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Hecho histórico · Regeneración · 1886–1929

La Ley Heroica (Ley 69 de 1928)

El 2 de noviembre de 1928, el gobierno de Miguel Abadía Méndez sancionó la Ley 69, bautizada 'Ley Heroica', un estatuto represivo que tipificó como delito la asociación con fines de agitación política y sindical, habilitó procesos sumarios y criminalizó la difusión de ideas socialistas. Impulsada por el ministro de Guerra Ignacio Rengifo bajo el pretexto de una inminente revolución comunista, la ley precedió en poco más de un mes a la masacre de las bananeras y cerró el ciclo represivo abierto por la Regeneración.

La Ley Heroica (Ley 69 de 1928)
2 de noviembre de 1928
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
2 de noviembre de 1928
Protagonistas
Miguel Abadía Méndez (presidente de Colombia, firmante de la ley), Ignacio Rengifo (ministro de Guerra, principal impulsor de la Ley Heroica), Antonio José Uribe (congresista conservador, coimpulsor de la ley), Ignacio Torres Giraldo (dirigente del PSR, opositor a la ley), Raúl Eduardo Mahecha (dirigente del PSR, organizador de los trabajadores bananeros), María Cano (dirigente del PSR, agitadora obrera), Partido Socialista Revolucionario —PSR— (organización obrera afectada por la ley), United Fruit Company (empresa cuyo enclave bananero fue escenario de la represión posterior), Jerarquía católica colombiana (respaldó la ley; el arzobispo de Cartagena envió telegrama de felicitación), Legación diplomática estadounidense en Colombia (cuestionó que el peligro comunista fuera real)
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. El auge del movimiento obrero y sindical colombiano en los años veinte, impulsado por la expansión de enclaves extranjeros como la United Fruit Company y la Tropical Oil, que concentraron decenas de miles de trabajadores en condiciones de explotación extrema.
  2. La fundación del Partido Socialista Revolucionario en 1926 y la visibilidad pública de sus dirigentes —Torres Giraldo, Mahecha, María Cano—, que el régimen conservador interpretó como una amenaza al orden social garantizado por la religión católica.
  3. El agotamiento del consenso político de la Hegemonía Conservadora tras cuarenta y dos años en el poder, que obligó al régimen a sustituir el gobierno por consenso con instrumentos de coerción más explícitos y contundentes.
  4. La insuficiencia percibida por Rengifo y el ala dura del conservatismo de la legislación represiva vigente —incluida la Ley 61 de 1888— para desmantelar organizaciones sindicales y procesar rápidamente a sus dirigentes.
  5. El respaldo de la jerarquía católica colombiana al proyecto represivo, que dotó a la ley de legitimidad simbólica dentro del esquema ideológico de la Regeneración.
2 de noviembre de 1928La Ley Heroica (Ley 69 de 1928)

Consecuencias

  1. Creación de un marco jurídico que amenazó gravemente el funcionamiento del PSR y de las uniones sindicales, al tipificar como delito la mera asociación con fines considerados subversivos, sin necesidad de que se cometiera acto alguno.
  2. Aplicación del dispositivo represivo de la ley en el contexto de la huelga bananera de diciembre de 1928: la masacre de Ciénaga, los consejos de guerra verbales contra más de setecientos detenidos y la caracterización oficial de los huelguistas como 'banda de malhechores'.
  3. Fortalecimiento político de Rengifo dentro del régimen de Abadía Méndez, cuya política represiva fue presentada como exitosa al haber 'conjurado' una revolución comunista.
  4. Aceleración de la crisis de la Hegemonía Conservadora: la denuncia parlamentaria de la masacre bananera por Jorge Eliécer Gaitán y el escándalo político asociado contribuyeron al desgaste del régimen, que caería en 1930.
  5. Fijación de un molde jurídico-represivo —criminalización de la disidencia, condena sumaria, estigmatización del sindicato como conspiración— que sobrevivió a la caída del conservatismo y condicionó la relación del Estado colombiano con el movimiento obrero en décadas posteriores.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

La Ley Heroica no fue un acto de fuerza de un régimen sólido, sino el síntoma de un régimen que ya no podía gobernar sin criminalizar a quienes le disputaban el consenso: revela el momento exacto en que la Hegemonía Conservadora agotó su capacidad de integración política y optó por la represión como sustituto. Su articulado —vago por diseño, sumario por vocación— prefiguró una lógica de 'enemigo interno' que el Estado colombiano repetiría en distintos contextos a lo largo del siglo XX. Estudiada junto a la masacre de las bananeras, que ocurrió apenas un mes después de su sanción, la ley permite ver cómo la violencia de Estado no fue un exceso sino la aplicación coherente de un marco jurídico construido con ese propósito.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

La Ley Heroica

La Ley 69 de 1928, sancionada el 2 de noviembre de ese año y bautizada por sus propios impulsores como "Ley Heroica", fue el estatuto con el que la Hegemonía Conservadora intentó blindarse jurídicamente contra el movimiento obrero y las ideas socialistas que empezaban a echar raíces en Colombia. Bajo la firma del presidente Miguel Abadía Méndez y por iniciativa del ministro de Guerra Ignacio Rengifo, tipificó como delito la asociación con fines de agitación política y sindical, habilitó procesos sumarios y comprimió en un solo articulado el temor conservador ante la organización popular. En el orden inmediato, precedió por poco más de un mes a la masacre de las bananeras en Ciénaga, la noche del 5 al 6 de diciembre de 1928; en el orden largo, cerró el ciclo represivo abierto por la Regeneración y dejó un molde jurídico —criminalización de la disidencia, condena rápida, sospecha del sindicato como conspiración— que sobreviviría a la caída del régimen conservador en 1930. No es una ley cualquiera del período: es la pieza que revela, en su literalidad, hasta dónde había llegado el desgaste del régimen que la promulgó.

