Privacidad y medición

¿Nos permite medir el uso del archivo?

Usamos Google Analytics para conocer, de forma agregada, qué páginas se leen y mejorar la navegación. Google Tag Manager no se carga hasta que usted lo acepte. Puede rechazarlo o cambiar su decisión después. Más información sobre privacidad y analítica.

Ensayo · Posconflicto · 2016–presente

El paro nacional de 2021

Entre el 28 de abril y agosto de 2021, Colombia vivió el ciclo de protesta más extenso y letal de su historia reciente, que llegó a 862 municipios y estableció una relación difícil de eludir con la victoria de Gustavo Petro y Francia Márquez en 2022. La pregunta central es si fue una condensación inédita de agravios o un eslabón más en la larga genealogía colombiana de protesta antifiscal-cívica que arranca en El Socorro de 1781.

15 min de lectura3.212 palabras54 documentos59 fragmentos
El paro nacional de 2021
Actualizado 23 de julio de 2026
01

Orientación para entrar

La respuesta en breve

La tesis

El paro de 2021 fue simultáneamente continuidad y ruptura, pero no en partes iguales. La matriz histórica antifiscal-cívica —que va de los Comuneros de 1781 al paro cívico de 1977 y al agrario de 2013— explica la forma del estallido: el detonante tributario, los bloqueos de vías, la coalición heterogénea, la criminalización estatal. Pero la novedad decisiva reside en tres planos entrelazados: la composición del sujeto (multitud precaria, joven, racializada, antipatriarcal, sin mediación sindical ni partidaria estable), la geografía (epicentro en Cali y sus periferias afrocolombianas, no en el corredor cundiboyacense), y la aceleración de la traducción electoral, que redujo a catorce meses la distancia entre la calle y el gobierno. Esa aceleración —del 28 de abril de 2021 a la posesión de Petro-Márquez— no tiene precedente en la historia colombiana de la protesta.

La tensión

La tensión historiográfica central enfrenta dos lecturas incompatibles en sus consecuencias políticas. La tesis de la continuidad, apoyada en Fals Borda y en la sociología histórica de la acción colectiva, señala que el repertorio de 2021 —paro cívico, agravio tributario como detonante, coalición amplia, respuesta estatal represiva— es exactamente el mismo desde 1781, y que leer cada estallido como 'sin precedente' impide construir una teoría acumulativa de la protesta colombiana; el patrón de presión popular, concesión formal, reversa y escarmiento (Capitulaciones de Zipaquirá improbadas, ejecución de Galán, Decreto 2004 de 1977) se habría repetido en 2021 con la misma lógica de contención. La tesis de la ruptura, en cambio, sostiene que la composición del sujeto —jóvenes precarizados de periferias racializadas, comunidades indígenas con dos décadas de experiencia minguera, mujeres con lenguaje antipatriarcal propio, trabajadores informales sin vocería centralizada— es genuinamente nueva y desactivó el mecanismo histórico de desmovilización por negociación con dirigentes visibles; en 2021 no había con quién firmar Zipaquirá. Un tercer eje de debate, frecuentemente soslayado, es si la victoria de Petro-Márquez fue efecto causal del paro o si el paro actuó como catalizador de una acumulación previa de décadas de movilización negra, indígena y territorial que ya estaba madura electoralmente.

Temas
Revolución de los Comuneros (1781)Paro cívico nacional de 1977Acuerdo de Paz de 2016 y su implementaciónMingas indígenas del Cauca (1999-2021)Movimiento afrocolombiano y Francia MárquezNeoliberalismo y desigualdad estructural en Colombia
02

Ensayo completo

La lectura

Entre el 28 de abril y agosto de 2021, Colombia vivió el ciclo de protesta más extenso, geográficamente disperso y letal de su historia reciente. Lo que empezó como rechazo a una reforma tributaria presentada por el ministro Alberto Carrasquilla en plena tercera ola de la pandemia se convirtió, en cuestión de días, en un estallido que llegó a 862 municipios de los 32 departamentos, hizo de Cali "la capital de la resistencia", rebautizó puntos urbanos como Puerto Resistencia o el Portal de la Resistencia, y estableció una relación —discutida pero difícil de eludir— con la victoria de Gustavo Petro y Francia Márquez en junio de 2022, el primer gobierno de izquierda en la historia del país. La pregunta que dejó abierta es doble: ¿fue una condensación inédita de agravios tras tres décadas de neoliberalismo, pandemia y traición al Acuerdo de Paz, o un eslabón más en la larga genealogía colombiana de protesta antifiscal-cívica que arranca en El Socorro de 1781? Ambas cosas son ciertas a la vez, pero resolver la tensión exige distinguir con precisión qué se repite y qué muta.

Qué se juega en la pregunta

No es una discusión académica. De cómo se responda depende la interpretación política de un momento fundacional. Si 2021 fue ruptura absoluta —un sujeto nuevo, una gramática nueva, una traducción electoral sin precedente—, entonces el gobierno Petro-Márquez es el comienzo de una era y la calle, por primera vez, se hizo Estado sin las mediaciones históricas que en Colombia siempre desactivaron el impulso popular. Si, en cambio, 2021 fue un eslabón más en la matriz de protesta antifiscal-cívica que va de los Comuneros al Bogotazo, del paro cívico de 1977 al agrario de 2013, entonces la novedad es menor, la victoria de 2022 es coyuntural, y la maquinaria de contención estatal —criminalización, negociación táctica, incumplimiento— seguirá operando como siempre.

La respuesta importa porque Colombia acumula, desde 1781, un patrón que combina intensidad de la protesta con eficacia del bloqueo institucional. Manuela Beltrán rompió el edicto de nuevos tributos el 16 de marzo de 1781 en El Socorro; las Capitulaciones de Zipaquirá se firmaron en junio; el virrey las improbó desde Cartagena alegando que se habían negociado "con amenaza de violencia"; José Antonio Galán fue ahorcado, decapitado y descuartizado el 1 de febrero de 1782, con su cabeza enviada a Guaduas y sus miembros repartidos entre El Socorro, San Gil, Charalá y Mogotes. Ese esquema —presión popular, concesión formal, reversa, escarmiento— retorna, con variaciones, cada vez que la calle desborda al Estado colombiano. Preguntar si 2021 lo rompió o lo repite es preguntar por la naturaleza misma del pacto político nacional.

