Idea · Regeneración
Economía de enclave
Forma de inserción de Colombia en el mercado mundial entre mediados del siglo XIX y las primeras décadas del XX, en la que territorios periféricos —tabacales, zonas bananeras, distritos petroleros y auríferos— fueron organizados bajo control extranjero o de sus intermediarios locales, con jurisdicción sobre tierra, transporte y mano de obra, y obligaciones fiscales limitadas frente al Estado colombiano.
Trayectoria de una idea
- 1846
Abolición del estanco del tabaco
- 1850
Auge del enclave tabacalero de Ambalema
- 1875
Colapso del tabaco y la quina; crisis del liberalismo exportador
- 1886
Constitución de 1886: marco institucional del enclave
- 1899
Guerra de los Mil Días y profundización de la dependencia externa
- 1905
Concesión De Mares: nacimiento del enclave petrolero
- 1921
Cenit del enclave bananero: la UFC controla el 59% de la tierra
- 1923
Danza de los Millones: el enclave como sistema nacional
- 1928
Masacre de las bananeras: estallido de la geografía de agravios
La lectura
La economía de enclave no fue una imposición unilateral del capital extranjero sobre una nación inerme, sino una arquitectura deliberada construida por las élites colombianas —primero liberales, después regeneracionistas— para captar rentas extraordinarias en mercados mundiales en desequilibrio sin acometer la difícil tarea de edificar un sector exportador estable. Su rasgo definitorio era la precariedad estructural: los capitales entraban rápido, extraían la renta y salían cuando el desequilibrio de precios desaparecía, dejando tras de sí tierras concentradas, colonos desplazados y fiscos hipotecados. La Regeneración de 1886 no rompió con esa lógica sino que la administró desde un marco centralista: en lugar de comerciantes liberales articulando fortunas privadas con el ciclo tabacalero, ministros conservadores firmaron concesiones petroleras y ferroviarias comprometiendo territorios enteros con una sola firma ministerial. El precio de esa cesión pactada de soberanía se cobró entre 1924 y 1928, cuando las huelgas de Barrancabermeja y la masacre de las bananeras expusieron ante el país la geografía de agravios acumulada durante décadas de enclaves. La denuncia de Jorge Eliécer Gaitán ante el Congreso convirtió ese precio en deuda política de larga duración.
La economía de enclave designa una forma específica de inserción de Colombia en el mercado mundial entre mediados del siglo XIX y las primeras décadas del XX: territorios periféricos —el Magdalena Medio petrolero, la zona bananera de Santa Marta, los distritos auríferos del Chocó, los tabacales de Ambalema— donde la producción para la exportación se organizó bajo el control de compañías extranjeras o de sus intermediarios locales, con jurisdicción sobre la tierra, el transporte y la mano de obra, y con obligaciones fiscales limitadas frente al Estado colombiano. No fue un accidente geográfico ni una imposición unilateral de intereses foráneos, sino una arquitectura jurídico-fiscal construida deliberadamente por las élites colombianas —primero liberales, después regeneracionistas— para captar rentas extraordinarias en mercados mundiales en desequilibrio, resolver la penuria crónica del erario y esquivar la difícil tarea de construir un sector exportador estable. La Regeneración (1886) y la Hegemonía Conservadora (1886-1930) institucionalizaron y escalaron ese modelo: le dieron marco constitucional, régimen de concesiones y disciplina laboral. El precio fue la cesión de soberanía territorial en las periferias y una geografía de agravios que estalló entre 1924 y 1928, con las huelgas de Barrancabermeja y la masacre de las bananeras.
Qué es el enclave y por qué pesa
Un enclave es una unidad económica que produce para el exterior con capital, tecnología y mando extranjeros, articulada débilmente con el resto del país: paga poco al fisco nacional, contrata mano de obra bajo reglas propias, transporta su producto por infraestructura de su propiedad o bajo su control monopólico, y devuelve al mercado local principalmente salarios —muchas veces pagados en vales canjeables solo en sus comisariatos—. El territorio del enclave funciona, dentro del mapa colombiano, como un régimen jurídico paralelo.
En Colombia el enclave nunca alcanzó la intensidad centroamericana. La zona bananera de Santa Marta, incluso en su momento álgido, dependía de plantadores locales para al menos la mitad de la producción total de la United Fruit Company; el ciclo tabacalero del Magdalena Medio se sostuvo con capital comercial nacional; la explotación petrolera involucró concesiones a colombianos que después traspasaron los derechos. El país no fue una república bananera en el sentido literal, pero sí construyó una periferia de enclaves donde el Estado central abdicó de funciones básicas —recaudación, protección laboral, defensa territorial de los colonos— a cambio de divisas, subsidios y la ilusión de progreso. Esa cesión pactada, y no una invasión extranjera, es lo que hace del enclave un problema propiamente colombiano.
Antes de la Regeneración: los ciclos del siglo XIX
La república nació dependiendo del oro. Desde la Colonia hasta mediados del siglo XIX el metal fue el principal producto de exportación. Esa dependencia estructural desestimuló durante casi tres siglos el desarrollo de cultivos tropicales para el intercambio con el extranjero: el alto valor del oro en relación con su peso y volumen permitía exportarlo sin mejorar las condiciones de transporte, y los caminos, los puertos y la navegación por el Magdalena permanecieron en un estado que hoy costaría llamar precario. La Nueva Granada entró así a la era republicana con escaso desarrollo de modelos productivos capaces de sustituir la minería.
El primer ensayo serio de reconversión fue el tabaco. Hasta 1846 la producción no superaba los 35.000 quintales y se destinaba exclusivamente al consumo interior, bajo un monopolio estatal —el estanco— administrado desde factorías en Ambalema, Girón y Palmira. La abolición del monopolio, en el marco de la búsqueda de nuevas fuentes de divisas ante la caída del oro, abrió la puerta a la exportación. Comerciantes como los hermanos Samper vincularon sus capitales al nuevo renglón, y entre 1850 y 1875 las exportaciones tabacaleras promediaron entre dos y tres millones de pesos oro anuales, concentradas en el enclave de Ambalema, sobre el Magdalena Medio.
El tabaco hizo algo más que generar divisas: proveyó carga suficiente para el trayecto de bajada por el río Magdalena, estabilizando por primera vez la navegación a vapor y articulando el interior andino con el Caribe. Barranquilla, gracias a su localización en la margen occidental del río, ganó ventaja frente a Cartagena y Santa Marta y consolidó su posición como puerto comercial. La quina siguió al tabaco como producto exportable en la segunda mitad del siglo, y la minería continuó operando en paralelo. Ninguno de estos ciclos logró consolidarse de forma duradera antes de que el café emergiera hacia finales del siglo XIX.
