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Ensayo · Seguridad Democrática · 2002–2016

El archivo transicional del paramilitarismo colombiano

Entre 2005 y 2017, Colombia acumuló una masa documental sin precedente sobre el paramilitarismo a través de las versiones libres de Justicia y Paz y los Acuerdos de la Verdad. La pregunta central es si ese corpus —producido por victimarios que negocian su pena, masculino en su composición, judicial en su forma y jerárquico en su selección de voces— puede fundar una verdad histórica o si sus sesgos estructurales lo convierten en un obstáculo que la historiografía debe descomponer antes de usar.

16 min de lectura3.333 palabras39 documentos60 fragmentos
El archivo transicional del paramilitarismo colombiano
Actualizado 03 de agosto de 2026
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Orientación para entrar

La respuesta en breve

La tesis

El archivo transicional colombiano es una fuente histórica de magnitud comparable al Nunca Más argentino, pero su utilidad depende de una crítica documental rigurosa que identifique sus sesgos constitutivos. El proceso de Justicia y Paz permitió documentar la parapolítica, las alianzas entre paramilitares y Estado, y las estructuras de los bloques de las AUC a un nivel sin precedente en Colombia; sin embargo, su arquitectura jurídica excluyó por diseño a terceros civiles, militares y mandos no postulados, mientras que los Acuerdos de la Verdad, centrados en la base y los mandos bajos, reproducen un silencio estructural sobre las cúpulas. Los sesgos son sistemáticos —exoneración de terceros, reencuadre eufemístico de masacres como combates, autorrepresentación performativa del 'guerrero campesino'— y no accidentales, lo que exige metodologías compensatorias específicas: triangulación con evidencia forense, testimonios de víctimas y documentos incautados, antes de que el material pueda sostener interpretaciones históricas.

La tensión

Una línea interpretativa, representada por quienes destacan los resultados de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia en los procesos de parapolítica, sostiene que el sesgo judicial del archivo es procesable críticamente y no descalificante: las confesiones de Mancuso, Jorge 40 y Don Berna produjeron condenas efectivas de congresistas y revelaron el Pacto de Ralito, logros sin equivalente en América Latina. La línea crítica, influyente en la academia colombiana, replica que Justicia y Paz fragmentó constitutivamente la reconstrucción histórica, la investigación criminal y el testimonio de las víctimas, reduciendo este último a ejemplo moralizante sin peso probatorio autónomo; que los versionados recibieron instrucción coordinada sobre qué declarar; y que la extradición sorpresiva de catorce jefes en mayo de 2008 —sin convenio de cooperación judicial con Estados Unidos— fracturó el proceso en el momento de mayores revelaciones sobre militares y empresarios, revelando su fragilidad constitutiva más que interrumpiendo un mecanismo funcional. Un tercer eje tensiona ambas posturas: los Acuerdos de la Verdad generaron una verdad desde abajo útil para dinámicas territoriales y reclutamiento, pero estructuralmente ciega respecto de decisiones estratégicas y alianzas de alto nivel, de modo que la memoria oficial construida sobre ese corpus queda condicionada por el doble silencio legal de las cúpulas y el silencio estadístico de una fracción importante de la base desmovilizada.

Temas
Justicia transicional en ColombiaParamilitarismo y AUCParapolíticaMemoria histórica y CNMHExtradición de jefes paramilitares (2008)Verdad judicial y verdad histórica
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Ensayo completo

La lectura

¿Puede el testimonio negociado del victimario fundar la verdad histórica del paramilitarismo colombiano?

En los quince años que corren entre la Ley 975 de 2005 y el cierre del Mecanismo no Judicial de Contribución a la Verdad en 2017, el Estado colombiano acumuló una masa documental sin precedente sobre el paramilitarismo: miles de horas de versiones libres de postulados a Justicia y Paz, decenas de miles de relatos tomados a firmantes de los Acuerdos de la Verdad, informes regionales del Centro Nacional de Memoria Histórica, cartografías, bases de datos, sentencias, contabilidades incautadas. La pregunta que hoy inquieta a quienes lo trabajan no es si ese material existe ni si es voluminoso, sino qué clase de fuente es. Porque fue producido bajo un pacto: quien habla es el victimario, y habla porque está negociando su pena. Esa condición estructural —masculina en su composición, judicial en su forma, pactada en su origen, jerárquica en su selección de voces— lo convierte en fuente y en obstáculo a la vez. No se trata de aceptarlo como confesión ni de descartarlo como propaganda, sino de descomponerlo: identificar sus sesgos sistemáticos, triangularlo con otras evidencias y leer sus silencios como parte del hecho histórico que documenta.

La pregunta y lo que se juega en responderla

La comparación con el Nunca Más argentino de 1984 se ha vuelto obligada, y es engañosa. El informe de la CONADEP se construyó desde el testimonio de sobrevivientes, familiares y funcionarios democráticos que reconstruían el horror después de la caída del régimen militar; su autoridad descansaba en la voz de la víctima y en la ruptura política con el aparato represivo. El caso colombiano es su inverso estructural. La Ley 975 de 2005 se firmó sin cambio de régimen, sin derrota del actor armado, sin terminación del conflicto —motivo por el cual algunos analistas la describieron como "una especie de proceso de justicia transicional", con la reserva incorporada al nombre—. La verdad no la aportaron los sobrevivientes: la aportaron, bajo incentivo de pena alternativa de cinco a ocho años, los jefes y combatientes de las Autodefensas Unidas de Colombia. Esa inversión —victimarios que negocian su relato ante un aparato judicial que los procesa mientras los premia— produce una manera de fabricar verdad cuya lógica interna hay que reconstruir antes de poder usar sus resultados.

Sin crítica, la historia del paramilitarismo queda escrita en la voz de sus perpetradores: como "recuperación" de tierras que habrían despojado las guerrillas, como "combates" donde hubo masacres, como respuesta necesaria de "guerreros campesinos" a la barbarie insurgente. Descartada por sesgada, se pierde la evidencia más extensa jamás producida en Colombia sobre estructuras armadas ilegales, sus finanzas, sus alianzas y sus zonas de operación. La salida no está en ninguna de las dos posturas absolutas sino en el trabajo intermedio, más incómodo: procesar críticamente cada capa, sabiendo qué produce y qué oculta por diseño.

