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Biografía

Patricia Tobón Yagarí

Posconflicto

17 min de lectura34 documentos
NacimientoSin fecha registrada
FallecimientoSin fecha registrada
RolesAbogada especializada en derecho indígena y litigio étnico · Asesora jurídica de comunidades embera en defensa de consulta previa y territorios colectivos
Lugar principalColombia
Período históricoPosconflicto2016–presente
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La biografía

Patricia Tobón Yagarí es una abogada indígena embera chamí que ha ocupado en la última década algunos de los cargos más consecuentes que el Estado colombiano ha dispuesto para tramitar la deuda con las víctimas del conflicto armado. Fue una de las once personas —tras la muerte de Alfredo Molano Bravo y de María Ángela Salazar Murillo— que integró como comisionada la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, cuyo informe final Hay futuro si hay verdad se publicó en Bogotá en 2022. Ese mismo año, tras la llegada de Gustavo Petro a la Presidencia, fue nombrada directora de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas. Su trayectoria dibuja un arco poco común en la historia institucional colombiana: la de una jurista formada en el litigio étnico contra un Estado que incumplía la consulta previa, escalando hasta diseñar desde adentro los dispositivos oficiales de verdad y reparación. Su pertenencia al pueblo embera chamí no es un rasgo biográfico accesorio: es la clave desde la que puede leerse su desplazamiento desde la defensa comunitaria hacia el diseño de política pública, y también la tensión que ese tránsito conlleva.

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Línea de vida

  1. 1991

    Formación en el horizonte constitucional del 91

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    La Constitución Política de 1991, que reconoció la diversidad étnica y cultural de Colombia y abrió el horizonte de territorios colectivos, jurisdicción especial y consulta previa, enmarcó la formación de Tobón Yagarí como parte de la primera generación de juristas indígenas que pudo estudiar derecho sin experimentar el título como una salida del propio pueblo.

  2. 1993

    Litigio por consulta previa y defensa de resguardos embera

    Leer contexto

    En el marco del artículo 76 de la Ley 99 de 1993, Tobón Yagarí participó en la denuncia y litigio contra el incumplimiento sistemático del deber de consulta previa en proyectos que afectaron a comunidades embera katío, donde el Estado impuso indemnizaciones monetarias individuales que erosionaron la cohesión colectiva y amenazaron la continuidad cultural de los pueblos.

  3. 2016

    Designación como comisionada de la CEV

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    Tras la firma del Acuerdo Final en el Teatro Colón de Bogotá en noviembre de 2016, fue seleccionada como una de las once comisionadas y comisionados —encabezados por Francisco José de Roux Rengifo— de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, representando la voz indígena en el cuerpo colegiado.

  4. 2022

    Publicación del Informe Final 'Hay futuro si hay verdad'

    Leer contexto

    Figura como parte del cuerpo colegiado de comisionados en el Informe Final de la CEV, publicado en Bogotá en julio de 2022, estructurado en once tomos y veinticuatro volúmenes, incluyendo el tomo étnico 'Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de Colombia', cuyo enfoque metodológico de larga duración y perspectiva de sanación espiritual del territorio fue deudor de su trabajo.

  5. 2022

    Nombramiento como directora de la Unidad para las Víctimas

    Leer contexto

    En agosto de 2022, tras la llegada de Gustavo Petro a la Presidencia, fue nombrada directora de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, convirtiéndose en la primera mujer indígena embera chamí en ocupar ese despacho, con responsabilidad sobre el registro y la reparación de más de ocho millones de colombianos inscritos en el Registro Único de Víctimas.

Una jurista embera en la maquinaria del posacuerdo

En la fotografía institucional de los once comisionados y comisionadas que firmaron el Informe Final de la CEV —presidido por el jesuita Francisco José de Roux Rengifo y con Mauricio Katz García como secretario general— la figura de Patricia Tobón Yagarí condensa una particular densidad simbólica. Es mujer, es indígena, es abogada, y proviene de un pueblo, el embera chamí, cuya experiencia del conflicto armado la CEV documentó con especial detalle en el tomo étnico titulado Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de Colombia. Los créditos institucionales la ubican como parte del cuerpo colegiado que firma volúmenes tan distintos como el dedicado a los impactos y resistencias frente a la guerra y el que aborda las experiencias de mujeres y personas LGBTIQ+ en el conflicto: la misma lista, idéntica en cada tomo, la nombra siempre entre pares.

Ese lugar —el de comisionada— llegó tras dos décadas de trabajo en el movimiento indígena colombiano y en la asesoría jurídica de comunidades embera afectadas por megaproyectos, desplazamientos y despojos. La secuencia que la llevó de allí a la Dirección de la Unidad para las Víctimas, en agosto de 2022, no fue una carrera política convencional: fue el desplazamiento de una defensora hacia el corazón del aparato que reconoce, registra y repara a los ocho millones largos de colombianos inscritos en el Registro Único de Víctimas. Que una mujer embera chamí ocupe ese despacho no era imaginable en Colombia hasta hace muy pocos años.

