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Biografía

Cristina Bautista Taquinás

Posconflicto

16 min de lectura35 documentos
NacimientoSin fecha registrada
Fallecimiento29 de octubre de 2019
RolesNeehwe'sx (autoridad propia nasa) del resguardo de Tacueyó · Integrante del Movimiento de la Mujer Nasa Hilando Pensamiento
Lugar principalColombia
Período históricoPosconflicto2016–presente
03

La biografía

En la tarde del 29 de octubre de 2019, una camioneta negra con hombres armados de la columna Dagoberto Ramos, disidencia de las antiguas FARC-EP, interceptó a un grupo de la Guardia Indígena en el resguardo de Tacueyó, en Toribío, norte del Cauca. Cuando el ataque terminó, cinco personas habían sido asesinadas: los kiwe thegnas Asdrúbal Cayapu, Eliodoro Fiscué, José Gerardo Soto y James Wilfredo Soto, y la neehwe'sx —autoridad propia— del resguardo, Cristina Bautista Taquinás. Tenía poco más de treinta años y llevaba menos de un año en el cargo. Su muerte, que las comunidades del Cauca llamaron desde entonces la masacre de Tacueyó, condensó en una sola escena el desenlace que muchos habían anticipado sin lograr detener: en los territorios que las FARC-EP habían dejado atrás tras el Acuerdo de La Habana, las autoridades indígenas —desarmadas, comunitarias, reconocidas por el derecho propio— se habían convertido en la única línea real de contención frente a las economías ilegales que rehacían el mapa del poder armado. Cristina Bautista era esa línea. Y el asesinato de una lideresa nasa elegida por un movimiento de mujeres, que había rechazado una salida laboral en Europa vinculada a Naciones Unidas para asumir el gobierno de su comunidad, terminó siendo la imagen internacional del fracaso más doloroso del posacuerdo colombiano.

02

Línea de vida

  1. 2018

    Postulación y elección como Neehwe'sx

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    El Movimiento de la Mujer Nasa Hilando Pensamiento postuló a Cristina Bautista ante una asamblea comunitaria celebrada en un polideportivo. Aunque no estaba presente el día de la selección inicial, aceptó la candidatura declarando 'si es la voluntad de Dios, yo quedaré', y fue elegida en una segunda jornada de alta participación comunitaria, renunciando implícitamente a una oferta laboral vinculada a Naciones Unidas en España.

  2. 2019

    Ejercicio de la autoridad en territorio disputado

    Leer contexto

    Como neehwe'sx, ejerció funciones de justicia, ordenamiento territorial y representación política frente a actores externos, incluidos los armados, en el norte del Cauca, zona en reconfiguración violenta tras el repliegue de las FARC-EP y la entrada de disidencias, ELN y estructuras del narcotráfico.

  3. 2019

    Masacre de Tacueyó: asesinato junto a cuatro guardias indígenas

    Leer contexto

    El 29 de octubre de 2019, un vehículo negro con integrantes de la columna Dagoberto Ramos atacó al grupo de la Guardia Indígena que acompañaba a Cristina Bautista en Tacueyó. Fueron asesinadas cinco personas: la neehwe'sx Cristina Bautista Taquinás y los kiwe thegnas Asdrúbal Cayapu, Eliodoro Fiscué, José Gerardo Soto y James Wilfredo Soto. El CRIC identificó a la columna Dagoberto Ramos como responsable y denunció los crímenes como de lesa humanidad.

  4. 2019

    Sepelio comunitario según tradiciones nasa

    Leer contexto

    En los días posteriores al ataque, las comunidades indígenas del Cauca realizaron el sepelio de los cinco fallecidos en un acto enmarcado en sus tradiciones culturales, convirtiendo el duelo en un acto político de resistencia y memoria colectiva.

  5. 2020

    Primer aniversario: convocatoria del CRIC

    Leer contexto

    En torno a octubre de 2020, el CRIC convocó a la comunidad en general a participar en el primer aniversario de la partida de Cristina Bautista y los cuatro guardias, consolidando su memoria como referente del posacuerdo y de la violencia contra autoridades indígenas desarmadas.

La mujer elegida en el polideportivo

Cristina Bautista pertenecía al pueblo nasa y estaba vinculada al Movimiento de la Mujer Nasa Hilando Pensamiento, una de las expresiones organizativas que las mujeres indígenas del Cauca habían desarrollado durante décadas para articular su participación política dentro de las estructuras del Consejo Regional Indígena del Cauca. No era una figura desconocida en su comunidad, pero tampoco había construido su vida en torno a una carrera pública. Antes de asumir el cargo que le costó la vida, tenía formación profesional y trayectoria de trabajo en escenarios internacionales; su nombre circulaba en redes de cooperación y derechos humanos.

