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Hecho histórico · Frente Nacional · 1958–1974

Las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970 y el supuesto fraude

El 19 de abril de 1970, Misael Pastrana Borrero derrotó a Gustavo Rojas Pinilla por apenas 63.557 votos en los últimos comicios del Frente Nacional; la interrupción del conteo, un apagón y la intervención televisada del ministro de Gobierno instalaron la percepción de fraude que quebró la legitimidad del bipartidismo y dio origen al M-19.

Las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970 y el supuesto fraude
19 de abril de 1970
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
19 de abril de 1970
Protagonistas
Gustavo Rojas Pinilla, Misael Pastrana Borrero, Carlos Lleras Restrepo, Belisario Betancur, María Eugenia Rojas de Moreno, Evaristo Sourdís, Alianza Nacional Popular (ANAPO), Frente Nacional, Movimiento 19 de Abril (M-19)
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. El Frente Nacional estructuró un pacto de élites bipartidistas que excluyó institucionalmente a cualquier fuerza política ajena al liberalismo y al conservatismo, bloqueando el acceso al poder de las clases subordinadas y del populismo anapista.
  2. El incumplimiento de las principales promesas de reforma social, agraria y redistributiva del Frente Nacional generó un descontento acumulado entre los estratos bajos urbanos, los inmigrantes rurales y los pobladores de tugurios que encontraron en Rojas Pinilla su único canal de representación.
  3. El clientelismo intensificado bajo el Frente Nacional, la concentración del poder en cuatro familias políticas y el deterioro administrativo erosionaron la credibilidad del régimen ante amplios sectores de la población.
  4. La urbanización acelerada de los años sesenta depositó en las periferias de las grandes ciudades a cientos de miles de personas sin representación institucional, conformando la base electoral masiva que la ANAPO capitalizó en 1970.
  5. La recuperación de los derechos políticos de Rojas Pinilla en 1966-1967 y el crecimiento sostenido de la ANAPO —de 742.133 votos en 1966 a más de 1,5 millones en 1970— convirtieron la elección en una amenaza real para la continuidad del pacto bipartidista.
19 de abril de 1970Las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970 y el supuesto fraude

Consecuencias

  1. La percepción generalizada de fraude instaló la crisis de legitimidad electoral más grave del Frente Nacional y quebró la confianza de amplios sectores en la vía electoral como mecanismo de cambio político.
  2. El presidente Carlos Lleras Restrepo decretó el estado de sitio y el toque de queda en todo el territorio nacional para sofocar los disturbios espontáneos que estallaron en las principales ciudades tras el anuncio de los resultados.
  3. La pasividad de Rojas Pinilla —su llamado a la calma y su posterior retiro a España— fue interpretada por sectores de su militancia como traición, fracturando la cohesión interna de la ANAPO y acelerando la radicalización de su ala izquierda.
  4. La acusación de fraude fue adoptada como fundamento ideológico por el Movimiento 19 de Abril (M-19), guerrilla urbana que tomó esa fecha como nombre y cuya fundación en enero de 1974 estuvo ligada a figuras del anapismo como Carlos Toledo Plata, Jaime Bateman, Álvaro Fayad, Iván Marino Ospina y Andrés Almarales.
  5. La percepción de que la vía electoral estaba cerrada fue interpretada por amplios sectores de la izquierda no comunista como prueba definitiva de la imposibilidad del cambio institucional, legitimando ante esos sectores la opción armada y profundizando la abstención electoral.
  6. Misael Pastrana Borrero asumió la Presidencia con una legitimidad cuestionada desde el primer día, sin mayoría suficiente en el Congreso, lo que debilitó su capacidad de gobernar y agravó la erosión simbólica del bipartidismo.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

Las elecciones del 19 de abril de 1970 constituyen el momento en que el Frente Nacional demostró de manera más visible su incapacidad para procesar el descontento de los sectores que había excluido de su pacto: la estrechez del margen, la secuencia de la noche electoral y la pasividad de Rojas convirtieron una derrota electoral en un agravio fundacional. El episodio no solo aceleró el desprestigio del bipartidismo y la abstención de la izquierda, sino que proveyó el nombre, la fecha y el relato de origen del M-19, vinculando directamente la crisis de legitimidad electoral con el surgimiento de una nueva forma de violencia política urbana que marcaría las décadas siguientes.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

Las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970

El 19 de abril de 1970 los colombianos eligieron presidente en los últimos comicios de alternación pactada del Frente Nacional. El resultado oficial dio ganador a Misael Pastrana Borrero, candidato de la coalición liberal-conservadora, sobre el general Gustavo Rojas Pinilla, candidato de la Alianza Nacional Popular (ANAPO), por 1.625.025 votos contra 1.561.468: una diferencia de 63.557 sufragios, apenas 1,6% del total. La estrechez del margen, la interrupción del conteo cuando Rojas encabezaba los escrutinios parciales, un apagón nunca del todo explicado y la aparición del ministro de Gobierno en televisión anunciando el vuelco convirtieron esa noche en la crisis de legitimidad electoral más grave del pacto bipartidista. Más allá de si hubo fraude técnico —extremo que nunca se probó ni se refutó de manera concluyente—, el 19 de abril quedó fijado en la memoria política colombiana como la fecha en que el Frente Nacional demostró que no podía procesar el descontento acumulado de sus propios excluidos: los estratos bajos urbanos, los inmigrantes rurales, los pobladores de tugurios que habían votado por un exdictador porque los partidos tradicionales no les ofrecían nada. De esa noche saldrían, en los años siguientes, el desprestigio definitivo del bipartidismo, la abstención revolucionaria de casi toda la izquierda no comunista y, en enero de 1974, el Movimiento 19 de Abril: una guerrilla urbana que tomó por nombre la fecha del agravio.

