Diálogos de La Habana (2012–2016)
Entre 2012 y 2016, el Gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC-EP negociaron en La Habana, Cuba, el fin de más de medio siglo de conflicto armado con la guerrilla más antigua de América Latina. El proceso produjo el Acuerdo Final firmado en el Teatro Colón de Bogotá el 24 de noviembre de 2016 y la arquitectura de justicia transicional más ambiciosa de la historia colombiana, incluyendo la JEP, la Comisión de la Verdad y la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- 26 de agosto de 2012 (Acuerdo General) – 24 de noviembre de 2016 (Acuerdo Final, Teatro Colón de Bogotá)
- Dónde
- La Habana, Cuba, Oslo, Noruega, Bogotá, Colombia, Cartagena, Colombia, San Vicente del Caguán, Colombia, Meta, Colombia, Venezuela, Chile
- Protagonistas
- Juan Manuel Santos (presidente de Colombia, impulsor y garante político del proceso), Iván Márquez (jefe de la delegación negociadora de las FARC-EP), Humberto de la Calle (jefe de la delegación negociadora del Gobierno colombiano), Sergio Jaramillo (Alto Comisionado para la Paz, arquitecto intelectual del proceso), Frank Pearl (negociador gubernamental, fase exploratoria y mesa formal), Álvaro Uribe Vélez (expresidente, líder de la campaña del No en el plebiscito), Andrés Pastrana (expresidente, referente del fracaso del Caguán que el proceso buscó corregir), Manuel Marulanda Vélez (fundador histórico de las FARC, fallecido en mayo de 2008), Alfonso Cano (comandante máximo de las FARC, abatido el 4 de noviembre de 2011, participaba en acercamientos secretos), Raúl Reyes (miembro de la cúpula de las FARC, muerto en bombardeo en marzo de 2008), Jesús Santrich (miembro del Estado Mayor Central de las FARC, delegado en La Habana), Rodrigo Londoño, 'Timochenko' (comandante máximo de las FARC durante las negociaciones)
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- Agotamiento militar recíproco: la Política de Seguridad Democrática de los gobiernos Uribe (2002–2010), con inversión sostenida superior al 5% del PIB en defensa, descabezó la cúpula de las FARC —Raúl Reyes (2008), Manuel Marulanda (2008), Mono Jojoy (2010), Alfonso Cano (2011)— y redujo su pie de fuerza a unos 8.000 combatientes en cerca de 200 municipios, creando un 'momento maduro' en que mantener el conflicto abierto resultaba mutuamente desfavorable.
- Decisión estratégica de Santos de convertir la derrota militar relativa de las FARC en una oportunidad de paz: como ministro de Defensa y luego como presidente, Santos impulsó las condiciones militares que forzaron el repliegue guerrillero y, simultáneamente, abrió canales secretos de negociación.
- Voluntad de las FARC de continuar los acercamientos incluso tras la muerte de Alfonso Cano, quien ya participaba en las conversaciones exploratorias y cuya voluntad de negociar fue respetada por el Estado Mayor Central.
- Aprendizaje institucional del fracaso del Caguán (1998–2002): la concesión de una zona desmilitarizada de 42.000 km² sin agenda cerrada ni cronograma había demostrado que negociar sin reglas de método era inviable, impulsando el diseño de una fase exploratoria secreta con agenda acotada.
- Base jurídica previa: el Congreso aprobó el Acto Legislativo N° 1 del 14 de junio de 2012 (Marco Jurídico para la Paz), que dotó de sustento constitucional a los instrumentos de justicia transicional antes de que los diálogos se hicieran públicos.
Consecuencias
- Firma del Acuerdo Final el 24 de noviembre de 2016 en el Teatro Colón de Bogotá y refrendación por el Congreso el 29 y 30 de noviembre, poniendo fin formal al conflicto armado con las FARC-EP.
- Creación del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición (SIVJRNR): la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad y la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas, la arquitectura de justicia transicional más ambiciosa de la historia colombiana.
- Concentración y desmovilización de combatientes en 26 Zonas Veredales Transitorias de Normalización y 7 Puntos Transitorios, con dejación de armas verificada por la Misión de Naciones Unidas.
- Rechazo del plebiscito del 2 de octubre de 2016 (50,21% No frente a 49,78% Sí, con 62,59% de abstención), que obligó a una renegociación acelerada con modificaciones en 58 de 60 aspectos objetados y trasladó la refrendación al Congreso, debilitando la legitimidad popular del proceso.
- Compromisos de reforma agraria integral (Fondo de Tierras de tres millones de hectáreas, PDET en 170 municipios), participación política (16 Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz, estatuto de la oposición) y sustitución voluntaria de cultivos ilícitos (PNIS), con implementación desigual en los años posteriores.
- Fractura política duradera entre el bloque que apoyó el Acuerdo y el Centro Democrático liderado por Uribe, que articuló el rechazo en torno a la impunidad de la JEP y la elegibilidad política de excomandantes guerrilleros, polarización que reconfiguró el sistema de partidos colombiano.
La clave interpretativa
Por qué importa
Los Diálogos de La Habana cerraron el conflicto armado más largo de América Latina mediante una negociación que, por primera vez en Colombia, combinó el fin de las hostilidades con un sistema integral de justicia transicional que reconoció a las víctimas como centro del proceso. Su importancia histórica es doble: demostró que era posible terminar una guerra sin rendición militar ni amnistía total, estableciendo un modelo de justicia restaurativa con estándares internacionales; y expuso, al mismo tiempo, la brecha entre la sofisticación técnica de las élites negociadoras y la legitimidad social del acuerdo, brecha que el plebiscito del 2 de octubre de 2016 hizo visible de manera irreversible. La tensión entre la arquitectura jurídica del Acuerdo y su implementación efectiva —reforma agraria, reincorporación, garantías de seguridad para excombatientes y líderes sociales— constituye el principal desafío político de Colombia en las décadas siguientes.