Los términos del debate

Dos lecturas ordenan la discusión. La primera, la tesis de la ruptura, sostiene que 2021 fue evento articulador: un momento en el que malestares acumulados durante tres décadas de neoliberalismo —regresividad tributaria persistente, informalidad laboral que atrapa a dos tercios de la fuerza de trabajo, movilidad social entre las más bajas del continente— se condensaron en un lenguaje político nuevo, con un sujeto también nuevo. Ese sujeto sería la juventud precarizada de las periferias urbanas, articulada digitalmente, sin mediación sindical ni partidaria, atravesada por reclamos feministas y antirracistas, que en catorce meses tradujo el estallido en voto. Colombia entra a la pandemia como uno de los países más desiguales del planeta, con casi un tercio de la población naciendo y muriendo pobre; el auge de commodities entre 2003 y 2013 había reducido la pobreza por ingresos pero no formalizó el empleo ni cerró la brecha; la pandemia devolvió a millones a la pobreza extrema. Sobre ese fondo, la reforma tributaria de Carrasquilla —que buscaba ampliar la base del IVA en un sistema ya profundamente regresivo, tal como Rafael Uribe Uribe lo denunciaba en 1914— fue la chispa que hizo estallar el barril.

La segunda lectura, la tesis de la continuidad, insiste en que el repertorio de 2021 —paro cívico, bloqueos de vías, agravio tributario como detonante, coalición amplia de sectores heterogéneos— es exactamente el mismo que Colombia viene practicando desde el siglo XVIII. Los Comuneros de 1781 se sublevaron contra las reformas fiscales del regente visitador Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres: aumento del precio del tabaco y el aguardiente, incremento de la alcabala, nuevos impuestos sobre sal y textiles, y la odiada Armada de Barlovento. El paro cívico nacional de septiembre de 1977 —con la inflación erosionando el salario real— articuló a educadores, estudiantes, juntas comunales, la UNO, la URS, conservadores, antiguos rojaspinillistas y liberales oficialistas, una coalición tan heterogénea como la de 2021. El paro cívico rural del Sarare en febrero de 1972, el paro campesino del nororiente del 7 de junio de 1987 organizado por A Luchar, la minga indígena del Cauca de noviembre de 1999 que bloqueó 23 días la Panamericana, el paro agrario de 2013 que llevó a Daniel Samper Pizano a escribir que "el país descubrió que tenía campesinos, y los campesinos descubrieron que tenían poder": todo eso está en la genealogía. Leer 2021 como ruptura absoluta impide construir una teoría acumulativa de la acción colectiva colombiana y cae en la trampa de considerar cada estallido "sin precedente" cuando en realidad forma parte de una matriz de larga duración.

Lo que sostiene cada lectura

La evidencia de continuidad es abrumadora en el plano del repertorio. El detonante fiscal es el mismo: como en 1781, cuando Manuela Beltrán rompió el edicto; como en 1977, cuando la inflación pulverizó los ingresos reales; como en 2013, cuando la caída de precios y el endeudamiento estrangularon a los pequeños productores de papa, maíz, panela, cacao, leche y frutas; en 2021 fue la reforma tributaria que buscaba ampliar el IVA en plena pandemia. La lógica es idéntica: un ajuste regresivo aplicado en un momento de agotamiento del pacto vigente enciende una coalición amplia y territorialmente dispersa. La forma también se repite: bloqueos de vías, concentraciones urbanas, paro cívico, asambleas. La respuesta estatal, más aún: el Decreto 2004 de 1977 establecía arresto inconmutable de 30 a 180 días para quienes organizaran ceses de actividades; el Decreto 2066 buscaba impedir la difusión del movimiento obrero. Cuatro décadas después, la doctrina del "enemigo interno" persistía: entre 2000 y 2018 se habían abierto más de once mil casos por rebelión o terrorismo contra jóvenes de 15 a 25 años, con solo 491 condenas —el 95% de acusados sin culpabilidad demostrada—. La coalición de élites criollas y autoridades españolas que firmó la sentencia de Galán en 1782 —el corregidor Berbeo, el arzobispo-virrey y criollos poderosos— tiene sus versiones contemporáneas en cada bloque parlamentario que ha desactivado las conquistas de la calle desde 1948.

La evidencia de mutación es igualmente potente cuando se mira la composición del sujeto y la velocidad de la traducción. Los Comuneros de 1781 no proclamaron la independencia: fue una protesta fiscal dentro del marco de lealtad a la Corona. Entre esa sublevación y los primeros movimientos hacia la autonomía criolla pasaron tres décadas, y aun así, como argumenta Orlando Fals Borda, la rebelión "fue sofocada en su cuna sin lograr impacto de entidad en la sociedad colonial". La estratificación permaneció. La gesta comunera quedó marginada historiográficamente durante más de un siglo: el primer texto importante, Los Comuneros de Manuel Briceño, se publicó apenas en 1880. Del Bogotazo del 9 de abril de 1948 —cuando Jorge Eliécer Gaitán, el único líder populista latinoamericano de su generación asesinado, murió y Bogotá ardió— al Frente Nacional pasaron una década de Violencia y otra de pacto bipartidista excluyente. Del paro cívico de 1977 a la Constitución de 1991 pasaron catorce años. Del ciclo agrario de 2013 y la movilización estudiantil que hilvana desde entonces hasta el 21N de 2019 al triunfo de Petro-Márquez, ocho años. Y del 28 de abril de 2021 a la posesión de la fórmula Pacto Histórico, catorce meses. Esa aceleración es un dato histórico duro que ninguna tesis de pura continuidad puede disolver.

