Idea · Posconflicto
Justicia restaurativa
Marco de justicia que en Colombia pasó de categoría académica a arquitectura institucional del posconflicto, articulando verdad, reparación y no repetición como complemento —no sustituto— de la sanción penal en el proceso de paz con las FARC-EP.
Trayectoria de una idea
- 2005
Ley de Justicia y Paz: primer ensayo transicional
- 2012
Marco Jurídico para la Paz y apertura de diálogos en La Habana
- 2016
Acuerdo Final y creación del SIVJRNR
- 2018
Puesta en marcha de la JEP
- 2022
Informe final de la CEV y avances del Caso 01 en la JEP
- 2022
Veinticinco procesos territoriales de reconocimiento voluntario
La lectura
La justicia restaurativa llegó a Colombia no como importación teórica sino como respuesta acumulada a los fracasos concretos de la Ley de Justicia y Paz de 2005, cuyos límites —poca verdad efectiva, reparación marginal, reincidencia— obligaron a rediseñar el pacto entre víctimas, victimarios y Estado. Su versión colombiana redistribuye el peso de la respuesta al crimen entre tres actores —víctima, victimario y comunidad— y desplaza la centralidad exclusiva del Estado como agente sancionador, apostando por que el reconocimiento de responsabilidades y la reparación activa producen condiciones de no repetición que la sola punición retributiva no puede garantizar. En la práctica de los veinticinco procesos territoriales acompañados por la Comisión de la Verdad, esa apuesta se tradujo en encuentros incómodos y reveladores: silencios cargados de vergüenza, preguntas sin respuesta y, en ocasiones, la emergencia real —no simulada— de la contrición. La reparación en Colombia se concibe además como operación política sobre la comunidad, un intento de recomponer la ciudadanía en un país donde el conflicto destruyó vínculos básicos entre regiones, clases y comunidades. La justicia restaurativa colombiana es, en ese sentido, también una hipótesis sobre la democracia: la apuesta de que tratar a los otros como iguales, incluso después de la barbarie, es la única forma de construir una vida en común.
En Colombia, la justicia restaurativa dejó de ser una categoría académica para convertirse, entre 2016 y 2018, en la arquitectura misma del acuerdo que puso fin a más de medio siglo de guerra con las FARC-EP. No sustituye al castigo: lo complementa, lo condiciona, lo reconfigura. Su premisa es sencilla y difícil de digerir: la verdad y la reparación importan tanto como la sanción, y sin el reconocimiento de los responsables no hay reconstrucción posible de la vida en común. Sobre ese principio se erigió el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición (SIVJRNR), que articula tres instituciones complementarias: la Jurisdicción Especial para la Paz juzga, la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad esclarece y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas rastrea a quienes faltan. Ese engranaje es el ensayo de justicia transicional más exigente del hemisferio, y también uno de los más disputados. La justicia restaurativa colombiana no es un injerto foráneo ni una invención de La Habana: es la respuesta acumulada a los fracasos concretos de un experimento anterior, la Ley de Justicia y Paz de 2005, cuyos límites obligaron a rediseñar el pacto entre víctimas, victimarios y Estado.
Qué nombra la justicia restaurativa en Colombia
En su formulación técnica, la justicia restaurativa pone énfasis en atender las necesidades de las víctimas y en brindar a los responsables la oportunidad de reconocer sus actos y emprender acciones de reparación. No es una alternativa blanda al derecho penal: es un modelo que redistribuye el peso de la respuesta al crimen entre tres actores —víctima, victimario y comunidad— y desplaza la centralidad exclusiva del Estado como agente sancionador. En contextos de transición, su lógica se vuelve especialmente potente: donde el conflicto ha involucrado a miles de responsables y millones de víctimas, la sola punición retributiva colapsa por su propia escala.
Colombia adoptó este marco con una torsión particular. El Acuerdo Final de 2016 estableció, como orientación política, que las víctimas debían estar en el centro de la salida negociada, y esa consigna atravesó todo el diseño institucional posterior. El modelo restaurativo, en su versión colombiana, abre además una dimensión que la sanción penal no alcanza: permite conocer la verdad en voz de los propios responsables, contempla la reintegración social de quienes participaron en la violencia y ofrece a las políticas de reparación una doble función —recompensar pérdidas y restaurar el buen nombre de los difamados, pero también trabajar por un ideal de inclusión democrática que trate a los otros como iguales.
La reparación en Colombia no se piensa únicamente como transferencia material a víctimas individuales: se concibe como una operación política sobre la comunidad, un intento de recomponer la ciudadanía en un país donde el conflicto armado destruyó vínculos básicos entre regiones, clases y comunidades. La justicia restaurativa, en ese sentido, es también una hipótesis sobre la democracia colombiana.
La herencia de Justicia y Paz: aprender del fracaso
Antes de 2016, Colombia ya había ensayado un modelo transicional. La Ley 975 de 2005, conocida como Ley de Justicia y Paz, fue aprobada por el Congreso en julio de ese año para regular la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, tras los diálogos adelantados en Santa Fe de Ralito, en Tierralta, Córdoba. El marco previo —la Ley 418 de 1997, prorrogada por la Ley 782 de 2002— solo permitía amnistía e indulto para delitos políticos y conexos, sin ofrecer salida jurídica a quienes estuvieran implicados en crímenes de lesa humanidad. La Ley 975 llenó ese vacío con un régimen de penas alternativas condicionado, en teoría, a la colaboración con la verdad y a la entrega de bienes para reparar.
El proyecto inicial había sido criticado por concentrarse en los victimarios y carecer de mecanismos de reparación. La ley aprobada incorporó garantías para las víctimas, pero las organizaciones de derechos humanos la calificaron desde el principio como una "ley de impunidad". Esa denuncia detonó una nueva ola de movilización política que colocó a las víctimas como sujetos activos del debate público. Los principales activistas de derechos humanos habían manifestado su oposición desde agosto de 2003, y la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos en Colombia se pronunció sobre el asunto. El derecho internacional —la jurisprudencia de la Corte Interamericana en el caso Barrios Altos vs. Perú (2001), el Estatuto de Roma— entró de lleno en el debate jurídico colombiano para fijar los límites de las amnistías por crímenes graves.
La singularidad del caso ya era visible entonces: Colombia aplicaba mecanismos propios de la justicia transicional sin cambio de régimen y sin terminación del conflicto armado. El resultado práctico de Justicia y Paz, sin embargo, fue mucho más problemático que su ambición normativa. Más de 31.000 personas se registraron como exparamilitares desmovilizados, cifra que superaba con creces los aproximadamente 15.000 integrantes reales de las AUC; el excedente incluía personas cercanas, familiares y presuntas vinculaciones irregulares. La zona de negociación de Ralito se convirtió en escenario de crisis de credibilidad cuando la revista Semana denunció la libertad y disposición con que los jefes paramilitares se movilizaban en vehículos de lujo.
