania y España por las islas Carolinas en 1885— y buscó situar al papado como interlocutor moral de los Estados incluso cuando estos le negaban soberanía territorial. En su gobierno interno de la Iglesia, promovió el tomismo con la encíclica Aeterni Patris de 1879, que fijó a santo Tomás de Aquino como referencia filosófica obligatoria del catolicismo moderno, y abrió los Archivos Vaticanos a los investigadores, un gesto que transformó la historiografía religiosa.
Su gran secretario de Estado fue el cardenal Mariano Rampolla del Tindaro, figura decisiva de la diplomacia vaticana durante buena parte del pontificado y hombre de confianza para las negociaciones más delicadas. En torno a Rampolla se organizó el aparato que trató con Colombia, con Alemania —donde el Kulturkampf de Bismarck fue negociado hasta su desactivación gradual— y con Francia, a la que León XIII pidió, en la política del ralliement, aceptar la República y trabajar dentro de ella.
Pero el acto que lo inscribió de modo permanente en la historia del siglo XX fue la promulgación, el 15 de mayo de 1891, de la encíclica Rerum Novarum. En un documento extenso y meditado, León XIII abordó por primera vez desde la cátedra pontificia la "cuestión obrera": condenó los abusos del liberalismo económico individualista, rechazó igualmente el socialismo revolucionario y su negación de la propiedad privada, defendió el derecho de los trabajadores a asociarse, a recibir un salario justo y a descansar los domingos, y estableció el principio de que la caridad no bastaba: hacía falta justicia social. La encíclica dio nacimiento a lo que se llamaría "doctrina social de la Iglesia" y proveyó a los católicos de todo el mundo, durante décadas, el vocabulario con el que discutieron el capitalismo industrial y la organización de los trabajadores.
Colombia entra en escena: el largo camino al Concordato
Cuando León XIII fue elegido en 1878, las relaciones entre Colombia y la Santa Sede llevaban décadas de vaivenes. Los antecedentes eran ásperos. Pío VII había publicado en 1814, en plena guerra de independencia, una encíclica exhortando a los hispanoamericanos a mantener obediencia y sumisión al gobierno español; una década después, León XII adoptó una actitud semejante. Estos documentos, favorables a la Corona, fueron poco difundidos en América y a veces se los interpretó como falsificaciones o se los acomodó a la nueva situación política. El propio Simón Bolívar hizo gestiones ante la Santa Sede para que reconociera a la Gran Colombia como jurisdicción religiosa autónoma, y los papas León XII y Pío VIII concedieron finalmente la creación de un episcopado nacional independiente de las disposiciones de la Corona, nombrando los primeros obispos —encabezados por Fernando Caycedo y Flórez como arzobispo de Bogotá— entre los candidatos presentados por el gobierno colombiano.
Con todo, el Vaticano se mostró siempre reacio a aceptar la pretensión republicana de heredar el patronato regio: el derecho, ejercido por la Corona española desde la conquista, de nombrar obispos, intervenir en tribunales eclesiásticos, recibir diezmos y controlar el clero regular y secular. Los gobiernos colombianos del siglo XIX sostuvieron que ese derecho pasaba automáticamente al nuevo Estado; Roma se negó sistemáticamente a admitirlo.
El conflicto escaló durante los gobiernos liberales de mediados de siglo. En 1861, Tomás Cipriano de Mosquera decretó la desamortización de bienes de manos muertas, adjudicando a la nación los bienes y rentas de las corporaciones eclesiásticas. El mismo gobierno impuso la tuición de cultos, que obligaba a los sacerdotes a jurar obediencia a la Constitución y las leyes como condición para ejercer, con pena de destierro sumario en caso de desobediencia. Muchos curas respondieron cerrando iglesias y negándose a administrar sacramentos. En los años setenta, los liberales radicales instituyeron la educación laica y obligatoria, que se convirtió en un nuevo frente de choque. Las relaciones diplomáticas con la Santa Sede se rompieron y solo se reanudaron en 1882, bajo la presidencia de Francisco Javier Zaldúa, con la llegada del primer legado pontificio: monseñor Juan Bautista Agnozzi.
