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Ensayo · Regeneración · 1886–1929

El respice polum

Tras la pérdida de Panamá en 1903, Colombia construyó una política exterior de alineamiento con Washington que Marco Fidel Suárez bautizó respice polum. La pregunta es si esa orientación fue racionalización psicopolítica del trauma, determinación estructural, elección estratégica de las élites bipartidistas para externalizar el orden interno, o el techo de un antiimperialismo letrado brillante como crítica y estéril como proyecto.

17 min de lectura3.646 palabras57 documentos79 fragmentos
El respice polum
Actualizado 28 de julio de 2026
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Orientación para entrar

La respuesta en breve

La tesis

El respice polum fue, simultáneamente, las cuatro cosas, pero con jerarquías: ante todo una opción de élites bipartidistas dentro de una jaula estructural real, revestida de duelo moral y sostenida por la ausencia de la base social movilizada que en el Perú del APRA o la Nicaragua sandinista sí articularía una alternativa. La pérdida de Panamá en noviembre de 1903 no fue solo humillación diplomática sino umbral que redefinió la idea misma de Estado: Reyes, Uribe Uribe y Pérez Triana intentaron un realismo bismarckiano —incluyendo tanteos con Tokio hacia 1907— que la hegemonía estadounidense ya había clausurado. Cuando Suárez acuñó la doctrina y ratificó el tratado Urrutia-Thomson (25 millones de dólares, cláusula de 'sincero pesar' debilitada), la fórmula 'mirar al norte como el sol al polo' convertía la sujeción en cosmología justo cuando las concesiones petroleras en disputa entre empresas norteamericanas y británicas hacían de la normalización una transacción concreta, no solo un duelo elaborado. La masacre de las bananeras en diciembre de 1928 —cien muertos y doscientos treinta y ocho heridos según el corresponsal de El Espectador, con el Ejército actuando como brazo del enclave de la United Fruit Company— mostró que el respice polum no operaba solo en Cancillería sino en los cañaverales: las élites encontraron en la alianza con Washington el garante externo de un orden interno que no querían reformar. El antiimperialismo de Torres Caicedo, Sanín Cano, Fernando González y Gaitán fue letra viva y proyecto muerto porque compartía el marco jurídico-moral desde el que denunciaba y dependía materialmente del mismo café y del mismo crédito norteamericano que criticaba.

La tensión

Cuatro lecturas se disputan la interpretación sin que ninguna agote el fenómeno. La lectura psicopolítica sostiene que el respice polum fue elaboración moral del agravio de 1903: Suárez era católico conservador, no wilsoniano, y la doctrina transformó la sujeción en principio justo cuando la cláusula de 'sincere regret' se disolvía del tratado. La lectura estructural replica que Colombia carecía de banco emisor, apenas circulaban diez millones de pesos oro en 1914, no tenía capacidad militar efectiva —Leticia en 1932 lo confirmó— y dependía monoexportadoramente del café: mirar al norte era aritmética, no servilismo. La lectura de élite estratégica invierte la anterior: la dependencia no fue jaula sino herramienta; los veinticinco millones y los créditos de la 'danza de los millones' financiaron obras públicas y burocracia sin tocar la estructura agraria, y el Ejército actuó como garante del enclave bananero, lo que revela una externalización consciente del orden interno contrastable con las trayectorias de México y Brasil, que sí construyeron nacionalismos económicos sustantivos. La lectura del antiimperialismo estéril no contradice las anteriores sino las prolonga: aunque el antinorteamericanismo fue intenso —del pesimismo civilizacional de Sanín Cano al populismo de Gaitán, cuyo Programa del Colón de 1945 proponía limitar la tenencia a mil hectáreas y revertir tierras no explotadas al Estado—, ese antiimperialismo fue absorbido retóricamente por las élites bipartidistas sin romper la alianza con el capital norteamericano, a diferencia del APRA peruano o el sandinismo nicaragüense, que sí articularon bases sociales movilizadas. El nudo irresoluble es que las cuatro lecturas son parcialmente correctas: la jaula estructural era real, pero las élites la habitaron con comodidad y la usaron; el trauma de 1903 fue genuino, pero también fue retórica segura; el antiimperialismo fue elocuente, pero su elitismo cultural y su dependencia material lo desactivaron desde adentro.

Temas
Separación de Panamá y relaciones colombo-estadounidensesHegemonía Conservadora y orden político interno (1886-1930)Enclave bananero y masacre de las bananeras (1928)Antiimperialismo latinoamericano: Colombia, APRA y sandinismo comparadosReformismo liberal y sus límites: López Pumarejo y Gaitán
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Ensayo completo

La lectura

En noviembre de 1903 Colombia perdió Panamá y con ella la posibilidad de imaginarse igual a otros. En abril de 1914 firmó en Bogotá el tratado Urrutia-Thomson, por el cual Estados Unidos ofrecía veinticinco millones de dólares y una cláusula de "sincero pesar" a cambio del reconocimiento colombiano de la soberanía panameña. Entre esas dos fechas —y en los treinta años que siguieron, hasta el disparo de Juan Roa Sierra contra Jorge Eliécer Gaitán en la carrera séptima el 9 de abril de 1948— se decidió una manera colombiana de estar en el mundo: la doctrina que Marco Fidel Suárez llamaría respice polum, mirar al norte. ¿Qué fue exactamente esa doctrina? ¿Racionalización moral de una impotencia, reconocimiento sobrio de una asimetría, elección estratégica de unas élites bipartidistas para externalizar el orden interno, o el techo de un antiimperialismo letrado brillante como crítica y estéril como proyecto? Fue las cuatro cosas a la vez, pero con jerarquías: una opción de élites dentro de una jaula estructural, revestida de duelo y limitada por la ausencia de la base social movilizada que en el Perú del APRA o la Nicaragua sandinista sí articularía después una alternativa.

¿Qué se juega en la respuesta?

Parece una cuestión técnica de política exterior, pero decide algo mayor: ¿cómo se cuenta la relación entre las élites colombianas y su propio pueblo durante el medio siglo que va de la Regeneración al Bogotazo? Si el respice polum fue racionalización del trauma, las élites bipartidistas aparecen como víctimas ilustradas de una asimetría que las excedía. Si fue elección estratégica, aparecen como administradoras conscientes de la dependencia, que encontraron en Washington al garante externo de un orden interno que no querían reformar. La diferencia no es semántica. Explica por qué el Ejército disparó contra los huelguistas de la United Fruit en diciembre de 1928 y por qué, un mes antes, la Ley 69 del 2 de noviembre había tipificado como delito asociarse para promover huelgas "violatorias de las leyes que las regulan". Explica por qué la indemnización de veinticinco millones se convirtió, junto con el crédito externo, en la "danza de los millones" de los años veinte, y por qué esa lluvia de capital financió obras públicas y burocracia sin tocar la estructura agraria. Explica, finalmente, por qué el antiimperialismo colombiano —de José María Torres Caicedo a Baldomero Sanín Cano, de Fernando González Ochoa a Gaitán— fue letra viva y proyecto muerto.