El régimen que ya no podía gobernar por consenso

Para entender la Ley Heroica hay que situar el pulso de una hegemonía que en 1928 ya se sabía frágil. El conservatismo llevaba en el poder desde 1886 y había gobernado durante la Regeneración con una combinación de autoridad presidencial fuerte, alianza estrecha con la jerarquía católica y un aparato represivo cuya pieza fundacional fue la Ley 61 de 1888, la célebre "Ley de los Caballos". Aquella facultaba al Presidente para reprimir administrativamente conspiraciones y crímenes contra el Estado con penas de confinamiento, expulsión, prisión o pérdida de derechos políticos "por el tiempo que se considerara necesario". Era una ley de contornos deliberadamente vagos, hecha para ser interpretada por quien la aplicara, y su sombra se extendería sobre toda la legislación represiva posterior.

Cuarenta años después, el país que Abadía Méndez tenía que gobernar ya no era el de Núñez ni el de Caro. El boom económico de la segunda mitad de los años veinte —flujo de capital extranjero, expansión del empleo en construcción, industria y transporte, encarecimiento del costo de vida— había transformado la sociedad colombiana. Los enclaves extranjeros concentraban a decenas de miles de trabajadores en núcleos densos: la United Fruit Company contaba con cerca de 30.000 asalariados en la Zona Bananera del Magdalena en 1928, y la Tropical Oil sostenía una masa comparable en Barrancabermeja. En paralelo, entre 1919 y 1930 se otorgaron 52 personerías jurídicas a organizaciones sindicales de asalariados —el doble de las que se habían concedido a agrupaciones mutuales entre 1886 y 1919—, un salto cuantitativo que expresa el paso de la sociedad artesanal a la sociedad del trabajo asalariado moderno.

Sobre ese terreno surgieron los primeros dirigentes con proyecto: el Partido Socialista Revolucionario, fundado en el Tercer Congreso Obrero Nacional de noviembre de 1926, con Ignacio Torres Giraldo, Raúl Eduardo Mahecha y María Cano como figuras centrales. Cano —proclamada Flor del Trabajo en 1925— realizó seis giras de agitación por el país; Mahecha se instaló en el Magdalena a organizar a los bananeros; Torres Giraldo dirigía desde Cali el periódico La Humanidad. El PSR era pequeño, pero era visible, tenía prensa, tenía nombres, y sus dirigentes recorrían el país. Para un gobierno conservador, formado en la idea de un orden social inmutable garantizado por la religión católica, esa visibilidad bastaba para el sobresalto.

El primer intento de contención fue el Decreto 707 de 1927, llamado de "Alta Policía", contra el cual el PSR lanzó una campaña que apeló al lenguaje de la defensa de la democracia y buscó entendimientos con sectores del Partido Liberal. En octubre del mismo año, Rengifo aceptó la designatura presidencial —se colocó formalmente en la línea de sucesión— y advirtió de "nubes de tempestad en el horizonte patrio", una frase que la oposición ridiculizó como pretexto para su ascenso. En esa frase estaba ya el argumento que dieciocho meses después articularía la Ley Heroica.

Rengifo y el argumento del peligro comunista

El impulsor de la ley fue Ignacio Rengifo, secundado por otros conservadores como Antonio José Uribe. Rengifo llevó al Congreso una tesis simple: el país estaba al borde de una "conflagración social de dimensiones aterradoras" orquestada por el comunismo internacional, y las leyes vigentes no bastaban para conjurarla. Entre febrero y octubre de 1928, ese argumento llenó los periódicos colombianos. El proyecto se discutió, se enmendó, se atacó y se defendió durante nueve meses en un país que a la vez veía huelgas en los enclaves y despedía trabajadores por el corte de créditos externos.

Pero el diagnóstico de Rengifo tenía un problema: no lo compartían los observadores razonables. La propia legación diplomática estadounidense consideró en 1928 que el gobierno de Abadía Méndez había exagerado los peligros del comunismo para obtener apoyo a la ley y ampliar sus facultades represivas. El Espectador cuestionó desde el primer día que la revolución inminente fuera real y no imaginaria. En el Congreso, la oposición señaló algo aún más incómodo: la ley era técnicamente innecesaria, porque la Constitución y las leyes penales vigentes ya contemplaban los delitos contra la paz interior y el orden público. Si se necesitaba una ley nueva no era porque faltara arsenal jurídico, sino porque se buscaba uno más contundente y más discrecional.

La oposición fue amplia. La lideraron los liberales, pero se le sumó un número considerable de conservadores, lo que revela que la Ley Heroica no fue el acto de un régimen unánime sino el proyecto voluntarista de una fracción dentro de él. Críticos del sector jurídico advirtieron sobre la vaguedad del articulado: al no definir "bolchevismo" ni "comunismo", la ley podía usarse para perseguir cualquier idea disidente, desde debates académicos sobre el divorcio hasta la discusión sobre el matrimonio civil o sobre nuevas formas de propiedad. Era, en la lectura de sus contradictores, una Ley de los Caballos disfrazada de defensa del orden moderno.

Del otro lado, la ley recibió el respaldo entusiasta de la jerarquía católica. El arzobispo de Cartagena envió un telegrama de felicitación a los congresistas que la habían aprobado y bendijo el triunfo del "partido del orden social"; varios jerarcas más se sumaron con mensajes en la misma línea. Ese respaldo no era menor: en la ecuación política de la Regeneración, la bendición del episcopado equivalía a un sello de legitimidad que ningún régimen conservador podía tomar a la ligera. Rengifo tenía a su lado a la Iglesia; sabía que le bastaba para arrastrar al Congreso.

Lo que la ley decía

La Ley 69 fue aprobada por el Congreso en octubre de 1928 y sancionada el 2 de noviembre. Su artículo 1 tipificaba como delito el hecho mismo de agruparse o asociarse para incitar a cometer delitos penales, para provocar o fomentar la indisciplina de la fuerza armada, para promover la abolición del derecho de propiedad o de la familia por medios subversivos, para promover huelgas violatorias de las leyes o para hacer apología de hechos definidos como delitos. La técnica jurídica era transparente en su intención: no castigaba solo el acto, sino la asociación con vistas al acto; no requería que el delito se cometiera, bastaba con la agrupación con fines sospechosos.