La lógica que los atravesaba era la misma: la estrategia exportadora colombiana del siglo XIX no buscó generar sectores estables sino apropiarse de ganancias extraordinarias asociadas a la escasez relativa en mercados mundiales en desequilibrio. Cuando el desequilibrio desaparecía —por competencia de otros productores, por caída de la demanda, por sustitución técnica—, el enclave colapsaba. Esa precariedad era rasgo, no falla. Los capitales entraban rápido, extraían la renta y salían.
El colapso simultáneo del tabaco y la quina a partir de 1875 tuvo consecuencias políticas mayores. Minó la base material, la fuerza política y la influencia ideológica del liberalismo, que había gobernado entre 1850 y 1885 y cuyas fortunas comerciales estaban atadas a los ciclos exportadores. La ruina de esos capitales facilitó la restauración conservadora de 1885-1886. La Regeneración nació del entierro económico del liberalismo radical.
La Regeneración y el marco del enclave
Rafael Núñez formuló hacia 1877-1878 la fórmula que resumiría el proyecto: "regeneración administrativa fundamental o catástrofe". La consolidación institucional llegó con la Constitución de 1886, elaborada por un Consejo Nacional de Delegatarios integrado por tres representantes de cada Estado, en el que Miguel Antonio Caro tuvo un papel preponderante —la mayoría de sus opiniones fueron acogidas por el texto, y buena parte de la historiografía lo considera su principal autor intelectual—. La Constitución abolió el sistema federal, dividió el territorio en departamentos, propugnó la unificación de los códigos nacionales y de la administración pública, y estableció un período presidencial de seis años. La decisión política se trasladó al poder central.
Ese centralismo tuvo un efecto directo sobre el enclave, aunque nunca fue enunciado como tal. Al concentrar en Bogotá la potestad de otorgar concesiones sobre baldíos, subsuelo, ferrocarriles y navegación fluvial, la Regeneración creó las condiciones para que un puñado de funcionarios pudiera comprometer, con firma ministerial, el destino de territorios enteros. La política económica del régimen introdujo el papel moneda inconvertible, criticado por liberales y por una facción de conservadores antioqueños —cuyo líder, Marceliano Vélez, encabezó una candidatura presidencial disidente en 1891— por considerarlo una exacción arbitraria que ahuyentó capitales, destruyó el hábito del ahorro y forzó inversiones improductivas. El erario, empobrecido por la guerra civil endémica y por el colapso exportador, dependía cada vez más de dos fuentes: el impuesto de aduanas —que exigía mantener el flujo de comercio exterior a cualquier precio— y los adelantos que las compañías concesionarias estaban dispuestas a pagar contra rentas futuras.
Núñez fue elegido presidente en cuatro ocasiones —1880, 1884, 1886 y 1892—, pero no ejerció el cargo durante el último período. En sus últimos años prefería gobernar desde Cartagena, y tras su muerte en 1894, Miguel Antonio Caro, como vicepresidente, asumió el control completo del gobierno en Bogotá. La insistencia de Caro en políticas conservadoras y en la exclusión de los liberales del gobierno contribuyó al clima de tensión que desembocó en la Guerra de los Mil Días (1899-1902), uno de los conflictos más largos y sangrientos de la historia colombiana, que arruinó la hacienda pública y dejó al país todavía más dependiente del capital externo para reconstruirse. En 1903, la separación de Panamá amputó al territorio nacional el enclave más antiguo y rentable —el ferrocarril transístmico— y convirtió la relación con Estados Unidos en el eje de la política exterior colombiana durante las tres décadas siguientes.
Tanto el régimen liberal (1850-1885) como el conservador-regeneracionista mantuvieron como principio el vínculo con el mercado mundial bajo la modalidad agroexportadora. La Regeneración no rompió con la lógica del enclave; la administró desde otro marco político. Lo que cambió no fue la naturaleza de la inserción sino el diseño institucional del canal: en lugar de comerciantes liberales articulando fortunas privadas con el ciclo tabacalero, ahora fueron ministros conservadores firmando concesiones petroleras y ferroviarias, con la Iglesia católica reforzada y el liberalismo radical excluido del gobierno.
Ferrocarriles, baldíos y empréstitos: las puertas de entrada
La modernización de la infraestructura de transportes en Colombia se diseñó en función del comercio exterior: asegurar la ventaja comparativa internacional a los productos colombianos y facilitar las importaciones, principalmente británicas. No fue una infraestructura pensada para integrar el mercado interno, y esa vocación exportadora explica su geografía —radios que bajan de los Andes hacia el Magdalena y de allí al Caribe— y su modo de financiamiento.
El instrumento fiscal decisivo fue la política de baldíos. El Estado entregaba hasta 100 hectáreas de tierra pública por kilómetro construido a quienes edificaran caminos y ferrocarriles. La fórmula era elegante para un fisco pobre: no había que desembolsar dinero, solo entregar territorio. En la práctica, esa política valorizó y concentró tierras enteras en manos de contratistas, alimentó la formación de latifundios en zonas de frontera y desplazó a los colonos que las habían abierto con su trabajo. La misma lógica operó en la escala privada: Geo von Lengerke, empresario alemán instalado en Santander, adquirió tierras, apostó por diversos cultivos y construyó caminos hacia el Magdalena para sacar su producción al exterior. Su trayectoria condensa el patrón: quien controlaba la ruta hacia el río controlaba el territorio, y el Estado colombiano cedía gustoso ese control a cambio de que alguien se hiciera cargo de abrir la frontera.
El ferrocarril de Panamá, mientras estuvo bajo soberanía colombiana, fue el enclave financiero por excelencia. Hasta 1880 pagó cumplidamente un subsidio de 100.000 pesos anuales al Estado; ese año el gobierno de Núñez negoció un anticipo de dos millones de pesos sobre 27 anualidades futuras para capitalizar el Banco Nacional. La lógica se repetiría durante décadas: hipotecar rentas futuras del enclave para resolver urgencias fiscales presentes.
En los años veinte esa lógica alcanzó su plenitud. La aprobación del tratado Urrutia-Thompson desbloqueó el pago de 25 millones de dólares por parte de Estados Unidos como indemnización por la separación de Panamá; las primeras cuotas empezaron a recibirse hacia 1922-1923. La normalización diplomática con Washington abrió, además, el crédito internacional. Entre 1923 y 1928 entraron al país cerca de 200 millones de dólares entre créditos externos e indemnización, y las inversiones norteamericanas en Colombia subieron de 30 a 280 millones de dólares entre 1920 y 1929. Los gobiernos regionales de Antioquia, Caldas y la ciudad de Medellín fueron beneficiarios especiales. Se construyeron ferrocarriles, cables aéreos, redes de energía eléctrica, teléfono, alcantarillados, edificios públicos; el transporte aéreo entró en servicio a partir de 1919. La construcción a gran escala estimuló la economía en su conjunto y creó decenas de miles de empleos fuera de la agricultura.