Agnozzi no fue una elección afortunada. No tuvo buenas relaciones con Rafael Núñez, entonces figura ascendente de la política colombiana, y aparentemente no comprendió la trascendencia del movimiento que este encabezaba. Cuando Núñez, ya en su segunda presidencia iniciada en 1884, encargó a José María Quijano Wallis negociar en el Vaticano los términos de un concordato, el primer intento fracasó. Núñez había condicionado el acuerdo a la anulación de su primer matrimonio con Dolores Gallego —requisito personal que enredó, por vías indirectas, la negociación institucional— y la incomodidad entre el legado y el presidente contribuyó al bloqueo.
La derrota del federalismo radical en la guerra civil de 1885 y la convocatoria del Consejo de Delegatarios, que elaboró la Constitución de 1886, cambiaron el escenario. El nuevo texto, redactado por representantes de los antiguos Estados en Bogotá, reemplazó el orden federal de Rionegro por un centralismo estricto y estableció un vínculo estrecho entre el Estado y la Iglesia. Su artículo 38 declaró que "la Religión Católica, Apostólica, Romana, es la de la Nación", y que los poderes públicos la protegerían y harían respetar "como esencial elemento del orden social", con la aclaración de que la Iglesia no sería formalmente oficial y conservaría su independencia. El artículo 40 permitió la libertad de cultos solo para aquellos que no fueran contrarios a la moral cristiana ni a las leyes, y el artículo 41 dispuso que la educación pública sería organizada y dirigida en concordancia con la religión católica.
Sobre esa base constitucional se negoció el Concordato, firmado en 1887 durante la presidencia de Núñez y bajo el pontificado de León XIII. Fue el paso jurídico que faltaba: el Estado colombiano, en la voz de los regeneradores, y la Santa Sede, en la de León XIII, acordaron un régimen de relaciones que reforzaba el vínculo constitucional, devolvía a la Iglesia propiedades confiscadas por los gobiernos liberales —aunque no logró revertir la desamortización de 1861—, ataba la educación pública a los preceptos eclesiásticos, abolía el divorcio civil y otorgaba a la Iglesia prerrogativas sobre el estado civil de las personas. En su artículo 12, el Concordato estableció que en universidades, colegios, escuelas y demás centros de enseñanza la instrucción pública se organizaría conforme a los dogmas y la moral de la religión católica. Los efectos serían inmediatos y duraderos: la Iglesia tendría el control efectivo de la educación pública colombiana al menos hasta 1930, cuando los gobiernos liberales iniciaron la lenta recuperación de las prerrogativas estatales.
El Concordato de 1887 puso fin, al menos formalmente, al largo litigio entre la Iglesia y el Estado colombiano que había atravesado buena parte del siglo XIX. No revirtió la desamortización, pero recompuso todo lo demás. Y lo hizo bajo la firma de un papa que, sin haber pisado nunca América, se convirtió por vía diplomática en pieza fundamental del andamiaje republicano colombiano.
La Rerum Novarum y su travesía hacia Colombia
Cuatro años después del Concordato, León XIII promulgó la Rerum Novarum. La encíclica fue leída en Europa como respuesta al desafío del movimiento obrero organizado y como intento de sustraer a los trabajadores católicos de la órbita socialista. En Colombia, donde el proletariado industrial era aún incipiente, su recepción fue más lenta y más mediada.
La Iglesia colombiana no difundió la encíclica de inmediato. Habrían de pasar más de veinte años desde su promulgación —y diez desde la muerte del pontífice— para que la Conferencia Episcopal, en 1913, decidiera divulgarla entre los trabajadores como parte del impulso a la Acción Social Católica y del respaldo a la creación de sociedades mutuarias. Este retraso es significativo: revela que la Rerum Novarum llegó a Colombia no como impulso directo del papado sino como decisión de una jerarquía nacional que empezaba a preocuparse por la "cuestión social" ante el surgimiento de núcleos obreros propios.
Cuando la encíclica se difundió, encontró un terreno peculiar. El pensamiento social católico convergió con ciertas corrientes del pensamiento político colombiano: el propio Rafael Núñez, en sus últimos años, hallaba en las enseñanzas de León XIII una confirmación de sus críticas al liberalismo económico individualista y a la desprotección de los trabajadores. La Iglesia veía con buenos ojos las sociedades de ayuda mutua y prestó apoyo activo a su difusión.
Pero la relación entre los primeros núcleos obreros y el catolicismo institucional fue ambivalente. La clase obrera colombiana en formación integró una síntesis particular de tres tradiciones —cristianismo, racionalismo liberal y socialismo— y recogió la primera de forma crítica respecto a la Iglesia oficial: era una tradición cristiana, sí, pero no exactamente católica ni obediente. En regiones como la Costa Atlántica, donde la presencia clerical en la vida cotidiana laboral era menor que en el interior andino, la influencia eclesiástica sobre los trabajadores fue más débil, y Barranquilla mostró desde temprano una vida obrera menos permeada por el catolicismo.