El eje central del estatuto era triple: prohibir la formación de organizaciones populares y sindicales de oposición, impedir la difusión de ideas socialistas y establecer mecanismos de condena rápida. Los tres se refuerzan entre sí. La prohibición de asociarse convertía cualquier sindicato en presunto delito; la restricción a la difusión de ideas convertía cualquier periódico obrero en presunta apología; el mecanismo sumario aseguraba que los procesos no se atascaran en garantías que dieran a los acusados tiempo de defensa política.

En la práctica inmediata, la ley amenazó gravemente el funcionamiento del PSR y de las uniones sindicales. No los ilegalizó formalmente con nombre propio, pero puso a disposición del gobierno un arsenal que permitía cerrar reuniones, procesar a dirigentes y desmantelar directorios locales bajo la acusación genérica de asociarse con fines subversivos. La vaguedad denunciada por los opositores no era un defecto técnico: era la clave operativa del dispositivo.

Detrás del articulado había además una decisión temporal precisa. La ley se aprobó en octubre; a mediados de noviembre estallaba la huelga bananera; a comienzos de diciembre las tropas de Cortés Vargas ya operaban en Ciénaga. El calendario no fue casual. Rengifo tenía la ley y tenía el conflicto; solo faltaba unir las dos piezas.

Del papel a la Zona Bananera

Apenas un mes después de la sanción presidencial, la Ley Heroica encontró su primer gran escenario de aplicación —aunque no fuera invocada por su nombre— en la huelga de la Zona Bananera del Magdalena. El conflicto venía gestándose desde meses antes. La United Fruit Company controlaba en 1921 el 59% de la tierra productiva e improductiva de la región y en 1928 obtenía una ganancia del 100% por cada racimo vendido. Su enclave se había consolidado mediante el ferrocarril, el control del transporte marítimo, el acaparamiento de tierras, la quiebra de pequeñas empresas competidoras y la contratación indirecta a través de terceros. La compañía había construido una ciudadela dentro de Santa Marta y ejercía sobre la zona un poder territorial, laboral y logístico que llevó a observadores contemporáneos a describirla como "un Estado dentro del Estado colombiano". Sobornaba prefectos y alcaldes, pagaba agentes del orden para enfrentarlos a los campesinos, y dependía, para al menos la mitad de su producción, de plantadores locales sometidos a su monopsonio.

Los trabajadores estaban organizados en la Unión Sindical de Trabajadores del Magdalena, fundada en 1925, que agrupaba tanto a asalariados como a colonos. Sus reclamos eran los ordinarios del período en los enclaves: jornada de ocho horas, mejora de condiciones sanitarias y de vivienda, eliminación del pago mediante vales canjeables en los comisariatos de la empresa, abolición del sistema de contratistas indirectos que permitía a la compañía evadir el seguro colectivo, reconocimiento de ese seguro. Raúl Eduardo Mahecha había organizado políticamente el terreno; el PSR había preparado un Comité Central Clandestino cuya red de comunicaciones y estructura secreta expresaba la percepción, entre los dirigentes, de que el régimen se preparaba para golpear duro. En una asamblea previa, Tomás Uribe Márquez y otros dirigentes habían considerado que las condiciones no estaban listas: la Unión Sindical era débil y los obreros no conocían la verdadera dimensión de lo que emprendían.

La huelga estalló pese a esas dudas y para el 16 de noviembre ya estaba en curso. Rengifo, desde el Ministerio de Guerra, designó al general Carlos Cortés Vargas y lo desplazó desde Barranquilla con tres batallones. La orden política era clara: dominar la situación. En su relato posterior —Los sucesos de las bananeras, publicado en Bogotá en 1930—, Cortés Vargas invocaría la amenaza de una posible invasión de marines estadounidenses como argumento para justificar una solución rápida. La represión se justificaba a posteriori con la amenaza de una intervención extranjera cuyo riesgo la propia represión evitaba, en una lógica circular que revela cómo se construía el argumento del orden en aquellos meses.

La noche del 5 al 6 de diciembre de 1928, en la plaza de la estación del ferrocarril de Ciénaga, Cortés Vargas ordenó abrir fuego contra una concentración de huelguistas. El número de muertos permanece en disputa: un corresponsal de El Espectador calculó cien muertos y 238 heridos hasta el 13 de diciembre; otras estimaciones ofrecen cifras muy distintas. Lo que no está en disputa es lo que vino después. Cortés Vargas declaró oficialmente a los huelguistas "banda de malhechores" y los persiguió como ladrones comunes. Dispuso consejos de guerra verbales, sumarios, por indicación de funcionarios y agentes de la compañía frutera. De más de setecientos sobrevivientes presos se juzgaron 136, entre ellos mujeres, maquinistas que se habían negado a transportar los cadáveres al mar, periodistas y profesores, con penas de hasta veinticinco años.

Aquí la Ley Heroica muestra su función real. El dispositivo de condena rápida contra "agrupaciones" subversivas, la caracterización del sindicato como banda criminal, la deslegitimación del pliego de peticiones como pretexto revolucionario: todo estaba prefigurado en el articulado de noviembre. No importaba que la ley fuera o no invocada por su título en cada auto; había fijado el marco mental y jurídico dentro del cual la represión operó. Y la política represiva de Rengifo fue presentada por el gobierno como un éxito: se había conjurado, decía, la inminente revolución comunista. La operación circular quedaba cerrada: se profetizaba una revolución para justificar la ley, se aplicaba la ley para reprimir una huelga, se declaraba la huelga como revolución para probar que la ley había sido necesaria.

La ley como síntoma de crisis, no como acto de fuerza

La Ley Heroica no fue el gesto de un régimen fuerte que aprieta la tuerca contra sus enemigos, sino el gesto de un régimen que ya no puede gobernar sin apretarla, y esa distinción importa. Los conservadores llevaban cuarenta y dos años en el poder cuando la aprobaron; habían gobernado durante la Regeneración con una combinación de coerción y consenso en la que la coerción era el fondo pero el consenso —eclesiástico, terrateniente, urbano— era la superficie visible. En 1928 ese consenso se estaba deshilachando.