Los términos del debate

Quienes defienden el valor del material recuerdan, con razón, que las versiones libres produjeron efectos de verdad que ningún otro dispositivo colombiano había logrado antes. La Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia condenó a decenas de congresistas por parapolítica sobre la base de las confesiones de desmovilizados; el escándalo alcanzó en 2007 un punto que amenazaba con producir una crisis institucional sin antecedentes. El país supo, por boca de los propios comandantes, del Pacto de Ralito firmado en Santa Fe Ralito por Rodrigo Tovar Pupo, Salvatore Mancuso y otros líderes de las AUC con políticos regionales que se comprometieron a "refundar el país". El proceso judicial de parapolítica no tiene comparación en América Latina. Descalificar el archivo sin más equivaldría a descartar esos resultados.

Frente a esa lectura, una línea crítica influyente en la academia colombiana sostiene que Justicia y Paz produjo una fragmentación constitutiva. La reconstrucción histórica, la recolección testimonial de las víctimas y la investigación criminal no se entrelazaron: operaron en compartimentos separados y con frecuencia contradictorios. El testimonio de la víctima quedó reducido, en la práctica, a un ejemplo moralizante sin peso probatorio autónomo, porque el peso lo llevaba la versión libre del victimario. Esa asimetría no fue accidental; fue el diseño. La Ley 975 restringió su alcance a los excombatientes de las AUC efectivamente postulados, dejando fuera —de manera estructural— a los terceros civiles responsables, a los militares y a los mandos medios y patrulleros no postulados. Por su misma arquitectura jurídica, el proceso no podía contener la verdad sobre el Estado.

Entre ambas posturas se abre el espacio del trabajo real. Ni el resultado es transparente ni es inservible: es una fuente compleja cuya utilidad depende de que se la lea con conciencia de cómo fue producida.

Lo que Justicia y Paz permitió ver

La Sentencia C-370 de 2006 de la Corte Constitucional endureció los requisitos que el Ejecutivo y el Legislativo habían acordado con las AUC: los postulados debían decir toda la verdad desde su primera versión libre para acceder al beneficio de pena alternativa, y si los líderes no cooperaban plenamente ni reparaban adecuadamente, quedarían expuestos a ser juzgados bajo la ley penal ordinaria. Esa presión institucional cambió el cálculo de los comandantes. En los meses siguientes, y hasta 2008, salieron a la luz confesiones que comprometían a políticos, empresarios y militares con el fenómeno paramilitar en un grado que el país no había podido documentar por ninguna otra vía.

La Sala Penal, con Iván Velásquez Gómez como magistrado auxiliar articulando la investigación, tomó esas declaraciones y las convirtió en materia judicial. El resultado —condenas efectivas de prisión y muerte política de un número significativo de congresistas— constituye un ejercicio de rendición de cuentas sin precedente comparable en la región. Y las confesiones siguieron produciendo verdad incluso después de la salida de los jefes a Estados Unidos: Diego Fernando Murillo, alias Don Berna, rindió versiones desde su reclusión sobre la Operación Orión en la Comuna 13 de Medellín y señaló al general retirado Mario Montoya y al general retirado Leonardo Gallego Castrillón, prueba de que la palanca funcionó donde el incentivo penal y la presión externa superaron la voluntad de ocultamiento.

Ese es el lado que no se puede escamotear. El proceso permitió nombrar cosas que estaban nombradas solo en susurros: quiénes firmaron en Ralito, quiénes financiaron los bloques, cómo se articuló el proyecto político con el militar en Córdoba, Cesar, Magdalena, Urabá, Catatumbo, Montes de María, la Macarena.

Los sesgos sistemáticos y cómo operaron

Y sin embargo, los reencuadres narrativos de los versionados no son un accidente ni una desviación individual: son un patrón. Los comandantes tendieron a nombrar como "combates" u "operaciones militares" hechos como la masacre de El Salado, buscando extender la duda sobre los acontecimientos y minimizar la barbarie ejercida sobre pobladores inermes. Mancuso construyó una narrativa que presentaba el despojo de tierras como "recuperación" de propiedades supuestamente arrebatadas por guerrillas y comunistas, minimizando la responsabilidad paramilitar en el desplazamiento forzado. Éver Veloza, alias HH, matizó ese cuadro al admitir que el despojo pudo beneficiar a socios y financiadores del paramilitarismo, aunque también negó que los bloques hubieran desplazado con el propósito de apropiarse de tierras. La tensión entre versiones de distintos postulados es visible, pero ninguno de los grandes comandantes admitió abiertamente haber presionado a campesinos para hacerlos abandonar sus predios.

Más grave: hubo evidencia de instrucción coordinada. En el proceso de desmovilización del Bloque Pacífico, algunos combatientes declararon haber recibido de sus comandantes indicaciones específicas sobre qué decir ante las autoridades —fechas de ingreso, cargos, roles— ensayadas para hacerlos "más creíbles". La versión libre, en esos casos, no era el afloramiento de una memoria individual sino la puesta en escena de un guion colectivo. Cualquier lectura de esos relatos que ignore el ensayo tras la escena reproduce la ficción que los versionados quisieron dejar en el expediente.

A eso se suma la autorrepresentación performativa del "guerrero campesino", figura recurrente que los defensores del paramilitarismo y los propios comandantes cultivaron en la esfera pública. Las confesiones se leyeron por sectores de la opinión no como registro del crimen sino como testimonio del "salvador necesario" frente a la violencia guerrillera. El énfasis mediático en la voz del victimario —no en la de la víctima, marginada por diseño del régimen judicial— reforzó esa lectura. En mayo de 2007, en el momento de mayores revelaciones, periodistas colombianos reconocieron públicamente el papel de los medios en la construcción del sentido del proceso. La imagen del perpetrador se disputó en pantalla, no solo en sala.

Los sesgos son de naturaleza reconocible. Exoneran a los terceros: militares, políticos y empresarios comparecen como aliados incidentales o beneficiarios pasivos, casi nunca como coautores. Reencuadran eufemísticamente: la masacre pasa a ser combate; el despojo, recuperación. Y construyen heroicamente al sujeto masculino armado, defensor forzado del orden ante la barbarie insurgente. Ninguno de estos rasgos opera en versiones aisladas: gobierna el conjunto.