La huella doctrinal de León XIII se extendería, sin embargo, mucho más allá de su siglo. Décadas después, sacerdotes como Camilo Torres invocarían las encíclicas sociales de la Iglesia —empezando por la Rerum Novarum— para sostener que la justicia social debía prevalecer sobre la simple caridad como expresión del amor cristiano, y que la misión sacerdotal debía asumir posiciones definidas ante la desigualdad, más allá de la administración rutinaria de sacramentos. Que un papa del siglo XIX proveyera el fundamento canónico para la teología social del sacerdote guerrillero es una de las paradojas más elocuentes de la historia colombiana.
El Convenio de Misiones: la última consecuencia del sistema
El pontificado de León XIII se cerró, en lo que respecta a Colombia, con un acuerdo de consecuencias aún más radicales que las del Concordato. En 1902, apenas cesados los combates de la Guerra de los Mil Días, el presidente José Manuel Marroquín firmó con el Vaticano el Convenio de Misiones, negociado dentro del marco general del Concordato de 1887.
El Convenio delegó a las órdenes religiosas la autoridad para gobernar, policiar y educar a los pueblos indígenas en los territorios de misión, es decir, en las vastas regiones amazónicas y llaneras que el Estado colombiano nunca había integrado efectivamente. Concedió a las misiones cantidades significativas de baldíos para promover la colonización, elevó el subsidio oficial anual a setenta y cinco mil pesos y destinó, en su artículo 7°, un rubro adicional de cincuenta mil pesos a la misión del Caquetá —entendida como la región bañada por los ríos Putumayo, Caquetá, Amazonas y sus afluentes— para construcción de edificios y gastos de establecimiento. Y estipuló, quizá la cláusula más reveladora, que ninguna persona inaceptable para los misioneros podría ser nombrada en cargo de autoridad civil: en la práctica, intendentes y demás funcionarios territoriales quedaban sometidos a los deseos de vicarios y prefectos apostólicos.
En regiones como el Caquetá, el Putumayo, la Guajira o los Llanos, la Iglesia se convirtió así en sustituto del Estado. Órdenes capuchinas, franciscanas y consolatas asumieron funciones que en cualquier definición moderna corresponden al poder civil: administración de justicia, policía, educación pública, gobierno económico. Los liberales protestaron —el convenio fue firmado en medio de sus objeciones—, pero el resultado quedó consumado.
Para los pueblos indígenas de la Amazonía, el Convenio de Misiones fue la continuación de una tragedia. La era del caucho había significado, apenas años antes, muerte masiva, esclavitud y desarraigo. La "civilización" misionera, respaldada canónicamente por León XIII y jurídicamente por el Estado colombiano, prolongó la sujeción bajo formas distintas: un proyecto de transformación de las formas de vida indígenas que se extendería durante décadas.
Que el pontificado de León XIII se cerrara en Colombia con este acuerdo —firmado el año anterior a su muerte— dice mucho sobre el alcance del sistema concordatario que había ayudado a construir. No se trataba solo de proteger a la Iglesia frente a un Estado potencialmente hostil, como en los concordatos europeos de su tiempo; se trataba, en la periferia colombiana, de que la Iglesia sustituyera al Estado allí donde este no llegaba o no quería llegar.
Su red: los actores del sistema concordatario
El sistema que se cristalizó bajo León XIII no fue obra de un solo hombre. Del lado romano, la diplomacia vaticana tuvo en Rampolla del Tindaro su cabeza permanente y en una sucesión de legados apostólicos en Bogotá —desde Agnozzi hasta figuras posteriores como Sardi y Mocenni— sus operadores locales. Del lado colombiano, la arquitectura confesional fue el proyecto de una alianza política precisa: Rafael Núñez, presidente y estratega, y Miguel Antonio Caro, ideólogo del conservatismo, gramático y latinista, arquitecto intelectual de la Constitución de 1886 y presidente en ejercicio durante buena parte de la aplicación temprana del Concordato.
En la jerarquía eclesiástica colombiana, la figura de Bernardo Herrera Restrepo —arzobispo de Bogotá durante décadas a partir de 1891— fue central para articular la política de la Iglesia con el Partido Conservador. Herrera Restrepo encarnó la aplicación práctica del sistema concordatario en el terreno pastoral y político.
