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Biografía

José Eustasio Rivera

Regeneración

1888–1928

17 min de lectura41 documentos
Nacimiento19 de febrero de 1888, actual Huila, Colombia; lugar preciso controvertido entre Neiva y Aguascalientes/San Mateo
Fallecimiento1 de diciembre de 1928, Nueva York, Estados Unidos
RolesPoeta · Abogado
Lugar principalColombia
Período históricoRegeneración1886–1929
03

La biografía

Poeta, abogado, funcionario de fronteras y autor de La vorágine, José Eustasio Rivera Salas (actual Huila, 1888 — Nueva York, 1928) reunió escritura literaria y experiencia pública. El lugar preciso de su nacimiento el 19 de febrero de 1888 es discutido: la tradición local lo sitúa en Aguascalientes o en el camino de San Mateo a Neiva, mientras la biografía de Eduardo Neale-Silva lo ubica en Neiva. Designado en 1922 secretario abogado de la Comisión Limítrofe Colombo-Venezolana, recorrió el Orinoco y el río Negro y, desde Manaos, envió en 1923 al Ministerio de Relaciones Exteriores un informe sobre el abandono fronterizo y el sistema cauchero. Ese documento fue uno de varios antecedentes de una novela que ya había empezado a escribir antes del viaje y que publicó el 25 de noviembre de 1924. La obra —diario de poeta, libro de aventuras, crónica de viaje, novela de la selva y denuncia de la explotación cauchera— se convirtió con el tiempo en un texto central de la narrativa colombiana y latinoamericana. Murió cuatro años después en Nueva York, a los cuarenta años, mientras preparaba la quinta edición de la novela, promovía su traducción al inglés y proyectaba La mancha negra, una segunda novela sobre el petróleo colombiano.

02

Línea de vida

  1. 1888

    Nacimiento en el Huila

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    Nació el 19 de febrero de 1888 en el territorio del actual Huila. Las fuentes discrepan sobre el lugar preciso: algunas lo sitúan en Aguascalientes o en el camino entre San Mateo y Neiva, mientras la biografía de Eduardo Neale-Silva lo ubica en Neiva. Fue uno de los once hijos de José Eustacio Rivera y Catalina Salas.

  2. 1917

    Graduación en Derecho, Universidad Nacional

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    Se graduó como abogado en la Universidad Nacional de Colombia con una tesis sobre liquidación de herencias, completando el itinerario canónico del joven de provincia letrado bajo la Hegemonía Conservadora: escuela local, Escuela Normal de Neiva, beca en Bogotá y facultad de Derecho.

  3. 1921

    Publicación de Tierra de promisión

    Leer contexto

    Publicó su libro de sonetos sobre la naturaleza tropical, que le dio nombre en los círculos literarios bogotanos y lo situó en la genealogía poética colombiana antes de que su obra narrativa lo consagrara definitivamente.

  4. 1922

    Comisión Limítrofe Colombo-Venezolana

    Leer contexto

    Como secretario abogado de la Comisión Limítrofe Colombo-Venezolana recorrió el Orinoco, San Fernando de Atabapo, Yavita, Maroa y Victorino. El 18 de julio de 1923 firmó con Melitón Escobar, en Manaos, un informe dirigido al ministro de Relaciones Exteriores sobre el abandono fronterizo y el sistema cauchero. La misión no demarcó simultáneamente las fronteras con Brasil y Perú.

  5. 1924

    Publicación de La vorágine

    Leer contexto

    Publicó La vorágine en la Editorial Cromos de Bogotá el 25 de noviembre de 1924. La novela combinó ficción, viaje y materiales documentales para representar el sistema de explotación cauchera a lo largo de las cuencas del Orinoco y el Amazonas. Su recepción inicial fue discutida; la crítica posterior la situó entre las obras centrales de la narrativa colombiana y latinoamericana del siglo XX.

  6. 1928

    Muerte en Nueva York

    Leer contexto

    Murió en el New York Polyclinic Hospital el 1 de diciembre de 1928, a los cuarenta años, después de una semana de convulsiones y una crisis de hemiplejia. Preparaba la quinta edición de La vorágine, promovía su traducción al inglés y proyectaba La mancha negra, una novela sobre la industria petrolera de la que no se conserva una versión completa verificable.

La semblanza: un letrado en la selva

Rivera pertenece a la generación bisagra entre los siglos XIX y XX de la literatura colombiana. Nace en 1888, dos años después de la Constitución centralista de 1886; muere en 1928, dos años antes del triunfo liberal que cerró la Hegemonía Conservadora. Su carrera se desarrolló bajo ese orden político, pero no fue una pertenencia sin tensiones: trabajó para el Estado, llegó a la Cámara de Representantes en 1923 y después participó en investigaciones y denuncias públicas sobre asuntos fronterizos y contratos petroleros que involucraban al gobierno conservador de Pedro Nel Ospina.

Rivera no fue un observador ajeno al Estado: se formó como abogado, desempeñó cargos públicos, fue secretario abogado de una comisión de límites y ocupó una curul en la Cámara. El país era, en una caracterización frecuente de la época, "país de poetas" y "país de abogados". Rivera fue, con singular literalidad, ambas cosas al mismo tiempo. El archivo de su obra, sin embargo, no permite reducir La vorágine a la conversión de un informe desatendido: el manuscrito empezó antes de la comisión y se alimentó de viajes previos, testimonios, lecturas, cuadernos de trabajo, el informe de 1923 y las cartas públicas de 1924.