Un país que ya no cabía en el pacto

El Frente Nacional, iniciado en 1958, se había diseñado como salida al ciclo de violencia partidista mediante una fórmula rigurosa: liberales y conservadores se alternarían la Presidencia cada cuatro años y repartirían de manera paritaria el gabinete, las asambleas departamentales y los concejos municipales durante dieciséis años. La lógica del acuerdo era desactivar la competencia entre los dos partidos tradicionales convirtiéndolos en socios administrativos del Estado. El costo estructural fue inmediato: al suprimir la competencia interpartidista, el sistema debilitó las propias organizaciones de los partidos, reducidos a maquinarias electorales intermitentes, alejadas de la formulación de políticas y giradas alrededor de cuatro familias —los Lleras y los López en el liberalismo, los Ospina y los Gómez en el conservatismo—. El clientelismo se intensificó: los cargos públicos se repartieron entre parientes, subalternos y cuadros de facción, con el previsible deterioro administrativo.

Más grave aún: el pacto no dejaba lugar institucional a nadie más. Cualquier fuerza política ajena al bipartidismo tenía que inscribirse bajo una de las dos etiquetas oficiales para acceder a las urnas. El Frente Nacional articuló un acuerdo entre élites que inhibió toda expresión del conflicto social y excluyó de la política a las clases subordinadas, sin lograr proyectar sobre ellas hegemonía alguna. El resultado, hacia 1970, era una paradoja: un régimen que había pacificado la contienda partidista al precio de volverse cada vez más sordo a las demandas de quienes quedaban fuera de la mesa.

A ese cierre institucional se sumaba el balance material del pacto. Doce años después de su inicio, la mayoría de las promesas importantes de reforma no se habían cumplido. Las excepciones fueron notables pero acotadas: la ampliación del sistema educativo y los programas de vivienda urbana. La reforma agraria, la redistribución social y la modernización del Estado quedaron incompletas o pospuestas. La reforma constitucional de 1968, por su parte, había desplazado poderes legislativos hacia el Ejecutivo mediante facultades extraordinarias, dejando al Congreso desprovisto de sus atribuciones presupuestales sustantivas. Lo ganado en eficiencia técnica se había perdido en representación política.

A esa erosión institucional se le sumaba una transformación demográfica que el pacto no contempló. La urbanización acelerada de los años sesenta había depositado en las periferias de Bogotá, Cali, Medellín y Barranquilla a cientos de miles de inmigrantes rurales que no encontraban trabajo formal ni vivienda digna, y que tampoco tenían quién los representara. Los pobladores de tugurios, los desempleados urbanos, los obreros de pequeñas industrias: esa masa social existía por fuera del cálculo bipartidista. Y fue precisamente esa masa la que Gustavo Rojas Pinilla capitalizó al construir la ANAPO.

El regreso del general

Rojas Pinilla había gobernado como dictador militar entre 1953 y 1957, y había sido derribado por una junta cívico-militar que abrió paso, justamente, al Frente Nacional. En enero de 1959 el Congreso inició un juicio político contra él por los delitos cometidos durante su gobierno. El proceso terminó reduciéndose a una peripecia de opereta centrada en un contrabando de terneros, y no logró plenamente su objetivo de desacreditarlo. Rojas fue condenado, pero el juicio dejó al general con una aureola de víctima que él supo capitalizar en los años siguientes.

La recuperación fue formal y política a la vez. El 20 de diciembre de 1966, el Tribunal Superior de Bogotá le devolvió sus derechos políticos, decisión confirmada por la Corte Suprema de Justicia el 18 de octubre de 1967. Con los derechos restituidos, Rojas convirtió a la ANAPO —Alianza Nacional Popular, fundada como partido de los desheredados del bipartidismo— en un vehículo de reunión de multitudes. Su discurso era eficaz precisamente porque era heterodoxo: hablaba a la vez de patria, de justicia social, de cristianismo popular, de cogestión empresarial. No amenazaba la hegemonía económica del capitalismo colombiano —su programa de cogestión era moderado—, pero prometía a los pobres urbanos aquello que el Frente Nacional no les había dado: reconocimiento, presencia, voz.

El crecimiento electoral fue sostenido. En las presidenciales de 1966, el candidato liberal de la ANAPO, José Jaramillo Giraldo, había obtenido 742.133 votos frente a los 1.891.175 del oficialista Carlos Lleras Restrepo. Cuatro años más tarde, con el propio Rojas como candidato y una maquinaria territorial más asentada, esa cifra se duplicaría. La ANAPO había pasado de ser un fenómeno de protesta a ser una fuerza con capacidad de disputarle la Presidencia al pacto bipartidista.

Su base era inequívoca: estratos bajos urbanos, desempleados, inmigrantes rurales, pobladores de tugurios. También sectores obreros y una franja creciente de clase media frustrada con las promesas incumplidas del Frente Nacional. En términos geográficos, la ANAPO combinaba fuerza en las grandes ciudades con enclaves inesperados en el interior: en el Tolima, por ejemplo, Rojas ganó Ibagén y los municipios portuarios de tradición liberal-izquierdista de Ambalema y Honda, y quedó cerca de la victoria en veintiún municipios más, en su mayoría históricamente conservadores que dividieron su voto entre él y Pastrana. El anapismo era una coalición sociológica improbable de conservadores desencantados, liberales populares y trabajadores urbanos sin partido: precisamente la coalición que el Frente Nacional había hecho imposible dentro de sus reglas.