La composición también mutó. La coalición de 1977 fue vertical, sindical, partidariamente mediada: la UNO, la URS, las centrales obreras, sectores del bipartidismo. La de 2021 fue horizontal, territorial y generacional: jóvenes de Siloé, de la Loma de la Cruz, del Paso del Comercio en Cali; jóvenes del Portal de la Resistencia en Bogotá; comunidades indígenas que traían la experiencia acumulada de más de diez mingas en veinte años en el Cauca desde 1999; mujeres que introdujeron un lenguaje antipatriarcal ausente en las genealogías previas; afrocolombianos con Francia Márquez —defensora ambiental, ganadora del Premio Goldman en 2018— como figura articuladora. El testimonio de un joven herido de bala el 6 de mayo de 2021 en Cali, cuando un camión con policías vestidos de civil disparó indiscriminadamente, condensa la denuncia estructural: no era una demanda sindical de aumento salarial, era la imposibilidad de acceder a vivienda digna, trabajo estable y oportunidades. El sujeto ya no negocia condiciones dentro del pacto: denuncia la exclusión del pacto mismo.

Hay una tercera capa que ninguna de las dos lecturas simples captura bien: la acumulación específica de agravios del ciclo Duque. Desde la firma del Acuerdo de Paz en noviembre de 2016, más de trescientos excombatientes de las FARC-EP fueron asesinados en los primeros cinco años. En Putumayo, Caquetá y Guaviare cayeron decenas de líderes sociales, muchos de ellos promotores del PNIS de sustitución de cultivos. En los municipios que habían sido territorio de las FARC la tasa de homicidios volvió a subir con fuerza entre 2016 y 2018. El Instituto Kroc documentó una implementación limitada del Acuerdo; la administración Duque se opuso inicialmente a los escaños especiales para víctimas del conflicto y adoptó un enfoque duro frente a los cultivos ilícitos que tensionó el espíritu del pacto de La Habana. En regiones enteras, líderes comunales y ambientales eran acusados de informantes por grupos armados mientras el Estado no llegaba. Sobre ese fondo específico —no sobre la desigualdad estructural genérica— cayó la reforma tributaria de Carrasquilla en pandemia. Sin ese contexto de traición al Acuerdo, la matriz histórica de agravio fiscal no habría producido este estallido en este momento con esta intensidad.

La respuesta

El paro nacional de 2021 fue simultáneamente lo uno y lo otro, pero no en partes iguales. La matriz histórica —el repertorio antifiscal-cívico que va de 1781 a 2013— explica la forma del estallido: por qué una reforma tributaria funcionó como detonante, por qué la respuesta fue paro cívico con bloqueos, por qué la coalición fue heterogénea, por qué el Estado respondió con criminalización y violencia. Esa matriz es real, es antigua, y opera como sedimento cultural que informa la manera colombiana de protestar. Pero no explica la novedad decisiva de 2021, que se juega en tres planos entrelazados.

Primero, la composición del sujeto. Después del Frente Nacional, el movimiento estudiantil colombiano se acercó a los sectores populares en un giro que va aproximadamente de 1972 a 1990; ese trabajo largo de articulación entre universidad y barrio, sumado a las mingas del Cauca desde 1999 y a los ciclos agrarios de 2013-2014, produjo una acumulación de agencia subalterna que en 2021 encontró su forma. El sujeto de 2021 no es el obrero sindicalizado ni el estudiante vanguardista ni el campesino de la ANUC: es una multitud precaria compuesta por jóvenes urbanos de periferias racializadas, comunidades indígenas con experiencia política de dos décadas, mujeres con lenguaje antipatriarcal propio, y trabajadores informales sin mediación organizativa estable. Esa composición es genuinamente nueva en la genealogía colombiana, y funciona sin las jerarquías de vocería que en ciclos anteriores permitieron al Estado sentarse con dos o tres dirigentes visibles y desactivar el conjunto. En 2021 no había con quién firmar Zipaquirá: los interlocutores estaban dispersos en asambleas barriales, en primeras líneas, en colectivos de madres, en resguardos, en cabildos urbanos.

Segundo, la geografía. Los 862 municipios movilizados desbordan cualquier movilización anterior. Y dentro de esa dispersión, el epicentro fue Cali —no Bogotá, no las capitales tradicionales— y dentro de Cali fueron Siloé, Puerto Resistencia, la Loma de la Cruz y el Paso del Comercio: barrios de periferia racializada. El sujeto histórico de la protesta colombiana se desplazó del centro sindical urbano y del corredor cundiboyacense hacia el Pacífico afrocolombiano y las periferias precarizadas de las ciudades intermedias. Esa mutación geográfica es política: reconfigura quién habla en nombre del pueblo y desde qué lugar del mapa. Cali no es una excepción folclórica sino el índice de una recomposición del centro de gravedad simbólico del país, un desplazamiento que la victoria de Márquez —nacida en Suárez, Cauca— confirma en el plano electoral.

Tercero, la aceleración de la traducción electoral. Aquí conviene ser preciso, porque es donde la tesis fácil de la ruptura se equivoca. Petro obtuvo 8.541.617 votos en la primera vuelta del 29 de mayo de 2022 —el 40,34% del total— y ganó en segunda vuelta. Ese triunfo no fue producto del paro de 2021 en un sentido causal directo. Se construyó sobre décadas de movilización negra e indígena, sobre luchas por justicia racial, derechos territoriales y paz que venían madurando desde mucho antes. Francia Márquez llegó a la vicepresidencia —la primera afrocolombiana en el cargo— por su trayectoria de dos décadas como defensora ambiental y de derechos humanos, no por el paro. Lo que 2021 hizo fue volver electoralmente legible esa acumulación previa. Actuó como catalizador, no como causa. El estallido puso a la vista lo que ya estaba pero permanecía institucionalmente invisible: que existía un electorado disponible para una candidatura de izquierda con agenda ambiental, feminista y racial, y que ese electorado tenía masa crítica suficiente para ganar una elección presidencial. Sin el paro, esa masa habría seguido siendo latente durante otro ciclo electoral, quizás más.