La escena de su elección tiene la textura precisa de la política nasa. Fue Hilando Pensamiento el que llevó su nombre a una asamblea comunitaria celebrada en un polideportivo. Cristina no estaba allí el día de la selección inicial. Cuando le comunicaron la postulación, aceptó con una fórmula que dice mucho sobre cómo entendía el mandato comunitario: si es la voluntad de Dios, yo quedaré. No era retórica. En ese mismo momento tenía sobre la mesa una oferta de trabajo desde España, vinculada a Naciones Unidas, con una remuneración muy superior a cualquier ingreso posible en el Cauca. Optó por dejar la decisión en manos de la asamblea y de lo que ella llamó la voluntad divina. La comunidad la eligió neehwe'sx —el término nasa para la autoridad tradicional— en una jornada de alta participación.

La escena importa por tres razones que operarían después, todas, en el momento de su muerte. Primero, porque el liderazgo de Cristina Bautista no fue una postulación de aparato: emergió de un movimiento específico de mujeres nasa que llevaba años cualificando su presencia dentro del CRIC y buscando espacios de autoridad propia, no solo de acompañamiento. Segundo, porque su cargo no era simbólico ni administrativo: la neehwe'sx ejerce, en el derecho propio nasa, funciones de justicia, ordenamiento territorial y representación política frente a los actores externos, incluidos los armados. Y tercero, porque su decisión personal condensa el dilema al que se enfrentaban las lideresas del Cauca en los años del posacuerdo: la salida individual estaba disponible, la vía comunitaria implicaba exponerse, y la responsabilidad que se aceptaba era la de encarnar, sin armas, la autoridad de un pueblo en un territorio disputado.

El norte del Cauca después de La Habana

Para entender por qué el cargo que aceptó Cristina Bautista era también una sentencia, hay que ver el terreno sobre el que se movía. Entre la firma del Acuerdo Final de 2016 y su asesinato en 2019, el norte del Cauca vivió una reconfiguración violenta que las autoridades indígenas venían advirtiendo con precisión creciente. Las FARC-EP se replegaron y entregaron armas, pero el Estado colombiano no logró consolidar presencia efectiva en las zonas que aquella guerrilla había controlado durante décadas. En ese vacío entraron, con rapidez, disidencias como la columna Dagoberto Ramos, estructuras del ELN, grupos con vocación paramilitar y redes del narcotráfico, en una disputa que no era ya la de una guerra ideológica sino la del control puro de rentas ilegales: coca, minería, corredores estratégicos hacia el Pacífico.

Las cifras del posacuerdo trazan la magnitud del desplazamiento del riesgo hacia los liderazgos sociales. En 2017 fueron asesinados 207 líderes en Colombia; 298 en 2018; 279 en 2019 —el año de la masacre de Tacueyó—; 310 en 2020; 168 en 2021. Desde 2016, Colombia ocupa el primer lugar mundial en asesinatos de defensores de derechos humanos: en 2020, el país concentró el 53% del total global, con 177 casos de los 331 registrados por Front Line Defenders. A octubre de 2021, cerca de 292 excombatientes de las FARC-EP habían sido asesinados tras la firma del acuerdo. Solo entre 2016 y 2020, en los departamentos de Putumayo, Caquetá y Guaviare, cayeron 113 líderes: promotores del Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito, dirigentes comunales, autoridades indígenas.

La violencia del posacuerdo tiene una dirección política específica que Cristina Bautista, como neehwe'sx, encarnaba en su cuerpo cotidiano. No se dirige principalmente contra quienes compiten por cargos públicos en la representación electoral, sino contra los representantes de la sociedad civil que sostienen la organización territorial: juntas de acción comunal, defensores ambientales, autoridades indígenas, impulsores de la sustitución de cultivos, promotores de la restitución de tierras. La acusación recurrente de los actores armados es que estos líderes son informantes del enemigo. La función real del asesinato es otra: limitar la organización, impedir la garantía de derechos, entorpecer la implementación del acuerdo. En el norte del Cauca, esa función tenía un blanco natural. El CRIC y sus estructuras habían construido, a lo largo de medio siglo, la única autoridad territorial capaz de disputarle el terreno a los grupos armados sin apoyarse en la fuerza estatal.

Una historia larga de resistencia sin armas

El CRIC fue fundado en 1971, en un momento en el que las luchas por la tierra en el Cauca corrían paralelas a la movilización campesina de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos. Aunque algunas figuras participaron en ambas organizaciones —Trino Morales, guambiano, fue el primer secretario de Asuntos Indígenas dentro de la ANUC en el Cauca y jugó un papel en el proceso que condujo al CRIC—, el nuevo organismo se afirmó pronto con una identidad propia, indígena y diferenciada, heredera explícita de las luchas de Manuel Quintín Lame en la primera mitad del siglo XX. Su acción se centró en la recuperación de tierras y la preservación cultural, con una vocación política sostenida. En su primera década, el CRIC logró recuperar 30.000 hectáreas de antiguos resguardos y reconstituir cabildos en Caldono, Santander, Miranda, Morales, Corinto y Caloto. En 1974 comenzó a publicar Unidad Indígena, periódico que seguía circulando cuatro décadas después.

