Alejandro Ordóñez Maldonado
Posconflicto
N. 1955
La biografía
Alejandro Ordóñez Maldonado es el jurista colombiano que, entre 2009 y 2016, convirtió la Procuraduría General de la Nación en la principal palanca institucional del veto conservador contra el proceso de paz con las FARC-EP. Nacido en Bucaramanga en 1955, formado en el catolicismo tradicionalista de raíz lefebvrista y en el derecho disciplinario, encarna una figura poco común en la vida pública colombiana: un funcionario sin caudal electoral propio que, desde un cargo técnico, adquirió peso constitucional decisivo. La destitución del alcalde de Bogotá Gustavo Petro en diciembre de 2013, su alineamiento con la campaña por el No en el plebiscito de 2016 y su posterior desempeño como embajador de Colombia ante la Organización de Estados Americanos bajo el gobierno de Iván Duque marcan los tres momentos en que ese poder institucional se hizo político y, por momentos, internacional. Comprenderlo es comprender cómo una doctrina moral con pretensiones jurídicas puede traducirse, en el diseño constitucional colombiano, en veto disciplinario sobre elegidos populares y en obstáculo estructural a la implementación de un acuerdo firmado por el Estado.
Línea de vida
- 2009
Primera elección como Procurador General
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El Congreso lo eligió Procurador General de la Nación con el respaldo de una coalición del uribismo, el conservatismo y fracciones del liberalismo, iniciando una gestión marcada por la doctrina del derecho natural y el catolicismo tradicionalista lefebvrista.
- 2013
Destitución e inhabilitación de Gustavo Petro
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En diciembre de 2013 destituyó e inhabilitó por quince años al alcalde mayor de Bogotá, Gustavo Petro, alegando fallas en el manejo del servicio de aseo. La decisión desató un choque constitucional sobre el poder disciplinario sobre elegidos populares y provocó medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a favor del alcalde.
- 2013
Reelección para segundo período y apertura de proceso contra gobernador del Magdalena
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Reelegido Procurador en 2013, ese mismo mes de noviembre abrió proceso judicial contra el gobernador Carlos Caicedo Omar por irregularidades en la licitación de la Vía de la Prosperidad. Su segundo período coincidió íntegramente con las negociaciones de paz en La Habana y con la firma del Acuerdo Final.
- 2016
Voz institucional activa en la campaña por el No al plebiscito
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Durante el plebiscito del 2 de octubre de 2016 fue una de las figuras institucionales más visibles de la campaña por el No, argumentando que la justicia transicional pactada equivalía a impunidad, que la participación política de excombatientes era inaceptable sin justicia retributiva previa, y cuestionando el enfoque de género del Acuerdo.
- 2016
Fin del segundo período como Procurador
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Concluyó su segundo período como Procurador General en 2016, habiendo ejercido el cargo durante siete años en los que la institución amplió su intervención sobre mandatarios elegidos y sobre el debate político en torno al Acuerdo de Paz.
- 2018
Designación como embajador ante la OEA bajo Iván Duque
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El gobierno de Iván Duque lo designó embajador de Colombia ante la Organización de Estados Americanos, proyectando su posición crítica frente al proceso de paz al plano multilateral y diplomático interamericano.
La semblanza
El sitio de Ordóñez en la historia reciente de Colombia no se explica por su carisma ni por su capacidad de convocatoria. Habla despacio, cita a los Padres de la Iglesia y viste con una sobriedad que raya en la austeridad clerical. Su nombre no aparece en encuestas ni convoca multitudes. Y sin embargo, entre 2009 y 2016, ningún cargo elegido en Colombia era invulnerable a su firma: bastaba una decisión disciplinaria del Procurador para retirar del cargo a un alcalde, a un gobernador o a un congresista, sin sentencia penal ni control judicial efectivo previo.
Esa asimetría —un funcionario técnico con poder sobre la voluntad popular— no la inventó él. La Constitución de 1991 y el diseño del Ministerio Público la habían dejado disponible. Lo que hizo Ordóñez fue habitarla con una convicción doctrinaria explícita.
Su catolicismo no era decorativo. Se formó en el círculo lefebvrista colombiano, la corriente tradicionalista fundada por el arzobispo francés Marcel Lefebvre, que rechazó las reformas del Concilio Vaticano II y mantiene con Roma una relación tensa desde 1970. Desde esa matriz llegó a la vida pública. Creía que existen verdades morales previas a la ley positiva y que el Estado tiene el deber de reconocerlas. Aplicada al derecho disciplinario, esa convicción produjo una Procuraduría que no se limitaba a sancionar la corrupción o la negligencia administrativa: emitía juicios sobre la sustancia moral de las decisiones políticas.
Su centralidad en el posacuerdo se explica ahí. Cuando el gobierno de Juan Manuel Santos firmó con las FARC-EP el Acuerdo Final de La Habana —primero en septiembre de 2016 y luego, tras el revés del plebiscito, en el Teatro Colón el 24 de noviembre del mismo año—, el uribismo necesitaba algo más que retórica de campaña: una arquitectura jurídica que permitiera bloquear la implementación desde adentro del Estado. Ordóñez, entonces Procurador en ejercicio de su segundo período, fue el operador institucional que ofreció esa arquitectura.
