La Regeneración y la Constitución de 1886
Entre 1878 y 1886, la coalición encabezada por Rafael Núñez desmontó el orden federal radical colombiano y erigió un Estado centralista, presidencialista y confesional cuyo instrumento jurídico fue la Constitución de 1886, carta que rigió más de cien años y condicionó toda la vida política del país.
La Regeneración no fue un episodio del siglo XIX sino el molde institucional con el que Colombia entró al siglo XX: su centralismo, su presidencialismo de excepción y su confesionalismo definieron las reglas del juego político durante más de un siglo. La paradoja de que su principal arquitecto político, Núñez, se negara a firmar la Constitución por considerarla semilla de guerras civiles —y que efectivamente la Guerra de los Mil Días estallara trece años después— revela la tensión irresuelta entre modernización y autoritarismo que atravesó todo el período. Entender la Regeneración es entender por qué Colombia tardó tanto en construir un Estado capaz de garantizar derechos y por qué la Constitución de 1991 tuvo que romper con ese legado de manera tan radical.Entrar al hecho