Fue la llamada Danza de los Millones. También fue el momento en que el andamiaje del enclave se hizo visible como sistema. La infraestructura se financiaba con deuda externa, se garantizaba con rentas futuras de aduanas o concesiones y se ejecutaba mediante contratos que produjeron especulación financiera e inmobiliaria y casos de corrupción notorios —el más comentado, el de la casa Berger encargada de canalizar el río Magdalena—. La lógica que hasta entonces había operado en las periferias petroleras y bananeras se extendió al conjunto del gasto público: el Estado central hipotecaba rentas futuras para financiar obras cuya rentabilidad —política, económica, simbólica— dependía del crédito norteamericano.
Ese mismo dispositivo —concesión, hipoteca de renta futura, jurisdicción cedida— fue el que estructuró, en el mismo período, el enclave más rentable y políticamente explosivo: el petrolero.
El enclave petrolero: De Mares, Barco y la soberanía negociable
El 28 de noviembre de 1905, el ministro de Obras Públicas Modesto Garcés otorgó a Roberto de Mares la concesión para explotar petróleo en la región de Infantas, cerca de Barrancabermeja. El contrato se formalizó el 7 de marzo de 1906 por un período de treinta años. De Mares era yerno del presidente Rafael Reyes, y esa cercanía familiar bastó para asegurarle la concesión, aunque careció de recursos suficientes para iniciar la explotación. Su participación fue la de un intermediario político.
El caso de la concesión Barco, en el Catatumbo, siguió una lógica similar. Ambas concesiones —De Mares y Barco— habían sido declaradas caducas por las autoridades colombianas. Su rehabilitación y traspaso a empresas norteamericanas estuvo motivada, entre otras razones de política internacional, por la necesidad de lograr la firma del Tratado con Estados Unidos sobre el canal de Panamá. La soberanía petrolera fue moneda de cambio diplomática. El presidente José Vicente Concha aceptó el traspaso de la concesión De Mares a la Tropical Oil Company y validó el traspaso de la concesión Barco a la Compañía Colombiana de Petróleos, entre cuyos accionistas figuraban los norteamericanos W. E. Griffiths, Carl McFadden y Jorge Du Bois. La compañía cedió luego sus derechos a operadoras registradas en Delaware.
El enclave petrolero del Magdalena Medio funcionó desde entonces bajo una geometría clara: subsuelo colombiano, capital norteamericano, jerarquía laboral estratificada por nacionalidad. En 1923, alrededor del 40% de los trabajadores de la Tropical Oil se enfermó y cerca del 1,5% murió. Los trabajadores colombianos ganaban 1,50 pesos diarios sin alojamiento ni comida; los extranjeros en los mismos puestos recibían 3,50 pesos más alojamiento y comida. La discriminación salarial no era un descuido administrativo: era la estructura de costos del enclave.
En el Catatumbo, la explotación petrolera de la concesión Barco implicó la invasión, violencia y destierro del pueblo indígena Barí, con autorización estatal explícita: la Ley 80 de 1931 comprometió al gobierno a proteger a las compañías contratantes contra los "Motilones" —nombre con que la administración designaba a los Barí— mediante policía armada o fuerza pública. El Estado colombiano, en ese acto legislativo, formalizó lo que había sido la práctica del enclave desde sus orígenes: la periferia era zona de extracción, y sus habitantes originarios eran obstáculo removible.
La primera gran huelga contra la Tropical Oil Company estalló en Barrancabermeja el 8 de octubre de 1924, organizada por el activista socialista Raúl Eduardo Mahecha; dos días después era total. La empresa se negó a negociar. El pliego incluía pago de salarios atrasados, mejoras en vivienda y servicios médicos, y la abolición del pago en vales redimibles solo en almacenes de la compañía. Una segunda gran huelga estalló en 1927. Las demandas eran las mismas, y también lo fue la respuesta: el Estado colombiano, incapaz o desinteresado de mediar, se puso del lado de la compañía.
El enclave bananero de la United Fruit
Al norte, en la llanura entre Ciénaga y Fundación, la United Fruit Company construyó el enclave más visible del país. Las exportaciones de banano desde Santa Marta crecieron de 275.000 racimos en 1900 a 6,5 millones en 1915 y a 10,3 millones en 1929; ese año Colombia era el tercer abastecedor mundial y el banano representaba el 7% de las exportaciones colombianas. En 1928 la UFC obtenía una ganancia del 100% por cada racimo vendido y contaba con unos 30.000 trabajadores en la zona.
El poder territorial de la compañía era abrumador. En 1921 era dueña del 59% de la tierra productiva e improductiva de la región bananera. Su ferrocarril, con ramales que llegaban a once kilómetros a cada lado de la línea principal, conectaba cada plantación con el muelle en Santa Marta y funcionaba como monopolio efectivo del transporte. Sumado al control del transporte marítimo, al acaparamiento de tierras y al sistema de pago mediante vales canjeables en comisariatos de su propiedad, el conjunto configuraba lo que la prensa y la memoria colectiva describirían más tarde como "un verdadero Estado dentro del Estado colombiano". La UFC construyó una ciudadela dentro de Santa Marta con sus propias reglas.
Y sin embargo, el caso colombiano tuvo un rasgo que lo diferenciaba de las contemporáneas repúblicas bananeras de Guatemala, Costa Rica y Honduras. En la zona de Santa Marta la compañía dependía de productores locales para al menos la mitad de su producción total, mediante un sistema que combinaba plantaciones propias con subcontratación a pequeños, medianos y grandes cultivadores colombianos —modelo que no existió en ningún otro distrito de la UFC, salvo Ecuador décadas después—. Esa dependencia matiza la imagen del enclave como imposición pura, y revela una alianza estructural entre la compañía y una franja de propietarios colombianos que participaban del negocio y compartían sus intereses. El monopolio del ferrocarril y del transporte marítimo mantenía a esos plantadores bajo el poder de compra de la UFC, pero también los integraba a su rentabilidad.
El sistema laboral operaba mediante contratistas, lo que permitía a la compañía usar el trabajo parcial de campesinos que mantenían actividades independientes y evadir el seguro colectivo y sus obligaciones laborales directas. Los trabajadores no eran, jurídicamente, empleados de la UFC. Esa ficción contractual fue una de las principales demandas de la huelga de 1928: la abolición de los contratos indirectos.