Los orígenes: Bucaramanga, el derecho y la fe
Ordóñez nació en 1955 en Bucaramanga, capital de Santander, una ciudad de tradición liberal en lo político pero profundamente conservadora en lo social y religioso. Su formación como abogado y su temprana dedicación al derecho disciplinario y constitucional lo situaron en el circuito de los juristas santandereanos con proyección en Bogotá. Perteneció a una tradición particular dentro de ese circuito: la del jurista católico intransigente, formado en la lectura del derecho natural y en la crítica al liberalismo moderno. Su horizonte intelectual estaba menos en la política electoral que en la magistratura y en la reflexión doctrinaria.
A esa formación técnica sumó una militancia religiosa poco disimulada. Su cercanía con los círculos lefebvristas, su devoción por la misa tridentina y su rechazo público a lo que llamaba la "dictadura del relativismo" —expresión tomada de Benedicto XVI, pero que él usó con una tonalidad más combativa— configuraron un perfil singular: el de un funcionario público que no separaba, ni pretendía separar, su convicción religiosa de su ejercicio jurídico. Esa transparencia, que sus defensores presentaron como coherencia, sus críticos la leyeron como confesionalismo travestido de derecho.
Antes de llegar a la Procuraduría ocupó una magistratura en el Consejo de Estado, tribunal supremo de lo contencioso administrativo, donde acumuló experiencia en el manejo de la responsabilidad del Estado y del control de la administración pública. Ese tránsito le dio la legitimidad técnica que después mostraría en el ejercicio del Ministerio Público: no era un improvisado, sino un jurista de tribunal formado en la doctrina más ortodoxa del derecho público colombiano.
La trayectoria: la Procuraduría (2009-2016)
El Congreso lo eligió Procurador General de la Nación en 2009 y lo reeligió en 2013 para un segundo período. Esa reelección, producida con una amplia coalición de sectores del uribismo, del conservatismo y de fracciones del liberalismo, ya anunciaba el rasgo estructural de su gestión: una Procuraduría afín al legado del gobierno de Álvaro Uribe Vélez (2002-2010) y crítica del giro reformista iniciado por Santos.
Ese alineamiento no cae del cielo. Uribe había ganado la presidencia el 26 de mayo de 2002 en un país exhausto por el fracaso del proceso de paz del Caguán bajo Andrés Pastrana. Su triunfo fue menos un mandato programático que una reacción de rechazo a las FARC-EP, y desmontó de hecho el bipartidismo liberal-conservador. La Política de Seguridad Democrática y su continuación entre 2006 y 2010 articularon el proyecto: control del territorio, defensa de la soberanía, lucha contra las drogas y el crimen organizado, seguridad ciudadana. Alrededor de ese proyecto se consolidó una polarización cuyo lenguaje —agresivo, orientado a producir consenso en torno a la guerra— dejó marcas profundas en la cultura política colombiana. Ese mismo período produjo los tres escándalos que corroerían la legitimidad del uribismo: la parapolítica, estallada en 2006; los falsos positivos; y las chuzadas del DAS, reveladas en 2009, aparato que sería suprimido en 2012 bajo Santos.
Ordóñez llegó a la Procuraduría cuando esos escándalos estaban en su fase más aguda. Su gestión mostró un patrón revelador: sancionó con contundencia a figuras del reformismo y de la izquierda, mientras que su rigor con los aliados del uribismo o con los actores del establecimiento militar y político vinculado a la Seguridad Democrática fue considerablemente más medido. La Fiscalía y la Procuraduría llegaron a abrir indagaciones contra el excomisionado de paz Luis Carlos Restrepo, el exministro Sabas Pretelt de la Vega, el excomandante del Ejército Mario Montoya y el coronel retirado Hernán Castellanos, entre otros militares, en el marco de señalamientos sobre falsas desmovilizaciones; pero el peso institucional que Ordóñez desplegó con Petro no se replicó con equivalente celeridad frente a las figuras de la vieja guardia uribista.
La destitución de Petro (diciembre de 2013)
El acto que definió la Procuraduría de Ordóñez ante la opinión pública, y que fijó su lugar en la historia constitucional del país, fue la decisión de destituir e inhabilitar por quince años al alcalde mayor de Bogotá, Gustavo Petro, en diciembre de 2013. La motivación oficial fue la crisis en el manejo del servicio de aseo de la capital durante la transición hacia un esquema de operación pública en diciembre de 2012. Petro, exguerrillero del M-19 desmovilizado en 1990, senador durante años y figura visible de la izquierda democrática colombiana, había sido elegido alcalde en 2011.
La decisión desató tres debates simultáneos. El primero, técnico: si las fallas administrativas en el servicio de aseo justificaban la sanción máxima —destitución más inhabilidad de década y media— o si constituían una desproporción manifiesta. El segundo, constitucional: si un funcionario del Ministerio Público podía retirar del cargo a un alcalde elegido por voto popular sin sentencia penal previa y sin control judicial efectivo, dado que la Convención Americana sobre Derechos Humanos exige, para restringir derechos políticos, decisión de juez penal. El tercero, político: si la sanción tenía relación con el hecho de que Petro era el rostro más visible de la izquierda democrática con posibilidades presidenciales.
