Entre 1808 y 1809, las abdicaciones forzadas de Carlos IV y Fernando VII en Bayona crearon un vacío de soberanía que los criollos neogranadinos llenaron con la doctrina pactista de la reversión de la soberanía al pueblo, cristalizada en el Memorial de Agravios que Camilo Torres Tenorio redactó en Santafé en 1809 como instrucciones para el diputado neogranadino ante la Junta Central española.
Entre 1808 y 1809, las abdicaciones forzadas de Carlos IV y Fernando VII en Bayona crearon un vacío de soberanía que los criollos neogranadinos llenaron con la doctrina pactista de la reversión de la soberanía al pueblo, cristalizada en el Memorial de Agravios que Camilo Torres Tenorio redactó en Santafé en 1809 como instrucciones para el diputado neogranadino ante la Junta Central española.
Entre 1750 y 1810, la monarquía española intentó racionalizar el fisco, centralizar el mando y promover las ciencias útiles en la Nueva Granada. El resultado fue paradójico: la misma modernización imperial que triplicó la carga tributaria y provocó la Rebelión de los Comuneros de 1781 formó también la élite ilustrada criolla que terminaría impugnando el orden colonial.