¿Por qué Panamá funcionó como umbral?

La separación del Istmo no fue una humillación diplomática cualquiera. Estados Unidos posicionó al Nashville frente a Colón, impidió el desembarco de las tropas colombianas y reconoció en cuestión de horas al gobierno de Manuel Amador Guerrero, mientras Philippe Bunau-Varilla —ingeniero francés, no panameño— firmaba en Washington el tratado que abriría el paso al canal. El movimiento respondía también a factores internos: aspiraciones secesionistas panameñas de larga data, agotamiento de la Guerra de los Mil Días, desatención bogotana de la región. Pero el gesto que quedó grabado en la memoria política fue el del destructor y el del reconocimiento inmediato: la evidencia, para cualquier presidente colombiano futuro, de que la soberanía nacional dependía de una potencia que podía anularla en una tarde.

De ahí se derivaron dos consecuencias que deben pensarse juntas. La primera es una mutación en la idea misma de Estado: los años inmediatamente posteriores vieron en Rafael Uribe Uribe, en Rafael Reyes y en el diplomático Santiago Pérez Triana un intento por incorporar categorías de Realpolitik —cálculo de fuerzas, alianzas asimétricas, profesionalización militar y diplomática— que rompían con el moralismo jurídico decimonónico. Reyes cerró el Congreso en 1904, lo sustituyó por una Asamblea Nacional Constituyente designada, tendió ferrocarriles, mejoró comunicaciones y fundó en 1907 la Escuela Militar para profesionalizar el Ejército. Su Quinquenio fue autoritario y fracasó en la reconciliación bipartidista, pero introdujo un pragmatismo que sobreviviría a su caída. La segunda consecuencia fue psicopolítica y más duradera: la formación de un consenso silencioso entre conservadores y liberales sobre los límites del conflicto interno. Cuando Suárez, siendo canciller de José Vicente Concha y luego presidente entre 1918 y 1922, defendió el tratado con Washington, la oposición lo golpeó desde ambos flancos —Alfonso López desde el liberalismo, Laureano Gómez desde el conservatismo—, pero ese antiamericanismo bipartidista funcionó como retórica segura precisamente porque no cuestionaba lo esencial: que Colombia tenía que arreglarse con Estados Unidos porque no había alternativa.

¿Cuáles son los términos del debate?

Cuatro posiciones se disputan la interpretación de este período, y hay que verlas con sus mejores argumentos, no como caricaturas.

La primera, la lectura psicopolítica, sostiene que el respice polum fue elaboración moral del agravio de 1903. La doctrina no expresaría afinidad ideológica con Washington —Suárez era católico conservador, no wilsoniano— sino la manera letrada de metabolizar una impotencia insoportable convirtiéndola en principio. Mirar al norte como el sol al polo, dice la fórmula, es transformar la sujeción en cosmología. A favor de esta lectura juega el hecho de que la doctrina se acuñe justo cuando el tratado Urrutia-Thomson se ratifica bajo el gobierno de Suárez, en el mismo momento en que Estados Unidos exige y obtiene la eliminación —o el debilitamiento— de la cláusula de "sincere regret". La confesión de culpa se disuelve; en su lugar aparece la doctrina que hace de la mirada al norte una virtud.

La segunda, la lectura estructural, considera que Panamá fue el precio de admisión a un alineamiento que organizó racionalmente la diplomacia colombiana del siglo XX. Colombia no tenía banco emisor, apenas circulaba una masa monetaria exigua en 1914, no tenía capacidad militar efectiva —el conflicto con Perú por Leticia en 1932 lo demostraría con crudeza—, dependía monoexportadoramente del café, y sus fronteras amazónicas eran indefensas. En ese cuadro, mirar al norte no era servilismo sino aritmética. El Banco de la República se crea en 1923; la misión de Edwin Kemmerer ese mismo año trae la ortodoxia financiera que las plazas estadounidenses exigen para prestar; la indemnización de Panamá y los créditos abren la "danza de los millones". La cadena tiene una lógica de hierro.

La tercera, la lectura de élite estratégica, invierte la anterior: sostiene que la dependencia con Washington no fue jaula sino herramienta. Las élites bipartidistas —encarnadas primero en la Hegemonía Conservadora que gobernó desde 1886 hasta 1930, luego en la República Liberal de Olaya Herrera, López Pumarejo y Eduardo Santos entre 1930 y 1946— encontraron en la alianza con Estados Unidos un recurso externo para legitimar un orden interno que no podían o no querían reformar. Los veinticinco millones financiaron obras públicas y burocracia; las concesiones petroleras —disputadas entre empresas norteamericanas e inglesas, argumento nada menor para que el Congreso estadounidense aprobara finalmente el tratado— consolidaron una alianza económica; el Ejército actuó como garante del enclave bananero en Ciénaga. La externalización operó en dos direcciones: hacia afuera, aceptando la tutela; hacia adentro, usándola.

La cuarta lectura, la del antiimperialismo estéril, no discute las anteriores sino que las prolonga: aunque hubo antiamericanismo abundante y elocuente —del pesimismo civilizacional de Sanín Cano al Viaje a pie de Fernando González, del republicanismo indignado de las cámaras al populismo de Gaitán—, ese antiimperialismo compartía con las élites el marco jurídico-moral desde el que denunciaba, y dependía materialmente del mismo café y del mismo crédito norteamericano que criticaba. Fue crítica sin salida, retórica sin base social.

¿Dónde se ven esas lecturas en carne y hueso?

Cada una de estas lecturas tiene apoyos concretos en el período 1903-1948. Los apoyos no viven en abstracto: viven en escenas.

El tratado y su ratificación. El Urrutia-Thomson se firma en abril de 1914 con la cláusula de "sincero pesar" que, según los promotores colombianos, equivalía a una confesión de culpa. La ratificación se demora años. Cuando finalmente ocurre durante el gobierno de Suárez, la cláusula se ha debilitado. La motivación estadounidense no fue solo diplomática. Entre 1919 y 1921 se disputaban en Colombia concesiones petroleras entre empresas norteamericanas y británicas, y ese fue argumento decisivo. La secuencia importa: la fórmula respice polum aparece exactamente cuando el precio simbólico del tratado —la confesión— se ha rebajado y cuando el precio material —las concesiones— entra en juego. La doctrina, entonces, no es solo duelo elaborado: es también racionalización de una transacción concreta.

La danza de los millones y Kemmerer. La entrada de la indemnización, sumada a la apertura de créditos externos y a las reformas de Kemmerer, produce entre 1923 y 1928 un auge de capital extranjero sin precedentes. Se moderniza la infraestructura, se profesionaliza la administración, se crea el Banco de la República. Pero el auge se financia con endeudamiento, y su distribución es socialmente estrecha: no se toca la propiedad rural, no se amplía significativamente el sufragio, no se construyen mecanismos de protección laboral. Cuando la crisis de 1929 corte el flujo, quedará al descubierto que la modernización fue financiera antes que social.