1918-1928: la explosión del enclave
La convergencia de tres fuerzas produjo, entre finales de la década de 1910 y 1928, la primera gran crisis del modelo. La primera fue material: las condiciones de vida y trabajo en los enclaves —vales, discriminación salarial étnica, contratos indirectos, enfermedad, muerte— eran incompatibles con cualquier idea moderna de contrato laboral. La segunda fue organizativa: la aparición del Partido Socialista Revolucionario (PSR), de figuras como Raúl Eduardo Mahecha, y de sindicatos como la Unión Sindical de Trabajadores del Magdalena (USTM), fundada en 1925, que agrupó tanto a trabajadores asalariados como a colonos, primero bajo influencia anarco-sindicalista y luego del PSR. La tercera fue la coyuntura de la Danza de los Millones, que concentró trabajadores, expectativas y presión inflacionaria en las mismas zonas donde el enclave había construido sus regímenes de excepción.
En las haciendas cafeteras de Cundinamarca y Tolima, los campesinos arrendatarios exigían salarios más altos o el derecho a plantar café en sus parcelas. Los terratenientes se oponían argumentando que era un cultivo de larga duración que elevaría el monto de las mejoras a pagar en caso de desalojo. Ante la negativa, los arrendatarios se organizaron en ligas campesinas e invadieron tierras. El gobierno respondió apoyando a los terratenientes con la fuerza pública, incluidos refuerzos de policía departamental. Sindicatos agrarios cercanos al PSR lideraban huelgas en Ciénaga, Barrancabermeja, Líbano y Girardot, en las que participaban colonos, arrendatarios y campesinos que luchaban por su derecho a la tierra y a participar de la bonanza cafetera. La existencia de una legislación de baldíos que protegía derechos de colonos daba a estas protestas un tono legalista; las infracciones a esa legislación y la lentitud de su aplicación llevaron a muchos a la acción directa.
La huelga bananera estalló en noviembre de 1928. El pliego incluía la abolición de los vales, la eliminación de los contratos indirectos, mejoras salariales y de vivienda, y servicios médicos. La UFC se negó a negociar. En la madrugada del 6 de diciembre, en la plaza de Ciénaga, el Ejército colombiano bajo la responsabilidad del general Carlos Cortés Vargas disparó contra una multitud de trabajadores reunida allí. La masacre —cuya cifra exacta de víctimas ha sido objeto de disputa desde entonces, y cuya memoria Gabriel García Márquez fijaría literariamente medio siglo después— cerró el ciclo abierto en 1918.
La legación diplomática estadounidense señaló en 1928 que el gobierno colombiano exageró los daños del conflicto social para obtener apoyo a la Ley Heroica, y que Cortés Vargas usó la amenaza de invasión de marines como pretexto para resolver rápidamente la huelga. La Ley Heroica —ley de defensa social— había sido aprobada en octubre de ese mismo año, y su eje central era prohibir la formación de organizaciones populares y sindicales de oposición, impedir la difusión de ideas socialistas y establecer mecanismos de condena rápida a los implicados. Jerarcas católicos, entre ellos el arzobispo de Cartagena, enviaron telegramas de felicitación a los congresistas que la aprobaron, identificándola con el triunfo del partido del orden social. El enclave, cuando fue cuestionado, encontró en el Estado central el brazo armado que su arquitectura fiscal había prefigurado durante cuarenta años.
Huella: 1929, la caída y la reforma incompleta
Antes del crack de Wall Street de octubre de 1929, Colombia ya enfrentaba dificultades propias. Los intereses norteamericanos, preocupados por los intentos oficiales de control sobre las explotaciones petroleras, cortaron los créditos internacionales al país hacia 1928. El precio del café colombiano cayó de 23 centavos de dólar la libra a 16 entre septiembre y noviembre de 1929. Las exportaciones de café alcanzaron ese año 2.835.000 sacos por valor de casi 77 millones de pesos; en 1930 el valor cayó a 61,6 millones. La crisis de 1929 generó desempleo masivo: una cifra frecuentemente citada habla de 150.000 obreros desocupados.
La Hegemonía Conservadora, que gobernaba desde 1886, se derrumbó en las elecciones de 1930. El factor inmediato fue la división interna del Partido Conservador, propiciada por la incapacidad del obispo primado de Bogotá para unificar candidatura, pero el descontento acumulado —la masacre de las bananeras, la crisis económica, la percepción de un régimen que había cedido soberanía a las compañías extranjeras— fue el sustrato. Enrique Olaya Herrera (1930-1934) inauguró la República Liberal. Su gobierno se concentró en reorganizar las estructuras políticas tras casi medio siglo de dominio conservador y en contrarrestar los efectos de la crisis mundial, buscando nuevos mercados europeos y consolidando relaciones comerciales con Estados Unidos.
El intento de reforma más ambicioso fue la Ley 200 de 1936, promulgada durante el primer gobierno de Alfonso López Pumarejo. No fue diseñada como reforma agraria redistributiva sino como estímulo a la productividad y a la modernización rural, y su aplicación fue incompleta. Desde 1937 la oposición de gremios y estamentos sociales impuso una "pausa" que diluyó su alcance, y en 1944 la Ley 100 amplió los plazos de explotación adecuada en cinco años más. La arquitectura fundamental del enclave —concesiones vigentes, monopolios de transporte, latifundios formados con baldíos entregados por kilómetro construido— sobrevivió a la caída de la Hegemonía Conservadora y a la República Liberal.
Ese es, quizás, el legado más duradero. La economía de enclave dejó a Colombia una geografía descentrada, donde el subsuelo, las plantaciones exportadoras y las selvas de frontera estuvieron durante décadas bajo regímenes jurídicos distintos al del resto del territorio; una tradición fiscal según la cual el Estado central podía hipotecar rentas futuras de las periferias para resolver urgencias del centro; y una cultura política en la que los trabajadores de las zonas de extracción aprendieron, entre 1918 y 1928, que la protesta contra la compañía era también protesta contra el Estado. Buena parte de la violencia colombiana del siglo XX se libró después sobre ese mapa: en las mismas veredas donde el ferrocarril había cambiado tierra por kilómetros y donde el vale del comisariato había sustituido al salario. Sobre esa geografía cedida —no conquistada— se escribiría el resto del siglo.