Las cifras del proceso, con corte al 1 de diciembre de 2012, dibujan el vacío: 2.199 postulados habían confesado 39.546 hechos, de los cuales 3.551 —el 8,97%— correspondían a desaparición forzada. Las versiones libres, sin embargo, produjeron poca verdad efectiva: los postulados tendieron a presentarse de forma alejada de la realidad. La desaparición forzada, tortura y homicidio de Simón Efraín González Ramírez, entre otros casos, nunca fueron objeto de una investigación conforme a los estándares internacionales por parte de la Fiscalía de Justicia y Paz. Comandantes extraditados a Estados Unidos, como Tovar (alias 'El Toro'), siguieron negando responsabilidad plena y presentándose como combatientes políticos. Varios exintegrantes acogidos a la Ley 975 se rearmaron: un "ex 975" recibió esquema estatal de protección que habría sido utilizado para delinquir; en la región del Magdalena, la zona fue disputada con La Oficina Caribe.
Los jefes de las AUC, por su parte, consideraron incumplidos los acuerdos: esperaban reintegración política y social, apoyo económico, garantías de seguridad para sus familias y, sobre todo, evitar la extradición. Nada de eso se cumplió como imaginaban.
Ese balance —poca verdad, reparación marginal, reincidencia, ausencia de investigación seria— fue el material del que se aprendió. Cuando en 2012 se firmó el Acto Legislativo 001 —el Marco Jurídico para la Paz— y comenzaron los diálogos con las FARC en La Habana, el diseño del nuevo modelo transicional se construyó, en buena medida, para no repetir esos errores.
De La Habana al SIVJRNR: la arquitectura del posconflicto
El Marco Jurídico para la Paz de 2012 sentó las bases para reconfigurar el modelo transicional colombiano con un objetivo doble: facilitar la terminación del conflicto y garantizar los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación en el mayor nivel posible. En las negociaciones de La Habana, encabezadas por Humberto de la Calle como jefe negociador del gobierno de Juan Manuel Santos, con Sergio Jaramillo en la conceptualización estratégica, y del lado de las FARC-EP por Iván Márquez y Rodrigo Londoño ("Timochenko"), los juristas buscaron alcanzar el máximo de justicia sin sacrificar la paz, respetando los tratados internacionales y la Constitución colombiana.
El Acuerdo Final de 2016 tradujo esa fórmula en un sistema integral. La Jurisdicción Especial para la Paz fue creada mediante el Acto Legislativo 01 de 2017 y comenzó a operar en 2018. El 15 de enero, el presidente Santos posesionó a treinta magistrados y magistradas y al Director de la Unidad de Investigación de la JEP, en un acto que su primera presidenta, Patricia Linares, calificó como el hecho que sellaba la primera etapa del proceso de creación. Junto a la JEP se pusieron en marcha la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, presidida por el sacerdote jesuita Francisco de Roux, y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas. Los tres componentes se pensaron como piezas complementarias del SIVJRNR: funciones distintas, información compartida, esfuerzos coordinados.
La JEP se estructuró alrededor del Tribunal para la Paz, órgano de cierre integrado por veinte magistrados y cuatro amicus curiae con función consultora. El sistema contempla la eventual creación de una Sección de Estabilidad y Eficacia encargada de garantizar el cumplimiento de las decisiones. Su lógica de trabajo es la macrocriminalidad: investigar patrones, redes y contextos antes que responsabilidades individuales aisladas, un giro metodológico que apunta directamente a corregir el fraccionamiento y las limitaciones del enfoque anterior. Los macrocasos priorizados incluyen el Caso 01 sobre secuestro cometido por las FARC-EP, el Caso 02 sobre la situación territorial de Nariño, el Caso 03 sobre los mal llamados "falsos positivos" —las ejecuciones extrajudiciales presentadas como bajas en combate— y el Caso 04 sobre la situación territorial de Urabá, entre otros.
El diseño resolvió jurídicamente una cuestión que en Justicia y Paz había quedado abierta: la relación entre beneficios penales y colaboración efectiva. En el nuevo modelo, la gradación de sanciones depende del momento y la profundidad del reconocimiento de responsabilidades. Santos defendió públicamente que esto no constituye impunidad sino un régimen sancionatorio especial para la transición, con penas de entre 15 y 20 años según el grado de colaboración. Las sanciones propias —las restaurativas— exigen trabajos, obras o actividades con contenido reparador, sujetos a verificación, y se aplican solo a quienes reconocen verdad plena y responsabilidad temprana. Quienes no colaboren enfrentan penas ordinarias.
Ese aprendizaje respecto a Justicia y Paz también aparece en el papel central de las víctimas. La Ley 1448 de 2011 —conocida como Ley de Víctimas y Restitución de Tierras— había desplazado ya el énfasis del desmovilizado a la víctima, ofreciendo mecanismos institucionales para identificar y reparar los daños. El Acuerdo de 2016 recogió esa evolución y reconoció, además, el impacto diferenciado del conflicto sobre pueblos indígenas, comunidades afrocolombianas, población LGBT, personas desplazadas, defensores de derechos humanos y sindicalistas.
Los encuentros: verdad, silencio y humanidad redimida
Lo que distingue radicalmente al modelo restaurativo colombiano de los procesos anteriores es la práctica del encuentro cara a cara entre víctimas y responsables. La Comisión de la Verdad acompañó en los territorios veinticinco procesos de reconocimiento voluntario de responsabilidades, en los que se desarrollaron diálogos privados y públicos sobre los daños causados. Esos encuentros no fueron rituales cerrados: fueron espacios donde la Comisión pudo comprender cómo el conflicto armado modificó la cotidianidad de familias y comunidades.
El material que quedó de esos diálogos es incómodo y revelador. Se evidenciaron silencios cargados de vergüenza de los responsables. Tensión ante las preguntas sobre los porqués de la barbarie. Ausencia de respuestas cuando quienes las conocían habían muerto en la guerra. La verdad, en la práctica, no llegó como confesión limpia sino como fragmento, contradicción, evasiva y ocasional epifanía. Hubo, en algún encuentro, la "humanidad redimida" de un perpetrador que emprendió por cuenta propia una labor de memoria y contrición. Ese hallazgo —raro, no generalizable, pero real— es lo que la justicia restaurativa persigue: no la simulación del arrepentimiento sino su emergencia efectiva, con las cicatrices que trae.
En el Caso 01, la Sala de Reconocimiento remitió al Tribunal para la Paz a exintegrantes del antiguo secretariado de las FARC-EP por el secuestro, y aprobó el proyecto de sanción presentado por los comparecientes, elaborado a partir de propuestas de las víctimas, con consideraciones sobre justicia restaurativa y enfoques diferenciales. El detalle es significativo: son las víctimas quienes proponen las líneas de reparación, y son los responsables quienes deben ejecutarlas bajo verificación. La sanción deja de ser un tiempo pasado en cárcel para convertirse en un trabajo activo sobre el daño causado.