Otros obispos llevaron la doctrina antiliberal a extremos que la propia jerarquía a veces prefería moderar. Ezequiel Moreno Díaz, obispo de Pasto, declaró en 1903 —el año mismo de la muerte del pontífice— que "el liberalismo es el gran enemigo de la Iglesia y de la sociedad", e impartió a su clero instrucciones sobre la absoluta incompatibilidad entre liberalismo y catolicismo. Un año antes, en julio de 1902, se había redactado un juramento para los liberales arrepentidos que quisieran reconciliarse con la Iglesia, en el que estos debían condenar "sin reserva alguna y de corazón todo tipo de liberalismo religioso o político y todas aquellas falsas libertades que amenazan y perjudican nuestra fe católica". Los sacerdotes se guiaban por textos como Las enseñanzas de la Iglesia sobre el liberalismo, que muchos obispos glosaron en sus "cuestiones de púlpito y confesionario".
Toda esta arquitectura descansaba doctrinalmente en la herencia del Syllabus de Pío IX, en las enseñanzas del Concilio Vaticano I y en el Concilio Plenario de Obispos Latinoamericanos, corpus que rechazaba los conceptos básicos de liberalismo, naturalismo, socialismo y racionalismo. León XIII no derogó nada de ese acervo: lo administró.
La huella: qué dejó, cómo se la disputa
La incidencia de León XIII en Colombia se mide en dos escalas de tiempo. En la escala del pontificado, dejó consolidado un régimen concordatario que hizo del catolicismo pieza fundamental del andamiaje estatal, con efectos inmediatos en los planos educativo, moral, social y cultural. En la escala larga, sus decisiones marcaron el país durante todo el siglo XX.
La Iglesia católica, amparada en el Concordato y aliada con el Partido Conservador, intervino de modo directo en la vida política: orientó el voto de los fieles, condenó al liberalismo desde el púlpito, apoyó candidatos y modeló la vida cultural. Todavía en 1955 —medio siglo después de la muerte del papa— la jerarquía eclesiástica colombiana consideraba que el liberalismo estaba condenado por defender la libertad de enseñanza, la escuela laica, el matrimonio civil, el divorcio, la libertad de cultos y la separación de Iglesia y Estado. La cuestión religiosa fue línea divisoria central entre liberales y conservadores en Colombia durante generaciones, incluso cuando ambos partidos coincidían en el modelo económico agroexportador.
La Constitución de 1886 se mantuvo en lo esencial vigente hasta 1991, aunque conoció reformas relevantes. La de 1936, bajo el liberalismo, suprimió el artículo que declaraba al catolicismo religión de la nación. Solo la Constitución de 1991 transformó de raíz el vínculo entre Estado e Iglesia, avanzando hacia un modelo pluralista en materia religiosa. El Concordato mismo fue renegociado en 1973 y sometido después a decisiones de la Corte Constitucional que fueron desmontando sus disposiciones más incompatibles con el nuevo orden. Un siglo largo, por tanto, separó la firma bajo León XIII de su reforma sustancial.
La Rerum Novarum, por su parte, tuvo una vida más ambigua. Sirvió a la Iglesia para animar el mutualismo católico, el sindicalismo confesional y, más tarde, para dotar de fundamentación teológica a corrientes tan distintas como el conservadurismo social, el reformismo liberal-católico de la posguerra y la teología de la liberación en su vertiente colombiana. Camilo Torres invocando las encíclicas sociales contra la simple caridad; los obispos difundiendo sociedades mutuarias en 1913; el clero antioqueño impulsando cooperativas: todo ese arco heterogéneo tuvo en el texto de 1891 un punto común de apoyo.
Colombia siguió, gracias a este engranaje, un rumbo distinto al de la mayoría de sus vecinos latinoamericanos. Mientras México, Ecuador, Chile o Uruguay avanzaron durante el siglo XIX o principios del XX hacia la separación entre Iglesia y Estado, la Regeneración implicó una supeditación del poder civil al eclesiástico que algunos historiadores han descrito como excepcional. León XIII no fue el motor causal de esa anomalía —la Regeneración respondió a una lógica política interna, a la necesidad de Núñez y Caro de derrotar al federalismo radical y refundar el orden—, pero fue su condición necesaria: sin el aval canónico del pontífice romano, la arquitectura jurídica del Concordato y del Convenio de Misiones carecía de fundamento. Su firma legitimó lo que las élites políticas colombianas habían decidido; y esa firma, dada por un papa que negoció con la modernidad sin ceder en la doctrina, marcó al país mucho más allá de su propio siglo.