Sobre esa base institucional se construyó, con los años, la Guardia Indígena: un organismo ancestral y comunitario que no es policía, no porta armas de fuego y opera bajo mandatos de las asambleas y autoridades tradicionales. Su método es la persuasión y el diálogo; su fuerza, la legitimidad colectiva. La Guardia enfrenta a los actores armados —al ELN, al Comando Coordinador de Occidente, a la Segunda Marquetalia, a estructuras paramilitares, a la delincuencia común y también, cuando corresponde, al ejército y a la policía— exigiendo el cese del accionar militar que desarmoniza el buen vivir en los territorios. La ACIN, la asociación zonal del norte del Cauca, ha pedido a Naciones Unidas su reconocimiento como cuerpo internacional de paz, y la Guardia ha recibido el Premio Nacional de Paz.

La resistencia nasa frente a los actores armados es anterior al posacuerdo por décadas. Entre 2000 y 2002, cerca de un centenar de acciones espontáneas se sucedieron en el norte del Cauca, en las que las comunidades enfrentaron a columnas guerrilleras en Caldono, Coconuco, Puracé, Silvia e Inzá. El 16 de diciembre de 2008, soldados del Ejército asesinaron a José Edwin Legarda Vásquez, compañero de la lideresa Aida Quilcué, vocera de la minga, cerca de Popayán; siete militares fueron acusados de homicidio en persona protegida. En julio de 2012, durante la Minga de Resistencia por la autonomía y el cese de la guerra, los nasa juzgaron a milicianos guerrilleros hallados con explosivos y expulsaron al Ejército del campamento militar del Cerro Berlín, cerro sagrado en el municipio de Toribío. Cuando en mayo de 2013 las FARC respondieron con una carta abierta cuestionando aspectos del gobierno propio indígena, el CRIC ya había fijado su posición: autonomía frente a todos los actores armados, entendida como ausencia de tutelaje y control propio del territorio.

Esta continuidad matiza la lectura fácil según la cual el peligro para las autoridades nasa nació con el acuerdo de 2016. No nació; se reconfiguró. Cambiaron los victimarios —de las FARC-EP a sus disidencias, con el añadido de estructuras nuevas—, pero la lógica que hace de los líderes indígenas la primera línea desarmada frente a economías ilegales lleva medio siglo operando. Lo que el posacuerdo agregó fue una intensificación catastrófica: la retirada de un actor armado dominante sin sustitución estatal efectiva multiplicó el número de disputas, fragmentó las estructuras y aumentó la exposición cotidiana de neehwe'sx y guardias.

Ser mujer nasa y ser autoridad

El liderazgo de Cristina Bautista pertenece a una tradición específica dentro del CRIC. Las mujeres nasa han participado en las luchas de la organización desde su fundación, junto a los hombres, pero también han desarrollado acciones diferenciadas para capacitarse y cualificar su apoyo a las luchas ancestrales. Han estado en la construcción de las estrategias de educación propia y salud indígena; han estado en la recuperación de tierras y en la confrontación con terratenientes, ganaderos y con el aparato represivo del Estado; están inscritas en los puntos mismos de la Plataforma de Lucha del CRIC. En al menos un testimonio que describe a lideresas nasa contemporáneas, la figura evocada como referente es La Gaitana, la cacica del siglo XVI que resistió la conquista española.

La vulnerabilidad de las mujeres lideresas nasa tiene formas propias. Cuando el desplazamiento forzado interrumpe abruptamente su rol comunitario, las consecuencias no son solo personales: comprometen la pervivencia cultural de los pueblos, con el riesgo específico de que los hijos pierdan su identidad. Los procesos de memoria histórica con enfoque étnico y de género —como el documental Mujeres en la resistencia, producido por el Centro Nacional de Memoria Histórica en 2016— han registrado tanto las violencias ejercidas sobre mujeres nasa y misak como sus procesos de resistencia.

El caso de Cristina Bautista añade una capa: fue elegida no solo como mujer nasa en un cargo tradicionalmente disputado, sino específicamente por un movimiento de mujeres, Hilando Pensamiento, que la postuló ante la asamblea. Su cargo era un logro de proceso, no un gesto individual. Asesinarla no fue solo eliminar a una autoridad; fue enviar una señal disuasoria diferenciada sobre las estructuras de liderazgo femenino que las nasa habían construido pacientemente dentro de la arquitectura del CRIC. La lectura del asesinato desde el género no compite con la lectura desde el posacuerdo: la completa. En territorios donde la violencia política reconstruye su mapa, las lideresas cargan simultáneamente los riesgos de la autoridad y los riesgos añadidos de ejercerla desde un cuerpo que otras fuerzas —dentro y fuera de la comunidad— han tratado históricamente de mantener en un segundo plano.

La masacre de Tacueyó

El 29 de octubre de 2019, un vehículo negro con integrantes de la columna Dagoberto Ramos atacó al grupo de la Guardia Indígena que acompañaba a Cristina Bautista en el resguardo de Tacueyó. Murieron cinco personas: la neehwe'sx Cristina Bautista Taquinás y los kiwe thegnas Asdrúbal Cayapu, Eliodoro Fiscué, José Gerardo Soto y James Wilfredo Soto. El CRIC emitió una alerta identificando a la columna Dagoberto Ramos como responsable. En los días siguientes, las comunidades indígenas del Cauca realizaron el sepelio de los cinco fallecidos según sus tradiciones culturales, y la organización denunció que estos crímenes, sumados a la serie sostenida de asesinatos en sus territorios, constituían crímenes de lesa humanidad e infracciones al Derecho Internacional Humanitario.

