Constitución de Rionegro y fundación de los Estados Unidos de Colombia
El 8 de mayo de 1863, una convención de liberales vencedores de la guerra civil promulgó en Rionegro la carta constitucional más radical del siglo XIX colombiano: bautizó al país como Estados Unidos de Colombia, lo dividió en nueve estados soberanos, abolió la pena de muerte y redujo el gobierno nacional a una figura casi ceremonial. Duró veintitrés años y convivió con cerca de cuarenta y dos constituciones locales o revueltas armadas.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- 8 de mayo de 1863
- Dónde
- Rionegro, Bogotá, Cauca, Santander, Antioquia, Panamá, Cundinamarca, Boyacá, Magdalena, Tolima, Colombia, Bolívar
- Protagonistas
- Tomás Cipriano de Mosquera, Mariano Ospina Rodríguez, Manuel Murillo Toro, Aquileo Parra, Rafael Núñez, Miguel Antonio Caro, José María Samper, Justo Arosemena, Santos Acosta, General Nieto, Convención de Rionegro
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- La reforma constitucional de 1855 que concedió estatuto federal a Panamá y abrió la puerta para crear nuevos estados mediante ley ordinaria, desencadenando la fragmentación territorial entre 1856 y 1857.
- Las leyes restrictivas aprobadas en 1859 bajo el gobierno de Ospina Rodríguez, que transfirieron al poder central el control de los escrutinios electorales y crearon figuras de intendentes e inspectores que erosionaban la autonomía de los estados liberales.
- La intervención de Ospina en apoyo de revoluciones contra los gobiernos liberales de Santander y Cauca, y la ley de orden público que autorizaba al ejecutivo nacional a suspender administraciones estaduales.
- El decreto del 8 de mayo de 1860 del gobernador Mosquera desconociendo formalmente al gobierno central, que desencadenó la guerra civil de 1860-1862 y culminó con la derrota del gobierno constitucional de Ospina.
- La victoria militar de Mosquera y los liberales radicales en 1861, que les otorgó el poder para convocar una convención constituyente en condiciones de vencedores sin contrapeso conservador significativo.
Consecuencias
- La fundación de los Estados Unidos de Colombia con nueve estados soberanos —Antioquia, Bolívar, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Magdalena, Panamá, Santander y Tolima— dotados de amplias atribuciones fiscales, legislativas y militares propias.
- La abolición de la pena de muerte y la consagración de un catálogo de libertades individuales —religiosa, de imprenta, de trabajo, de enseñanza— que mereció los elogios de Víctor Hugo y colocó a Colombia entre las repúblicas más avanzadas del mundo en garantías formales.
- La proliferación normativa vertiginosa: múltiples códigos estaduales coexistiendo con los nacionales, y más de la mitad de los estados retrocediendo del sufragio masculino universal usando su soberanía sobre el sufragio.
- La ingobernabilidad estructural derivada de la cláusula de reforma unánime, que hacía el texto prácticamente inmodificable por vías institucionales y forzaba a que cualquier cambio profundo requiriera la vía armada.
- Cerca de cuarenta y dos constituciones locales o revueltas armadas en veinticinco años, según el cómputo de José María Samper, incluyendo la guerra civil de 1876-1877 provocada por el proyecto de educación laica.
- El mantenimiento de las leyes anticlericales de Mosquera —desamortización de bienes de manos muertas y tuición de cultos— que abrieron una brecha entre liberales y católicos que no se cerraría hasta la Constitución de 1886 y el Concordato de 1887.
- El agotamiento del modelo federal y el ascenso de Rafael Núñez, quien desde 1878 articuló la crítica al régimen de Rionegro y lideró la Regeneración que culminó con la Constitución centralista de 1886.
La clave interpretativa
Por qué importa
La Constitución de Rionegro es el experimento más radical de federalismo y laicismo en la historia colombiana: ningún texto anterior ni posterior garantizó tantas libertades individuales ni distribuyó tanto poder hacia las regiones. Su paradoja central —el texto más liberal del siglo XIX convivió con la mayor densidad de guerras civiles— revela que la arquitectura institucional puede consagrar derechos sin crear los mecanismos para sostenerlos, y que una cláusula de reforma unánime convierte la constitución en un objeto que solo puede destruirse, no corregirse. Rionegro no fue solo una constitución: fue el molde que definió los términos del debate político colombiano durante el resto del siglo, incluyendo la reacción centralista y clerical que lo desmontó en 1886.
Desarrollo histórico
La historia completa
La Constitución de Rionegro y la fundación de los Estados Unidos de Colombia
En el municipio antioqueño de Rionegro, entre febrero y mayo de 1863, una convención de delegados liberales vencedores de la guerra civil redactó la carta constitucional más audaz y más frágil de la historia colombiana del siglo XIX. La Constitución promulgada el 8 de mayo bautizó al país como Estados Unidos de Colombia, lo dividió en nueve estados soberanos, abolió la pena de muerte, consagró un catálogo de libertades individuales que asombró a Europa y redujo al gobierno nacional a una figura casi ceremonial. Duró veintitrés años. En ese cuarto de siglo, el historiador José María Samper contabilizó cerca de cuarenta y dos constituciones locales o revueltas armadas: casi dos por año. La paradoja es la clave del período. Nunca antes ni después tuvo Colombia un texto más liberal en sus garantías individuales, y nunca antes ni después convivió tanta letra escrita con tanto fusil disparado. Rionegro no cerró la guerra que la había hecho posible: la elevó a método ordinario de reforma política.
