Alfonso López Trujillo
Frente Nacional
1935–2008
La biografía
En la larga historia del catolicismo colombiano —esa Iglesia que la Constitución de 1886 y el Concordato de 1887 dejaron adosada al Estado como si fuera un poder más—, Alfonso López Trujillo (Villahermosa, Tolima, 1935 – Roma, 2008) ocupa un lugar que trasciende el episcopado nacional. Fue el sacerdote colombiano que llegó más lejos en la Curia romana durante el siglo XX, cardenal desde 1983, presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) al final de esa misma década y, sobre todo, el operador eclesial que, desde comienzos de los años setenta, articuló la contención institucional contra la Teología de la Liberación en América Latina. Su nombre queda inseparable de la Conferencia de Puebla de 1979, donde el ala conservadora del episcopado logró frenar —o al menos reencauzar— el impulso que la Conferencia de Medellín había liberado en 1968. Colombiano hasta la médula en formación, temperamento y método, encarnó como pocos la traducción de la cultura política del Frente Nacional al lenguaje del gobierno eclesial: pactar, distribuir, excluir a las terceras fuerzas y administrar el disenso como un problema procedimental.
Línea de vida
- 1935
Nacimiento en Villahermosa, Tolima
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Nació en un municipio del norte del Tolima en el contexto de la República Liberal colombiana, cuando la jerarquía eclesiástica aún consideraba errores condenables la escuela laica y el matrimonio civil, y la Iglesia se alineaba sin matices con el Partido Conservador.
- 1962
Ordenación sacerdotal y formación romana
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Se ordenó sacerdote a comienzos de los años sesenta, coincidiendo con los primeros años del Frente Nacional. Siguió la ruta canónica del ascenso clerical colombiano: seminario diocesano y estudios en Roma, en el Colegio Pío Latinoamericano y la Pontificia Universidad Gregoriana, circuito que reproducía la ortodoxia romana y tejía redes duraderas con la Curia.
- 1968
Posicionamiento frente a Medellín y Golconda
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Tras la Conferencia de Medellín, donde el episcopado latinoamericano proclamó la opción preferencial por los pobres, y ante el Manifiesto de Golconda suscrito por sesenta sacerdotes colombianos, López Trujillo comenzó a definirse como el jerarca más identificado con la oposición eclesiástica a los documentos de esa conferencia, temiendo que la teología de la liberación se convirtiera en una invitación al radicalismo y la revolución.
- 1972
Nombramiento como secretario general del CELAM
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En noviembre de 1972 fue nombrado secretario general del CELAM, cargo técnicamente administrativo pero en la práctica el volante del organismo. Desde allí controló publicaciones, conferencias, seminarios de formación, agendas y nombramientos, aplicando una lógica de poder aprendida en la cultura política del Frente Nacional: administrar el aparato para aislar a las terceras fuerzas doctrinales.
- 1978
Pronunciamiento contra Golconda y SAL
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En 1978 se pronunció contra los grupos colombianos de sacerdotes Golconda y SAL (Sacerdotes para América Latina), siguiendo la posición histórica de la jerarquía en el período posterior a Medellín y mostrando que la contención doctrinal comenzaba por disciplinar a los propios curas colombianos.
- 1979
Arquitecto de la Conferencia de Puebla y presidencia del CELAM
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Fue el arquitecto logístico de la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Puebla, México, donde se excluyó sistemáticamente a los teólogos de la liberación y se aumentó la presencia de invitados europeos y estadounidenses de sensibilidad ortodoxa. El documento final conservó la fórmula de la opción por los pobres pero añadió el calificativo 'preferencial y no excluyente', colocando a la teología de la liberación en posición defensiva. Ese mismo año fue nombrado presidente del CELAM.
- 1983
Creación cardenalicia por Juan Pablo II
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Fue creado cardenal por Juan Pablo II a los cuarenta y ocho años, consolidando su posición como el cardenal latinoamericano más cercano al pontífice reinante. Su crítica continua a la teología de la liberación se había puesto 'más o menos de moda' en un contexto que incluía la Revolución Nicaragüense de 1979 y la invasión soviética a Afganistán.
- 2008
Muerte en Roma
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Falleció en Roma en 2008, habiendo pasado las últimas décadas de su vida en la Curia romana como el sacerdote colombiano que llegó más lejos en ese organismo durante el siglo XX.
Un tolimense en el catolicismo del pacto
López Trujillo nació en 1935 en Villahermosa, un municipio del norte del Tolima, cuando Colombia atravesaba la República Liberal y la reforma constitucional de 1936 se preparaba para suprimir el artículo que declaraba el catolicismo religión de la nación. Creció, por tanto, en el país donde la jerarquía eclesiástica todavía consideraba errores condenables la escuela laica, el matrimonio civil y la libertad de cultos; donde el obispo Miguel Ángel Builes emitía pastorales contra el uso de pantalones por las mujeres; y donde la Iglesia se alineaba sin matices con el Partido Conservador en la lucha contra el liberalismo, que pronto derivaría en la Violencia. Ese fue el catolicismo que lo formó: uno más conservador, política y teológicamente, que el promedio latinoamericano, con reputación bien ganada de intransigencia doctrinal y control moral sobre la vida pública y privada.
Se ordenó sacerdote a comienzos de los años sesenta, cuando el país transitaba los primeros años del Frente Nacional, ese acuerdo bipartidista firmado entre 1956 (Declaración de Benidorm) y 1957 (Pacto de Sitges y plebiscito de diciembre) que estableció la alternancia presidencial entre liberales y conservadores desde 1958 hasta 1974, y la paridad burocrática que se prolongaría hasta 1978. Su itinerario formativo siguió la ruta canónica del ascenso clerical colombiano: seminario diocesano y estudios en Roma, en el Colegio Pío Latinoamericano y la Pontificia Universidad Gregoriana, paso casi obligatorio para quienes aspiraban al episcopado. Ese circuito no era neutral: reproducía la ortodoxia romana, tejía redes duraderas con la Curia y garantizaba que quienes regresaban a Colombia lo hicieran con credenciales doctrinales impecables y contactos utilizables.