La masacre no fue un accidente táctico. La disidencia Dagoberto Ramos ejercía control sobre áreas del norte del Cauca y había proferido amenazas colectivas contra sectores de la población. La Guardia Indígena, con Cristina Bautista al frente en su condición de autoridad, era el obstáculo estructural para ese control: cada patrullaje comunitario, cada interceptación de vehículos armados, cada asamblea que juzgaba a milicianos, restaba territorio efectivo a la disidencia. La respuesta armada al liderazgo desarmado tuvo, en Tacueyó, la forma más brutal posible.

El impacto del asesinato desbordó rápidamente el norte del Cauca. La convergencia de factores —una mujer joven, autoridad tradicional, elegida por un movimiento de mujeres, asesinada junto a sus guardias por una disidencia de la guerrilla firmante del acuerdo de paz— hizo del caso un símbolo nacional e internacional del fracaso del posacuerdo. La discusión pública en Colombia, que hasta entonces oscilaba entre la minimización oficial y las cifras acumuladas de líderes asesinados, encontró en Tacueyó una escena concreta imposible de eludir. Las cifras dejaron de ser abstractas. La lógica del asesinato de líderes sociales dejó de poder presentarse como suma de casos locales sin relación estructural con el acuerdo firmado tres años antes.

Las lecturas causales de este desenlace no son únicas. El propio expresidente César Gaviria ha señalado que los conflictos agrarios no resueltos y la exclusión de los llamados terceros civiles de la justicia transicional son factores explicativos del asesinato de líderes en el posacuerdo. Otros análisis subrayan la ausencia de implementación efectiva del capítulo étnico del acuerdo, la debilidad del Programa de Sustitución de Cultivos, la lentitud en la protección colectiva de comunidades. Todos los diagnósticos convergen en un punto: la violencia política del posacuerdo no fue una anomalía imprevista sino una consecuencia de las omisiones y fragilidades específicas del proceso de paz colombiano, y esa violencia tiene una geografía —el norte del Cauca en el centro— y un blanco preferente: los líderes que sostienen la organización territorial en zonas de vacío estatal.

La huella póstuma: memoria como herramienta política

Tras el asesinato, el CRIC y las redes solidarias del pueblo nasa emprendieron un trabajo sostenido de memoria que ha convertido el nombre de Cristina Bautista en referencia internacional. Al primer aniversario de la masacre, en torno a octubre de 2020, la organización convocó a la comunidad en general a un acto conmemorativo por los cinco fallecidos. Como parte de las iniciativas de memoria, se elaboró un minicuento sobre Cristina Bautista, pensado como espejo para que niños y niñas del pueblo nasa reconocieran en su historia las trayectorias de sus madres, abuelas, tías, hermanas, primas y compañeras. La pieza se distribuye gratuitamente en espacios de formación autogestionados, rurales y urbanos, con el objetivo de que su memoria circule dentro y fuera del territorio.

La dimensión internacional de esa memoria es lo más notable, y lo que introduce una tensión política importante en la lectura del caso. En el momento en que se publicó el texto que anunciaba el primer aniversario, el minicuento ya había sido traducido al nasayuwe, kurdo, inglés, portugués y francés. Estaban previstas próximamente traducciones al kichwa, náhuatl, namrik, holandés, italiano, alemán y sueco. Solidarios de lo que las comunidades llaman el mundo mundial contribuyeron mediante trabajo colectivo —minga— a esas traducciones, con la intención de que quienes quisieran pudieran usar el material en sus territorios para acompañar el cuidado de la niñez.

La circulación transnacional del caso Cristina Bautista no fue espontánea. Es el resultado de redes de solidaridad activadas por el CRIC y su articulación con organismos indígenas de América Latina, Europa y el mundo kurdo. La memoria funciona, así, como un instrumento político de presión sobre el Estado colombiano: cada nueva traducción del minicuento amplía el círculo internacional de testigos, y cada aniversario reactiva la conversación pública sobre la implementación del acuerdo. La globalización de la memoria de Bautista no es un fenómeno cultural aparte del posacuerdo; es una respuesta calculada de las comunidades a la insuficiencia de la respuesta estatal, un intento de convertir la denuncia local en un asunto que las instancias multilaterales de derechos humanos no puedan ignorar.

Esta estrategia se apoya en la trayectoria previa del CRIC. La organización ha sido reconocida por su capacidad para articular acciones no violentas de gran alcance, ha sido interlocutor en escenarios como el Laboratorio de Paz del Cauca y Nariño, y sus estructuras zonales han solicitado ante Naciones Unidas el reconocimiento de la Guardia Indígena como cuerpo internacional de paz. Cristina Bautista, precisamente, había sostenido su decisión de asumir el cargo comunitario frente a una oferta laboral internacional vinculada a Naciones Unidas: el círculo de esa biografía tiene, en el trabajo póstumo del CRIC ante la propia ONU, una simetría dolorosa. La mujer que rechazó la vía internacional individual para responder al mandato de su comunidad terminó siendo el nombre con el que su comunidad interpela a las instituciones internacionales.