El contexto internacional le dio a la controversia una densidad particular. En marzo de 2013, el Informe Anual de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos correspondiente a 2012 había excluido a Colombia del Capítulo IV —la lista de países con situaciones graves de derechos humanos— por primera vez en más de una década. El gobierno de Santos había presentado esa exclusión como un reconocimiento internacional del avance colombiano. Meses después, la destitución de Petro empujaba al país en dirección contraria: la Comisión Interamericana dictó medidas cautelares a favor del alcalde, exigió su reincorporación mientras se resolvía el fondo y abrió un choque diplomático que dejó al descubierto la fragilidad institucional del mecanismo disciplinario colombiano.
Ese mismo mes, el 28 de noviembre de 2013, Ordóñez había abierto proceso judicial contra el gobernador del Magdalena Carlos Caicedo Omar por irregularidades en la licitación de la Vía de la Prosperidad y la asignación al Consorcio Ribera del Este. Los dos casos —Petro y Caicedo— configuraron el paisaje de una Procuraduría dispuesta a intervenir con máxima severidad sobre mandatarios elegidos, particularmente aquellos identificados con proyectos de izquierda o reformistas.
La reelección y el segundo período
La reelección de 2013 amplió su margen de acción justo cuando el gobierno de Santos avanzaba en las negociaciones con las FARC-EP en La Habana, iniciadas formalmente en 2012. Ese segundo período coincidió íntegramente con el proceso de paz, con la firma del Acuerdo Final y con el plebiscito de octubre de 2016. La coincidencia no fue neutra. Ordóñez utilizó su posición para pronunciarse repetidamente sobre los contenidos del acuerdo, particularmente sobre lo que consideraba concesiones inaceptables en materia de justicia, participación política de excombatientes y enfoques de género. Esa última objeción —el llamado "enfoque de género"— sería una de las palancas emocionales más efectivas de la campaña por el No.
La campaña por el No y el plebiscito de octubre de 2016
El plebiscito refrendatorio del 2 de octubre de 2016 fue el momento en que la oposición al Acuerdo dejó de ser retórica de tribuna y se convirtió en operación política nacional. La Ley 1806 estableció el umbral: se requería que el Sí superara al No y obtuviera al menos 4.536.992 votos, equivalente a más del 13% del censo electoral. Ganó el No por un margen estrecho. Ninguna encuestadora lo había previsto; los indicios apuntaban a una victoria cómoda del Sí, y el resultado dejó a los defensores del Acuerdo en estado de perplejidad.
Ordóñez fue una de las voces institucionales más activas de la campaña por el No. Su argumentación giró sobre tres ejes. Primero, la denuncia de la justicia transicional pactada como forma de impunidad, en la medida en que no contemplaba encarcelamiento en establecimientos estatales para los miembros de las FARC. Segundo, la objeción al reconocimiento político del movimiento desmovilizado: la participación electoral, argumentaba, debía estar precedida por la satisfacción de exigencias de justicia retributiva. Tercero, la crítica al enfoque de género, que sectores de la campaña presentaron como una supuesta amenaza a la familia tradicional.
Ese último punto merece una precisión. La campaña del No no se limitó a discutir el contenido del Acuerdo: recurrió sistemáticamente a lo que su propio coordinador de campaña reconoció después como medias verdades y noticias falsas destinadas a confundir a la opinión. El enfoque de género, que en el texto del Acuerdo apuntaba a reconocer los impactos diferenciados del conflicto sobre las mujeres, fue presentado en campaña como una supuesta agenda para transformar la familia. Esa deformación tuvo efecto electoral, particularmente en regiones con fuerte presencia de iglesias evangélicas y conservadoras. Ordóñez no fue el autor material de esa operación de desinformación, pero su autoridad moral y su cargo institucional le dieron cobertura y respetabilidad a un ecosistema retórico que operaba en registros mucho más burdos.
El argumento de fondo del No, articulado con más rigor por Álvaro Uribe y sus seguidores, sostenía que no se oponían a la paz sino a la impunidad, y que la justicia —entendida como castigo retributivo con pena de cárcel en establecimientos estatales— era precondición de cualquier acuerdo. Esa posición contrastaba con el propio antecedente de Uribe, quien como presidente había negociado con las Autodefensas Unidas de Colombia una desmovilización cuya justicia transicional preveía penas de cinco a ocho años, esquema que él defendió en su momento como "una historia completamente diferente" a la propuesta para las FARC. Defensores del Sí señalaron que esa doble vara sugería que la oposición uribista al Acuerdo respondía más al resentimiento personal contra Santos —quien había sido ministro de Defensa de Uribe entre 2006 y 2009— que a un desacuerdo sustantivo con el modelo de justicia transicional.
Tras el triunfo del No, el Acuerdo fue renegociado en semanas y firmado nuevamente el 24 de noviembre de 2016 en el Teatro Colón. Los promotores del No obtuvieron algunos ajustes; no obtuvieron, en cambio, la modificación estructural que exigían: la justicia transicional se mantuvo, la participación política de excombatientes se mantuvo, y el gobierno optó por refrendar por vía congresional lo que la urna no había ratificado.