La Comisión de la Verdad, por su parte, reconoció desde su marco conceptual que sus verdades son fragmentarias y condicionadas —afirmaciones sobre la hipótesis que mejor explica los hechos, no verdades forenses ni judiciales—, pero sostuvo que aun así exigen decisiones éticas y políticas plasmadas en recomendaciones de no repetición. Su informe final, entregado en 2022, reúne un amplio conjunto de textos y materiales que constituyen hoy el archivo más denso sobre lo ocurrido en Colombia. La Unidad de Búsqueda, en paralelo, enfrenta un desafío inmenso: la búsqueda de personas desaparecidas supera los 110.000 casos y se extiende por lo menos desde 1982. El fenómeno de "los desaparecidos que se vuelven a perder" —cuando se interrumpe el diálogo entre familiares e instituciones encargadas— es la amenaza permanente sobre ese trabajo.
La raíz territorial: prácticas restaurativas antes del Acuerdo
Sería un error leer la justicia restaurativa colombiana como un dispositivo puramente institucional descendente. Antes de La Habana, y muchas veces al margen de las políticas nacionales, comunidades de todo el país habían ensayado formas propias de reparación, convivencia y paz local. El SIVJRNR se apoya en ese sustrato aunque no siempre lo reconozca del todo.
La Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare (ATCC), en Santander, constituyó desde los años ochenta una opción de paz territorial frente a la imposición del orden paramilitar: se organizó comunitariamente y sostuvo formas autónomas de vida digna al margen de los circuitos económicos impuestos por los armados. Los paramilitares respondieron con el asesinato sistemático de sus líderes. La violencia contra la ATCC dejó claro que estas experiencias no eran ornamentales: eran amenazas concretas al proyecto de dominación armada, y por eso se las combatía como tales.
Las Escuelas de Perdón y Reconciliación, iniciadas en el año 2000 por el padre Leonel Narváez en catorce ciudades, se propusieron no olvidar la violencia sino "recordar con ojos diferentes": una práctica interpersonal y comunitaria que anticipó, en clave espiritual y pedagógica, muchas de las ideas que después institucionalizaría el SIVJRNR. En paralelo, experiencias como el territorio de paz de Samaniego (Nariño) o la Asamblea Constituyente de Mogotes (Santander) en 2004 mostraron los límites y las tensiones de la democracia comunitaria frente a la representación institucional formal.
El caso de El Salado, corregimiento de El Carmen de Bolívar en los Montes de María, condensa esa gramática de la reparación desde abajo. Tras la masacre del año 2000 —una de las más atroces del conflicto—, los sobrevivientes volvieron a habitar los espacios públicos marcados por el terror: restituyeron las fiestas patronales y, en 2009, las fiestas de San Juan, con carreras de caballos y cabalgatas. El cineclub itinerante "La Rosa Púrpura del Cairo", del proyecto "Cinta de Sueños" del Colectivo de Comunicaciones Siglo XXI, proyectó películas en la cancha del corregimiento tras el retorno de 2002, y se convirtió en uno de los emprendimientos más importantes de rehabilitación simbólica del territorio. Bajo esa misma lógica se promovieron acuerdos de convivencia y buen vivir en varios lugares del país; el Pacto Juvenil por la Verdad del Meta y los "diálogos de improbables" en Sucre, donde el 27 de julio de 2021 se reunieron once familias de jóvenes asesinados y presentados ilegítimamente como bajas en combate, forman parte del mismo tejido.
Estas iniciativas comparten un patrón: son vibrantes durante un tiempo y luego pierden intensidad, enfrentando tensiones internas o roces con las estructuras institucionales formales. Su fragilidad no anula su valor. Constituyen la memoria práctica de que la reparación puede pensarse desde abajo, en la escala del vecino y el vecindario, aun cuando el Estado nacional no la garantice.
Una segunda genealogía atraviesa este mismo terreno: la justicia indígena. En la región Wayuu de La Guajira, la comunidad prefiere resolver sus conflictos internamente y percibe su sistema como orientado al aprendizaje y la compensación, en contraste con el sistema nacional que asocian principalmente con el encarcelamiento —tres días en prisión, dicen, no producen cambio porque no hay espacio para reflexionar. Las autoridades locales y la policía reconocen y respetan ese sistema propio, absteniéndose de intervenir en los conflictos internos. El Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) lista la Justicia Propia como uno de sus programas dentro de la estructura organizativa, y la Guardia Indígena opera dentro del sistema de gobierno propio de los pueblos del Cauca como mecanismo de posicionamiento territorial, cultural y político. Estas experiencias no fueron incorporadas mecánicamente al SIVJRNR, pero conviven con él y le recuerdan que la reparación comunitaria no es una invención de la transición: es una tradición viva en varios pueblos del país.
La disputa política: impunidad, legitimidad, resistencia
Ningún elemento del posconflicto ha sido tan atacado políticamente como la JEP y, con ella, el modelo restaurativo en su conjunto. Álvaro Uribe Vélez declaró públicamente que el Acuerdo de 2016 es de "impunidad total" y sostuvo que viola la Constitución colombiana y normas internacionales como el Estatuto de la Corte Penal Internacional y la Convención Americana de Derechos Humanos. Esa lectura, sostenida por el Centro Democrático y por el gobierno de Iván Duque, no fue un desacuerdo técnico: fue un asalto sistemático a la legitimidad del sistema.
Santos respondió que no hay impunidad sino un régimen sancionatorio especial, con sanciones sujetas al grado de colaboración. Recordó, además, un dato incómodo para sus críticos: en procesos de paz anteriores, guerrilleros desmovilizados recibieron toda clase de beneficios jurídicos e incluso llegaron a altos cargos públicos, mientras militares que los combatieron terminaron pagando largos años de cárcel; el Acuerdo de 2016 buscó corregir esa asimetría. Desde las Fuerzas Militares, argumentos como los del general Nova defendieron un tratamiento especial, simétrico y diferenciado para los miembros de la fuerza pública, una posición que la JEP acogió al incorporar a agentes del Estado en sus macrocasos con el mismo estándar de reconocimiento y sanción.
El uribismo ejerció una presión constante para excluir a la guerrilla desmovilizada de la competencia política, exigiendo cárcel antes que curules. El Centro Democrático, con el respaldo del presidente Duque, lanzó una doble campaña: señalar a los miembros de la guerrilla como violadores en masa de niños e imponer penas drásticas —cadena perpetua o pena de muerte en algunas versiones— a los violadores de menores. El mensaje que vinculaba ambas campañas era deliberadamente legible. Sufrieron reveses parciales asociados a la impopularidad del presidente, pero no fueron abandonadas.