De ahí la formulación precisa: la novedad de 2021 no es haber "acortado la mediación" entre calle y urna como si antes esa traducción hubiera existido y ahora fuera solo más rápida. La novedad es haber producido, por primera vez en la genealogía colombiana, la coincidencia entre un repertorio clásico de paro cívico y una candidatura capaz de procesar institucionalmente esa energía sin pasar por el desgaste histórico —tres décadas, catorce años, ocho años— de la mediación sindical o partidaria tradicional. La ruptura no está en la velocidad como variable independiente; está en que emergió una infraestructura política —Pacto Histórico, con Márquez conectando a jóvenes preocupados por la sostenibilidad y a comunidades racializadas históricamente excluidas— capaz de recibir el impulso de la calle sin filtrarlo hasta neutralizarlo.

Lo que queda abierto

Tres flancos permanecen sin cierre definitivo.

El primero es la relación causal misma entre paro y voto. Que Petro ganó en 2022 y que el paro fue en 2021 es indiscutible; que lo primero fue consecuencia de lo segundo es una inferencia razonable pero no una demostración. Colombia había tenido ya el 21N de 2019 sin traducción electoral inmediata; había tenido 1977 sin desembocar en gobierno de izquierda; había tenido el Bogotazo sin producir la revolución que muchos esperaban. La correlación temporal 2021-2022 puede estar mostrando una causalidad real o puede estar ocultando una acumulación mucho más larga —movilización afrocolombiana e indígena, ciclos agrarios, trabajo territorial de dos generaciones— cuya maduración electoral estaba lista y solo necesitaba una coyuntura para expresarse. Probablemente sean las dos cosas, en proporciones difíciles de fijar. Distinguir cuánto pesó el paro y cuánto la acumulación previa importa políticamente: si el paro fue decisivo, la izquierda colombiana depende de que el ciclo movilizador se reactive periódicamente para sostener su base electoral; si lo decisivo fue la acumulación de décadas, entonces 2022 no es un accidente reversible sino un piso nuevo. Los mapas electorales del Pacífico, del Cauca y de las periferias caleñas en la segunda vuelta sugieren lo segundo, pero el ciclo intermedio —elecciones regionales de 2023, con retrocesos notorios para el oficialismo— sugiere lo primero. El debate está abierto, y la respuesta requiere una década de observación.

El segundo flanco es si la mutación del sujeto es durable o si fue un momento excepcional. La composición de 2021 —urbana, joven, racializada, digitalmente coordinada, sin mediación organizativa estable— tiene también una debilidad: la ausencia de estructura permanente. Los sindicatos que sostuvieron 1977 sobrevivieron al gobierno Turbay; las mingas del Cauca sobrevivieron a Pastrana, Uribe, Santos y Duque porque tienen organización territorial de largo aliento. La multitud precaria de Puerto Resistencia y del Portal de la Resistencia ¿tiene equivalentes de estructura? ¿O se disolverá cuando pase el ciclo, como se disolvieron tantas coaliciones amplias antes? La historia colombiana ofrece razones para el escepticismo: el patrón de contención estatal —negociación táctica seguida de incumplimiento, como en Zipaquirá 1781 o con el PNIS post-2016— es notablemente resistente. Pero también ofrece pistas contrarias: los colectivos de primera línea, las asambleas populares que se formaron en Cali, algunos comités barriales del Valle del Cauca han sobrevivido al reflujo y buscan hoy formas de institucionalización comunitaria que no tienen precedente exacto. Si esas microestructuras consolidan territorialidades políticas duraderas —al modo en que el CRIC consolidó una territorialidad indígena en el Cauca desde 1971—, la mutación se sedimenta. Si se disuelven en la desmovilización que suele seguir al triunfo electoral aliado, la novedad de 2021 queda archivada como epifenómeno.

El tercer flanco es el más incómodo: si la continuidad del repertorio antifiscal desde 1781 hasta 2021 revela una tradición de resistencia exitosa o un patrón de derrota reiterada. Galán fue descuartizado. Gaitán fue asesinado. El paro de 1977 fue reprimido con arrestos inconmutables y con el asesinato del exministro Rafael Pardo Buelvas por el grupo ADO como represalia contra la represión del 14 de septiembre. La minga de 2008 encontró a Uribe respondiendo por televisión en lugar de dialogar. Los líderes sociales del PNIS siguen siendo asesinados. Cada gran estallido colombiano ha sido seguido por una reconfiguración del pacto que preserva lo esencial de la desigualdad estructural: sistema tributario regresivo, movilidad social bloqueada, informalidad extendida. Si 2021 termina siendo otra iteración de ese ciclo —protesta intensa, concesión formal, reversa institucional, escarmiento—, la genealogía continúa. Si el gobierno Petro-Márquez logra desmontar aunque sea parcialmente esa matriz —reforma tributaria progresiva, implementación real del Acuerdo, formalización laboral, reconocimiento territorial de comunidades históricamente excluidas—, entonces 2021 sí habrá sido el punto de inflexión que su composición inédita permitía anticipar. Los primeros dos años del gobierno ofrecen señales mixtas: aprobación parcial de una reforma tributaria menos regresiva, pero bloqueo legislativo de la reforma laboral y de la reforma a la salud; avances simbólicos en la política exterior y ambiental, pero continuidad del asesinato de líderes sociales en los mismos territorios de siempre. La matriz de contención está viva y opera, con o sin gobierno afín en la Casa de Nariño.

La pregunta, en última instancia, no se responde en 2022. Se responde en la década siguiente. Lo que puede afirmarse hoy es más modesto pero también más firme: 2021 no fue un eslabón cualquiera. Fue el momento en que la matriz colombiana de protesta antifiscal-cívica, activa desde El Socorro de Manuela Beltrán, se cruzó por primera vez con un sujeto capaz de traducirse electoralmente sin pasar por las mediaciones institucionales largas que históricamente la neutralizaron. Que esa traducción produzca transformación durable o quede archivada como otra concesión formal seguida de reversa es la pregunta abierta que Colombia se está haciendo ahora mismo, con la calle y las urnas todavía discutiendo cuál pesa más.