La oposición al Acuerdo y el bloqueo a la implementación
El paso del veto de campaña al bloqueo de implementación fue la fase en que la centralidad de Ordóñez se consolidó como fenómeno estructural, no coyuntural. Terminado su segundo período en la Procuraduría en 2017, no se retiró de la escena. Se presentó a la Presidencia en las elecciones de 2018 dentro del abanico del conservatismo tradicional, no consiguió tracción electoral y terminó apoyando al candidato del Centro Democrático, Iván Duque, quien ganó la presidencia con el respaldo explícito de Uribe.
Ese resultado marca un punto que conviene subrayar. Ordóñez nunca tuvo caudal propio en las urnas. Su poder fue siempre institucional, no representativo. Y sin embargo, su influencia sobre el diseño de la política pos-Acuerdo bajo Duque fue considerable, porque el nuevo gobierno lo situó en un lugar que le devolvía plataforma internacional: la embajada de Colombia ante la OEA en Washington.
El pos-Acuerdo, entretanto, mostraba los costos concretos del bloqueo. Los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial —los PDET, diseñados como columna vertebral de la transformación regional en las zonas más golpeadas por el conflicto— quedaron reducidos a proyectos demostrativos, sin la transformación participativa que prometía el punto uno del Acuerdo sobre reforma rural integral. La Misión de Verificación de las Naciones Unidas validaba avances, pero registraba también los déficits. Más de trescientos excombatientes fueron asesinados en los primeros cinco años posteriores a la firma, y a esa cifra se sumaron los homicidios sistemáticos de líderes sociales en regiones donde el vacío dejado por las FARC fue ocupado por disidencias, ELN, estructuras herederas del paramilitarismo y economías ilegales.
La resistencia al punto uno sobre política de tierras se inscribió en una tradición larga. El Pacto de Chicoral, firmado en 1972 bajo el gobierno de Misael Pastrana, había clausurado la reforma agraria que Carlos Lleras Restrepo intentó impulsar en la década anterior: gremios agrarios y sectores políticos acordaron que la modernización del campo se haría por la vía de la productividad y no de la redistribución. Ese pacto instaló un reflejo duradero. Cada vez que el Estado colombiano ha intentado tocar la estructura de propiedad rural, una coalición de terratenientes, gremios y aliados en el Congreso lo ha frenado. La oposición al enfoque territorial del Acuerdo de 2016 repitió el reflejo. José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán desde 2004 y voz orgánica del gremio ganadero, sostuvo el trabajo de campaña contra la restitución y contra la Jurisdicción Agraria; Fernando Londoño Hoyos, exministro del Interior de Uribe, aportó desde su programa radial la tribuna doctrinaria más agresiva; Ordóñez, desde la Procuraduría primero y desde la vida pública después, ofreció la envoltura jurídica. La división del trabajo era clara: Lafaurie hablaba de productividad, Londoño de patria, Ordóñez de derecho.
La supervivencia política del uribismo estuvo estructuralmente ligada al fracaso de la paz: un país en guerra prolongada valida su narrativa fundacional; un país en tránsito hacia la reconciliación la disuelve. Un movimiento nacido para hacer la guerra contra las FARC tiene incentivos orgánicos para que la reintegración de esas FARC no sea vista como éxito. Ordóñez fue eficaz precisamente porque ofreció, a esos incentivos, un lenguaje institucional respetable: no oposición partidista al gobierno de turno, sino cumplimiento de un deber moral y jurídico.
La constelación: personas e ideas
Ordóñez opera dentro de una constelación identificable de aliados, mentores y antagonistas, articulada por una matriz doctrinaria común.
El primer vértice es Álvaro Uribe Vélez. La relación no fue de subordinación sino de alineamiento estratégico. Ordóñez llegó a la Procuraduría en 2009, cuando Uribe cerraba su segundo mandato y sus seguidores discutían la posibilidad de un tercero. Fue reelegido en 2013 con votos que Uribe ayudó a coordinar. Y su acción disciplinaria sobre Petro y sobre el proceso de paz coincidió con la agenda política del Centro Democrático, el partido que Uribe fundó al retirarse del poder. Lo que unía a los dos no era una amistad personal ni un mando jerárquico, sino la convergencia entre una convicción doctrinaria y un cálculo político: donde Uribe veía enemigo, Ordóñez veía relativismo moral, y donde Ordóñez veía relativismo, Uribe veía enemigo.
El segundo vértice es la red de dirigentes uribistas duros. Lafaurie desde el gremio ganadero, con la infraestructura de Fedegán detrás. Londoño Hoyos desde la radio y la tribuna doctrinaria, con un lenguaje que Ordóñez nunca habría usado pero cuyos efectos lo beneficiaban. María Fernanda Cabal, elegida al Congreso en 2014 con aval uribista, que visitó regularmente al coronel Hernán Mejía y a otros militares presos por falsos positivos, calificándolos de "injustamente encarcelados por enfrentar el terror". Esa retórica de reivindicación de los militares condenados fue parte del ecosistema simbólico que Ordóñez, sin adoptarla en primera persona con esa crudeza, alimentó desde su interpretación de la justicia transicional como impunidad. Entre esa red y él operaba una relación de traducción mutua: ellos le prestaban el ruido, él les prestaba la respetabilidad institucional.