El mundo del que brotó Rionegro
La Constitución de 1863 no salió de la nada. Fue el punto final de un proceso de más de una década en el que la República de la Nueva Granada se había ido descosiendo, estado por estado, ley por ley. En 1855, el Congreso reformó la carta vigente para conceder a Panamá un estatuto federal y, con una cláusula que resultaría decisiva, permitió que en adelante bastara una ley ordinaria para crear otros estados. La puerta quedó abierta. En 1856 se creó el estado de Antioquia; en 1857, los de Cauca, Cundinamarca, Bolívar, Magdalena y Santander. El país que hasta entonces se había organizado como una república unitaria fragmentaba su territorio a velocidad de proyecto legislativo.
Sobre ese cimiento ya federal, el presidente conservador Mariano Ospina Rodríguez promulgó en 1858 una nueva Constitución que reconocía formalmente la nueva arquitectura: la Confederación Granadina, integrada por ocho estados. El texto era ambiguo. Aceptaba la autonomía estadual, pero introducía un mecanismo de control por el cual la Corte Suprema podía suspender los actos de las legislaturas locales contrarios a la Constitución o a las leyes nacionales, con decisión final en el Senado. En manos de un gobierno conservador y de un Congreso afín, esa herramienta se convirtió en un instrumento de intervención sobre los estados liberales.
La crisis se precipitó en 1859. El Congreso, alineado con Ospina, aprobó tres leyes que erosionaban de raíz la autonomía estadual: una transfería al poder nacional la intervención en los escrutinios de las elecciones para el Congreso y la Presidencia, arrebatándosela a los estados; las otras creaban figuras de intendentes e inspectores que extendían el brazo del ejecutivo central hasta los territorios. A esto se sumó una ley de orden público que autorizaba al gobierno nacional a imponerse sobre las administraciones estaduales, e incluso a suspenderlas. Ospina auxilió, además, dos revoluciones internas contra los gobiernos liberales de Santander y del Cauca. El mensaje era inequívoco: la Confederación seguiría existiendo mientras los estados aceptaran ser tutelados.
El general Tomás Cipriano de Mosquera, gobernador del Cauca y figura dominante de esa región, no lo aceptó. El 8 de mayo de 1860 expidió un decreto que desconocía formalmente al gobierno de Ospina. Con ese acto se abrió la guerra civil de 1860-1862. Santander, Bolívar y Magdalena se sumaron progresivamente a la rebelión; los estados liberales entendieron que las leyes restrictivas amenazaban directamente su existencia política. En la Costa, el general Nieto abrió un frente adicional que alivió la presión sobre los estados costeros. Fue, en la larga secuencia de guerras civiles decimonónicas, un caso singular: la única vez en todo el siglo XIX en que una revolución armada logró derrocar por completo al gobierno constitucional. En julio de 1861 Mosquera tomó Bogotá y asumió el poder.
Dos años decisivos separan la caída de Ospina de la Convención de Rionegro. En ellos Mosquera gobernó por decreto, con un talante marcadamente anticlerical. El 9 de septiembre de 1861 firmó el decreto de desamortización de bienes de manos muertas, que adjudicaba a la nación todas las propiedades, derechos y acciones de las corporaciones civiles y eclesiásticas. La medida golpeaba a la mayor concentración de riqueza territorial del país: la Iglesia católica, cuyas propiedades se avaluaban entonces en diez millones de pesos, mientras el presupuesto nacional apenas alcanzaba los dos millones. Ese mismo período vio la promulgación del decreto de tuición de cultos, que obligaba a los sacerdotes a jurar obediencia a la Constitución y las leyes ante la autoridad civil como condición para ejercer su ministerio; quienes se negaran podían ser desterrados sin procedimiento judicial. La Iglesia, que había movilizado desde el púlpito a sectores populares en las guerras civiles previas, era percibida por los liberales radicales como un poder político rival, no como una institución espiritual neutral.
En ese clima —victoria militar reciente, medidas anticlericales en curso, estados liberales fortalecidos— Mosquera convocó la Convención que refundaría el país.
Rionegro: la convención de los vencedores
Mosquera eligió Rionegro por razones que no eran neutras. La pequeña población antioqueña, situada en un estado que había resistido las presiones más agudas del radicalismo, le ofrecía sin embargo un entorno seguro: estaba habitada por gentes que lo apreciaban. El general llegó casi un mes antes de la instalación, acompañado de una división militar fiel. La escenografía era transparente: la convención se reunía bajo la garantía de las armas que habían ganado la guerra.
Las sesiones se instalaron el 4 de febrero de 1863. Los delegados representaban a los estados vencedores del conflicto; los conservadores derrotados apenas tuvieron participación en el diseño del nuevo orden. Tres grandes temas ocuparon el debate: el grado de autonomía que se concedería a los estados, la duración del período presidencial y las relaciones entre la Iglesia y el Estado. En los tres, los radicales imprimieron su marca.
Sobre la autonomía estadual, la respuesta fue máxima. Los estados se declararon soberanos y podrían ejercer todas las funciones no expresamente reservadas al gobierno central. Sobre el período presidencial, se fijó una duración corta —dos años— y se prohibió la reelección inmediata, en clara reacción contra el caudillismo, aunque paradójicamente el caudillo por excelencia del momento, Mosquera, sería el primer beneficiario del cargo. Sobre las relaciones Iglesia-Estado, se mantuvieron en vigor las leyes de desamortización y tuición dictadas en 1861, y se impulsó una reforma educativa orientada a eliminar la influencia de la religión católica en la enseñanza.
El 14 de mayo de 1863, seis días después de promulgada la nueva carta, la Convención nombró a Mosquera presidente de los Estados Unidos de Colombia, cargo que ejercería hasta el 1 de abril de 1864. Era su tercer período. La secuencia habla por sí sola: el general que había ganado la guerra convocó la convención que redactó la constitución que lo eligió presidente. Rionegro no fue un pacto entre fuerzas equilibradas: fue la codificación jurídica de una victoria militar.
