Luis Vidales
República Liberal
1904–1990
La biografía
Luis Vidales Jaramillo (Calarcá, 1904 – Bogotá, 1990) fue el vanguardista que la República Liberal necesitó y no supo integrar del todo. Poeta de un solo libro decisivo —Suenan timbres, 1926—, miembro de Los Nuevos, dirigente comunista casi desde la fundación del partido, delegado ante la Internacional en Moscú, demógrafo de la Contraloría, director del censo nacional de 1951, destituido por Laureano Gómez, líder en semiclandestinidad durante el Bogotazo y presidente del Instituto Colombo-Soviético durante más de tres décadas, Vidales ocupó, casi solo, un cruce que en la Colombia de entreguerras nadie más habitaba: el que une la vanguardia estética con la militancia orgánica de izquierda y con la función pública al servicio de un Estado liberal reformista. Su obra poética es breve; su gravitación cultural, desproporcionadamente larga. Entender por qué —y a qué precio— exige salir del retrato de escritor y entrar en la maquinaria política e institucional que hizo posible su figura.
Línea de vida
- 1904
Nacimiento en Calarcá
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Nació en Calarcá, Quindío, en el seno de una familia de origen antioqueño, en el corazón de la zona cafetera colombiana.
- 1926
Publicación de Suenan timbres
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Publicó su único libro de poesía decisivo, Suenan timbres, obra humorística, urbana y prosaica que rompió con el modernismo tardío y la solemnidad centenarista, introduciendo la vanguardia en Colombia cuando tenía veintidós años.
- 1926
Integración a Los Nuevos
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Formó parte de la generación de Los Nuevos junto a León de Greiff, Germán Arciniegas, Jorge Zalamea, Alberto Lleras Camargo y Rafael Maya, grupo que cuestionó el liderazgo de los Centenaristas y buscó revitalizar las letras y la política colombianas.
- 1930
Incorporación al Partido Comunista de Colombia
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Se incorporó al PCC desde su fundación —resultado de la transformación del PSR por recomendación de la Comintern— y ascendió pronto a sus instancias directivas, formando parte del secretariado y del buró político.
- 1935
Delegado ante el VII Congreso de la Comintern
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Asistió al VII Congreso de la Internacional Comunista en Moscú, el congreso frentepopulista que consagró la línea de alianzas amplias con la burguesía democrática contra el fascismo, y actuó como delegado del PCC en diversas tareas electorales y antifascistas.
- 1936
Militancia en el contexto del Frente Popular colombiano
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Operó como cuadro dirigente del PCC durante la política de Frente Popular, en el marco del primer gobierno de Alfonso López Pumarejo (Revolución en Marcha), período en que el partido respaldó abiertamente al liberalismo reformista.
- 1948
Liderazgo en semiclandestinidad durante el Bogotazo y la Violencia
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Durante el Bogotazo y la Violencia subsecuente, actuó como líder del PCC en condiciones de semiclandestinidad, enfrentando la persecución anticomunista que se intensificó en el período.
- 1951
Director del censo nacional
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Se desempeñó como demógrafo de la Contraloría Nacional, redactor de un estudio geográfico de Cundinamarca y director del censo nacional de 1951, combinando la función técnica estatal con su militancia partidaria.
- 1951
Destitución por motivos ideológicos bajo Laureano Gómez
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Fue destituido de sus cargos por motivos ideológicos bajo el gobierno de Laureano Gómez, según recoge la fuente secundaria (Arango, 1983), evidenciando el costo personal de su doble condición de funcionario y militante comunista.
La irrupción vanguardista en una república señorial
Vidales nació en Calarcá, en el corazón de la zona cafetera, en el seno de una familia de origen antioqueño. La biografía temprana se conserva en trazos: educación bogotana, incorporación juvenil a los círculos literarios de la capital, aparición pública hacia mediados de los años veinte. Lo determinante no es el itinerario privado sino el campo cultural en el que aterrizó.
Colombia llegaba tarde a las vanguardias. La Guerra de los Mil Días había desangrado al país. La pérdida de Panamá en 1903 lo había humillado. El difícil acceso geográfico a Bogotá lastraba la recepción de los ismos europeos y latinoamericanos que estallaban desde 1914. Cuando en el Río de la Plata Borges y sus contemporáneos ya discutían el ultraísmo, y cuando en México los estridentistas se habían dado a conocer, en Bogotá el modernismo tardío seguía dando frutos: todavía en 1928, El árbol que canta de Eduardo Castillo era acontecimiento literario. La literatura colombiana figura poco en las historias y antologías de las vanguardias latinoamericanas por esa razón estructural: el campo estaba dominado por una sociedad señorial que había prolongado, casi sin resistencia, el gusto centenarista.
Contra ese fondo estalló, en 1926, Suenan timbres. El libro —humorístico, urbano, prosaico en el sentido más deliberado, atento al ruido de la ciudad moderna, al timbre eléctrico, al tranvía, al reclamo publicitario— rompía de un solo golpe con el decorado retórico del modernismo y con la solemnidad centenarista. No era exactamente futurismo, ni creacionismo, ni ultraísmo: era una síntesis irónica que traducía los ismos al español bogotano y los ponía a funcionar sobre materiales locales. Vidales tenía veintidós años. No volvería a publicar poesía comparable en importancia.