Los signos eran múltiples. A comienzos de ese mismo año, los prestamistas estadounidenses habían cortado los créditos internacionales a Colombia, en parte como protesta por la legislación que protegía las reservas petroleras nacionales, en parte por reportes de despilfarro. El gobierno retiró la propuesta legislativa sobre control petrolero en junio de 1928, pero el daño estaba hecho y los créditos no se reanudaron. La crisis fiscal obligó a recortar el gasto en obras públicas y desató despidos masivos. El empleo industrial caería de 65.100 trabajadores en 1925 a 42.402 en 1931; el ingreso nacional, de 75,2 millones de dólares en 1929 a 54,3 millones en 1930. Los precios del café bajaron a lo largo de 1929 desde cerca de 23 centavos de dólar por libra a comienzos de año hasta 16 o 17 centavos hacia el final. Colombia entró en crisis antes que el mundo: el crack de Wall Street de octubre de 1929 encontró al país padeciendo ya, desde hacía más de un año, los efectos de una desaceleración de vastas proporciones.

Sobre ese trasfondo, el argumento del comunismo inminente cumplía una función política precisa: proporcionar al régimen una amenaza externa —o presentada como externa— que justificara medidas extraordinarias y mantuviera la cohesión conservadora. La legación estadounidense, que no era un observador simpático del socialismo, lo dijo con claridad: el gobierno exageraba. Los conservadores disidentes en el Congreso lo dijeron con más claridad todavía cuando votaron en contra. Rengifo necesitaba el peligro comunista porque sin él la ley no tenía por qué existir; y necesitaba la ley porque sin ella la fragilidad del régimen quedaba expuesta.

Esa fragilidad se confirmaría muy pronto. La masacre de diciembre de 1928, lejos de fortalecer al gobierno, agudizó su crisis política. En el Congreso, un joven Jorge Eliécer Gaitán tomaría la denuncia de las bananeras como bandera. La opinión pública urbana empezó a distanciarse del régimen. Hacia 1930, la indecisión del obispo primado de Bogotá ante las elecciones dividiría al Partido Conservador y permitiría el triunfo del liberal Enrique Olaya Herrera. La Hegemonía Conservadora, que en 1928 había parecido lo bastante fuerte para dictar una ley que codificaba su propio miedo, se derrumbaría en año y medio.

Genealogías: de la Ley de los Caballos a la doctrina del enemigo interno

La Ley 69 de 1928 no cae del cielo ni brota de la imaginación de Rengifo. Pertenece a una serie. La abre la Ley 61 de 1888 —la Ley de los Caballos—, con su facultad presidencial de reprimir administrativamente por el tiempo que se considerara necesario. La continúa el Decreto 707 de 1927, de "Alta Policía", con el que el gobierno de Abadía Méndez había empezado a ensayar el andamiaje represivo contra el PSR. La cierra, en el ciclo regenerador, la Ley Heroica.

Los tres instrumentos comparten rasgos: definiciones amplias, discreción ejecutiva, procedimientos sumarios y un enemigo construido como amenaza al orden más que como sujeto político con demandas legítimas. En 1888 el enemigo era la conspiración liberal-radical; en 1927 y 1928 lo era el socialismo internacional. Cambian los nombres, permanece la técnica. En ese sentido la Ley Heroica no inaugura nada: cierra un largo ciclo de legislación penal que había hecho del Estado colombiano una máquina jurídica preparada para tratar la disidencia como conspiración.

Y sin embargo hay algo específicamente moderno en la Ley 69. La Ley de los Caballos era una herramienta de la Regeneración contra rivales políticos identificables: liberales, radicales, conspiradores. La Ley Heroica se dirige contra un tipo de sujeto distinto: la organización popular masiva, el sindicato, el partido de trabajadores. Anticipa doctrinas del "enemigo interno" que el Pentágono formalizaría décadas después en la Guerra Fría. La Ley Heroica ya opera con la idea de que el enemigo del Estado no es un ejército rival ni una facción partidista, sino una parte de la propia sociedad —los trabajadores organizados— que debe ser contenida antes de que se convierta en amenaza. Esa lógica sobreviviría a todos los regímenes posteriores.

La República Liberal y las continuidades

El triunfo de Olaya Herrera en 1930 pareció cerrar la Ley Heroica junto con la hegemonía que la había producido. La plataforma liberal previa prometía reformas laborales significativas: jornal mínimo, seguro médico, reglamentación del trabajo de mujeres y niños, arbitraje obligatorio. Las reformas de 1936 bajo Alfonso López Pumarejo —la Ley 200 sobre función social de la propiedad, el reconocimiento sindical, la revisión constitucional— parecieron marcar un giro estructural.

La prueba de fondo llegó pronto y en el terreno más sensible: los enclaves petroleros. La Unión Sindical Obrera de Barrancabermeja, cuya organización se remontaba a los años veinte y había sido uno de los blancos preferentes del dispositivo represivo conservador, obtuvo bajo López un reconocimiento jurídico equivalente al de la Tropical Oil, y el gobierno obligó a la compañía a sentarse a negociar. Era un giro real. Pero cuando la negociación fracasó y cinco mil trabajadores se declararon en huelga, el mismo gobierno de López militarizó Barrancabermeja. La cadena de gestos —reconocimiento, negociación forzada, huelga, militarización— muestra los límites exactos de la reforma liberal: la ampliación de derechos coexistía sin contradicción visible con la disposición a usar la fuerza pública contra la huelga cuando el conflicto alcanzaba el punto en que ponía en cuestión al capital extranjero.

Ese gesto es revelador porque cambia el estatuto histórico del molde conservador. Lo que la Ley Heroica había codificado —la militarización de los enclaves, la caracterización del sindicato en conflicto como amenaza al orden, el uso de la fuerza pública contra la protesta laboral— dejaba de ser el reflejo defensivo de una hegemonía en retirada para instalarse como recurso permanente del Estado colombiano, disponible al margen del signo político del gobierno de turno. La militarización de Barrancabermeja no fue una reincidencia ni una traición al programa liberal: fue la constatación de que el aparato represivo forjado por la Regeneración y perfeccionado por Rengifo había sobrevivido intacto a su régimen matriz, incorporado a la caja de herramientas ordinaria del Ejecutivo. La República Liberal amplió derechos, modernizó el articulado laboral, reconoció sindicatos; pero cuando la huelga tocó el nervio del capital extranjero, echó mano del mismo instrumental que había desplegado Cortés Vargas ocho años antes. La ruptura con el orden regenerador fue parcial en la superficie normativa y nula en el núcleo coercitivo.