La arquitectura del texto: soberanía multiplicada por nueve
La Constitución promulgada el 8 de mayo de 1863 comenzaba con una fórmula que rompía tres siglos de tradición: "En nombre y por autorización del pueblo y de los Estados Unidos Colombianos". Era la primera carta colombiana que no invocaba a Dios en su preámbulo. La declaración de origen no era retórica: el pueblo, no la providencia, fundaba la nación.
Los nueve estados soberanos que integraban la Unión —Antioquia, Bolívar, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Magdalena, Panamá, Santander y Tolima— se declaraban unidos "a perpetuidad" bajo el nombre de Estados Unidos de Colombia. La palabra "soberanos" no era ornamental. Cada estado podía redactar su propia constitución, elegir su congreso, fijar sus impuestos, organizar su burocracia, levantar sus milicias, emitir sus propios sellos postales y determinar quién tenía derecho al voto. Podía darse sus propios códigos: minero, de tierras, electoral, civil. El gobierno nacional retenía funciones muy limitadas —relaciones exteriores, defensa común, moneda—; todo lo demás quedaba en manos de los estados.
La consecuencia inmediata fue una proliferación normativa vertiginosa. En un mismo territorio nacional coexistían múltiples códigos estaduales junto a los códigos nacionales; la vida jurídica del ciudadano dependía, en no poca medida, del estado en que residiera. Más de la mitad de los estados usaron su autoridad sobre el sufragio para retroceder del sufragio masculino universal que se había ensayado en años recientes y que no había funcionado del todo a satisfacción de los propios liberales. La soberanía estadual, en este punto, se ejerció como poder de restricción.
El diseño del ejecutivo nacional acentuaba la asimetría. El período de dos años sin reelección inmediata impedía la construcción de continuidades administrativas. Y el poder central carecía de la facultad de intervenir en la política interna de cada estado soberano: si en Bolívar estallaba una revuelta o en el Cauca se derrocaba al gobernador, Bogotá podía observar pero no actuar. El presidente de los Estados Unidos de Colombia era, en la práctica, el jefe de una confederación de repúblicas.
El artículo más consecuente, sin embargo, no fue el que definió las competencias sino el que reguló su reforma. La Constitución de 1863 solo podía ser modificada con el consentimiento unánime de todos los estados. Bastaba que uno se opusiera para que cualquier enmienda fracasara. La disposición, pensada como garantía suprema de la soberanía estadual, tuvo un efecto que sus redactores no calibraron: hizo del texto un objeto prácticamente inmodificable por vías institucionales. Si el orden de Rionegro dejaba de funcionar, no podría corregirse: tendría que ser derribado.
Los derechos y el laicismo: la letra que asombró a Víctor Hugo
Contra la arquitectura institucional, discutible en su equilibrio, se yergue el otro rostro de Rionegro: un catálogo de derechos y libertades individuales que colocaba a Colombia, sobre el papel, entre las repúblicas más avanzadas del mundo. La Constitución garantizaba la libertad religiosa, la libertad de imprenta y de pensamiento, la inviolabilidad del domicilio, la libertad de trabajo y de enseñanza, el derecho de propiedad y la libertad de expresión. Abolía por completo la pena de muerte, comprometiendo tanto al gobierno general como a los estados a no decretarla en ley alguna. Fue esa cláusula la que motivó los elogios públicos de Víctor Hugo, entonces la figura moral más resonante del liberalismo europeo.
El proyecto laico se desplegó en varios frentes simultáneos. La desamortización decretada por Mosquera en 1861 —que la Convención mantuvo íntegramente— adjudicó a la nación las propiedades de comunidades religiosas, cofradías, capellanías y demás corporaciones eclesiásticas. Su aplicación, sin embargo, no fue uniforme. En Antioquia, los rendimientos fueron sorprendentemente bajos: los propietarios locales temían la desaprobación de la Iglesia, y solo unos pocos censos fueron redimidos en el tesoro nacional. Contribuía a ello el hecho, no menor, de que el patrimonio eclesiástico acumulado en la región era menor que en otras partes del país. La resistencia cultural y la disparidad regional revelaban los límites reales de un decreto que, en el papel, parecía uniforme y total.
La tuición de cultos obligaba a los sacerdotes a jurar obediencia a la Constitución y las leyes ante la autoridad civil; sin ese juramento no podían ejercer su ministerio, y quienes se negaran quedaban expuestos al destierro sin procedimiento judicial. Para los liberales, la medida era una respuesta racional a un adversario político: la Iglesia había movilizado a las masas desde el púlpito en las guerras civiles previas, había tomado partido con las armas, y su poder económico —propiedades por cinco veces el presupuesto nacional— la convertía en un poder paralelo. Para los católicos, era una persecución. La brecha abierta en 1861 y ratificada en Rionegro no se cerraría del todo hasta la Constitución de 1886 y el Concordato de 1887; incluso entonces, la Regeneración no revertiría del todo las reformas adelantadas por los radicales.
La reforma educativa impulsada desde la Convención buscaba desplazar a la Iglesia del control de la enseñanza. Sería este uno de los frentes más incendiarios del período: cuando en 1876 el gobierno liberal de Aquileo Parra intentó profundizar el proyecto de educación laica, los conservadores se alzaron en una guerra civil que duró once meses.
El desgarrón institucional: cuarenta y dos revueltas en veinticinco años
Lo que ocurrió después de 1863 puede leerse de dos maneras, y ambas son ciertas. En una, el régimen federal consolidó valores democráticos —origen popular del poder, igualdad ciudadana, derechos individuales— que penetraron en la cultura política nacional más allá de las élites educadas y sobrevivirían al centralismo posterior. En la otra, la Constitución diseñó las condiciones exactas de su propia ingobernabilidad.