En el archivo
1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Rafael Núñez — formuló la Regeneración (1877-1886) que institucionalizó el régimen de concesiones y centralizó en Bogotá la potestad de comprometer territorios de enclave
- 02Miguel Antonio Caro — principal autor intelectual de la Constitución de 1886, que abolió el federalismo y creó el marco jurídico del enclave centralizado
- 03United Fruit Company — operó el enclave bananero de Santa Marta, controlando en 1921 el 59% de la tierra de la región y monopolizando ferrocarril, transporte marítimo y mano de obra
- 04Roberto de Mares — concesionario del enclave petrolero de Infantas (1905-1906), intermediario político que transfirió derechos a empresas norteamericanas
- 05Barrancabermeja — epicentro del enclave petrolero y escenario de las huelgas de 1924, símbolo de la soberanía territorial negociada
- 06Ciénaga / zona bananera de Santa Marta — territorio del enclave bananero de la UFC, entre Ciénaga y Fundación, escenario de la masacre de 1928
- 07Río Magdalena — arteria logística que articuló los enclaves del interior andino con el Caribe y el mercado mundial, cuya centralidad fue reforzada por ferrocarriles y navegación a vapor
- 08Baldíos — instrumento fiscal mediante el cual el Estado entregaba hasta 100 hectáreas por kilómetro construido, valorizando y concentrando tierras de frontera a cambio de infraestructura exportadora
- 09Raúl Eduardo Mahecha — organizador sindical de las huelgas petroleras de Barrancabermeja (1924), figura del sindicalismo de enclave
- 10Jorge Eliécer Gaitán — denunció ante el Congreso la masacre de las bananeras (1928), convirtiendo el enclave en agravio político nacional
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
56 documentos · 68 fragmentos
01Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 351, 3612 citas
[1]El valor de las exporta ciones de tabaco, producidas en un' pequeño enclave del Magdalena Medio, aumentó rápidamente hasta promediar entre dos y tres millones de pesos oro entre 1850 y 1875. Pero el colapso de la economía exporta· dora de tabaco, a partir de la última fecha, simultáneamente con la calda de la demanda…
p. 351
[21]temas de cable aéreo para sacar el café de la Cordillera Central y bajarlo a los ríos Magdalena y Cauca. A partir de 1919 entró en servicio el trans porte aéreo con el fin de unir a las principales ciudades colombianas. La ·construcción en gran escala de sistemas de transporte y de otros prQYec tos financiados con…
p. 361
02Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 181 cita
[2]paso al capitalismo se inició, en- tonces, con la reconstrucción de las relaciones mercantiles en función del comercio internacio- nal; la lenta integración de las elites regionales; el aislamiento relativo de los mercados; la difícil consolidación de un Estado Nación capaz de ofre- cer una legislación aduanera…
p. 18
03Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 324, 4332 citas
[3]y regiones aledañas, en el Carmen de Bolívar y en Palmira, fueron habilitadas para su cultivo. El desarrollo de la producción de tabaco con destino a la exportación debe explicarse en condiciones históricas muy concretas. Precisamente en la década del cincuenta, la rica y gran producción de oro de California y…
p. 324
[55]momento en que la migración de campesinos se inició, los terratenientes trataron de conservar la mano de obra en las condiciones de explotación tradicionales, pero los campesinos exigieron o salarios más altos o que en las parcelas además de los cultivos tradicionales se les dejara plantar café, producto que les…
p. 433
04Notas de viaje: Colombia y Estados Unidos de AméricaSalvador Camacho Roldán · 2017 · p. 2251 cita
[4]de 200 toneladas y podían llevar de 800 a 1. 000 cargas en cada viaje. La Compañía de Cartagena necesitaba invertir una parte de su capital en trabajos para mejorar el canal del Dique, y probablemente por esta causa, sólo hasta 1859 introdujo a las aguas de este el pequeño vapor Calamar, cuya capacidad no excedía de…
p. 225
05Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1741 cita
[5]siglo, en especial durante el primer gobierno del general Tomás Cipriano de Mosquera, a quien se le atribuyen la construcción de vías modernas y la implementación de la navegación a vapor por el Magdalena. Los servicios de cargueros modernos en este río crearon un vínculo necesario entre las montañas y el Caribe, y…
p. 174
06Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 251 cita
[6]14,2 9,4 10,5 10,7 15,5 6,4 7,2 8,6 Fuente: co n base en V ictor B ulm er-T hom as, The Economic H istory o f Latin America since Independence, C am b ridge U n iversity Press, 1994, Tabla 3.5. algunas zonas de la costa tenían un gran potencial agrícola, pero no se explota ban con fines de exportación. Así pues, es…
p. 25
07El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 1261 cita
[7]perspectiva nacional, extraordinariamente matizada en las localidades, dos regímenes políticos dominaron el periodo. Como veremos en las páginas y capítulos siguientes, tuvieron implicaciones en el modelo económico. Desde 1850 hasta 1885 hay un predominio liberal con breves interregnos entre 1854 y 1861. El régimen…
p. 126
08Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 101 cita
[8]el Senado de Plenipotenciarios, tom6 posesion de la jefatura del gobierno de la Union Colombiana el general Ju- lian Trujillo, el presidente de la corporacién, doctor Rafael Nunez, inaguro el periodo de la denominada «regeneracién», implicita en este enunciado suyo: hemos llegado a un punto en que estamos con-…
p. 10
09Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · p. 441 cita
[9]util para hacer Ia lectura de Ia h istoria de Colombia hasta 1 980. El comienzo del siglo E l proyecto de construcci6n de un Estado colo m biano en el siglo x1x estuvo m a rcado por una alta i n esta b i l idad que se ex pres6, entre otras cosas, en Ia abunda ncia de constituciones politicas nuevas y reformadas 8, Ia…
p. 44
10Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 261 cita
[10]Constitución de 1886 El liberalismo radical fue exciirido del gobrerao y duramente per ido, Proviamento a la elaboración de Ea Constitación.el Consejo Nacional de Delegatariós expidió un “acuendo so- bre reforma constitucional”, quese sometió a La aprobación de Los conve jos municipales, cuyos miembros provedean —…
p. 26
11Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 1231 cita
[11]de otro lugar 46. La percepción de los vencedores de la Guerra Civil de 1884 a 1885 era que la constante inestabilidad política era la culpa - ble de todos los males que aquejaban el país. Y en especial, consideraban que la causa de esta inestabilidad era el sistema de gobierno federado. Entonces, una vez finalizada…
p. 123
12De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 441 cita