Esa concentración temprana es significativa. Vidales no fue un poeta de obra sostenida sino un agente de transferencia cultural: introdujo, con un solo libro y un puñado de gestos, la posibilidad de escribir en Colombia como si la Guerra de los Mil Días no hubiera congelado el reloj. La marginalidad latinoamericana de la vanguardia colombiana le dio a Suenan timbres un impacto desproporcionado respecto a su volumen. Después vendrían el ensayo, el artículo, el discurso partidario; la poesía quedó atrás como el gesto inaugural que había abierto la puerta a otras cosas.
Los Nuevos: el relevo generacional
Suenan timbres no cayó en el vacío. Vidales pertenecía a la generación de Los Nuevos, aquel grupo de jóvenes escritores irreverentes que, finalizando los años diez y consolidándose en los veinte, cuestionaron el liderazgo de los Centenaristas y buscaron un relevo para revitalizar las letras y la política colombianas. Junto a él estaban León de Greiff, Germán Arciniegas, Jorge Zalamea, Alberto Lleras Camargo, Rafael Maya, José Mar; en la órbita más amplia, Luis Tejada, cronista fulgurante muerto joven, con quien Vidales establecería una filiación duradera.
La singularidad del subgrupo al que Vidales terminaría pegándose —el que compartió con De Greiff y con Tejada— fue cuestionar la anacrónica sociedad señorial colombiana desde posiciones vanguardistas, no desde la reforma prudente que otros compañeros de generación, como Lleras Camargo o Arciniegas, escogerían al integrarse al aparato liberal. Los tres coincidían en el diagnóstico: había que liberarse de un pasado opresivo, en sintonía con el vanguardismo mundial contemporáneo, aunque ninguno resolviera plenamente sus propias contradicciones.
Tejada murió en 1924, antes de que la militancia comunista tuviera partido en Colombia. Vidales, décadas después, escribiría sobre él en el Magazín Dominical de El Espectador un artículo titulado "Luis Tejada, figura estelar de la revolución colombiana", atribuyéndole lecturas marxistas hechas "concienzudamente" —atribución retrospectiva, casi de reclutamiento póstumo, que la crítica posterior ha matizado señalando que en los escritos de Tejada no se perciben huellas de esas lecturas. El gesto revela cómo Vidales, ya militante consolidado, releía su propia generación buscándole raíces revolucionarias.
De Greiff seguiría un camino distinto: la poesía como reino soberano, la bohemia como método, la dirección de revistas —Panida desde 1915, la Revista de las Indias en 1936, colaboraciones en Voz de la Juventud y Universidad— como forma de habitar el campo cultural sin someterse a la política orgánica. Vidales escogió lo contrario. Esa divergencia dentro de la misma generación explica buena parte de su posición singular: entre Los Nuevos, fue el que se llevó la vanguardia al partido.
Del PSR al Partido Comunista
Cuando Suenan timbres apareció en 1926, la izquierda colombiana estaba en formación. El Partido Socialista Revolucionario, surgido hacia ese mismo año bajo la dirección de Ignacio Torres Giraldo, simpatizaba con la Internacional Comunista pero no adoptaba plenamente el modelo leninista de organización de cuadros: prefería constituirse como partido de masas, con un pie en las luchas obreras del enclave bananero y de los puertos, y otro en la agitación intelectual de las capitales. María Cano recorría el país en giras que mezclaban mitin y liturgia laica. Torres Giraldo articulaba desde la trastienda una obra teórica sobre las luchas sociales colombianas que solo se conocería completa mucho después —Los inconformes, publicado póstumamente en 1978, y la Síntesis de historia política de Colombia de 1972.
En 1930, por recomendación de la Comintern, el PSR se transformó en Partido Comunista de Colombia. La fecha coincide con la recuperación del poder por el liberalismo: Enrique Olaya Herrera cerraba la larga hegemonía conservadora vigente desde 1886. El PCC nacía en el momento exacto en que el liberalismo iba a disputarle el espacio reformista.
Vidales se incorporó al partido desde el principio y ascendió pronto a las instancias directivas. Formó parte del secretariado y del buró político. El PCC lo envió como delegado en tareas electorales, antifascistas y de representación internacional. Asistió al VII Congreso de la Comintern, el congreso frentepopulista de 1935 que consagró la línea de alianzas amplias con la burguesía democrática contra el fascismo. No era un compañero de ruta: era un cuadro.
Esa condición marca la diferencia con casi toda su generación literaria. Arciniegas, Lleras Camargo, Zalamea se moverían dentro del liberalismo, con matices más o menos críticos. Vidales fue el único de Los Nuevos que se afilió orgánicamente al comunismo y sostuvo esa afiliación durante décadas, con las inflexiones tácticas que dictaba la Comintern pero sin cambiar de aparato.
La República Liberal y la maniobra lopista
La coincidencia entre la fundación del PCC y el inicio de la República Liberal no es un detalle cronológico: es la estructura misma de la contradicción que definirá la trayectoria de Vidales.