La cifra de José María Samper —cerca de cuarenta y dos constituciones o revueltas armadas de carácter local en veinticinco años— agrupa realidades diversas: reformas de constituciones estaduales, insurrecciones locales, guerras entre facciones dentro de un mismo estado. Pero el orden de magnitud es lo revelador. Ningún período presidencial entre 1863 y 1880 transcurrió en completa paz. Los estados más sacudidos fueron Bolívar, Cauca, Cundinamarca, Boyacá y Tolima. Bolívar por sí solo experimentó al menos cuatro cambios constitucionales entre 1857 y 1877: uno por su creación como estado, otro por la Constitución nacional de 1863, otro por una insurrección local en 1864, otro por una conmoción armada en 1877.
Los mecanismos de la inestabilidad eran previsibles a la luz del diseño constitucional. Como el gobierno central no podía intervenir en la política interna de los estados soberanos, las disputas por el poder local se resolvían directamente entre las facciones armadas. Como cada estado podía manipular la política de sus vecinos —promoviendo revueltas contra gobernadores adversos, dando refugio a fuerzas insurgentes—, la conflictividad se contagiaba de un territorio a otro. Como el ejecutivo nacional era estructuralmente débil, no había árbitro creíble. La guerra civil dejaba de ser un episodio excepcional y se convertía en el mecanismo ordinario de cambio político.
A esta dinámica política se sumó una fragmentación económica. Los estados, dotados de amplia autonomía fiscal, establecieron aduanas interiores que gravaban el comercio entre regiones. La consecuencia fue paradójica: la unión federal de nueve estados soberanos operaba, en la práctica, como un archipiélago de mercados protegidos entre sí. El desarrollo de un mercado interior nacional se veía obstaculizado por las mismas fronteras administrativas que la Constitución había multiplicado.
La ironía histórica no acaba ahí. Los conservadores, derrotados militarmente en 1862 y excluidos del diseño constitucional de 1863, no tardaron en advertir que el federalismo radical les ofrecía una vía para recuperar terreno. En varios estados aprovecharon la autonomía estadual para arrebatar el control al liberalismo radical, usando el propio sistema institucional que este había creado. La Constitución de Rionegro no fue solo un arma liberal: fue un campo de disputa que amplificó la competencia interpartidista hasta hacerla difícilmente manejable.
Las guerras del régimen federal
La guerra civil de 1876 sintetiza como pocas las tensiones del período. Su origen fue político-religioso: los conservadores se alzaron contra el gobierno liberal de Aquileo Parra para frenar el proyecto de educación laica. El conflicto duró once meses, se libró principalmente en el Cauca y el Tolima, y según la queja del Secretario del Tesoro en 1878, su costo habría representado el 118 % del presupuesto nacional aprobado para ese año. Un país cuya guerra excede en un año a lo que se propone gastar en su totalidad es un país fiscalmente inviable.
Las tropas liberales que combatieron en esa guerra eran predominantemente negras y mulatas —dato que revela el carácter movilizador que el radicalismo había alcanzado en sectores populares, más allá de la élite letrada— y ocuparon y saquearon Cali en la Nochebuena de 1876. La victoria liberal, sin embargo, no consolidó al radicalismo. Dentro del propio partido crecía una tendencia hacia acuerdos con los adversarios, hacia la idea de que el orden constitucional vigente había agotado sus posibilidades.
A las guerras se sumó una crisis exportadora. El sector externo colombiano, débilmente integrado a los mercados internacionales de capitales, sufrió un colapso que evidenció las limitaciones de la política de libre comercio en un país periférico. La combinación era letal: guerras civiles endémicas, aduanas internas, exportaciones en caída, presupuestos desbordados. El régimen que en 1863 se había proclamado a perpetuidad enfrentaba, quince años después, síntomas evidentes de descomposición.
Rafael Núñez y el fin del orden de Rionegro
El 1 de abril de 1878, Rafael Núñez pronunció la frase que la posteridad convertiría en emblema: el país estaba ante el dilema entre "regeneración administrativa fundamental o catástrofe". Núñez, en ese momento, no proponía derogar la Constitución de 1863. Hablaba de reforma administrativa dentro del marco vigente; todavía en 1884 no creía practicable un cambio político profundo. Pero la fórmula tuvo fortuna. Con el tiempo, el discurso de 1878 sería identificado como el acta fundacional de un período —la Regeneración— que en realidad se consolidó más tarde.
Núñez llegó a la presidencia por primera vez en 1880, en alianza con el sector independiente del liberalismo. Su programa —retorno a la autoridad, fortalecimiento del gobierno central, reconciliación con la Iglesia católica— encontró eco en regiones y sectores fatigados por la inestabilidad. En su segunda elección, en 1884, ya se articulaba una coalición más amplia con el Partido Conservador y con Miguel Antonio Caro, el ideólogo católico que sería el principal redactor intelectual del nuevo orden constitucional.
El desenlace lo trajo la guerra civil de 1885. Los liberales radicales, ante lo que percibían como el desmantelamiento de su proyecto, se alzaron en armas. Fueron derrotados. Sobre esa derrota, Núñez y Caro construyeron la ruptura definitiva: convocaron un cuerpo constituyente que promulgó, en 1886, una nueva Constitución. El texto reemplazaba la federación por un Estado unitario, restablecía la centralización política, administrativa y económica, creaba un ejército nacional único, alargaba considerablemente el período presidencial y restablecía las relaciones con la Iglesia católica. El Concordato de 1887, negociado con la Santa Sede, selló la nueva armonía entre el poder político y el religioso.
El artículo 92 de la Constitución de 1863 —la exigencia de unanimidad para reformarla— había cumplido, en sentido inverso, su propósito. Blindada contra la reforma pacífica, la carta radical solo pudo ser derogada por una guerra. La Regeneración no la modificó: la sustituyó por otra.