03

Archivo documental

Documentos usados en esta lectura

54 documentos · 59 fragmentos de referencia
01Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 1241 fragmento
[1]

n te las restricciones, destruían todas las plantas de tabaco sem bra das fuera de las áreas perm itidas y arrestaban y encarcelaban a los violadores. Todo ello ocurría en una época de escasez de alim entos y epidem ia de viruela en la región de G uanentá, cuando, según se dice, m urieron allí unas seis mil personas.…

p. 124
02Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 2351 fragmento
[2]

deseo de participación política. En 1752, en 1764 y en 1767 se realizaron motines contra la corona; y en 1779 una sublevación de 1.000 indígenas. Se incrementaron o crearon impuestos para alimentar la guerra de España contra Inglaterra. Al Regente Visitador Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, le correspondió ejecutar…

p. 235
03Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 951 fragmento
[3]

el rey, pero no queremos pagar la Armada de Barlovento!» El alcalde prometió que participaría al cabildo sobre los reclamos de los reunidos para informar al visitador. La muchedumbre no le prestó aten- ción y una vendedora de la plaza, Manuela Bel- trán, rompió el edicto donde se hallaba fijado el impuesto. Como…

p. 95
04Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 871 fragmento
[4]

pesinos y comerciantes arrancaron los avisos de las nuevas reglas de impuestos. Las protestas crecieron con rapidez y poco a poco fueron incorporando a los notables locales de todo el oriente y se extendie ron a los llanos orientales. En decenas de pueblos se formaron gru pos de gente del “ com ú n ” que se un í an y…

p. 87
05Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 531 fragmento
[5]

las relaciones comerciales de sus colonias. La población nativa de Colombia probablemente nunca había gozado de mejores condiciones que las existentes al finalizar la prime- ra mitad del periodo borbónico, pues su población iba en aumento y todos los viajeros de la época dan cuenta de su nivel de vida modesto pero…

p. 53
06Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1081 fragmento
[6]

naval base at Cartagena among other things, and the result was tax increases in New Granada along with irritating new controls to make sure the taxes were paid. Farmers and artisans in the province of Socorro demonstrated their defiance of these measures by destroying the liquor and tobacco belonging to state…

p. 108
0730 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 131 fragmento
[7]

se inició el retorno de los comuneros a sus pueblos. Berbeo fue nombrado corregidor, con un sueldo anual de mil pesos. José Antonio Galán no aceptó las negociaciones, pues le parecía que habían sido aprobadas muy rápido. El tiempo acabó por darle la razón. El virrey, que estaba en Cartagena para prevenir un ataque de…

p. 13
08Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 511 fragmento
[8]

el siguiente mes de marzo estaba listo el expediente para su entrega. Todos esos documentos fueron escritos en español, la única lengua en que escribía correctamente el general, con una traducción inglesa anexa, y los cálculos fueron hechos con la mejor información que recibió, si bien la parte esencial la recogió…

p. 51
09Con nombre propioDaniel Samper Pizano · 2017 · p. 4051 fragmento
[9]

su nacimiento; y el pie izquierdo en el lugar de Mogotes. Declarada por infame su descendencia, ocupados todos sus bienes y aplicados al real fisco; asolada su casa y sem- brada de sal, para que de esta manera se dé olvido a su infame nombre y acabe con tan vil persona, tan detesta- ble memoria, sin que quede otra que…

p. 405
10Historia abierta del arte colombianoMarta Traba · 2016 · p. 731 fragmento
[10]

en esta obra de pintura-ficción no se oye —o si se oye se desatiende— el ruido de las pisadas de los comuneros que, diez años antes de su estallido, ya comenzaban a volverse perceptibles. El primero de febrero de 1782 un hombre es arrancado a golpes de la cárcel, arrastrado por el suelo, llevado hasta el lugar donde…

p. 73
11La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 981 fragmento
[11]

evaluación de las cosas, dentro de la pers - pectiva general de la civilización occidental. 99 D e la subversión y la finali D a D histórica 5. Subversión y Frustración en el Siglo XIX La paz hispana se mantiene por tres centurias hasta prin - cipios del siglo XIX, sin que hubiera surgido mientras tanto ninguna…

p. 98
12When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · p. 301 fragmento
[12]

the cry heard often in Tolima during the Revolt of the Comuneros. 14 As major landmarks in the political life of late-eighteenth-century Tolima, the Jesuit expulsion and the Comunero revolt were most significant for the reaction they failed to evoke. Those events did not trigger any popular outcry against the king,…

p. 30
13Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1491 fragmento
[13]

zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…

p. 149
14Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 1591 fragmento
[14]

el ánimo de pro- testa y resistiéndose a negociar, expidió el Decreto 2004 de 1977, el cual estableció en su artículo 1. 0: "Mientras subsista el actual estado de sitio, quienes organicen, dirijan, promuevan, fomenten o estimulen, lS Garzón {2013), p. 43. 1<1 Archila Neira (2005), p.l46. 20 Voz Proletaria, 1977. 21…

p. 159
15Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1051 fragmento
[15]

desde organizaciones de izquierda hasta liberales y conservadores ospinistas. En el libro Un día de septiembre de Arturo Alape abundan los testimonios al respecto: En la preparación del paro, creamos un comité integrado por representantes de las juntas comunales, sin que hicieran pública su adhesión; participaron…

p. 105
16Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 3041 fragmento
[16]

cinco de las principales em- presas de Medellín, movimiento que fue precedido por la presentación si- multánea de pliegos de peticiones. A su vez, los trabajadores del Estado efectuaron veinte paros nacionales y ciento siete regionales, que requirie- ron de acuerdos intersindicales y de la solidaridad gremial. Uno de…

p. 304
17Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 2341 fragmento
[17]

un sindicalismo conciliador, apo- lítico y economicista en sus reivindicaciones. La división interna en la ctc entre liberales y comunistas se agudiza tras la muerte de Jorge Eliécer Gaitán en 1948. Tras el golpe militar de 1953, se declara ilegal al Partido Comunista y la crisis de la ctc se extiende a la utc, de…