Desarrollo histórico
La historia completa
Diálogos de La Habana
Entre 2012 y 2016, el Gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia–Ejército del Pueblo (FARC-EP) sostuvieron una negociación en Cuba que cerró más de medio siglo de guerra con la guerrilla más antigua de América Latina. El proceso, gestado en una fase exploratoria secreta iniciada en febrero de 2012 y sellado con el Acuerdo Final firmado en el Teatro Colón de Bogotá el 24 de noviembre de 2016 —tras el rechazo del plebiscito del 2 de octubre—, produjo la arquitectura de justicia transicional más ambiciosa jamás intentada en el país: la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad y la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas. Su singularidad histórica no radica solo en haber terminado el conflicto con las FARC, sino en haberlo hecho aprendiendo de dos precedentes traumáticos: el fracaso del Caguán entre 1998 y 2002 y el modelo de justicia transicional inaugurado con la Ley 975 de 2005 para los paramilitares. Los Diálogos de La Habana son, en un mismo movimiento, la corrección técnica de aquellos errores y la exposición del abismo entre la sofisticación de las élites negociadoras y la legitimidad social del país en cuyo nombre negociaban.
El terreno del que brota la negociación
El proceso no nació del ánimo pacifista de ninguna de las partes, sino del agotamiento militar recíproco. Durante los dos gobiernos de Álvaro Uribe Vélez (2002–2010), la Política de Seguridad Democrática, ejecutada en su segunda fase bajo la dirección del entonces ministro de Defensa Juan Manuel Santos, forzó a las FARC a un repliegue estratégico hacia zonas selváticas y fronterizas. Colombia destinó durante una década más del 5% de su PIB a seguridad y defensa, un esfuerzo sostenido que descabezó a la cúpula guerrillera: Raúl Reyes murió en un bombardeo en marzo de 2008; Manuel Marulanda Vélez, Tirofijo, fundador histórico de la organización, falleció por causas naturales en mayo del mismo año; el jefe militar Víctor Julio Suárez, Mono Jojoy, cayó en septiembre de 2010; y Guillermo León Sáenz, Alfonso Cano, comandante máximo tras la muerte de Marulanda, fue abatido el 4 de noviembre de 2011.
Para 2012, las FARC habían reducido su pie de fuerza a unos 8.000 combatientes con presencia efectiva en cerca de 200 municipios, una fracción de su capacidad anterior. Santos declararía años después ante la Comisión de la Verdad que la muerte de Cano fue determinante para que las Fuerzas Armadas asumieran que había llegado el momento propicio para negociar. El propio Cano, no obstante, ya participaba en los acercamientos secretos cuando fue ultimado, y el Estado Mayor Central de las FARC decidió continuar las reuniones exploratorias precisamente porque esa había sido su voluntad.
El conflicto había alcanzado su punto de maduración: ninguna parte podía imponerse militarmente sobre la otra, y mantener la guerra abierta resultaba mutuamente desfavorable. La negociación no era una opción moral: era la única racional para ambos bandos.
La fase exploratoria y el Acuerdo General
Entre febrero y agosto de 2012, delegados del Gobierno y de las FARC sostuvieron en La Habana veintidós encuentros secretos con acompañamiento de Cuba y Noruega como países garantes, y de Venezuela y Chile como acompañantes. La delegación gubernamental combinó a operadores de la Presidencia con funcionarios del sector de seguridad —Frank Pearl, Alejandro Éder, Sergio Jaramillo, Jaime Avendaño, Elena Ambrosi y Lucía Jaramillo—, mientras la guerrillera reunió a cuadros del Secretariado y del ala internacional: Mauricio Jaramillo (el Médico), Ricardo Téllez, Andrés París, Marco León Calarcá y Rodrigo Granda. De esa fase salió el Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, firmado el 26 de agosto de 2012 en la capital cubana y hecho público por Santos el 4 de septiembre.
El documento, de apenas seis páginas, contenía la lección aprendida del Caguán. Fijaba una agenda cerrada de seis puntos: desarrollo agrario integral, participación política, fin del conflicto, drogas ilícitas, víctimas, e implementación, verificación y refrendación. Y consagraba tres reglas de método. La primera: nada estaba acordado hasta que todo estuviera acordado. La segunda: se negociaba en medio del conflicto, sin despeje territorial. La tercera: las conversaciones se desarrollarían fuera de Colombia. Cada regla era una corrección quirúrgica del fracaso de 1998–2002, cuando Andrés Pastrana concedió a las FARC una zona desmilitarizada de 42.000 kilómetros cuadrados en San Vicente del Caguán que la guerrilla utilizó para fortalecerse militarmente mientras dilataba una negociación sin agenda cerrada ni cronograma.
La mesa: composición y método
La fase pública se instaló el 18 de octubre de 2012 en Oslo y se trasladó a La Habana, donde funcionaría hasta el cierre. El equipo negociador del Gobierno estuvo encabezado por Humberto de la Calle, exvicepresidente y curtido operador político, con Sergio Jaramillo como Alto Comisionado para la Paz y arquitecto intelectual del proceso. La composición de la mesa fue en sí misma una declaración política: los generales retirados Jorge Enrique Mora Rangel y Óscar Naranjo servirían de traductores hacia las Fuerzas Militares y la Policía, el empresario Luis Carlos Villegas cumpliría un papel análogo con el sector privado, y a lo largo de los años rotarían Frank Pearl, Roy Barreras, Nigeria Rentería, María Paulina Riveros y Gonzalo Restrepo, en un elenco que buscaba tender puentes con los sectores más reticentes al proceso.
Enfrente, las FARC enviaron a su núcleo político-militar. Luciano Marín Arango (Iván Márquez) encabezó la delegación; Jesús Santrich, Pablo Catatumbo y Rodrigo Londoño (Timochenko, comandante máximo tras la muerte de Cano, presente de manera intermitente) constituyeron su columna vertebral, con Joaquín Gómez, Andrés París, Victoria Sandino y Rodrigo Granda como apoyo permanente. Cuba y Noruega mantuvieron el rol de garantes; Venezuela y Chile, el de acompañantes. Estados Unidos designó a Bernard Aronson como enviado especial en febrero de 2015 y la Unión Europea a Eamon Gilmore poco después, incorporaciones que blindaron internacionalmente el proceso frente a las críticas domésticas.
El método fue deliberadamente lento y modular. Cada punto de la agenda se discutió por separado, con documentos redactados en columnas paralelas —propuesta del Gobierno, propuesta de las FARC, texto conjunto en construcción— hasta alcanzar un acuerdo parcial que se archivaba con la fórmula pactada. A partir de 2014 la mesa incorporó mecanismos inéditos en la historia colombiana de negociaciones con guerrillas: una subcomisión de género coordinada por Nigeria Rentería y Victoria Sandino, foros temáticos organizados por la Universidad Nacional y Naciones Unidas con participación de más de tres mil organizaciones sociales, visitas de sesenta víctimas del conflicto a La Habana en cinco delegaciones entre agosto y diciembre de 2014, y una comisión histórica del conflicto y sus víctimas integrada por doce académicos que entregó su informe en febrero de 2015. La mesa se propuso no solo negociar el fin de la guerra sino narrarla mientras la clausuraba.