El legado paradójico
Núñez fue elegido presidente en cuatro ocasiones —1880, 1884, 1886 y 1892—, aunque no ejerció el cargo durante el último período; delegó frecuentemente el mando en sus designados y murió en 1894. Miguel Antonio Caro, que había ejercido como vicepresidente, asumió entonces el control completo del gobierno en Bogotá. Su gestión se caracterizó por una exclusión sistemática de los liberales de los derechos políticos y los cargos públicos: la prensa era intimidada, las elecciones manipuladas, y Caro llegó a formular explícitamente que los comicios no podían estar abiertos a quienes consideraba bandos facciosos. La Constitución, en su interpretación, era carta de conquista antes que norma común. Ese contexto de exclusión política formó parte del caldo que desembocaría en la Guerra de los Mil Días, entre 1899 y 1902.
El centralismo de 1886 tampoco fue enteramente lo que su letra proclamaba. En provincias donde las élites locales conservaban un sentido de autonomía federalista respaldado por la geografía y las tradiciones —y esas eran casi todas—, el nuevo orden generó resentimientos que la simple redacción de un texto constitucional no podía disolver. El poder central se afirmaba en Bogotá; en los territorios, la vida política seguía respondiendo a lógicas locales que ninguna reforma jurídica había desmantelado del todo.
Y sin embargo, algo del orden de Rionegro sobrevivió al derrumbe de su arquitectura formal. Los valores que la Constitución de 1863 había proclamado —origen popular del poder, igualdad de derechos independientemente de la situación económica, social o étnica, libertades individuales fundamentales— habían penetrado en la cultura política nacional. No eran ya patrimonio exclusivo de una élite educada: habían circulado por los estados, se habían ejercido en elecciones, se habían defendido con las armas. La Regeneración pudo centralizar el poder y restablecer los vínculos con la Iglesia, pero no logró borrar del imaginario político colombiano principios que Rionegro había sedimentado.
Por qué Rionegro sigue importando
La lectura fácil de la Constitución de 1863 la reduce a un experimento fallido: federalismo excesivo, ejecutivo débil, unanimidad imposible, guerra civil crónica, colapso previsible. Esa lectura es en buena medida exacta, pero incompleta. Rionegro no fracasó solo por su diseño; fracasó también porque intentó organizar sobre bases estrictamente jurídicas un país que carecía de las condiciones estructurales —integración territorial, mercado interior, Estado fiscal, monopolio de la fuerza— para sostener cualquier orden estable, federal o centralista. Las mismas tensiones reaparecieron bajo la Regeneración y desembocaron en una guerra que costó decenas de miles de vidas y la pérdida de Panamá.
Lo que Rionegro dejó como enseñanza histórica es más incómodo que una simple advertencia sobre los peligros del federalismo. Reveló que una constitución no puede reformarse sola cuando su propio diseño lo impide; que una carta que codifica la victoria de un bando sin reconocer al adversario derrotado siembra las condiciones de su propia derogación violenta; que las libertades individuales más generosas pueden convivir con la ingobernabilidad más aguda si no las acompañan instituciones capaces de sostenerlas. Y también reveló que ciertos valores, una vez sedimentados en la cultura política, sobreviven al hundimiento de las instituciones que los proclamaron: la Colombia posterior a 1886 fue centralista y confesional, pero ya nunca dejó de discutir el origen popular del poder ni la igualdad ciudadana como principios legítimos, aunque incumplidos.
La Constitución de Rionegro es, por eso, uno de los documentos más reveladores del siglo XIX colombiano. En su ambición y en su fracaso se lee entera la dificultad de fundar una república en un territorio fragmentado por la geografía, dividido por sus élites regionales, empobrecido en sus finanzas y acostumbrado a resolver sus conflictos con las armas. Rionegro creyó que el problema podía solucionarse con un texto suficientemente radical. La historia posterior demostró que ni ese texto ni el que lo sustituyó bastaron. Pero la discusión sobre el equilibrio entre autonomía regional y unidad nacional, entre libertades individuales y capacidad estatal, entre garantía de derechos y monopolio de la fuerza —esa discusión, abierta en Rionegro en 1863— sigue siendo la discusión central de la política colombiana.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 1131 cita
[1]de la cual se había llegado al número de 36 provincias para el momento de ex- pedición de la nueva Constitución, dio paso a partir de este año a un proceso inverso, de agru- pación de las provincias en entidades de mayores dimensiones y capacidades, que fueron la antesala del federalismo. El vigoroso impulso federal…p. 113
02Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2381 cita
[2]Codazzi: Geografía física y política de la o o con ra en C: a Nueva Granada. José Jerónimo Triana: Flora co- a liderada nuel Ibáñez y Are -——lombiana. El Congre- da y ontra la 1as li- so crea por ley el es- tado de Antioquia. + 1857 Se crean los esta- dos de Cauca, Cun- dinamarca, Bogotá, Bolívar, Magdalena y -…p. 238
03Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 73, 1022 citas
[3]que en buena parte la dedicó a defender la estabilidad de su mandato en vista de las arremetidas libe- rales. Pero pueden registrarse, entre otros, los siguientes hechos: Los jesuítas regresaron al país; se crearon los Estados de Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Bolívar y Magdalena; se redujo la deuda exter- na; se negó a…p. 102
[15]acto vengativo que fue condenado hasta por su familia. Con el poder en las manos, Mosquera con- voca la famosa Convención de Rionegro, que abre sesiones en febrero de 1863. Había esco- gido tal población antioqueña porque le repre- sentaba seguridad, en vista de que estaba po- blada por gentes que lo apreciaban. A…p. 73
04Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 17, 21, 483 citas