El legado más difícil de la Ley Heroica no son las condenas concretas que produjo, ni los procesos sumarios de Ciénaga, ni la persecución del PSR: es la instalación, en el aparato jurídico y en la cultura política del país, de un modo de tratar el conflicto obrero. El sindicato como sospechoso, la huelga como problema de orden público, el militante como agitador foráneo, la protesta como conspiración: todos esos reflejos, que atravesarían el siglo XX colombiano hasta desembocar en las doctrinas de seguridad nacional de la segunda mitad del siglo, tienen en la Ley 69 de 1928 uno de sus momentos formativos.

Por qué sigue importando

La Ley Heroica dejó de estar vigente hace casi un siglo, pero sigue importando. Fue el primer intento sistemático del Estado colombiano de codificar penalmente la organización obrera moderna: antes de 1928, la represión al sindicalismo se ejercía por vía administrativa, por decreto, por uso de la fuerza local; la Ley 69 la formalizó en un articulado nacional, con nombre y con debate parlamentario. Convirtió la sospecha en norma.

Expuso además, con una nitidez que pocos actos legislativos alcanzan, la relación entre el Estado colombiano y el capital extranjero en los enclaves. La United Fruit Company no aparece en el texto de la ley, pero sí en su aplicación: Rengifo designó a Cortés Vargas, los consejos de guerra se convocaron a instancia de funcionarios y agentes de la compañía, y los huelguistas fueron caracterizados como bandidos. Todo el dispositivo funcionó al servicio de un capital que operaba como Estado dentro del Estado. La Ley Heroica es la evidencia jurídica de que el Estado colombiano, en su momento de mayor cerrazón conservadora, prestó su fuerza pública y su aparato penal a un enclave imperial.

Pero hay una razón más honda, y es la que mejor explica su vigencia como problema. Se suele decir que la Hegemonía Conservadora cayó por la crisis económica, por la división del partido, por el liderazgo de Olaya, y todo eso es cierto. La Ley Heroica añade otra cosa: cayó también porque su respuesta al conflicto social real —a la movilización de los enclaves, a la organización sindical incipiente, al PSR— fue la criminalización antes que la negociación. Los conservadores dispusieron del arsenal jurídico y militar para reprimir; carecieron de la capacidad política para integrar. La Ley 69 es el documento en el que esa carencia quedó escrita. Un régimen que necesita declarar heroica a una ley represiva ha empezado ya, sin decirlo, a redactar su propia acta de defunción.

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La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

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Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