Olaya Herrera ganó en 1930 sin arrasar; el conservatismo mantuvo mayorías parlamentarias y el control judicial. Fue Alfonso López Pumarejo quien, en su primer mandato (1934-1938), le imprimió al liberalismo su rostro reformista. Llamó a su programa "Revolución en Marcha" y desplegó una estrategia deliberada: atraer a sectores externos al bipartidismo —obreros, campesinos, intelectuales de izquierda— incorporando sus demandas sociales como propias. Reforma agraria acotada, legislación laboral, reforma tributaria, reforma universitaria: nuevas facultades en la Universidad Nacional (química, arquitectura, veterinaria, agronomía, economía, administración, filosofía), institutos de investigación, laboratorios, bibliotecas, extensión cultural, bienestar estudiantil, un campus integrado y moderno.
Y una operación específica hacia la intelectualidad: entregar puestos burocráticos a jóvenes que se decían de izquierda o habían militado en ella, pidiéndoles no abandonar el lenguaje socializante. La fórmula es explícita en la memoria del período: la "domesticación del movimiento inconforme". No represión, no exclusión: absorción con licencia retórica.
El PCC leyó la coyuntura con la lente que la Comintern le imponía. Del rechazo inicial pasó, tras el VII Congreso de 1935, a la política del Frente Popular: colaboración con el liberalismo reformista contra el peligro fascista. La manifestación del 1º de mayo de 1936, organizada por la Confederación Nacional Sindical y sectores liberales afines al gobierno, funciona como acta de nacimiento del Frente Popular colombiano. Desde el Palacio Presidencial hablaron ese día López Pumarejo, el dirigente liberal Roberto Botero Saldarriaga y el joven dirigente comunista Gilberto Vieira. La escena condensa el pacto: el partido obrero avala al reformismo burgués desde el balcón del poder ejecutivo.
Vidales operaba dentro de esa lógica. Cuadro del partido en la instancia directiva, delegado en Moscú, era también uno de los intelectuales de izquierda a los que el lopismo miraba con interés. La cooptación no requería siempre nombramiento formal: bastaba el clima. El liberalismo cooptó los movimientos populares mediante asesorías legales a sindicatos y movimientos campesinos, la reglamentación de los sindicatos en 1931 y el impulso a la sindicalización agenciada por el Estado, y con ello acotó el espacio político del PCC. Después de 1930, el liberalismo compitió activamente con comunistas e intelectuales socialistas en el terreno reformista, y esa competencia dificultó al PCC atraer a sectores que encontraban en el liberalismo una vía de acción política y social. El comunismo colombiano quedó, así, en una posición extraña: apoyaba al gobierno que le estaba comiendo la base social.
La institucionalidad cultural y el nicho de Vidales
La República Liberal no solo compitió por el espacio político: construyó, casi de la nada, una infraestructura cultural estatal. En 1938 se inauguró, durante la presidencia de Eduardo Santos, el edificio de la Biblioteca Nacional. En 1940, el mismo gobierno inauguró la Radiodifusora Nacional de Colombia y acogió a intelectuales refugiados de la Guerra Civil española. La colección Samper Ortega había divulgado autores colombianos a lo largo de los años treinta. En 1946, ya al filo del cierre del ciclo, el Ministerio de Educación inició la "Biblioteca Popular de Cultura Colombiana", que publicó obras como Peregrinación de Alpha, El alférez real y El rejo de enlazar. En septiembre de 1939 había aparecido el primer cuaderno de poesía del grupo Piedra y Cielo, bajo la dirección de Jorge Rojas, con auspicios que confirmaban la voluntad estatal de patrocinio literario.
En ese aparato en formación, Vidales encontró lugar. Los cargos rutilantes del gabinete cultural fueron para compañeros de generación menos comprometidos con la izquierda orgánica; a él le correspondió una presencia sostenida en publicaciones, comisiones y funciones técnicas. Para la década siguiente, ya bajo condiciones políticas muy distintas, se desempeñaría como demógrafo de la Contraloría Nacional, redactor de un estudio geográfico de Cundinamarca y director del censo nacional de 1951. La trayectoria estatal venía de atrás: no se improvisa en 1951 una carrera de funcionario.
Ese perfil híbrido —militante comunista con cargo técnico en el Estado liberal— es exactamente lo que la estrategia lopista producía. Vidales conservó el lenguaje socializante y, al mismo tiempo, prestó su competencia al aparato. El liberalismo obtuvo así la legitimación simbólica de contar con vanguardistas de izquierda en su nómina; el PCC obtuvo, a través de Vidales y otros, puntos de apoyo institucional en un país donde la clandestinidad era el destino habitual del comunista. Cooptación e infiltración fueron, en su caso, dos nombres del mismo movimiento.
1936, 1939: el horizonte antifascista
La biografía política de Vidales se aclara si se la lee contra el horizonte latinoamericano de entreguerras. El ascenso de Hitler al poder en 1933, la proclamación de la Segunda República española el 14 de abril de 1931 y el estallido de la Guerra Civil Española el 18 de julio de 1936 configuran el marco en que la generación colombiana de 1930-1946 tomó posiciones.