El caso de Jesús Santrich —Seuxis Peucos Hernández Solarte— ilustró la fragilidad institucional del sistema frente a estas presiones. La Sección de Revisión del Tribunal debía verificar si los hechos imputados ocurrieron antes del 1 de diciembre de 2016; si eran posteriores, el caso debía remitirse a la jurisdicción ordinaria sin excluir la extradición. El procedimiento, técnicamente impecable, se convirtió en un frente político de erosión permanente.
El gobierno Santos había adoptado, en la negociación misma, una actitud selectiva frente al régimen internacional de derechos humanos: sin rechazarlo, hizo públicos los puntos de desencuentro y solicitó tratamiento diferenciado, especialmente frente al papel de la Corte Penal Internacional en el diseño del esquema de justicia transicional. Esa selectividad —imprescindible para cerrar la negociación— dejó al modelo expuesto a la crítica de quienes lo leyeron como excepción indebida al derecho internacional. Y a la crítica de sentido contrario: el sistema judicial colombiano ha sido acusado de negarse reiteradamente a investigar los crímenes de agentes directos e indirectos del Estado como crímenes de lesa humanidad, en violación del Derecho Internacional Consuetudinario. Entre esas dos presiones opuestas —para la derecha, exceso de blandura; para las organizaciones de víctimas, insuficiencia estructural— se ha movido la implementación del modelo.
Pese a todo, las críticas ideológicas de derecha no impidieron que la CEV y la JEP cumplieran sus objetivos y tareas principales. La convergencia social es más amplia de lo que sugiere el ruido político: amplios sectores encuestados en Colombia coinciden en la primacía de los derechos de las víctimas, la importancia del esclarecimiento, la necesidad de impartir justicia ante graves violaciones y el rechazo a las formas más graves de violencia. Sobre ese consenso silencioso —no militante pero real— se sostiene el sistema.
Lo que queda, lo que falta
La justicia restaurativa colombiana es, hoy, la síntesis institucional más elaborada que ha producido el país para tramitar su conflicto. Aprendió de los déficits de Justicia y Paz, adoptó el enfoque de macrocriminalidad, articuló verdad, justicia y búsqueda de desaparecidos en un sistema coordinado, y absorbió con desigual éxito tradiciones comunitarias e indígenas de reparación que la precedían. Logró, además, algo poco frecuente: que un actor armado del tamaño de las FARC-EP se sometiera voluntariamente a un tribunal capaz de imponerle sanciones y publicar sus responsabilidades.
Los déficits, sin embargo, no son marginales. La disposición real de los responsables a la verdad plena sigue siendo voluntaria y parcial: los silencios cargados de vergüenza, la ausencia de respuestas sobre los porqués, la tendencia autoexculpatoria que ya se había visto en Justicia y Paz, reaparecen ahora en escala mayor. La reparación efectiva —material, simbólica, comunitaria— avanza con lentitudes que las víctimas registran con desesperación. La búsqueda de más de 110.000 desaparecidos, en cementerios, laderas y fosas comunes, sigue siendo una carrera contra el tiempo, la muerte biológica de los testigos y el desmantelamiento institucional. El SIVJRNR sobrevivió al gobierno de Duque, pero las presiones no cesaron. Y las prácticas restaurativas territoriales siguen expuestas a la violencia de nuevos actores armados y a la fatiga de las comunidades que las sostienen.
Se ha solicitado a la JEP la apertura de un caso nacional sobre violencias de género que arroje sanciones y active mecanismos de verdad, justicia y reparación para mujeres y personas LGBTIQ+, en reconocimiento de una dimensión del conflicto que ha permanecido en penumbra. Se ha recomendado que la Unidad de Búsqueda cuente con autonomía presupuestal y organizativa, que sus requerimientos sean vinculantes para otras instituciones, que pueda operar regionalmente. Estas discusiones abiertas son la evidencia de que el modelo sigue vivo: se le pide más porque se cree que puede dar más.
La justicia restaurativa en Colombia no cerró el conflicto ni resolvió sus causas. Tampoco hizo justicia plena ni evitó el rearme parcial. Lo que hizo fue cambiar el lenguaje con el que un país se pregunta qué hacer con su propia guerra: instalar que la verdad —aunque fragmentaria, aunque incómoda, aunque insuficiente— es una obligación política y no un lujo. Ni perdón total ni castigo retributivo pleno: un híbrido incómodo cuya fragilidad explica sus límites y cuya novedad explica su alcance. Cerró, con costuras visibles, un conflicto largo y con múltiples responsables; dejó al descubierto, en el mismo gesto, lo poco que estaba resuelto antes y lo mucho que queda por resolver todavía.
En el archivo
2 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01Seguridad Democrática2002–20161
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición (SIVJRNR) — marco institucional que operacionaliza la justicia restaurativa en el posconflicto colombiano
- 02Ley de Justicia y Paz (Ley 975 de 2005) — antecedente cuyas limitaciones impulsaron el rediseño restaurativo del Acuerdo de 2016
- 03Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) — órgano judicial que aplica sanciones propias con contenido reparador y exige reconocimiento de verdad
- 04Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad (CEV) — institución que acompañó encuentros entre víctimas y responsables como práctica restaurativa territorial
- 05Justicia transicional — marco conceptual más amplio dentro del cual se inscribe la justicia restaurativa colombiana
- 06Howard Zehr — teórico de referencia internacional de la justicia restaurativa cuyo marco conceptual influyó en el diseño del modelo colombiano
- 07Francisco de Roux — presidente de la CEV que lideró los procesos de esclarecimiento con enfoque restaurativo
- 08Juan Manuel Santos — presidente que impulsó el Acuerdo Final y posesionó a los magistrados de la JEP
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
51 documentos · 67 fragmentos
01Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 440, 5802 citas
[1]¿qué pasa con todos los efectos nocivos que han quedado en las víctimas y en la sociedad? ¿Qué pasa con los lazos rotos, las enemistades, el rencor y el dolor entre personas que deben seguir conviviendo, que deben dar pasos para continuar a pesar de todo lo sucedido? ¿Dónde queda la posibilidad de reintegración a la…
p. 580
[28]Acuerdo de paz con las FARC-EP, de la competencia de la Jurisdicción especial para la Paz (JEP). Cuando se firmó el Acuerdo de Paz con las FARC-EP, la cifra de detenidos de esa organización finalmente reconocidos fue de 3.015 personas, por lo que la persecución de esos hechos en los casos de la guerrilla sí mostraba…
p. 440