Su formación coincidió con el Concilio Vaticano II (1962-1965), el momento en que la Iglesia universal se abrió al diálogo con el mundo moderno. Pero coincidió también con la crisis de vocaciones sacerdotales que golpeó especialmente a Colombia entre 1962 y 1970, cuando la juventud le dio la espalda a la carrera sacerdotal. La apertura conciliar llevó a muchos sacerdotes formados bajo el modelo anterior a cuestionar su vocación, y las deserciones se multiplicaron. Comunidades enteras, como los claretianos, cerraron sus seminarios tradicionales; hubo experimentos —un seminario mayor claretiano trasladado a una casa moderna en Bogotá— que duraron unos cinco años y terminaron en fracaso, sustituidos por grupos y hogares más pequeños distribuidos por el país. El seminario como expresión exterior desaparecía. Se abría en el clero colombiano una tensión entre una nueva escuela que buscaba sacar al hombre de la miseria moral y física como camino hacia Dios, y una vieja escuela centrada básicamente en lo espiritual. López Trujillo, por trayectoria y por convicción, se ubicó del lado de la disciplina institucional: no como quien rechazara sin más el Concilio, sino como quien creyó que la respuesta a la deserción era el reforzamiento de la ortodoxia y no la disolución en la calle.
La generación de Camilo, el adversario que lo definió
Ninguna biografía de López Trujillo puede escribirse sin la sombra de Camilo Torres Restrepo, el sacerdote y sociólogo que, hacia 1959, había sido nombrado capellán de la Universidad Nacional y, junto con Orlando Fals Borda, había participado en la fundación de los departamentos de Sociología y Trabajo Social de esa universidad. En 1965 Camilo creó el Frente Unido, un aparato político pluralista que convocó a diversas tendencias de la izquierda y de la política tradicional, y que llegó a captar multitudes con un mensaje sencillo: la vía electoral, bloqueada por el Frente Nacional para toda tercera fuerza, no era solución a la injusticia social. A finales de ese mismo año, declarando que "las vías legales están cerradas", se incorporó a la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en las montañas de Santander. Murió en combate en Patio Cemento en febrero de 1966, tres o cuatro meses después.
La muerte de Camilo no provocó la reacción en cadena que él y sus compañeros esperaban. El ELN sufrió un golpe severo. Pero su caída conmovió silenciosamente conciencias de monjas y sacerdotes en Colombia y en el mundo, articuló redes de camilistas espontáneos, y su figura emergió como ejemplo de entrega cristiana y como símbolo de una forma distinta de entender el sacerdocio. El ELN, décadas después, seguiría titulando capítulos de su historia oficial con la fórmula "Los hijos de Camilo somos de liberación o muerte". Camilo se volvió, para la izquierda católica del continente, un antes y un después.
Y también para la jerarquía, aunque en sentido contrario. En 1968, sesenta sacerdotes reunidos en la finca Golconda suscribieron un manifiesto que analizaba la dependencia económica, la pobreza, la ausencia de reforma agraria y la violencia institucionalizada en Colombia, y proponía que la Iglesia rompiera la dicotomía entre lo sobrenatural y lo temporal para comprometerse con la realidad del hombre. Una segunda reunión del grupo, liderada por monseñor Gerardo Valencia Cano en Viotá, Cundinamarca, trazaría los lineamientos más fuertes de la teología de la liberación en los años siguientes. Golconda albergaba corrientes diversas, desde radicales que terminaron defendiendo la lucha armada hasta otras que nunca acudirían a ella. La jerarquía colombiana respondió con un contradocumento, dejando planteadas las diferencias entre las dos corrientes al interior de la Iglesia.
Fue en ese cruce donde López Trujillo empezó a definirse. No como un doctrinario abstracto, sino como el hombre que sabía que la Iglesia colombiana no podía permitirse otra herida como la de Camilo. Que la línea entre pastoral social y compromiso revolucionario debía trazarse con claridad quirúrgica. Y que la Conferencia de Medellín de 1968 —donde el episcopado latinoamericano, con figuras como el chileno Manuel Larraín y el brasileño Dom Hélder Câmara, había proclamado la opción preferencial por los pobres y denunciado las estructuras sociales injustas como pecado— corría el riesgo de convertirse en la coartada teológica de una revolución.
Medellín 1968 y el ascenso al CELAM
La Conferencia de Medellín, celebrada en agosto y septiembre de 1968 en la capital antioqueña, marcó a la Iglesia latinoamericana en su totalidad y ofreció el marco doctrinal en el que la teología de la liberación, formulada por autores como el peruano Gustavo Gutiérrez, encontraría su respaldo episcopal. La opción preferencial por los pobres, el apoyo a las comunidades cristianas de base y la denuncia de estructuras sociales injustas como pecado social eran postulados que, en el ambiente político de los años sesenta, colindaban peligrosamente con el vocabulario de la izquierda y del comunismo. Y Medellín no era una asamblea de radicales: era la voz oficial de los obispos del continente.
Cuatro años después, en noviembre de 1972, López Trujillo fue nombrado secretario general del CELAM. El cargo, técnicamente administrativo, era en realidad el volante del organismo. Desde allí controlaba las publicaciones, las conferencias, los seminarios de formación, la agenda de las reuniones, las invitaciones. En un organismo continental cuya autoridad descansa tanto en lo doctrinal como en lo procedimental, quien maneja el procedimiento maneja la doctrina.
López Trujillo entendió su función con precisión política. Después de Medellín, fue el jerarca más identificado con la oposición eclesiástica a los documentos de esa conferencia. Temía sobre todo dos cosas: que la teología de la liberación se hubiera convertido, a principios de los setenta, en una invitación simbólica y teológica al radicalismo y la revolución; y que Medellín fuera interpretado fuera de América Latina —en Europa, en Estados Unidos— como un aval de la Iglesia latinoamericana al marxismo. Su estrategia no fue el enfrentamiento frontal sino el desgaste institucional: seleccionar cuadros, financiar corrientes moderadas, aislar burocráticamente a los teólogos incómodos, ocupar los espacios de formación.