El personaje central de La vorágine, Arturo Cova, es también poeta y abogado. La coincidencia biográfica es tentadora, pero la novela no es autobiografía: es un dispositivo. Rivera usa la selva no como escenario exótico sino como el lugar donde el Estado colombiano no llega, donde la ley que él aprendió en las aulas se disuelve, y donde los caucheros ejercen una soberanía privada que el Ministerio de Relaciones Exteriores —ese "Ministerio de Fronteras"— apenas alcanza a documentar.

Los orígenes: del Huila a las facultades de derecho

Rivera nació el 19 de febrero de 1888 en el territorio del actual Huila, pero las fuentes discrepan sobre el lugar preciso: Aguascalientes o el camino entre San Mateo y Neiva en unas versiones, y el casco urbano de Neiva en la biografía de Eduardo Neale-Silva. Fue uno de los once hijos de José Eustacio Rivera y Catalina Salas, en una familia vinculada a labores rurales. Estudió en Santa Librada de Neiva y San Luis Gonzaga de Elías; después obtuvo una beca para la Escuela Normal de Bogotá. En 1912 ingresó a Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Nacional, donde obtuvo en marzo de 1917 el título de doctor con la tesis Liquidación de las herencias.

Ese itinerario tenía una lógica institucional precisa. Desde el período colonial neogranadino, el estudio del derecho había sido el camino principal para que los criollos accedieran a cargos gubernamentales, y la República no había alterado el patrón: las facultades de Derecho de Bogotá seguían siendo la antesala del Congreso, de las embajadas, de las comisiones oficiales. Los políticos colombianos —una élite compuesta en gran parte por abogados— tejían allí las relaciones con otros sectores elitistas y aprendían a articular intereses como intermediarios profesionales. La enseñanza combinaba filosofía moral con economía política y evolucionaba, no sin resistencias, hacia consideraciones prácticas de gobierno. Rivera hizo esos años en pensiones de estudiante, comiendo mal, dando clases particulares para sostenerse, escribiendo sonetos en las márgenes de los códigos.

Su formación jurídica le dio herramientas de redacción y familiaridad con asuntos administrativos que después aparecen en sus informes y actuaciones públicas. Paralelamente desarrolló su poesía: antes de ser novelista publicó Tierra de promisión (1921), libro de 55 sonetos organizado en torno a la selva, las montañas y el llano. Tras obtener el título en 1917, los hacendados José Nieto y Jacinto Estévez lo contrataron para asesorarlos en un pleito de herencias y propiedades, trabajo que lo llevó por temporadas a Sogamoso y Orocué. Su paso por la inspección escolar de Ibagué había ocurrido antes de los estudios de Derecho, desde 1909, no entre el título y la comisión de límites.

El marco institucional en que hizo esa carrera lo fijó la reforma constitucional de 1910 —el Acto Legislativo No. 03 del 31 de octubre— que restableció el Estado de Derecho tras la dictadura del general Rafael Reyes. Fue esa Colombia estabilizada, celebrada por sus élites como período de "orden público" y libertades civiles respetadas, la que empleó a Rivera en sus comisiones. Una estabilidad que, vista desde arriba, parecía sólida; vista desde las márgenes fluviales del Guainía o del Vaupés, era una ficción.

La trayectoria: comisionado en las fronteras

Los años que definen a Rivera como figura pública corresponden a la segunda mitad de la década de 1910 y los años veinte. La secuencia no fue lineal ni cada etapa engendró mecánicamente la siguiente: viajó a los llanos en 1916, trabajó después en Casanare, publicó poesía, inició La vorágine en abril de 1922 y solo meses más tarde se incorporó a la Comisión Limítrofe Colombo-Venezolana. La experiencia de la comisión amplió una obra que ya estaba en marcha.

Su trabajo de campo lo llevó a las regiones que la Comisión Corográfica de Agustín Codazzi, sesenta años antes, había excluido de exploración intensiva: la zona del Caquetá, entendida entonces en sentido amplio como el conjunto de tierras que hoy corresponden a los departamentos de Amazonas, Vaupés, Guainía, Vichada, Putumayo, Arauca y parte del Caquetá propiamente dicho. Codazzi se había comprometido solo a penetrar hasta los puntos donde hubiera autoridad o misiones granadinas, y la República heredó ese vacío cartográfico como vacío político: enormes zonas del oriente y el sur del país figuraban en los mapas como colombianas sin que el Estado tuviera allí presencia estable.

Rivera recorrió parte de esa geografía como secretario abogado de la Comisión Limítrofe Colombo-Venezolana, nombramiento que recibió en 1922. La ruta de la expedición siguió el Orinoco hasta San Fernando de Atabapo y continuó por Yavita, Maroa y Victorino; según la reconstrucción biográfica, la comisión trabajó allí con graves carencias de mapas e instrumentos. Esa misión concernía a la frontera con Venezuela: Rivera no demarcó simultáneamente los límites de Colombia con Brasil y Perú.