Extradición: la fractura de mayo de 2008

En la madrugada del 13 de mayo de 2008, el gobierno de Álvaro Uribe Vélez levantó de manera sorpresiva la suspensión de extradición sobre catorce jefes paramilitares desmovilizados y los envió a Estados Unidos a responder por narcotráfico. Entre ellos iban Salvatore Mancuso, Rodrigo Tovar Pupo —alias Jorge 40— y Diego Fernando Murillo, alias Don Berna. La medida fracturó el proceso de producción de verdad en el peor momento posible. Las revelaciones sobre parapolítica habían alcanzado su punto máximo en 2007 y amenazaban con expandirse hacia empresarios y altos militares. Con los jefes fuera del país, sin convenio de cooperación judicial vigente entre Colombia y Estados Unidos, la continuación de las versiones libres se volvió logísticamente frágil y políticamente incómoda.

El efecto puede señalarse sin invocar conspiración alguna. Mancuso manifestó su intención de no seguir contribuyendo a los procesos de justicia ordinaria y de Justicia y Paz; Don Berna afirmó que no había garantías para él ni su familia y anunció que no declararía más ante la justicia colombiana, aunque ofreció colaborar en parapolítica a cambio de rebajas de pena en Estados Unidos. Organizaciones de víctimas y de derechos humanos objetaron las extradiciones porque privilegiaban demandas penales por delitos comunes ante una justicia extranjera, en detrimento de los avances internos en derechos de las víctimas. La oposición señaló que las extradiciones reducían la posibilidad de hacer justicia sobre crímenes de lesa humanidad que algunos comandantes apenas empezaban a confesar.

La extradición no interrumpió un proceso funcional: reveló su fragilidad constitutiva. Al no existir convenio de cooperación judicial, la participación de los extraditados en los procesos colombianos quedó sujeta a posibilidades limitadas de acceso, dependientes de la voluntad de las autoridades estadounidenses y del interés de los propios extraditados en negociar rebajas de pena adicionales. Lo que se produjo después de 2008 no es una prolongación natural de lo anterior: se produjo en condiciones distintas, con incentivos distintos, y debe leerse como tal.

Los Acuerdos de la Verdad: verdad sin cúpula

La Ley 1424 de 2010 intentó cubrir un vacío que la Ley 975 había dejado abierto: la situación jurídica de miles de desmovilizados de las AUC que no habían sido postulados a Justicia y Paz. El Mecanismo no Judicial de Contribución a la Verdad, encomendado al CNMH, tomó entre 2013 y 2017 relatos de firmantes de los Acuerdos de la Verdad en ciudades como Bucaramanga, Valledupar, El Carmen, San Gil y Puerto Triunfo, y produjo análisis cuantitativos y cartográficos del paramilitarismo. Sus dos propósitos declarados eran resolver la situación jurídica de los firmantes mediante contribuciones efectivas a la verdad, y aportar al esclarecimiento del fenómeno paramilitar como contribución al derecho a la verdad, la reparación simbólica y las garantías de no repetición.

El diseño determinó lo que el mecanismo podía y no podía decir. La Ley 1424 restringió su ámbito a excombatientes que hubieran incurrido únicamente en concierto para delinquir simple o agravado y conexos, excluyendo por norma a personas directamente involucradas en graves delitos, a altos mandos y a quienes ejercieron representación oficial ante el Gobierno en la negociación o en las ceremonias de desmovilización. En términos sencillos: los Acuerdos de la Verdad recogieron la voz de la base y de los mandos bajos, no la de las cúpulas.

Esa asimetría interna es decisiva. Es una verdad desde abajo, útil para reconstruir dinámicas territoriales, rutas de reclutamiento, prácticas cotidianas de los bloques, pero estructuralmente ciega respecto de las decisiones estratégicas, las alianzas de alto nivel y los vínculos con el Estado. Los datos regionales lo ilustran: a agosto de 2012, el CNMH registró en Meta 1.610 desmovilizados frente a 914 firmantes, brecha que evidencia cobertura parcial incluso dentro del segmento poblacional al que estaba dirigido el mecanismo. La memoria oficial construida sobre este material queda condicionada por dos silencios superpuestos: el silencio legal de las cúpulas y el silencio estadístico de una fracción importante de la base.

Para mitigar ese sesgo, el CNMH incorporó la figura metodológica de "contribuciones voluntarias" que recogió testimonios de postulados a la Ley 975, víctimas, testigos y población civil, buscando pluralizar y contrastar los relatos de los firmantes. La solución funcionó a nivel de informe específico, no como corrección estructural.

El fiscal y la verdad discrecional

Un rasgo poco reconocido del régimen colombiano es su carácter estructuralmente discrecional. La diligencia de reconstrucción de memoria histórica ampliada a partir de las versiones libres no era un procedimiento obligatorio ni parte de un protocolo uniforme: dependía en buena medida del fiscal a cargo. El fiscal en Justicia y Paz no operó solo como aplicador de una norma; fue, potencialmente, un agente de reconstrucción histórica, capaz de establecer una relación entre verdad judicial y verdad histórica en el margen de decisión que la ley le dejaba.

Donde hubo fiscales con vocación reconstructiva, hubo diligencias ampliadas y despliegue territorial de la investigación. Donde no, hubo trámite. La verdad judicial resultó ser, en no poca medida, producto de elecciones morales individuales antes que de protocolos uniformes, y esa naturaleza narrativa del derecho transicional colombiano ayuda a explicar por qué el resultado es tan desigual: profundo y detallado en algunas regiones y bloques, superficial en otros.

La misma lógica gobierna los avances mayores del proceso. La rendición de cuentas por parapolítica no fue producto de fuerzas estructurales inevitables sino de combinaciones azarosas: el endurecimiento introducido por la Sentencia C-370 en 2006, la acción de la Sala Penal bajo el impulso investigativo de Iván Velásquez, la agenda política de la oposición —especialmente el Polo Democrático y Gustavo Petro, que instaló la parapolítica en el debate electoral de 2006 antes de que la justicia la acogiera— y la voluntad de algunos comandantes de hablar bajo presión de pena. Quitar cualquiera de esos elementos habría producido otra historia. La verdad transicional colombiana existe en el modo en que existe porque una serie de coincidencias se alinearon, no porque el sistema lo garantizara.