La campaña de 1970 y sus cuatro candidatos

La elección del 19 de abril correspondía, según la lógica de alternación del Frente Nacional, a un candidato conservador. La coalición postuló a Misael Pastrana Borrero, exministro y exembajador, un tecnócrata bogotano de perfil discreto y trayectoria institucional impecable. Su candidatura no unificó al conservatismo. Dos disidencias importantes rompieron la fórmula: Evaristo Sourdís, con base en la Costa Atlántica, y Belisario Betancur, representante de un sector antioqueño con vocación populista propia. La dispersión del voto conservador oficial haría, a la postre, que la elección no fuera un plebiscito entre dos bloques compactos sino una carrera de cuatro caballos con márgenes estrechos.

Frente a esa fragmentación, Rojas Pinilla llegaba con una ventaja política considerable: era el único candidato que ofrecía una ruptura clara con el pacto. Su hija, María Eugenia Rojas de Moreno, se convirtió en pieza central de la campaña, aportando presencia territorial y organización barrial en las ciudades grandes. La ANAPO no tenía la maquinaria clientelar del bipartidismo, pero tenía algo que los otros no: militantes que creían en su candidato con fervor casi religioso. Las plazas se llenaban. Los barrios populares de Bogotá, en particular los del sur, se movilizaron con una intensidad que las encuestas del establecimiento no supieron leer.

El gobierno saliente de Carlos Lleras Restrepo, liberal, era el garante institucional del proceso. Lleras había sido el presidente reformador del Frente Nacional —a él se debe la Constitución reformada de 1968 y una política agraria más activa que la de sus antecesores—, y su tarea, en abril de 1970, era asegurar la transmisión ordenada del poder al candidato conservador oficial. Esa tarea, en la noche del 19, se convertiría en una prueba de fuego.

La noche del 19 y la sombra del apagón

La jornada electoral transcurrió sin grandes incidentes. Los primeros escrutinios parciales, transmitidos durante la tarde y la noche del 19 de abril, dieron ventaja a Rojas Pinilla sobre Pastrana. La ventaja no era abrumadora, pero era consistente: mesa tras mesa, los reportes de las grandes ciudades favorecían al candidato de la ANAPO. En los barrios populares de Bogotá, en Cali, en Medellín, el general se imponía con márgenes amplios. El voto rural conservador, que debía compensar esa ventaja urbana, tardaba en llegar.

Fue entonces cuando ocurrió lo que la memoria política colombiana registraría como la secuencia decisiva. El gobierno suspendió la transmisión de los escrutinios parciales mientras estos seguían dando mayoría a la ANAPO. Un apagón masivo, cuya oportunidad resultó sospechosa para observadores contemporáneos y para analistas posteriores, dejó a oscuras zonas cruciales del país en el momento en que el conteo debía continuar. Cuando la transmisión se restableció, el ministro de Gobierno apareció en televisión con una intervención que la oposición interpretaría como el anuncio oficial del vuelco: los resultados finales, dijo, favorecían a Pastrana. El conteo final proclamaría al candidato del Frente Nacional ganador por el margen ya conocido: 63.557 votos.

Ninguno de los elementos, tomado por separado, prueba fraude. La suspensión de la transmisión podía atribuirse a razones técnicas. El apagón, a fallas de infraestructura. La intervención del ministro, a la necesidad de calmar los ánimos. Pero la secuencia completa —ventaja anapista, corte de transmisión, apagón, aparición ministerial, vuelco— resultó imposible de explicar de manera inocente ante quienes habían visto crecer los reportes favorables a Rojas durante toda la tarde. Para la militancia anapista, la conclusión fue inmediata: les habían robado la elección.

Que el fraude fuera técnicamente comprobable o no terminó siendo secundario. Lo decisivo fue que la percepción de fraude se instaló como verdad política. El sistema del Frente Nacional, que había prometido durante doce años ser el marco de una democracia limitada pero legítima, no había podido tolerar la posibilidad de perder ante un candidato ajeno al pacto. Esa lectura sería adoptada por sectores muy amplios de la sociedad colombiana en las semanas y los años siguientes.

El silencio del general y las calles

La reacción de Rojas Pinilla en las horas siguientes al conteo definiría, con efectos duraderos, la trayectoria del anapismo. En lugar de convocar a sus seguidores a resistir, el general llamó a la calma. Justificó su inacción con el argumento de que con ella evitaba un derramamiento de sangre. Y, en las semanas siguientes, se retiró a sus propiedades en España, dejando a sus colegas al frente de los restos del partido.

Esa retirada tuvo un precio inmediato. Para buena parte de su base electoral, la pasividad del general fue interpretada como cobardía, debilidad, traición a la voluntad popular. Un militante anapista la calificó de afrenta al pueblo. La ANAPO había construido su identidad sobre la promesa de un liderazgo capaz de encarnar la revuelta de los excluidos contra el establecimiento; que ese liderazgo, en el momento de la prueba, optara por el silencio y la salida del país quebró la confianza de sectores enteros de su militancia.

Pese al llamado a la calma, miles de seguidores de Rojas salieron a las calles de las principales ciudades. Ocuparon plazas y parques, apedrearon el transporte público, saquearon comercios. En Bucaramanga las movilizaciones anapistas fueron particularmente intensas. Fueron, sin embargo, disturbios espontáneos y desarticulados: sin una dirección política dispuesta a convertir la protesta en insurrección, la energía de las calles se agotó en pocos días.

El presidente Lleras Restrepo respondió con la herramienta más contundente del régimen: decretó el estado de sitio y el toque de queda en todo el territorio nacional. En un mensaje público, advirtió que permanecería en el mando y que se mantendría el orden constitucional. Ordenó a los ciudadanos permanecer en sus hogares a partir de las nueve de la noche. Los disturbios se sofocaron. Pastrana fue proclamado presidente electo. La transmisión del poder, el 7 de agosto de 1970, se realizó en calma. Pero el mito del fraude ya se había instalado, y ninguna serenidad institucional podría desalojarlo.