Aquí es donde la matriz del Frente Nacional se hace legible en su método. El pacto bipartidista colombiano había enseñado a su generación de dirigentes —civiles y eclesiásticos— que el poder se administraba distribuyendo cargos, cerrando el sistema a terceras fuerzas y neutralizando la competencia programática mediante el reparto procedimental. El clientelismo, durante el Frente Nacional, se había intensificado hasta niveles alarmantes: la burocracia estatal se convirtió en el instrumento central para mantener lealtades electorales, y la competencia real se replegó al faccionalismo interno de cada partido. López Trujillo no importó al CELAM la corrupción del clientelismo, pero sí importó su lógica: la política se hace desde la nómina, desde el nombramiento, desde el control del aparato, no desde el debate abierto. Los teólogos de la liberación, como la Alianza Nacional Popular (ANAPO) de Rojas Pinilla frente al bipartidismo colombiano, quedarían del lado de fuera del sistema, sin acceso legal al poder de decisión aunque hubieran ganado la calle y la imaginación.
Su pronunciamiento de 1978 contra los grupos colombianos de sacerdotes de Golconda y del movimiento SAL (Sacerdotes para América Latina) mostró que la contención no era una operación abstracta sobre teólogos peruanos o brasileños: empezaba en casa, disciplinando a los propios curas colombianos que se habían salido del renglón.
Puebla 1979: el momento continental
El escenario cambió en octubre de 1978 con la elección de Karol Wojtyła como Juan Pablo II. El nuevo pontífice, formado en la Polonia comunista, traía una lectura del catolicismo mundial en la que la lucha contra el marxismo no era una preocupación entre otras sino el eje mismo de su pontificado. Cuando preparó su primer viaje a América Latina para abrir la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Puebla, México, en enero y febrero de 1979, sus discursos preparatorios mostraron una notable prevención contra la Iglesia liberadora y contra la teología que había germinado tras Medellín.
Puebla fue, en la práctica, el desquite institucional de Medellín. La convocatoria misma fue más selectiva: se excluyó sistemáticamente a los teólogos de la liberación, que en 1968 habían sido peritos y asesores, y se aumentó el número de invitados de fuera de América Latina, europeos y estadounidenses que representaban sensibilidades más ortodoxas. López Trujillo, desde la secretaría general del CELAM, fue el arquitecto logístico de esa selección. La conferencia se abrió con el discurso de Juan Pablo II y transcurrió en un tono muy distinto al de once años antes: la opción por los pobres se conservó como fórmula, pero se le añadió el calificativo "preferencial y no excluyente", y se reforzaron las advertencias sobre las lecturas ideológicas del Evangelio y sobre la utilización política de la figura de Cristo.
El resultado no fue una derrota completa de Medellín —el documento final contiene concesiones importantes al lenguaje del compromiso social—, pero sí un giro perceptible. La teología de la liberación quedó, desde Puebla, en una posición defensiva de la que no se recuperaría. Cuando el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Joseph Ratzinger, publicó en 1984 la Instrucción sobre algunos aspectos de la "teología de la liberación", y en 1986 la Instrucción sobre la libertad cristiana y la liberación, el marco doctrinal contra el que se pronunciaba había sido preparado, en gran medida, en Puebla.
En 1979 López Trujillo fue nombrado presidente del CELAM, consolidando en el cargo máximo lo que ya venía ejerciendo desde la secretaría general. En 1983 fue creado cardenal por Juan Pablo II. Tenía cuarenta y ocho años. Algunos observadores empezaron a sugerir que estaba construyendo una carrera hacia el papado, y no era una hipérbole ociosa: era el cardenal latinoamericano más cercano al pontífice reinante, y su crítica continua a la teología de la liberación se había puesto —como se decía entonces— "más o menos de moda" a comienzos de los años ochenta.
La geopolítica detrás de la doctrina
Esa moda no era casual. El triunfo sandinista en Nicaragua el 19 de julio de 1979 revivió el mito guerrillero en América Latina e impactó especialmente a Guatemala, El Salvador, Honduras, Colombia, Ecuador y Perú. La invasión soviética a Afganistán en diciembre del mismo año reactivó, en Washington y en el Vaticano, la lectura del mundo en clave de Guerra Fría. Bajo el pontificado de Juan Pablo II se establecieron relaciones diplomáticas plenas entre la Santa Sede y Estados Unidos, y el papa polaco desarrolló una estrecha amistad personal con Ronald Reagan. La agenda anticomunista del catolicismo romano y la agenda anticomunista de la administración estadounidense no eran idénticas —el Vaticano nunca fue un instrumento de Washington—, pero convergían en zonas amplias, y esa convergencia dio a los cuadros latinoamericanos ortodoxos como López Trujillo una relevancia que su sola figura local nunca habría alcanzado.
Colombia, mientras tanto, seguía el mismo giro en el plano diplomático. Bajo el gobierno de Julio César Turbay Ayala (1978-1982), con Carlos Lemos Simmonds como canciller, el país pasó de la colaboración pragmática que había mantenido con Jimmy Carter a una alianza incondicional con Reagan, tan explícita que hasta funcionarios del Departamento de Estado la comentaban con cierta incomodidad. El vínculo entre la política exterior colombiana y la posición de López Trujillo en Roma no era orgánico ni conspirativo, pero pertenecían al mismo aire de época: un catolicismo colombiano institucionalmente conservador, un Estado colombiano diplomáticamente alineado con Washington, y un Vaticano que había decidido que la principal amenaza no venía del capitalismo sino del comunismo, aunque fuera un comunismo con cara de campesino y evangelio en la mano.
Su figura no fue inevitable. Sin el giro vaticano de 1978, sin Juan Pablo II, sin Nicaragua ni Afganistán, es probable que su posición se hubiera mantenido como la de un cardenal colombiano influyente pero regional, uno más entre los conservadores latinoamericanos. Fue la contingencia geopolítica —el momento preciso en que Roma necesitó un latinoamericano creíble para disciplinar a la Iglesia del continente— la que amplificó su papel. Pero esa contingencia solo funcionó porque encontró en él una preparación previa: la disciplina doctrinal aprendida en el Pío Latinoamericano, la sensibilidad política adquirida en el laboratorio del Frente Nacional, y la determinación forjada frente a Camilo y frente a Golconda.