Fosas y contabilidades: el desplazamiento de la fuente

Si el testimonio del victimario es sesgado por diseño, la salida pasa por triangularlo con evidencia que no dependa de su palabra. Dos vías emergen con especial fuerza y reordenan la jerarquía documental.

La primera es la evidencia forense. La exhumación de fosas clandestinas en distintas regiones —producto operativo del propio proceso de Justicia y Paz, en el que los versionados debían indicar ubicaciones a cambio del beneficio penal— produjo un tipo de verdad material que no depende del relato del perpetrador para sostenerse. Los cuerpos identificados, las causas de muerte establecidas, las prácticas de disposición documentadas hablan por sí mismos y desplazan el monopolio del testimonio. Esa evidencia abre una tensión que sigue irresuelta entre verdad procesal —la que sirve al expediente judicial— y verdad reparadora —la que las familias necesitan para el duelo—, pero en ambos registros funciona como control externo del relato del victimario.

La segunda es el archivo del propio victimario. La contabilidad del Bloque Norte que operaba bajo Jorge 40, incautada y sistematizada en el curso del proceso, plantea retos que todavía están por elaborarse. Se trata de documentación interna del actor armado —no producida para ser escuchada por un juez, no negociada, no ensayada— que registra flujos financieros, nóminas, aportes de empresarios y comerciantes, extorsiones. Su valor probatorio es mayor que el de cualquier versión libre porque no fue diseñada para exculpar; su crítica exige un aparato específico, análogo al que la historia económica ha construido para leer contabilidades empresariales, pero aplicado a un actor ilegal.

Esas dos vías —forense y contable— no reemplazan al testimonio, pero lo relativizan. Un uso maduro pasa por descentrar la versión libre y ponerla a dialogar con lo que las fosas y los libros del propio Jorge 40 permiten sostener sin necesidad de la palabra del comandante.

La respuesta

El testimonio negociado del victimario no puede fundar por sí solo la verdad histórica del paramilitarismo colombiano, pero tampoco es descartable. Es una evidencia estructuralmente sesgada de magnitud inédita, cuyo uso responsable exige una crítica específica: identificar los reencuadres eufemísticos, mapear las instrucciones colectivas detrás de las versiones ensayadas, leer las omisiones sobre terceros como parte del hecho histórico —el pacto de silencio entre el paramilitarismo y sectores del Estado es tan documentable como el detalle sobre lo que sí se contó— y triangular sistemáticamente con evidencia forense, con el archivo interno del propio victimario y con las voces de víctimas y testigos que el proceso marginó.

La comparación con el Nunca Más debe invertirse. Lo colombiano no es un informe de sobrevivientes que denuncia el aparato represivo desde fuera; es un archivo del perpetrador producido bajo negociación penal. Esa condición no lo descalifica: la especifica. Su valor no reside en la confesión como acceso transparente al pasado, sino en la tensión documentable entre lo que los versionados dijeron, lo que callaron por diseño institucional y lo que otras vías permiten desmentir o corroborar. Solo esa triangulación crítica lo convierte en fuente histórica de primer orden.

El fracaso relativo del régimen —los silencios sobre militares y empresarios, la ruptura de 2008, la exoneración performativa de los comandantes— no fue una traición individual de los versionados. Fue estructural. La Ley 975 excluyó por diseño a los terceros civiles y a los militares. La Ley 1312 de 2009, declarada inconstitucional por permitir al Estado renunciar a investigar crímenes que podían tener carácter de lesa humanidad sin exigencias en materia de derechos de las víctimas, mostró hasta dónde estaba dispuesto a llegar el Ejecutivo en la reducción del alcance. La fragmentación entre reconstrucción histórica, testimonio de víctimas e investigación criminal aisló las dimensiones del deber de memoria. La agencia que hizo posible lo que sí se supo no vino del diseño sino de sus márgenes: la Corte Constitucional que endureció los requisitos en 2006, la Sala Penal que persiguió parapolítica, las víctimas que forzaron por tutela un programa de protección en 2007 —tras el asesinato de líderes que participaban en el proceso—, la oposición política que instaló la agenda mediática. Sin esas presiones desde fuera, se habría sabido considerablemente menos.

El límite

Una encuesta nacional levantada en 2012 sobre Justicia y Paz encontró que, del 8% de la población afectada rural cuyo agresor había rendido declaraciones, un 28% consideraba que esas declaraciones no habían servido para dar a conocer lo ocurrido. Ese porcentaje —el de quienes escucharon al victimario y sintieron que no dijo lo que tenían derecho a saber— nombra el punto donde el proceso encuentra su límite.

Es también el punto donde se decide todo. Escribir la historia del paramilitarismo colombiano exige elegir entre construir una narrativa que integre a esa víctima excluida —la del 28% que oyó y no reconoció su propia experiencia— o conformarse con administrar críticamente lo que el victimario negoció con el Estado. La segunda opción es más cómoda y produce mejores expedientes. La primera es más difícil y produce mejor historia. El testimonio negociado no funda por sí solo la verdad del paramilitarismo, y precisamente porque no la funda es que la pregunta sigue abierta cuando el archivo se enfríe: qué se hace, en las décadas por venir, con la voz que el pacto dejó afuera.