Lo que Tacueyó dejó dicho

La pregunta que Cristina Bautista Taquinás dejó abierta no es la de su biografía personal, aunque su historia sostenga la fuerza del caso: una mujer joven, formada, elegida por un movimiento de mujeres, que aceptó un cargo de autoridad tradicional en una comunidad expuesta y fue asesinada por una disidencia armada menos de un año después. La pregunta es estructural, y toca los cimientos del proceso de paz colombiano.

El Acuerdo Final de 2016 se firmó sobre el supuesto de que la desmovilización de las FARC-EP abriría espacio para la presencia efectiva del Estado en los territorios donde aquella guerrilla había mandado durante décadas. En el norte del Cauca, ese supuesto no se cumplió. El repliegue de las FARC-EP fue rápido; la llegada del Estado, insuficiente. En el intervalo, disidencias como la columna Dagoberto Ramos, junto a otros actores armados, coparon el vacío. La sustitución de cultivos avanzó de manera desigual; la restitución de tierras encontró resistencias sostenidas; la protección de líderes sociales se quedó en programas fragmentados que no alcanzaron la escala de la amenaza. En ese cuadro, la Guardia Indígena y las autoridades como Cristina Bautista quedaron ejerciendo, sin armas y con recursos comunitarios, una función que ninguna otra estructura podía ejercer: la defensa territorial cotidiana en zonas donde el Estado no llegaba.

La masacre de Tacueyó puso en evidencia esa configuración con una nitidez que ningún informe había logrado. Cinco personas, un vehículo negro, una disidencia identificada, una autoridad indígena elegida por su comunidad y asesinada por sostener el mandato de esa comunidad frente a una economía ilegal. El posacuerdo colombiano tiene muchos nombres que documentan su desenlace violento —cientos, miles, si se suman líderes, excombatientes, defensores—. El de Cristina Bautista, por la convergencia de género, cargo, edad, contexto y respuesta institucional, se volvió el nombre que condensa la pregunta principal: qué significa firmar un acuerdo de paz cuando los territorios más disputados quedan, tras la firma, bajo la responsabilidad desarmada de quienes ya venían sosteniendo el peso de la guerra.

La respuesta que el pueblo nasa ha ofrecido, antes y después de la masacre, es de una coherencia que la historia colombiana difícilmente puede desconocer. El CRIC lleva medio siglo construyendo autoridad propia sin abandonar la resistencia no violenta. La Guardia Indígena sigue patrullando con bastones de mando en territorios donde otros patrullan con fusiles. Las asambleas comunitarias siguen eligiendo neehwe'sx que aceptan cargos sabiendo el riesgo. El minicuento de Cristina Bautista sigue traduciéndose. Y cada año, el 29 de octubre, en algún lugar del norte del Cauca, se recuerdan los nombres de Asdrúbal Cayapu, Eliodoro Fiscué, José Gerardo Soto, James Wilfredo Soto y Cristina Bautista Taquinás. La memoria, en el mundo nasa, no es un ejercicio conmemorativo: es una manera de mantener abierta la disputa por un territorio que el país entero ha aprendido a nombrar solo cuando allí matan a alguien.

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Conexiones del archivo

Red histórica

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Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

35 documentos · 39 fragmentos
01CRIC - Cristina Bautista, hermana mayor y vuelo.htmlPágina 12 citas
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mujeres y se dio a conocer. El movimiento de la Mujer Nasa Hilando Pensamiento la postuló en la asamblea donde seleccionaron a quienes representarían a la comunidad. Allá en el polideportivo la escogieron, pero ese día ella ni siquiera fue a la asamblea. Luego hubo otra reunión y le dijeron que si quería participar…

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CRIC - Cristina Bautista, hermana mayor y vuelo Fuente institucional: Consejo Regional Indígena del Cauca. URL: https://www.cric-colombia.org/portal/yo-estoy-de-paso-si-no-cuidamos-el-territorio-vamos-a-terminar-mendigando-en-cali-cristina-bautista-hermana-mayor-y-vuelo/ Fecha de consulta: 2026-08-11. “Yo estoy de…

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02CRIC - alerta de la masacre de Tacueyó.htmlPágina 11 cita
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CRIC - alerta de la masacre de Tacueyó Fuente institucional: Consejo Regional Indígena del Cauca. URL: https://www.cric-colombia.org/portal/llega-un-vehiculo-de-color-negro-con-integrantes-de-la-columna-dagoberto-ramos/ Fecha de consulta: 2026-08-11. Llega un vehículo de color negro con integrantes de la columna…