Pastrana y un gobierno con la legitimidad rota

Misael Pastrana Borrero asumió la Presidencia con una legitimidad cuestionada desde el primer día. Su coalición no tenía mayoría suficiente en el Congreso ni en la mayoría de asambleas y concejos, lo que lo obligó a gobernar mediante transacciones permanentes con las facciones partidistas y con los gremios. El descontento acumulado del Frente Nacional se le heredaba concentrado, y las protestas empezaron temprano.

En 1971, apenas iniciado el gobierno, las universidades públicas entraron en un ciclo de agitación que Pastrana enfrentó con dureza. El 3 de marzo se decretó el toque de queda en Cali; el 4 de marzo, en Medellín y Popayán; el 16 de abril, en Bucaramanga. En Medellín, la represión militar dejó 800 estudiantes detenidos y numerosos muertos, y el 24 de octubre se clausuraron las facultades de Derecho y Economía de la Universidad de Antioquia. Se impusieron penas de 30 a 180 días de arresto para quienes desobedecieran la ley o promovieran el cese de actividades académicas. La huelga de la Unión Sindical Obrera fue reprimida con intervención del Ejército en la refinería, y 36 líderes sindicales, incluyendo la Junta Directiva de la USO, fueron enjuiciados y condenados mediante consejo verbal de guerra.

En el plano económico, Pastrana rompió con el enfoque cepalino y con la orientación de la Alianza para el Progreso que había caracterizado al gobierno de Lleras. Adoptó el modelo formulado por el economista Lauchlin Currie —la llamada Operación Colombia—, que priorizaba la agricultura capitalista, la seguridad jurídica sobre la gran propiedad rural y el proteccionismo arancelario, con la construcción y la vivienda urbana como sectores dinamizadores. El giro tuvo consecuencias sociales inmediatas: al abandonar la ambición de reforma agraria activa, el gobierno cerró una de las pocas válvulas institucionales que quedaban abiertas para el conflicto rural. La Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, creada bajo Lleras como respuesta al ascenso insurgente y al populismo anapista, se radicalizó y protagonizó una de las mayores movilizaciones rurales de la segunda mitad del siglo XX en Colombia.

El pico de la conflictividad se alcanzó en 1975, con 246 acciones de movilización obrera, estudiantil, campesina y cívica registradas ese año, muchas de ellas protagonizadas por sectores con prohibición legal de huelga: el magisterio, trabajadores de la salud, telecomunicaciones, el sistema judicial y el bancario. El Frente Nacional se acercaba a su fin formal en 1974, pero el país que iba a heredarse ya no era el mismo que se había pactado en 1958.

La abstención como respuesta y el nacimiento del M-19

El efecto ideológico del 19 de abril de 1970 sobre la izquierda colombiana fue profundo y duradero. Para amplios sectores que hasta entonces habían mantenido una relación ambigua con la vía electoral, el resultado de esa noche fue prueba definitiva de que el sistema político no permitiría cambios por las urnas. Si Rojas Pinilla —un exdictador militar con base popular masiva, apoyado por un aparato partidista propio— no había podido ganar, ¿quién más podría? La conclusión operativa fue el abandono del terreno electoral.

Entre 1970 y 1978, casi todos los grupos de izquierda distintos del Partido Comunista impulsaron campañas de abstención bajo consignas como "No vote", "Abstención revolucionaria" y "El poder sale del fusil". La estrategia tuvo consecuencias electorales concretas: contribuyó a desacreditar la opción electoral y a reducir el apoyo a la izquierda en las urnas durante toda la década. El Partido Comunista, que sí mantuvo la participación a través del movimiento campesino y luego de la Unión Nacional de Oposición, obtuvo 120 concejales y 9 diputados en 1972, y 179 concejales y 12 diputados en 1976: cifras que muestran la existencia de un espacio electoral posible que la mayoría de la izquierda decidió, sin embargo, no ocupar.

Fue en el interior de ese giro donde nació el Movimiento 19 de Abril. Su gestación combinó dos trayectorias que hasta entonces habían corrido separadas. Por un lado, un grupo de exmilitantes de las FARC —Jaime Bateman Cayón, Álvaro Fayad, Iván Marino Ospina— que había roto con la guerrilla rural. Bateman, según una versión, fue expulsado por proponer trasladar la lucha a las ciudades; según otras, salió como parte de una crisis interna más amplia. Los tres llevaban consigo formación militar, disciplina de cuadros y una convicción sobre la urgencia de repensar la estrategia armada. Por otro lado, dirigentes de la ANAPO —Andrés Almarales, Carlos Toledo Plata, Israel Santamaría— que habían participado en la campaña de 1970 y que, tras la derrota, buscaban una salida política más radical que la que ofrecía un partido acéfalo y en repliegue.

Bateman buscó a Almarales para fundar un nuevo movimiento político revolucionario. La convergencia se selló en una primera conferencia de dirección realizada en Cali en 1973, con aproximadamente 25 asistentes. Allí se constituyó la primera dirección del movimiento, integrada por Bateman, Ospina, Fayad, Hélmer Marín, Almarales y otros cuadros. El núcleo fundador incluyó también militantes provenientes de la Juventud Comunista, de la vertiente marxista-leninista del Partido Comunista, del Ejército de Liberación Nacional y de sectores de cristianos revolucionarios. Era una coalición heterogénea unida menos por una doctrina común que por una lectura compartida de la coyuntura: el sistema estaba cerrado, la ANAPO había demostrado su incapacidad, y una nueva forma de acción política armada, urbana y espectacular, era necesaria.