Los seis puntos y su calendario
El primer acuerdo parcial, sobre desarrollo agrario integral, se anunció el 26 de mayo de 2013 tras seis meses de discusión. Contemplaba la creación de un Fondo de Tierras de tres millones de hectáreas, la formalización masiva de la propiedad rural, los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) en 170 municipios priorizados y una reforma catastral multipropósito. El punto abordaba lo que los negociadores identificaron como la raíz agraria del conflicto, aunque esquivando la fórmula de "reforma agraria" que habría sido políticamente inviable ante el establecimiento rural y el gremio ganadero.
Seis meses después, el 6 de noviembre de 2013, se cerró el segundo acuerdo, sobre participación política. Establecía garantías de seguridad para el ejercicio político de la oposición, dieciséis Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz para dar representación a las víctimas en la Cámara de Representantes, y un estatuto de la oposición que finalmente sería aprobado como Ley 1909 de 2018. Era la respuesta institucional al fantasma del exterminio de la Unión Patriótica en los años ochenta y noventa, que gravitaba sobre la mesa como advertencia.
El 16 de mayo de 2014 se firmó el tercer acuerdo, sobre solución al problema de las drogas ilícitas. Comprometía a las FARC a romper todo vínculo con el narcotráfico y creaba el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS), con un enfoque de sustitución voluntaria y desarrollo alternativo. Introducía además el tratamiento del consumo como problema de salud pública y el desminado humanitario conjunto que se iniciaría de manera piloto en El Orejón (Antioquia) y Santa Helena (Meta) en marzo de 2015.
El cuarto acuerdo, sobre víctimas, fue el más complejo y el que definió la fisonomía jurídica del proceso. Anunciado el 15 de diciembre de 2015 tras más de un año de discusión, creaba el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición (SIVJRNR), compuesto por tres órganos: la Jurisdicción Especial para la Paz, la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, y la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas. La JEP investigaría y juzgaría los crímenes más graves cometidos durante el conflicto por guerrilleros, agentes del Estado y terceros civiles, con penas alternativas de entre cinco y ocho años de restricción efectiva de la libertad para quienes reconocieran plenamente responsabilidad y contribuyeran a la verdad, y penas ordinarias de hasta veinte años para quienes negaran los hechos y fueran vencidos en juicio. El punto de víctimas condensaba la ambición mayor del proceso y, en la misma proporción, concentraría las objeciones que después alimentarían al No.
El quinto acuerdo, sobre fin del conflicto, se selló el 23 de junio de 2016 con el anuncio del cese al fuego bilateral y definitivo y del cronograma de dejación de armas bajo verificación de la Misión de Naciones Unidas. Se acordaron 26 Zonas Veredales Transitorias de Normalización y siete Puntos Transitorios de Normalización donde se concentrarían los combatientes durante 180 días. El sexto punto, sobre implementación, verificación y refrendación, cerró la negociación con el anuncio del Acuerdo Final el 24 de agosto de 2016. En menos de cuatro años, la mesa había producido un texto de casi trescientas páginas.
El plebiscito del 2 de octubre y la renegociación
Santos decidió someter el Acuerdo Final a refrendación popular mediante plebiscito, una decisión política que buscaba blindarlo democráticamente pero que introdujo el riesgo mayor del proceso. La Corte Constitucional, mediante Sentencia C-379 de 2016, fijó el umbral aprobatorio en el 13% del censo electoral y estableció el carácter vinculante del resultado para el Presidente.
El 26 de septiembre de 2016 se firmó en Cartagena, en una ceremonia con la asistencia de quince jefes de Estado y del entonces Secretario General de la ONU Ban Ki-moon, un Acuerdo Final que en ese momento se consideraba definitivo. Los negociadores vestían de blanco; los delegados de las FARC firmaron con un bolígrafo fabricado con casquillos de fusil.
Seis días después, el 2 de octubre, el plebiscito fue rechazado por un margen mínimo: 50,21% por el No frente a 49,78% por el Sí, con una diferencia de 53.894 votos y una abstención del 62,59%. El resultado sacudió el proceso. La campaña del No, liderada por el expresidente Uribe y el Centro Democrático, había articulado tres líneas de rechazo: la impunidad que atribuían a la JEP, la elegibilidad política inmediata de los excomandantes y la supuesta imposición de una "ideología de género" en los acuerdos. El gerente de la campaña del No, Juan Carlos Vélez, reconoció días después en una entrevista con La República que la estrategia había buscado deliberadamente indignar más que informar.
El Gobierno abrió entonces una fase de renegociación acelerada. Entre el 7 de octubre y el 12 de noviembre, los delegados recibieron en La Habana propuestas de los promotores del No y de sectores sociales que sumaban más de quinientos planteamientos. El texto se modificó en 58 de los 60 aspectos objetados. Los cambios más sustantivos incluyeron la precisión de que el Acuerdo no se incorporaba en bloque a la Constitución, la limitación temporal de la JEP a diez años prorrogables por cinco, la exclusión explícita de terceros civiles no combatientes de la competencia obligatoria de la JEP —que quedarían bajo comparecencia voluntaria— y la sustitución de las referencias a "enfoque de género" por formulaciones más acotadas.
El Acuerdo Final renegociado se firmó el 24 de noviembre de 2016 en el Teatro Colón de Bogotá y fue refrendado por el Congreso el 29 y 30 de noviembre con mayorías amplias, evitando un segundo plebiscito. La decisión de acudir al Congreso en lugar de las urnas fue jurídicamente respaldada por la Corte Constitucional en la Sentencia C-699 de 2016, pero políticamente marcó el proceso: la paz se salvó a costa de la refrendación popular que había sido su promesa democrática.
La arquitectura de la justicia transicional
La JEP, creada por el Acto Legislativo 01 de 2017 y regulada por la Ley Estatutaria 1957 de 2019, es el elemento más innovador y más disputado del Acuerdo. Está compuesta por la Sala de Reconocimiento de Verdad y Responsabilidad, la Sala de Amnistía o Indulto, la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas, el Tribunal para la Paz y la Unidad de Investigación y Acusación. Su presidenta inaugural fue la magistrada Patricia Linares, y en 2020 asumió Eduardo Cifuentes.