Del viaje salió el Informe de la comisión colombiana de límites con Venezuela, firmado por Rivera y Melitón Escobar en Manaos el 18 de julio de 1923 y dirigido al ministro de Relaciones Exteriores. El documento abordó el abandono de los colombianos en las fronteras y el sistema de extracción cauchera en territorios recorridos entre Colombia, Venezuela y Brasil. En otra intervención, la carta Las penetraciones peruanas en el Caquetá, escrita el 6 de abril de 1924 y publicada en El Tiempo, Rivera denunció la presencia de empresarios caucheros peruanos y mencionó a la Casa Arana. No todos esos textos tuvieron como destinatario el Congreso ni procedieron de una sola comisión.

Las advertencias de Rivera sobre las fronteras y las caucherías no recibieron la respuesta que reclamaba, y en 1924 llevó varias de ellas a la prensa. Sin embargo, el dosier genético demuestra que La vorágine había comenzado en abril de 1922, antes del viaje de la comisión, y que fue ensamblada por fases. El informe de 1923 y la carta de 1924 son antecedentes documentados de la obra, junto con viajes anteriores, el relato de Luis Franco Zapata, lecturas sobre el Putumayo y cuadernos de trabajo. Por ello no puede presentarse como hecho que la novela naciera después de ver archivados unos informes en el Congreso.

La vorágine (1924): el expediente como literatura

La vorágine apareció en la Editorial Cromos de Bogotá el 25 de noviembre de 1924. Su recepción inicial estuvo marcada por el elogio, la incredulidad y debates sobre la frontera entre ficción y realidad, de modo que no fue una consagración inmediata y uniforme. Con el tiempo, buena parte de la crítica la situó entre las obras centrales de la narrativa colombiana y latinoamericana del siglo XX. Las comparaciones con María de Jorge Isaacs y con la obra de Tomás Carrasquilla pertenecen a esa historia crítica; no constituyen un conteo objetivo de cuatro hechos fundadores ni una jerarquía indiscutida.

La vorágine admite varias lecturas simultáneas, y de esa multiplicidad depende su longevidad. Es diario de poeta —Arturo Cova escribe— y libro de aventuras; es crónica de viaje por los llanos del Orinoco y las selvas amazónicas; es novela terrígena que hace de la geografía un personaje; y es, en uno de sus registros, denuncia social contra la explotación cauchera. La denuncia no es su única cifra, y no siempre es la más nítida: aparece diluida en la atmósfera depravada de la selva, entretejida con el desmoronamiento moral del protagonista y la disolución de todo orden humano en el trópico. A diferencia de Toá (1931) de César Uribe Piedrahita, donde la protesta es más perfilada y directa, en Rivera la denuncia se filtra, se enrarece, se convierte en textura antes que en pancarta.

La relación entre denuncia y forma literaria ha sido una de las principales líneas de lectura de La vorágine. Rivera había formulado advertencias directas en el informe enviado al Ministerio de Relaciones Exteriores y en artículos y cartas de prensa, pero el manuscrito de la novela comenzó antes de esas intervenciones y se desarrolló en varias fases. Puede afirmarse que incorporó materiales documentales y experiencias de viaje; no que eligiera la ficción únicamente después de fracasar ante el Congreso ni que esa fuera una estrategia confesada por el autor.

Los hechos que la novela deja entrever eran, en el archivo, aún más brutales. En el Putumayo y el Caquetá, la Casa Arana obligaba a los indígenas a trabajar sin descanso, les robaba cosechas, mujeres e hijos, los azotaba hasta dejarles los huesos al aire, los usaba —hombres, mujeres y niños— como blanco de tiro por diversión, los quemaba con parafina. Disponía del armamento necesario para reducir tribus enteras a una obediencia basada en el terror. Todo esto había sido documentado en 1910 por Sir Roger Casement, Cónsul General de Gran Bretaña, que viajó al Putumayo a investigar el trato a los indígenas y a los súbditos coloniales británicos empleados en la recolección de caucho. Su Informe sobre el Putumayo fue el gran expediente internacional del sistema. Rivera conoció el informe de Casement y otras publicaciones sobre el Putumayo; su propio informe de 1923 y la carta de 1924 se integraron a un conjunto documental más amplio que alimentó la novela, sin convertirla en el equivalente colombiano de un único expediente oficial.

La novela hizo algo más que denunciar: combinó materiales documentales, crónica de viaje y escritura de ficción. La crítica ha propuesto continuidades entre ese procedimiento y obras colombianas posteriores, incluidas las de García Márquez, pero no está demostrado que Rivera fuera el primero en fusionar periodismo y ficción en Colombia ni que esa relación pueda reducirse a un perfeccionamiento lineal. Toá (1931) y Mancha de aceite (1935), de César Uribe Piedrahita, suelen leerse dentro de una tradición de narrativas sobre la extracción y sus violencias; la influencia concreta debe presentarse como interpretación crítica.

La red: personas, lugares e instituciones

Rivera no fue un solitario. Su trayectoria se teje con una red densa que se organiza en cuatro planos cruzados: el político, el intelectual, el diplomático y el de la selva.

El marco político era la Hegemonía Conservadora en su fase estabilizada, entre 1910 y 1930, con una sucesión de presidentes conservadores que iba de Carlos E. Restrepo a Miguel Abadía Méndez. El régimen —heredero directo de la Regeneración de Núñez y de la Constitución de 1886— funcionaba mediante una cadena de nombramientos que descendía sin fisuras desde el presidente hasta el último empleado municipal, filtrada por el color del partido, y la sede del arzobispado de Bogotá operaba como centro efectivo de decisión conservadora en tiempo de elecciones: allí se escogía al candidato, y el designado por el obispo podía darse por futuro presidente. Cupos escolares, becas, trámites de tierras y permisos comerciales pasaban por el filtro de la fidelidad partidista, mientras una policía sin uniforme ni unidad de mando, corrupta y participante activa en las querellas locales, sostenía la maquinaria en el terreno. Sobre ese armazón hegemónico y clientelar operó Rivera como funcionario.