Para Vidales, España partió el campo. Amplios sectores del liberalismo colombiano y de la intelectualidad crítica se alinearon con las fuerzas republicanas; algunos colombianos se enrolaron en las milicias armadas internacionalistas que lucharon contra Franco. Republicanos y falangistas se enfrentaron en la política colombiana como nunca antes. Para el PCC —y para Vidales dentro de él— la guerra española no era una causa externa: era la traducción europea del combate local contra el reaccionarismo y la justificación teórica del Frente Popular. Si Madrid caía por falta de unidad antifascista, Bogotá podía caer por lo mismo. La convicción atravesó su prosa política y su trabajo de dirigente.
La militancia lo alejaba, además, del refinamiento poético puro que en otras latitudes maduraba en obra sostenida: mientras algunos contemporáneos escribían libros, él respondía al ciclo político. La alianza antifascista había otorgado un inusitado prestigio a la Unión Soviética y a los partidos comunistas latinoamericanos, que impulsaron alianzas con las burguesías nacionales y el discurso de convivencia entre capitalismo y socialismo, y ese giro consumía la energía que otros transformaban en libro. Vidales lo tradujo al idioma colombiano: apoyar a López sin dejar de ser comunista, defender la República española sin abandonar el partido, escribir prosa política sin renunciar del todo a haber sido el autor de Suenan timbres. El precio fue una obra breve; el rédito, una centralidad institucional que sus pares líricos del continente nunca buscaron.
Durante la Segunda Guerra Mundial el PCC atravesó una renovación interna influida por los cambios internacionales y por el nuevo discurso de convivencia pacífica entre capitalismo y socialismo, y esa transformación reordenó las expectativas de los comunistas colombianos respecto a la revolución. Vidales cruzó el giro desde la dirigencia. Cuando se abrió el segundo mandato de López Pumarejo, el PCC —que se había distanciado durante el gobierno de Eduardo Santos (1938-1942)— retomó la táctica frente-populista, apoyó a López y presionó por reformas que parecían cada vez más distantes.
La red: compañeros, aliados, adversarios
La densidad institucional de Vidales solo se entiende dentro de una red que él mismo contribuyó a tejer. Con Torres Giraldo lo unía la memoria fundacional del socialismo colombiano; con María Cano, la referencia a la agitación de los veinte que había preparado el terreno para el partido. Torres Giraldo terminaría en Cali, en 1968, en condiciones de pobreza y aislamiento político; su destino ilustra el costo de sostener una posición comunista fuera de las coyunturas de tolerancia. Vidales, más afortunado o más flexible, conservó puestos y presencia pública durante décadas.
Con De Greiff mantuvo la solidaridad de generación, sin compartir la política orgánica. Con Tejada, la fidelidad póstuma. Con Rafael Maya y con Jorge Zalamea, la conversación literaria por encima de la divergencia ideológica. Con Baldomero Sanín Cano, la deferencia hacia el gran ensayista que había preparado el terreno crítico para que Los Nuevos pudieran existir.
En la trama internacional, Pablo Neruda era referencia obligada: el modelo del poeta comunista latinoamericano que había resuelto en obra sostenida lo que Vidales había concentrado en un solo libro. La comparación —inevitable en los círculos partidarios— probablemente no favorecía al colombiano en el terreno lírico, pero él había escogido otro terreno.
Del otro lado —el liberalismo en el poder— Vidales trataba con López Pumarejo, con Santos y, sobre todo, con Jorge Eliécer Gaitán. Aquí la red se tensaba. El PCC leyó el gaitanismo con desconfianza, como fenómeno populista competidor por la base obrera y popular; Vidales, en la dirección del partido, era parte de esa lectura. El caudillo liberal disputaba al comunismo justamente el electorado que la Revolución en Marcha ya le había mermado, y lo hacía con un lenguaje —"país nacional" contra "país político"— que absorbía la crítica social sin pasar por Moscú. La ambigüedad del PCC frente a Gaitán no era desatención: era un cálculo estratégico que la historia se encargaría de castigar. Cuando el 9 de abril de 1948 el caudillo cayó asesinado en la carrera séptima, el partido no había resuelto esa relación, y el Bogotazo puso al comunismo colombiano en una posición imposible: acusado por unos de haber instigado la insurrección, incapaz según otros de haberla capitalizado. Vidales quedó atrapado en esa doble acusación y desde ella tuvo que operar los años siguientes.
1946-1953: el cierre
La República Liberal se cerró como se abren muchas crisis colombianas: por división interna del partido en el poder. En las elecciones de 1946, el liberalismo se partió entre Gabriel Turbay y Gaitán, quienes juntos obtuvieron mayoría de votos pero al dividirlos permitieron el triunfo del conservador Luis Mariano Ospina Pérez. Durante el segundo gobierno de López Pumarejo, los liberales habían recurrido al estado de sitio y a la censura de prensa para apuntalar el régimen ante la inestabilidad; esas prácticas de cierre quedaron disponibles para el sucesor conservador.
Vidales, en ese año bisagra, fue diputado de Cundinamarca por el Partido Socialista Democrático (1946-1947), etiqueta que el comunismo colombiano usaba en ciertas coyunturas para presentarse a elecciones sin las restricciones legales que pesaban sobre el nombre PCC. El paso por la Asamblea departamental confirma su vocación de operar simultáneamente en la representación pública y en la dirección partidaria clandestina o semiclandestina.