02Más allá del desplazamiento: políticas, derechos y superación del desplazamiento forzado en ColombiaCésar Rodríguez Garavito (coord.), Juan Carlos Guataquí, Ana María Ibáñez Londoño, María Mercedes Maldonado Copello, Luis Eduardo Pérez Murcia, Esteban Restrepo Saldarriaga, Héctor Riveros Serrato, Diana Rodríguez Franco, Yamile Salinas Abdala · 2010 · p. 1911 cita
[2]la justicia y la reparación y la necesidad de restablecer la paz, la democracia, el Estado de derecho y la convivencia pacífica (lo cual, en muchos casos, implica que víctimas y perpetradores deban convivir en los mismos espa- cios territoriales y políticos). 105 Aunque las soluciones que cada comunidad política en…
p. 191
03Colombia, así en la guerra como en la pazJorge Giraldo Ramírez · 2018 · p. 491 cita
[3]una especie de adenda sobre derechos humanos y una presentación de los principios y las generalidades. El título del documento ilustra su enfoque. Se encamina a darle cuerpo a la obsesión gubernamental de que las víctimas tienen que estar en el centro de la salida política del conflicto armado. Se trata de un acuerdo…
p. 49
04¿Un nuevo ciclo de la guerra en Colombia?Francisco Gutiérrez Sanín · 2020 · p. 73, 782 citas
[4]Aunque les daba voz y una interfaz institucional, lo que estuvo muy bien, paraba en seco cualquier veleidad con respecto de la sustitución gradual, un principio por el que distintas organizaciones agrarias habían roto más de una lanza a través de lustros de movilizaciones y que había sido aceptado también por…
p. 78
[51]por las lógicas de la guerra, se han ido deteriorando significativamente. El uribismo ha ejercido una constante presión para sacar a la guerrilla desmovilizada de la competencia política. Su idea es que antes de tener sillas en el Congreso deberían pagar cárcel. Mientras tanto, el Centro Democrático lanzó, apenas…
p. 73
05Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 2781 cita
[5]Truth, Coexistence, and No- Repetition, on a temporary and extrajudicial basis, as part of the Comprehensive System of Truth, Jus- tice, Reparations, and No- Repetition—representing the significant institu- tional framework that took shape from the Peace Agreement. In this sense, in addition to the Commission for the…
p. 278
06Guerras, paces y vidas entrelazadas: coexistencia y relaciones locales entre víctimas, excombatientes y comunidades en ColombiaJuan Diego Prieto Sanabria · 2012 · p. 26, 362 citas
[6]la justicia transicional en contextos de conflictos armados arrojan un balance más matizado (véase Thoms, Ron y Paris 2010). Por ejemplo, Lie, Binningsbø y Gates (2007) encontraron que las comisiones de la verdad y las reparaciones a víctimas están asociadas con una paz más duradera (la justicia punitiva no); pero…
p. 36
[16]para quienes formulan e implementan políticas al respecto. 1.2.2. La justicia transicional y la hora de las víctimas En segundo lugar, las negociaciones con las auc iniciaron una especie de pro- ceso de justicia transicional en el marco de la Ley de Justicia y Paz (véase Res- trepo y Bagley 2011). La justicia…
p. 26
07Justicia y Paz ¿Verdad judicial o verdad histórica?Iván Orozco Abad, María Victoria Uribe, Gina Cabarcas, Luis Carlos Sánchez Díaz · 2012 · p. 20, 392 citas
[7]y Paz (SIJYP) y que ha tenido efectos A ntes del #$$# las leyes que regularon el desarme y la desmovi- lización de los grupos armados ilegales fueron la ley %&' de &((), prorrogada por la ley *%' de &(((y, posteriormente, por la)'# del #$$# que modi fi ca las anteriores. Esta última solo contempla- ba la amnistía y el…
p. 20
[32]ver con la prueba de los hechos concretos objeto de imputación. Son variables porque dependen del tipo penal a imputar y del modelo de imputación mediante el cual es posible imputar el delito tipi fi cado. Veamos un ejemplo. A un postulado se le puede imputar “homicidio en persona protegi- da” (o sea, mató a alguien…
p. 39
08¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 161, 1742 citas
[8]aunque, como se ha mencionado, Gobiernos anteriores hubieran sugerido esta alternativa con respecto al paramilitarismo, lo cierto es que algunos de los elementos característicos del origen y accio- nar de estos grupos sembraban dudas acerca de la posibilidad de darles este tipo de reconocimiento. 121 Para zanjar ese…
p. 174
[18]segundo lugar, se expondrán algunas tendencias generales en tor- no a la judicialización de los actores armados ilegales, identificando los giros de la jurisprudencia y las variaciones de la posición del aparato de justicia en relación con las propias dinámicas de transformación del conflicto. En tercer lugar se hará…
p. 161
09Violencia Sexual, Conflicto Armado y Justicia en ColombiaClaudia Cecilia Ramírez Cardona (coord.); Andrea González Rojas; Constanza Clavijo Velasco; Carmen Alicia Mestizo Castillo; Belén Pérez González · 2007 · p. 711 cita
[9]aceptados por Colombia (artícu lo 9 CP.), el Estatuto de Roma, y nuestro ordenamiento constitucional, que sólo permite la amnistía o el indulto para delitos políticos y con el pago de las indemnizaciones a que hubiere lugar (artículo 150. numeral 17 de la CP.), no admi ten el otorgamiento de auto amnistías, amnistías…
p. 71
10El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen 1. Graves violaciones de derechos humanos: luchas sociales y cambios normativos e institucionales 1985-2012Centro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · p. 117, 1654 citas
[10]a la justicia. Pero también puso en evidencia sus limitaciones y la necesidad de apostarle a la defensa de derechos humanos desde un abordaje interdisciplinario. Fue así como las movilizaciones por la justi- cia incorporaron enfoques de otras disciplinas para visibilizar y reconocer a las víctimas como sujetos…
p. 117
[11]a la justicia. Pero también puso en evidencia sus limitaciones y la necesidad de apostarle a la defensa de derechos humanos desde un abordaje interdisciplinario. Fue así como las movilizaciones por la justi- cia incorporaron enfoques de otras disciplinas para visibilizar y reconocer a las víctimas como sujetos…
p. 117
[14]negociación con los paramilitares constituye uno de los hitos fundamentales de la actuación del Estado en relación con los derechos de las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos. La discusión que condujo a la adopción de esta Ley, y los debates posteriores relativos a su implementación, marcaron la…
p. 165
[15]negociación con los paramilitares constituye uno de los hitos fundamentales de la actuación del Estado en relación con los derechos de las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos. La discusión que condujo a la adopción de esta Ley, y los debates posteriores relativos a su implementación, marcaron la…
p. 165
11Justicia. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoFrancisco Barbosa Delgado · 2018 · p. 11, 152 citas
[12]distintos enfoques ideo- lógicos y políticos. Por otra parte, las formas violentas del deno- tado paramilitarismo surgieron y se consolidaron a lo largo del territorio colombiano a mediados de los ochenta y durante todo el final del siglo XX. 12 Justicia Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento histórico…