En el plano intelectual, la red inmediata era la de los Centenaristas, la generación que irrumpió en la vida pública hacia 1910 —al centenario de la Independencia— y ocupó de inmediato la política, el periodismo y la educación. Figuras como Guillermo Valencia o Marco Fidel Suárez definían el tono público. Rivera, más joven, pertenecía a esa red por edad y por educación, sin ser nunca parte del núcleo dirigente. A finales de los años diez comenzó a asomar una generación posterior, irreverente, que cuestionaba el liderazgo centenarista y reclamaba relevo; Rivera quedó entre ambas mareas, formado por la primera y sensible a la crítica de la segunda, insertado en las instituciones que la Hegemonía sostenía y frustrado por sus omisiones.

En el plano diplomático, el interlocutor institucional de Rivera era el Ministerio de Relaciones Exteriores. Su comisión de 1922-1923 trabajó específicamente sobre la frontera colombo-venezolana en un período de presencia estatal desigual y disputas territoriales activas. Las fronteras orientales y amazónicas no se cerraron todas entre 1940 y 1950: Colombia había suscrito el tratado de límites con Ecuador en 1916 y el tratado con Perú en 1922; completó acuerdos con Brasil en 1907 y 1928, ratificó con Perú un protocolo en 1934 y fijó la frontera terrestre con Venezuela mediante el tratado de 1941. La demarcación jurídica, además, no equivalió automáticamente a control estatal efectivo sobre toda la región.

En el plano de la selva, la trama era otra. La Casa Arana, con centro en Iquitos y dominio sobre amplias caucherías del Putumayo, fue una de las empresas asociadas al sometimiento y la violencia contra poblaciones indígenas. La ruta personal de Rivera, sin embargo, pasó por el Orinoco, el Atabapo, el Guainía o río Negro y Manaos, no por las caucherías del Putumayo. Conoció ese sistema mediante testimonios, documentos y publicaciones, y mencionó a la Casa Arana en su carta de 1924. La vorágine recorre literariamente el Casanare, la cuenca del Orinoco y el Amazonas brasileño; el Putumayo es un referente histórico decisivo, pero no la única geografía de la novela ni un territorio que Rivera hubiera recorrido en aquella comisión.

Últimos años: Nueva York, 1928

Después de representar a Colombia en un congreso sobre inmigración y emigración en La Habana, Rivera llegó a Nueva York a finales de abril de 1928. Allí puso en marcha la Editorial Andes, preparó la quinta edición de La vorágine, promovió una traducción al inglés y buscó llevar la novela al cine. También proyectaba La mancha negra, una segunda novela relacionada con la industria petrolera y con irregularidades que había investigado en Colombia. Como no se conserva un manuscrito completo de esa obra, no es posible reconstruir con certeza todo su argumento ni afirmar que repetía deliberadamente una estrategia de convertir expedientes desatendidos en ficción.

Rivera se instaló primero en un hotel y después en un apartamento-oficina de la calle 73 de Manhattan, donde trabajó en la Editorial Andes, la quinta edición de La vorágine y su circulación internacional. El 29 de octubre de 1928 participó, junto con el novelista Bartolomé Soler, en un homenaje organizado por Federico de Onís en el Philosophy Hall de la Universidad de Columbia y pronunció allí un discurso. También buscó apoyos para una adaptación cinematográfica y circuló el rumor de un posible nombramiento consular, proyectos que no se concretaron antes de su muerte.

A finales de noviembre comenzaron los síntomas graves. Rivera fue internado en el New York Polyclinic Hospital y murió allí el 1 de diciembre de 1928, a los cuarenta años, después de una semana de convulsiones y una crisis de hemiplejia. La causa exacta no quedó establecida con certeza; varias reconstrucciones la han asociado con la malaria que contrajo años antes, mientras otras hipótesis no han sido demostradas. La mancha negra quedó como proyecto y no se conserva una versión completa verificable.

Su muerte coincidió con el momento en que la Hegemonía Conservadora entraba en su crisis terminal. En noviembre de 1928 había comenzado la huelga de los trabajadores de la United Fruit Company en la zona bananera del Magdalena —la compañía controlaba desde 1921 el 59% de la tierra productiva e improductiva de la región—. Los trabajadores exigían pago de salarios atrasados, mejoras en vivienda y servicios médicos, abolición de los pagos en vales redimibles solo en almacenes de la compañía, y abolición de los contratos indirectos con los que la empresa evadía el seguro colectivo. Obreros desplazados de Barrancabermeja —donde ya había habido huelgas petroleras en 1924 y 1927— reforzaban la movilización. En diciembre, en Ciénaga, el general Carlos Cortés Vargas ordenó disparar contra la multitud. La masacre de las bananeras, con un número de muertos indeterminado y disputado —un corresponsal de El Espectador calculó cien muertos y doscientos treinta y ocho heridos hasta el 13 de diciembre—, agudizó la crisis del gobierno de Miguel Abadía Méndez. Al año siguiente vendría el desplome económico: los ingresos nacionales cayeron de 75,2 a 54,3 millones de dólares entre 1929 y 1930, y el empleo industrial pasó de 65.100 trabajadores en 1925 a 42.402 en 1931. En 1930, la incapacidad del obispo primado de Bogotá para decidir entre dos candidatos conservadores dividió al partido y entregó la presidencia a los liberales.