p. 234
18Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 4261 fragmento
[18]

compuesto por cuatro personas, dos de ellas disfrazadas de militares, penetraron en la casa del exministro con el pretexto de realizar una inspección de seguridad, lo localizaron en el interior y le dispararon en cinco ocasiones causándole la muerte. “¿Por qué Pardo Buelvas? Por lo que significaba, por lo que…

p. 426
19Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 4401 fragmento
[19]

monopolios industriales y la ética de los funcionarios públicos y los pol1ticos corrompidos. Naturalmente, comportamientos como éstos son comunes en todas las sociedades capitalistas contempo ráneas. Mas la intensidad de su expresión en la Colombia de hoy, espe cialmente en el comportamiento de la clase obrera, es…

p. 440
2025 años de luchas sociales en Colombia 1975-2000Mauricio Archila Neira, Álvaro Delgado G., Martha Cecilia García V., Esmeralda Prada M. · 2002 · p. 161 fragmento
[20]

parecia ser resulladO del aprovechamienlo de una oportunidad polilica afile la allemación. que no estaba en el pac1o orig•nal. en 1.1'1 momen10 de auge revolueionariO inlefnaCional. paso que pUdo ser alimenlado por la exclusión que s!AriO ae los clrculos ol;c;ales del l;berallsmo eo las elecc;ones de 1958 (/IJidem.…

p. 16
21Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 5511 fragmento
[21]

INCORA en los decenios de 1960 y 1970. Además de las invasiones de tierras, en esos años surgió en Co- lombia una nueva modalidad de protesta: el paro cívico campesi- no, el primero de los cuales se llevó a cabo en febrero de 1972 en la región del Sarare, donde la Caja Agraria había iniciado en 1959 un proyecto de…

p. 551
22La maldita tierra. Guerrilla, paramilitares, mineras y conflicto armado en el departamento de CesarCésar Molinares Dueñas, Nathan Jaccard · 2016 · p. 761 fragmento
[22]

con la movi- lización social”, asegura. Otra cosa piensa Eliécer 23, exmiembro de A Luchar, quien coin- cide con Sanguino en que el ELN se mezcló en la protesta. “Los organizadores del paro les decían a los campesinos que debían guardar comida y organizar juntas. Al tiempo aparecían los gue- rrilleros. También se…

p. 76
23Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1741 fragmento
[23]

principales símbolos de la moviliza- ción y la resistencia. Desde sus orígenes, ha estado asociada con el trabajo colectivo y los aportes voluntarios de la comunidad para buscar el buen vivir común, pero ahora es también sinónimo de «caminar la palabra», es decir, de la movilización y protesta en pro de la…

p. 174
24Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 3211 fragmento
[24]

de redes del narcotráfico en la región. Ante el incremento de la acción de los actores armados desde finales de los años noventa, las organizaciones comunitarias respondieron con la movilización. Con ello se ha configurado un nuevo ciclo de resistencia, esta vez de carácter civil y no armada, que corresponde a una…

p. 321
25Nuestra vida ha sido nuestra lucha. Resistencia y Memoria en el Cauca indígenaDaniel Ricardo Peñaranda Supelano (coordinador), Graciela Bolaños, Víctor Daniel Bonilla, Jorge Caballero Fula, Myriam Amparo Espinoza, Vianney Judith García, Jorge Hernández Lara, Pablo Tattay, Libia Tattay Bolaños · 2012 · p. 1771 fragmento
[25]

República a hacer- se presente para sostener un diálogo cara a cara sobre varios temas como derechos humanos, cumplimiento de acuerdos, implicacio- nes del TLC con EE UU y avances de la legislación que no había sido sometida a consulta previa con las comunidades, entre otros. Mientras se esperaba que el Presidente…

p. 177
26El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 3611 fragmento
[26]

“tierra para quien la trabaja” y otros, de mantener a toda costa sus propiedades. Los indígenas como protagonistas históricos, propieta- rios ancestrales de esos territorios de resguardos, han expresaron su descontento por las formas caducas y absurdas de esas relaciones de producción (peonía) y fue así como en un…

p. 361
27El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 3611 fragmento
[27]

“tierra para quien la trabaja” y otros, de mantener a toda costa sus propiedades. Los indígenas como protagonistas históricos, propieta- rios ancestrales de esos territorios de resguardos, han expresaron su descontento por las formas caducas y absurdas de esas relaciones de producción (peonía) y fue así como en un…

p. 361
28Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · p. 502 fragmentos
[28]

los grupos armados. Esta pér - dida de autonomía como organizaciones de la sociedad civil lleva con frecuencia a que sus reclamos de justicia social terminen, sin quererlo, en bloqueos de vías y disturbios, lo cual contribuye a incrementar en el país la ya larga espiral de violencia. Así lo percibió el entonces…

p. 50
[29]

los grupos armados. Esta pér - dida de autonomía como organizaciones de la sociedad civil lleva con frecuencia a que sus reclamos de justicia social terminen, sin quererlo, en bloqueos de vías y disturbios, lo cual contribuye a incrementar en el país la ya larga espiral de violencia. Así lo percibió el entonces…

p. 50
29Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 452 fragmentos
[30]

el que actúo antes de las negociaciones de desmovilización iniciadas en el 2003. Como escribiera en una de sus columnas el periodista Da- niel Samper Pizano en relación al paro agrario de 2013: “En las últimas semanas ocurrieron dos hallazgos históricos: el país descubrió que tenía campesinos, y los campesinos…

p. 45
[31]

el que actúo antes de las negociaciones de desmovilización iniciadas en el 2003. Como escribiera en una de sus columnas el periodista Da- niel Samper Pizano en relación al paro agrario de 2013: “En las últimas semanas ocurrieron dos hallazgos históricos: el país descubrió que tenía campesinos, y los campesinos…

p. 45
30Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2161 fragmento
[32]