41 documentos · 63 fragmentos
01Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 542 citas
[1]costa la propiedad privada y la familia de toda ideología, etc. Dicha norma era la ley 69 del 2 de noviembre de 1928 donde algunos de sus artículos decía: Ley 69 del 2 de noviembre de 1928 ARTÍCULO 1 o. Constituye delito agruparse, reunirse o asociarse bajo cual- quiera denominación, para alguno o algunos de los…p. 54
[2]costa la propiedad privada y la familia de toda ideología, etc. Dicha norma era la ley 69 del 2 de noviembre de 1928 donde algunos de sus artículos decía: Ley 69 del 2 de noviembre de 1928 ARTÍCULO 1 o. Constituye delito agruparse, reunirse o asociarse bajo cual- quiera denominación, para alguno o algunos de los…p. 54
02Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 183, 1872 citas
[3]partici- pated in the work of the CCC. By early 1928 members of the group were building bombs for use in bringing down the hated Conservative regime. At the same time Conservative Party leaders like Antonio José Uribe and Ignacio Rengifo were calling for new legislation that would give them a free hand in striking at…p. 183
[47]at attention and saluting President Abadía. Behind the general lies a row of human corpses; behind Abadía lies a pile of ducks. “I killed a hundred!” says Cortés. “That’s nothing,” replies Abadía, “I killed two hundred!” 36 Economic fears accompanied widespread unhappiness over Abadía’s insen- sitivity to the problems…p. 187
03El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 39, 444 citas
[4]en octubre de 1928, y que marcó la pauta en la concretización de un marco teórico altamente represivo. Colombia se adelantaba al Ministerio de la Defensa estadounidense —el Pentágono— en la formulación de doctrinas para combatir a lo que muchos años después se cono- cería como “enemigo interno”. Su eje central era…p. 39
[5]en octubre de 1928, y que marcó la pauta en la concretización de un marco teórico altamente represivo. Colombia se adelantaba al Ministerio de la Defensa estadounidense —el Pentágono— en la formulación de doctrinas para combatir a lo que muchos años después se cono- cería como “enemigo interno”. Su eje central era…p. 39
[50]de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…p. 44
[51]de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…p. 44
04María Cano, la Virgen RojaBeatriz Helena Robledo · 2017 · p. 206, 2102 citas
[6]esta ley. Hubo innumerables reacciones a la ley, provenientes no sólo de los militantes del PSR, sino del liberalismo y de los sectores más progresistas del país. Preocupaba que al prohibir el bolchevismo y el comunismo, sin definir esas doctrinas, se diera pie a que autoridades arbitrarias e ignorantes persiguieran…p. 210
[29]comunicaciones que se hacían en forma de postas; de aquí a La Dorada, de ahí a Puerto Berrío, con estaciones intermedias de recibo, ramificaciones de reparto, puntualidad, itinerarios, contactos; que los “Correos Rojos” tuviéramos donde llegar, dormir secretamente […] Es decir, eso significaba una cantidad de trabajo,…p. 206
05Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 269, 3132 citas
[7]comu- nidades desarrollaron el trabajo de educación y organización dirigentes indígenas socialistas como José Gon- zalo Sánchez y Eutiquio Timoté. Tomás Uribe Márquez (1886-1936), secretario general del partido socialista revolucionario fundado en 1926. "El fue el primero en concebir en Colombia la modalidad de un…p. 269
[36]germen prometedor de una ma- rina de guerra. Nada podía hacerse militarmente en aquellas lejanías in- comunicadas, como no fuese por ges- tión diplomática. De ésta se echó mano mientras el país ardía de ira, pa- triotismo herido y frustración. La Pedrera fue devuelta a Colombia el 23 de octubre de 1911, merced a la…p. 313
06Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 273, 2882 citas
[8]de las luchas sociales. Esta convicción se derivaba de una concepción paternalista de las relacio- nes sociales y de la confianza en un or- den inmutable, garantizado por las creencias religiosas que debían com- partir los colombianos, sin importar el lote que les hubiera cabido en el re- parto de los bienes…p. 273
[11]y de ahí se proseguiría el ataque hacia la capi- tal, Bogotá. La huelga, tentativa revolucionaria o simple lenguaje tremendista, se ha- bía jugado a favor y en el terreno que quería el gobierno; su política repre- siva se justificaba, y así lo propaló y convenció a muchas gentes, en la in- minente revolución comunista…p. 288
07Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 400, 4122 citas
[9]de periodistas liberales de Mede lIín,Marla Cano se preocupó muy pronto por los sufrimientos de los po bres. Para fines de los años veintes se había convertido en símbolo de los obreros rebeldes y en una oradora capaz de electrizar a las multitudes de trabajadores que acudían a escuchar su apasionada retórica y las…p. 412
[22]140 mil trabajadores. López calculó que de estos nuevos empleos más de 42% se dio en la agricultura, 11 % en la industria, 12% en la construc ción,8% en la minería yalrededor de 26% en el sector del gobierno el comercio y el transporte (63). La mayoria de estos obreros prov~nían' de la agricultura tradicional,…p. 400
08Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 2601 cita
[10]H. Freeman Matheus decía en 1928: " La legación ha expresado en el pasado su opinión de que el gobierno ha exagerado mucho dichos daños en favor de sus propios propósitos, y que el objeto inmediato de los pasajes pertinentes del mensaje [del gobierno] parecen estar dirigidos a obtener apoyo para la famosa Ley Heroica…p. 260
09Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 62, 692 citas
[12](aunque con un solo aparato) y se entregaron cinco proyectos de ley sobre aspectos varios, incluido uno para hacer más efectivo el servicio militar obligatorio. Ciénaga y Líbano Los dos hechos históricos que sintetizan la fuerte y constante movilización obrera, popular y campesina y la respuesta militar del Estado en…p. 69
[25]contrario, decidió que el avance intelectual y doctrinario no radicaba más en el liberalismo y optó por pasar al socialismo, aunque años después regresó a las toldas liberales. Los socialistas, por su lado, continuaban concretando ideas. Hacia 1924, en un nuevo congreso, orientaron su perfil hacia un compromiso más…p. 62
10Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 122, 1272 citas
[13]de estos delitos. En el Magdalena funcionaba la United Fruit Company, un enclave agrícola que ocupaba extensos terrenos entre las poblaciones de Ciénaga y Fundación para el negocio del cultivo y la exportación del banano. En 1928, la Yunai obtenía una ganancia de 100% por cada racimo que vendía, contaba con unos…p. 122
[33]se enfrentó a los ataques y calificativos definidos por la IC, reconoció errores, defendió a sus compañeros y criticó duramente su injerencia y el sometimiento del partido a esta; incluso, fue electa suplente en el Comité Central Ejecutivo, y ella pidió que se retirara su nombre. Otros dirigentes como Raúl Mahecha y…p. 127
11Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 361 cita
[14]petróleo en Barrancabermeja (1924 y 1927) y en la zona bananera del Magdalena (1928) permiten hacerse una idea acerca de la situación del proleta- riado, de sus reivindicaciones, del papel desempeñado por los intelec- tuales y de la actitud de las élites. Esas grandes manifestaciones obreras, mucho más ambiciosas que…p. 36
12¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 79, 822 citas