03

Archivo documental

Documentos usados en esta lectura

39 documentos · 60 fragmentos de referencia
01El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen 1. Graves violaciones de derechos humanos: luchas sociales y cambios normativos e institucionales 1985-2012Centro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · p. 165, 1764 fragmentos
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negociación con los paramilitares constituye uno de los hitos fundamentales de la actuación del Estado en relación con los derechos de las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos. La discusión que condujo a la adopción de esta Ley, y los debates posteriores relativos a su implementación, marcaron la…

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negociación con los paramilitares constituye uno de los hitos fundamentales de la actuación del Estado en relación con los derechos de las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos. La discusión que condujo a la adopción de esta Ley, y los debates posteriores relativos a su implementación, marcaron la…

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o renunciar a procesar a personas desmovilizadas, siempre y cuando colaboraran con la justicia y no reincidieran en sus crímenes (Ley 1312 / 2009). Sin embargo, la Corte Cons- titucional declaró la inconstitucionalidad de este mecanismo, bajo la idea de que de este modo el Estado renunciaba a la in- vestigación de…

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o renunciar a procesar a personas desmovilizadas, siempre y cuando colaboraran con la justicia y no reincidieran en sus crímenes (Ley 1312 / 2009). Sin embargo, la Corte Cons- titucional declaró la inconstitucionalidad de este mecanismo, bajo la idea de que de este modo el Estado renunciaba a la in- vestigación de…

p. 176
02De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · p. 13, 182 fragmentos
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las expresiones para estatales y con- tra estatales que se manifestaron durante los años comprendidos entre lo que se denominó la época de la Violencia y el Frente Nacional, con el fin de caracterizar lo que posteriormente fue el fenómeno del paramilitarismo en Colombia (Tribunal Superior del Distrito Judicial de…

p. 18
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a la verdad, oficializado a través de la firma de los Acuerdos de la Verdad, se ins- cribe en dos importantes propósitos: 1) ofrecer la posibilidad de re- solver la situación jurídica a cada una de las personas desmovilizadas de grupos paramilitares no acogidas a la Ley 975 de 2005, con base en la entrega de…

p. 13
03Guerras, paces y vidas entrelazadas: coexistencia y relaciones locales entre víctimas, excombatientes y comunidades en ColombiaJuan Diego Prieto Sanabria · 2012 · p. 261 fragmento
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para quienes formulan e implementan políticas al respecto. 1.2.2. La justicia transicional y la hora de las víctimas En segundo lugar, las negociaciones con las auc iniciaron una especie de pro- ceso de justicia transicional en el marco de la Ley de Justicia y Paz (véase Res- trepo y Bagley 2011). La justicia…

p. 26
04Colombia Elites and Organized CrimeHannah Stone · p. 621 fragmento
[5]

as well. In June 2006, t he Peace and Justice Law of 2005, introduced by President Álvaro Uribe and approved by Congress as a way to facilitate demobilization of the AUC, was modified: the Constitutional Court ruled that if paramilitary leaders did not fully cooperate in telling t he truth about their criminal…

p. 62
05Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1631 fragmento
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con control sobre muchas zonas del país. Su campaña en contra de los insurgentes de izquierda, campesinos y sindicalistas ha sido realmente aterradora. Los líderes sindicalistas, los activistas de derechos humanos y quienes piden salarios justos y mejores condiciones de trabajo o reformas agrarias para los pobres han…

p. 163
06Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1251 fragmento
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since become criminal bands with de facto power in many places throughout the country. Their campaign against leftist insurgents, campesinos, and unionists has been truly terrifying. Union leaders, human rights activists, and those who call for just wages, better working conditions, or land reform for the poor have…

p. 125
07Tierra y carbón en la vorágine del Gran Magdalena. Los casos de las parcelaciones de El Toco, El Platanal y Santa FeYamile Salinas Abdala, María Paula Hoyos, Ana María Cristancho · 2018 · p. 1971 fragmento
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repetición para garantizar que las organizaciones que perpetraron los crímenes investigados sean desmontadas y las estructuras que permitieron su comisión re- movidas, a fin de asegurar que tales crímenes no volverán a tener lugar (CConst, Sentencia T-821 de 2007, página 38). El no desmonte de esas estructuras se debe…

p. 197
08Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 4251 fragmento
[12]

sólo un operador judicial (encargado de ejecutar y administrar el proceso investigativo) sino que adicionalmente puede ser potencialmente un agente de “reconstrucción histórica”. En este contexto, la verdad histórica se relaciona con la verdad judicial (Sarat y Kearns 2002). La diligencia de reconstrucción de la…

p. 425
09Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · p. 1752 fragmentos
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la palabra de la v í ctima y la fuente documental toma una dimensión particular. A futuro, como lo he planteado hace poco en un ensayo sobre el prospecto de una comi - sión de verdad, cualquier iniciativa de esclarecimiento histórico a la colombia - na debe unificar estas dos perspectivas (Castillejo, 2015a). En estos…

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la palabra de la v í ctima y la fuente documental toma una dimensión particular. A futuro, como lo he planteado hace poco en un ensayo sobre el prospecto de una comi - sión de verdad, cualquier iniciativa de esclarecimiento histórico a la colombia - na debe unificar estas dos perspectivas (Castillejo, 2015a). En estos…

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10Regiones y conflicto armado. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoClara Inés García · 2018 · p. 1251 fragmento
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de enero de 2000 en la vía El Salado-El Carmen de Bolívar, el cual se extiende a 107 víctimas en un lapso que se prolongó más allá del año 2003, con nuevas modalidades como las detenciones arbitra- rias y las amenazas. En rigor, las víctimas sobrevivientes que han retornado consideran que el último hito de…

p. 125
11Justicia y Paz ¿Verdad judicial o verdad histórica?Iván Orozco Abad, María Victoria Uribe, Gina Cabarcas, Luis Carlos Sánchez Díaz · 2012 · p. 211, 2672 fragmentos
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Y PAZ: ¿Verdad judicial o verdad histórica? que se les hacen, las han calificado como falsas. Entre las víctimas y sobrevivientes son muchos los que promueven las confesiones como un medio para conocer los hechos y posibilitar o buscar algún tipo de justicia retributiva. Pero no faltan tampoco defensores del…

p. 211
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excomandan- te del Bloque Élmer Cárdenas. Para dar cuenta del impacto que tuvieron las extradiciones en el cubrimiento del proceso de Justicia y Paz, a continuación daremos cuenta de cómo el énfasis que le dieron los medios a la voz del victimario determinó lo que se decía sobre el proceso y su &'* Verdad Abierta,…

p. 267
12La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica, Lukas Rodríguez Lizcano · 2022 · p. 201 fragmento
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las distintas voces de los paramilitares. Toda esta información primaria y secundaria se codificó, sistematizó y ana- lizó con el objetivo de exponer los resultados de las entrevistas realizadas en los territorios, mostrar un panorama general sobre el actuar de las estructuras paramilitares que incursionaron en…