acciones en 862 municipios de los 32 departamentos» 720; que consistieron en concentraciones, marchas, bloqueos a las vías públicas y asambleas. La rutina de vías, plazas y parques fue alterada por el encuentro cotidiano de las resistencias. Y los nombres de decenas de lugares fueron cambiados. A pocos días de…

p. 216
31Cuando los pájaros no cantaban: historias del conflicto armado en ColombiaAlejandro Castillejo-Cuéllar · 2022 · p. 4891 fragmento
[33]

nada. Los jóvenes no podemos soñar con tener una vivienda digna, con un trabajo estable, ya que la hegemonía de este país no lo permite. Esto es algo heredado: la corrupción política, el problema del orden público. En los medios de comunicación se la pasan diciendo que los jóvenes son los que están haciendo daño, que…

p. 489
32Sociology in ColombiaJanneth Aldana Cedeño · 2023 · p. 871 fragmento
[34]

the Orinoquia, was Alfredo Molano. J. ALDANA CEDEÑO 83 Resulting of the partial agreement of Havana (2015) built once the cycle of peace negotiations between the government of Juan Manuel Santos (2010–2018) and the FARC was closed, some optimism before the possibility of configuring a post-conflict sociology was…

p. 87
33Parar para avanzar. Crónica del movimiento estudiantil que paró a ColombiaSandra Borda · 2020 · p. 191 fragmento
[35]

la opinión esperaba era un espaldarazo al menos discursivo a su labor. Creo que, en este sentido, el punto de desconexión más alto de este gobierno se generó a mediados del 2019. En junio asesinaron a María del Pilar Hurtado—una líder social en Tierralta, Córdoba. Todos vimos a su hijo Bryan llorar y gritar de…

p. 19
34Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · p. 2051 fragmento
[36]

a los estudiantes. Un informe entregado a la Comisión por la Universidad Politécnico Grancolombiano concluyó que, entre enero de 2000 y febrero de 2018, se abrieron más de 11.000 casos por rebelión o terrorismo en contra de jóvenes de entre 15 y 25 años. Del total de casos, 4.155 (33,6%) no llegó a una investigación.…

p. 205
35Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo II. Bloque Central Bolívar: violencia pública y resistencias no violentasAlberto Santos Peñuela (coordinador del informe y correlator), Luis Miguel Buitrago Roa, Juan Guillermo Jaramillo Acuña, Nicolás Otero González, Rodrigo Torrejano Jiménez · 2021 · p. 2341 fragmento
[37]

nosotros nos encargaron de la organización del paro, de la marcha. Esa marcha se concentró en el corregimiento de El Doce, que pertenece a Tarazá. ¿Por qué?, porque es una parte demasiada estrecha donde estaba el río y estaba las montañas, entonces los carros o la parte automotriz no se podía desviar por ninguna…

p. 234
36Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · p. 91 fragmento
[38]

los críticos y atribuyéndoles, en muchos casos de manera caprichosa, propósitos desestabilizadores. También en el caso de los militares han existido quejas serias. Aunque las fuerzas militares y de policía han anunciado cambios en sus respectivas doctrinas, y aunque en efecto muchas de las nuevas políticas han…

p. 9
37El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen 1. Graves violaciones de derechos humanos: luchas sociales y cambios normativos e institucionales 1985-2012Centro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · p. 202 fragmentos
[39]

para ese entonces, no existían los instrumentos jurídicos actuales para incidir y de alguna manera poner algunos frenos al ejercicio abusivo del poder. El dis- curso de los derechos humanos, como teoría y como práctica, estaba apenas en ascenso, y el movimiento social se estaba empezando a articular alrededor de…

p. 20
[40]

para ese entonces, no existían los instrumentos jurídicos actuales para incidir y de alguna manera poner algunos frenos al ejercicio abusivo del poder. El dis- curso de los derechos humanos, como teoría y como práctica, estaba apenas en ascenso, y el movimiento social se estaba empezando a articular alrededor de…

p. 20
38Álvaro Uribe: El Caballo de Troya del NeoliberalismoJuan Manuel López Caballero · 2009 · p. 1941 fragmento
[41]

de la canasta familiar exentos del IVA, y mucho menos por vía de montar un mecanismo adicio- nal para devolverlo a los pobres que pagarían por ello (estratos 1 y 2 del Sisben), modalidad ésta probablemente más complicada de implementar y controlar que el recaudo mismo. La de fi nición dada por el Gobierno, según la…

p. 194
39¡Adiós a las FARC! ¿Y ahora qué? Construir ciudadanía, Estado y mercado para unir las tres ColombiasClaudia López Hernández · 2016 · p. 4671 fragmento
[42]

distribución de ingresos, tributación y corrupción, solo después de acometer esas tres prioridades para mejorar la tributación directa y progresiva: cerrar las venas rotas, hacer pagar a los individuos sobre renta y dividendos equitativamente y aliviar la carga a las empresas, podría considerarse la necesidad de 467…

p. 467
40Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 231 fragmento
[43]

la que no respondia el régi- men vigente. Asimismo, el Estado debia reorganizar la tributacién segun los principios de la equidad so- cial, que no se hallaban presentes en el impuesto de aduanas, el cual, al gravar las mercancias im- portadas de consumo masivo, trasladaba la exac- cién a las clases populares y…

p. 23
41Democracia feroz. ¿Por qué la sociedad en Colombia no es capaz de controlar a su clase política?Gustavo Duncan · 2018 · p. 2181 fragmento
[44]

en vías de desarrollo. El solo flujo de ingresos provenientes del petróleo alcanzó a constituir un 20 % de las rentas del Gobierno central (Melo Becerra y Ramos Forero, 2017). Entre el 2003 y el 2013, el PIB creció de 94 700 millones de dólares a 380 200 millones (en dólares corrientes de cada año). 166 Este…

p. 218
42Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 6391 fragmento
[45]