[15]una jornada laboral que era de doce horas o más, el acceso a servicios de seguridad social -atención en salud y pensión en 155 ¿Otra historia de Colombia? caso de retiro o incapacidad-, el derecho a organizar sindicatos y sociedades de ayuda mutua, más el aumento de los salarios. Los movimientos campesinos también…p. 79
[63]y la cultura. La reforma constitucional de 1 936 al ' consagrar la función social del Estado, fue la expresión más notable de todo este proceso. 161 ¿Otra historia de Colombia? Si bien al comienzo de s u gobierno Olaya Herrera ofre ció participación conservadora, las difer e ncias estallaron muy pronto por e l control…p. 82
13Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 61, 652 citas
[16]compañía: 30 Además de las fuentes periodísticas y la Memoria del Ministerio de Industrias de 1927, también se consultó la autobiografía de uno de los dirigentes de la huelga de 1927. Gutiérrez, l. (1949). 97 98 1-llSTORIA OEL SINDICAUSMO EN COLOMHI!I., 185<1·2013 1. Aumento de salarios del25% 2. Seguridad de empleo,…p. 61
[38]horas. El almacén de la compañía y otros edifi- cios fueron quemados hasta los cimientos, y los huelguistas intentaron quemar vivos a los empleados estadounidenses y colombianos que estaban resistiendo en la única casa que quedaba. Antes de que esto ocurriera, sin embargo, Uegó el Ejército, y en la batalla que siguió…p. 65
14El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 146, 1542 citas
[17]ú nica ciudad en el curso medio del Magdalena, Barrancabermeja. Tal como los trabaja dores y peque ñ os campesinos de la zona bananera, estaban sometidos a condiciones extremadamente duras de explotaci ó n y enfrentados adem á s a sociedades extranjeras que en forma casi invariable contaron con el apoyo incondicional…p. 146
[30]con base territorial y composici ó n social popular ” 3. 3 Ignacio Torres Giraldo, Los Inconformes, Tomo 4, Bogot á 1974, p. 7/8 Aqu í aparece como soluci ó n de emergencia precisamente aquello en que descansaban la fuerza y la capacidad movilizadora del nuevo partido: su í ntima relaci ó n con las agrupaciones…p. 154
15Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 117, 1202 citas
[18]las perif erias geográ fi cas La co nfiguración de la s capas populares co lo mbi anas difirió de la de Argentina, Uruguay o el s ur del Brasi l, dond e los inmigran- tes e urop eos pesaron tanto. Pero, co mo en aquellas latitudes, la movilización y protesta de l os trabajadores tu vi eron gran auge e ntre 1918 y…p. 117
[23]lo s políticos que lo s costos marginales de cada voto en esas circunscripciones eran demasiado elevados en comparación con las ciudades y distritos rurales tr adicionales. Los principales focos de descont e nto pueden seguir se en la actividad de tres fogosos agitadores y organizadores revoluciol\a- rio s: Raúl…p. 120
16Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 2101 cita
[19]en los trabajadores tanto urbanos como rurales. Antes de la Primera Guerra Mundial, los artesanos c9nstituían el volumen principal de la llamada «clase trabajadora» en Colombia. Su organización se limitaba asocie- dades de ayuda mutua, constituidas generalmente bajo los auspicios paternales de la Iglesia católica. El…p. 210
17Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 256, 2644 citas
[20]44 Villegas, Yunis, op. cit., p. 344. 262 ECONOMÍA Y NACIÓN mismo fiscal rechazó su papel de acusador y pidió la absolución del acusado. 45 Pero los conflictos más novedosos vividos por esta sociedad semifeudal fueron los acometidos por aquellos asalariados que laboraban en condiciones capitalistas bastante puras. En…p. 256
[21]44 Villegas, Yunis, op. cit., p. 344. 262 ECONOMÍA Y NACIÓN mismo fiscal rechazó su papel de acusador y pidió la absolución del acusado. 45 Pero los conflictos más novedosos vividos por esta sociedad semifeudal fueron los acometidos por aquellos asalariados que laboraban en condiciones capitalistas bastante puras. En…p. 256
[57]ante los pueblos civilizados", p. 135. 270 ECONOMÍA Y NACIÓN Si no resultaba siquiera factible que una junta de padres gober- nara la escuela pública donde estudiaban sus hijos, ¿qué podría decirse entonces de las finanzas municipales, la administración de justicia o el manejo del presupuesto nacional? Frente a la…p. 264
[58]ante los pueblos civilizados", p. 135. 270 ECONOMÍA Y NACIÓN Si no resultaba siquiera factible que una junta de padres gober- nara la escuela pública donde estudiaban sus hijos, ¿qué podría decirse entonces de las finanzas municipales, la administración de justicia o el manejo del presupuesto nacional? Frente a la…p. 264
18Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 50, 642 citas
[24]Estos nicleos compuestos por obre- ros, artesanose intelectuales se lanzan a la tarea de organizar el naciente movimiento laboral a través de congresos obreros. En el segundo de estos con- gresos, en julio de 1925, surgié la Confederacién Obrera Nacional, con un marcado tinte anarcosin- dicalista. Un afio més tarde,…p. 50
[31]sus actividades independientes al margen de la plantacion bananera, actuaban como una reserva de fuerza laboral. El sistema de contra- tistas implementado por la U.F.C., contratistas que a su vez enganchaban trabajadores, permitid el uso del trabajo parcial de estos campesinos. Y ademas, en la medida que la compajiia…p. 64
19Historia doble de la Costa. Tomo 4: Retorno a la tierraOrlando Fals Borda · 2002 · p. 2071 cita
[26]que, distinto al toro, arremete y pega con los ojos abiertos". En otros pueblos y ciudades (Cartagena, Barranquilla, Cereté, San Carlos, Neiva) se crearon casi simultáneamente sociedades de obreros y obreras similares a las de Montería en cuyos estatutos se abogaba "por la emancipación de la mujer organizando socieda-…p. 207
20Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 195, 1982 citas
[27]las letras latinoamericanas en la década anterior: Delmira Agustini, Alfonsina Storni, Jua- na de Ibarbourou y Gabriela Mistral. El movi- miento antioqueño rompió con la opresión a que estaba sometida la mujer antioqueña y con los convencionalismos propios de un duro régimen político y una cultura tradicional, como…p. 195
[34]de la costa caribe y del interior del país, en busca de mejores condiciones econó- micas. Muchos de ellos se emplearon en el ferro- carril y en el puerto o se convirtieron en colonos de las propiedades públicas y se dedicaron a culti- var yuca, plátano, maíz, arroz, caña de azúcar y ta- baco, que se destinaban a…p. 198
21Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 421 cita
[28]las clases medias y al- tas. A través de eventos que les hacían Capítulo 1 43 posible entrar como reinas a espacios para ellas vedados, como el mundo del trabajo remunerado y el mundo uni- versitario, se las nombraba «Flor del Trabajo» o «Reina de los Estudian- tes», para recaudar fondos de ayuda para las casas del…p. 42
22Una Colombia que nos quedaLinsu Fonseca · 2007 · p. 731 cita
[32]exactamente a un congreso sindical sino a un encuentro abierto y revolucionario de organizaciones”.2 Agrega que el Partido se alimentaba del gran espíritu de lucha obrera que floreció en esa segunda década del siglo XX. Una época mar cada por un incipiente proceso de industrialización en el país, la confor mación de…p. 73
23Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 2071 cita
[35]frontación que se avecinaba. Lo anterior ignora un factor indis- pensable: la actitud del gobierno. Cuando la Unión Sindical de Traba- jadores del Magdalena escribió el plie- go de peticiones, no solamente le en- vió copias a la United Fruit sino al pre- sidente de. la República, al Congreso y al Ministerio de…p. 207
24The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 5031 cita