El M-19 apareció públicamente en enero de 1974. La irrupción fue precedida por una campaña publicitaria de expectativa en la prensa, con avisos crípticos —"Contra gusanos y parásitos... Espere: M-19"— que anunciaban enigmáticamente la llegada del movimiento. El 17 de enero, un comando robó la espada de Simón Bolívar de la Quinta de Bolívar en Bogotá. El gesto era simbólico y calculado: no un ataque militar sino una operación destinada a producir un efecto público, a establecer una relación con las masas a través del asombro y no del terror. La lógica organizativa del M-19 —acciones político-militares espectaculares pero no sangrientas, vinculadas a necesidades cotidianas, con independencia orgánica frente a las guerrillas rurales— quedó formulada desde ese primer acto.

El nombre del movimiento resolvía, con elegancia política, el problema de su legitimación. Al llamarse Movimiento 19 de Abril, el grupo se presentaba como el heredero de un agravio nacional, no como una vanguardia armada más entre otras. La fecha operaba como un puente entre la militancia anapista traicionada por Rojas y la nueva estrategia armada urbana. Tomaba el mito del fraude —funcionalmente verdadero para amplios sectores, técnicamente indemostrado— y lo convertía en fundamento ideológico. El 19 de abril de 1970 pasaba así, en 1974, de fecha de derrota a fecha fundacional.

El peso de una noche

La lectura estructural del acontecimiento debe evitar dos simplificaciones. La primera es reducirlo a un problema de conteo: si hubo fraude o no, la magnitud del vuelco, la responsabilidad exacta del gobierno de Lleras. Esa discusión, importante en términos judiciales, es secundaria en términos históricos. Lo decisivo es que el Frente Nacional produjo, por su propia lógica excluyente, una base social —urbana, popular, desatendida— que ya no podía ser contenida dentro de las reglas del pacto, y que cuando esa base intentó expresarse electoralmente a través del único vehículo disponible, el sistema no supo o no quiso admitirla.

La segunda simplificación es leer la fundación del M-19 como consecuencia directa e inevitable del fraude. La radicalización armada no fue automática: Rojas llamó a la calma, se retiró a España, los disturbios se apagaron en días. El M-19 no nació en abril de 1970 sino en 1973-1974, y su núcleo fundador combinaba trayectorias organizativas —FARC, ELN, Juventud Comunista, cristianos revolucionarios— cuya lógica precedía y excedía la coyuntura electoral. El fraude no produjo al M-19 como un efecto mecánico; le proporcionó, en cambio, un relato legitimador poderoso, una fecha, un nombre y una conexión con una base social frustrada. La emergencia armada requirió, además del mito del 19 de abril, trayectorias militantes previas y una base de clase media radicalizada que el propio Frente Nacional había producido a través de su ampliación educativa y su cerrazón política simultáneas.

Lo que sí puede afirmarse con precisión es que el 19 de abril de 1970 cristalizó una crisis estructural en un acontecimiento con potencia simbólica excepcional. El pacto bipartidista, diseñado para pacificar el conflicto partidista, había producido una nueva forma de exclusión política: la de las clases subordinadas urbanas, sin canal institucional propio. La elección de 1970 fue el momento en que esa exclusión intentó, por última vez, expresarse por vías legales. Su fracaso —fuera fraude o fuera azar estadístico— clausuró la vía electoral en la percepción de una generación entera de militantes y desplazó la política popular hacia dos direcciones divergentes: la abstención revolucionaria y la lucha armada urbana.

Cinco décadas después, el 19 de abril de 1970 sigue siendo el episodio al que vuelve la memoria política colombiana cuando busca el momento exacto en que el pacto se rompió por dentro. No fue una guerra, no fue un golpe, no fue una masacre: fue una elección. Y sin embargo dejó marcas más duraderas que muchas violencias posteriores, porque probó —o pareció probar, que a estos efectos es lo mismo— que la democracia colombiana podía procesar todos los conflictos menos aquel que ponía en cuestión la propia hegemonía de sus arquitectos. En esa prueba, más que en el conteo mismo, se juega la importancia histórica de la noche.