León XIII murió en el Vaticano el 20 de julio de 1903, a los 93 años. Le sucedió Pío X, de sensibilidad más intransigente. Para entonces, en Colombia, la Guerra de los Mil Días había terminado, Panamá estaba a semanas de separarse, y el sistema confesional que llevaba su firma se instalaba, con el Convenio de Misiones ya vigente, para durar varias generaciones. Ningún otro papa dejó una huella semejante en la historia política colombiana. Y pocas figuras extranjeras pesaron tanto sobre lo que Colombia fue, durante un siglo, en materia de escuela, de matrimonio, de fronteras y de política.
Conexiones del archivo
Red histórica
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
36 documentos · 47 fragmentos01Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · Página 411 cita
[1]brisa misteriosa restauraba el barco eclesial y hacía encallar a los barcos enemigos 62. Este nuevo modelo de relación Iglesia y sociedad no fue fortuito. La iglesia europea venía de experimentar una época muy crítica, cuando, tras la Revolución Francesa, a finales del siglo XVIII, sobrevino una ola de confrontaciones…
p. 41
02La Religión en ColombiaCarlos Arboleda Mora · 2010 · Páginas 143, 1502 citas
[2]síntesis de las posiciones teológico políticas sostenidas por la Iglesia católica contra las ideas liberales y modernas sobre el Estado que se habían desarrollado durante el siglo XIX. Eran principios políticos irreconcilia- bles. De acuerdo con los principios liberales, el Papa y los ministros de la Iglesia se debían…
p. 143
[43]y catolicismo integral en Colombia. La reforma religiosa de López Pumarejo” en Historia crítica. N. 19, enero-junio 2000. pp- 68-106. http://www.lablaa.org/blaa- virtual/letra-r/rhcritica/arias2.htm#_ftn14 235 Conferencias Episcopales de Colombia, t. I (1908-1953), Bogotá, Secretariado Permanente del Epis- copado,…
p. 150
03Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · Página 591 cita
[3]u otro punto programático y doctrinario, aunque siempre buscaban mantener a su colectividad al comando del Estado. Tal era el caso de aquella que se expresaba en el periódico El Nuevo Tiempo y en la revista El Gráfico y que se hizo conocer con el nombre de los Leopardos. Conformada por jóvenes que comenzaban a dar sus…
p. 59
04The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · Página 1331 cita
[4]the deep-rooted political and re- ligious conflict that shaped the institutional relations between Church and state in Colombia—from the Independence period through the late nineteenth century. Since the “discovery” of América, altar and throne had governed jointly, as the pa- pacy conceded to the Spanish Crown…
p. 133
05Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · Páginas 30, 482 citas
[5]las parro- quias; la dotacién de los templos, monasterios y hospitales; la revisi6n de las sentencias de los tri- bunales eclesiésticos; la autorizacién para la circu- laci6én y aplicacién de todas las disposiciones pa- pales y el recibo de los diezmos que la Iglesia re- caudaba para sus atenciones. Por su parte, la…
p. 30
[24]Papel Periddico Illustrado». Durante su mandato se firmé el concordato con el Vaticano, que ponia fin al largo litigio entre la Iglesia y el Estado, A la izquierda, entrada en Bogoté del arzobispo monsenor José Telesforo Patil. El arzobispo desempené un destacado papel en los anos iniciales del Movimiento de la…
p. 48
06Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Páginas 167, 1702 citas
[6]la inspección o la tuición de cultos, con lo cual la Iglesia quedó sometida, no sólo a la vigilancia sino AAA SS EE El país en la segunda mitad del siglo XIX El arzobispo Manuel Iglesia y el Estado, el ar- José Mosquera y sacer- zobispo defendió los de- dotes jesuitas. En la pri- rechos eclesiásticos, por mera gran…
p. 167
[19]1991, cuando la Asam- blea Nacional Constituyente aprobó una nueva Carta. Bases económicas y religiosas Para llevar a cabo el proyecto de la Regeneración, Núñez tuvo que sentar unas bases económicas acordes con la centralización. Con el fin de tener una emisión de dinero que cubriese la totalidad del país, durante su…
p. 170
07Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · Página 851 cita
[7]poco flexibles. Es decir, los beneficios fueron mayores que los costos en el contexto de la principal motivación económica, que fue de orden fiscal. Desde el punto de vista político y religioso, la desamortiza ción, de alguna manera, pretendía también ponerle coto al origen de los ma yores conflictos en el siglo XIX,…
p. 85
08Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · Páginas 219, 2242 citas