Bananeras. En diciembre de 1928, en el Magdalena, la United Fruit Company —dueña en 1921 del 59% de la tierra productiva e improductiva de la región bananera, y operadora de ferrocarril propio— enfrentó una huelga de trabajadores organizados con cercanía al Partido Socialista Revolucionario. Pedían reducción de la jornada, entonces de doce horas o más, derecho a sindicalizarse, servicios de seguridad social, alza salarial. El Ejército, comandado por Carlos Cortés Vargas, intervino. Un cálculo del corresponsal de El Espectador hasta el 13 de diciembre contó cien muertos y doscientos treinta y ocho heridos. Cortés Vargas declaró a los huelguistas "banda de malhechores"; cincuenta y cuatro fueron llevados a juicio. Un mes antes, la Ley 69 del 2 de noviembre había tipificado como delito la asociación para promover huelgas ilegales o para atentar contra la propiedad. La secuencia —ley, huelga, masacre, judicialización— muestra al Estado colombiano actuando como brazo del enclave. Aquí la lectura de élite estratégica encuentra su prueba más dura: el respice polum no operaba solo en Cancillería, operaba en los cañaverales.

Leticia. El 1 de septiembre de 1932, un grupo de civiles y militares peruanos ocupó Leticia. Colombia carecía prácticamente de fuerza militar para responder: apenas contaba con aviones de escuela y un Ejército desatendido por décadas de indiferencia política. La defensa obligó a declarar moratoria de la deuda externa y a comprar munición a Estados Unidos. La Sociedad de Naciones medió; el 24 de mayo de 1934 se firmó el Protocolo de Río de Janeiro que devolvió Leticia. El episodio confirma dos cosas contradictorias: la dependencia militar es real —la lectura estructural tiene razón—, pero la desatención de las periferias es responsabilidad interna, no fatalidad geográfica. El "síndrome panameño" produjo obsesión con la defensa formal de líneas fronterizas trazadas en tratados previos —el más notorio, el que en 1922 había cedido las vastas extensiones entre el Putumayo y el Napo— y descuido de la gobernanza efectiva de los territorios.

El intercalado japonés. Bajo Reyes, hacia 1907, Colombia ensayó la estrategia clásica del débil: cortejar potencias alternativas para jugarlas contra Washington. Los tanteos con Tokio se enmarcaban en una diplomacia que buscaba márgenes de autonomía relativa. La estrategia fracasó no por falta de imaginación sino porque la hegemonía estadounidense en el hemisferio, consolidada tras 1898 y radicalizada con la dollar diplomacy de Taft, había cerrado esos márgenes. Uribe Uribe, Pérez Triana, Reyes intentaron un realismo bismarckiano dentro de condiciones que ya no lo permitían.

Reformismo liberal. Olaya Herrera, primer presidente liberal tras cuarenta y cuatro años de dominio conservador, formó en 1930 un gabinete paritario —cuatro conservadores, incluidos Gobierno, Guerra y Hacienda, cuatro liberales—, gesto que la lectura psicopolítica leería como interiorización del trauma de 1903 y la de élite estratégica como continuidad de la administración externalizada del orden. López Pumarejo, con la Revolución en Marcha (1934-1938), llevó más lejos las reformas —constitucional, agraria, tributaria— y aprobó legislación sobre tierras que, en su versión previa de 1933, habría revertido a la nación más de tres cuartas partes de la propiedad privada. La versión finalmente aprobada fue mucho más moderada. Antonio García retrató a López no como revolucionario sino como dirigente enmarcado en la élite burguesa liberal. La caracterización es útil: incluso el reformismo más ambicioso operó dentro del techo que la dependencia externa fijaba.

Gaitán. Aquí converge el argumento. Gaitán pertenecía a la tradición del socialismo liberal —la de Manuel Murillo Toro, Uribe Uribe, Benjamín Herrera—; su tesis de grado analizó la estructura capitalista colombiana con ideas socialistas moderadas; el Programa del Colón de 1945 proponía limitar la tenencia a mil hectáreas, revertir al Estado tierras tituladas pero no explotadas, y fomentar colonización campesina libre. Su distinción entre "país político" y "país nacional" fue la fórmula más precisa que se dio en Colombia para nombrar la separación entre élites bipartidistas y masas excluidas. Su "Oración por la Paz" en la Plaza de Bolívar denunció la política represiva del gobierno de Mariano Ospina Pérez. Y sin embargo, Gaitán no era socialista en sentido estricto ni comunista: su programa apelaba al espíritu emprendedor de las clases medias y bajas, no proponía romper con el capitalismo ni con Estados Unidos. Cuando el 9 de abril de 1948 fue asesinado en la carrera séptima con avenida Jiménez, se celebraba en Bogotá la IX Conferencia Panamericana en la que se institucionalizaba la OEA y se firmaba el Pacto de Bogotá: la muerte del máximo crítico del país político ocurrió literalmente mientras las élites del continente ratificaban el marco institucional del respice polum hemisférico.

¿Qué muestran los espejos latinoamericanos?

Mirar hacia los lados aclara lo colombiano, y no en modo catálogo sino porque cada caso funciona como negativo de una decisión que aquí no se tomó.

México hizo revolución agraria y con eso destruyó la base social terrateniente. La consecuencia no fue solo redistributiva sino estatal: al eliminar el poder de las haciendas, el Estado mexicano ganó una autonomía frente al capital externo que Colombia jamás construyó. Cárdenas pudo nacionalizar el petróleo en 1938 porque el campo transformado —no el sector industrial, aún incipiente— proveía los excedentes de la acumulación. La secuencia importa: primero la ruptura agraria, después la nacionalización. Colombia intentó, con López Pumarejo, la segunda sin la primera, y el techo se hizo visible enseguida.

Perú es el espejo más incómodo, porque allí sí existió lo que a Colombia le faltó: un partido antiimperialista de masas. Haya de la Torre fundó el APRA con base sindical y magisterial, con un programa articulado en cinco puntos y con proyección continental. Que el APRA fracasara en la toma del poder —perseguido, proscrito, canalizado— no anula la diferencia: hubo una organización política que tradujo el antiimperialismo letrado en cuadros, sindicatos, escuelas, prensa. En Colombia, la traducción no se hizo. Sanín Cano escribía; los ferroviarios y bananeros se organizaban; entre unos y otros no hubo puente estable. Y el APRA no operó al margen del país: fue proyecto continental, con vínculos que llegaban hasta México y presencia intelectual en Bogotá, lo que hace más elocuente su ausencia como réplica local.

Brasil bajo Vargas construyó otra cosa: no ruptura agraria sino aparato estatal autoritario con capacidad de penetración territorial, cimentado en una ideología —la "democracia racial"— que integraba simbólicamente lo que el Estado organizaba materialmente. El Estado Novo, con su corporativismo laboral, absorbió al movimiento obrero antes de que este pudiera articularse contra el proyecto nacional, mientras el aparato estatal alcanzaba fronteras interiores que en Colombia siguieron siendo enclaves ajenos a Bogotá. La comparación es dura: en Colombia la modernidad republicana no produjo aparato equivalente de integración —ni el mito compensó la fragmentación, ni el Estado alcanzó los territorios donde la nación se disolvía en enclave.