Orígenes: Risaralda y el territorio embera chamí

Patricia Tobón Yagarí nació en el departamento de Risaralda, en el centro-occidente de Colombia, territorio histórico del pueblo embera chamí. Risaralda es un departamento de cordillera doble: se extiende desde las cumbres de la cordillera Central —donde los nevados de Santa Isabel y del Quindío superan los 4.500 metros— hasta las estribaciones de la cordillera Occidental que se descuelgan sobre la llanura del Pacífico, con el cerro de Tatamá coronando por encima de los 4.000. Limita al norte con Antioquia y Caldas, al oriente con Tolima, al sur con Quindío y Valle del Cauca, y al occidente con Chocó. Esa geografía —bisagra entre los Andes cafeteros y el Pacífico selvático— es también la geografía histórica del pueblo embera, que en Colombia se diferencia en varios subgrupos reconocidos como etnias distintas: embera chamí, embera katío y embera eperara, junto con la referencia lingüística del embera waunano.

El apellido Yagarí, materno según la costumbre embera de conservar la marca de linaje, la inscribe en una genealogía comunitaria concreta. En el municipio de Pueblo Rico, en el occidente de Risaralda, existe el resguardo indígena Gitó Dokabú —oficialmente reconocido como territorio embera katío—, y el corregimiento de San Antonio de Chamí concentra población mayoritariamente indígena en la misma zona. La distinción entre embera chamí y embera katío no siempre corresponde a fronteras territoriales netas: los resguardos y comunidades del occidente de Risaralda y del oriente de Chocó comparten tramas de parentesco, lengua y prácticas que rebasan las clasificaciones administrativas.

Crecer en ese territorio en las décadas de 1980 y 1990 significó formarse en el contacto directo con el proceso organizativo indígena en marcha. Fue la época en que las comunidades embera del Alto Sinú adoptaron formalmente el Cabildo como forma de gobierno —hacia 1995—, con la figura del Nokó o gobernador general, la Nokowera o gobernadora, el Consejo Territorial y el Jenené o alguacil general a cargo de la guardia indígena, sin que esa estructura sustituyera del todo la autoridad tradicional de los ancianos cabeza de las redes de parentesco. Fue también la época de la Constitución Política de 1991, que reconoció por primera vez que la nación colombiana era diversa y no homogénea, y que estableció la obligación estatal de proteger esa diversidad. Los delegados indígenas en la Asamblea Constituyente —entre ellos Lorenzo Muelas y Francisco Rojas Birry— llevaron a la Carta propuestas aceptadas solo parcialmente, pero que abrieron un horizonte jurídico inédito: territorios colectivos, jurisdicción especial, consulta previa.

En esas coordenadas se formó una generación de líderes y profesionales indígenas que ya no debieron optar entre la comunidad y el mundo letrado, sino que buscaron habitarlos simultáneamente. Patricia Tobón Yagarí pertenece a esa generación bisagra: la primera que pudo estudiar derecho sin experimentar el título como una salida del propio pueblo, y la que aprendió a leer el castellano jurídico del Estado como una segunda lengua táctica, útil precisamente para litigar en nombre de la primera.

Formación jurídica y aprendizaje en el movimiento indígena

Su trayectoria profesional se cimentó en la abogacía y en el trabajo con la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), tejida a su vez con las organizaciones regionales que habían venido articulándose desde los años setenta. El movimiento indígena colombiano —impulsado por reflexiones internas desde la Secretaría Indígena de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) y desde el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), con apoyo de sectores estudiantiles y de líderes campesinos— había construido en dos décadas un cuerpo doctrinario y práctico centrado en el autorreconocimiento cultural y la defensa de derechos colectivos. La ONIC, fundada en 1982, adoptaría progresivamente un lenguaje culturalista para nombrar una experiencia común más honda que la cultura misma: una historia compartida de explotación, despojo y victimización.

Los primeros años de Tobón Yagarí en ese ecosistema la pusieron en contacto con dos escalas simultáneas de trabajo. En la escala nacional, la ONIC discutía con el Estado los grandes marcos: el desarrollo reglamentario de la Constitución del 91, la aplicación del Convenio 169 de la OIT, la resistencia al Estatuto Rural, la denuncia del genocidio silencioso que padecían pueblos como los nukak, los awá o los embera katío del Alto Sinú. En la escala regional y local, las asesorías jurídicas se hacían con expedientes de resguardos concretos, con actas de asamblea traducidas del embera al castellano, con constancias de reuniones donde el saludo protocolar duraba tanto como la argumentación técnica. Aprender a moverse entre ambas escalas —el foro internacional y el patio de la casa comunal— fue el aprendizaje decisivo de esos años.

En el Chocó, departamento vecino y trenzado por parentesco con el embera chamí de Risaralda, la Orewa había nacido en 1979 sin que existiera todavía un solo resguardo constituido en el departamento. En las décadas siguientes, el proceso organizativo lograría 112 títulos de resguardos, 39 solicitudes de ampliación y 12 trámites de creación de nuevos resguardos para cubrir 252 comunidades indígenas. Ese trabajo territorial —titulación, delimitación, defensa jurídica— es el mundo profesional en el que se formó Tobón Yagarí: una abogacía enraizada en la reafirmación de la dignidad de los pueblos frente a siglos de negación.