p. 20
13Violencia paramilitar en la Altillanura: Autodefensas Campesinas de Meta y VichadaÁlvaro Villarraga Sarmiento (Director general); Centro Nacional de Memoria Histórica · p. 281 fragmento
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el restante 37,5 por ciento algún grado de secundaria. Dentro de este porcentaje solo tres personas habían cursado la secundaria completa. Por otra parte, 19 personas reportaron no haber tenido nin- guna vinculación previa con la fuerza pública, mientras que 10 reportaron haber estado en el Ejército, dos en la Policía…

p. 28
14Análisis cuantitativo del paramilitarismo en Colombia. Hallazgos del Mecanismo no Judicial de Contribución a la VerdadÁlvaro Villarraga Sarmiento, Alberto Santos Peñuela, Lukas Rodríguez Lizcano, Bruce David Ochoa Ochoa, Gustavo Adolfo Narváez Rodríguez, Jonathan Peter Stucky Rodríguez, Anascas del Río Moncada · 2019 · p. 1, 332 fragmentos
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definición de la Ley 1424 de 2010, por la cual se crea el Mecanismo 7. Por otra parte, el cumplimiento del artículo primero de la Ley 1424 de 2010 supone que las personas entrevistadas en el Meca- nismo son aquellas que incurrieron solo en el delito de concierto para delinquir simple o agravado y sus conexos, como…

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ANÁLISIS CUANTITATIVO DEL PARAMILITARISMO EN COLOMBIA Hallazgos del Mecanismo no Judicial de Contribución a la Verdad ANÁLISIS CUANTITATIVO DEL PARAMILITARISMO EN COLOMBIA Hallazgos del Mecanismo no Judicial de Contribución a la Verdad Centro Nacional de Memoria Histórica ANÁLISIS CUANTITATIVO DEL PARAMILITARISMO EN…

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15El modelo paramilitar de San Juan Bosco de La Verde y ChucuríÁlvaro Villarraga Sarmiento, Camilo Ernesto Villamizar Hernández · 2019 · p. 222 fragmentos
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identificadas en el texto con la sigla MNJCV (Mecanismo no Judicial de Contribución a la Verdad). Estas entrevistas fueron realizadas entre 2013 y 2017, en su mayoría por la sede del CNMH-DAV en Santander. Para aumentar la pluralidad y contrastación de voces de este informe, se entrevistaron en el proceso de…

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identificadas en el texto con la sigla MNJCV (Mecanismo no Judicial de Contribución a la Verdad). Estas entrevistas fueron realizadas entre 2013 y 2017, en su mayoría por la sede del CNMH-DAV en Santander. Para aumentar la pluralidad y contrastación de voces de este informe, se entrevistaron en el proceso de…

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16El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · p. 6262 fragmentos
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Verdad, El Car- men, 2013a, 27 de noviembre. CNMH, persona desmovilizada, entrevista, Acuerdos de la Verdad, El Car- men, 2013, 29 de noviembre. CNMH, persona desmovilizada, entrevista, Acuerdos de la Verdad, Bucara- manga, 2013a, 29 de noviembre. CNMH, persona desmovilizada, entrevista, Acuerdos de la Verdad, Bucara-…

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Verdad, El Car- men, 2013a, 27 de noviembre. CNMH, persona desmovilizada, entrevista, Acuerdos de la Verdad, El Car- men, 2013, 29 de noviembre. CNMH, persona desmovilizada, entrevista, Acuerdos de la Verdad, Bucara- manga, 2013a, 29 de noviembre. CNMH, persona desmovilizada, entrevista, Acuerdos de la Verdad, Bucara-…

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17Nororiente y Magdalena Medio, Llanos Orientales, Suroccidente y Bogotá DC. Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento (coordinador), Alberto Santos Peñuela, Lukas Rodríguez Lizcano, Luisa Fernanda Hernández Mercado, Juanita Esguerra Rezk · p. 1421 fragmento
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firmantes de los Acuerdos de Contri - bución a la Verdad en proceso de verificación. Agosto de 2012 Departamento Personas desmovilizadas en centros de servicios Firmantes de los Acuerdos de la Verdad (Ley 1424) Arauca 98 59 Casanare 546 368 Guainía 22 1 Guaviare 59 29 Meta 1.610 914 Vaupés 14 1 Vichada 37 18 Fuente:…

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18Doble discurso, múltiples crímenes. Análisis temático de las ACMM y las ACPBCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández (coordinador) · 2021 · p. 1, 5854 fragmentos
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de la Verdad, Gerar- do Zuluaga Clavijo alias Ponzoña, postulado Justicia y Paz, Itagüí, 2016, 27 de junio. [entrev.] Juan Gómez, Nelson Duque. CNMH, contribución voluntaria, entrevista, Acuerdos de la Verdad, Orlan- do de Jesús Arboleda Ospina alias Lucho, postulado Justicia y Paz, Itagüí, 2016, 27 de junio.…

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de la Verdad, Gerar- do Zuluaga Clavijo alias Ponzoña, postulado Justicia y Paz, Itagüí, 2016, 27 de junio. [entrev.] Juan Gómez, Nelson Duque. CNMH, contribución voluntaria, entrevista, Acuerdos de la Verdad, Orlan- do de Jesús Arboleda Ospina alias Lucho, postulado Justicia y Paz, Itagüí, 2016, 27 de junio.…

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DOBLE DISCURSO, MÚLTIPLES CRÍMENES análisis temático de las acpb y las acmm Informe N.º 9 Serie: Informes sobre el origen y la actuación de las agrupaciones paramilitares en las regiones DOBLE DISCURSO, MÚLTIPLES CRÍMENES análisis temático de las acmm y las acpb Informe N.º 9 Serie: Informes sobre el origen y la…

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DOBLE DISCURSO, MÚLTIPLES CRÍMENES análisis temático de las acpb y las acmm Informe N.º 9 Serie: Informes sobre el origen y la actuación de las agrupaciones paramilitares en las regiones DOBLE DISCURSO, MÚLTIPLES CRÍMENES análisis temático de las acmm y las acpb Informe N.º 9 Serie: Informes sobre el origen y la…