[4]del Beebe ¢ Ae tee batndoe Ue mstrs Critvrtrrmoe gus tfervetla, Ka rensde en dectetuas 4 ta “goin ai fillicd c @. Bfilitle a4 eZ a Wtieele te.S oe Go elarter Lobes aped dé Poliagata Blaine, Lb nen! See Fon dintaciesen, Mag datiun, Pannva: Doerlar dor ¢ Blhiorra, ried doe peyperlen a sereele fers tor aelee Ae ape…p. 17
[14]tidos conservador y liberal, y unos afos de agitadas controversias politicas, econdémicas y religiosas, pues se consideraba necesario luchar con denuedo para acabar de manera definitiva con el orden co- lonial. Pero también favorecié la cultura, con la or- ganizacion de la Comisién Corografica, dirigida por el coronel…p. 21
[42]Papel Periddico Illustrado». Durante su mandato se firmé el concordato con el Vaticano, que ponia fin al largo litigio entre la Iglesia y el Estado, A la izquierda, entrada en Bogoté del arzobispo monsenor José Telesforo Patil. El arzobispo desempené un destacado papel en los anos iniciales del Movimiento de la…p. 48
05Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 241 cita
[5]de vías de comunicación. Como varia- ción a la estructura de la rama ejecutiva federal se sustituyó la figur Debe resaflarse de esta Constitu- ción la introducción de un mecanismo de control de constitucionalidad y Je- Evento Federa en virmud del cual la Corte Federal podía suspender los e Me aturas de los estados…p. 24
06El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 4491 cita
[6]conservador. Esta ley transfería a los poderes nacionales, retirándosela a los estados la in- tervención en los escrutinios de las elecciones para miem- bros del Congreso y para la Presidencia de la República. Contra esta y parecidas medidas elevó violenta protesta el Partido Liberal, amenazado en su propia…p. 449
07Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · p. 289, 3132 citas
[7]su antiguo enemigo de 1841 y 1854, el general Tomás Cipriano de Mosquera. El conflicto con el presidente Ospina, suscitado en buena parte por él mismo, ¡iría a aliar a Nieto con Mosquera, y a convertir a éste en liberal! Nieto se aprestaba a defenderse. Mosquera, con su habitual arrogancia, ya amenazaba al gobier- no…p. 289
[16]los enemigos. No había casi escapatoria. Quizás el único escape era coger para el monte a traba- jar, donde no hubiera tanta politiquería ni tanta guerra, como habíamos hecho por Guataca hacia veinte años Pero la politiquería se iba extendiendo con nosotros. como el petróleo sobre el agua. Al llegar a Mompox, recibí…p. 313
08The Work of Recognition: Caribbean Colombia and the Postemancipation Struggle for CitizenshipJason McGraw · 2014 · p. 681 cita
[8]the rights that the laws permit one to exercise, but is whatever each one wants to do; I am free is the favorite phrase heard from the mouths of these infernal people. —Anonymous writer to Tomás C. Mosquera, Barranquilla, October 1861 They say of our form of government That it is republican: They tell us we are free,…p. 68
09Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 1101 cita
[9]la Constitución de la Confederación Granadina dice: “Art. 15. Son de la competencia esclusiva del Gobierno jeneral los objetos siguientes…][… “[t] odo lo concerniente a la legislación marítima i a la del comercio esterior i costane - ro…][… “El mantenimiento de la libertad del comercio entre los Estados…” 109 El…p. 110
10Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 152, 157, 1673 citas
[10]magistrados de la Corte Suprema de Justicia y pro- curador general de la Nación, pero cada uno de ellos debía escogerse en elecciones distintas, por lo que el país vivía en permanente debate electo- ral. Acogiéndose a lo estipulado en la Constitu- ción, las provincias de Bogotá, Cauca, Córdoba, Cundinamarca, Chocó,…p. 157
[19]Mosquera expulsó del país a las otras comunidades religiosas. Tercer y cuarto gobiernos de Mosquera La Convención de Rionegro de 1863 lo nombró para su tercer mandato, el 14 de mayo, presidente de los Estados Unidos de Colombia, cargo que ejerció hasta el 1 de abril de 1864. Entre mayo y noviembre estuvo al frente de…p. 152
[34]la inspección o la tuición de cultos, con lo cual la Iglesia quedó sometida, no sólo a la vigilancia sino AAA SS EE El país en la segunda mitad del siglo XIX El arzobispo Manuel Iglesia y el Estado, el ar- José Mosquera y sacer- zobispo defendió los de- dotes jesuitas. En la pri- rechos eclesiásticos, por mera gran…p. 167
11Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 521 cita
[11]dictatorship of Rafael Urdaneta that resulted from it was overthrown in its turn by a counterrebellion the very next year, so that the two "successful" uprisings in effect canceled out each other. The next three uprisingsthe War of the Supremes, the Conservative revolution of 1851, and the Melo coupall ended in…p. 52
12Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1391 cita
[12]práctico y espíritu de trabajo”. 28 El gobierno de Ospina estaba desgarrado por las disidencias regionales y demostraba dificultad para gobernar con eficiencia a todo un país desde la remota Bogotá. La comunicación era lenta, las leyes de la capital se ignoraban, y era en las regiones lejanas donde las élites…p. 139
13Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 941 cita
[13]el trato respetuoso que se debía dar a los prisioneros de guerra, asistencia a los heridos y enfermos y respeto a la población civil. El 26 de noviembre de 1820 se suscribió entre Simón Bolívar, como presidente de la recién creada República de la Gran Colombia, y Pablo Morillo, comandante español del Ejército de…p. 94
14Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 811 cita
[17]truenan los cafiones. La juridicidad de la Republica esta restablecida. Si se acusara a los golpistas, si se pretendiera ir en contra de Santos Acosta, debe decirse ante todo que ellos, el 23 de mayo de 1867, restauraron el orden constitucional y libraron a Colombia de una sangrienta guerra civil. Mosquera quedo…p. 81
15La Religión en ColombiaCarlos Arboleda Mora · 2010 · p. 1391 cita
[18]auxilio, [para formar] una nación libre, soberana e independiente, bajo el nombre de ‘Estados Unidos de Colombia” 184. Es la primera Constitución del país que no comienza “En nombre de Dios” 185 sino “En nombre y por autorización del 183 Véase para toda la historia de la laicidad en Francia, Assemblée générale du…p. 139
16¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 65, 682 citas
[20]garantizaría a los ciudadanos la libertad religiosa y de expresión, incluyendo la de imprenta, al tiempo que se mantenía la eliminación de la pena de muerte. Prolongando el conflicto con la Iglesia, se mantendrían las leyes sancionadas en 1 861 por Mosqueta, bajo las cuales se expropiaron las tierras, las casas y los…p. 65
[40]la aparición de ferrerías e industrias anexas en Pacho, Amagá y Samacá, como también los avances mucho más estables en la producción de alimentos y bebidas, cuyo ejemplo más notable fueron las fábricas de cerveza aparecidas a fmales de siglo. COLOMBIA EN 1886, BAJO LA ILUSIÓN DEL ORDEN Una dura consecuencia del ciclo…p. 68
17Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 35, 38, 683 citas
[21]convirtió en la única posible. El segundo rasgo dominante de la Constitución era el amplio reconoci- miento de los derechos y garantías in- dividuales. Abolía por completo la pena de muerte —esto fue lo que mo- tivó los elogios de Victor Hugo— y garantizaba los derechos a la propie- dad, las libertades de pensamiento,…p. 35
[39]lución colombiana con la de otros paí- ses latinoamericanos, o si se advierte que la inestabilidad política no fue in- ferior bajo el imperio de constitucio- nes centralistas y autoritarias, el re- sultado no fue tan negativo, y bajo la vigencia de estas constituciones se fue- ron consolidando mecanismos de po- der…p. 38
[51]Si durante la vigencia de la Constitución del 63 los conservadores fueron víctimas frecuentes del fraude electoral y de la coacción, y en alguna ocasión de restricciones a su prensa, y si sólo lograron una representación minoritaria en el Congreso y las Asambleas de los estados que no con- trolaban, entre 1886 y 1904…p. 68
18Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 107, 1142 citas
[22]texto: «[estas] se unen y confederan a perpetui- dad consultando su seguridad exterior y recíproco auxilio y forman una Nación libre, soberana e independiente, bajo el nombre de Estados Unidos de Colombia». En los poco más de cincuenta años que transcurrieron entre la conformación de la junta de Gobierno de 1810 y la…p. 107
[38]central de intervenir en la política de cada estado soberano en la década de los setenta, y la de unos estados intentando mani- pular la de los vecinos, trajo consigo un resquebrajamiento no sólo de la unidad política sino también del mercado interior, porque las rivalidades llevaron a implantar adua- nas que frenaban…p. 114
19Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 192, 1972 citas
[23]y ganados. Así, la política se alimentó de formas múltiples de so- cialización, que se expresaron desde los inicios del siglo xix mediante sociedades masónicas, populares, religiosas, democráticas y de artesanos; algunas de ellas sirvieron de apoyo a dirigentes liberales, dentro de una visión más po- pulista del…p. 197
[35]libertad obtenida en la década anterior, culminó con medi- das más drásticas frente a la Iglesia: la tuición de cultos y la desamortización de bienes de manos muertas. Durante los años 70, los liberales radicales instituyeron la educa- ción laica y obligatoria, otro factor más que se convirtió en elemento de choque…p. 192
20Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1221 cita
[24]Liberals changed the name of the country from Granadine Confederation (as in the 1858 constitution) to United States of New Granada (Estados Unidos de Nueva Granada, 1861-63). This action was followed by the adop- tion, in 1863, of another constitution that restored the name Colombia (more specifically Estados Unidos…p. 122
21A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 1151 cita
[25]into nine states (Cundinamarca, Antioquia, Magdalena, Santander, Tolima, Bolívar, Cauca, Boyacá, and Panama) with autonomy over their constitutions and congresses, taxes, and bureaucratic organization. This constitution arose as a solution to the conflicts that had plagued the territory Fiscal Reform and the Origins…p. 115
22Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 10, 932 citas
[26]Solamente les prohibié enajenar su terri- torio a gobiernos extranjeros, aprobar la esclavitud, 1528 Fotografia de los hermanos Mosquera, tomada en la ciudad de Nueva York en 1853. En el centro se encuentra el arzobispo, don Manuel José, y a la derecha el general Tomas Cipriano, gran impulsor del federalismo.…p. 93
[46]el Senado de Plenipotenciarios, tom6 posesion de la jefatura del gobierno de la Union Colombiana el general Ju- lian Trujillo, el presidente de la corporacién, doctor Rafael Nunez, inaguro el periodo de la denominada «regeneracién», implicita en este enunciado suyo: hemos llegado a un punto en que estamos con-…p. 10
23Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 851 cita
[27]poco flexibles. Es decir, los beneficios fueron mayores que los costos en el contexto de la principal motivación económica, que fue de orden fiscal. Desde el punto de vista político y religioso, la desamortiza ción, de alguna manera, pretendía también ponerle coto al origen de los ma yores conflictos en el siglo XIX,…p. 85
2430 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 941 cita
[28]desde 1863 hasta la expedición de la Constitución de 1886. Fue elegido para el primer periodo, que terminó en abril de 1864. De acuerdo con la Constitución, la presidencia debía durar dos años. Fue elegido por cuarta vez para el periodo 1866 al 1868. Murió en su Hacienda Coconuco. Este es el texto de la ley de manos…p. 94
25Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 2391 cita
[29]en la región de Santander, abogaban por la supresión del estanco del tabaco que les impedía la expansión de la producción, y secundaban también las reformas fiscales, en especial la abolición del diezmo eclesiástico que pesaba duramente sobre ellos. Los terratenientes, por el contrario, eran los partidarios del statu…p. 239
26Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 2811 cita