(1983 y 1986), cuatro en los noventa (1990, 1992, 1995 y 1998) y seis durante el nuevo siglo (2000, 2003, 2006, 2010, 2012 y 2014). Con excepción de las de 1990, 2006 y 2010, estas reformas han tenido como propósito aumentar los niveles de tributación, ya sea con aumento en las tasas, ampliación de la base o reducción…

p. 639
43Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 472 fragmentos
[46]

la miseria. En el año 2011 se publicaron resultados estadísticos que mostraban a Colombia como uno de los países más desiguales e inequitativos del planeta, con muy baja movilidad social. Casi la tercera parte de la población nace y muere pobre, pero hay un 5 % que asciende en una generación al 20 % más rico (Gaviria…

p. 47
[47]

población en la miseria. En el año 2011 se publicaron resultados estadísticos que mostraban a Colombia como uno de los países más desiguales e inequitativos del planeta, con muy baja movilidad social. Casi la tercera parte de la población nace y muere pobre, pero hay un 5 % que asciende en una generación al 20 % más…

p. 47
44¿Es precario el trabajo en Colombia?Mario Eduardo Hidalgo Villota · 2024 · p. 132 fragmentos
[48]

entor - nos de trabajo seguros Porcentaje de población ocupada afiliada a Ad - ministradora de Riesgos Laborales 37,5% 34,6% 48,0% Difícil de lograr Nota: *Portal web Seguimiento Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). **Cálculos del autor. Fuente: elaboración propia con datos del Departamento Nacional de Planeación…

p. 13
[49]

entor - nos de trabajo seguros Porcentaje de población ocupada afiliada a Ad - ministradora de Riesgos Laborales 37,5% 34,6% 48,0% Difícil de lograr Nota: *Portal web Seguimiento Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). **Cálculos del autor. Fuente: elaboración propia con datos del Departamento Nacional de Planeación…

p. 13
45Recentralisation in ColombiaJulián D. López-Murcia · 2022 · p. 1961 fragmento
[50]

no previous experience as a minister (Samper and Santos had served as ministers before their presidential terms) neither as a governor (Uribe had served as a governor of the department of Antioquia) or as a local mayor (as noted before, Pastrana was Bogota’s first popularly elected mayor in 1988). Duque’s election as…

p. 196
46¿Un nuevo ciclo de la guerra en Colombia?Francisco Gutiérrez Sanín · 2020 · p. 781 fragmento
[51]

Aunque les daba voz y una interfaz institucional, lo que estuvo muy bien, paraba en seco cualquier veleidad con respecto de la sustitución gradual, un principio por el que distintas organizaciones agrarias habían roto más de una lanza a través de lustros de movilizaciones y que había sido aceptado también por…

p. 78
47At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 3121 fragmento
[52]

was signi fi cantly higher for municipalities with populations registered for the PNIS program than municipalities that continued to grow coca uninterrupted and for municipalities that did not grow coca (54.7% vs. 39.5% and 21.7%, respectively). Many of those killed were social activists and community leaders that…

p. 312
48La Colombia fuera de Colombia. Las verdades del exilioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2001 fragmento
[53]

poder proteger sus vidas. El Acuerdo de Paz más reciente fue negociado en La Habana, Cuba, en 2012, y firmado finalmente en el Teatro Colón en Bogotá, en noviembre de 2016, entre las FARC-EP y el gobierno del presidente Juan Manuel Santos (dos periodos, 2010-2018), y constituye el marco de transición política más…

p. 200
49Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1681 fragmento
[54]

sus- titución de cultivos, pactada en el Acuerdo, la resiembra llega solamente al 0.8%» 455 y, en los casos de erradicación forzada, la resiembra se incrementa al 50%, según cifras de Indepaz. Respecto a las víctimas del conflicto, la violencia en contra de líderes y lideresas que trabajaron en el propósito de la paz…

p. 168
50Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 861 fragmento
[55]

paz se derrumba en Putumayo». La Silla Vacía. un nuevo ciclo de la guerra 87 La población civil ha quedado en medio de la disputa entre ambas disidencias. Al igual que en otras zonas del país, el asesinato a líderes ha sido sistemático; los inte- grantes de las juntas de acción comunal, al igual que las personas que…

p. 86
51La MANE y el movimiento estudiantil en Colombia. Agendas, luchas y desafíosAndrés Felipe Mora Cortés (compilador), Mauricio Archila Neira, Laura Isabel Buitrago Rodríguez, José Abelardo Díaz Jaramillo, Paulina Andrea Farfán Trujillo, Paola Alejandra Galindo García, Martha Lucía Gutiérrez Bonilla, Andrea Lopera Lombana, Jairo Andrés Rivera Henker · 2020 · p. 471 fragmento
[56]

apartados siguientes. Hacia el movimiento popular (1972-1990) 21 En los años que siguieron al Frente Nacional, cuando solo formalmente se desmontó el pacto bipartidista, el movimiento estudiantil buscó encontrarse con el país del que se había distanciado por la radicalización de los años pre - vios. 22 Nuevos…

p. 47
52Elecciones presidenciales y legislativas en Colombia en 2022Juan Carlos Escobar, Bibiana Ortega, Laura Wills-Otero · 2023 · p. 111 fragmento
[57]

se caracterizó por su bajo costo y por prio- rizar el uso de redes sociales, en particular Facebook, TikTok y WhatsApp. Con muy pocos recursos materiales y organizativos, Hernández derrotó a candidatos que contaban con estructuras organizativas y recursos económicos para desarro- llar actos de campaña masivos. Tabla…

p. 11
53Black Catholic Worlds: Religious Geographies of Eighteenth-Century Afro-ColombiaBethan Fisk · 2025 · p. 2791 fragmento
[58]

between mixed rural commu - nities on the one hand, and the state and military on the other hand, has played a central role in modern Colombian history. Similar cartogra - phies of violence, dispossession, and mobility have been at the centre of modern Colombian history. The importance of Afro-Colombian struggles for…

p. 279
54Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 2841 fragmento
[59]

Switzerland about sustainability seems somewhat out of sync, but the fact is, Colombia is starting to recognize its role in saving our planet. Young voters are concerned with sustainability agendas, and the elected vice president of Colombia, Francine M á rquez, is an award- winning environmental activist, having won…

p. 284