La jurisdicción priorizó siete macrocasos: retención ilegal de personas por las FARC (Caso 01), muertes ilegítimamente presentadas como bajas en combate por agentes del Estado —los "falsos positivos"— (Caso 03), situación territorial de Urabá (Caso 04), Nariño (Caso 05), victimización de la Unión Patriótica (Caso 06), reclutamiento de menores por las FARC (Caso 07) y crímenes cometidos por la Fuerza Pública en asociación con paramilitares (Caso 08). En el Caso 03, la JEP estableció en febrero de 2021 que entre 2002 y 2008 fueron asesinados al menos 6.402 civiles presentados falsamente como guerrilleros muertos en combate, una cifra que triplicó las estimaciones previas de la Fiscalía y que confrontó al país con la dimensión real del crimen.
La Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, presidida por el sacerdote jesuita Francisco de Roux, funcionó entre noviembre de 2018 y agosto de 2022, tomó más de 30.000 testimonios y entregó su informe final "Hay futuro si hay verdad" el 28 de junio de 2022. La Unidad de Búsqueda, dirigida por Luz Marina Monzón, comenzó a operar en 2018 con la tarea de establecer el paradero de las más de 120.000 personas desaparecidas durante el conflicto según sus propios registros iniciales.
La dejación de armas y la conversión política
Entre el 1 de marzo y el 15 de agosto de 2017, las FARC entregaron a la Misión de Verificación de la ONU 8.994 armas —una relación de armas por combatiente superior a la registrada en cualquier desmovilización anterior en Colombia—, junto con la destrucción de 750 caletas con armamento oculto en el territorio y el desminado progresivo de zonas históricamente afectadas. El 27 de junio de 2017, en el acto de Mesetas (Meta), Santos y Timochenko certificaron la finalización de la dejación.
El 1 de septiembre de 2017, la organización se constituyó como partido político legal bajo el nombre de Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, conservando el acrónimo FARC —cambiado en 2021 a Comunes—. El Acuerdo garantizó al nuevo partido cinco curules en Senado y cinco en Cámara durante los períodos 2018–2022 y 2022–2026, con independencia de su desempeño electoral. En las elecciones de 2018, el partido obtuvo apenas 85.000 votos: menos del 0,5% del total, una cifra que confirmó la distancia entre la relevancia militar histórica de la organización y su capitalización política real.
Cifras, costos y sombras
El saldo de la guerra que los Diálogos vinieron a cerrar es difícil de sostener en una sola cifra. La Comisión de la Verdad y el Centro Nacional de Memoria Histórica documentaron más de 450.000 muertos entre 1985 y 2018, 121.768 desaparecidos, más de 50.000 secuestrados y más de ocho millones de desplazados internos, además de decenas de miles de víctimas de tortura, violencia sexual, reclutamiento forzado y despojo de tierras. La responsabilidad no se repartió de forma simétrica: la Comisión atribuyó a los grupos paramilitares alrededor del 45% de los homicidios documentados, a las guerrillas cerca del 27% y a agentes del Estado en torno al 12%, con el resto distribuido entre otros actores o sin autor identificado. Es la contabilidad de una guerra en la que el Estado no fue solo víctima ni solo garante.
Los costos de hacer las paces también se midieron con precisión contable. El Departamento Nacional de Planeación estimó inicialmente la implementación del Acuerdo en 129,5 billones de pesos a lo largo de quince años —una cifra que la Contraloría General revisaría al alza en informes posteriores— y creó el Fondo Colombia en Paz como vehículo para articular recursos del presupuesto nacional, regalías y cooperación internacional, con la Unión Europea, Noruega, Suecia, Alemania y Estados Unidos como principales aportantes. Ese esquema financiero, ambicioso sobre el papel, pronto tropezó con las prioridades cambiantes del ciclo político, con la competencia por recursos frente a otras urgencias fiscales y con la dificultad estructural de llevar plata pública a territorios donde el Estado nunca había tenido presencia sostenida.
Las sombras se acumularon con la misma velocidad que la implementación institucional. Entre la firma del Acuerdo y finales de 2023, los registros de INDEPAZ y de la Misión de Verificación de la ONU contabilizaron más de 400 excombatientes en reincorporación asesinados y más de 1.500 líderes sociales muertos, concentrados en los mismos municipios donde el Estado no logró llenar el vacío dejado por la salida de las FARC. La geografía de esos homicidios coincide punto por punto con la de las economías ilícitas y con la de los PDET priorizados: Catatumbo, Cauca, Nariño, Bajo Cauca, sur de Córdoba, Putumayo. Las disidencias se articularon desde 2017: Iván Márquez, Jesús Santrich —muerto en Venezuela en 2021— y otros excomandantes anunciaron en agosto de 2019 el rearme, dando origen a la Segunda Marquetalia, mientras el Frente Primero, bajo el mando de Néstor Gregorio Vera (Iván Mordisco), había rechazado el Acuerdo desde 2016 y consolidó lo que hoy se conoce como el Estado Mayor Central. La coca, lejos de reducirse, alcanzó en 2022 el récord histórico de 230.000 hectáreas cultivadas según UNODC.
Al mismo tiempo, otros actores armados ocuparon el terreno cedido. El ELN se expandió por regiones históricamente controladas por las FARC en Arauca, Chocó y Nariño, y el Clan del Golfo —heredero de las estructuras paramilitares desmovilizadas en 2005— consolidó su presencia en más de doscientos municipios. El paisaje de la guerra que los Diálogos aspiraron a cerrar no desapareció: mutó, se fragmentó y se readaptó a una economía criminal más diversificada y menos ideologizada, donde las rentas del oro ilegal compiten con las de la coca y con las del control extorsivo de las cadenas de valor rurales.
Balance: la corrección técnica y sus límites
Los Diálogos de La Habana consiguieron lo que ningún proceso anterior había alcanzado: desmovilizar en su totalidad a la guerrilla más antigua del continente, someterla a un sistema de justicia transicional que ha producido verdad judicial y reconocimientos públicos de responsabilidad, y transformarla en un actor político legal. La sofisticación técnica del proceso —agenda cerrada, negociación en medio del conflicto, mecanismos de participación, arquitectura jurídica innovadora, respaldo internacional multilateral— corrigió los errores del Caguán y superó el modelo de la Ley de Justicia y Paz de 2005, que había ofrecido beneficios penales a los paramilitares sin construir un sistema integral de verdad y reparación equivalente.