Nicaragua desmiente la última coartada. Cuando se dice que la revolución exigía madurez capitalista, el caso sandinista —con desarrollo aún más "inmaduro" que el colombiano, sin proletariado industrial fuerte— muestra que la variable decisiva no era económica sino política. La genealogía importa: Sandino combatió a los marines entre 1927 y 1933 con una base campesina y minera del norte, no proletaria; el FSLN se fundó en julio de 1961 recogiendo esa tradición; el triunfo del 19 de julio de 1979 se hizo sobre una alianza policlasista que incluyó campesinado, cristianismo de base, sectores medios urbanos e insurrección barrial. Lo decisivo fue la existencia de una organización revolucionaria capaz de articular el antiimperialismo con la base social durante décadas. Colombia tuvo la tradición letrada sin la organización.

Los cuatro espejos destrozan dos coartadas. La primera: que el antiimperialismo colombiano fracasó por debilidad ideológica. No es cierto. Torres Caicedo había acuñado el término "América Latina" en el siglo XIX con carga geopolítica precisa; Sanín Cano articuló una crítica sofisticada del panamericanismo; González produjo una filosofía del desdén antioqueño hacia lo yanqui; Gaitán construyó la mayor movilización popular de la historia colombiana hasta ese momento. La segunda coartada: que la revolución exigía madurez capitalista. Nicaragua lo desmiente. Lo que Colombia no tuvo fue una ruptura agraria previa que destruyera la base terrateniente y liberara al Estado de su dependencia del café y del crédito externo. Sin esa ruptura, cualquier proyecto nacionalista quedaba económicamente atado al mismo cordón umbilical que denunciaba.

Entonces, ¿qué fue el respice polum?

Fue, en primer lugar, opción estratégica de las élites bipartidistas. Lo fue en el sentido preciso de que existían márgenes —el intento japonés de Reyes, las políticas más autónomas de López Pumarejo, las nacionalizaciones petroleras que otros latinoamericanos ejecutaron— y esos márgenes se dejaron de lado deliberadamente porque la alianza con Washington servía funciones internas concretas: financiar la burocracia, legitimar la represión laboral en Ciénaga, disciplinar al bipartidismo alrededor de un consenso sobre el orden, y ahorrarle a la clase dirigente la reforma agraria que en México sí ocurrió.

Pero fue opción dentro de una jaula. La lectura estructural tiene razón en que Colombia entró al siglo XX sin banco emisor, sin ejército profesional, sin mercado interno, sin diversificación exportadora, con fronteras indefensas y con un trauma que había demostrado la impotencia del país frente a la potencia hemisférica. Cualquier gobierno, incluso reformista, habría enfrentado esa dependencia. La misión Kemmerer no fue solo capitulación ideológica: fue también condición material del crédito que la economía necesitaba. La danza de los millones no fue solo corrupción: financió obras públicas reales. La diferencia entre elección y constricción no es que unos actores sean libres y otros no, sino que los actores usaron activamente su constricción como argumento para no hacer lo que sí podían haber hecho.

El respice polum, entonces, fue elección estratégica revestida de fatalidad estructural, y esa combinación —no cada componente por separado— explica por qué se sostuvo tanto tiempo. La lectura psicopolítica capta la textura afectiva: hubo duelo, hubo elaboración moral del agravio, hubo racionalización letrada de la impotencia. La retórica antiamericanista compartida por López y Laureano Gómez frente al tratado de Suárez muestra que el trauma era genuinamente bipartidista. Pero el duelo no impidió la política: la organizó. El antiamericanismo se volvió retórica segura precisamente porque no exigía romper con Washington.

Y eso lleva a la cuarta tesis, la más incómoda: el antiimperialismo letrado colombiano fue potente como denuncia y estéril como proyecto porque compartía el marco jurídico-moral de las élites que denunciaba, porque dependía del mismo café y del mismo crédito, y porque —a diferencia del APRA o el sandinismo— no construyó base social movilizada fuera de ese marco. González escribió el Viaje a pie desde una sensibilidad antioqueña que despreciaba lo yanqui pero cuya economía cafetera dependía enteramente del mercado norteamericano. Gaitán fue el más lejos de todos, y su proyecto fue interrumpido por una bala; pero incluso su programa era reformista en clave capitalista, no ruptura antiimperialista. Las élites bipartidistas absorbieron durante décadas la crítica antiimperialista como parte de su propio repertorio, precisamente porque esa crítica no amenazaba la estructura de la dependencia.

¿Qué queda abierto?

Tres flancos resisten la conclusión y hay que enunciarlos con claridad, no como salvedades sino como frentes vivos.

El primero es la contrafactual de López Pumarejo: si la Revolución en Marcha hubiera podido llevar su versión más radical de reforma agraria —esa que habría revertido a la nación tres cuartas partes de la propiedad privada—, ¿habría sido posible una salida colombiana análoga al cardenismo mexicano? La evidencia sugiere que las resistencias internas —conservadurismo liderado por Laureano Gómez, división del propio liberalismo— habrían sido tan decisivas como la presión externa, y que la dependencia con Washington operó menos como veto directo que como parámetro de posibilidad interiorizado por las élites.

El segundo es el peso relativo del petróleo. Que las concesiones —incluidas las de Mares y Barco— hayan sido argumento en la ratificación del Urrutia-Thomson está establecido; que hayan sido condición directa, no. La historia económica del petróleo colombiano durante estos años exige más precisión, y de esa precisión depende cuánta agencia atribuir a las compañías frente a los Estados.

El tercero es la relación entre el movimiento obrero y el antiimperialismo letrado. La masacre de las bananeras muestra que existió un actor —los trabajadores de ferrocarriles, puertos, petróleo y banano, entre 1918 y 1928— que sí desafió materialmente el orden externalizado. Ese actor fue reprimido, criminalizado por la Ley 69, judicializado. Pero también fue absorbido: hacia mediados de los treinta, el reformismo liberal, la parcelación de haciendas cafeteras y el populismo desplazaron sus impulsos. Entre 1928 y 1948, ¿pudo el antiimperialismo letrado haberse aliado con el movimiento obrero para producir el proyecto que le faltó? Gaitán fue el ensayo más serio de esa alianza, y su asesinato la interrumpió. Lo que ocurrió después —la Violencia, el Frente Nacional, el largo desangre— fue en parte consecuencia de esa alianza que no cuajó.

El respice polum no fue destino ni conspiración: fue la manera en que una clase dirigente, atrapada en asimetrías reales pero servida por su propia sujeción, hizo de la mirada al norte una razón de Estado. La bala del 9 de abril cerró la época sin decidir qué había sido esa mirada, y en esa indecisión sigue trabajando, todavía hoy, quien intenta pensarla.