[8]Ho: Fras, que en su concepto obstaculiza- ban la prosperidad de la mación La ley de junio 15 de 1853, llamada Ley deSeparación Absoluta de la Igle- el Estado, introdujo algunas dis- posiciones sobre los bienes de las en- tidades religiosas. Por ejemplo, esta- bleció que los templos católicos, así como sus bienes y…
p. 224
[47]y empe- zaron a dar resultados concretos, Si- multineamente el nuncio es Madrid informó que había obtenido el bene- plácito español para que el Vaticano pudiese recibir a los diplomáticos americanos en calidad de agentes pri- vados con ines eclesiásticos, aunque el gobierno español insistió en que la Santa Sede no…
p. 219
09Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · Página 1921 cita
[9]libertad obtenida en la década anterior, culminó con medi- das más drásticas frente a la Iglesia: la tuición de cultos y la desamortización de bienes de manos muertas. Durante los años 70, los liberales radicales instituyeron la educa- ción laica y obligatoria, otro factor más que se convirtió en elemento de choque…
p. 192
10De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · Páginas 41, 512 citas
[10]tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991, fue notable por el nexo…
p. 41
[41]y el socialismo, el obispo de Pasto". Ezequiel Moreno Díaz. impartió instrucciones muy claras a su clero sobre la ab 01uta incompatibilidad del liberalismo (ni qué hablar del sociali.mo) con el catolicismo. En 1903, Moreno dijo: «El liberalismo es el gran enemigo de la Iglesia y de la sociedad, y tenemos que atacarlo…
p. 51
11De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · Páginas 41, 512 citas
[11]papel político se man- tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991,…
p. 41
[42]ensayo sobre el cristianismo y el socialismo, el obispo de Pasto". Ezequiel Moreno Díaz. impartió instrucciones muy claras a su clero sobre la ab 01uta incompatibilidad del liberalismo (ni qué hablar del sociali.mo) con el catolicismo. En 1903, Moreno dijo: «El liberalismo es el gran enemigo de la Iglesia y de la…
p. 51
12¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · Página 681 cita
[12]la aparición de ferrerías e industrias anexas en Pacho, Amagá y Samacá, como también los avances mucho más estables en la producción de alimentos y bebidas, cuyo ejemplo más notable fueron las fábricas de cerveza aparecidas a fmales de siglo. COLOMBIA EN 1886, BAJO LA ILUSIÓN DEL ORDEN Una dura consecuencia del ciclo…
p. 68
13Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · Página 101 cita
[13]el Senado de Plenipotenciarios, tom6 posesion de la jefatura del gobierno de la Union Colombiana el general Ju- lian Trujillo, el presidente de la corporacién, doctor Rafael Nunez, inaguro el periodo de la denominada «regeneracién», implicita en este enunciado suyo: hemos llegado a un punto en que estamos con-…
p. 10
14Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · Página 1231 cita
[14]de otro lugar 46. La percepción de los vencedores de la Guerra Civil de 1884 a 1885 era que la constante inestabilidad política era la culpa - ble de todos los males que aquejaban el país. Y en especial, consideraban que la causa de esta inestabilidad era el sistema de gobierno federado. Entonces, una vez finalizada…
p. 123
15Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 1201 cita
[15]los limitó a solo aquellos que no fueran contrarios a la moral cristiana y a las leyes (Artículo 40), y en su Artículo 38 estableció con claridad lo que será dominante durante los siguientes cincuenta años: “La Religión Católica, Apostólica, Romana, es la de la Nación; los Poderes públicos la protegerán y harán que…
p. 120
16Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · Página 891 cita
[16]carry out the constitution and will of the people expressed in this act, concerning the form of provisional government that has been installed; and to defend our sacred Roman Catholic Apostolic Religion until the last drop of blood has been sacrificed.’” 4 Subsequent constitutions, including that of 1991, but with the…
p. 89
1730 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · Página 1081 cita
[17]años más, mediante las formalidades que prescriba la ley. Ofrécese la misma garantía a los propietarios de obras publicadas en países de lengua española, siempre que la Nación respectiva consigne en su legislación el principio de reciprocidad y sin que haya necesidad de celebrar al efecto convenios internacionales.…
p. 108
18Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · Páginas 197, 2102 citas