Esa misma sofisticación reveló la brecha entre el diseño y su recepción social. El 50,21% que votó No el 2 de octubre de 2016 no fue una anomalía: fue la manifestación de un país que no compartía los presupuestos morales de la negociación, que no aceptaba el precio jurídico y político del acuerdo y que no confiaba en las élites que lo habían firmado. La renegociación posterior atenuó los rasgos más resistidos, pero la refrendación por vía congresal en lugar de por vía plebiscitaria dejó abierta la herida de legitimidad. La implementación posterior, marcada por el cambio de Gobierno en 2018 y la política de "paz con legalidad" de Iván Duque, avanzó a un ritmo notablemente inferior al pactado en varios puntos, particularmente en reforma rural integral y sustitución de cultivos.
Hay una asimetría estructural que ninguna mesa podía resolver por sí sola. La negociación tuvo carácter nacional, pero la guerra que pretendía terminar era esencialmente periférica: se libraba en municipios donde el Estado nunca había llegado con acueducto, con escuela ni con juez, y donde su representante más habitual seguía siendo el uniformado. Firmar en La Habana no cambió esa geografía. Los actores armados que sucedieron a las FARC en el territorio no encontraron un Estado consolidado esperándolos, sino los mismos vacíos que habían permitido a la guerrilla original arraigar seis décadas antes. La corrección técnica del proceso operó sobre el nivel del acuerdo político y jurídico; la corrección territorial —desconcentrar la tierra, integrar económicamente las periferias, sustituir de manera efectiva las rentas ilícitas, garantizar la vida de los líderes sociales— exigía plazos, presupuestos y consensos de una escala que la vida política colombiana no ha logrado sostener.
Los Diálogos son, entonces, un objeto histórico ambivalente. Terminaron una guerra sin ganarla ni perderla, produjeron una arquitectura de justicia que sigue funcionando años después de su firma y le entregaron al país un archivo de verdad sin precedentes. Y mientras esa maquinaria institucional avanzaba, las disidencias se rearmaban, el ELN y el Clan del Golfo ampliaban su presencia, las economías ilegales se expandían y los territorios donde nació la guerra seguían gobernados por las mismas asimetrías: concentración de la tierra, exclusión política de las periferias, rentas ilícitas más lucrativas que cualquier alternativa legal. La Habana negoció el fin de una guerra sobre un país que todavía contenía las condiciones para producir la siguiente. Lo que se firmó en Cuba fue un acuerdo; lo que quedó pendiente, y sigue pendiente, era construir el Estado que ese acuerdo presuponía.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Los procesos de paz en Colombia, 1982-2014 (documento resumen)Álvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 2081 cita
[1]las guerrillas colombianas (UNASUR, Apoye la solución política, 2008, junio 16). Así mismo, llamó a acoger la propuesta del Grupo de Río sobre conformar un grupo de países amigos de la paz en Colombia, presentada a partir de la crisis en las relaciones diplomáticas de Colombia con Venezuela y Ecuador, ocasionada por…p. 208
02Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 3551 cita
[2]de secues- tro cayó desde su pico de 3. 550 en el año 2000 a 1. 500 en 2010, reflejando los éxitos de la política de seguridad de la administración Uribe, pero siendo todavía bastante con- siderable. La cifra bajó radicalmente a sólo 188 en 2016, gran logro del proceso de paz del presidente Santos. Como ministro de…p. 355
03¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 1101 cita
[3]procesos de negociación. Las gu errillas venían de la carrera demencial de fortalecerse 217 ¿Otra lústoria de Colombia? hasta convertirse en un ejército regular; sin embargo, y como lo estudió Ariel Ávila, el Estado logró un fortalecimiento militar capaz de frenar ese objetivo y de desalojarlas de los epicentros de la…p. 110
04¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 1251 cita
[4]Marulanda Vélez, presuntamente por causas naturales, en mayo del mismo año. A estas se sumaron las de Víctor Julio Suárez, alias Jorge Briceño o Mono Jojoy, co- mandante militar de las FARC, en septiembre del 2010, y la de Guillermo León Sáenz, alias Alfonso Cano, máximo comandante de las FARC tras la muerte de Manuel…p. 125
05Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1591 cita
[5]única salida? (2002—2016) 160 fiflćflThxiff fffl. iThififf xffff ćff ff E n la noche del 20 de febrero de 2002 el presidente Andrés Pastrana Arango se dirigió a la opinión pública para comunicar su decisión de dar cierre defi- nitivo al fracasado proceso de paz del Caguán 517, con el que había iniciado su mandato…p. 159
06Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 891 cita
[6]la que, por primera vez, resulta posible pensar en su desactivación por la vía militar debido a que tras décadas de violencia, y sin atisbo de victoria por ningún lado, tanto Gobierno como guerrilla, racionalmente, llegan a un punto crítico (ripe moment) por el que mantener el conflicto abierto es mutuamente…p. 89
07Colombia, así en la guerra como en la pazJorge Giraldo Ramírez · 2018 · p. 45, 492 citas
[7]del bloque más numeroso de las F A R C (septiembre de 2010) y el máximo comandante (noviembre del 2011). Las gestiones continuaron y a principios de 2012 se inició una fase exploratoria que se prolongaría durante seis meses hasta que, el 26 de agosto, se dio a conocer el documento conjunto Acuerdo general para la…p. 45
[24]una especie de adenda sobre derechos humanos y una presentación de los principios y las generalidades. El título del documento ilustra su enfoque. Se encamina a darle cuerpo a la obsesión gubernamental de que las víctimas tienen que estar en el centro de la salida política del conflicto armado. Se trata de un acuerdo…p. 49
08No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 546, 5622 citas
[8]la paz estable y duradera. 1594 Entrevista 031-VI-00018. Víctima, mujer, homicidio de familiar, Risaralda. 1595 Entrevista 216-VI-00002. Víctima, mujer, desplazamiento, Nariño. 547 fifl pr esflnnr tatrp r pr cri ódladlpsfr (ommo-omThffi) 86. Negociar como si no hubiera guerra y pelear como si no hubiera negociación El…p. 546
[32]defendiendo el Acuerdo de Paz y en medio del proceso de renegociación con los voceros del no, se empezaron a barajar diferentes estrategias para refrendar el nuevo Acuerdo. En medio del debate jurídico la opción más viable fue buscar la refrendación vía legislativa. Finalizando el mismo mes de noviembre de 1628…p. 562
09Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 828, 8482 citas