[30]of the Grenadine Confederacy from 1861 to 1863, served as the first president of the United States of Colombia from 1863 to 1864, and again from 1866 to 1867. In January 1862, as civil war raged and the outcome still hung in the balance, Mos- quera wrote a letter to Pope Pius IX, the first pope to have personal…p. 281
27Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850–1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 511 cita
[31]somewhat surprising, given the religiosity of Antioqueños, that the proceeds of Church property sold off locally seem to have been surprisingly low. No doubt this was partially due to the fact that the local Church had not inherited or accumulated wealth on the same scale as in other parts of the country. To cite an…p. 51
28Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850-1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 511 cita
[32]somewhat surprising, given the religiosity of Antioqueños, that the proceeds of Church property sold off locally seem to have been surprisingly low. No doubt this was partially due to the fact that the local Church had not inherited or accumulated wealth on the same scale as in other parts of the country. To cite an…p. 51
29The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 1331 cita
[33]the deep-rooted political and re- ligious conflict that shaped the institutional relations between Church and state in Colombia—from the Independence period through the late nineteenth century. Since the “discovery” of América, altar and throne had governed jointly, as the pa- pacy conceded to the Spanish Crown…p. 133
30Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 5451 cita
[36]a saber: «La del 27 de octubre de 1857, motivada por la crea- ción del Estado; «La del 12 de noviembre de 1863, motivada por la nacional del mismo año; «La del 25 - 26 de noviembre de 1864, fruto de una insurrección local, y «La del 15 de septiembre de 1877, resultado también de otra conmoción armada que derrocó al…p. 545
31Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 2651 cita
[37]temporal de la Compañía, a que el subsidio se redujera a $100.000, el Congreso no aprobó la negociación, y esta suma entró cumplidamente en las arcas públicas hasta 1880. En ese año, y con el objeto de conseguir capital para el Banco Nacional que proyectaba el Gobierno de Rafael Núñez, se negoció un anticipo de la…p. 265
32Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 53, 652 citas
[41]ito disciplinado y, según se qu e jara el Secretario del Tesoro en 1 878, la operación costó el 1 18 % del presupuesto na- c i ona l apro bado para aquel año. El con fli cto duró 1 1 m eses y se libró principalmente en el Ca uca y cll o lima. Los clérigos de Palmira, Ca rta go y Tuluá abanderaron la causa…p. 53
[52]de la nu eva soc iedad industri a l. Pero Co- lombia distaba de ser una sociedad industrial. Las ten siones socia- les, especia lm ente en las regione s rura les, seguían mediadas por el ga monali smo, el paternali s mo, el secta rismo partidista. De la paz ci mtífi ca a los desast,·es de la guerra La Reg en er ación…p. 65
33La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1461 cita
[43]decir que triunfen los principios subversores de la sociedad. Por el contrario, ya para enton - ces corría una fuerte tendencia dentro del liberalismo -espe - cialmente el aburguesado- para hacer arreglos con los opo - sitores ideológicos, siendo uno de los más visibles capitanes de este movimiento don José María…p. 146
34Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 311 cita
[44]debate there was a “conversation among gentlemen,” as one writer phrased it. 18 The debate over liberal and conservative principles was an intra- elite affair in which traditional leaders of society fought to impose their ideals as they marched at the head of peasant armies whose cadres were clients first and…p. 31
35Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 1521 cita
[45]in international trade, and almost completely marginalized from the flow of international capital, mainly British in origin, which crossed the Atlantic to finance railways and commercial expansion in areas better integrated into the world market. The collapse of the export sector began to reveal with absolute clarity…p. 152
36Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · p. 441 cita
[47]util para hacer Ia lectura de Ia h istoria de Colombia hasta 1 980. El comienzo del siglo E l proyecto de construcci6n de un Estado colo m biano en el siglo x1x estuvo m a rcado por una alta i n esta b i l idad que se ex pres6, entre otras cosas, en Ia abunda ncia de constituciones politicas nuevas y reformadas 8, Ia…p. 44
37El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 126, 1302 citas
[48]perspectiva nacional, extraordinariamente matizada en las localidades, dos regímenes políticos dominaron el periodo. Como veremos en las páginas y capítulos siguientes, tuvieron implicaciones en el modelo económico. Desde 1850 hasta 1885 hay un predominio liberal con breves interregnos entre 1854 y 1861. El régimen…p. 126
[49]fino político liberal, escéptico, positivista, hombre de mundo para los hábitos pacatos de la sociedad colombiana, y Miguel Antonio Caro, católico ultramontano, hispanófilo tradicionalista, arrogante y huraño fuera de su círculo de íntimos, y de quien se dijo que, como cuestión de principio, no solía viajar más allá…p. 130
38De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 441 cita
[50]civil [...] y la sociedad religiosas". El documen- to también señala cómo la Iglesia Católica es «[una] parte esencial del orden nacio- MICHAEL J. LAROSA La Constitución de J 886 fue, en gran medida, obra de Miguel Antonio Caro. el principal pensador conservador de la época. Firme defensor de la Iglesia y la fe…p. 44
39Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 2751 cita
[53]de fuerte autoridad, sería elegido por un período de seis años. Núñez no quiso firmar la constitución, considerando que defraudaba justas aspiraciones nacionales y que en sus folios quedaban envueltas futuras guerras civiles. Según Miguel Samper “así concluía una época tormentosa que había comprendido la estabilidad…p. 275