Entre 1995 y 2000, las Autodefensas Unidas de Colombia se constituyeron como la mayor federación paramilitar del país, unificando estructuras regionales bajo la Casa Castaño y expandiéndose desde Córdoba y Urabá hacia el conjunto del territorio nacional mediante masacres, desplazamiento forzado, captura de rentas del narcotráfico y alianzas con élites políticas y militares.
Entre 1995 y 2000, las Autodefensas Unidas de Colombia se constituyeron como la mayor federación paramilitar del país, unificando estructuras regionales bajo la Casa Castaño y expandiéndose desde Córdoba y Urabá hacia el conjunto del territorio nacional mediante masacres, desplazamiento forzado, captura de rentas del narcotráfico y alianzas con élites políticas y militares.
¿Fue el paramilitarismo colombiano del Magdalena Medio un producto endógeno de ganaderos, militares y narcotraficantes, o un nodo articulado con circuitos transnacionales de violencia privatizada —mercenarios israelíes y británicos, rutas de armas por el Caribe, geopolítica tardo-fría— cuya impunidad no fue falla técnica sino acuerdo interestatal tácito?