Luego vino la aceleración de la Violencia. Sus raíces se remontaban a 1930 y el proceso se había ido agudizando con el retorno conservador al poder en 1946, hasta alcanzar su punto de mayor intensidad tras el asesinato de Gaitán. Durante el Bogotazo y la Violencia subsecuente, Vidales actuó como líder del PCC en condiciones de semiclandestinidad: el partido, formalmente no ilegalizado en todo momento, operaba de facto bajo persecución.
En 1951, en medio de esa turbulencia, Vidales dirigió el censo nacional. La imagen es reveladora: un dirigente comunista al frente de la mayor operación estadística del Estado colombiano, en pleno gobierno conservador. Duró poco. El gobierno de Laureano Gómez lo destituyó de sus cargos por motivos ideológicos, y con la destitución se cerró el ciclo largo que había comenzado con la Revolución en Marcha: el liberalismo había abierto para él —y para otros como él— un espacio institucional que el conservatismo cerró de golpe.
Esa destitución es la prueba retrospectiva de que la estrategia lopista no había sido pura cooptación. Si Vidales hubiera sido solo un intelectual domesticado, no habría sido destituido: habría sido conservado, como se conservaron tantos otros. Lo destituyeron porque, pese al cargo técnico, seguía siendo lo que había sido en 1930: un cuadro del partido comunista. La República Liberal había fabricado el nicho; Vidales lo había habitado con una coherencia militante que sobrevivió al régimen que se lo había ofrecido.
Exilio, retorno y proyección larga
Los años cincuenta y sesenta, bajo la persecución del conservatismo primero y bajo la lógica del Frente Nacional después, empujaron a Vidales, como a otros dirigentes de izquierda, hacia los márgenes y hacia el exterior. La persecución política bajo Rojas Pinilla generó exilios de figuras colombianas hacia Francia, España, México y otros destinos.
Desde 1960 y hasta 1992 —treinta y dos años— Vidales presidió el Instituto Colombo-Soviético, cargo que lo convirtió en el rostro público de la relación cultural entre Colombia y la URSS durante toda la Guerra Fría. El puesto no era decorativo: en un país donde el anticomunismo estatal era doctrina desde 1953, sostener una institución de diálogo cultural con Moscú exigía capacidad de maniobra política, protección de aliados en el establecimiento liberal y una biografía suficientemente respetada como para que el hostigamiento tuviera costos.
El reconocimiento llegó tarde, como suele ocurrirles a los militantes que sobreviven a la lucha. La Universidad del Valle le otorgó el doctorado honoris causa, distinción que había concedido previamente a León de Greiff y a Enrique Buenaventura, y que también recibiría Estanislao Zuleta. La lista sitúa a Vidales en la genealogía crítica que la universidad caleña quiso construirse: cuatro figuras que, sin pertenecer todas a la misma generación, encarnaban modos de disidencia cultural frente al orden bipartidista.
Vidales murió en 1990. Había sobrevivido a Los Nuevos, al PCC de la fundación, a la República Liberal, a la Violencia, al Frente Nacional, a los ciclos de la Guerra Fría. Le quedaban dos años más al frente del Instituto Colombo-Soviético, que él no vería cerrar tras la disolución de la URSS.
La huella y su disputa
La memoria de Vidales oscila entre tres registros que rara vez se dejan pensar juntos: el autor de Suenan timbres, pieza obligada de las historias de la vanguardia colombiana; el cuadro del PCC que sobrevivió a todas las purgas de la izquierda y sostuvo durante más de tres décadas la interlocución cultural con el mundo soviético; el funcionario técnico —demógrafo, director del censo, diputado, destituido— que nunca dejó de ser militante.
Reducirlo a una sola de esas figuras es inexacto. Vidales fue el vanguardista que la República Liberal necesitó para modernizarse simbólicamente sin ceder poder, y fue también el comunista que ese mismo Estado no pudo integrar del todo. Fue instrumento de la lógica cooptadora del lopismo y, dentro de ella, sujeto de una coherencia que la desbordaba. Sin la Revolución en Marcha no habría habido nicho para un intelectual comunista con carné y con cargo; pero Vidales no fue mero producto de esa maquinaria: fue el registro más nítido de sus límites, porque probó con su propia trayectoria hasta dónde el reformismo podía absorber a la izquierda y a partir de qué punto —Laureano Gómez, 1951— el sistema decidía expulsarla. Que la acomodación fuera parcial, revocable y finalmente rota no cancela el hecho de que existió. Y en su centro, durante casi dos décadas, estuvo él.