Fue también el mundo donde el conflicto armado golpeó con particular saña. Los pueblos indígenas del Chocó, incluidos los embera, enfrentaron desplazamientos masivos, confinamiento, asesinato de líderes e imposición de restricciones de movilidad por parte de grupos armados. Comunidades embera eyábida y embera chamí del Cabildo Mayor Indígena de Chigorodó, en Antioquia, sufrieron confinamiento con restricciones severas dentro y fuera del resguardo. Los actores armados —guerrillas, paramilitares y, en ocasiones, la propia fuerza pública— impidieron cosechar plátano, arroz y maíz, criar animales o desarrollar prácticas en los horarios propicios para las tradiciones. El asesinato de jaibanás, los líderes espirituales, implicó pérdidas culturales concretas: cantos, danzas, pinturas corporales, la conexión con los espíritus de los animales y con el territorio.

La abogacía indígena fue, entonces, un frente de batalla. Uno de los litigios estructurales que marcaron a la generación de Tobón Yagarí fue el incumplimiento sistemático del deber de consulta previa consagrado en el artículo 76 de la Ley 99 de 1993, sobre todo en proyectos que afectaron a comunidades embera katío. El Estado impuso, en lugar de consulta, indemnizaciones monetarias por familias que desconocieron el sistema cultural y organizacional colectivo. El efecto fue doblemente devastador: las indemnizaciones individuales erosionaron la cohesión política de las comunidades y llevaron a que las nuevas generaciones de embera katío desconocieran los sistemas de propiedad y producción colectivos, con la amenaza de una extinción cultural en marcha. Un hito parcial de reparación fue la sentencia de restitución de tierras a 1.718 familias embera katío en el resguardo del Río de Alto Andágueda, en Bagadó, Chocó, donde se habían otorgado concesiones mineras a Continental Gold Limited y a AngloGold Ashanti Colombia sin consulta previa.

Ese es el fondo del oficio de Tobón Yagarí: una abogacía que no discute abstracciones sino cosechas perdidas, jaibanás asesinados, resguardos confinados. La formulación pública que ella y otros harían más tarde —que la crisis humanitaria indígena en Colombia es una emergencia tan grave como invisible, mientras el Estado se precia de multicultural— tiene su origen en ese trabajo de terreno.

De La Habana a la Comisión de la Verdad

El Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, firmado en noviembre de 2016 en el Teatro Colón de Bogotá entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC-EP, tras cuatro años de negociaciones en La Habana, abrió el marco de transición política más amplio y completo que Colombia ha conocido. Su punto quinto puso a las víctimas en el centro y creó, entre otras instancias, la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, mecanismo extrajudicial de investigación y reconocimiento con vocación de esclarecer, en tres años prorrogables, patrones y causas del conflicto.

La selección de los once comisionados y comisionadas —encabezados por Francisco de Roux, con largo trabajo en el Magdalena Medio— buscó representar diversidades territoriales, étnicas, académicas y de género. Patricia Tobón Yagarí ingresó como una de las voces indígenas del cuerpo colegiado, junto a otras figuras del movimiento étnico con quienes había compartido trayectoria en la ONIC y en los espacios regionales: Luis Evelis Andrade Casama, exconsejero mayor de la ONIC, y Aída Quilcué Vivas, lideresa nasa del CRIC, entre otros liderazgos afines. Ese ecosistema de liderazgo indígena, formado en dos décadas de trabajo compartido, atravesaría la CEV y luego la Unidad para las Víctimas.

Su trabajo en la CEV no se limitó a lo étnico, pero encontró allí su centro de gravedad. El Informe Final, titulado Hay futuro si hay verdad, se estructuró en once tomos distribuidos en veinticuatro volúmenes, con ilustraciones, diagramas, fotografías, mapas a color y aparato bibliográfico completo. La primera edición impresa se publicó en Bogotá en 2022 por la Comisión de la Verdad. Cuatro de los tomos se dedicaron a grupos humanos que sufrieron de manera diferenciada el conflicto —mujeres y personas LGBTIQ+, niños y niñas, exilio, pueblos étnicos—, y uno específicamente, Resistir no es aguantar, aborda la verdad de los pueblos indígenas, afrodescendientes, negros, raizales, palenqueros y rrom.

Ese tomo étnico incorporó un enfoque metodológico deudor del trabajo previo del Centro Nacional de Memoria Histórica, guiado a su vez por los Decretos Ley de Víctimas para comunidades étnicas: la perspectiva de larga duración temporal, que reconoce que el conflicto armado interno es solo una expresión reciente de un repertorio de violencias desplegado durante siglos sobre los pueblos étnicos. La memoria de larga duración, en esta clave, no busca solo reconstruir contextos, actores y responsabilidades, sino fortalecer las autoridades espirituales y los dispositivos propios de transmisión de la memoria, con miras a la recuperación del territorio afectado y —el matiz importa— a su sanación espiritual. El tomo se completó con anexos diferenciados por pueblos y con un anexo metodológico específico —Memoria y metodología étnica de la Comisión de la Verdad— que documenta la propia arquitectura del enfoque: una metodología concebida contra el racismo, la discriminación racial y otras formas conexas de intolerancia.