El tercer vértice es la matriz religiosa. El lefebvrismo colombiano, minoritario en el catolicismo nacional pero influyente en ciertos círculos de la clase dirigente, articula una visión que combina liturgia tridentina, rechazo al ecumenismo, hostilidad al aborto y al reconocimiento de derechos LGBTIQ+, y una interpretación del derecho como aplicación de un orden natural previo. Ordóñez fue el traductor jurídico de esa matriz. Su relación con el Vaticano fue tensa —el tradicionalismo lefebvrista mantiene una relación irregular con Roma desde 1970—, pero su presencia en la vida pública colombiana fue el rostro más visible de esa corriente en cargos institucionales.
El cuarto vértice son los antagonistas. Petro es el más obvio, pero no el único. Piedad Córdoba, senadora liberal destituida e inhabilitada por Ordóñez en 2010 por presuntos vínculos con las FARC —decisión que años después la justicia matizaría—, hace parte del mismo patrón. La lógica es identificable: figuras de la izquierda o del reformismo liberal reciben la sanción máxima de la Procuraduría, mientras que los actores del establecimiento uribista y militar acumulan investigaciones que rara vez desembocan en sanciones equivalentes. La constelación se define tanto por quiénes están dentro como por quiénes son marcados como el afuera legítimo del sistema.
Washington: la embajada ante la OEA (2018-2024)
El gobierno de Iván Duque, iniciado el 7 de agosto de 2018, nombró a Ordóñez embajador de Colombia ante la Organización de Estados Americanos en Washington. Llegó a ese escenario cuando la crisis venezolana era la agenda dominante hemisférica. Su desempeño se caracterizó por el alineamiento con la política de máxima presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro y por el rechazo a cualquier canal diplomático directo con Caracas, en concordancia con la posición del presidente Duque.
Ese período consolidó el perfil de Ordóñez como figura internacional de la derecha continental, con voz activa en debates sobre justicia transicional, derechos reproductivos y crisis institucionales de la región. Su regreso al mismo cargo tras la elección de sucesivos gobiernos —incluso bajo la administración de Gustavo Petro, situación que produjo tensiones evidentes— reflejó la permanencia de las estructuras institucionales por encima de las alternancias.
La huella
Alejandro Ordóñez deja una huella compleja, con dos caras.
Del lado de sus defensores, se argumenta que restituyó a la Procuraduría un peso institucional que se había diluido, que aplicó la ley disciplinaria con rigor sin distinguir favores políticos, y que su oposición al Acuerdo de La Habana expresaba una convicción legítima sobre los límites de la justicia transicional. Esa defensa apela a un principio real: la Procuraduría no puede ser irrelevante, y el control disciplinario de la administración pública es una función constitucional que alguien tiene que ejercer.
Del lado crítico, hay tres huellas más duraderas.
La primera es la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de 2020 en el caso Petro contra Colombia. La Corte declaró que la sanción disciplinaria impuesta al alcalde vulneraba la Convención Americana, en la medida en que los derechos políticos de un funcionario elegido solo pueden ser restringidos por condena penal firme. Esa decisión obligó a Colombia a modificar su régimen disciplinario y expuso el vicio estructural del arreglo que Ordóñez había utilizado con más intensidad. Es un fallo con nombre propio: nombra al Estado colombiano, pero remite a un uso concreto de la potestad disciplinaria.
La segunda es el legado de una Procuraduría convertida en actor político. La institución, tras 2016, no ha recuperado del todo la percepción de neutralidad técnica que la Constitución de 1991 le atribuía. Cada nombramiento del Procurador se lee ahora en clave de bandos; cada decisión sensible carga con la sospecha de si repite o rompe el patrón. La sombra de la Procuraduría de Ordóñez pesa sobre sus sucesores no por continuidad de personas sino por continuidad de percepción: la ciudadanía aprendió a ver ese cargo como una pieza de la disputa política, y ese aprendizaje no se revierte con un cambio de nombre en el despacho.
La tercera huella es más difusa pero más profunda: la contribución al bloqueo de la implementación del Acuerdo. La cifra sostenida de excombatientes asesinados, la parálisis de la reforma rural integral y la fragilidad de la reintegración territorial tienen muchos responsables, y sería falso reducirlos a la acción de un solo hombre. Pero Ordóñez fue una pieza importante en la coalición que impidió que el Estado colombiano cumpliera sin ambigüedad lo firmado. Puso la firma institucional, la argumentación jurídica y la respetabilidad moral que otros actores del bloqueo no podían aportar por sí mismos. La Jurisdicción Especial para la Paz —cuyos 35 de 38 magistrados se posesionaron ante Santos en marzo de 2018— avanzó a pesar de los ataques permanentes; la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad entregó su informe final en 2022; la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas continúa su tarea. El Sistema Integral funciona, pero funciona en un país donde una parte significativa de las élites institucionales trabajó, y sigue trabajando, para invalidarlo. Ese es el terreno que Ordóñez ayudó a preparar. Los debates constitucionales, democráticos y de derechos humanos que Colombia tendrá que dar en los próximos años —sobre los poderes de la Procuraduría, sobre la implementación del Acuerdo, sobre el equilibrio entre convicción religiosa y ejercicio público— se darán, todavía, en los términos que su carrera contribuyó a definir.