[18]organización política federalista a uno centralista. El catolicismo fue declarado como la reli- gión de la nación y la libertad de cultos se mantuvo mientras no fueran contra- rios a la moral cristiana ni a las leyes, además, se dictaminó que la educación pública sería organizada y dirigida en concordancia con la…
p. 197
[32]recursos generales, la misión del Casanare había dejado de ser la que más recursos recibía, en tanto que la del Caquetá (manejada por los capuchinos) y la de la Intendencia Oriental eran ahora las más beneficiadas por el Estado. Las de La Guajira, el Chocó y el Darién seguían recibiendo importantes rubros, mien- tras…
p. 210
19Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · Página 3331 cita
[20]V que pertenecían a la derecha del par- tido de la derecha. Es decir, que esa división expresaba la antigua pugna conservadora entre históricos y nacio- nalistas, los problemas generacionales del partido y, por supuesto, las diver- gencias ideológicas. Los enfrentamientos con la Iglesia En las relaciones entre la…
p. 333
20Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · Páginas 114, 1282 citas
[21]central de intervenir en la política de cada estado soberano en la década de los setenta, y la de unos estados intentando mani- pular la de los vecinos, trajo consigo un resquebrajamiento no sólo de la unidad política sino también del mercado interior, porque las rivalidades llevaron a implantar adua- nas que frenaban…
p. 114
[29]amenazaran con abandonar la República. 129 Bfiíní dicerfiis ítraópits uí Crlrpois Gráfica 18 Fuente: Kalmanovitz, 2012. La República tuvo también una regla de sucesión clara pero sesgada del partido en el poder, con serios proble- mas en los derechos de la oposición, como los vetos a la participación liberal en el…
p. 128
21El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · Página 1261 cita
[22]perspectiva nacional, extraordinariamente matizada en las localidades, dos regímenes políticos dominaron el periodo. Como veremos en las páginas y capítulos siguientes, tuvieron implicaciones en el modelo económico. Desde 1850 hasta 1885 hay un predominio liberal con breves interregnos entre 1854 y 1861. El régimen…
p. 126
22Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · Página 2701 cita
[23]la Santa Sede en 1887, dar í an a la Iglesia Cat ó lica el control completo de la educaci ó n por lo menos hasta 1930, é poca en que los gobiernos liberales iniciaron una recupera ci ó n de las prerrogativas del Estado en materias educativas a. MANUAL DE HISTORIA III 279 5 ¡ 1 art í culo 41 de la Constituci ó n de…
p. 270
23Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · Página 3451 cita
[25]acuerdo con la Santa Sede, pero hizo negar la aceptación a la Convención Nina-Camargo, pues deseaba promover él mismo su propio Concordato. 348 Nueva Historia de Colombia. Vol. // José María Quijano Wallis, encargado por Rafael Núñez pora negociar en el Vaticano con León XJtl los términos del Concordato, primer…
p. 345
24Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · Página 441 cita
[26]dación de un régimen confesional. Las disposiciones constitucionales y concordatarias hicieron del catolicismo una pieza fundamental del andamiaje del Estado colombiano, lo que se vio reflejado de inme- diato en los planos educativo, moral, social y cultural. Además de su influencia en la sociedad y en el individuo,…
p. 44
25Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · Página 671 cita
[27]fun- cionar más que como complemento. El Estado estimula, protege y ayuda, pero ahí debe concluir el campo de su intervención. Ahora, más allá del complejo tejido interno de las justificaciones ideoló- gicas en que este precepto se apoya, hay que decir que su realización sig- nificó en el plano práctico la renuncia…
p. 67
26Colombia: The Politics of Reforming the StateEduardo Posada-Carbó (editor) · 1998 · Página 1511 cita
[28]period show a decline in enrolments, and the central governments neglected public education almost totally to the point that, in some years, it included no item for education in the na- tional budget. 8 The education reform of President Eustorgio Sal gar proposed compulsory elementary schooling, neutrality in…
p. 151
27Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · Páginas 7, 17, 1643 citas
[30]Thousand Days, but soon after the fighting ceased, President José Manuel Marroquín and the Vatican signed the Convention on Missions of 1902. This agreement granted to the religious orders absolute authority to govern, police, and educate the natives in their mission territories. It also gave them control over the…
p. 7