Rivera murió el 1 de diciembre de 1928, cuando la huelga bananera ya había comenzado y pocos días antes de la masacre del 5 y 6 de diciembre. En Nueva York trabajaba en proyectos editoriales y mantenía su interés por una novela sobre el petróleo, pero no estaba publicando allí una nueva denuncia concluida contra la Standard Oil. La proximidad temporal permite comparar dos episodios de violencia ligados a economías de enclave —las caucherías y la zona bananera—, aunque no demuestra que fueran idénticos ni que toda autoridad estatal se detuviera automáticamente ante el capital extranjero.

La huella: una novela y una zona de sombra

Casi un siglo después de su publicación, La vorágine sigue siendo una de las novelas colombianas más influyentes en el imaginario sobre la selva y la frontera. La crítica ha destacado tres imágenes duraderas. La primera, la del abogado-poeta que se pierde en la manigua: Arturo Cova como figura del letrado confrontado con territorios que conoce de manera incompleta. La segunda, la de la selva atravesada por degradación moral y explotación humana. La tercera, la frase final —"¡Los devoró la selva!"—, convertida por la recepción posterior en una fórmula de la desaparición y de la impotencia ante la frontera; atribuir ese efecto contra la intención de Rivera exigiría una evidencia autoral que no se conserva.

El legado literario de La vorágine ha sido ampliamente reconocido por la crítica colombiana y latinoamericana. La novela combinó ficción, viaje, documentos y denuncia y participó en una tradición de narrativas sobre economías extractivas a la que también pertenecen Toá y Mancha de aceite, de César Uribe Piedrahita. Algunas lecturas trazan continuidades con la relación entre crónica y ficción en García Márquez, pero esa genealogía debe entenderse como interpretación crítica: no prueba que Rivera fundara por sí solo una línea uniforme ni que un autor posterior simplemente perfeccionara su método.

El legado político de La vorágine es más difícil de medir que su recepción literaria. No hay base para atribuirle la caída de la Hegemonía Conservadora ni un efecto institucional inmediato y cuantificable. Sí dio una amplia circulación literaria a problemas que Rivera también había formulado en el informe enviado al Ministerio de Relaciones Exteriores y en cartas y artículos de prensa: la explotación cauchera, la violencia contra indígenas y colonos y la precariedad de la presencia estatal en territorios de frontera. Esa circulación no demuestra que todos sus informes hubieran sido archivados en el Congreso ni que el país entero leyera la obra del mismo modo.

Rivera fue abogado, funcionario, secretario de una comisión limítrofe y representante a la Cámara, además de poeta y novelista. Desde esas posiciones exigió mayor presencia estatal en las fronteras y denunció irregularidades en asuntos territoriales y petroleros. En 1923 envió un informe al Ministerio de Relaciones Exteriores y en 1924 publicó advertencias en la prensa. El archivo disponible no demuestra que hubiera visto archivar todos esos textos en el Congreso ni que decidiera escribir la novela únicamente por esa razón; su crítica se formó dentro de las instituciones, pero también entró en conflicto con ellas.

Los límites orientales y amazónicos de Colombia se fijaron mediante tratados celebrados en fechas distintas: 1916 con Ecuador, 1922 y 1934 con Perú, 1907 y 1928 con Brasil y 1941 con Venezuela. El declive de la Casa Arana y los cambios del mercado mundial del caucho transformaron la economía regional, pero no permiten afirmar que los abusos laborales e indígenas se extinguieran de una vez. La Hegemonía Conservadora fue reemplazada por la República Liberal en 1930, y luego vinieron procesos que Rivera no alcanzó a ver. El problema estructural que su obra registró —la distancia entre soberanía formal, presencia estatal y economías extractivas— explica buena parte de su lectura posterior como un texto todavía pertinente sobre las fronteras colombianas.

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Conexiones del archivo

Red histórica

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Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

41 documentos · 47 fragmentos
01Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 2251 cita
[1]

Márquez, cinco pueden considerarse representativos de la producción literaria del país desde los inicios de la República, en el siglo XIX: el poeta José Eusebio Caro; la escritora Soledad Acosta de Samper, una de las primeras defensoras de la igualdad de género en Colombia; y el poeta José Asunción Silva; el novelista…

p. 225
02Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · Página 2011 cita
[2]

e incendiaria, la obra de Vargas Vila alcanzó gran popularidad, pero apenas sobrevive hoy como referencia de una singularidad sobredimensionada. La novela del siglo XX El siglo XX significa para Colombia la consolida- ción de su novelística a nivel internacional y el desprendimiento del género de sus lastres román-…

p. 201
03Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · Páginas 18, 212 citas
[3]