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Archivo documental

Documentos usados en esta lectura

57 documentos · 79 fragmentos de referencia
01Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 781 fragmento
[1]

elites sociales fre nte al ejército. D esde la atalaya de 1903, Jo s líder es conserv ador es parecieron co mprender cuán impracticable resultaba gobernar con excl usión absoluta de los liberales; y éstos, cuán imposible era d er rocar a sus adversarios mediante la sublevación armada. En 1903, cuando ya no había…

p. 78
02Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 1751 fragmento
[2]

norteamericanas. Lo que vino lue- go, la pérdida de Panamá, tuvo suficiente elo- cuencia para hablar por sí mismo. Dicho sector del territorio patrio había hecho parte desde los tiempos del virreinato de la Nueva Granada y se había integrado voluntariamente a Colombia desde la tercera década del siglo XIX. Tras la…

p. 175
03Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 26, 692 fragmentos
[3]

Su pasado. Su presente. Su Porvenir: Deseaba evitar toda participación de soberanía en la zona del canal […] Esa partici- pación era la debilidad del Tratado Herrán-Hay. Hice entonces una innovación en el derecho internacional. Decidí conceder a los Estados Unidos, en el interior de la zona, todos los derechos,…

p. 26
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(aunque con un solo aparato) y se entregaron cinco proyectos de ley sobre aspectos varios, incluido uno para hacer más efectivo el servicio militar obligatorio. Ciénaga y Líbano Los dos hechos históricos que sintetizan la fuerte y constante movilización obrera, popular y campesina y la respuesta militar del Estado en…

p. 69
04Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 2151 fragmento
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was written and signed by both parties. Philippe Buneau-Varilla, the French promoter of the Panama Canal project, was credentialed as the official minister in Panama, and the Panama- U.S. Canal Treaty was ratified in early 1904. Work on the project ensued immediately thereafter, and the canal was opened to traffic in…

p. 215
05Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 481 fragmento
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instante, Herrera comprende que todo esta perdido. Dolido en lo mas profundo de su ser, rompe sobre sus rodillas su es- pada victoriosa y capitula, dejando escapar aquella frase que se ha hecho célebre en los anales de nuestra historia: «La Patria por encima de los par- tidos». El tratado de paz se firma a bordo del…

p. 48
06Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 2421 fragmento
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though technologically com- plex, was already 40 percent completed thanks to the prior efforts of Lesseps. The Hay- Herr á n Treaty was ratified in early 1903 by the United States Sen- ate but was rejected by the Colombian Senate. Colombians worried about the loss of sovereignty over Panama, as their nation was…

p. 242
07Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 108, 1132 fragmentos
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vez y por todas y para siempre, a ser un revolucionario con las armas, pero no he renunciado a ser un revolucionario y un agitador en el campo de las ideas”, dijo en uno de sus enérgicos discursos en el Congreso 113. Uribe Uribe fue un general insurgente, se desmovilizó y dejó las armas después de la Guerra de los Mil…

p. 113
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en ruinas. Quizá lograron una paz perfecta entre ellos, y por eso, la siguiente confrontación se aplazó por cerca de treinta años, pero el país no gozó de paz social, no se lograron desterrar los odios, ni los conflictos, ni las venganzas. Como señaló Fernán González, gran conocedor del tema, “La memoria de los…

p. 108
08Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 1761 fragmento
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no se estableciera un lazo en- tre los dos tratados: el que se iba a ce- lebrar con los Estados Unidos y el que se celebrara con Panamá, para garan- tizarle a Colombia sus derechos, en el caso de que en un futuro remoto pa- sara la Zona a ser propiedad de Pa- namá. Cuanto se decía en el tratado Cortés-Arosemena, del…

p. 176
09Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 44, 70, 4473 fragmentos
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1906. 39. Ibid., vol. 43, no. 13,004, July 17, 1907. 40. MMG, 1922, LXIXLXXII. Page 224 41. MMG, 1910, II. Colombia did not recognize Panama as an independent republic until the signing of the Urrutia-Thompson Treaty of 1914. 42. Ibid. 43. Informe del Gobernador de Boyacá a la Asamblea Departamental en sus sessiones…

p. 447
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ó, San Andr é s, and Guajira, a trip that initiated the extraordinary labors that he would continue during the L ó pez Pumarejo administration to promote and develop the territories. 61 Conclusion Overshadowed by the "Revolution on March" program of reforms embraced by L ó pez Pumarejo, the impact of Olaya Herrera's…

p. 44
[47]

Liberal Party supported reforms that would modernize the country without altering its historical basis, while Conservative Laureano Gómez stressed that any attempt to deal with national problems that was not in strictest accord with the teaching of the Roman Catholic Church was by definition "unacceptable,…

p. 70
10Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 177, 1982 fragmentos
[10]

esta elecci ó n (un candidato disidente tuvo unos pocos votos), aun que muchos, como los liberales Benjam í n Herrera y Alfonso L ó pez l ’ umarejo y los republicanos Eduardo Santos y Luis Eduardo Nieto t Caballero, apoyaron a un conservador disidente, el poeta Guillermo Valencia. Al terminar la Primera Guerra…

p. 177
[24]

en medio de una ola latinoamericana de golpes y gobiernos militares. Junto al sufragio manejado por caciques de ambos partidos, hubo nume rosos votos influidos por el debate pol í tico, estimulado por diarios cada vez m á s le í dos, por sus comentarios y sus caricaturas. Adem á s, sac ó la pol í tica de clubes y…

p. 198
11Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 15, 342 fragmentos
[11]

entre 1918 y 1922, buscó la normalización en las relaciones con Washington y la consi- guiente apertura de créditos y de in- versión norteamericana para Colom- bia. La eventual explotación de petró- leos se encontraba en un momento de- cisorio a la cual aspiraban varias em- presas norteamericanas e inglesas, teniendo…

p. 15
[71]

Jorge Eliécer Gaitán y por los disturbios al orden público que le siguieron, se observó el enfrenta- miento de intereses entre Estados Unidos y los países situados al sur del río Grande: para éstos, el punto prin- cipal en la agenda de las relaciones era el económico, mientras para aquél era el de defensa. La América…

p. 34
12Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 186, 1892 fragmentos
[12]

transporte aéreo en América Latina. El gobierno de Suárez definió una política exterior colombiana abiertamente pronorteamericana (su lema: respice polum, mirar al norte), lo que correspondió en par- te a la nueva situación creada por la posguerra, cuando se acentuó la hegemonía económica de los Estados Unidos, y en…

p. 189
[14]

del Estado en la econo- mía y en los antiguos estados soberanos, los cuales en 1904 fueron completamente subyugados para evitar que se formaran, en Antioquia, Santander y Cauca, fuertes centros de presión regionalista que alimentaran brotes separatistas, como el que con- cluyó con la separación de Panamá. Más…

p. 186
13Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 331 fragmento
[13]

ademas de los beneficios de mercado. En el plano de las consideraciones la cuestién parecia presentarse como una especie de alternativa entre la negativa a la negociacion o la aceptacién de ésta con el riesgo de caer en la politica de protectorado. Pero frente a estas alternativas se crefa posible llegar a un acuerdo…

p. 33
14De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 471 fragmento
[15]

los casos de México o Argentina- fueron reforzadas por el concordato y por un ULTRAINTOLERANClA 48 régimen conservador, rabiosamente antiliberal, que gobernaría al país desde 1885 hasta 1930. y los conservadores gobernaron de manera muy parecida a como lo habían hecho anteriormente los liberales, llevando a cabo una…

p. 47
15De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 471 fragmento
[16]

o Argentina- fueron reforzadas por el concordato y por un ULTRAINTOLERANClA 48 régimen conservador, rabiosamente antiliberal, que gobernaría al país desde 1885 hasta 1930. y los conservadores gobernaron de manera muy parecida a como lo habían hecho anteriormente los liberales, llevando a cabo una completa exclusión de…

p. 47
16El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 35, 444 fragmentos
[17]

de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…

p. 44
[18]

de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…

p. 44
[28]