Conexiones del archivo
Red histórica
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
33 documentos · 37 fragmentos01Hacer la guerra y matar la política. Líderes políticos asesinados en Norte de SantanderCarlos Andrés Pallares Rincón · 2014 · Página 1261 cita
[1]les era adversa, lo cual podría explicarse, en parte, por una férrea actitud de dedicación y tena- cidad con la que emprendían cualquier empresa, expresión pro- pia de quienes se encuentran marginados y aspiran alcanzar una mejor posición. Ese parece haber sido el ideal que acompañó a toda una generación de migrantes…
p. 126
02Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 2681 cita
[2]Ca- cica», forzó al presidente Pastrana a suspender el proceso y a ordenar la recuperación de la zona de despeje por parte del ejército en febrero de 2002, tres meses antes de la celebración de las eleccio- nes presidenciales. 12 veia” pi ro de 2003, ocasionó treinta y nueve muertos y cerca de ciento setenta heridos.…
p. 268
03Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · Páginas 160, 1682 citas
[3]plataforma de cien puntos, tópicos de campaña electoral de un político profesional: contra la corrupción, el despilfarro del sector público, la ineficiencia administrativa y los rigores sociales que padecen los pobres como efecto de políticas neolibe- rales y por una Colombia sin guerrillas ni paramilitares. La…
p. 168
[5]de los políticos, incluidos los de la coalición centro-izquierdista del Polo De mocrático que, en la campaña electoral del 2005-2006 ni mencionó el tema que, claro está, descubrió poco después.39 Contra el Caguán En las elecciones del 26 de mayo de 2002 Alvaro Uribe Vélez ganó la presi dencia de Colombia. Había…
p. 160
04Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · Página 3201 cita
[4]por otro, el Partido Conservador fue incapaz de escoger un candidato viable (pues tanto Augusto Ramírez Ocampo como Juan Camilo Restrepo debieron renunciar a sus aspiraciones, debido a su poca acogida en las encuestas), lo cual hizo que el conservatismo se viera obligado a apoyar la candidatura de Uribe. Por ello no…
p. 320
05Democracia feroz. ¿Por qué la sociedad en Colombia no es capaz de controlar a su clase política?Gustavo Duncan · 2018 · Página 2231 cita
[6]directa a través de las regalías que obtenía la nación por la explotación de sus recursos naturales, de modo que la clase política quedaba a cargo de unos recursos que no eran función del desempeño general de la economía sino de una actividad de enclave. R EELECCIÓN Una de las peores consecuencias de la polarización…
p. 223
06No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 5371 cita
[7]elegiría al sucesor para cuidar su legado, al que él mismo se refirió como los «tres huevitos»: seguridad, confianza inversionista y cohesión social. Según los informes periodísticos de ese momento, su preferencia se inclinaba hacia Andrés Felipe Arias, su ministro de Agricultura, pero este tuvo que someterse a una…
p. 537
07Colombia: Background and U.S. RelationsJune S. Beittel · 2018 · Página 101 cita
[8]“parapolitics” scandal in 2006 that exposed links between illegal paramilitaries and politicians, especially prominent members of the national legislature. Subsequent scandals that came to light during Uribe’s tenure included the “false positive” murders allegedly carried out by the military (primarily the Colombian…
p. 10
08Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · Página 1032 citas
[9]cidh incluyó en su reglamento una disposición que trata específicamente de las maneras en que los Estados pueden dejar de ser ob - jeto del escrutinio del capítulo iv. Una de ellas es que el Estado en cuestión invite a la Comisión a realizar una visita in loco. En cumplimiento de esa nueva dispo - sición, en el…
p. 103
[10]cidh incluyó en su reglamento una disposición que trata específicamente de las maneras en que los Estados pueden dejar de ser ob - jeto del escrutinio del capítulo iv. Una de ellas es que el Estado en cuestión invite a la Comisión a realizar una visita in loco. En cumplimiento de esa nueva dispo - sición, en el…
p. 103
09La miseria en ColombiaJames A. Robinson · 2016 · Página 531 cita
[11]vinculados con la firma que ganó la licitación 26. Sin embargo, a finales de septiembre de 2013, los intentos legales de Invías por detener el proceso fueron rechazados por un juez y el gobernador firmó un contrato con el Consorcio Ribera del Este a comienzos de octubre 27. El 28 de noviembre, el procurador abrió un…
p. 53
10Desmovilización y reintegración paramilitar. Panorama posacuerdos con las AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · Página 1502 citas
[12]la Fiscalía General y la Procuraduría abrieron indagación con - 151 CAPÍTULO I. EXPERIENCIAS DE DESARME, DESMOVILIZACIÓN Y REINSERCIÓN/REINTEGRACIÓN EN COLOMBIA tra el ex alto comisionado para la paz Luis Carlos Restrepo, el exministro del interior y de justicia Sabas Pretelt de la Vega, el excomandante del Ejército…
p. 150
[13]la Fiscalía General y la Procuraduría abrieron indagación con - 151 CAPÍTULO I. EXPERIENCIAS DE DESARME, DESMOVILIZACIÓN Y REINSERCIÓN/REINTEGRACIÓN EN COLOMBIA tra el ex alto comisionado para la paz Luis Carlos Restrepo, el exministro del interior y de justicia Sabas Pretelt de la Vega, el excomandante del Ejército…
p. 150
11Cruzando la frontera: Memorias del éxodo hacia Venezuela. El caso del río AraucaCentro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · Página 3101 cita