María Rivas Groot, Lorenzo Marroquín; pero no puede afirmarse que sus esquemas novelísticos hayan perdurado. Y de las varias novelas es- critas por José Manuel Marroquín (Entre primos, Blas Gil, etc.) quizá la única que mantiene algún atractivo es El Moro, la autobiografía de un ca- ballo de la Sabana de Bogotá,…

p. 21
[8]

romántica), los demás poetas del romanticismo co- lombiano desmerecen mucho. Don Rafael Núñez —más importante en la política que en la poesía— escribió versos duros y sin emoción, que no lo- gran rozar —como él pretendió— la frontera de la filosofía; Epifanio Mejía —frustrado, demencial, fracasado— dejó su hermoso…

p. 18
04Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · Página 2091 cita
[4]

were written from the perspective of strong female protagonists, and she generally tasked her female characters to “search for self- knowledge through experience.” 9 Acosta de Samper is considered a leading early pioneer in calling for equal treatment for women, and she insisted on the intellectual capacity of women…

p. 209
05Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · Página 1821 cita
[5]

elites who lived along that nation’s coast. La vorágine helped merge the disciplines of Colombian journalism and fiction writing; this art form would be perfected, later on, by Gabriel García Márquez. Tragically, Rivera died in 1928, at forty years of age, after suffering a series of seizures in New York City. He went…

p. 182
06Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · Páginas 172, 1782 citas
[6]

realidad americanas que no habían ingresado a la literatura”. (La fábula y el desastre, op. cit., p. 504). La bibliografía en torno a la novela de Rivera se prolonga, para lo cual recomendamos la selección de Montserrat Ordóñez: La vorágine: textos críticos, Alianza Editorial, Bogotá, 1989. 38 Rivera, La vorágine, op.…

p. 178
[18]

Congreso a los caucheros imperialistas — trasnaciona- les— que practicaban aún el esclavismo. Pero quedó todavía más indignado frente a la indiferencia de los parlamentarios y legisladores colombianos, encerrados en la alta sabana de Bogotá, mientras los límites —la realidad— se desparramaba incontrolable hacia los…

p. 172
07Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · Página 6661 cita
[7]

en el aspecto de cr í tica social, que Rivera enmarc ó en las descripciones del paisaje ■ y de las costumbres campesinas e ind í genas. Los personajes de las novelas de Uribe Piedrahita siguen muy de cerca los modelos de La vor á gine. Como é sta, To á presenta dos planos: el amor de los protagonistas (el poeta y…

p. 666
08El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Página 442 citas
[9]

de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…

p. 44
[10]

de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…

p. 44
09El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · Página 1261 cita
[11]

perspectiva nacional, extraordinariamente matizada en las localidades, dos regímenes políticos dominaron el periodo. Como veremos en las páginas y capítulos siguientes, tuvieron implicaciones en el modelo económico. Desde 1850 hasta 1885 hay un predominio liberal con breves interregnos entre 1854 y 1861. El régimen…

p. 126
10Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · Página 441 cita
[12]

util para hacer Ia lectura de Ia h istoria de Colombia hasta 1 980. El comienzo del siglo E l proyecto de construcci6n de un Estado colo m biano en el siglo x1x estuvo m a rcado por una alta i n esta b i l idad que se ex pres6, entre otras cosas, en Ia abunda ncia de constituciones politicas nuevas y reformadas 8, Ia…

p. 44
11Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 491 cita
[13]

gamonal regional, que articulaba «sus intereses con los de letrados, comerciantes y burócratas pueblerinos, y conformaron poderes locales con los que el Estado [central] se vio obligado a negociar» 71. De esta manera, el control del poder político y del Estado territorial se originaba en estas redes de base hacendil,…

p. 49
12Colombia and World War I and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · Página 11 cita
[14]

ONE Colombia in 1914 In 1914 the republic of Colombia, located in the northwest corner of the South American continent with an area of 461,606 square miles and a population of 5,476, 604, seemed poised to embrace the twentieth century with a period of rapid development. 1 Having put aside the unstable poli- tics and…

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13Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · Página 1001 cita
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aplicaba a los liberales por motivos politicos. Con funda- mento en la autorizacién dada por el articulo «K» del Capitulo de Disposiciones Transitorias, el Go- bierno dictaba a su arbitrio decretos para «reprimir los abusos de la prensa», también con fines per- secutorios. Por decreto numero 1227 del 14 de agosto de…

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14Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · Página 861 cita
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partido opuesto al de gobierno; sin embargo, desde 1886 un rasgo dominante del sistema político colombiano fue la homogeneidad de la burocracia: apoyados en el centralismo extremo, los presidentes conservadores nombraban gobernadores, que, a su vez, nombraban alcaldes, que nombraban todos los empleados operativos del…

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15El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · Página 1311 cita
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departamentos. Además, existía una Policía tributaria—los Resguardos de Rentas— extraor dinariamente corrupta y politizada, y dotada de amplios poderes. I.as policías en general no habían completado ni de lejos el pro ceso de separación y distinción de la sociedad civil típico de los aparatos de seguridad modernos.…

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16Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · Página 1121 cita
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local por la vía del m atrim onio, de tal suerte que los intereses de los criollos bien relacionados sí tenían alguna representación. A unque por lo general a los criollos no se les perm itía o cupar altos cargos políticos, algunos m iem bros de la elite n eo granadina alcanzaron prestigio com o adm inistradores de…

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17Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · Página 1261 cita
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antirre- ligiosa se hizo real (o, por lo menos, así pareció) cuando la Constitución de 1863 permitió la libertad de cultos (y, por lo tanto, la posibilidad de que florecieran congregaciones no católicas) y también forzó la expro- piación de las tierras de la Iglesia. En consecuencia, la jerarquía ecle- siástica se…