05

La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

07

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

35 documentos · 53 fragmentos
01Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 362 citas
[1]5 Los colombianos tienen la capacidad de dejar atrás rápidamente la violencia civil, y eso fue lo que hicieron con la Violencia. Con cada día que desaparecía de la memoria, las deficiencias del acuerdo de poder compartido resultaban más evidentes. El sistema político colombiano adolecía de muchos defectos, y el Frente…p. 36
[2]5 Los colombianos tienen la capacidad de dejar atrás rápidamente la violencia civil, y eso fue lo que hicieron con la Violencia. Con cada día que desaparecía de la memoria, las deficiencias del acuerdo de poder compartido resultaban más evidentes. El sistema político colombiano adolecía de muchos defectos, y el Frente…p. 36
02Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · p. 2401 cita
[3]salido de control en las regiones, y que luego le devolviera el poder a los sectores moderados de las élites políticas liberales y conservadoras. Sin embargo, el plan no salió como lo esperaban. El proceso de pacificación arrojaba resultados más bien pobres y, más grave aún, Rojas no daba señales de querer devolver el…p. 240
03Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 4102 citas
[4]de aquélla a despecho de la modificación "temporal" a la Constitución), con alternación en el mando y una estricta paridad en el gabinete, las asambleas departamentales y los concejos. Paralelamente se restablecieron las libertades públicas y las sindicales —aunque sin restaurar la unidad del sindicalismo —y se…p. 410
[5]de aquélla a despecho de la modificación "temporal" a la Constitución), con alternación en el mando y una estricta paridad en el gabinete, las asambleas departamentales y los concejos. Paralelamente se restablecieron las libertades públicas y las sindicales —aunque sin restaurar la unidad del sindicalismo —y se…p. 410
04Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2441 cita
[6]de la industria que no hab í a querido hacer. Esta ret ó rica respond í a a condiciones reales: para 1970, en doce a ñ os de Frente Nacional no se hab í a cumplido ninguna promesa importante de reforma. Los cambios exitosos en la gesti ó n p ú blica, como la devaluaci ó n gradual que permiti ó desde 1967 encontrar una…p. 244
05Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 2551 cita
[7]mé tod o aceptado para fijar la base de dicha renta. Bien recibida por la opi- nión pública, para los empresarios era el mal menor frente a la agi- 255 256 Mar co Palacios tación social a lr ed edor de la reform a agraria. Y log rar on desmon- tarla en la legislatura de 1979. La mecánica política del FN Bajo el FN la…p. 255
06Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 281 cita
[8]de corto alcance, como la que se dio en el primer n1andato de López Pumarejo. Durante el Frente Nacional, el Estado inhibió toda expre- sión del conflicto social y excluyó de la política a las clases subordina- das. Otra consecuencia de la guerra civil fue que bloqueó el camino al populismo en Colombia con la…p. 28
07Colombia: The Politics of Reforming the StateEduardo Posada-Carbó (editor) · 1998 · p. 761 cita
[9]the distribution of bureaucratic and legislative posts, and alternation in the presidency. In this respect, the National Front was quite successful, in part be- cause of the conscious cultivation of a non-sectarian style by major party leaders.23 National Front presidents projected images of gov- ernmental rather than…p. 76
08El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 852 citas
[10]uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…p. 85
[11]uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…p. 85
09Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 4131 cita
[12]free primary and secondary educa- tion, economical medical service and free medicines, urban reform, and afford- able housing for the lower and middle classes. Stressing its coalition aspect, that of an “alliance” uniting the poor regardless of traditional party affiliation, ANAPO evolved into what historian César…p. 413
10Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 811 cita
[13]contaba con el respaldo del sector ospinista del conservatis- mo. Pero habia tres candidatos més. Dos de frac- ciones conservadoras: Evaristo Sourdis, candidato de la Costa Atlantica, y Belisario Betancur, repre- sentante de un sector antioquefo. Y ademas, por la ANAPO, el general Gustavo Rojas Pinilla. Rojas,…p. 81
11Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 244, 2562 citas
[14]se dispone a presenciar el juicio que se le haría en el Senado, corporación que a la postre lo despoja de todos sus derechos políticos. Los mismos que recupera por senten- cia del Tribunal Superior de Bogotá el 20 de diciembre de 1966, confirmada por la Corte Su- prema de Justicia el 18 de octubre de 1967, con lo cual…p. 244
[34]ho- gares a partir de las nueve de la noche, bajo peligro de enfrentarse los díscolos con las pre- rrogativas del estado de sitio y el toque de queda en la República. Así, de modo categórico y resuelto, se abortó el intento de los fieles del general Rojas Pinilla. Los siguientes son algunos de los párrafos del mensaje…p. 256
12Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 209, 2492 citas
[15]Pinilla Hijo de una familia de clase media, nació en Tunja, el 12 de marzo de 1900. A los veinte años salió de la Es- cuela de Cadetes de Bogotá con el grado de subteniente; alcanzó luego galones de teniente, pidió permiso de A E IT Biografías retiro y en Estados Unidos se graduó como ingeniero civil en 1927. Cuando…p. 209
[21]Cali, Medellín, Bucaramanga, Pereira y Montería. Nace el Pacto Andino. Inau- guración del oleo- ducto Orito-Tumaco, 1970 Los ministros de Educación del Pacto Andino acuerdan el Convenio Andrés Be- llo para la integra- ción educativa, cien- tífica y cultural en la región. En unas reñi- das elecciones, el conservador…p. 249
13The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 2401 cita
[16]the peasants. The best account of ANAPO's short-lived career is R.H. Dix, "Political oppositions," pp. 140-164. See also J.P. Martinez and M.I. Izquierdo, ANAPO; M. Palacios, El Populismo en Colombia, 1971; P. Gilhodes, La Question, pp. 463-490. 35. In the 1966 election, ANAPO's Liberal candidate, Jose Jaramillo…p. 240
14La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 1481 cita