La participación de Tobón Yagarí en la construcción de ese aparato metodológico fue sustantiva. Traducir el saber comunitario —la centralidad del territorio, la figura del jaibaná, la lógica del daño colectivo frente a la lógica de la víctima individual— al lenguaje de un informe estatal exigía un trabajo de mediación cultural que solo podía hacer quien conociera ambos idiomas. La Declaración de la Comisión, contenida en el Tomo 1 Convocatoria a la paz grande, cerró el ciclo con un llamado a asumir responsabilidades éticas y políticas ante la verdad del daño y a abrir el Acuerdo de Paz al ELN y a los grupos armados aún activos.

La Unidad para las Víctimas: la reparación como frente abierto

Con la posesión de Gustavo Petro Urrego como presidente de la República en agosto de 2022 —el primer gobierno de izquierda en la historia moderna del país—, se abrió un ciclo de designaciones que buscó, entre otras señales, dar continuidad institucional a los mandatos de la CEV. Patricia Tobón Yagarí asumió la dirección de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, la agencia creada por la Ley 1448 de 2011 —la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras del gobierno Santos— para administrar la política de asistencia, atención y reparación a los millones de colombianos afectados por el conflicto.

La Unidad administra el Registro Único de Víctimas, gestiona las medidas de reparación —indemnización, reparación colectiva, restitución, rehabilitación, satisfacción y garantías de no repetición— y opera en articulación con la Unidad de Restitución de Tierras y con el aparato estatal más amplio del Sistema Nacional de Atención y Reparación. Es, en términos materiales, la agencia estatal más grande jamás dedicada específicamente a víctimas de un conflicto interno en América Latina.

Y es también, desde su origen, una agencia estructuralmente subfinanciada. La sostenibilidad fiscal proyectada para la Ley 1448 quedó muy por debajo de las necesidades reales: los recursos asignados en los primeros años de vigencia cubrieron apenas una fracción de lo estimado por el propio gobierno, y el número de víctimas registradas desbordó las proyecciones iniciales. La reparación integral, que en el papel comprende seis medidas, se ha volcado en la práctica hacia la indemnización administrativa; avanzar más allá de esa medida sigue siendo un reto pendiente.

A eso se suman problemas de gestión que van desde barreras burocráticas hasta corrupción documentada: casos como el reportado en Sucre de apropiación indebida de dineros de indemnización por parte de funcionarios locales evidencian formas de victimización secundaria que las propias víctimas denuncian como trato indigno. La brecha entre lo prometido y lo entregado ha sido, desde 2011, el problema estructural del sistema.

Ahí asume Tobón Yagarí. Su nombramiento fue leído por sectores del movimiento social y étnico como una señal de continuidad con el mandato de la CEV: la mujer que había ayudado a construir el diagnóstico oficial de la verdad pasaba ahora a gestionar el brazo estatal de la reparación. También como una señal política: por primera vez, una mujer indígena embera dirigía la agencia de víctimas del país. Los énfasis anunciados en su gestión —fortalecimiento del enfoque étnico, articulación con los sujetos de reparación colectiva, ajuste de la política a los mandatos de la CEV— dialogan directamente con la agenda que ella misma contribuyó a fijar como comisionada.

Pero el escenario material sigue siendo el de una institución con déficit fiscal crónico, con un registro que crece más rápido que su capacidad de respuesta, y operando en un país donde el Acuerdo de Paz de 2016 no logró eliminar el conflicto armado. En departamentos como Chocó, Cauca, Nariño y Norte de Santander persisten crímenes bajo el derecho internacional y graves violaciones a los derechos humanos; los asesinatos y amenazas contra personas defensoras, líderes sociales y exmiembros de las FARC-EP no cesaron con la firma. El asesinato de más de trescientos exmiembros de las FARC-EP en los cinco años posteriores al Acuerdo, sumado al exilio de excombatientes, muestra que las fuerzas opuestas a la paz siguen operando. Reparar en medio de un conflicto no terminado es la contradicción cotidiana con la que la Unidad —y su directora— trabajan.

Red: el ecosistema donde se teje su trabajo

La trayectoria de Patricia Tobón Yagarí no puede entenderse fuera de una red concreta de personas, organizaciones y territorios. En el plano indígena nacional, su carrera se entreteje con figuras como Luis Evelis Andrade, exconsejero mayor de la ONIC y también comisionado de la CEV, y con Aída Quilcué, lideresa nasa cuya trayectoria en el CRIC y en la ONIC dialoga con la suya desde el sur andino. En el plano regional, sus vínculos con las organizaciones embera del eje Risaralda-Chocó-Antioquia y con la Orewa marcan el sustrato territorial de su trabajo.

En la CEV compartió cuerpo colegiado con Francisco de Roux —presidente, jesuita, referencia moral del proceso—, con Alfredo Molano Bravo hasta la muerte de este en 2019, con María Ángela Salazar Murillo hasta su fallecimiento, y con figuras como Alejandro Valencia Villa, Marta Ruiz, Saúl Franco y Alejandro Castillejo. En el equipo directivo, la dirección de pueblos étnicos a cargo de Sonia Londoño Niño tuvo especial afinidad temática con su trabajo, mientras Mauricio Katz García, como secretario general, sostuvo el andamiaje operativo.