Conexiones del archivo
Red histórica
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
35 documentos · 42 fragmentos01Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · Páginas 143, 1472 citas
[1]su secretaria - do y buró político. Asistió al VII Congreso de la Comintern y luego fue delegado del pcc en diversas tareas electorales y antifascistas. En el pe - riodo 1946 - 1947 fue diputado de Cundinamarca por el Partido Socialista Democrático. Para la década de 1950, fue demógrafo de la Contraloría Nacional,…
p. 143
[30]la familia de María Cano en Medellín y posteriormente en Palmira. Durante este, redactó una prolífica obra de análisis político-social, gran parte aún inédita, que incluye Los inconformes (Torres Giraldo, 1978) —estudio historiográfi - co pionero sobre las luchas sociales en Colombia—, las Cinco cuestio - nes…
p. 147
02Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · Páginas 644, 6472 citas
[2]las obras que siguieron a Tergiversaciones'. Libro de signos. (1930), Variaciones alredor de nada (1936), Prosas de Gaspar (1937), Poemillas de Bogislao Von GreLf (1949), F á rrago (1954) y. B á rbara Charanga (1957), por citar los m á s conocidos, Le ó n de Greiff no vari ó su posici ó n inicial. La enriqueci ó con…
p. 644
[4]Luis Tejada como a uno de los m á s sobresalientes continuadores te ó ricos del marxismo-leni- I nismo en Colombia, aunque en ninguno de sus escritos se puedan I percibir las huellas de sus “ lecturas marxistas ” hechas “ concien- j zudamente ”, como asegura Luis Vidales 60. Mientras llega esa i é poca, queda la…
p. 647
03Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · Página 281 cita
[3]dando en el país suscitaron profundos debates en el campo intelectual de la época. A través de la prensa, de la cátedra, de la política, los intelectuales desempeñaron un papel de primer orden, pues sus intervenciones contribuyeron en muy buena medida a reconfigurar la sociedad colombiana. A finales de los años diez,…
p. 28
04Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · Página 1581 cita
[5]mo una empresa cultural propia el difícil desarrollo de su provincia, a juzgar por su libro Francisco Javier Cisneros y el ferrocarril de Antioquia (Medellín, 1924), en el que narró bellamente las hazañas de quienes se aventuraron en semejante construcción. 65 Ibíd., p. 68. 165 c uarta P arte ENTREGUERRAS O ENTRE LAS…
p. 158
05Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · Páginas 39, 432 citas
[6]ésa y en casi todas las épocas. ¿No aspiró tam- bién acaso José Vasconcelos a ser pre- sidente de México, siendo derrotado en 1930? ¿No publicó en 1933 Alejo Carpentier su primera novela, de tema afro-cubano: ¡ Ecué-Yamba-O!, tenien- do que exiliarse, en París, al poco tiem- po, por culpa del dictador cubano de turno?…
p. 39
[39]Chile; Emilio Adolfo West- phalen, en el Perú — Las ínsulas extra- ñas es de 1931 y Abolición de la muer- te, de 1935—; José Lezama Lima, en Cuba: Enemigo rumor es de 1941; Jor- ge Carrera Andrade, en el Ecuador; Pablo Antonio Cuadra y Carlos Mar- tínez Rivas, en Nicaragua... Los gér- menes renovadores a los cuales no…
p. 43
06Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · Páginas 62, 942 citas
[7]contrario, decidió que el avance intelectual y doctrinario no radicaba más en el liberalismo y optó por pasar al socialismo, aunque años después regresó a las toldas liberales. Los socialistas, por su lado, continuaban concretando ideas. Hacia 1924, en un nuevo congreso, orientaron su perfil hacia un compromiso más…
p. 62
[40]dirigidas por el general Francisco Franco; por el contrario, amplios sectores del liberalismo se declararon partidarios de las fuerzas repu- blicanas. Buena parte de la intelectualidad con pensamiento crítico se alineó también con las fuerzas republicanas y algunos colombianos hicieron parte de las milicias armadas…
p. 94
07Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · Página 2851 cita
[8]developed in Palmira 1930 — Enrique Olaya- Herrera is president — Communist Party of Colombia founded — First flare-ups of bipartisan violence Worldwide economic crisis felt in Colombia — First radio station created in Medellín — The Pontificia Universidad Javeriana re- established in Bogotá Colombian Chronology,…
p. 285
08El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · Página 1781 cita
[9]pol í ticos y econ ó micos va a exigir nuevas definiciones de los grupos revolucionarios y de los intelectuales de izquierda. En primer lugar, la crisis mundial de 1929 y sus consecuencia en la contracci ó n del mercado internacional y en la dr á stica reducci ó n de la capacidad del Estado en el sostenimiento del…
p. 178
09Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · Página 501 cita
[10]Estos nicleos compuestos por obre- ros, artesanose intelectuales se lanzan a la tarea de organizar el naciente movimiento laboral a través de congresos obreros. En el segundo de estos con- gresos, en julio de 1925, surgié la Confederacién Obrera Nacional, con un marcado tinte anarcosin- dicalista. Un afio més tarde,…
p. 50
10Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · Páginas 484, 4882 citas
[11]época de la Violencia, que va de 1946 a 1957; después, el Frente Nacional, de 1958 a 1982 y, por último, el proceso de negociación, apertura política y reforma institucional que se viene desarrollando desde 1982. Cada uno de ellos se desenvuelve en el contexto de unos hechos y situaciones específicas, tiene unas…
p. 484
[12]1933) de Jorge Eliécer Gaitán, la Asocia- ción Patriótica de Empresarios Nacionales (Apen, 1931- 35) de inspiración derechista, la Liga de Acción Política (Lap, 1934-35) de orientación socialista. Ninguna de estas fuerzas logró perdurar -excepto el partido comunista- ni alterar el monopolio que sobre la opinión…