[9]infraestructura económica de la Nación, hacer irreversibles los logros alcanzados en materia de seguridad y consolidación 937. Pese a la muerte de Cano, el proceso que se adelantaba entre las partes no se detuvo. En silencio se habían iniciado los acercamientos que podrían llevar al final del conflicto político armado…p. 828
[31]diciembre de 2016, después de resolver varias demandas en su contra, y de un estudio profundo por parte de la Corte Constitucional, el Acto Legislativo N° 1 fue declarado exequible, mediante la Sentencia C-699/16. Dos días más tarde fue inscrita ante el Consejo Nacional Electoral la agrupación política de origen…p. 848
10Una vida, muchas vidasGustavo Petro Urrego · 2021 · p. 3051 cita
[10]salvar la paz de Colombia. El presidente que- ría pasar a la historia por haber acabado la guerra con las FARC, que en el fondo implicaba acabar con este grupo guerrillero. No necesariamente era lo mismo, pero, desde una visión del esta- blecimiento, de tcidas formas era un gran triunfo. La responsa- bilidad, sin…p. 305
11At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 3051 cita
[11]a backchannel contact with FARC leaders early on that resulted in ongoing secret preliminary talks with FARC leaders in Havana, Cuba in February 2012. By August, Santos and the FARC signed onto a formal document outlining the conditions of a formal peace process, the rules by which the negotiations would operate, and…p. 305
12The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 6151 cita
[12]for Toward a Stable and Enduring Peace 593 Peace anyway, despite the “no” vote. Over a four-year period many young Colombi- ans had become used to hearing the term “postconflict” used to describe the country they lived in. For them, turning the page means moving into uncharted political terrain. The delegates of the…p. 615
13Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 1201 cita
[13]Jurídico para la Paz, el Gobierno de Juan Manuel Santos ini- ció nuevamente un proceso de diálogos de paz con las FARC que se plasmó en el Acuerdo General para la Terminación del Conflic- to y la Construcción de una Paz Estable y Duradera 161. A partir de la suscripción de dicho acuerdo que contempla una agenda de…p. 120
14La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · p. 2561 cita
[14]que este se refería complacido a que yo “encontrara justos los planteamientos de su plataforma bolivariana”, desmentí que hubiera dicho eso. Ni más faltaba que fuera a cometer el mismo error que sepultó el proceso del Caguán. En varias reuniones con el comisionado para la paz Sergio Jaramillo y con los demás delegados…p. 256
15The Face of Peace: Government Pedagogy amid Disinformation in ColombiaGwen Burnyeat · 2022 · p. 641 cita
[15]Havana, accompanied by representatives from the Norwegian and Cuban governments, to discuss an agenda for formal negotiations. The FARC wanted to resume the twelve- point agenda from Caguán. The government wanted a more limited agenda, and Santos (2019, 320) insisted on various “red lines”: the political and economic…p. 64
16Una conversación pendienteJuan Manuel Santos, Ingrid Betancourt, Juan Carlos Torres · 2021 · p. 3801 cita
[16]la mayoría de sus integrantes. Esto constituye el mayor logro que nuestra generación le deja a la historia. JMS: Sobre las condiciones que menciona Ingrid, yo agregaría una que, para mí, fue la más importante para que se generara la confianza necesaria entre las partes para poder avanzar en un proceso de paz. Esa…p. 380
17Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 3131 cita
[17]el 18 de octubre de 2012, y comenzó a funcionar el 19 de noviembre de ese mismo año. El Gobierno seleccionó un equipo negociador representativo en sus perfiles, conformado por el exministro y exvicepresidente de Colombia Humberto de la Calle;Luis Carlos Villegas, presidente de la andi y presidente del Consejo Gremial;…p. 313
18Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · p. 1152 citas
[18]el contrario, ha contribuido a dilatar el proceso, lo que a la vez ha generado un precedente negativo para Colombia a nivel internacional. El Estado colombiano aún no ha comprendido del todo los verdaderos alcances del fallo y tampoco ha logrado crear una estrategia adecuada para frenar la pretensión de Nicaragua…p. 115
[19]el contrario, ha contribuido a dilatar el proceso, lo que a la vez ha generado un precedente negativo para Colombia a nivel internacional. El Estado colombiano aún no ha comprendido del todo los verdaderos alcances del fallo y tampoco ha logrado crear una estrategia adecuada para frenar la pretensión de Nicaragua…p. 115
19Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 3351 cita
[20]de una reforma agraria integral, pues en las causas del conflicto armado, dicen las FARC, siempre la tierra y la pobreza del campesino han ocupado un lugar central; segundo, la participación política amplia e incluyente, pues desde sus inicios, la exclusión ha minado la efectividad de la democracia colombiana, lo que…p. 335
20Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 2142 citas
[21]well as those coming from illegal groups. Other means would be a land census; investments in health, edu- cation, housing and infrastructure; and reserve zones. 16 The second tentative agreement, reached in Novem ber 2013, dealt with po liti cal rights. It stated that there would be a national event during which…p. 214
[22]well as those coming from illegal groups. Other means would be a land census; investments in health, edu- cation, housing and infrastructure; and reserve zones. 16 The second tentative agreement, reached in Novem ber 2013, dealt with po liti cal rights. It stated that there would be a national event during which…p. 214
21Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · p. 1781 cita
[23]diversos y preparar los encuentros. Pero la crítica aludida se centra más en el llamado Grupo de Juristas conformado por las partes para contribuir con nuevos caminos en la difícil cuestión de la Justicia Transicional. También en el empujón a las conversaciones en lo que se llamó el Conclave y, con menor intensidad,…p. 178
22¿Un nuevo ciclo de la guerra en Colombia?Francisco Gutiérrez Sanín · 2020 · p. 78, 1342 citas
[25]Aunque les daba voz y una interfaz institucional, lo que estuvo muy bien, paraba en seco cualquier veleidad con respecto de la sustitución gradual, un principio por el que distintas organizaciones agrarias habían roto más de una lanza a través de lustros de movilizaciones y que había sido aceptado también por…p. 78
[55]a que representa ideas e intereses cuya compatibilidad con el Acuerdo de 2016 y, más en general, con la paz negociada es al menos dudosa. En efecto, el Centro Democrático y sus seguidores pueden necesitar aparecer como amigos de la paz, según la genial fórmula pergeñada por Uribe durante la campaña por el plebiscito.…p. 134