En el plano político, su designación por Gustavo Petro la sitúa en un gabinete que reúne a exguerrilleros, académicos, dirigentes sociales y cuadros técnicos, con el mandato explícito de implementar los acuerdos de La Habana e impulsar una "paz total" que dialogue con el ELN y con las estructuras armadas remanentes. En el plano histórico más amplio, su trabajo se inscribe en una larga línea de esfuerzos por saldar la deuda del Estado colombiano con sus víctimas: casi cuarenta años de intentos de procesos de paz —marcados por incumplimientos, asesinatos de firmantes, cierre de expectativas— precedieron al Acuerdo de 2016.

La huella: traducción cultural y sus límites

Medir la huella de una trayectoria en curso es un ejercicio incompleto. Algunos rasgos permanentes de la contribución de Patricia Tobón Yagarí, sin embargo, ya se dejan nombrar.

El primero es la institucionalización del enfoque étnico en los mecanismos oficiales de verdad y reparación. Que el Informe Final de la CEV incluya un tomo dedicado a los pueblos étnicos con metodología propia, y que la Unidad para las Víctimas sea dirigida por una mujer embera chamí, no son gestos simbólicos vacíos: son la cristalización institucional de tres décadas de lucha del movimiento indígena colombiano por el reconocimiento diferencial. La metodología étnica consignada en el anexo del tomo étnico es un documento que otros procesos —dentro y fuera de Colombia— consultarán como referente.

El segundo es la traducción cultural: llevar al lenguaje del Estado categorías que la comunidad ha construido y sostenido. La noción de que el asesinato de jaibanás es un daño no solo humano sino cosmológico, la comprensión del confinamiento como forma específica de violencia sobre pueblos indígenas, la denuncia de las indemnizaciones individuales como mecanismo erosivo de la cohesión colectiva embera katío, la lectura de la crisis humanitaria indígena como una emergencia invisibilizada por el propio discurso multicultural del Estado: son ideas que existían en las comunidades y en la literatura especializada, y que Tobón Yagarí ha contribuido a instalar en el vocabulario oficial.

El tercero es más incómodo, y no puede omitirse. La incorporación de voces indígenas al aparato transicional del Estado no ha resuelto los problemas estructurales que ellas mismas denunciaron. El Estado colombiano siguió sin garantizar consulta previa en múltiples proyectos extractivos. La Unidad para las Víctimas arrastra un déficit fiscal que ninguna dirección puede resolver por sí sola. Las comunidades embera continúan desplazándose y ocupando parques y esquinas en Bogotá y otras ciudades, denunciadas por la opinión pública urbana como problema estético antes que como síntoma. El conflicto armado persiste en el Pacífico, en el Catatumbo, en Cauca y Nariño. Que Tobón Yagarí ocupe un despacho de dirección no cierra ninguna de esas heridas: las administra desde adentro, con las limitaciones estructurales de la institución que dirige.

Esa es, quizás, la lectura más honesta de su trayectoria. Patricia Tobón Yagarí representa un desplazamiento real de poder simbólico —una voz indígena embera chamí que pasa de impugnar al Estado a construir sus instrumentos de verdad y reparación—, pero ese desplazamiento opera dentro de instituciones cuyas limitaciones acotan severamente lo que la traducción cultural puede transformar desde adentro. Su carrera es a la vez una conquista del movimiento indígena colombiano y una prueba de la resistencia estructural del Estado a ser transformado por las voces que incorpora.

Si el arco que va de Pueblo Rico a la dirección de la Unidad para las Víctimas dice algo sobre la Colombia del posacuerdo, es esto: el reconocimiento formal de la diversidad —la promesa de 1991, la promesa de 2016— cambia primero los nombres de quienes firman los informes, y solo mucho después, si es que llega, la vida de quienes esperan la reparación. Que una mujer embera chamí encabece hoy el aparato estatal no significa que la reparación esté hecha. Significa que quien la administra sabe, con precisión de oficio, lo que aún falta.

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Conexiones del archivo

Red histórica

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Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

34 documentos · 38 fragmentos
01Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · Página 21 cita
[1]

1 COMISIÓN PARA EL ESCLARECIMIENTO DE LA VERDAD, LA CONVIVENCIA Y LA NO REPETICIÓN Hay futuro si hay verdad – Informe Final Sufrir la guerra y rehacer la vida IMPACTOS, AFRONTAMIENTOS Y RESISTENCIAS Julio de 2022 2 Hay futuro si hay verdad. Informe Final de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la…

p. 2
02Mi cuerpo es la verdad. Experiencias de mujeres y personas LGBTIQ+ en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 21 cita
[2]

COMISIÓN PARA EL ESCLARECIMIENTO DE LA VERDAD, LA CONVIVENCIA Y LA NO REPETICIÓN Hay futuro si hay verdad – Informe Final. Mi cuerpo es la verdad EXPERI ENCIAS DE MUJERES Y PERSONAS LG B T IQ+ EN EL CONFLICTO ARMADO Julio de 2022 Hay futuro si hay verdad. Informe Final de la Comisión para el Esclarecimiento de la…

p. 2
03Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · Página 1891 cita
[3]