p. 488
11El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Página 492 citas
[13]pretendió renovar las estructuras de un Estado anquilosado, con rezagos colonialistas, excluyente y violento. Quiso intentar su “New deal”. Pragmático y dogmático, ningún otro presidente en la historia colombiana ha sido tan controvertido. Llamando a su gobierno la “Revolución en Marcha”, buscó la armonía social…
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[14]pretendió renovar las estructuras de un Estado anquilosado, con rezagos colonialistas, excluyente y violento. Quiso intentar su “New deal”. Pragmático y dogmático, ningún otro presidente en la historia colombiana ha sido tan controvertido. Llamando a su gobierno la “Revolución en Marcha”, buscó la armonía social…
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12Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Página 1591 cita
[15]ores de Co lo mbi a, CTe. Au me nt aron l as tasas d e afili ación de nu evos sindic at os. El arbitraje de la s dis puta s laboral es fu e co n- siste nte y rindió frut os: el 70% d e los co nflic to s r eg is trad os e ntr e 1 935 y t9.W, se resolvió por la interven ció n gubern am enta l. Ló pe z «y sus mu chac h…
p. 159
13Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · Página 3271 cita
[16]política de transición que llevó de la oposición cerrada al gobierno de López a la co- laboración y apoyo dentro de los li- ncamientos del Frente Popular. Puede decirse que el acta de naci- miento de lo que en Colombia se co- noció como el Frente Popular, fue la manifestación del primero de mayo de 1936. Esta…
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14Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · Página 181 cita
[17]las dificultades que tuvieron para actuar en el ámbito político colombiano; aunque, participaron de la “crisis del sistema conservador”, como lo demostró la creciente actividad huelguística en los años veinte y treinta. 50 El incipiente peso de los movimientos políticos de izquierda permitió que estos se replegaran al…
p. 18
15Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · Página 3411 cita
[18]los años cuarenta la izquierda era el único soporte que le quedaba al Estado contra la cada vez más agresiva oposición derechista. El Partido Comunista, después del distanciamiento con el liberalismo durante el gobierno de Santos, volvió a revivir la táctica frente-populista con la candidatura de López. A lo largo de…
p. 341
16El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · Página 981 cita
[19]partido dominante reconocido como tal) (Gutiérrez, en prensa). Estaban demasiado faccionalizados, sufrían de una cantidad muy grande de fracturas territoriales e ideológi cas, y carecían del acceso a recursos claves (como por ejemplo una alianza orgánica con la Iglesia católica) que habían constituido un aspecto…
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17María Cano, la Virgen RojaBeatriz Helena Robledo · 2017 · Página 3161 cita
[20]Espectador. Bogotá, n.° 252 (enero24 de 1988) Pineda, Rocío y Uribe, Tila. Conversación: significado de la vida y obra de Mar í a Cano. Medellín: Sept. 19 de 2007. 2 CD Ramírez, Joaquín. “El tribunal superior encarceló a la señorita María Cano”. El Heraldo de Antioquia, vol. 3, n.° 597 (mayo 27, 1929) Rivas, Luis…
p. 316
18Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · Página 3411 cita
[21]ser tan importan- tes en los años sesenta. Pero induda- blemente el más popular sigue siendo Vargas Vila. De los escritores circulan algunas novelas sociales como las de Osorio Lizarazo y las obras de Tomás Carras- quilla. Los críticos Hernando Téllez y Baldomero Sanín Cano introducen el gusto por una literatura de…
p. 341
19Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2461 cita
[22]profunda. 1938 Eduardo Santos, presidente de la República; anuncia un gobierno de moderación y ecuanimi- dad («la pausa», después de las reformas sociales). Censo nacional: 8”701.816 habitantes; Bogotá, 340.000. Inauguración del edificio de la Bibliote- ca Nacional. 1939 Jorge Eliécer Gaitán, ministro de Educación.…
p. 246
20Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Página 2181 cita
[23]1938 a 1942. Sale electo con los votos liberales y la abstención que hizo el conservatismo de participar en el debate electoral, fiel a una costumbre muy co- mún en la nación hace ya algunos años. Se posesiona el 7 de agosto y comienza un gobierno del que Alberto Lleras dijo, durante el sepelio del doctor Santos, "fue…
p. 218
21Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 2061 cita
[24]fundar una economía agrícola de granjeros. Dada la división parti- dista, no se generaron más transformaciones en aras de mantener estable al país. Al go- bierno se le acusó de comunista, marxista y socialista, cuando verdaderamente sólo tenía un cariz liberal reformista. campus integrado y moderno, donde además de…
p. 206
22Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Páginas 210, 3162 citas
[25]partir de 1920 la Revista de Occidente, Suramericana y Losada y un poco despu é s el Fondo de Cultura Econ ó mica surtieron a los libreros, cada vez m á s numerosos, y per mitieron a los letrados formar sus bibliotecas privadas. La creaci ó n de la Biblioteca P ú blica Piloto en Medell í n, en 1954, cre ó un nuevo…
p. 316
[31]rez puede ser el candidato conserva LA REP Ú BLICA LIBERAL: 1930-1946 211 dor ”. En efecto, el 24 de marzo, mes y medio antes de las elecciones, los conservadores lanzaron su candidatura, con el apoyo de Laurea no G ó mez, que sab í a que la suya habr í a producido la uni ó n liberal. Su campa ñ a trat ó de presentar…
p. 210