p. 11
[62]y económicos descritos en el Decreto 128 de 2003 reglamentario se desarrollaron en los artículos 13, 14, 15 y 16. 16 Justicia Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento histórico La negociación conjunta derivó en una crisis de credibilidad para el Gobierno. La zona de negociación de Santa Fe Ralito, Cór-…
p. 15
12Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 3341 cita
[13]una invitación a la impunidad.4 En efecto, el proyecto buscaba motivar la desmovilización de los grupos armados a cambio de penas bajas, sin que los actores del conflicto contribuyeran a resarcir los daños que habían causado. En esencia, era un proyecto centrado en los victimarios. Después de un proceso de negociación…
p. 334
13Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 1201 cita
[17]Jurídico para la Paz, el Gobierno de Juan Manuel Santos ini- ció nuevamente un proceso de diálogos de paz con las FARC que se plasmó en el Acuerdo General para la Terminación del Conflic- to y la Construcción de una Paz Estable y Duradera 161. A partir de la suscripción de dicho acuerdo que contempla una agenda de…
p. 120
14La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · p. 377, 3822 citas
[19]un tema tan importante. Luego de dos meses de trabajo prácticamente continuo se logró tener el 19 de septiembre, tras una noche pasada en blanco en el apartamento de Henao, el borrador de lo que serían las bases de un acuerdo de justicia para la paz. Un acuerdo que lograba, de una manera original, pero al mismo tiempo…
p. 377
[45]prisión entre quince y veinte años. Es un régimen sancionatorio especial, acordado para lograr la paz y dar tranquilidad a las víctimas, pero de ninguna manera —como queda visto— se trata de un régimen de impunidad. EL CUMPLIMIENTO DE UNA PROMESA A los militares y policías siempre les dije, desde cuando comenzamos las…
p. 382
15JEP - La JEP actuará con pleno rigor - declaración de Patricia Linares.htmlp. 11 cita
[20]JEP - La JEP actuará con pleno rigor - declaración de Patricia Linares Fuente oficial: Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). URL: https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/Comunicado-No.15.-La-JEP-actuar%C3%A1-con-pleno-rigor.aspx Fecha de consulta: 2026-08-10. Contenido de la página Comunicado No.15 La JEP…
p. 1
16JEP - Cuatro nuevos magistrados llegan a la JEP.htmlp. 11 cita
[21]JEP - Cuatro nuevos magistrados llegan a la JEP Fuente oficial: Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). URL: https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/Nuevas-Posesiones-en-la-JEP.aspx Fecha de consulta: 2026-08-10. Contenido de la página Comunicado No. 7 Cuatro nuevos magistrados llegan a la JEP Bogotá, 1 de…
p. 1
17JEP - Declaración de Patricia Linares en la instalación de la jurisdicción.htmlp. 11 cita
[22]JEP - Declaración de Patricia Linares en la instalación de la jurisdicción Fuente oficial: Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). URL: https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/Comunicado-de-prensa-005.aspx Fecha de consulta: 2026-08-10. Contenido de la página Declaración de la Presidente de la Jurisdicción…
p. 1
18JEP - Tribunal Especial para la Paz - perfil de Patricia Linares Prieto.htmlp. 11 cita
[23]JEP - Tribunal Especial para la Paz - perfil de Patricia Linares Prieto Fuente oficial: Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). URL: https://www.jep.gov.co/JEP/Paginas/Tribunal-Especial-para-la-Paz.aspx/1000 Fecha de consulta: 2026-08-10. Contenido de la página…
p. 1
19JEP - Patricia Linares y los logros del Sistema Integral en 2020.htmlp. 11 cita
[24]JEP - Patricia Linares y los logros del Sistema Integral en 2020 Fuente oficial: Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). URL: https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/Destacan-logros-del-Sistema-Integral-de-Verdad%2C-Justicia%2C-Reparaci%C3%B3n-y-no-Repetici%C3%B3n-de-Colombia.aspx Fecha de consulta: 2026-08-10.…
p. 1
20JEP - versiones por reclutamiento y utilización de niñas y niños.htmlp. 11 cita
[25]JEP - versiones por reclutamiento y utilización de niñas y niños Fuente institucional: Jurisdicción Especial para la Paz. URL: https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/La-JEP-llama-a-versiones-a-exmiembros-de-las-Farc-por-reclutamiento-y-utilizaci%C3%B3n-de-ni%C3%B1as-y-ni%C3%B1os-en-el-conflicto-armado.aspx…
p. 1
21JEP - remisión del exsecretariado por secuestros.htmlp. 12 citas
[26]JEP - remisión del exsecretariado por secuestros Fuente institucional: Jurisdicción Especial para la Paz. URL: https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/Sala-Reconocimiento-jep-remite-exsecretariado-Farc-Tribunal-Paz-secuestros.aspx Fecha de consulta: 2026-08-11. Sala de Reconocimiento remite al exsecretariado de…
p. 1
[27]como el Instituto Internacional de Responsabilidad Social y Derechos Humanos (IIRESODH), la Comisión Colombiana de Juristas (CCJ), la Corporación Mil Víctimas , la Federación Colombiana de Víctimas de las FARC (FEVCOL), y el Ministerio Público. Las víctimas y el Ministerio Público pidieron ajustes a las actividades de…
p. 1
22Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 251 cita
[29]de Pueblos Étnicos (35), Dirección de Territorios (1), Equipo Nacional / Sede Central (18), Internacional (6), Magdalena Medio (4), Nororiente (3), Orinoquía (29), Pacífico (45) y Surandina (3). colombia adentro. antioquia, sur de córdoba y bajo atrato chocoano 26 Como parte del proceso de escucha integral, la…
p. 25
23Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. PacíficoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 261 cita
[30]la Comisión acompañó en los terri- torios 25 procesos de reconocimiento voluntario de responsabilidades 28 en los que se desarrollaron diálogos privados y públicos entre víctimas y responsables sobre los daños causados en la guerra. En estos espacios, las víctimas, y especialmente los responsables, contribuyeron al…
p. 26
24Huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010)Federico Andreu-Guzmán (relator); Carlos Miguel Ortiz (coordinador); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2014 · p. 3851 cita
[31]de 2005 prevé igualmente el otorgamiento de la pena alternativa de 5 a 8 años a los casos de los “postulados” procesados y/o condenados por la jurisdicción penal ordinaria, como es el caso del jefe paramilitar alias “Carlos Tijeras”. Para tales efectos, la Ley de Justicia y Paz establece que estas conde- nas dictadas…
p. 385
25Caquetá: una autopsia sobre la desaparición forzadaHelka Quevedo Hidalgo · 2018 · p. 121 cita