Aspectos fisicos E] departamento de Risaralda, situado al centro-occidente del pais, se extiende le las cimas de la cordillera Central hasta las estribaciones de la cordillera di Occidental sobre la llanura del Pacifico. Limita al norte con Antioquia y Caldas, al oriente con Tolima sur con Quindio y Valle del Cauca y…

p. 189
04Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · Páginas 99, 1022 citas
[4]

que explicaron por qué se enrolaron voluntariamente en la guerrilla: «la pobreza, la falta de estudio y mejores condiciones de vida» 284; «porque el Ejército empezó a hostigar a las comunidades, ya uno prácticamente no podía andar en botas porque era guerrillero, y no había estudio, no había trabajo, no había nada»…

p. 99
[6]

nada, pero entonces, ¿quién compraba a las carreras? ¿Quién? Entonces como pude me conseguí 85 millones para llevarlos y pasaron cinco días y él nada que llegaba, la casa mía era un velorio, pero después lo soltaron por Bolívar, Antioquia. Entonces mi cuñado salió a las cuatro de la tarde a encontrarse con él. Llegó…

p. 102
05Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2631 cita
[5]

El Totumo, volcán de, 37, 107 El Valle, 110, 610 Elhuyar, Luciano d', 330, 365 Eliot, Thomas Stearns, 721, 726 Embera, etnia indígena, 199, 639, 641, 642, 643, 644, 896, 897, 907 Embera, lengua, 643 Embera-Chami, etnia indígena, 639, 640, 643 Embera-Epera, etnia indígena, 632, 640, 643 Embera (Epera)-Awa, área…

p. 263
06Sus armas no lograrán extinguir nuestra palabra. Informe de riesgos de extinción en 6 Pueblos Indígenas de ColombiaObservatorio por la Autonomía y los Derechos de los Pueblos Indígenas en Colombia (Observatorio ADPI); José Aristizabal G.; Lina María González Correa · 2014 · Página 3351 cita
[7]

anciano, quien orienta el lugar del asentamiento, asigna terrenos para los miembros de la familia y resuelve aquellos conflictos que son de su injerencia, pues los conflictos generados por delitos culturales son tratados por el respectivo Cabildo. Estos grupos familiares habitan en viviendas cercanas y participan en…

p. 335
07Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo ILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · 2022 · Página 801 cita
[8]

(CNMH, CV, entrevista hombre Zenú, 2017, 30 de octubre). La vio- lencia terrateniente de años anteriores y la negación de la existencia de un pue- blo originario, tuvo, además, impactos en términos del autorreconocimiento: Y, entonces, a través de ir, llevarle y dialogar, decirle que era para un bien de los indígenas,…

p. 80
08Nuestra vida ha sido nuestra lucha. Resistencia y Memoria en el Cauca indígenaDaniel Ricardo Peñaranda Supelano (coordinador), Graciela Bolaños, Víctor Daniel Bonilla, Jorge Caballero Fula, Myriam Amparo Espinoza, Vianney Judith García, Jorge Hernández Lara, Pablo Tattay, Libia Tattay Bolaños · 2012 · Página 1571 cita
[9]

se considera- ran nacionalidades distintas y por tanto se declarara al Estado co- lombiano como plurinacional, (() que la propiedad del subsuelo en los territorios indígenas perteneciera a las comunidades asen- tadas en ellos, (') que se concediera nacionalidad colombiana por nacimiento a todos los miembros de pueblos…

p. 157
09Managing Multiculturalism: Indigeneity and the Struggle for Rights in ColombiaJean E. Jackson · 2019 · Página 1571 cita
[10]

in sermons, and in school festivals, and so ONIC found itself caught on the horns of a dilemma. Although draw - ing at first on universalizing Western notions like social justice, law and order, human rights, and minority rights, ONIC increasingly took on at least a veneer of culturalism. Culturalist language was…

p. 157
10El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · Página 601 cita
[11]

actuar debidamente para proteger y garantizar los derechos de los pobladores del Atrato (Naciones Unidas, 2002). La encrucijada: Encarcelados y desplazados en sus territorios La historia reciente de los pueblos indígenas del departamento del Chocó se caracteriza por ser un proceso de reafirmación de su dignidad.…

p. 60
11El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · Página 601 cita
[12]

actuar debidamente para proteger y garantizar los derechos de los pobladores del Atrato (Naciones Unidas, 2002). La encrucijada: Encarcelados y desplazados en sus territorios La historia reciente de los pueblos indígenas del departamento del Chocó se caracteriza por ser un proceso de reafirmación de su dignidad.…

p. 60
12La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · Página 2791 cita
[13]

en los horarios propicios para la pervivencia de sus tradiciones y bienestar (CIVP et al., 2019). Otro caso es el de los asesinatos de Jaibanás, líderes espirituales encargados de la conexión y armonización con la madre tierra en las comunidades em- bera, tarea que aseguraba la abundancia de peces y animales para su…

p. 279
13Más allá del desplazamiento: políticas, derechos y superación del desplazamiento forzado en ColombiaCésar Rodríguez Garavito (coord.), Juan Carlos Guataquí, Ana María Ibáñez Londoño, María Mercedes Maldonado Copello, Luis Eduardo Pérez Murcia, Esteban Restrepo Saldarriaga, Héctor Riveros Serrato, Diana Rodríguez Franco, Yamile Salinas Abdala · 2010 · Página 3451 cita
[14]

a menudo se entrelazan (…). Simultáneamente, para los pueblos indígenas la importancia de sus territorios para sus culturas y su subsistencia e integridad étnicas, hace más lesivos tanto los facto - res causales del desplazamiento como el desplazamiento en sí mismo (…). (…) El problema de la tierra también causa…