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03Procuraduría - diálogo social por la masacre de Tacueyó.htmlPágina 11 cita
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Procuraduría - diálogo social por la masacre de Tacueyó Fuente institucional: Procuraduría General de la Nación. URL: https://apps.procuraduria.gov.co/portal/COMUNICADO-TACUEYO-MIEMBROS-CUMBRE-DIALOGO-SOCIAL.news Fecha de consulta: 2026-08-11. APPS PORTAL - APLICACIONES A LA MEDIDA A CIUDADANIA --> --> Procuradur�a…

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04Procuraduría - medidas para proteger a los pueblos étnicos.htmlPágina 11 cita
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Procuraduría - medidas para proteger a los pueblos étnicos Fuente institucional: Procuraduría General de la Nación. URL: https://apps.procuraduria.gov.co/portal/Procuraduria-demanda-acciones-para-evitar-nuevos-atentados-contra-pueblos-etnicos.news Fecha de consulta: 2026-08-11. APPS PORTAL - APLICACIONES A LA MEDIDA A…

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05CRIC - despedida de autoridades y guardias de Tacueyó.htmlPágina 11 cita
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CRIC - despedida de autoridades y guardias de Tacueyó Fuente institucional: Consejo Regional Indígena del Cauca. URL: https://www.cric-colombia.org/portal/seguiremos-en-el-camino-de-la-lucha/ Fecha de consulta: 2026-08-11. Seguiremos en el camino de la lucha - Consejo Regional Indígena del Cauca - CRIC Cerrar Inicio…

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06CRIC - primer aniversario de la partida de Cristina Bautista.htmlPágina 11 cita
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CRIC - primer aniversario de la partida de Cristina Bautista Fuente institucional: Consejo Regional Indígena del Cauca. URL: https://www.cric-colombia.org/portal/convocamos-a-la-comunidad-en-general-a-participar-del-primer-aniversario-de-la-partida-de-los-kiwe-thegnas-asdrubal-cayapu-eliodoro-finscue-jose-gerardo-soto-…

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07CRIC - condena del asesinato de Cristina Bautista.htmlPágina 11 cita
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CRIC - condena del asesinato de Cristina Bautista Fuente institucional: Consejo Regional Indígena del Cauca. URL: https://www.cric-colombia.org/portal/condena-del-asesinato-de-la-lideresa-indigena-cristina-bautista-taquinas/ Fecha de consulta: 2026-08-11. Condena del asesinato de la lideresa indígena Cristina Bautista…

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08Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 2421 cita
[9]

no es vigente en el Tercer Foro de São Paulo. […] él dice: “No, la guerra armada ya no es vigente”. O sea, eso es anacrónico» 310. La búsqueda de salidas políticas al conflicto armado fue parte de la nueva agenda del gobierno colombiano a partir de 2009 que encontró finalmente una coincidencia estratégica entre…

p. 242
09Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1681 cita
[10]

sus- titución de cultivos, pactada en el Acuerdo, la resiembra llega solamente al 0.8%» 455 y, en los casos de erradicación forzada, la resiembra se incrementa al 50%, según cifras de Indepaz. Respecto a las víctimas del conflicto, la violencia en contra de líderes y lideresas que trabajaron en el propósito de la paz…

p. 168
10Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 84, 862 citas
[11]

atropellos por parte de las fuerzas militares, como empadronamientos (restricción de la entrada de víveres a las comunidades), daños a viviendas, ocupa- ciones de bienes civiles, toques de queda, disparos indiscriminados y activación de explosivos contra la población civil, incluyendo menores de edad. Las autoridades…

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[13]

paz se derrumba en Putumayo». La Silla Vacía. un nuevo ciclo de la guerra 87 La población civil ha quedado en medio de la disputa entre ambas disidencias. Al igual que en otras zonas del país, el asesinato a líderes ha sido sistemático; los inte- grantes de las juntas de acción comunal, al igual que las personas que…

p. 86
11Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 6411 cita
[12]

a partir de un ejercicio colectivo de escucha llevado a cabo por la Comisión de la Verdad con jóvenes indígenas (Entrevista a sujeto colectivo 1145-EE-00236). hasta la guerra tiene límites 642 estaban amenazando por la formación y por el posicionamiento político que tengo, pero también me estaban amenazando por la…

p. 641
12Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1841 cita
[14]

hechos de violencia sistemática buscan limitar la organización y participación política, impedir la garantía de los derechos humanos y entorpecer los procesos de implementación del acuerdo, restitución de tierras, defensa del medio ambiente y sustitución de cultivos de uso ilícito. Un dirigente indígena del norte del…

p. 184
13Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · Página 2021 cita
[15]

el primer lugar del mundo en asesinatos de defensores y defensoras de d erechos h umanos con el 53 % del total de casos. En todo el mundo, fueron asesinados 331 defensores, y de estos, 177 casos ocurrieron en Colombia (le siguen en su orden Filipinas con 25 y Honduras con 20), según el informe Análisis Global 2020,…

p. 202
14No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 5651 cita
[16]

en 2017 asesi- naron 207 personas; en 2018 a 298; en 2019 a 279; en 2020 a 310, y en 2021 a 168. Otro de los hechos que más alarmas generan es el asesinato de excombatientes de las FARC-EP, según la ONU, a octubre de 2021 casi 292 de ellos habían sido asesinados tras dejar las armas 1638. Para el expresidente César…