[33]En ese diá- logo con un perpetrador que ha emprendido una labor autónoma de memoria y contrición, Helka se ha encontrado también con la humanidad redimida del victimario. Por último, en este informe Helka se propone esclarecer de qué maneras y por qué razones “los desaparecidos se vuelven a perder”, cuando se…
p. 12
26Convocatoria a la paz grande. Declaración de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No RepeticiónComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 22, 332 citas
[34]fuerza pública. Volvieron otras veces. Siempre desde distintos lugares, de diversas organiza- ciones. Siempre buscando. El último grupo venía de Guaviare y del Pacífico, de La Guajira y Soacha, de pueblos indígenas y comunidades afro del Cauca y de todas las fronteras; y esa tarde pidieron que la Comisión solicitara a…
p. 22
[35]tiempo. Sabemos que muchas 34 fifl-flfifl - veces solo se puede llegar a afirmaciones condicionadas, en las que se asevera que la hipótesis que mejor explica es una, pero que hay otras que deben tenerse en cuenta. La Comisión tiene conciencia de que logra verdades importantes dentro de la infor- mación y los contextos…
p. 33
27Sujetos victimizados y daños causados: Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoLina Rondón Daza, Liliana Cortés Gamba · 2018 · p. 361 cita
[36]personas en razón de su religión, opiniones o creencias, a las personas en situación de discapacidad, a los pueblos indígenas, a las comunidades campe- sinas, a las poblaciones afrocolombianas, negras, palenqueras y raizales, al pueblo Rrom, a la población LGBT, a las personas desplazadas y exiliadas, a los defensores…
p. 36
28Género y memoria histórica. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoLina María Céspedes-Báez · 2018 · p. 111 cita
[37]Tierras. En abier- to contraste con las regulaciones anteriores del conflicto, esta nor- ma pretendió ofrecer mecanismos e instituciones para identificar 12 Género y memoria histórica Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento histórico y reparar todos los daños derivados de los “hechos ocurridos a partir…
p. 11
29Encuesta Nacional ¿Qué piensan los colombianos después de siete años de Justicia y Paz?Gonzalo Sánchez Gómez, Iván Orozco Abad, Álvaro Villarraga Sarmiento, Luis Carlos Sánchez Díaz, Patricia Linares Prieto, María Consuelo Ramírez Giraldo, Angelika Rettberg Beil, Laura Otálora Cuenca, Irina Mago Cordido, Paola Ximena Silva Cortés · 2012 · p. 91 cita
[38]contribuyen a determinar lo que falta por emprender en la difícil tarea colectiva de gestionar, por un lado, la terminación del conflicto armado y, por el otro, hacer justicia a sus víctimas mediante el diseño adecuado y la aplicación eficiente de los principios de la justicia transicional. Son numerosos los consensos…
p. 9
30Mi cuerpo es la verdad. Experiencias de mujeres y personas LGBTIQ+ en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2071 cita
[39]de las víctimas 583, y abrir un caso nacional que arroje sanciones contra los perpetradores y active mecanismos de verdad y justicia, así como reparaciones que se correspondan con los daños causados a las víctimas 584. - En relación con la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), se deben…
p. 207
31Hasta encontrarlos. El drama de la desaparición forzada en ColombiaMartha Nubia Bello Albarracín, Andrés Fernando Suárez, Mónica Márquez Ramírez · 2016 · p. 3861 cita
[40]Búsqueda de Personas Desaparecidas), propuesta en el Acuerdo # 62 de octubre de 2015, se recomienda: • Conferir a la UBPD autonomía presupuestal, fi nanciera y or- ganizativa, de modo que no esté subordinada a una instancia 387 Recomendaciones superior, en aras de que desarrolle su función de manera óp- tima. También…
p. 386
32Gobernar en medio de la violencia. Estado y paramilitarismo en ColombiaJacobo Grajales · 2017 · p. 2161 cita
[41]la controversia se estableció en el seno del mismo “espacio de los derechos de las víctimas”, con interpretaciones concurrentes acerca del contenido de estos derechos. La siguiente parte retoma estos debates. Justicia y Paz: ¿valores incompatibles? Movilizaciones y críticas El paso por la arena parlamentaria tuvo…
p. 216
33Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 1491 cita
[42]Introducción y conocimientos previos: La docente presentará a los estudiantes el video ¿Qué dice el punto sobre Víctimas del Acuerdo de Paz? de la Oficina del alto Comisionado para la Paz (28:44 min). Actividades Los estudiantes se organizarán en grupos para responder las siguientes preguntas en sus bitácoras: ¿Qué es…
p. 149
34Orden y libertad. Economía política del castigo en Colombia y LatinoaméricaManuel Iturralde · 2022 · p. 167, 1762 citas
[43]15-67. 10 Helena Alviar García y Karen Engle, “The distributive politics of impunity and anti-impunity: Lessons from four decades of colombian peace negotiations”, en Anti-Impunity and the Human Rights Agenda, ed. por Karen Engle, Zinaida Miller y D. M. Davis (New York: Cambridge University Press, 2016), 216-254,…
p. 167
[44]Borda, “The judicialization of peace”, 286. 28 Ibid., 293. 29 Ibid., 299-300. 177 La justicia transicional en Colombia y la economía política del orden jurídico... principal estandarte para combatir las violaciones de derechos humanos y hacer que los responsables rindieran cuentas 30. Paradójicamente, se alinearon con…
p. 176
35Conversaciones de honor: Memorias MilitaresMartín Nova · 2020 · p. 2741 cita
[46]los Derechos Humanos y las normas operacionales vigentes en el momento de la comisión de los hechos siempre y cuando no sean contrarias a la normatividad legal vigente. Estos aspectos jugaron un papel fundamental en el modelo de justicia transicional para los miembros de la fuerza pública que por causa, con ocasión y…
p. 274
36Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 2501 cita
[47]VERDAD. Desafortunadamente todo va en contravía de estos principios. La "autocensura" ha sido confesada por los mismos directores de medios en encuestas anónimas. La simple comparación cotidiana entre lo que se informa y lo que no se informa es escandalosa, así como la selección de fuentes y de versiones. e) Un…
p. 250
37Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 2501 cita
[48]VERDAD. Desafortunadamente todo va en contravía de estos principios. La "autocensura" ha sido confesada por los mismos directores de medios en encuestas anónimas. La simple comparación cotidiana entre lo que se informa y lo que no se informa es escandalosa, así como la selección de fuentes y de versiones. e) Un…
p. 250
38Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · p. 992 citas
[49]- mons (2009), según la cual, este tipo de Estados suscriben la mayor cantidad de tratados posible, pero no valoran intrínsecamente el contenido de las normas 6 Esta sección se basa parcialmente en Borda y Sánchez (2013). 83 El estado de la política exterior colombiana de derechos humanos ni anticipan en el corto…
p. 99