23Sujetos victimizados y daños causados: Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoLina Rondón Daza, Liliana Cortés Gamba · 2018 · p. 361 cita
[26]personas en razón de su religión, opiniones o creencias, a las personas en situación de discapacidad, a los pueblos indígenas, a las comunidades campe- sinas, a las poblaciones afrocolombianas, negras, palenqueras y raizales, al pueblo Rrom, a la población LGBT, a las personas desplazadas y exiliadas, a los defensores…p. 36
24Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 187, 1912 citas
[27]tuviera una amplia acogida 151. En febrero de 2012, el PC dio su apoyo al Movimiento Bolivariano, creado por las FARC desde 1999, y revivido en 2010. Así rompía con otras fuerzas del PDA, como el MOIR y la Anapo, y volvía a buscar su desarrollo bajo la cobija de las FARC. Desde ese momento, su política se ha limitado…p. 191
[45]el gobierno seguiría la lucha contra la guerrilla con una ilimitada energía. Las guerrillas, opuestas a este pacto, creían que los acuerdos con las autodefensas implicaban un reconocimiento “político” a los paramilitares que era inaceptable, pues estos debían ser tratados como delincuentes comunes 150, al mismo tiempo…p. 187
25Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1651 cita
[28]«El Pladia era muy interesante, porque para el proceso social era como esa articu- lación entre lo que se venía del proceso de paz y lo que había pasado en el territorio históricamente. Entonces, para ellos y para ellas era, en su momento, como esa carta que ellos tenían de así van a ser los PDET, así van a ser los…p. 165
26Caquetá: una autopsia sobre la desaparición forzadaHelka Quevedo Hidalgo · 2018 · p. 1661 cita
[29]Registro Vigilancia y Control (Calle 13 No. 32 - 69), si existe la Licencia de Inhumación. 3. Buscar en las bases de datos del Capiv. 4. Que acuda la persona que pueda aportar más información útil del o la desaparecida. 121 Estos funcionarios deben ingresar el caso en el Registro Nacional de Desapa- 167 Anexos • En…p. 166
27Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 1491 cita
[30]Introducción y conocimientos previos: La docente presentará a los estudiantes el video ¿Qué dice el punto sobre Víctimas del Acuerdo de Paz? de la Oficina del alto Comisionado para la Paz (28:44 min). Actividades Los estudiantes se organizarán en grupos para responder las siguientes preguntas en sus bitácoras: ¿Qué es…p. 149
28Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 4401 cita
[33]Acuerdo de paz con las FARC-EP, de la competencia de la Jurisdicción especial para la Paz (JEP). Cuando se firmó el Acuerdo de Paz con las FARC-EP, la cifra de detenidos de esa organización finalmente reconocidos fue de 3.015 personas, por lo que la persecución de esos hechos en los casos de la guerrilla sí mostraba…p. 440
29Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 259, 2622 citas
[34]the nation’s paramilitary forces, the AUC, which resulted in the 2005 “Ley de Justicia y Paz,” whereby the forces disbanded, publicly admitted to crimes, and received reduced sentences for their apparent transparency. The public airing of some of these crimes, massacres in many cases, shocked Colombians, and soon many…p. 259
[59]three hundred pages of small-font text) cannot and will not please all, in Colombia, or outside the nation. The November 12 revision offered two major concessions to the vocal critics who managed to deliver a majority of “No” votes during the October 2 plebiscite. The new final accord forces the insurgents to forfeit…p. 262
30Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 139, 1422 citas
[35]this book—forced Colombians to wonder about the efficacy of total military victory, and once again, they began discussing a negotiated settlement to the conflict. The false positive scandal nagged at the Uribe administration, embarrassed Defense Minister Juan Manuel Santos, and represented the beginning of an…p. 139
[60]the ELN’s options dramatically diminished, as they became the sole military target of the Colombian armed forces. However, the ELN leadership does not exert complete control over midlevel field commanders, and this has led to erratic and unpredictable decisions/actions. Finally, it is inevitable to assume that any…p. 142
31El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen 1. Graves violaciones de derechos humanos: luchas sociales y cambios normativos e institucionales 1985-2012Centro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · p. 165, 1764 citas
[36]negociación con los paramilitares constituye uno de los hitos fundamentales de la actuación del Estado en relación con los derechos de las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos. La discusión que condujo a la adopción de esta Ley, y los debates posteriores relativos a su implementación, marcaron la…p. 165
[37]negociación con los paramilitares constituye uno de los hitos fundamentales de la actuación del Estado en relación con los derechos de las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos. La discusión que condujo a la adopción de esta Ley, y los debates posteriores relativos a su implementación, marcaron la…p. 165
[43]o renunciar a procesar a personas desmovilizadas, siempre y cuando colaboraran con la justicia y no reincidieran en sus crímenes (Ley 1312 / 2009). Sin embargo, la Corte Cons- titucional declaró la inconstitucionalidad de este mecanismo, bajo la idea de que de este modo el Estado renunciaba a la in- vestigación de…p. 176
[44]o renunciar a procesar a personas desmovilizadas, siempre y cuando colaboraran con la justicia y no reincidieran en sus crímenes (Ley 1312 / 2009). Sin embargo, la Corte Cons- titucional declaró la inconstitucionalidad de este mecanismo, bajo la idea de que de este modo el Estado renunciaba a la in- vestigación de…p. 176
32Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 3341 cita
[38]una invitación a la impunidad.4 En efecto, el proyecto buscaba motivar la desmovilización de los grupos armados a cambio de penas bajas, sin que los actores del conflicto contribuyeran a resarcir los daños que habían causado. En esencia, era un proyecto centrado en los victimarios. Después de un proceso de negociación…p. 334
33Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 2952 citas
[39]fue utilizada por la oposición para flagelar a Uribe como amigo de las AUC. A nivel internacional, muchos de quienes profesaban un interés por Colombia tacharon la ley propuesta como poco más que la sanción legal de la impunidad. No obstante, al castigar con penas de prisión insignificantes crímenes de lesa humanidad…p. 295