El Frente Nacional como escuela política
La tesis merece ser precisada. El Frente Nacional no creó el conservadurismo eclesiástico colombiano. Ese conservadurismo tenía casi un siglo cuando el Pacto de Sitges se firmó en 1957: venía de la Constitución de 1886 con Rafael Núñez, del Concordato del año siguiente, de la Regeneración; se había endurecido durante la República Liberal (1930-1946) como reacción defensiva a la reforma constitucional de 1936; se había militarizado durante la Violencia (1948-1958) del lado del Partido Conservador. La Iglesia colombiana era más conservadora que el promedio latinoamericano no por el Frente Nacional sino desde mucho antes.
Lo que el Frente Nacional aportó fue otra cosa: una forma de hacer política que resultó particularmente compatible con la manera en que la jerarquía eclesiástica administraba su poder, y que resultó exportable. El Frente enseñó a toda una generación de dirigentes que el conflicto se administra mediante el pacto entre pares y la exclusión de terceros; que la burocracia es más eficaz que el programa; que las diferencias ideológicas se disuelven cuando se comparte la nómina; que el disenso se neutraliza cerrando institucionalmente los canales por los que podría expresarse. Durante los dieciséis años del Frente, el Congreso cedió voluntariamente facultades extraordinarias al Ejecutivo desde 1968, se recurrió al estado de excepción de manera casi permanente, y las elecciones de 1970 —en las que Rojas Pinilla, por la ANAPO, disputó la presidencia al conservador oficialista Misael Pastrana Borrero— estuvieron marcadas por acusaciones de fraude que llevaron al sector más radical de la ANAPO a fundar, poco después, el M-19.
Ese repertorio es el que López Trujillo aplicó, con modificaciones evidentes, al gobierno del CELAM. Pactar con los conservadores latinoamericanos, cerrar el sistema a los teólogos de la liberación como terceras fuerzas, controlar la burocracia continental, disolver las diferencias en el reparto de cargos y publicaciones, invocar la ortodoxia como estado de excepción permanente frente al peligro comunista. Se podrá objetar que estas son técnicas universales del gobierno eclesiástico, y en parte lo son. Pero el estilo específico —la mezcla de cortesía formal, dureza procedimental y ausencia de confrontación pública abierta— era inconfundiblemente colombiano, y era hijo del Frente Nacional.
Hay otra lectura, más generacional, que conviene incorporar sin sobrevalorarla. La verdadera línea divisoria en el clero colombiano de los años sesenta y setenta no pasó tanto entre partidarios y adversarios del Frente Nacional como entre los sacerdotes que sobrevivieron a la crisis de vocaciones de 1962-1970 tomando partido por Golconda y los que la sobrevivieron reforzando la disciplina institucional. Fueron dos Iglesias colombianas irreconciliables. López Trujillo encarnó el polo que apostó por la ortodoxia como respuesta a la deserción; y esa apuesta, más que un cálculo político, fue una decisión organizacional sobre cómo sobrevivir. Los seminarios cerraban, los sacerdotes colgaban los hábitos, las vocaciones se secaban: la respuesta de la vieja escuela fue endurecer la formación, no aflojarla. La respuesta de la nueva escuela fue distribuir a los seminaristas en hogares pequeños y meterlos en el mundo. López Trujillo pensaba que esa segunda respuesta desarmaba al clero justo cuando la Iglesia necesitaba estar armada.
Familia, moral y sexualidad: la doctrina como campo de combate
Después de Puebla, y sobre todo desde 1990, cuando Juan Pablo II lo nombró presidente del Pontificio Consejo para la Familia —cargo que ocupó hasta su muerte en 2008—, López Trujillo trasladó su energía institucional a la agenda de la moral sexual y familiar. Desde ese consejo se coordinó la posición vaticana en las grandes conferencias internacionales de los años noventa —la de El Cairo sobre Población y Desarrollo en 1994, la de Beijing sobre la Mujer en 1995—, se defendió una doctrina restrictiva sobre anticoncepción, se combatió el reconocimiento de las uniones entre personas del mismo sexo, se sostuvo la posición vaticana en el debate sobre el preservativo y la epidemia del VIH.
Esta segunda vida pública tiene lecturas menos generosas. En los años noventa y dos mil, en un contexto latinoamericano donde la teología de la liberación había perdido gran parte de su fuerza y donde los debates sobre la Iglesia se desplazaron hacia el terreno de los derechos sexuales y reproductivos, sus intervenciones fueron leídas como una prolongación de la moral clerical decimonónica —la de las pastorales del obispo Builes contra los pantalones femeninos— en el lenguaje del derecho internacional. Sectores conservadores colombianos habían sostenido durante décadas que la única fuente de moralidad era la religión católica y habían intentado cooptar las instituciones civiles para convertirlas en cimientos de preceptos eclesiales, usando el Código Penal como baremo moral. López Trujillo llevó esa misma disposición al terreno global, donde el discurso de defensa de "la familia", "los valores" y "los principios" funcionó como tecnología cultural de exclusión y censura que desbordaba lo jurídico.
Aquí también su método fue el de siempre: no confrontar abiertamente sino ocupar los procedimientos, negociar redacciones, formar alianzas con delegaciones de Estados conservadores, publicar documentos técnicos, controlar los espacios de deliberación. La Colombia del Frente Nacional viajaba con él en cada reunión de Nueva York o de Ginebra.
El final y la disputa por la memoria
Alfonso López Trujillo murió en Roma el 19 de abril de 2008, a los setenta y dos años, tras una vida enteramente dedicada a la Iglesia institucional. Al momento de su muerte era el cardenal colombiano más importante y uno de los europeos —porque en Roma, tras cuatro décadas, se había vuelto también un romano— más influyentes del pontificado wojtyliano y de los primeros años del de Benedicto XVI.