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19Costos económicos y sociales del conflicto en Colombia: ¿cómo construir un posconflicto sostenible?María Alejandra Arias, Adriana Camacho, Ana María Ibáñez, Daniel Mejía, Catherine Rodríguez · 2014 · p. 1071 fragmento
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paramilitares En la madrugada del 13 de mayo de 2008, y de manera sorpresiva, el Gobierno colombiano levantó la suspensión de extradición de los líde - res paramilitares desmovilizados (incluidos Salvatore Mancuso, Jorge 40, Don Berna, y once cabecillas más) y ordenó su traslado inmediato a Estados Unidos. La gráfica…

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20Desmovilización y reintegración paramilitar. Panorama posacuerdos con las AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 479, 4834 fragmentos
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a los derechos humanos, pero a pesar de ello se optó por privilegiar las demandas penales por delitos comunes, y así mismo se dio prelación a un ente de justicia de otro país cuando obraba con ciertos resultados la justicia interna, como por ejem - plo los casos de las revelaciones en versiones libres ante la Fiscalía…

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a los derechos humanos, pero a pesar de ello se optó por privilegiar las demandas penales por delitos comunes, y así mismo se dio prelación a un ente de justicia de otro país cuando obraba con ciertos resultados la justicia interna, como por ejem - plo los casos de las revelaciones en versiones libres ante la Fiscalía…

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fue asesinado en Cúcuta (El Espectador, 2011, 3 de agosto, “La salida de ‘Cuco’”). A esta declaración se sumó la de Diego Fernando Murillo, alias Don Berna, quien afirmó que no había garantías para él y su familia, la cual estaba amenazada (El Espectador, 2010, diciembre 13, “´Don Berna´ reitera que no declarará más…

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fue asesinado en Cúcuta (El Espectador, 2011, 3 de agosto, “La salida de ‘Cuco’”). A esta declaración se sumó la de Diego Fernando Murillo, alias Don Berna, quien afirmó que no había garantías para él y su familia, la cual estaba amenazada (El Espectador, 2010, diciembre 13, “´Don Berna´ reitera que no declarará más…

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21Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 166, 1742 fragmentos
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ridades colombianas” (Reyes, 2011, p. 373). Del mismo modo que la extradi- ción siempre ha sido temida por los narcotraficantes colombianos, grupos defensores de derechos humanos y de la oposición criticaron estas extradi- ciones porque, como se acaba de ver, reducen la posibilidad de hacer justicia sobre crímenes de…

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colombianas” (Reyes, 2011, p. 373). Del mismo modo que la extradi ción siempre ha sido temida por los narcotraficantcs colombianos, grupos defensores de derechos humanos y de la oposición criticaron estas extradi ciones porque, como se acaba de ver, reducen la posibilidad de hacer justicia sobre crímenes de lesa…

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22Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · p. 4381 fragmento
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Negociar con los paramilitares, documento del International Crisis Group, 16 de septiembre de 2003. 11 Memorias de las reuniones de comandantes y con el Alto Comisionado de Paz, 11 y 12 de noviembre de 2002. Primera parte: Reunión de Comandantes. 12 Como lo publicó VerdadAbierta.com en La Impunidad ronda crímenes del…

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23Grupos Armados Posdesmovilización (2006 - 2015). Trayectorias, rupturas y continuidadesTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera Ramírez, Carlos Andrés Hoyos, Javier Benavides Torres, Jefferson Corredor Uyaban, Mateo Morales · 2016 · p. 76, 802 fragmentos
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a su colapso. Ante esta situación el Gobierno intentó distraer la discusión en la opinión pública con un señuelo que acaparó el debate: la inminencia de la derrota militar de las FARC (Vásquez, Vargas y Restrepo, 2011). Los paramilitares consideraron que los acuerdos y los bene- fi cios de la desmovilización se habían…

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de interés hacia la responsabilidad del Estado y, lo más importante, se comenzó a visibilizar a las víctimas como nunca antes había acontecido en nuestra larga confronta- ción armada (CNMH, 2012 -a). A las vicisitudes del proceso por cuenta de su poca legitimidad, a las polémicas sobre el marco jurídico para facilitar…

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24Tierras. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoAlejandro Reyes Posada · 2018 · p. 1, 1122 fragmentos
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84). Ever Veloza, no obstante, reconoció que el despojo pudo benefi- ciar a socios, financiadores o apoyos políticos del paramilitarismo, luego de negar que los bloques hubieran desplazado para que- darse con las tierras. Según Mancuso, la lucha paramilitar había permitido a hacendados recuperar las tierras que les…

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Tierras Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento histórico Tierras Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento histórico Centro Nacional de Memoria Histórica Tierras Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento histórico Alejandro Reyes Posada Relator CENTRO NACIONAL DE MEMORIA…

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25La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · p. 3161 fragmento
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sus comandantes generales e inmediatos. Entr.: Y eso que usted me contaba que: “ No, que yo estuve unos meses en San José del Palmar, ¿quiénes se quieren ir a Ralito? ”. ¿Eso también les dijeron ellos que lo dijeran así textual? Eda.: Sí, claro, que lo dijéramos así. Porque a nosotros nos dijeron: “Mire, usted va a…

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26¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 129, 1822 fragmentos
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que también lo hicieran. Hubo dos decisiones judiciales clave que reforzaron esta actitud de los paramilitares. La primera de ellas fue la Sentencia C-370 del 2006, en la que la Corte Constitucional decla- ró exequible la Ley de Justicia y Paz, pero fortaleció los derechos a la verdad, la justicia y la reparación de…

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1-3. 195.Véase: CNRR - GMH, Justicia y Paz. ¿Verdad judicial o verdad histórica? (Bogotá: Taurus/ Semana 2012). 196. El Tiempo, 2 de diciembre del 2006, 1-4. 197. El País, 5 de septiembre de 2006, 4A. 186 INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica sugerían que se trataba de una tercera generación paramilitar…