p. 345
14Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo IILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · Página 2951 cita
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el plátano, arroz, maíz… Todo. Nadie podía salir. Nadie podía cose- char porque si [se] desplaza[ba]n dejaban… Nadie podía criar porque si [nos] desplazamos quedaba ahí, pa’ ver la gente… Entonces nadie quiso trabajar, pa’ dejar a otro… Nadie. (CNMH, líder del Cabildo Mayor, bajo Atrato-CAMIZBA, Riosucio, 2018, 18 de…

p. 295
15Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · Página 5851 cita
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la Consulta Previa, Vulneración al Derecho de la Integridad Cul- tural y Vulneración del Derecho al Territorio. De acuerdo a la observación, los hechos victimizantes y vulneraciones declaradas han afectado el goce de derechos a nivel individual y colectivo. (UARIV,2015, p. 5) Los paramilitares arremetieron contra las…

p. 585
16Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · Página 4361 cita
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Verde Barbacoas Nariño 7,823 165 Demanda por admitir Resguardo Iroka Codazzi Cesar 8,678 865 Totales 116,764 3,912 Fuente: Unidad de Restitución de Tierras, corte a febrero de 2015. De estos casos, solo se ha producido una sentencia de restitución a 1.718 familias del pueblo Embera Katío en el resguardo del Río de…

p. 436
17Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · Página 151 cita
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la cual la crisis humanitaria que padece la población indígena (…) es una emergencia tan grave como invisible [pues] mien- tras que numerosos grupos indígenas son atacados, desplazados y desintegrados en todo el territorio nacional por los actores ar- mados que operan en Colombia y por los distintos factores subya-…

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18Estado crítico de la propiedad en ColombiaDelgado Castaño, P. · 2018 · Página 92 citas
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de la comunidad indígena, el Estado, tanto a través del ejecutivo como de la rama judicial, avaló su desconocimiento y en reemplazo impuso un resarcimiento monetario de los perjuicios ocasionados. Debido a que la relación de los indígenas y de las comunidades negras con la tierra no se circunscribe a una relación…

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de la comunidad indígena, el Estado, tanto a través del ejecutivo como de la rama judicial, avaló su desconocimiento y en reemplazo impuso un resarcimiento monetario de los perjuicios ocasionados. Debido a que la relación de los indígenas y de las comunidades negras con la tierra no se circunscribe a una relación…

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19Convocatoria a la paz grande. Declaración de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No RepeticiónComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 1, 122 citas
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CONVOCATORIA A LA PAZ GRANDE Declaración de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición HAY FUTURO si hay verdad INFORME FINAL Comisión para el Esclarecimieto de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición CONVOCATORIA A LA PAZ GRANDE DECLARACIÓN DE LA COMISIÓN PARA EL…

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ametra- lladoras. Convocamos a proteger los derechos humanos y poner las instituciones al servicio de la dignidad de cada persona, de las comunidades y de los pueblos étnicos. A asumir juntos, por las vías democráticas, la responsabilidad de los cambios sociales e institucionales que la convivencia exige, como se…

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20Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 1, 142 citas
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HAY FUTURO si hay verdad INFORME FINAL Comisión para el Esclarecimieto de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición COLOMBIA ADENTRO Relatos territoriales sobre el conflicto armado ENSAYO INTRODUCTORIO COLOMBIA ADENTRO RELATOS TERRITORIALES SOBRE EL CONFLICTO ARMADO HAY FUTURO si hay verdad INFORME FINAL ENSAYO…

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testimonial y coral. Una curaduría de voces que van del pasado al porvenir, pasando por el presente. Hay cuatro tomos cuyo aporte específico es hacer visibles los impactos que tuvo el conflicto en sectores y grupos humanos que sufrieron de manera diferenciada la guerra y que suelen ser poco visibles en las políticas…

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21Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 11 cita
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HAY FUTURO si hay verdad INFORME FINAL Comisión para el Esclarecimieto de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición HALLAZGOS Y RECOMENDACIONES DE LA COMISIÓN DE LA VERDAD DE COLOMBIA HAY FUTURO si hay verdad INFORME FINAL HALLAZGOS Y RECOMENDACIONES DE LA COMISIÓN DE LA VERDAD DE COLOMBIA Catalogación en la…

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22No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 131 cita
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Barrancabermeja y el Magdalena Medio 386 63. Contra los afros en el Atrato 390 64. La incursión paramilitar en Cauca y Valle del Cauca 393 65. El fin de la hegemonía guerrillera en Putumayo 397 66. Un país desplazado 399 67. El control de los actores armados 402 68. La nueva conciencia humanitaria 413 69. La fórmula…

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23Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 341 cita
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étnicos afectados por el conflicto armado que aborda el capítulo tres. Los siguientes tres anexos presentan diferentes casos de profundización específicos documentados por la Comisión para cada pueblo étnico en el marco del conflicto armado: el anexo 4, de los pueblos indí- genas; el anexo 5, de los pueblos negro,…