Su legado es objeto de una disputa que él mismo habría reconocido y hasta agradecido, porque ratifica la centralidad que buscó toda su vida. Para el catolicismo conservador latinoamericano y romano, fue el hombre que salvó a la Iglesia del continente de convertirse en una sucursal política del castrismo, el que reconstruyó la disciplina doctrinal después del vértigo de los sesenta, el que dio voz continental a una ortodoxia que sin él habría quedado dispersa. Para la corriente de la teología de la liberación y para amplios sectores del catolicismo progresista, fue el ejecutor eclesial de un desmantelamiento: el que cerró procedimentalmente lo que Medellín había abierto, el que aisló a Gutiérrez y a los suyos en Puebla, el que confundió el compromiso evangélico con los pobres con una infiltración marxista y ayudó a acallar voces —muchas de ellas terminaron asesinadas por dictaduras militares y ejércitos anticomunistas— que reclamaban de la Iglesia una presencia distinta.
Póstumamente, su reputación sufrió por acusaciones no relacionadas con su labor doctrinal, que la Santa Sede manejó con la opacidad habitual y que no han sido resueltas de manera transparente. Como sucede con muchas figuras de la Curia de esas décadas, la historia de su persona y la historia de su función pública se cruzan en zonas difíciles.
La biografía histórica no depende de esos capítulos. Depende de un hecho más largo y más estructural: que un sacerdote nacido en Villahermosa en 1935, formado en el Pío Latinoamericano bajo los años del Frente Nacional, moldeado por el trauma de Camilo Torres y por la crisis de vocaciones de los sesenta, llegó a ser el operador continental de una contraofensiva doctrinal cuyo alcance rebasó ampliamente Colombia y cuyos efectos —sobre la Iglesia latinoamericana, sobre los movimientos populares que en ella se refugiaban, sobre la agenda global de la moral católica— siguen siendo materia viva de discusión.
Comprender a López Trujillo es comprender que el Frente Nacional no fue solo un acuerdo político entre 1958 y 1974, sino una escuela de gobierno cuyos alumnos más aventajados aprendieron a exportar el método. Que la Iglesia colombiana, con su reputación de ser más conservadora que la latinoamericana, no era una anomalía folclórica sino un laboratorio doctrinal cuyo producto más pulido llegó al Vaticano justo cuando el Vaticano lo necesitaba. Y que, en la larga historia del clericalismo colombiano —de Núñez a Builes, de Concha Córdoba a Muñoz Duque, del Concordato de 1887 al Estado laico de 1991—, hubo un momento, entre 1972 y 1990, en que un sacerdote de Villahermosa habló al continente entero en nombre de esa tradición, y el continente lo escuchó, con admiración o con espanto, pero lo escuchó.
Conexiones del archivo
Red histórica
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
50 documentos · 64 fragmentos01Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · Página 781 cita
[1]ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 4 T erritorial Rule during the National Front and Its Aftermath, 1958–1978 The threat posed by Rojas Pinilla’s populist leanings and his increasingly inde- pendent actions proved to be the final outrage that drove Liberal and Conserva- tive leaders to…
p. 78
02El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Página 852 citas
[2]uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…
p. 85
[3]uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…
p. 85
03Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 601 cita
[4]acuerdo político fue la reorganización del país luego del período presidencial del general Gustavo Rojas Pinilla, cuyo mandato se había convertido en un tercer partido capaz de desplazar a los dos tradicionales. Este hecho, unido al deseo de terminar con el periodo conflictivo de la Violencia, generada por la…
p. 60
04La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · Página 3461 cita
[5](2004) en: GMH, op. cit. (2013, 112) 565 Paul Oquist, Violencia y conflicto y política en Colombia, 322, en GMH, ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Informe General, 115. 347 A N EX O por el Partido Comunista, y las autodefensas del Sumapaz se negaron a aceptar la amnistía, con lo cual se expusieron a…
p. 346
05El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · Página 1021 cita
[6]la ingobernabilidad. Pero, por otro lado, Rojas siguió con el proyecto constituyente autoritario que había ya inicia do Gómez, y que en esencia excluía al Partido Liberal. A medida que las críticas contra su gobierno fueron arreciando se lanzó a una represión abierta, aunque no muy sistemática, que incluía cierres…
p. 102
06Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · Página 422 citas
[7]planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…
p. 42
[8]planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…
p. 42
07Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · Página 2401 cita
[9]salido de control en las regiones, y que luego le devolviera el poder a los sectores moderados de las élites políticas liberales y conservadoras. Sin embargo, el plan no salió como lo esperaban. El proceso de pacificación arrojaba resultados más bien pobres y, más grave aún, Rojas no daba señales de querer devolver el…
p. 240
08Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Páginas 247, 2502 citas
[10]doso, el de la paridad entre los dos partidos, y buscó afianzar el poder civil, restringiendo el que tenían las fuerzas militares. Contó con la oposición de sectores disidentes de ambos parti- dos: el Unionismo de Ospina Pérez y Alzate Avendaño y el Movimiento Revolucionario Li- beral (MRL) de Alfonso López Michelsen.…
p. 247
[38]de dife- rentes tendencias de la izquierda y la política tra- dicional, y sobre todo captó la atención de gran- des multitudes y las convenció de que la vía electoral no era una solución a la injusticia social y que el abstencionismo era una posición revolu- cionaria, de enfrentamiento y de lucha toda vez que «el…
p. 250
09Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Páginas 141, 2152 citas
[11]the rest. Altogether the urban population was now close to equaling that of the countryside. This shift meant that a greater percentage of Colom- bians would have access to education and social benefits and also that the pace of all sorts of change was likely to accelerate, with con- sequences difficult to foresee.…
p. 141
[32]observant of official Roman Catholicism are the rural and urban population groups of the Carib- bean and Pacific lowlands, where the presence of the institutional church is weakest. Moreover, because free unions and households headed by women tend to outnumber conventional family units in the lowlands, a formal Roman…