[37]did not repress the insurrection energetically, the United States would send troops Strikers or Revolutionaries? 481 and the national army would be in a bad position. On the 5th of Decem- ber, 1928, in the city of Ciénaga, we learned that the national government, together with the powerful, imperialist company, was…p. 503
25Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 4391 cita
[39]regalamos el minuto que falta. Al final de su grito ocurrió algo que no produjo espanto, sino una especie de alucinación. El capitán dio la orden de fuego y catorce nidos de ametralladoras le respondieron en el acto. Pero todo parecía una farsa. Era como si las ametralladoras hubieran estado cargadas con engañifas de…p. 439
26No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 421 cita
[40]los manifestantes. Tila Uribe relató así lo que vino después: «Durante 120 días se desató la persecución por todas las zonas, se oían las descargas del Ejército que disparaba contra todo en cualquier parte, mataba sin preguntar nada; aquello era un horrible desfile de muertos. La casa sindical, la imprenta y la…p. 42
27The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 611 cita
[41]pattern of continuing evictions and new invasions was still going on toward the end of the 1960s. 19 Another unsolved conflict, also on the Atlantic coastline, was that of the possessions of the Frutera de Sevilla Company (a subsidiary of the United Fruit Company) in the banana zone of the department of Mag- dalena.…p. 61
28Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · p. 3041 cita
[42]norteamericana sobornó a prefec- tos y alcaldes, pagó agentes del orden con el fin de enfrentarlos a los campesinos y "defender la propiedad privada", y se burló de compromisos, como la oferta de ejidos que hizo a los pueblos lobanos en 1920. Algunos abogados costeños, entre ellos el se- nador momposino y exministro…p. 304
29Marijuana Boom: The Rise and Fall of Colombia's First Drug ParadiseLina Britto · 2020 · p. 781 cita
[43]the rest of Colombia. 44 The system that United Fruit Company developed to manage diverse modes of production—from cultivation in the company’s own plantations to subcontracting with small, medium, and large growers—existed in no other United Fruit Company district (except for Ecuador decades later). 45 The company…p. 78
30Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 372, 4842 citas
[44]Con el agravan- ~ te de que en Colombia comenzó antes, pues los intereses 1 norteamericanos, preocupados por los intentos oficiales ' de control de las explotaciones petroleras, decidieron cor- tar los créditos internacionales. El New York Times atribu- yó esa política oficial al "deseo de la administración del…p. 372
[52]época de la Violencia, que va de 1946 a 1957; después, el Frente Nacional, de 1958 a 1982 y, por último, el proceso de negociación, apertura política y reforma institucional que se viene desarrollando desde 1982. Cada uno de ellos se desenvuelve en el contexto de unos hechos y situaciones específicas, tiene unas…p. 484
31Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 1531 cita
[45]múltiples proyectos de infraestructura para abaratar costos de exportación e integrar las regiones. Abrió un programa de obras públicas que tendría fuertes incidencias en la hasta entonces inmóvil mano de obra rural, en los índices de inflación y en movilizaciones sociales y conflictos obreros. Los departamentos y…p. 153
32Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 1321 cita
[46]on the vulnerability of the Colombian labor movement to ruling-class initiatives during the resurgence and reorganization of world capitalism in the wake of the Second World War. The fourth reflects on the relationship of this whole social process to the phenomenon of the Violence. The Advent of the Liberal Republic…p. 132
33De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 801 cita
[48]de la demanda mundial de produc- tos agrícolas, entre ellos de café. En 1925, la industria colombiana empleaba a 65.100 trabajadores; en 1931, ese número había disminuido a 42.402 trabajadores. Esta 1930: LOS CONSERVADORES SE DIVIDEN, LLEGAN LOS LIBERALES posterior al 9 de abril de 1948, cuando la Iglesia Católica se…p. 80
34De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 801 cita
[49]reflejaba la rápida caída de la demanda mundial de produc- tos agrícolas, entre ellos de café. En 1925, la industria colombiana empleaba a 65.100 trabajadores; en 1931, ese número había disminuido a 42.402 trabajadores. Esta 1930: LOS CONSERVADORES SE DIVIDEN, LLEGAN LOS LIBERALES posterior al 9 de abril de 1948,…p. 80
35El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 4241 cita
[53]antioqueña ligada al gobierno, y compuesta por Esteban Jaramillo, Mariano Ospina Pérez y José M. Marulanda. C. Abe!, op. cit., p. 17. 42 Monson a Chamberlain, Bogotá, 12 de abril de 1929, FO 371113479, Public Record Office (PRO), Londres. 43 Idem; A. Gaitán, Por qué cayó el Partido Comervador; A. Arguedas, "La danza…p. 424
36El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 4141 cita
[54]y empezaba el reflujo temporal de Jos inmigrantes más recientes, Jos menos preparados para enfrentar la crisis urbana. Con el fin de la belle époque, brotan esperanzas e ilusiones en algunos sectores populares de la clase obrera, de Jos trabajadores del campo, de los artesanos y burócratas de bajo rango. Las huelgas,…p. 414
37A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 981 cita
[55]tensions between legal and 80 Claudia Milena Pico et al. legitimate, between what was cultural and what was political, between public and private, between the state and the population, and between morality and legislation. The Ley de Caballo s (Law 61, 1888), one of the most important criminal regulations of the time,…p. 98
38Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 2921 cita
[56]Indemnifications, 68 Indian lands, division of, 11 Indians, 34, 135 Indigo, 7; export earnings from, IOn Industry: artisan, 14; domestic, 14,40, 75, 109,237-38; textile, 241, 242n, 255, 259, 261 Inflation, and government tax revenue, 200-1. See also Paper Money International alliances, of Liberals, 46, 66, 68, 83-84,…p. 292
39En medio del Magdalena MedioAlfredo Molano Bravo · 2009 · p. 281 cita
[59]una industrialización creciente condujeron a las reformas laborales y agrarias del año 1936. Ambas tuvieron un profundo impacto en el Magdalena Medio, especialmente en las zonas petroleras. La reforma laboral tuvo como una de sus consecuencias el reconocimiento y la reglamentación de la actividad sindical. Cuando la…p. 28
40Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 301 cita
[60]level of agricultural productivity. This will be seen more clearly in chapter 11. The fascinating part of the above process is how the 'left' and the 'right' adapted the principles to their arguments, and how there existed wide divergencies between written law and social practice. In chapters 8 and 9 I explain some of…p. 30
41When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 952 citas
[61]it, and claimants needed to show proof that their title had been granted before the year 1821 in order to retain possession. Eviction of squatters dropped sharply as a result of this provision. The second article was founded on a revolu- tional)' phrase from the constitutional revision of 1936: uproperty is a social…p. 95
[62]it, and claimants needed to show proof that their title had been granted before the year 1821 in order to retain possession. Eviction of squatters dropped sharply as a result of this provision. The second article was founded on a revolu- tional)' phrase from the constitutional revision of 1936: uproperty is a social…p. 95