Taft, se sentía con derecho a expresar en 1912: “Todo el hemisferio será nuestro de hecho, como en virtud de nuestra superioridad de raza, ya es nuestro moralmente”. Taft supo entender que la política del “Gran Garrote”, que había adelantado Roosevelt, no era tan necesaria, que iguales resultados daba la del dollar…

p. 35
[29]

Taft, se sentía con derecho a expresar en 1912: “Todo el hemisferio será nuestro de hecho, como en virtud de nuestra superioridad de raza, ya es nuestro moralmente”. Taft supo entender que la política del “Gran Garrote”, que había adelantado Roosevelt, no era tan necesaria, que iguales resultados daba la del dollar…

p. 35
17Colombia and World War I and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · p. 1, 382 fragmentos
[20]

ONE Colombia in 1914 In 1914 the republic of Colombia, located in the northwest corner of the South American continent with an area of 461,606 square miles and a population of 5,476, 604, seemed poised to embrace the twentieth century with a period of rapid development. 1 Having put aside the unstable poli- tics and…

p. 1
[32]

ster- ling (more or less its traditional value of parity with the dollar.) 49 In 1909 the Junta de Conversión was created with specific funds to retire the paper money by burning it. As a result in 1914, only ten million pesos oro were circulating within Colombia, which was insufficient for the national economy. The…

p. 38
18¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 74, 792 fragmentos
[21]

les Benjamín Herrera y Rafael Uribe Uribe- y al priorizar la recuperación económica del país por encima de las viejas disputas partidistas, bajo el lema de "menos política y más administración". El propósito de Reyes se logró impulsando una serie de reformas económicas para desarrollar la industria, las comunicaciones…

p. 74
[35]

una jornada laboral que era de doce horas o más, el acceso a servicios de seguridad social -atención en salud y pensión en 155 ¿Otra historia de Colombia? caso de retiro o incapacidad-, el derecho a organizar sindicatos y sociedades de ayuda mutua, más el aumento de los salarios. Los movimientos campesinos también…

p. 79
19La hegemonía conservadoraRubén Sierra Mejía (editor) · 2018 · p. 171 fragmento
[22]

Mesa (1984) sostiene con argumentos muy dignos de consideración que el movimiento republicano y la presidencia de Carlos Eugenio Restrepo pueden interpretarse como la segunda etapa de un proceso de modernización que había comenzado con el Quinquenio. A la maniobra partidista y sectaria de los gobiernos conservadores…

p. 17
20Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 501 fragmento
[23]

principales instituciones financieras del país y que negociaban en la época con Pedro A. López y compañía. Laureano Gómez se casó con María Hurtado, la sexta de once hijos de Simón Hurtado, un humilde nativo de Popayán quien mediante trabajo y suerte se convirtió en un rico hombre de negocios. Don Simón se vino a…

p. 50
21Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 861 fragmento
[25]

partido opuesto al de gobierno; sin embargo, desde 1886 un rasgo dominante del sistema político colombiano fue la homogeneidad de la burocracia: apoyados en el centralismo extremo, los presidentes conservadores nombraban gobernadores, que, a su vez, nombraban alcaldes, que nombraban todos los empleados operativos del…

p. 86
22Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 270, 2752 fragmentos
[26]

el inicio de una guerra civil, en 1899. La “regeneración” política de Colombia inauguró un periodo de hegemonía conservadora durante la presidencia de Rafael Núñez y de Miguel Antonio Caro, quien como vicepresidente estuvo al mando durante las ausencias frecuentes de Núñez, y hubo de reemplazarlo cuando enfermó, en…

p. 270
[54]

región. El asunto fue más un “conflicto” que un guerra, y para mayo de 1933 ya se había declarado un cese al fuego mediado por la Sociedad de Naciones, y se firmó un tratado de paz al año siguiente. Los colombianos se organizaron enérgicamente para defender el territorio, una franja de selva escasamente poblada que…

p. 275
23Colombia and World War I: The Experience of a Neutral Latin American Nation during the Great War and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · p. 1231 fragmento
[27]

the object here is to sum up the impact that the four-year conflict had on the overall development of this non-belligerent nation. COLOMBIA’S POLICY OF NEUTRALITY The hostilities that began in Europe in August 1914 were a shock to the nations of the Western Hemisphere, but the universal reaction was an assumption that…

p. 123
24Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 252, 3874 fragmentos
[30]

el cambio extranjero, los precios de la propiedad suben y los negocios en 38 Villegas, Yunis, op. cit., p. 260-261. 258 ECONOMÍA Y NACIÓN general se animan. 39 Según Oscar Rodríguez, la importación de textiles decreció considerablemente durante los años de la con- flagración, pasando su índice de 108 en 1913 (1912,…

p. 252
[31]

el cambio extranjero, los precios de la propiedad suben y los negocios en 38 Villegas, Yunis, op. cit., p. 260-261. 258 ECONOMÍA Y NACIÓN general se animan. 39 Según Oscar Rodríguez, la importación de textiles decreció considerablemente durante los años de la con- flagración, pasando su índice de 108 en 1913 (1912,…

p. 252
[62]

y la dignidad, mientras el país nacional se debatía en la miseria. En lo tocante al problema agrario, Gaitán, en el Programa del Colón, de 1945, 47 subrayaba la necesidad de limitar la extensión de la tenencia a un máximo de 1.000 hectáreas y de revertir al 46 Ver definición de populismo en Laclau, op. cit., p. 187.…

p. 387
[63]

y la dignidad, mientras el país nacional se debatía en la miseria. En lo tocante al problema agrario, Gaitán, en el Programa del Colón, de 1945, 47 subrayaba la necesidad de limitar la extensión de la tenencia a un máximo de 1.000 hectáreas y de revertir al 46 Ver definición de populismo en Laclau, op. cit., p. 187.…

p. 387
25Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 471 fragmento
[33]

se valieron de mecanismos como el uso de la fuerza policial al servicio de hacendados, en razón del carácter local que esta fuerza mantuvo hasta su nacionalización, en 1960 70. Contrario a lo definido por la Corte, El gobernador de Cundinamarca, por ejemplo, ordenó a las autoridades de Sumapaz que actuaran bajo el…

p. 47
26Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 651 fragmento
[36]

horas. El almacén de la compañía y otros edifi- cios fueron quemados hasta los cimientos, y los huelguistas intentaron quemar vivos a los empleados estadounidenses y colombianos que estaban resistiendo en la única casa que quedaba. Antes de que esto ocurriera, sin embargo, Uegó el Ejército, y en la batalla que siguió…

p. 65
27Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1331 fragmento
[37]