[12]civil [...] y la sociedad religiosas". El documen- to también señala cómo la Iglesia Católica es «[una] parte esencial del orden nacio- MICHAEL J. LAROSA La Constitución de J 886 fue, en gran medida, obra de Miguel Antonio Caro. el principal pensador conservador de la época. Firme defensor de la Iglesia y la fe…
p. 44
13Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 601 cita
[13]paper money was intrinsically worthless and therefore violated the cardinal principle of all media of exchange. Moreover paper money constituted a forced loan extracted from individuals in an arbitrary, tyrannical manner by government. Unredeemable paper had caused much capital to flee the country, destroyed the habit…
p. 60
14Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 2751 cita
[14]de fuerte autoridad, sería elegido por un período de seis años. Núñez no quiso firmar la constitución, considerando que defraudaba justas aspiraciones nacionales y que en sus folios quedaban envueltas futuras guerras civiles. Según Miguel Samper “así concluía una época tormentosa que había comprendido la estabilidad…
p. 275
15Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 5681 cita
[15]varios ensayos periodísticos, el señor Núñez advir- tió que la Regeneración era un movimiento que tendía hacia la racionalización del Estado y la vida política: «Si mal no comprendemos y apreciamos la situación, es la ver- dad que estamos saliendo de la época de la imaginación para 569 Eíndnice r ístasóe ld te…
p. 568
16El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 561 cita
[16]las que éste se beneficiaría. Echemos una rápida ojeada al estado de la navegación fluvial y a los esquemas para mejorar y mantener las vías terrestres antes de esbozar el papel de los ferrocarriles en la primera expansión cafetera. En suma, la modernización de la infraestructura de transportes se diseñó en función…
p. 56
17Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 1011 cita
[17]hasta 100 has de baldíos por cada km que se construya del camino que, partiendo de Macanal sobre el río Batá, vaya a terminar en un punto nave gable del río Upía en el Casanare. Igual autorización se da para el camino que comunica las Provincias de Ricaurte y Occiden te de Boyacá. Fuente: Villegas y Restrepo (sin…
p. 101
18Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 431 cita
[18]intereses de las empresas. Los beneficios del sector exportador-importador fueron evidentes, y, entre los indirecto s, debe mencionar se la valorización y concen- tración de las tierras beneficiadas. La era del ferrocarril resaltó la importancia del río Magdalena 43 4 Mar co Palacios qu e, una vez más, fue la arter ia…
p. 43
19Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 4221 cita
[19]Auguste Salomon y apoyada por banqueros f r a n c e s e sei n g l e s e s,envióun emisarioaBogotá,e lseñorMateo K l e i n,con e lf i nde que g e s t i o n a r aante e lgobierno l aconcesión d e lp r i v i l e g i opara l aconstruc ción de un f e r r o c a r r i l transoceánico v í aPanamá. A mediados de 1846, e lP r e…
p. 422
20Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 2651 cita
[20]temporal de la Compañía, a que el subsidio se redujera a $100.000, el Congreso no aprobó la negociación, y esta suma entró cumplidamente en las arcas públicas hasta 1880. En ese año, y con el objeto de conseguir capital para el Banco Nacional que proyectaba el Gobierno de Rafael Núñez, se negoció un anticipo de la…
p. 265
21Rugidos entre los Andes: una historia del jaguar en la región andina (1820-1910)José Arturo Jiménez Viña · 2015 · p. 1111 cita
[22]la producción agrícola, motivo por el cual adquirió tierras en donde 300 Ibid., 21. 301 Fabio Zambrano, “La navegación a vapor por el rio Magdalena”, Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura 9 (1979): 74. 302 Salvador Camacho Roldán, Notas de viaje (Colombia y Estados Unidos de América)., vol. I (Banco de…
p. 111
22Café y ferrocarriles en Colombia: los trenes santandereanos (1869-1990)Juan Santiago Correa Restrepo · 2012 · p. 161 cita
[23]de Pamplona, Guanentá y el sur de la de García Rovira, con los conservadores. El 12 de abril de 1861 el Estado de Santander se convirtió en el Estado Introducción Soberano de Santander y se trasladó por 25 años la capital de Bu- caramanga a El Socorro. Sólo hasta el decreto del 7 de septiembre de 1886, la primera…
p. 16
23Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 51, 692 citas
[24](aunque con un solo aparato) y se entregaron cinco proyectos de ley sobre aspectos varios, incluido uno para hacer más efectivo el servicio militar obligatorio. Ciénaga y Líbano Los dos hechos históricos que sintetizan la fuerte y constante movilización obrera, popular y campesina y la respuesta militar del Estado en…
p. 69
[33]bajo la dirección del coronel Efraín Rojas Acevedo. Las concesiones petroleras Aunque las concesiones petroleras De Mares, en Barrancabermeja, y Barco, en el Catatumbo, habían sido declaradas caducas por las autoridades por razones de política internacional –entre las cuales estaba lograr la firma del Tratado con…
p. 51
24Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1221 cita
[25]de estos delitos. En el Magdalena funcionaba la United Fruit Company, un enclave agrícola que ocupaba extensos terrenos entre las poblaciones de Ciénaga y Fundación para el negocio del cultivo y la exportación del banano. En 1928, la Yunai obtenía una ganancia de 100% por cada racimo que vendía, contaba con unos…
p. 122
25At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 1431 cita
[26]from its early inception during the period of British laissez-faire capitalism in the nineteenth century into the period of US-backed development- alism in the middle decades of the twentieth century. I analyze the rise of a prior period of banana production in Colombia, when the US-based United Fruit Company (UFC)…
p. 143
26Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 721 cita
[27]EL ESCENARIO 22 importancia. En ese momento el centro geográfico del cultivo se desplazó una vez más hacia occidente. Aunque se siguió cultivando en las laderas del occi- dente de Cundinamarca, su principal expansión en el siglo xx se produjo en la Cordillera Central, en Antioquia, Caldas, el norte de Tolima y de…
p. 72
27Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 33, 642 citas
[28]sus actividades independientes al margen de la plantacion bananera, actuaban como una reserva de fuerza laboral. El sistema de contra- tistas implementado por la U.F.C., contratistas que a su vez enganchaban trabajadores, permitid el uso del trabajo parcial de estos campesinos. Y ademas, en la medida que la compajiia…
p. 64
[40]ademas de los beneficios de mercado. En el plano de las consideraciones la cuestién parecia presentarse como una especie de alternativa entre la negativa a la negociacion o la aceptacién de ésta con el riesgo de caer en la politica de protectorado. Pero frente a estas alternativas se crefa posible llegar a un acuerdo…