p. 215
10Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · Página 4281 cita
[12]fortalecer el poder presidencial; incluir la emergencia económica como una situación de excepción, que el Presidente de la República pudiera de - cretar; prolongar por cuatro años el período de los representantes al Congreso; prolongar la paridad de liberales y conservadores cuatro años más después de acabado el…
p. 428
11Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · Página 4971 cita
[13]los partidos por su capacidad para administrar el clientelismo, fenómeno permanente de la política que tomó ribetes dramáticos en Colombia durante el periodo frentenacionalista. El gamonalismo y el clientelismo obnubilaron por completo la contienda programática y la lucha ideológica, los partidos fueron asimilándose y…
p. 497
12Mayorías sin democracia. Desequilibrio de poderes y Estado de derecho en Colombia, 2002-2009Mauricio García Villegas, Javier Eduardo Revelo Rebolledo · 2009 · Página 411 cita
[14]del sentimiento de pertenencia al partido político, y la capacidad cohesionadora que ello implicaba, motivaron un cambio de estrategia en los partidos. La modorra de las ma- sas fue enfrentada con la proliferación de las viejas prácticas clientelistas. En estas nuevas circunstancias, la burocracia del Estado pasó a…
p. 41
13Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · Página 321 cita
[15]bipartidista ue some- proba copular mediante plebiscito de 1 de die 1957, En adelante, v hasta elañ las curules en las corporaciones pabli- serian repartidas por mitades propa bete ministerial, las diferentes Instan- das de gobierno, la administración publica y lamina judicial. Este sis 3 v fue aplicado Be o la dos…
p. 32
14¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · Página 811 cita
[16]bipartidismo y de los canales institucionales diseñados para ello, poniendo incluso en riesgo la fórmula de alternación en el poder en la reñida competencia electoral por la Presidencia de la República entre el candidato oficialista y el de la Alianza Nacional Popular, ANAPO, en 1970. Por su parte, la ampliación…
p. 81
15Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · Página 4102 citas
[17]de aquélla a despecho de la modificación "temporal" a la Constitución), con alternación en el mando y una estricta paridad en el gabinete, las asambleas departamentales y los concejos. Paralelamente se restablecieron las libertades públicas y las sindicales —aunque sin restaurar la unidad del sindicalismo —y se…
p. 410
[18]de aquélla a despecho de la modificación "temporal" a la Constitución), con alternación en el mando y una estricta paridad en el gabinete, las asambleas departamentales y los concejos. Paralelamente se restablecieron las libertades públicas y las sindicales —aunque sin restaurar la unidad del sindicalismo —y se…
p. 410
16Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · Páginas 72, 762 citas
[19]tan 1747 importante papel habia tenido en la violencia bipar- tidista, en calidad de brazo armado del partido con- servador, fue despolitizada y militarizada. Pero las verdaderas causas de la violencia politica y social fueron tratadas de una manera totalmente superfi- cial, lo cual condujo a que algunos sectores de…
p. 72
[39]por el papado progresista de Juan XXiIll y la convocato- tia del Concilio Vaticano Il, y particularmente en América Latina por la reunién de la Conferen- cia Episcopal Latinoamericana de Medellin, en 1965. Camilo Torres, socidlogo y capellan de la Universidad Nacional, colgé los habitos para hacer politica…
p. 76
17Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Página 2341 cita
[20]ir í a de 1958 a 1974. De este modo la alianza se volvi ó de hierro y el Frente Nacional se convirti ó, como lo se ñ al ó el liberal Alfonso L ó pez Michelsen, en una especie de r é gimen de partido ú nico, sin oposici ó n, que volv í a impensable cualquier pro puesta que no contara con el consenso general. REFORMISMO…
p. 234
18Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Página 2551 cita
[21]mé tod o aceptado para fijar la base de dicha renta. Bien recibida por la opi- nión pública, para los empresarios era el mal menor frente a la agi- 255 256 Mar co Palacios tación social a lr ed edor de la reform a agraria. Y log rar on desmon- tarla en la legislatura de 1979. La mecánica política del FN Bajo el FN la…
p. 255
19Colombia: The Politics of Reforming the StateEduardo Posada-Carbó (editor) · 1998 · Página 761 cita
[22]the distribution of bureaucratic and legislative posts, and alternation in the presidency. In this respect, the National Front was quite successful, in part be- cause of the conscious cultivation of a non-sectarian style by major party leaders.23 National Front presidents projected images of gov- ernmental rather than…
p. 76
20Hacer la guerra y matar la política. Líderes políticos asesinados en Norte de SantanderCarlos Andrés Pallares Rincón · 2014 · Página 761 cita
[23]1950, durante la rectoría de Emilio Arango S.J. El 20 de febrero de 1951 se iniciaron las labores académicas en la sede de la Antigua Academia Javeriana 49. 2.4.1. Gobernando entre su gente El escenario con el que inicia el tercer gobierno del Frente Nacional en cabeza del presidente liberal Carlos Lleras Restrepo…
p. 76
21Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · Página 1971 cita
[24]organización política federalista a uno centralista. El catolicismo fue declarado como la reli- gión de la nación y la libertad de cultos se mantuvo mientras no fueran contra- rios a la moral cristiana ni a las leyes, además, se dictaminó que la educación pública sería organizada y dirigida en concordancia con la…
p. 197
22Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · Página 891 cita
[25]carry out the constitution and will of the people expressed in this act, concerning the form of provisional government that has been installed; and to defend our sacred Roman Catholic Apostolic Religion until the last drop of blood has been sacrificed.’” 4 Subsequent constitutions, including that of 1991, but with the…
p. 89
23Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · Página 2652 citas
[26]par- ticipara en el movimiento de emancipación. Sin embargo, en Roma el papa Pío VII publicó una encíclica (1814) exhortando a los hispanoameri- canos a la obediencia y sumisión al gobierno espa- ñol; diez años más tarde, el papa León XII tuvo una actitud semejante. De todas maneras, estos documentos fueron poco…
p. 265
[27]par- ticipara en el movimiento de emancipación. Sin embargo, en Roma el papa Pío VII publicó una encíclica (1814) exhortando a los hispanoameri- canos a la obediencia y sumisión al gobierno espa- ñol; diez años más tarde, el papa León XII tuvo una actitud semejante. De todas maneras, estos documentos fueron poco…