23La biblioteca aldeana de Colombia y el ideario de la República Liberal, 1934-1947. Bibliotecas y cultura en AntioquiaHernán Alonso Muñoz Vélez · 2014 · Página 531 cita
[26]Resuelto a colocarse por encima de quienes habían ensangrentado el territorio nacional con una violencia de que estaba harto el país”. 99 Ejercía una enorme influencia a través de su periódico El Tiempo, el cual utilizó para controvertir con el Partido Conservador e impulsar la campaña y posterior victoria de Enrique…
p. 53
24Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850-1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · Página 2471 cita
[27]cathedral, the rent paid by Carrasquilla. The life of this group, active between and , was linked to that of the local bohemians, steadfast frequenters of the El Globo, El Blumen, La Bastilla, and the Chantecler cafés. The most famed Panidas were the poet León de Greiff, the caricaturist Ricardo Rendón, Félix…
p. 247
25Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850–1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · Página 2471 cita
[28]cathedral, the rent paid by Carrasquilla. The life of this group, active between and , was linked to that of the local bohemians, steadfast frequenters of the El Globo, El Blumen, La Bastilla, and the Chantecler cafés. The most famed Panidas were the poet León de Greiff, the caricaturist Ricardo Rendón, Félix…
p. 247
26Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · Página 2431 cita
[29]Gaitán Orjuela la modernizó, y de 16 páginas pasó a 46, con carátulas atractativas. Lo sucedió el Padre Federico Vélez y luego un.comité en el que estaban varios seglares, hasta-su clausura en 1965. Pasó las ochocientas ediciones. Maestro Germán Arciñiegas. E l más grande humanista colombiano del presente siglo.…
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27Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · Página 1111 cita
[32]Bogotá con numerosas obras de infraestructura, urbanizando la ciudad con la creación de nuevos barrios y generando una amplia oferta de empleos en la ciudad. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Partido Liberal se dividió entre los dos candidatos liberales Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán. Para las…
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28Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Página 1371 cita
[33]to the social resentment of the middle and working classes against the mostly well-born and lighter-skinned figures who staffed the higher levels of government and of all the nation's institutions. When he pre- sented himself as candidate for president in 1946, Gaitan carried Bogota and several other large cities,…
p. 137
29Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · Página 181 cita
[34]y el Partido Conservador. La última de esas guerras, conocida como la guerra de los Mil Días, transcurrió entre 1899 y 1902 causando 100.000 muertes —sobre una población de menos de tres millones—, y suponiendo, además, la pérdida de Panamá. Es por esto que algunas voces, tomando como base lo anterior, entienden que…
p. 18
30La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · Página 211 cita
[35]al Presbítero Camilo Torres Restrepo, fraternal im- pulsador de todas las horas; a la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional que promovió la idea de la investi- gación; a la Fundación de la Paz con cuyo patrocinio fue posible realizar la labor; a don René Camargo, generoso auxiliar; al doctor Andrew Pearse…
p. 21
31Exilio colombiano. Huellas del conflicto armado más allá de las fronterasCentro Nacional de Memoria Histórica, Juan Manuel Zarama Santacruz, Randolf Laverde Tamayo, Juan Pablo Luque · 2018 · Página 801 cita
[36]Alianza Popular Revolucionaria Americana del Perú, huyeron hacia México en busca de refugio durante esa época. Véase Semana (1987, 23 de noviembre). 100 Dentro de estos casos se encuentra Carlos J. Villar Borda, considerado uno de los primeros periodistas exiliados de Colombia, quien buscó protección en España en…
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32Conversaciones con Estanislao ZuletaEstanislao Zuleta · 2020 · Página 891 cita
[37]demasiado sintética de la amplitud y la variedad de temas que maneja Zuleta con profundidad y rigor. Autodidacta por convicción. Estanislao Zuleta recibe el doctorado Honoris Causa otorgado por la Universidad del Valle, título que también se le entrega a Luis Vidales. Antes fue recibido por León de Greiff y Enrique…
p. 89
33Una vida, muchas vidasGustavo Petro Urrego · 2021 · Página 511 cita
[38]no aparecía en los libros ni en los tratados, que no aparecía en Marx ni en Lenin, y que de alguna manera intentó que hubiera una igualdad de género, que. las mujeres tuvieran voz, aunque obviamente era un asunto incipiente. Que un miembro de la dirección nacional del M-19 fuera homosexual y lo reprimieran era algo…
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34Leer es resistirMario Mendoza · 2022 · Página 1101 cita
[41]de esos vagabundos que Roberto conocía bien recogiendo sus hojas, sus dibujos y sus casetes, y pesándolos en alguna bodega de reciclaje a cambio de unas cuantas monedas. La historia del olvido en el olvido. 6. El agujero espiritual Finalizando la carrera me dediqué a estudiar en la biblioteca de la universidad el…
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35Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · Página 1451 cita
[42]gaitanismo y del 9 de abril sólo se puede captar cabalmente cuando se piensa en el contexto global de la Guerra Fría. Recordemos por tanto los elementos centrales de la configuración militar, política e ideológica del mundo al finalizar de la Segunda Guerra Mundial, cuando comenzó precisamente el ascenso vertiginoso…
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