[50]- mons (2009), según la cual, este tipo de Estados suscriben la mayor cantidad de tratados posible, pero no valoran intrínsecamente el contenido de las normas 6 Esta sección se basa parcialmente en Borda y Sánchez (2013). 83 El estado de la política exterior colombiana de derechos humanos ni anticipan en el corto…
p. 99
39Doble discurso, múltiples crímenes. Análisis temático de las ACMM y las ACPBCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández (coordinador) · 2021 · p. 5332 citas
[52]de que ese era el odio contra el hombre; y para nosotros, para la comunidad, pues una tristeza, fue una tristeza. (CNMH, CV, hombre afrodescendiente víctima, Cimita- rra, 2017, 27 de marzo) El asesinato de los líderes de la ATCC pretendió destruir una organización que desafiaba la imposición de un orden social afín al…
p. 533
[53]de que ese era el odio contra el hombre; y para nosotros, para la comunidad, pues una tristeza, fue una tristeza. (CNMH, CV, hombre afrodescendiente víctima, Cimita- rra, 2017, 27 de marzo) El asesinato de los líderes de la ATCC pretendió destruir una organización que desafiaba la imposición de un orden social afín al…
p. 533
40Plan Colombia: U.S. Ally Atrocities and Community ActivismJohn Lindsay-Poland · 2018 · p. 1471 cita
[54]“naturally responded that the ‘actor’ who had control was not any armed group but in fact the civilian atcc.” 13 Other efforts worked to establish restorative justice at the interpersonal and community level, such as the Schools for Forgiveness and Reconcili - ation in fourteen cities, initiated in 2000 by Father…
p. 147
41Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 281 cita
[55]en torno al río Magdalena, “Ríos de verdad y vida”; acuerdo por la convivencia y el buen vivir en la cuenca del Tunjuelo (Bogotá); acuerdo por la convivencia y el buen vivir en el barrio Brisas de Polaco (Ocaña, Norte de Santander); acuerdo por la convivencia y el buen vivir en el marco del proceso soberano de…
p. 28
42La masacre de El Salado: esa guerra no era nuestraGrupo de Memoria Histórica, Gonzalo Sánchez G. (Coordinador), Andrés Fernando Suárez (Relator) · 2009 · p. 2021 cita
[56]continuara extendiéndose hasta acabar con sus tradiciones. Reconociendo su sufrimiento y su luto, lo primero que decidie- ron recuperar los sobrevivientes fueron las fiestas patronales de la Virgen del Rosario realizadas en octubre; y en el año 2009 re- cuperaron las fiestas de San Juan en las que realizan carreras de…
p. 202
43Wayuu Palabreros in Colombia: Indigenous and Process-Oriented Conflict Facilitation Worldviews ExploredAdriana Eugenia Vásquez Del Río · 2014 · p. 871 cita
[57]agree that they do not like police in their problems and nowadays police understand and respect their approach. The drivers, hostess, and many with whom I talked affirm that the local authorities understand, accept, and respect the Wayuu system, and normally they do not intervene in their problems. Anthony explains…
p. 87
44CRIC - restitución, resistencia y memoria territorial.htmlp. 11 cita
[58]CRIC - restitución, resistencia y memoria territorial Fuente institucional: Consejo Regional Indígena del Cauca. URL: https://www.cric-colombia.org/portal/entre-la-restitucion-y-la-resistencia-la-palabra-del-cauca-que-no-calla/ Fecha de consulta: 2026-08-11. Entre la restitución y la resistencia: La palabra del Cauca…
p. 1
45CRIC - posicionamiento territorial de la Guardia Indígena.htmlp. 11 cita
[59]CRIC - posicionamiento territorial de la Guardia Indígena Fuente institucional: Consejo Regional Indígena del Cauca. URL: https://www.cric-colombia.org/portal/posicionamiento-territorial-cultural-y-politico-de-la-guardia-indigena-del-consejo-regional-indigena-del-cauca-cric/ Fecha de consulta: 2026-08-11.…
p. 1
46Desmovilización y reintegración paramilitar. Panorama posacuerdos con las AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 332 citas
[60]diseño de un nuevo programa de reintegración a la vida civil, destinado a los exintegrantes de grupos paramilitares y a la con - tinuación de la “desmovilización individual” de exguerrilleros. Su ejecución quedó a cargo del Ministerio del Interior y de Justicia, en coordinación para varios asuntos con el Alto Comi -…
p. 33
[61]diseño de un nuevo programa de reintegración a la vida civil, destinado a los exintegrantes de grupos paramilitares y a la con - tinuación de la “desmovilización individual” de exguerrilleros. Su ejecución quedó a cargo del Ministerio del Interior y de Justicia, en coordinación para varios asuntos con el Alto Comi -…
p. 33
47Paramilitarismo. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera · 2018 · p. 651 cita
[63]contribución del CNMH al esclarecimiento histórico seguridad pasaron a su cooptación y saqueo, en consonancia con los nuevos tipos de clientelismo y formas de corrupción (Romero, 2007; López, 2010; Gutiérrez, 2014, 2016; CNRR-GMH, 2010d; CNMH, 2012b, CNMH, 2017; Zelik, 2015). Empero, especialmente a partir de las…
p. 65
48Grupos Armados Posdesmovilización (2006 - 2015). Trayectorias, rupturas y continuidadesTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera Ramírez, Carlos Andrés Hoyos, Javier Benavides Torres, Jefferson Corredor Uyaban, Mateo Morales · 2016 · p. 761 cita
[64]a su colapso. Ante esta situación el Gobierno intentó distraer la discusión en la opinión pública con un señuelo que acaparó el debate: la inminencia de la derrota militar de las FARC (Vásquez, Vargas y Restrepo, 2011). Los paramilitares consideraron que los acuerdos y los bene- fi cios de la desmovilización se habían…
p. 76
49Balance de la acción del Estado colombiano frente a la desaparición forzada de personas. Tomo IVCentro Nacional de Memoria Histórica; Luz Marina Monzón Cifuentes (relatora); Carlos Miguel Ortiz (coordinador) · 2014 · p. 1081 cita
[65]Externado de Colombia, Bogotá. 140 Fiscalía General de la Nación. Origen de la Unidad. Recuperado de http:// www. fi scalia.gov.co: 8080 /justiciapaz/Origen.htm 110 Balance de la acción del Estado colombiano frente a la desaparición forzada de personas de los desaparecidos no permite ver de qué manera se está ofre-…
p. 108
50La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo IICentro Nacional de Memoria Histórica · 2022 · p. 5251 cita
[66]y Paz, por lo que reco- bró su libertad en 2016. Al salir de la cárcel habría conformado una orga- nización armada en el corregimiento El Palmor del municipio de Ciéna- ga, Magdalena. Esta organización ha sido reconocida por las autoridades como una de las que comanda el negocio del narcotráfico en esa región. Resulta…
p. 525
51Colombia Elites and Organized CrimeHannah Stone · p. 751 cita
[67]They, they do not have a homeland, they do not have a love for their country. They do not care if the democratic system of the Colombian people fails. The only thing that matters to them, you r Honor, is that with more chaos and anarchy, the bigger the party." It was vintage Tovar. Since 2006, when he had handed in…
p. 75