p. 265
24Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 1201 cita
[28]los limitó a solo aquellos que no fueran contrarios a la moral cristiana y a las leyes (Artículo 40), y en su Artículo 38 estableció con claridad lo que será dominante durante los siguientes cincuenta años: “La Religión Católica, Apostólica, Romana, es la de la Nación; los Poderes públicos la protegerán y harán que…
p. 120
25Mi cuerpo es la verdad. Experiencias de mujeres y personas LGBTIQ+ en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1181 cita
[29]educación y la participación política, e incluso censuró y controló su forma d e vestir, entre muchos otros aspectos: «Si por aquella época monseñor Builes lanzó una pastoral contra la moda, condenando el uso de pantalones para la mujer [...], también es cierto que, en plena República Liberal, en Medellín, las…
p. 118
26The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · Página 1371 cita
[30]metropolitan Church, several virtuous priests have held Catholic Worship in their churches, and the faithful take pride in attending these religious functions; they address God, in Colombia’s capital, giving thanks for the aid they receive, while those of the likes of Bishop Arbeláez order disobedience of public…
p. 137
27La Religión en ColombiaCarlos Arboleda Mora · 2010 · Página 1501 cita
[31]y catolicismo integral en Colombia. La reforma religiosa de López Pumarejo” en Historia crítica. N. 19, enero-junio 2000. pp- 68-106. http://www.lablaa.org/blaa- virtual/letra-r/rhcritica/arias2.htm#_ftn14 235 Conferencias Episcopales de Colombia, t. I (1908-1953), Bogotá, Secretariado Permanente del Epis- copado,…
p. 150
28Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · Páginas 393, 4012 citas
[33]casi continua de gobiernos conservadores en nuestra historia, que no alcanzó a ser contrarrestada por las dos efímeras repúblicas liberales, y la protección monopólica que la Constitu- ción de 1886 y el Concordato del año siguiente le dieron a la Iglesia católica, impidieron entre nosotros la presencia de una cultura…
p. 401
[53]Pero, de hecho, hubo mayor discusión previa del documento de tra- bajo en la preparación de Puebla que en la de Medellín.) La convocatoria de la reunión de Puebla fue más selectiva excluyéndose sistemáticamente a los considerados teólogos de la liberación y se aumentó el número de los invi- tados de fuera de América…
p. 393
29Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · Página 3351 cita
[34]Bogotá, que en respuesta a una pro- posición de la minoría conservadora para asociarse al certamen, contestó que lo haría siempre y cuando los pre- lados colombianos se pronunciaran fa- vorablemente sobre la reforma del Concordato, el establecimiento de la educación laica, la supresión de las mi- siones…
p. 335
30Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · Página 971 cita
[35]disruption in Colombia. By 1991, the global Catholic Church was itself in a state of crisis. In Colombia, the additional dynamics of a society that was growing increasingly urban and welfare oriented and more open to the values and conceptions of “materialism” prepared Colombians for a more secular society. These…
p. 97
31Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · Página 4291 cita
[36]United States and Belgium, where he undertook graduate study in sociology at the University of Louvain. Returning home in 1959, he was named chaplain of the National University. A Time of Transition, 1957–1965 | 411 Almost immediately he became embroiled in controversy. During his first year he won student sympathies…
p. 429
32Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2121 cita
[37]Finalmente se ordenó sacerdote en agosto de 1954. Con posterioridad estudió sociología en la universidad belga de Lovaina y recibió la influencia de la Democracia Cristiana. Una tímida aproximación al marxismo le sirvió para abrazar la causa que nunca abandonaría: la de los oprimidos. En 1955 fundó el Equi- po…
p. 212
33La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · Página 2051 cita
[40]reaccionaria total en el par - tido liberal, destacando la necesidad de renovar la lucha por los ideales originarios. Mientras tanto, el ala del partido que ingresó al «sistema» se erosionó ideológicamente, al anqui - losarse y petrificarse el Frente Nacional. Al momento crítico de la campaña presidencial de 1965, la…
p. 205
34Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · Páginas 48, 1872 citas
[41]radicalizarse, generando un conflicto que fue aprovechado por terceros. Camilo Torres Restrepo es un triste ejemplo de cómo un clérigo brillante, sensible y comprometido por el cambio social termina cediendo —acorralado— ante la tentación de tomar las armas. De hecho, Camilo Torres Restrepo ingresa a la guerrilla del…
p. 48
[54]en la región. Desde entonces han servido como base operativa del fortalecimiento de la política de dominación estadounidense en Latinoamérica a partir de esos años. 341 También denominadas por los académicos como “neopentecostales”. Segunda Parte. Procesos 187 6. Buscar alianzas con el Vaticano. Así fue como bajo el…
p. 187
35Sociology in ColombiaJanneth Aldana Cedeño · 2023 · Páginas 61, 682 citas
[42]him to join the Ejército de Liberación Nacional (National Liberation Army)— ELN, a guerrilla founded in 1965 with strong influence of the rebel move - ment that was victorious in the Cuban Revolution. He only lasted there four months, as he died in an ambush in February 1966 (Broderick, 2013). It is worth noting that…
p. 68
[58]region. Among the com - munities with the greatest presence and with a clear hegemony at an edu - cational level, the Society of Jesus stands out, despite having been expelled three times from Colombia (in 1767, 1850 and 1861). In addition to the educational system, the “international aid” derived from other projects…
p. 61
36Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Página 2741 cita
[43]y lo hizo desviar el tiro. Entretanto, algunos campesinos que viven en las proximidades, al escuchar disparos, corrieron al puesto de Policía Nacional y notificaron al personal que ahí se encontraba, el cual lanzó una alerta a través de la red táctica de radio rural recientemente instalada y proporcionada por AID. […]…
p. 274
37Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · Página 1441 cita
[44]liberalismo radical como una de las fuentes de inspiración del ELN y se desconoció que tal influjo es igualmente extensivo a toda la guerrilla colombiana. Véase Corporación Observatorio para La Paz (2001). 13 Un capítulo de la historia oficial del ELN se titula: “Los hijos de Camilo somos de liberación o muerte”,…