[14]Bogotá, Co- lombia, Fondo Inversión para la Paz de la Vicepresidencia de la República de Colombia. (2002a), Parques Nacionales Naturales, Bogotá, Colombia. (2007), Diagnóstico Departamental Guainía: 2003 - junio de 2007, Bogotá, Colombia. (2008), Diagnóstico Departamental Arauca: 2003 - junio de 2007, Bogotá,…
p. 310
12Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · Página 1361 cita
[15]medias y falsas noticias para confundir a la opinión pública, como lo aseveró de forma explícita el coordinador de la campaña por el No a los Acuerdos de la Habana, posteriormente ajustados por los firmantes en el nuevo Acuerdo del teatro Colón, firmado el 24 de noviembre de 2016. 20 _______________ 1 Ver Grupo de…
p. 136
13Una conversación pendienteJuan Manuel Santos, Ingrid Betancourt, Juan Carlos Torres · 2021 · Página 3851 cita
[16]yo escrutaba, por lo menos, el Sí había barrido sobre el No. Yo sentía que ese día estábamos ratificando un sueño, que era el de terminar esa guerra con la guerrilla y empezar a aprender a convivir en paz en medio de todas nuestras diferencias. Por eso, cuando comenzaron a llegar los resultados —que fueron…
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14Orden y libertad. Economía política del castigo en Colombia y LatinoaméricaManuel Iturralde · 2022 · Página 1721 cita
[17]miembros del sector industrial y gran- des empresarios), y organizaciones sociales y religiosas que, a pesar de ser de orígenes diversos, compartían una ideología conservadora y antisubversiva. El argumento principal de la campaña por el No era que no estaba en contra de la paz sino de la impunidad. Para esta…
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15Paz en Colombia: perspectivas, desafíos, opcionesSara Victoria Alvarado, Eduardo A. Rueda Barrera, Pablo Gentili (editores) · 2016 · Página 1391 cita
[18]disparates del mesías. A muchos se les puede hacer caer en la cuenta de que, respecto del plebiscito, los quieren convertir en instrumentos de una venganza personal: está bien documentado que Uribe siempre quiso negociar con las FARC mientras fue presidente y hacerles todavía más concesiones de las consignadas en el…
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16Paz en Colombia: perspectivas, desafíos, opcionesMartha Nussbaum, Sara Victoria Alvarado (ed.), Eduardo A. Rueda Barrera (ed.), Pablo Gentili (ed.) · 2016 · Página 1391 cita
[19]disparates del mesías. A muchos se les puede hacer caer en la cuenta de que, respecto del plebiscito, los quieren convertir en instrumentos de una venganza personal: está bien documentado que Uribe siempre quiso negociar con las FARC mientras fue presidente y hacerles todavía más concesiones de las consignadas en el…
p. 139
17Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Página 8431 cita
[20]julio de 2016, había declarado exequible la ley estatutaria de plebiscito, aprobada en diciembre pasado por el Congreso y sancionada por el Presidente el 24 de agosto, con el número 1806, “Por medio de la cual se regula el plebiscito para la refrendación del Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la…
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18Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1811 cita
[21]guerra. Al respecto, Oscar Rodrigo Campo, gobernador del Cauca de la época, expresó en una entrevista a la prensa: Como demócratas entendemos lo que el país de una u otra manera se ha pro- nunciado referente a la desaprobación al acuerdo de paz a través del plebiscito y esperamos que las voces oficiales se pronuncien…
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19Colombia bizarraPirry · 2022 · Página 2261 cita
[22]la elección más importante de la historia contemporánea del país, que buscaba refrendar con una pregunta directa los acuerdos de paz iniciados en 2012 por el presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), tenía no solo la meteorología en contra, sino una serie de hechos que…
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20¿Un nuevo ciclo de la guerra en Colombia?Francisco Gutiérrez Sanín · 2020 · Página 1391 cita
[23]del movimiento depende del fracaso de la paz. Lo mismo se puede decir de los “auditorios duros” del movimiento, es decir, de sectores sociales con gran poder, que se sienten apasionadamente representados por el movimiento y que le proveen una parte significativa de su personal dirigente. A continuación, doy dos…
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21Histories of Perplexity: Colombia, 1970s–2010sLina Britto, A. Ricardo López-Pedreros · 2024 · Página 4371 cita
[24]point of the negotiation was to establish ground rules to guarantee land access for its members, as well as other conditions essential for their sustenance, without disputing the right of the business class to rural property. History seemed to be repeating itself, however, replicating what happened in 1936 when Law…
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22Colombia, así en la guerra como en la pazJorge Giraldo Ramírez · 2018 · Página 491 cita
[25]una especie de adenda sobre derechos humanos y una presentación de los principios y las generalidades. El título del documento ilustra su enfoque. Se encamina a darle cuerpo a la obsesión gubernamental de que las víctimas tienen que estar en el centro de la salida política del conflicto armado. Se trata de un acuerdo…
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23La Colombia fuera de Colombia. Las verdades del exilioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 2001 cita