[17]no cuenta con el apoyo de fracción alguna. Lá emergencia de ANAPO en la confrontación elec toral del 19 de abril de 1970 se ha constituido en un punto central de referencia para la apremiante campaña que ha emprendido el Llero-Lopismo a fin de retomar directamente el control del Estado. Las encuestas electorales (31)…p. 148
15Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 249, 2522 citas
[18]raíz del debate Vi- ves-Peñalosa, moviliza una fuerza de carácter típicamente regional. De otra, Belisario Betancur, que es un nombre que tiene importante acogida en el Viejo Caldas y en Antioquia, al igual que en ciertos grupos urbanos como los obreros sindicalizados. A Misael Pastrana le queda el apoyo del ospinismo…p. 249
[20]—Cámara de Representantes, asam- bleas departamentales y concejos mu- nicipales— fueron del mismo tenor, aunque con variaciones de carácter re- gional y local. Las restricciones que planteaban esos resultados para el siguiente go- bierno eran obvios. La coalición go- bernante no tenía en el Congreso la mayoría…p. 252
16Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 202, 2052 citas
[19]el largo plazo el rojismo hizo una contribución indudable al descongelamiento político del país, pues a través de la Anapo creó por primera vez la posibilidad de desplazamientos constantes de sectores conservadores hacia la izquierda, y en las elecciones de 1978 distintas coaliciones de ésta tuvieron en sus listas a…p. 202
[28]escrutinios electorales dieron una ventaja inicial a Rojas Pinilla sobre su contendor, el candidato del Frente Nacional Misael Pastrana Borrero, pero tras una intervención televisada del ministro de Gobierno, que fue interpretada coma un anuncio público y oficial de fraude, el conteo final dio por triunfador, y con…p. 205
17When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 248, 2916 citas
[22]in Colombia, though the party polled a substantial 39 percent of the popular vote in 1970. Analysis of departmental voting in that election tells much about tolimense politics in the post-Violencia period. Indicative of ANAPO's urban, blue-collar strength, as well as widespread unhappiness over Frente perlonnance, was…p. 248
[23]in Colombia, though the party polled a substantial 39 percent of the popular vote in 1970. Analysis of departmental voting in that election tells much about tolimense politics in the post-Violencia period. Indicative of ANAPO's urban, blue-collar strength, as well as widespread unhappiness over Frente perlonnance, was…p. 248
[24]in Colombia, though the party polled a substantial 39 percent of the popular vote in 1970. Analysis of departmental voting in that election tells much about tolimense politics in the post-Violencia period. Indicative of ANAPO's urban, blue-collar strength, as well as widespread unhappiness over Frente perlonnance, was…p. 248
[25]82.07 56.45 99.75 95.86 100.00 278 Opposi tion Candidate 16.41.41 66.80 21.79 17.37 18.08 96.18 8.70 5.91 73.32 41.60 17.92 25.45 54.05 43.54.21 14.11 Appendix D Tolimense Municipio Mariquita Melgar Natagaima Ortega Piedras Prado Purificaci~n Rioblanco Roncesvalles Rovira San Antonio San Luis Santa Isabel Su~ez Valle…p. 291
[26]82.07 56.45 99.75 95.86 100.00 278 Opposi tion Candidate 16.41.41 66.80 21.79 17.37 18.08 96.18 8.70 5.91 73.32 41.60 17.92 25.45 54.05 43.54.21 14.11 Appendix D Tolimense Municipio Mariquita Melgar Natagaima Ortega Piedras Prado Purificaci~n Rioblanco Roncesvalles Rovira San Antonio San Luis Santa Isabel Su~ez Valle…p. 291
[27]82.07 56.45 99.75 95.86 100.00 278 Opposi tion Candidate 16.41.41 66.80 21.79 17.37 18.08 96.18 8.70 5.91 73.32 41.60 17.92 25.45 54.05 43.54.21 14.11 Appendix D Tolimense Municipio Mariquita Melgar Natagaima Ortega Piedras Prado Purificaci~n Rioblanco Roncesvalles Rovira San Antonio San Luis Santa Isabel Su~ez Valle…p. 291
18Counting the Dead: The Culture and Politics of Human Rights Activism in ColombiaWinifred Tate · 2007 · p. 591 cita
[29]ANAPO). Rojas Pinilla’s dream of returning to power was denied, however. Many analysts con- tend that Rojas was the winner of the presidential elections of April 19, 1970, but the minister of the interior named Conservative Misael Pastrana Borrero the new president after a suspiciously timed massive power outage.…p. 59
19Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1471 cita
[30]de los setenta. A comienzos de ella apareció un nuevo movimiento guerrillero, el M-19, que rápidamente acaparó la atención nacional. Su surgimiento dejó al descubierto la fragilidad de la democracia frentenacionalista. En las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970, la Anapo logró sus mejores resultados,…p. 147
20Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 37, 412 citas
[31]elección en Santander. Lo mismo había ocurrido en el resto del país. El 19 de abril, por la noche, la gente se concentró en las casas de Anapo. Estaba convencida de que tema el poder... Yo me quedé en el INTRODUCCIÓN 39 comando de Bucaramanga tomando trago. Llegaron los conjuntos musicales. El pueblo bailó en las…p. 37
[48]en Piedecuesta, otro en San Gil y tres en Bucaramanga. Entonces viajé a Cali. Todavía corría el año 1973. Allá se realizó la primera conferencia en la que yo participé. Asistimos unas veinti cinco personas. Constituimos la primera dirección del movimiento. La integraban Jaime Bateman, Iván Ospina, Alvaro Fayad, Hélmer…p. 41
21Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 362, 3852 citas
[32]ese robo no respondió con violencia. Y si a usted le roban las elecciones, su respuesta tiene que ser violenta […] Con esa actitud débil de Rojas, el pueblo recibió una ofensa. Su cobardía, su vacilación, se debilidad, todo, constituyó una afrenta a la voluntad popular. Nosotros protestamos con la gente. Pero no…p. 362
[40]las consideraciones “tácticas” para vincularse a la ANAPO y la relación con las guerrillas rurales: “Un paso táctico consiste en ligarnos con las masas de la ANAPO, fortalecer la formación del frente legal, realizar acciones politicomilitares ligadas a las necesidades de las masas y a la lucha armada en general.…p. 385
22El Palacio de Justicia: una tragedia colombianaAna Carrigan · 2009 · p. 381 cita
[33]Rojas y el presidente saliente, Carlos Lleras Res- trepo. Pero cuando se reanudó el contco, la ANAPO había perdido la elección por un estrecho margen y el general se había retirado de la contienda. Envió mensajes que llamaban a sus partidarios a mantener la calma; mientras él regresaba a la comodidad de sus…p. 38
23Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · p. 501 cita
[35]order to prevent the possible election of Rojas-Pinilla. The military was sent out to repress ANAPO rioters after the close election, which was fraudently won by the National Front candidate. The falure of ANAPO was the genesis for the development of the guerrilla group M-19. 23 The group was officially born in 1972…p. 50
24Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 4281 cita
[36]fortalecer el poder presidencial; incluir la emergencia económica como una situación de excepción, que el Presidente de la República pudiera de - cretar; prolongar por cuatro años el período de los representantes al Congreso; prolongar la paridad de liberales y conservadores cuatro años más después de acabado el…p. 428
25Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 1461 cita
[37]dirigida por el exdictador Rojas Pinilla, un fraude del que ya nadie duda y que muchos justifican, exasperó a los jóvenes anapistas de la clase media, que decidieron fundar la primera guerrilla urbana de Colombia, el M19. La vieja Colombia murió el 9 de abril de 1948: la nueva no ha nacido todavía. Todos sabemos que…p. 146
26¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 81, 832 citas
[38]bipartidismo y de los canales institucionales diseñados para ello, poniendo incluso en riesgo la fórmula de alternación en el poder en la reñida competencia electoral por la Presidencia de la República entre el candidato oficialista y el de la Alianza Nacional Popular, ANAPO, en 1970. Por su parte, la ampliación…p. 81
[47]y 1975; la mayoría de ellas entre 1970 y 1973, cuando el movimiento 130 INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica el representante a la cámara Israel Santamaría, el senador Carlos Toledo Plata y un grupo de guerrilleros urbanos encabezados por Jaime Bateman Cayón, escindidos de las FARC, en 1974 conformaron…p. 83
27Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 1311 cita
[39]de que votaran mayoritariamente por grupos de oposición; pero el posible fraude demostraba lo que habían dicho siempre los amigos de la lucha armada: que el establecimiento político no aceptaría por las buenas una derrota, que los votos no tenían fuerza solos, pues podían ser manipulados, y que ni siquiera un general…p. 131
28Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · p. 722 citas
[41]del país. Cuando el Partido Comunista empezaba a preparar su retorno con nombre propio a las lides electorales a principios de la década de 1970, un grupo de combatientes rasos de las FARC dejó la organización como resultado de la crisis de una guerrilla que no marchaba y la identificación con una alternativa…p. 72
[42]del país. Cuando el Partido Comunista empezaba a preparar su retorno con nombre propio a las lides electorales a principios de la década de 1970, un grupo de combatientes rasos de las FARC dejó la organización como resultado de la crisis de una guerrilla que no marchaba y la identificación con una alternativa…p. 72
29Leer es resistirMario Mendoza · 2022 · p. 531 cita
[43]fue protagonista de una historia que da para un magnífico guion de un thriller cinematográfico. * En los años setenta surgió el grupo guerrillero M-19. El golpe con el cual se dio a conocer este movimiento fue el robo de la espada de Bolívar en enero de 1974. Hay que recordar que, a diferencia de las FARC, cuyo origen…p. 53
309 de marzo de 1990Rafael Pardo Rueda · 2020 · p. 71, 1492 citas
[44]M-19 había surgido, según sus líderes, como respuesta al fraude ocurrido en las elecciones de 1970, en las que ganó Misael Pastrana, candidato del Frente Nacional, al exdictador Gustavo Rojas Pinilla, candidato de la Alianza Nacional Popular, Anapo 41. Sus líderes provenían de los más diversos sectores de la vida…p. 71
[45]lo que le dio toda la fortaleza a Uribe desde el año 2000 hasta hoy. Cuando Uribe recibió el país en el año 2000 estaba muy complicada la situación de orden público y la mejoró muchísimo en sus ocho años y ha vivido de esos réditos a lo largo de los años. El momento político que nos tocó a nosotros no era así, razón…p. 149
31More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 911 cita
[46]and slums. Some, among them the group's founder, Jaime Bateman Cayon, had begun their guerrilla ca- reers in the FARC. Bateman's memories of growing up in the shadow of United Fruit Company factories fed his rebellion. Colombians could not swim in company pools or shop in company stores, even as they harvested the…p. 91
32Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 772 citas
[49]la intervención militar reprimiendo las protestas de los estu- diantiles, dejando sólo en Medellín 800 estudiantes detenidos y numerosos muer- tos, lo que provocará que el día 24 de octubre sean clausuradas las facultades de Derecho y Economía de la Universidad de Antioquia. Durante este mismo año los estudiantes…p. 77
[50]la intervención militar reprimiendo las protestas de los estu- diantiles, dejando sólo en Medellín 800 estudiantes detenidos y numerosos muer- tos, lo que provocará que el día 24 de octubre sean clausuradas las facultades de Derecho y Economía de la Universidad de Antioquia. Durante este mismo año los estudiantes…p. 77
33Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 1391 cita
[51]un énfasis en la dotación de tierras a los arrendata - rios y aparce ros, y la profun dización de la reforma por medio de la organiza ción de los campe sinos. Esta última medida condujo a la creación de la Asocia ción Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), que constituía una osada respuesta al ascenso de los movi…p. 139
34Makers of Democracy: A Transnational History of the Middle Classes in ColombiaA. Ricardo López · 2019 · p. 1891 cita
[52]frustration with the president over not being able to find “a decent job.” It was becoming too common, Arévalo wrote, to live among “social injustices.” After years of hard work in college against all odds, Arévalo told the president what he thought was quite obvious: “Colombia [was] not a democracy.” If it were,…p. 189
35No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1321 cita
[53]Ejército dentro de las instalaciones de la refinería. Por estos hechos se enjuició y condenó a través de un consejo verbal de guerra a 36 líderes de la huelga, incluyendo a los integrantes de la Junta Directiva de la Unión Sindical Obrera (USO). (Vega Cantor et al., Petróleo y protesta obrera, 277-350). 300 200 100 0…p. 132