A further complication was social and labor unrest, in part a renewal or continuation of the artisans' struggle during the previous century for job security and benefits. While Suarez was president, a tailors' demonstration in Bogota against the importation of military uniforms led to several deaths at the hands of…

p. 133
28Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 542 fragmentos
[38]

costa la propiedad privada y la familia de toda ideología, etc. Dicha norma era la ley 69 del 2 de noviembre de 1928 donde algunos de sus artículos decía: Ley 69 del 2 de noviembre de 1928 ARTÍCULO 1 o. Constituye delito agruparse, reunirse o asociarse bajo cual- quiera denominación, para alguno o algunos de los…

p. 54
[39]

costa la propiedad privada y la familia de toda ideología, etc. Dicha norma era la ley 69 del 2 de noviembre de 1928 donde algunos de sus artículos decía: Ley 69 del 2 de noviembre de 1928 ARTÍCULO 1 o. Constituye delito agruparse, reunirse o asociarse bajo cual- quiera denominación, para alguno o algunos de los…

p. 54
29Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 2101 fragmento
[40]

en los trabajadores tanto urbanos como rurales. Antes de la Primera Guerra Mundial, los artesanos c9nstituían el volumen principal de la llamada «clase trabajadora» en Colombia. Su organización se limitaba asocie- dades de ayuda mutua, constituidas generalmente bajo los auspicios paternales de la Iglesia católica. El…

p. 210
30Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 551 fragmento
[41]

para encontrar «enemigos internos» en los actores sociales. La historia nacional también demuestra que la guerra suele desbordar los límites humanitarios y que al final se tejerán ilícitas alianzas estratégicas que la reconfiguran en guerra sucia. Surge, entonces, un patrón de estigmatización, persecución, eliminación…

p. 55
31Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 174, 1892 fragmentos
[42]

generaciones de ideología revolucionaria, sino en las ma nos de la élite burguesa de la Generación del Centenario” (García, 1983: 221). Algunos dirigentes buscaban un cambio revolucionario, pero ni el partido uni- rista ni el comunista estuvieron a la altura de la coyuntura, para impulsar una ideología liberal…

p. 174
[46]

1931). Era un proyecto que “desafiaba la tenue base con que se había consolida do gran parte de la propiedad privada y señalaba el camino hacia una reforma radical de las estructuras agrarias colombianas. De acuerdo con un observa dor de la época, si el proyecto de 1933 hubiese sido convertido en Ley, más de las tres…

p. 189
32Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 11, 202 fragmentos
[43]

Herrera and his successor Alfonso López Pumarejo broke with the long tradition of neglect to demonstrate through their administrative reforms, financial subsidies, public works, health campaigns, and promotion of colonization a genuine commit- ment to extending effective national rule to the wilderness regions. Olaya…

p. 11
[55]

of the efforts of some dedicated individuals, however, ~LEGEND~ SCALE kilometers 0 100 200 400 Intendancies Comisarías Amazon Frontier Capitals National Capital N C a r i b b e a n S e a Panama Venezuela GUAJIRA Uribá MAGADLENA BOLÍVAR ATLÁNTICO SANTANDER NORTE de SANTANDER ANTIOQUIA CHOCO CALDAS BOYACÁ ARAUCA Arauca…

p. 20
33A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 2311 fragmento
[44]

two books by Alejandro López Problemas colombianos [Colombian issues] and another on El trabajo [Labor], which appeared during that period. Alfonso López Pumarejo’s speeches, con - ferences, and messages had the same sense of fruitful discovery, which was a kind of journey into the interior of our collective…

p. 231
34Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 4091 fragmento
[48]

un tiempo los trabajadores cafete ros organizados' hallaron 'aliados en el movimiento obrero, y aunque hubo sindicatos qué los apoyaron y pequeños partidos reformistas y de izquierda que defendieron sus intereses en la prensa y algunas veces hasta en el Congreso, las victorias parciales conquistadas a mediados de los…

p. 409
35El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 4141 fragmento
[49]

y empezaba el reflujo temporal de Jos inmigrantes más recientes, Jos menos preparados para enfrentar la crisis urbana. Con el fin de la belle époque, brotan esperanzas e ilusiones en algunos sectores populares de la clase obrera, de Jos trabajadores del campo, de los artesanos y burócratas de bajo rango. Las huelgas,…

p. 414
36Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 721 fragmento
[50]

assistance, contin- ued to wait. Politics and Violence in Colombia, 1945–1948 For Colombian authorities, the Rio Pact embodied hemispheric solidarity. The conference also intensified their frustrations with U.S. foreign economic policy. Yet neither attracted much public attention in Colombia. The country’s domestic…

p. 72
37Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 34, 3162 fragmentos
[51]

nes se agregaron a los viejos Caudron, los Wild suizos. Cerrada de nuevo en 1928, reabierta en 1929 con oficialidad francesa, la Escuela registra oscilacio- nes similares a las que el ejército y la Armada hubieron de sufrir en un am- biente político de indiferencia por las necesidades de la defensa nacional y la…

p. 316
[60]

la vida animal, como a los toros de lidia cuando les clavan la puntilla y todavía quedan con vida, pero sin sentido de ninguna clase.» Gaitán no creía en su muerte. Mu- chas veces sus amigos intentaron or- ganizarle un cuerpo de seguridad per- sonal. Él siempre rechazó enérgica- mente la idea. Grupos de policías gai-…

p. 34
38Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 331 fragmento
[52]

bélico y unos aviones capturados. El 25 de junio, tras la retirada peruana, la guerra terminó y Leticia quedó en manos de la Liga de Naciones. El 24 de octubre de 1933 se pactó un armisticio y se iniciaron negociaciones diplomáticas; el conflicto terminó con la firma del tratado de paz a través del Protocolo de Río de…

p. 33
39Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 781 fragmento
[53]

el río Apaporas; contintia por el Apaporls hasta su confluencia con re Caquetá y continúa por el curan de es unos 18 kilómetros, hasta un sit cerca de la iso de Inambú, punto Temitorio de Colombia Trestado:de Crayaguil embrrCielponit o Peri del 13 destine de 1629 Firmas del presatrote del Meri, Autors Curtifrnez ae la…

p. 78
40La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el CaquetáCentro Nacional de Memoria Histórica, Erika Andrea Ramírez Jiménez · 2017 · p. 1121 fragmento
[56]