[26]poder proteger sus vidas. El Acuerdo de Paz más reciente fue negociado en La Habana, Cuba, en 2012, y firmado finalmente en el Teatro Colón en Bogotá, en noviembre de 2016, entre las FARC-EP y el gobierno del presidente Juan Manuel Santos (dos periodos, 2010-2018), y constituye el marco de transición política más…
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24Convocatoria a la paz grande. Declaración de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No RepeticiónComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 161 cita
[27]desapariciones y los secuestros se contaban por centenas; los desplazamientos, por cientos de miles, y todas las camas del Hospital Militar estaban copadas por heridos de guerra. Lo ganado con el Acuerdo de Paz de noviembre de 2016 es una realidad. Si bien no se dio la transformación participativa regional que se…
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25Cuatro crisis que marcaron a Colombia: Memorias del fraude bancario de 1982, el apagón de 1992, la debacle financiera de 1999 y las negociaciones con el ELN en 2018Juan Camilo Restrepo · 2022 · Página 1931 cita
[28]ataques contra Colombia son fraguados desde Venezuela? Sí. Pero, ¿qué es más efectivo?: ¿reclamarle airadamente a Maduro por los micrófonos, cosa que parece le resbala, o hacerlo por vías diplomáticas? Aunque obviamente la dirección de la política exterior corresponde al jefe de Estado, cosa que nadie discute, la…
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26Desafíos de la gobernabilidad democrática. Reformas político-institucionales y movimientos sociales en la región andinaMartín Tanaka, Francine Jácome · 2010 · Página 4071 cita
[29]del orden constitucional, no se invocó la resolución 1080. En Venezuela (1992), tras el intento de golpe de estado contra el presidente Carlos Andrés Pérez, el Consejo Permanente de la OEA se limitó a condenar los hechos y a manifestar su compromiso con la democracia. En Ecuador tampoco se invocó la resolución citada…
p. 407
27Colombia Elites and Organized CrimeHannah Stone · Página 1121 cita
[30]congreso del 2002 en zonas con influencia paramilitar I, II, II," 11 Septiembre 2005. [67] Semana, "Votaciones atí picas en las elecciones de congreso del 2002," 11 September 2005. Available at: http://www.semana.com/on - line/articulo/votaciones - atipicas - elecciones - congreso - del - 2002/74746 - 3 [68] Supreme…
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28Plan Colombia: U.S. Ally Atrocities and Community ActivismJohn Lindsay-Poland · 2018 · Página 2811 cita
[31]“Las dos caras del Fiscal.” 25. In 2014 Cabal won a Congressional seat on a campaign with former president Uribe’s party. Cabal regularly visited Col o nel Hernán Mejía and many other soldiers imprisoned for civilian killings, who she said were “unjustly jailed for confronting terror.” Juan Sebastián Rojas, “Coronel…
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29El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen 1. Graves violaciones de derechos humanos: luchas sociales y cambios normativos e institucionales 1985-2012Centro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · Página 1482 citas
[32]Nacional e Internacional (GONI) que reemplazó al G 3 en sus actividades (Gallón, 2013). 149 Víctimas y organizaciones de derechos humanos en busca de incidir en la satisfacción del derecho a la justicia y la implementación de un modelo de justicia transicional (2005–2012) de actividades “ofensivas” contra las personas…
p. 148
[33]Nacional e Internacional (GONI) que reemplazó al G 3 en sus actividades (Gallón, 2013). 149 Víctimas y organizaciones de derechos humanos en busca de incidir en la satisfacción del derecho a la justicia y la implementación de un modelo de justicia transicional (2005–2012) de actividades “ofensivas” contra las personas…
p. 148
30Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1651 cita
[34]«El Pladia era muy interesante, porque para el proceso social era como esa articu- lación entre lo que se venía del proceso de paz y lo que había pasado en el territorio históricamente. Entonces, para ellos y para ellas era, en su momento, como esa carta que ellos tenían de así van a ser los PDET, así van a ser los…
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31Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · Página 1491 cita
[35]Introducción y conocimientos previos: La docente presentará a los estudiantes el video ¿Qué dice el punto sobre Víctimas del Acuerdo de Paz? de la Oficina del alto Comisionado para la Paz (28:44 min). Actividades Los estudiantes se organizarán en grupos para responder las siguientes preguntas en sus bitácoras: ¿Qué es…
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32JEP - Patricia Linares y los logros del Sistema Integral en 2020.htmlPágina 11 cita
[36]JEP - Patricia Linares y los logros del Sistema Integral en 2020 Fuente oficial: Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). URL: https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/Destacan-logros-del-Sistema-Integral-de-Verdad%2C-Justicia%2C-Reparaci%C3%B3n-y-no-Repetici%C3%B3n-de-Colombia.aspx Fecha de consulta: 2026-08-10.…
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33JEP - Cuatro nuevos magistrados llegan a la JEP.htmlPágina 11 cita
[37]JEP - Cuatro nuevos magistrados llegan a la JEP Fuente oficial: Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). URL: https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/Nuevas-Posesiones-en-la-JEP.aspx Fecha de consulta: 2026-08-10. Contenido de la página Comunicado No. 7 Cuatro nuevos magistrados llegan a la JEP Bogotá, 1 de…
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