p. 565
15La Colombia fuera de Colombia. Las verdades del exilioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1061 cita
[17]

cree que está seguro, pero estamos cerca». Allí, a los pocos meses, fue detenido, golpeado y amenazado con una pistola; la llegada de policías detuvo a los agresores. Logró salir de Colombia gracias a la ayuda de una amiga que organizó todo para que pudiese irse a Alemania, con solo cincuenta mil pesos en el bolsillo…

p. 106
16Guerra y violencias en Colombia: herramientas e interpretacionesJorge A. Restrepo, David Aponte · 2009 · Página 5651 cita
[18]

grupos étnicos del Cauca, pero se sostiene principalmente en los nasas. Fue fundado en 1971, institucionalizando el movimiento indígena en la región y un largo pasado de resistencia indígena en el Cauca a la ocupa- ción de sus territorios y dominación de sus culturas. Brota en el seno de las luchas por la tierra en la…

p. 565
17Guerra y violencias en Colombia: herramientas e interpretacionesJorge A. Restrepo, David Aponte (Editores) · 2009 · Página 5641 cita
[19]

del Alto Patía, asopatía. Al incluir dos regiones, se decidió para este labo - ratorio de paz que su dirección se sostuviera también en dos organizaciones El Laboratorio de Paz del Cauca y Nariño 563 regionales 19. En esta estructura, el cric tiene esencialmente un rol político y directivo. Las competencias…

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18Crecer como un río. Jornaliando cuesta arriba por vida digna, integración regional y desarrollo propio del Macizo Colombiano, Cauca, Nariño y Colombia. Volumen 1John Jairo Rincón García, Camilo López Pérez, Nancy Celia Navarro Rojas, Wilder Jamith Meneses Bolaños, Víctor Hugo Buesaquillo, Camilo Ernesto Muñoz Meneses, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2017 · Página 951 cita
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está vivo su fundador –era un indígena guambiano−, Javier Calambá se llama él. Él vive en Las Delicias, con él trabajamos, él fue de la ANUC también. Con él trabajamos la parte de la ANUC y él tuvo que ver con la con- formación más adelante del CRIC, y Trino Morales, que también era guambiano, también tuvo que ver…

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19Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · Página 3321 cita
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ha sido la búsqueda y el ofrecimiento de apoyo a otros organismos populares, incluyendo los campesinos, los sindicales, los de intelectuales y los estudiantiles. Desde sus inicios se propuso integrar a todos los indígenas del 333 Hfiífinfiídi nfic erstrí a cr rórfdónr país alrededor de algún tipo de entidad que les…

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20Managing Multiculturalism: Indigeneity and the Struggle for Rights in ColombiaJean E. Jackson · 2019 · Página 601 cita
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not good, and that in order to progress we had to copy what came from the exterior.” 62 In 1974 CRIC began the newspaper Uni - dad Indígena, which as of 2018 is still being published. Later on CRIC became nationally known for its efforts to support regional- level negotiations with both state security forces and…

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21Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · Página 1101 cita
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se aisl6 practicamente de los sec- tores campesinos al crear la Organizacién Revolu- cionaria del Pueblo (ORP), un grupo mas del es- pectro politico de la Nueva Izquierda. A partir de aqui, el movimiento campesino se atomiza y la mo- vilizaci6n popular més importante de este siglo se desmorona, victima de sus propias…

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22CRIC - posicionamiento territorial, cultural y político.htmlPágina 12 citas
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la autonomía y a nuestra madre tierra. La esencia de la guardia indígena es la palabra de origen, basado en lo cultural, lo comunitario y territorial, de esta manera seguimos apostándole a la vida con justicia social. El compromiso es el conservar y fortalecer la autonomía de acuerdo a las orientaciones de los…

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CRIC - posicionamiento territorial, cultural y político Fuente institucional: Consejo Regional Indígena del Cauca. URL: https://www.cric-colombia.org/portal/posicionamiento-territorial-cultural-y-politico-de-la-guardia-indigena-del-consejo-regional-indigena-del-cauca/ Fecha de consulta: 2026-08-11. Posicionamiento…

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23¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · Página 2871 cita
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una for- ma de resistencia directa frente a los actores armados y para la defensa de las comunidades. Su sentido está descrito en un documento colectivo del Consejo Regional Indígena del Cauca – CRIC –: 162. Entrevista a miembro fundador. GMH, El orden desarmado, 369. 163. Entrevista a campesino. GMH, El orden…

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24CRIC - posicionamiento territorial de la Guardia Indígena.htmlPágina 12 citas
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CRIC - posicionamiento territorial de la Guardia Indígena Fuente institucional: Consejo Regional Indígena del Cauca. URL: https://www.cric-colombia.org/portal/posicionamiento-territorial-cultural-y-politico-de-la-guardia-indigena-del-consejo-regional-indigena-del-cauca-cric/ Fecha de consulta: 2026-08-11.…