[40]fue utilizada por la oposición para flagelar a Uribe como amigo de las AUC. A nivel internacional, muchos de quienes profesaban un interés por Colombia tacharon la ley propuesta como poco más que la sanción legal de la impunidad. No obstante, al castigar con penas de prisión insignificantes crímenes de lesa humanidad…p. 295
34Guerras, paces y vidas entrelazadas: coexistencia y relaciones locales entre víctimas, excombatientes y comunidades en ColombiaJuan Diego Prieto Sanabria · 2012 · p. 261 cita
[41]para quienes formulan e implementan políticas al respecto. 1.2.2. La justicia transicional y la hora de las víctimas En segundo lugar, las negociaciones con las auc iniciaron una especie de pro- ceso de justicia transicional en el marco de la Ley de Justicia y Paz (véase Res- trepo y Bagley 2011). La justicia…p. 26
35Gobernar en medio de la violencia. Estado y paramilitarismo en ColombiaJacobo Grajales · 2017 · p. 2161 cita
[42]la controversia se estableció en el seno del mismo “espacio de los derechos de las víctimas”, con interpretaciones concurrentes acerca del contenido de estos derechos. La siguiente parte retoma estos debates. Justicia y Paz: ¿valores incompatibles? Movilizaciones y críticas El paso por la arena parlamentaria tuvo…p. 216
36Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 1401 cita
[46]de falsos positivos». presentación 141 Posacuerdo: transición y riesgos de una paz inestable (2017—2022) 142 fiflćflff fl. fifl E l 2 de octubre del 2016, tras una semana de haberse firmado el Acuerdo de Paz con las FARC-EP en Cartagena, el plebiscito en el que se le preguntó a la ciudadanía «¿apoya usted el Acuerdo…p. 140
37Colombia bizarraPirry · 2022 · p. 226, 2302 citas
[47]la elección más importante de la historia contemporánea del país, que buscaba refrendar con una pregunta directa los acuerdos de paz iniciados en 2012 por el presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), tenía no solo la meteorología en contra, sino una serie de hechos que…p. 226
[48]en donde se pronosticaba una alta votación por el ‘sí’, no pudo ir a las urnas porque a muchas zonas no llegó el material requerido para hacerlo. El ministro de Interior, Juan Fernando Cristo, se negó a ampliar los horarios de votación ante el evidente clima de crispación. Las reuniones familiares de aquellos que…p. 230
38Colombia: Background and U.S. RelationsJune S. Beittel · 2018 · p. 141 cita
[49]the right, such as the Conservative Party, that contained both Uribe and Santos supporters. In a tight but decisive contest, President Santos won reelection in a June 2014 runoff with 51% of the vote to his CD opponent’s 45%, with about 4% of voters casting blank ballots, suggesting some disillusionment with both…p. 14
39Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2841 cita
[50]sostenidos durante dos a ñ os con recursos p ú blicos, as í como a que las farc siguieran present á ndose ante la opini ó n, con algo de prepotencia, como un movimiento que hizo una guerra justa, que era la respuesta inevitable a la opresi ó n del sistema, lo que justificaba que las v í ctimas de estas d é cadas de…p. 284
40Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · p. 3821 cita
[51]fa r c al parecer lograron evitar un reciclamiento significativo de miembros de su movimiento en redes criminales317 y no se produjo ninguna disidencia de carácter político, no lograron que el e l n participara de manera conjunta en las negociaciones o, al menos, en negociaciones paralelas. En el caso del equipo…p. 382
41Paz en Colombia: perspectivas, desafíos, opcionesSara Victoria Alvarado, Eduardo A. Rueda Barrera, Pablo Gentili (editores) · 2016 · p. 78, 1952 citas
[52]decenios. Entre las estrategias de la campaña del “No” se destacan la exas- peración del rencor, el estímulo de la revancha, la exigencia del castigo y la divisa según la cual “el fin justifica los medios”, que les permite poner en circulación fórmulas breves y efectivas contra el Acuerdo, cargadas de mentiras,…p. 78
[57]eso no quieren que se acaben las Farc. 197 * Doctor en Derecho por la Universidad Nacional de Colombia. Magister en Ciencia Polí- tica por la Universidad Católica de Lovaina. Profesor emérito y exrector de la Universidad Nacional de Colombia. mÁ s all Á del sÍ al a c U erdo f inal Víctor Manuel Moncayo C.* L AS…p. 195
42Paz en Colombia: perspectivas, desafíos, opcionesMartha Nussbaum, Sara Victoria Alvarado (ed.), Eduardo A. Rueda Barrera (ed.), Pablo Gentili (ed.) · 2016 · p. 78, 1952 citas
[53]decenios. Entre las estrategias de la campaña del “No” se destacan la exas- peración del rencor, el estímulo de la revancha, la exigencia del castigo y la divisa según la cual “el fin justifica los medios”, que les permite poner en circulación fórmulas breves y efectivas contra el Acuerdo, cargadas de mentiras,…p. 78
[58]eso no quieren que se acaben las Farc. 197 * Doctor en Derecho por la Universidad Nacional de Colombia. Magister en Ciencia Polí- tica por la Universidad Católica de Lovaina. Profesor emérito y exrector de la Universidad Nacional de Colombia. mÁ s all Á del sÍ al a c U erdo f inal Víctor Manuel Moncayo C.* L AS…p. 195
43Orden y libertad. Economía política del castigo en Colombia y LatinoaméricaManuel Iturralde · 2022 · p. 167, 1722 citas
[54]miembros del sector industrial y gran- des empresarios), y organizaciones sociales y religiosas que, a pesar de ser de orígenes diversos, compartían una ideología conservadora y antisubversiva. El argumento principal de la campaña por el No era que no estaba en contra de la paz sino de la impunidad. Para esta…p. 172
[56]15-67. 10 Helena Alviar García y Karen Engle, “The distributive politics of impunity and anti-impunity: Lessons from four decades of colombian peace negotiations”, en Anti-Impunity and the Human Rights Agenda, ed. por Karen Engle, Zinaida Miller y D. M. Davis (New York: Cambridge University Press, 2016), 216-254,…p. 167
44La Colombia fuera de Colombia. Las verdades del exilioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2001 cita
[61]poder proteger sus vidas. El Acuerdo de Paz más reciente fue negociado en La Habana, Cuba, en 2012, y firmado finalmente en el Teatro Colón en Bogotá, en noviembre de 2016, entre las FARC-EP y el gobierno del presidente Juan Manuel Santos (dos periodos, 2010-2018), y constituye el marco de transición política más…p. 200
45Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 651 cita
[62]mundo. El Consejo está integrado por cinco miembros permanentes: China, Francia, Federación Rusa, Reino Unido y Estados Unidos.Y por 10 no permanentes: Angola, Egipto, España, Japón, Malasia, Nueva Zelandia, Senegal, Ucrania, Uruguay, y Venezuela. El día 27, los 33 gobiernos de la Comunidad de Estados Latinoamericanos…p. 65