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18La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · Página 3461 cita
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desarrollos a esca- la nacional. "País de poetas" se dice por algunos. "País de abo- gados", por otros. De todas maneras, poetas y abogados, sin re- novación, siguiendo una ley de inercia, ausente de una verdade- ra formación humanística. Existe en el país un desequilibrio científico, por el excesivo influjo de la…

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19A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · Página 231 cita
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so-called Regeneración (1885–1905). 5 To our knowledge, this is the first attempt at systematizing this evidence to trace the changes in teaching political economy at the time, its impact on the formation of the political elites, and the implementation of economic policies and institutions. In what follows, we provide…

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20Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · Página 521 cita
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jurídica que se logra con la reforma constitucional de 1910 (Acto Legislativo No. 03 del 31 de octubre de 1910) que restablece el Estado de Derecho, luego de la dictadura del general Rafael Reyes. En dicho acto reformatorio, además de constitucionalizar la acción pública en defensa de la Carta Política, en cabeza de…

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21Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · Páginas 28, 362 citas
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dando en el país suscitaron profundos debates en el campo intelectual de la época. A través de la prensa, de la cátedra, de la política, los intelectuales desempeñaron un papel de primer orden, pues sus intervenciones contribuyeron en muy buena medida a reconfigurar la sociedad colombiana. A finales de los años diez,…

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petróleo en Barrancabermeja (1924 y 1927) y en la zona bananera del Magdalena (1928) permiten hacerse una idea acerca de la situación del proleta- riado, de sus reivindicaciones, del papel desempeñado por los intelec- tuales y de la actitud de las élites. Esas grandes manifestaciones obreras, mucho más ambiciosas que…

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22Putumayo: la vorágine de las caucherías. Memoria y testimonio. Segunda parteAugusto Javier Gómez López (relator y compilador); Centro Nacional de Memoria Histórica · Página 5001 cita
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Entiendo que es el antiguo Tratado del año de 1.852 puesto nuevamente en vigencia. Conviene que la Cancillería colombiana no se duerma y vele por los intereses del país que se comprometen en tales pactos internacionales, siquiera sea para dejar constancia de su protesta. Sé que la casa de Arana y el Cónsul general del…

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23Historia de Colombia. La Colombia más Antigua. Tomo 1Gonzalo Hernández de Alba (dir.); Camilo Domínguez O., José L. Lorenzo, Amancio Fernández, Gonzalo Correal y otros · Página 621 cita
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a una intensa colo- nización, creándose muchísimos pueblos nuevos y construyéndose numerosas carreteras. Además, la población autóctona, nacida en el Llano, se está equilibrando con la foránea y busca caminos para seguir sus propios rumbos, Un indio muinane, de la Región Amazónica, ingiriendo coca. En esta región,…

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24Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · Página 121 cita
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las relaciones in- ternacionales de Colombia. Hay va- rias diplomacias: una cafetera, una co- mercial, una tecnológica, otra militar, otra referida al tráfico de drogas. Una cancillería que no ha percibido la ne- cesidad de modernización, y que por consiguiente permanece incapacitada para centralizar las diversas…

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25Colombia's Forgotten Frontier: A Literary Geography of the PutumayoLesley Wylie · 2013 · Páginas 14, 452 citas
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beyond documented the potential of this ‘empty’ frontier zone for exploitation and development and surrounding nations scrambled for control of its wealth of tropical products. As mentioned in the introduction, Serje has argued that Colombia’s wild natural expanses, including the Putumayo, have often been conceived of…

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by the PAC after uncovering some unpalatable truths about their mistreatment of the indigenous people.59 Later he acted as guide to the English traveller Thomas Whiffen, who went to the Putumayo in search of Robuchon and who wrote an early ethnography of the region, The North-West Amazons: Some Months Spent Among…

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26Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · Página 1041 cita
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econdémico, lo social y lo cultural, y ante un Estado en formacion, no bastaba con pregonar tales posibilidades, reno- vando solamente un discurso ideolégico acerca del valor que podrian llegar a tener la ciencia y la téc- nica modernas para el engrandecimiento nacional. Codazzi, Ancizar, Triana, Pérez y Paz…

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27Nueva Geopolítica de ColombiaJulio Londoño Londoño · 1965 · Página 811 cita
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de una len- gua de tierra enmarcada entre el Guainía de un lado y el divor- cio de aguas de ese río y el Xie por el otro. Un hecho muy significativo de esta punta es su gran longi- tud de manera que viene a constituir el pronunciamiento más irregular de todos los límites nacionales y puede ser fácilmente cortada en…

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28La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el CaquetáCentro Nacional de Memoria Histórica, Erika Andrea Ramírez Jiménez · 2017 · Página 341 cita
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Cubeos, entre otros. Pero es- tos pueblos fueron objeto de un sistemático proceso de extermi- 35 1 De los Andes a la selva: la conquista de la Manigua. Geografía de la colonización en el Caquetá nio y reducción. La inserción del espacio amazónico en la nación comenzó con las exploraciones e incursiones de los…

p. 34
29Petróleo, coca, despojo territorial y organización social en PutumayoEdinso Culma Vargas, Juliana Guerra Rudas, Rocío Londoño Botero · 2015 · Página 281 cita
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región en las últimas dos décadas del siglo XX. Igual ocurre al revi- sar estudios académicos e institucionales que, de una parte, se concentran en una configuración territorial a partir de la eco- nomía ilegal de la coca y su relación con los grupos armados y el narcotráfico (Ramírez, 2001; Observatorio de Derechos…