los procesos de distribución de la propiedad rural son bastante inequitativos. Vemos que las adjudicaciones en los rangos de 501-1.000 hectáreas y de 1.001-2.500 hectáreas con- trolan el 93,10 % de la superficie asignada y representan sólo el 26 % del total de adjudicaciones, mientras que los predios de peque- ña…

p. 112
41El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 133, 1412 fragmentos
[57]

hay cosas dedicadas al cambio, y por lo tanto hay capitales... Luego Colombia no s ó lo es un pa í s que tiene capitalismo sino que se desarrolla econ ó micamente bajo el r é gimen capitalista, en el sentido estricto y cient í fico de la palabra. Es un pa í s de r é gimen capitalista ya que el capital no es un simple…

p. 133
[78]

industrial fuerte, y de la inmadurez ideol ó gica de los primeros dirigentes obreros, se presenta la d é cada de los veinte como mera “ prehistoria ” del “ verdadero ” movimiento obrero. No recurrir á con ligereza a este argumento de la “ inmadurez ” quien analice cr í ticamente el estado 146 presente de la Izquierda…

p. 141
42Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 1411 fragmento
[58]

se toma en todo rigor, podría indicar que usted es o puede ser mi adversario de la propiedad individual; la manera como usted la expone da a entender tan solo que usted quiere introducir serias reformas legales que vengan a mejorar la condición lastimosa de nuestras clases inferiores. Tal ha sido al menos en los…

p. 141
43Las ideas socialistas en ColombiaJorge Eliécer Gaitán · 2017 · p. 191 fragmento
[59]

sin confundir "lo diferente" con "lo antagónico", lo cual señala la decisión de entregar la vida en el combate contra el adversario. 19 | P á g i n a En este respeto por el opositor, en esta ninguna claudicación frente al adversario se enmarca el enfrentamiento contra el opresor nacional o extranjero, la lucha contra…

p. 19
44More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 451 fragmento
[61]

most doctores. Gaitan was the son of a poor Liberal fam- ily whose allegiance to the party had been the keystone of his upbring- ing. Yet he had also managed to leave Colombia as a young man for studies in Italy. While there, he traveled widely in Europe, immersing himself in the wider forces reshaping the postwar…

p. 45
45War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · p. 1111 fragmento
[64]

and trembling knees on the ground before yankee gold! His position in the face of the U.S. government and its intervention in Colombian affairs was his constant and permanent political position. It is enough to read a few phrases: Neither now nor ever will our nationalist spirit waver. We will defend it today and…

p. 111
46Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 1171 fragmento
[65]

o conceptos que aún después del debate en grupo queden confusos, podrán quedar simplemente enunciados, con el compromiso de que se completará su definición más adelante. La literatura y el Bogotazo Los estudiantes, organizados en los mismos grupos, escucharán un fragmento del re - lato autobiográfico de Gabriel García…

p. 117
47Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 1111 fragmento
[66]

Bogotá con numerosas obras de infraestructura, urbanizando la ciudad con la creación de nuevos barrios y generando una amplia oferta de empleos en la ciudad. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Partido Liberal se dividió entre los dos candidatos liberales Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán. Para las…

p. 111
48Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 911 fragmento
[67]

Unidos, construir una economía en diálogo con esta naturaleza y estos climas, convertir en una prioridad el bienestar del pueblo, afirmar unas tradiciones culturales, dejar que el país expresara su diversidad y su originalidad, y oponer con firmeza un criterio de dignidad al diálogo con los grandes poderes…

p. 91
49La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 371 fragmento
[68]

resistencia civil. La prensa liberal recrimina al gobernador tildándolo de débil e inoperante. El periodista "Ca- libán", de El Tiempo, con cabeza fría escribe en la "Danza de las Horas" que la causa de la violencia "es necesario buscarla también en las campañas de prensa que la estimulan sostenien- do todos los días…

p. 37
50Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 371 fragmento
[69]

dos documentos en los cuales se expresa con suma claridad esa actitud del pacifismo gaitanista: el Memorial de Agravios, que. denuncia la politica represiva del gobierno, cuya escala de atropellos iba desde la apasionada hostilidad hasta el asesinato colectivo, y la Oracién de la Paz, hermosa elegfa que pronuncié el…

p. 37
51La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social - Tomo IIGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 2019 · p. 4701 fragmento
[70]

y se han ejecutado todas las locuras. A la oposición se le silencia con Consacá. Al desastre económico se le muestra el endriago de Consacá. A la disolución de los partidos, se les señala Consacá. A la república lacerada se le abate con los ramalazos de Consacá. Y, a la conciencia civil de Colombia, desfalcada por los…

p. 470
52Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · p. 531 fragmento
[72]

Es imposible no hacer alusión al impacto del triunfo de los sandinistas en Nicaragua. Veinte años después de la revolución cubana, el derro camiento del Clan Somoza y la entrada triunfal del fsln a Managua el 19 de julio de 1979 nuevamente revivieron el “mito guerrillero” en el continente. Esta ola, aunque fue menos…

p. 53
53Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · p. 352 fragmentos
[73]

dos acepciones de revolución, regreso a la clasificación del profesor de Georgetown. Introduciré una tercera ola —entre la primera y la segunda— a partir de la experiencia de las guerrillas urbanas en Suramérica y me preguntaré si acaso un ejemplar casi único, como Sendero Luminoso, pudo tener algún émulo en el…

p. 35
[74]

dos acepciones de revolución, regreso a la clasificación del profesor de Georgetown. Introduciré una tercera ola —entre la primera y la segunda— a partir de la experiencia de las guerrillas urbanas en Suramérica y me preguntaré si acaso un ejemplar casi único, como Sendero Luminoso, pudo tener algún émulo en el…

p. 35
54Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 3511 fragmento
[75]

Mayorga, Noel Guerrero, and Tomás Borge founded, in July 1961, the Frente Sandinista de Liberación Nacional, which initiated military operations a year later; in Brazil, various political-military organizations were formed throughout the sixties, such as the Vanguardia Popular Revolucionaria (VPR), the Comando de…

p. 351
55Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 651 fragmento
[76]

a esbozar que op- taba por esa salida como una responsabilidad histórica frente a los colombianos; y cada una se sintió llamada, también, por encima de las demás, a asumir el papel de ser la “vanguardia” de ese proceso revolucionario. El extinto Jacobo Arenas —de extracción obrera—, quien oficiaba de profesor de…

p. 65
56El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · p. 2861 fragmento
[77]

hubieran proporcio- nado apreciables excedentes económicos y transferencias para la acumulación industrial y no al contrario como evidentemente sucedió, donde los excedentes tuvieron que venir de la acumula- ción industrial para soportar y apoyar el desarrollo capitalista por la vía terrateniente. En el plano político…

p. 286
57Becoming Black Political Subjects: Movements and Ethno-Racial Rights in Colombia and BrazilTianna S. Paschel · 2016 · p. 531 fragmento
[79]

to conclude, “Very few countries give less impor- tance to race than this one. Whites, blacks and Indians live together and mix without any fuss; and this indifference has been and continues to be so much the case that in the national statistics gathering these [ethno-racial] questions have been totally ignored.” 27…

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