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24Memorias plurales: experiencias y lecciones aprendidas para el desarrollo de los enfoques diferenciales en el Centro Nacional de Memoria Histórica. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoCentro Nacional de Memoria Histórica · 2018 · Página 771 cita
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a la recu- peración del territorio afectado a través del fortalecimiento de las autoridades espirituales y de los dispositivos propios de transmisión de memoria que puedan conducir ya no solo a la reparación de los daños, sino, sobre todo, a la sanación espiritual del territorio. La larga duración de las memorias La…

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25Born of War in Colombia: Reproductive Violence and Memories of AbsenceTatiana Sanchez Parra · 2024 · Página 1921 cita
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-para -mejorar -atencion -hijos -de -la -violencia -sexual. ———. “Indemnización.” Accessed April 19, 2022. https:// www.unidadvictimas.gov.co/ es/ indemnizacion/ 8920. ———. “Ocultos a plena luz: Niños y niñas nacidos de violencia sexual en el marco del conflicto armado.” November 8, 2019. https://…

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26¡Adiós a las FARC! ¿Y ahora qué? Construir ciudadanía, Estado y mercado para unir las tres ColombiasClaudia López Hernández · 2016 · Página 5981 cita
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del conflicto armado, así como el restablecimiento de sus derechos. De acuerdo al Conpes 3712 de 2011, el plan de financiación para la sostenibilidad de la Ley 1448 de 2011, también conocida como ley 598 Plan de inversiones para la paz de víctimas, se requieren 54,9 billones de pesos para los diez años de su vigencia,…

p. 598
27Balance de la acción del Estado colombiano frente a la desaparición forzada de personas. Tomo IVCentro Nacional de Memoria Histórica; Luz Marina Monzón Cifuentes (relatora); Carlos Miguel Ortiz (coordinador) · 2014 · Página 1451 cita
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y las nuevas solicitu- des a octubre de 2012 rondaban los 280. 000 registros 177. Otro aspecto pendiente del marco anterior al cual deberá hacer frente la Unidad para los casos nuevos y los antiguos es la manera en la cual se procederá a conceder las demás medi- das de reparación a las cuales las víctimas tienen…

p. 145
28La guerra inscrita en el cuerpo. Informe nacional de violencia sexual en el conflicto armadoCentro Nacional de Memoria Histórica, Rocío Martínez Montoya · 2017 · Página 3971 cita
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menciona que los trámites ante la Unidad son gratuitos (CNMH, Diana Tamayo, Conversatorio Acceso a la Justicia y Reparación Integral, 2016). Helena, mujer víctima de violencia sexual, evidencia esta situa- ción: “ Allá hay como casi 100 millones de pesos que se llegaron pa’ las víctimas y ninguno de las víctimas…

p. 397
29La Verdad de las Mujeres. Víctimas del conflicto armado en Colombia. Tomo IRuta Pacífica de las Mujeres · 2013 · Página 1891 cita
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del Estado, hace que muchas víctimas se sientan doblemente golpeadas. Primero por la falta del deber de protección. Luego por el trato como personas sin dignidad o sin valor. Dichas quejas son frecuentes en los testimonios y muestran la necesidad de un cambio en las políticas del Estado que tienen la obligación de…

p. 189
30Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo I. Bloque Central Bolívar: origen y consolidaciónCentro Nacional de Memoria Histórica, Alberto Santos Peñuela · 2021 · Página 5331 cita
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terminio. Sintraminercol. Tapias, C. G. (2012, febrero 7). De la Concesión de Mares y la Troco hasta ECOPETROL. Recuperado 20 de enero de 2020. http://www.revistacredencial. com/credencial/historia/temas/de-la-concesion-de-mares-y-la-troco-hasta- ecopetrol Unidad para la Atención y Reparación a las Víctimas.…

p. 533
31La Colombia fuera de Colombia. Las verdades del exilioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 2001 cita
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poder proteger sus vidas. El Acuerdo de Paz más reciente fue negociado en La Habana, Cuba, en 2012, y firmado finalmente en el Teatro Colón en Bogotá, en noviembre de 2016, entre las FARC-EP y el gobierno del presidente Juan Manuel Santos (dos periodos, 2010-2018), y constituye el marco de transición política más…

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32Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · Página 3551 cita
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de sustitución y recuperación am- biental de las áreas afectadas por los cultivos ilícitos. b.- Programas de prevención del consumo y salud pública. c.- Solución del fenómeno de producción del consumo y la sa- lud pública. 5. Víctimas. Resarcir a las víctimas está en el centro del acuerdo Gobierno Nacional-farc-ep. En…

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33Histories of Perplexity: Colombia, 1970s–2010sLina Britto, A. Ricardo López-Pedreros · 2024 · Página 4991 cita
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grupos étnicos en Colombia.” Paper presented in the Interna - tional Conference on Land Reform and Rural Development. Porto Alegre, Brazil, March 7–10, 2006. Colombo, Pamela. “Exhumations in Latin America.” Human Remains and Vio - lence 2, no. 2 (2016): 1–2. Bibliography 451 Comisión de Seguimiento, Impulso y…

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34Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · Página 1611 cita
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del Acuerdo de Paz firmado en noviembre de 2016 con la guerrilla de las Farc-EP, po - dr í a contribuir en alguna medida a la no repetici ó n de los cr í menes y al mejoramiento de las condiciones de vida de poblaciones que han sufrido los embates de la violencia. Sin embargo, en departamentos como el Choc ó, Cauca,…

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