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27Sujetos victimizados y daños causados: Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoLina Rondón Daza, Liliana Cortés Gamba · 2018 · p. 11 fragmento
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Sujetos victimizados y daños causados Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento histórico Sujetos victimizados y daños causados Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento histórico Centro Nacional de Memoria Histórica Sujetos victimizados y daños causados Balance de la contribución del cnmh al…

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28Paramilitarismo. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera · 2018 · p. 1601 fragmento
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y ejes explicativos sobre el paramilitarismo en los informes del CNMH y en la producción académica fue un fenómeno exclusivamente “costeño” o “paisa”. También figuran departamentos como Tolima, Caldas, Norte de Santander y Boyacá. 4. Si bien las acciones judiciales emprendidas por la Corte Su- prema de Justicia, en…

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29Encuesta Nacional ¿Qué piensan los colombianos después de siete años de Justicia y Paz?Gonzalo Sánchez Gómez, Iván Orozco Abad, Álvaro Villarraga Sarmiento, Luis Carlos Sánchez Díaz, Patricia Linares Prieto, María Consuelo Ramírez Giraldo, Angelika Rettberg Beil, Laura Otálora Cuenca, Irina Mago Cordido, Paola Ximena Silva Cortés · 2012 · p. 1, 282 fragmentos
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ENCUESTA NACIONAL ¿QUÉ PIENSAN LOS COLOMBIANOS DESPUÉS DE SIETE AÑOS DE JUSTICIA Y PAZ? ISBN: 978-958-57608-2-0 Centro de Memoria Histórica Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas Universidad de los Andes Departamento de Ciencia Política Organización Internacional para las Migraciones (OIM)…

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paramilitares fueron En este punto sí se destaca que quienes fueron víctimas de las guerrillas opinan con mayor frecuencia que los paramilitares fueron necesarios. Por su parte, quienes fueron victimizados por estos, se manifiestan en desacuerdo con su aparición más que el resto de Afectados por otros grupos armados…

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30«¡Déjennos en paz!» La población civil, víctima del conflicto armado interno de ColombiaAmnistía Internacional · 2008 · p. 311 fragmento
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LA POBLACIÓN CIVIL, VÍCTIMA DEL CONFLICTO ARMADO INTERNO DE COLOMBIA | 29 muerte desde diciembre de 2006, se cree que debido a su labor como representante de supervivientes de violaciones de derechos humanos cometidas por los paramilitares en la vista del proceso de desmovilización sobre el dirigente paramilitar…

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31Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 1502 fragmentos
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Justicia y Paz, los desmovilizados deben declarar bajo gravedad de juramento su compromiso de cumplir con los requisitos de elegibilidad allí establecidos 49 (La Comisión, 2007). Otro evento que extraña dentro del proceso es que persiste el asesinato selec- tivo de los lideres barriales, comunales y de representantes…

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Justicia y Paz, los desmovilizados deben declarar bajo gravedad de juramento su compromiso de cumplir con los requisitos de elegibilidad allí establecidos 49 (La Comisión, 2007). Otro evento que extraña dentro del proceso es que persiste el asesinato selec- tivo de los lideres barriales, comunales y de representantes…

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32Género y memoria histórica. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoLina María Céspedes-Báez · 2018 · p. 391 fragmento
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relativa, contextual y limitada legal y fácticamente. Así mismo, en el contexto de violación de derechos es un dere- cho del cual es titular la víctima y sus familiares, y que se pro- yecta en el deber del Estado de esclarecer los “hechos violatorios y las responsabilidades correspondientes” (CIDH, Corte Intera-…

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33Los retos de la justicia transicional en Colombia. Percepciones, opiniones y experiencias 2008. Panorama cualitativo y cuantitativo nacional, con énfasis en cuatro regionesIris Marín Ortiz · 2009 · p. 1361 fragmento
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La Comisión Nacional de Reperación y Reconciliación La Presidencia de la República La Defensoría del Pueblo Naciones Unidas La Personería Los jueces Los medios de comunicación Iglesia católica Las organizaciones sociales La Procuraduría Otras iglesias Ninguna 48% 39% 49% 36% 34% 20% 15% 14% 17% 11% 5% 2% 1% 49% 45%…

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34Justicia. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoFrancisco Barbosa Delgado · 2018 · p. 321 fragmento
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de las AUC en el Congreso colombiano. Para 2001, “las AUC quizá alcanzaron a tener treinta mil hombres armados a su disposición en distintos bloques” (Acemoglu, Daron y Robinson, James, 2012, página 444). Estos mismos autores relatan un hecho relevante en los términos del fenómeno que posteriormente se conocería como…

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35No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 5081 fragmento
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decenas de políticos, empresarios, militares, especialmente de la región Caribe, relacionados con pagos, apoyos electorales y contratos. El contenido se conoció parcialmente a través de la Revista Semana en septiembre de ese año y se convirtió en un escándalo político nacional. Esta era la tercera vez que la justicia…

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36Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · p. 3411 fragmento
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no dene ningún antecedente en América Ladna. En todo el condnente, con pocas excepciones, aunque enormemente significativas por el rango de las personas condenadas, como son los casos del expresidente Alberto Fujimori en el Perú y el expresidente Juan María Bondaberry en Uruguay, la clase política continental escapó a…

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37Gobernar en medio de la violencia. Estado y paramilitarismo en ColombiaJacobo Grajales · 2017 · p. 2241 fragmento
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respecto al estatus penal de los paramilitares, otros elementos complicaron la situación. En efecto, la intervención de la Corte Suprema fue más allá de las condiciones de desmovilización y se centró en las redes que los paramilitares mantenían en el corazón del Estado. En las siguientes páginas exploramos este…

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38Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 681 fragmento
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prestos a sacar del fango a sus clientes. Otra reunión clandestina, tendría lugar por la misma época, esta sí, convocada directamente por los cabecillas narco-paramilitares a los dueños y directores de la poderosa prensa nacional. Completo silencio! Nada que pudiera filtrarse a la opinión publica. Al parecer en dicha…

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39Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 681 fragmento
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prestos a sacar del fango a sus clientes. Otra reunión clandestina, tendría lugar por la misma época, esta sí, convocada directamente por los cabecillas narco-paramilitares a los dueños y directores de la poderosa prensa nacional. Completo silencio! Nada que pudiera filtrarse a la opinión publica. Al parecer en dicha…

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