p. 33
28El río: exploraciones y descubrimientos en la selva amazónicaWade Davis · 2017 · p. 751 cita
[29]menos lo mismo: casas pintadas con cal, plazas polvorientas, puentes grises sobre ríos de agua sucia. Pero justo bajo la superficie hay una historia de traición y de muerte. A principios de la década de 1920, la United Fruit Company trajo el banano, y con el tren y el telégrafo, los caminos, los correos, las esta-…
p. 75
29Marijuana Boom: The Rise and Fall of Colombia's First Drug ParadiseLina Britto · 2020 · p. 781 cita
[30]the rest of Colombia. 44 The system that United Fruit Company developed to manage diverse modes of production—from cultivation in the company’s own plantations to subcontracting with small, medium, and large growers—existed in no other United Fruit Company district (except for Ecuador decades later). 45 The company…
p. 78
30Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 1871 cita
[31]taciones de banano, llegando a tener once kilómetros a cada lado de la vía. Algunos ramales conectaron cada plantación con la línea principal, y de ahí al muelle en Santa Marta y al mar. En los años veinte la zona bananera cubría buena parte de los municipios de Santa Marta, Ciénaga, Aracataca, Fundación y Pivijay.…
p. 187
31Colombia and World War I and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · p. 531 cita
[32]fifty years. Control of this concession passed first to the Colombian Petroleum Company formed in 1918 by Barco and representatives of the Carib Syn- dicate Carl McFadden, W.E. Griffiths, and George DuBois, who then transferred it to South American Gulf Oil. 34 On November 28, 1905, Minister of Public Works Modesto…
p. 53
32Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 2221 cita
[34]entre el trabajo y el capital pueden M ü m ó nicas. -Si ¿ 30 EL DESARROLLO DEL MOVIMIENTO SINDICAL La primer gran huelga se hizo contra la Tropical Oil Com Las condiciones de trabajo en el Magdalena medio eran desastroS En 1923, 40.81 % de los trabajadores empleados se enfermaron,-s,y! 1.51% muri ó. En ese medio…
p. 222
33Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 451 cita
[35]Vivienda 2018, DANE. 45 Tapias Cote, «De la concesión de Mares y La Troco hasta Ecopetrol»; Mayorga García, «La industria petrolera». 46 Soriano, «Petróleo y Soberanía en México y Colombia 1905-1942», 83. 46 fiflćflThff fl. fl flflć el proceso de exploración y explotación. Así, de acuerdo con la mencionada ley, el…
p. 45
34Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 551 cita
[36]tres décadas bajo el control de los comunistas, y las tres grandes huelgas de los años veinte fueron dirigidas por el comunista Raúl Eduardo Mahecha, vicepresidente del Congreso Socialista de 1924. PROSPERIDAD ECONÓMICA Pero antes de analizar las grandes huelgas comunistas es necesario discutir el estado de la…
p. 55
35Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 602 citas
[37]los llamados “barrios residenciales” en donde algunos cambiaron sus casas coloniales por imitaciones de los palacetes de la “ Belle Époque ”. En esa década, como lo sintetiza Jorge Orlando Melo (2003): “ solo el 12 % vivía en las ciudades de más de 10.000 habitantes. El analfabetismo superaba el 75 % y solo uno de…
p. 60
[38]ricos urbanos, los llamados “barrios residenciales” en donde algunos cambiaron sus casas coloniales por imitaciones de los palacetes de la “ Belle Époque ”. En esa década, como lo sintetiza Jorge Orlando Melo (2003): “ solo el 12 % vivía en las ciudades de más de 10.000 habitantes. El analfabetismo superaba el 75 % y…
p. 60
36Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1771 cita
[39]esta elecci ó n (un candidato disidente tuvo unos pocos votos), aun que muchos, como los liberales Benjam í n Herrera y Alfonso L ó pez l ’ umarejo y los republicanos Eduardo Santos y Luis Eduardo Nieto t Caballero, apoyaron a un conservador disidente, el poeta Guillermo Valencia. Al terminar la Primera Guerra…
p. 177
37Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 3331 cita
[41]«danza de los millones» tiene va- rios contrapuntos que frenan la eufo- ria de las gentes. Un prolongado ve- rano entre 1925 y 1926 paraliza las obras públicas ante la suspensión del tráfico fluvial que impide la llegada de los materiales; las siembras se pier- den, el agua escasea, la carne y los ví- veres suben…
p. 333
38Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 3721 cita
[42]Con el agravan- ~ te de que en Colombia comenzó antes, pues los intereses 1 norteamericanos, preocupados por los intentos oficiales ' de control de las explotaciones petroleras, decidieron cor- tar los créditos internacionales. El New York Times atribu- yó esa política oficial al "deseo de la administración del…
p. 372
39Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 32, 362 citas
[43]petróleo en Barrancabermeja (1924 y 1927) y en la zona bananera del Magdalena (1928) permiten hacerse una idea acerca de la situación del proleta- riado, de sus reivindicaciones, del papel desempeñado por los intelec- tuales y de la actitud de las élites. Esas grandes manifestaciones obreras, mucho más ambiciosas que…
p. 36
[59]a sus luchas. Desde finales del siglo xix, los indígenas de la región amazónica eran objeto de una terrible explotación por parte de los grandes comerciantes de caucho; en diferentes zonas del país, otras comuni- dades veían peligrar sus resguardos. En los años veinte, la resistencia indígena se hizo más fuerte, en…
p. 32
40El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 1541 cita
[44]con base territorial y composici ó n social popular ” 3. 3 Ignacio Torres Giraldo, Los Inconformes, Tomo 4, Bogot á 1974, p. 7/8 Aqu í aparece como soluci ó n de emergencia precisamente aquello en que descansaban la fuerza y la capacidad movilizadora del nuevo partido: su í ntima relaci ó n con las agrupaciones…
p. 154
41Una Colombia que nos quedaLinsu Fonseca · 2007 · p. 731 cita
[45]exactamente a un congreso sindical sino a un encuentro abierto y revolucionario de organizaciones”.2 Agrega que el Partido se alimentaba del gran espíritu de lucha obrera que floreció en esa segunda década del siglo XX. Una época mar cada por un incipiente proceso de industrialización en el país, la confor mación de…
p. 73
42El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 39, 444 citas
[46]en octubre de 1928, y que marcó la pauta en la concretización de un marco teórico altamente represivo. Colombia se adelantaba al Ministerio de la Defensa estadounidense —el Pentágono— en la formulación de doctrinas para combatir a lo que muchos años después se cono- cería como “enemigo interno”. Su eje central era…
p. 39
[47]en octubre de 1928, y que marcó la pauta en la concretización de un marco teórico altamente represivo. Colombia se adelantaba al Ministerio de la Defensa estadounidense —el Pentágono— en la formulación de doctrinas para combatir a lo que muchos años después se cono- cería como “enemigo interno”. Su eje central era…