p. 144
38No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1291 cita
[45]y comprometido con los más pobres y necesitados. Sin embargo, la jerarquía eclesiástica colombiana emitió un contradocumento y con este dejó planteadas las diferencias entre las dos corrientes. De hecho, en 1968, el propio monseñor Valencia lideró una segunda reunión del grupo Golconda en Viotá, Cundinamarca, que…
p. 129
39Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · Página 801 cita
[46]de sus ceni zas. Valga apuntar que, por esas ironías de la historia, la caída de Camilo Torres había conmovido profunda aunque silenciosamente las conciencias de monjas y sacerdotes en Colombia y el mundo. Al emerger la teología de la liberación Camilo apareció como ejemplo de entrega cristiana; para muchos era un…
p. 80
40De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · Página 2121 cita
[47]reacción a la agresión de la Unión Soviética a Afganistán (1979) Ya la Revolución Nicaragüense. del mismo año. De manera que la crítica continua de López Trujillo a la teología de la liberación se puso más o menos de moda a comien- zos de la década de 1980. Y López Trujillo llegó a los círculos de poder en Roma: en…
p. 212
41De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · Páginas 208, 2122 citas
[48]bién era una reacción a la agresión de la Unión Soviética a Afganistán (1979) Ya la Revolución Nicaragüense. del mismo año. De manera que la crítica continua de López Trujillo a la teología de la liberación se puso más o menos de moda a comien- zos de la década de 1980. Y López Trujillo llegó a los círculos de poder…
p. 212
[49]vida y muerte de Camilo Torres. MICHAEL J. LAROSA 211 Después de Medellín, al obispo Alfonso López Trujillo sena el jerarca más identificado con la oposición eclesiástica a McdeUín. Ella tomaría dimensiones lati- noamericanas cuando, en noviembre de 1972. López Trujillo fue nombrado secreta- rio general del CELA.\I y,…
p. 208
42El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · Página 1982 citas
[50]de la liberación. La misma corriente teológica que había defendido el padre Camilo Torres Restrepo y la que siguieron entusiastas sacerdotes de Latinoamérica desde los años sesenta. Implicó la opción preferencial por los pobres y su desarrollo humano, en el cual se incluía la liberación del pecado, y uno de los…
p. 198
[51]de la liberación. La misma corriente teológica que había defendido el padre Camilo Torres Restrepo y la que siguieron entusiastas sacerdotes de Latinoamérica desde los años sesenta. Implicó la opción preferencial por los pobres y su desarrollo humano, en el cual se incluía la liberación del pecado, y uno de los…
p. 198
43Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · Página 3451 cita
[52]de gracia que le pegaban al Cristo en San Martín de Loba el Viernes Santo, que era la señal indispensable para que el sacerdote procediera con la última palabra en el Sermón de las Siete Palabras (a veces no sonaba el tiro a tiempo o se atascaba la vieja escopeta de la curiosa ceremonia, lo que provo- caba siempre la…
p. 345
44Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · Páginas 53, 572 citas
[55]Es imposible no hacer alusión al impacto del triunfo de los sandinistas en Nicaragua. Veinte años después de la revolución cubana, el derro camiento del Clan Somoza y la entrada triunfal del fsln a Managua el 19 de julio de 1979 nuevamente revivieron el “mito guerrillero” en el continente. Esta ola, aunque fue menos…
p. 53
[56]respaldo. Un ejemplo ya olvidado tuvo lugar en la isla caribeña de Granada. El 13 de marzo de 1979 había triunfado en las elecciones el Movimiento New Jewel liderado por el líder de izquierda moderada, Maurice Bishop. El gobierno de Reagan intervino mediante una invasión militar (llamada la “Operación Furia Urgente”),…
p. 57
45Dejad que los niños vengan a míJuan Pablo Barrientos · 2019 · Página 1271 cita
[57]veinticinco años, y desde ahí comenzó a escalar en cargos claves para el episcopado. Nunca fue párroco, sus aspiraciones eran otras. Recién ordenado fue enviado como vicario parroquial del Señor de los Milagros, en San Pedro, Antioquia, donde estuvo hasta 1981. De ahí pasó a la parroquia Nuestra Señora del Rosario, de…
p. 127
46Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · Página 1321 cita
[59]de enseñan- za, también aquí el sector privado se desarrolló mucho. Este movimiento remontaba a 1931 cuando los jesuítas volvieron a abrir la Pontificia Univer- sidad Javeriana en Bogotá, para con- trarrestar así la enseñanza universita- ria oficial, iniciando en esa época la enseñanza de la economía en Colom- bia.…
p. 132
47Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · Página 1231 cita
[60]constitu i r ese delito, p ues el se estableci6 como precepto que desbord6 lo ju rid ico e h izo pa rte de Ia cultura patriarca l extendida hasta n uestros dias; por eso, en forma velada, los d iscu rsos que buscan proteger " pri ncipios ", "valores " y " Ia fam i l ia ", ind ucen a exc l u i r, sena lar y censu ra r…
p. 123
48Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · Página 301 cita
[61]intolerante. ¡Todo lo contrario! Volveré sobre esta materia: la tolerancia frente a la intolerancia. D E LA ÉTICA LAICA Otro elemento llamativo, defendido a capa y espada por los sectores más conservadores, es la idea bastante difundida de que la única fuente de la moralidad es la religión, en especial la religión…
p. 30
49Born of War in Colombia: Reproductive Violence and Memories of AbsenceTatiana Sanchez Parra · 2024 · Página 531 cita
[62]with the longest deadline for people who can become pregnant to access legal abortion services in the region, it still meant that for those people, there were limits to their citizenship. In Gonzalez’s words, Although this is a massive advancement, and has put Colombia at the fore - front not only in Latin America and…
p. 53
50Colombia amargaGermán Castro Caycedo · 2015 · Páginas 257, 2612 citas
[63]sacar al hombre de la miseria moral y física —como un camino hacia Dios— y el de la vieja escuela, que básicamente se preocupa de lo espiritual”. Un signo del problema es el elevado número de seminarios que están siendo cerrados en todos los puntos cardinales del país, porque una parte de las comunidades y de las…
p. 257
[64]se hallan lejos de las ciudades y de los pueblos. Dos son claretianos. Luego de su clausura, los seminarios mayores fueron trasladados a Bogotá, a una casa moderna. Uno de los estudiantes que vivió aquella experiencia y que asiste hoy a una universidad pública para formarse, comenta: “Esa experiencia tuvo más o menos…
p. 261