[31]Boyacá the Llanos of San Martín and Casanare re- spectively and ordered the national government to administer those regions as it judged convenient. Four months later, Decree 392 of January 17, 1893, declared each a “national intendancy” in which the chief administrative officer, or intendant, was appointed by the…
p. 17
[35]vicar is a bishop or priest with jurisdiction over an unorganized territory that is not yet ready to be a full diocese. An apostolic prefect is a priest who heads a missionary area even less developed than that of a vicariate. If a prefecture grows and flourishes, it is elevated to an apostolic vicariate. The usual…
p. 164
28La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el CaquetáCentro Nacional de Memoria Histórica, Erika Andrea Ramírez Jiménez · 2017 · Página 141 cita
[33]la memoria de los habitantes de la región y es fundamental para entender sus identidades y la fortaleza de sus organizaciones sociales. En la zona sur se dieron, por su parte, procesos de colonización eclesiástica llevados a cabo por misiones capuchinas, franciscanas y consolatas, a las que se les delegó la…
p. 14
29Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 451 cita
[34]entre 1932 y 1933. Al final de la guerra la Casa Arana se retiró al Perú. Sin embargo, la retirada de la Casa Arana –e incluso de otras caucheras que años más tarde cesarían actividades debido al auge del caucho producido en el Sudeste Asiático–, no significó el fin del suplicio para los pueblos indígenas, pues ya se…
p. 45
30Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · Página 2071 cita
[36]el carácter de sociedades de ayuda mutua, los primeros sectores empresariales no sólo permitían su existencia, sino que muchas veces se afiliaban a ellas también. La Iglesia Católica, por su parte, las veía con buenos ojos, por lo que les había prestado todo su apoyo para difundirlas. En 1913 la Conferencia Episcopal…
p. 207
31El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · Página 4571 cita
[37]paso. Se podría llegar aun a la justificación del infanticidio. El monopolio de la riqueza ha tomado otra forma, pero continúa; y si el desamparo y la prostitución de la generalidad no son mayores, débese a la misericor- dia de la proscrita intervención de la autoridad pública en muchos asuntos de industria. El mismo…
p. 457
32Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · Página 2261 cita
[38]occidentales. A las tra- diciones católicas e hispánicas, se les unen en el siglo pasado el utilitarismo y el racionalismo positivista, encarna- dos éstos en el radicalismo neograna- dino de mitad de siglo. Por otro lado, la preocupación por las clases menos favorecidas (plasmada tanto en el pen- samiento del papa…
p. 226
33Camilo TorresGerman Guzman · 1969 · Página 291 cita
[39]should be, above all else, “a pro¬ fession of love at all times.” It must be a love that has as its chosen, though not exclusive, object the poor. The priesthood is either directed to the poor or it is not an authentic priesthood. In this orientation to the poor a severe lack of social justice is dis¬ covered when one…
p. 29
34Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Página 1101 cita
[40]Vaticano Primero, del Concilio Plenario de Obispos 1.a tinoa- mericanos, y las enseñanzas del Syl/alms, rechazaban los conceptos básicos de libera li smo, naturalismo, socialismo y racionalismo. En julio de 1902 se emitió otro juramento para los li berales que qui- sieran renegar; el arrepentido condenaba < < sin…
p. 110
35Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · Página 2652 citas
[44]par- ticipara en el movimiento de emancipación. Sin embargo, en Roma el papa Pío VII publicó una encíclica (1814) exhortando a los hispanoameri- canos a la obediencia y sumisión al gobierno espa- ñol; diez años más tarde, el papa León XII tuvo una actitud semejante. De todas maneras, estos documentos fueron poco…
p. 265
[45]par- ticipara en el movimiento de emancipación. Sin embargo, en Roma el papa Pío VII publicó una encíclica (1814) exhortando a los hispanoameri- canos a la obediencia y sumisión al gobierno espa- ñol; diez años más tarde, el papa León XII tuvo una actitud semejante. De todas maneras, estos documentos fueron poco…
p. 265
36Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · Página 7831 cita
[46]Centenario, Ministerio de la Presidencia de la República, 2004, volumen II, 63-76. Laurent, Muriel. Contrabando, poder y color en los albores de la República. Nueva Granada, 1822- 1824. Bogotá: Ediciones Uniandes, 2014. Lemos Guzmán, Antonio José. Obando. De Cruzverde a Cruzverde. Popayán: Instituto del Li - bro,…
p. 783