p. 39
[62]de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…
p. 44
[63]de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…
p. 44
43Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 198, 2012 citas
[48]de la costa caribe y del interior del país, en busca de mejores condiciones econó- micas. Muchos de ellos se emplearon en el ferro- carril y en el puerto o se convirtieron en colonos de las propiedades públicas y se dedicaron a culti- var yuca, plátano, maíz, arroz, caña de azúcar y ta- baco, que se destinaban a…
p. 198
[66]y los conflictos sociales, con una po- sición abiertamente crítica al régimen. La clase trabajadora también tuvo importantes canales de crítica: sólo en el año de 1920 existieron 60 pe- Repercusiones del crac del 29 as consecuencias de la Gran Depresión de 1929, que generó una preocupante desocupación laboral y que…
p. 201
44Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 471 cita
[49]se valieron de mecanismos como el uso de la fuerza policial al servicio de hacendados, en razón del carácter local que esta fuerza mantuvo hasta su nacionalización, en 1960 70. Contrario a lo definido por la Corte, El gobernador de Cundinamarca, por ejemplo, ordenó a las autoridades de Sumapaz que actuaran bajo el…
p. 47
45Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 3131 cita
[50]germen prometedor de una ma- rina de guerra. Nada podía hacerse militarmente en aquellas lejanías in- comunicadas, como no fuese por ges- tión diplomática. De ésta se echó mano mientras el país ardía de ira, pa- triotismo herido y frustración. La Pedrera fue devuelta a Colombia el 23 de octubre de 1911, merced a la…
p. 313
46Mujeres que hacen historia. Tierra, cuerpo y política en el Caribe colombianoGrupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación · 2011 · p. 1321 cita
[51]maleza, la opro- biosa cerca que separaba el mundo de sus protegidos del resto de la población se conserva intacta. Pero del paso de la United por la zona bananera no sólo quedan esos registros arquitectónicos. También, como lo anuncia la pri- mera frase que abre el testimonio de Margarita, queda una huella traumática…
p. 132
47La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica, Lukas Rodríguez Lizcano · 2022 · p. 331 cita
[52]actualidad, en particular la forma de relacionamientos entre la población y los poseedores de tierra y las formas en las que aún se trata a la clase trabajadora del departamento. Pero del paso de la United por la zona bananera no solo quedan esos regis- tros arquitectónicos. También, como lo anuncia la primera frase…
p. 33
48Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 2601 cita
[53]H. Freeman Matheus decía en 1928: " La legación ha expresado en el pasado su opinión de que el gobierno ha exagerado mucho dichos daños en favor de sus propios propósitos, y que el objeto inmediato de los pasajes pertinentes del mensaje [del gobierno] parecen estar dirigidos a obtener apoyo para la famosa Ley Heroica…
p. 260
49María Cano, la Virgen RojaBeatriz Helena Robledo · 2017 · p. 1651 cita
[54]lucha, sino también de criticar la manera como Mahecha trabajaba. Tila Uribe confirma esta apreciación al referirse al trato que le dio Ignacio a Mahecha en su libro Los inconformes: […] Para nadie resultó sorpresa el tratamiento que le dio a Mahecha en el siguiente capítulo, donde lo ataca sin ningún miramento y le…
p. 165
50Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 5251 cita
[56]reclamantes de tierras era su “inscripción en las listas municipales de impuestos” (Legrand, 1988, páginas 97-99). La ocupación de tierras incultas generalmente daba lugar a acciones de desalojo por parte de la guardia departamental, a las cuales los campesinos oponían resistencia, a veces pacífica y a veces violenta.…
p. 525
51Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 1612 citas
[57]las relaciones de trabajo de la Costa es una aparcería especial, en la cual se da "pasto por tie- rra". El campesino se compromete a tumbar cierta porción de "montaña" (terreno enmontado) y la usufructúa durante unos dos años, para después entregarla sembrada en pastos al terra- teniente, cuyos gastos no pasan de…
p. 161
[58]las relaciones de trabajo de la Costa es una aparcería especial, en la cual se da "pasto por tie- rra". El campesino se compromete a tumbar cierta porción de "montaña" (terreno enmontado) y la usufructúa durante unos dos años, para después entregarla sembrada en pastos al terra- teniente, cuyos gastos no pasan de…
p. 161
52El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · p. 361 cita
[60]la conformación de una amplia capa media campesina que pro- dujera grandes excedentes agrícolas que sirvieran para obtener un bajo nivel de precios para las subsistencias (salarios) y ma- terias primas de la industria, para dar lugar a un alto nivel de exportaciones agrícolas diferentes al café y para constituirse, en…
p. 36
53No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 451 cita
[61]las tierras improductivas, sus alcances estaban diri- gidos a estimular la productividad y la modernización rural, pero no a «adelantar una reforma agraria redistributiva» 50, lo que permitió con el tiempo perpetuar el modelo de acumulación de tierra. La aplicación de esta Ley 200, como ocurrió a lo largo del siglo…
p. 45
54Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 657, 7762 citas
[64]862. Pero esto ocurría ya muy al final del periodo. La exportación, que estaba alrededor de los 600. 000 sacos en los años de 9, 10 y 11 —el valor fue de $ 6. 350. 000, $ 5. 500. 000 y $ 9. 500. 000, respectivamente—, llegó al millón de sacos, con valor de $ 16. 250. 000 en 1915, y a los 861 Desde 1920 se dio algún…
p. 657
[65]extranjera, de «enclaves» económicas, marca una economía colonial. Esta se encuentra en un grado avanzado de su evolución como tal cuando esos núcleos, numerosos, se rodean de anchas auras de proletarización, que así alcanza a una parte importante de la población. * En el caso nuestro lo perfecto, relativamente, de la…
p. 776
55La biblioteca aldeana de Colombia y el ideario de la República Liberal, 1934-1947. Bibliotecas y cultura en AntioquiaHernán Alonso Muñoz Vélez · 2014 · p. 661 cita
[67]anterior, crea dentro de su normativa la Campaña de Cultura Aldeana y Rural. Ley 12 de 1934, Diario Oficial No. 22765 del 20 de diciembre de 1934. 24 Tirado Mejía, “López Pumarejo: la Revolución en Marcha”, p. 305. 56 La biblioteca aldeana de Colombia y el ideario de la República Liberal, 1934-1947 Olaya Herrera se…
p. 66
56Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 1151 cita
[68]JOHN KENNETH. The great crash, 3rd. ed. Boston, Houghton Mifflin, 1972. Tra- ducción: El crac del 29. Barcelona, Seix Barral, 1965. 3 a ed. revisada, Barcelona, Ariel, 1983. KALECKY, M. «Political aspects of full employment». En: The last phase in the transformation of capitalism. Monthly Review Press, 1973.…
p. 115