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30Putumayo: la vorágine de las caucherías. Memoria y testimonio. Primera parteAugusto Javier Gómez López (relator y compilador); Centro Nacional de Memoria Histórica · Páginas 145, 2462 citas
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descripción elaborada unos años antes de que se formara la socie- dad Arana, Vega y Larrañaga (en 1903) y previa a la formación y consolidación de la Casa Arana, cuyos sistemas coercitivos y de terror contra los indios (la flagelación, la mutilación, la incinera- ción, la retención en cepos, el tiro al blanco, entre…

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se hallaban aprovi- sionados “del armamento necesario para reducir a los indígenas a una obediencia basada en el terror”, que “puso en sus manos a tribus enteras a las que tenía gran interés en aterrorizar”. 145 Fragmentos para una historia económica y sociocultural de las caucherías en el Putumayo Fuentes…

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31Caquetá: conflicto y memoriaHarley Enrique Gutiérrez Ñustez, Rubén Darío Polo Sierra, Cristian E Paredes González · 2013 · Página 61 cita
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con parafina para que los empleados disfruten con su desesperada agonía. Hoy en día los pueblos indígenas Uitoto, Coreguaje, Inga y los que llegaron en los últimos años, Emberá Chamí y Paeces, recuperan y fortalecen las costumbres ancestrales en sus territorios, como una forma de resistencia para dejar en el pasado la…

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32Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 411 cita
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Municipio de Leguízamo y Alto Resguardo Predio Putumayo -Acilapp; Asociación de Cabildos Indígenas de Orito Putumayo - Aciop; Asociación Indígena Pueblo Awá - AIPA; Asociación de Cabildo Indígenas de Puerto Caicedo - Asocipca y la Asociación de Cabildos Indígenas del Municipio de Villagarzón, Putumayo. Acimvip 42…

p. 41
33Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · Página 1041 cita
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de personas, la explotación feudal de las poblaciones bora y uitoto, los sangrientos calabozos de tortura. En un arranque de furia se fue para Nueva York en abril de 1928, con la esperanza de que una traducción al inglés de La vorágine pudiera amplificar su denuncia. También creía que, distanciándose de Colombia,…

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34Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · Página 831 cita
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el camino con los es- fuerzos docentes del liberalismo, que excluido en buena parte de la buro- cracia y el Parlamento, había tenido que descubrir como estrategia de re- cuperación del poder, lo que se ha lla- mado «la vocación docente del libe- ralismo», anunciada ya en el plan de labores de 1916, en la plataforma de…

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35Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · Página 2761 cita
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de las presiones políticas y diplomáticas, sino que estas relaciones abarcaban necesidades tecnológicas y la intrusión de misiones de todo tipo con las cuales el sistema político tradicional parecía mal preparado para negociar. Las respuestas posibles estaban lle- nas de ambigüedades. Por un lado, las exigencias del…

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36Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · Página 691 cita
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(aunque con un solo aparato) y se entregaron cinco proyectos de ley sobre aspectos varios, incluido uno para hacer más efectivo el servicio militar obligatorio. Ciénaga y Líbano Los dos hechos históricos que sintetizan la fuerte y constante movilización obrera, popular y campesina y la respuesta militar del Estado en…

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37Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 1981 cita
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de la costa caribe y del interior del país, en busca de mejores condiciones econó- micas. Muchos de ellos se emplearon en el ferro- carril y en el puerto o se convirtieron en colonos de las propiedades públicas y se dedicaron a culti- var yuca, plátano, maíz, arroz, caña de azúcar y ta- baco, que se destinaban a…

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38Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · Página 651 cita
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horas. El almacén de la compañía y otros edifi- cios fueron quemados hasta los cimientos, y los huelguistas intentaron quemar vivos a los empleados estadounidenses y colombianos que estaban resistiendo en la única casa que quedaba. Antes de que esto ocurriera, sin embargo, Uegó el Ejército, y en la batalla que siguió…

p. 65
39Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · Página 1531 cita
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múltiples proyectos de infraestructura para abaratar costos de exportación e integrar las regiones. Abrió un programa de obras públicas que tendría fuertes incidencias en la hasta entonces inmóvil mano de obra rural, en los índices de inflación y en movilizaciones sociales y conflictos obreros. Los departamentos y…

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40De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · Página 801 cita
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de la demanda mundial de produc- tos agrícolas, entre ellos de café. En 1925, la industria colombiana empleaba a 65.100 trabajadores; en 1931, ese número había disminuido a 42.402 trabajadores. Esta 1930: LOS CONSERVADORES SE DIVIDEN, LLEGAN LOS LIBERALES posterior al 9 de abril de 1948, cuando la Iglesia Católica se…

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41De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · Página 801 cita
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reflejaba la rápida caída de la demanda mundial de produc- tos agrícolas, entre ellos de café. En 1925, la industria colombiana empleaba a 65.100 trabajadores; en 1931, ese número había disminuido a 42.402 trabajadores. Esta 1930: LOS CONSERVADORES SE DIVIDEN, LLEGAN LOS LIBERALES posterior al 9 de abril de 1948,…

p. 80