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proceso de resistencia de la guardia indígena seguirá movilizándose en minga hacia dentro y hacia afuera. La guardia indígena con respaldo de nuestras comunidades y autoridades ancestrales, exigimos a todos los grupos armados (Ejército de Liberación Nacional ELN, Comando Coordinador de Occidente CCO, Segunda…

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25Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · Página 501 cita
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afronta a los actores armados sin armas, sólo con la persuasión y el diálogo; brinda la seguridad a visitantes destacados durante su visita a los territorios indígenas, como cuando los visitó el juez español Baltasar Garzón, o el presidente Belisario Betancur; y en forma permanente vigila el territorio. La “guardia…

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26Nuestra vida ha sido nuestra lucha. Resistencia y Memoria en el Cauca indígenaDaniel Ricardo Peñaranda Supelano (coordinador), Graciela Bolaños, Víctor Daniel Bonilla, Jorge Caballero Fula, Myriam Amparo Espinoza, Vianney Judith García, Jorge Hernández Lara, Pablo Tattay, Libia Tattay Bolaños · 2012 · Página 1041 cita
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como pueblos indígenas y como mujeres indígenas. En este sentido, las “compañeras” siempre han luchado al lado de sus “compañeros” y a su vez, han adelantado acciones dife- renciadas de las de los hombres buscando capacitarse y cuali fi car su apoyo a las luchas ancestrales de las comunidades y a los pro- cesos de…

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27Una Colombia que nos quedaLinsu Fonseca · 2007 · Página 581 cita
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amigos y detractores es que es una mujer valiente y aguerrida que hace recordar relatos de mujeres como La Gaitana, quien habitó estas tierras en el año 1500. Esa cacica fue una nasa que se opuso a la muerte y opresión que dejaban a su paso los españoles, y quien tras el asesinato de su hijo a manos de los invasores…

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28Mi cuerpo es la verdad. Experiencias de mujeres y personas LGBTIQ+ en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 491 cita
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está en la pervivencia propia y la de su familia. La lucha constante por lo económico ha creado un a desestabilización en su rol de mujer en los espacios comunitarios, ellas se reconocen como mujeres que han trabajado de la mano con la comunidad, de la mano con la autoridad propia, ejerciendo y apoyando su autonomía y…

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29Memorias plurales: experiencias y lecciones aprendidas para el desarrollo de los enfoques diferenciales en el Centro Nacional de Memoria Histórica. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoCentro Nacional de Memoria Histórica · 2018 · Página 2571 cita
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violencias ejercidas sobre las mujeres indígenas Nasa y Misak, así como la comprensión de los proce- sos de resistencia que han emprendido. -Género y memoria histórica -Mujeres indígenas -Enfoque étnico http://repository. oim.org.co/hand le/20.500.11788/ 1666 Cartilla Apoyo a Iniciati- vas de Memoria Histórica (apo-…

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30Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · Página 3621 cita
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(2003). Conflits armés, décompositions et recompositions identitaires en Amérique latine. En Hassener, Pierre et Marchal, Roland (Directeurs). Guerres et sociétés. Etats et violence après la guerre froide. Paris: Karthala. 362 Guerra propia, guerra ajena Entre el año 2000 y 2002, casi un centenar de acciones es-…

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31Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · Página 3211 cita
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de redes del narcotráfico en la región. Ante el incremento de la acción de los actores armados desde finales de los años noventa, las organizaciones comunitarias respondieron con la movilización. Con ello se ha configurado un nuevo ciclo de resistencia, esta vez de carácter civil y no armada, que corresponde a una…

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32Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1831 cita
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al Gobierno nacional con respecto a sus derechos, a través de las mingas y las tomas de la carretera, acrecentaron las amenazas y los asesinatos a sus liderazgos, así como la violencia contra ellos a manos de miembros de la fuerza pública. El 16 de diciembre de 2008, un grupo de soldados del Ejército atentó contra la…

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33Sus armas no lograrán extinguir nuestra palabra. Informe de riesgos de extinción en 6 Pueblos Indígenas de ColombiaObservatorio por la Autonomía y los Derechos de los Pueblos Indígenas en Colombia (Observatorio ADPI); José Aristizabal G.; Lina María González Correa · 2014 · Página 2591 cita
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leyes del estatuto rural, concebido como una ley que favorecería el despojo; el cumplimiento de los acuerdos firmados por el gobierno nacional y de los tratados internacionales, así como anexión a la Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas de Naciones Unidas; y la creación de mecanismos de soberanía. En julio…

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34Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · Página 3091 cita
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debate alrede- dor de este punto se centra en que los indígenas le recriminan a la guerrilla no respetar su autonomía pese a que la reconozcan en teoría en los más variadas textos o declaraciones. Entienden esta autonomía como no contar con ningún tipo de tutelaje, la de go- zar de su propias instituciones políticas y…

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35CRIC - Cristina Bautista, vuelo sangrante de esta tierra.htmlPágina 11 cita
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pagar todo y por eso hemos dejado una parte para vender. Pero la mayoría de minicuentos se distribuirán gratuitamente en espacios de formación autogestionados rurales y urbanos, con la intención de que la memoria de Cristina Bautista camine dentro y fuera del territorio. Para que sea un espejo donde niños y niñas se…

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